11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 8 de abril de 2012

"Inside Job" (2010).


-- "Inside Job" (título original en Estados Unidos), "Dinero sucio" (título en México), "Trabajo confidencial" (título en Argentina). Estados Unidos. Año 2010.
-- Dirección: Charles Fergunson.
-- Actuación: Matt Damon (narración en off), William Ackman, Daniel Alpert, Jonathan Alpert, Sigridur Benediktsdottir, Ben Bernanke, Willem Buiter, George W. Bush (imágenes de archivo), John Campbell, Satyajit Das, Jerome Fons, Barney Frank, Timothy Geithner (imágenes de archivo), Alan Greenspan (imágenes de archivo), Christine Lagarde.
-- Guión: Charles Ferguson, coescrito por Chad Beck y Adam Bolt.
-- Banda Sonora: Alex Heffes.

-- "Inside Job" en IMDb.
-- "Inside Job" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Islandia. El país más bello del mundo. Uno tan bello, que sus habitantes pueden darse el lujo de tener nombres que suenan como aclararse la garganta con papel lija, y aún así el país sigue siendo bello. En 2000, el país era un paraíso bello-lindo-bonito. Entonces, por alguna razón, aparecieron esos banqueros desgraciados que todo lo compran y todo lo corrompen, y dejaron hecha la isla un asquito. Salto a... Estados Unidos. PARTE I: CÓMO LLEGAMOS A LLENARNOS DE FLUIDOS INTESTINALES. Después de la Gran Depresión, América vivió algunos años buenos gracias a la... ¡¡¡REGULACIÓN!!! Pero de pronto, con Ronald Reagan en adelante, el actor que fue Presidente y desarrolló Alzheimer, no necesariamente en ese orden, la consigna fue... ¡¡¡DESREGULACIÓN!!! Así es que desregulamos a lo loco, porque verán, las regulaciones entraban el crecimiento, impiden a los pobrecitos capitalistas emprenden y generar riquezas, que después, vía chamanismo vudú, terminan por propagarse al resto de la sociedad, porque si unos poquitos son más ricos, entonces por estadísticas y promedios todos lo son. PARTE II: LA BURBUJA. Y luego, aprovechando la desregulación, aparecieron algunos instrumentos crediticios con los cuales los banqueros podían conseguir que la gente jugara a la lotería con tales o cuales valores. Y la gente, miren ustedes, pobres idiotas queriendo hacerse ricos especulando en vez del trabajo honrado, lista para jugar sin saber que en la lotería la casa siempre gana. Llegándose al extremo de crearse seguros que subían de precio cuando ciertos activos se iban a la mierda... como una especie de superseguro, pero en desregulado. PARTE III: LA CRISIS. De pronto las hipotecas subprime dejaron de pagarse, y con ello empezaron a hacerse efectivos los superseguros. Lo que puso en aprietos a la banca y a las compañías de seguro, que de pronto se pusieron verde pálidos porque ahora tenían que... ¡responder! ¡hacerse responsables! ¡a lo mero macho! PARTE IV: RESPONSABILIDAD. Bueno, no fue culpa de nadie, el sistema es así, los pobrecitos banqueros simplemente iban pasando por ahí y les cayeron de alguna parte los fajos de billetes bien amarrados, las calificadoras de riesgos no calificaban sino que sólo sugerían... que la culpa es de alguien más, vaya. PARTE V: DÓNDE ESTAMOS AHORA. Bueno, hundidos en fluidos urinariogastrointestinales hasta el cuello y respirando pedorretas por encima de ese nivel, ahí es donde estamos ahora.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Las burbujas económicas llegaron para quedarse. Lejos de ser breves interrupciones del mercado o anomalías del capitalismo, son propiedades inherentes al mismo. Surge un bien económico cualquiera, y al pasito viene un mercado sobre eso. Y como la seguridad, el riesgo, o la disponibilidad monetaria también son bienes, viene otro mercado más sobre ese mercado, que es el mercado financiero. Y después, a la gente le da por jugar a la lotería en el mercado financiero, aprecian artificialmente el valor de las acciones, los bonos, los deventures, los swap y el croar de la rana, y cuando la gente por un motivo u otro deja de jugar, ¡pataplás! Para evitar eso, es que se inventó algo llamado... ¡¡¡REGULACIONES!!! Pero verán, resulta que un puñado de terroristas académicos capitaneados por la Escuela de Chicago y otros insignes financiados por las grandes corporaciones, dijeron que las regulaciones son malas porque, verán el Estado es... ¡¡¡MALO!!! ¡¡¡MEFISTO!!! ¡¡¡SATÁN!!! Dejad hacer, dejar marchar, que el mundo se las arregla solo. Y bueno, al final, el mundo se las arregló solo. El problema es que las nueve décimas partes de la Humanidad nos pillamos los dedos y aún las manos en ese proceso. Y ni un responsable del desaguisado fue a la cárcel. ¿Por qué iban a hacerlo, si lo suyo era más o menos legal, o al menos, estaba en esa área gris de legalidad que los abogados send the clones son tan hábiles en explotar? "Inside Job" es básicamente la descripción de todo el follón. Ganó el Premio Oscar al Mejor Documental del 2010. Y con razón. Porque el premio Economista del Año, ése no lo iban a ganar, si faltaba más después de la manera en que destripan las miserias del sistema.

¿POR QUÉ VERLA?

-- "Inside Job" es una eficiente, quirúrgica y mortífera radiografía a cómo un puñado de banqueros, armados con políticos en un bolsillo y economistas a sueldo en el otro, se tomaron por asalto a la economía de Estados Unidos y del mundo, se reforcilaron forrándose con ella e invirtiendo en prostitución y coca (seriosly: hasta una madám aparece entrevistada en la peli), y dejaron la economía hecha el asquito que es en el 2012 en corriente al momento de escribir estas líneas. Es poco lo que se puede decir de este documental que no sea de alabanzas: de manera lenta, metódica e implacable, se va desarrollando el hilo acerca de cómo se formó la bola de la burbuja, y luego de cómo estalló, para después ahondar no sólo en cómo nadie se hizo responsable de nada, sino que además, las razones por las cuales nadie se hizo responsable, o de cómo pintar un retrato sobre la burbuja de intocabilidad que protege a aquellos que son demasiado grandes para caer. Si "Too Big to Fail" era una versión ficcionalizada de la crisis 2008, "Inside Job" es la versión abierta y descarnada de la misma. A diferencia de las pelis de Michael Moore, que pueden y de hecho son atacadas por sus concesiones al sentimentalismo y a la platea (no es que sean malas ni las critique, pero ese es un flanco débil demasiado obvio), aquí el tono es serio, gélido, casi islandés en definitiva. Las entrevistas son espectaculares, en particular a medida que la peli avanza y las preguntas se van haciendo más incisivas (en particular sobre las responsabilidades particulares de los entrevistados), y los sinvergüenzas son acorralados uno a uno. Los segmentos de las audiencias ante el Congreso, en donde los metidos en el ajo tratan de defender lo indefendible y justificar lo injustificable, podrían ganar con facilidad el concurso de debates en el Kindergarten de la esquina, debido a la puerilidad con la cual los pobrecitos banqueros, economistas y fulanos sentados en el banquillo esperan que los demás acepten su "derecho" a quedarse con las riquezas malhabidas. La peli alcanza momentos sublimes cuando los tipos de las aseguradoras de riesgo que le dieron AAA a las hipotecas subprime, a los swaps y otros activos tóxicos similares, dijeron que ellos sólo están ahí para sugerir y nada más... ¿para qué leches quiere uno entonces una aseguradora de riesgos que no asegura NADA, AH??? Otro momento épico de la peli es cuando hacen un breve retrato del perfil sicológico de los banqueros de Wall Street, como narcisistas ávidos de éxito y felices de bañarse en leche de prostitutas. Incluso ya la secuencia de créditos parece parodiar el respirar de exitismo de pelis trepas de feeling ochentero como "Cocktail" o "El secreto de mi éxito", al crear un minivideoclip con el tema "Big Time" de Peter Gabriel con los Manhattan skylines de fondo. De esta manera, la peli ni se excede ni se corta en ningún minuto, explicando de manera metódica y paso a paso las complejidades del sistema financiero, y de cómo estos sujetos se aprovecharon de las mismas para cooptar a la clase política y hacerle un big fist fucking al planeta entero. Hay pelis que son entretenidas, y ésas vale la pena verlas por la entretención. Hay pelis que son buenas, y ésas vale la pena verlas por los valores cinematográficos. Y hay un pequeñísimo destacamento de filmes que son indispensables para entender el mundo tal y como lo concebimos, y ésas son... bueno, eso, son indispensables, son de visionado obligatorio para cualquiera. "Inside Job" es una de éstas. Porque con ella aprenderás en dos horitas lo que enormes tostones económicos no serán capaces de explicarte: que el mundo no se fue al carajo el 2008 por una serie de complicadísimas maniobras económicas en donde todo salió mal por alguna razón, sino porque un puñado de gentes le vieron la cara, las nalgas y las rayas de las bolas a toda la Humanidad.

IDEAL PARA: Entender de qué va eso de la crisis económica del 2008, por qué pasó, cómo pasó, y qué tan jodidos estamos todo el resto.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

jueves, 5 de abril de 2012

"Too Big to Fail" (2011).


-- "Too Big to Fail" (título original en inglés), "Malas noticias" (título en España). Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: Curtis Hanson.
-- Actuación: William Hurt, Edward Asner, Billy Crudup, Paul Giamatti, Topher Grace, Matthew Modine, Cynthia Nixon, Michael O'Keefe, Bill Pullman, Tony Shalhoub, James Woods, Ayad Akhtar, Kathy Baker, Amy Carlson, Evan Handler, John Heard, Dan Hedaya, Peter Hermann, Chance Kelly, Tom Mason, Ajay Mehta, Laila Robins, Victor Slezak, Joey Slotnick.
-- Guión: Peter Gould, basado en el libro de Andrew Ross Sorkin.
-- Banda Sonora: Marcelo Zarvos.

-- "Too Big to Fail" en IMDb.
-- "Too Big to Fail" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Richard Fuld, un importante pez gordo de Wall Street que es cabeza y glande de Lehman Brothers, está en aprietos. Su banco ha tenido una ronda de pérdidas desastrosas, y las acciones se han desplomado como la popularidad de Britney Spears después de raparse el pelo (es más o menos la época, 2007, 2008...). Pero ¡no importa! porque, ¡leñe!, porque sí, porque la tengo manguera y la uso para regar lo que quiera, y por lo tanto, ¡¡¡TENGO PODERES SOBRE LA REALIDAD!!! A GOD I AM!!! Por lo tanto, el mercado se recuperará, esto es un bache temporal, y si no, el Gobierno tendrá que rescatarnos por el riesgo sistémico, etcétera. ¿Y el Gobierno, mientras tanto? Como George W. Bush no aparece como personaje, quizás porque querían que esta peli fuera inteligente, será el Ministro de Hacienda señor Henry Paulson quién tendrá que bancarse todo el rollo. Al final habrá que organizar una ronda de esto-o-aquello con la gente que importa, o sea, los señores banqueros, para analizar el problema de Lehman Brothers. A los banqueros, maldita la gracia que les hace el cuento, pero qué joder, si hay que mancharse la pija en mierda para sodomizar otro poco, pues se mancha y qué diablos. A Paulson entonces se le ocurre una idea delirante: dejemos que Lehman Brothers se vaya básicamente a la redesumalparida para darle una señal al mercado de que seremos... ¡fuertes! ¡resistentes! AMERIKA ÜBER ALLES!!! Que la caída de un banco arrastre una crisis de confianza que lleve a una corrida en que todos van a retirar sus ahorros y hagan quebrar TODOS los otros bancos, pareciera ser lo de menos. De manera que a Lehman Brothers, que ya no se le para, termina too capao. ¿Fin de la crisis, tenemos todo resuelto? ¡Leñe, que no! ¡Que pasa lo que se supone que debía pasar, que los fondos de Lehman Brothers acaban congelados por esos cagones británicos, tan reacios ellos a usar la pija como un hombre con esos internados de mierda sólo-para-hombres que tienen ellos, y AHORA sí que tenemos una jodida crisis económica! Suena como un thriller político apasionante, ¿verdad?, como la febril imaginación de un John Grisham o algo, ¿no? ¡Que no, joder, que esto PASÓ EN LA REALIDAD!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Imagínate que esos truculentos planes de supervillano Bond para montarse un rayo láser en órbita y cargarse Londres, Washington y Chimbarongo de paso, no fueran la ficción calenturienta de algún guionista de Hollywood, sino que el mundo hubiera estado al borde una y otra vez de eso. Bueno, algo así pasa con esto. Recapitulemos. Después del grave colapso de la burbuja punto com, la propiedad raíz se revalorizó que es un gusto, y con ello, la vivienda. Los bancos vieron entonces el negocio en conceder hipotecas como jodidos, y aprovechando algunos novedosillos instrumentos financieros, empezaron a conceder hipotecas con faldas y a lo loco porque, bueno, si no pagan, alguien más se hará responsable, no nosotros, leñe... De ahí vino toda la joda de las hipotecas subprime, apodados con ingenio siniestramente preciso como "activos tóxicos", porque eso esencialmente es lo que son: activos sin valor ninguno porque como se concedieron a gente incapaz de afrontar su hipoteca, entonces no van a ser pagados, y por lo tanto valen lo que el papel mojado. Y claro, llegó el minuto en que Joe Six Pack no fue capaz de pagar, y luego su vecino, y luego el siguiente... y alguien tuvo que empezar a responder. Como usualmente el banco que las concede es el que tiene que poner la cara, es el banco el que debería irse a la mierda, ¿no? Porque eso es economía de mercado, ¿no? Porque en un sistema capitalista de libre empresa, el empresario tiene derecho a la innovación y el emprendimiento, y a lucrarse con ello, a cambio de hacerse responsable de las eventuales pérdidas en que pueda incurrir, ¿no? Bueno, con los bancos no es tan sencillo, porque de por medio está la confianza ciudadana en las instituciones financieras, y si un banco quiebra, todos los demás bancos afrontarán una corrida en que todos irán a buscar sus depósitos. Salvo que se impongan corralitos y otras leches, lo que puede llevar a chistes como el de Argentina, ya se acuerdan. Por supuesto que la crisis del 2008, que todavía arrastramos a la fecha de escribir esto, y para la media década vamos, inspiró toda una frondosa literatura respecto de por qué la cagamos. Incluido este libro ahora hecho peli para HBO, etcétera. Porque la pluma es más fuerte que la espada. En particular cuando esa pluma firma cheques, claro.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Tamaña empresa se llevó el señor Curtis Hanson para la casa. Aunque la elección del director resultó clave aquí, y a la larga fue una decisión milagrosa, habida cuenta de que en su época de gloria de los '90s, Hanson fue casi sinónimo de thriller policial con tintes neonoir ("Malas influencias", "La mano que mece la cuna", "Río salvaje", "Los Angeles al desnudo"). Acá, Hanson se encarga de sacar adelante un material sumamente rebelde, y lo hace con estilo y elegancia. El guión y el director sacan avante una peli frenética, en donde tienes que estar minuto a minuto prestando atención, porque te perdiste un diálogo clave, y al segundo siguiente estás preguntándote de qué coño hablan los personajes. Muchas pelis caen en el comprensible-pero-fastidioso vicio de subrayar y explicar los puntos esenciales para que el público no se pierda, estrategia que mal hecha, lleva a que los personajes tengan diálogos de tipo como-usted-sabe: "como usted sabe, mi distinguido colega, por los estudios de primer año de introducción a la astrofísica que usted tiene pero el público no, el cohete lunar necesita de tres fases para despegar"... Esa estrategia es la que NO usan en esta peli. O mejor dicho, lo hacen ya bastante promediada la misma, cuando el personaje surrogatorio del público (Cynthia Nixon como la encargada de relaciones públicas de no tengo idea qué) pregunta qué le dirá al gran público, y los protas entonces le dan una exposición sucinta y clarita del problema. Eso, después de que hemos visto pasar a toda pastilla toda la crisis de Lehman Brothers, a un ritmo de "he estado a punto de morir y visto pasar mi vida entera delante de mis ojos". Esto no es un defecto, sino una opción narrativa: hacer realistas a los personajes economistas enfrascados en su pequeño mundo de experimentos de frankensteinismo social, aún a riesgo de que la mitad de las audiencias no se enteren de qué pasa. Pero prestando atención, sí se entiende. Prestar atención, ese pequeño hábito ahora casi olvidado, ésa es la clave. Alrededor de esto se erecta una peli en donde la tensión se construye a partir de los diálogos y las situaciones en abstracto, casi sin espacio para el delineado de personajes porque lo que importa es la crisis en sí. Lo que tenemos entre las manos es casi un sucesor espiritual de esos thrillers políticos setenteros en donde lo que importaba era la intriga y no el molismo de las escenas de acción (acá, por motivos comprensibles, no hay ninguna, porque por desgracia, ningún ejecutivo de Wall Street nos ha regalado un momento inolvidable saltándose la tapa de los sesos con una pistola o algo, como lo hubiera hecho algún insigne prócer de las finanzas del XIX en bancarrota). Claro que esta valentía se ve un poco contrapesada por el enfoque, ya que al poner al Gobierno como el centro del drama, al final es inevitable que termines viéndolos un poco como héroes, cuando varios personajes de ellos en la vida real fueron gentes que contribuyeron de manera entusiasta a la mortífera labor de cagar sobre el ventilador funcionando. Ayuda a la peli, por supuesto, el tener un elenco multiestelar haciendo lo que mejor sabe, aunque como los personajes se definen no como personas sino por su relación con la crisis, no hay actuaciones descollantes aquí (por supuesto, que gentes como James Woods, William Hurt, Billy Crudup, Bill Pullman, Paul Giamatti, etcétera, estén actuando dentro de su nivel estándar y sin superlativos, no es algo que le haga daño a nadie, después de todo hablamos del nivel estándar de grandes como James Woods, William Hurt, Billy Crudup, Bill Pullman, Paul Giamatti, etcétera, leñe). Además, el elenco escogido, vía un poco de caracterización y maquillaje, claro, se parece cosa creepy a los personajes retratados, y si no me creen, comparen fotos de William Hurt con Henry Paulson, de Paul Giamatti con Ben Bernanke, etcétera. En resumen, Curtis Hanson se fue por la opción arriesgada de hacer una peli estilo thriller muy descarnada y muy ajustada a su material, sin concesiones al ala más estúpida de la platea, y se salió con la suya. Que esta gente de HBO la rompe, vaya.

-- "Ellos casi echan abajo la economía de los Estados Unidos como la conocemos, pero no podemos ponerles restricciones sobre cómo gastar los 125 mil millones de dólares que les estamos dando porque... ¡podrían no tomarlos!". Tan surrealista como se dice, pero qué buena frase para explicar todo el largo y ancho de la zurullada.

IDEAL PARA: Ver un notable thriller acerca de cómo se jodió la economía yanki el 2008.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 10 de mayo de 2009

"Pi: Fe en el caos" (1998).


-- "Π". Estados Unidos. Año 1998.
-- Dirección: Darren Aronofsky.
-- Actuación: Sean Gullette, Mark Margolis, Ben Shenkman, Pamela Hart, Stephen Pearlman, Samia Shoaib, Ajay Naidu, Kristyn Mae-Anne Lao, Espher Lao Nieves, Joanne Gordon, Lauren Fox, Stanley Herman, Clint Mansell, Tom Tumminello, Ari Handel.
-- Guión: Darren Aronofsky, sobre una historia de él mismo, de Sean Gullette y de Eric Watson.
-- Banda Sonora: Clint Mansell.

-- "Pi: Fe en el caos" en IMDb.
-- "Pi: Fe en el caos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Conclusiones provisionales. Estoy sano, estoy perfectamente sano, mi mente funciona estupendamente bien, sólo que tengo un par de malsanas obsesiones. Cuando era una pequeña larva, mi madre me prohibió mirar al sol. Yo lo hice, y desde entonces quedé como quedé. Esa es más o menos la vida del buen judío Maximilian Cohen, que se la pasa todo el santo día especulando sobre pi, sobre el orden del universo, sobre cómo funciona la maquinaria de la Creación. Tiene un buen amigo y un maestro en el clásico y estereotípico Gurú, con el que juega al go, que le previene sobre tanto "irse de λογος", pero nuestro buen Max Cohen, que aparte de ser judío es epiléptico, y con probables síntomas de sicosis, como si lloviera. El pasatiempo de Max Cohen (parece apellido de publicista con oficina en Las Condes, si me preguntan) no es fumarse chicas (y eso que tiene una como un churro de vecina), sino pasársela pegado a una computadora (¡hey, ya me cayó bien!), y como en ese tiempo (1998, recordemos) no existía el MSN y la blogósfera estaba en estado embrionario, entonces se dedica a analizar las transacciones de la Bolsa. Hasta que una resulta tan salida de madre, que este hombre se enoja, y a pesar de que su buena y paciente computadora se ha fundido, destruye los resultados echándolos en un tacho de basura. Pero cuando crees que estás solo y la gente te va a dejar en paz, haciendo tus bonitos experimentos matemáticos, siempre llegan infelices que creen ser los más importantes de la Tierra, y que deberías sacrificar tu paz y tranquilidad trabajando para ellos, porque ellos son bonitos y tú no (¿quién dice?). En este caso los individuos son una gran chupimegacorporación, por una parte, y por la otra, un grupo de cabalistas judíos pegados en el Código Da Vinci, perdón, en el Código Torah, tratando de descifrar los 72 Nombres Secretos de Dios y todo eso. Presionado por ambos frentes, y al borde de un gran descubrimiento que no es capaz de reconstruir, Max Cohen podría cambiar el curso de la Historia de la Humanidad... y si eso no pasa porque se ha "ido de logos", pues bien, siempre puede cambiar la Historia de la Numerología (o sea, ser para la Numerología lo que la Brujita Caramelo para la Astrología).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Cuando era joven e indocumentado, un cineasta llamado Darren Aronofsky, recién salidito de la Locademia de Cineastas, escribió un guión sobre un matemático volviéndose loco mientras descubre los secretos de la Creación. El guión le gustó a todos sus amigos, que para eso son amigos, para apoyarte, y empezó el rodaje. La operación resultó todo un éxito, ya que costó la miseria de 60.000 dólares, y ganó sólo en cines, 3.200.000 de los verdes (o sea, ganó sólo en cines más de 50 veces lo invertido). El éxito catapultó a Aronofsky al Olimpo del Cine Cultureta Independiente, lo puso en camino a rodar la nueva de Batman (al final fue Christopher Nolan quien consiguió darle el palo al gato y rodar "Batman inicia"), y lo convirtió en el nuevo Chico Maravilla que después empezaría a desteñir con las pelis subsiguientes. No cabe duda que la peli sintonizó bien con su época. La temática del cabalismo esotérico es algo devaluado desde "El Código da Vinci", pero en ese tiempo faltaban aún ocho años para ese engendro de película, y por lo tanto, todavía juguetear con el esoterismo en clave y código era algo rentable dentro de los círculos culturetas. Además, iba bien con el individualismo extremo y alienado predominante en la mentalidad cultureta post-grungie de los tardíos '90s. Lo extraño no es que la película haya tenido éxito, sino por qué no lo tuvo en mayor medida. ¡Ah, claro, ya recuerdo por qué! Eran también los años de "El proyecto de la bruja de Blair".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Casi una década después, "Pi" resulta no ser una película tan maravillosa como lo pareció en aquel entonces, y por qué no decirlo, definitivamente no tan buena como los popes la defienden. Una de las reglas claras del cine, y del arte en general es: "habrás de entretener a tu público" ("thou shalt entertain ye audience"), pero esa verdad suele ser frecuentemente olvidada por el público cultureta. Esta peli lo tenía todo para ser un gran thriller, un thriller de alturas, incluso considerando el ínfimo presupuesto con el cual fue grabado. Pero, en un alarde de egocentrismo típicamente cultureta, Aronofsky optó por centrarse en las obsesiones personales del prota genio-pero-alienado (un clásico estereotipo cultureta), y con eso convierte lo que prometía ser una buena pieza, no digamos de acción, pero sí de suspenso, en un ladrillazo monumental. Servidor quien esto escribe, ya por la hora de rodaje estaba mirando el reloj para ver cuándo acababa. Y conste que la peli es cortísima, dura apenas 85 minutos (menos de una hora y media, o sea, más corta que el "King Kong" de 1933 y menos de la mitad del remake de "King Kong" de Peter Jackson del 2005). A una historia tan buena como ésta, Aronofsky le hubiera hecho un gran favor dejándola en barbecho, no como opera prima sino para más adelante, haberse fogueado un poco, sacarse de encima esa cosa de novatos de rodar todas las cosas by-the-book (típico cuando vienen saliendo de la Locademia de Cine, y tus profes de instituto te han atiborrado con una dieta de tarkovskismo y bergmanismo extremo, con ensalada de europeísmo como agregado), y haberla rodado con un poco más de humildad y con horizontes más amplios.

-- Saltándose el hecho de que el prota de esta peli es un Mary Sue del propio Darren Aronofsky (genial, alienado, fuera de este mundo, medio esquizoide... todo lo que reza cualquier autobombo de cultureta de pro, vamos), esta peli funciona estupendamente bien como una denuncia del misticismo matemático; es probable que, por el enfoque cultureta, este valor haya sido pasaportado de manera insconciente al interior de la peli, pero no sería la primera vez que un artista quiere decir una cosa, e inadvertidamente termina revelando más de lo que le gustaría. Desde antiguo existe una larga tradición de decir barbaridades sobre la naturaleza de los números y el universo. Una perspectiva racionalista de las cosas implica un saludable "a ver, veamos, examinemos críticamente la evidencia", mientras que una perspectiva mística implica un "al demonio la evidencia, me tinca que el universo es así, de modo que es así". El racionalismo suele ser decepcionante, así es que muchos se pasan de renegar del misticismo al racionalismo, y de ahí siguen más allá hasta caer en el misticismo del racionalismo: "al demonio la evidencia, me tinca que el universo es racional, de modo que es racional", lo que es la negación misma de la racionalidad. Cayeron en esta trampa Pitágoras y su "número", Aristóteles con su "ousía", Kant con su cháchara tecnofilosófica del "númeno"... Y también los empresarios ansiosos de descubrir en los números el patrón maestro para controlar la desagradablemente aleatoria Economía, y los cabalistas ansiosos de descubrir en sus escrituras hechas por mano de hombre, un vislumbre del plan de Dios, razas ambas bien representadas en esta peli. La trampa es bien simple: una cosa es estudiar los números como simples relaciones entre cosas (es decir, si tengo cinco manzanas, quiere decir que tengo más manzanas que si tuviera tres), y otra muy distinta afirmar que El Universo Es Número, como lo hacen tanto Pitágoras como el prota de nuestra peli. Lo primero es ciencia, es estudio de relaciones y casos. Lo segundo es misticismo filosofonumérico, y es una forma encubierta de religión, de "BABA BABA OH-AH, LOS MISTERIOS DEL UNIVERSO". El profesor y gurú del prota lo dice claramente: si te obsesionas con el 216 o con cualquier cosa, terminarás filtrando lo que no sea 216 de tu mente, hasta que terminarás viendo el universo como nada más que 216. Y después, en una memorable línea de película, que bien redime cualquier pecado suyo por entero: "Tan pronto como descartes el rigor científico, ya no eres más un matemático, sino apenas un numerólogo" ("As soon as you discard scientific rigor, you're no longer a mathematician, you're a numerologist").

-- El trabajo estético está, en general, bien cuidado. Es deudor de esa vieja Tradición Aurea que va desde el Expresionismo alemán avant-garde hasta el cine soviético de ambientaciones destartaladas en B/N o riguroso sepia (estilo "Solaris"), pasando por el "Eraserhead" de David Lynch, peli con la cual "Pi" ha sido comparada (de todas maneras, Lynch va mucho más allá, tanto por estética como por contenido). Darren Aronofsky podrá no ser un esteta demasiado original (de hecho, en esta peli no lo es en lo absoluto), pero se muestra como un alumno bien aplicado a sus lecciones, y aprovecha bien a sus maestros.

IDEAL PARA: Ver una buena peli sobre el tema del misticismo y de las obsesiones personales, a pesar de sus tendencias culturetas de Instituto de Artes Visuales.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



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