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11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 11 de octubre de 2015
"Los siete pecados capitales" (1995).
-- "Se7en" (título original en inglés), "Pecados capitales" (título en Argentina). Estados Unidos. Año 1995.
-- Dirección: David Fincher.
-- Actuación: Brad Pitt, Morgan Freeman, Gwyneth Paltrow, Richard Roundtree, R. Lee Ermey, John C. McGinley, Kevin Spacey, Julie Araskog, Mark Boone Junior, John Cassini, Reg E. Cathey, Peter Crombie, Hawthorne James, Michael Massee, Leland Orser, Richard Portnow, Richard Schiff, Pamala Tyson, Daniel Zacapa, Alfonso Freeman, Harris Savides, Andy Walker, Richmond Arquette.
-- Guión: Andrew Kevin Walker.
-- Banda Sonora: Howard Shore.
-- "Los siete pecados capitales" en IMDb.
-- "Los siete pecados capitales" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
En una ciudad no especificada de Estados Unidos en donde todo es óxido y lluvia, hay un policía negro vejete que sabemos que va a ser cool porque es MORGAN FREEMAN. En la época en que, hagan memoria... ACTUABA. El caso es que al Morgan le asignan... ¿una señora Daisy? Oh, no, por supuesto que no. Le asignan un joven y ambicioso policía, Brad Pitt cuando estaba en la cresta de la ola como el galán mojabragas de Jólivu. Ambos deben investigar la muerte de un tipo que aparece... ¿no han visto la peli? Bueno, lo describiré. Un gordo obeso mórbido cuya grasa daría para volver al peso normal a como veinte clones de Gwyneth Paltrow, con la cabeza hundida en un plato de espaguetis. El Brad Pitt empieza a dárselas de estoquello, y el Morgan Freeman se cabrea y lo manda a tomar vientos. (A ver cuántas chicas vieron esta peli en el cine para alimentar sus fantasías húmedas con Brad Pitt, y al ver la escenita ésta buitrearon de una toda la ración de vómitos agendada para mantenerse flacas durante la semana). El caso es que Brad Pitt, con modales macarras que parecen casi autoparodia, le hace flor pará 'e carros al Freeman porque, oye, tú eres un vejete y además feo, mientras que yo soy jovencito y arrastro a la chica que se me pegangana, así es que más respeto con lo HOTTIE. El Morgan Freeman dice que pa' estarse jo'iendo la última semana de trabajo con un chuloputo merda, mejor que lo asignen a casos separados. El jefazo, como hay que poner problemas, quiere no, quiere no, quiere no, al final bueno-ya. Al Morgan Freeman lo dejan en el caso, y al Brad Pitt lo mandan a un caso un poquito menos sangriento, el de un abogado (porque como todos sabemos, los abogados son vampiros porque tienen carencia de sangre en las venas). Y bueno, sucede lo que cualquiera puede adivinar: tenemos a dos actores con tremendo cartel, al Freeman y al Pitt, así es que no vamos a desperdiciar a ninguno corriendo por separado en una historia B cuando podemos concentrarlos a los dos en la historia A, de manera que al final resulta que los dos casos igual están conectados. Morgan Freeman entonces descubre, porque será poli y too pero es más listo que el hambre y culto además, que el asesino está escenificando los SIETE PECADOS CAPITALES. Porque verán, para algunos la Edad Media no termina todavía. Vendrán más asesinatos, y... ¿podrán nuestros héroes impedirlos? ¡Por supuesto que no! Porque qué gracia tiene que una peli se llame "Los siete pecados capitales" si agarran al fulano cuando está cometiendo su cuarto asesinato, digamos, y desperdiciamos otros tres bonitos asesinatos porque sí, ¿verdad?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Qué época aquélla. David Fincher pertenece a la primera gran oleada de directores que se habían cultivado menos en el mundo del cine, que en uno bien diferente, más taquilla, más rompedor: el videoclip MTV. No es que los directores de cine no grabaran antes videoclips o comerciales (Ridley Scott dirigió el famoso spot 1984 para Apple, y su hermano Tony Scott había rodado un videoclip para George Michael, pero ambos ya tenían currículum en el cine a sus espaldas, mientras que Fincher partió con videoclips y de ahí subió al cine). Alguien olvidó que es más fácil enseñarle a un cineasta a hacer videoclips, que a un videoclipero a hacer cine, por lo visto. De todas maneras el asalto era inminente: después de todo... ¿no se había vendido YA A MEDIADOS DE LOS '80S el concepto de "Miami Vice" como "MTV cops"? En paralelo, un tipo llamado Andrew Kelvin Walker, que trabajaba para Tower Records (una red de tiendas de venta de discos que era más o menos análoga a Blockbuster en el mercado del videohome, o sea, una plaga imparable cuya gran afición era reventar a la competencia más pequeña hasta que Internet los reventó a ellos), y de cuya experiencia salió... ¿un lindo relato de ponies rosados y arcoiris? Por supuesto que no: salió el guión de esta peli. Eso es síndrome postraumático y no lo de Vietnam. Resulta hilarante observar, a la luz del éxito, taquilla y fama posterior de la peli, que nadie quería el guión. ¿El guión escrito por un perfecto desconocido que además NO ES UNO DE LOS NUESTROS PORQUE NO ES JUDÍO, y que en realidad tiene un argumento que es apenas una excusa para concatenar asesinato molón tras asesinato molón? (Joer, los de "El juego del miedo" se mandaron siete con la misma premisa a partir de 2004, siete, cuéntenlas bien, pero una década antes, nadie tenía idea). Al final alguien compró el guión, pero encontraron el final demasiado poco Hollywood (ya saben, la tierra de los finales felices), así es que lo reescribieron, cambiándolo por una EMOCIONANTE CARRERA CONTRA EL TIEMPO para salvar a la esposa del poli joven. Y entonces, alguien pensó en David Fincher. Que después de todo, tan mal no lo había hecho con su peli debut, "Alien 3" (universalmente masacrada como una pésima peli de Alien y un muy poco promisorio debut para Fincher, aunque en estricto sentido, ni la peli es tan mala, ni tampoco la culpa es de Fincher sino de los cincuenta millones de cocineros que echaron a perder el pastel). Así es que le enviaron... el guión equivocado. El original, sin la reescritura HAPPY ENDING. Ups. A David Fincher le gustó, y decidió que le daría una segunda oportunidad a Hollywood. Cuando llegó, se encontró con que el estudio no quería rodar el guión original, quería rodar la revisión. Maldita sea. David Fincher dijo que se bajaba si no lo dejaban rodar el guión de verdad. Estuvo a punto, pero al coro se sumó Morgan Freeman. Y después, Brad Pitt. No es que estuvieran largos de estrellas para rodar la peli (el rol de Brad Pitt originalmente iba a ser para Denzel Washington, lo que hubiera sido la repipa, pero éste decidió que el guión era demasiado sanguinolento... ya tuvo el Washington tiempo para arrepentirse después. En cuanto al rol de Morgan Freeman, se lo quisieron ofrecer a Al Pacino, que prefirió ir a rodar "La sombra de la corrupción", y después a darse de cabezazos contra el Muro de los Lamentos de las malas decisiones fílmicas). Tampoco querían a Gwyneth Paltrow arriba, pero como en esa época algo pasaba con la Gwyneth y el Brad (¿recuerdan esos tiempos? ¿Antes de Brad y Jennifer? ¿Antes de Brad y Angelina?), al final éste insistió y se mantuvo a la Gwyneth. Al final, después de todos esos accidentes, la peli terminó siendo estrenada. Con éxito inmediato. Costó 30 millones de dólares, hizo 327. La crítica la adoró. David Fincher ascendió al Olimpo fílmico, y si bien después su carrera ha sido más o menos irregular (nunca ha caído demasiado bajo, pero también su condición de darling se ha desvanecido algo con el paso del tiempo... es el precio de la integridad artística, por supuesto), nunca ha dejado de ser amado por todo cultureta hipster con el corazón bien puesto. Por no hablar de los cincuenta millones de clones que siguieron de esta peli, el más destacado de los cuales es por supuesto la mencionada "El juego del miedo". Nada mal, sr. Fincher, nada mal. ¿Sería mucho pedirle ahora que rodara una peli que fuera menos estilo y algo más de substancia?
¿POR QUÉ VERLA?
-- Considerando que "Los siete pecados capitales" es una de las pelis más famosas, vistas e influyentes de los '90s, hasta el punto que su famoso giro de tuerca final es tan conocido y por lo tanto tan poco misterioso como el significado de "Rosebud" en "El ciudadano Kane" de Welles o la verdadera solución del asesinato en "Psicosis" de Hitchcock, resulta increíble observar lo mal que ha envejecido. No es una mala peli, en lo absoluto. Pero sí que es una peli demasiado "muy de su época". Un par de razones lo evidencian. Por un lado, la fórmula de "Los siete pecados capitales" (investigación policíaca, fotografía cochambrosa, asesinatos over-the-top, un cierto toquecillo sobrenatural-quizás a ratos) ha sido explotada después hasta la saciedad ("Poseídos", "El juego del miedo", "Captivity", el torture porn en general... y de hecho ni siquiera es una idea nueva porque es más que nada un refinamiento y americanización de lo que los italianos venían haciendo desde el giallo en adelante), y frente a sus imitadores, no se puede decir que "Los siete pecados capitales" sea más icónica o profunda, si no es por el hecho de ser "la primera". En segundo lugar, el propio Fincher después siguió adelante y rodó pelis mucho más interesantes, redondas y profundas ("El Club de la Pelea", "Zodíaco", "El curioso caso de Benjamin Button", "Red social", "Perdida"). Resulta curioso observar que Fincher mismo comentó alguna vez que "Los siete pecados capitales" era un intento de rodar algo como lo que William Friedkin debería haber rodado después de "El exorcista", curioso porque aunque algo más de dos décadas anterior, "El exorcista" se ha mantenido mucho más firme con el paso del tiempo, ayudado por supuesto que a diferencia de "Los siete pecados capitales", no es un ejercicio de substancia sobre estilo, sino que todo el excelente apartado visual está al servicio de una profunda exploración de nuestra relación con la naturaleza del mal, incluyendo la sexualidad, la culpa, y el valor de la religión, mientras que "Los siete pecados capitales"... bueno, en "Los siete pecados capitales" tenemos apenas un loquito que mata gente y eso es el mal, y punto. Es fácil ver por qué la peli enganchó tan bien con la audiencia de los '90s, considerando que en esos felices tiempos en que la Historia se había acabado, la racionalidad surgía triunfante, el libremercadismo era la solución y panacea a todos los problemas del mundo, era también la época en que, en las catacumbas, el movimiento neocon levantaba cabeza. No es por nada que en "Los siete pecados capitales", la religión es identificada explícitamente en la imaginería fílmica con el Medioevo, con grabados vetustos, con una estética lejana a la vida moderna, y el asesino es un tipo sin ninguna real conexión humana (tanto, que no aparece en la peli sino hasta bien el final, y carece de identidad). Es una idea interesante, pero nuevamente las comparaciones son ofensivas y reveladoras a un tiempo. "The Dark Knight" hizo exactamente lo mismo con el Joker, ya que el Joker, al igual que John Doe, no es tanto un ser humano o un personaje como una fuerza satánica suelta sobre el mundo, pero en "The Dark Knight" vemos como esa fuerza satánica influye, pervierte y corrompe a los "buenos" ciudadanos, mientras que en "Los siete pecados capitales", toda esa exploración de nuestra relación con el mal es terriblemente superficial: el mal está ahí, nosotros estamos aquí, el mundo es lluvia y óxido (y desierto, al final), pero igual nosotros somos buenos, nobles y decentes y de una pieza. No hay ambigüedad. Es exactamente el Zeitgeist de los '90s, en donde todos los libremercadistas ateos éramos buenos, y esos idiotas religiosos eran una especie de reliquia del pasado. Claro, después llegamos al XXI, y descubrimos que los talibanes todavía pisaban fuertes (los talibanes que tumban Torres Gemelas, por supuesto, pero también los talibanes que ganan Presidencias en Estados Unidos con sospechosos recuentos de votos en Florida). La peli tuvo las antenitas de vinil para captar eso que estaba viniendo, pero no alcanzó a ser premonitoria porque no exploró mucho más el tema. Es decir, lo dicho: nada de substancia. Sólo estilo. Y si el estilo al final resultó tan fácil de copiar...
-- Si la peli se ha sostenido en el paso del tiempo, es en buena medida gracias a su impecable factura. David Fincher es y ha sido siempre un cineasta de fuste. Habrá rodado pelis mejores o peores, pero de ninguna de ellas puede decirse que le falte un envoltorio bonito. Fácil, ¿no? Bueno, si es tan fácil, ¿por qué Michael Bay se fusila cañonazos de 200 millones por peli y no es capaz de sacarse una que tenga una estética mínimamente decente? Claro, David Fincher venía del mundo del videoclip, blablablá, OK con eso, pero muchos otros que vienen del videoclip no han sido capaces de rodar tan sólido (se me ocurre McGee, cuya estética videoclipera funciona excelentemente bien para "Los ángeles de Charlie", pero en buena medida por el carácter autoparódico de la peli). Capitaneados por Fincher, Morgan Freeman y Brad Pitt entregan dos enormes actuaciones, saliéndose de la dinámica caricaturesca del "poli viejo serio vs. poli joven macarra" para construir dos verdaderos personajes, en lo que acaso es una deconstrucción inconsciente de los tópicos de los dos polis condenados a entenderse (en esta peli, lo de ambos no termina exactamente en amistad abierta, sino en algo a mitad de camino entre la mera tolerancia y la incomodidad... tal y como probablemente sería en la vida real). Al lado de ellos, el resto de los actores son más bien veniales. Sea porque las actuaciones son deslavadas (¿cómo es que Gwyneth Paltrow se hizo una carrera después? Ha actuado bien en algunas pelis, pero es que joer, al día siguiente de verla aquí yo no la hubiera contratado ni para que interpretara a un extra sin diálogo), sea porque aparecen demasiado poco (Kevin Spacey, el caso más notorio). Pero funcionan dentro de lo suyo. Howard Shore por su parte contribuye con un excelente soundtrack, aunque lo suyo ya era cosa de fábrica si se piensa que venía de soundtrackear "El silencio de los inocentes" (aunque, cosas del destino, nadie hoy en día lo identifica con la musiquita de estas pelis porque, vieran ustedes, su trabajo más reconocido acabó siendo uno completamente diferente, la titánica banda sonora de "El Señor de los Anillos" en concreto). Si vamos a tener una peli puro-estilo-nada-de-substancia, entonces por lo menos que el estilo sea bueno. En ese sentido la peli cumple, y cumple muy bien.
IDEAL PARA: Nostálgicos de los '90s, y amantes del cine de horror, policial morboso, y casquería varia.
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jueves, 22 de mayo de 2014
"El juez" (1995).
-- "Judge Dredd" (título original en inglés), "Juez Dredd" (título en España). Estados Unidos. Año 1995.
-- Dirección: Danny Cannon.
-- Actuación: Sylvester Stallone, Armand Assante, Rob Schneider, Jürgen Prochnow, Max von Sydow, Diane Lane, Joanna Miles, Joan Chen, Balthazar Getty, Maurice Roëves, Ian Dury, Christopher Adamson, Ewen Bremner, Peter Marinker, Martin McDougall.
-- Guión: William Wisher Jr. y Steven E. de Souza, sobre una historia del primero y de Michael De Luca, basados en los personajes creados por John Wagner y Carlos Ezquerra.
-- Banda Sonora: Alan Silvestri.
-- "El juez" en IMDb.
-- "El juez" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
¿El año? ¡¡¡EL FUTURO!!! Postapocalíptico, eso es. La Humanidad se ha ido al carajo (lo típico), aunque lo que resta de la civilización se ha concentrado en Megaciudad (lo típico), en donde el grueso de la sociedad son clases bajas anegadas en tiroteos y mala vida (lo típico), con un estado fascista manteniendo el orden (lo típico), para evitar que la cosa degenere cosa mala estilo lo-que-hay-más-allá-de-la-ciudad (lo típico). Un día típico de trabajo del Juez Dredd involucra masacrar a los sonaos que rompen la ley, ¿por qué? Porque... agárrense en sus asientos, por favor... ¿Están listos? Bien, allá va... Porque... ¡¡¡YO... SOY... LA LEEEEEEYYYYYY!!! Y como lo interpreta Sylvester Stallone, resulta que el juez Dredd es duro, frío, etcétera, pero resulta que tiene UN PASADO, tenía un amigo y qué pasó al final... LO JUZGUÉ (mierda, la escena es hilarante si se piensa que la rookie de turno y eventual-interés-romántico pregunta lo que debería estar en la portada de las revistas papel cuché de todas partes, si es que se supone que el juez Dredd es el juez más juez de todos los jueces). Ya vale. En otra parte de la ciudad, ALGUIEN libera a... Rrrrrico (bueno, conozco féminas que consideran a Armand Assante como rico, ahí yo no me meto). El caso es que Rico está prisionero bien prisionero porque es, sorpresa de guión aquí... un malvado malvadísimo sicópata que le gusta hacer maldades de puro maldadoso que es. Leñe, si esto empieza a parecer Mortadelo y Filemón. El caso es que dentro de la sociedad parafascista gobernada por los jueces hay... ¡prensa libre! ¡Dispuesta a denunciar LOS ATROPELLOS DEL SISTEMA! Joer con esta sociedad postapocalíptica pa'rrara. Pero claro, pasa lo que pasa, que el periodista valiente recibe ensalada de plomo, y justo una camarita de vigilancia revela que el asesino es... ¡El Juez Dredd! Al Juez Dredd van y lo arrestan, con él gritando por supuesto... ¡¡¡YO... SOY... LA LEEEEEEYYYYYY!!! (Bueno, en realidad no dí con el sonsonete. Es algo asín como... ¡¡¡YO... SOY... LA LAAAAAAY...!!! Sí, ahí está mejor). Decepción mayúscula del juez más juez de toos (o sea, el que tiene más autoridad, el capo di tutti cappi), que quiere a Dredd como si fuera su hijo, etcétera. Ahora pasa lo inevitable en estas pelis, que el juez Dredd lo sacan de ser juez, lo arrestan, etcétera, deberá ir a limpiar su nombre, detener de paso a Rico, destapar la inevitable conspiración, etcétera. Joer, que están jodíos allá en el futuro, si además de ser pospacopalítico, deben aguantar que sean retratados así en una peli.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Para los no enterados, la puntalanza del cómic alternativo en los '70s, el cómic friki para que nos entendamos, era una revistita llamada "2000 AD". Se parecía un poco a "Heavy Metal", a "Metal Hurlant"... sí, a esas revistas de cómics para adulto que se editaban en ezpañóh por allá por los '80s. Pronto, el ícono de "2000 AD" fue un personajillo llamado el Juez Dredd, que era una parodia del fascismo inherente a la Ciencia Ficción ésa de "muere asqueroso mutante". Como corresponde a todo cómic alternativo que se precie de tal, al Juez Dredd no sólo no lo leía nadie, eso de recibo, sino que además con cuea era conocido más allá de los frikis (en la actualidad ser friki mola por eso de que "Los Vengadores" y too, pero es que hablamos de los '80s, joer, ésos sí eran tiempos duros para el frikismo de pro). Pero bueno, los de Hollywood sí que saben. Y se dijeron que, vamos, aquí tenemos material. Tomamos un cómic alternativo y lo bastardizamos, y la pequeña parroquia va a ir a verlo igual porque es su cómic alternativo, y el público general también porque le damos... bueno, SciFi-acción-explosiones-disparos. Si además de eso sale una peli buena, tanto mejor. Para que la cosa se vendiera, decidieron llamar a un actor de los grandes. Sylvester Stallone. Que como Viggo Mortensen antes de subirse como Aragorn a "El Señor de los Anillos", no tenía ni pajolera idea de que existía el personaje (con el agravante de que el Mortensen al menos ES ACTOR, mientras que Silvestre Talones...). El que llegó too chulo (más o menos se mantenía a flote con "Cliffhanger", pero no en balde los '90s fueron la década de su eclipse, y ni siquiera gobernación en California pudo obtener) y dijo que esto no me gusta, esto tampoco, esto lo cambiamos, mira esto podríamos hacerlo así y... un momento... ¿no me quito el casco en toda la peli? ¿Que mi personaje no se quita nunca el casco en el cómic? ¡¡¡JOER, CÓMO VAN A VER QUE SOY YO!!! Voy y me quito el casco con un par, mierda, a pesar de que no sacarse el casco es la señaidentidá del personaje, y a cagarme sobre los fanáticos. Los cambios fueron suficientes para que su director Danny Cannon se avergonzara del resultado final. Y no hablamos de Bergman o Kurosawa aquí, sino del tipo que dirigió "Todavía sé lo que hicieron el verano pasado". Sí, EL se AVERGUENZA de haber dirigido ESTO. Bueno, mejor sigamos. Entre medio le bajaron el nivel de violencia porque haciéndolo como el cómic iba a obtener la temida R de "no recauda un Rosco" a la bastarda PG-13, haciendo buena la eterna pregunta de para qué mierda adaptan un cómic violento si después le van a quitar toda la violencia que lo hace característicamente violento en primer lugar. Para terminar de cagarse en el a estas alturas del partido pobre director, no solo le negaron a Jerry Goldsmith en el soundtrack por ser demasiado caro, sino que después le quitaron a David Arnold porque era demasiado amigui suyo, y no querían un soundtrackista compinchado con el director sino uno dócil a los estudios (el gran Alan Silvestri terminó así componiendo un score en reemplazo de uno que en esa época era un donnadie... hasta subirse a las de Bond, eso es). El resultado es una peli que se estrelló contra la crítica de su minuto, y lo que es peor, ni siquiera hizo caja. Recaudó algo más de 110 millones, lo justito por encima de los 90 que costó. Pero ahora, a casi dos décadas de haberse estrenado, revisitándola... ¿era realmente tan mala, después de todo?
¿POR QUÉ VERLA?
-- ¡¡¡SIIIIIÍ!!! ¡¡¡SIIIIIÍ!!! ¡¡¡SIIIIIÍ!!! ¡¡¡ES REALMENTE ASÍ DE MALA!!! Figúrense lo mala que es, que este blog amigo Cine 9009, unánimemente criticado por los que no saben como de ser demasiado blando con la moralla, está poniendo a parir este engendro. Que los blogs de cine cultureta y de cine friki la encuentren mala no debería ser sorpresa. Que no pase ni el tamiz del mucho más sensato y centrado Cine 9009... eso ya es de vergüenza. ¡Ni que se los pusiéramos tan difícil acá! ¡Joer, que acá defendemos como pelis aceptables a las universalmente denostadas "Los Cuatro Fantásticos" o "El príncipe de Persia"! Lo único que le pedimos a las pelis son dos cosas, una de las dos y las dos a ser posible: que sean entretenidillas, o que tengan ideas, o lo dicho, ambas a la vez. ¿Y qué tenemos acá? Bueno, la cosa parte bien (es imposible rodar una peli postapocalíptica que parta mal, porque, vamos, la primera escena es siempre la de EL MUNDO SE HA IDO A LA CRESTA, pifiarla con esa es sacar patente de incompetente). Tenemos una escena de acción caricaturesca al inicio, que no es la repipa, pero total, para distraerse un par de horitas... Y a partir de ahí, del minuto 10 o 15, empieza el inevitable declive a la irrelevancia primero, y a la irritancia después. Primero, por la tormenta de clichés. No creo que nadie se moleste en ver a la buenorra de Diane Lane en sus mejores días con un uniforme policial que le queda muy fetish (sin mostrar curvas ni ná, claro, pero aún así), pero claro, está ahí para ser el interés romántico y punto. Los jueces jefes, tres cuartos de lo mismo (puestos ahí para felicitar a Dredd y para putearlo, a según el rol que cada uno debe cumplir según el Guión Estándar de Hollywood). El villano por su parte, el tal Rico... pobre de caracterización. El es como es porque es un sicópata. Guau. Pero, ¡momento! Se supone que el cómic original era una parodia del parafascismo fantástico/cienciaficcionero, ¿no? Bueno, bien... Esto no es una parodia. Es interpretado de manera mortalmente seria. Como "Starship Troopers", pero la mitad de cool, la mitad de inspiración, etcétera. Porque si vas a hacer una peli pseudonazi, hazla hasta las últimas y nefastas consecuencias, como tiíto Verhoeven. Llega más o menos la mitad de la peli, y al juez Dredd lo despojan de su rango y lo exilian. ¡Leñe, si lo que caracteriza al personaje es ser JUEZ, si incluso la peli se llama EL JUEZ, y a mitad de peli deja ser JUEZ! Interesante de ver si conocías al personaje, pero ¿¿¿QUIÉN MIERDA CONOCÍA AL JUEZ DREDD ANTES DE 1995??? (Bueno, después de 1995 la mitad sigue sin conocerlo, y a la otra mitad le da revulsivo acordándose de esta cosa). Hubiera dado de sí en una secuela (díganselo a "The Dark Knight Rises" cuando Batman deja de ser, efectivamente, Batman), PERO NO EN LA PELI EN DONDE ESTÁS PRESENTANDO AL PERSONAJE ANTE UN PÚBLICO QUE NO LO CONOCE. Bueno, todo esto hubiera dado para una peli simplemente aburridona... pero si estás haciendo una peli para cagarte en todos los muertos porque LAS AUDIENCIAS SON ESTÚPIDAS Y HAY QUE DARLES PELIS DE MIERDA PARA CONTENTARLOS Y FORRARSE, por qué detenerse ahí, ¿verdad? Así es que, ¡ZAZ!, a santo de nada, para recrear un poco el feeling de las buddy movies que tan de moda estuvieron desde fines80s en adelante, vamos y le metemos a un secundario graciosete. Que es gracioso siquiera, ¿verdad? Bueno, no. Es Rob Schneider. Después de que Joe Pesci, con muy buen sentido, declinara haberse subido a este engendro. Porque cuando tienes al tipo de "Gigoló por accidente" y "Animal" a bordo, ya es para que te estés metiendo un fórceps por el culo todo el camino hasta el cráneo para arrancarte el cerebro por la cloaca y sin anestesia. Sumémosle a eso una traca de escenas de acción que no se sabe bien si son paródicas de la acción over-the-top ochentera o si de verdad pretenden ser lo más de lo más, pero que en cualquier caso terminan por ser aburridas de tan clichés, predecibles y poco inspiradas, y la tenemos liada. ¿Qué puede hacer un inmenso Max von Sydow (en una especie de remake de su papel como el Planetólogo Kynes de "Dune") frente a este desastre? ¿Cómo puede un Armand Assante divirtiéndose de lo lindo como villano psycho, mejorar este esperpento? ¿Cómo puede reanimar esta cosa una escena en que Diane Lane se agarra a lucha de chorbas con Joan Chen en el mismo año en que la chinita estaba morreándose con Anne Heche en "El lado salvaje"? La respuesta: no se puede. El problema no es que el personaje esté desnaturalizado desde el cómic hasta la pantalla grande (es una adaptación, y hay que ser pragmático con algunas cosas, que los frikis de fanáticos les falta puro meterse a Testigos de Tolkien e ir golpeando puertas para predicar La Palabra. La palabra de Eru, que en Arda es llamado Ilúvatar, eso es). El problema es que además, está desnaturalizado en una peli que ni como peli de acción/SciFi genérica da la talla, y todo porque algún idiota en Hollywood decidió botarse a creativo metiendo y sacando cosas que pensó que iban a funcionar. Bueno, eran los '90s, todavía no estaba la idea de "tratemos de adaptar el cómic bien a ver si funciona porque conservamos los elementos que lo hicieron popular, duradero o icónico en primer lugar". En 2013, hemos mejorado algo al respecto. Un poquito. No demasiado. Pero algo. O eso, o a esta caterva de desgraciados los despidieron a la manera en que se despiden los avioncitos de papel desde el tejado del piso 79. No seré yo quien defienda el crimen premeditado, pero si me nombraran jurado en esa circunstancia, aceptaría legítima defensa como eximente. Que la sociedad tiene derecho a defenderse de estos violadores de encéfalos, leñe.
IDEAL PARA: Recordar todo lo malo y todo lo incorrecto que había en las prácticas de adaptación de material friki al cine en los '90s.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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1995,
Futuro Postapocalíptico
domingo, 18 de mayo de 2014
"Epidemia" (1995).
-- "Outbreak" (título original en inglés), "Estallido" (título en España), "Esclat" (título en catalán). Estados Unidos. Año 1995.
-- Dirección: Wolfgang Petersen.
-- Actuación: Dustin Hoffman, Rene Russo, Morgan Freeman, Kevin Spacey, Cuba Gooding Jr., Donald Sutherland, Patrick Dempsey, Zakes Mokae, Malick Bowens, Susan Lee Hoffman, Benito Martinez, Bruce Jarchow, Leland Hayward III, Daniel Chodos, Dale Dye, Kara Keough, Gina Menza, Maury Sterling, Michael Emanuel, Kellie Overbey, J. T. Walsh.
-- Guión: Laurence Dworet y Robert Roy Pool.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.
-- "Epidemia" en IMDb.
-- "Epidemia" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Africa, 1967. Sí, es de esas pelis que parten "TREINTA AÑOS ATRÁS", que a estas alturas ya van siendo como cincuenta. El caso es que hay una epidemia que está arrasando una tribu africana, llegan los expertos de los Yueséi, y dicen lo inevitable para generar suspenso: "¡OMAIGÓ, NUNCA HEMOS VISTO ALGO COMO ESTO!". (O qué esperaban. ¿Que dijera "Ah, sí, enfermedadita merda, no hay de qué preocuparse", y matar la tensión en embrión?). El caso es que recurren a la solución habitual: napalmear la aldea, y aquí no ha pasao ná, masho, volvemos a la vida cotidiana. Salto en el tiempo a... EL PRESENTE (bueno, 1995, que la peli era de ese año). Vemos unas escenas en donde nos enseñan los niveles de seguridad de un laboratorio (NIVEL 1: Riesgo mínimo: Escherichia coli, varicela, presentador de canal de telepublicidad - NIVEL 2: Riesgo medio y contagio bajo: hepatitis, salmonella, corredor de propiedades - NIVEL 3: Riesgo alto de fatalidad, pero tratable: SIDA, anthrax, dirigente estudiantil - NIVEL 4: Riesgo alto de fatalidad y además sin tratamiento conocido: Ebola, hantavirus, economista neoliberal). Luego de lo cual vemos a Dustin Hoffman y Rene Russo haciendo lo que hacen todos los biotecnólogos. O sea, biotecnologueando, qué más va a ser. El caso es que él recibe una llamada telefónica (mientras le está administrando champú a sus perros, que hacen la gracieta lógica de comedia, o sea, pasearse enchampuados por toda la casa y los tapices de los sofás también... cómo es que ustedes los humanos siguen cultivando esa especie de babosos inútiles en vez de favorecernos a nosotros los gatos que somos tan lindos), y la llamada telefónica, decíamos, lo quiere enviar a Africa para investigar un brote destoquello. El Hoffman, ni corto ni perezoso, va a visitar a la Russo y le dice que por favor le cuide los perros (¿ven, ven? ¡Caniches inútiles!), a lo que nos enteramos de que ellos son divorciados entre sí, pero igual saltan chispas, blablablá. Ya se ven venir lo que va a suceder, ¿no? Bueno, el caso es que, volviendo a la trama principal, él viaja a Africa junto con... (¡sorpresa! En esa época todavía no eran famosos) ¡Cuba Gooding Jr.! ¡Y Kevin Spacey! (seriously, vean de nuevo la peli: el cabezamohicano yuzioteñío). En la aldea en cuestión descubren que la cosa es mala-pero-mala (no hace falta mucho del espectador para que éste conecte: ¡joer, es la misma epidemia de 1967!). Tanto, que Cuba Gooding Jr., en un arrebato de desesperación, va y toma la decisión lógica para que se cumpla aquello de que EL NEGRO SIEMPRE MUERE PRIMERO: ¡¡¡VA Y SE SACA EL CASCO PARA PODER VOMITAR A GUSTO!!! Pero, ¡sorpresa! El negro no muere aquí, porque el bicho, descubren, no se transmite vía aérea. El caso es que aplican procedimiento de contención, cuarentena, blablablá, asunto resuelto. ¿Asunto resuelto? ¿Media de hora de peli, nada más? ¡Estafa, exijo que me devuelvan tres cuartos del valor de la entrada!, debieron decir los espect de los screen test, así es que, a ver, qué más le añadimos... ¡ah, ya sé! Capturan un mono y se lo llevan a Estados Unidos. Listo. Media hora de peli, pero POR FIN la jodía plaga va a infectar a gente que sí nos importa: ¡¡¡YANKIS PROMEDIO!!! Joer, si hubieran filmado esta peli al revés, con Burundi importándose una peste de Yankilandia... (bueno, están tratando de importar el neoliberalismo en Africa. Lo dicho, BIOHAZARD LEVEL 4).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Generalmente se acredita el resurgir del moderno cine de catástrofes (que tuvo su peak en los últimos 4-5 del XX, e inicios del XXI, empezando a dar señales de fatiga su revival con "El día después de mañana", despeñándose con "Poseidón", y poniéndole la lápida "2012" porque después de ese medio peazo cataclismo, qué tanto más se puede escalar, ¿reventar la Tierra, quizás...? Aunque considerando que a "Noé" no le fue demasiado mal...), el revival del cine de desastres, decíamos, a una tríada de pelis de 1996: "El día de la independencia" (invasión extraterrestre), "Twister" (catástrofe natural) y "Daylight: Infierno en el túnel" (accidente o error humano). Pero un año antes, hubo una peli que se inscribía también dentro de un género que, quiérase o no, por mucho "¿Y dónde está el piloto?" e "¿Y dónde está el piloto? 2", nunca había terminado de marcharse por completo de la cartelera. Nos referimos a "Epidemia", una peli que retomó el tema curiosamente nunca del todo explotado, de la plaga medieval-style en ambientación moderna. No es que NUNCA JAMÁS se hayan rodado pelis de ésas (ejemplos más recientes son "Contacto fatal" de 2006 y "Contagio" de 2011), pero no suelen abundar. O sea, hay pelis en donde la epidemia está presente y es un elemento importante del trasfondo ("El hombre omega" y su dizqueremake "Soy leyenda", "Doce monos", "El planeta de los simios: (R)Evolución"), pero no como el principal lío narrativo a desatar. Quizás porque un enemigo invisible y sin personalidad como una horda de virus no hace un villano verdaderamente memorable, y los médicos tampoco es que sean el colmo de heroísmo de cara a una audiencia que reclame primariamente ¡¡¡ACCIÓN!!! Por eso, desde la seminal "Pánico en las calles" de 1950, en realidad son más bien escasos los ejemplos en donde la epidemia en sí se transforma en motor de la acción. Quizás por eso se atrevieron a seguir adelante con "Epidemia": porque el tópico no estaba asociado a un género por entonces considerado veneno en la taquilla (pelis de desastres), y por lo tanto quizás pudieran salirse con la suya. Cosa que de hecho, lograron. Esta peli tuvo un éxito infeccioso en el cine (chiste fácil, lo sé, por favor no miren mucho, estoy cansado hoy), siendo la 14a peli más taquillera de 1995 (inmediatamente por debajo de "Corazón valiente"), 189 millones de dólares sobre un presupuesto de 50. Joer, qué tiempos aquellos en que 50 bastaban para rodar un blockbuster con músculo, en vez de irse devorados de una sentada en el cheque a la estrella principal (Johnny Depp, "Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas", para allá miramos).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Quizás porque el tema de la epidemia no es uno (mal)tratado y abusado hasta la saciedad en el cine, quizás porque fue rodado en una época en donde las pelis de desastres no eran la niña bonita y por lo tanto les dejaban mayor libertad para ser, el caso es que "Epidemia" se transformó en un pequeño clásico del género. No es la mejor peli sobre el tema, no es la más respetuosa con la ciencia, e incluso el guión es un poco tramposillo, pero en general la cosa funciona bien. El rumor que corre, nunca bien confirmado eso sí, es que el guión fue escrito como vehículo para el lucimiento de un action-hero como Arnold Schwarzennegger, y al final, cuando acabó en las manos de Dustin Hoffman, éste exigió una serie de reescrituras, lo que hace lógica porque, joer... ¿ustedes ven al canijo de "La maratón de la muerte", "Kramer vs. Kramer" o "Tootsie" como un fornido all-American action hero? El único que tuvo el atrevimiento para semejante despropósito fue Steven Spielberg al contratarlo como el Capitán Garfio para "Hook", y todo el mundo sabe cómo salió eso (ni con una Julia Roberts nunca-tan-sexy como Campanita se salvó esa... cosa). Al final del día, Dustin Hoffman le aporta un montón de bonhomía y carisma a su héroe, un médico yeberrde tipo Gregory House (aunque ni cojo ni métomedrojas ni cínico, pero igual de me-salto-las-reglas-cuando-quiero). Renee Russo a su lado consigue que su personaje, el típico interés romántico y poco más, adquiera un poco más de, ya saben... personalidad. Muy bien por ese lado. Del lado de los malos tenemos a Morgan Freeman un poco miscasting (y es que al hombre nadie se lo cree como villano, en particular desde "Conduciendo a la Señora Daisy", lo que no impidió que repitieran el gambazo en versión aumentada para la mierdera "Cazador de sueños" de 2003). Y a Donald Sutherland que, sorpréndanse... el hombre tiene tanta cara y apariencia de papá bueno que ése ha pasado a ser casi su role-by-default, y aquí consigue, sin cambiar mucho sus modales ni apariencia, transformarse en un cabrón bastardo que lo ves en pantalla y lo odias y le deseas que le inyecten el jodío virus de la peli por todo lo que se llama tracto anal. ¿El argumento de la peli? Está bien, pero podría haber sido mejor. La primera parte, con el bicho esparciéndose y los médicos corriendo su carrera contra el tiempo primero para adivinar lo que está pasando, eso está bien. La segunda parte declina un poco, en parte porque a los guionistas, productores o a saber quiénes, debes haberle parecido un poco de maricotas que el enfrentamiento final sea con un puñado de microorganismos, así es que hacen lo que veíamos adivinar desde el fotograma 1 (¿a qué si no, insertar ese prólogo en 1967?), de que los militares esconden secretos sucios, y que van a tomar la decisión tocapelotas de rigor en nombre de la razón tocapelotas de rigor (seguridad nacional, vamos, háganse gárgaras conmigo aquí). Incluso hasta aquí la cosa no anda tan mal porque el milico a cargo (Donald Sutherland) igual tiene motivos razonables para tomar la decisión que toma (cargarse al pueblucho infectado para contener la infección), por más que lo suyo sea fría realpolitik raison d'état en vez de por buscar la decisión más comodona y fácil. Hubiera podido dar para un interesante conflicto ético que le hubiera añadido mucho dramatismo a la peli (¿debemos barrer al pueblo y sacrificarlo por el bien mayor, o debemos buscar una cura a como dé lugar, a riesgo de que la contención reviente y el virus se esparza por toda AMÉRICA?), y la sección media de la peli así lo trata (y bien). Sólo que al final toman por el recurso facilón de que el milico a cargo es, pues, ya se sabe, un cabronazo, blablablá. Aún así la peli se defiende bien, con un argumento no sólido como una casa, pero al menos interesante de seguir (aunque bastante previsible en algunos giros, y de esos divorciados-que-aún-se-quieren ya no hablemos). Incluso algunos detalles son bastante resultones e incluso escalofriantes (vemos en tres brevísimas escenas a una ama de casa infectada yendo a ver qué le pasa, luego vemos un examen de suero, y al final la vemos en una bolsa para cadáveres, sutil manera de evitar que los muertos sean de plástico y recordemos que hay un drama humano por detrás, a fin de cuentas). Eso sí, el gore máximo nos lo evitan (nos dicen que la peste lo que hace básicamente es licuefaccionar los órganos internos hasta convertirlo en mermelada para antropófagos, pero no nos muestran nada demasiado crudo, lo que está bien o mal a según la sensibilidad del espectador, claro). ¿La ciencia? Más o menos. Algunas cosas están bien ("level 4", "pacient zero", etcétera), otras son patadas en toda regla a la biotecnología. De todas maneras, queda un digno exponente del thriller noventero, uno que a pesar de sus debilidades argumentales mantiene una relativa confianza en su material de base, uno que no cae en lo over-the-top para mantener en suspenso a la audiencia, y en definitiva, una peli que (al menos en su primera mitad) consigue de sobra meter miedo en la audiencia porque, joer... eso podría pasar en tu pueblo nativo, AHORA, ¿por qué no?
-- Patrick Dempsey es uno de los primeros en irse cortao por el virus. Joer, qué satisfactorio. No le tenemos un odio especial, pero verlo de minazo en tanta peli como que hasta genera un poco de tirria, así es que verlo 1.- como un desgraciao al que no le importa contrabandear animales que 2.- acaba muerto de una fiebre hemorrágica africana, no puede ser calificado como menos que satisfactorio.
-- Betsy. Joer con la pobre mona, la peli se gasta un tremendo que ni elencazo, y al final ella termina chupando tanta cámara y simpatía como el resto. La peli es por supuesto sobre los seres humanos, quizás porque los guionistas, directores y actores son humanos y ruedan pelis sobre lo que mejor saben hacer (ser humanos, justamente), y por eso la pobre Betsy aparece siempre medio fuera de foco. Pero la pobre es para tenerle pena. Primero... (((SPOILERS A MANSALVA A PARTIR DE AQUÍ, NO LEER LO QUE RESTA DEL PÁRRAFO SI NO QUIEREN ADELANTOS GRUESOS DE LO QUE VIENE EN LA PELI))) ...primero, decíamos, ella andaba feliz en la jungla y la capturan (en la jungla africana, además de que la especie en cuestión es del Nuevo Mundo... geografía Hollywood a tope aquí). La llevan a los Yueséi en bolsa, la sacan de contrabando, la intentan vender (no la quieren por ser hembra, más penita da la pobre), la dejan suelta y en libertad, vale, pero en un entorno ecológico completamente extraño en donde a saber cómo se va a alimentar. Por supuesto, la mona es la que porta el virus. Se hace amiga de una niña, y la niña cuando sale a buscarla a la jungla, la mona que no confía en absolutamente nadie (y como para confiar en los humanos, si ellos la capturaron y llevaron de un continente a otro encerrada en una gigantesca plataforma de metal que los humanos llaman BARCO), pues esa mona desconfiada confía en la chica en cuestión, y la chica en cuestión se porta como la mona con ella porque todo es una trampa para que a la pobre la tiroteen a dardos tranquilizantes (vale, hay que capturar a la mona porque si ella sobrevivió al virus, entonces tiene los anticuerpos de manera natural, así es que es un estado de necesidad aquí, pero todo eso, la pobre mona qué manera va a tener de saberlo, ¿no?). Se la llevan, se nos dice que ahora están sintetizando suero antivirus a mansalva, ¿y qué pasó con la mona? La peli ni siquiera tiene la dignidad de informarnos, aunque podemos suponer que por ser portadora del virus, la pobre mona no salió de un LEVEL 4 LAB nunca más en la vida, a comida sintética e inyecciones todo el resto de su vida. Y, ah, a diferencia de otras pelis en donde sí se acredita al bicho si aparece alguno (la caniche de "Soy leyenda" por ejemplo), en esta no aparece por ninguna parte (ni siquiera en el Full Cast and Crew de IMDb). Si no les da pena la pobre mona, es que son unos desalmados sin corazón.
IDEAL PARA: Ver un estupendo thriller epidemiológico.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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1995,
Cuba Gooding Jr.,
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James Newton Howard,
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Wolfgang Petersen
sábado, 6 de febrero de 2010
"Ghost in the Shell" (1995).

-- "Kôkaku kidôtai" (título original en japonés). Japón / Estados Unidos. Año 1995.
-- Dirección: Mamoru Oshii.
-- Actuación: Voces de (en el original japonés) Atsuko Tanaka, Akio Ôtsuka, Tamio Ôki, Iemasa Kayumi, Kôichi Yamadera, Tesshô Genda.
-- Guión: Kazunori Itô, basado en el manga de Masamune Shirow.
-- Banda Sonora: Kenji Kawai.
-- "Ghost in the Shell" en IMDb.
-- "Ghost in the Shell" en la Wikipedia en inglés.
DE QUÉ SE TRATA.
Japón, año dosmilalgo en el futuro. La frontlainasemblización del mundo ha llegado hasta un punto inexorable en donde las personas, o el cuerpo de policía al menos, son cyborgs circulando por la calle, mitad cerebro y mitad circuitrónica varia (como la gente que tiene más vida en Facebook o Blogger que en su mundo de verdá, pero en versión 2.0). Entre ellos está la Mayor Motoko Kusanagi, sabrosa y fairestónica como toda heroína de manga, que para deleite de nuestros cansados ojos, se desnuda en lo alto de un edificio antes de arrojarse blastacientos pisos hacia abajo e irrumpir por el lado de afuera de un ventanal disparando para enseñarle a un chico malo que se protege detrás de la puñetera inmunidad internacional, que nadie está por encima de la ley y el orden (¡EHM!). El Gobierno está preocupado, por supuesto, porque algunos hilos de esta investigación podrían llevar demasiado lejos. Resulta que allá afuera anda dando vueltas un virus informático, el Amo de Títeres, que se las arregla para poseer gente en plan exorcista (¡sí, hasta hablan de que roba el alma y todo!), a través de sus cerebros chupitrónicos, y que está vinculado con una cadena de asesinatos. Pero como la Mayor Kusanagi fue a la Academia de Policía Harry el Sucio, recurrirá a todos los métodos para enseñarle al Amo de Títeres quién es el p*** amo... Bueno, perdonen el chiste fácil, es que no me pude contener. La investigación está un poco en punto muerto, hasta que una inesperada voltereta les deja caer el tiburón: aparece un cyborg dando vueltas, y ese cyborg se ha fugado de una instalación gubernamental. Y además, el cyborg quizás contenga al mismísimo Amo de Títeres. Ahora, la Mayor Kusanagi está en guerra no sólo con el Amo de Títeres, sino con los misteriosos sujetos del Gobierno que han desarrollado el proyecto que ha culminado en la creación del condenado Amo de Títeres. Y después de esto, se pone incluso mejor.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Aunque ustedes no lo crean, mis estimados lectores, hubo una época no tan lejana, por allá por los '80s-'90s, en que habían escritores y artistas... ¡¡¡ADVIRTIENDO CONTRA LA INTEGRACIÓN HOMBRE-MÁQUINA!!! Algo difícil de creer en una era en que nadie es nadie en el mundo real, si no tiene un blog, un perfil de Facebook, una cuenta de Twitter, y no sale en Google. O sea, la gente para ser gente tiene que ser virtual primero, y si es real, bueno, tanto mejor, pero si no, qué importa, si después de todo te mueres y tu perfil de Facebook queda allá arriba flotando para la eternidad, como las cenizas de Gene Rodenberry en el espacio... El alienante movimiento tecnodistópico conocido como el Cyberpunk fue under durante los '80s, pero durante los '90s empezó a levantar cabeza. En este tiempo tuvimos cosas como "El hombre del jardín", "Asesino cibernético", "Johnny Mnemonic" y un gran etcétera de pelis pequeñas sobre el particular (después vino "Mátrix" y el cyberpunk se puteó... perdón, se popularizó). Ser cyberp- en los 2000s ya no tiene sentido, por supuesto, ya que la pesadilla cyberpunk de personas ciberorgánicas que pierden su identidad en medio de constructos menschmaschinen, de seres humanos reducidos a meras colecciones de datos neuronales/virtuales mutuamente intercambiables, es hoy en día una tenebrosa realidad (traten de desenchufar a un feisbuquero de pro de su perfil en Facebook, más fácil sería arrancarle el hígado, los pulmones o el corazón... al menos esas cosas se pueden suplir con respiradores artificiales y cosas así). De esta manera, esta clase de pelis cyberpunk han perdido su valor como profecía del mundo en que vivimos (un poco como en su tiempo Julio Verne, en su época el colmo de la anticipación, y hoy en día rancio a más no poder). ¿Qué queda entonces? Bueno, la estética, el contar bien una historia, las preocupaciones filosóficas... No es poco. Quizás sí lo es para una corriente literaria/cinematográfica que aspiraba a ser la superación de la Modernidad por medio de su perversión cibertrónica. Pero en fin, qué esperaban ustedes de un arte que ya estaba condenándose prematuramente al postmortem con aquello de prometer "20 minutos en el futuro"...
¿POR QUÉ VERLA?
-- A quince años de distancia de "Ghost in the Shell", esta peli que otrora fuera terriblemente futurista, luce ahora como clásica, incluso un poquito pasada a naftalina. El principal problema con "Ghost in the Shell" no es culpa de la peli misma, por supuesto, sino de los Hermanos Wachowski, que se rob... perdón, se plag... perdón, se copiaron una enorme cantidad de ideas de esta peli para su propia obrilla "Matrix", cuatro años después (la secuencia inicial de Trinity saltando edificios parece casi un remake de la secuencia inicial de la Mayor Kusanagi jumping&shooting, con el agravante de que Carrie-Anne Moss, a diferencia de su contraparte animé, ni siquiera se desnuda para eso...). Y claro, en esta popularización, muchas cosas que parecían novedosas en 1995, o al menos muy estilísticamente desarrolladas, hoy en día lucen como el redescubrimiento de la rueda. Aún así, "Ghost in the Shell" maneja muy bien la estética cyberpunk. Vemos una ciudad futurista en la que personajes con un estilo de vida muy reconocible, y con la tecnología perfectamente integrada y asumida, algo que no siempre es tan bien tratado en pelis donde por lo general la chulería de los FXs predomina hasta convertir al futuro en una parodia de sí mismo. No se entregan demasiados datos sobre el universo futuro que estamos viendo, pero lo poco que alcanzamos a ver nos permite vislumbrar una gran complejidad, una serie de intrigas que son apenas sugeridas, y que contribuyen a crear un clima aún más desasosegante. En ese sentido, "Ghost in the Shell" sigue teniendo un buen espíritu cyberpunk, y se ha ganado con justicia su exponente como uno de los puntos cúlmines del género.
-- Esta peli es una de las que lleva más lejos el planteamiento de la deshumanización. Muy en la senda de "Blade Runner", tenemos una sociedad en donde el carácter de ser humano ya no es determinado por el misterio de concepción ni es aparte del resto de la naturaleza: el ser humano puede ser reemplazado extensivamente por partes mecánicas, incluso su parte más humana que vendría siendo su cerebro, y además la mente humana está siempre en interfaz con el resto de Internet. Y por lo tanto, la barrera entre lo que es un ser humano y lo que no, se ha diluído hasta prácticamente desaparecer. "Ghost in the Shell" puede ser vista así como una especie de vuelta de tuerca sobre los temas filosóficos de "Blade Runner". El problema es que para esto, el guión debe incurrir a ratos en diálogos filosóficos que convierten a la Mayor Kusanagi en una chica pretenciosa de cuidado, pero en fin, no todo podía ser perfecto tampoco. El caso es que esta peli es claramente posthumanista o transhumanista, quizás una de las que han llevado más lejos el tema de la disolución de lo humano dentro de la interfaz man/machine.
-- Esta peli es intensamente fetichista. Como buena animación para adultos, no trepida en mostrarnos desnudos. Y no se detiene ahí. La peli explota bien el tecnofetichismo de mostrar cuerpos humanos desnudos (y femeninos, yomi-yomi) intervenidos a través de la maquinaria. SPOILER A CONTINUACIÓN, SI NO SE QUIEREN REVELACIONES DEL FINAL, SALTAR AL SIGUIENTE PÁRRAFO. Y en la traca final, el fetichismo alcanza sus mayores cotas cuando el cuerpo femenino semidesnudo de la Mayor Kusanagi es progresivamente desintegrado en la batalla, y se transforma casi en una especie de conciencia quirúrgicamente intervenida, y por qué no decirlo, mentalmente violada por una entidad que podría ser humana o no. No cabe duda que la peli explota bien este apartado.
-- Quizás el único problema con la peli, sea la banda sonora. Lo menciono como un "por qué verla" porque hay gente que la defiende. No niego que el soundtrack tiene ese algo especial que convierte a la música incidental de una peli en algo característico de esa peli. Pero por otra parte, la utilización ad nauseam del cántico oriental a lo largo de toda la peli tiende a fatigar, y a ratos pareciera que estamos escuchando el mismo track una y otra vez. No puedo evitar recordar "Armitage III", más o menos de la misma época y la misma temática que "Ghost in the Shell", que a pesar de ser una peli claramente inferior (no es mala, pero simplemente "Ghost in the Shell" es mejor), tiene un soundtrack más variado, y definitivamente más rompedor. En fin, supongo que hay gente a quien le gusta este soundtrack. Bien por ellos.
IDEAL PARA: Ver un clásico del manga y un clásico del cyberpunk.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en japonés, sin subtítulos].
Busca otras películas relacionadas:
1995,
Akio Ôtsuka,
Atsuko Tanaka,
Kenji Kawai,
Mamoru Oshii,
Masamune Shirow
jueves, 24 de abril de 2008
"Marea roja" (1995).

-- "Crimson Tide". Estados Unidos. Año 1995.
-- Dirección: Tony Scott.
-- Actuación: Denzel Washington, Gene Hackman, Matt Craven, George Dzundza, Viggo Mortensen, James Gandolfini, Rocky Carroll, Jaime Gómez, Michael Milhoan, Scott Burkholder, Danny Nucci, Lillo Brancato, Eric Bruskotter, Rick Schroder, Steve Zahn.
-- Guión: Michael Schiffer, sobre una historia de éste y de Richard P. Henrick.
-- Banda Sonora: Hans Zimmer.
-- "Marea roja" en IMDb.
-- "Marea roja" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
El mundo es un lugar peligroso para vivir. Fuerzas rebeldes de Chechenia han conseguido propagar la rebelión hacia otras repúblicas centroasiáticas. En respuesta, Rusia ha ordenado una serie de bombardeos estratégicos. Preocupados por las pérdidas humanitarias, Occidente ha decidido "¡Bagdad nunca más!", y corta toda ayuda económica. El Presidente de Rusia cede, pero un líder nacionalista, ancestro lejano de Vladimir Putin, se toma una base de misiles atómicos y amenaza con un ataque nuclear en toda regla contra Occidente. Ahora, la primera y última línea de defensa de Estados Unidos, el poderoso submarino nuclear USS Alamaba, sale con rumbo a la Mar Océana, cargando en su vientre unos cuantruhay bebés Tridente para crear bellos honguitos nucleares en suelo ex soviético. Los encargados de la misión son el capitán Frank Ramsey, para quien la marina es toda su vida y se comporta como un fiero lobo de mar, y su segundo el recientemente atachado lugarteniente Ron Hunter, quien es el Chico Teoría que procede de Harvard y tiene un decodificador de reglamentos por cerebro. Las relaciones parten en paz armada, pero progresivamente escala la tensión, hasta que un mensaje incompleto procedente de tierra firme los pone frente a una disyuntiva: ¿deben sumergir a la entera Unión Soviética bajo diez cabezas nucleares Tridente, o deben deponer el armamento y regresar a casa? Ambos lucharán por el control del mando a bordo del submarino. El objetivo: cumplir del mejor modo sus órdenes. Ordenes que, de ser mal cumplidas, podrían desatar la Tercera Guerra Mundial... o impedirla.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En 1990, los productores de Paramount se llenaron los bolsillos de dinero con una peli de submarinos, basada en una novela de Tom Clancy, llamada "La caza del Octubre Rojo". El productor Jerry Bruckheimer, siempre con buen olfato para buscar dónde estaba el dinero, decidió que rodando otro thriller militar con submarinos la hacía de oro. "La caza del Octubre Rojo" estaba basada en una novela anterior de Tom Clancy de plena Guerra Fría, así es que se veía la tensión soviéticoestadounidense, pero ahora el esquema debía ser distinto, así es que el trasfondo no son los malvados soviéticos comeniños, sino la inestabilidad política en Asia Central, lo que es en cierta medida signo de los tiempos, pero por otra parte, los milicos de gatillo fácil siempre la han tenido simple para encontrar pretextos; dos años después, en "El chacal", seguirán considerando una buena idea retratar a la Rusia de Yeltsin como un nido de serpientes que amenaza la seguridad de los beatíficos USA (después, con Vladimir Putin a cargo, ya no se atrevieron, salvo en "24"). Para la labor, Jerry Bruckheimer optó por llamar a Tony Scott, quien ya le había llevado oro, incienso y mirra a su oficina pariendo para él exitazos como "Top Gun" o (¡¡¡AAAJJJ!!!) "Un detective suelto en Hollywood 2". El resultado, contra toda esperanza, resultó ser bastante bueno. Claro, en esos tiempos el señor Bruckheimer todavía tenía algo de preocupación por la calidad fílmica; de lo que vino después, mantendré informado a Su Señoría...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es una del tándem Scott/Bruckheimer. Ambos parecen entenderse la mar de bien, y los resultados están a la vista en filmes como "Top Gun", "Un detective suelto en Hollywood 2", "Días de trueno", "Marea roja" o "Deja Vu". No quiere decir esto que hagan buenas películas, claro está (alguna de ellas lo es, de todos modos), sino que tienen una empatía natural. A Jerry Bruckheimer le interesa el cine over-the-top con imágenes chulas para venderlo al público y forrarse, y a Tony Scott le gusta hacer imágenes chulas, así es que están de lo mejor uno con el otro. Aparte de ser hermano del venerable Ridley Scott, Tony Scott había partido en esto del cine con esa pequeña joya glam darkwave que fue "El ansia", y desde ahí fue cimentando una carrera que, pues bien, digámoslo crudamente, se vendió a Hollywood... Los hermanos Scott tienen ambos fuertes preocupaciones estéticas, pero Ridley es más clásico y sobrio, con un mayor sentido de la mesura, mientras que Tony es más alocado y videoclipero, y por lo tanto, más desmesurado. El primero es el neoclásico; el segundo es el romántico. Pero... ¡Ah, sí! Estaba en "Marea roja". Esta peli tiene el sello del cine de Tony Scott, pero aquí está claramente contenido, con una imaginería absolutamente funcional a lo que se espera de un thriller de submarinos (en "La caza del Octubre Rojo", referente indiscutible para "Marea roja", el director era John McTiernan, el de "Duro de matar" y "Depredador", y la diferencia entre McTiernan y Scott es notoria), lejos de los delirios que lo llevarían por los senderos descarriados de "Hombre en llamas", "Domino" o "Deja Vu". O sea, tenemos a un Tony Scott conteniéndose a sí mismo por una vez en la vida, y haciéndolo como corresponde.
-- Washington vs. Hackman. ¿Tienen ustedes idea de la cantidad de gente considerada para sus roles (y que, sabiamente creyeron, los rechazaron)? Para the old seawolf se pensó en Al Pacino, Warren Beatty y Tommy Lee Jones, y para el jovencito chulo sabelotodo se consideró a Andy García, Brad Pitt y Tom Cruise. Repasen mentalmente el listado, y pregúntense si alguno de los precedentes habría podido conseguir el músculo de Denzel Washington y Gene Hackman. En aquellos años Hackman no tenía que probarle nada a nadie, pero aún así se comportó como lo que se espera de él, o sea, el duro quintaesencial que vimos en "Contacto en Francia" o "Superman", mientras que Denzel Washington aún era estrella en ascenso, y por lo tanto tenía que estar contenido y no desatarse como egolátricamente lo ha hecho en filmes posteriores. Bien mirado, sus interpretaciones son tan potentes que incluso consiguen tapar más de algún bache en el guión (el más notorio: ¿cómo es que mandan para una misión de dejar caer el Martillo de Dios nuclear sobre la antigua URSS, a un sólo submarino nuclear y sin ser escoltado por un submarino más ligero...?).
-- Desgraciadamente, el tema de la peli es demasiado real como para ser ignorado. La cuestión es que existen armas de destrucción masiva en cantidades para exterminar cuatro o cinco veces a la Humanidad completa sobre la Tierra. Unos pocos tienen acceso a ese botón. ¿Quién demonios dijo que esos pocos son los más calificados para soportar sobre sus hombros tamaña responsabilidad? Da escalofríos pensar que el tipo con acceso al botón rojo entre 2000 y 2008 es un fulano elegido no por su intelecto superior, por su (des)conocimiento de los asuntos internacionales o por su tolerancia y respeto hacia civilizaciones y culturas extrañas, sino por ser cristiano y poner cara de bonachón ante la TV (y robarse descaradamente las elecciones con la ayuda de su hermano el Gobernador de Florida). En esta peli, el capitán de un submarino y su segundo tienen la responsabilidad última de desatar el infierno nuclear, el cual cargará consigo un infierno nuclear de represalia, y así todos nos vamos a ya saben donde, al infierno precisamente. Y resulta que uno es un mamón trágometodoslosmanuales, y el otro es un milico de pensamiento unidireccional que no cree en la democracia sino en las medidas de fuerza. Estamos aviados así. Al final de la peli se nos informa que a partir de 1996, la orden final de lanzar misiles nucleares desde submarinos será enviada desde Washington, pero... ¿quién dice que en Washington hay gente más inteligente para tomar semejante decisión? En lo que va del 2000 a la fecha ya hemos tenido una muestra de esto. Una camarilla de tipos en Washington decidió que la Guerra Contra El Terror exigía invadir un país sobre el cual no había ningún informe que lo vinculara a Al Qaeda, como lo es Irak. El día de mañana, esa misma camarilla puede decidir que Rusia, España o Chile son potenciales blancos. Para nuestra fortuna, los dos últimos no disponemos de petróleo.
-- Grandes diálogos y escenas. La escena de la naturaleza de la guerra es estupenda, y consigue expresar interesantes ideas filosóficas en un tono coloquial de conversación natural, sin que parezca discursivo en ningún minuto. O ese gran diálogo de Gene Hackman: "Nosotros estamos para proteger la democracia, no para ejercerla". O cuando Denzel Washington agradece a uno de los hombres el haberle apoyado, y éste en respuesta le espeta un muy sentido "púdrete" ("screw you"). Y por supuesto, las escenas militaroides de rigor.
-- Hans Zimmer. El soundtrack que compone para esta peli es enormemente deudor de "La caza del Octubre Rojo" (¿una novedad, a estas alturas?), y aunque su himno no alcanza la majestuosidad del "Himno del Octubre Rojo" de Basil Poledouris, se defiende bastante bien (en particular si no se conoce el trabajo de Poledouris para la mencionada "La caza del Octubre Rojo").
IDEAL PARA: Ver una peli de militares con un profundo dilema político y ético, solventemente llevado por el equipo de dirección, producción y actuación.
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1995,
Amenaza nuclear,
Submarino
jueves, 19 de abril de 2007
"Mundo acuático" (1995)

-- "Waterworld". Estados Unidos. Año 1995.
-- Dirección: Kevin Reynolds, co-dirección de Kevin Costner sin acreditar.
-- Actuación: Kevin Costner, Dennis Hopper, Jeanne Tripplehorn, Tina Majorino, Michael Jeter, Gerard Murphy, R. D. Call, Kim Coates, Robert Joy, John Fleck, Jack Black, John Toles-Bey, Zitto Kazann, Zakes Mokae, Sab Shimono, Rick Aviles, Leonardo Cimino, Jack Kehler, Robert A. Silverman, Neil Giuntoli, William Preston, Chris Douridas, Sean Whalen, Robert LaSardo, Lee Arenberg.
-- Guión: Peter Rader y David Twohy.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.
-- "Mundo acuático" en IMDb.
-- "Mundo acuático" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Sobre una vasta, vasta, vastísima extensión acuática, hay una finísima película de criaturas bípedas que se llaman a sí mismas "humanos". Es todo lo que resta de algo sucedido hace mucho, mucho tiempo atrás, algo muy malo que hicieron sus ancestros, que llevó al mundo entero a quedar sumergido bajo un océano que cubre la totalidad del planeta Tierra. Un tipo de muy malas pulgas, pero con un soberbio catamarán, llega a una instalación que malamente sobrevive sobre las olas. En ella cambia tierra por dinero, y por supuesto, en un mundo completamente acuático, todos lo miran como si se tratara de un demonio. De modo que le ofrecen a una chica para que la, ejem, insemine, y así la comunidad obtiene buenos genes con los cuales combatir los nefatos efectos genéticos de la endogamia. El chico se rehusa, y los citadinos se hacen la pregunta lógica, de "¿por qué un hombre iba a rechazar sexo fácil y gratis?", le agarran, y descubren que es un mutante con agallas funcionales tras la oreja. Y le capturan, y le condenan a muerte. Cuando está así de jodido, ocurre lo inesperado: un grupo de piratas ataca el lugar. El jovencito entonces se entera de que está en medio de una guerra, y que los piratas buscan un valioso botín, que ahora "casualmente" está a bordo de su bello catamarán: una chica que contiene un tatuaje que podría ser la clave para llegar hasta la última tierra firme existente sobre el planeta.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En la primera mitad de los '90s, con películas como "Los intocables", "Sin salida", "Danza con lobos", "Robin Hood: Príncipe de los ladrones" y "El guardaespaldas", Kevin Costner era grito y plata, dentro del género "mijo lindo en peli de acción/épica". Pero eso no era suficiente. Kevincito quería más. No es que no lo mereciera; no en balde, Kevin no es sólo una cara bonita, sino que también sabe actuar (cuando quiere, lo que no ha sucedido demasiadas veces a la fecha). De modo que Kevin se embarcó en un proyecto megalomaníaco. Iba a ser una peli grande. Iba a ser una peli épica. Iba a ser la aventura más emocionante de todos los tiempos. Pero algo comenzó a ir mal. Muy mal. El rodaje comenzó a llenarse de problemas. En el guión estaba el competentísimo David Twohy, pero le introdujeron cambios y más cambios, y más gente entró al baile: hasta el mismísimo Joss Whedon, futuro padre intelectual de Buffy la Cazavampiros, anduvo dando vueltas por ahí. En la dirección, Costner se fue a la segura y llamó a Kevin Reynolds, quien ya había forjado para él un éxito taquillero con "Robin Hood: Príncipe de los ladrones", pero Reynolds terminó por alejarse un par de semanas antes del final. En cuanto al elenco, Anna Paquin se negó a ser la chica, y tanto Gene Hackman como James Caan y Gary Oldman rechazaron el rol del villano (y después de ver la deslavada actuación de Hooper, parece ser que acertaron). La película, rodada en el mar abierto, sufrió traspiés tras traspiés. Finalmente, cuando se estrenó, se hundió groseramente en la taquilla, siendo considerada hasta el día de hoy como uno de los más estrepitosos fracasos monetarios fílmicos de todos los tiempos (considerando la relación costo/ganancias). Un destino quizás, hmmm... ¿excesivo?, habida cuenta de que si bien la peli no es ninguna joya, tampoco es tan mala como otros bodrios que sí consiguen recobrar el dinero invertido en la taquilla, e incluso dan lugar a secuelas y franquicias. Por algo, este filme marcó el principio del fine para la edad de oro de éxitos glamorosos de Costner.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Aunque sea difícil considerarla como una buena película a secas, cumple al menos con ser interesante dentro de su género. El futuro postapocalíptico ha sido varias veces explotado por el cine, resultando en esto icónica la saga de "Mad Max" y secuelas (de las que "Mundo acuático" roba más de alguna idea), pero nunca antes (ni después) se intentó describir qué pasaría si toda la Tierra fuera cubierta por un océano. Vale por supuesto la crítica de que si se derritiera todo el hielo de la Tierra, Antártica y Groerlandia incluidas, las grandes cordilleras y el Monte Everest sobrevivirían como territorio seco, pero una peli no tiene por qué ser realista al ciento por ciento, ¿verdad? (en Malaciencia opinan lo contrario, pero es que oigan, nosotros no somos tan estirados, ¿vale?). Y el derroche de presupuesto en esta película permite que este futuro postapocalíptico sea descrito, al menos, de una manera suntuosa. Por cierto, el cerebro detrás del concepto de "Mundo acuático" es David Twohy, que después demostró su valía escribiendo y dirigiendo películas al realizar ese pequeño clásico fantástico que es la saga de Riddick ("Eclipse mortal" y "La batalla de Riddick"); es probable que las disfunciones en el resultado final no sean responsabilidad de un guión débil, sino de decisiones ajenas a la voluntad del guionista. Y es que la película combina una visión dura y descarnada de lo que sería un mundo así, sin héroes acaramelados al estilo Superman, con algunos agujeros lógicos de proporciones: el villano usa tácticas de batalla que implican la destrucción intencionada y kamikaze de motos de agua (que en un mundo sin tierra firme, ellas y el metal de que están hechas deberían ser irreemplazables), lo lustroso de esas motos de agua contrastan con lo roñoso de todo el resto, todo el metal debería haberse oxidado al máximo y haberse descascarado por la corrosión salina, la morralla de integrantes de la "tribu del malo" son infectos en su estupidez y no se explica cómo siendo tan imbéciles han conseguido sobrevivir en un mundo tan duro y darwiniano, etcétera.
-- De los personajes, ¿qué decir...? Kevin Costner hace lo imposible por acentuar la tendencia a privilegiar las dotes actorales por sobre el mijilindismo, que ya había iniciado en "Un mundo perfecto" (por no hablar de "Los intocables", pero ésa es anterior a su racha de éxitos), y la pequeña Tina Majorino como la chiquilla con el mapa tatuado consigue salirse de ese tenebroso marco conocido informalmente como "película con niñato insufrible". A cambio Jeanne Tripplehorn, ascendente en aquellos años gracias a "Bajos instintos" y "Fachada" se esfuerza y se esfuerza, pero no pasa de ser la dura clásica. Y mejor no comentemos en extenso la horrorosa perfomance de Dennis Hopper como un villano de opereta del tres al cuatro; en "Máxima velocidad" hacía más o menos lo mismo, pero es que tampoco "Máxima velocidad" era lo que podría decirse una "peli con pretensiones" como ésta.
-- Esta película recrea algunos viejos tópicos fílmicos con estilo y categoría. El protagonista duro y frío, casi sin sentimientos humanos, que carece de un nombre y se dedica simplemente a vagar de aquí para allá, es descendiente directo de los fortachones al estilo Hércules del peplum italiano, o del Pistolero Sin Nombre de las pelis spaghetti western de Clint Eastwood. La sociedad anárquica y tribalizada está directamente tomada de "Mad Max". Darle al villano un oxidado superpetrolero como base de operaciones es una solución ingeniosa, que permite incorporar la vieja solución del "castillo del vampiro" que hemos visto en filmes desde "Drácula" hasta "La guerra de las galaxias" (en donde este "castillo" era la Estrella de la Muerte). Y el vehículo del prota, el catamarán, es todo un lujo, casi un personaje más de la película por derecho propio.
-- La banda sonora acompaña notablemente bien. Hubo una primera versión a cargo de Mark Isham, pero ésta fue rechazada en beneficio de un nuevo trabajo a cargo del generalmente efectivo James Newton Howard; sobre si esto fue una pérdida o una ganancia, no lo sabemos, porque no hemos tenido acceso al material de Isham para esta película, pero al menos la partitura de Newton Howard funciona bien, aunque no puede evitar algunos tics neoclásicos de rigor.
-- El final. Me refiero al verdadero final, a aquél que viene después de la consabida lucha final con el villano, la cual, por cierto, está resuelta de una manera espantosa (hay muertes rebuscadas para un villano en muchos filmes, pero éste bate alguna clase de récord, eso sin ningún género de dudas). Un final bastante acorde con el carácter del protagonista principal.
IDEAL PARA: Ver una película postapocalíptica diferente.
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1995,
Futuro Postapocalíptico
jueves, 1 de marzo de 2007
"Goldeneye" (1995).

-- "GoldenEye". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1995.
-- Dirección: Martin Campbell.
-- Actuación: Pierce Brosnan, Sean Bean, Izabella Scorupco, Famke Janssen, Joe Don Baker, Judi Dench, Gottfried John, Robbie Coltrane, Alan Cumming, Tchéky Karyo, Desmond Llewelyn, Samantha Bond, Michael Kitchen.
-- Guión: Jeffrey Caine y Bruce Feirstein, sobre una historia de Michael France, basados en los personajes creados por Ian Fleming.
-- Banda Sonora: Eric Serra.
-- "Goldeneye" en IMDb.
-- "Goldeneye" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
En una gran represa soviética, el inefable Bond James Bond se lanza a un gran salto en bungee, alcanzando el fondo de la misma. Ahí se encuentra con un compañero. Juntos, combaten al viejísimo enemigo soviético. Pero algo sale mal, desastrosamente mal, y el compañero pierde la vida, y Bond sale con los pies llenos de humo de pólvora. Años después, Bond está divirtiéndose en lo suyo, persiguiendo a una gatita en celo (es Famke Janssen, ¿OK?), y descubre que la chica está involucrada en una operación para robar un helicóptero resistente al pulso electromagnético nuclear. En forma paralela, un grupo de villanos toma por asalto una estación nuclear perdida al fondo de Siberia y un par de calles más allá. Desde la estación roban dos satélites GoldenEye, un ultrachupimegasecreto proyecto de la antigua Unión Soviética capaz de provocar eso mismo a lo que es resistente el helicóptero, un pulso electromagnético nuclear. Bond, listo como el hambre, ve de inmediato la conexión entre los GoldenEye y el helicóptero robado, y se lanza a una persecusión que lo llevará hasta donde nunca antes ha llegado, al corazón del Imperio del Mal, la Fortaleza de Sauron, la Estella de la Muerte de las pelis Bond: la Santa Madre Rusia...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Después de "Licencia para matar", la saga Bond estaba en serio compromiso, en particular por los débiles resultados económicos de ésta. En el intertanto el casi inmortal guionista Richard Maibaum, presente en casi todas las Bond desde "El satánico Doctor No", había finalmente pasado al reconfortante y consolador cielo de los guionistas, y además habían problemas legales sobre la franquicia Bond. Además, el material original de cuentos y novelas escritas por Ian Fleming estaba prácticamente agotado (aunque con el grado de fantasía de los guionistas para adaptar, esto era un problema menor, en realidad). Y para colmo el bloque oriental, el sempiterno enemigo de Bond, se había desplomado gracias a la mancha de Gorbachev y a los golpazos de vodka de Yeltsin. ¿Qué hacer para seguir explotando al Bond de los huevos de oro? En primer lugar, aprovechando que Timothy Dalton había desechado la posibilidad de rodar una tercera Bond, se dieron el lujo de contratar a Pierce Brosnan, ahora sí, considerando que lo habían intentado en 1987 para "Su nombre es peligro", pero no había podido por sus compromisos con la serie de TV "Remigton Steele". Además, aprovechando el deshielo y la Glasnot, qué mejor que poner a Bond en la mismísima Unión Soviética, como un Rocky Balboa cualquiera salido de "Rocky IV". En cuanto al argumento, no se calentaron excesivamente la cabeza. Se limitaron a tomar la vieja trama de "Operación Trueno", que ya había tenido un remake bastardo en "Nunca digas nunca jamás", cambiaron el avión por un helicóptero, y las dos bombas termonucleares por dos satélites capaces de soltar un pulso electromagnético, y dejemos seguir la serie hacia adelante. Era una apuesta arriesgada, presentar a un Bond nuevo, con un director también nuevo (Martin Campbell), después de cinco pelis al hilo dirigidas por John Glen que habían cubierto los '80s íntegros, y además con una trama que anunciaba descaradamente que el viejo Bond antirruso era historia. O quizás no...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es la primera Bond con Pierce Brosnan, quien en sus cuatro pelis interpretando al personaje, dio vida a un Bond bastante correcto. Probablemente es la mejor de las cuatro que hizo, con un Bond más clásico y bruto, sin los toques de sofisticación un tanto metrosexuales que fue ganando por el camino hasta "Otro día para morir".
-- Martin Campbell. Sin lugar a dudas es un gran director de acción, y sabe imprimir suspenso y tensión a las películas que filma, como bien lo demostró en "La máscara del Zorro" (y un poco menos en "La leyenda del Zorro"). Tan buenos resultados obtuvo, que los productores de las pelis Bond tuvieron el buen juicio, después de probar con los inanes Spottiswoode, Apted y Tamahori, de volver a colocarlo detrás de las cámaras para relanzar la saga Bond con Daniel Craig en "Casino Real". Siendo así el primer director Bond en repetirse plato desde los '80s.
-- Los villanos. Al pobre Sean Bean sólo le dan papeles de villano, como que intentó ser el Bond de reemplazo para Roger Moore y no resultó; y aquí entró (y salió casi de inmediato) en la saga Bond como villano. No es el más memorable de los villanos Bond, pero sin duda le imprime carácter a su personaje, el cual se ve un tanto perjudicado porque no es descrito como un supervillano al uso de las pelis Bond sino como un hombre vulgar y corriente, un tanto a la par con Bond, y por tanto no muy amenazante. Pero Bean cumple bien. Alan Cumming está perfecto como el computín detestable; años después se hará famoso interpretando a Nightcrawler en "X-Men II". Y Famke Janssen está en su salsa como la chica Bond mala, en un rol que, no por nada, la lanzó al estrellato, años antes de interpretar de su deslavada y gomosa interpretación de Jean Grey en "X-Men" y secuelas; de antología son sus escenas en las cuales se excita sexualmente matando por asfixia a otras personas...
-- Judi Dench. Una M mujer por sobre el machista Bond parecía sobre el papel una pésima idea, y el guión original no contemplaba algo así (fue idea de Martin Campbell), pero la elección de Dench para el rol demostró ser acertadísima, convirtiéndose desde entonces en pieza indispensable de los filmes Bond. Mencionemos también a Joe Don Baker, quien había hecho de villano Bond en "Su nombre es peligro", y que aquí repite plato, pero como Jack Wade, agente de la CIA amiguete de Bond. Y es que Félix Leiter, el antiguo y casi invisible amigo de Bond, pasado a retiro en "Licencia para matar", era demasiado indispensable en muchas pelis Bond, así es que hubo que buscarle reemplazo. El personaje de Jack Wade reaparecería en "El mañana nunca muere". (Por cierto, premio para que el que descubra el cameo de Minnie Driver en la peli).
-- Secuencias de acción pura y dura. El tiroteo en el ferrocarril. La escena en la represa. El secuestro del Goldeneye. Y muy en particular una que a estas alturas del partido es canónica dentro de las cintas Bond, cual es la persecusión que hace 007 de los villanos a bordo nada menos que de un tanque, reduciendo de paso a polvo a la bella San Petersburgo (si querían a alguien que hiciera el trabajo de manera más limpia debieron enviar a Mr. Bean, y no a Sean Bean, sino al de Rowan Atkinson, ¿no?).
-- La trama juega bien con la realidad política de la Unión Soviética posterior a la Perestroika, infestada de zares del crimen organizado y traficantes de armas, además de escuálidos controles sobre el armamento de alta tecnología. Es, en ese sentido, un digno colofón a las viejas historias de "James Bond vs. Unión Soviética", las cuales por motivos obvios no podían rodarse más. Además, son impecables las menciones aludiendo a que Bond sería un dinosaurio de la Guerra Fría, con métodos anticuados en medio de un mundo revolucionado por la computación e Internet. Lejos de esquivar el bulto, la película hace bien en hacerse cargo de todas esas cosas, y sale con elegancia de todos esos compromisos, presentando así al Bond post Guerra Fría en plena forma.
-- El argumento es bastante realista, hablando en términos comparativos respecto de otras películas Bond. El malo maloso no es un supervillano dispuesto a apoderarse del mundo o sembrar el caos mundial, sino que tiene un plan bastante más "aterrizado". Además, es un traficante de armas, lo que es una opción más natural que otros villanos Bond (ya en "Su nombre es peligro", el villano era también un traficante de armas). La trama es acción pura y dura, sin mucho espacio para extravagancias, corriendo la escena espectacular de rigor a cargo del golpe para apoderarse de Goldeneye. Y eso sería todo.
-- La banda sonora... ¿Qué decir de ella...? Durante casi un cuarto de siglo, entre "Desde Rusia con amor" y "Su nombre es peligro", y con poquísimas excepciones, el compositor John Barry se había transformado en un elemento Bond tan invisible como imprescindible, para que una Bond fuera realmente Bond. Tanto, que su reemplazo por Michael Kamen en "Licencia para matar" no había sido demasiado brillante. En "Goldeneye", para ponerse a tono con los electrónicos '90s, pusieron en el trabajo a Eric Serra, quien venía de laburar en "El perfecto asesino". El resultado es... es... ejem... Si te gustan las variaciones sobre el tema, está bien. Pero si eres amigo de lo clásico y hogareño de toda la vida, los esfuerzos de Serra por modernizarse a los '90s no funcionan excesivamente bien, que digamos.
IDEAL PARA: Ver una Bond en plena forma, considerando que al momento de su salida, todos daban a la franquicia por cadáver.
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1995,
Alan Cumming,
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Sean Bean
martes, 19 de septiembre de 2006
"Encima de la hora" (1995).

-- "Nick of Time" (título original en inglés), "A la hora señalada" (título en España), "Tiempo límite" (título en Argentina). Estados Unidos. Año 1995.
-- Dirección: John Badham.
-- Actuación: Johnny Depp, Courtney Chase, Charles S. Dutton, Christopher Walken, Roma Maffia, Marsha Mason, Peter Strauss, Gloria Reuben, Bill Smitrovich, G.D. Spradlin.
-- Guión: Patrick Sheane Duncan.
-- Banda Sonora: Arthur B. Rubinstein.
-- "Encima de la hora" en IMDb.
-- "Encima de la hora" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Un tal Watson llega con su hija a una estación de trenes. Allí, un incidente vulgar y corriente con unos marginales skatedictos los pone en la mira de un par de fulanos que se revelan como agentes del Gobierno, y los secuestran. Ahora, el tal Watson, el hombre de la calle, afronta el desafío supremo: si en hora y media no liquida descerrajándole el cargador entero de una pistola a un blanco prefijado, su hija morirá. Los problemas comienzan a sucederse cuando Watson descubre que el famoso blanco prefijado es, en realidad, la Gobernadora de California, que está postulando a la reelección, y que además, la conspiración para liquidarla llega hasta los más altos niveles...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
tic (pj), tac (pj), tic (pj), tac (pj)... Antes de que conociéramos al reloj agobiante presionando a Jack Bauer en "24", tuvimos esta pequeña joyita del cine de suspenso. A mediados de los '90s, el suspenso clásico de buena y vieja ley, el heredero de Hitchcock y Polanski, estaba desapareciendo ante la progresiva infantilización del cine pop-corn. En medio de todo eso, este filme pasó desapercibido en su tiempo (éramos cuatro pelaperros viéndolo en la sala, en la escasa semanita que duró en cartelera). Por suerte, gracias al cable hemos podido reivindicarlo como un gran precursor. La premisa es la siguiente: el protagonista es un hombre común, que debe resolver un problema de vida y muerte con mucha acción y balas en hora y media... en la hora y media que dura la película. Es, por tanto, una película en tiempo real, sobre conspiraciones políticas, traiciones y asesinatos. O sea, la fórmula que "24" ha venido explotando durante cinco temporadas (y viene la sexta en camino), anticipada al pie de la letra media década. Para que vean de dónde salió la idea.
¿POR QUÉ VERLA?
-- La historia cumple con dos requisitos esenciales: es simple y sólida. Hay vueltas de tuerca, por supuesto, pero éstas no llegan a ser tan agobiantes que el espectador se sienta estafado. Todo el plan de la conspiración es lógico y natural (descartado el uso de inocentes para realizar el crimen maestro, por supuesto).
-- John Badham. El hombre ha probado su maestría en diversos filmes de consumo popular, y más de alguno ha marcado época ("Fiebre de sábado por la noche", "Relámpago azul", "Juegos de guerra"), y aquí vuelve a mostrarse como un artesano genial. La película tiene ritmo, es trepidante, cada minuto que pasa incrementa la tensión sin cesar, y todo eso sin hacer abuso de trucos cinematográficos. (Por favor, no lo maltraten por haber realizado "Cortocircuito", "La asesina" o "Zona de impacto"; hasta los grandes tienen sus caídas, ¿bien?).
-- Supongo que ya le echaron un vistazo al elenco. Después de ser "Burton boy" y hacer algunos de los roles más estrafalarios del cine en los últimos quince años, Johnny Deep... perdón, Johnny Depp, hace uno de sus papeles más "normales", y no se crean, demuestra que lo suyo es talento y no pura pirotecnia. Christopher Walken, como su atosigador antagonista, se desmarca un tanto de sus roles más pasados de rosca y consigue algo más de naturalismo (además que abandona su clásico peinado estilo '80s y se peina como un aburrido burócrata del Gobierno). Roma Maffia está impecable en su rol de colega asesina: ella era inevitable en las pelis y en la TV de aquellos años ("Acoso sexual", "El protector", "Doble riesgo"). Y G.D. Spradlin infunde respeto como el hombre que parece orquestarlo todo entre las sombras con el cinismo propio de quien se limita a jugar una partida de ajedrez.
-- A veces, la vida imita al arte. La conspiración que plantea esta película, uno puede buenamente preguntarse cuántas veces no habrá sucedido en la vida real... Esta película es de la Era Clinton, y en aquellos años, había cosas que el cine podía decir en voz alta. En la actualidad, rodar una peli de las mismas características sería irse a meter bajo la pata de los caballos, al menos, mientras gobiernen Bush y Cia.
IDEAL PARA: Fanáticos de "24" que quieran ver dónde empezó todo (y que deseen enterarse de las cosas en hora y media, en vez de esperar las 24 horas de cada temporada)...
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1995,
Atentado,
Tiempo Real
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