11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 10 de abril de 2011

"El pequeño mundo de Don Camilo" (1952).


-- "Le petit monde de Don Camillo" (título original en francés), "Don Camilo" (España). Italia / Francia. Año 1952.
-- Dirección: Julien Duvivier.
-- Actuación: Fernandel, Gino Cervi, Vera Talchi, Franco Interlenghi, Sylvie, Charles Vissière, Clara Auteri Pepe, Italo Clerici, Peppino De Martino, Carlo Duse, Manuel Gary, Leda Gloria, Luciano Manara, Armando Migliari, Giovanni Onorato.
-- Guión: Julien Duvivier y René Barjavel, con Oreste Biancoli sin acreditar, basados en la novela de Giovanni Guareschi.
-- Banda Sonora: Alessandro Cicognini.

-- "El pequeño mundo de Don Camilo" en IMDb.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Bienvenidos al valle del Po, en la deprimida Italia campesina de postguerra (la Segunda Guerra Mundial, aunque tratándose de Italia, cualquier postguerra es más o menos lo mismo). La tierra es amarrete, el sol caldea sobre las cabezas, y la vida sigue más o menos como siempre. O no. Porque en las elecciones para alcalde del pueblo han ganado... ¡¡¡HORROR, TERROR, DIOS NOS PILLE CONFESADOS!!! ...¡¡¡LOS COMUNISTAS!!! ¡¡¡BUAAAAAÁ, TENGAN MIEDO!!! Peppone es el nuevo alcalde del pueblo, y esto, maldita la gracia que le hace a Don Camilo, el sacerdote del lugar, que por ser sacerdote, católico, y de parroquia pequeña, e italiano más encima, junta todos los papeles para ser, bueno... un tantín reaccionario, para qué andarnos con finezas. Don Camilo ya está que trina porque la aldea aclama a Peppone, y cuando está a punto de hacer algo para solucionar el, ehm, "problema", recibe una llamada superior al orden, a no salirse de la iglesia, etcétera. Sí, Jesucristo mismo desde su crucifijo le habla a Don Camilo, ¿qué hay con eso? Así es que Don Camilo, sin salirse de la iglesia ¿eh?, sube al torreón y larga las campanas para ahogar el discurso. Los comunistas están ahora a por ir a por la cabeza del cura reaccionario, etcétera... Comienza así la larga historia de hostilidades entre Don Camilo el cura medio reaccionarillo pero no tanto como para que alguien no lo califique de bolchevique, y Peppone el comunista que igual lleva a su hijo a que lo bauticen en la iglesia (con el nombre de Lenin, OK, pero nadie es perfecto... pensándolo bien podríamos acusarlo de maltrato infantil). Hostilidades que van a durar todo lo que se pueda, porque, en definitiva, ¿qué sería de Don Camilo si no tuviera a Peppone para arrearle unas cuantas, y qué sería de Peppone si no tuviera a Don Camilo para entretenerse un rato...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Quién lo creyera, resulta que el arte de Italia no se agotó en el Renacimiento ni en el Barroco. En el marasmo general que es el arte italiano postrenacentista (exceptuando el cine, claro, y eso hasta cierto punto), de cuando en cuando surgen lumbreras de interés. Una de ellas es Giovanni o Giovannino (a según la fuente) Guareschi, un escritor y dibujante satírico cuya peor desgracia era la de todos los que son demasiado risueños como para quedarse tranquilos comulgando con ruedas de carreta: era de derechitas y un tantillo monárquico y clerical, y por lo tanto las emprendía con alegría contra los comunachos, pero también era capaz de lanzarle dardos a la mano que alimenta, etcétera. Otro pobre hombre demasiado inteligente cuya mayor desgracia es ser y comportarse como él mismo (de pronto me cayó simpático, vaya)... Pero si por algo será recordado y se ha inmortalizado el nombre de Guareschi, es por haber creado la saga del Mundo Pequeño (Mondo Piccolo), y a su imbatible prota Don Camilo. La premisa es sumamente simple: en una aldea pequeña, el sacerdote fachas se lía con el alcalde comunista, pero todo en un ambiente de cierta amabilidad en que se pueden decir y hacer cincuenta millones de putadas, pero al final del día son todos amigos porque, bueno... todos viven en la misma aldea, ¿no? El personaje le ganó una popularidad enorme (auxiliado probablemente porque el héroe, como corresponde con todos los héroes dignos de admiración, es facha y reaccionario, o cuándo han visto ustedes una saga o historia digna de admiración en donde el héroe se caiga al lado socialista/comunista del espectro), y vinieron las adaptaciones para el cine, incluyendo ésta (que dio origen a una próspera franquicia en los '50s y '60s inclusive), además de un deslavado remake protagonizado por Terence Hill, y emitido hasta que les dio puntada al hígado por Televisión Nacional de Chile en los tiempos en que era el canal nacional de la dictadura pinochetista en Chile (cura reaccionario atizándole al alcalde comunista, a fin de cuentas). Además de un remake bastardo mexicano protagonizado nada menos que por... ¡Cantinflas! ("El padrecito", concretamente, que se roba varias ideas de la novela y de esta peli).

¿POR QUÉ VERLA?

-- La peli constituye una bastante fiel adaptación del original literario. La adaptación no dejaba de ser complicada porque la obra original es episódica y consiste más bien en una serie de viñetas que en un gran arco argumental desde el primer hasta el último capítulo, pero lo resolvieron con naturalidad, intercalando habilidosamente una voz en off que nos explica los personajes y los caracteres, con la mezcla a parejas de humanismo y socarronería que tiene el original, y con ello salvaron la papeleta. El final está modificado y quizás hubiera sido más interesante dejar el de la novela, mucho más simple y a la vez más significativo, aunque también más arriesgado desde el punto de vista cinematográfico (lo que funciona en la novela, no necesariamente funciona en el cine). La filmación en blanco y negro también añade un puntillo de fidelidad al asunto, entroncando a esta peli con el neorrealismo italiano de los años inmediatamente precedentes y haciendo por lo tanto más reconocibles esos paisajes italianos (esta es una de esas historias que difícilmente podría ser trasvasijada con toda su gracia y salero a otros contextos, como bien lo prueba "El padrecito", que tiene otros méritos como peli, pero que no puede evitar caer en algunos lugares comunes del cine mexicano de toda la vida). Pero volviendo a la novela y la adaptación, tenemos una versión muy fiel al libro original, que rescata toda su gracia, gracias a unos diálogos brillantes, en que la palma se la llevan los diálogos entre Jesucristo y Don Camilo (dándose a entender entre líneas que es en realidad la conciencia del sacerdote, espoleándole como si fuera Jesucristo, que de manera socarrona lo censura por su tendencia a pasarse de roscas tratando de hacer el bien y lo correcto). A pesar de su carácter más bien episódico, la peli no decae en casi ningún tramo, y consigue ser tremendamente graciosa de principio a fin, sin basarse en el gag o en el chiste barato, sino sacándole punta a los personajes y sus debilidades, las que por otra parte trata de una manera muy humana y comprensiva, como productos del medio ambiente en que se han forjado. Resulta curioso observar que uno de los guionistas es René Barjavel, a quienes ustedes no van a conocer ni en pintura, pero cuyo mayor aporte a la civilización son... ¡historias de ciencia ficción! (¿se conocen el cuento del tipo que viaja al pasado y mata a su propia madre y por lo tanto no puede nacer y por lo tanto no puede viajar al pasado y...? Bueno, René Barjavel lo planteó por primera vez). Aunque por otra parte, si Ray Bradbury estuvo metido en "Moby Dick" y "Rey de Reyes", por qué no iba a estar Barjavel detrás de un proyecto humorístico pseudoneorrealista italiano...

-- Desde el punto de vista histórico y arqueológico, esta es una de esas pelis que certifican la defunción del neorrealismo italiano. Recordemos que el género se había estrenado con "Roma, ciudad abierta" en 1945, y a través de éste se vertió toda la amargura de haber perdido la guerra y el resentimiento contra la grandilocuencia mussoliniana de los años precedentes. Pero de tantos pescadores de Sicilia y de tantos ladrones de bicicletas, el ciclo neorrealista terminó de agotarse rápido (en particular después de que la política volvió un poco a sus cauces de siempre, iniciando el predominio de la siempre tibia Democracia Cristiana en Italia), y los propios cineastas italianos empezaron a volverse en otras direcciones. En "Don Camilo" tenemos una visión radicalmente distinta de la sociedad italiana, que la planteada en el neorrealismo. Mientras que en el neorrealismo predomina la desesperación y la miseria, todo ello con tintes de denuncia social, en "Don Camilo" vemos que existe miseria y desigualdad social, pero como parte de un mundo que, bueno... el mundo es así, con ricos y pobres, pero al final todo se soluciona siempre con un poco de güena onda y buena voluntad, o sea, todo lo contrario que la militancia combatiente del neorrealismo tradicional. Quizás influya (además del monarquismo del autor de la novela) que es una coproducción entre Italia y Francia. Con todo, no debemos temer acá que el retrato de la Italia rural degenere en una serie de bonitas postales de campo al estilo de "Bajo el sol de Toscana" o ese capítulo de Los Simpsons en que se encuentran a Bob Patiño en la campigna, u otras producciones de "yanketa de ciudad descubre el campo italiano que no ha evolucionado desde 1945", aunque quizás haya ayudado su punto a la evolución del género cinematográfico del cine etnoitaliano de toda la vida, vaya uno a saber... pero no acá, por lo menos.

-- Los actores están realmente magníficos en sus roles. Fernandel está clavado a Don Camilo, tal y como lo describe la novela (quizás un poco más bruto, pero siempre socarrón, y a las últimas de buen corazón). Gino Cervi, por su parte, es que lo ves y es Peppone, tal y como debería ser, medio bribón y prepotente, pero en el fondo un chato con buen corazón que es como es porque ha tenido que ganarse la vida allá afuera en vez de poder acceder a una educación como corresponde. El elenco de secundarios por su parte está grandioso, en particular Sylvie (Louise Pauline Mainguené, en realidad) haciendo un gran rol como la maestra Cristina, aunque nunca llegan a robarse la peli, que se trata íntegramente de Don Camilo y Peppone.

IDEAL PARA: Ver una gran comedia italiana... producida en Francia.

jueves, 10 de febrero de 2011

"El rifle" (1952).


-- "Springfield Rifle" (título original en inglés), "El honor del capitán Lex" (título en España).
-- Dirección: André de Toth.
-- Actuación: Gary Cooper, Phyllis Thaxter, David Brian, Paul Kelly, Lon Chaney Jr., Philip Carey, James Millican, Guinn 'Big Boy' Williams, Alan Hale Jr., Martin Milner, Wilton Graff.
-- Guión: Charles Marquis Warren y Frank Davis, basados en una historia de Sloan Nibley.
-- Banda Sonora: Max Steiner.

-- "El rifle de Springfield" en IMDb.
-- "El rifle de Springfield" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En los tiempos de la Guerra Civil de Estados Unidos, que como todos sabemos gracias a las pelis yankis, es una de las conflagraciones más importantes de todos los tiempos porque se luchaba contra la... ¡¡¡ESCLAVITUD!!! Bueno, en esta peli no hay ni se habla de esclavos, pero no importa, porque es como si en la Segunda Guerra Mundial no se mencionara la solución final, si igual sabemos que los yankis son los buenos y los nazis los malos. En este caso el Norte son los good boys, y los malvados vienen del Sur. Resulta que la guerra la ganará quien disponga de más... ¡¡¡CABALLOS!!! Por tanto, mover caballos en tierras vaqueras es de importancia vital para que gane... ¡¡¡EL NORTE!!! Y resulta que hay una panda de bandoleros allá afuera, cabrones jopú que no tienen Patria (¿cómo van a tenerla, si son enemigos de... EL NORTE???), que asalta a las tropas de la Unión, les roban los caballos... ¡y los venden al Sur, MWAHAHAHAHAHÁ!!! Y los altos mandos, miopes como de costumbre ante la importancia de lo esencial, que en este caso son los... ¡¡¡CABALLOS!!! ...erre con erre en no mandar rejuerzos. En medio de una de esas operaciones, a un tipo le dan la orden de defender los caballos con su vida y su orina si fuere preciso, pero el tipo se mea en sus calzoncillos y para salvar la vida, vamos apretando nalgas para imprimirle alas a los pies (¡Gary Cooper, en un rol indigno de su machez!). El caso es que lo someten a corte marcial, lo degradan, y ahora todo el campamento militar lo mira como... ¡¡¡EL COBARDE!!! Porque no ha sabido serle fiel a... vamos, sé que se la saben... ¡¡¡EL NORTE!!! Por vueltas y revueltas del guión, sumado al complot de un milico too cabronazo, acaba en un calabozo y listo para ser colgado del gaznate. Pero consigue fugarse con un par de hampones de la banda de cuatreros, y se infiltra. A partir de entonces ya nos relajamos. En primer lugar sabemos que es el prota y que además es Gary Cooper, así es que no puede ser que se haya pasado al bandoh de loh maloh, y seguramente los va a sabotear desde adentro o algo así, ¿verdad? ¿Verdad...? ¿¿¿VERDÁH...???

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Así como a los niños griegos les contaban la Ilíada para que se sintieran orgullosos de ser griegos y a los germanitos les contaban las hazañas de Odín y Thor por lo mismo, a los yanketas de toda la vida se les contaba cuentos de vaqueros e indios para que se sintieran orgullosos de ser yankis. El género Western llegó así a ser uno de los géneros más prolíficos de Hollywood. Si alguien contara la importancia de los eventos en la historia universal por el número de pelis rodado sobre ellos, la Guerra Civil de Estados Unidos supera de largo al descubrimiento de las vacunas, los graffitis del Michelángelo ése en la Sixtina o la llegada de los europeos al Nuevo Mundo. "El rifle" pertenece a esa tradición más clásica del Western, aquella en la que todavía existía puro espíritu épico, de vaqueros con camisitas limpias peleando por lo bueno y justo (el individuo y América, claro está), etcétera. Resulta curioso observar que Gary Cooper, el actor de este muy tradicional y de toda la vida Western, rodó dos pelis en 1952, y la otra es también un Western, pero uno de los primeros que puede calificarse de "revisionista": me refiero claro está a "A la hora señalada". "El rifle" es una pieza de un género que en su concepción clásica original ya estaba muriendo. De hecho, esta peli ha pasado a un piadoso olvido. De manera inmerecida, quizás.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli es entretención a la vena. En su horita y media tiene un ritmo endiablado (en la reseña de apertura alcancé a referirme a menos de media hora de peli, tratando de mandarme la menor cantidad de spoilers posible, y queda todavía bastante argumento por delante), y el guión consigue sacudirse la losa que pesa sobre el noventa por ciento de los Western (sobre el noventa por ciento del cine de Hollywood, ya puestos, en realidad) de ser predecible y relajarte. Claro, es una peli a la antigua, de manera que no se espere aquí espectaculares escenas de acción o que fluya la sangre a raudales, pero sí pasan cosas, hay aventura, algo de suspenso... Como decía, no quiero referirme más a la peli para no traicionar al futuro espectador, pero sin ser una obra maestra ni mucho menos (¿y por qué tendría que serlo, en realidad?) es una peli recomendada y con el sello de garantía de Cine 9009. Gary Cooper cumple con oficio con su papel de macho recio de toda la vida. Phyllis Thaxter acompaña muy bien a pesar de su tendencia a la interpretación actoral y a la sobreactuación, el estigma común de muchos actores y actrices de los '50s, un tiempo en que la actuación teatral estaba quedando obsoleta frente a aproximaciones más naturalistas a los personajes del cine (con todo fue su último rol importante, debido a su prematuro retiro del cine por problemas de salud, aunque reapareció después brevemente como la mami de Christopher Reeves en "Superman"). Y entre los villanos tenemos nada menos que a Lon Chaney Jr. (el Hombre Lobo himself). La banda sonora pertenece al incombustible Max Steiner ("Lo que el viento se llevó", "Casablanca", "El motín del Caine"), que suena quizás un poco demodé a ratos, pero sigue siendo un trabajo tremendamente profesional. En definitiva, "El rifle" es una peli de entretenimiento puro y duro y sin mayores pretensiones, que bajo esos respectos funciona muy bien incluso bajo los estándares de hoy en día.

IDEAL PARA: Aficionados a las aventuras de toda la vida.

miércoles, 9 de febrero de 2011

"A la hora señalada" (1952).


-- "High Noon" (título original en inglés), "Solo ante el peligro" (título en España), "Al punt del migdia" (título en catalán). Estados Unidos. Año 1952.
-- Dirección: Fred Zinnemann.
-- Actuación: Gary Cooper, Grace Kelly, Katy Jurado, Lloyd Bridges, Ian MacDonald, Thomas Mitchell, Otto Kruger, Lon Chaney, Jr., Harry Morgan, Eve McVeagh, Morgan Farley, Harry Shannon, Lee Van Cleef, Robert J. Wilke, Sheb Wooley, Jack Elam.
-- Guión: Carl Foreman, más o menos basado en una historia de John W. Cunningham.
-- Banda Sonora: Dimitri Tiomkin.

-- "A la hora señalada" en IMDb.
-- "A la hora señalada" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Campanas de boda suenan en el viejo Oeste, y toda la gente está alegre-happy-happy por la recién casada pareja. A pesar de que él es Gary Cooper y anda sobre la cincuentena, y ella es Grace Kelly y tiene apenas algo más de veinte. Pero nadie hace tema de la edad, ni aquello de mayo con diciembre, porque en esos tiempos podía pasar, sin que nadie creyera que la menor se casaba con el dinero del vejete (o que nadie se escandalizara por ello, mejor dicho). Pero volvamos a la boda. Todo el pueblo celebra y festeja al marido, que es el sheriff del pueblo, y que está a punto de retirarse, y que voluntariamente se queda un día más aunque podría entregar la placa y no pasaría nada porque su período ha terminado. De pronto, llegan inquietantes noticias desde los arrabales del pueblo. Tres pistoleros de los con cara de gozo cosiendo a balazos, se han reunido en la estación, esperando el tren de las 12. Tan malaza es la cosa, que uno de los pistoleros es nada menos que Lee Van Cleef, para que vayan cagándose de miedo (en un rol sin diálogo, vale, pero si es que él es uno de la pandilla... ¡cómo será el jefe!). Todos saben lo que eso significa: en el tren del mediodía llegará un pistolero muy malo, a quien Gary Cooper mandó a la cárcel hace un tiempo atrás, y que juró venganza del sheriff. Todos saben lo que eso significa: pronto el pueblo será muy chico para los dos y etcétera. Pero bueno, Gary Cooper ya no es el sheriff, ¿verdad? Sí, pero es que el sustituto llega mañana. Durante un día completo, habrá cuatro bandoleros listos para crucificar el pueblo hasta las cenizas, y no habrá sheriff que los combata. Después de pensarlo y repensarlo, Gary Cooper decide que lo mejor es salir por pies, porque mal que mal, su esposa está también en el ajo, y no quiere exponerla. Pero cuando va a toda fuga, poniendo territorio entre él y los malos, un rayito de luz le cae encima. El rayito de luz que ilumina a todos los héroes del cine yanki desde Flash Gordon hasta John McClane: alguien debe proteger al We The People. Aunque sea porque escapar es de balde porque los pistoleros simplemente irán siguiéndole la pista de pueblo en pueblo hasta dar con ellos, matar al sheriff, violar a su esposa... (eso no lo dicen, por motivos de censura, pero si son tan malos, no se van a comportar como unos caballeros, precisamente, ¿no?). De manera que se devuelve. Y manda a la esposa al hotel para esperar el tren de las 12 y que se vaya ahí (cómo va a cruzar la señorita las filas enemigas, en medio de tres pistoleros desalmados y su jefe que le atinan a todo lo que se mueva, y que suponemos no muy respetuoso con las hembras, eso ni se dice ni el prota se lo plantea siquiera, pero nadie dijo que esta peli fuera perfecta). Y comienza a recorrer el pueblo para que se reuna un grupo de ciudadanos que, bien alineados detrás de su sheriff, colaboren con la defensa. Y ahora viene lo bueno. Todos esos ciudadanos que lo festejaban y lo alababan, ahora descubren una nube de problemas para ayudarlo: que no es su lucha personal, que su señora está enferma, que el gato está enfermo, que llegó Pascua en diciembre, que su religión se lo prohibe, que votaron por el otro candidato, que si hacen ¡BANG! con una pistola podrían estar violando la propiedad intelectual del tipo que primero escribió ¡BANG!... El tiempo apremia, queda una hora y menos para enfrentar al peligro, y el sheriff está más solo que nunca, porque ni siquiera su esposa lo apoya. El duelo será... a la hora señalada.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los años '40s vieron el esplendor del Western clásico. El género se transformó en el más profundamente icónico de lo que es... ¡¡¡AMÉRICA!!! Recordemos que en ese tiempo, muchos yankis de las audiencias adultas tuvieron padres, o al menos abuelos, que sí les tocó vivir esos tiempos del Western, y por lo tanto esa epopeya para ellos era todavía el pasado reciente. El elenco clásico del Western incluía el pueblo lleno de ciudadanos decentes, el sheriff esforzado y de camisa limpia, la viuda bondadosa, el vaquero, y los forajidos (palabra importante del vocablo Western) que cubrían su identidad con pañuelos que le tapaban la mitad del rostro. Opcionalmente podían usarse también los indios, siempre en papel de villanos, y en menor medida, de compañero tonto-pero-simpático-y-esforzado del héroe. Valores con los cuales América podía sentirse identificada, porque por un lado, se subentendía que esos esforzados pioneros (otra palabra típica del vocablo Western) con sus existencias esforzadas viviendo del ganado contribuían a expandir la civilización por esas tierras salvajes que aguardaban ardientemente la llegada del hombre blanco para ser desvirgadas, roturadas y explotadas (que allí vivieran los indios antes era circunstancial, y las pelis no solían plantearse eso como un problema, si al final del cuento el indio acababa invariablemente muerto, y estar muerto suele ser un inconveniente para ser propietario), todo lo cual era un premio al individualismo, el self-made-man, etcétera, mientras que por otro lado estaba la idea de que Estados Unidos es un pueblo elegido por Dios, el Destino Manifiesto, yabah-dabah-dabah, así es que matar a los indios y a los forajidos tenía una connotación casi religiosa (por algo los forajidos generalmente secuestraban a la encantadora viudita, y los sheriff las rescataban, casi como una representación de las almas perdidas para Cristo que son sacadas de las garras del Mal, etcétera). Pero en los '50s, después del triunfo en la Segunda Guerra Mundial, en amplios círculos (no en todos, ojito, que el conservadurismo yanki es cosa seria, como que prefirieron votar al borrachín neocon George W. Bush que al desabrido-pero-inocuo Al Gore) empezó a cobrar conciencia la idea de que ser tan tajantes y el bien y el mal y etcétera era algo malo, incluso era algo medio nazi, contrario a la democracia, la dignidad humana, etcétera, y la palabra fea con L (liberalismo, en EEUU un insulto) comenzó a cobrar importancia. Y de pronto, quizás los indios no eran tan malos. Y los bondadosos nativos de los poblados del Far West quizás fueran más rudos, violentos, brutales... y sucios (las camisas en las pelis Western empezaron a ensuciarse con polvo de caminos por primera vez). Surgió así toda una camada de Westerns (lo que algunos llaman "Western revisionista"), que empezaron a subvertir los tópicos del Western de toda la vida. Sin llegar a soliviantarlos del todo, claro que después de todo, eran pelis yanketas, y criticar al país está bien, pero no tanto que se pasen, que una cosa es la libertad y otra distinta el libertinaje, joer. Para ver un Western realmente crítico habrá que esperar hasta el Spaghetti Western a lo "El bueno, el malo y el feo", o de cómo los italianos por una vez en la vida le dieron lecciones a los yankis. Pero por el minuto, habían cosas como "A la hora señalada", que en su tiempo fue una bofetada recia a los yankis y al Western, todo en uno.

¿POR QUÉ VERLA?

-- A pesar de lo simple de la idea, en lo conceptual esta peli es bastante compleja. Veamos. El sheriff es un hombre decente, que vive en una población con hombres también decentes. De hecho, el sheriff es quien consiguió el milagro de pacificar a una población que, por el diálogo de los personajes, sabemos que apenas algunos años antes era un infierno vivir. Pero resulta que el mal no ha sido derrotado para siempre, y regresa por sus fueros, ¿y qué va a pasar? ¿Cómo van a contribuir al asunto los buenos ciudadanos? La peli es clara: no lo harán. Porque esos ciudadanos decentes y tan simpáticos y bien pagados de sí mismos, se han abotargado y convertido en una manada de inútiles. Está bien pelear las guerras, que la libertad y la seguridad no se consiguen con crianza de buenas intenciones... pero que las pelee otro. A mí, con mi metro cuadrado me basta. A las últimas, so pretexto de una historia Western, "A la hora señalada" se trata sobre la decencia. El sheriff podría huir a toda prisa del pueblo, podría ganar tiempo escondiéndose, e incluso sería lo más sensato porque tiene una esposa a la que salvar. Pero internamente, el sheriff sabe que esa alternativa no es decente. Y no es un superhombre, no es un Jack Bauer que va a agarrar a los malos y va a hacerlos cantar sobre su próximo ataque terrorista, sino que en el fondo es un pobre diablo como tú y como yo, tan asustado como lo estaría cualquier persona en su posición. Pero aún así, es un hombre decente y luchará por lo que es correcto, porque sí, porque es lo correcto. La peli resulta así un terrible ataque en contra de la corrección social, esa según la cual toda la gente haría lo que es bueno y noble y decente, y llegada la hora en que tales convicciones deben ser puestas a prueba, siempre hay algo, un maldito algo, miren qué funesta casualidad, ¡oh, dioses de tragedia griega!, que les impide hacer lo que es bueno y noble y decente precisamente, pero es que ellos no tenían la culpa sino que eran las circunstancias, ¿vale? Miren a la gente alrededor de ustedes. ¿A cuántos conocen que se compadecen de todo corazón de los pobres y no pueden verlos sufrir, pero no se sacarían callos en las manos haciendo un voluntariado o haciendo una donación que fuera en verdad substanciosa? ¿Cuánta gente dice estar muy preocupada sobre el medio ambiente, pero a las primeras de cambio se compran el vehículo que quema más petróleo por kilómetro o arrojan las basuras en cualquier parte? ¿Cuánta gente se supone que es respetuosa de la ley, pero apenas pueden encontrar el resquicio le restan algunos ceros a su declaración de impuestos, o cruzan la calle por donde no se debe? ¿Cuántos no hablan acerca de la importancia de la educación, para después hablar a garabato limpio o escribir en lgj3 xat ("lenguaje chat") o dejar postergada la lectura de un libro (de cualquier libro) para "las vacaciones en que tengo tiempo" para después, por alguna razón desconocida, no tener tiempo en las vacaciones? Y ustedes los conocen, ellos son gente linda, simpática, que te saludan de tú con una encantadora sonrisa o un amable apretón de manos, ¿cómo podrías decirles a la cara lo que verdaderamente son, sin pasar tú una vergüenza? El sheriff de "A la hora señalada", en ese minuto de peligro, descubre en verdad cuánto vale la gente a su alrededor, lo que es más o menos nada. Y para restregar aún más limón en la herida, la única persona que apoya al sheriff (y lo apoya a medias porque tiene motivos para detestarlo, claro está) es una antigua querida que le tiene tirria a la nueva esposa, pero que le canta las mañanas a la gazmoña diciéndole lo obvio: "si él fuera mi marido, estaría con él porque ES MI MARIDO". Sí, señores, en plenos '50s se rueda una peli en que la esposa legítima es cobarde, acomodaticia y caprichosita, y la antigua amante es valiente y tiene los ovarios bien puestos. ¡Repito, en los conservadores, bucólicos y eisenhowerianos '50s! Pocas pelis han puesto tan certeramente el dedo en la llaga acerca de la diferencia entre ser decente, y tan solo parecerlo, y en la predisposición natural de los "buenos ciudadanos" a la cobardía y a la abulia. Claro, ustedes dirán, otro cuento es si le toca a Ud., mi estimado General Gato. Vale, acepto la crítica, pero por un lado yo estoy hablando de una peli y no sentando cátedra moral (o sea, si es condenable esa cobardía moral por eso, por ser cobardía, o si es disculpable porque es exigirle demasiado a la gente, que ese juicio se lo dejo al lector), y en segundo lugar, yo jamás he predicado de mí mismo que sea un valiente o un buen ciudadano, ya puestos.

-- La peli resulta en un respecto, un claro antecedente de "24". La peli transcurre más o menos en tiempo real, de manera que dura cerca de hora y media, y el tiempo de la historia transcurre desde las 10:35 (el matrimonio), hasta cerca de un cuarto de hora después del mediodía. Pero hay una diferencia: allí donde "24" se apoya en la acción vertiginosa y las vueltas vueltescas de trama, "A la hora señalada" se apoya únicamente en la tensión sicológica. "A la hora señalada" debe ser la peli con menos acción en toda la historia del Western: el único momento en que de verdad vuelan los tiros es al final. Pero la peli ha acumulado tanta agua en el dique, que el tiroteo final duele hasta las entrañas: es como debía acabar, después de que hemos visto al prota corriendo de un lado a otro mientras se le agota el tiempo y toda la gente le cierra la puerta en las narices. Resulta interesante observar que un género tan asociado con la acción como lo es el Western, una de sus pelis más señeras y de las mejores del género (¡y qué demonios, de las mejores en la historia del cine!) es también una en que casi no hay violencia onscreen.

-- Los personajes están estupendos. Gary Cooper compone el que probablemente es el rol de su vida. A su lado, la elección de Grace Kelly como su esposa puede desentonar un poco por la diferencia de edad, que hace difícil ver una relación romántica entre ambos, pero aún así, la chica borda su rol (vaya caso el suyo, participó en apenas una decena de pelis antes de transformarse en princesa de Mónaco por matrimonio, pero entre esas pelis están clásicos indiscutibles como "Mogambo", "La ventana indiscreta" y "La llamada fatal", pelis por las cuales cualquier actriz hubiera matado por hacer una, tan solo una de ellas). Katy Jurado como la chica latina que es la antigua amante del sheriff, está simplemente brillante, manejando un rol que mezcla despecho, odio, amor frustrado, comprensión y gelidez, sacando todos los matices adelante con una facilidad pasmosa. Y un jovencísimo Lloyd Bridges (el comandante lunático de "Loca academia de pilotos", por más señas) está más que bien como el ayudante cobarde del sheriff. Tiene también una breve intervención Lon Chaney Jr., el hombre lobo himself, en un rol lleno de humanidad dentro de su cobardía.

IDEAL PARA: Todo el mundo.

viernes, 16 de febrero de 2007

"Scaramouche" (1952)


"Scaramouche". Dirigida por George Sidney. Protagonizada por Stewart Granger, Eleanor Parker, Janet Leigh, Mel Ferrer, Henry Wilcoxon, Nina Foch, Richard Anderson, Robert Coote, Lewis Stone, Elisabeth Risdon. Estados Unidos. Año 1952.

¿De qué se trata?
Estamos en la Francia prerrevolucionaria. Para ser más específicos, en la anterior a la de 1789 (hubo después revoluciones en 1830, 1848, 1871, y ya no hablemos de Brigitte Bardot en "Barbarella"). Volviendo a la trama: en la Francia anterior a 1789, un asesino con patente de corso por ser aristócrata, que disfraza sus crímenes como duelos a espada, recibe la comisión de terminar con un tal "Marcus Brutus", que hace llegar panfletos sediciosos de tipo "libertad, igualdad, fraternidad", hasta las altas autoridades. Su premio: una bella chica de la corte de la reina María Antonieta. ¿Quién parará pies a este temible villano? Paralelamente, un tal André se fuga a París, en busca de una actriz a la que pretende. En medio de estas peripecias, André es contactado por la familia que le ha criado como un hijo (el prota, fiel al lugar común, desconoce el misterio de su propio origen): y es que su "hermano adoptivo" es nada menos que el buscado Marcus Brutus. Por esas coincidencias del folletín clásico, el chico bueno se encuentra con la chica del malo. Hay flechazo instantáneo, pero el prota se entera entonces de dos cosas desagradables: la chica aristócrata que le gusta es su hermana, y el padre común de ambos está muerto. Pero no para ahí: el villano consigue echarle mano a Marcus Brutus, quien haciendo gala de su seudónimo de bruto, se deja provocar estúpidamente a duelo, y es asesinado como en verdad se lo merecía, por estúpido. Opera entonces el cambio mágico en André: al ver el cadáver de su tierno familiar, jura tomar venganza (ya sé que suena gay, pero lo siento, yo no escribí el guión). Como no lo logra a la primera, se esconde en la compañía teatral de su primera amada, en donde adopta el papel de Scaramouche, el borrachín de la commedia dell'arte. Ahora, Scaramouche no es sólo un actor: es también la máscara y el rostro de la venganza... y de la justicia.

El espíritu de los tiempos.
En el siglo XVI se desarrolló esa forma de comedia popular italiana llamada commedia dell'arte, que era pura improvisación basada en papeles estereotipados interpretados por actores entrenados en su único carácter. La influencia de la commedia dell'arte en la posteridad ha sido inmensa: basta ver cuántos artistas han pintado o escrito sobre Pierrot, Polichinela, Colombina, etcétera, mientras que el viejo avaro Pantalone le dio nombre a la prenda de vestir para las piernas. Uno de sus personajes, el borracho Scaramouche, le dio una luminosa idea a un tal Rafael Sabatini para escribir un truculento folletín, "Scaramouche", cuyo éxito fue tan resonante que ya en 1923 fue objeto de una adaptación muda. En 1952 el cine, necesitado de espectacularidad para luchar contra la naciente televisión, echó mano a dicho clásico e hizo este remake. La historia no dejó de tener problemas con la estricta censura de la época, debido a las insinuaciones de amores incestuosos, y también extramaritales, pero los trabajos valieron la pena: el "Scaramouche" de 1952 es, sin lugar a dudas, un clásico dentro del género de capa y espada en el cine. Tanto, que ya ven como el concepto del payaso enmascarado haciendo justicia no lo inventó "V por venganza"...

¿Por qué verla?
- Como dijimos, es un clásico del género de capa y espada. Consigue el mérito de mantener un ritmo trepidante y no decaer en ningún minuto, y eso visto desde una perspectiva del siglo XXI, época en la que el grueso del cine del siglo XX preInternet se ve adocenado y reptantemente lento, y debe verse muchas veces aguantando bostezos. Por el contrario, "Scaramouche" se mantiene fresca como el primer día.
- Los actores. Stewart Granger, al tope de la bandera con roles como Allan Quatermain en "Las minas del Rey Salomón", compone un protagonista carismático, tanto cuando es un irresponsable sinvergüenza, como después durante su metamorfosis posterior en un héroe enmascarado (o no tanto). A su lado las dos chicas se lucen en belleza y carácter. Eleanor Parker compone a una deseable y apasionada pelirroja, también con mucho carisma, que contrasta con la belleza gélida e intocable de Janet Leigh como la chica aristócrata que se debate entre mostrar o no sus sentimientos (esta Janet Leigh interpretará ocho años después el protagónico femenino en "Psicosis" de Hitchcock). El cuarteto es completado por un Mel Ferrer haciendo un estupendo rol como villano estirado y pedante.
- La historia... ¿Qué decir de la historia...? Pues bien, es puro folletín: protagonista de orígenes desconocidos que se esconde tras una máscara, dos chicas, posible amor incestuoso, duelos a espada, muchas peripecias... Aventura pura y dura, sin pretensiones, a la vena. La trama, de rato en rato, se hace bastante complicada, y quizás el filme se hubiera beneficiado de un mejor trabajo de edición, en vez de hacer tanta elipsis que obliga al espectador a reconstruir un poco los acontecimientos a medida que pasan. Por supuesto que, en la mejor tradición folletinesca, la ambientación en la Francia de 1789 es un puro detalle anecdótico: al igual que la commedia dell'arte, el escenario es un puro telón pintado.
- Mención especial para el duelo final a espada entre el héroe y el villano. No adelantaremos detalles, pero digamos que es uno de los mejores enfrentamientos finales que el cine ha visto jamás.

IDEAL PARA: Entretenerse, entretenerse, entretenerse.

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