11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 20 de noviembre de 2008

"Un hombre de dos reinos" (1966).


-- "A Man for All Seasons". Inglaterra. Año 1966.
-- Dirección: Fred Zinnemann.
-- Actuación: Paul Scofield, Wendy Hiller, Leo McKern, Robert Shaw, Orson Welles, Susannah York, Nigel Davenport, John Hurt, Corin Redgrave, Colin Blakely, Cyril Luckham, Jack Gwillim, Thomas Heathcote, Yootha Joyce, Anthony Nicholls.
-- Guión: Robert Bolt, basado en su propia obra teatral.
-- Banda Sonora: Georges Delerue.

-- "Un hombre de dos reinos" en IMDb.
-- "Un hombre de dos reinos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Las cosas están candentes en Inglaterra. En la Era PreShakesperiana, reina omnipotentemente el chulo Enrique VIII. Ya sabemos, Mr. CutHeads. Enrique VIII está impaciente porque Catalina de Aragón, su legítima esposa por dispensa de la Iglesia Católica (era esposa de su ahora finao hermano) no le ha dado hijos varones. Además, está más que califa con una cortesana llamada Ana Bolena, y ha convertido su asuntillo de sábanas en una cuestión de Estado. Por tanto... Zero tolerance must be shown against all traitors!!! Run the traitors against the wall!!! Tomás Moro, un tipo demasiado principesco para abandonar el poder, y demasiado correctito para profitarse de éste, está en la encrucijada. ¿Apoyará a su viejo amigo Enrique VIII, o más bien obedecerá a su conciencia y se negará a prestarle juramento? Todos le dicen: "Tomasito, Tomasito, pues doble el espinazito y preste juramento". Pero él, es que no, es que si juro en falso y después me voy ante el Tribunal de Dios, pues qué va a decir... El que sepa un poco más de Historia Universal, sabe en qué termina el asunto. Para el que no, me limitaré a decir que el argumento de esta peli sigue con bastante fidelidad lo que sucedió entre Enrique VIII y Tomás Moro, por allá a inicios del siglo XVI. Para lo que eso importa, claro está, porque lo advierto desde ya, esta peli no tiene efectos especiales, y no aparece ningún ninja haciendo el sayayín, así es que no sé quién de la New Generation querrá verla, pero es bien histórica, eso sí...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hubo una cierta tendencia entre los intelectuales del siglo XX, a crear una tonelada de obras del género "individuo vs. sistema", en donde el individuo representa la libertad de elección y es muy positivo y chupi, mientras que el sistema (cualquiera sea el sistema) es malvado y totalitario y listo. Me refiero a cosas tan dispares como, por ejemplo, "1984" de George Orwell, o las obras de teatro de Bertolt Brecht. El tema ha perdido fuelle en el XXI, a favor del sistema, por supuesto, porque la sociedad ha evolucionado de una manera muy curiosa: los capitalistas aprendieron que el individualismo era apreciado, y por lo tanto lo agarraron, etiquetaron, envasaron y estandarizaron, y ahora todos pueden darse el lujo de "ser libres" sin pagar el costo de serlo (ya sabes: pensar por tí mismo, tener emociones por tí mismo, preocuparte de otros prójimos que quieren ser libres...), y que optan por la solución módica y retail de integrar libremente alguna tribu urbana en la que, por supuesto, sus pares les dirán cómo tiene que vestirse y qué pelis debe ver (pero es libre para ingresar o salir, eso sí). Pero en esa época, querer ser libre era otra cosa, era en verdad hacerse responsable de uno mismo y de las opciones personales (qué caray, ya me puse sartreano, rayos...). Dentro de esa óptica se inscribe esta peli, "Un hombre de dos reinos", que toma el episodio histórico de la objeción personal de Tomás Moro (basada en sus principios católicos) contra Enrique VIII que ha abjurado del Catolicismo y se ha proclamado CEO de su propia Iglesia, it's good to be King, y que pretende imponer el Cielo o el Infierno por decreto, como un Zeus Tonante cualquiera. El creador de esta obra (la teatral y el screenplay para la pantalla) es Robert Bolt, un dramaturgo que ya tenía currículum en esto de las obras del género "individuo vs. sistema". Este es el punto más alto de su carrera. Y en verdad que es un punto alto. La peli luce añeja, tanto por sus planteamientos morales como por su puesta en escena, que probablemente ya era pasada de moda en sus días, pero aún así, sigue siendo una pieza sólida y potente.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos porque, de manera muy inusual, es una recreación bastante fiel a la realidad histórica. Desconozco si la historia es así, literalmente y casi diálogo por diálogo, pero sí capta más que bien la problemática de aquel tiempo, entre los protestantes que criticaban a la Iglesia Católica y no veían con malos ojos el salirse de ella, pero siguiendo en eso del Cristianismo, y los católicos que preferían obedecer a su conciencia, aunque para ello tuvieran que ir a dar al cadalso (aunque ahora sin leones, afortunadamente, que en dieciséis siglos algo había evolucionado el mundo). Están presentes, y bien retratados, no sólo Moro y Enrique VIII, sino también los omnipresentes Wolsey y Cromwell, así como el Arzobispo Cranmer. El desarrollo de la trama no se arredra tampoco en entrar en los meandros de la política de la época, un poco simplificado por supuesto, pero aún así con bases sólidas. Esta peli puede enseñar bastante más sobre la Reforma Protestante, que muchos tomos de aburridas investigaciones repletas de pedantería académica.

-- Es también una peli muy fiel al Zeitgeist intelectualoide post Segunda Guerra Mundial. Recordemos que en 1945, las fuerzas de la libertad y la democracia habían triunfado sobre la malvada Alemania Nazi, y por ende, en consecuencia, Heidegger pasó un tanto de moda, en beneficio de los pensadores champañizquierdistas (Habermas, Marcuse...), y en particular del Existencialismo a la Sartre, que Jean Paul Sartre era heideggeriano, pero no en versión renanonazi como el alemán sino en la versión comunista de café vienés que se estilaba en Francia desde la Belle Epoque. Todo ese espíritu rebeldemente individualista, crítico y refractario a la sociedad de masas, y por ende muy "antisistema", signifique esto último lo que signifique entonces y ahora, encaja muy bien en esta peli en donde el héroe es un intelectual (¡era que no!), en lucha no sólo contra la autoridad de Enrique VIII, sino también contra esos odiosos filisteos que, habiendo optado por la saludable opción de salvar sus cuellos del hacha del verdugo, prefieren abjurar de su conciencia y hacerle genuflexiones al deicida coronado. Por supuesto que en los '60s estaban también los hippies, el amor libre, The Doors y James Bond, pero los intelectualetas izquierdistoides en su torre de marfil jamás se enteraron de ello (bueno, salvo por ese libro de 1965 en donde trataron de destripar filosóficamente las novelas y pelis de James Bond, cuando me acuerde del título les cuento), y si lo hicieron, fue para sentir viva repugnancia. Esa es la atmósfera que late detrás de esta peli, y la luce muy bien. Quizás por eso luce un tanto avejentada, incluso para su época (salvando la resolución de la imagen y otros detalles técnicos, lo más bien podría haber sido rodada diez años antes, y nadie se habría dado cuenta).

-- El guión. Es soberbio. Es brillante. Fiel a su herencia y extracción teatral, esta peli enfatiza en grado supremo los diálogos por sobre toda otra cosa. Casi no hay acción. Todo transcurre en habitaciones encerradas, y todo el suspenso sale de los intercambios de diálogos. ¡Y qué intercambios! Tomás Moro era abogado y erudito, y eso se ve más que bien en sus diálogos, filosos como navajas. También sus oponentes tienen perlas de diálogos. Generalmente, adaptar obras de teatro al cine trae consigo el peso de tener que desmohosar una obra que está hecha para ser condensada en un puñado de pocas escenas sobre un escenario sin muchos medios, y eso que en el teatro uno lo acepta de manera natural, en el cine luce pobre y sin vida. Se esforzaron porque, a pesar de ser una peli muy teatral, se viera también cinematográfica, y eso se agradece. Pero esto, sin detrimento de la parte dialogada, que es el planteamiento principal del conflicto.

-- Fred Zinnemann. El hombre tras pelis como "A la hora señalada", "De aquí a la eternidad" o "El día del chacal" muestra aquí una vez más por qué es un grande del cine. Quizás no es lo que llamaríamos un "director de autor", pero sí que sabe sacar el máximo potencial cinematográfico. En este caso, Zinnemann opta por dejar transcurrir las escenas de diálogos sin ningún escollo, pero de tarde en tarde, intercala algunas ominosas gárgolas góticas, muy simbólicas de lo que en verdad está ocurriendo. Su narración es parca, adusta, a ratos muy poco amistosa con los sentimientos del espectador. En manos de un director menos inspirado, podríamos considerar esto como una muestra de poca creatividad. Pero viendo la obra misma, es obvia la opción de Zinnemann. Para este hombre, lo importante es la historia, los personajes y los diálogos. Todo lo demás es irrelevante. De ahí su montaje a ratos tan crispante en la sobriedad. Una opción arriesgada, pero que debido al rico trasfondo de la peli, muestra al final de lo que es capaz.

-- La puesta en escena es notable. No estamos aquí frente a una gran superproducción hollywoodense con grandes decorados de cartón piedra, fingiendo un Renacimiento que, estilo "Diana de Francia" o similares, nunca fue sino en la calenturienta mente de los escenógrafos y diseñadores de vestuario. Todo está rodado en locaciones, las habitaciones son oscuras y frías como de seguro lo eran en la época (no debemos olvidar que cualquier época anterior a la nuestra era notoriamente más pobre en recursos, y cosas como "Corazón de caballero" no pasan de ser pura mitología costuril), y todo es espartano a decir basta, incluyendo los ropajes, que no lucen como si los productores tuvieran contrato con Dolce & Gabbana. Debe ser una de las pelis de look más fielmente históricorrenacentistas que se ha rodado jamás.

-- Sería casi insultante mencionar las actuaciones, como si uno pudiera impunemente entronizarse incluso desde más arriba. Paul Scofield es un brillante Tomás Moro, que no cae en el estereotipo del iluminado maniático, sino que en todo minuto se comporta como un ser humano normal y corriente, puesto en su situación únicamente porque tiene un cargo de conciencia, sin que esto lo convierta en el Mesías que vendrá a salvar el mundo. A su lado Wendy Hiller como su esposa, a ratos pareciera que destiñe, pero en la escena del cadalso entendemos más que bien las frustraciones y rabietas que pasa porque le tocó el esposo que le tocó. Leo McKern en su rol de Cromwell, está insuperable como el maquiavélico villano invitado. Robert Shaw hace poquitas apariciones como Enrique VIII, pero está muy equilibrado, como tipo jactancioso y mimadito, que trata a todo y a todos como si fueran sus juguetes personales. El gran Orson Welles hace una aparición de cortesía como Wolsey, y en sus escasos minutos está grande como la vida, como siempre (en esos años empezaba a aumentar de peso, así es que "grande como la vida" puede leerse en más de un sentido; nos referimos, por supuesto, al sentido actoral y no al gastroenterológico). Susannah York (sí, la que una década después será la mamacita de Christopher Reeves en "Superman") actúa como la hija de Tomás Moro, con enorme carisma, pero sin pasarse a robar la peli. Y para no extenderme más (aunque siendo injusto con el resto del elenco), digamos que el secundario que John Hurt hace aquí, lo catapultó después a la fama (¡John Hurt, hombre! ¡"Expreso de medianoche", "Alien", "El hombre elefante", "1984", "Hellboy"...!).

IDEAL PARA: Ver una peli sin duda un tanto añeja para la sensibilidad del XXI, pero que es un estupendo ejemplo de las alturas a las que puede llegar el cine cuando un buen director encuentra un buen elenco y un guión con profundidad.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "UN HOMBRE DE DOS REINOS".

-- (Ir a la página). Comentario en Panorama Católico Internacional.
-- (Ir a la página). Comentario en Cine Forever.

VIDEOS.

-- Trailer original del año 1966 [en inglés, sin subtítulos]:

-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos]: -- Un trepa trata inútilmente de consagraciarse con Moro. Este le despide, y el otro se va contrariado. La familia le pide a Moro que lo arreste, y éste lo excusa diciendo que no ha violado la ley. Cuando la familia le dice que no importa, que si hay que romper la ley para atrapar al Demonio entonces se rompe y se acabó, Tomás Moro defiende la obligación de acatar la ley, aunque eso signifique dejar escapar al Demonio [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 5 de octubre de 2008

"Los crímenes de Oxford" (2008).


-- "The Oxford Murders". España / Inglaterra / Francia. Año 2008.
-- Dirección: Alex de la Iglesia.
-- Actuación: Elijah Wood, John Hurt, Leonor Watling, Julie Cox, Burn Gorman, Anna Massey, Jim Carter, Alan David, Dominique Pinon, Tim Wallers, James Weber-Brown, Ian East, Charlotte Asprey, Alex Cox, Tom Frederic
-- Guión: Jorge Guerricaechevarría y Alex de la Iglesia, basados en la novela de Guillermo Martínez.
-- Banda Sonora: Roque Baños.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En el frente de batalla, la mitad del mundo está siendo asesinada y tratando de asesinar a la otra mitad. Es la Guerra Mundial, después de todo, ¿no? Pero mientras cada bando alza su fusil para alzarse con la victoria, hay un irreductible galo que... hmmmmmm... bien, es alemán, pero me entienden la metáfora. Hay un alemán garrapateando palabras. ¿Qué palabras? Pues nada menos que el "Tractatus Indigesto-Filosoficus"... perdón, el "Tractatus Logico-Philosophicus", la más importante obra de la Deutschmaschinenkultur del siglo XX (chúpate ésa, Heidegger). La obra de Wittgenstein, que así se llama el paleto de marras, le da pretexto a un profe de Oxford muy chupi, de esos que dicen "con Wittgenstein llegó a su fin la Filosofía, pero como ya no podemos seguir avanzando en la investigación filosófica porque nunca hubo investigación de ninguna clase desde un comienzo, pues bien, explicaremos en la cátedra de Filosofía por qué la Filosofía es imposible y así seguimos cobrando el estipendio mensual", el profe de esta filosofía como "la buena vida", decíamos, está dando una cátedra. De la manera pesada, prepotente y autoritaria que tienen las vacas sagradas para expresarse desde su púlpito secular. Pero las cosas no serán tan sencillas. Porque este profe tiene un admirador, un jovencito que dice "quiero ser tan chupi como él", como el Platón de Sócrates, como el Moisés de Nap, como el rubio de WHAM! de George Michael... Y en fin, el jovencillo se ha ido a alojar en la casa de unos amigos del profe, con la esperanza de ser recibido. Craso error. El vejete no recibe a nadie. Demasiado vapor caliente alrededor suyo, me temo. Pero el joven wannabe no se rinde. Y sigue a la carga. Poniéndose de paso a tiro de dos chicas que, hmmmmmm... Sí, están muy apareables, ambas, a su manera anglicana la una y con su sabrosón toque latino, la otra. ¿Es acaso ésta la historia de un cultureta cuya guitarra de peanes líricos le hará oscilar violentamente entre dos amores que se derriten por un intelectual? Podría ser, pero entonces aparece... ¡¡¡CHACHAAAAAÁNNNNNN!!! ...el cadáver. Cruelmente asesinado. Ahora, unidos por la curiosa circunstancia de haberse encontrado el joven wannabe y el Poderoso Señor de la Filosofía en el sitio del crimen, la feliz pareja dispareja debe empezar a resolver... ¡¡¡LOS MISTERIOSOS CRÍMENES DE OXFORD!!! uaaaaaá, tengan miedo...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Las Matemáticas y la Lógica ya no son lo que eran. Antaño uno podía impresionar a la gente con esas cosas. Vean a Pitágoras, el chalao que viajó a Egipto, aprendió unos simpáticos trucos con numeritos, y luego se fue a Italia a fundar su propia secta de la que él, por supuesto, era el P*** Amo (eso hasta que le cayó la maldita raíz cuadrada de dos como un baldazo de agua fría). Aquellos eran gente temible. Tanto, que a la inteligentísima Hipatia, los cristianos de pro, guiados por su venerable Obispo Cirilo, la apedrearon y le arrancaron la piel con conchas de ostra, estando viva, por supuesto, quizás tratando de hacer un exorcisomo, vaya uno a saber (¿ya dijimos que este santo patrón del oscurantismo fue canonizado por la Iglesia Católica, ninguno de cuyos obispos tenga probablemente una puta idea de Matemáticas, más allá de llevar la contabilidad del 1%...?). Nunca podremos los historiadores calcular con certeza los alcances de la devastadora influencia ejercida por los adláteres de la Filosofía Analítica, por los buenos de Frege, Russell y Wittgenstein, en la demolición del prestigio profesional de los Matemáticos, al permitírseles enredarse de esta manera en los oscuros meandros de la Metafísica de los numeritos bonitos (¿los números expresan una clase de verdad irreductible sobre el mundo? ¡Toma, ya!). Bueno, los matemáticos nunca habían sido ajenos al arte de ser un rockstar (échenle un vistazo a la biografía de los matemáticos italianos del XVII, si es que se la pasaban en puros duelos, a pluma y pizarrón a falta de espada, claro está...), y la tendencia ha seguido en el XX con engendros como Nicholas Bourbaki o el tipo ése que resolvió el Ultimo Teorema de Fermat... De ahí a que saltara alguien escribiendo una novela conectando crímenes y Matemáticas, faltaba un paso. Y después de todo, ¿por qué no? Al final, las novelas detectivescas, al menos las del tipo quién lo hizo (ya saben, Agatha Christie, Sherlock Holmes) son ejercicios puros de lógica (bueno, algunas más que otras, si es que hasta la venerable Christie se le "olvidaba" sacar pistas de la carpeta sino hasta el final...). Alguien dijo en una ocasión que el cadáver es de plástico: realmente a nadie le importa quién es el muertito, sino la identidad del asesino y el entramado lógico necesario para identificarlo más allá de toda duda razonable, y el cadáver no es sino un pretexto para darle el puntapié inicial al juego lógico. O sea, tenemos el pretexto ideal para hablar, a propósito de los crímenes, sobre el problema de los límites del pensamiento, los límites de la lógica, los límites del sentido... ¿Y la novela de Ludwig Wittgenstein P.I., para cuando? Vale que era un poco mariconcito, y no da el tipo viril de un Humphrey Bogart, pero igual tener a Wittgenstein resolviendo crímenes en la Viena nazi da de sí...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Francamente no entiendo la inquina con la cual los críticos, tanto los profesionales como los amateurs blogueros (bueno, a mí para profesional me falta que alguien me pague, que para algo Cine 9009 es mucho mejor que otros blogs wannabes por ahí...), le han cobrado a esta peli. Porque esta peli es un policial bastante correcto. Un poco salido de madre a ratos (ese bus cargado de monguitos...), pero correcto. Hay una serie de muertes misteriosas, hay una investigación criminal en toda regla, el juego de sospechosos está bien tramado, y la resolución final es quizás un poco decepcionante, pero es congruente con el resto de la narración. ¿Qué más le piden a la peli? ¿Extasis místico, comunión, teofanía...? ¿Qué...? Claro que hay varias posibilidades de decepción acá: 1.- La novela original era mejor (no lo sé, no la he leído), 2.- Esperaban puro esperpento al estilo Alex de la Iglesia y les molesta que se haya adocenado un poco (¿y qué? ¡Déjenlo tranquilo, hombre, por Dios! ¿O acaso quieren que ruede "Acción mutante" y "El día de la bestia" una y otra vez hasta que esté en las náuseas de muerto, el pobre...? Además, ya había mostrado su amor por el policial clásico en "Crimen ferpecto", y si quiere seguir haciendo discretos homenajes, pues...), o 3.- Sobredosis de Matemáticas y Lógica (el promedio de la gente es ignorante y le disgusta pensar, y si mencionan cosas serias como Wittgenstein o el Teorema de Fermat en vez de misticismo pseudohistórico como en "El Código Da Vinci", se rebelan por la tangente). Pero en fin, aparcando todas estas cosas en el estacionamiento para minusválidos, tenemos un producto con un buen acabado, y bien hechito.

-- Crímenes y Matemáticas. Ecuación difícil, porque el asunto de los crímenes emociona por un tema visceral (vale, está bien eso del ejercicio de razonamiento, pero no en balde las novelas de crímenes más populares son las que involucran asesinato, no estafas ni adulterios), y el de las Matemáticas... Bueno, para ser matemático no hay que tener vísceras, de entrada. No se puede decir que la peli encaje bien ambas cosas, y pareciera a ratos que las conversaciones matemáticas van por un lado y la investigación criminal va por otro, pero es que, oigan... Ambas combinan mal, ¿lo sabían? Y la peli en eso es realista. Cuando se ponen a hacer disquisiciones matemáticas pareciera que los personajes están en la tercera nebulosa porque efectivamente el pensamiento matemático PERTENECE A LA TERCERA NEBULOSA. Las Matemáticas se necesitan corrientemente para sumar las monedas para el pan (bueh, con esta inflación, los billetes...), y para poco más que eso (ya sé, me van a dar la tabarra con los contadores y los impuestos, pero ¿cuántos de ustedes trabajan en empresas de auditoría, ah?). Las altas Matemáticas, ésas que permiten inventarse Bosones de Higgs o detallar en simulación los efectos de una detonación termonuclear, ésas son cosas para unos pocos iniciados, que viven en un mundo paralelo al nuestro. En efecto, ellos son frikis y hacen cosas de friki, sólo que como les pagan con generosas subvenciones del Gobierno para hacer modelos estadísticos sobre el envejecimiento de la población futura y la quiebra del modelo de pensiones vs. el calentamiento global, pues bien, nadie tiene la cara de llamarlos así. Y esta peli rescata bien esa cosa friki que tienen los matemáticos, de vivir en sus propias wittgensteiníadas. Que les aproveche.

-- Las conversaciones sobre Lógica están bien. Notablemente bien. Mucho público debe haberse aburrido con ellas, pero servidor estaba fascinado. Vale que a veces caían un tanto en el simplismo, pero no deja de ser un lujo tener una peli en la que parte importante del trasfondo está regido por el pensamiento de Wittgenstein y su "Tractatus Diarreico-Philosphh...", perdón, su "Tractatus Logico-Philosophicus", se hable de cuestiones acerca de si las Matemáticas son convenciones o son la realidad, si es posible tener certeza absoluta sobre el mundo o no...

-- Pasemos al apartado más puramente cinematográfico. La peli, aparte de caer en algunos clichés (la chica histérica, el estudiante medio perturbado, el ex-estudiante perturbado entero...), está en general bien resuelta. Las actuaciones son bastante buenas, si exceptuamos al más bien débil Elijah Wood y sus ojazos de sensible/sorprendido (el pobre fue, es y será por siempre Frodo, de "El Señor de los Anillos", y ya nunca se podrá sacar el cartel, aunque quiera... mejor haría retirándose del cine con dignidad), que no termina de encajar por completo en un personaje que, sin lugar a dudas, tiene sus complejidades (¿se habrá sentido incómodo con el mariconeo latente que es inherente a su personaje...?). A su lado, John Hurt está grandioso como el despreciable, mezquino y miserable matemático encerrado en su torre de marfil. Leonor Watling cumple con poner las curvas peligrosas (y sí, no es una de Hollywood ñoñamente recatada sino que hay topless, para felicidad del pobre Elijah Wood, mira como sufre el hobbit miserable ése...), y Julie Cox consigue dar el tipo como la chica pasadita de roscas (todos hemos tenido una así, y sabemos lo temibles que pueden llegar a ser). Y la banda sonora no es la gran maravilla, pero es un tanto atípica para los estándares hollywoodenses, y acompaña sin excesivo fastidio.

IDEAL PARA: Ver una peli de muertes misteriosas que quizás no sea imprescindible ni de lo mejor que ha hecho Alex de la Iglesia, pero que cumple con lo que se espera de una buena peli de misterio policial.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Sitio oficial en español.
-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en Blog de Cine.cl.
-- (Ir a la página) Comentario en Escribiendo Cine.
-- (Ir a la página) Comentario en Quizá Soñar.
-- (Ir a la página) Comentario en E.E.Y.A.U.D. Danny MacGill.
-- (Ir a la página) Comentario en Radiópolis en la Web.
-- (Ir a la página) Comentario de Ramón Monedero.
-- (Ir a la página) Comentario en Kinóptico.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [doblado al ezpañoh].



-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



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