Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 31 de enero de 2013
"El hombre con rayos X en los ojos" (1963).
-- "X" (título original en inglés), "El hombre con visión de rayos X" (título en Venezuela). Estados Unidos. Año 1963.
-- Dirección: Roger Corman.
-- Actuación: Ray Milland, Diana Van der Vlis, Harold J. Stone, John Hoyt, Don Rickles.
-- Guión: Robert Dillon y Ray Russell, basados en una historia del segundo.
-- Banda Sonora: Les Baxter.
-- "El hombre con rayos X en los ojos" en IMDb.
-- "El hombre con rayos X en los ojos" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
En una linda oficina, un médico se está haciendo un chequeo médico. Sí, honor entre ladrones. El caso es que el oftalmólogo, porque es un asunto de ojología, se extraña de un nuevo chequeo después de tres meses, y el tipo no tiene molestias ni aparecen síntomas de ninguna clase. Entonces le cae la teja: "Oye, Johnny..." (el prota no se llama Johnny, pero en las pelis yankis siempre hay un Johnny), "no estarás pensando en experimentar con tus propios ojos y te estás haciendo un chequeo para control antes-después, ¿verdad?". Y bueno, se lo piensa, no se lo piensa, se lo vuelve a pensar... y mejor no. Por el minuto. Porque después, el tipo sospechoso de autoexperimentación es abordada por una chica nada más mona, que es doctora y too, ahí es na (y así como vamos va a haber mujeres Presidentas, a donde irá a parar), además es el enlace entre nuestro científico y los empingorotaos que controlan la llave maestra: el presupuesto. Resulta que nuestro científico, para variar un poco en esta clase de pelis, no ha ofrecido progresos visibles, y le quieren cerrar la válvula. El científico entonces decide dar un paso radical: le meterá un suero a... ¡un mono! El suero es en el ojo, y tiene como meta aumentar el poder de la visión. Como el pobre mono acaba con un patatús al cucharón, la chica dice que no, que tiene mucho sushto con el científico, pero éste, dale que nomás, que para qué se es científico si no se es científico loco que rompa con las barreras del conocimiento que el hombre no debería poseer, etcétera. Y el experimento sale a las maravillas: nuestro científico desarrolla la capacidad para ver a través de los objetos, como si tuviera rayos X en los ojos. Si se lo hubiera tomado con calma, se hubiera transformado en un tipo célebre y millonario, vendiéndole millonarios contratos al ejército y a los gremios de investigadores privados, pero el otro va y lo arruina con su temperamento. Los problemas no han hecho sino empezar, y...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Uno podría decir que los años '60s, años de la liberación, años revolucionarios, serían gloriosos para la serie B, que venía existiendo desde los '30s, habida cuenta de que a la serie B generalmente iban las ideas más rupturistas y extrañas, mientras que a la serie A iban los conceptos más conservadores y tradicionalistas (¿invertir millones en una peli rupturista que por lo mismo van a ver cuatro gatos...?). Pero no fue así. Para los '60s, la televisión ya le hacía fiera competencia al cine. Además, los presupuestos para la serie A se habían disparado (culpa de esas pelis de romanos, cuyo epítome sería la gargantuesca "Cleopatra", también de 1963), y los grandes estudios habían perdido el monopolio de las cadenas de salas para distribución propia. En adelante, la serie B iba a arreglárselas sobreviviendo con cinematografía extranjera (esos entrañables peplum y spaghetti western hispanoitálicos, o el karate made in Hong Kong) y la explotation. Curiosamente, uno de los supervivientes en medio de la desbandada de la serie B fue Roger Corman. ¿La receta? Presupuestos más holgados (no tanto como la serie A, pero harto más que la B tradicional), recursos a temáticas clásicas (Edgar Allan Poe, típicamente), y un acabado más artístico (que los telones pintados de fondo eran más bonitos, vamos). "El hombre con rayos X en los ojos" refleja un poco esta evolución (bueno, sin Edgar Allan Poe de por medio). Rodada en 1963, es en muchos sentidos una de las últimas pelis de la hornada Atompunk de los '50s. Y un pequeño clásico, gracias a su particular enfoque dramático.
¿POR QUÉ VERLA?
-- No se puede decir que el fuerte de la peli sea su guión. Se nota que los guionistas agarraron algún manual de medicina, aunque sea para que uno de sus personajes diga que la visión humana va de los tantos a los tantos armstrongs, pero a cambio tenemos un rosario de inconsistencias ya no físicas (después de todo, la premisa hay que aceptarla tal cual), sino puramente lógicas, como por ejemplo el funcionamiento de los ojos de rayos X (pareciera que la famosa percepción de rayos X traspasa cosas o no a según la conveniencia del guionista). Pero obviando esa parte, al menos la gente a cargo de esto se esfuerza. Más allá de los momentos explotation (la fiesta en que nuestro prota ve a las mujeres desnudas por debajo de su ropa, seguramente muy erótica y morbosa en los '60s pero hilarante en la actualidad), la peli es consistente a la hora de desarrollar la decadencia del personaje. Ray Milland (el marido que quería asesinar a Grace Kelly en "La llamada fatal" de Hitchcock) salva bien la papeleta como un científico cada vez más atrapado dentro de su propia invención, y el elenco de secundarios a su alrededor se defiende bien. La dirección de Roger Corman es acertada, y consigue crear ese efecto desasosegante de ver al pobre diablo destruyéndose a sí mismo. La banda sonora, dentro de los cánones y estándares propios de la serie B, tiene empaque. Y el premio de oro es por supuesto para los efectos especiales, incluyendo la nutrida cantidad de fotogramas que nos muestran el mundo desde los ojos del prota, que aunque resultan un poco primarios para los estándares de hoy en día, aún así tienen la belleza de una bonita fotografía y del buen cine en general. Y el final, aunque cae en la ñoñería clásica de la sensibilidad conservadora post-WWII (la religión es la respuesta), cumple con cerrar en punto alto la peli (y no, no diré cómo acaba).
-- Un punto interesante de esta peli, es el tratamiento de la adicción. Repasemos. El tipo se mete un líquido a los ojos, y empieza a mirar el mundo con una visión más penetrante, etcétera. El efecto es transitorio al principio, pero después, cuando experimenta más, sus ojos van cambiando, el efecto es acumulativo, y su visión empieza lentamente a transformarse. La respuesta al problema entonces es fácil: basta con dejar de aplicarse el líquido, rezar porque la transformación no prosiga, y seguir investigando hasta dar con un mecanismo para revertir el proceso. Dinero no iba a faltar, si total, el tipo tiene visión de rayos X, eso paga cualquier posible investigación porque a ver si las pirañas del Gobierno no iban a estar encima de un invento con tanto potencial para la Seguridad Nacional y la fiscalización tributaria y demases (¿se imaginan a los inspectores de Hacienda mirando con rayos X las casas para ver si han construido piscinas no declaradas en la última declaración de impuestos?). Pero el tipo, ¿qué hace? Se esconde y empieza a malvivir como prófugo. Y sigue metiéndose el condenado líquido en los ojos. Ergo, es un adicto. A lo largo de la peli, a pesar de que no tenemos un retrato psicológico del personaje, intuimos que es una persona con carencias, o si no, no se explica su relación tan obsesiva con su investigación. Resulta curioso observar que esta peli, además de ser la clásica metáfora de "el conocimiento prohibido que el hombre no debería saber jamás", también se transforma en un fiel retrato de la mentalidad adictiva, y de la espiral de autodestrucción propia del personaje. O a lo mejor querían decir que los científicos ateos agnósticos son también gente borde enferma con problemas de personalidad. A saber con eso. Interesante de todas maneras.
IDEAL PARA: Ver una de serie B que, más allá de algunas falencias, se mantiene con dignidad en el paso del tiempo.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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jueves, 8 de abril de 2010
"Contacto en Francia II" (1975).

-- "French Connection II". Estados Unidos. Año 1975.
-- Dirección: John Frankenheimer.
-- Actuación: Gene Hackman, Fernando Rey, Bernard Fresson, Philippe Léotard, Ed Lauter, Charles Millot, Jean-Pierre Castaldi, Cathleen Nesbitt, Samantha Llorens, André Penvern, Reine Prat, Raoul Delfosse, Ham-Chau Luong, Jacques Dynam, Malek Kateb.
-- Guión: Alexander Jacobs, Robert Dillon y Laurie Dillon, basados en una historia de los dos últimos.
-- Banda Sonora: Don Ellis.
-- "Contacto en Francia II" en IMDb.
-- "Contacto en Francia II" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Popeye Doyle is back! Todos se están preguntando: ¿arde París? O mejor dicho, si arde Marsella. Resulta que Popeye es el único ser vivo sobre la Tierra (en realidad no tanto, pero es el único policía neoyorkino de guardia, eso seguro) que le ha visto la cara a... ¡¡¡CHARNIER!!! ¡¡¡UAAAAAÁ!!! ¡¡¡TENGAN MIEDO!!! Por lo tanto, lo envían a Francia para ayudar en las investigaciones. A los franchutes, maldita la gracia que les hace tener a un afuerino entrometido metido en sus narices croadoras, pero si hay algo que nos han enseñado las pelis de Hollywood a lo largo de los años, es que las policías extranjeras son burocráticas e ineficientes, y siempre necesitan al yanki de turno que vaya a arreglarles la papeleta contra la propia voluntad de los ayudados, que no se los puede dejar librados a la suerte de Dios, ¡faltaba más! El caso es que chulean y ningunean a Popeye Doyle, mientras hacen más o menos rascarse huevo sí y rascarse huevo también, en lo de la investigación de Charnier. Y como Popeye Doyle es blanco seguro, le ponen escolta. A éste, maldita la gracia que le hace, a su vez, ir escoltado puaquí pallá, así es que se deshace de la escolta. En mala hora, claro está, porque eso era justamente lo que estaba esperando Charnier. Después de todo, en la entrega anterior Popeye Doyle le liquidó un enorme negocio de drogas y si Charnier se libró, fue por los pelos (bueno, espoiler del final de la primera peli, OK, pero no se preocupen, la segunda en este caso es mejor que la primera, así es que... además ya sabían, si después de todo en la caja del DVD aparece acreditado el actor Fernando Rey como "el maloh"...). Así es que Charnier se va a vengar. A lo bruto. Metiéndole inyecciones de heroína a Popeye Doyle hasta convertirlo en un patito amarillo de tina para niñitos. ¡Y lo logra! Ahora, Popeye Doyle está absolutamente fuera de combate, inútil para todo lo que no sea meterse jeringuillas y eso, y... ¿ha ganado acaso Charnier la guerra contra las drogas? Si piensan eso, es que no conocen a Popeye Doyle. Ni a Hollywood tampoco.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Aunque ustedes no lo crean, había una época en que la gente no hablaba de hacer segundas partes para el cine. Si una estaba buena, pues bien, ahí quedaba la cosa. Piénsenlo. Hoy en día, las mentes calenturientas de los grandes estudios, después de ver a Clarke Gable enviando a Scarlett O'Hara a freir monos en "Lo que el viento se llevó", serían capaces de rodar una segunda parte que... ¡Pero, un momento! ¡SÍ LA RODARON! Fue una miniserie para televisión, vale, pero... ¡la perpetraron! Bueno, mal ejemplo. Digamos que después del final entre Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en "Casablanca", serían capaces de sacar un trailer diciendo: "¡¡¡Sufriste y lloraste con el romance de 'Casablanca'!!! ¡¡¡Ahora sufrirás y llorarás el doble con 'Casablanca II: La aventura de la revancha strikes back'!!!". No es que no se hayan rodado segundas partes antes, pero nadie las consideraba algo respetable hasta que Francis Ford Coppola se atrevió con "El padrino II". Y es que claro, como le había quedado casi la mitad de la novela de Mario Puzo afuera, y se había forrado a premios con la primera de "El padrino", pues bien, el equipo Coppola/Puzo/Pacino repitió el golpe y volvió a forrarse. Los grandes estudios pararon la oreja. ¡Así es que la crítica, y mejor aún, el público, respondían a las segundas partes! ¡Bueno, segundas partes hasta que se cansen! Ya vendrían "Rocky II" y "El imperio contraataca", ya puestos (y con esta última, lo de "segundas partes" pasó a "trilogías", y así ha quedado hasta que algún iluminado empiece con eso de "desde siempre queríamos hacerla como una tetralogía"...). Pero la primera peli de alto presupuesto que se atrevió a generar secuela que se llame auténticamente "II" ("2", para los ignaros en números romanos que pupulan en las nuevas generaciones), fue "Contacto en Francia". Un año anterior a "El padrino", pero a diferencia de ésta, en que la secuela tardó un año, en lo otro tardó cuatro (Gene Hackman incluso no quería protagonizarla porque decía que en cuatro años, el público ya se había olvidado de los personajes y situaciones, y sería un fracaso). Bueno, eso de los números en castellano es algo complejo. Porque "El Padrino II" tenía por título original "The Godfather: Part II", así es que no cuenta como un "2" a secas. No en inglés, al menos. O sea, por una vez en la vida, al eliminar aquello de "parte 2" y convertirlo en "2" a secas, por una vez les dimos cátedra nosotros los hispanohablantes al mercado anglo sobre cómo se hacen las cosas. A cambio, ellos nos hacen consumir Coca-Cola. Por una vez que lleváramos el paso adelante.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Esta es una de esas segundas partes que superan a la primera. Ya en "Contacto en Francia" vimos cómo Popeye Doyle se acerca a la conexión francesa y empieza a acosarla, y nos presentaron al villano Charnier, de manera que acá se ahorran las siempre prolijas presentaciones, y la peli va derecho al grano. Con la mayor libertad que entraña no basarse ahora en material previo, sino en sacarse un guión completo de la manga ("Contacto en Francia", recordemos, se basaba en un libro), pudieron ahondar mucho más en los elementos hollywoodenses de la trama, dicho esto por una vez en la vida sin el sentido peyorativo que suele tener la calificación de "hollywoodense" en el cine. Además, tomaron la siempre socorrida idea del poli nuevo en una ciudad extraña (a Ridley Scott le seguirá pareciendo buena idea cuando manda a su poli yanki a Japón, en "Lluvia negra") para crear un montón de situaciones. La peli es por tanto más desasosegante porque el poli bueno está fuera de su elemento, y las pasa mucho más canutas. Las escenas en que Gene Hackman debe luchar contra su adicción, son de un cine recio y sólido como una casa, con un Gene Hackman inmenso como la vida. Charnier, claro, ahora es mucho más cabrón que en la primera, y por lo tanto, lo odias más y deseas aún más que, esta vez sí que sí, Doyle le ponga las manos encima de una buena vez. El resultado es que el compromiso emocional del espectador es más fácil, porque lo que en "Contacto en Francia" no era personal, eran sólo negocios, acá en la secuela sí es personal, el odio entre el poli y el narcotraficante, con todo lo que eso significa en términos de pathos. El final, claro está, es la venganza de Popeye Doyle, que ha venido larvándose nada menos que por una peli entera ("Contacto en Francia"), y la mitad de la presente, así es que es una vorágine de violencia desatada que se disfruta de principio a fin (a los disneycitos que no les guste esto, que se vuelvan a sus fantasías edulcoradas de princesas soñadoras y príncipes encantados). Además, reemplazaron al un tanto errático William Friedkin, tan capaz de genialidades como "El exorcista" como de abismos infernales como "Jade: La piel del deseo", por el siempre al pie del cañón John Frankenheimer, probablemente el mejor director de pelis de acción de todos los tiempos (con perdón de John McTiernan), y que aquí muestra todo lo que se puede hacer en materia de cine de acción bien llevado. En resumen, una peli de acción, redonda por los cuatro costados.
-- Gene Hackman. Por alguna razón que se me escapa (están majaretas, estos yankis), le dieron el Premio Oscar por su rol en "Contacto en Francia", mientras que por interpretar al mismo personaje en la secuela, de una manera mucho más rica y profunda, con muchos más matices, lo dejaron sentado en la mesa de perro. Como sea, acá Gene Hackman se manda la mejor interpretación de su poli malhablado, malespulgado y malfollado, llevándolo hasta el extremo. A su alrededor vemos a un Fernando Rey más maquiavélico y malvado que en la anterior, apareciendo lo justo y preciso, pero con eso basta para retratarlo como el cabrón bastardo que es.
-- La secuencia de acción final. Corta el aliento. Verdaderamente lo corta. Pocas veces en el cine de acción hemos visto una secuencia tan limpia y brillante, que te tenga tan al borde de la butaca como ésta. Ni siquiera en la "Contacto en Francia" original.
-- "Trae agua. Un montón" ("Bring water. A lot of it").
IDEAL PARA: Ver una de las mejores pelis de acción de todos los tiempos. Así, a secas.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
Busca otras películas relacionadas:
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domingo, 21 de marzo de 2010
"Vivir al límite" (2008).

-- "The Hurt Locker" (título original en inglés), "En tierra hostil" (título en España), "Zona de miedo" (título alternativo en Latinoamérica). Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Kathryn Bigelow.
-- Actuación: Jeremy Renner, Anthony Mackie, Brian Geraghty, Guy Pearce, Ralph Fiennes, David Morse, Evangeline Lilly, Christian Camargo, Suhail Aldabbach, Christopher Sayegh, Nabil Koni, Sam Spruell, Sam Redford, Feisal Sadoun, Barrie Rice.
-- Guión: Mark Boal.
-- Banda Sonora: Marco Beltrami y Buck Sanders.
-- "Vivir al límite" en IMDb.
-- "Vivir al límite" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Irak. Otro día más de cachondeo para las tropas yanketas, las mismas que siempre aparecen con un "¡Oh, Dios! ¿Te han herido, Jim?", "¡Oh, no es nada, sólo un rasguño, Joe! ¡Vamos a darles infierno a esos monos amarillos!" (reemplácese "mono amarillo" por "kreutzer" o "charlie" a según la guerra). En este caso, como la guerra frontal ha acabado, ya no se trata de hostilidades abiertas, sino de los petardos que los jodíos irakíes dejan atrás, miren que tener la insolencia de querer defender su Patria de las fuerzas foráneas que quieren darles... ¡¡¡DEMOCRACIA!!! El caso es que uno de estos equipos desarmabombas sufre una baja: un irakí se ha pasao de listo y activa una de las bombas a control remoto desde su celular, y al pobre desgraciao se lo cargan (sí, señores, Guy Pearce, el que hace diez años atrás era el chico maravilla de esto y aquello, hace mutis por el foro menos de diez minutos después de haber aparecido). Y como Rambo no debía de estar disponible, llaman a un pringao que, verán, el tipo nada más llegar dice que la armadura antibombas no, que hace calor y me gusta trabajar despejaíto. Le ponen la misma cara que a cualquiera que dice "sí, me voy a meter a ese corazón ardiente de reactor nuclear sin mi traje antirradiación sólo para estar más fresquito". Hay gente así, qué vamos a hacerle. Pero el tipo es bueno en lo que hace, así es que se sale con la jodía suya. Su equipo lo conforman dos personas, un negro que como buen negro, le tiene tirria al blanco, aunque con el tiempo, a regañadientes, tendrá que ir cambiando de opinión (una de las mayores fuentes de suspenso de esta peli es que si el compañero negro seguirá el ritual de los suyos y la palmará antes del fin de la peli, y cuándo, pero no voy a descargar spoilers al respecto). El otro es un blanco, pero medio debiluchín, porque figúrense ustedes, después de ver como al otro se lo molieron con la bomba, ha quedado medio trancado el pobre, y con madera así no se pueden tallar héroes, caramba. Y... bueno... de eso va la peli, más o menos. Dos horas yendo al lugar del suceso y desarmando bombas.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En la gala de los Premios Oscar del 2010 (para premiar lo mejor del 2009), nadie se esperaba que de las dos favoritas, "Vivir al límite" le pegara tal paliza a "Avatar". Las dos postuladas a nueve Premios Oscar, y resulta que la de Irak se lleva 6 (¡66% de éxito, go to next scene!) y "Avatar" miserables 3 (33%, game over). Y para hacer más miserable la miseria, resulta que "Avatar" se lleva la pura morralla técnica que no cotiza nadie (igual que "Jurassic Park" en su día), y "Vivir al límite" se echa a cuestas Mejor Película y Mejor Dirección, ahí es nada. Para mayor ironía, no sólo James Cameron y Kathryn Bigelow están divorciados, sino que además fue el ex-marido quién convenció a la ex-señora de rodar esta peli. Claro, es que era el 2008 y "Avatar" no se estrenaba hasta el 2009, y sólo por un tecnicismo legal (la peli tuvo un éxito a lo sumo discreto, y no se estrenó hasta más de un año en Los Angeles, así es que no pudo postular a la entrega del año que le correspondía) acabó compitiendo con "Avatar". Bueno, esta serpentina secuencia de acontecimientos llevó a que el primer Premio Oscar de la Academia a la Mejor Directora mujer recayera en Kathryn Bigelow, reconocida por rodar como machorra ("Punto de quiebre", "Días extraños", "K-19"...), si por algo fue del gusto de James Cameron (la señora Bigelow, y la idea de que ella dirigiera "Vivir al límite", la que se prefiera). La peli además tocaba un tema sensible, como es el de la guerra de Irak. Y es que la de Bastet y señor mío que tienen montaos los yanketas allá, en una campaña que iba a durar seis meses y todos los analistas inteligentes dijeron que no, que iba a ser un nuevo Vietnam (la sangre no llegó al río... Tigris o Eufrates, tanto légamo da uno como otro... pero mal no lo hace tampoco, para ser una guerra completamente fraguada de suelo a techo), es que empezó a salir cine en contra. Porque todos los cineastas están coludidos y ninguno quiere hacer el Rambo de Irak (ni siquiera Sylvester Stallone, que hizo patrioteríadas bélicas como "Rambo 2" y "Rambo 3"). Y aquí está lo divertido del asunto: doña Bigelow se los montó a todos y se los pasó por la reverenda torera. Porque ésta peli no es sobre la guerra de Irak. Y sí es una peli muy Bigelow. Bien dado, chica, y si a tanto alcanza el cariño, aséstales una por mí.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos por una aclaración, que es necesaria porque mucha gente se ha llevado a confusión con esta peli. ESTA PELI NO ES SOBRE LA GUERRA DE IRAK. Así como "Punto de quiebre" no era sobre polis y ladrones, ni "K-19" sobre la Guerra Fría. El cine de Kathryn Bigelow gira de manera casi obsesiva en torno a un gran tema, que es la adicción, los personajes que o son débiles o en un momento de debilidad caen en el chute y ya no hallan como dejarlo, y en la espiral de autodestrucción subsiguiente. Si nos tomamos "Punto de quiebre" como una peli de acción, su premisa de un agente del FBI persiguiendo a surfistas ladrones es imbécil hasta lo surrealista, pero si lo entendemos como una metáfora de la pérdida de la virginidad yonketa, todo tiene más sentido, incluyendo la escena final. Algo parecido pasa en la búsqueda de sensaciones en "Días extraños". Y en "K-19", si bien no hay adicción a la vista, sí que puede verse en ese reactor nuclear del submarino un equivalente de la droga, un algo de lo que el yonki es dependiente para subsistir, pero que al mismo tiempo puede llevarte a la ruina total en esa misma dependencia. En todos estos casos, lo que hay alrededor es puro decorado. Y "Vivir al límite" continua la misma lógica. La Guerra de Irak es un decorado. Se ha criticado de esta peli que los irakíes estén mal caracterizados, que la guerra no sea presentada de manera tan incisiva, incluso que la peli misma no tenga trama. Bueno, justamente de eso se trata. Porque esta no es una peli sobre una historia, sino sobre una experiencia: la de un tipo que es adicto terminal. Como la historia está contada desde su perspectiva, la de un yonki extremo al que lo único que importa en la vida es su subidón periódico, su obsesión/adicción a las drogas se lo traga literalmente todo a su alrededor. Por eso tiene una estructura episódica: se fuma una bomba, se inhala otra bomba, se inyecta otra bomba, se jala otra bomba, se esnifa otra bomba... y así ad infinitum, en una pesadilla que no puede tener fin (aunque la peli, por razones obvias, sí debe tenerlo). Así es la vida de un adicto (no sólo el adicto a las drogas, ojo, sino cualquier adicto, al teléfono, al chat, al sexo, a leer Cine 9009...). Todo en el horizonte desaparece, y ya sólo importa la adrenalina del momento, el subidón seguido de la consiguiente resaca. Esta peli es eso, subidón y resaca, subidón y resaca, subidón y resaca. Evidentemente no importa que los irakíes e incluso los amiguetes estén mal caracterizados, porque al adicto le importan un rábano el resto de los seres humanos. Tampoco es una peli de crítica contra la guerra, ni una glorificación de la misma, porque esa guerra es apenas un escenario más (podría ser cualquier otro, en realidad). El personaje es chulo y molón, pero en lo que parece ser una sutil (probablemente inCOZiente) crítica del héroe chulo y molón de toda la vida, pareciera querer decírsenos que los supermanes y los rambos más grandes que la vida no lo son por "la justicia" ni por dárselas de machos, como pudiera ser, sino porque simplemente son adictos a sus roles que no pueden dejar de ser lo que son (en "Rambo: Regreso al infierno", y desde una perspectiva bien distinta, el prota reflexionaba que al final la guerra siempre lo iba a llamar porque en la única parte en donde John Rambo está vivo, es en la lucha, en jugarse el pellejo, y en definitiva, en degollar pobres vietnamitas o lo que fuera). Por lo mismo también, los celebrados cameos de los muy estimables David Morse, Guy Pierce y Ralph Fiennes en realidad dan lo mismo, y no es que lo hagan mal, en realidad están la mar de bien (sobre Evangeline Lilly no me pronuncio, su presencia es puramente testimonial porque la pobre por no tener, no tiene ni diálogos casi, así es que lo mismo contrataban a una actriz porno o a un maniquí de multitienda y salía quizás más barato en lo que a presupuesto se refiere). Y como para remachar el mensaje, por sobre la banda sonora instrumental doña Kathryn Bigelow nos regala con tres temas antiBush, pero... de Ministry, la banda rockindustrial más yonketa que ha militado en América (no por nada, el frontman Al Jourgensen vive más pa'llá que del lado sobrio de la vida, y tampoco no por nada, la canción más famosa de Ministry es "Just One Fix"). O sea, si vamos a considerar por un segundo la hipótesis de que el Premio Oscar de verdad premia a lo mejor del cine en su año respectivo, entonces el premio para "Vivir al límite" está mucho mejor encajado que otras pelis de los últimos diez años como las entretenidas pero insubstanciales "Gladiador" o "Chicago", las sobrevaloradas "Los infiltrados" o "Sin lugar para los débiles", o derechamente mamarrachos fílmicos como "Una mente brillante" o "Crash". El único pero de esta peli, lo único que me impide calificarla como maestra, y me obliga a rebajarla a simplemente buena (que no es poco, por otra parte) es que TODA la peli está filmada cámara en mano. Oigan, pero es que ni "Bourne: El ultimátum" llega a tanto, y eso que ahí se las apañaron para contratar a toda la plana mayor de camarógrafos epilépticos de Hollywood. Vale que "Vivir al límite" trata de capturar el nerviosismo y la excitación adrenalínica de un buen chute, pero es que oigan, si hasta Shakespeare en sus tragedias más tragediosas metía interludios más livianos para que respiráramos un poco (una de las razones por la que "Cloverfield" es una reverenda mierda es precisamente por lo mismo, por la cámara en mano, y si bien se justificaba por la premisa argumental, eso demuestra que la premisa argumental misma de "Cloverfield" era una birria). Pero qué más da. La gente no parece marearse demasiado en el cine, como que después de darle el Premio Oscar, esta peli que ya estaba compartiendo sala con alguna otra, recibió más funciones y volvió a estar ocupando íntegramente todas las funciones de su sala. Es la magia del tío Oscar, que entre los blogueros de cine, todo sea dicho, también genera su otro poco de adicciones (que es una mierda, vamos, pero no puedo dejar de hablar del premio).
(¿Notaste que toda la parrafada anterior está contenida en un solo párrafo, para recrear la sensación de que te has mandado un chute de comentario cinéfilo?).
IDEAL PARA: Mandarse una esnifada de las buenas.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "VIVIR AL LÍMITE":
-- "Crítica de EN TIERRA HOSTIL (THE HURT LOCKER)" en Cinoscar & Rarities.
-- "En tierra hostil" en Bienvenidos a Nunca Jamás.
-- "En tierra hostil (2009)" en Quesito Rosa.
-- "Oscars 2010: En tierra hostil (The Hurt Locker) el cine es una droga" en Blog de Cine.
-- "En tierra hostil de Kathryn Bigelow" en Om & Asociados.
-- "En tierra hostil - La droga de Bagdad" en Tierra de Cinéfagos.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
Busca otras películas relacionadas:
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