11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 10 de mayo de 2009

"Pi: Fe en el caos" (1998).


-- "Π". Estados Unidos. Año 1998.
-- Dirección: Darren Aronofsky.
-- Actuación: Sean Gullette, Mark Margolis, Ben Shenkman, Pamela Hart, Stephen Pearlman, Samia Shoaib, Ajay Naidu, Kristyn Mae-Anne Lao, Espher Lao Nieves, Joanne Gordon, Lauren Fox, Stanley Herman, Clint Mansell, Tom Tumminello, Ari Handel.
-- Guión: Darren Aronofsky, sobre una historia de él mismo, de Sean Gullette y de Eric Watson.
-- Banda Sonora: Clint Mansell.

-- "Pi: Fe en el caos" en IMDb.
-- "Pi: Fe en el caos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Conclusiones provisionales. Estoy sano, estoy perfectamente sano, mi mente funciona estupendamente bien, sólo que tengo un par de malsanas obsesiones. Cuando era una pequeña larva, mi madre me prohibió mirar al sol. Yo lo hice, y desde entonces quedé como quedé. Esa es más o menos la vida del buen judío Maximilian Cohen, que se la pasa todo el santo día especulando sobre pi, sobre el orden del universo, sobre cómo funciona la maquinaria de la Creación. Tiene un buen amigo y un maestro en el clásico y estereotípico Gurú, con el que juega al go, que le previene sobre tanto "irse de λογος", pero nuestro buen Max Cohen, que aparte de ser judío es epiléptico, y con probables síntomas de sicosis, como si lloviera. El pasatiempo de Max Cohen (parece apellido de publicista con oficina en Las Condes, si me preguntan) no es fumarse chicas (y eso que tiene una como un churro de vecina), sino pasársela pegado a una computadora (¡hey, ya me cayó bien!), y como en ese tiempo (1998, recordemos) no existía el MSN y la blogósfera estaba en estado embrionario, entonces se dedica a analizar las transacciones de la Bolsa. Hasta que una resulta tan salida de madre, que este hombre se enoja, y a pesar de que su buena y paciente computadora se ha fundido, destruye los resultados echándolos en un tacho de basura. Pero cuando crees que estás solo y la gente te va a dejar en paz, haciendo tus bonitos experimentos matemáticos, siempre llegan infelices que creen ser los más importantes de la Tierra, y que deberías sacrificar tu paz y tranquilidad trabajando para ellos, porque ellos son bonitos y tú no (¿quién dice?). En este caso los individuos son una gran chupimegacorporación, por una parte, y por la otra, un grupo de cabalistas judíos pegados en el Código Da Vinci, perdón, en el Código Torah, tratando de descifrar los 72 Nombres Secretos de Dios y todo eso. Presionado por ambos frentes, y al borde de un gran descubrimiento que no es capaz de reconstruir, Max Cohen podría cambiar el curso de la Historia de la Humanidad... y si eso no pasa porque se ha "ido de logos", pues bien, siempre puede cambiar la Historia de la Numerología (o sea, ser para la Numerología lo que la Brujita Caramelo para la Astrología).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Cuando era joven e indocumentado, un cineasta llamado Darren Aronofsky, recién salidito de la Locademia de Cineastas, escribió un guión sobre un matemático volviéndose loco mientras descubre los secretos de la Creación. El guión le gustó a todos sus amigos, que para eso son amigos, para apoyarte, y empezó el rodaje. La operación resultó todo un éxito, ya que costó la miseria de 60.000 dólares, y ganó sólo en cines, 3.200.000 de los verdes (o sea, ganó sólo en cines más de 50 veces lo invertido). El éxito catapultó a Aronofsky al Olimpo del Cine Cultureta Independiente, lo puso en camino a rodar la nueva de Batman (al final fue Christopher Nolan quien consiguió darle el palo al gato y rodar "Batman inicia"), y lo convirtió en el nuevo Chico Maravilla que después empezaría a desteñir con las pelis subsiguientes. No cabe duda que la peli sintonizó bien con su época. La temática del cabalismo esotérico es algo devaluado desde "El Código da Vinci", pero en ese tiempo faltaban aún ocho años para ese engendro de película, y por lo tanto, todavía juguetear con el esoterismo en clave y código era algo rentable dentro de los círculos culturetas. Además, iba bien con el individualismo extremo y alienado predominante en la mentalidad cultureta post-grungie de los tardíos '90s. Lo extraño no es que la película haya tenido éxito, sino por qué no lo tuvo en mayor medida. ¡Ah, claro, ya recuerdo por qué! Eran también los años de "El proyecto de la bruja de Blair".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Casi una década después, "Pi" resulta no ser una película tan maravillosa como lo pareció en aquel entonces, y por qué no decirlo, definitivamente no tan buena como los popes la defienden. Una de las reglas claras del cine, y del arte en general es: "habrás de entretener a tu público" ("thou shalt entertain ye audience"), pero esa verdad suele ser frecuentemente olvidada por el público cultureta. Esta peli lo tenía todo para ser un gran thriller, un thriller de alturas, incluso considerando el ínfimo presupuesto con el cual fue grabado. Pero, en un alarde de egocentrismo típicamente cultureta, Aronofsky optó por centrarse en las obsesiones personales del prota genio-pero-alienado (un clásico estereotipo cultureta), y con eso convierte lo que prometía ser una buena pieza, no digamos de acción, pero sí de suspenso, en un ladrillazo monumental. Servidor quien esto escribe, ya por la hora de rodaje estaba mirando el reloj para ver cuándo acababa. Y conste que la peli es cortísima, dura apenas 85 minutos (menos de una hora y media, o sea, más corta que el "King Kong" de 1933 y menos de la mitad del remake de "King Kong" de Peter Jackson del 2005). A una historia tan buena como ésta, Aronofsky le hubiera hecho un gran favor dejándola en barbecho, no como opera prima sino para más adelante, haberse fogueado un poco, sacarse de encima esa cosa de novatos de rodar todas las cosas by-the-book (típico cuando vienen saliendo de la Locademia de Cine, y tus profes de instituto te han atiborrado con una dieta de tarkovskismo y bergmanismo extremo, con ensalada de europeísmo como agregado), y haberla rodado con un poco más de humildad y con horizontes más amplios.

-- Saltándose el hecho de que el prota de esta peli es un Mary Sue del propio Darren Aronofsky (genial, alienado, fuera de este mundo, medio esquizoide... todo lo que reza cualquier autobombo de cultureta de pro, vamos), esta peli funciona estupendamente bien como una denuncia del misticismo matemático; es probable que, por el enfoque cultureta, este valor haya sido pasaportado de manera insconciente al interior de la peli, pero no sería la primera vez que un artista quiere decir una cosa, e inadvertidamente termina revelando más de lo que le gustaría. Desde antiguo existe una larga tradición de decir barbaridades sobre la naturaleza de los números y el universo. Una perspectiva racionalista de las cosas implica un saludable "a ver, veamos, examinemos críticamente la evidencia", mientras que una perspectiva mística implica un "al demonio la evidencia, me tinca que el universo es así, de modo que es así". El racionalismo suele ser decepcionante, así es que muchos se pasan de renegar del misticismo al racionalismo, y de ahí siguen más allá hasta caer en el misticismo del racionalismo: "al demonio la evidencia, me tinca que el universo es racional, de modo que es racional", lo que es la negación misma de la racionalidad. Cayeron en esta trampa Pitágoras y su "número", Aristóteles con su "ousía", Kant con su cháchara tecnofilosófica del "númeno"... Y también los empresarios ansiosos de descubrir en los números el patrón maestro para controlar la desagradablemente aleatoria Economía, y los cabalistas ansiosos de descubrir en sus escrituras hechas por mano de hombre, un vislumbre del plan de Dios, razas ambas bien representadas en esta peli. La trampa es bien simple: una cosa es estudiar los números como simples relaciones entre cosas (es decir, si tengo cinco manzanas, quiere decir que tengo más manzanas que si tuviera tres), y otra muy distinta afirmar que El Universo Es Número, como lo hacen tanto Pitágoras como el prota de nuestra peli. Lo primero es ciencia, es estudio de relaciones y casos. Lo segundo es misticismo filosofonumérico, y es una forma encubierta de religión, de "BABA BABA OH-AH, LOS MISTERIOS DEL UNIVERSO". El profesor y gurú del prota lo dice claramente: si te obsesionas con el 216 o con cualquier cosa, terminarás filtrando lo que no sea 216 de tu mente, hasta que terminarás viendo el universo como nada más que 216. Y después, en una memorable línea de película, que bien redime cualquier pecado suyo por entero: "Tan pronto como descartes el rigor científico, ya no eres más un matemático, sino apenas un numerólogo" ("As soon as you discard scientific rigor, you're no longer a mathematician, you're a numerologist").

-- El trabajo estético está, en general, bien cuidado. Es deudor de esa vieja Tradición Aurea que va desde el Expresionismo alemán avant-garde hasta el cine soviético de ambientaciones destartaladas en B/N o riguroso sepia (estilo "Solaris"), pasando por el "Eraserhead" de David Lynch, peli con la cual "Pi" ha sido comparada (de todas maneras, Lynch va mucho más allá, tanto por estética como por contenido). Darren Aronofsky podrá no ser un esteta demasiado original (de hecho, en esta peli no lo es en lo absoluto), pero se muestra como un alumno bien aplicado a sus lecciones, y aprovecha bien a sus maestros.

IDEAL PARA: Ver una buena peli sobre el tema del misticismo y de las obsesiones personales, a pesar de sus tendencias culturetas de Instituto de Artes Visuales.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



domingo, 5 de octubre de 2008

"Los crímenes de Oxford" (2008).


-- "The Oxford Murders". España / Inglaterra / Francia. Año 2008.
-- Dirección: Alex de la Iglesia.
-- Actuación: Elijah Wood, John Hurt, Leonor Watling, Julie Cox, Burn Gorman, Anna Massey, Jim Carter, Alan David, Dominique Pinon, Tim Wallers, James Weber-Brown, Ian East, Charlotte Asprey, Alex Cox, Tom Frederic
-- Guión: Jorge Guerricaechevarría y Alex de la Iglesia, basados en la novela de Guillermo Martínez.
-- Banda Sonora: Roque Baños.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En el frente de batalla, la mitad del mundo está siendo asesinada y tratando de asesinar a la otra mitad. Es la Guerra Mundial, después de todo, ¿no? Pero mientras cada bando alza su fusil para alzarse con la victoria, hay un irreductible galo que... hmmmmmm... bien, es alemán, pero me entienden la metáfora. Hay un alemán garrapateando palabras. ¿Qué palabras? Pues nada menos que el "Tractatus Indigesto-Filosoficus"... perdón, el "Tractatus Logico-Philosophicus", la más importante obra de la Deutschmaschinenkultur del siglo XX (chúpate ésa, Heidegger). La obra de Wittgenstein, que así se llama el paleto de marras, le da pretexto a un profe de Oxford muy chupi, de esos que dicen "con Wittgenstein llegó a su fin la Filosofía, pero como ya no podemos seguir avanzando en la investigación filosófica porque nunca hubo investigación de ninguna clase desde un comienzo, pues bien, explicaremos en la cátedra de Filosofía por qué la Filosofía es imposible y así seguimos cobrando el estipendio mensual", el profe de esta filosofía como "la buena vida", decíamos, está dando una cátedra. De la manera pesada, prepotente y autoritaria que tienen las vacas sagradas para expresarse desde su púlpito secular. Pero las cosas no serán tan sencillas. Porque este profe tiene un admirador, un jovencito que dice "quiero ser tan chupi como él", como el Platón de Sócrates, como el Moisés de Nap, como el rubio de WHAM! de George Michael... Y en fin, el jovencillo se ha ido a alojar en la casa de unos amigos del profe, con la esperanza de ser recibido. Craso error. El vejete no recibe a nadie. Demasiado vapor caliente alrededor suyo, me temo. Pero el joven wannabe no se rinde. Y sigue a la carga. Poniéndose de paso a tiro de dos chicas que, hmmmmmm... Sí, están muy apareables, ambas, a su manera anglicana la una y con su sabrosón toque latino, la otra. ¿Es acaso ésta la historia de un cultureta cuya guitarra de peanes líricos le hará oscilar violentamente entre dos amores que se derriten por un intelectual? Podría ser, pero entonces aparece... ¡¡¡CHACHAAAAAÁNNNNNN!!! ...el cadáver. Cruelmente asesinado. Ahora, unidos por la curiosa circunstancia de haberse encontrado el joven wannabe y el Poderoso Señor de la Filosofía en el sitio del crimen, la feliz pareja dispareja debe empezar a resolver... ¡¡¡LOS MISTERIOSOS CRÍMENES DE OXFORD!!! uaaaaaá, tengan miedo...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Las Matemáticas y la Lógica ya no son lo que eran. Antaño uno podía impresionar a la gente con esas cosas. Vean a Pitágoras, el chalao que viajó a Egipto, aprendió unos simpáticos trucos con numeritos, y luego se fue a Italia a fundar su propia secta de la que él, por supuesto, era el P*** Amo (eso hasta que le cayó la maldita raíz cuadrada de dos como un baldazo de agua fría). Aquellos eran gente temible. Tanto, que a la inteligentísima Hipatia, los cristianos de pro, guiados por su venerable Obispo Cirilo, la apedrearon y le arrancaron la piel con conchas de ostra, estando viva, por supuesto, quizás tratando de hacer un exorcisomo, vaya uno a saber (¿ya dijimos que este santo patrón del oscurantismo fue canonizado por la Iglesia Católica, ninguno de cuyos obispos tenga probablemente una puta idea de Matemáticas, más allá de llevar la contabilidad del 1%...?). Nunca podremos los historiadores calcular con certeza los alcances de la devastadora influencia ejercida por los adláteres de la Filosofía Analítica, por los buenos de Frege, Russell y Wittgenstein, en la demolición del prestigio profesional de los Matemáticos, al permitírseles enredarse de esta manera en los oscuros meandros de la Metafísica de los numeritos bonitos (¿los números expresan una clase de verdad irreductible sobre el mundo? ¡Toma, ya!). Bueno, los matemáticos nunca habían sido ajenos al arte de ser un rockstar (échenle un vistazo a la biografía de los matemáticos italianos del XVII, si es que se la pasaban en puros duelos, a pluma y pizarrón a falta de espada, claro está...), y la tendencia ha seguido en el XX con engendros como Nicholas Bourbaki o el tipo ése que resolvió el Ultimo Teorema de Fermat... De ahí a que saltara alguien escribiendo una novela conectando crímenes y Matemáticas, faltaba un paso. Y después de todo, ¿por qué no? Al final, las novelas detectivescas, al menos las del tipo quién lo hizo (ya saben, Agatha Christie, Sherlock Holmes) son ejercicios puros de lógica (bueno, algunas más que otras, si es que hasta la venerable Christie se le "olvidaba" sacar pistas de la carpeta sino hasta el final...). Alguien dijo en una ocasión que el cadáver es de plástico: realmente a nadie le importa quién es el muertito, sino la identidad del asesino y el entramado lógico necesario para identificarlo más allá de toda duda razonable, y el cadáver no es sino un pretexto para darle el puntapié inicial al juego lógico. O sea, tenemos el pretexto ideal para hablar, a propósito de los crímenes, sobre el problema de los límites del pensamiento, los límites de la lógica, los límites del sentido... ¿Y la novela de Ludwig Wittgenstein P.I., para cuando? Vale que era un poco mariconcito, y no da el tipo viril de un Humphrey Bogart, pero igual tener a Wittgenstein resolviendo crímenes en la Viena nazi da de sí...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Francamente no entiendo la inquina con la cual los críticos, tanto los profesionales como los amateurs blogueros (bueno, a mí para profesional me falta que alguien me pague, que para algo Cine 9009 es mucho mejor que otros blogs wannabes por ahí...), le han cobrado a esta peli. Porque esta peli es un policial bastante correcto. Un poco salido de madre a ratos (ese bus cargado de monguitos...), pero correcto. Hay una serie de muertes misteriosas, hay una investigación criminal en toda regla, el juego de sospechosos está bien tramado, y la resolución final es quizás un poco decepcionante, pero es congruente con el resto de la narración. ¿Qué más le piden a la peli? ¿Extasis místico, comunión, teofanía...? ¿Qué...? Claro que hay varias posibilidades de decepción acá: 1.- La novela original era mejor (no lo sé, no la he leído), 2.- Esperaban puro esperpento al estilo Alex de la Iglesia y les molesta que se haya adocenado un poco (¿y qué? ¡Déjenlo tranquilo, hombre, por Dios! ¿O acaso quieren que ruede "Acción mutante" y "El día de la bestia" una y otra vez hasta que esté en las náuseas de muerto, el pobre...? Además, ya había mostrado su amor por el policial clásico en "Crimen ferpecto", y si quiere seguir haciendo discretos homenajes, pues...), o 3.- Sobredosis de Matemáticas y Lógica (el promedio de la gente es ignorante y le disgusta pensar, y si mencionan cosas serias como Wittgenstein o el Teorema de Fermat en vez de misticismo pseudohistórico como en "El Código Da Vinci", se rebelan por la tangente). Pero en fin, aparcando todas estas cosas en el estacionamiento para minusválidos, tenemos un producto con un buen acabado, y bien hechito.

-- Crímenes y Matemáticas. Ecuación difícil, porque el asunto de los crímenes emociona por un tema visceral (vale, está bien eso del ejercicio de razonamiento, pero no en balde las novelas de crímenes más populares son las que involucran asesinato, no estafas ni adulterios), y el de las Matemáticas... Bueno, para ser matemático no hay que tener vísceras, de entrada. No se puede decir que la peli encaje bien ambas cosas, y pareciera a ratos que las conversaciones matemáticas van por un lado y la investigación criminal va por otro, pero es que, oigan... Ambas combinan mal, ¿lo sabían? Y la peli en eso es realista. Cuando se ponen a hacer disquisiciones matemáticas pareciera que los personajes están en la tercera nebulosa porque efectivamente el pensamiento matemático PERTENECE A LA TERCERA NEBULOSA. Las Matemáticas se necesitan corrientemente para sumar las monedas para el pan (bueh, con esta inflación, los billetes...), y para poco más que eso (ya sé, me van a dar la tabarra con los contadores y los impuestos, pero ¿cuántos de ustedes trabajan en empresas de auditoría, ah?). Las altas Matemáticas, ésas que permiten inventarse Bosones de Higgs o detallar en simulación los efectos de una detonación termonuclear, ésas son cosas para unos pocos iniciados, que viven en un mundo paralelo al nuestro. En efecto, ellos son frikis y hacen cosas de friki, sólo que como les pagan con generosas subvenciones del Gobierno para hacer modelos estadísticos sobre el envejecimiento de la población futura y la quiebra del modelo de pensiones vs. el calentamiento global, pues bien, nadie tiene la cara de llamarlos así. Y esta peli rescata bien esa cosa friki que tienen los matemáticos, de vivir en sus propias wittgensteiníadas. Que les aproveche.

-- Las conversaciones sobre Lógica están bien. Notablemente bien. Mucho público debe haberse aburrido con ellas, pero servidor estaba fascinado. Vale que a veces caían un tanto en el simplismo, pero no deja de ser un lujo tener una peli en la que parte importante del trasfondo está regido por el pensamiento de Wittgenstein y su "Tractatus Diarreico-Philosphh...", perdón, su "Tractatus Logico-Philosophicus", se hable de cuestiones acerca de si las Matemáticas son convenciones o son la realidad, si es posible tener certeza absoluta sobre el mundo o no...

-- Pasemos al apartado más puramente cinematográfico. La peli, aparte de caer en algunos clichés (la chica histérica, el estudiante medio perturbado, el ex-estudiante perturbado entero...), está en general bien resuelta. Las actuaciones son bastante buenas, si exceptuamos al más bien débil Elijah Wood y sus ojazos de sensible/sorprendido (el pobre fue, es y será por siempre Frodo, de "El Señor de los Anillos", y ya nunca se podrá sacar el cartel, aunque quiera... mejor haría retirándose del cine con dignidad), que no termina de encajar por completo en un personaje que, sin lugar a dudas, tiene sus complejidades (¿se habrá sentido incómodo con el mariconeo latente que es inherente a su personaje...?). A su lado, John Hurt está grandioso como el despreciable, mezquino y miserable matemático encerrado en su torre de marfil. Leonor Watling cumple con poner las curvas peligrosas (y sí, no es una de Hollywood ñoñamente recatada sino que hay topless, para felicidad del pobre Elijah Wood, mira como sufre el hobbit miserable ése...), y Julie Cox consigue dar el tipo como la chica pasadita de roscas (todos hemos tenido una así, y sabemos lo temibles que pueden llegar a ser). Y la banda sonora no es la gran maravilla, pero es un tanto atípica para los estándares hollywoodenses, y acompaña sin excesivo fastidio.

IDEAL PARA: Ver una peli de muertes misteriosas que quizás no sea imprescindible ni de lo mejor que ha hecho Alex de la Iglesia, pero que cumple con lo que se espera de una buena peli de misterio policial.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Sitio oficial en español.
-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en Blog de Cine.cl.
-- (Ir a la página) Comentario en Escribiendo Cine.
-- (Ir a la página) Comentario en Quizá Soñar.
-- (Ir a la página) Comentario en E.E.Y.A.U.D. Danny MacGill.
-- (Ir a la página) Comentario en Radiópolis en la Web.
-- (Ir a la página) Comentario de Ramón Monedero.
-- (Ir a la página) Comentario en Kinóptico.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [doblado al ezpañoh].



-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



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