
-- "The Gold Rush". Estados Unidos. Año 1925.
-- Dirección: Charles Chaplin.
-- Actuación: Charles Chaplin, Mack Swain, Tom Murray, Henry Bergman, Malcolm Waite, Georgia Hale.
-- Guión: Charles Chaplin.
-- Banda Sonora: Charles Chaplin y Carli Elinor, este último sin acreditar, en 1942.
-- "La quimera del oro" en IMDb.
-- "La quimera del oro" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Alaska, 1898. Se descubre oro, ORO, ¡¡¡ORO!!!, y todos los buenos americanos que prefieren vivir el american way of life a cultivar sus espíritus y corazones parten hacia allá como buitres carroñeros. En esa tierra sin dios ni ley, el Vagabundo Sin Nombre vive una serie de peripecias, mientras intenta encontrar el oro que le hará rico, y también el amor...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Apenas tres décadas después de la fiebre verdadera del oro de Alaska (la misma a la que fue Jack London, el autor de "Colmillo blanco" y "El llamado de la selva"), Chaplin filmó esta película que es probablemente (junto con "El gran dictador") la cumbre de su carrera fílmica. Su personaje del vagabundo había protagonizado ya un largometraje ("El pibe"), y ya era tiempo de llevarlo a un nuevo nivel. En aquel tiempo se vivían los llamados "años locos", la gran bonanza económica de Estados Unidos después de la Primera Guerra Mundial, producto de la especulación bursátil antes del violento crack de 1929. Chaplin construye una salvaje y despiadada sátira de ese estado de ánimo, del american way of life, y como contrapunto insiste en los valores humanos de siempre (la solidaridad, el amor) como medios mucho más efectivos que el siempre esquivo y distante dinero, para conseguir la felicidad. Y todo eso, sin dejar de soltar carcajada tras carcajada.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Principalmente, por sus secuencias delirantes, que incluso hoy en día siguen siendo frescas, joviales y originales: la "danza de los panecillos" que sueña el Vagabundo mientras espera a su amada, o la escena de los buscadores degustando a lo gourmet una bota vieja (su único alimento) como si fuera una deliciosa tallarinata con estofado, o la hilarante secuencia de la casa destartalada a punto de irse abajo de un precipicio en medio de una violenta tempestad... Chaplin puso toda la carne en el asador en este filme, y eso se nota.
-- La honda parábola de fondo. El Vagabundo se la pasa buscando el oro desesperadamente, pero al final, cuando es rico y millonario, será sólo volviendo a su propia esencia como podrá conquistar a su esquivo amor.
-- Es todo un ejercicio de concisión e ironía. Hoy en día, una historia como ésa habría sido tratada como un ejercicio épico de tres películas de tres horas cada una. En aquel tiempo, a Chaplin le bastó hora y media para dejar bien en clara la historia y hacer una de las comedias más divertidas de todos los tiempos.
IDEAL PARA: Reirse a carcajadas, hasta que las lágrimas se te salten de los ojos.