11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 12 de diciembre de 2010

"Océanos" (2010).


-- "Oceans". Francia / Suiza / España. Año 2010.
-- Dirección: Jacques Perrin y Jacques Cluzaud.
-- Actuación: Narración de (en francés) Jacques Perrin, (en inglés) Pierce Brosnan y (en español) Pedro Armendáriz Jr., con un montón de ballenas, delfines, focas, tiburones, cangrejos, etcétera.
-- Guión: Christophe Cheysson, Jacques Cluzaud, Laurent Debas, Stéphane Durand, Laurent Gaudé, Jacques Perrin y François Sarano.
-- Banda Sonora: Bruno Coulais.

-- "Océanos" en IMDb.
-- "Océanos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Mientras el ser humano apresta toda su tecnología para ir al espacio y explorar hasta los últimos rincones del universo, en su propio planeta, incluso en un gota de agua, se encuentran otros universos incluso más extraños y desconocidos. Universos en donde las criaturas se enfrentan en una frenética carrera por la supervivencia darwiniana. Criaturas tales como focas, pingüinos, tiburones, orcas, ballenas, delfines. Aunque entre medio consiguen encontrar tiempo para el amor, tanto el entretenido como el que implica arrojar gametos al agua a la mejor de sus suertes. Y todo ello, defendiéndose como nutrias de espalda frente al más darwiniano de sus enemigos, uno que viene desde más allá de los confines de lo húmedo, de ese lugar árido y desértico llamado la superficie emergida: el ser humano.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Extraña es la suerte de la suerte de los estudios. La factoría Disney, que durante décadas fue señera en materia de pelis (de dibus, claro, pero era su nicho de mercado y lo explotaban como nadie), estuvo a punto de salir del mercado en los negros años después de "Vacas vaqueras", tan negros que debieron esperar hasta "Bolt" y "La princesa y el sapo" para experimentar algo parecido a una resurrección: o sea, salir de la UCI para ir a dar a la sala común. Una de las tablas de salvación fue Pixar, claro, si no LA tabla de salvación. Pero hay otra, no tan de primera línea, pero que algo deja también en las arcas: una nueva división llamada Disneynature. Como en los 2000s se ha puesto de moda el medio ambiente, y no era para menos considerando que estamos al borde del colapso ecológico, Disney decidió que era un buen negocio llevar la naturaleza al cine. Tiene su gracia: uno de los estudios fílmicos más procapitalistas del panorama, enfrascado en distribuir documentales que hablan sobre algunas de las más perversas consecuencias de ese capitalismo, concretamente, la manera en que la explotación desaforada de recursos naturales (crecimiento económico, lo llaman) lleva a la destrucción del medio ambiente. El diablo vendiendo cruces, vaya. Y la jugada salió bien, distribuyendo "La Tierra" primero, luego una de flamencos, y ahora "Océanos". Una peli a la que se le tenía tan poca confianza, que conseguir los apoyos financieros para la misma fue poco menos que un parto (no es demasiado difícil adivinarlo, por una lista de organismos científicos y políticos asociados, que salen como productores en los créditos de entrada de la peli, obscena de puro larga). Bueno, al menos Disneynature han tenido el buen gusto de adaptarse ellos a los documentales, y no exigir que los documentales se adapten a ellos. Bueno, no mucho. Tengo entendido que la versión que se exhibió en Chile era la legal, la de 104 minutos de largo. Para el público de Estados Unidos, Disney le metió una salvaje cantidad de tijeras, y la dejó en 84 minutos: un quinto de peli, volado limpiamente. Quizás para las audiencias yankis, demasiado quisquillosas con eso de "crear conciencia" y felices de contaminar el planeta con sus bigmacs y sus cambios de celulares cada seis meses, las monstruosas imágenes de delfines muertos en redes de pesca por asfixia eran algo demasiado difícil de tragar, me imagino.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Si comparamos a las pelis con la música, podríamos decir que muchas de ellas, la mayoría probablemente, son algo así como la canción del verano: entretenida, te la bailas, quizás te agarres a una chica con ella, pero al poco ya la has olvidado. Otras en cambio son música recia, sólida, clásicos, llenos de intrincadas armonías y efectos sonoros. Dentro de esta comparación, "Océanos" entra en la categoría de "sinfonía", lisa y llanamente. O cómo rodar lo que es una verdadera oda al océano. La peli incide en algunas cosas que se han visto en los documentales de toda la vida (pingüinos, ballenas, delfines, etcétera), es cierto, pero trata siempre de buscarle un ángulo que resulte interesante o novedoso. ¿O habías visto alguna vez a un par de delfines haciéndoselo...? Y también incorpora mucho material que no suele ser carne de National Geographic, por no hablar de los a estas alturas un poco cansinos documentales de Jacques Cousteau (nada en contra del gran Cousteau, claro, que nos legó entre otras cosas una joyita documental llamada "El mundo sumergido", pero su estilo de rodar documentales hace rato que está un poco obsoleto). La peli sigue un poco el patrón de muchas pelis sobre naturaleza, que tiende a sobrerrepresentar a los mamíferos (focas y delfines, fundamentalmente) porque son más tiernos y suelen ganarse más a la audiencia, pero no descuida a los siempre poco carismáticos invertebrados: los cangrejos tienen varios momentos estelares (esa masa de cangrejos cruzándose, ese cangrejo cuerpo a cuerpo contra un langostino...), aparecen algunas sepias o jibias, y hasta algunos erizos tienen sus 15 minutos (sus 15 segundos, mejor dicho). La peli no se ahorra crudezas, por cierto: vemos a una orca metiéndose casi a la orilla y a riesgo de quedar varada, para despacharse algunas focas, y con éxito, y lo mismo con un tiburón que salta para conseguir su pedido de mamífero a medio cocer. Incluso las iguanas tienen su momento, en particular esa pobre que queda varada arriba de una balsa natural, con su mejor cara de circunstancias... Seleccionar una escena o una secuencia de escenas aquí, que se destaque más que el resto, es casi labor imposible porque todo está simplemente superlativo. Pero quizás el momento más dramático, el peor, es cuando las cámaras submarinas captan lo que ocurre dentro de una red de pesca de arrastre: las tortugas tratando de morder la red para escaparse, las albacoras haciendo lo propio, los delfines enredados en la red y asfixiados por no poder ascender a la superficie a respirar... y la manera bárbara en que los tiburones son mutilados para extraerles las aletas y luego arrojados vivos por la borda, a que se hundan, simplemente porque ya no sirven ni tienen utilidad. Esta peli consigue el milagro de que el siniestro supervillano de "Tiburón" de Steven Spielberg te inspire lástima y compasión hasta un punto que si no te indignas hasta que te entren ganas de meterle cargas de C-4 bajo la línea de flotación a los pesqueros de pesca de arrastre o arramblar a bazucazos con el Ministerio de Pesca de Japón (o lo que sea su equivalente), es que eres un psicópata sin sentimientos. La lástima es que mientras cosas como "El juego del miedo 3-D" se quedan semanas y semanas en el cine y la gente va a verlas con toda la alegría del mundo, estas pelis que valen mucho más y son tanto una muestra de un buen quehacer como una verdadera lección de vida, se quedan una o dos semanas a lo sumo en cartelera porque la gente o no sabe de ellas, o no le interesa ir a verlas porque "qué aburrido, una de la naturaleza, ay qué lata". Para que se llenen después la boca con eso de que la cultura es muy importante. Pero si eres de esa punta de lanza que son las audiencias más sofisticadas, las que no se rinden, las que todavía creen que el cine puede ser algo más que entretenimiento descerebrado, las que todavía se maravillan con la naturaleza y tienen algún sentimiento humanitario de por medio, entonces... ¡¡¡A VERLA, GENTE, A VERLA, QUE YA ESTÁN TARDANDO!!!

IDEAL PARA: Cualquier persona con un mínimo de inteligencia y un mínimo de interés sobre el mundo que lo rodea.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "OCÉANOS".

-- "Oceans" en Take 78.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].

viernes, 26 de noviembre de 2010

"¿Y dónde está el policía? 2 1/2: El aroma del miedo" (1991).


-- "The Naked Gun 2½: The Smell of Fear" (título original en inglés), "Agárralo como puedas 2 1/2: el aroma del miedo" (título en España), "La pistola desnuda 2 1/2: El aroma del miedo" (título en Argentina). Estados Unidos. Año 1991.
-- Dirección: David Zucker.
-- Actuación: Leslie Nielsen, Priscilla Presley, George Kennedy, O.J. Simpson, Robert Goulet, Richard Griffiths, Jacqueline Brookes, Anthony James, Lloyd Bochner, Tim O'Connor, Peter Mark Richman, Ed Williams, John Roarke, Margery Ross, Peter Van Norden.
-- Guión: David Zucker y Pat Proft, basados en la serie televisiva creada por el primero y por Jim Abrahams y Jerry Zucker.
-- Banda Sonora: Ira Newborn.

-- "¿Y dónde está el policía? 2 1/2: El aroma del miedo" en IMDb.
-- "¿Y dónde está el policía? 2 1/2: El aroma del miedo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La Casa Blanca, Washington D.C., en el Planeta Tierra. El Presidente George Bush (el mediocre, o sea el padre, no el fatal que fue el hijo) ha convocado a una reunión para discutir políticas energéticas, etcétera. Pero ahí está presente... ¡Frank Drebin! ¡El policía más torpe y patoso que ha producido el cine desde el Inspector Clouseau! Bien, dejémoslos un rato y vayamos a una oficina en donde un paralítico gordo y genio de la energética ha contratado a la antigua chica de Drebin, que han roto, pero que sigue enamorada de él, etcétera (así son, pues, vayan tomando molde). De pronto, ¡¡¡KABOOOOOOMMMMMM!!!, explosión y todo salta por los aires. La chica sigue viva y el científico también, vale, pero ahora la investigación queda en manos de Frank Drebin. La chica y Drebin vuelven a cruzar así sus caminos. Mientras tanto, una coalición de malvados villanos salidos de la Escuela de Contaminadores Energéticos Montgomery Burns, busca un plan maestro para impedir que el paralítico ya mencionado dé un discurso a favor de las energías renovables. Y el villano supremo desarrolla entonces su plan: secuestrar al paralítico y reemplazarlo por un doble que abogue a favor de las políticas energéticas de toda la vida (carbón, petróleo, a darle átomos). ¿Conseguirá Frank Drebin detener los malvados planes de los villanos? ¿Estará la seguridad energética americana segura? ¿Conseguirá George Bush padre ganar la reelección? (¡JA! Esa última de mi parte fue cruel).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El trío ZAZ (Zucker, Abrahams, Zucker, ya pueden ir haciendo los chistes que quieran con esos apellidos) se transformó en emblemático de la comedia ochentera. La clave fue un sentido del humor altamente desarrollado, que aprovechaba todos los recursos de la parodia para crear situaciones surrealistas que cuestionaban altamente a la sociedad actual. En muchos sentidos, las pelis de ZAZ fueron precursoras de la corrosiva crítica social de "Los Simpsons". Pero después de exitazos como "¿Y dónde está el piloto?", "Top Secret" e "¿Y dónde está el policía?", tendieron a separar aguas. Jerry Zucker trató de reconvertirse en director serio, y parió cosas como "Ghost", "Primer caballero" (sí, ese esperpento pseudoarturiano con Sean Connery y Richard Gere) y "Ratas a la carrera". Jim Abrahams por su parte parió otra de sátiras ("Loca Academia de Pilotos" y "Loca Academia de Pilotos 2: En la selva"), antes de regresar con su viejo compañero David Zucker en "Una película de miedo 4". Y éste, por su parte, siguió explotando el tema de las parodias a destajo con las dos secuelas de "¿Y dónde está el policía?" (la que nos ocupa, e "¿Y dónde está el policía 33 1/3: El insulto final"), "Aprende como puedas" y "Una película de miedo 3" y "Una película de miedo 4" (y omitamos algunas otras cosas). Volviendo a los que nos ocupa, la franquicia del inefable Frank Drebin se resintió lo suyo con esta repartición de funciones. Porque aunque los tres ZAZ aparecen como productores ejecutivos, el trabajo recayó casi todo en David Zucker y el guionista mercenario contratado en "¿Y dónde está el policía?", y el resultado final se resiente. Otro caso de querer morder más de lo que se puede masticar. En fin.

¿POR QUÉ VERLA?

-- A las claras de que "¿Y dónde está el policía?" es una obra maestra que debe ser defendida de las sarmentosas garras de la crítica cultureta con samurais y yihadistas si fuere preciso, en el nombre de la Civilización Occidental, el debate entre quienes sabemos de cine acerca de cuál es la peor de la saga se centra en la segunda o en la tercera entregas. Servidor quien esto escribe, en su humild... (er... no, ese no soy yo, tachemos el "humilde"), quien esto escribe, en su muy informada y erudita opinión, sostiene la tesis de que la segunda es la peor de la saga. Bueno, no es que "¿Y dónde está el policía? 33 1/3: El insulto final" sea la Capilla Sixtina de las comedias fílmicas, pero al menos trata de ser una peli por derecho propio, con sus aciertos y errores, y no meramente una secuela como ésta. Porque acá todo respira a repetición de fórmula. Tenemos el plan del villano sacado de una peli antigua (en "¿Y dónde está el policía?" el plan venía de "Teléfono", y acá viene de "El premio", a mi gusto), el villano mismo es un calco del interpretado por Ricardo Montalbán en la primera (y no es que Robert Goulet no se esfuerce, pero es que Montalbán era mucho Montalbán, pues hombre), y los chistes en general están menos inspirados. No quiero decir que esta peli sea mala. De hecho no lo es, y como comedia aporta sus buenas risas y es cumplidora. El problema es que la primera era, lo repetiré aquí (y quienes son asiduos lectores de Cine 9009 saben que no uso esa expresión con demasiada frecuencia), una obra maestra. Y ésta trata desesperadamente de aferrarse a la misma, y en la comparación sale inevitablemente perdiendo. Lo dicho: el guión de la otra era a cuatro cabezas que se desmadraron de lo lindo, mientras que aquí sólo trabajaron dos, así es que sólo hay la mitad de chistes, o son la mitad de graciosos, tárjese lo que no proceda.

-- Si la peli anterior tenía un feeling muy '80s, esta peli ya se adentra decididamente en los '90s. Después de todo, vemos a George Bush, y es imposible no asociarle con los '90s, aunque sea porque George Bush es uno de los enemigos mortales de la lista negra del noventero Homero J. Simpson. También ayuda que la peli no parodia códigos narrativos propios de pelis ochenteras, como "¿Y dónde está el policía?" (¿recuerdan esa happy secuencia videoclipera para enhebrar el romance de los protas, en la otra?), sino que se ubica a sí misma en una dimensión atemporal de humor surrealista y absurdo. Esto es lo que ayuda a mantenerla a flote, a pesar de sus obvias falencias desde el sentido del humor.

-- A diferencia de la peli anterior, en que era difícil elegir sólo algunas secuencias buenas, el que acá sea tan irregular permite hacer selección. Veamos. Tenemos la gran secuencia en el que el sufrido Nordberg vuelve a palmarla, ahora tratando de instalar un dispositivo de espionaje (no diré más, véanlo), o la delirantemente rebuscada muerte del villano y toda esa secuencia final en general. Y el golpe bajo que es cuando Frank Drebin clama porque ojalá que en un futuro, los demócratas presenten por fin a un candidato por el que valga la pena votar (los demos venían saliendo del papelón con Michael Dukakis, y estaban todavía a un año de ganar la Presidencia con Bill "Pene Travieso" Clinton, y con Barack Obama todavía no porque estaba yendo al jardín de infantes en ese tiempo).

IDEAL PARA: Quienes quedaron rayando con la primera y quieran un nuevo chute de Frank Drebin.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

martes, 24 de junio de 2008

"El fin de los tiempos" (2008).


-- "The Happening" (título original en inglés), "El incidente" (título en España). Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: M. Night Shyamalan.
-- Actuación: Mark Wahlberg, Zooey Deschanel, John Leguizamo, Ashlyn Sanchez, Betty Buckley, Spencer Breslin, Robert Bailey Jr., Frank Collison, Jeremy Strong, Alan Ruck, Victoria Clark, M. Night Shyamalan, Alison Folland, Kristen Connolly, Cornell Womack.
-- Guión: M. Night Shyamalan.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.

-- "El fin de los tiempos" en IMDb.
-- "El fin de los tiempos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

NY, Central Park, todo muy de postal, casi como en Sex and the City pero más barriobajero, o en el 9-11. Los beneméritos ciudadanos viven sus vidas tranquilamente, hasta que de pronto, empiezan a hacerse líos consigo mismos. Y se dicen a sí mismos: ¡oh, sí, qué bueno sería morirse, así mi huella de carbono desaparece y dejo de ser una carga para el planeta! ¡Además, si yo no voto, puede que esta vez sí que elijan a un buen Presidente que no invada países más chicos sólo por joer! De manera que empiezan a practicar la eugenesia, matándose de las maneras más expeditas posibles. Al contrario de lo que podría pensarse, estos yankis suicidas no son celebrados como visionarios patriotas o como humanitarios de pro, sino que siembran el terror, porque los demás yankis, que aún no se dan cuenta de cuánta miseria llevan al planeta, fíjense ustedes que no quieren morir. Incluso más, como too lo malo que les ocurre en los últimos años (ya saben: el 9-11, American Idol, Lindsay Lohan curahuilla hasta el copete), ¡los terroristas fueron! De manera que emprenden el éxodo masivo. En medio de todo eso un profesor de Colegio que es muy valentón cuando tiene que humillar verbalmente a un alumno, pero que es un conejo degollao frente a una chica que lo mucho de carrocería le falta de cerebro, debe emprender la fuga junto con una niñata que les cae inopinadamente gracias a un amigote que, como es de rigor en esta clase de pelis, estamos esperando a que se separe de los protas para sufrir una muerte horrible y cruel. Cuando están a campo traviesa, sepultados en Pennsilvania (¡SÍ, MIS AMIGOS...! ¡¡¡HAN CAÍDO EN LOS MACABROS DOMINIOS DE... M. NIGHT SHYAMALAN!!! ¡¡¡MUAHAHAHAHÁ!!!), nuestro prota, que para algo es el listillo del salón de clases (el profe, ¿recuerdan?), hace un inquietante descubrimiento. ¡No son los terroristas! ¡Es la Madre Naturaleza que se está defendiendo, y viene a por nosotros! ¡Estamos en su camino! ¿Qué hemos hecho, Señor, qué hemos hecho...? A partir de entonces comienza la fuga, pero la cuestión es, ¿hacia dónde, si todo alrededor es, a fin de cuentas, Naturaleza...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

De que estamos gambando a la Tierra hasta el cogote, es algo sabido hace mucho tiempo. Desprestigiados desde hace años los ecologistas por su peregrina alianza con los defensores de las etnias pielerrojas y con los curanderos cristalcuarzos de la New Age, desde el 2000 en adelante han levantado cabeza otra vez porque el cambio climático ya es visible, sólo los más recalcitrantes y los más cristianobushianos niegan que Katrina es producto de un nuevo equilibrio de fuerzas atmosféricas, y ya nuestro superhéroe Al Gore con "Una verdad incómoda" nos ha mostrado el camino, guiándonos desde la oscuridad de la Depredación Ecológica hacia la luz mesiánica de un mundo autosustentable, ojalá con estándares de vida del Primer Mundo, mientras que el semper fidelis Roland Emmerich nos había regalado un vislumbre del fin del mundo en su mayestática epopeya (fue sarcasmo, por si acaso) "El día después de mañana". El incontinente M. Night Shyamalan no podía resistirse a brindar su visión particular del fenómeno, si después de todo vimos en "La dama en el agua" que él es el mesías redivivo que nos conducirá a una nueva edad de oro (y en "Señales" no porque para eso estaba otro mesías aún más mesías, que era Mel Gibson). Y escribió un guión que se llamaba algo así como "Efecto verde", que nadie se lo pescó hasta que lo reescribió y vendió como esta peli; después de verla, entendemos claramente por qué había pasado durmiendo angelicalmente varios años en el cajón.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una del señor Shyamalan. Como he dicho y he sostenido contra viento y marea (sí, me refiero a los bastardos oportunistas que se llenaron la boca con "El sexto sentido", y que apenas sufrió algún traspiés le volvieron la espalda sin detenerse a mirar antes y contestar la pregunta de, ¿era buena...?), Shyamalan es uno de los directores más sólidos y personales que ha salido de la industria hollywoodense en los últimos años (¿cómo hubiera sido si se hubiera quedado en la India y rodado en Bollywood...? Lo mismo, quizás, pero aderezado con más curry y canciones). Uno puede decir de él muchas cosas, la más injuriosa de todas probablemente que es un remedo de Hitchcock, a quien copia estilo y técnica por no decir a veces tramas enteras ("El fin de los tiempos" le roba a "Los pájaros"... ¡UPS, se me salió...!), pero la cosmovisión de Shyamalan es muy de él, y también es muy 2000s, muy Era Bush. "El fin de los tiempos" no se aparta de estas premisas. Es una peli sobre el miedo al desastre, algo latente en el 2000 a medida que cada vez más personas se dan cuenta de cómo la estamos palmando con el planeta, y de lo estúpido que resulta haberle dado el poder a una banda de terroristas cristianos que utilizaron todo ese poder para fomentar sus absurdas creencias en un carpintero ejecutado por sedicioso en el Imperio Romano que supuestamente se habría levantado de entre los muertos para salvarte del Pecado Original que según ellos existe más allá de toda demostración científica. Aunque por otra parte, uno puede preguntarse qué va a pasar con Shyamalan, un tipo cuyo cine es altamente conservador, cuando cambie la marea (esperemos que cambie). El mesianismo campea a sus anchas en el cine shyamalanesco, con personajes sabelotodos que van con Santiago y a ellos torciendo todo lo que sabes sobre el mundo, pobre pagano (ahí tienen al niñato de "El sexto sentido", al superhéroe de "El protegido", al sacerdote quierorecuperarlafé de "Señales", a la campesina whatisthematrix de "La aldea" y a la ninfa ezqueVirgenMaría de "La dama en el agua"), rol que ahora recae sobre el profesor de Cole que, al revés que muchos de su categoría, sí piensa, aunque no puede olvidársele ese prurito propio de los profes de "soy tu profe, cállate". ¿Es una débil de Shyamalan? Sí, probablemente la más débil en su carrera desde "Sexto sentido" en adelante. Quizás, por ser un buen director, las expectativas son altas con él, y un traspiés no se le perdona. "El fin de los tiempos" es una peli irregular en su desarrollo y débil en su desenlace, pero es muy Shyamalan, eso sí, así es que los fanáticos de éste deberían estar de plácemes (o no, quizás tampoco le perdonen que se pase del género del Spooky Monster a las pelis de catástrofes, y es que los fanáticos son los fanáticos...).

-- El tratamiento naturalista de esta peli cuenta como un plus. Como es corriente en otras pelis de Shyamalan (por suerte rueda una peli cada dos años, si lo hiciera más seguido tendría que escribir más veces su maldito apellido...), no hay espacio para lo sobrenatural al estilo hollywoodense CGI. Primero hay que superar la premisa inicial de que las plantas estén revolviéndose contra los humanos para envenenarlos con neurotoxinas, pero la idea no es tan cretina como a primera vista parece (¿alguna vez se han preguntado por qué tenemos un amplio repertorio farmacológico en la naturaleza para drogarnos y ver psicodélicos burros verdes pariendo, qué utilidad puede tener un psicotrópico así dentro de una planta? ¡Claro, la idea es hacer adictos a los hervíboros, provocarles alucinaciones y hacerlos presa fácil para los carnívoros! ¿No es eso guerra química? Sólo que en esta peli las plantas llevan esa filosofía un nivel más allá). Aceptando eso, la peli sobrecoge, al menos en su primera mitad, lo que es un mérito considerando que el enemigo está simplemente parado ahí, esperando a ser talado, en vez de desplegar sus alas majestuosas y atacar (lo dicho, esta peli es más que reminiscente de "Los pájaros" de Hitchcock... pero ahí los malvados podían picotear, ¡y vaya si lo hacían!). Shyamalan opta por narrar lo extraño desde la óptica de lo cotidiano, como suele ser su costumbre, y con ello le da a esta peli un saborcillo muy peculiar. De hecho, ninguno de los personajes es un héroe: el prota es un sabidillo, pero no es la clase de Superman con el cual querríamos identificarnos (la manera en que está baboso por una señora que pasa de él, es de aupa), y la prota es una egocéntrica insoportable que a lo largo del camino difícilmente va a madurar, por muchas pruebas que deba pasar (y, hablemos con la mano izquierda en el corazón y la derecha sobre la Biblia, una fracción apreciable, quizás mayoritaria, de hembras humanas en el segmento etáreo 20-29, como la prota, SON de esa manera). Quizás el final tan blando y permisivo arruine un poco todo lo conseguido en el camino, pero si se hubieran puesto hard y llevado la premisa hasta las últimas consecuencias, otro gallo nos cantaría...

-- Las actuaciones son irregulares. Mark Wahlberg no está convincente, lo que se dice convincente, y tampoco ayuda mucho a simpatizar con sus peripecias. Zooey Deschanel, a pesar de lo antipático de su personaje, se las arregla para insuflarle carisma, y es probablemente la mejor adición al casting. John Leguizamo debe estar feliz de interpretar por una vez a un personaje ciertamente positivo (un padre de familia preocupado por su señora y que trata de mantenerse firme a pesar de que todo se derrumba alrededor), en vez de un asqueroso latinaca yonki "do i look like a nigga?? Ah, ya bastar', punk...?? Asquerojo blanco pinche caurón...". Del resto ni hablar (la niñata no cae en el estereotipo "sé más que los adultos, escúchenme", pero por no caer en ese estereotipo, no hace nada más que estar ahí para ser llevada de un lado a otro, y que nos preocupemos de su suerte... supuestamente). Quizás una dirección de actores un poquito más ajustada hubiera podido obrar el milagro.

-- Mención especial para James Newton Howard, colaborador habitual de M. Night Shyamalan (¡qué hubiera sido de Shyamalan sin Newton Howard, así como qué hubiera sido de Hitchcock sin el bueno de Bernard Herrmann!), que una vez más se saca los zapatos componiendo un gran soundtrack. Las escenas en que la gente cae víctima de las neurotoxinas de los árboles y se suicida en masa no hubieran tenido tanto impacto de no ser por los acordes siniestros y ominosos que Newton Howard proporciona como fondo musical.

IDEAL PARA: Seguidores de Shyamalan, y para ver en DVD.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL FIN DE LOS TIEMPOS":

-- (Ir a la página). Blog no oficial dedicado a la peli.
-- (Ir a la página). Comentario en La Soga.
-- (Ir a la página). Comentario en La Factoría.
-- (Ir a la página). Comentario en El Otro Cine.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

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