11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 12 de diciembre de 2010

"Océanos" (2010).


-- "Oceans". Francia / Suiza / España. Año 2010.
-- Dirección: Jacques Perrin y Jacques Cluzaud.
-- Actuación: Narración de (en francés) Jacques Perrin, (en inglés) Pierce Brosnan y (en español) Pedro Armendáriz Jr., con un montón de ballenas, delfines, focas, tiburones, cangrejos, etcétera.
-- Guión: Christophe Cheysson, Jacques Cluzaud, Laurent Debas, Stéphane Durand, Laurent Gaudé, Jacques Perrin y François Sarano.
-- Banda Sonora: Bruno Coulais.

-- "Océanos" en IMDb.
-- "Océanos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Mientras el ser humano apresta toda su tecnología para ir al espacio y explorar hasta los últimos rincones del universo, en su propio planeta, incluso en un gota de agua, se encuentran otros universos incluso más extraños y desconocidos. Universos en donde las criaturas se enfrentan en una frenética carrera por la supervivencia darwiniana. Criaturas tales como focas, pingüinos, tiburones, orcas, ballenas, delfines. Aunque entre medio consiguen encontrar tiempo para el amor, tanto el entretenido como el que implica arrojar gametos al agua a la mejor de sus suertes. Y todo ello, defendiéndose como nutrias de espalda frente al más darwiniano de sus enemigos, uno que viene desde más allá de los confines de lo húmedo, de ese lugar árido y desértico llamado la superficie emergida: el ser humano.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Extraña es la suerte de la suerte de los estudios. La factoría Disney, que durante décadas fue señera en materia de pelis (de dibus, claro, pero era su nicho de mercado y lo explotaban como nadie), estuvo a punto de salir del mercado en los negros años después de "Vacas vaqueras", tan negros que debieron esperar hasta "Bolt" y "La princesa y el sapo" para experimentar algo parecido a una resurrección: o sea, salir de la UCI para ir a dar a la sala común. Una de las tablas de salvación fue Pixar, claro, si no LA tabla de salvación. Pero hay otra, no tan de primera línea, pero que algo deja también en las arcas: una nueva división llamada Disneynature. Como en los 2000s se ha puesto de moda el medio ambiente, y no era para menos considerando que estamos al borde del colapso ecológico, Disney decidió que era un buen negocio llevar la naturaleza al cine. Tiene su gracia: uno de los estudios fílmicos más procapitalistas del panorama, enfrascado en distribuir documentales que hablan sobre algunas de las más perversas consecuencias de ese capitalismo, concretamente, la manera en que la explotación desaforada de recursos naturales (crecimiento económico, lo llaman) lleva a la destrucción del medio ambiente. El diablo vendiendo cruces, vaya. Y la jugada salió bien, distribuyendo "La Tierra" primero, luego una de flamencos, y ahora "Océanos". Una peli a la que se le tenía tan poca confianza, que conseguir los apoyos financieros para la misma fue poco menos que un parto (no es demasiado difícil adivinarlo, por una lista de organismos científicos y políticos asociados, que salen como productores en los créditos de entrada de la peli, obscena de puro larga). Bueno, al menos Disneynature han tenido el buen gusto de adaptarse ellos a los documentales, y no exigir que los documentales se adapten a ellos. Bueno, no mucho. Tengo entendido que la versión que se exhibió en Chile era la legal, la de 104 minutos de largo. Para el público de Estados Unidos, Disney le metió una salvaje cantidad de tijeras, y la dejó en 84 minutos: un quinto de peli, volado limpiamente. Quizás para las audiencias yankis, demasiado quisquillosas con eso de "crear conciencia" y felices de contaminar el planeta con sus bigmacs y sus cambios de celulares cada seis meses, las monstruosas imágenes de delfines muertos en redes de pesca por asfixia eran algo demasiado difícil de tragar, me imagino.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Si comparamos a las pelis con la música, podríamos decir que muchas de ellas, la mayoría probablemente, son algo así como la canción del verano: entretenida, te la bailas, quizás te agarres a una chica con ella, pero al poco ya la has olvidado. Otras en cambio son música recia, sólida, clásicos, llenos de intrincadas armonías y efectos sonoros. Dentro de esta comparación, "Océanos" entra en la categoría de "sinfonía", lisa y llanamente. O cómo rodar lo que es una verdadera oda al océano. La peli incide en algunas cosas que se han visto en los documentales de toda la vida (pingüinos, ballenas, delfines, etcétera), es cierto, pero trata siempre de buscarle un ángulo que resulte interesante o novedoso. ¿O habías visto alguna vez a un par de delfines haciéndoselo...? Y también incorpora mucho material que no suele ser carne de National Geographic, por no hablar de los a estas alturas un poco cansinos documentales de Jacques Cousteau (nada en contra del gran Cousteau, claro, que nos legó entre otras cosas una joyita documental llamada "El mundo sumergido", pero su estilo de rodar documentales hace rato que está un poco obsoleto). La peli sigue un poco el patrón de muchas pelis sobre naturaleza, que tiende a sobrerrepresentar a los mamíferos (focas y delfines, fundamentalmente) porque son más tiernos y suelen ganarse más a la audiencia, pero no descuida a los siempre poco carismáticos invertebrados: los cangrejos tienen varios momentos estelares (esa masa de cangrejos cruzándose, ese cangrejo cuerpo a cuerpo contra un langostino...), aparecen algunas sepias o jibias, y hasta algunos erizos tienen sus 15 minutos (sus 15 segundos, mejor dicho). La peli no se ahorra crudezas, por cierto: vemos a una orca metiéndose casi a la orilla y a riesgo de quedar varada, para despacharse algunas focas, y con éxito, y lo mismo con un tiburón que salta para conseguir su pedido de mamífero a medio cocer. Incluso las iguanas tienen su momento, en particular esa pobre que queda varada arriba de una balsa natural, con su mejor cara de circunstancias... Seleccionar una escena o una secuencia de escenas aquí, que se destaque más que el resto, es casi labor imposible porque todo está simplemente superlativo. Pero quizás el momento más dramático, el peor, es cuando las cámaras submarinas captan lo que ocurre dentro de una red de pesca de arrastre: las tortugas tratando de morder la red para escaparse, las albacoras haciendo lo propio, los delfines enredados en la red y asfixiados por no poder ascender a la superficie a respirar... y la manera bárbara en que los tiburones son mutilados para extraerles las aletas y luego arrojados vivos por la borda, a que se hundan, simplemente porque ya no sirven ni tienen utilidad. Esta peli consigue el milagro de que el siniestro supervillano de "Tiburón" de Steven Spielberg te inspire lástima y compasión hasta un punto que si no te indignas hasta que te entren ganas de meterle cargas de C-4 bajo la línea de flotación a los pesqueros de pesca de arrastre o arramblar a bazucazos con el Ministerio de Pesca de Japón (o lo que sea su equivalente), es que eres un psicópata sin sentimientos. La lástima es que mientras cosas como "El juego del miedo 3-D" se quedan semanas y semanas en el cine y la gente va a verlas con toda la alegría del mundo, estas pelis que valen mucho más y son tanto una muestra de un buen quehacer como una verdadera lección de vida, se quedan una o dos semanas a lo sumo en cartelera porque la gente o no sabe de ellas, o no le interesa ir a verlas porque "qué aburrido, una de la naturaleza, ay qué lata". Para que se llenen después la boca con eso de que la cultura es muy importante. Pero si eres de esa punta de lanza que son las audiencias más sofisticadas, las que no se rinden, las que todavía creen que el cine puede ser algo más que entretenimiento descerebrado, las que todavía se maravillan con la naturaleza y tienen algún sentimiento humanitario de por medio, entonces... ¡¡¡A VERLA, GENTE, A VERLA, QUE YA ESTÁN TARDANDO!!!

IDEAL PARA: Cualquier persona con un mínimo de inteligencia y un mínimo de interés sobre el mundo que lo rodea.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "OCÉANOS".

-- "Oceans" en Take 78.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].

domingo, 25 de noviembre de 2007

"Vida acuática con Steve Zissou" (2004).


-- "The Life Aquatic with Steve Zissou". Estados Unidos. Año 2004.
-- Dirección: Wes Anderson.
-- Actuación: Bill Murray, Owen Wilson, Cate Blanchett, Anjelica Huston, Willem Dafoe, Jeff Goldblum, Michael Gambon, Noah Taylor, Bud Cort, Seu Jorge, Robyn Cohen, Waris Ahluwalia, Niels Koizumi, Pawel Wdowczac, Matthew Gray Gubler.
-- Guión: Wes Anderson y Noah Baumbach.
-- Banda Sonora: Mark Mothersbaugh.

-- "Vida acuática con Steve Zissou" en IMDb.
-- "Vida acuática con Steve Zissou" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En uno de tantos festivales estiradotes de Europa, Steve Zissou presenta su último documental, uno en el cual no sólo presenta las maravillas del mundo submarino, sino que además refiere la horrible muerte de su compañero de aventuras de toda la vida a manos (o fauces, mejor dicho) de un tiburón jaguar. Lo que viene hace que todo el mundo pierda la fe: Zissou promete que su siguiente documental va a ser la revancha contra el tiburón jaguar, al que va a cebar con dinamita para reventarlo y hacerlo aprender que con la Raza Humana nadie se mete, carajo. "¿Y qué interés científico puede tener eso...?". Pues... "Venganza...". Gran conservacionista, amigo Zissou, thanks. El problema es que todos creen que Zissou está loco de remate, y peor aún, que es un producto cinematográfico y documentalista de otros tiempos. Y algo de razón tienen. Porque en el fondo Steve Zissou es el Payaso Krusty de la naturaleza, más preocupado del showbusiness que de los animalitos, que manifiesta su ignorancia casi a cada paso, y si no es por su señora la hija de papis ricos, estaría hace tiempo en la ruina. De hecho, conseguir el financiamiento para su siguiente expedición se transforma en empresa más o menos parecida al legendario exprimirle agua a una piedra. Pero hay una tabla de salvación. Aparece un individuo que podría o no podría ser su hijo, que tiene la receta para echar a andar la aventura. Ahora, Steve Zissou está en ruta hacia la aventura, y ni los resquemores de su casi ex esposa, ni las quejas de sus becarios, ni los berrinches de la periodista entrometida, ni los confusos sentimientos hacia su hijo postizo, ni las tetas al aire de su asesora, ni la competencia con un rival hipertecnificado con la última chupi tecnología, van a detener a nuestro chafandófilo personaje.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La crisis de la sociedad yanketa daba en los buenos y viejos tiempos para dramones como "Kramer versus Kramer", pero desde que irrumpieron "Matrimonio con hijos" y "Los Simpsons", reirse de la familia del país de las barras y estrellas pasó a ser asunto de comedia chunga y absurda. El director Wes Anderson tomó buena nota de esto, e inspirándose lejamante en algunos asuntos de J. D. Salinger, pergueñó una comedia fuera de toda convención, llamada "Los excéntricos Tenenbaum", la cual causó cierto revuelo entre los busquillas del cine, pero que más allá reventó un tanto frente a proposiciones antifamilia más osadas como "Felicidad", o más ultrapublicitarias como "Belleza americana". Pero Wes Anderson se había hecho de un nombre, en todo caso, e iba a defenderlo con otra familia disfuncional. Para ello se inspiró en la figura de Jean-Jacques Cousteau, personaje tan capital para las generaciones de segundos del XX como desconocido para inicios del XXI, y que después de haber inventado el tanque de buceo (el SCUBA, "Self Conteined Underwater Breathing Apparatus", para ser más exactos) se transformó en el showman de los documentales con su "El mundo submarino", y después con su propia serie televisiva ("El mundo submarino de Jacques Cousteau") en la cual, con su apergaminado sonsonete francés, recorría intrépidamente los mares buscando las más esquivas criaturas ambientales. Andando el tiempo se supo que la porcelana de Cousteau tenía más de alguna fisura, como por ejemplo cuando su hijo se fue a pique en un helicóptero y volvió a subir al cielo, pero ahora con alas de ángel (episodio brutalmente parodiado en "La vida acuática de Steve Zissou"), o como por ejemplo cuando falleció, y la familia, que no parece haber compartido muy a concho la afición submarinista de Cousteau, se peleó como tiburones en celo la herencia que dejara el insigne submarinista. Con mimbres para un homenaje y una parodia, Wes Anderson se abocó entonces a esta nueva gran familia disfuncional, unida por lazos de sangre, de matrimonio y de camaradería... Y de ese elemento insubstancial que podríamos llamar "me quedo porque no tengo a donde ir".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Lo hemos dicho otras veces, como bien les consta a los lectores asiduos de Cine 9009. Si una peli está constelada de estrellas, caben dos posibilidades: es una obra maestra, o es una soberana mugre. Bien, no sé si el calificativo de "obra maestra" le sea aplicable por entero a "La vida acuática de Steve Zissou", pero sí es que es una película bastante competente, y las actuaciones se llevan buena parte del crédito. Wes Anderson tuvo el buen tino de llevarse a varios protagónicos de "Los excéntricos Tenenbaum", manteniendo el equipo de trabajo, y ese feeling se nota: se repiten plato aquí tanto Bill Murray, como Anjelica Houston y Owen Wilson, y en los roles más estelares. Bill Murray, recientes sus glorias en la mencionada "Los excéntricos Tenenbaum" y "Perdidos en Tokio", realiza el milagro de infundirle vida a un personaje que, sobre el papel, tiene el espesor emocional de una planaria, a punta de delicados matices por aquí y por allá dentro de la caricatura gruesa. Anjelica Huston, la a estas alturas del partido venerable hija de John Huston, intérprete cubierta de gloria por "El honor de los Prizzi", "Misterioso asesinato en Manhattan", y en particular por su recordado rol de Morticia Adams en "La familia Addams" y secuela, es una impecable esposa avejentada para el prota. Owen Wilson se inclina, por su parte, hacia la comedia absurda, con un personaje de gestos tan extraños que adopta un carácter único. Cate Blanchett, la chica que fue con honores Isabel I de Inglaterra ("Elizabeth"), Galadriel ("El Señor de los Anillos") y Katharine Hepburn ("El aviador") sigue rompiendo corazones. Willem Dafoe, por su parte, se esmera, seguramente feliz porque por una vez en la vida le ofrecieron algo diferente a ser el villano psicótico de la semana (y es que al pobre hay que ver cómo lo estrujaron hasta "Spiderman 3" en eso de "soy el Duende Verde y me voy a cargar al Hombre Araña, MUAHAHAHAHÁ..."). Jeff Goldblum compone el papel de científico listillo que con variaciones ha interpretado en "La mosca", "Parque Jurásico" y "Día de la independencia", pero como siempre le ha salido con carisma, se lo perdonamos. Desde su reducto, el gran Michael Gambon ("El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante", "Juguetes", "El buen pastor") hace lo suyo con un personaje al que, desde ya, ayuda mucho su nombre: Oseary Drakoulias (con ese apellido podría haber sido crítico gastronómico en "Ratatouille"). Y mención especial para Robyn Cohen en un papel básicamente de adorno, pero como se pasea más de una vez en topless con sus mamas pequeñas y hermosamente formadas, entonces ejem...

-- La cuidada realización puede ser leída al mismo tiempo como un sentido homenaje y una brutal parodia sobre Jacques Cousteau. Porque Steve Zissou aparece como un tipo egomaníaco y cretino, que realmente no se merece el estatus que tiene, que si no fuera por la gente alrededor que lo cuida y lo protege sería un fracasado, y que en definitiva se preocupa más de la bonita toma con animalitos al lado, que de la naturaleza en sí. Quizás sea un Jacques Cousteau exagerado, pero da para pensar en todos esos sujetos que son "estrellas de la naturaleza", que con el pretexto de educar a la gente se arropan con las banderas del ecologismo para transformarse en los señores de su propio show. Bien, Jacques Cousteau era científico, al menos, pero cuando me acuerdo de esos cazadores de aventuras estilo Discovery Channel... Déjenme expresarlo de esta manera, apenas uno de esos llegue a mi colonia de gatos lo voy a dejar rasguñado desde su feo caracho hasta su pomposo culo, y si le alcanzo de un zarpazo las bolas, pues ojalá que tenga esperma en un banco criogénico de semen como repuesto...

-- Ya lo insinué, pero insistamos sobre lo mismo. Las secuencias de los documentales de Steve Zissou son un manjar de dioses para todos quienes cecimos viendo los gangosos documentales del Jacques Cousteau original. El cuidado llega hasta tal extremo, que la secuencia "Atrapados en el hielo" ("Trapped in ice") satiriza despiadadamente la interminable saga en cuatro o cinco tandas de "El mundo submarino de Jacques Cousteau", en que lo vemos dar la vuelta a la Antártica (era lo que tenía la dictadura de Pinochet, que debía haber una segunda franja cultural en donde mostrar programas de animalitos, y de insectos sociales no porque política no, y en esas franjas culturales vimos a Cousteau hasta el empacho). Nadie que no haya crecido viendo a Cousteau como el gran héroe ecológico, podría dejar de reirse, y quizás hasta emocionarse, con estas secuencias de puro mockumental.

-- Si el tema de construir una familia disfuncional alrededor de un personaje estilo Jacques Cousteau ya califica para frikada, piensen en la música. Porque durante media película escuchamos a Seu Jorge, un portugués, cantando en versión acústica y en portugués, canciones clásicas '60s y '70s de... ¡David Bowie! Lo expondré de nuevo por si no han pescado el punto: 1.- En una sátira de Jacques Cousteau, 2.- encontramos canciones de David Bowie, 3.- en perfecto estilo guitarra folk, 4.- cantadas en portugués. O sea, lo único que falta para completar la quina friki es que el tipo las cante parado de cabeza. Y no, no alcanza a tanto, pero casi, porque el tal Seu Jorge aparece en las partes más inopinadas (la torre de vigía, por ejemplo) cantándolas.

-- Los delfines. Los contrataron como guardias submarinos por su extrema inteligencia, y son las criaturas más estúpidas de toda la peli. O quizás son tan inteligentes, que encontraron la manera de hacerse los cretinos para no trabajar...

IDEAL PARA: La generación de los "filles du Cousteau", y los amantes de familias disfuncionales.

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