11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 23 de noviembre de 2008

"La otra Bolena" (2008).


-- "The Other Boleyn Girl". Inglaterra / Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Justin Chadwick.
-- Actuación: Natalie Portman, Scarlett Johansson, Eric Bana, Jim Sturgess, Mark Rylance, Kristin Scott Thomas, David Morrissey, Benedict Cumberbatch, Oliver Coleman, Ana Torrent, Eddie Redmayne, Tom Cox, Michael Smiley, Montserrat Roig de Puig, Juno Temple.
-- Guión: Peter Morgan, basado en la novela de Phillipa Gregory.
-- Banda Sonora: Paul Cantelon.

-- "La otra Bolena" en IMDb.
-- "La otra Bolena" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La Corona de Inglaterra atraviesa por convulsiones. Corren rumores de que el rey Enrique VIII está encontrando demasiado frío el lecho de su esposa, la muy latina Catalina de Aragón (Ana Torrent, cómo ha envejecido, por Bastet...). Los nobles ya están en la pista de largada para ver quién le hará el Bed&Breakfast, que quien sea la put... perdón, la escort del rey, obtendrá dinero, poder, regalos, prebendas, instalar a sus familiares en la Corte... Que más tira un par de las que sin las cuales no hay paraíso, que un par de carretas. Uno de esos nobles con espíritu de papá corazón tiene entonces la idea genial: "¿y por qué no le presentamos a mi hija?". "¿Tu hija, mi sobrina, a la cama de Enriquillo? ¿No se iba a casar?". "No, no, no, ésa es la chica buena, la Scarlett Johansson, la tontabalba de cuero dinámico, pero es demasiado centradita, no, ésa no sirve. Digo mi otra hija". "¡Ah, la Natalie Portman! Pero me han dicho que es media salvajona, la chica...". "Bueno, justamente por eso, pues, querido hermano...". Así es que organizan todo el sarao para que Enrique se aparezca por la casa de los Bolena y se entreviste con Ana la hermana mayor y con María la hermana menor. Se supone que Ana debía gustarle al rey, pero chachán, el corazón tiene razones que la razón no conoce, y además por mucho que uno ordene el pene se manda solo, así es que cuando Enrique se lleva a las chicas Bolena a la corte, es María la que termina embraguetada con el rey barbazul. Gran chasco de Ana, que quería ella probar brazo de reina, o de rey mejor dicho, y empieza a hacer gurrugurru contra su hermana María. Creo que a estas alturas ya no me están siguiendo, así es que lo pondré así: Eric Bana se tira a Scarlett Johansson (tiene más tetas, qué caray) y Natalie Portman se queda haciendo gárgaras. Pero, ¿creen que la maquiavélica Ana se dejará quitar del camino así como así por la angelical María? YOU LOSE. STAGE 2... FIGHT!!! Ana ahora va con toda la barra de energía lista para patear el trasero de María, y no se detendrá hasta el FINISH HER!!! FATALITY...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Enrique VIII debe ser el monarca más famoso de Inglaterra. Bueno, con la excepción de Isabel II, que hasta tiene peli propia en vida, cual es "La reina". Aunque por otra parte en la época de Enrique el Cortacabezas no había cine. Ni Shakespeare nacía. Pero bueno. El caso es que Enrique VIII y sus seis esposas crió fama y se echó a morir: ¡Todo el mundo le acusa de haber matado a todas sus esposas, cuando en realidad sólo mató a dos! (Catalina de Aragón: divorcio; Ana Bolena: DECAPITACIÓN; Jane Seymour: muerta de parto; Ana de Cleves: repudio; Catherine Howard: DECAPITACIÓN; Catalina Parr: sobrevivió; ¿lo ven? Sólo mandó matar a dos...). Enrique VIII tuvo incluso el inmenso honor de haber sido tomado como personaje en la serie televisiva de "La hechizada", haciéndoselas pasar canutas a la pobre Samantha. En fin. El caso es que el monarca ha sido interpretado un actorazo de la talla de Charles Laughton ("La vida privada de Enrique VIII"), por no mencionar a Robert Shaw ("Un hombre de dos reinos") o Richard Burton ("Ana de los mil días"). La ecuación de toda la vida, vamos, que a todos nos gusta las historias de amor y poder. Incluso hasta para un metrosexual como Jonathan Rhys Meyers hubo lugar, en "Los Tudors". Y si hay agua en el molino, abrevemos más, así es que así como así, salida desde quién sabe donde, una tal Phillipa Gregory escribió una novela sobre la otra chica Bolena, la que no se casó con Enrique (pero que sí tuvo ñuquiñuqui con él). Y van... Y como la novela tuvo éxito entre las lectoras romantívoras, pues que de golpe y porrazo nos echaron encima la peli. Consolémosnos. Podría haber sido peor. Si los Hermanos Weinstein hubieran intentado labrar fortuna en la Inglaterra Isabelina... ¡Un momento! ¡Lo hicieron! ¡Ellos produjeron "Shakespeare apasionado"!

¿POR QUÉ VERLA?

-- No puedo partir diciendo que esta peli es buena y que por favorcito se hagan un servicio yendo a verla al cine. No pasará nada si no la ven. No se acabará el mundo ni habrá Armagedón. Pero tampoco es tan terriblemente mala como se ha predicado de ella en algunas partes. Vamos por lo básico. La historia del rise and fall de Ana Bolena tiene mucho pathos porque trata del conflicto titánico de Enrique VIII contra la Iglesia Católica, y eso ha quedado muy bien registrado para la historia en esa brillante pieza de joyería narrativa que era "Un hombre de dos reinos". Y de esa clase de comparaciones con un cine más serio y con ideas, esta peli no puede salir sino mal parada. Pero si por otra parte consideramos a esta peli como un entretenimiento pseudohollywoodense más, al menos debemos conceder que cumple bien con esto. Lo que tenemos entre las manos es, ni más ni menos, que un culebrón venezolano al uso. Todos hemos visto esas teleseries cuates en que dos hermanas de familia pobre, una buena y una mala, se pelean por el amor del galán, que es un joven millonario que blahblahblah. Esto es lo mismo. Sólo que en dos horas en vez de 200 capítulos. Las dos jóvenes y el galán se conocen, y vienen las vueltas y revueltas del romance. Incluso el título de "La otra Bolena" ni siquiera se sostiene, porque ¿quién es la otra Bolena, al final del día? ¿María, la chica buena (buenorra, es la Johansson, ¿no?) que termina encamada con su augusto señor, pero que es desechada y cambiada por Ana? ¿O Ana, que se transforma poco a poco en la abominación de la desolación, en la villana oficial del cuento? Difìcil decidirlo, porque el guión parte privilegiando a la jovencita y después se queda con la bruja. Pero la peli en ningún minuto trata de que este folletineo isabelino sea algo grandioso o sea un legado cultural para las próximas generaciones (al revés de "Shakespeare apasionado", que era la misma cosa culebronesca, pero con muchas más ínfulas, y por lo mismo mucho más tediosa sin necesariamente tener más ideas o contenido). Todo está hecho para ser llevado del punto A al punto B, y si bien es frívolo e insubstancial, no deja nunca de ser entretenido. Bien conscientes estos tipos de que en aguas más profundas naufragan, apenas los diálogos de ponen demasiado pesados y amenaza con convertirse en una discusión ético-filosófica vana, cortan todo y a otra escena más liviana (no es que esté mal irse en profundidades, y ahí está la mencionada "Un hombre de dos reinos" para probarlo, pero es muy delicado hacerlo bien, y estos tipos, juiciosamente, en vez de arriesgarse al desastre prefieren el mal menor de ir de visita a Filosofilandia sin entrar). No quedará la impresión de ver una gran peli al final de todo, pero sí por lo menos tenemos una de esas pelis "de toda la vida", con buenos bien buenos, malos bien malos, y una caterva de malos entendidos y bajas pasiones a gusto (por bajas pasiones quiero decir: adulterio, violación, incesto, insinuaciones de parafilias...). Diversión garantizada, o le devolvemos su dinero (metafóricamente hablando, claro está, después no quiero que demanden a su buen amigo el General Gato por esto...).

-- Natalie Portman. Joven estrellita en "El perfecto asesino" y "Marcianos al ataque", y a punto de ser condenada a quedar clavada en un rol después de "La amenaza fantasma" y secuelas, esta chica se las ha arreglado para sobrevivir a flote de una manera u otra, de manera casi fantasmal, sin tener que desnudarse mucho (bueno, también está su estriptís en "Closer: Llevados por el deseo"). Irónicamente, en esta peli menor y casi de serie B, al estilo de las producciones históricas de la BBC de los '70s, pero en descafeinado, Natalie Portman se manda uno de sus mejores roles. Ver a su Ana Bolena ambiciosa, trepadora, viperina, egocéntrica y manipuladora, es odiarla. Su personaje está tan cargado de matices, y los interpreta tan bien, que simplemente arrolla por delante con todo el resto del elenco, incluyendo a Scarlett Johansson, que hace su papel tipo de minorra balbuceante (bueno, eso se agradece, qué caray) y se pasea por toda la peli con cara de no enterarse de nada (y van...), a un Eric Bana que si bien tiene el porte para interpretar a un monarca, no tiene en cambio la fuerza para llevar la réplica de este torbellino de pasiones (debe ser el Enrique VIII más Zen que he visto jamás), y al resto del elenco, en el que vemos a Kristin Scott Thomas como mamá Bolena, plantándole réplica a su maridito en plan "yo inventé el feminismo en el siglo XVI", aunque aquí esté un poco de bajas (¿Scott Thomas, mami de la Johansson y de la Portman? ¿Scott Thomas, la secundaria de lujo de "Cuatro bodas y un funeral", la exquisita MILF de "Juegos del destino", la del glorioso desnudo en "El paciente inglés"...? ¿Tanto así pasa el tiempo...?), a Ana Torrent en un papel casi de cameo como Catalina de Aragón, al que le saca bastante partido considerando que sobre el papel, sus diálogos son de puro culebrón (básicamente está para chulear en un par de escenas a las Bolenas... y el chuleo sale bien, qué decir, si falta el puro CHACHÁN de las teleseries mexicanas para completarla), y a Juno Temple upgradeada desde chica violada en "Expiación, deseo y pecado" a viborita de palacio aquí (a ese paso llegará a ser la bruja del cuento...).

IDEAL PARA: Quienes deseen ver una actuación magistral de Natalie Portman, además de babearse con Scarlett Johansson... (y no, lo siento, el poco sexo que hay está grabado con la cámada desenfocada).

P.D. En Chile fue estrenada como "La otra". Pero he preferido el título argentino porque al menos contiene el apellido "Bolena", como corresponde.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Comentario en Sobre El Mundo Del Cine.
-- (Ir a la página) Comentario en Donde La Viste.
-- (Ir a la página) Comentario en Fosfenos.
-- (Ir a la página) Comentario en Cinesfera.
-- (Ir a la página) Comentario en Libros, Viajes, Películas, Música, etc.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Escena del matrimonio de María Bolena [en inglés, sin subtítulos]. -- Escena del nacimiento del hijo bastardo de María Bolena, con Ana Bolena revolviendo el cotarro para quedarse con Enrique (¡¡¡QUÉ MALVAAAAAADAAAAAA...!!!) [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 20 de noviembre de 2008

"Un hombre de dos reinos" (1966).


-- "A Man for All Seasons". Inglaterra. Año 1966.
-- Dirección: Fred Zinnemann.
-- Actuación: Paul Scofield, Wendy Hiller, Leo McKern, Robert Shaw, Orson Welles, Susannah York, Nigel Davenport, John Hurt, Corin Redgrave, Colin Blakely, Cyril Luckham, Jack Gwillim, Thomas Heathcote, Yootha Joyce, Anthony Nicholls.
-- Guión: Robert Bolt, basado en su propia obra teatral.
-- Banda Sonora: Georges Delerue.

-- "Un hombre de dos reinos" en IMDb.
-- "Un hombre de dos reinos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Las cosas están candentes en Inglaterra. En la Era PreShakesperiana, reina omnipotentemente el chulo Enrique VIII. Ya sabemos, Mr. CutHeads. Enrique VIII está impaciente porque Catalina de Aragón, su legítima esposa por dispensa de la Iglesia Católica (era esposa de su ahora finao hermano) no le ha dado hijos varones. Además, está más que califa con una cortesana llamada Ana Bolena, y ha convertido su asuntillo de sábanas en una cuestión de Estado. Por tanto... Zero tolerance must be shown against all traitors!!! Run the traitors against the wall!!! Tomás Moro, un tipo demasiado principesco para abandonar el poder, y demasiado correctito para profitarse de éste, está en la encrucijada. ¿Apoyará a su viejo amigo Enrique VIII, o más bien obedecerá a su conciencia y se negará a prestarle juramento? Todos le dicen: "Tomasito, Tomasito, pues doble el espinazito y preste juramento". Pero él, es que no, es que si juro en falso y después me voy ante el Tribunal de Dios, pues qué va a decir... El que sepa un poco más de Historia Universal, sabe en qué termina el asunto. Para el que no, me limitaré a decir que el argumento de esta peli sigue con bastante fidelidad lo que sucedió entre Enrique VIII y Tomás Moro, por allá a inicios del siglo XVI. Para lo que eso importa, claro está, porque lo advierto desde ya, esta peli no tiene efectos especiales, y no aparece ningún ninja haciendo el sayayín, así es que no sé quién de la New Generation querrá verla, pero es bien histórica, eso sí...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hubo una cierta tendencia entre los intelectuales del siglo XX, a crear una tonelada de obras del género "individuo vs. sistema", en donde el individuo representa la libertad de elección y es muy positivo y chupi, mientras que el sistema (cualquiera sea el sistema) es malvado y totalitario y listo. Me refiero a cosas tan dispares como, por ejemplo, "1984" de George Orwell, o las obras de teatro de Bertolt Brecht. El tema ha perdido fuelle en el XXI, a favor del sistema, por supuesto, porque la sociedad ha evolucionado de una manera muy curiosa: los capitalistas aprendieron que el individualismo era apreciado, y por lo tanto lo agarraron, etiquetaron, envasaron y estandarizaron, y ahora todos pueden darse el lujo de "ser libres" sin pagar el costo de serlo (ya sabes: pensar por tí mismo, tener emociones por tí mismo, preocuparte de otros prójimos que quieren ser libres...), y que optan por la solución módica y retail de integrar libremente alguna tribu urbana en la que, por supuesto, sus pares les dirán cómo tiene que vestirse y qué pelis debe ver (pero es libre para ingresar o salir, eso sí). Pero en esa época, querer ser libre era otra cosa, era en verdad hacerse responsable de uno mismo y de las opciones personales (qué caray, ya me puse sartreano, rayos...). Dentro de esa óptica se inscribe esta peli, "Un hombre de dos reinos", que toma el episodio histórico de la objeción personal de Tomás Moro (basada en sus principios católicos) contra Enrique VIII que ha abjurado del Catolicismo y se ha proclamado CEO de su propia Iglesia, it's good to be King, y que pretende imponer el Cielo o el Infierno por decreto, como un Zeus Tonante cualquiera. El creador de esta obra (la teatral y el screenplay para la pantalla) es Robert Bolt, un dramaturgo que ya tenía currículum en esto de las obras del género "individuo vs. sistema". Este es el punto más alto de su carrera. Y en verdad que es un punto alto. La peli luce añeja, tanto por sus planteamientos morales como por su puesta en escena, que probablemente ya era pasada de moda en sus días, pero aún así, sigue siendo una pieza sólida y potente.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos porque, de manera muy inusual, es una recreación bastante fiel a la realidad histórica. Desconozco si la historia es así, literalmente y casi diálogo por diálogo, pero sí capta más que bien la problemática de aquel tiempo, entre los protestantes que criticaban a la Iglesia Católica y no veían con malos ojos el salirse de ella, pero siguiendo en eso del Cristianismo, y los católicos que preferían obedecer a su conciencia, aunque para ello tuvieran que ir a dar al cadalso (aunque ahora sin leones, afortunadamente, que en dieciséis siglos algo había evolucionado el mundo). Están presentes, y bien retratados, no sólo Moro y Enrique VIII, sino también los omnipresentes Wolsey y Cromwell, así como el Arzobispo Cranmer. El desarrollo de la trama no se arredra tampoco en entrar en los meandros de la política de la época, un poco simplificado por supuesto, pero aún así con bases sólidas. Esta peli puede enseñar bastante más sobre la Reforma Protestante, que muchos tomos de aburridas investigaciones repletas de pedantería académica.

-- Es también una peli muy fiel al Zeitgeist intelectualoide post Segunda Guerra Mundial. Recordemos que en 1945, las fuerzas de la libertad y la democracia habían triunfado sobre la malvada Alemania Nazi, y por ende, en consecuencia, Heidegger pasó un tanto de moda, en beneficio de los pensadores champañizquierdistas (Habermas, Marcuse...), y en particular del Existencialismo a la Sartre, que Jean Paul Sartre era heideggeriano, pero no en versión renanonazi como el alemán sino en la versión comunista de café vienés que se estilaba en Francia desde la Belle Epoque. Todo ese espíritu rebeldemente individualista, crítico y refractario a la sociedad de masas, y por ende muy "antisistema", signifique esto último lo que signifique entonces y ahora, encaja muy bien en esta peli en donde el héroe es un intelectual (¡era que no!), en lucha no sólo contra la autoridad de Enrique VIII, sino también contra esos odiosos filisteos que, habiendo optado por la saludable opción de salvar sus cuellos del hacha del verdugo, prefieren abjurar de su conciencia y hacerle genuflexiones al deicida coronado. Por supuesto que en los '60s estaban también los hippies, el amor libre, The Doors y James Bond, pero los intelectualetas izquierdistoides en su torre de marfil jamás se enteraron de ello (bueno, salvo por ese libro de 1965 en donde trataron de destripar filosóficamente las novelas y pelis de James Bond, cuando me acuerde del título les cuento), y si lo hicieron, fue para sentir viva repugnancia. Esa es la atmósfera que late detrás de esta peli, y la luce muy bien. Quizás por eso luce un tanto avejentada, incluso para su época (salvando la resolución de la imagen y otros detalles técnicos, lo más bien podría haber sido rodada diez años antes, y nadie se habría dado cuenta).

-- El guión. Es soberbio. Es brillante. Fiel a su herencia y extracción teatral, esta peli enfatiza en grado supremo los diálogos por sobre toda otra cosa. Casi no hay acción. Todo transcurre en habitaciones encerradas, y todo el suspenso sale de los intercambios de diálogos. ¡Y qué intercambios! Tomás Moro era abogado y erudito, y eso se ve más que bien en sus diálogos, filosos como navajas. También sus oponentes tienen perlas de diálogos. Generalmente, adaptar obras de teatro al cine trae consigo el peso de tener que desmohosar una obra que está hecha para ser condensada en un puñado de pocas escenas sobre un escenario sin muchos medios, y eso que en el teatro uno lo acepta de manera natural, en el cine luce pobre y sin vida. Se esforzaron porque, a pesar de ser una peli muy teatral, se viera también cinematográfica, y eso se agradece. Pero esto, sin detrimento de la parte dialogada, que es el planteamiento principal del conflicto.

-- Fred Zinnemann. El hombre tras pelis como "A la hora señalada", "De aquí a la eternidad" o "El día del chacal" muestra aquí una vez más por qué es un grande del cine. Quizás no es lo que llamaríamos un "director de autor", pero sí que sabe sacar el máximo potencial cinematográfico. En este caso, Zinnemann opta por dejar transcurrir las escenas de diálogos sin ningún escollo, pero de tarde en tarde, intercala algunas ominosas gárgolas góticas, muy simbólicas de lo que en verdad está ocurriendo. Su narración es parca, adusta, a ratos muy poco amistosa con los sentimientos del espectador. En manos de un director menos inspirado, podríamos considerar esto como una muestra de poca creatividad. Pero viendo la obra misma, es obvia la opción de Zinnemann. Para este hombre, lo importante es la historia, los personajes y los diálogos. Todo lo demás es irrelevante. De ahí su montaje a ratos tan crispante en la sobriedad. Una opción arriesgada, pero que debido al rico trasfondo de la peli, muestra al final de lo que es capaz.

-- La puesta en escena es notable. No estamos aquí frente a una gran superproducción hollywoodense con grandes decorados de cartón piedra, fingiendo un Renacimiento que, estilo "Diana de Francia" o similares, nunca fue sino en la calenturienta mente de los escenógrafos y diseñadores de vestuario. Todo está rodado en locaciones, las habitaciones son oscuras y frías como de seguro lo eran en la época (no debemos olvidar que cualquier época anterior a la nuestra era notoriamente más pobre en recursos, y cosas como "Corazón de caballero" no pasan de ser pura mitología costuril), y todo es espartano a decir basta, incluyendo los ropajes, que no lucen como si los productores tuvieran contrato con Dolce & Gabbana. Debe ser una de las pelis de look más fielmente históricorrenacentistas que se ha rodado jamás.

-- Sería casi insultante mencionar las actuaciones, como si uno pudiera impunemente entronizarse incluso desde más arriba. Paul Scofield es un brillante Tomás Moro, que no cae en el estereotipo del iluminado maniático, sino que en todo minuto se comporta como un ser humano normal y corriente, puesto en su situación únicamente porque tiene un cargo de conciencia, sin que esto lo convierta en el Mesías que vendrá a salvar el mundo. A su lado Wendy Hiller como su esposa, a ratos pareciera que destiñe, pero en la escena del cadalso entendemos más que bien las frustraciones y rabietas que pasa porque le tocó el esposo que le tocó. Leo McKern en su rol de Cromwell, está insuperable como el maquiavélico villano invitado. Robert Shaw hace poquitas apariciones como Enrique VIII, pero está muy equilibrado, como tipo jactancioso y mimadito, que trata a todo y a todos como si fueran sus juguetes personales. El gran Orson Welles hace una aparición de cortesía como Wolsey, y en sus escasos minutos está grande como la vida, como siempre (en esos años empezaba a aumentar de peso, así es que "grande como la vida" puede leerse en más de un sentido; nos referimos, por supuesto, al sentido actoral y no al gastroenterológico). Susannah York (sí, la que una década después será la mamacita de Christopher Reeves en "Superman") actúa como la hija de Tomás Moro, con enorme carisma, pero sin pasarse a robar la peli. Y para no extenderme más (aunque siendo injusto con el resto del elenco), digamos que el secundario que John Hurt hace aquí, lo catapultó después a la fama (¡John Hurt, hombre! ¡"Expreso de medianoche", "Alien", "El hombre elefante", "1984", "Hellboy"...!).

IDEAL PARA: Ver una peli sin duda un tanto añeja para la sensibilidad del XXI, pero que es un estupendo ejemplo de las alturas a las que puede llegar el cine cuando un buen director encuentra un buen elenco y un guión con profundidad.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "UN HOMBRE DE DOS REINOS".

-- (Ir a la página). Comentario en Panorama Católico Internacional.
-- (Ir a la página). Comentario en Cine Forever.

VIDEOS.

-- Trailer original del año 1966 [en inglés, sin subtítulos]:

-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos]: -- Un trepa trata inútilmente de consagraciarse con Moro. Este le despide, y el otro se va contrariado. La familia le pide a Moro que lo arreste, y éste lo excusa diciendo que no ha violado la ley. Cuando la familia le dice que no importa, que si hay que romper la ley para atrapar al Demonio entonces se rompe y se acabó, Tomás Moro defiende la obligación de acatar la ley, aunque eso signifique dejar escapar al Demonio [en inglés, sin subtítulos].

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