11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 30 de octubre de 2011

"Mi nombre es John Lennon" (2009).


-- "Nowhere Boy". Inglaterra / Canadá. Año 2009.http://www.blogger.com/img/blank.gif
-- Dirección: Sam Taylor-Wood.
-- Actuación: Aaron Johnson, Kristin Scott Thomas, David Threlfall, Josh Bolt, Ophelia Lovibond, Kerrie Hayes, Angela Walsh, Paul Ritter, Richard Syms, Anne-Marie Duff, James Johnson, Alex Ambrose, Angelica Jopling, Abby Greenhalgh, David Morrissey, Andrew Buchan, James Jack Bentham, Jack McElhone, Thomas Sangster, Sam Bell, Christian Bird, Colin Tierney.
-- Guión: Matt Greenhalgh, basado libremente en las memorias de Julia Baird.
-- Banda Sonora: Alison Goldfrapp y Will Gregory.

-- "Mi nombre es John Lennon" en IMDb.
-- "Mi nombre es John Lennon" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Su nombre es John. Es un joven escolar en la Inglaterra de los '50s. Que no tiene tanta personalidad como los USA de los '50s, claro está. Su vida es pasársela de inútil y ser un buscaproblemas. El director del cole le dice que es un chico nowhere boy, que no va a ninguna parte (¿lo pescan, lo pescan?), y el otro tan ancho y pancho responde que nowhere debe estar lleno de genios entonces. Take that, sucka... El caso es que, entre actividades tales como hacer piratería '50s style (no descargársela, sino robarse los vinilos), o meterle dedo a una compañera de liceo y too, el tío/padrastro/father-figure se le cae muerto (bueno, vive con él y con la tía Mimi, valgan las aclaraciones). Funeral y too. Aparece al fondo, muy al fondo, una pelirroja tóa MILF, y a través de un primo, John Lennon consigue abrirse camino hasta ella. La pelirroja en cuestión es, chachán... SU MADRE. La tía Mimi, ahora viuda, no se toma nada bien que el crío ande con su madre, en parte por celos personales ahora que es viuda y se ha puesto más maniática y controladora si es que cabe (además que la mami biológica es una cascos ligeros que a ratos pareciera que se quisiera follar a su querubín, más que criarlo), y en parte porque... ¿qué oscuros secretos del pasado se esconden en la biografía de John Lennon...? Gentlemen... Soap opera is served.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

John Lennon. Otra de esas figuras del siglo XX como Marilyn Monroe, Elvis Presley o Juan Pablo II, en que el mito ha acabado por comerse al hombre (o la mujer, en su caso, tárjese lo que no proceda). Todos conocen a John Lennon como el lunático ése que ayudó a quebrar The Beatles cuando se buscó a Yoko Ono como su mamacita. Cuando Los Simpsons parodiaron a The Beatles, fue el borracho de mierda de Barney Gómez el Lennon (bueno, él era también... LA VOZ. Una de cal por una de arena). Incluso, como explicó pacientemente la peli "Los Estados Unidos contra John Lennon", se convirtió en una figura política incómoda porque promocionaba a... ¡¡¡LA IZQUIERDA!!! ¡¡¡BUAAAAAÁ, TENGAN MIEDO!!! Porque ya sabemos que los artistas no deben promocionar a la izquierda, sino que deben ser hot-conservadores como Justin Bieber (bueno, según me han dicho las treceañeras, o me han chillado, más bien). Lo que no es tan sabido, pero es esperable considerando que se trata de un genio musical o algo así, es que estaba tan jodido de la cabeza como todos los genios. Si ya sabemos que para hacer arte del güeno, hay que sufrir (¡ay!). En este caso, se trata de su relación conflictiva con sus figuras maternas que, podemos adivinar, se traspasó a su muy peculiar relación con Yoko Ono después (no puedo dejar de partirme de la risa cada vez que veo el video de "Imagine", con Yoko toda quietita al lado de John Lennon exhibiéndose al piano como un "¡mira, mamá, estoy cantando!"). Déjenme darles una pista acerca de por dónde van los tiros. La distribución de la cinta para Estados Unidos, Alemania y Sudamérica cayó en manos de los Hermanos Wenstein. Ya saben lo que pasa cuando los Wenstein se botan a artistas: pelis con buen acabado formal para que no digan, pero que desde el contenido sean... bueno... no tan filosas, para que no ofendan la sensibilidad de nadie. Ya saben.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli se centra en los años de formación de John Lennon. Cuando rockear para él no era sinónimo de "give peace a chance" sino de agarrar la guitarra como un mástil fálico para follarse chicas en el backstage. Sí, señores, en los '50s el rock era reberrde porque hablaba de sexo, no porque quisiera cambiar el mundo (¿Elvis, conciencia social? ¡Ja!). Por tanto, si quieren ver al John Lennon contestatario y crecientemente rebelde ante el mundo, olvídenlo. Eso quiere decir que todo se va a resolver dentro de las coordenadas del culebrón familiar de guaguas abandonadas que crecen para descubrir su identidad, etcétera. ¡Que esta peli podría haber sido escrita por Delia Fiallo, vamos! Si no eres capaz de lidiar con eso, olvídate de esta peli. Pero asumamos que eres una persona de lindos sentimientos, amante del vive y deja vivir, y que está dispuesto a darle la oportunidad a una peli no tan jugada como podría haber sido, sólo por si acaso. Si ése es el caso, entonces la peli está más que bien. El ritmo es ágil, el guión está bien ajustado, y el grotesco drama familiar (based on true events, no less!!!) está llevado no diremos con gusto o elegancia, pero sí al menos con sobriedad. La mejor parte aquí son las actuaciones. Aaron Johnson pasa superlativamente la prueba como un adolescente conflictuado sin caer en el exceso de angst en ningún minuto, y cuando lo vemos haciéndose el duro, podemos intuir a través suyo esa dolorosa fragilidad que otros actores no son capaces de mostrar sin verse patéticamente sobreactuados (¿Hayden Christensen como Anakin Skywalker, alguien...?). Anne-Marie Duff como la mamacita media zafada del tornillo, también está muy bien con su rol que oscila entre el amor maternal y la loca sexófila histérica de atar. Pero la verdadera fuerza motriz de la peli, el personaje más rico y al que se le saca más jugo, es la grande y única Kristin Scott Thomas como la tía Mimi, bordándola en cada una de sus escenas, que por algo la Scott Thomas es la gran dama del cine inglés nowadays. Mención especial para Thomas Sangster, que ha crecido desde sus apariciones como niño en "Realmente amor" o "La última legión" para transformarse aquí en el joven Paul McCartney, haciendo también un excelente rol como chico obligado a ser parado ante el mundo y madurar a la fuerza y antes de tiempo por la pérdida de su madre.

-- La recreación de época, y en particular la música. La peli no se regodea tratando de mostrarnos que ¡hey! son los '50s, sino que asume su contexto con toda naturalidad. La banda sonora ayuda: no escuchamos música de The Beatles, lo que hubiera sido una decisión obvia-pero-catastrófica, sino la música anterior y que influyó en la formación del espíritu musical de The Beatles, o sea, el rock and roll de los '50s. Y la música se transforma casi en un personaje más de la historia en una gran escena en que John y mami escuchan juntos "I Put a Spell on You" de Screamin' Jay Hawkins. "Maggie May" se transforma en un punto basal de la peli, no sólo porque en el subtexto se le adscribe la canción a la madre de John Lennon, sino porque además, y esto no se menciona en la peli pero le añade una dimensión adicional si se conoce el dato (y ahora ustedes lo conocen gracias a mí, si es que no lo sabían de antemano), The Beatles grabaron su propia versión para "Let It Be", destinado a ser el último larga duración de su carrera, referencia que por tanto tiene sus implicancias subliminales. Por cierto, ya que estamos: con muy buen gusto, a pesar de que vemos una "historia de los orígenes" en la que podemos decir ¡este es el capítulo en donde Paul McCartney y John Lennon se conocieron!, el nombre de The Beatles nunca es mencionado (y para hacerlo más obvio, al final, cuando Lennon anuncia que se va para Hamburgo, la tía Mimi está a punto de decir el nombre de la banda... y no lo suelta). En definitiva, la peli cumple bien con crear la atmósfera alrededor de la cual se va a forjar la personalidad del John Lennon artista, aunque quede un poco en deuda cuando se trate de mostrar a Lennon absorbiendo esa influencia y reemitiéndola en lo que deberían ser sus inicios musicales (aparte de alguna escena aprendiendo a tocar la guitarra).

IDEAL PARA: Ver un buen drama a la inglesa, basado en hechos reales como plus, mejorable en muchos aspectos, pero que cumple bien con lo suyo.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

domingo, 15 de julio de 2007

"Los Estados Unidos contra John Lennon" (2006).


-- "The U.S. vs. John Lennon". Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: David Leaf y John Scheinfeld.
-- Actuación: John Lennon (como fiambre en imágenes de archivo), Stew Albert, Tariq Ali, Carl Bernstein, Noam Chomsky, Walter Cronkite, Mario Cuomo, Angela Davis, Félix Dennis, Bob Gruen, George Harrison (otro fiambre en imágenes de archivo), J. Edgar Hoover (imágenes de archivo), Ron Kovic, Paul Krassner, G. Gordon Liddy, Paul McCartney (imágenes de archivo, no fiambre), George McGovern, Richard Nixon, Yoko Ono, Geraldo Rivera, Bobby Seale, John Sinclair, Ringo Starr (imágenes de archivo, no fiambre), M. Wesley Swearingen, Joe Treen, Gore Vidal, Leon Wildes.
-- Guión: David Leaf y John Scheinfeld.
-- Banda Sonora: Ya pueden adivinar quién, no pregunten leseras.

-- "Los Estados Unidos contra John Lennon" en IMDb.
-- "Los Estados Unidos contra John Lennon" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una vez, hace mucho tiempo atrás, en un país muy muy muy lejano y fantástico llamado Inglaterra, creció un niño llamado Johnny. Johnny se convirtió con el tiempo en un gran miembro de una banda llamada The Beatles. Pero andando el tiempo, fue reconvirtiéndose de un simple chulo rockero follachicas, en un tipo con conciencia social, algo que en la época se vendía bien. Tanto, que cuando se disolvieron The Beatles, Johnny, ahora formalmente John Lennon, se abocó junto con su esposa Yoko Ono a la causa de la paz internacional ("all we are saaaying is giiive peace some chaaance"). Y decidió marcharse a vivir a Nueva York, porque allá estaban pasando todas las cosas. Y empezó a cantar, comprometiéndose con la causa de la paz mundial. Tanto, que se puso a tiro de la Casa Blanca. ¿Podrán los malvados esbirros del sanguinario Richard Nixon ponerle coto a nuestro héroe y deportarlo de regreso a Inglaterra...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En principio, el arte y la política son ámbitos separados, de modo que se puede ser un buen artista y tener ideas políticas (o religiosas, o étnicas, o lo que sea) que sean un desastre (léase el católico pechoñizante C.S. Lewis, verbi gratia). Pero dicha barrera se triza cuando el propio artista se empecina en hacerse político. El arte de John Lennon puede ser bueno, mediocre o malo, pero está salpicado de su discurso político, y es casi imposible tratar a ambos por separado. De este modo, cuesta determinar hasta qué punto Lennon es el ídolo musical, y hasta que punto una estatua política. Más tarde o más temprano tenía que venir un documental como éste, que se atreviera a poner las cosas en su sitio, y mostrar a Lennon como lo que realmente fue, o al menos intentó ser: un político con guitarra.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es un documental bastante ambiguo. No se puede decir que sea completamente imparcial, porque casi todos los entrevistados eran del ala izquierda, y bien izquierda, de los Estados Unidos (léase Chomsky, Vidal)... Aunque se nota que los chicos de edición trataron de darle un aire lo más objetivo posible. Lo curioso es que, si uno mira con detención, uno puede preguntarse si de verdad John Lennon fue un héroe... Veamos, era un jovencito rebelde contra el autoritarismo del colegio, y de mayorcito fue un rockero rebelde contra el sistema. El propio Lennon dice, cuando parte el juicio de deportación: "me siento como si estuviera otra vez en el colegio"... ¿No será acaso que se creía Lennon más grande que la vida? No pude evitar recordar la manera siniestra en que "Miss Simpatía" ridiculizó la idea de pretender la paz mundial, así y sin ambages, justamente por eso, porque es una idea vacía con la cual nadie podría en estricto rigor oponerse (bueh, sí, quizás los fabricantes de armas, pero ellos son menos del 0,07% de la Humanidad). Al ver el documental, diera la impresión de que Lennon se parecía a esas misses con oquedades en el cráneo, que disfrazaban la inanidad de ideas con eslóganes. Y ojo, no estoy criticando al Lennon músico, que puede haber sido un gran artista, pero la película pone de relieve que el Lennon hombre estaba bastante al filo de caer en la psicopatía mesiánica... Basta con verle tocar el piano, completamente abstraído y sonriéndole a la cara, mientras Yoko Ono pone la mirada pensativa en cualquier parte, y sólo después de un rato, parece Lennon acordarse que está acompañado, y se vuelve a Yoko, que sonríe y le mira con cara de "¿ahora es cuando me toca mi besito en los labios...?". Lo divertido del caso es que el enfoque del documental era precisamente el contrario, como bien lo ejemplifica Gore Vidal al comparar a Lennon con la vida, y a Nixon y a George W. Bush con la muerte... (no sé si Lennon sea la vida, pero de que los otros dos tienen un bien ganado prestigio como matarifes, lo tienen).

-- La música. Quien desee introducirse en la obra musical de John Lennon, podrá estar de plácemes con el documental. A lo largo del mismo se utiliza una chorrada de canciones de Lennon, y sólo de él... Obvio, ¿no?, si es un documental de Lennon... Pues bien, no es tan obvio, porque ya se sabe que hay cretinos especialistas en el arte de "hagamos una peli sobre fulano, pero sin que salga nada de lo que caracteriza a fulano como fulano" (léase "Letras prohibidas" o "El libertino"). Aquí sí usan la música de Lennon, y la usan bien. El ensamblaje de imágenes y texto explican mejor la música de Lennon que numerosos tratados y entradas de Wikipedia, y hacen incluso vivir el espíritu en el cual fueron hechas.

IDEAL PARA: Entender (mejor de lo que los propios realizadores podrían creer) a uno de los músicos más representativos de la Historia del Rock, incluyendo sus (naif) ideas políticas.

domingo, 29 de abril de 2007

"Letra y música" (2007)


"Music and lyrics". Dirigida por Mark Lawrence. Protagonizada por Hugh Grant, Drew Barrymore, Haley Bennett, Brad Garrett, Kristen Johnston, Campbell Scott, Scott Porter, Nick Bacon, Andrew Wyatt, Dan McMillan, Tom Foligno, Zak Orth, Brooke Tansley, Daniel Stewart Sherman, Aasif Mandvi. Estados Unidos. Año 2007.

¿De qué se trata?
En los '80s los PoPs eran grito y plata, con un videoclip pegadizo y hortera llamado "Pop goes my heart" (la letra decía algo así como "no quería enamorarme, pero mi corazón hizo ¡pop!..."), tan pegostioso que servidor puede dar fe de haber salido del cine tarareando la dichosa melodía. Pero esos lindos tiempos pasaron. Ahora, esos carcamales musicales sólo son llamados para eventos como "La batalla de los '80s", un programa de TV en donde los grandes de antaño se calzan guantes de boxeo, y... creo que entienden el concepto. En medio de esa decadencia, y peor aún, en medio de esa carestía monetaria para uno de los prohombres de PoP, aparece una oportunidad dorada. Una niñata candidata a revelación pussypop de la temporada, con un físico vagamente reminiscente de American Idol y un airecillo a lo Shakira, pero en versión indostánica en vez de árabe, ha sufrido un hondo drama existencial después de haber roto una relación que duró la dilatada cantidad de dos meses, y al encontrar consuelo en una frase de un maharishi, quiere una canción con esa frase. Y la encarga al antiguo ídolo de PoP, por el cual siente una honda admiración (si es que hay algo de hondo en esa chica de pensamiento superficial y curvas anoréxicas, claro está). El problema es que nuestro heroico cantante, pues bien, hace años que no compone algo nuevo, porque no en balde se gana la vida en presentaciones de tipo "¡¡felicidades generación 1987!!", hasta que por esos accidentes del destino que sólo ocurren en las comedias románticas, una linda joven que le riega las plantas (en sentido literal, ¡no sean malpensados, por favor!) descubre tener talento para escribir letras. De modo que una nueva dupleta musical de oro ha nacido, y ahora ambos deberán trabajar contra el tiempo para componer la dichosa canción, además de aprender sobre ellos mismos, superar las dificultades del pasado, separarse y volverse a encontrar... lo de siempre, vamos.

El espíritu de los tiempos.
La Edad de Oro de la Historia de la Música es el período comprendido entre el primer disco de Depeche Mode en 1981, y el "Tactical neural implant" de Front Line Assembly. Cualquiera otra cosa que les digan, ese fulano no sabe de música. Están por supuesto The Beatles, The Rolling Stones, The Who, Jethro Tull, Black Sabbath, Mozart, Beethoven y Vivaldi, pero la misión de aquellas generaciones que gimieron y estuvieron de parto, fue llevar a cabo la preparatio evangelica que culminó en la gran revelación que significó el "Speak and Spell" de Depeche Mode, y su esquizo "Just can't get enough". Después de años de sequía en donde tuvimos que aguantar la horrorosa actitud autocomplaciente y autoflagelante de los grungies ("¡oh, mírame, qué mal me siento, mira cuán sublime es mi dolor autorreferente! ¡El mío, dije, no el tuyo!"), perpetuada ad memoriam por el cine indie y pelis más o menos de culto como "El cuervo", he aquí que otra vez hemos regresado a tu santo nombre Sion, hemos vuelto a las raíces, "ya viene la fuerza de los ochentas"... Algo que ya a finales de los '90s se olían, con filmes como "La mejor de mis bodas" (curiosamente, también con Drew Barrymore, en aquellos años en la división detox del cine), pero que fue en el 2000 que estalló con fuerza.

¿Por qué verla?
- Si fuiste un fan de los '80s, ésta es tu película. No porque esté plagada de referencias y guiños a la época, sino porque las alusiones están en su justa medida, ni una más ni una menos. El videoclip de "Pop goes my heart" es simplemente para desternillarse de risa, con su escenario con cuadraditos blancos y negros, o con la secuencia íntegra del hospital (¡yo he visto eso en un video de la época, estoy seguro de haberlo visto, pero ¿en cuál...?!). La historia de PoP es alusión más que directa a las peleas medio homoeróticas de la dupleta de Tears For Fears, con algún toque WHAM! para que no digan después por ahí. Pero el momento más triunfal es por supuesto cuando tocan, así a santo de nada y como simple musiquilla ambiental en una celebración de "20 años de la generación '87", el tema "NeverEnding Story", de Limahl (recién salidito en esos años de Kajagoogoo... ¡cuántos recuerdos!).
- En cuanto a comedia romántica... Pues bien, el señor Marc Lawrence escribió antaño "Miss Simpatía" y "Miss Simpatía 2: Armada y fabulosa", además de dirigir (y escribir) otra de Sandra Bullock, esta vez junto a Hugh Grant, "Amor a segunda vista"... Pero pueden creerme que aquí está mejor y más refinado. No tuvo a Michael Caine que le salvara el barco como en "Miss Simpatía", pero a cambio Drew Barrymore hace bastante bien lo suyo (que es más o menos lo de siempre en las comedias románticas a la medida de Barrymore, con escena de humor físico con tropezón y caída incluida). Y Hugh Grant... pues bien... no es muy honroso lo que diremos de él, pero es que en verdad, DE VERDAD da el tipo de personaje que ha estado vegetando en el limbo de sus éxitos de antaño, y acepta de lo más bien que su cuarto de hora ya pasó; quizás sea el rol actoral de su vida, y quizás lo sea porque básicamente se esté interpretando a sí mismo... (¡qué lejanos sus tiempos como secundario pijo en "Perversa luna de hiel"!). También roba cámara indiscriminadamente la novatísima Haley Bennett, como la cantante Cora, consiguiendo que su personaje se vea como eso precisamente, un personaje, y no una simple caricatura de Britney Spears (a pesar de los chistes y alusiones que son de rigor en un guión que se mete con estos temas musicales). O sea, tenemos una película que se atreve a confiar en el capital más fuerte de todos, los personajes, una verdad del tamaño de los Jardines Colgantes de Babilonia que los productores de Hollywood tienen la mala costumbre de olvidar (y pagan un alto precio por eso, muchas veces).
- Diálogos muy bien cuidados. Como la genial contestación de Grant a Barrymore, cuando ella le representa que le han hecho una declaración tierna, en particular viniendo de un hombre con los pantalones apretados: "es que llevan la sangre hasta mi corazón".
- A veces, como quien deja caer un pedacito de tomate de una pizza italiana, escondido en los recovecos de la trama, hay alguna pequeña joyita lista para ser descubierta. En esta película, se trata de uno de los mejores diálogos que he escuchado jamás, sobre la naturaleza de componer una canción. Cuando las dos mitades del tándem creativo están componiendo la canción, ella explica exactamente aquello que las banditas de garage nunca entienden, y por eso fracasan: que una canción se compone de dos partes, que la música es el enganche o la presentación, pero luego viene la letra, y la letra es el verdadero mensaje que soporta la música... un consejo gratis que da la película, y para los despistados que lo pasaron por alto, repetido claro y fuerte por su seguro servidor el General Gato... así es que si eres un guitarrista de garage, YOU'RE READING IN CINE 9009 NOW, THEN NO MORE EXCUSES, LOSER!!!

IDEAL PARA: Fanáticos de las comedias románticas, nostálgicos de los '80s, y en general quienes quieran ver una película buena y relajada a secas.

miércoles, 30 de agosto de 2006

"Un viernes de locos" (2003)


"Freaky Friday". Dirigida por Mark Waters. Protagonizada por Jamie Lee Curtis, Lindsay Lohan, Mark Harmon, Harold Gould, Chad Michael Murray, Stephen Tobolowsky. Estados Unidos. Año 2003.

¿De qué se trata?
Hay una madre que es psiquiatra, y que como todos los de su profesión, es neurótica, manipuladora y controladora. Hay una hija que como todas las de su edad, es rebelde y pretende ir de genio por la vida. Hay un restorán chino en donde una galletita mágica de la suerte cambia sus personalidades. Ahora, la hija tendrá que vivir la personalidad de la madre. Y la madre, la de la hija. O sea, la madre en el cuerpo de la hija tendrá que lidiar con el profesor odioso que hace lo imposible por aplastarla, con la perra que era su amiga y que ahora, por pura maldad, intenta trapear el piso con ella, y además, tiene que aprender a tocar la guitarra eléctrica porque ¡ups! tienen una audición para su banda, y si lo arruina aniquilará los sueños musicales de su hija, por no hablar de la crux que le harán sus amigos. Además está el chico que a la chica le gusta, pero no a la madre, y bien... Por su parte, la hija tiene que lidiar con los pacientes de la madre, con su nuevo novio (la madre es viuda), con la promoción del libro de su madre que ella por supuesto no ha leído, con las conversaciones pedagógicas con los profesores, y con los preparativos para la boda, porque... ¿dijimos acaso que faltan menos de 24 horas para que el novio de la madre se case con la hija en el cuerpo de la madre...? (arréglate esa, Jack Bauer).

El espíritu de los tiempos.
La comedia de situación con moraleja es vieja como el cine. La comedia de adolescentes rebeldes es un subgénero en boga creciente desde los '80s, y que nos ha legado algunas joyitas interesantísimas (y es que nada mejor que la comedia tonta y descerebrada para reirse con descaro de los males de nuestra sociedad). Esta es otra de esas comedias tontorronas y con moralina, que se sostiene en particular por el carisma de las actrices protagónicas. Si decimos que es una Disney, remake de otra Disney (¡del año '77!), entramos en vereda, ¿no?

¿Por qué verla?
- Es una comedia basada fundamentalmente en situaciones y personajes. Es decir, hay pocos chistes y gags, y por suerte que no recurre al humor de baño. En realidad, el gran mérito de este filme son Jamie Lee Curtis y Lindsay Lohan, que le dan credibilidad a las situaciones de cambio de personalidad (en particular la primera, la segunda no negamos que está buena por todas sus esquinas, pero en actuación está aún algo verde).
- El viejo sueño de la hija de ser madre y mandonear a su propia madre, y de la madre de recuperar la juventud y los años perdidos y de hacerlo todo de nuevo como corresponde. Un gancho viejo, pero siempre efectivo. Y es que la clásica queja infantil de que hay madres que no se acuerdan de que alguna vez fueron chicas, pues bien...
- Es un filme con una declarada vocación frívola (¿cómo si no justificar el cambio por una galletita china, y que la República Popular China no haya usado semejante tecnología para intercambiar personalidades entre su embajador y el Presidente de los United States?). Y en general se asume como tal, lo que está bien. Decimos "en general" porque al final cae en la moralina tópica de "no nos entendemos, pero somos buenos y la familia es primero, así que entendámonos". Pero por el lado frívolo, está bien.

IDEAL PARA: Ver algún sábado o domingo desocupado en la mañana o tarde.

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