11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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miércoles, 9 de febrero de 2011

"A la hora señalada" (1952).


-- "High Noon" (título original en inglés), "Solo ante el peligro" (título en España), "Al punt del migdia" (título en catalán). Estados Unidos. Año 1952.
-- Dirección: Fred Zinnemann.
-- Actuación: Gary Cooper, Grace Kelly, Katy Jurado, Lloyd Bridges, Ian MacDonald, Thomas Mitchell, Otto Kruger, Lon Chaney, Jr., Harry Morgan, Eve McVeagh, Morgan Farley, Harry Shannon, Lee Van Cleef, Robert J. Wilke, Sheb Wooley, Jack Elam.
-- Guión: Carl Foreman, más o menos basado en una historia de John W. Cunningham.
-- Banda Sonora: Dimitri Tiomkin.

-- "A la hora señalada" en IMDb.
-- "A la hora señalada" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Campanas de boda suenan en el viejo Oeste, y toda la gente está alegre-happy-happy por la recién casada pareja. A pesar de que él es Gary Cooper y anda sobre la cincuentena, y ella es Grace Kelly y tiene apenas algo más de veinte. Pero nadie hace tema de la edad, ni aquello de mayo con diciembre, porque en esos tiempos podía pasar, sin que nadie creyera que la menor se casaba con el dinero del vejete (o que nadie se escandalizara por ello, mejor dicho). Pero volvamos a la boda. Todo el pueblo celebra y festeja al marido, que es el sheriff del pueblo, y que está a punto de retirarse, y que voluntariamente se queda un día más aunque podría entregar la placa y no pasaría nada porque su período ha terminado. De pronto, llegan inquietantes noticias desde los arrabales del pueblo. Tres pistoleros de los con cara de gozo cosiendo a balazos, se han reunido en la estación, esperando el tren de las 12. Tan malaza es la cosa, que uno de los pistoleros es nada menos que Lee Van Cleef, para que vayan cagándose de miedo (en un rol sin diálogo, vale, pero si es que él es uno de la pandilla... ¡cómo será el jefe!). Todos saben lo que eso significa: en el tren del mediodía llegará un pistolero muy malo, a quien Gary Cooper mandó a la cárcel hace un tiempo atrás, y que juró venganza del sheriff. Todos saben lo que eso significa: pronto el pueblo será muy chico para los dos y etcétera. Pero bueno, Gary Cooper ya no es el sheriff, ¿verdad? Sí, pero es que el sustituto llega mañana. Durante un día completo, habrá cuatro bandoleros listos para crucificar el pueblo hasta las cenizas, y no habrá sheriff que los combata. Después de pensarlo y repensarlo, Gary Cooper decide que lo mejor es salir por pies, porque mal que mal, su esposa está también en el ajo, y no quiere exponerla. Pero cuando va a toda fuga, poniendo territorio entre él y los malos, un rayito de luz le cae encima. El rayito de luz que ilumina a todos los héroes del cine yanki desde Flash Gordon hasta John McClane: alguien debe proteger al We The People. Aunque sea porque escapar es de balde porque los pistoleros simplemente irán siguiéndole la pista de pueblo en pueblo hasta dar con ellos, matar al sheriff, violar a su esposa... (eso no lo dicen, por motivos de censura, pero si son tan malos, no se van a comportar como unos caballeros, precisamente, ¿no?). De manera que se devuelve. Y manda a la esposa al hotel para esperar el tren de las 12 y que se vaya ahí (cómo va a cruzar la señorita las filas enemigas, en medio de tres pistoleros desalmados y su jefe que le atinan a todo lo que se mueva, y que suponemos no muy respetuoso con las hembras, eso ni se dice ni el prota se lo plantea siquiera, pero nadie dijo que esta peli fuera perfecta). Y comienza a recorrer el pueblo para que se reuna un grupo de ciudadanos que, bien alineados detrás de su sheriff, colaboren con la defensa. Y ahora viene lo bueno. Todos esos ciudadanos que lo festejaban y lo alababan, ahora descubren una nube de problemas para ayudarlo: que no es su lucha personal, que su señora está enferma, que el gato está enfermo, que llegó Pascua en diciembre, que su religión se lo prohibe, que votaron por el otro candidato, que si hacen ¡BANG! con una pistola podrían estar violando la propiedad intelectual del tipo que primero escribió ¡BANG!... El tiempo apremia, queda una hora y menos para enfrentar al peligro, y el sheriff está más solo que nunca, porque ni siquiera su esposa lo apoya. El duelo será... a la hora señalada.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los años '40s vieron el esplendor del Western clásico. El género se transformó en el más profundamente icónico de lo que es... ¡¡¡AMÉRICA!!! Recordemos que en ese tiempo, muchos yankis de las audiencias adultas tuvieron padres, o al menos abuelos, que sí les tocó vivir esos tiempos del Western, y por lo tanto esa epopeya para ellos era todavía el pasado reciente. El elenco clásico del Western incluía el pueblo lleno de ciudadanos decentes, el sheriff esforzado y de camisa limpia, la viuda bondadosa, el vaquero, y los forajidos (palabra importante del vocablo Western) que cubrían su identidad con pañuelos que le tapaban la mitad del rostro. Opcionalmente podían usarse también los indios, siempre en papel de villanos, y en menor medida, de compañero tonto-pero-simpático-y-esforzado del héroe. Valores con los cuales América podía sentirse identificada, porque por un lado, se subentendía que esos esforzados pioneros (otra palabra típica del vocablo Western) con sus existencias esforzadas viviendo del ganado contribuían a expandir la civilización por esas tierras salvajes que aguardaban ardientemente la llegada del hombre blanco para ser desvirgadas, roturadas y explotadas (que allí vivieran los indios antes era circunstancial, y las pelis no solían plantearse eso como un problema, si al final del cuento el indio acababa invariablemente muerto, y estar muerto suele ser un inconveniente para ser propietario), todo lo cual era un premio al individualismo, el self-made-man, etcétera, mientras que por otro lado estaba la idea de que Estados Unidos es un pueblo elegido por Dios, el Destino Manifiesto, yabah-dabah-dabah, así es que matar a los indios y a los forajidos tenía una connotación casi religiosa (por algo los forajidos generalmente secuestraban a la encantadora viudita, y los sheriff las rescataban, casi como una representación de las almas perdidas para Cristo que son sacadas de las garras del Mal, etcétera). Pero en los '50s, después del triunfo en la Segunda Guerra Mundial, en amplios círculos (no en todos, ojito, que el conservadurismo yanki es cosa seria, como que prefirieron votar al borrachín neocon George W. Bush que al desabrido-pero-inocuo Al Gore) empezó a cobrar conciencia la idea de que ser tan tajantes y el bien y el mal y etcétera era algo malo, incluso era algo medio nazi, contrario a la democracia, la dignidad humana, etcétera, y la palabra fea con L (liberalismo, en EEUU un insulto) comenzó a cobrar importancia. Y de pronto, quizás los indios no eran tan malos. Y los bondadosos nativos de los poblados del Far West quizás fueran más rudos, violentos, brutales... y sucios (las camisas en las pelis Western empezaron a ensuciarse con polvo de caminos por primera vez). Surgió así toda una camada de Westerns (lo que algunos llaman "Western revisionista"), que empezaron a subvertir los tópicos del Western de toda la vida. Sin llegar a soliviantarlos del todo, claro que después de todo, eran pelis yanketas, y criticar al país está bien, pero no tanto que se pasen, que una cosa es la libertad y otra distinta el libertinaje, joer. Para ver un Western realmente crítico habrá que esperar hasta el Spaghetti Western a lo "El bueno, el malo y el feo", o de cómo los italianos por una vez en la vida le dieron lecciones a los yankis. Pero por el minuto, habían cosas como "A la hora señalada", que en su tiempo fue una bofetada recia a los yankis y al Western, todo en uno.

¿POR QUÉ VERLA?

-- A pesar de lo simple de la idea, en lo conceptual esta peli es bastante compleja. Veamos. El sheriff es un hombre decente, que vive en una población con hombres también decentes. De hecho, el sheriff es quien consiguió el milagro de pacificar a una población que, por el diálogo de los personajes, sabemos que apenas algunos años antes era un infierno vivir. Pero resulta que el mal no ha sido derrotado para siempre, y regresa por sus fueros, ¿y qué va a pasar? ¿Cómo van a contribuir al asunto los buenos ciudadanos? La peli es clara: no lo harán. Porque esos ciudadanos decentes y tan simpáticos y bien pagados de sí mismos, se han abotargado y convertido en una manada de inútiles. Está bien pelear las guerras, que la libertad y la seguridad no se consiguen con crianza de buenas intenciones... pero que las pelee otro. A mí, con mi metro cuadrado me basta. A las últimas, so pretexto de una historia Western, "A la hora señalada" se trata sobre la decencia. El sheriff podría huir a toda prisa del pueblo, podría ganar tiempo escondiéndose, e incluso sería lo más sensato porque tiene una esposa a la que salvar. Pero internamente, el sheriff sabe que esa alternativa no es decente. Y no es un superhombre, no es un Jack Bauer que va a agarrar a los malos y va a hacerlos cantar sobre su próximo ataque terrorista, sino que en el fondo es un pobre diablo como tú y como yo, tan asustado como lo estaría cualquier persona en su posición. Pero aún así, es un hombre decente y luchará por lo que es correcto, porque sí, porque es lo correcto. La peli resulta así un terrible ataque en contra de la corrección social, esa según la cual toda la gente haría lo que es bueno y noble y decente, y llegada la hora en que tales convicciones deben ser puestas a prueba, siempre hay algo, un maldito algo, miren qué funesta casualidad, ¡oh, dioses de tragedia griega!, que les impide hacer lo que es bueno y noble y decente precisamente, pero es que ellos no tenían la culpa sino que eran las circunstancias, ¿vale? Miren a la gente alrededor de ustedes. ¿A cuántos conocen que se compadecen de todo corazón de los pobres y no pueden verlos sufrir, pero no se sacarían callos en las manos haciendo un voluntariado o haciendo una donación que fuera en verdad substanciosa? ¿Cuánta gente dice estar muy preocupada sobre el medio ambiente, pero a las primeras de cambio se compran el vehículo que quema más petróleo por kilómetro o arrojan las basuras en cualquier parte? ¿Cuánta gente se supone que es respetuosa de la ley, pero apenas pueden encontrar el resquicio le restan algunos ceros a su declaración de impuestos, o cruzan la calle por donde no se debe? ¿Cuántos no hablan acerca de la importancia de la educación, para después hablar a garabato limpio o escribir en lgj3 xat ("lenguaje chat") o dejar postergada la lectura de un libro (de cualquier libro) para "las vacaciones en que tengo tiempo" para después, por alguna razón desconocida, no tener tiempo en las vacaciones? Y ustedes los conocen, ellos son gente linda, simpática, que te saludan de tú con una encantadora sonrisa o un amable apretón de manos, ¿cómo podrías decirles a la cara lo que verdaderamente son, sin pasar tú una vergüenza? El sheriff de "A la hora señalada", en ese minuto de peligro, descubre en verdad cuánto vale la gente a su alrededor, lo que es más o menos nada. Y para restregar aún más limón en la herida, la única persona que apoya al sheriff (y lo apoya a medias porque tiene motivos para detestarlo, claro está) es una antigua querida que le tiene tirria a la nueva esposa, pero que le canta las mañanas a la gazmoña diciéndole lo obvio: "si él fuera mi marido, estaría con él porque ES MI MARIDO". Sí, señores, en plenos '50s se rueda una peli en que la esposa legítima es cobarde, acomodaticia y caprichosita, y la antigua amante es valiente y tiene los ovarios bien puestos. ¡Repito, en los conservadores, bucólicos y eisenhowerianos '50s! Pocas pelis han puesto tan certeramente el dedo en la llaga acerca de la diferencia entre ser decente, y tan solo parecerlo, y en la predisposición natural de los "buenos ciudadanos" a la cobardía y a la abulia. Claro, ustedes dirán, otro cuento es si le toca a Ud., mi estimado General Gato. Vale, acepto la crítica, pero por un lado yo estoy hablando de una peli y no sentando cátedra moral (o sea, si es condenable esa cobardía moral por eso, por ser cobardía, o si es disculpable porque es exigirle demasiado a la gente, que ese juicio se lo dejo al lector), y en segundo lugar, yo jamás he predicado de mí mismo que sea un valiente o un buen ciudadano, ya puestos.

-- La peli resulta en un respecto, un claro antecedente de "24". La peli transcurre más o menos en tiempo real, de manera que dura cerca de hora y media, y el tiempo de la historia transcurre desde las 10:35 (el matrimonio), hasta cerca de un cuarto de hora después del mediodía. Pero hay una diferencia: allí donde "24" se apoya en la acción vertiginosa y las vueltas vueltescas de trama, "A la hora señalada" se apoya únicamente en la tensión sicológica. "A la hora señalada" debe ser la peli con menos acción en toda la historia del Western: el único momento en que de verdad vuelan los tiros es al final. Pero la peli ha acumulado tanta agua en el dique, que el tiroteo final duele hasta las entrañas: es como debía acabar, después de que hemos visto al prota corriendo de un lado a otro mientras se le agota el tiempo y toda la gente le cierra la puerta en las narices. Resulta interesante observar que un género tan asociado con la acción como lo es el Western, una de sus pelis más señeras y de las mejores del género (¡y qué demonios, de las mejores en la historia del cine!) es también una en que casi no hay violencia onscreen.

-- Los personajes están estupendos. Gary Cooper compone el que probablemente es el rol de su vida. A su lado, la elección de Grace Kelly como su esposa puede desentonar un poco por la diferencia de edad, que hace difícil ver una relación romántica entre ambos, pero aún así, la chica borda su rol (vaya caso el suyo, participó en apenas una decena de pelis antes de transformarse en princesa de Mónaco por matrimonio, pero entre esas pelis están clásicos indiscutibles como "Mogambo", "La ventana indiscreta" y "La llamada fatal", pelis por las cuales cualquier actriz hubiera matado por hacer una, tan solo una de ellas). Katy Jurado como la chica latina que es la antigua amante del sheriff, está simplemente brillante, manejando un rol que mezcla despecho, odio, amor frustrado, comprensión y gelidez, sacando todos los matices adelante con una facilidad pasmosa. Y un jovencísimo Lloyd Bridges (el comandante lunático de "Loca academia de pilotos", por más señas) está más que bien como el ayudante cobarde del sheriff. Tiene también una breve intervención Lon Chaney Jr., el hombre lobo himself, en un rol lleno de humanidad dentro de su cobardía.

IDEAL PARA: Todo el mundo.

jueves, 18 de febrero de 2010

"Escape de Nueva York" (1981).


-- "Escape from New York". Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: John Carpenter.
-- Actuación: Kurt Russell, Lee Van Cleef, Ernest Borgnine, Donald Pleasence, Isaac Hayes, Season Hubley, Harry Dean Stanton, Adrienne Barbeau, Tom Atkins, Charles Cyphers, Joe Unger, Frank Doubleday, John Strobel, John Cothran Jr., Garrett Bergfeld
-- Guión: Nick Castle y John Carpenter.
-- Banda Sonora: Alan Howarth y John Carpenter.

-- "Escape de Nueva York" en IMDb.
-- "Escape de Nueva York" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Es el futuro, en el año... ¡¡¡1997!!! Estados Unidos está ganando por paliza la Tercera Guerra Mundial, paseándose como Petrovich por su casa por Leningrado y la dacha del Doctor Zhivago, y de paso ha reprimido el crimen con la original idea de convertir a Nueva York en un cute detention center, amurallando a la antigua ciudad y metiendo a los prisioneros a que sobrevivan como mejor puedan. Pero si hay una lección que los políticos jamás aprenden, es que los políticos jamás aprenden. Er, bueno, er... OK, vamos a plantearlo de manera más específica. Otra lección que los políticos tampoco aprenden, es que si construyes una trampa, bien puedes caer en ella. Le pasa al Presidente de los Estados Unidos, que es secuestrado en el Air Force One, y como es Donald Pleasence y no Harrison Ford, no se defiende, y es tirado por un grupo de Revolucionarios Vengadores Guevaristas Sandinistas Defensores del Pueblo Nadie Los Llamó, justamente en medio de Nueva York. Como en 1997 todavía no empezaba "24", no podían contar con los servicios de Jack Bauer, así es que deben recurrir a la carta desesperada: Snake Plissken, un ex combatiente que pateó culos tovarich en Leningrado y que hará solito lo que un piquete de los mejores boys yanketas de pro se han mostrado ineficaces de hacer. ¿Ya dijimos, a propósito, que le meten unas lindas bombitas de nitroglicerina bajo la piel, que le reventarán el cuello, si no las desactivan en 24 horas, y que el precio de esa desactivación es Mr. President...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

John Carpenter. Nuestro chinchinero favorito: no sólo escribía sus guiones y hacía sus pelis, sino que además componía la banda sonora. Y cuando no, como en "La cosa", ordenó a Ennio Morricone himself: "hazla electrodark como la hubiera hecho yo. And call me Snake... er... no... Carpenter, call me Carpenter". Después de lanzar su primer gran hit fundando de refilón el Slasher Movie ochentero, pariendo las andanzas de Michael Myers en "Halloween", intentó promover un guión que había escrito por allá por 1974 (la larga sombra de Watergate, la desconfianza del Gobierno, etcétera). Y como "Halloween" había hecho dinero, le dieron sus fondos. Con un segundo éxito en el bolsillo, John Carpenter se transformó así en el monarca indiscutible de la serie B ochentera, tomando todas las lecciones de la vieja serie B de los '50s (no en balde, su siguiente peli sería un remake de la cincuentera "El enigma de otro mundo", cual es "La cosa"), y dándole un buen baño de cinismo antireaganiano, creando una buena cantidad de pelis con empaque en los años sucesivos. "Escape de Nueva York" podrá no ser la mejor peli de la Historia, y tiene sus falencias por aquí y por allá, pero consiguió el casi imposible de transformarse en un film icónico sobre un tema irónicamente tan yanketa como es la fe en el individuo versus la desconfianza en las instituciones. En "Todos los hombres del Presidente" no pudieron hacerlo mejor.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de John Carpenter. Eso significa: una buena artesanía low-budget, pero muy funcional, al servicio de una historia potente. Aunque valorado principalmente por el frikerío, la verdad es que John Carpenter es un director de talante sumamente clásico: guión de diálogos sólidos, economía de recursos narrativos, predominio de la historia por sobre el efecto especial, abundante subtexto... Todas cosas que hoy en día es más que un poco complicado encontrar (se me ocurre un Bryan Singer quizás, pero sin tanto genio). A ratos diera la impresión de que estuviéramos viendo un Spaghetti Western, sólo que con estado policial near-future en vez de sheriff rápido para el gatillo, impresión que es apoyada por contratar a Lee Van Cleef de coprota, y ya que Clint Eastwood no estaba disponible (hubiera sido la secuela futurista de "El bueno, el malo y el feo"), le dijeron a Kurt Russell, niñito bonito Disney en aquellos años: "ya, haz el Clint y estamos aviados". Quizás esto contribuya a que "Escape de Nueva York" se vea hoy en día, a casi treinta años de su realización, un tanto avejentada, incluso para los estándares del cine made in 1981. Pero bueno, si uno se ve avejentado porque antes se preocupaban de hacerlo bien, y ahora no...

-- Es un protoejemplo de lo que después va a ser llamado el Cyberpunk. No puede considerarse a esta peli como Cyberpunk propiamente tal porque no posee la iconografía clásica al completo (el gran breakout cyberpunk que fue "Blade Runner" vendría un año después, y aún faltaba mucho para "Akira", "Ghost in the Shell" o "Mátrix"), pero sí tiene algunos de sus elementos: la presencia de un gobierno opresivo, la eliminación de las libertades individuales, una Tercera Guerra Mundial en los bastidores de la trama, el antihéroe nihilista, la sociedad decadente y hundida en la pobreza (faltan las corporaciones, los cabletas, los cyborgs y la realidad virtual, y el cuadro habría estado completo, todos elementos que, por cierto, John Carpenter más o menos sí incluyó en la secuela/remake que fue "Escape de Los Angeles"). Pero es innegable que había un espíritu de época: no había que empujar demasiado el 1997 de "Escape de Nueva York" para encontrarse con el 2019 de "Blade Runner" (del año siguiente, insisto) o con el 2064 de "Mátrix". O "Escape de Nueva York" como el missing link entre el cine distópico preinternético ("Cuando el destino nos alcance", "Westworld", "Fuga en el siglo XXIII"...) y el más moderno Cyberpunk. Digámoslo de manera más crasa: es imposible que una persona que no haya visto "Mátrix" entienda a cabalidad lo que es el Cyberpunk, pero es imposible que una persona que no haya visto "Escape de Nueva York" entienda a cabalidad lo que es "Mátrix". Así de simple.

-- Kurt Russell as Snake Plissken. El estudio quería al duro Charles Bronson para el papel. ¿Muy viejo Mr. Bronson para el papel, Mr. Carpenter? Oh, bueno, tenemos a ese jovenzuelo entonces, ¿cómo es que se llama? ¡Ah, sí! ¡TOMMY LEE JONES! (sí, ya en esos años estaba vivo). Pero John Carpenter, dale con que quería al cantadisney Kurt Russell. El estudio: ¿ese niñito Disney, el Zack Efron de los '70s, haciendo de duro cantamañanas en un filme distópico, violento y antisistémico...? Pero John Carpenter estaba convencido de que su talento actoral podía (bueno, eso, y que Russell haría cualquier cosa extrafelacional para borrar su imagen de cute Disney boy, siendo dócil arcilla en las manos de su director... y no se equivocó. Profesionalmente hablando, claro está). Kurt Russell vio llegada la oportunidad de oro y no la desaprovechó, haciendo tan suyo el papel, que treinta años después los estudios que quieren hacer el remake de la peli tienen serios problemas para recast el personaje (en particular desde que Gerard Butler, el único candidato que fuera de hallazgos inesperados pintaba para un Snake Plissken de catego, dijo no). Parte de la magia de la peli es la acerada descripción de un Estados Unidos policial estilo Patriot Act (aunque Donald Pleasence como el Presidente tiene cara de inteligente, o de humano al menos, mientras que George W. Bush parecía más lerdito y, por qué no decirlo, más simiesco también). Pero la otra parte de la peli es que frente a ese sistema podrido hasta la médula, se para Snake Plissken, en la mejor tradición del cowboy solitario y crepuscular, luchando por nada más que por sí mismo, héroe a la fuerza, pero que les va a mostrar a esos empingorotados culoasientos lo que puede hacer un hombre con un par. Y es la interpretación de Russell lo que consigue la alquimia.

-- El resto de los personajes está también por todo lo alto. Donald Pleasence es una opción inmejorable como el Presidente de los Estados Unidos, dándole cuerpo a la clase de rata de alcantarilla que nada aprende y nada olvida (impagables sus dos escenas finales, las que no adelantaré, pero que retratan de cuerpo entero lo mezquino de su carácter). Lee Van Cleef compone un personaje quizás incluso tan duro como Snake Plissken, haciéndole curiosamente más creíble (o sea, Snake Plissken no es una anomalía de la naturaleza, a fin de cuentas, como un Jack Bauer cualquiera) y podemos intuir aquello de que "amigos... quizás en otro tiempo... en otro lugar...", pero él ha elegido trabajar para el sistema, y aunque eso no lo hace oficialmente "el villano" (ni Van Cleef lo interpreta de ese modo), muestra claramente la elección vital que ha hecho Snake Plissken de no transar con un sistema en el que no cree, por la vía de mostrarnos como sería su vida si se hubiera quedado como militar en vez de transformarse en un renegado. Ernest Borgnine en el rol de taxista dentro de Nueva York (¡¡!!) compone un rol sobre el papel bastante tonto (¿nueve años llevando pasajeros dentro de un Nueva York en donde nadie tiene dinero para pagar...?), pero a punta de maestría actoral lo hace entrañable, y más que un mero alivio cómico. El Duque, el principal villano, viene interpretado por un nigga (¡era que no, si es 1981 después de todo!), nada menos que Isaac Hayes, bien conocido por la parroquia por cantar ese clásico hard-funkie setentero que era "Shaft!" (¿no lo conocen? ¿Es que no les enseñan nada a los niños en el cole por estos días?). Y Adrienne Barbeau, bueno... Hmmmmmm... Vamos tejiendo calceta: John Carpenter estuvo ligado hasta 1978 a su productora Debra Hill (quién, estoica ella, siguió trabajando durante años con él después), y en esas fechas se fijó en la rotunda anatomía de Adrienne Barbeau, escribiendo un papel completamente superfluo en la peli sólo para darle ocasión de mostrar carrocería (escote nada más, eso sí, pero... ¡¡¡QUÉ ESCOTE, BASTET MÍA, QUÉ ESCOTE!!!).

-- Bueno, olvidándonos de discursos sociales y socialistoides en general, quizás la magia de esta peli es que John Carpenter consiguió esa alquimia que pocos genios narrativos consiguen alcanzar, cual es mezclar exitosamente dos géneros en principio completamente divergentes. A primera vista es una peli de Ciencia Ficción (y como ya apuntamos, tiene aires de Spaghetti Western crepuscular), pero si hemos de adscribirla a un género en particular, debe ser sin lugar a dudas al carcelario. Ya saben: prisionero injustamente encerrado, planes de evasión, prisionero que debe ser extraído junto con el prota, alcaide del carajo que putea a todos en su prisión porque es SU prisión (el Duque, en este caso), etcétera. El único detalle es que los mandamases del Gobierno no se jodieron mucho pensando en la cárcel, y simplemente amurallaron Nueva York (otro golpe bajo: el principal centro bursátil mundial, convertido literalmente en baluarte del Fascismo Americano). Y es que, como bien supieron en la tercera temporada de "Prison Break" (¿o cuarta? Ya ni sé. La que los joden en Panamá: misma serie, diferente cárcel), lo que mola de las pelis de cárceles es que le pongan cada vez un aditamento distinto. Así ha sido desde "El gran escape" hasta "Expreso de medianoche" (por mencionar ejemplos de los últimos quince años antes de esta peli), y en este caso, la cárcel está en un entorno de Ciencia Ficción. Ya saldrían cosas como "La fortaleza" para depredar el concepto de "peli carcelaria Sci-Fi". Siempre salen furúnculos como ése a las buenas pelis. Bueno, al menos Christopher Lambert tomaba el relevo de Kurt Russell. Y ahora, démosle voto a Zach Efron, si total un chico Disney ya pudo dar el salto, por qué otro no... (ja, a poco se tomaron eso en serio).

IDEAL PARA: Ver la abuelita del Cyberpunk.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

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