11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

domingo, 10 de abril de 2011

"El pequeño mundo de Don Camilo" (1952).


-- "Le petit monde de Don Camillo" (título original en francés), "Don Camilo" (España). Italia / Francia. Año 1952.
-- Dirección: Julien Duvivier.
-- Actuación: Fernandel, Gino Cervi, Vera Talchi, Franco Interlenghi, Sylvie, Charles Vissière, Clara Auteri Pepe, Italo Clerici, Peppino De Martino, Carlo Duse, Manuel Gary, Leda Gloria, Luciano Manara, Armando Migliari, Giovanni Onorato.
-- Guión: Julien Duvivier y René Barjavel, con Oreste Biancoli sin acreditar, basados en la novela de Giovanni Guareschi.
-- Banda Sonora: Alessandro Cicognini.

-- "El pequeño mundo de Don Camilo" en IMDb.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Bienvenidos al valle del Po, en la deprimida Italia campesina de postguerra (la Segunda Guerra Mundial, aunque tratándose de Italia, cualquier postguerra es más o menos lo mismo). La tierra es amarrete, el sol caldea sobre las cabezas, y la vida sigue más o menos como siempre. O no. Porque en las elecciones para alcalde del pueblo han ganado... ¡¡¡HORROR, TERROR, DIOS NOS PILLE CONFESADOS!!! ...¡¡¡LOS COMUNISTAS!!! ¡¡¡BUAAAAAÁ, TENGAN MIEDO!!! Peppone es el nuevo alcalde del pueblo, y esto, maldita la gracia que le hace a Don Camilo, el sacerdote del lugar, que por ser sacerdote, católico, y de parroquia pequeña, e italiano más encima, junta todos los papeles para ser, bueno... un tantín reaccionario, para qué andarnos con finezas. Don Camilo ya está que trina porque la aldea aclama a Peppone, y cuando está a punto de hacer algo para solucionar el, ehm, "problema", recibe una llamada superior al orden, a no salirse de la iglesia, etcétera. Sí, Jesucristo mismo desde su crucifijo le habla a Don Camilo, ¿qué hay con eso? Así es que Don Camilo, sin salirse de la iglesia ¿eh?, sube al torreón y larga las campanas para ahogar el discurso. Los comunistas están ahora a por ir a por la cabeza del cura reaccionario, etcétera... Comienza así la larga historia de hostilidades entre Don Camilo el cura medio reaccionarillo pero no tanto como para que alguien no lo califique de bolchevique, y Peppone el comunista que igual lleva a su hijo a que lo bauticen en la iglesia (con el nombre de Lenin, OK, pero nadie es perfecto... pensándolo bien podríamos acusarlo de maltrato infantil). Hostilidades que van a durar todo lo que se pueda, porque, en definitiva, ¿qué sería de Don Camilo si no tuviera a Peppone para arrearle unas cuantas, y qué sería de Peppone si no tuviera a Don Camilo para entretenerse un rato...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Quién lo creyera, resulta que el arte de Italia no se agotó en el Renacimiento ni en el Barroco. En el marasmo general que es el arte italiano postrenacentista (exceptuando el cine, claro, y eso hasta cierto punto), de cuando en cuando surgen lumbreras de interés. Una de ellas es Giovanni o Giovannino (a según la fuente) Guareschi, un escritor y dibujante satírico cuya peor desgracia era la de todos los que son demasiado risueños como para quedarse tranquilos comulgando con ruedas de carreta: era de derechitas y un tantillo monárquico y clerical, y por lo tanto las emprendía con alegría contra los comunachos, pero también era capaz de lanzarle dardos a la mano que alimenta, etcétera. Otro pobre hombre demasiado inteligente cuya mayor desgracia es ser y comportarse como él mismo (de pronto me cayó simpático, vaya)... Pero si por algo será recordado y se ha inmortalizado el nombre de Guareschi, es por haber creado la saga del Mundo Pequeño (Mondo Piccolo), y a su imbatible prota Don Camilo. La premisa es sumamente simple: en una aldea pequeña, el sacerdote fachas se lía con el alcalde comunista, pero todo en un ambiente de cierta amabilidad en que se pueden decir y hacer cincuenta millones de putadas, pero al final del día son todos amigos porque, bueno... todos viven en la misma aldea, ¿no? El personaje le ganó una popularidad enorme (auxiliado probablemente porque el héroe, como corresponde con todos los héroes dignos de admiración, es facha y reaccionario, o cuándo han visto ustedes una saga o historia digna de admiración en donde el héroe se caiga al lado socialista/comunista del espectro), y vinieron las adaptaciones para el cine, incluyendo ésta (que dio origen a una próspera franquicia en los '50s y '60s inclusive), además de un deslavado remake protagonizado por Terence Hill, y emitido hasta que les dio puntada al hígado por Televisión Nacional de Chile en los tiempos en que era el canal nacional de la dictadura pinochetista en Chile (cura reaccionario atizándole al alcalde comunista, a fin de cuentas). Además de un remake bastardo mexicano protagonizado nada menos que por... ¡Cantinflas! ("El padrecito", concretamente, que se roba varias ideas de la novela y de esta peli).

¿POR QUÉ VERLA?

-- La peli constituye una bastante fiel adaptación del original literario. La adaptación no dejaba de ser complicada porque la obra original es episódica y consiste más bien en una serie de viñetas que en un gran arco argumental desde el primer hasta el último capítulo, pero lo resolvieron con naturalidad, intercalando habilidosamente una voz en off que nos explica los personajes y los caracteres, con la mezcla a parejas de humanismo y socarronería que tiene el original, y con ello salvaron la papeleta. El final está modificado y quizás hubiera sido más interesante dejar el de la novela, mucho más simple y a la vez más significativo, aunque también más arriesgado desde el punto de vista cinematográfico (lo que funciona en la novela, no necesariamente funciona en el cine). La filmación en blanco y negro también añade un puntillo de fidelidad al asunto, entroncando a esta peli con el neorrealismo italiano de los años inmediatamente precedentes y haciendo por lo tanto más reconocibles esos paisajes italianos (esta es una de esas historias que difícilmente podría ser trasvasijada con toda su gracia y salero a otros contextos, como bien lo prueba "El padrecito", que tiene otros méritos como peli, pero que no puede evitar caer en algunos lugares comunes del cine mexicano de toda la vida). Pero volviendo a la novela y la adaptación, tenemos una versión muy fiel al libro original, que rescata toda su gracia, gracias a unos diálogos brillantes, en que la palma se la llevan los diálogos entre Jesucristo y Don Camilo (dándose a entender entre líneas que es en realidad la conciencia del sacerdote, espoleándole como si fuera Jesucristo, que de manera socarrona lo censura por su tendencia a pasarse de roscas tratando de hacer el bien y lo correcto). A pesar de su carácter más bien episódico, la peli no decae en casi ningún tramo, y consigue ser tremendamente graciosa de principio a fin, sin basarse en el gag o en el chiste barato, sino sacándole punta a los personajes y sus debilidades, las que por otra parte trata de una manera muy humana y comprensiva, como productos del medio ambiente en que se han forjado. Resulta curioso observar que uno de los guionistas es René Barjavel, a quienes ustedes no van a conocer ni en pintura, pero cuyo mayor aporte a la civilización son... ¡historias de ciencia ficción! (¿se conocen el cuento del tipo que viaja al pasado y mata a su propia madre y por lo tanto no puede nacer y por lo tanto no puede viajar al pasado y...? Bueno, René Barjavel lo planteó por primera vez). Aunque por otra parte, si Ray Bradbury estuvo metido en "Moby Dick" y "Rey de Reyes", por qué no iba a estar Barjavel detrás de un proyecto humorístico pseudoneorrealista italiano...

-- Desde el punto de vista histórico y arqueológico, esta es una de esas pelis que certifican la defunción del neorrealismo italiano. Recordemos que el género se había estrenado con "Roma, ciudad abierta" en 1945, y a través de éste se vertió toda la amargura de haber perdido la guerra y el resentimiento contra la grandilocuencia mussoliniana de los años precedentes. Pero de tantos pescadores de Sicilia y de tantos ladrones de bicicletas, el ciclo neorrealista terminó de agotarse rápido (en particular después de que la política volvió un poco a sus cauces de siempre, iniciando el predominio de la siempre tibia Democracia Cristiana en Italia), y los propios cineastas italianos empezaron a volverse en otras direcciones. En "Don Camilo" tenemos una visión radicalmente distinta de la sociedad italiana, que la planteada en el neorrealismo. Mientras que en el neorrealismo predomina la desesperación y la miseria, todo ello con tintes de denuncia social, en "Don Camilo" vemos que existe miseria y desigualdad social, pero como parte de un mundo que, bueno... el mundo es así, con ricos y pobres, pero al final todo se soluciona siempre con un poco de güena onda y buena voluntad, o sea, todo lo contrario que la militancia combatiente del neorrealismo tradicional. Quizás influya (además del monarquismo del autor de la novela) que es una coproducción entre Italia y Francia. Con todo, no debemos temer acá que el retrato de la Italia rural degenere en una serie de bonitas postales de campo al estilo de "Bajo el sol de Toscana" o ese capítulo de Los Simpsons en que se encuentran a Bob Patiño en la campigna, u otras producciones de "yanketa de ciudad descubre el campo italiano que no ha evolucionado desde 1945", aunque quizás haya ayudado su punto a la evolución del género cinematográfico del cine etnoitaliano de toda la vida, vaya uno a saber... pero no acá, por lo menos.

-- Los actores están realmente magníficos en sus roles. Fernandel está clavado a Don Camilo, tal y como lo describe la novela (quizás un poco más bruto, pero siempre socarrón, y a las últimas de buen corazón). Gino Cervi, por su parte, es que lo ves y es Peppone, tal y como debería ser, medio bribón y prepotente, pero en el fondo un chato con buen corazón que es como es porque ha tenido que ganarse la vida allá afuera en vez de poder acceder a una educación como corresponde. El elenco de secundarios por su parte está grandioso, en particular Sylvie (Louise Pauline Mainguené, en realidad) haciendo un gran rol como la maestra Cristina, aunque nunca llegan a robarse la peli, que se trata íntegramente de Don Camilo y Peppone.

IDEAL PARA: Ver una gran comedia italiana... producida en Francia.

2 comentarios:

Sofía Julieta dijo...

Dónde puedo verla?? Estoy tratando de encontrar algún sitio donde verla, pero no puedo :( tenes alguna idea?

General Gato dijo...

La verdad, la vi por ese arcaico método que consiste en ir a una tienda de DVDs y arrendarla (no Blockbuster, que ahí tienen puros estrenos, sino un sucucho algo más escondido). Ignoro si se vende comercialmente por ahí, o si se puede descargar de alguna parte. En lo que a mí respecta, ando con unas ganas locas de poder agenciarme alguna de las secuelas con los mismos actores, pero no ha llegado a tanto mi suerte. :-(

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