11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta Nueva Orleans. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Nueva Orleans. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de enero de 2010

"La princesa y el sapo" (2009).


-- "The Princess and the Frog" (título original en inglés), "Tiana y el sapo" (título en España). Estados Unidos. Año 2009.
-- Dirección: Ron Clemens y John Musker.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Anika Noni Rose, Bruno Campos, Keith David, Michael-Leon Wooley, Jennifer Cody, Jim Cummings, Peter Bartlett, Jenifer Lewis, Oprah Winfrey, Terrence Howard, John Goodman, Elizabeth M. Dampier, Breanna Brooks, Ritchie Montgomery, Don Hall.
-- Guión: Ron Clements, John Musker y Rob Edwards, sobre una historia de los dos primeros, y de Greg Erb y Jason Oremland, inspirados en la novela de E.D. Baker.
-- Banda Sonora: Randy Newman.

-- "La princesa y el sapo" en IMDb.
-- "La princesa y el sapo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Nueva Orleans. Una familia nigga trata de sobrevivir, ella como costurera y él como obrero. Ambos tienen una hija que se lleva lo más bien con la hija del ricacho alcalde de Nueva Orléans. Y como esto es una amable peli Disney, y no un amargo estudio social, resulta que a pesar de estar a comienzos del siglo XX y el racismo del Sur y todo eso, no hay señales de acrimonia ni de los blancos contra los negros ni de los negros contra los blancos, así es que la prota, que se llama Tiana y es hija de los dos negros ya mencionados, sólo tiene como problema matarse trabajando para surgir en la vida, porque... THIS... IS... AMERICA!!! Pasan los años, Tiana crece, su padre desaparece de escena (es lo que tiene ser héroe de guerra, que a veces regresas con armadura de madera a casa, y ¡a la fosa!), y ahora trabaja como camarera. De pronto se anuncia que a Nueva Orleans llegará el príncipe de esto-o-aquello, que como la peli está ambientada en Estados Unidos y allá no hay realeza (y los Kennedy que se bajen las ínfulas), debe venir del extranjero, de uno de esos países imaginarios que son recurso tan socorrido de los guionistas remisos a trabajar con las tensiones internacionales del mundo mundialoso. En fin, que la hija del alcalde pone sus ojitos en el príncipe porque es príncipe, incluso antes de conocerlo. Y también un siniestro personaje que le hace al vudú y otros alucinógenos varios. El siniestro personaje que le hace al vudú se adelanta, y consigue secuestrar al príncipe. Mientras tanto la chica negra ha ido a cocinar panecillos de esto-o-aquello a la fiesta de la hija del alcalde, y ahí tendrá ocasión de que empiecen a pasar cosas. Concretamente, de que un sapo se digne a dirigirle cordialmente la palabra. Tiana, en vez de despertársele la curiosidad zoológica ante un especímen tan interesante (¡figúrense, un batracio parlante!), le descarga un libraco en todo lo que se llama espinazo, pero al final el sapo la envuelve y envuelve, y consigue arrancarle un besito. Bueno, la gracia era que él se convirtiera en humano, pero pasa al revés: es ella la que acaba convertida en rana. Sí, la cacareada primera princesa Disney de raza negr... perdón, "de color", acaba convertida en rana. Bueno, sigue siendo de color... verde. Las siete octavas restantes partes de la peli. Ambos tendrán entonces que fugarse, sobrevivir en el pantano, arreglárselas para esquivar al malvado vuduísta en el tejado, y tratar de volver a ser humanos, y como si eso fuera poco, también aquello de crecer, madurar, encontrar su lugar en el mundo...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los pilares mismos de la Tierra temblaron en aquel histórico año 2004 en que no solamente el pueblo de los Estados Unidos dio muestras de tener dos bocas para hacerles chupar dedos, reeligiendo al malvado George W. Bush como Emperador, sino que además, la empresa Disney se mandó batatazo padre con "Vacas vaqueras", peli deleznable donde las haya, de una factoría especializada en lanzar pelis a lo menos de decentes para arriba. Y es que ya llevaban muchos años viviendo de las glorias de "La sirenita" (¡la peli favorita de Lisa Simpson!), "Aladino" y "El Rey León", y en algún momento los fondos iban a terminarse. En particular si a la malentendida "El planeta del tesoro" la haces seguir la ínfima "Tierra de osos", para acabar con las borras de "Vacas vaqueras", claro está. Y entonces los fieros directivos de Disney salieron afuera con música marcial para anunciar que el vetusto estudio 2D bye-bye. Pero la gente es porfiada, los viejos añoran su terruño, y los cristianos su Tierra Santa, así es que era que Disney no volvía más tarde o más temprano al 2D. Ahora con computadoras, por supuesto, que ya no están los tiempos para plantar miles de coreanos a dibujar a tiempo completo a dos granos y medio de arroz cocido el fotograma como tarifa. El hombre de los milagros en este caso debía ser John Lasseter, que se había hecho un nombre en la industria con "Toy Story", y había sido uno de los puntales en el surgimiento de ese coloso llamado Pixar, empresa de animación conocida también a lo amigo como "la muleta en que se apoya el departamento audiovisual de Disney". Después de unos años vagando por el desierto del 3D ("Chicken Little", "La familia del futuro"... ¡ah! Y la entrañable "Bolt"), Lasseter volvió a darse el salto. Y este tipo se las sabe por libro. Algo nuevo para las audiencias: ahora la princesa Disney iba a ser negra (bueno, 1/7 del metraje al menos). Algo clásico para las audiencias: todo lo demás. He aquí los resultados.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Contra la opinión de quienes han saludado a "La princesa y el sapo" como la Tercera Era Disney o poco menos, la peli que traerá de regreso al Renacimiento Disney como una segunda "La sirenita" de toda la vida, esta peli se queda un poco en deuda en algunos aspectos. Una cosa es clasicismo y otra es respeto irrestricto al manual, para que nos entendamos. Aunque sin ser pesados: después de todo, si las cosas van como van con la dupleta formada por "Bolt" y "La princesa y el sapo" (las que están anunciadas son "Rapunzel" y "King of the Elves"), podríamos con el tiempo a tener una Tercera Edad de Oro Disney (o Cuarta. O Quinta. Ya perdí la cuenta). El problema acá es que el clasicismo pesa, a la hora de hacer una "Disney de toda la vida". La moralina de la peli podría haberla dicho el viejo Walt Disney, y a través de él, la adusta voz de Benjamin Franklin hablando: cree en tus sueños, trabaja duro, la riqueza no es tan importante pero al final sí es importante, etcétera. Bueno, si te gustan las Disney de toda la vida, eso no es un problema. Aunque eso depende de las expectativas. Si se esperaba una peli que rindiera aceptablemente bien en la taquilla y no hiciera ver a los tipos que dijeron "OK, reabramos la división 2D de Disney" como una manga de tarados, la peli funciona bien. Si se esperaba en cambio una revolución, para eso mejor "Avatar" (o no, a según).

-- El upgrade de la peli al siglo XX. Aunque los estudios Disney no desdeñaron en sus buenos tiempos rodar pelis ambientadas contemporáneamente ("La dama y el vagabundo" o "La noche de las narices frías", por ejemplo), en general el conservadurismo inherente a los estudios los ha llevado a refugiarse en arcadias felices y distantes en el tiempo y espacio. Ahora le tocó a Nueva Orleans a comienzos del XX (irónicamente, un ambiente que hubiera sido contemporáneo a un primerizo Walt Disney, y que ahora está envuelto por las brumas del historromanticismo). Claro que la Nueva Orleans presentada acá tiene poco que ver con la ciudad sucia y cochambrosa en que nació el jazz, si después de todo eso era "música de negros" y por lo tanto, despreciada por la gente bien (¡si levantaran la cabeza para ver a sus sofisticados nietos escuchando Thelonius Monk, se les caerían los suspensores a las polainas!). Bueno, supongo que desde lo del Huracán Katrina, Estados Unidos está deseando inconscientemente un Nueva Orleans bello y fastuoso como el de siempre, no el asentamiento consistentemente fusilado por Hollywood desde la de 007 "Vive y deja morir" hasta "Dracula 2000", entre otras. Bueno, al menos se tomaron el riesgo de darle un upgrade a las ambientaciones, y ahora ya no tenemos una peli atemporal ni en una época mitológica, como el chorreón pseudohistórico que representó cargarse a la Edad Media ("La bella y la bestia"), a Arabia ("Aladino"), al Africa salvaje ("El rey León"), a la América Colonial ("Pocahontas"), a la Edad Media strike two ("El jorobado de Notre Dame"), a la Mitología Griega ("Hércules"), a China ("Mulan"), al Africa strikes back ("Tarzán") y al Imperio Inca ("Las locuras del Emperador"). Un minuto, déjenme tomar aliento. Bien, ahora sigo. Lo que tenemos es otra ambientación histórica pasada por el pelotón de fusilamiento, que ahora es la América de los '20s. Pero aún así, si nos saltamos el eliminar todo lo feo del período (tensiones raciales, "separados pero iguales", la pobreza inmunda, etcétera), lo que queda es una visión romántica de la época. Algo que en definitiva no tiene por qué ser malo, a según. Después de todo, "Blancanieves y los siete enanitos" es una visión ultraidealizada de una Edad Media que sólo existió en la mente calenturienta de algunos románticos del XIX enfermos de historicismo, pero eso no la hace menos respetable como peli.

-- Sorprendentemente, para tratarse de un conato de blockbuster de estos tiempos, la peli tiene... ¡¡¡HISTORIA!!! Y... ¡¡¡PERSONAJES!!! Bueno, en lo de historia queda un poco huelgo, porque aunque tiene un buen arranque, el desarrollo (es decir, cuando empiezan a vivir aventuras en el pantano) es como esos episodios intermedios en una temporada televisiva cualquiera, capítulos autoconclusivos que están puestos ahí de relleno, o peor aún, como algunos de los peores momentos de "La espada en la piedra" o "El libro de la selva". Por suerte, cuando el aburrimiento comienza a hacer presa de nosotros, la historia agarra emoción, y acaba con un final que, bueno, no es el mejor que haya visto jamás ni mucho menos, pero en fin, se nota que al menos el guionista se tomó la molestia de cranearse un final en forma, que hasta sorprende en algunos minutos. En cuanto a los personajes, están bastante bien delineados. Tiana es la típica princesa Disney, vale, pero está dispuesta a arremangarse el hombro y trabajar duro, valores que no son muy clásicos de las princesas Disney de toda la vida (es que la de "Blancanieves y los siete enanitos" era una flojonaza de tomo y lomo... ¡mira que andar esclavizando pajaritos y cervatillos para que hagan el trabajo DE ELLA!). Aunque, bueno, es una Disney, así es que (SPOILER DEL FINAL A PARTIR DE AQUÍ... BUENO, COMO SI FUERA TAN IMPREDECIBLE TAMBIÉN) se casa con el príncipe y los suegros suponemos ponen toda la pasta que faltaba para surgir en la vida y etcétera (FIN DEL SPOILER AQUÍ). El príncipe es un vivales (¡en una Disney!), pero a la larga le coge el gusto a eso de americanizarse, lo que es sinónimo de trabajo duro, of course (es una Disney). El villano, no sé si la palabra sea "infundir pavor" (salvo a los niños más pequeños a quienes esas cosas del vudú asusten su poco), pero tiene presencia y carisma. La Mama Odie es una especie de Madame Mim ("La espada en la piedra") upgradeada ad usum 2009. Y la subtrama de la luciérnaga enamorada de una estrella hace ganar muchos enteros al conjunto. La peli al final es una Disney de fórmula en muchos aspectos, pero al menos hay que reconocerle que supieron explotar la fórmula bien aquí.

-- Un aspecto bastante interesante, y en general poco tocado por las pelis Disney, e incluso el cine en general, y que esta peli acierta de lleno, es la diferencia entre querer algo y necesitarlo. Piénsalo un minuto. ¿En verdad necesitas todo lo que quieres? ¿Y te has puesto a pensar en qué cosas realmente necesitas? Claro que sí, por supuesto, faltaba más, me dirán ustedes. Mmmmmm... ¿¿¿LO HAN PENSADO DE VERDAD...??? Los personajes se la pasan toda la peli corriendo en pos de esto o aquello, y en algún minuto del camino deben retroceder para cuestionarse eso, precisamente, la diferencia entre querer y necesitar. Y en una escena bellísima, cuando el mago vudú pone a Tiana contra las cuerdas y le ofrece su pacto fáustico, ella debe aprender la diferencia entre ambas cosas. Esa sola escena debería pasar a la Historia como una de las mejores que Disney ha producido ever. Claro, después lo arruinan (SPOILER DEL FINAL... AGAIN) con un final en que Tiana obtiene todo lo que quiere y todo lo que necesita, y todos tan felices, si es que es una Disney y un "cuento de hadas" al final. Pero por un momento (FIN DEL SPOILER AQUÍ... BUAJ, COMO SI FUERA TAN IMPREDECIBLE EL FINAL) hemos tenido la ilusión de remontarnos por encima del utilitarismo ramplón yanketa de toda la vida, que ha sido el espinazo vertebral de ese ícono del conservadurismo yanki que son las pelis Disney, para alcanzar un ámbito casi filosófico en relación a la vida y sus consecuencias. No es poco, no digamos de Disney, sino del cine "comercial" y "hollywoodense" en general.

IDEAL PARA: Ver una Disney de toda la vida, algo upgradeada a los estándares de 2009, y hecha con mimo y cariño hacia los fanáticos de toda la vida.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

jueves, 30 de julio de 2009

"El bucanero" (1958).


-- "The Buccaneer". Estados Unidos. Año 1958.
-- Dirección: Anthony Quinn.
-- Actuación: Yul Brynner, Claire Bloom, Charles Boyer, Inger Stevens, Henry Hull, E.G. Marshall, Charlton Heston, Lorne Greene, Ted de Corsia, Douglass Dumbrille, Robert F. Simon, Sir Lancelot, Fran Jeffries, John Dierkes, Ken Miller.
-- Guión: Bernice Mosk y Jesse Lasky Jr., basados en el guión de Harold Lamb, Edwin Justus Mayer y C. Gardner Sullivan, sobre la adaptación de Jeanie Macpherson, de la novela de Lyle Saxon.
-- Banda Sonora: Elmer Bernstein.

-- "El bucanero" en IMDb.
-- "El bucanero" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡Piratas! Piratas surcan los mares y venden el producto de sus trapacerías para hacerse ricos y disfrutar la vida. En Estados Unidos, en 1812, un pirat... ¡¡¡MOMENTORRRRRRLLL, MI GENERAL!!! ¿Piratas en EEUU-1812? ¿No querrá decir "Mar Caribe, siglo XVII", que es más o menos donde se ambientaban todas las de piratas que se rodaron en los '50s? Mi estimado lector, usted leyó bien... After all, había piratas en la antigua Fenicia también, y de haberlo, háylos en Somalía ahora mismo, ¿no? Bueno, en qué estaba, ya perdí el hilo. Bien. Piratas, Estados Unidos, 1812. Los pantanos de Nueva Orléans cobija a esa raza de sabañones sociales que son los piratas, y están más que bien asentados porque lo han hecho su barrio chilongo, y ¡ay que entren las fuerzas de orden y seguridad! (el ejército de los Yueséi, léase). El jefe de ellos es Jean Lafitte, quién le echa los tejos, ahí es nada, miren lo que es la chulería, a la hija del Gobernador (lo dicho, a las nenas peloláis les gustan los malandrajosos). Hasta ahí todo sería Sandokán tratando de meterse en las piernas de la Perla de Labuán (estoy citando a Sandokán... ¡¡¡SOY el pibe del ayer!!!). Pero es que resulta, los ingleses acaban de hacer arder a Washington hasta las cenizas, con una eficacia que ni el ID4 de Roland Emmerich, oigan (bueno, eso se supone porque es off-screen, pero si leen libros de historia...). Y ahora los malvados ingleses marchan sobre... ¡¡¡NUEVA ORLÉANS!!! La única esperanza de salvación para los nuevaorleaninos es que dos ímprobas fuerzas, la del ciclónico General Andrew Jackson, y la del tempestuoso Jean Lafitte, hagan frente común para parar a este british pre-Katrina. ¿Conseguirán ambos aniquilar a los enemigos de la Libertad y la Democracia? Y, más importante aún... ¿Conseguirá nuestro heroico bucanero que los nacientes Estados Unidos acepten a sus fieros del mar como compatriotas con plenos derechos de acuerdo a la Carta Fundamental?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¿James Cameron? ¿Roland Emmerich? ¿los Wachowski? ¿McG? Plssssss... El único, grande y quintaesencial en materia de cine de acción, es el imperecedero Cecil B. DeMille. Su cine hoy en día huele un tanto a rancio, qué duda cabe, pero si hay alguien a quién le copian descaradamente ideas (y a veces pelis completas, como que "El príncipe de Egipto" es un remake bastardo de "Los diez mandamientos"), es al bueno de Cecil B. DeMille, quién ya hacía pelis en el cine mudo, y se transformó después en sinónimo de apoteosis, escenas de masas, etcétera (la fórmula "acción overthetop + héroe chulo + tías buenas" no la inventó Michael Bay, para que vean). Mel Brooks lo homenajea indirectamente en "Locuras en el Oeste", cuando su personaje Waco Kid, para dárselas de cachas, dice "he matado a más gente que Cecil B. DeMille"... Y por si eso no los convence... Cecil B. DeMille tiene el récord de ser el único que ha abierto las aguas del Mar Rojo... ¡¡¡DOS VECES!!! (en "Los diez mandamientos" de 1923 y su remake "Los diez mandamientos" de 1956). En 1938, Cecil B. DeMille había rodado una peli llamada "El bucanero", y decidió que buena hora había llegado para un remake. Después de todo, si bien le había ido con "Los diez mandamientos", ¿por qué un segundo remake iba a hacerle algún mal? El problema es que durante el rodaje de "Los diez mandamientos", Cecil B. DeMille había sufrido un grave infarto, y su afán por terminar las peripecias de Moisés en el Sinaí le llevaron a descuidarse y enfermar aún más gravemente (hay quién insinúa, y en eso estoy de acuerdo, que "Los diez mandamientos" es prácticamente el testamento fílmico de Cecil B. DeMille, y la demostración más poderosa de lo que es su concepto del cine como entretenimiento... concepto que sigue siendo el mismo de los actuales blockbusters que se venden como lo más chupi jamás hecho; el problema es que esto le impedía a Cecil B. DeMille rodar nuevas pelis, y de hecho, ya no rodó más). La dirección del proyecto cayó en las manos de quien por entonces era su yerno, un jovencísimo y por entonces encasillado en papeles de indio... ¡Anthony Quinn! (para que no acusen nepotismo). Y el resultado fue... Bien, digamos que por suerte no la dirigió Cecil B. DeMille. De incluir ésta en su filmografía oficial, habría sido un serio retroceso desde "Los diez mandamientos", aunque no fuera sino porque la otra había dejado la vara muy alta, y éste es un entretenimiento discreto (no menos que eso, pero tampoco más). Aunque todo acá huele, respira y se ve como si Cecil B. DeMille la hubiera dirigido. En fin, misterios del cine...

¿POR QUÉ VERLA?

-- A pesar de lo que sugiere el título, no es la clásica peli de piratas al uso. Hagamos memoria: entre los '30s y los '50s, un contingente importante del "cine de aventuras" eran las pelis de piratas, en las cuales un heroico capitán pirata, siguiendo el estereotipo robinhoodesco de forajido-pero-noble, escoltado por su fiel y leal tripulación, plantaban cara a imperios completos (el Imperio Español, usualmente, si después de todo estas pelis eran hechas en países anglosajones) y sus malvados funcionarios-capitanes-espadachines (esquema plagiad... perdón, revisitado en "Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra" y sus secuelas). "El bucanero" se sale un poco de estos márgenes. Pero claro, está ambientada en 1812, cuando la piratería más clásica, la del Mar Caribe, ya estaba in extremis (Lafitte tiene fama, de hecho, de ser el último gran pirata del Caribe). El contexto no son plácidos mares bien vigilados por galeones españoles y desafiados por piratas, sino la Guerra Anglonorteamericana de 1812, escenario por lo demás no demasiado visitado por el cine yanketa de pro, quizás porque en esa ocasión los británicos le infligieron a los yankis la humillación suprema de tiznarle a negro carbón la Casa Blanca por fuego mediante, y el contragolpe no fue una espectacular batalla como en "El día de la independencia" sino apenas la defensa desesperada de la por entonces más bien soñolienta y señorial Nueva Orléans. De modo que si andas buscando "cine de piratas", esta peli puede ser cuando menos un poco rara. De hecho, la única escena de acción auténticamente naval aparece al comienzo, y ni siquiera la protagoniza Lafitte en persona. Quizás esto influyó en la mala recepción y crítica aún peor que tuvo el film. Bueno, esto y otras cosas, todo hay que decirlo. Pero si nos salimos del marco de "una de piratas", esta peli también tiene sus galones.

-- A pesar de que oficialmente Cecil B. DeMille estaba en casita gozando de una merecida licencia por descanso de cuatro décadas y media de director, el toque demillesco está bien patente a lo largo de toda la peli. Vemos personajes y situaciones heroicas y miguelangelescas, más titánicas que la vida, en combinación con el humor un poco chusco, pero siempre efectivo, que es marca de fábrica de DeMille. También vemos claramente su sentido de lo melodramático (la resolución final de la historia es melodrama puro, y por una vez, no demasiado bien llevado, aunque la inmensidad de Yul Brynner saca avante una escena potencialmente muy ridícula). Y por si nos olvidamos del detalle, resulta que Elmer Bernstein, que compusiera el soundtrack de "Los diez mandamientos", compone una banda sonora a la que le es imposible negar el parentesco. Es este toque demillesco, quizás un tanto populachero, pero siempre con la sensibilidad justa, lo que permite salvar las apariencias de una peli que, de otro modo, no tendría mucho sentido repasar hoy en día.

-- Yul Brynner. De haber interpretado a Ramsés en "Los diez mandamientos", y frescos sus roles en "Anastasia" y "Los hermanos Karamazov", tomó el protagónico para sí, e hizo de Jean Lafitte más que un personaje, casi una fuerza de la naturaleza, infundiéndole nobleza y respeto a partes iguales. Lo vemos caerse y levantarse, jugársela por los suyos con una eficacia que ya se la quisiera Jack Bauer, y además tener en la mano a dos chicas por falta de una. Por si fuera poco, y como curiosidad, resulta que quién defiende la idea de que América es el crisol de raza, y una visión democrática de su Constitución y Gobierno, es él, no los estiradetes politicastros y milicos de Nueva Orléans que tratan de cazarlo como su deporte favorito (quizás esto también representó una buena patada en el hígado para los bienpensantes yanketas de pro, tan conservadores y eisenhowerianos en los '50s). Uno puede buenamente preguntarse qué clase de desastre hubiera sido esta peli, si no hubiera contado con los excelentes oficios de Yul Brynner en la marquesina, y si no pasa como otra edulcorada fantasía aventurera pseudohistórica como tantas se hicieron en esos años, es justamente gracias a él.

-- El resto del elenco está, no diremos que superlativo, pero sí estupendamente ajustados a sus cometidos. Inger Stevens como la hija del Gobernador está bien (¡y buena!) sin sobresalientes, en un rol que, digámoslo en su defensa, es un tanto tópico, pero a cambio tenemos a una Claire Bloom inmensa moviendo el cotarro como la chica pirata que odia-pero-ama a Lafitte (pasa como spoiler, pero es que vean la peli, y no me digan que desde la primera escena en que aparece, no se ve venir). Charlton Heston hace una aparición de cortesía como el General Andrew Jackson, convenientemente upgradeado para que aparezca heroico como corresponde (el Andrew Jackson histórico parece que era un soldado valiente, pero también un borrachín de cuidado, y de la orgía etílica en que despellejaron viva a la pobre Casa Blanca cuando lo eligieron Presidente en 1835, ni hablemos...), y la verdad es que lo hace bien cuando puede olvidarse de que un par de añitos antes era Moisés (sí, Brynner y Heston repiten colaboración desde "Los diez mandamientos", también). Más para la trivia, mencionemos que aparece ¡Lorne Green! (el recordado patriarca de la familia Cartwright en "Bonanza")... ¡y haciendo un papel de villano!

IDEAL PARA: Ver una peli de piratas un tanto atípica y quizás no superlativa, pero sí más que interesante de repasar.

VIDEOS.

-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 18 de octubre de 2007

"Drácula 2000" (2000).


-- "Dracula 2000". Estados Unidos. Año 2000.
-- Dirección: Patrick Lussier.
-- Actuación: Gerard Butler, Christopher Plummer, Jonny Lee Miller, Justine Waddell, Colleen Fitzpatrick, Jennifer Esposito, Omar Epps, Sean Patrick Thomas, Danny Masterson, Lochlyn Munro, Tig Fong, Tony Munch, Jeri Ryan, Shane West, Nathan Fillion.
-- Guión: Joel Soisson, sobre una historia de éste y de Patrick Lussier.
-- Banda Sonora: Marco Beltrami.

-- "Dracula 2000" en IMDb.
-- "Dracula 2000" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una linda nave de los tiempos en que se usaban velas y esas cosas, navega por los mares. Es el siglo XIX, y cosas raras pasan a bordo. Después, en pleno siglo XXI, en un Londres con algún que otro resabio de victorianismo arquitectónico, hay tres individuos. Uno de ellos es un vejete digno, como manda el cliché, que está a cargo de una chupicienta empresa (y que se apellida van Helsing, oigan, miren ustedes qué coincidencia)... El otro es un joven que le consigue ciertos encargos, de esos que no siempre aparecen en eBay (ballestas viejas, cosas así), y que le echa los tejos a la tercera, a la buenorra que es el brazo derecho del vejete. El problema es que la buenorra está coaligada con un grupete de mafiosos que se mete a la bóveda del jefazo, sin saber bien lo que hay adentro, pero tiene que ser algo bueno, porque después de todo, el vejete no habría construido la pichu bóveda si no hubiera algo bueno que esconder adentro. O en este caso, "algo malo". Porque adivinen: el gran tesoro es un ataúd. Y adivinen más: el ataúd contiene unos restos que no son cualquiera, sino los del más diabólico engendro que haya recorrido nunca la tierra de las sombras. Y si, alentados por el título de la peli, me gritan a coro: "¡Ya sabemos, es Drácula!", piénsenlo de nuevo. O sea, sí es Drácula, pero también es... Oh, no les develaré el gran secreto. Además, eso es algo que nuestro pijo ayudante del vejete deberá descubrir por sí mismo, además de tener que proteger a la estupenda hija del vejete (lo clásico, el gato cuidando la carnicería), mientras por su parte, nuestro bienamado Drácula empieza a merendarse a los varones, y reclutar a las féminas bellas que se cruzan en su camino para armar su ejército de tinieblas... lo de siempre, vamos, que no hay Drácula que se precie si no tiene rameras de Satanás para complacerle (en la de Ford Coppola, era Monica Bellucci, ¿OK?).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hemos comentado antes en Cine 9009 que el paso de siglo llevó a un cierto revival del viejo cine de terror serie B, que parecía sepultado en el paso de los '80s a los '90s, con el "Drácula" de Ford Coppola como último colofón, porque a los grungies no les gustaba mucho eso del terror, y preferían el existencialismo estilo "La dura realidad", o bien el estilo alienating goth de "El extraño mundo de Jack"... todavía hoy, incluso. En medio de todo eso, el bueno de Wes Craven, que se había hecho un lugar en el cine con su clásico "Pesadilla en la Calle Elm", dijo que era buena idea producir un remake de Drácula, o algo así. La filosofía es la de siempre: tomamos la vetusta historia del siglo XIX, pero para vendérsela a los críos Nü Metal del 2000, pues bien, la ambientamos en el 2000, le ponemos una banda sonora Nü Metal, le añadimos eso de "2000" a Drácula para enfatizar bien que es del 2000, y ¡hála! pan caliente para vendérselo a las larvas que todavía no saben nada de cine (y no se crean, conozco a cuarentones frikis que siguen sin saber nada de cine, y lo que es peor, porque se han visto todas las películas frikis, creen que SÍ saben... ésos tampoco leen Cine 9009, dénlo por hecho).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Seamos honestos. El público respondió no muy bien (abrió 7° en su primer fin de semana y siguió 8° en la taquilla), ganó 47 millones de los verdes a nivel mundial (había costado, por contra, 28 millones), y la crítica simplemente la despedazó. ¿Era tan mala? Con la almohadilla de mi pata en el corazón (sí, los gatos tenemos corazón, ¿OK?), puedo decir que no era tan buena, pero tampoco es el bodrio infecto que muchos dijeron que se dice que era. Tiene buenas ideas, un cierto ritmo, algunas pretensiones visuales que remontan vuelo por sobre lo que es la serie B convencional, y actuaciones no buenas, pero decentes. ¿Por qué falló? Quizás el problema fue el exceso de premura al realizarla. Y es que el guión es, digámoslo desde ya, simplemente imposible (no quiero mencionar esos diálogos chulos que harían palidecer de vergüenza a los vampiros abacanados de "Buffy la Cazavampiros", con el agravante de que en lo de Joss Whedon, los diálogos chulos eran puro metatexto, y aquí se supone que va en serio). Es una adaptación que pretende ser más o menos fiel al "Drácula" de Bram Stoker, pero al ambientarla un siglo después, pues bien, ya no puede ser fiel aunque lo quiera. Pero seamos piadosos, olvidémonos de los aspectos más cutres del filme, y concentrémonos en las cosas buenas, que escabando un poco aparecen.

-- ¿Cuál es el verdadero origen de Drácula? La novela original no es exactamente explícita al respecto, aunque hay una cierta sugerencia de que Drácula podría ser Satanás en persona (el vampiro odia la luz del día, aborrece las cruces y los símbolos religiosos, representa la noche, las criaturas bestiales, le gusta el sexo del bueno...). Esta película crea un estupendo origen para Drácula, por qué no decirlo, el mejor de todos los posibles, y su verdadera identidad alcanza ribetes metafísicos, además de explicar una serie de elementos. Es una desgracia que una idea tan perfecta y redonda, haya terminado sepultada en una de serie B, cuando merecía mucho mejor destino, pero ya se sabe, no hay justicia en el mundo...

-- ¿Ya echaron un vistazo a quién es Drácula? Pues sí, nuestro buen y viejo amigo Gerard Butler... Hecho un crío, el hombre. Y digámoslo desde ya, su actuación es realmente esforzada como siempre. ¿Quién preguntó eso, que quién es Gerard Butler? ¡¡¡INFIEL!!! ¡¡¡HEREJE!!! El señor Butler, para tu información, pequeña ratita de sala de cine de barrio, es el enmascarado que le cantaba serenatas a Emmy Rossum en "El Fantasma de la Opera", el que recitaba esa chula línea de "Madness? This is not madness!!! This... Is... SPARTA!!!" en "300" (también aquello de "today... WE DINNER... IN HELL!!!"), también rodó con la neumática Angelina Jolie en "Lara Croft: La cuna de la vida"... Pero debemos reseñar también lo malo, aunque sólo para mencionar que no es culpa del señor Butler: su actuación se pierde en medio de líneas de diálogos horribles, y también en esa desgreñada melena que le hace parecer un Jim Morrison de rebajas, o peor aún, un Enrique Bumbury en su época "puez yo zoy el Morrizon hizpano, joer" (después Bumbury se cortó el pelo y siguió viéndose igual de mal, pobre hombre). Quizás no quisieron cortarle el pelo pensando en lo de Sansón, que con el pelo se le fue la fuerza, o en su versión moderna, la pobre Keri Russell en "Felicity"... Pero bueno, ya por tener a Gerard Butler de Drácula, deberíamos tirar fuegos de artificio, aunque no lo luzcan demasiado (y si se hubiera quedado ahí, hoy en día sería otro actor de rebajas más).

-- El resto del elenco masculino se complementa con Christopher Plummer como Van Helsing, con la presencia majestuosa que lo caracteriza desde que le echara los tejos a Julie Andrews, hecho un crío, en "La novicia rebelde", aunque una vez más, sus diálogos estilo Obi Wan Kenobi (y por qué no decirlo, su penosa muerte estilo Obi Wan Kenobi) no le ayuden a sumar puntos. A cambio, tendríamos derecho a pedir una actuación mejor de Jonny Lee Miller, que se supone es el prota, y resulta completamente anodino, en particular cuando recita las líneas chulas de rigor ("¡¡¡Nunca te metas... con... UN ANTICUARIO!!!", merecía más compromiso actoral).

-- Las chicas... Ay, señó mi Dió... Veamos. La prota es Justine Waddell, con escasa repercusión fílmica anterior y posterior, cuya actuación es bastante deslavada, con ciertos aires de muñeca pepona, pero que aún así tiene ese algo que no se qué (quizás porque no la muestran como la clásica heroína con tonicidad muscular de gimnasio). Por su parte, las consortes de Drácula son la antigua mano derecha de Van Helsing, en el siempre bien agradecido cuerpo de Jennifer Esposito (una de serie B que aparece y desaparece por aquí y por allá, y aquí tuvo a buen gusto aparecerse); la Lucy que es la mejor amiga de la prota y termina como carne de vampiro (¡no digan que no sabían, si eso está en la novela original!) es Colleen Fitzpatrick, muy carismática tanto vestida como desnuda; y el trío es completado por Jeri Ryan, que como 7 de 9 elevó el rating de la hasta entonces decadente "Star Trek: Voyager" (para los no enterados: el personaje SÍ se llama "7 de 9"), y después se encargó de darle calor a la serie de TV "Boston Public", y que de paso se cachondea de lo lindo de su propio rol, diciendo con mucho desplante eso de que tiene buenas tetas (sí, no te contrataron para actuar, pero eso podemos decir del 80% de las "actrices" de Hollywood)...

-- Salgamos del apartado lúbrico y vamos al escenario. Porque, aunque sobre el papel es un despropósito, ambientar la peli en Nueva Orléans al final da de sí. Veamos. Es una de vampiros. Es una sobre el vampiro primordial. Se supone entonces que la atmósfera debe ser victoriana y tétrica. Londres funcionaba en 1897, pero en el 2000 difícilmente podemos considerarla como una ciudad tétrica, después de que los impresentables de Oasis y las warreras de Spice Girls han tocado allá... ¿Qué mejor locación entonces que Nueva Orléans...? (bueh, la Nueva Orléans anterior al Huracán Katrina, claro está, que la peli es de cinco años antes). El barrio negro de Nueva Orléans conserva esa atmósfera dieciochesca de casonas mezcla de estilo franchute con ezpañó, tiene un Carnaval que también saca de sí aquello de lo salvaje y primitivo que se supone asociado al vampiro (algo que la peli, con una grave falta de imaginación, no explota).

IDEAL PARA: Disfrutar con una peli de vampiros que podría haber sido algo grande con un buen poco más de mimo, aunque sigue teniendo buenas ideas, después de todo.

domingo, 5 de noviembre de 2006

"Vive y deja morir" (1973).


--"Live and let die". Inglaterra / Estados Unidos.
-- Dirección: Guy Hamilton.
-- Actuación: Roger Moore, Yaphet Kotto, Jane Seymour, Clifton James, Julius Harris, Geoffrey Holder, David Hedison, Gloria Hendry, Bernard Lee, Lois Maxwell.
-- Guión: Tom Mankiewicz, basado en la novela de Ian Fleming.
-- Banda Sonora: George Martin.

-- "Vive y deja morir" en IMDb.
-- "Vive y deja morir" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Asamblea de las Naciones Unidas. Uno de los simpáticos inoperantes está dando un discurso, cuando de pronto su colega británico fallece repentinamente. Un espía con terno a lo Bond anda dando vueltas en Nueva Orléans, pero es rápidamente asesinado (¿acaso murió Bond?). Otro fulano prisionero en una isla sufre una horrible muerte vudú a manos de una serpiente venenosa (¿ahora sí que era Bond?). ¡Pues no! Bond estaba en realidad cómodamente instalado en su departamento, "prensando el vino" de una agente italiana. Le envían a investigar la conexión Nueva Orléans, para lo cual recibe ayuda del siempre bien dispuesto Félix Leiter, a quien conociera en "El satánico Dr. No". Parece que tras los crímenes está un individuo llamado Mr. Big, un hampón negro de las altas esferas del crimen organizado que anda en tratos sucios con Kananga, el dictador de una islita caribeña llamada Saint Monique, en donde se practica la santería y el vudú. Bond viaja a la isla de Kananga, logrando con ello una valiosa baza: consigue capturar a la joven Solitaire, una virgen que Kananga usa para predecir el futuro en las cartas (en realidad, ella cede a los requerimientos de él, y digámoslo con todas sus letras, gracias a una descarada trampa del británico). Ahora Kananga está furioso. Muy furioso. Y Bond la pagará. Aunque eso signifique hacer entrar en acción a los hambrientos yacarés de Mr. Big.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después de "Los diamantes son eternos", los productores tenían que ajustarse a los nuevos tiempos. Sean Connery había prometido no hacer otra Bond de nuevo, pero entretanto había quedado libre una opción aceptable para los productores: un tal Roger Moore no había podido rodar "007 al Servicio Secreto de Su Majestad" por haber estado en la serie de televisión "El Santo", pero ahora estaba listo para la acción. Por otra parte, el mundo estaba ahora en la plenitud de los '70s, y el público ya no estaba interesado en los mesiánicos planes de supervillanos pulpescos para atrapar al mundo, sino en la contingencia: el black power, el blacksplotation, el auge del narcotráfico, etcétera, y también por supuesto en la espiritualidad "de los pueblos primitivos" de la emergente New Age, todas cosas que son bien visibles en "Vive y deja morir". Así es que los productores aprovecharon en esta cinta de "relanzar" al personaje Bond, enfrentándolo a problemas más cotidianos, presentando a Roger Moore como nuevo James Bond, y buscando una banda sonora más rockera dándole la canción de créditos a Paul McCartney y Wings (mejor conocida por el cover que después hizo Guns 'n' Roses), pero al mismo tiempo asegurándose de mantener una cierta continuidad, contratando como director a Guy Hamilton por tercera vez después de "Goldfinger" y la entrega inmediatamente anterior ("Los diamantes son eternos"), y trayendo de regreso al secundario Félix Leiter, además de insertar un personaje Quarrel Jr., hijo del Quarrel secundario de "El satánico Dr. No", la primera cinta Bond (por cierto, Quarrel Jr. cuenta como uno de los peores inventos en todas las historias Bond). Y también rememorando una escena Bond clásica, cual es la lucha en el tren que sufre 007 en "Desde Rusia con amor".

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿James Bond enfrentándose al black power? Sí, sí sucedió... La idea no deja de ser insólita, tratándose de una cinta Bond. Vale que ni Kananga ni Mr. Big son realmente villanos de la misma altura que otras cintas Bond, pero su plan es simple, lógico, y mucho más realista que otros villanos, de manera que ganan enteros por eso. De hecho, Mr. Big se permite callar a Bond cuando va a pronunciar su clásico "my name is Bond, James Bond", interrumpiéndole y escupiéndole un seco "los nombres son para las lápidas, nene". Por ese puro diálogo, Mr. Big pasa como big champion.

-- Jane Seymour. Es la primera aparición fílmica de una chica mejor conocida por cintas como "Simbad y el ojo del tigre", o su personaje televisivo de la Doctora Queen, "la mujer que cura", y digámoslo grande y fuerte, la Seymour y su personaje de Solitaire es probablemente una de las mejores chicas Bond de todos los tiempos, tanto por sex-appeal como por su personalidad carismática. Para ser más claros, no es una modelo metida a chica Bond, sino una actriz de tomo y lomo que crea una mujer de un carácter bastante especial.

-- La chica Bond negra, por su parte, es una de las más penosas que ha dado la saga. Pero por eso mismo, tiene un encanto especial. Dura lo justo y preciso para que apreciemos sus curvas (no muy abundantes) y nos sorprendamos con la memez del personaje, y después desaparece antes de poder darnos mal sabor de boca. Como una cita de una noche con una chica sexy y descocada que no sirve después de las nueve de la mañana. ¿Qué más se puede pedir?

-- Bond enfrentado a la santería y el vudú es también otra anomalía en la serie, considerando que todos sus enemigos son "del lado de acá" de la tumba. Hay algún guiño que hace pensar que lo sobrenatural tiene verdadera carta de presencia en esta historia, y eso rompe todo molde Bond (o no: para todas las fantasmadas que se ha mandado en su veintena de filmes, su ángel guardián debe trabajar horas extras).

-- No diremos "secuencias de acción". La secuencia de la persecusión con lanchas en el río debió quedar espectacular por allá en 1973, pero después de haber visto "Los magníficos", "McGyver" y muchas otras seriales de los '80s haciendo lo mismo, y muy en particular "Miami Vice", el asunto se ha añejado lo suyo. Para peor, la secuencia es larguísima, y por tanto, increíblemente lenta para los cánones actuales. Hay policiales del '40 que son más ágiles.

IDEAL PARA: Ver a James Bond poniendo los pies en el mundo "de a de veritas".

Seguidores