11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 16 de mayo de 2013

"Iron Sky" (2012).


-- "Iron Sky". Finlandia / Alemania / Australia. Año 2012.
-- Dirección: Timo Vuorensola.
-- Actuación: Julia Dietze, Christopher Kirby, Götz Otto, Udo Kier, Peta Sergeant, Stephanie Paul, Tilo Prückner, Michael Cullen, Kym Jackson, Ben Siemer, Tom Hoßbach, Milo Kaukomaa, Vivian Schneider, Fang Yu, Irshad Panjatan.
-- Guión: Michael Kalesniko y Timo Vuorensola, sobre una historia de Johanna Sinisalo, basados en un concepto original de Jarmo Puskala.
-- Banda Sonora: Laibach.

-- "Iron Sky" en IMDb.
-- "Iron Sky" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una insípida cancioncilla pseudohawaiana de ésas que evocan hula-hula años '60s y Elvis Presley, acompañan imágenes de delicioso gusto retro (aunque estemos veinte minutos en el futuro, en concreto en 2018) de aproximación de un módulo lunar a... la Luna, claro, si es lunar no va a ser Marte pus hombrriiiiii... (Bueno, quizás para la secuela...). El caso es que el módulo aterriza, HEMOS VUELTO A LA LUNA LEÑE (sí, son yanketas de toda la vida), y cuando uno de los astronautas camina un poco más allá... NO FUCKING WAY!!! ¿Han visto una nave y a Sentinel Prime adentro? No. Han visto una base lunar. CON FORMA DE CRUZ GAMADA. SWÁSTICA. Antes que de puedan reportar cualquier cosa, uno de ellos es tiroteado y el otro capturado (hay estática, en Houston no escuchan, etcétera). Cuando los NAZIS DEL ESPACIO van y le abren el casco, descubren que el astronauta es... NEGRO (y nosotros el público con un enorme OH-CRAP, pobre cordero-entre-lobos). Mientras, tenemos una escenita de exposición (sin quebrarse demasiado la cabeza, se trata de una profesora dictando clases de "aprendan niños el trasfondo importante para entender esta peli", aunque gana bonus porque Julia Dietze está TOO MUCH SEXY para esta peli. En fin, el caso es que nos enteramos que los nazis después de la paliza pa'grande WWII y todo, algunos se fugaron a la Luna, construyeron una base escondida del resto de la Humanidad en el Lado Oscuro (técnicamente debería ser la cara escondida de la Luna, pero estamos en una peli de nazis del espacio, ¿vale?) y como Cthulhu en R'lyeh, esperan pacientemente regresar para CONQUISTAR LA HUMANIDAD!!! El caso es que le piden a la profesora que ayude con el astronauta, el astronauta se escapa, se topa con la chica, hay una escena de "astronauta muuuuuu noblecorazón salva a la chica y ella le tiritan los ojitos por el NO-ARIO", y vuelta a la captura. El caso es que el científico de turno, convenientemente el padre de la chica, descubre que el teléfono celular del astronauta (¿llevó un teléfono celular a la Luna? ¿Seriously? Ah, pero la peli es de Finlandia, así es que debe ser Nokia) sirve para mejorar chantipiruli el rendimiento de sus Multivac, y ¡hala! ¡¡¡A CONQUISTAR EL UNIV...!!! Er, no, esperen, se descargó la batería del celular. Pero en la Tierra... ¡hay más! Así es que partirá una expedición a la Tierra para tener más teléfonos celulares con los cuales mejorar el rendimiento de las computadoras y que por fin la gigantesca chorrotenave espacial Gotterdammerung despegue (uno de los mejores momentos del soundtrack es cuando irrumpe el himno "Götterdämmerung muss fliegen, Maschine steigt in den Himmel...", aunque mucho más adelante, eso sí). Llevándose al astronauta negro que, por su beneficio... ¡¡¡LO HAN CONVERTIDO EN BLANCO!!! La serie de eventos que desencadenarán la NAZIENBLITZKRIEG sobre la Tierra, ha comenzado. Y la batalla por lanzarse al asalto de la taquilla, también (aunque, tratándose de una peli independiente de Finlandia financiada en parte con crowdsourcing y sobre nazis del espacio, el downer ending es casi inevitable).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Un día, Jarmo Puskala tuvo un sueño. Nazis. Del espacio. Le compartió su idea a Timo Vuorensola, quien dijo que iba a dirigir la peli con dos condiciones. 1.- Udo Kier iba a interpretar un papel. 2.- Laibach iba a hacerse cargo de la banda sonora. En la peli definitiva tenemos a Udo Kier como principal jerarca nazi, y a Laibach en el soundtrack (con todo, el remix de "B-Mashina" fue utilizado sólo para el trailer, y no figura en la peli misma). La cosa empezó en... ¡2006! y es por lo tanto tan vieja como Cine 9009, blog que al momento de postear esto es casi un veterano de la blogósfera en español (por ende, la idea de "base scifi desconocida en la Luna" no la plagiaron de "Transformers 3: El lado oscuro de la Luna"). Conseguir el dinero fue lo complicado, por supuesto. Parte se financió por crowdsourcing, con fanáticos de todo el mundo contribuyendo. Que la peli sea una coproducción entre Finlandia, Alemania (¡¡!!) y ¡¡¡AUSTRALIA!!!, algo debería decir. Se estrenó finalmente en 2012, después de una campaña viral por YouTube en donde escuchamos "B-Mashina" en un trailer, y "Under the Iron Sky" en el otro. Sin mucho bombo ni platillo, porque 1.- Qué distribuida va a querer quemarse con una peli en donde los nazis no sean mala gente como en "Bastardos sin gloria", y 2.- Qué persona va a querer ir al cine a ver una peli con nazis del espacio (además del ridículo inherente a la idea, tan de pulp, tan de serie B, tan '50s, está el hecho de que te miren con sospecha por ¿¿¿ERES NAZI, ACASO, ERES NAZI, AH???). En Inglaterra, la distribuidora la estrenó en cines UN SOLO DÍA, aunque la presión de los fanáticos los hizo cambiar de opinión después (tampoco es que haya recaudado la repipa de dinero, claro). Pero siendo una peli de nazis del espacio y con baja recaudación, está lista para transformarse en peli de culto. De hecho, ya corren rumores de que quieren rodar una precuela (¿Antártica, 1945, perhaps?), y una secuela (¿Planeta Rojo, "Red Sky", comunistas del espacio, maybe?). Déjenme darles una pista. Si ruedan cualquiera de las dos, ahí estaré. Y si ruedan las dos... también.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Probablemente sea mucho decir que "Iron Sky" es una buena peli. Queda en deuda en más de un aspecto. Pero desde luego que es una serie B muy distinguida y con suficientes puntos fuertes como para merecer un vistazo. Ya la sola premisa vale por lo delirante (nazis del espacio), o por lo menos, por lo poco correcta políticamente. También son delirantes las ideas para "Battleship" y "Pacific Rim", y aparte de quejarse por si son malas o buenas, no veo a nadie diciendo que el concepto en sí sea absurdo, ridículo o abstruso. Así es el mundo, a Hollywood se le perdona todo y a los independientes nada. Además, la ejecución es bastante buena, considerando que estamos frente a una peli independiente. Los gráficos son notoriamente buenos, quizás no tanto como Hollywood, pero hablamos de una peli financiada con el vuelto del pan aquí, por lo que la nota es espectacular. Lo que a veces parezca lastrarse un poco por parecer estancado en la época técnica de las cinemáticas del "StarCraft" de los '90s, se compensa por la inventiva en el diseño de las maquinarias (esos zeppelines nazis del espacio están de lujo). El guión es un poco endeble y está provisto con algunos agujeros de guión bastante grandes (¿en serio nadie descubre que el blanquito homeless predicando el futuro holocausto nazi no es un astronauta perdido en la Luna? ¿Nadie nunca le tomó las huellas digitales? ¿Nunca llamó por teléfono a alguien de la NASA para reportarse?), pero la peli pareciera evitar de manera deliberada un tratamiento digamos "realista", en beneficio de la farsa payasesca llevada a todo lo alto, consciente de que está jugando con un material demasiado ridículo de por sí como para más encima hacer el loco de tomarse a sí misma demasiado en serio. El humor funciona mejor en algunos lados que en otros, y las bromas sobre Sarah Palin parecieran tener fecha de caducidad (leñe, en 2012 ya Sarah Palin era una foto en los libros de historia), mientras que las alusiones pueden ser algo descolocantes (la alusión a "Doctor Insólito" es interesante, pero la alusión al viral de Hitler de "El hundimiento" es algo gratuita). La acción pareciera ser una sátira en forma del estilo de cine de Michael Bay y Roland Emmerich, y de hecho las escenas de destrucción en las ciudades yanketas tienen un aroma a "Día de la independencia" y "Armagedón" que tiran pa'trás, no en el presupuesto claro pero sí en cierta mirada, cierto modo de rodar... (Una escena de destrucción de edificio de hecho es reminiscente de la secuencia de apertura en que un meteorito calibre 45 perfora un edificio, en "Armagedón"). Pero en donde la peli brilla, es acumular cuanto cliché sobre los nazis puede, uno sobre otro, una pila de clichés que hacen el espectáculo en general muy divertido de ver en su exagerada exagerosa exageración: lo malos malísimos que son los nazis, su constante desprecio por los Untermenschen, la base lunar con forma de esvástica, su tecnología dieselpunk, su fijación por la pureza racial, las puñaladas traperas para ascender... Gana enteros además porque los nazis hablan alemán, en vez del típico "ahora que estamos solos y el héroe americano no anda rondando aquí, hablamos en inglés shakesperiano de toda la vida". El retrato que la peli hace de los nazis no es condescendiente ni positivo, pero tampoco busca demonizarlos como lo haría una producción yanketa al uso, para mostrarnos lo bueno buenísimos que son los yankis versus esos malvados nazis. Parte de por qué los nazis son como son en la peli (incluso torpes y chapuceros, y la peli hace burla también de este cliché) es porque han estado en aislamiento en la Luna, tal y como el par de escenas con "El gran dictador" de Chaplin lo demuestran (en un rasgo de genio del guión, la profesora enseña que "El gran dictador" es un corto de 10 minutos alabando a Hitler por la famosa escena del globo terráqueo, y cuando en la Tierra tiene la oportunidad de ver el largometraje entero y sin censura...). Por otra parte, la peli juega con el cliché de "América salva el mundo" con una evidentísima mala leche: América en efecto salva al mundo e incluso insiste en sacrificarse salvando al mundo saltándose los tratados internacionales de desmilitarización del espacio de paso (por nuestro propio bien, que no se nos puede dejar solos, leñe), pero por un lado lo hace por la publicidad, y por el otro el resto del mundo igual colabora (la única de las grandes potencias que no envía su propia nave espacial estilo Robotech es... Finlandia). Al final, todo esto rematará en un final irónico, muy irónico, pero a la vez muy deprimente. Y, podríamos decir, quizás mucho más acorde a la realidad de lo que sería una situación como ésta, que el final promedio de blockbuster yanketa de "el águila calva os tutela, kids".

-- Dos puntos muy buenos de la realización. Uno, las actuaciones. Julia Dietze tiene una excelente pasta de comediante (además de ofrecer algo de fanservice... incluyendo bonus adicional de PARODIA DE FANSERVICE con una escena de ella en lencería... de abuela, porque es una nazi), y Christopher Kirby como el astronauta negro, aunque no es capaz de seguirle del todo el paso, igual lo hace bien. Udo Kier como el jerarca nazi y Götz Otto como su segundo al mando también lo hacen bien, más el primero que el segundo, pero bien. Stephanie Paul es la Presidenta, en evidentísima sátira de Sarah Palin, que mejor le quedó a Julianne Moore en "Game Change", vale, pero es que la Moore es mucha Moore también. Y Peta Sergeant es su mano derecha, interpretada como si viviera con regla permanente desde la menarquia. Y el segundo punto, es el excelentísimo soundtrack que se manda la banda eslovena pseudonazi Laibach, que es capaz de combinar en un todo coherente cuanto leitmotiv facho se le pone a tiro (algo de pop hawaiano, algo de himno nazi bombástico, y mucho-mucho-mucho Wagner, además de una velada inclusión de la Marcha Imperial de Darth Vader en un punto), y hace mucho por levantar la credibilidad de una peli cuya ejecución misma estaba bastante difícil.

IDEAL PARA: Ver una excelente peli pulp serie-B que a través de toda la imaginería de los nazis del espacio se las arregla para satirizar los peores vicios del cine de acción de Ciencia Ficción de Hollywood.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés y alemán, subtítulos en español].



-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- ¿Discurso inspiracional estilo peli de Hollywood? Llame a su nazi favorito [en inglés, subtítulos close caption en español].

jueves, 16 de agosto de 2012

"Escape a Atenas" (1979).


-- "Escape to Athena" (título original en inglés), "Evasión en Atenea" (título en España). Inglaterra. Año 1979.
-- Dirección: George Pan Cosmatos.
-- Actuación: Roger Moore, Telly Savalas, David Niven, Stefanie Powers, Claudia Cardinale, Richard Roundtree, Sonny Bono, Elliott Gould, Anthony Valentine, Siegfried Rauch, Michael Sheard, Richard Wren, Philip Locke, Steve Ubels, Paul Picerni.
-- Guión: Edward Anhalt y Richard Lochte, basados en una historia de este último y de George Pan Cosmatos.
-- Banda Sonora: Lalo Schifrin.

-- "Escape a Atenas" en IMDb.
-- "Escape a Atenas" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Grecia, 1944. En una espectacular visión panorámica nos encontramos con... ¿El capitán Corelli y Penélope Cruz...? ¡No, hombre que ésa es otra peli! En fin, nos encontramos con un grupo de tipos tratando de fugarse de alguna institución, sólo para ser bárbaramente ametrallados por... ¡¡¡NAZIS!!! ¡¡¡GUAU, NUESTROS VILLANOS FAVORITOS!!! Porque ya sabemos que todo es mejor con nazis, si no lo sabrá George Lucas con sus NAZIS IN SPACE. En fin, volviendo a esta peli... Descubrimos que la cosa va de ocupación alemana, y de un campo de prisioneros de guerra regentado por uno de esos nazis tan comunes que no están preocupados por la guerra sino por el arte (retengan la respiración un minuto... ¿listo? Allá va... Roger Moore. Seriously. Roger Moore es el malo aquí. James Bond himself. Aunque no tanto porque igual es Roger Moore). Dentro del campamento tenemos a un arqueólogo inglés, a una cabaretera y a un judío americanos, un chef italiano... (seriosly, es como los chistes del inglés, el francés y el chileno la cosa). El caso es que el campamento se dedica a excavar objetos arqueológicos, y por eso, a los prisioneros de guerra se los trata bastante bien, considerando que hablamos de nazis aquí (por contra no hay mucho judío aquí, por lo que sale más caro comprar el Zyklon-B para gasear al único judío que dejarlo vivir). Y los tipos, haciéndose los listillos, se las arreglan para hacer aparecer restos arqueológicos a mansalva, por medios que serían considerados muy poco ortodoxos en general por la arqueología profesional. Pero afuera está... ¡¡¡ZENO!!! Que es tan badass como Stelio Kontos, como que viene interpretado por Telly Savalas (¡KOJAK himself, leñe!). Zeno es LA RESISTENCIA, y además tiene a la mejor chica de la peli (Claudia Cardinale aún de muy buen ver, y que con discretísimas apariciones le mata el punto a Stephanie Powers aunque ella se pone un ajustadísimo traje de buceo, miren ustedes). Entre todos ellos han planificado un complot para apoderarse del campo de prisioneros de guerra, y además... bueno, Zeno se las trae. Vamos, cántenla conmigo: Stelio... Stelio Kontos... er... no, me equivoqué de peli...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Entre los '60s y '70s hubo una cierta proliferación de pelis WWII: "Los cañones de Navarone", "Los doce del patíbulo", "Donde los dobles se atr..." er-no- "Donde las águilas se atreven", "Tora Tora Tora"... Esto no es una casualidad. Después de todo, ya habían pasado 15-30 años desde el fin de la guerra para acabar con todas las guerras, y por lo tanto se había producido el recambio generacional para que la cosa pasara de trauma patriótico a "las batallitas de nuestros padres". Además, la propia cinematografía había cambiado y se había hecho más espectacular, por lo que se podían montar más explosiones y meter más sangre en las pelis (en "Donde las águilas se atreven", Clint Eastwood mata a más gente que en "Harry el sucio", créanlo o no). "Escape a Atenas" se inscribe dentro de la agonía de ese revival, en una época en donde el foco del cine bélico iba a pasar desde la WWII a Vietnam ("El francotirador" y "Regreso a casa" son del año anterior, y en el mismo año se estrenó "Apocalipsis Now"). ¿Es "Escape a Atenas" una desafortunada peli de acción, o una parodia involuntaria? Difícil adivinarlo. En particular tratándose de una peli ambientada en Grecia, por parte del medio griego (nacido en Florencia) George Pan Cosmatos a cargo de la historia y la dirección. No ayuda por supuesto que el currículum de Cosmatos sea un tanto anoréxico, y que sus grandes highlights sean la olvidada peli de desastres "El cruce de Casandra", y los vehículos para Sylvester Stallone que fueron "Rambo II" y "Cobra". Advertidos están.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Para ser bien sincero, si esta peli vale la pena de ser vista, es por el humor involuntario que destila. Porque todo acá suena un tanto a parodia de las pelis de la Segunda Guerra pre-"Salvando al soldado Ryan", con heroicos aliados dándole la puntilla a los malvados nazis (salvo por Roger Moore, que mediando la peli, se descubre que no es tan malvado tampoco). La cosa trata de oscilar entre la acción y la comedia, pero en esto último se queda corto, en parte porque a ratos se interrumpe para mostrar algún que otro ametrallamiento y lo creepy de la situación conspira contra el relajamiento que toda comedia no black debería inspirar. En materia de acción estamos mejor, y la verdad es que tenemos esa acción física de los '70s (sin trucarla con edición de cortes rápidos o con CGI como ahora) que hace lucir todo más realista. Aunque por desgracia, la acción de verdad empieza recién en la segunda mitad de la peli, con toda la primera mitad como un prólogo demasiado largo. Tenemos a un buen elenco de actores (¡Roger Moore! ¡Telly Savalas! ¡David Niven! ¡Claudia Cardinale!, ¡Elliot Gould!, ¡Richard Roundtree, "Shaft", leñe, "Shaft"!), pero todos ellos terriblemente desaprovechados. El caso de las poquísimas e irrelevantes escenas de ese gran caballero de la pantalla que fue David Niven, resulta especialmente sangrante. De manera que si te gustan las pelis WWII, quizás puedas encontrarle algo a ésta. Pero si no, va a pasar como otra cinta bélica más, y otra no especialmente demasiado buena, o al menos, una que demora demasiado tiempo en intentar siquiera empezar a remontar.

-- Escenas memorables. La persecusión en motocicletas. Una de las mejores escenas de persecusión que he visto ever. La ves, y casi piensas que cambiaste de canal a otra peli. Pero es en ésta. Supongo.

IDEAL PARA: Fanáticos de las pelis de la Segunda Guerra Mundial.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 3 de noviembre de 2011

"El discípulo" (1998).


-- "Apt Pupil" (título original en inglés), "El aprendiz" (título para distribución de cine en Argentina), "Verano de corrupción" (título en España). Estados Unidos / Canadá / Francia. Año 1998.
-- Dirección: Bryan Singer.
-- Actuación: Brad Renfro, Ian McKellen, Joshua Jackson, Mickey Cottrell, Michael Reid MacKay, Ann Dowd, Bruce Davison, James Karen, Marjorie Lovett, David Cooley, Blake Anthony Tibbetts, Heather McComb, Katherine Malone, Grace Sinden, David Schwimmer.
-- Guión: Brandon Boyce, basado en la historia corta de Stephen King.
-- Banda Sonora: John Ottman.

-- "El discípulo" en IMDb.
-- "El discípulo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

California, 1984. En clases, es la semana de Odiar Al Nazi, porque ya saben, Estados Unidos podrá tener sus cosas malillas y criticablillas, pero... ¡no somos nazis! ¡Así es que somos los buenos! AMERIKA ÜBER ALLES!!! En fin, el caso es que el asunto nazi inspira a un joven a investigar por su cuenta. Y descubre algo inquietante: su vecino, un anciano medio acabado y con pinta de gay (Ian McKellen, ¿eh?) en realidad es un antiguo matajudíos que se ha escondido en América. Nuestro héroe, en vez de denunciarlo a la poli como cualquier americano de pro (amigos del sionismo, claro), va y le espeta a la cara: "Sé que eres nazi, te investigué, te tengo en mi poder". El hombre al final sí era. Y el joven entonces le dice que le cuente todo, quiere regodearse en, ya saben, los campos de concentración, el gaseado, etcétera. El vejete mira tímidamente hacia afuera, y decide dar un par de pasitos fuera del closet, y de a poco empieza a referir las historias y hazañas nazis. Por supuesto que la familia del crío se inquieta porque pasa tanto tiempo con un viejo solitario al que no se le conocen niñas, así es que, que lo inviten y todo. De hecho lo invitan y cae en gracia de inmediato, con ese refinamiento propio de... er... ya saben quiénes. Pero el desmadre viene cuando el joven decide que es hora de jugar al cosplay con el viejo, y le compra de regalo un uniforme nazi. El viejo, al principio ni quiere probarlo. Pero luego lo prueba. Y le gusta la tontera. Demasiado. La caja de los truenos ha sido abierta, und mein freunde die nazi va a demostrar que el huevo de la serpiente sigue incubándose una y otra vez y etcétera, y ya me entienden.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Nazis. Que sería del resto del mundo sin ellos. Frente a los nazis, no importa cuán chancleta o pasado por el agua tibia seas, siempre puedes sentirte que eres un buena persona porque no eres... ¡¡¡NAZI!!! Aparte de las pelis III Reich / WWII mismas, tenemos dos subgéneros relacionados, que son lo que podríamos llamar el huevo de la serpiente ("El huevo de la serpiente" de Bergman precisamente, o "La cinta blanca" de Michel Haneke), acerca de cómo la gente pudo alienarse tanto en primer lugar, y las de "mi adorable vecino el nazi", acerca de refugiados nazis viviendo como tú y como yo en mangas de camisa ("La maratón de la muerte", "La caja de música"). Seguro que tratándose del extremo opuesto, de pelis sobre santos, nadie se pregunta cómo llegaron a ser santos en primer lugar, sino que se cuenta su historia sin intentar explicar nada. Porque a ustedes los humanitos les gusta sentirse que son los buenos del cotarro, aunque estén por darle bancarrota al equilibrio ecológico y todo. La verdad pura y simple es que los nazis no fueron un fenómeno aislado o un manchón en la historia, sino seres humanos empujados a dar lo peor de sí, pero siempre dentro de las capacidades propias del ser humano. Por eso tienen tanto éxito las historias del nazi que anida en nuestra sociedad. Y es que después de todo, se nos antoja bonito que esos nazis sean una infección purulenta de las democracias, en vez de una tendencia natural que la mayoría de los seres humanos tiene bien reprimida, pero que bien un día u otro, a santo de cualquier cosa, puede saltar. Después de todo, los nazis no fueron los primeros. Antes estaban los aztecas, la Inquisición, los asirios...

¿POR QUÉ VERLA?

-- No se dejen llevar por lo que sugiere el trailer. Esta peli no es sobre nazis en absoluto. Incluso ni siquiera es sobre "el mal" a secas. Esta peli es sobre ese ancho y amplio y cómodo y uterino espacio conocido como "el closet". El nazismo se transforma así en la metáfora de algo mucho más interesante: la secreta y depravada afición por las relaciones desviadas. La peli da cincuenta millones de pistas al respecto. De partida, es un viejo y un joven envueltos en una relación sadomasoquista, que sólo puede desarrollarse plenamente en el secreto de la casa del vejete. En segunda, el joven tiene un mejor amigo que cuando lo dejan de lado, arma pucheros y escenas de celos porque ahora el prota prefiere al viejo. En tercera, no se le para cuando una chica popular, en forma absolutamente gratuita y porque sí, le baja el marrueco y le lame y saborea y chupa todo lo que se llama el Panzerkampfwagen. Y cuarto, para el papel del viejo eligen a Ian McKellen, que en ese tiempo llevaba como diez años fuera del armario, miren qué sutiles. Claro que todo presentado desde una óptica negativa, por supuesto, que después de todo esto es una peli comercial de Hollywood, y cuándo se ha visto que Hollywood le dé el visto verde a pelis en que los maricas sean los buenos. La valoración final de esta peli entonces va a depender mucho de cómo la enfoques. Si deseas ver un thriller de suspenso acerca de un nazi sentado en la casa frente a la tuya, pierdes tu tiempo aquí (hay violencia, sí, pero el final alargado y plagado de coincidencias para que todo encaje no ayuda mucho a mantener el suspenso). Creo que esta peli fue un fracaso de taquilla (costó 14 milloncejos pero ganó apenas 8) precisamente porque todos esperaban eso, un thriller percutante como "Los sospechosos de siempre" (la anterior y opera prima de Singer), y esta peli ni lo es ni pretende serlo. Pero si te la tomas como la historia de una relación homoerótica, reprimida, desviada, tortuosa, pervertida y sadomasoquista, esta peli cumple cien de cien.

-- Ian McKellen. Frente a un Brad Renfro que a ratos está bien y a ratos luce medio pijo, y al resto del elenco que está, bueno, está más o menos bien sin exigencias ni estridencias (Joshua Jackson de mejor amigo, y en particular David Schwimmer en un rol particularmente detestable y caricaturesco... ¡sí, leñe, el patético Ross Geller de la patética "Friends"!), Ian McKellen brilla con colores propios y no tiene dificultades en comerse al pilpil a todos sus compañeros de elenco. Suya es la mejor escena de la peli, cuando le regalan el disfraz de nazi y se ofende primero, y lo usa después a regañadientes y extorsión mediante, para al final terminar disfrutándolo de una manera que le ves la cara y te entra muuuuuucho cuco. La manera en que se presenta al principio como un viejo medio acabado e incluso buen chato dentro de lo suyo, para luego evolucionar a esa criatura encantada de volver a hacer las cositas que hacía con el Judaísmo Internacional en las cámaras de gas, apto y decidido a todo, convierten a su actuación en algo inolvidable.

-- El resto está más o menos bien. El guión consigue mantener el interés a pesar de tener una naturaleza por sí episódica y por lo tanto hacerse a ratos un pelín largo (y un final quizás menos impactante de lo que hubiera sido deseable para toda la tensión acumulada). La dirección de Bryan Singer es magnífica como de costumbre, creando una atmósfera de pesadilla alrededor de los dos personajes protagónicos. Y la idea de entregarle tanto la musicalización como la edición de la peli a John Ottman se revela muy interesante, porque Ottman hace un muy eficiente trabajo en el soundtrack, haciéndolo calzar a la perfección con las escenas, evitando en el camino la trampa de la videoclipización de la peli.

IDEAL PARA: Estudiar la sicología del closet.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

domingo, 21 de noviembre de 2010

"Indiana Jones y la última Cruzada" (1989).


-- "Indiana Jones and the Last Crusade". Estados Unidos. Año 1989.
-- Dirección: Steven Spielberg.
-- Actuación: Harrison Ford, Sean Connery, Denholm Elliott, Alison Doody, John Rhys-Davies, Julian Glover, River Phoenix, Michael Byrne, Kevork Malikyan, Robert Eddison, Richard Young, Alexei Sayle, Alex Hyde-White, Paul Maxwell, Isla Blair.
-- Guión: Jeffrey Boam, basado en una historia de Menno Meyjes y George Lucas, sobre los personajes de este último y de Philip Kaufman.
-- Banda Sonora: John Williams.

-- "Indiana Jones y la última Cruzada" en IMDb.
-- "Indiana Jones y la última Cruzada" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

1912. Un chico boy scout de pronto hace un descubrimiento: ¡malvados ladrones de tumbas como él mismo lo será años después, están tratando de hacerse con la Cruz de Coronado! Pero por supuesto que no les dejará salirse con la suya. Aunque tenga que hacer buenas todas las proezas que tanto harán por magullarlo en su vida adulta. Y una vez que lo ha logrado, va hacia papi para que lo auxilie, y el desgraciao lo único que hace es ponerlo a contar de 1 a 20... en griego. Y cuando el otro empieza "ένα, δύο, τρία...", es interrumpido por el sheriff, que trabaja para el ladrón de tumbas en primer lugar. Damn it. Pero no importa: aunque le arrebatan la Cruz de Coronado, el ladrón de tumbas le da algo más importante, que es la confianza en sí mismo, etcétera, algo que le servirá mucho para arrostrar caídas, golpes, torceduras, magulladuras, ETSs, etcétera, en lo sucesivo, a... ¡Indiana Jones! Que años después todavía sigue obsesionado con tratar de hacerse con la Cruz de Coronado. Para cuando termina la dichosa batalla por la condenada Cruz (perdóname por la blasfemia, si existes, Oh, Señor de los Cristianos, utilizo el adjetivo "condenada" para describir a la reliquia y no a la Cruz en sí, claro está), ya hay un nuevo assignment. Un importante donante de la Universidad le pide su ayuda para desentrañar ciertas pistas alrededor del misterio del Santo Grial, cuyo rastro se pierde en Venecia después de que un experto enviado allá desapareciera sin dejar rastro. Indiana Jones, que a estas alturas del partido está harto del papi que no le sacaba las castañas del fuego cuando crío, le dice que se dirigió al Jones equivocado, que el Jones del Grial es su padre. Sí, le dice el donante, resulta que ese es el experto que desapareció sin dejar rastro. Ahora, Indiana Jones está a la búsqueda de la reliquia más importante de todos los tiempos. ¿El Santo Grial, el cáliz de la Ultima Cena, la copa en que Jesucristo bebió la sangre que será derramada por todos vosotros, el más importante legado arqueológico de la Cristiandad a la posteridad...? ¡Por supuesto que no! ¡Me refiero a Sean Connery!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Cada una de las Indiana Jones anteriores ("Los cazadores del Arca perdida" e "Indiana Jones y el Templo de la Perdición") había nada menos que decuplicado su valor. Claro, eran las cosas que se conseguían cuando rodabas blockbusters con 20-50 millones de presupuesto, por mucho ajuste de inflación que le metan, en vez de engolfarte con 200-250, que los ingresos se mantienen más o menos lo mismo, pero el margen de utilidades es cada vez menor. Pensar en una tercera no era cuestión de si sí o no, sino de cuándo. Pero Steven Spielberg se resistía a regresar, en particular después de lo disconforme que quedó con esa especie de terapia psicológica antidivorcios que fue poner a Kate Capshaw de fémina histérica en "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" (y después se casó con ella, cabrón...), y fue después de mucho convencimiento de que consiguió regresar. George Lucas, para variar, trataba de meter idea tras idea chorra. Concretamente, el Santo Grial en una casa embrujada de Escocia como prólogo para la peli principal. Steven Spielberg tuvo el buen olfato de darse cuenta (lo que cualquier persona con dos dedos de frente ve, en todo caso) que el Santo Grial era lo suficientemente potente para que fuera el plato de fondo, que si pones al Santo Grial de prólogo y después al pergamino en que se firmó la independencia de Liberia después, es como poner a los Rolling Stones como teloneros de David Hasselhoff. Además, la saga de Indiana Jones se beneficia con la acción a todo trapo en espacios abiertos, justamente lo que una trama de casas embrujadas se cargaría en dos tiempos (ahí tienen "Indiana Jones y el Templo de la Perdición", con su imposible palacio-catacumba-templo-mina-desfiladero todo por el precio de uno). Finalmente, Steven Spielberg decidió que ya estaba bueno de homenajear al cine clásico de aventuras norteafricanas ("Los cazadores del Arca perdida") ni al subgénero del imperialismo británico en la India ("Indiana Jones y el Templo de la Perdición"), y ahora tomarían todos los elementos de la mitología Indiana Jones y harían una peli que se sostuviera por sí misma más allá del homenaje, sin referentes externos. Así es que, sin rubor alguno, le metieron Jones por dos: Indiana Jones y su padre. Y como Steven Spielberg había rodado Indiana Jones para tener su propio James Bond, resulta que llamó al James Bond único y original, a Sean Connery himself, como papi de Harrison Ford (a pesar de que Connery es apenas 12 años más viejo que Ford... ¡misterios de Hollywood!). El resultado fue un peliculón que dejó la vara tan alta para Indiana Jones, que a pesar de reventar la taquilla en el mismo año que atacó "Batman", ahí es nada, se tardaron otros 19 años en rodar una cuarta parte, y cuando llegó ésta, fue la más normalita "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Mientras que "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" e "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal" son pelis de aventuras y punto, y "Los cazadores del Arca perdida" es una grandiosa peli de aventuras, "Indiana Jones y la última Cruzada" es una grandiosa peli a secas, de lo mejor que ha salido de Hollywood y de la entera industria del cine desde 1895 a la fecha. Sigue siendo una peli de aventuras y un folletín en toda regla, eso de acuerdo, pero ahora la tripleta Spielberg/Lucas/Ford (bueno, ellos y John Williams en el soundtrack, y Douglas Slocombe en la magnífica fotografía, y Pat Roach en los cameos, y vaya uno a saber qué otro esforzado y anónimo héroe más, que ésos no suelen salir en las noticias...) está tan a caballo con el personaje y su universo narrativo, que lo aprovechan para verter ideas mucho más profundas. El Santo Grial sigue siendo un mcguffin, algo puesto para que los buenos y los malos se den tanda mutuamente hasta el shootdown final, pero a diferencia de "Los cazadores del Arca perdida" e "Indiana Jones y el Templo de la Perdición", en donde el Arca o las piedras Sankara eran poco más que eso, acá se transfigura, nunca mejor dicho, un poco en plan "Excalibur", en la metáfora de la búsqueda misma. Mientras que el Arca de la Alianza representa la Furia de Dios, y las piedras Sankara son ambivalentes (sirven para el bien en buenas manos, para el mal en malas), el Grial es una especie de espejo de lo mejor del alma humana. Como bien apuntan cada uno en su momento, Marcus Brody y Sean Connery: la búsqueda del Grial representa en realidad la prosecusión de lo mejor que posee el ser humano, su más elevado y sublime instinto. No por nada, Richard Wagner se despidió con el "Parsifal", que iba de lo mismo, y la leyenda artúrica no sería más que una aburrida crónica de espadachines dándose de mandobles si no estuviera el jodido Grial de por medio (y por Robert Langdon y "El Código Da Vinci" ya no hablemos, que por algo rodaron ésta antes que "Angeles y demonios" a pesar de que cronológicamente iba la otra primero). Interesantemente, el propio Indiana Jones no está interesado en el Santo Grial, y lo rechaza por comprensibles razones: es la obsesión de su padre, y él quiere distanciarse de éste todo lo que puede. Eso, mientras que el resto de los personajes lo quiere por motivos distintos: Henry Jones porque lo considera un símbolo de iluminación, la científica porque es un tesoro o un trofeo, el villano principal porque es el pasaporte a la vida eterna, los nazis porque es un emblema de poder. El Santo Grial se eleva entonces de su condición de mcguffin y pasa a ser un reflejo de lo mejor y de lo peor del alma humana, una bellísima metáfora acerca de los sueños, del desarrollo personal, y qué cosas nos hacen falta para llegar a ser seres humanos completos. ¡Y todo esto, en una peli palomitera de las que se supone echan a las cinco de la tarde como programa de matiné para los niños en la tele abierta! Ojalá el grueso de las pelis consideradas como "buenas" fueran tan nobles, reflexivas, profundas y espirituales como lo es este simple "entretenimiento palomitero", probablemente la mejor peli que Steven Spielberg va a rodar jamás, muy superior a lo que el 99% del resto de los directores filmará nunca, y a la altura de los grandes clásicos de Hollywood de toda la vida. Después de esto, es comprensible el castañazo de "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal": es que después de esta peli ya nada quedaba por contar del universo de Indiana Jones, salvo nuevas aventuras, ahora sí palomiteras y punto, y por lo tanto era imposible contentar a una audiencia insaciable por mucho Spielberg y Ford y Lucas que le echaran de nuevo a la parrilla.

-- Este es uno de los mejores elencos que se ha visto en Hollywood jamás. Muchas pelis se resuelven porque el prota está brillante, y algunas menos porque el prota y el antagonista lo están. Pero muy pocas pelis presentan un elenco en donde TODOS están ajustados y brillantes en sus roles. Harrison Ford es el prota indiscutible, pero a estas alturas ha asimilado a Indiana Jones hasta convertirlo en una segunda piel, y lo ha hecho evolucionar desde el cínico arqueólogo de las primeras, hasta un tipo debatiéndose con sus propias dudas y demonios internos, sin caer en la exageración lastimeramente existencialista de tipo "¡miserable de mí y de mi existencia!", sin abandonar la socarronería propia de su personaje. Ponerle a su lado un titán como Sean Connery como su padre era todo un reto, pero ambos se complementan la mar de bien. La verdad es que los momentos en que Sean Connery hace el tonto son de lo peor de la peli y le hacen más daño que bien al resultado final, pero cuando el guión deja de ponerlo como abuelete torpe y lo deja respirar, Sean Connery interpreta su personaje con una majestad y dignidad que resultan arrolladoras (dicen mucho de Harrison Ford que consiga mantenerse en pie frente a esa tempestad). La escena en la que Connery cree muerto a su hijo es, en menos de cinco minutos de peli, más cine de lo que se pueden encontrar en filmografías completas. Denholm Elliot, por su parte, como Marcus Brody (uno de sus últimos roles, porque era bisex, y serlo en los '80s implicaba muerte casi segura por SIDA, como fue su triste caso), ve ampliado su papel de simple amiguete universitario de Indiana Jones, y ahora está de lleno en la acción, aportando humor fino por un lado, y sentido común por el otro, frente a la pasión desbordante y antagónica de los dos Jones. Alison Doody por su parte hace el rol de su vida, recorriendo de manera convincente todo el espectro entre chica sensual, mujer de hielo, científica preocupada, y mujer ambiciosa, convenciendo en todo momento y sin despintarse nunca, y uno puede buenamente preguntarse cómo es que su carrera actoral no remontó después. John-Rhys Davies, por su parte, compone un Sallah (el amiguete árabe) tan entrañable como en "Los cazadores del Arca perdida", e incluso más, y rompe por completo el estereotipo racista que suelen acompañar a estas producciones de "yanki arreglando papeletas en país extranjero". Julian Glover, por su parte, como el sinuoso Walter Donovan, es probablemente el mejor villano de toda la saga de Indiana Jones, y vaya que esta saga los tiene (Belloq, Mola Ram, Irina Spalko...), un tipo que actúa su maldad con tanta naturalidad que sólo consigue hacerse aún más despreciable si es que cabe. El joven Indiana Jones fue obra de River Phoenix, fallecido de manera trágicamente prematura algunos años después, y que es el único Indy que ha conseguido ponerse a la altura de Harrison Ford (a diferencia de los de "Las crónicas del joven Indiana Jones", que pugnaban muchas veces en vano por mantenerse a flote con un personaje tan harrisonfordesco como éste). Michael Byrne compone al clásico nazi malo y sádico, y se nota cómo gozó Spielberg matándolo (uno de los placeres de ser judío es disfrutar cargándose nazis, que en "Los cazadores del Arca perdida" había atropellado a algunos con un jeep, y en ésta los atropella con un tanque, para que queden bien apisonados contra el suelo). Y los secundarios, TODOS ELLOS, están ideales para darle la réplica a cualquiera de los principales. Interesantemente, ninguno de estos actores (salvo Ford y Connery, que ya eran estrellas antes de) ha tenido más que carrera actoral de medio pelaje: injusticias de Hollywood.

-- El guión. Si no es un guión perfecto, está cerca de estarlo. Tiene algunas pifias lógicas garrafales (no se terminan de entender del todo los motivos de meter a Indiana Jones en el lío si es que los villanos ya podían hacerse del padre, aunque a esas alturas del tinglado ya hemos tenido tanta acción que se nos pasa colado ese giro absurdo de la trama). Pero los diálogos son simples, esquemáticos, incisivos y precisos, y con pocas palabras ayudan a delinear un personaje de cuerpo entero. Las situaciones se encadenan de manera lógica y al mismo impredecible. Y ya hemos destacado el magnífico tratamiento de personajes respecto de su relación con el Santo Grial. La secuencia de las pruebas finales es simplemente escalofriante, y uno no adivina primero cómo van a ser, y cuando uno está en el tinglado, no acierta a adivinar cómo se van a resolver (sí, en la tercera prueba hay trampa, pero bueno, es una de aventuras y en éstas siempre cuenta el "más imposible" a fin de cuentas).

-- John Williams. El hombre podrá ser popular por sus magníficos soundtracks para "La guerra de las galaxias" o "Superman", cada uno de los cuales le tiene garantizada la posteridad por derecho propio, pero es probablemente aquí donde se supera a sí mismo. En realidad, en todas las pelis de Indiana Jones ha sido un tanto flojito para componer (apenas un par de temas reconocibles en cada peli, sobre los cuales va haciendo variaciones, y uno de éstos es la omnipresente "Raiders March"), pero acá... El tema del Arca de la Alianza en "Los cazadores del Arca perdida" era ominoso y decía mucho sobre la furia de Dios, y la marcha pseudohindú de "El Templo de la Perdición" cumple con ser aventurera, pero aquí, el tema del Santo Grial, que utiliza los instrumentos de cuerdas casi como si quisiera imitar un coro gregoriano (apropiado: estamos en una peli que va de cruzados guardianes del Grial), alcanza una calidez y una tranquilidad mística insuperables. Escuchamos esas notas de Williams, y sentimos que el Grial es en verdad algo que nos hace trascender de nuestra propia condición humana, participar de algo divino y más grande que nosotros mismos. En pocas palabras: el tema de John Williams para el Arca de la Alianza te infunde lo divino por el temor, mientras que el tema de John Williams para el Santo Grial te infunde lo divino por la ensoñación. ¿Se puede ir más lejos en la búsqueda de la belleza en cuanto tal, a la hora de componer una banda sonora para una peli...?

-- Grandes secuencias. Bueno, casi toda la peli. La secuencia inicial con River Phoenix, claro está, un estupendo chiste para los fanáticos de las dos anteriores al revelarnos como Indiana Jones consigue todos sus atributos clásicos (el látigo, el sombrero, etcétera). Toda la persecusión en Venecia (sí, Steven Spielberg otra vez sacándose el gustito de hacer una de James Bond, y no sé por qué tengo la idea de que quiso hacerla en Venecia para imitar una persecusión en idéntica ciudad en "Moonraker", que era la última entrega de 007 a la fecha de rodar la primera de Indiana Jones; recordemos que el sueño frustrado de Spielberg por el que se metió en Indiana Jones era rodar una Bond)... La secuencia del tanque en pleno desierto, que hace el imposible de alcanzar el nivel de la persecusión en el desierto de "Los cazadores del Arca perdida". Y las pruebas finales antes de llegar al Grial, claro está.

IDEAL PARA: Ver la mejor peli de Indiana Jones, una de las mejores pelis de aventuras, y una de las mejores pelis sobre la eterna ansia del ser humano por saber qué hay al otro lado de nuestra existencia.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA":

-- "Steven Spielberg: 'Indiana Jones y la última cruzada', la humanidad del héroe" en Blog de Cine.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

martes, 16 de noviembre de 2010

"Los cazadores del Arca perdida" (1981).


-- "Raiders of the Lost Ark" (título original), "Indiana Jones and the Raiders of the Lost Ark" (título en inglés para distribución en DVD), "En busca del Arca perdida" (título en España). Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: Steven Spielberg.
-- Actuación: Harrison Ford, Karen Allen, Paul Freeman, Ronald Lacey, John Rhys-Davies, Denholm Elliott, Alfred Molina, Wolf Kahler, Anthony Higgins, Vic Tablian, Don Fellows, William Hootkins, Bill Reimbold, Fred Sorenson, Patrick Durkin.
-- Guión: Lawrence Kasdan, basado en una historia de George Lucas y Philip Kaufman.
-- Banda Sonora: John Williams.

-- "Los cazadores del Arca perdida" en IMDb.
-- "Los cazadores del Arca perdida" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

1936, en la jungla del Perú (en realidad Hawaii, pero es que estos yankis son unos peseteros, además con los senderistas dando vueltas allá afuera en 1981...). En una expedición selvática, su líder está a punto de ser abaleado por la espalda, pero... ¡sorpresa! Con su látigo hace saltar la pistola. El traidor tiene que mandarse a cambiar (en plena jungla, o sea, muerte asegurada), mientras el jefe, que se hace llamar Indiana Jones, avanza con un fiel tipo que habla en inglés chapurreado y suelta algunos "señoh" por aquí y "señoh" por allá (sí, señores... ¡éste es el primer papel de Alfred Molina en el cine! ¡El Doctor Octopus himself estuvo en una de Indy!). Se meten a una tumba, Indiana pasa una de apuros tan grande que hasta los Simpsons le hicieron un homenaje, y al último, viene un cabrón de apellido Belloq, que le quita la dichosa reliquia que han conseguido rescatar. Indiana se tiene que volver con las manos vacías a hacer clases, pero no hay tiempo para lamentaciones: hombres del Gobierno han decidido hacerle algunas preguntas a Indiana Jones sobre un antiguo colega. La cuestión es que el antiguo colega andaba a la búsqueda de una oscura y terrible reliquia hebrea... el Arca del Convenio. Tras un poco de esto y un poco de aquello, he aquí a Indiana Jones embarcado a Nepal, haciendo escala para viajar después a Egipto, para desenterrar el Arca de la Alianza. Y sin embargo... ¿habrá algún motivo por el cual el Arca del Pacto ha permanecido fuera de las miradas de los hombres por dos milenios? ¿Acaso será sólo una reliquia, o será un radiotransmisor para hablar con Dios? ¿Será bueno excitar de esa manera la furia divina? ¿Y conseguirá Indiana, en medio de todo eso, hacerse con la chica y ganarle la mano a una partida de caricaturescos nazis que quieren hacerle la vida a cuadritos...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Dice la leyenda que nació así. George Lucas tenía un sueño sobre hacer seriales de los '30s (de su ahora lejanísima niñez, vamos), y creó un personaje llamado Indiana Smith, vaya mierda de nombre, que mejor lo llamaba Indiana Skywalker y colaba más. Lo comentó con un tal Philip Kaufman, y lo primero que le dijo el hombre fue (después de arriscar la nariz), que ¿Smith? ¿Pero es que estás de coña, hombre? Así es que como el Granjero Jones, pasó a ser Indiana Jones. Pero George Lucas tenía que optar entre su plagio de los seriales de matinée antigua de aventuras en países exóticos, y su plagio de los seriales de matinée antigua de aventuras en otros planetas. Ganó el segundo, y así nació "La guerra de las galaxias". Pero el bicho le quedó picando. Así es que se mandó cambiar a Hawaii y se juntó con su coleguete Steven Spielberg. Ambos en esa época iban de jovencitos rebeldes, los que golpeaban la mesa duro y cantado arrinconando ese feo cine setentero urbano (ya saben: "El Padrino", "Harry el Sucio", "Serpico", "Tarde de perros") e imponiendo su cine aventurero y escapista allí donde duele: con taquillazo padre tras taquillazo padre ("La guerra de las galaxias" en un caso, y "Tiburón" y "Encuentros cercanos del tercer tipo" en el otro). Spielberg le dijo a George Lucas, reza la leyenda, que le gustaría rodar una Bond, y Lucas le dijo que oye, no seas tonto, acá tengo algo taintitas veces mejor que James Bond, y puede que sea cierto, pero si no lo era, lo iba a decir igual, si la cosa era picarle la guita a Steven. Ambos unieron fuerzas, Steven Spielberg se encargó de enmendarle la plana a George Lucas en todo lo que no funcionaba (a saber, la mitad o más, porque como quedó de manifiesto con "La amenaza fantasma" y siguientes starwarsíadas, George Lucas no sabe mucho de contar historias si le dejan con las manos demasiado libres). De hecho, a pesar de que el héroe es el starwasero Harrison Ford (y eso de chanfle, porque se supone que Indiana Jones iba a ser... ¡¡¡Tom Selleck!!!), el resto en realidad es tan spielberguiano que cuesta reconocer la mano de George Lucas por detrás. ¿Y a quién se le ocurrió la psicodelia ésa de las calaveras de cristal en el interminable título "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal"? Pues a George Lucas, qué creían. Con lo molón que hubiera sido poner a Indiana Jones a buscar la Atlántida, como se suponía iban a hacerlo en la proyectada secuela de los tempranos '90s que nunca llegó a ser. En fin, el caso es que George Lucas y Steven Spielberg, fieles a su idea de hacer algo casi de serie B, se lanzaron con un presupuesto limitado, el que por esas magias de la creatividad artística se triplicó. Incluso le tenían tan poca fe al personaje, que a diferencia de las secuelas, que todas parten con "Indiana Jones y ... - " el porro esto o el porro aquello, ésta simplemente se llama "Los cazadores del Arca perdida", sin el reclamo del personaje protagónico en el título (algo que arreglaron después para la edición en DVD, con un sonoro "INDIANA JONES y los cazadores del Arca perdida", como si él no fuera un cazador más). Al final salió tan bien, que con modestos 20 millones de dólares, la cosa recaudó 350-400 millones de nada, o sea, hizo 18-20 veces su presupuesto inicial en taquilla. Así cualquiera hace secuelas (o precuelas, que "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" lo es).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Los indianayonófilos se dividen en dos aguas: los que consideran a "Los cazadores del Arca perdida" como la más mejol de la saga, y los que opinan lo mismo, pero de la tercera, o sea, de "Indiana Jones y la última Cruzada". ¿La respuesta? Eso, a según el criterio. La primera, por ser la primera, es más creativa y más espontánea, menos apegada a fórmulas, mientras que la tercera, por ser un refinamiento de una fórmula ya probada, es más adocenada y calculada, pero también hay que reconocer que rizaron el rizo bien. En cualquier caso, he aquí una razón para verla: no es "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" ni "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal". Pelis no malas ni desdeñables, desde luego (a pesar de que se ven seriamente lastradas por ese pegostín que es el crío de la segunda, y el crío con pelos en los sobacos que aparece en la cuarta), pero que no llegan a los niveles de "Los cazadores del Arca perdida". Se suponía que era un desvergonzado rip-off de las seriales de matinée de los '30s en que algún esforzado jovencito yanki vestido con esos ridículos pantaloncillos selváticos buscaba alguna clase de tesoro antiguo y se liaba a mamporros con los malvados nazis de turno (o con tribus africanas, y esa costumbre no se les quitó ni en los '50s, cuando adaptaron la más reconocida de las versiones de "Las minas del rey Salomón"). Pero a la larga, cual plantas chupívoras simbiontes que se pegan a sus parasitados para sorbetearles todos sus jugos vegetales, Steven Spielberg y George Lucas probaron sobradamente que habían asimilado bien la lección, y nos ofrecieron una peli trepidante de principio a fin, con un guión calculado casi a la perfección, en donde nada sobra y nada falta. Claro, si uno escarba se da cuenta de que en el fondo la dichosa Arca no es sino el enésimo macguffin que nos ha dado el cine, un artefacto puesto ahí para que los buenos y los malos se den de tortazos, y si sigue la peli hasta el final descubrirá que (((SPOILER, LEÑE, SPOILER-SPOILER-SPOILER, AUNQUE ME PREGUNTO SI QUEDARÁ ALGUIEN EN ESTE PLANETA QUE NO HAYA VISTO LA PELI, CARAMBA))) en realidad todos los esfuerzos que hace Indiana Jones para hacerse con el Arca no sirven para absolutamente nada, e Indiana Jones no tiene arte ni parte en la destrucción de los villanos (((FIN DEL SPOILER, SÍ, FIN DEL SPOILER, JOER, FIN DEL SPOILER, FIN-FIN-FIN))). En el intertanto nos han brindado dos horas de escenas de acción el cada vez más imposible, en la época en que nada se resolvía con CGI, y si querías mostrar piruetas acrobáticas, tenías que poner a un cristiano hambriento a ser pasto de leones, con la esperanza de que el pobre desgraciao zafara con vida y quedara bonito en el film (y el cabrón perfeccionista del director no se le ocurriera repetir la toma porque esto o aquello con la iluminación). Sí, todo lo que ves en esta peli está hecho con el sudor y esfuerzo de un puñado de valientes stunts dispuestos a todo con tal de ganarse el pan, y esa sensación de realismo le da muchos enteros a la peli. La muestra de que la fórmula funcionó, es que a pesar de ser mil veces imitada (¡incluso por una de Tom Selleck, la primera opción para el Indiana Jones original, en "La gran ruta hacia China"!), jamás fue igualada, a veces con los resultados ponzoñosos de "En busca del tesoro perdido", y sólo pelis que trataron de cambiar alguna que otra cosa ("En busca de la esmeralda perdida", que pone a dos coprotas de igual protagonismo, o "Lara Croft: Tomb Raider", que de una prescinde del prota masculino y le mete tetas al asunto) pudieron siquiera intentar medirse. Y eso, de lejitos.

-- Harrison Ford. Uno lo ve como superestrella y todo, y cuesta pensar en aquellos tiempos en que debía ganarse las judías haciendo opacados secundarios en cosas como "La conversación" o "American Graffiti". Claro, con su Han Solo de "La guerra de las galaxias" saltó a un estrellato tal, que de secundario de lujo pasó a ser el único actor de toda la saga que tuvo vida después de Star Wars (bueno, también James Earl Jones, pero ése sólo le ponía la voz a Darth Vader). Pero fue Indiana Jones el rol que lo desclavó de Han Solo y lo convirtió en actor ante los ojos de la gente. Aunque si uno mira bien, resulta que Indiana Jones es muy similar a Han Solo, y el esfuerzo actoral tanto no debió ser (la misma actitud cínica y macarra, el mismo estilo "así les doy y así me dan de vuelta", etcétera). Pero Harrison Ford hizo tan suyo el personaje, que nadie en la actualidad podría concebirlo en el pellejo de otras opciones que se barajaron, como Nick Nolte, Chevy Chase, Jack Nicholson (¿?), Steve Martin (¡!), o Bill Murray (¡¡¡!!!). Claro, después lo interpretaron un mequetrefe adolescente, y otro mequetrefe aún más mequetrefe todavía, en "Las crónicas del joven Indiana Jones", pero eso sólo deja de relieve que Indiana Jones sólo hay uno (e incluso dentro de la denostada "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal", Ford se dio maña de probar lo ya probado, que él es el Doctor Jones). Bueno, también le ayudó que el resto de los actores no hizo demasiada carrera actoral después. La carismática Karen Allen se perdió después, el estupendo villano Belloq de Paul Freeman le hacía merecedor de un mejor destino actoral del que tuvo, y sólo John Rhys-Davies como Sallah consiguió hacerse un lugarcito, interpretando casi veinte años después al enano ése de "El Señor de los Anillos", por no hablar del casi cameo de Alfred Molina, el Doctor Octopus de "Spiderman 2". Avatares de Hollywood, que les llaman.

-- Aunque el judío meapilas de Spielberg, que tanto gozó maltratando nazis en "Los cazadores del Arca perdida", le bajó el sentimentalismo y dijo que después de "La lista de Schindler" no se atrevía a ponerlos de malos otra vez, dejándole de paso abonado el terreno a "Bastardos sin gloria", en esta peli vemos a los nazis con toda la gloria y esplendor de unos villanos de raza. Recordemos: eran los '80s, la época en que no existía aún el mojón de lo políticamente correcto, y era aceptable poner a los malos bien malos, sólo para que los odiáramos y deseáramos un truculento final para todos y cada uno de ellos. Y parte del gozo de esta peli es ése: que al frente Indiana Jones tiene unos villanos de p*** m****, que no temen hacer cabronadas como agarrar un hierro al rojo vivo para quemar gente y arrancarles información, u otras cosiacas por el estilo, que para eso son los villanos del cuento. Los malos nazis de "Indiana Jones y la última Cruzada" están mejor porque ahí también hay una villana mala que está cortada con huincha de oro para hacer pelis nazipornos, pero aunque entre las de Indiana ésta se lleva el segundo lugar por eso, es un dignísimo segundo lugar. Ah, y por cierto, algo que se ha ido perdiendo con el tiempo y lo políticamente correcto: hay violencia de la buena. Muertes gore por todo lo alto. No gráficas ni explícitas, claro está (lo típico: al tipo lo van a hacer cecina, y la cámara muestra el rostro de su oponente siendo salpicado por la sangre), que es para niños, pero sí muere gente, y de maneras bastante gruesomas. Para tomar nota.

-- Un punto interesante de la peli es el viejo tema del conocimiento que está más allá del ser humano. Claro, visto en muchas pelis, pero acá planteado con excepcional talento (no diré claridad porque esto es de aventura pura y dura, y no hay mucho espacio para la metafísica). Ya desde el comienzo, en esa entrevista en la que Indiana Jones se entera de que su próxima asignación bien podría ser ir a zamparse el Arca de los judíos (y Spielberg babeándose, claro), sentimos a través de la conversación y la música ominosa de John Williams que estamos metiéndonos en lodazales en los que el ser humano no debería revolcarse. A medida que los eventos claves se suceden, una serie de fenómenos metereológicos e incluso radioactivos ayudan a crear esa sensación de que hay algo más rondando allá afuera. Y todo eso conduce, por supuesto, a un final revelador, del que nada diré por si ustedes forman parte del 5% de la Humanidad que jamás ha visto la peli, y en que se nos confirma todo lo que hemos visto. Bueno, imagino que Steven Spielberg estaba feliz escabechinándose nazis, o si no su apellido sería Herr Spiegelmann o algo así, pero para las audiencias yanketas, puede haber funcionado como metáfora de ese invisible otro poder totalitario, el de los soviéticos, que no tenía interés en lo paranormal, pero que era también una amenaza para el mundo libre, etcétera. Por suerte que Dios, hace tres mil años, les dio un Arca al Pueblo Elegido, o no sé a dónde iríamos a parar, joer...

IDEAL PARA: Ver la madre de las pelis de aventuras.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Una de las mejores escenas de la peli... ¡y que salió de chiripa! [en inglés, sin subtítulos... y no son necesarios aquí].

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