11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 1 de enero de 2012

"El tesoro de la Sierra Madre" (1948).


-- "The Treasure of the Sierra Madre". Estados Unidos. Año 1948.
-- Dirección: John Huston.
-- Actuación: Humphrey Bogart, Walter Huston, Tim Holt, Bruce Bennett, Barton MacLane, Alfonso Bedoya, Arturo Soto Rangel, Manuel Dondé, José Torvay, Margarito Luna.
-- Guión: John Huston, basado en la novela de B. Traven.
-- Banda Sonora:

-- "El tesoro de la Sierra Madre" en IMDb.
-- "El tesoro de la Sierra Madre" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un yanki anda dando vueltas en México. Ya lo veo venir, es que ustedes han visto muchas pelis antes. ¿De turismo? No... ¿Salvando a los mexicanos de sí mismos y sus corruptos líderes mientras cantan ayayay con agradecidos mariachis y apetecibles damiselas? Tampoco. ¿Rodando una peli ambientada en Chile? Pues, tampoco. Sí, es una peli rara. Y se va a poner más raro cuando les diga que este yanki no está llevando la civilización a los pobres compañeritos del sur ni mucho menos, sino... malviviendo. Ya sé. No me creen. Lo escribiré de nuevo: malviviendo. Lo escribiré una vez más, porque ustedes saben que a los yankis no se los ve así en el extranjero. Allá va: mal-vi-vien-do. El caso es que las cosas están malas para los gringgous, y pues qué se le va hacé, pues que así está de chingada la vida... Por eso se mete a trabajar para una obra yanketa en México, sólo para aprender la lección de que el capitalismo salvaje funciona para los yankis si estos yankis están en la cúspide de la cadena alimenticia, no si están, ya lo saben... malviviendo. Eso es. Entendieron el punto. El caso es que nuestro personaje está a punto de dejarse caer de hambre, cuando por una serie de circunstancias, acaba tejiendo buenas migas con un coleguete, además de con un buscador de oro. Se sabe que para ciertos pagos de la Sierra Madre, nadie ha buscado oro, de manera que es posible hallar un filón allá, con un poco de suerte... y con una buena inversión. Pero... ¡cuidado!, dice el viejo buscador de oro. Que en primera, la ilusión del oro se lo lleva por delante a uno, más o menos como las tragaperras y las perras de Las Vegas, y en segunda, una vez que se encuentra el oro... surgen los fantasmas, las ambiciones, el odio por tener un gramito más. Los otros dos dicen que naaaaaa, que cómo tanto, que van a ser buenos compañeros y tó. Y como el buscador de oro se ha ganao y perdido fortunas, y tanto más le da el tema, si lo que le apasiona es la búsqueda en sí, se une al grupo. Así es que parten los tres rumbo a la Sierra Madre. En donde encontrarán el oro. Y problemas. Y su destino. Y la inmortalidad en este clásico de 1948 de la Warner...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

B. Traven es uno de los escritores más desconcertantes de la Literatura Universal. No quiero decir el más grande o el mejor, aunque cada uno de sus libros deja caer verdades como puños acerca de la condición humana, con algo a mitad de camino entre la resignación existencialista y el cinismo socarrón. Y para complementar esta estampa de escritor escribiendo sobre temas malditos (la condición humana, el pesimismo inherente a la naturaleza humana, etcétera), el hombre nunca dio a conocer la cara, nunca dio entrevistas, y hasta el momento de escribir estas líneas ni siquiera estamos demasiado seguros de cuál era la verdadera identidad del hombre que se escondía tras el seudónimo de B. Traven (sí, señores, tenemos a un escritor que no está ávido de subvenciones ni hambriento de cámaras ni despotricando contra los filisteos que no entienden su magna obra, sino a un tipo verdaderamente preocupado de la Literatura... y el mundo no se acabó, figúrense). Esta rara avis vendió los derechos de una de sus novelas, "El tesoro de la Sierra Madre" precisamente, para una adaptación al cine. Cayó en las manos de John Huston, hombre que ya había legado a la posteridad ese gran clásico policial que es "El Halcón Maltés" (protagonizada por Humphrey Bogart, así es que acá en "El tesoro de la Sierra Madre" repite la dupleta Huston-Bogart). El resultado, una peli inmortal allí por donde se la mire.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Qué hace a una peli universal, ser verdaderamente universal? Ya puestos, a cualquier obra de arte, pero ya que estamos, hablemos de pelis. Probablemente sea un delicado equilibrio entre contar historias cotidianas (o no tanto, que también existen el cine histórico y la Ciencia Ficción) sin desvirtuarlas con demasiados elementos fantasiosos, pero extrayendo algunas verdades universales y válidas para todos los seres humanos en el camino. No es tarea sencilla, y por eso, por cada clásico que se rueda hay 200 o 300 que, aparte de algunos reivindicacionistas acérrimos como vuestro seguro servidor el General Gato, pasarán sin mayor pena ni gloria. "El tesoro de la Sierra Madre" es una de las pocas pelis que se han rodado que merecen verdaderamente el calificativo de universales. Sus peripecias están firmemente enraizadas en un medio ambiente y época (el México de los '30s), y sus personajes son también tres gringos representantes del período y ambiente, pero a poco de andar, el viaje de los personajes hacia la soledad se transforma en un periplo metafísico hacia el interior de ellos mismos. Llega un minuto en que, a pesar de ver gringos y mexicanos, nos olvidamos de que estamos frente a tales, sino que vemos simples seres humanos, desnudos en su miseria, prisioneros de su descenso personal a los infiernos. El viaje hacia la veta, el hallazgo del mineral, el trabajo para explotarlo, y las posteriores rencillas entre los triunfadores ebrios de más, reflejan como pocas veces en el cine todas las miserias que se pueden esconder las personas bajo su capote, y que generalmente no salen gracias a esa delgada pátina de costumbres que llamamos "ser civilizados", pero que en determinadas situaciones se triza para dejar al descubierto lo que verdaderamente es una persona, aquel viejo adagio hobbesiano de que el hombre es el lobo del hombre. Es una visión pesimista de la condición humana, vale, pero si no fuera así, los libros de Historia Universal serían notoriamente más delgados (les habríamos expurgado las guerras, las intrigas, los asesinatos, las masacres, los genocidios... bien mirado, todo lo que hace entretenida a la Historia, vaya). Llega el minuto en que el oro es apenas un pretexto, casi un mcguffin, y lo verdaderamente importante aquí es la ambición, la codicia, el quiero ser más a costa de todo. Ese ambiente, esa mentalidad, esa naturaleza humana, esta peli la refleja como pocas. Si hubiera una invasión extraterrestre a la Tierra y hubiera que salvar las 20 pelis más representativas de lo que es la Humanidad, probablemente "El tesoro de la Sierra Madre" debería ir en el paquete. Los pesimistas dirán que como estudio frío y cuasi metafísico de la naturaleza humana. Los optimistas, como un recordatorio de las cosas que los seres humanos no deberíamos hacer, pero en determinadas circunstancias sí somos capaces de. Sea cual sea, esta peli es un must-see.

-- John Huston. El hombre es un director de talante bastante neoclásico, a un tiempo fascinado por la puesta en escena correcta y el trabajo de edición draconiano, y además frío como el culo de una foca. Era por lo tanto el mejor hombre para rodar esta peli, y se nota. La mirada de Huston sobre sus personajes, sobre los tres buscadores de oro abandonados a sus propios impulsos y bajas pasiones, es gélida y despiadada, casi como de entomólogo abriendo a sus bichos con bisturí. Huston se toma su tiempo para ponernos en ambiente, hacernos ver la cochina vida de sus protas para que les tomemos simpatía, y una vez que nos hemos encariñado con ellos, y les vemos hacer el viaje y queremos que triunfen, empieza a mostrar su lado más oscuro y retorcido, provocando justamente el efecto buscado: desconcierto, irritación, asco. Pero Huston en ningún minuto festeja o condena a sus personajes: se limita a describirlos, y que el espectador se tome sus propias conclusiones. El final de la historia, que no develaré para no lanzarme un spoiler (aunque quienes hayan visto el gran homenaje que se mandaron con el episodio de los tres niños y el comic del Hombre Radioactivo N° 1 en "Los Simpsons", ya tendrán una intuición sobre cómo acaba la cosa) es en cierta medida el más lógico y el más merecido, pero también es el más amargo porque a las últimas no hay héroes ni villanos en esta tragedia, sino apenas seres humanos. Y eso se debe fundamentalmente a la maestría de un John Huston iluminado como pocas veces en su carrera (y estamos hablando del director de "El Halcón Maltés" y "Moby Dick", pelis ambas cualquiera de las cuales le hubiera asegurado en solitario un lugar en la Historia del Cine), que crea una peli con pulso y nervio dramático desde sus rastrosos comienzos hasta su terrible final. (P.D.: Si ya adivinaron el final, véanla igual. Esta peli es de ésas que aguantan más de un visionado sin problemas, y de hecho, saber el final hace que en segundas revisiones le encuentres todavía más aliento a la historia).

-- Humphrey Bogart. Estamos lejos del cínico y amoral Sam Spade que interpretó en "El Halcón Maltés", o del duro-pero-sentimental Phillip Marlowe de "El sueño eterno". Su Dobbs es lo que en buen y castizo romance llamamos "un maldito y grandísimo cabrón hijo de puta", pero como le hemos visto antes del comienzo de la aventura y sabemos de qué pie cojea, además de ayudado por la gran interpretación de Bogart, llegamos no diré a empatizar con él, pero sí al menos a comprenderlo y sentir piedad por el pobre desgraciao. Tampoco es como es porque "el sistema" o "el capitalismo" ni ninguna de esas zarajandas, sino simplemente porque es un ser humano, y como tal tiene sus virtudes y defectos: es valiente y arrojado cuando se le necesita, pero también egoísta y desconfiado, y esta lucha del hombre torturado por sus propios demonios lo convierte en un personaje inmenso como la vida. Uno podría pensar que Bogart se lo traga todo a su alrededor, pero no: a su lado sobrevive incólumne el gran personaje del minero experto en mil y una lides, interpretado por Walter Huston como un pobre tipo que hace rato ha perdido el verdadero sentido de la búsqueda de oro (hacerse rico para disfrutar la riqueza) y ha convertido la aventura de hallarlo en un fin en sí mismo, hasta el punto que si llegara a obtener una veta, es poco probable que eso lo aquietara y al poco partiría por más. Este personaje, en el fondo un yonketa buscaadicto, también es pintado con vivos colores humanos por el actor que (no, el apellido no es coincidencia) es el padre del director John Huston.

IDEAL PARA: Ver una de las pelis más interesantes sobre la condición humana.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Encuentro con unos mexicanos [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 10 de marzo de 2011

"Atmósfera cero" (1981).


-- "Outland". Estados Unidos. Año 1981.
-- Dirección: Peter Hyams.
-- Actuación: Sean Connery, Peter Boyle, Frances Sternhagen, James Sikking, Kika Markham, Clarke Peters, Steven Berkoff, John Ratzenberger, Nicholas Barnes, Manning Redwood, Pat Starr, Hal Galili, Angus MacInnes, Stuart Milligan, Eugene Lipinski.
-- Guión: Peter Hyams.
-- Banda Sonora: Jerry Goldsmith.

-- "Atmósfera cero" en IMDb.
-- "Atmósfera cero" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Io, satélite de Júpiter. Las corporaciones mineras se hacen su agosto explotando el planeta en condiciones infrahumanas. Y como no hay población na'vi nativa de la que abusar, obligados a hacerlo con los obreros. Hasta ese mundo llega un sheriff más o menos fondón (hay que ver la ponchera que se gasta Sean Connery), que está dispuesto a hacer cumplir la ley, etcétera. Buena suerte, cowboy, que hacer cumplir la ley en la tierra de nadie es... bueno, digamos que su trabajo es más o menos como impartir clases de moral, buenas costumbres y protección antiladillas en el interior de un burdel. El caso es que ha ocurrido una muerte misteriosa (un pobre tipo aparentemente se ha suicidado tratando de quitarse el traje espacial en plena explotación minera), y luego otra más (un tipo quiere salir al exterior de Io en ropa calle, total, la infernal atmósfera de azufre hará bien para los pulmones, ¿no?). El nuevo sheriff del lugar quiere investigar, pero como es el newbie, nadie lo quiere mucho. Los obreros, porque hay un trapito sucio que esconder. Los capataces, porque eso le puede hacer mal a los números. El sheriff se encuentra entonces como esa ave mítica que es omnipotente, a condición de que no haga nada: que se le pague por hacer la vista gorda, en definitiva. Y cuando de verdad quiera empezar a limpiar el antro, pues bien, se transforma en una amenaza, y ahora sí que tendrá a toda la colonia (¡incluidos sus propios policías subordinados!) en su contra.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los tempranos '80s fueron tiempos revueltos. Por un lado, la sociedad estadounidense estaba recuperándose de varias pesadillas contra el american dream (Watergate, Vietnam, los polis corruptos de NY y LA, esos mariconcitos en San Francisco) y estaba dispuesta a creer de nuevo (cortesía de "La guerra de las galaxias" y "Encuentros cercanos del Tercer Tipo", en lo que a cine se refiere), y por la otra, como analfabetos funcionales que son los yanketas de toda la vida, ¿en qué iban a creer? ¡¡¡EN RONALD REAGAN!!! Los '80s ya no serían la década de "El padrino" o "Serpico", sino de "Rambo III" o "Rocky IV", para que nos entendamos. En medio de todo eso, las gargantuescas corporaciones adhirieron a los credos neoliberales propulsados por Milton Friedman y la Escuela de Chicago (Reaganismo, Tatcherismo, Piñerismo, póngasele el nombre que se quiera... Piñerismo por José Piñera, claro, el autor del Plan Laboral chileno, y que sea hermano del Presidente Sebastián Piñera debe ser una coincidencia, así como lo es que ambos sean hermanos del Negro Piñera, y sobrinos de Monseñor Bernardino Piñera), y las gargantuescas corporaciones, decíamos, estaban extendiendo sus tentáculos a la manera en que lo hará en 2019 la Corporación Tyrrell de "Blade Runner". Dos pelis de CF de aquellos años recogieron el guante, en lo que a corporativismo desmadrado se refiere. La primera fue "Alien", en la que aunque la trama principal de la peli va en sacarse de encima a un polizonte molesto y paseababas, en el trasfondo se deja ver como fue la corporación minera misma la que envió a los pobres desgraciaos como bichos de prueba al planeta ése de los aliens. Y la segunda es "Atmósfera cero", en que ya la trama corporativa no es oblicua a la primaria, y el villano principal ya no es un alienígena, sino la corporación en cuanto corporación, o más precisamente, el sistema corporativo mismo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli ha envejecido bien por un respecto, y mal por otro. Partamos por las malas noticias. La verdad es que esta peli, para haber sido rodada en 1980, tiene un look francamente envejecido incluso para esos años, muy deudor de "2001: Odisea del espacio", que es 12 años anterior. Y 12 años son una eternidad en materia fílmica (díganselo a James Cameron y sus doce años entre "Titanic" y "Avatar"). No debe ser casualidad que Peter Hyams, a la vuelta de algunos añicos, haya sido contratado para dirigir la innecesaria secuela ("2010: El año en que hicimos contacto"), buena peli de CF en sí, pero que era empresa temeraria y finalmente fallida frente a la ciclópea producción kubrickiana (por algo no ha habido tercera parte en el cuarto de siglo siguiente). Parece mentira que este cineasta tan competente, después haya caído a los extremos de "El sonido del trueno" y otras por la misma línea. Tampoco ayuda que las computadoras sean omnipresentes, pero tengan ese aspecto que hace ver a Windows 3.11 como un prodigio de modernidad. En ese sentido, uno acepta con más facilidad las computadoras alimentadas con cintas magnéticas de "Star Trek" por un tema de "son los '60s", pero es más difícil acá. Y ahora vamos a las buenas noticias.

-- Lo que contribuye a paliar un poco esto, es que Peter Hyams se esfuerza por crear un universo futurista plausible. La física presentada dentro de la peli en general es plausible, aparte de los inevitables gazapos de rigor (cuerpos que explotan al estar expuestos al vacío en claro antecedente de "El vengador del futuro", caídas libres en gravedad cero cuando en el interior de la estación espacial hay gravedad normal... lo de siempre, vamos), pero no se inventan artefactos tecnochorras para justificar esto o aquello (que no hay cosas como: "¡oh, sí, tiene una herida de bala que le ha penetrado en un tumor incurable dentro del cerebro, pero esto lo arreglamos con el mágico encefalocilindrador y... listo, ya puede usted caminar de nuevo!"). La base minera no está en un ficticio planeta de otro ficticio sistema solar, sino en un cuerpo celeste bien conocido, real y tangible como es Io (además de moda en aquellos años gracias a que la sonda Voyager había descubierto la existencia de volcanes extraterrestres en Io). Claro, es una chapuza que de todos los satélites de Júpiter, sea Io precisamente el elegido (un planeta sobre el que Júpiter ejerce tantos efectos de marea, que ríanse ustedes de la tectónica de placas en la Tierra, no es que los iomotos sean Escala XX Richter, sino que el propio Io se deforma como una pelota de goma hasta crear volcanes extraterrestres ahí). Pero por otra parte, de los cuatro grandes (Io, Calixto, Europa, Ganímedes), es el único que no tiene agua en cantidades (azufre sí), por lo que el punto científico que la peli pierde por un lado, lo gana por el otro. Además, el futuro presentado es sucio y cochambroso, casi dickensiano en sus alcances, lo que seguramente no diferirá mucho del verdadero futuro que nos espera, a diferencia de las visiones luminosas startrekianas o starwarsianas, simplemente porque el ser humano es así, y las corporaciones gastarán lo justo y preciso en reparaciones y maquinarias para mantenerlas funcionando, así como lo hacían con las fundiciones de metal en que trabajaban niños por catorce horas diarias en el XIX (malditas leyes laborales, ¿verdad?). Eso es lo más inquietante del futuro presentado en "Atmósfera cero": que el universo no ha cambiado ni la Humanidad tampoco, y que es deprimentemente cercano a nuestro propio presente. ¡Incluso hasta las armas de fuego son casi similares! (Y hablando en serio, ¿para qué querrían pistolitas de rayos láser si las escopetas funcionan igual de bien en una estación minera?).

-- Un aspecto interesante de esta peli es haberse asumido desde el comienzo como una especie de Western crepuscular. El cinéfilo más perspicaz ya habrá notado que el argumento es en muchos respectos un remake futurista de un Western, precisamente, cual es "A la hora señalada". Cuando uno piensa en "Space Western" (¿y qué otra cosa no es sino la Space Opera, la aventura galáctica de toda la vida?), uno tiende a pensar en pistoleros de rayos montados en gloriosos corceles con propulsores de iones, matando apaches alienígenas, etcétera. Pero la inspiración claramente acá no son los Western triunfalistas de los '40s, sino el Western revisionista de los '60s. Al igual como la contemporánea "Escape de Nueva York" el personaje de Snake Plissken parece un descendiente lejano del Pistolero Sin Nombre interpretado por Clint Eastwood de "El bueno, el malo y el feo", acá el prota de "Atmósfera cero" va también más o menos de lo mismo. Es un vaquero, está dispuesto a hacer cumplir la ley por la fuerza de las armas si es preciso, pero su lucha no tiene nada de épica ni gloriosa. En realidad es casi un sinsentido, así como lo es la empresa del vaquero que trata de imponer la paz en un Far West violento y convulso (¿han notado ustedes como en las pelis de vaqueros más antiguas, el Far West era casi bucólico, y los bandoleros eran casi manchas en el mapa y nada más?). Como Western futurista, la verdad de las cosas es que "Atmósfera cero" funciona brillantemente bien, y es un ejemplo superlativo del género.

-- Un punto interesante de esta peli es lo que podríamos llamar el aspecto moral. Repasemos: el sheriff viene a la estación minera a limpiarla de la corrupción y las malas prácticas. Al principio pareciera que las manzanas podridas son unas cuantas, y se puede hacer una desinfección. Pero a medida que todo va avanzando, se hace cada vez más evidente que TODOS son manzanas podridas, y que el sistema entero está mal, hasta el punto que se le pregunta al prota por qué sigue insistiendo en hacer "lo correcto", cuando en realidad lo suyo es una cruzada sin sentido. La peli toma partido claramente por el prota, presentándolo heroico básicamente porque nunca se rinde ante la adversidad y lo que podríamos llamar en términos cinematográficos "el Mal". Y sin embargo, en una segunda lectura, ¿qué sentido tiene todo ello? Mientras más metraje se desarrolla en la peli, más queda claro que en realidad los mineros y la corporación están tácitamente de acuerdo, y que todos aceptan las reglas del juego como son. ¿Qué sentido tiene que el sheriff se esfuerce tanto en su cruzada? ¿Va a cambiar acaso el sistema por un solo hombre? ¿Cómo se puede salvar a todo un mundo de gentes, encapsuladas en una estación minera en este caso, si ni uno solo de esos hombres quiere ser salvado, y más aún, obstaculizan positivamente que esa salvación llegue? ¿Acaso no sería éticamente mejor dejarlos hundirse en su marasmo, considerando que es una opción libremente tomada y a conciencia? Esos tipos corruptos, una estación minera entera en este caso, saben bien lo que están haciendo, son adultos y no una panda de niños o de inconscientes. Es cierto que la tarea del sheriff es hacer cumplir la ley, pero ¿acaso no es la verdadera ley en este caso otra diferente de la escrita, una ley de la jungla que todos aceptan con fatalismo, pero que la aceptan al final del día, y que en realidad a sus condiciones de vida les es mucho más cómoda? ¿Acaso los mineros no se irían si encontraran tan dura su existencia? ¿O no probarían a rebelarse? Al final, la peli parece regocijarse en una postura de "miren a este sheriff, es un tipo demasiado bueno y noble para esta panda de depravados morales", pero en una segunda lectura, resulta que nadie le pidió al sheriff ser un héroe. Todas estas preguntas, la peli no se las hace, pero quedan dando vueltas por detrás. En realidad, a través de la situación planteada estamos viendo los límites del héroe, las fronteras de lo que un hombre correcto puede hacer, la delgada línea entre ser un héroe que lucha por una causa con sentido y un mártir que se sacrifica por amor al martirio. Como de costumbre en estas materias, no hay una respuesta fácil, y no pretenderé ofrecerla aquí. Sin embargo, la peli plantea estas interrogantes (subrepticiamente, de manera inconsciente), y no deja de ser estimulante preguntarse esas cosas, en particular considerando que puede verse a la estación minera como una parábola o un paralelo desquiciado y extremo de nuestra propia sociedad, cada vez más hundida en el conformismo y la mediocridad, y en la que mucha gente prefiere (la mayoría, probablemente) vivir una existencia vacía y sin sentido, a buscar algo mejor, un "new society treaty" que les permita a todos ser más felices y barrer con problemas sociales que podrían eliminarse, o al menos aminorarse, con un poco de buena voluntad por parte de todos.

-- Mencionemos para terminar el apartado visual de esta peli, muy bien logrado y ejemplar en lo que a buena Ciencia Ficción se refiere, y la magnífica banda sonora del siempre agradecido Jerry Goldsmith, ambas grandes contribuciones a redondear esta peli.

IDEAL PARA: Ver un interesante Western futurista con variadas ramificaciones éticas.

jueves, 23 de septiembre de 2010

"Campo minado" (2000).


-- "Campo minado". Chile. Año 2000.
-- Dirección: Alex Bowen.
-- Actuación: Erto Pantoja, Nicolás Fontaine, Juan Falcón, Francisca Arze, Pedro Vicuña, Ernesto Malbran, Rodrigo Achondo, Luciano Morales.
-- Guión: Alex Bowen, Marina Lande y Gerardo Cáceres.
-- Banda Sonora: Edgardo Riquelme y Sergio Ruiz.

-- "Campo minado" en IMDb.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un chileno lo manda todo a la mierda, y decide irse a buscar la famosa y cacareada suerte del chileno, arrastrando a su mejor amigo en la empresa. Y se van solitos y juntitos a la cordillera (pero no a hacer cochinaditas, por muy metrosexual que se vea Juan Falcón aquí, ¿eh?). El objetivo es dar con una mina de cobre que puedan inscribir y hacerse millonarios forever and ever and ever jamás. El amigo arrastrado a la aventura, al poco, hace un inquietante descubrimiento: la famosa mina de cobre probablemente esté en un... bueno, en un campo con minas. Un campo minado. Y viene a descubrirlo de la manera más hollywoodense posible, o sea, cuando un cateador contratado salta hecho tubérculos por los aires, pobre hombre. Pero quedan otros dos cateadores, así es que, qué hacerle, si para eso son los recursos humanos. En la inmensidad de la precordillera andina, el cuarteto se empeña en su empresa, hasta que finalmente dan con el cobre. Y uno de los cateadores, que es más listo que el otro (además el otro tiene una cara de muerdealmohadas que no se la puede... y los hechos posteriores dan la razón a aquella primera impresión), las para que la mina no es de quien la descubre, sino de quien la inscribe, y si los dos citadinos nunca vuelven, pues bien... de manera que van y apuñalan a uno de los dos, y al otro no porque se les arranca. Ahora, el pobre desgraciao al que lo arrastraron a la aventura de su vida, tendrá que hacer lo imposible para sobrevivir en los faldeos cordilleranos, enfrentarse a toda clase de fauna local (flaites gays incluidos), y dedicarse a la ardua e ingrata labor de faenarse a la única mujer lúbrica del lugar para escapar, hacerse dinero con la mina, etcétera (la mina de cobre, esta vez, no la mina del campo minado ni la otra minorra...).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Para quienes tengan memoria de corto plazo y no se acuerdan de cómo era el cine chileno antes del año 2000, les refrescaré la memoria. En esa época, el anoréxico mundillo cinematográfico chileno estaba compuesto por toda una (de)generación de culturetas que habían crecido luchando contra la dictadura militar, y al serio y garboso aplomo de los militares, habían opuesto la rabia creacionista de que "lo nuestro es arteh". Los militares chilenos no fueron demasiado proclives a fomentar el arte en esos 17 años (otra trinchera que optaron por no cubrir, y así les fue después), y sólo sacaron una peli, que fue "El último grumete de la Baquedano" (irónicamente, sobre un polizón que se la mete doblada a la Armada, si ni en eso pensaron a la hora de elegir un buen libreto de apoyo propagandístico), mientras que del otro lado no había mucho cine, básicamente porque los actores, directores y guionistas o estaban muertos o estaban detenidos desaparecidos, condiciones ambas que hacen un poco difícil ponerse cerca de una cámara y rodar. A pesar de lo cual se las ingenieron para sacar adelante cosas como "Imagen latente" y otras pelis de denuncia antidictatorial. En lo sucesivo de los '90s, aunque se había recuperado la democracia (bueno, es un decir, que algunos confunden democracia con elecciones), los artihtah que habían estado 17 años silenciados decidieron que ahora es la nuestra, y vamos depredando el Fondart rodando pelis que no le importaban a nadie, pero que cumplían con... ¡¡¡MOSTRAR LA REALIDAD NACIONAL!!! ¡¡¡PAGA TU ENTRADA AL CINE PARA VER LO MISMO QUE PUEDES VER GRATIS EN LA CALLE AFUERA DESDE TU AUTOMÓVIL!!! Era necesario que esa generación de vejetes fueran cayendo como moscas para que llegaran soplos de renovación al cine chileno. Uno de los que lo intentó fue Alex Bowen, quien se hizo de un nombre (nuevamente, es un decir) con la peli "Mi mejor enemigo". Pero antes de ésa había rodado una que se llamaba "Campo minado". Cuyo tagline fue "nadie vuelve intacto". Y en este caso, la peli tampoco volvió intacta. Bowen sobrevivió de milagro para rodar otro día, los que ya eran actores siguieron más o menos en lo suyo, y Francisca Arze en su primer rol... buenoooooo... no volvió a saberse de ella.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Antes de explicar por qué deberían verla (o no, eso a según), partiré con algo sobre lo que nunca se insiste lo suficiente a la hora de tasar un comentario sobre una peli: las expectativas. Que cuando resultan equívocas, terminan generalmente por ser funestas. Esta peli la vendieron como un thriller, en un escenario poco convencional (el escenario más recurrente en las pelis chilenas, aunque más antes que ahora, y con mucha fuerza en ese tiempo, es "la pobla", y en este caso se supone que es el espacio abierto de la precordillera), y con un sugerente título, "Campo minado", que bien podría haber sido un thriller de Hitchcock. La idea de un grupo de personajes persiguiendo una mina en el wasteland puede dar mucho jugo de sí, como lo comprobó ese clásico que es "El tesoro de la Sierra Madre". Y claro, cuando ves esta peli, descubres que es otra cosa. Y te reputeas, porque no era lo que esperabas, y lo que te dieron no es sensiblemente mejor (de hecho, es peor). La primera media hora de peli, con los tipos batiéndoselas buscando el cobre en un campo minado, es bastante buena si omitimos la precariedad de recursos (el efecto especial del tipo que salta por los aires con una mina al comienzo de la peli, no tiene nada que envidiarle a los cutrefectos de las teleseries), y se nota que hay una mano firme detrás de la cámara tratando de llevar la historia a buen puerto. Pero de pronto, promediando la mitad del filme, cambiamos de escenario, llegamos a un pueblo precordillerano, y del campo minado nunca más se supo. Si esta peli se hubiera llamado, no sé, "El pueblo" o "Precordillera" o algo así, no sería una decepción. Pero si la llamas "Campo minado" y al tercio de peli te olvidas del campo minado y pasas a otra cosa (incluso la mina deja de tener importancia, salvo en lo que se refiere a que el mapa es un mcguffin), el cabreo puede llegar a ser notable. Quizás por eso, esta peli no la vio ni Cristo en el cine, duró un par de semanas en cartelera con mucha suerte, y tardó más de media década en salir en DVD. Y diez años después, nadie se acuerda de ella (por alguna extraña razón, en la ficha de esta peli en IMDb ni siquiera aparece registrado el año de estreno correcto, a ese nivel de descuido llegamos). Pero si nos olvidamos de todo lo anterior (y hago esta advertencia por si aún les pica la curiosidad), la verdad es que es un thriller relativamente aceptable. No quiero decir "bueno" ni que deberías ir corriendo a verla, pero si te lo llegas a topar y te lo tomas con cierta solfa, no desmerece. Hay un esfuerzo honesto por parte del equipo productor en contar una historia que sea un thriller atrapante (aunque a las últimas lo sea sólo a ratos) y en acercarse a los estándares del cine de entretención hollywoodense, siempre desde la óptica chilena. Esfuerzo que se ve lastrado por el socorrido recurso del cine chileno de explotar los bajos fondos de la sociedad, siempre interesante de no ser por lo manido. Y por un guión que no siempre sabe estar a la altura (mira que el prota, cuando la chica consigue sacarlo de su encierro, en vez de salir arrancando por pies del pueblo se toma su tiempo para llevársela al tálamo y merendársela como buen macho chilensis... aunque claro, era la manera de meter la inevitable escena con chica en bolas, que en este caso, tratándose de los pequeños, compactos y turgentes pechos de Francisca Arze, es algo que se agradece). Pero seamos honestos, muchas pelis yanketas que tratan de meterte suspenso a la vena tampoco es que sean mucho mejores tampoco, e incluso se hacen con el vuelto del pan y poco menos, así es que si nos tomamos "Campo minado" como un thriller de serie B, pues está bien. Aprobado. Con un poco de buena voluntad, pero aprobado.

IDEAL PARA: Ver un thriller chileno de serie B.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].

domingo, 19 de marzo de 2006

"La quimera del oro" (1925).


-- "The Gold Rush". Estados Unidos. Año 1925.
-- Dirección: Charles Chaplin.
-- Actuación: Charles Chaplin, Mack Swain, Tom Murray, Henry Bergman, Malcolm Waite, Georgia Hale.
-- Guión: Charles Chaplin.
-- Banda Sonora: Charles Chaplin y Carli Elinor, este último sin acreditar, en 1942.

-- "La quimera del oro" en IMDb.
-- "La quimera del oro" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Alaska, 1898. Se descubre oro, ORO, ¡¡¡ORO!!!, y todos los buenos americanos que prefieren vivir el american way of life a cultivar sus espíritus y corazones parten hacia allá como buitres carroñeros. En esa tierra sin dios ni ley, el Vagabundo Sin Nombre vive una serie de peripecias, mientras intenta encontrar el oro que le hará rico, y también el amor...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Apenas tres décadas después de la fiebre verdadera del oro de Alaska (la misma a la que fue Jack London, el autor de "Colmillo blanco" y "El llamado de la selva"), Chaplin filmó esta película que es probablemente (junto con "El gran dictador") la cumbre de su carrera fílmica. Su personaje del vagabundo había protagonizado ya un largometraje ("El pibe"), y ya era tiempo de llevarlo a un nuevo nivel. En aquel tiempo se vivían los llamados "años locos", la gran bonanza económica de Estados Unidos después de la Primera Guerra Mundial, producto de la especulación bursátil antes del violento crack de 1929. Chaplin construye una salvaje y despiadada sátira de ese estado de ánimo, del american way of life, y como contrapunto insiste en los valores humanos de siempre (la solidaridad, el amor) como medios mucho más efectivos que el siempre esquivo y distante dinero, para conseguir la felicidad. Y todo eso, sin dejar de soltar carcajada tras carcajada.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Principalmente, por sus secuencias delirantes, que incluso hoy en día siguen siendo frescas, joviales y originales: la "danza de los panecillos" que sueña el Vagabundo mientras espera a su amada, o la escena de los buscadores degustando a lo gourmet una bota vieja (su único alimento) como si fuera una deliciosa tallarinata con estofado, o la hilarante secuencia de la casa destartalada a punto de irse abajo de un precipicio en medio de una violenta tempestad... Chaplin puso toda la carne en el asador en este filme, y eso se nota.

-- La honda parábola de fondo. El Vagabundo se la pasa buscando el oro desesperadamente, pero al final, cuando es rico y millonario, será sólo volviendo a su propia esencia como podrá conquistar a su esquivo amor.

-- Es todo un ejercicio de concisión e ironía. Hoy en día, una historia como ésa habría sido tratada como un ejercicio épico de tres películas de tres horas cada una. En aquel tiempo, a Chaplin le bastó hora y media para dejar bien en clara la historia y hacer una de las comedias más divertidas de todos los tiempos.

IDEAL PARA: Reirse a carcajadas, hasta que las lágrimas se te salten de los ojos.

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