11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 19 de abril de 2009

"Gran Torino" (2008).


-- "Gran Torino". Estados Unidos / Australia. Año 2008.
-- Dirección: Clint Eastwood.
-- Actuación: Clint Eastwood, Christopher Carley, Bee Vang, Ahney Her, Brian Haley, Geraldine Hughes, Dreama Walker, Brian Howe, John Carroll Lynch, William Hill, Brooke Chia Thao, Chee Thao, Choua Kue, Scott Eastwood, Xia Soua Chang.
-- Guión: Nick Schenk, basado en una historia de Dave Johannson y el mismo Nick Schenk.
-- Banda Sonora: Kyle Eastwood y Michael Stevens.

-- "Gran Torino" en IMDb.
-- "Gran Torino" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hi-hmaaaaaá... El 'hood está siendo invadido por chi-nóoo... De ojo lasga-do... Y ahora, una de sus últimas residentes, la esposa de Clint Eastwood, está entreteniéndose en cultivar narcisos desde el lado de abajo del cementerio. El cura dice algunas palabrillas optimistas (ya saben: no sabemos nada de la muerte, pero soy tan chupi que el Señor me ha contactao y me dijo "no sabes nada, pero ten esperanza igual", miren qué chupi soy siendo cura). Clint Eastwood, como vejete heredero de Corea (¿quedan todavía vivos? ¡Yesú, ésa guerra fue hace casi sesenta años!), y como digno superviviente de la industria del automóvil yanki, ese firme y que no se inficcionaba de gremlins, stand still en medio de chinosería y de espaldasmojadas que invaden el antiguo barrio WASP. Sin embargo, Clint es... ¡¡¡CLINT!!! ...y ya sabemos que eso significa: troubles are coming. Al lado se ha mudao una de esas familias chinas ("mmmmmm... laosianos, los conozco bien", lo siento, tenía que citarlo, es el único chiste que me gustó de esa serie de TV...). Los hmong, una raza de chinos que viven entre Laos, Tailandia y Vietnam (er, ya sé, eso hace que no sean chinos, pero es que si hablo de chinos, todos me entienden, si es que son toos unos racistas dentro del armario, joer...) vienen con cola, resulta que algunos hmong integran las gang de toda la vida, y le empiezan a p**tear la vida al crío de la familia. En una de las tantas, se arma la rosca mosca, y terminan cruzando el cesped ¿hasta dónde? Hasta la casa de... Clint. Sale entonces Clint y les dice: "you've got to ask yourself one question: Do I feel lucky? Well, do ya, punk?", con la escopeta de rigor para marcar bien el punto. A partir de entonces, los hmong encuentran que diabloblanco-Cliiiiiint debe ser adora-do... Y Clint, hombre que pasa olímpicamente de su familia, que empieza a escupir sangre de manera cada vez más preocupante, y que apilaba congéneres de sus vecinos a paladas para usarlos de sandboxes en las trincheras de Corea, debe entrar una vez más en acción, para enseñarles que, aunque su antiguo eisenhoweresco barrio se haya transformado en un chinatown, aún se necesita un damn blanco para colocar las cosas en su sitio.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Y pensar que alguna vez actuó en cosas como "Tarántula". Clint Eastwood ahora es uno de los más respetados directores de todo Hollywood. ¿Por qué? Bueno, por dos razones substanciales. En segundo lugar (partamos así, como las misses, por el tema del suspenso), porque es el último de los clásicos, uno de los últimos tipos que rueda cine como la gente decente, por Dioh, y no como esos malditos videocliperos estilo McG (nada en contra de esto último, por supuesto, pero esa manada de wannabes tiende a confundir el medio con el mensaje). Y en primer lugar, la razón más importante, porque Clint makes money, baby. Ya se sabe que lo importante es hacerlo y no cómo se haga, en realidad (ahí tienen la interminable saga de "Rápido y furioso" y secuelas para confirmar que hacer dinero no necesariamente tiene que ver con calidad), pero el público, que algo sabidillo es del tema, le ve las virtudes: la de contar una buena historia con pulso y sin que le tiemble la mano al vejete. Después del éxito crítico de "Million Dolar Baby", se lanzó a ese gran díptico que es "La conquista del honor" y "Cartas desde Iwo Jima", y luego, cuando parecía que empezaba a escupir sangre el vejete, nos descarga primero "El sustituto" como aperitivo, y después, a renglón seguido, este otro winchesterazo como plato de fondo. Así se hace, Clint, y dáles una por mí.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por lo obvio: esta peli es un drama potente. Un dramón de los de toda la vida. Tenemos el personaje que vive con la culpa del pasado, en este caso de lo bestia que se ha portao en Corea, y le vemos aceptando y tomando la oportunidad de redimirse. A ratos, Clint Eastwood insiste en tratar de darle un tono de comedia, con resultados un tanto chuscos (que cae en la autoparodia, vamos, que Clint nunca ha sido el mejor comediante del mundo), pero cuando el asunto se pone serio, Clint es el más serio de todos, caramba. De la dirección ni hablamos, que Clint Eastwood siempre ha sabido donde poner una cámara y poner el corte preciso (incluso hasta las escenas chuscas tienen un montaje a lo menos decente), y aquí se luce como de costumbre. Pero de la actuación, tenemos a un Eastwood otoñal que bien podría alimentar aquel rumor que corrió en su tiempo, de que "Gran Torino" era la sexta entrega de Harry el Sucio, porque su personaje bien podría ser un Harry Callahan a medio morir saltando (incluso su personaje se apellida Kowalski, similar al detective de apellido polaco Pulovski que interpretaba en "El novato"). En ese sentido, esta peli es más que sólo una peli: es casi el testamento fílmico para esos personajes duros que Clint Eastwood ha venido interpretando desde el Pistolero Sin Nombre de "Por un puñado de dólares", "Por un puñado de dólares más" y "El bueno, el malo y el feo" en adelante. Un testamento necesario en una época plagada de metrosexuales meapilas que consideran que todo es correcto y carecen de todo sentido de la decencia, joer, que ser demócrata significa ser educado y generoso, y no un emotube narcisista bajao del Facebook, demonios. Clint Eastwood ya no pertenece a nuestros tiempos. Y se nota. Porque esta peli es crepuscular. Y también porque las audiencias hambrientas de algo más que fotologs y FXs, la han convertido, sólo en su paso por cines (falta aún la ronda por el DVD), en la peli más profitable de toda la carrera de Clint Eastwood, con ajustes por la inflación inclusive.

-- Podríamos decir que esta peli es la visión post-Bush sobre el crisol de razas, America ist wunderbar y todo eso. Después de que el ariocristiano George W. Bush y la Neocon Conga Orchestra interpretaran el Mambo de Irak, y amenazaran con crear el remake americano de la Gran Muralla China, por allá en el Río Grande, queda claro que América ya no es la patria de los WASP. Y esta peli trata justamente sobre el último WASP post-WorldWarII en un mundo plagado de otras razas. La ironía suprema es que el prota, que detesta a los orientales porque disfrutó como chino (bueno, ya me entienden) trepidándoselos a lo grande en Corea, es él mismo descendiente de inmigrante, un polaco por más señas. Y es que llegan con una mano por delante y otra por detrás, y ya bien instalados se ponen igual de chulos que lo que fueron con ellos (ya tenemos en Chile experiencia con las estiradas colonias, integradas por alemanes muertos de hambre, italianos muertos de hambre, griegos muertos de hambre y palestinos muertos de hambre, que llegaron a Chile y profitaron a costa del sufrido roto de toda la vida, y ahora tratan a patadas a los chilenos de siempre). El mensaje de la peli, intencionado o no, es claro: los inmigrantes ganaron, y los americanos en retirada. Y peor aún, se supone que los inmigrantes ganen porque Estados Unidos es un país de inmigrantes. No en balde, los WASP no descienden del orgulloso y autóctono piel roja, sino de una panda de puritanos a quienes no los dejaban vestirse de negro y usar sus graciosos sombreritos en Inglaterra, a quienes los patearon en la crisma los anglicanos por tomarse la Biblia demasiado a pecho y pretender que todos debían hacer lo mismo (ya saben de dónde vienen los neocon de toda la vida). Para colmo, los inmigrantes son hmong, que, como la chica dice, se supone que pelearon Vietnam al lado del Imperio Americano, y por ende, cuando los yankis tuvieron que irse por pies antes de que les metieran Saigón por el agujero sin luz, empezaron los norvietnamitas a chulearlos por enemigos del pueblo. O sea, los hmong vecinos de nuestro buen WASP tienen más que bien ganado su derecho a ser acogidos y asilados en suelo estadounidense, por más que a los WASP la perspectiva les fastidie.

-- La peli también es una interesante parábola sobre la religión y sobre la redención. Hay un sacerdote católico métomentodo que insiste en que su amigo imaginario el carpintero judío le obliga a pontificarle a los demás como llevar su vida, pero como de costumbre, sus rituales no pueden hacer la gran cosa por un hombre que es incapaz de perdonarse a sí mismo. A ratos, Clint Eastwood pareciera estarse riendo entre dientes, equiparando sutilmente a los católicos con los rituales chamánicos de los hmong: no en balde, en la peli se presenta el ritual de la muerte católico, en abierto contraste (¿contraste?) con el ritual del nacimiento hmong. Al final, la desoladora conclusión es que los rituales externos no sirven de nada, vengan del credo que vengan, y que el verdadero perdón y expiación debe venir del interior de la persona, a costa de un duro trabajo espiritual interior, no del camino facilón de invocar frasecitas hechas domingo tras domingo hasta convencerse de qué bueno soy. Al menos, esta es la única manera de explicar un final que, de otra manera, sería un tanto desconcertante (no, nada de spoilers aquí).

IDEAL PARA: Ver a Clint Eastwood haciendo testamento y firmándolo ante notario... y mostrando que tiene bienes cinéfilos suficientes para repartir.

VIDEOS.

domingo, 22 de febrero de 2009

"Escondidos en Brujas" (2008).


-- "In Bruges". Inglaterra / Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Martin McDonagh.
-- Actuación: Colin Farrell, Brendan Gleeson, Ralph Fiennes, Clémence Poésy, Jérémie Renier, Thekla Reuten, Jordan Prentice, Zeljko Ivanek, Elizabeth Berrington, Rudy Blomme, Olivier Bonjour, Mark Donovan, Ann Elsley, Jean-Marc Favorin, Eric Godon.
-- Guión: Martin McDonagh.
-- Banda Sonora: Carter Burwell.

-- "Escondidos en Brujas", sitio oficial de la peli en español.
-- "Escondidos en Brujas" en IMDb.
-- "Escondidos en Brujas" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Brujas. Putafuck city. Qué ciudad más fea. Ray está cabreado, fuck-fuck-fuck, fuck-city. Su buen amigo Ken (sí, en serio, se llama Ken, como el de Barbie, pero éste es viejito y gordo, ¿OK?) le dice que Brujas no está mal, que no es esa cité de megde que el otro piensa, que la mire, que goce su entramado gótico y todas esas zarajandas. Bueno, Ray es el jovencito (algo así, en realidad: es Colin Farrell, que como jovencito calificaría sólo en "Beverly Hills 90210", ehm), y como buen jovencito, es impaciente y cree sabérselas todas. Pero carga con su karma. Su primer trabajo salió fuck-fuck-fuck. Básicamente lobotomizó a un crío de un balazo. Sin querer, por supuesto (el blanco era un sacerdote, pensándolo bien vaya uno a saber si al niñato lo libraron de algo, quién sabe...). El caso es que tienen que estar ahí. ¿Por qué? Porque ambos son asesinos, y han sido contratados para hacer un trabajillo. Se supone que en Brujas o algo así. En realidad no están muy bien informados. El caso es que, entre espera y espera, terminan saliendo. El jefe justo llama, y por supuesto que se mosquea. En la salida, el buen Ray, que es el jovencito, como decíamos, aprovecha de ligarse a una calentorra. A la noche siguiente, Ray sale en busca de fuck-fuck-fuck (ahora no en el sentido peyorativo de la palabra, por supuesto). Mientras tanto, arriba la llamada. Ken la contesta. Ahora sabe cuál es el blanco. Dentro de poco, Brujas se llenará de sangre. Porque la de líos que se están armando, harán que en definitiva las balas vuelen, y todo se convierta en un infierno del Bosco... Sí, el Bosco... Ya saben, el pintor flamenco... Del siglo XV... ¡Bastet mía, es que a estos niños en la escuela no les enseñan nada, hoy en día...!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La larga sombra de "Snatch", y la más larga aún de "Pulp Fiction". En los '90s se puso de moda el reciclaje, no sólo de desechos por ecologismo, sino también de antiguos códigos visuales del cine, la televisión... Quentin Tarantino destapó la olla en materia de ultraviolencia con la VIOLENCIA/glamour "Perros de la calle", y con la GLAMOUR/violencia "Pulp Fiction". Los directores enloquecieron. Todos querían ser Tarantino. Y se pusieron a tratar de ser grandes cineastas imitando a Tarantino (los tarados de siempre, que quieren ser diferentes haciendo todos la misma nueva cosa diferente...). Hubo alguno que consiguió crear cosas interesantes, como Guy Ritchie ("Juegos, trampas y dos armas humeantes" y "Snatch", fundamentalmente), o como esa bizarrada que es "Hermosas criaturas", pero en general el subgénero se hundió en una marejadilla de imitaciones (piénsenlo: Quentin Tarantino era el escarabajo estercolero del cine, haciendo bolitas de caca de cine, y sus imitadores eran los escarabajos peloteros que hacían bolitas de caca de Tarantino, que a su vez hacía bolitas de caca de cine... penoso, ¿eh?). En los 2000s, el género se terminó de hundir. ¿Para siempre? Pareciera ser que no. Porque con Tarantino pasó aquello de que, de tanto reciclar lo viejo y reensamblarlo, terminas por crear algo nuevo. "Escondidos en Brujas" es una peli tarantinesca, sí, pero también tiene elementos propios. Aunque comparte mucho de la filosofía tarantinesca/ritchera, posee también un sello propio. Es lo que tiene la primera década del siglo XXI: después de la degollina generalizada de códigos y referencias cinéfilas de los '90s, en que no quedó gallina con pescuezo, hubo que despertar de la orgía, empezar a retomar laboriosamente los pedazos rotos del jarrón, y reinventar el arte de contar viejas historias. Bueno, desde Homero y la Biblia que no hay nada nuevo bajo el Sol, pero las audiencias siempre piden algo que huela a nuevo. "Escondidos" podría ser la primera (suponemos que vendrán más) peli metapulpesca a lo Quentin Tarantino del siglo XXI. Lo que no está mal.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una peli sumamente equilibrada. El resultado es que puedes verla de muchas maneras. Puedes verla, en primera instancia, como una especie de fantasía tarantinesca al uso (matones, armas, absurdo existencial, relaciones humanas retorcidas de amor/pistola, lo de siempre, vamos). Puedes verla también como una especie de alegoría existencialista (los protas viajan de la mundanal Londres a la medieval Brujas y se impregnan de todo su ambiente metafísico, lo que de alguna manera puede ser una alegoría de la muerte, tema éste bien caro al Bosco, pintor cuyas pinturas son presentadas explícitamente en la peli). Y si esto es demasiado pesado y lo tarantinesco demasiado folletinesco, siempre queda una buena historia de personajes, sobre dos matones queribles y entrañables, a los que una terrible joputada del destino ha dejado varados en una situación incómoda.

-- La peli se ayuda sobremanera con las actuaciones. Colin Farrell, otrora niñito prodigio del cine (sus secundarios en "Sentencia previa" y "Daredevil", su rol en "Enlace mortal"...) y después caído en desgracia por "Alexander", "Miami Vice" o "El nuevo mundo", acá está otra vez con sus bonos altos, componiendo un personaje al principio bastante sobreactuado, pero que luego se va humanizando y entra en el juego, y se hace querible dentro de toda la torpeza de su personaje. Brendan Gleeson, eterno secundario de lujo ("Corazón Valiente", "Michael Collins", "El cocodrilo", "Troya", "Cruzada", "Harry Potter y el Cáliz de Fuego" y continuaciones, "Beowulf"...) al lado de Farrell es su contrapunto perfecto, aunque las motivaciones de su personaje sean, cuando menos, un tanto incomprensibles a ratos (¿cómo un asesino puede sobrevivir tantos años en el negocio, siendo tan buena gente?). Ralph Fiennes es el secundario de lujo, y se nota que se divierte de lo lindo. El personaje femenino del asunto en realidad no tiene mucho asunto (lo típico: ve a Colin Farrell y se enamora loca-altiro-perdidamente de él porque es... ¡¡¡COLIN!!!), pero como viene en el envase de Clémence Poésy, pues, no nos quejaremos mucho, hehehé...

-- Detengámonos por último en la ambientación. En castellano le pusieron "Escondidos en Brujas", o simplemente "Escondidos", porque diera la apariencia de que los sujetos fueron sacados de Inglaterra por una metida de pata hasta el gaznate. Pero el título original, que se traduce como "En Brujas", es mucho más acertado. Porque esta peli hubiera sido infilmable en otro lugar que no fuera Brujas. Quizás viajar a Brujas sea un puro bluff y la ciudad no sea más que otra metrópoli urbanita como hay tantas clónicas en este mundo hiperyankizado en que vivimos. Pero la Brujas de la peli es casi un personaje por sí mismo. Es una ciudad medieval, carnavalesca, metafísica, casi sobrenatural, la que es muy bien explotada, confiriéndole así a la peli un sello muy onírico, casi surreal. De hecho, los tramos rodados en interiores son con mucho los menos interesantes de la peli: son aquellos en exteriores los que consiguen fuerza y levantan una peli que, de otra manera, hubiera pasado por ser el enésimo epígono de Quentin Tarantino. En otros términos, esta peli consigue, para bien o para mal, entrar en la categoría de pelis únicas, que serían infilmables en otras condiciones. La peli tiene capitales yankis y está rodada en inglés, así es que estamos a salvo de algún remake infumable, pero si la remakearan, no podrían elegir ninguna locación de Estados Unidos (quizás Providence, y aún así no sería lo mismo).

OTRAS PÁGINAS SOBRE "ESCONDIDOS EN BRUJAS":

-- (Ir a la página) Tag de la peli en Blog de Cine, con varios comentarios y notas.
-- (Ir a la página) Comentario en El Criticón.
-- (Ir a la página) Comentario en Cinissimo.
-- (Ir a la página) Comentario en Notas de Cine.
-- (Ir a la página) Comentario en La Off Off Crítica.
-- (Ir a la página) Comentario en Las Horas Perdidas.
-- (Ir a la página) Comentario en Cinencuentro.
-- (Ir a la página) Comentario en It's Z-Time.
-- (Ir a la página) Comentario en CineFreaks.
-- (Ir a la página) Comentario en elcine.ws.
-- (Ir a la página) Comentario en Salasentral.
-- (Ir a la página) Comentario en Cinematografia.cl.
-- (Ir a la página) Comentario en Cinema de Perra Gorda.
-- (Ir a la página) Comentario en Bicho Raro.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Trailer de la peli [doblado al español de Ezpaña].

domingo, 5 de octubre de 2008

"Los crímenes de Oxford" (2008).


-- "The Oxford Murders". España / Inglaterra / Francia. Año 2008.
-- Dirección: Alex de la Iglesia.
-- Actuación: Elijah Wood, John Hurt, Leonor Watling, Julie Cox, Burn Gorman, Anna Massey, Jim Carter, Alan David, Dominique Pinon, Tim Wallers, James Weber-Brown, Ian East, Charlotte Asprey, Alex Cox, Tom Frederic
-- Guión: Jorge Guerricaechevarría y Alex de la Iglesia, basados en la novela de Guillermo Martínez.
-- Banda Sonora: Roque Baños.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En el frente de batalla, la mitad del mundo está siendo asesinada y tratando de asesinar a la otra mitad. Es la Guerra Mundial, después de todo, ¿no? Pero mientras cada bando alza su fusil para alzarse con la victoria, hay un irreductible galo que... hmmmmmm... bien, es alemán, pero me entienden la metáfora. Hay un alemán garrapateando palabras. ¿Qué palabras? Pues nada menos que el "Tractatus Indigesto-Filosoficus"... perdón, el "Tractatus Logico-Philosophicus", la más importante obra de la Deutschmaschinenkultur del siglo XX (chúpate ésa, Heidegger). La obra de Wittgenstein, que así se llama el paleto de marras, le da pretexto a un profe de Oxford muy chupi, de esos que dicen "con Wittgenstein llegó a su fin la Filosofía, pero como ya no podemos seguir avanzando en la investigación filosófica porque nunca hubo investigación de ninguna clase desde un comienzo, pues bien, explicaremos en la cátedra de Filosofía por qué la Filosofía es imposible y así seguimos cobrando el estipendio mensual", el profe de esta filosofía como "la buena vida", decíamos, está dando una cátedra. De la manera pesada, prepotente y autoritaria que tienen las vacas sagradas para expresarse desde su púlpito secular. Pero las cosas no serán tan sencillas. Porque este profe tiene un admirador, un jovencito que dice "quiero ser tan chupi como él", como el Platón de Sócrates, como el Moisés de Nap, como el rubio de WHAM! de George Michael... Y en fin, el jovencillo se ha ido a alojar en la casa de unos amigos del profe, con la esperanza de ser recibido. Craso error. El vejete no recibe a nadie. Demasiado vapor caliente alrededor suyo, me temo. Pero el joven wannabe no se rinde. Y sigue a la carga. Poniéndose de paso a tiro de dos chicas que, hmmmmmm... Sí, están muy apareables, ambas, a su manera anglicana la una y con su sabrosón toque latino, la otra. ¿Es acaso ésta la historia de un cultureta cuya guitarra de peanes líricos le hará oscilar violentamente entre dos amores que se derriten por un intelectual? Podría ser, pero entonces aparece... ¡¡¡CHACHAAAAAÁNNNNNN!!! ...el cadáver. Cruelmente asesinado. Ahora, unidos por la curiosa circunstancia de haberse encontrado el joven wannabe y el Poderoso Señor de la Filosofía en el sitio del crimen, la feliz pareja dispareja debe empezar a resolver... ¡¡¡LOS MISTERIOSOS CRÍMENES DE OXFORD!!! uaaaaaá, tengan miedo...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Las Matemáticas y la Lógica ya no son lo que eran. Antaño uno podía impresionar a la gente con esas cosas. Vean a Pitágoras, el chalao que viajó a Egipto, aprendió unos simpáticos trucos con numeritos, y luego se fue a Italia a fundar su propia secta de la que él, por supuesto, era el P*** Amo (eso hasta que le cayó la maldita raíz cuadrada de dos como un baldazo de agua fría). Aquellos eran gente temible. Tanto, que a la inteligentísima Hipatia, los cristianos de pro, guiados por su venerable Obispo Cirilo, la apedrearon y le arrancaron la piel con conchas de ostra, estando viva, por supuesto, quizás tratando de hacer un exorcisomo, vaya uno a saber (¿ya dijimos que este santo patrón del oscurantismo fue canonizado por la Iglesia Católica, ninguno de cuyos obispos tenga probablemente una puta idea de Matemáticas, más allá de llevar la contabilidad del 1%...?). Nunca podremos los historiadores calcular con certeza los alcances de la devastadora influencia ejercida por los adláteres de la Filosofía Analítica, por los buenos de Frege, Russell y Wittgenstein, en la demolición del prestigio profesional de los Matemáticos, al permitírseles enredarse de esta manera en los oscuros meandros de la Metafísica de los numeritos bonitos (¿los números expresan una clase de verdad irreductible sobre el mundo? ¡Toma, ya!). Bueno, los matemáticos nunca habían sido ajenos al arte de ser un rockstar (échenle un vistazo a la biografía de los matemáticos italianos del XVII, si es que se la pasaban en puros duelos, a pluma y pizarrón a falta de espada, claro está...), y la tendencia ha seguido en el XX con engendros como Nicholas Bourbaki o el tipo ése que resolvió el Ultimo Teorema de Fermat... De ahí a que saltara alguien escribiendo una novela conectando crímenes y Matemáticas, faltaba un paso. Y después de todo, ¿por qué no? Al final, las novelas detectivescas, al menos las del tipo quién lo hizo (ya saben, Agatha Christie, Sherlock Holmes) son ejercicios puros de lógica (bueno, algunas más que otras, si es que hasta la venerable Christie se le "olvidaba" sacar pistas de la carpeta sino hasta el final...). Alguien dijo en una ocasión que el cadáver es de plástico: realmente a nadie le importa quién es el muertito, sino la identidad del asesino y el entramado lógico necesario para identificarlo más allá de toda duda razonable, y el cadáver no es sino un pretexto para darle el puntapié inicial al juego lógico. O sea, tenemos el pretexto ideal para hablar, a propósito de los crímenes, sobre el problema de los límites del pensamiento, los límites de la lógica, los límites del sentido... ¿Y la novela de Ludwig Wittgenstein P.I., para cuando? Vale que era un poco mariconcito, y no da el tipo viril de un Humphrey Bogart, pero igual tener a Wittgenstein resolviendo crímenes en la Viena nazi da de sí...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Francamente no entiendo la inquina con la cual los críticos, tanto los profesionales como los amateurs blogueros (bueno, a mí para profesional me falta que alguien me pague, que para algo Cine 9009 es mucho mejor que otros blogs wannabes por ahí...), le han cobrado a esta peli. Porque esta peli es un policial bastante correcto. Un poco salido de madre a ratos (ese bus cargado de monguitos...), pero correcto. Hay una serie de muertes misteriosas, hay una investigación criminal en toda regla, el juego de sospechosos está bien tramado, y la resolución final es quizás un poco decepcionante, pero es congruente con el resto de la narración. ¿Qué más le piden a la peli? ¿Extasis místico, comunión, teofanía...? ¿Qué...? Claro que hay varias posibilidades de decepción acá: 1.- La novela original era mejor (no lo sé, no la he leído), 2.- Esperaban puro esperpento al estilo Alex de la Iglesia y les molesta que se haya adocenado un poco (¿y qué? ¡Déjenlo tranquilo, hombre, por Dios! ¿O acaso quieren que ruede "Acción mutante" y "El día de la bestia" una y otra vez hasta que esté en las náuseas de muerto, el pobre...? Además, ya había mostrado su amor por el policial clásico en "Crimen ferpecto", y si quiere seguir haciendo discretos homenajes, pues...), o 3.- Sobredosis de Matemáticas y Lógica (el promedio de la gente es ignorante y le disgusta pensar, y si mencionan cosas serias como Wittgenstein o el Teorema de Fermat en vez de misticismo pseudohistórico como en "El Código Da Vinci", se rebelan por la tangente). Pero en fin, aparcando todas estas cosas en el estacionamiento para minusválidos, tenemos un producto con un buen acabado, y bien hechito.

-- Crímenes y Matemáticas. Ecuación difícil, porque el asunto de los crímenes emociona por un tema visceral (vale, está bien eso del ejercicio de razonamiento, pero no en balde las novelas de crímenes más populares son las que involucran asesinato, no estafas ni adulterios), y el de las Matemáticas... Bueno, para ser matemático no hay que tener vísceras, de entrada. No se puede decir que la peli encaje bien ambas cosas, y pareciera a ratos que las conversaciones matemáticas van por un lado y la investigación criminal va por otro, pero es que, oigan... Ambas combinan mal, ¿lo sabían? Y la peli en eso es realista. Cuando se ponen a hacer disquisiciones matemáticas pareciera que los personajes están en la tercera nebulosa porque efectivamente el pensamiento matemático PERTENECE A LA TERCERA NEBULOSA. Las Matemáticas se necesitan corrientemente para sumar las monedas para el pan (bueh, con esta inflación, los billetes...), y para poco más que eso (ya sé, me van a dar la tabarra con los contadores y los impuestos, pero ¿cuántos de ustedes trabajan en empresas de auditoría, ah?). Las altas Matemáticas, ésas que permiten inventarse Bosones de Higgs o detallar en simulación los efectos de una detonación termonuclear, ésas son cosas para unos pocos iniciados, que viven en un mundo paralelo al nuestro. En efecto, ellos son frikis y hacen cosas de friki, sólo que como les pagan con generosas subvenciones del Gobierno para hacer modelos estadísticos sobre el envejecimiento de la población futura y la quiebra del modelo de pensiones vs. el calentamiento global, pues bien, nadie tiene la cara de llamarlos así. Y esta peli rescata bien esa cosa friki que tienen los matemáticos, de vivir en sus propias wittgensteiníadas. Que les aproveche.

-- Las conversaciones sobre Lógica están bien. Notablemente bien. Mucho público debe haberse aburrido con ellas, pero servidor estaba fascinado. Vale que a veces caían un tanto en el simplismo, pero no deja de ser un lujo tener una peli en la que parte importante del trasfondo está regido por el pensamiento de Wittgenstein y su "Tractatus Diarreico-Philosphh...", perdón, su "Tractatus Logico-Philosophicus", se hable de cuestiones acerca de si las Matemáticas son convenciones o son la realidad, si es posible tener certeza absoluta sobre el mundo o no...

-- Pasemos al apartado más puramente cinematográfico. La peli, aparte de caer en algunos clichés (la chica histérica, el estudiante medio perturbado, el ex-estudiante perturbado entero...), está en general bien resuelta. Las actuaciones son bastante buenas, si exceptuamos al más bien débil Elijah Wood y sus ojazos de sensible/sorprendido (el pobre fue, es y será por siempre Frodo, de "El Señor de los Anillos", y ya nunca se podrá sacar el cartel, aunque quiera... mejor haría retirándose del cine con dignidad), que no termina de encajar por completo en un personaje que, sin lugar a dudas, tiene sus complejidades (¿se habrá sentido incómodo con el mariconeo latente que es inherente a su personaje...?). A su lado, John Hurt está grandioso como el despreciable, mezquino y miserable matemático encerrado en su torre de marfil. Leonor Watling cumple con poner las curvas peligrosas (y sí, no es una de Hollywood ñoñamente recatada sino que hay topless, para felicidad del pobre Elijah Wood, mira como sufre el hobbit miserable ése...), y Julie Cox consigue dar el tipo como la chica pasadita de roscas (todos hemos tenido una así, y sabemos lo temibles que pueden llegar a ser). Y la banda sonora no es la gran maravilla, pero es un tanto atípica para los estándares hollywoodenses, y acompaña sin excesivo fastidio.

IDEAL PARA: Ver una peli de muertes misteriosas que quizás no sea imprescindible ni de lo mejor que ha hecho Alex de la Iglesia, pero que cumple con lo que se espera de una buena peli de misterio policial.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Sitio oficial en español.
-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en Blog de Cine.cl.
-- (Ir a la página) Comentario en Escribiendo Cine.
-- (Ir a la página) Comentario en Quizá Soñar.
-- (Ir a la página) Comentario en E.E.Y.A.U.D. Danny MacGill.
-- (Ir a la página) Comentario en Radiópolis en la Web.
-- (Ir a la página) Comentario de Ramón Monedero.
-- (Ir a la página) Comentario en Kinóptico.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [doblado al ezpañoh].



-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



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