11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 11 de noviembre de 2010

"Implacable" (1971).


-- "Get Carter" (título original en inglés), "Asesino implacable" (título en España). Inglaterra. Año 1971.
-- Dirección: Mike Hodges.
-- Actuación: Michael Caine, Ian Hendry, Britt Ekland, John Osborne, Tony Beckley, George Sewell, Geraldine Moffat, Dorothy White, Rosemarie Dunham, Petra Markham, Alun Armstrong, Bryan Mosley, Glynn Edwards, Bernard Hepton, Terence Rigby.
-- Guión: Mike Hodges, basado en una novela de Ted Lewis.
-- Banda Sonora: Roy Budd.

-- "Implacable" en IMDb.
-- "Implacable" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Estamos en una sala donde un grupo de mafiosos está disfrutando de los placeres de la pornografía. Er... ¿mafiosos-pornografía? ¿Acaso los mafiosos no son gente impertérrita y aplomada, estilo Vito Corleone, que jamás se consentirían ver tetas en pantalla...? Bueno, sí, porque éstos son mafiosos cutres, ingleses de baja estofa, no ítaloamericanos glamorosos Hollywood-style. Uno de los mafis es Michael Caine, cuyo nombre como personaje es Jack Carter, pero como siempre que interpreta a tipos duros hace más o menos los mismos gestos y actitudes, podemos decir que es Michael Caine y no hay pérdida. Resulta que a Michael Caine le han bajao el hermano, y quiere ir a los funerales. Sus jefes le dicen que tenga cuidado, que no quieren líos, lo de siempre. La muerte del hermano de Michael Caine ha sido un poco complicada, de ésas muertes que la policía caratula como accidente, pero que en realidad sabemos no son accidentes, si es que la policía en estas pelis es tonta como un tallo de apio. El caso es que nuestro prota viaja, y a poco de andar y meter las narices por aquí y por allá, descubre que la mafia local podría tener algo que ver con la muerte de su hermano, y que quizás no fuera tan casual. Y bueno, nuestro prota Michael Caine es putero y macarra, pero a la hora de que le busquen las cosquillas, es el que ríe más fuerte y al último. Porque no habrá nadie más que ría con él. El cementerio está a punto de vivir su hora punta, cortesía de Michael Caine, quien no va a parar hasta que los asesinos de su hermano (vamos, no es un gran spoiler, si ya suponían que el supuesto accidente no era tal, ¿verdad?) terminen todos también cruzando la ribera Estigia (que académico me quedó, ¿eh, eh?).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Había una época en que los buenos eran bueeeeeenoooooos, pero bueeeeeenoooooos, pero muy bueeeeeenoooooos. Buenísimos. Como el pan. Resulta que en el cine no se podían pronunciar palabrotas (los héroes no decían cosas como "cabrón hijo de perra" o "bastardo salido de puta madre", sino ñoñerías como "bellaco", "malandrín", etcétera), el prota debía ser casto y puro (¡si besaba a la chica al final de la peli, ya era como para lanzarse el 4 de Julio en petardos!), y si el villano casi moribundo y al borde del precipicio le pedía ayuda al jovencito para salvar la vida, el jovencito debía extender la mano para ayudarle (a renglón seguido el malo, que para eso era el malo, lo traicionaba, intentaba matarlo una última vez, tropezaba, y caía al precipicio ahora sin remisión). Pero en los '70s, como que eso ya no colaba. O sea, el mundo había vivido la Revolución Hippie, y de pronto todo lo que era natural era bueno, y todas las convenciones sociales eran malas porque sí, porque eran malas y hacían al hombre no ser auténtico ni estar en contacto con la tierra ni todas esas zarajandas de toda la vida. El único pequeño problema es que esa década de los '60s en que los espíritus humanos llegaron tan altos como para ser realistas y pedir lo imposible, dieron paso a unos '70s en donde se revelaron los aspectos más sombríos de la naturaleza humana. Y el héroe dio paso al antihéroe. En los '60s un asesino despiadado y macarra como James Bond todavía era "aceptable" con su puntillo de aristócrata inglés, y uno hasta le perdonaba que fuera putero y todo, pero en los '70s, hasta ese último velo se cayó en definitiva. Y hubo cuatro nombres claves para ello, coincidentemente todos en 1971. Clint Eastwood como Harry el Sucio ("Harry el Sucio"). Gene Hackman como Popeye Doyle ("Contacto en Francia"). Richard Roundtree como John Shaft ("Shaft"). Y Michael Caine como Jack Carter, la que nos ocupa ("Implacable"). De ese cuarteto, la menos conocida y rescatada de las cuatro es probablemente ésta. Y con razón. Porque los otros eran buenos para desenfundar la pistola a destajo (con los malosos y con las mujeres, interprétese en el sentido más natural y obvio). Pero éste era demasiado bueno. El p*** amo. Y por pasarse de roscas, fue el menos popular. Además, su campo de operaciones no era allí donde pasan las cosas que importan (o sea, Estados Unidos), sino la proletaria y desimperializada Inglaterra. Quizás ayudó también que no desarrolló secuelas, a diferencia de "Contacto en Francia" (de la que salió "Contacto en Francia II") o las cuatro secuelas de Harry Pott... perdón, de Harry el Sucio, ehm, que uno ya se pone senil con los años. ¿En qué estaba? Ah, sí, en pasar directamente al análisis del más sórdido representante del "justice in my hands" de 1971, uno de los peores de la década de 1970, y uno de los peores a secas. Bueno, no está mal. Después de todo, todos aman a los chicos malos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- No diré que esta peli te mantiene en vilo porque la primera hora es lisérgica a más no poder, pareciera que la trama no va a arrancar nunca, y servidor quien esto escribe pensaba que se había equivocado de peli y estaba viendo el prototipo de todos esos dramones sociales tatcherianos con las que el cine de los '80s, '90s y 2000s tanto se prodigó, para desgracia de tantas y tantas retinas cinéfilas en el mundo (el subgénero de proletas ingleses puteados en sí no es malo, pero el abuso, como en todo, le hizo mucho daño, y es que hay mucha caída libre entre las primeras pelis de Stephen Frears y "El secreto de Vera Drake"). Pero en la segunda mitad es que vemos a Jack Carter hacer lo suyo. Porque esa segunda parte es lisa y llanamente brutal. De bruto. De cavernícola. Nada de violencia estilizada a lo Hollywood, ¡oh, no! Estas no son, digámoslo ya, las bellamente coreografiadas secuencias de asesinato de "El padrino", que ya te dan ganas de que te acribillen las balas de tan lindo que se retuercen los cuerpos con la música de Nino Rota. Por el contrario, tenemos peleas sucias y rudas, muy viriles, en las que Jack Carter no se ahorra alguna salvajada por aquí y por allá, a santo de nada, porque aunque es el prota, él no es "el buenito". De hecho, la expresión "maldito cabrón joputa chingao 'e su perra madre" calza un poquito mejor con la personalidad de Jack Carter. El resultado: diversión garantizada. Necesario aquí es decir que el director, Mike Hodges, que se estrenaba aquí en la dirección, nunca más pudo estar tan en la gloria como aquí (General Gato quien esto escribe aprecia mucho otra peli suya, pero es que ustedes no se van a creer cuál es... ¡"Flash Gordon"!).

-- Michael Caine. Y es que esta peli fue rodada en los tiempos en que todavía Michael Caine era MICHAEL CAINE. En esos años estaba rodando cosas como "Zulu", "Alfie", "Ladrona por amor", "Golpe a la italiana", "El último valle"... Y aquí la borda como el maloso Jack Carter. Es cuestión de verle la cara cuando hace alguna de sus putadas (las de disparo o las de cama, tanto más da), y ya nos creemos que los malos le tengan tanto cuco. Un guión un tanto complicadillo hace que el resto de los personajes se nos pierdan, pero he aquí una carta de referencia para entender la situación: los personajes masculinos son carnaza que en algún minuto u otro acabarán pagando el haberse cruzado en el camino de Michael Caine, y los personajes femeninos son carnaza que en algún minuto u otro acabarán gimiendo sumisamente bajo los ímpetus gonadales de Michael Caine (salvo la siempre buenorra Britt Ekland, la de "El culto siniestro" y "El hombre de la pistola de oro"), a la que Michael Caine debe contentarse con estimular vía telefónica, en una de las más salidas escenas de la peli).

-- El sexo. ¡Oh, sí! Si el prota es putero, entonces el sexo debe estar de putifas. Y lo está. Hay una escena de sexo telefónico que es sucia a más no poder, y otra en la que muy acertadamente mezclan escenas de Michael Caine introduciendo la pija en un cuerpo femenino, con Michael Caine mismo manejando su automóvil y dándole a la palanca de cambios. Poco sutil, cierto, pero muy bien logrado.

-- La estética. La peli aprovecha muy bien esos ambientes brutalistas (Brutalismo: escuela arquitectónica que se sentía orgullosa de construir horrorosos edificios de cemento repletos de cañerías a plena vista para que los proletas pudieran malvivir y rodar algún día las pelis tatcherianas de toda la vida) que son tan característicos de la arquitectura proletaria inglesa. Es decir, ver esas casas cochambrosas de cemento desnudo hace que la peli sea más sucia y sórdida aún.

IDEAL PARA: Ver una de acción sucia. Realmente sucia.

VIDEOS.

-- Créditos iniciales de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- "Yo no lo maté"... [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 16 de agosto de 2009

"Enemigos públicos" (2009).


-- "Public Enemies". Estados Unidos. Año 2009.
-- Dirección: Michael Mann.
-- Actuación: Johnny Depp, Christian Bale, Marion Cotillard, Channing Tatum, Giovanni Ribisi, Stephen Dorff, Billy Crudup, Leelee Sobieski, Jason Clarke, Stephen Graham, Bill Camp, David Wenham, Richard Short, Christian Stolte, Stephen Lang, Emilie de Ravin, Shawn Hatosy, Branka Katic, Don Frye, James Russo, Lili Taylor.
-- Guión: Ronan Bennett, Michael Mann y Ann Biderman, basados en el libro de Bryan Burrough.
-- Banda Sonora: Elliot Goldenthal.

-- "Enemigos públicos" en IMDb.
-- "Enemigos públicos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

1933. El mismo año en que los nazis llegan al poder y FDR amenaza con imponer la dictadura socialista cobrando... ¡¡¡IMPUESTOS!!! ...en... ¡¡¡AMÉRICA!!! En una aislada penitenciaría en el quinto infierno y tres casas más allá, aparece... ¡¡¡DILLINGER!!! Como no podía ser de otra manera, tratándose de la introducción de una peli de mafiosos que no sean las del Padrino, los tiros vuelan y la sangre salta. La banda de Dillinger, la mitad de la cual estaba tomando el sol a rayas, ahora está lista para la acción. Pero la cosa va a ser un poco complicada. En primer lugar, aunque estamos en medio de la Gran Depresión, América se está rearticulando para luchar contra la crisis económica, y ya los asaltos de bancos no se ven tan chupis como antes (es lo que tiene la prosperidad, que te hace repentinamente más amigui con el poder establecido). Además, tenemos al inflexible y duro J. Edgar Hoover listo para reemplazar la anarquía del crimen organizado por la mano dura de la justicia (la suya, claro, que a este tipo tuvieron que sacarlo con piyama de madera de la dirección del FBI, cuarenta años después). El sistema organizado contra el individuo que atornilla al revés. Bueno, qué podría salir peor, ¿no? Y no se preocupen, que cuando el descensus ad inferos comienza, ya nada lo para, porque aparece después el siguiente escalón... ¡¡¡LA MUJER!!! En efecto, nuestro buen Dillinger se empota con una franchute nada más buena, y eso lo lleva a tomar decisión errada sí y decisión errada también. Poco a poco, el FBI lo va cercando, y pronto, Dillinger descubrirá que se está transformando en un anacronismo, y que ya el mundo no tiene espacio para los gángsters antisistema como él...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Tenía que pasar. Tanto nos han machado con eso de que la Crisis Subprime 2008 es la peor desde la Gran Depresión, que era cuestión de tiempo antes de que saliera efectivamente una peli de gángsters sobre la Gran Depresión (y van...). El gangsterismo tiene una larguísima tradición en el cine, desde el fundacional "Scarface" o las otoñales "El enemigo público número 1" o "El bosque petrificado", hasta revivals como "El padrino", "Los intocables" o "¡Mafia!". ¿Por qué, este secreto encanto de los gángsters de la era de la Depresión? La respuesta tiene mucho que ver con el mito romántico. Al igual que los piratas del siglo XVII o los pistoleros del Far West, los de a-de-veritas en realidad eran tipos mugrosos-malaseados, que se mataban entre sí por un quítame allá esas pajas, y que de honorables tenían el sobaco y el trasero, pero como después fueron aplastados por "el sistema", se convirtieron en íconos románticos de la rebelión contra el poder establecido. Que siempre vende, no lo neguemos, si después de todo, ya sabemos que eso llamado "poder establecido" tiende a funcionar mejor para algunos que para algunos otros, y al resto de los cavazanjas de toda la vida qué les queda, sino el escapismo y la ilusión. Que estas pelis no están hecha para que les guste a tipos como Silvio Berlusconi, Bill Gates o Sebastián Piñera, para que hablemos claro. Y si tienen hálito trágico (que el prota pierde, vamos, o acaso no sabían que a Dillinger acaban tirotéandolo al final, si eso sale en los libros de Historia, carajo), tanto mejor porque así las masas pueden sentirse identificadas con el pequeño rebelde sin causa hasta el final. No es casualidad que una peli como ésta salga y tenga éxito justo cuando "el sistema" la ha cagado metiendo la pata hasta el pescuezo en mierda, después de que durante años nos dijeron que eso de la desregulación de los mercados financieros y laborales estaba bien, y miren ahora la de Jesús es Cristo que dejaron allá afuera (ah, pero sin mandar a la cárcel a nadie, que podrán haberse mandado el cagazo, pero todo fue honorable y entre gente decente, así es que no vamos a hacernos algo tan poco amigable como enjuiciarnos unos a otros, ¿verdad?). En ese sentido, "Enemigos públicos" habla menos de Estados Unidos en 1933 que de Estados Unidos en 2009, con un tipo antisistema tratando de abatir a los poderosos. En una lucha inútil y sin cuartel, por supuesto. Para que se vea heroico... pero que en definitiva el sistema gane, o de lo contrario, ningún jerifalte de Hollywood hubiera puesto dinero en esto (que las pelis no las financiamos por buenas sino por vendibles y levemente ideológicas, al final del día).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Bueno, er... Es Michael Mann. No es el mejor Michael Mann de todos, pero la buena noticia es que está más cerca de la encomiable "Colateral", que de esa mierda planchá contra la ropa que era "Miami Vice". Nadie espere aquí una densa crítica social, ni siquiera personajes demasiado bien perfilados (en los hechos, aparte del prota, el cineasta se desentiende por completo del resto hasta el punto que pareciera no importarles nada de nada). Michael Mann tiene claro lo que quiere contar, y eso no es una peli histórica ni una de ésas con el ampuloso rótulo de "de época". Lo suyo en este caso es la pelea entre el sujeto aislado y el sistema opresor. Michael Mann no pierde ocasión en demostrarnos que Dillinger es bondadoso a la manera romántica, porque asalta bancos y mata gente a destajo, vale, pero cuando se lleva el dinero, se lleva el del banco y no el del humilde funcionario que para el banco trabaja, pobrecillo. O que en el fondo es un buen chico con su cariñito. Mientras que "el sistema" está encarnado en el implacable Purvis, que en el fondo no es un personaje sino que es Christian Bale jugando a ser el villano (lo que no le hace ningún favor a la peli, porque es casi como estar viendo al Bruce Wayne de "Dark Knight", pero sin su delicada psicología; tampoco ayuda que la partitura de Elliot Goldenthal a veces pareciera plag... "citar" líneas enteras de la compuesta por Hans Zimmer y James Newton Howard para "Batman inicia"/"Dark Knight"). Y detrás tenemos a Hoover, otro tipo que sólo aparece para ponérsela de putas a "el jovencito". La paradoja es que, a pesar de que el Gangsterismo floreció en un contexto bien definido, cual es la Gran Depresión, ese contexto desaparece por completo detrás del conflicto principal. Y esto no es algo ni para criticar ni para alabar: es simplemente una opción narrativa, que puedes tomarla o dejarla, pero si esperas una gran recreación histórica aquí, estás completamente fuera de lugar (que esto no es "Bonnie y Clyde", vamos). En el fondo, el decorado art-decó no es más que eso, un decorado, para que el bueno (el rebelde romántico) y los villanos (el prosaico sistema de toda la vida) se líen cómodamente a mamporros. ¿La gracia de esto? Como lo dije al inicio: es Michael Mann, hombre. Si hay alguien que podía hacer una peli tan inane y casi abstracta en su contenido, y aún así salirse con la suya, es justamente Michael Mann. ¿Por qué? Porque este tipo es insuperable filmando violencia. La opción por las cámaras digitales le hacen un favor enorme a los duelos con ametralladora, que pocas veces se vieron tan realistas y descarnados en el cine (si la ves en tu televisioncita de 14 pulgadas en año y medio más, cuando la den en el cable, te lo vas a perder). O sea, el tipo asume que si vas a reducir una peli de dos horas veinte a un simple duelo prolongado, al estilo "Transformers", por lo menos que ese contenido mínimo sea bueno. Y lo es. De manera superlativa.

-- Las actuaciones son bien ajustaditas a sus cometidos. Johnny Depp al principio como que no convence mucho, como que es muy Johnny Depp interpretando a su personaje, pero andando el metraje y desmelenándose un poco el asunto, fluye de manera natural en un personaje al que, de todos modos, se le hubiera agradecido un poco de mala leche adicional (¡es un gángster, por Bastet!). Christian Bale, ya lo dijimos, está para pasear su cara de rottwailer y cumple. Billy Crudup (¡sí, el Doctor Manhattan de "Watchmen"!) en sus breves escenas como Hoover, está impagable, como un tipo que parece estar en lo de perseguir el crimen más por satisfacer a Narciso que por verdadero espíritu de dedicación pública. Marion Cotillard, como de costumbre, está soberbia, aunque apenas se note porque esto no es "La vie en rose" y su rol es apenas poco más que el descanso del guerrero. Del resto no hay mucho que decir, porque en verdad el conflicto está tan centrado en "el jovencito" versus "el sistema", que sus vidas ni van ni vienen ni, la verdad, nos importan demasiado, y de ahí que gente solvente como Giovanni Ribisi, Lily Taylor o Leelee Sobieski (ya ven, hay vida después de "En el nombre del Rey") estén ahí casi para aparecer en la foto y poco más. Lástima de buen elenco sudándolo todo con la camiseta puesta, y que apenas se note.

-- Escenas impagables. El tiroteo en el bosque, adrenalina pura inyectada a la vena. O cuando Dillinger va a decirle a su mamacita que no va a trabajar más de recibechaquetas. O el asalto al banco que degenera en una balacera brutal. O toda la secuencia con "El enemigo público número 1" de fondo (que los tipos del subtítulo, de manera literal al original, pero desconociendo cómo tradujeron la peli acá en castellano en su día, le pusieron el tan adecuado como irreconocible "Melodrama en Manhattan").

IDEAL PARA: Ver una peli de violencia con buen pulso.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].



sábado, 7 de febrero de 2009

"El bosque petrificado" (1936).


-- "The Petrified Forest". Estados Unidos. Año 1936.
-- Dirección: Archie Mayo.
-- Actuación: Leslie Howard, Bette Davis, Genevieve Tobin, Dick Foran, Humphrey Bogart, Joe Sawyer, Porter Hall, Charley Grapewin, Paul Harvey, Eddie Acuff, Adrian Morris, Nina Campana, Slim Thompson, John Alexander.
-- Guión: Charles Kenyon y Delmer Daves, basados en la obra "El bosque petrificado" de Robert E. Sherwood.
-- Banda Sonora: Bernhard Kaun (sin acreditar).

-- "El bosque petrificado" en IMDb.
-- "El bosque petrificado" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Gasolinera autopistera en el interior muuuuuu profundo de los Estados Unidos. Hacia un lado sólo hay desierto, hacia el otro sólo hay desierto. La gasolinera da servicios de mantención de cacharros, y también almuerzo válido para los próximos 100 kms. En ese pequeña avanzada de pioneros de la civilización, hay un microcosmos conformado por cuatro bípedos: el dueño del local, su pizpireta hija limpiamesas, el papá del dueño (o sea, abuelo de la chica), y un ayudante de mecánico que sólo piensa en fútbol americano y en cocinarse a la chica a la piedra. Pero la chica, ¡ay!, tiene otras aspiraciones. Entre otras cosas, como manda el lugar común, a pesar de estar en un emplazamiento sin cultura ni civilización a la vista, se las apaña para leer a François Villon, cosa que irrita visiblemente al futbolista, quien, como chico chapao a la antigua, quiere cositas, y después la quiere para matrimonio, fregar platos, etcétera. En eso aparece un impenitente viajero, un escritor cultureta blanducho como paté sobre el pan, pero que por esa misma falta de rudeza, por esa gentileza extrema, por su exceso de educación, por su atiplado manierismo (¡hey, tenemos un antepasado lejano de los emo!), se conquista el corazón de la chica. Con lo que tenemos triángulo amoroso servido. El chico, por supuesto, como es atormentado, no se queda a gozar de los frutos de su conquista, ni tampoco se la lleva, así es que simplemente se va, a destrozar otros corazones femeninos hipersensibles por ahí... Mas las cosas no siempre salen como uno lo espera. Porque aparece una pandilla de gangsters, que obliga a nuestro buen protoemo a volver hacia la gasolinera. Ahora, el escribano intelectualoide, la chica que quería vivir, el futbolista en el tejado, el mafioso, y algunos parroquianos más, están encerrados en ese sucucho de fin de mundo. Y como suele pasar en las situaciones donde hay mafiosos dando vueltas, ya se pueden dar algunos por muertos.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Existió en la primera mitad del XX, un escritor, dramaturgo y guionista llamado Robert E. Sherwood, con un árbol genealógico que es una jungla por sí solo (¿nepotismo? ¡¡¡NOOOOOO, CÓMO SE LES OCURRE!!! ¡¡¡Esto es América, hombre, no sea insolente!!!), que escribió una obra teatral llamada "El bosque petrificado". En realidad escribió un tanto más, pero ésta es la que nos concierne, y además, de no ser por esta peli, es muy poco probable que el señor Sherwood fuera recordado hoy en día (¿lo conocía usted, antes de leer la reseña que su diligente servidor el General Gato ha preparado para sus ojos?). El caso es que escribió esta obra teatral, y después, alguien decidió que era buena idea llevarla a Hollywood. Quizás. Esta peli se convirtió en un pequeño clásico, e influyó notoriamente en el por entonces por-llegar cine noir.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Otra de esas dichosas reglas no escritas del arte en general, es que una obra es tanto más valiosa por cuanto capte a cabalidad el espíritu general de su tiempo, pero por otra parte, mientras más consiga esto, más difícil será de entender y apreciar por la posteridad. Los grandes e imperecederos clásicos de todos los tiempos han conseguido este difícil paso, pero ésos son pocos, y por eso son lo que son, o sea, clásicos. "El Quijote", por ejemplo, en su tiempo fue muy valorada como una sátira de las novelas de caballería, pero para la posteridad se transformó en incomprensible como sátira, mientras que otros valores ocultos en la obra, que pasaron desapercibidos a sus contemporáneos, pudieron aflorar con libertad, transformándose en una muy influyente novela durante más de cuatro siglos. Contra este dilema, que "El Quijote" y otras pocas obras han conseguido sortear, "El bosque petrificado" se estrella lamentablemente. Porque esta peli está demasiado enclavada en el Zeitgeist de su tiempo. Para colmo, ese Zeitgeist fue el muy raro período 1933-1939 en que el mundo venía saliendo de una crisis económica y marchaba hacia una guerra mundial como las del Universo Marvel, sólo que con muertos más reales. Súmesele a eso su estructura casi teatral, con pocos escenarios y mucho diálogo (obvio, si es una adaptación de una obra teatral, ¿no?), y tenemos una peli con un valor arqueológico inconmensurable (así de inseguro se sentía el mundo en aquella época), pero que para hoy en día, luce visiblemente avejentada. En el desarrollo de la peli, representantes icónicos de muchos tipos de yanki (la pareja de millonarios, el chofer negro, los trabajadores de la gasolinera, los mafiosos, y en medio de todo eso, el intelectualoide pedante) se transforman en un microuniverso fiel a lo que era el ambiente social de la época, y desgraciadamente, el rol de héroe le cabe al intelectual, cuando es bien sabido que los hombres de pensamiento no han sido nunca héroes en ninguna parte (yo no califico, yo soy gato de pensamiento, y los gatos sí que somos criaturas de acción). El intelectual es llorón y quejica, y representa los valores heroicos de una sociedad más madura e inteligente, que está yéndose al colapso por el filisteísmo de todos los que rodean, y que poco a poco descubren que el intelectual despreciado es, en el fondo, un gran tipo. Y esta obra la escribe un intelectual. Díganlo conmigo, por favor... ¡¡¡MARIE SUE...!!! ¡¡¡MARIE SUE...!!! ¡¡¡MARIE SUE...!!! Lo dicho, puro Zeitgeist de los '30s. Es lo que obtienes con un atracón de Heidegger, que la indigestión de Dasein que te viene después es de órdago.

-- Las actuaciones, por pasar al plano más técnico, son lo más interesante de la peli. El intelectual llorón viene representado por Leslie Howard, quien después hará de terrateniente llorón en "Lo que el viento se llevó" (sí, y con esa postura de debilucho "protect me from what I am" tenía vueltas locas a Scarlett y Melanie), y a pesar de que a nadie le gustan los quejicas, es de nobleza reconocer que el papel le sale muy bien (¿habrá sido Howard, en su vida personal, un mamón...?). La chica que quería soñar viene interpretada, era que no, por Bette Davis, que por una vez en la vida no hace de perra, loba, zorra u otra carnívora del bestiario, pero sigue igual de respondona que lo de siempre, tratándose de ella. Y en la segunda mitad de la peli, cuando aparece, y a pesar de ser estrictamente un secundario, aparece nada menos que Humphrey Bogart como el mafioso malvado, en un rol medio romántico y crepuscular (en la época, 1936 recordemos, con la Prohibición eliminada y la Depresión remitiendo, los pistoleros estilo Bonnie and Clyde estaban ya algo pasados de moda), que no por nada fue no sólo su primer papel en el cine, sino también el que lo lanzó a la fama, y en los años sucesivos lo convertiría en el rey del Cine Noir ("El halcón maltés", "El sueño eterno"... Y sí, debemos mencionar "Casablanca", a pesar de no ser una Noir). Si vale la pena hoy en día ver esta peli lenta (a pesar de no alcanzar siquiera la hora y media), ripiosa, dramaturgizante hasta la pesadez y para colmo de planteamiento quejica e intelectualoide autorreferente, es precisamente porque tenemos a un elenco actoral de primera línea haciendo a tope lo que mejor saben hacer.

IDEAL PARA: Investigadores de la Historia de los '30s, y valientes que no teman arrostrar grandes peligros (abulia, aburrimiento...) en pos de aprehender pequeños clásicos fílmicos.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL BOSQUE PETRIFICADO".

-- (Ir a la página) Comentario en Lukor.
-- (Ir a la página) Comentario en Cruce de Cables.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 1 de enero de 2009

"Los Intocables" (1987).


-- "The Untouchables". Estados Unidos. Año 1987.
-- Dirección: Brian de Palma.
-- Actuación: Kevin Costner, Sean Connery, Charles Martin Smith, Andy García, Robert de Niro, Richard Bradford, Jack Kehoe, Brad Sullivan, Billy Drago, Patricia Clarkson, Vito D'Ambrosio, Steve Goldstein, Peter Aylward, Don Harvey, Robert Swan.
-- Guión: David Mamet, inspirado en el libro de Oscar Fraley y Eliot Ness.
-- Banda Sonora: Ennio Morricone.

-- "Ir a la página" en IMDb.
-- "Los intocables" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Chicago, en la época de los sombreros de fieltro y las descocadas bailando fox-trot. La Prohibición está en vigor. La Mafia se está forrando mientras vende licor de contrabando. Sobre todos ellos, comiéndose a la ciudad entera, está Al Capone, el tipo que cobra tributo por, ejem, protección no pedida contra nadie en realidad, porque si estás bajo el alero de Al Capone entonces no tienes otro enemigo. A la ciudad llega un poli llamado Eliot Ness, que va a cambiar todo esto. El crimen organizado tendrá que apañárselas dos veces. ¡Ah, pero este Eliot Ness no es el de Robert Stack, siempre cold-as-ice, papeándose mafis a gusto! No, éste es un pobre agente del Tesoro que viene desde la Big City a este páramo perdido de los Yueséi, armado valientemente con el Libro de Instrucciones, sólo para descubrir que éste no sirve de nada en una ciudad en que, pues bien, por decirlo en términos simples, nadie sigue el condenado Libro de Instrucciones. Decepcionado porque lo han dejado listo para el número de intermedio en el Circo Barnum, Eliot Ness rumia las penas de su 1-0 en contra, en un puente, sólo para ser detenido por, miren ustedes qué casualidad, el único polizonte en toda la ciudad que no es corrupto. El pobre Ness ya no haya a qué ánima encomendarse (¿a qué santo se abocarán los fieles servidores del Derecho Tributario?), de manera que le pide ayuda a nuestro único polizonte no corrupto en todo Chicago. El otro, pues bien, mejor que no, mira que mi jubilación anda cerca, pero al final, bueno ya, si después de todo mi placa dice "proteger y servir", ¿no? (Bueno, hay quienes leen "protegerSE y servirSE", pero en fin...). Así, transformado en el joven padawan de Malone (el poli no corrupto), Eliot Ness comenzará a construir su propia organización para librar la batalla definitiva... ¡¡¡Librar a Chicago del malvado Al Capone!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A lo largo del tiempo, los Intocables de Eliot Ness han conseguido crear su propia leyenda y pasar a las páginas gordas de la Historia. Bien mirado, su importancia fue mínima: fue apenas un policía enredado en una guerrita de limpieza contra un mafioso local en una ciudad no tan de primera fila a nivel mundial, defendiendo una ley que alcanzó a estar apenas una década en vigor. ¿Cómo es entonces que llegó a ser un episodio tan importante de la Historia que marcó al siglo XX más que la Guerra del Chaco, el Principio de Incertidumbre de Heisenberg o las querellas internas de los surrealistas? Bueno, en primer lugar pasó en América, y América es el mundo, YEAH!! En segundo lugar, hay una carga épica en la historia de "solos contra todos", especialmente cuando esos solos son el último bastión de la decencia en contra de la criminalidad. En tercer lugar, Eliot Ness demostró ser un excelente relacionador público de sí mismo, escribiendo años después sus memorias, las que sirvieron de base (bastante libremente) para una mítica serie policial de TV, la que protagonizara Robert Stack como Eliot Ness. Más tarde o más temprano, alguien iba a encontrar que era buena idea adaptar la historia al cine. A finales de los '80s, lejos de ser el lugar común en que se transformaría después (¡Dios, si hasta hicieron "Mi marciano favorito", qué criminales!), adaptar una serie de TV para el cine era algo todavía casi aislado; experimentos como "Viaje a las estrellas: La película" eran casi saltos en el vacío. Pero la experiencia rindió buenos frutos. Le encargaron el asunto a Brian de Palma, quien se estaba haciendo su nombre después de adaptar a Stephen King en "Carrie", y crear pelis ezque-Hitchcock como "Doble de cuerpo" o "Vestida para matar". El resultado fue una obra maestra, una fina y de las mejores pelis de suspenso y acción de todos los tiempos, al nivel del viejo cine noir de John Huston o el de las pelis de Humphrey Bogart. Nada mal, considerando que, según se dice, Sean Connery había aceptado participar a cambio de un resignado 10% sobre las utilidades, creyendo que la recaudación iba a ser papel mojado y algo más... (ni digamos cómo se forró en ésa, ahora saben por qué se retiró...).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es, con toda probabilidad, la obra maestra de Brian de Palma. Sus filmes anteriores son interesantes, pero no pueden evitar un dejo a "sí, está bien, señor de Palma, pero antes Hitchcock ya había hecho esto, y mejor". Aquí acumula toda su experiencia de sus, por entonces, doce años de trabajo dirigiendo pelis, y construye una cinta que no deja respiro al espectador, no por el viejo truco de embrollar escena de acción tras escena de acción, sino por la combinación de los viejos y nobles metales del gran cine de toda la vida: buenos actores, un buen guión, buena cinematografía, una impecable banda sonora. Ah, bueno, también está el más que forzado homenaje a Sergei Eisenstein y su "Acorazado Potemkin", con las escenas de la escalinata, sangrantemente parodiada en "Y dónde está el policía 33 1/3: El insulto final", un exceso típicamente depalmiano que rompe los equilibrios de la peli, pero hasta en esta grandilocuencia resulta una peli querible, aunque sea por la buena cinematografía y la impecable edición. Nada mal, si se considera lo arriesgado del guión, que... bien, hablemos aparte del guión.

-- El trabajo de guión estuvo a cargo del gran David Mamet. Una peli con guión de David Mamet siempre es una buena noticia, porque no en balde, él proviene del mundo de las tablas, y allí aprendió más que bien los resortes de contar una buena historia a punta de buenos diálogos. La historia, bien mirada, no es sino un amasijo de lugares comunes. Tenemos al supervillano más malvado que la vida y más cruel que la muerte, al jovencito embarcado en el aprendizaje de su vida al lado de un senior que lo irá guiando con firmeza paternal, al equipo de solitarios justicieros luchando contra todo y contra todos, las escenas de vida familiar, el duelo con el matón del jefe malvado... Bueh, ya saben lo que se dice: si funciona, no lo cambies. Estos elementos han funcionado desde que el cine es cine, porque proporciona algunos resortes primarios frente a los cuales el espectador puede fácilmente identificarse, y Mamet no pierde ocasión de utilizarlos. La maestría no está en lo original, sino en la aguda manera de explotarlos para una cinta al mismo tiempo completamente comercial, y por otra parte, hecha con voluntad de crear algo grande. ¿Qué, se toma demasiadas libertades históricas? Bueno, hombre, se supone que es una peli y no un documental de The History Channel, y si no te gusta, vete a ver NatGeo.

-- Los actores están increíbles, todos ellos, incluso superándose a sí mismos muchas veces. Robert de Niro como Al Capone a ratos es demasiado de Niro, pero sin lugar a dudas que construye un gran villano, y de la pataleta final cuando es finalmente derrotado ya no hablemos. Su gran contrincante, Eliot Ness, está impecablemente interpretado por un jovencísimo Kevin Costner, que como en esos tiempos iba de garbancero, se esfuerza como nunca, y si bien no está tan maduro actoralmente hablando, se saca los zapatos interpretando a un policía que suple su inexperiencia y torpeza con un espíritu aguerrido a toda prueba; el héroe de toda la vida, al máximo, vamos. Nunca Costner ha sido tan heroico como aquí, y cuesta pensar que tomó el rol únicamente porque lo declinó Harrison Ford (bueh, también Mel Gibson, Michael Douglas, y ¡Don Johnson!). A su lado está el senior, Malone, interpretado por el gran Sean Connery, y si bien alguna vez este vejete fue James Bond, aquí está magnífico y suntuoso, quizás incluso más heroico que Costner (supuestamente no debía opacarlo), aunque es justo reconocer que su personaje tiene un pathos más trágico; después de todo, se supone que Eliot Ness recién está aprendiendo lo que significa ser un héroe, mientras que Malone viene de vuelta, y aún así acepta sobre sus hombros la carga de salvar al mundo (o a una ciudad, en este caso). Andy García, por su parte, antes de su gran rol en "El Padrino III", se las apaña para pararse de manera más que digna frente a los anteriores, en el clásico rol del nofallountiro y compañero fiel del héroe. El cuarteto de intocables se completa con Charles Martin Smith, el tesorero metido a poli de tiro limpio que en su calidad de torpón oficial del grupo, podría haber sido un personaje detestable, pero que se transforma en querible y entrañable, y por Dios que duele cuando le pasa lo que le pasa. Por el lado de los villanos, el secuaz de Al Capone viene interpretado por un viejo conocido de las pelis Cannon de Chuck Norris, como es Billy Drago, quien construye un matón tan detestable, que en el enfrentamiento final dan ganas de saltar a la peli para cargárselo a uno en persona (pueden ver al señor Drago en pelis como "El jinete pálido", "Invasión USA" y "Fuerza Delta 2"). Y finalmente mencionemos a Brad Sullivan como el poli corrupto que por un lado no le tiene asco al dinero de Capone, pero por el otro, trata de salvar a Malone, más que nada por los buenos y viejos tiempos, todo un secundario de lujo que sí, es capaz de pararse one-on-one frente a Sean Connery en uno de sus más brillantes papeles, a ver quién es el guapo que se cuenta una como ésa. ¿Cuándo fue la última vez que tuvieron delante de sus cansados ojitos cinéfilos un elenco tan musculoso como éste?

-- Ennio Morricone. Sí, el señor Morricone, insigne creador de afamados OST como "El bueno, el malo y el feo", "Erase una vez en América", "La misión" o "Cinema Paradiso" (ésas y otras cuatro centenares, el muy incontinente), le compone el soundtrack a una peli de buenos chicos americanos (bueh, un irlandés y un macarroni) contra un puñado de mafis italianos. El trabajo de Morricone para esta peli es simplemente una joya, con un tema central muy distintivo, un ampuloso y acogedor tema para el entorno de Al Capone, y momentos de gran lirismo para las escenas de familia o más dramáticas.

-- ¿Cómo demonios elegir uno, y sólo uno, un momento memorable? Veamos, está la escena inicial en que vemos toda la brutalidad del reinado de terror de Capone, están las conversaciones entre Ness y Malone, está toda la secuencia del contrabando detenido en Canadá, las apariciones estelares de Frank Nitti haciendo de las suyas, el enfrentamiento final entre Costner y Nitti, las escenas de familia como alivio al drama... o los grandes diálogos: "si quieres una manzana, no vas a donde están podridas...", "¡No apruebo sus métodos, señor Ness...!", "¡Señor, se le quedó su maletín...!", "Chilló como un cerdo irlandés", "Dime, hijo, ¿por qué quieres ser policía...?". Sí, ya sé. He cortado deliberadamente los diálogos, y además los he puesto en desorden. Eso es simplemente para abrirles el apetito.

IDEAL PARA: Ver una obra maestra del cine de suspenso y acción.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LOS INTOCABLES":

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-- (Ir a la página) Comentario en La Cinefilia.
-- (Ir a la página) Comentario en Ojo Al Parche.
-- (Ir a la página) Comentario en La Linterna Mágica.
-- (Ir a la página) Comentario en El Teatro De Los Sueños.
-- (Ir a la página) Comentario en Ven A Verlo.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

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