11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

jueves, 17 de abril de 2008

"Psicosis" (1998).



-- "Psycho". Estados Unidos. Año 1998.
-- Dirección: Gus Van Sant.
-- Actuación: Vince Vaughn, Anne Heche, Julianne Moore, Viggo Mortensen, William H. Macy, Robert Forster, Philip Baker Hall, Anne Haney, Chad Everett, Rance Howard, Rita Wilson, James Remar, James LeGros, Steven Clark Pachosa, O.B. Babbs.
-- Guión: Joseph Stefano (el guión de 1960, pque ni se tomaron la molestia de reescribir una coma aquí), basado en la novela de Robert Bloch.
-- Banda sonora: Bernard Herrmann (la banda sonora de 1960, pque ni se tomaron la molestia de resoundtrackear una corchea aquí).

-- "Psicosis" en IMDb.
-- "Psicosis" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hay una rucia que es una chica maaaaaala, muy maaaaaala. Porque va a moteles con su amante, y para quedarse con él, no encuentra nada mejor que birlarle 400 de los grandes a su jefe. Y parte, tan feliz de la vida, hasta que de pronto la coincidencia de encontrarse con su jefe, y el ser acosada por un patrullero en cumplimiento de la ley, la hacen pensar que quizás metió la pata, que no debería haber sustraído los 400.000, que mejor se devuelve... Para lo cual, decide pasar la noche en un tranquilo motelucho con una simpática casa emplazada en lo alto. Y... ¿Saben una cosa? Me aburrí. Porque es el mismo argumento de la peli de Hitchcock que ustedes, cinéfilos empedernidos, tan bien conocen, así es que, ¿para qué ser tan reiterativo?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1989, un joven director llamado Gus Van Sant rodó una peli llamada "Drugstore Cowboy", con la que obtuvo un reconocimiento tan increíble, que el éxito se le subió a la cabeza, y desde entonces empezó a pifiarla cada vez más. Pero existen esas relaciones simbióticas entre cineastas cutrintelectuales y crítica dizqueintelectualoide, en que ambos son mediocres, pero sus respectivas mediocridades hacen feedback, y Van Sant se ganó un nombre entre todos los que no tienen puñetera idea de cine, pero no sólo creen que saben sobre cine, sino que además pontifican sobre ello. Y no es que Van Sant no tenga alguna que otra película de interés (ahí está "Todo por un sueño", por ejemplo), pero es que al hombre, la megalomanía se lo come vivo. En uno de sus delirios mesiánicos, se le ocurrió nada menos que compararse con el Maestro del Suspenso, rodando por segunda vez "Psicosis", prácticamente cuadro por cuadro, pero mejorándola al nivel técnico actual (la toma inicial con sobrevuelo sobre Phoenix, por ejemplo), con el mismo guión (y los mismos diálogos), y la misma banda sonora (regrabada casi al milímetro por Danny Elfman, ilustre mercenario que después del tema de "Los Simpsons" y su grandioso trabajo para "El joven manos de tijera", "Batman" y "Batman regresa" se entregó al autoplagio más descarado). ¡Ah! Y además, para dejar bien en claro que él es NADA MENOS QUE TODO UN HOMBRE, nada menos que GUS VAN SANT, pues bien, el clásico cameo de Hitchcock lo reemplaza con la misma escena, pero con un cameo suyo. Eso es megalomanía, y no lo de Hitler invadiendo a la Unión Soviética. Para la trivia, añadamos no sólo que ganó el Premio Razzie al Peor Director, imponiéndose a Michael Bay ("Armagedón") y Roland Emmerich ("Godzilla"), sino que además creó la situación inédita de un triple empate, en la categoría a la Peor Secuela o Remake, con "Los Vengadores" y la mencionada "Godzilla" (Anne Heche se salvó porque el Premio a la Peor Actriz fue para las Spice Girls por "Spiceworld").

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Vieron la "Psicosis" original? Pues bien, la gran creatividad de esta película es justamente eliminar la idea de que la creatividad es indispensable. En vez de introducir detalles nuevos en la peli, cambiar ambientaciones, alterar la trama (como fue el caso, por ejemplo, de otro mediocre remake de Hitchcock, pero mucho mejor que éste, y del mismo año, como lo es "Un crimen perfecto"), la filma exactamente igual. Sólo que ahora, a color, y con colores planos estilo cómic, lo que demuestra bien a las claras las limitaciones intelectuales del señor Van Sant, porque si Hitchcock rodó la original "Psicosis" en blanco y negro no fue por limitaciones técnicas, sino por opción estética (antes había rodado "Vértigo" a color), y con teñir el guión de una fotografía colorinche más digna de los Hombres X de Lee/Kirby (sin despreciar) que de Hitchcock, Van Sant destroza todo el trabajo estético del maestro, algo que ya es criminal en un remake cualquiera, pero que roza el sacrilegio en uno que pretende ser una copia en carbónico del original. Existen muchas palabras para definir esa clase de comportamiento irresponsable: cretinismo, imbecilidad, estupidez, falta de sesera, oligofrenia, mongolismo, idiocia...

-- Los actores están a la medida de lo que se espera regularmente de ellos. O sea, Anne Heche se esfuerza, pero no alcanza ni por asomo el nivel de empatía dramática de la Janet Leigh original. Vince Vaughn es una interesante elección para Norman Bates, pero a condición de interpretarlo a su manera, pero en su intento de imitar a Anthony Perkins no consigue sino hacer el ridículo más supino. Viggo Mortensen y Julianne Moore están más o menos bien, y William H. Macy, como es costumbre tratándose de él, se merienda a todo el resto del elenco con arroz y papas fritas de acompañamiento; lástima que su personaje entra tarde y sale temprano, pero en fin... Para la trivia, digamos que Mortensen estuvo, el mismo año, en otro remake hitchcockiano, en "Un crimen perfecto" (remake de "La llamada fatal"), y ahí, con mayor libertad creativa, estuvo mucho más ajustado a su cometido (y oigan, esa otra peli tampoco era una obra maestra, qué les puedo decir).

IDEAL PARA: para... para... la verdad es que no se me ocurre ningún espectador al que razonablemente pudiera gustarle (quizás para los patafilósofos enamorados de la metatextualidad del discurso postmoderno, pero yo escribo un blog para los seres humanos y no para los filósofos postmodernos), ni ninguna razón valedera para verla, ni siquiera por la curiosidad de ver una mala película. Si de verdad aman el cine, mejor vean la versión original, la auténtica, la de Hitchcock, que siendo 38 años más antigua, ha envejecido mucho menos con el paso del tiempo.

domingo, 13 de abril de 2008

"Juno" (2007).


-- "Juno". Estados Unidos / Canadá. Año 2007.
-- Dirección: Jason Reitman.
-- Actuación: Ellen Page, Michael Cera, Jennifer Garner, Jason Bateman, Allison Janney, J.K. Simmons, Olivia Thirlby, Eileen Pedde, Rainn Wilson, Daniel Clark, Darla Vandenbossche, Aman Johal, Valerie Tian, Emily Perkins, Kaaren de Zilva.
-- Guión: Diablo Cody.
-- Banda Sonora: Matt Messina.

-- "Juno" en IMDb.
-- "Juno" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Todo partió con un sillón. No porque el sillón sea Luis XV o de forma poliédrica. El sillón en realidad fue el pretexto: allí fue donde dos adolescentitos de la nueva hornada semiindie deciden, un día en que se pasan con el vodka sabor a durazno, hacer cochinaditas. Y cuando te metes a juegos de grandes, las consecuencias son también grandes. La chica se hace los exámenes pertinentes, y descubre que, ¡ups!, pasa lo que las señoras chapás a la antigua llaman con siutiqué: "el milagro de la vida". Sólo que este milagrito, a nuestra prota, llamada Juno, maldita sea si le hace gracia. De manera que resuelve abortarlo. Para su desgracia, una de esas compañeritas métomentodo ayudoalmundo le arruina el calendario con la idea más estúpida posible (no, no la adelantaré, me gusta destripar pelis, pero también soy considerado con mis lectores que se la van a downloadear impunement... perdón, a arrendar en DVD, como la gente civilizada). Ahora Juno tiene una única salida. No, no es concebir la criatura, que la chica no es Opus Dei tampoco. Se trata de entregarla en adopción, apenas nazca. Sí, es el material con el cual están hechos los sueños de los guionistas de culebrones venezolanos. Juno y su padre emprenden entonces el viaje a conocer a los nuevos futuros padres, encontrándose con una familia perfectamente funcional, en la que el pater familiae ha renunciado a sus locos sueños indies prostit... perdón, vendiendo su arte a la composición de absurdos jingles publicitarios, mientras que la madre es una obsesiva/perfeccionista mujer Millennium-3. ¿Conseguirá Juno, entre el pazguato de su no-pololo, la chorrilla de su amiga, los chorizos de su familia, y los ultralimpios nuevos papás, sobrevivir a su propio embarazo...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¡Ah, las pelis indies...! Pareciera que fuera por hornadas, el asunto. Es decir, las décadas pares ('60s, '80s, 2000) son de la sofisticación y el artificio (ese ultraproducido look basuriento de los hippies, esos escarmenados ochenteros, esos darkgothies yutuberos...), y las décadas impares ('50s, '70s, '90s...) son de la rebeldía y el indismo (ese meneo de caderas del rock and roll, ese cine independiente a lo Scorsese, esos wannabies pseudotarantinescos...). En cierta medida, puede verse a "Juno" como una peli atrasada en su tiempo. O como una adelantada que preludia la retirada de lo retroochentero y la llegada de lo retronoventero. No digan que no se los dijimos. Usted lo leyó antes en... ¡¡¡CINE 9009!!! Pero a lo que nos ocupa. Los '90s puso de moda un tipo de problemática adolescente nuevo para el cine. En los '80s, las preocupaciones de los jovenzuelos era mojar, y escapar del psycho-slasher de turno. En los '90s, era deprimirse porque nadie entendía lo maravillosos que eran (a lo mejor no eran tan maravillosos, pero no parecían darse cuenta de esa posibilidad tampoco) and do the Narcissus. "Juno" es, en cierta medida, heredera de ese cine indie sobre adolescentes con problemas pequeños y cotidianos (un embarazo, nada del otro jueves, o no lo será en particular después de que los trogloditas conservadores chilenos votaron contra la píldora del día después, acá en Chile). O quizás es la bisagra para lo que vendrá. De hecho, la peli costó apenas seis milloncitos de los verdes, una suma misérrima para los estándares hollywoodenses, y ha recaudado por lo menos 30 veces su costo en taquillas. Y los de "Superman regresa", preocupados por si podían duplicar su inversión...

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Una peli sobre una adolescente problema, en una familia no completamente funcional, que queda embarazada y decide que es buena idea celebrar un contrato para donar su criatura como si fuera un paquete de popcorn? Parece material para uno de esos melodramas baratos made-for-TV, o para una de esas pelis de chantaje emocional que de tarde en tarde nos regalan los estudios de Hollywood, con la esperanza de pagarse las lágrimas con algún par de estatuillas del Tío Oscar. Pero no. La peli insiste especialmente en no descarriarse por la lacrimógena senda melroseplacera, y en cambio prefiere un tono naturalista, sin énfasis ni en las sonrisas ni en las lágrimas. La historia es un melodrama en clave de comedia, o una comedia en clave de melodrama, como prefieran verlo, y mantiene el equilibrio entre ambas de una manera muy saludable. O sea, te ríes sin caer en lo grotesco, y te emocionas sin caer en lo sensiblero. Ya por eso, se instala en el diez por ciento de lo mejor que ha producido Hollywood dentro del año.

-- Ellen Page. Aunque para la mayoría no pasaba de ser una secundaria de lujo en "X-Men 3", ya la había roto en "Hard Candy", y en "Juno" vuelve a demostrar por qué es la creepy favorita de la nueva generación de estrellas fílmicas. Bien mirado, su rol es el de una repulsiva sabelotodo, y realmente dan ganas de agarrarle esa bendita pipa que luce con tanta prescindencia y metérsela por la garganta, a ver si supura un poco de veneno en el proceso, pero Ellen Page le da múltiples dimensiones a su personaje, consiguiendo transformar a ese esperpento de condescendencia rebelde, bien enraizado en otros esperpentos de la vida real que pupulan por ahí (y tienen blogs y fotologs), en alguien querible y entrañable. La tal Juno podría abrir un tarro de conservas con esa lengua afilada que tiene y mantiene, pero también es inteligente, sabe lo que quiere, es capaz de darse cuenta de un error, y no trata de esconder demasiado su fragilidad emocional frente a la gente con la que se siente en confianza. Hay que tener talento actoral para dar vuelta de esa manera un personaje, que en otras manos hubiera sido un desastre sin remedio. Y, ¡hey!, incluso con pancita de nueve meses se ve sexy. Y sin esforzarse, no como Demi Moore cuando se fotografió en cueros en circunstancias de ese tipo...

-- El resto del elenco está más que bien. Michael Cera como el wannabetheboyfriend de Juno está impecable y muy querible, dentro de lo tontorrón que es el pobre (algo muy natural, por lo demás, porque esta juventud de ahora, criada sin autoridad y malograda sin remedio por esos psicólogos "no traumen al niño"...). La pareja de padres adoptivos vienen interpretados por el gran Jason Bateman, bien conocido como el prota de "Arrested development", y por Jennifer Garner (Alias en "Alias", y Elektra Natchios en "Daredevil" y "Elektra"), cuya carrera actoral parecía querer sepultarse cada vez más, pero aquí consigue el tránsito desde casiestrella veinteañera a actriz madura, en un rol que no se aparta mucho de lo que ha hecho antes, y actuado sin grandes desplantes actorales, pero con corrección y eficiencia. El padre de Juno, por su parte, es el gran J.K. Simmons, que para el fanático de "Spiderman" y secuelas será el irascible jefezuelo J.J. Jameson, y que también ha circulado como secundario de lujo por varias otras partes; aquí está irreconocible, y se manda un lujo de actuación. No tan conocidas, Allison Janney como la madre de Juno, y Olivia Thirlby como su mejor amiga, completan este impecable elenco.

-- El guión y los diálogos. Si alguien en la parroquia está buscando llegar a guionista de algo alguna vez, esta peli es de visionado obligado para él. Ninguna escena sobra, todas son significativas, y los diálogos son estupendos. Diablo Cody, la guionista de esta peli, se llevó el Premio Oscar al Mejor Guión Original por esta peli, batiendo a "Michael Clayton" y "Ratatouille" (y por una vez, el premio fue dado con justicia).

-- Grandes momentos: El test de embarazo, la cara de pánfilo del pobre individuo al que van a hacer papá sin que lo dejen seguir siendo novio, la dación de la noticia a los padres, la primera entrevista con los padres adoptivos (seriota abogada incluida), la ecografía... Sí, el final es un poco blandengue y vuelve a los cauces más almibarados de las pelis feeling fine de toda la vida, pero sigue siendo un buen cierre para la peli.

IDEAL PARA: Ver una muy bien ejecutada comedia indie sobre un tema que, lo quieran los conservadores y su presuntamente existente Dios, llegó para quedarse.

"El amor en los tiempos del cólera" (2007).


-- "Love in the Times of Cholera". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Mike Newell.
-- Actuación: Javier Bardem, Giovanna Mezzogiorno, Benjamin Bratt, Unax Ugalde, John Leguizamo, Liev Schreiber, Catalina Sandino Moreno, Fernanda Montenegro, Laura Harring, Angie Cepeda, Marcela Mar, Alicia Borrachero, Héctor Elizondo, Ana Claudia Talancón, Indhira Serrano, Paola Turbay, Noëlle Schonwald, Patricia Castañeda, Catalina Botero, Juan Angel.
-- Guión: Ronald Harwood, basado en la novela de Gabriel García Márquez.
-- Banda Sonora: Antonio Pinto.

-- "El amor en los tiempos del cólera" en IMDb.
-- "El amor en los tiempos del cólera" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un vejete trata de subirse arriba de un árbol y agarrarse a un papagayo que le está haciendo el ahora sí y ahora no. Y se viene abajo con toda su humanidad. Funeral seguro, claro está. Esa misma noche, la viudita recibe una visita. Se trata de un antiguo pretendiente, que viene a recordarle sus votos de quererla, serle fiel y todo eso, la friolera de 51 años después. Y luego, por un largo racconto estilo "Lost", nos enteramos de qué va el asunto. Se habían conocido a finales del XIX, pero por esas convenciones narrativas propias del culebrón latinaca, ambos amantes, que sólo lo habían sido por carta, para hacerlo más de folletín, se ven obligados a separarse. Después, ella ha caído casualmente en la mira de un prominente médico que quiere hacerle el diagnóstico de su vida a la damita (este médico es el vejete que medio siglo después morirá tratando de agarrar a un loro arriba de un árbol). Años después, ambos amantes tendrán ocasión de reencontrarse en un mercado, pero entonces todo ha cambiado, ahora la antigua y calenturienta adolescente es una señorita bien que no mira a los extraños, y pues bien, el romance es ahora imposible, ni siquiera como la manzana del amoh prohibidoh. Y nuestro ahora despechado prota hace lo que todo hombre de pro, o sea, recuerda a su amada con todo su corazón y sigue rogando por la oportunidad de que llegue a su vida alguna vez, pero eso sí, sin contenerse, que no se la va a pasar medio siglo sin mojar, así es que mientras se envejece con el corazón puro, su cuerpo se dedica a bailar a cuanta sandomba colombiana y extranjera se le ponga a tiro de pichón. Y así llegamos otra vez al comienzo, a los 51 años y algo cumplidos, y entonces...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A estas alturas del partido, pocos podrían dudar que Gabriel García Márquez es uno de los titanes de la literatura latinoamericana del siglo XX, y por qué no decirlo, uno de los Top Ten del entero siglo XX. Se labró merecidamente su lugar con la novela "Cien años de soledad", y digámoslo fuerte y claro, después se dedicó a profitar de lo mismo, porque habiéndole dado patente de naturaleza al realismo mágico (que por cierto, ya existía antes, por obra de Arturo Uslar Pietri, Alejo Carpentier, Juan Rulfo... sólo que nadie había bautizado a la bestia), era hora de explotarlo comercialmente, maniobra que tuvo pleno éxito en el mundo anglosajón, medio ahogados ya en los '60s y '70s por los clones wannabies tolkienianos, y que vieron en esos parajes selváticos y bochicas una respuesta a la vez intelectualoide y fantástica contra esos sucios elfos y enanos resucitando el hacha de la Völkerwanderung postimperialromana. Como ha sucedido antes (la novela de caballerías, la novela gótica, etcétera), el realismo mágico terminaría agotándose prematuramente gracias a la clonación intensiva, con el propio García Márquez enrolado en primera fila en echar a andar la Xerox, así como la Dragonlance terminó por restarle cualquier seriedad que pudiera quedarle a la Tierra Media. Con todo, Gabriel García Márquez era demasiado de su tiempo (intelectualoide, Latinoamérica, '60s...) como para no ser de izquierda, y por lo tanto, veía con asco-horror-espanto una adaptación hollywoodense de sus obras. Pero de a poquitito se habían ido abriendo paso algunas obras suyas hacia pelis ("Crónica de una muerte anunciada" en 1987, "El coronel no tiene quien le escriba" en 1999...), y aunque se resistía y Hollywood no y Hollywood no, al final dijo Hollywood sí por una substanciosa cantidad de dinero, y la promesa, eso sí, de que no sería una adaptación muy very Hollywood. El resultado fue... Pues bien, cómo decirlo... Es un raro híbrido entre culebrón colombiano y producto finamente terminado de Hollywood ("finamente terminado" en el sentido de "con pretensiones de cine arte").

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una adaptación relativamente fiel de la obra de Gabriel García Márquez. Seguramente a los garciamarquianos más puristas irritará tales o cuales cosas (sacar todo lo relativo al loro ése y hacerlo aparecer tres segundos en pantalla, no tiene perdón de Dios), pero para quienes consideramos que la novela es un muermo de 500 páginas, cuya anécdota podía perfectamente haberse condensado en 200 a 250, podemos estar de plácemes. De hecho, los estudiantes secundarios que en uno de esos raptos de flojera tan inusuales y esporádicos en los de su condición, decidieran ver la peli en vez de leer el libro como lectura obligatoria, podrían rendir solventemente una buena prueba en el cole (por otra parte, las cabezas de esa clase de estudiantes suele ser un yermo de neuronas, así es que no se gana demasiado tampoco, pero en fin...).

-- Es un culebrón. Ya sé lo que me van a decir, que cómo un culebrón puede ser gran arte, y en cualquier caso un mérito, que para culebrones ya tenemos a Corín Tellado y "Melrose Place". Pues bien, desde siempre Gabriel García Márquez ha reconocido sus deudas con la literatura folletinesca decimonónica de toda la vida, además de haber participado de una manera u otra en varias producciones culebronescas para la TV colombiana, así es que pedirle otra cosa es muy difícil. Por lo tanto, en este caso que sea un culebrón es un mérito. Y quienes criticaron la peli por ser eso, un culebrón, es que no se han enterado de nada. Si no les gustan las telenovelas, pues no se metan acá. A mi no me gustan, por lo regular, pero yo iba advertido, y no me tomaron por sorpresa. Y el que avisa no es traidor...

-- En cuanto a la realización en sí... Pues bien... Tiene sus puntos a favor y en contra. Que el director sea un británico le añade un plus, porque en general ellos por angloparlantes tienen la empatía necesaria con el mercado hollywoodense, pero también distancia de su efectismo y tremendismo visual; que el honor haya recaído en Mike Newell es algo menos grandioso, ya que el currículum de Newell no es demasiado lucido, habiendo alcanzado su punto álgido con la discreta y simpática "Cuatro bodas y un funeral", y teniendo a su haber pelis bienintencionadas pero simplonas como "La sonrisa de la Mona Lisa" y "Harry Potter y el Cáliz de Fuego" (la cuarta entrega, y la más débil de todas hasta la quinta, al menos). Javier Bardem como prota ofrece una interpretación bastante formalita, aunque no tiene mucho que hacer considerando que trata de mostrarse enormemente arrobado por una Giovanna Mezzogiorno que ya había dado quebraderos de cabeza en la sobrevalorada cinta italiana "La ventana de enfrente" (multipremiada en su patria y desconocida afuera, y con razón), y que aquí simplemente no consigue dar con la nota. La gran sorpresa es que el tercero en el triángulo viene interpretado por Benjamin Bratt, a quien lo conocíamos de palomitero en "Miss Simpatía", y que aquí está virtualmente irreconocible, y hasta se nos antoja más simpático que el propio prota.

-- El resto está en su lugar. Está grabada, no diré en locaciones, pero en Latinoamérica (no en México, como es usual en las producciones hollywoodenses supuestamente ambientadas en el Cono Sur), y eso se nota en el feeling y el ambiente alrededor. Con decir que las imágenes resisten incluso las melosas y ultramalcantadas canciones de esa perpetradora de atentados contra la Declaración Universal de Derechos del Melómano que es Shakira, ya nos expresamos con claridad. Y no hay mucho más qué decir, a favor o en contra.

IDEAL PARA: Darse una idea de qué va Gabriel García Márquez, sin tener que sufrir en exceso la visión pastoral/etnofolclórica propia de Hollywood sobre el realismo mágico.

jueves, 10 de abril de 2008

"Lokas" (2008).


"Lokas". Dirigida por Gonzalo Justiniano. Protagonizada por Rodrigo Bastidas, Raimundo Bastidas, Coco Legrand, Fabiola Camponanes, Rodrigo Murray. Chile. Año 2008.

¿De qué se trata?
Charly o Charlie (no sé, no me importa tampoco, pero sale más corto Charly, y así lo conservaré) es un chilenito en México: se dedica a estafas varias, vive a medio morir saltando con su hijo, y tiene fantasías con Francisca Merino (se ve que no pudieron conseguirse a Carolina Oliva como actriz...). De pronto, por hacer las cosas que hace, termina metido en una cárcel, y siendo cooptado por un mariconcito, de esos que Charly tanto detesta. Después de salir, naaaaaa, que el buen Charly no aprende, pero como la mamita quiere arrejuntarse con un galán, y pues que casa no sobra, Charly y su hijo terminan fletados a Chile, a la casa de su padre, a quien no ha visto en 30 años. Y cuando llega, se encuentra con la sorpresa: su padre (el abuelo de su hijo) es una loca sin remedio, loca, loca, locaaaaaa... Y aparejao, más encima (aparejá, podríamos decir mejor). El Charly nuestro de cada día entonces tiene que tragarse su homofobia, porque bien machito será, pero es que con sus antecedentes, imposible conseguirse un empleo decente, y obligao a quedarse de allegao en lo de su papi el locaza. Pero no importa. La pareja de papi le consigue empleo, en un club nocturno llamado Lokas, y que se llena precisamente de eso, de locas. Pero para eso, tiene que hacerse pasar por maricón. Difícil tarea, pobre hombre, cuando se considera que su jefa es una neumática mexicana que, decepcionada de los hombres, empieza a encontrar bien confiable a nuestro macho recio chileno que se está haciendo pasar por maricón (¡¡¡HAHAHAHAHÁ, a ésta no le han enseñado ná sobre los chilenitos!!!). ¡Ah! Se nos olvidaba el pequeño bajito, que empieza a mirar con ojos de ternura al abuelo, porque él es inocente y aún no está contagiado por la homofobia de su progenitor. Y etcétera...

El espíritu de los tiempos.
Según dicen algunos, la sociedad chilena postdictadura se ha tornado más abierta, más tolerante, más variada... La verdad es que no sé dónde está lo variado, considerando el enorme poder que aún mantienen cierto curioso grupo de personas, que consideran como algo verdadero y tangible, la alucinación según la cual un carpintero judío ejecutado hace 2000 años por alta traición contra el Imperio Romano, era en realidad una especie de dios solar en plan Luke Skywalker con el poder para redimir los pecados y entregar salvación y vida eterna. En nombre de esa curiosa alucinación, estos individuos consiguieron parar la píldora del día después, y ya sabemos lo que sigue en la lista: misas en latín, burjas y clitorisectomías a destajo, todo eso en el nombre del Unico Dios. En medio de este panorama, el estatus de los, ejem, desviaditos, está en entredicho. En los políticamente correctos y tolerantes '90s, los homosexuales empezaron a salir tímidamente del desván, en particular dentro de la izquierda, que en la derecha todavía es castigo por nuestros pecaos que nos salga el hijo maricón, salvo que sea artista u opinólogo, en cuyo caso es bueno ser homosexual, porque se asocia la rebeldía sexual con la rebeldía artística o la "franqueza" opinológica, y toos contentos. En medio de todo esto, era cosa de más temprano o más tarde el que saliera una peli sobre lo crueles que son las cosas en Chile, con aquellos que les gusta afilar cuchillo con cuchillo en vez de contra una piedra. Aunque, si es por explotar el choque de culturas entre las alegres loquitas y los grises ultraconservadores de toda la vida, entre "Lokas" y "La jaula de las locas", la opción es bastante clara...

¿Por qué verla?
-- Lo siento, pero no puedo evitarlo. Esta peli era como una especie de ripoff de "La jaula de las locas". Las comparaciones son odiosas, pero así es como son las cosas. En ambas pelis hay un papi maricón con un hijo que se avergüenza de la condición de su papi, en ambas el papi tiene a otra loca como pareja estable, y en ambas el hijo que se avergüenza de papi trata de tapar el asunto, en "La jaula de las locas" frente a sus futuros suegros, y en "Lokas" frente a su hijo inocente y demasiado niñito para ver y darse cuenta de que tiene un abuelo degenerete. Y en medio de esas comparaciones, la peli se hunde sin remedio. Porque "Lokas" no es "La jaula de las locas", y Coco Legrand no es Ugo Tognazzi. En "Lokas", nadie parece saber bien qué demonios están haciendo. El guión está escrito a la rápida y de manera desmañada, con diálogos que oscilan entre el lugar común y la oligofrenia. La edición es horripilante (esas escenas en las que pasan como cinco minutos entre el diálogo y su réplica, y los pazguatos quedan mirándose en el intertanto...). La dirección es penosa, y eso que tenemos a Gonzalo Justiniano detrás de las cámaras, que no siempre habrá sido una cumbre del cine chileno (ahí tienen cosas vomitivas como "Sussi", "Caluga o menta" o "Tuve un sueño contigo"), pero que con pelis como "Amnesia" o "B-Happy" ha entregado algunos trabajos un poco más finos. Aquí, en cambio, deja bien en claro que la comedia no es su fuerte, y que carece del timing más elemental para descargar un buen chiste. Las actuaciones son mediocres tirando a malas: Coco Legrand lo hace relativamente bien, pero a veces se le olvida activar el interruptor actoral, y si bien la mayor parte de las veces lo vemos en el personaje, otras actúa como él mismo, y la diferencia se nota. Rodrigo Bastidas, como el hijo homofóbico metido a loca a la fuerza, está decentito, sin grandes desplantes actorales, pero sin desteñir tampoco. Raimundo Bastidas, hijo del anterior (tanto personaje como actor), y nieto del abuelo gay, es el típico niñato insufrible que en su inocencia hace la pregunta exacta y el comentario clave para avergonzar a los adultos, y ya sabemos las ganas que nos dan de estrangular a esos locos bajitos cuando sacan la nariz en cualquier peli (y en ésta, como tantos otros niños, éste sobreactúa descaradamente, como si fuera un réclame de yogurt y él tuviera que decirle a su mami lo fuerte y sano que crece con Yogurt Marca X). Rodrigo Murray, como la pareja del abuelo, es lo más rescatable, pero se queda en secundario de lujo, y no basta por sí sólo para la hercúlea tarea de remontar el marcador a favor de esta peli. Fabiola Campomanes es carismática y cumple sobradamente con ser la bomba sexy de la peli, pero su personaje es plano y unidimensional, y está ahí probablemente para que las audiencias masculinas puedan relajar la mirada, no sea que de tanto ver locas en la peli, los machos salgan un poco más afeminaditos de la sala. En cuanto a la banda sonora, son las mismas seis u ocho notas supuestamente de comedia alla italiana, per la madonna santa, que de tanto repetirlas llegan a ser cansinas. Desde luego, estos tipos no se harán ricos vendiendo el soundtrack de la peli, y en todo caso el tracklist sería algo así como: "1.- Seis Notas de Comedia (Original Version)", "2.- Seis Notas de Comedia (Edit Version)", "3.- Seis Notas de Comedia (Remix)", "4.- Seis Notas de Comedia (Acoustic Reprise)", "5.- Seis Notas de Comedia (Extended Version)", "6.- Seis Notas (Radio Version)", "Hidden Track.- Seis Notas (Demo Version)"... O sea, esta peli no funciona como comedia, no funciona tampoco como boceto sociológico (¿cómo podría hacerlo, si todos los gays presentados son unas nenazas sin salvación, lindando la caricatura, como si en ese subtipo humano no hubiera variedad tipológica ninguna?), no funciona como peli de suspenso (podría haber dado la cuerda, con un tipo estafador metido en un ambiente sórdido), no funciona como peli romántica, y a fortiori, no puede funcionar tampoco como lo que pareciera querer ser, o sea, un mensaje de tolerancia y comprensión hacia esos simpáticos saliditos del camino... Y esto, escrito en la sección de "¿Por qué verla?". Cómo sería, si Cine 9009 fuera otro blog de crítica destructiva, y tuviera su sección de "Hacha de guerra: Por qué no verlas"...

IDEAL PARA: Ultrafanáticos completistas de Coco Legrand.

"Victor Victoria" (1982).


-- "Victor Victoria". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1982.
-- Dirección: Blake Edwards.
-- Actuación: Julie Andrews, James Garner, Robert Preston, Lesley Ann Warren, Alex Karras, John Rhys-Davies, Graham Stark, Peter Arne, Herb Tanney, Michael Robbins, Norman Chancer, David Gant, Maria Charles, Malcolm Jamieson, John Cassady.
-- Guión: Blake Edwards, basado en el guión de 1933 de Reinhold Schünzel, sobre un concepto de Hans Hoemburg.
-- Banda Sonora: Henry Mancini.

-- "Victor Victoria" en IMDb.
-- "Victor Victoria" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

París, los turbios '30s. ¿La Ciudad Luz? ¡Ay, no, lindo!, pedirán todos los gayófilos de rigor. Y es que hay que ver como el encanto decadente del París de entreguerras atrajo a una sarta de dizquescritores que usaban el raspado de pluma de ganso como pretexto para hacer todo eso que los burguesitos decentes de los Yueséi no les dejaban hacer. Bueh, en medio de ese ambiente decadente y retorcido, una cantante clásica trata de hacer audiciones, porque está más que un poco hambreadita. La echan con cajas destempladas, porque no quieren una dama que haga gorgoritos sino una zorra que haga gárgaras, ya me entienden el punto. Por esos avatares de la vida, un vejete que la ha visto, y que tiene sus, ejem, pequeñas aficiones de vejete (léase que le gustan los bellos efebos y eso), intenta reclutarla. Hacen buenas migas, todo platónico por supuesto porque el vejete está bien cuadrado con los muchachos y de las chicas pasa, hasta que de pronto él tiene una idea: si Victoria, la cantante de ópera, es un fracaso... ¡Entonces tendrá que hacerse pasar como hombre! Ella, que no, que la idea es fatal, cómo se le ocurre, etcétera. Pero el hambre aprieta, de manera que ella accede a la idea. Y cuando ella dice que es estúpido porque toda la gente se dará cuenta, él tiene la brillante idea de ¡enmascararemos esto debajo de otra rutina, en la cual serás un hombre disfrazado de mujer! Así es que Victoria, ahora formalmente Víctor, sube a los escenarios gay de París interpretando a un hombre que a su vez interpreta a una mujer... Todo marcharía bien, de no ser porque un yanketa de esos que no se dan el lujo de hacer cositas raras en casa, pero van al extranjero a tener sus delicados pecadillos (antes era París, ahora es Bangkok), y que tiene importantes conexiones y redes dentro de la Mafia, empieza a tomar un turbador interés en Víctor, sin saber que en realidad no es tan turbio porque es Victoria, y... Bueh, todo se va a complicar. Y mucho. Y de maneras muy retorcidas.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1933 se realizó una peli en Alemania, sobre el tema del travestismo y los géneros F/M, etcétera. De ella nadie se acordaba, hasta que del baúl de los recuerdos la extrajo Blake Edwards. Sí, el mismo que rodó la "Pantera Rosa" original y secuelas. La peli se adaptaba como guante al dedo a Blake Edwards y su estilo de comedia "quiero ser fino british y no puedo". De manera que lo hizo. La rodó. Era una maniobra audaz, en todo caso. Porque los '70s estaban dando sus últimos coletazos, entraban los '80s, y el cine pronto enfilaría desde el desborde de autoconciencia que fueron las pelis de aquellos años, hasta el escapismo fantasiástico post Star Wars, algo necesario considerando que se avecinaba la tenebrosa Era Reagan con sus valores conservadores. Esta peli está un poco a caballo entre ambos mundos: por un lado es enormemente autoconsciente y seria (debe ser una de las comedias más adustas que he visto jamás), y por el otro, explota la temática de las perversiones sexuales (el travestismo, en este caso) justo al iniciarse el gobierno de los fundamentalistas cristianos estilo telepredicador. Quizás por eso, por ser muy de su tiempo, de una encrucijada entre dos tiempos, esta peli envejeció tan rápido.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Hmmm, veamos. Partamos por Blake Edwards. Su carrera tuvo grandes éxitos en los '50s y tempranos '60s ("Operación Petticoat", "Desayuno con diamantes"), pero después de la revolución contracultural hippie, su estilo de ver y concebir el cine debería haber muerto junto con su carrera, y lo único que le impidió hundirse como un plomo fue el éxito que le aportó "La Pantera Rosa", y que le sirvió para forrarse durante años como director de culto (cada vez que fracasaba con una peli, terminaba regresando a rodar una secuela de "La Pantera Rosa"... ¡si cuando se le murió el Inspector Clouseau original, Peter Sellers, contrató al impresentable de Roberto Benigni como su hijo y rodó "El hijo de la Pantera Rosa"!). Sus pelis en los '80s trataban de seguir un estilo de comedia seria, pero ni eran comedias porque no te hacían reir, ni eran tan serias tampoco (ahí tenemos "Cita a ciegas", "Asesinato en Hollywood", "El mujeriego"...). "Victor Victoria" tiene todo el "estilo" de Edwards. O sea, trata de ser una fina comedia de situaciones, pero no puede evitar oscilar entre un tratamiento muy fino y elegante para ciertas situaciones, y una poca de comedia de golpe y porrazo que haría avergonzar por tosca a Mack Sennett (y por Dios que ha corrido agua desde los Keystone Cops... Si no saben quiénes son los Keystone Cops, cinéfilos aficionados, háganse un favor e investiguen un poco, que me lo agradecerán). No es raro que Blake Edwards haya sido tan exitoso en un sector de la crítica, pero nunca demasiado exitoso en el gusto popular (salvo por la Pantera Rosa y secuelas, claro está): a los intelectualoides les proporcionaba el placer culpable de un buen porrazo, camuflado con refinamiento, de manera que podían reirse y parecer estirados al mismo tiempo, pero al grueso público...

-- Si hay algo que sostiene a esta peli, ese algo son las magníficas actuaciones. A primera vista, contratar a Julie Andrews, la dulce prota de "Mary Poppins" o "La novicia rebelde", podía parecer un disparate completo, pero la actriz british (bien conocida por los teenagers 2000 por ser la abuela de Anne Hathaway en "El diario de la princesa" y secuela, y darle voz a la suegra del ogro en "Shrek 2" y "Shrek Tercero") consigue a punta de encanto y una actuación soberbia, además de un gran maquillista/peluquero, pasar estupendamente bien como la chica que se disfraza de chico que se disfraza de chica. Su amiguete el viejogay, es interpretado por Robert Preston, y realmente se luce, aunque en estricto rigor no era "la pareja romántica". Por el otro lado tenemos a James Garner, que trata de ser pura garrulería como de costumbre, pero que aquí falla su tanto, quizás porque su papel no tiene mucho de comedia que digamos. Su noviecita es interpretada por Lesley Ann Warren, que toda la vida buscó un gran papel y triunfar como comediante fina y nunca lo consiguió (y para pelis con escarceo transexual, estaba mejor el besito que le da Jane March en "El color de la noche"). Además... ¡aparece John Rhys-Davies (¡Gimli himself!)! Sin duda, parte importante de que esta peli no se desplome como un muro mal construido, es que los actores se descorcharon tratando de dar lo mejor de sí. Y Blake Edwards, contando las ganancias y los honores, gracias...

-- A pesar de que la peli se estira y se estira hasta perder la gracia (dos horas un cuarto, un poco largo para ser una comedia, que se supone se basa en el chiste rápido y el puñetazo en la mandíbula al desprevenido espectador), algunas situaciones redimen su argumento, no especialmente malo, pero también bastante ineficiente para explotar el tema (como drama hubiera funcionado mejor, creo yo). Tenemos la secuencia en el restaurante, por ejemplo, en que una muerta de hambre Julie Andrews se da el patachón de su vida. O el bailecito que se manda Robert Preston... O las secuencias con el guardaespaldas... Y por qué no, aunque ya no en clave de comedia, sino de baba lúbrica, el bailecito de Lesley Ann Warren...

IDEAL PARA: Introducirse un poco en el cine de Blake Edwards, ver una peli sobre un tema atípico para el estándar hollywoodense, dárselas de dizqueintelectual y ver cine de gays sin parecer un pervertido, y tener a algunos grandes actores haciendo por todo lo alto lo que mejor saben hacer.

domingo, 6 de abril de 2008

"Bandidas" (2006).


-- "Bandidas". Francia / México / Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Joachim Roenning y Espen Sandberg.
-- Actuación: Penélope Cruz, Salma Hayek, Steve Zahn, Dwight Yoakam, Denis Arndt, Audra Blaser, Sam Shepard, Ismael 'East' Carlo, Gary Cervantes, José María Negri, Lenny Zundel, Edgar Vivar, Ernesto Gómez Cruz, Filiberto Estrella, Yomo Tlazotlalli.
-- Guión: Luc Besson y Robert Mark Kamen.
-- Banda Sonora: Eric Serra.

-- "Bandidas" en IMDb.
-- "Bandidas" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

México, finales del XIX. Hay inquietud en el ambiente. Resulta que los bancos mexicanos están vendiendo todos sus créditos, y de paso a ellos mismos, a un poderoso trust financiero de Nueva York. Y ellos comienzan a cobrar según el contrato, con cláusulas bastante abusivas (por cierto, si el contrato se había vendido y nada más, entonces resulta que el banco mexicano debía haber estipulado esas cláusulas abusivas... de lo cual deducimos que ellos eran tan buenos, que nunca las usaron, así es que... ¿por qué las estipularon, en primer lugar?). Pero los yanketas se pasan de la raya, y en plan "América para los Americanos, y Afganistán también", empiezan a matar gente para que ningún mexicanote intente interferir con la libre circulación planetaria de las finanzas, que tanto bien le hace a los números gordos de la economía (en particular al 1% de la población que tiene lo más gordo de esos números gordos). Como de costumbre, no saben con quién se meten. Porque uno de los muertitos, es el papá de una campesina de armas tomar, que viene en el estupendo envase de Penélope Cruz, y otro de los muertitos es nada menos que el ricacho del lugar, que tiene otra hija igualmente combativa, esta vez en el envase high-bodied de Salma Hayek. Ambas chicas, haciendo gala de power girl, asaltan a un banco para intentar sabotear los planes de los malvados yanketas, pero ¡coincidencias del guión!, se encuentran en el mismo banco. Salen por milagro de ésa, pero es claro que necesitan mayor preparación para luchar contra el escuadrón de exterminio de alimañas anticapitalistas más poderoso del planeta. Y obtienen esa ayuda. Ahora, las dos bandihdah están listas para oponerse a los planes imperialistas del Tío Sam, y ¡Viva México Libre, cabrones!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque ustedes no lo crean, mis queridos chavalillos, hubo una época en que el Western era cosa seria y respetable. Después de todo, ¡era la épica del Pueblo Americano, demonios! Años después, cuando la Frontera fue domeñada y el cuento se venía acabando, hubo que buscarse nuevas fronteras (ahí tienen "Viaje a las Estrellas: La película"), y la vieja frontera se transformó en objeto de historias reverenciales y míticas primero, artísticas después, y pacotilleras al último. Ya en tiempos de "Dos mulas para la Hermana Sara" (que también estaba ambientada en México, básicamente porque los extras y locaciones mexicanas son más baratos que los yanketas de toda la vida) se cachondeaban del Spaghetti Western a lo Clint Eastwood, con Eastwood himself, después tuvimos la burla intelectualoide de Mel Brooks ("Locuras en el Oeste"), y ya no hablemos de engendros posteriores como "Shangai Kid", con el siempre gracioso, pero no muy presentable en un Western, Owen Wilson (y entre medio estuvieron las crepusculares "Silverado" y "Los imperdonables", las horrorosas "Jóvenes pistoleros" y "Cuatro mujeres y un destino"...). Y faltaba lo último: el cachondeo de la escuela continental europea. Porque no se dejen engañar por el nombre de los directores, dos desconocidos que son bien conocidos en la pieza de su pensión. El verdadero cerebro detrás de esta operación, de poner a dos bellas latinas a dar de tiros a los malos, es Luc Besson, guionista de esta parida, lo que coloca ciertas coordenadas geográficas: es un francés contratando a una mexicana y una española para hacer una parodia del Western de toda la vida. Ya de por sí, por esta premisa, vale la pena ver esta peli.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos desde el comienzo. Esta no es una buena peli. Si están buscando cine arte, o incluso entretención de alturas, pierden su tiempo aquí. Por el contrario, si están buscando pasar distraídamente un par de horas, aquí estarán en su salsa. Porque la peli, de entretener, entretiene. Y de que es completamente insubstancial, también. El mérito principal es por supuesto del gran Luc Besson, bien conocido por ser el blockbustero N° 1 de Francia ("Azul profundo", "Nikita", "El perfecto asesino", "El Quinto Elemento", "Juana de Arco"...), y que aquí funge de guionista y productor. ¡Incluso hasta aparece Eric Serra a cargo del soundtrack, el compositor de toda la vida de Luc Besson! En cierto modo, así como otras pelis de Besson pueden verse como relecturas de motifs clásicos del cine, "Bandidas" puede verse como una relectura postmodernista y colorinche del viejo cine Western. Bien por ese lado, aunque la lectura definitiva en materia de Western postmoderno y bizarro sigue siendo "Locuras en el Oeste", de Mel Brooks. Por otra parte, ya lo advertimos: si andan poco exigentes, un día de éstos...

-- ¿Qué decir de las actuaciones? Bien, básicamente son deplorables. Pero la historia no tiene seriedad por ninguna parte, y hay que ser muy cejifruncido para criticar actuaciones malas en una peli que no sólo no tiene personajes de calidad, sino que tampoco pretende tenerlos. Penélope Cruz y Salma Hayek están puestas ahí para hacer lo suyo, o sea, mostrar cuerpada, y si bien la pelea de gatas en la iglesia no da mucho de sí, la escena en que agarran al investigador forense que viene de Nueva York tiene harto más morbo. La mala noticia: está hecha para público adolescente, así es que no se ve demasiado escote, y de otras cosas ya no digamos. (Para el recuerdo, citemos que Salma Hayek ya se había paseado por el Western, en "Wild Wild West"). La química entre las dos es perfecta: se supone que los personajes (campesina una y aristocratucha la otra) se detestan cordialmente, y en verdad les sale creíble (quién sabe, a lo mejor las dos actrices hasta se detestaban DE VERDAD... Y es que esto de creerse divas...).

-- Para el público latino, una buena noticia. ¡Edgar Vivar hace un cameo! Y viene, y viene, y viene... ¡Ahí está! El hereje de la última fila que se levanta para preguntar, con su perfecta cara de pazguantófilo: (léase con la dentadura superior completamente expelida de la boca): "¿Y quién es Edgar Vivaaaaaar?". Bien, a esa pobre y miserable alma contestémosle que Edgar Vivar es el Señor Barriga del "Chavo del Ocho". Sí, aparece Edgar Vivar en un papelito de soporte. Querible como siempre. Claro que no me creo verlo todavía con el pelito negro, pero en fin...

IDEAL PARA: Ver una de "girl power" en el oeste, entretenida e insubstancial.

"Dos mulas para la hermana Sara" (1970).


-- "Two Mules for Sister Sara" (título original en inglés), "Dos mulas y una mujer" (título en España). Estados Unidos / México. Año 1970.
-- Dirección: Don Siegel.
-- Actuación: Shirley MacLaine, Clint Eastwood, Manuel Fábregas, Alberto Morin, Armando Silvestre, John Kelly, Enrique Lucero, David Estuardo, Ada Carrasco, Pancho Córdova, José Chávez.
-- Guión: Albert Maltz, basado en una historia de Budd Boetticher.
-- Banda Sonora: Ennio Morricone.

-- "Dos mulas para la hermana Sara" en IMDb.
-- "Dos mulas para la hermana Sara" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Va pasando un vaquero montado con toda la machía de Clint Eastwood (eran los tiempos en que un macho era macho, y no esa especie de no asumidos que son los metrosexuales, ¿OK?)... va pasando un vaquero bien macho, dije, cuando escucha algo. Investiga, y descubre que tres truhanes están a punto de hacerle pasar un día sórdido a una pobre individua. Nuestro héroe, rudo y galante como solían serlo en los buenos tiempos, va en socorro de la dama y le pone las peras a cuatro al grupete. Entonces, el héroe, que algo de calentón había entre las razones para dárselas de guapo, descubre para su fastidio que la señorita es... ¡horror! ...una monja. La monja en cuestión está en movimiento hacia un lugar cualquiera, y el vaquero, vaya un fastidio, tendrá que desviarse, pero como una monja es una monja, por muy despistada de cómo sean las cosas en lo salvaje, o mejor dicho precisamente por eso, se impone el deber de escoltarla. Aunque para eso tenga que aguantarse las manos y todo lo demás, que para eso es monja. Poco a poco, nuestro heroico pistolero irá descubriendo que la monja está envuelta allí donde no la llaman, y que está de lado de los mexicanos en contra de los invasores franceses. Pobres franceses. No saben que merced a los manejos de la monja, Clint Eastwood está a punto de caerles encima...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En los '60s, así como muchas otras cosas, el Western empezó a cambiar dramáticamente. La famosa Trilogía de los Dólares ("El bueno, el malo y el feo", "Por un puñado de dólares" y "Por un puñado de dólares más") abrió la espita para el Spaghetti Western. A la vez, el propio Western en los Estados Unidos estaba desencasillándose del viejo esquema "pistolero rubiecito camisa limpia vs. indio malo sucio" para explorar nuevos rumbos ("A la hora señalada", "El hombre que le disparó a Liberty Valance", "Los siete magníficos"...). Este núcleo de pelis, muy fiel al espíritu de los '60s de cuestionarlo todo y volverlo patas arriba (anarquismo, que le dicen), tenía que llevar el asunto a la desmitificación por excelencia, que es la parodia. La primera, más delirante y más brillante parodia del Western fue, por supuesto, la inmortal comedia "Locuras en el Oeste", de Mel Brooks. Pero algunos añitos antes soplaban ya vientos de "no nos tomemos todo esto tan en serio". Circulaba por ahí un guión dizque Spaghetti Western, que cayó en manos de Elizabeth Taylor, que, inteligente chica ésta, se lo llevó al spaghettiwestenero por excelencia, que era Clint Eastwood, y que a la sazón estaba grabando la bélica "Donde las águilas se atreven" en Austria. La idea era buena, y le dieron luz verde... sólo que Elizabeth Taylor cobraba demasiado, así es que le dieron el bajo del proyecto, reemplazándola por Shirley McLaine, cuyo caché era tanto más bajo, por cuanto su mayor crédito en la fecha no era "Cleopatra" como la Taylor, sino cosas más modestitas como "Departamento de soltero" e "Irma la Dulce"... El resto es historia. Porque "Dos mulas para la hermana Sara" tiene el valor de ser la primera comedia abierta en el género del Western. O algo así, al menos. Claro que, vista hoy en día, luce terriblemente seria. Pero es que el Western, en aquellos años, también lo era. En fin, así evolucionan los tiempos...

¿POR QUÉ VERLA?

-- La premisa de la peli es ciertamente delirante. O sea, la idea de la pareja que se quiere, pero que por ABC motivos no puede estar junta, es vieja como el hilo negro, pero si funciona, no lo cambies. Además, aquí funciona de lo más bien. O sea, ¿qué puede hacer un rudo vaquero estilo Clint Eastwood, cuando frente suyo tiene a una monja...? En forma adicional, una monja no es la clase de personaje que uno asociaría de inmediato con el Viejo Oeste (cuando mucho, con las historias del Zorro, en donde se las arreglaban para aparecer monjes de las misiones por aquí y por allá). Hoy en día podrían hacer algo así (después de todo, tuvimos a Jackie Chan como karateka en el Oeste, en "Shanghai Kid"), pero no lo harían sin caer en lo pacotillero. En esta peli lo hacen, lo hacen como comedia, pero lo hacen en serio (y Dios sabe que no hay nada más mortalmente serio que sacar adelante una comedia...).

-- La premisa de esta peli también se aparta de lo usual en los Western. Generalmente están ambientados en los Estados Unidos. Pero en los 60s y 70s, por aquello de los menores costos de producción en términos de extras, empezó a rodarse en Italia, España o México, y esto llevó a que las tramas se internacionalizaran. "Bandidas" no fue ni de lejos la primera peli Western ambientada en México. En ésta, los villanos son los franceses, y los buenos, la resistencia mexicana (la peli no lo dice, pero cualquier persona medianamente instruida sabe que Francia invadió México entre 1864 y 1867). Ya de por sí, esto representa un valor agregado.

-- La peli cuenta con su dosis de acción y aventura. Nada demasiado espectacular, considerando que en la actualidad se hacen cosas mucho más grandilocuentes, CGI mediante, pero tiene pulso y mantiene. Hay balaceras, explosiones, etcétera. Además, en esa época, las muertes no eran tan estilizadas como desde "Gladiador" y "El Señor de los Anillos" en adelante, y mirado en retrospectiva, eso hace que duelan más.

-- Un par de menciones especiales. Dirige Don Siegel, con su nervio y temple habitual; sería la primera colaboración de tres que Clint Eastwood hizo para Siegel (las otras dos son la mítica "Harry el Sucio", y después, "Escape desde Alcatraz"). Y segundo, el soundtrack es del incombustible Ennio Morricone, quien lleva su arte como soundtrackista de Spaghetti Westerns desde Italia hasta Estados Unidos, con un tema musical que parece una parodia de su propia meisterwerk para "El bueno, el malo y el feo", y que acentúa el aire farsantesco de esta peli. Ya no hacen maestros así...

IDEAL PARA: Ver una comedia Western con nervio.

jueves, 3 de abril de 2008

ENCUESTA CINE 9009: ¿Qué te lleva al cine?

La encuesta a nuestros lectores en Marzo de 2008, fue sobre conducta y comportamiento personales; concretamente, por qué razón van al cine. A pesar de una razón que se nos quedó fuera por pura distracción (si los lectores iban a ver una peli por el valor friki que pudiera tener, algo que habremos de considerar para alguna futura encuesta), el ramillete de razones es bastante completo, incluyendo a esos que caen por el cine casi de casualidad, porque andaban cerca de las salas a esa hora o fueron llevados/arreados por su respectivo partner... y también contando a los que descarguen cosas en casas, no se hagan, si ya sé lo que a muchos de ustedes les da la propiedad intelectual... Pero bueno, pasando a la encuesta, ésta fue abierta (se podía votar por varias respuestas), y los resultados fueron los siguientes (por orden de preferencias):

-- La sinopsis parece buena: 16 votos (51%).

-- Mis actores y actrices favoritos: 13 votos (41%).

-- Mis directores favoritos: 10 votos (32%).

-- Que tenga contenido: 10 votos (32%).

-- La crítica consagrada la recomienda: 5 votos (16%).

-- Terror: 4 votos (12%).

-- Prefiero descargarlas en casita, gracias: 4 votos (12%).

-- Mi blog favorito dijo que era buena: 3 votos (9%).

-- ¡Acción, balas, explosiones!: 2 votos (6%).

-- Chicas buenorras: 2 votos (6%).

-- Historias de tortolitos: 2 votos (6%).

-- Livianita y entretenida para mí: 2 votos (6%).

-- Veo que están dando y decido en el minuto: 2 votos (6%).

-- Mi novio o novia suele elegir por mí: 2 votos (6%).

Resultados bastante decidores. Porque quieren decir que el público de Cine 9009 es fundamentalmente abierto de mente y prefiere las pelis por su calidad intrínseca, que por un género determinado: las opciones de género romántico, de acción o de terror sacaron bajísimas votaciones, en contraste con aquellas que implican seguir a un actor o director determinados. También, la opción de pelis con contenido superó de largo a la opción de pelis livianitas y matarratos. Aunque por otra parte, ahora entiendo cómo Hollywood se encarga de meter a veces truños enormes, porque si la mitad exacta de la parroquia se deja impresionar por una buena sinopsis... ¡es como si todos compráramos Coca Cola por lo bonito de la publicidad! Un momento... ¡lo hacemos! ¡La Coca Cola es una bebida de sabor horrible, pero la seguimos comprando por la publicidad! Gran Bastet, es que no aprendemos nada, y lo que es peor, ELLOS lo saben...

Lo otro es que los lectores de Cine 9009 son ávidos del rito de la comunión fílmica, y van sagradamente al cine. Casi nadie declaró preferir el download en casa. Estaría bueno preguntar por qué, en una encuesta futura (¿el sonido sorround, la pantalla plana, el placer culpable de comer popcorn y hacer crujir la bolsa...?).

Y finalmente, lo más importante: el público de Cine 9009 es nietzscheanamente consciente de que nadie puede decidir por ellos, qué es lo bueno y qué no. La crítica especializada se llevó apenas cinco votos (menos que la opción "que tenga contenido", y eso que se supone que la crítica recomienda las pelis con contenido...), y las recomendaciones de los blogs, apenas 3... (¡glup, parece que nadie hace mucho caso de los comentarios de Cine 9009...! O acaso lo dicen por el resto de los otros horribles mamarrachos autorreferentes que algunos se atreven a perpetrar bajo el rótulo de "blog de cine", y Cine 9009 es una honrosa excepción... Materia para una encuesta futura, por supuesto).

"Mirageman" (2007).


-- "Mirageman". Chile. Año 2007.
-- Dirección: Ernesto Díaz Espinoza.
-- Actuación: Marko Zaror, María Elena Swett, Ariel Mateluna, Mauricio Pesutic, Iván Jara, Jack Arama, Eduardo Castro, Pablo Díaz, Juan Pablo Miranda, Arturo Ruiz Tagle.
-- Guión: Ernesto Díaz Espinoza.
-- Banda Sonora: Rocco.

-- "Mirageman" en IMDb.
-- "Mirageman" en la Wikipedia en español.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hace años atrás, una banda de criminales irrumpió en una casa, asesinó a los padres, y dejó traumados a dos hermanos; uno de ellos está todavía en el lococomio, mientras que el otro se ha entrenado hasta convertirse en peazo músculo, ehte señó... Nuestro héroe, un tal Maco, trabaja como guardia de seguridad en la disco de moda entre los pijecitos y las pelolais cero-EEG (ya, Passapoga, lo dije, ¿están felices?), y a su jefe le interesa una mierda que nuestro héroe haga ejercicio, porque lo contrata por la corpá, y no por sus eximios talentos; ya saben, queremos eficiencia y no arte, demonios. Todo cambia un día en que va caminando accidentalmente por una calle de noche, en donde están perpetrando lo que la prensa suele calificar como "un brutal suceso policíaco que remeció...", etcétera. Recordando que él mismo fue violentado alguna vez, ataca en las sombras a uno de los enmascarados y le roba la máscara, transformándose así en un héroe anónimo cuando salva a una pelolais de ser pasada por las armas a la fuerza sobre la mesa del comedor. La pelolais en cuestión se transforma en una star gracias al asunto, en toda una wannabe de la farándula, y nuestro héroe, que ha visto la luz al final del túnel (al final del túnel falopial, podríamos decir), empieza una carrera que lo llevará a convertirse en... ¡Mirageman! Criminales de Chile, tiemblen, porque Mirageman está detrás de ustedes, y... Ya saben el resto.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Lo he dicho sepetecientas veces, pero a veces hay que repetirlo, por aquello de los lentos que nunca entienden nada. Muchos cineastas chilenos hacen visibles esfuerzos por desprenderse de la pesada mochila del costumbrismo chileno, que los vejetes de rigor tratan de imponer a las nuevas generaciones ("¿ciencia ficción, fantasía, policial, artes marciales? ¡Ah, no! Esto es Chile, así es que los artistas chilenos deben hacer arte sobre lo cotidiano chileno, reflejar la esencia de lo chileno, y todo lo que no sea así no es arte porque yo lo digo, y yo soy muy inteligente y por eso me autonombré juez de arte"). Ya en Cine 9009 hemos reseñado pelis como "Kiltro" o "Malta con huevo", que de manera más o menos exitosa o interesante, tratan de romper el molde (bueh, también reseñamos "Fuga", pero mejor olvidémosnos de ese ladrillo reaccionario y sobrepublicitado). Con "Kiltro" nació una dupleta productora muy exitosa, cual fue la de Marco Zaror como karateka y Ernesto Díaz Espinoza en la dirección. La apuesta de ambos es simple: podemos adaptar el cine de afuera que tanto nos gusta (las artes marciales de toda la vida, en este caso) y hacer una versión chilena de eso, sin que chirríe ni por falta de chilenidad ni por falta de artemarcialidad. En el caso de "Kiltro", la apuesta funcionó redonda. Para "Mirageman" subieron la apuesta, ya que en vez de ser un simple wannabe pseudoasiático (bien hecho, pero wannabe pseudoasiático a fin de cuentas), se atreven a mezclar superhéroes con artes marciales, todo eso en un entorno chileno. El resultado es una peli que, ya desde inicios del 2008, tiene buenos galardones para ser la mejor producción fílmica chilena del año, o poco menos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por una explicación básica, necesaria para comprender lo que viene después. Pese a ser promocionada como "el primer superhéroe chileno" (cosa que no es, porque si bien el cine chileno ha estado ayuno de superhéroes, la historieta y la narrativa tienen unos cuantos), "Mirageman" no entronca tanto con la tradición del superhéroe clásico de toda la vida (ya saben: Superman, Reed Richards, Spawn, Mandrake el Mago...) como con una figura emparentada, cual es la del vigilante. No es que ambos géneros nunca se solapen (podemos considerar "Batman" o "Daredevil" como pelis de superhéroes o de vigilantes, indistintamente), pero un superhéroe no es necesariamente un vigilante (Superman o el Profesor Xavier son demasiado ñoños para calificar como tales), y un vigilante no necesariamente es un superhéroe (ahí están "Harry el Sucio", Jack Bauer de "24"...). Si acaso un personaje de la larga solera de universos superheroicos (Marvel, DC) podría parecerse a Mirageman, ése debería ser claramente The Punisher ("El Castigador"). Mirageman no tiene ninguno de los rasgos que uno asociaría con un superhéroe: no tiene superpoderes, no tiene una inmensa fortuna personal que supla éstos (como Batman o Iron Man), no tiene un código ético demasiado definido (y si lo tiene, éste es fascista y simplón, al buen estilo Harry Callahan), y bien mirado, su identidad secreta ni siquiera le es necesaria, porque no tiene una gran vida personal que defender. En ese sentido, si asumimos que "Mirageman" es una peli de superhéroes, podríamos considerarla sudaca y rasquienta, sin ninguna personalidad e interés aún menor. Pero si la consideramos como una peli de vigilantes, es sólida como una casa, dentro de su género. Porque tenemos el prota alienado de la sociedad, con un leit motiv intensamente personal (la no tan larga sombra de Charles Bronson...), que toma la ley por su propia mano, que no trepida en recurrir a los medios más extremos para reestablecer la justicia, y que implican un impresionante derroche de fuerza bruta. Todo esto, con la precariedad de medios propia de quien vive en las afueras de una sociedad que vive en las afueras del mundo civilizado, y en este sentido el tercermundismo de la peli, lejos de ser un lastre como lo sería si fuera "una de supers", se transforma en un mérito. Hay hasta romanticismo en la efigie de este vengador enmascarado que busca darle justicia a quienes son víctimas de los criminales, y más remotamente del sistema, del mismo modo que lo había en los forajidos como el Zorro o Martín Fierro, que también vivían en un mundo sin Dios ni ley, en el cual de no ser por estas figuras limítrofes entre el orden y el caos, imperaría la más abyecta injusticia sin remedio.

-- Después de dicho esto, nadie espere por supuesto que esta peli sea un ejemplo de "gran cine", en el sentido que los culturetas de toda la vida le asignan. Sus referentes más obvios no son Fassbinder o Resnais (¡gracias a Bastet!), claro está, sino cosas como el cine de artes marciales de Hong Kong, la larga serie de vigilantes cinematográficos como los protas de "Harry el Sucio" o "Deseo mortal", e incluso joyas del funkie autoayuda y superación como "Rocky". Asumiendo esto, es notorio que "Mirageman" es un alumno aventajado, que convierte las influencias y los eventuales homenajes en algo muy propio. Porque "Mirageman" no desprecia ciertos elementos de la cotidianeidad chilena y los hace calzar muy bien, a través de personajes que opinan sobre Mirageman, o bien sobre la fiebre farandulera criolla que busca transformar a Mirageman en otro producto de consumo insípido y descerebrado como Amalia Granatta o la Doctora Cahuín. Ya saben: lo importante no es tener ideas originales, sino hacerlas calzar de un modo original. Y "Mirageman" logra esta cuadratura del círculo.

-- Latente dentro de la peli, existe una terrible parábola sobre la omnipresencia de los medios de comunicación en nuestra sociedad. En la superficie, el argumento de esta peli es simple y lineal: vemos a Mirageman desarrollarse como héroe y cumplir una serie de misiones. Una estructura de videojuego, vamos. Pero por debajo, muchas escenas están mediatizadas por la televisión. Tenemos así un agudo contraste entre la realidad que nos presenta la peli (nosotros estamos en posición de iluminados, viendo aquello que los demás, los atrapados en la mátrix, no ven de Mirageman), y la realidad de la televisión, para la cual Mirageman no sólo no es el héroe bieninspirado que palpamos, sino que es un payaso, o peor aún, un disolvente social. Y cuando por fin llega el reconocimiento, es justamente en trance de que Mirageman ya no estará en condiciones de ser una amenaza para nadie. Es latente que los medios de comunicación temen a Mirageman y tratan de engullirlo para anularlo, porque Mirageman deja en ridículo a todas las instituciones encargadas de luchar con la delincuencia. Así, vemos que Mirageman despierta, por aquí y por allá, espíritus que lo admiran, pero la televisión insiste en mostrar a la gente más patética que puede, y las opiniones más antagónicas a Mirageman que sea posible encontrar (por alguna razón, estos críticos son todos reaccionarios, meapilas o simples cretinos). Así, la peli transparenta claramente el nulo aporte que, hoy por hoy, los medios de comunicación social entregan a la sociedad, no sólo no haciéndose cargo de los verdaderos problemas sociales, sino que coartando cualquier posibilidad de que alguna instancia externa trate de resolver éstos (uno podría, por supuesto, tachar los expeditos medios de Mirageman para hacer justicia como fascismo aplicado, pero al menos existe el espíritu de mejorar el mundo, algo de lo que la televisión farandulera y su desfile de siliconas iletradas claramente carece)

-- Y la crítica social sigue. Los villanos contra los cuales combate Mirageman, son todos criminales de baja estofa, gente zafia, la hez y escoria de la sociedad. Pero es obvio que Mirageman, con sus limitadísimos medios, sería incapaz de contender con adversarios de catadura superior. Para Mirageman, lidiar con contrabandistas apoyados por funcionarios corruptos del Gobierno, o con empresarios multimillonarios utilizando conexiones políticas para favorecerse con leyes tributarias que después evadirán impunemente, es algo que está más allá de sus recursos, y nada tendría que hacer contra un trasunto de Lex Luthor o Kingpin (ni siquiera recitar aquello de "tonight we dinner in hell"...). Resulta irónico que Mirageman, al luchar contra los villanos más hundidos en la escala social, lleva a cabo un discurso social de derecha. O quizás no tanto. Después de todo, otro tanto hace Jack Bauer y nadie dice nada sobre esto (sobre la tortura sí, pero eso es punto aparte).

-- A destacar nuevamente, como hiciéramos con "Kiltro", el gran carisma de Marco Zaror como actor. Aquí está acompañado por María Elena Swett, que trata y trata, pero a pesar de ser carilinda y tener ese cuerpazo, desafina un poco como su personaje, y no se entiende muy bien el arrobamiento que Mirageman pueda tener hacia ella. Pero el espectáculo es claramente Zaror pateando traseros e inyectándole honestidad brutal a su personaje. Quizás recordarlo en treinta años más termine siendo tan ñoño como acordarse de las historietas chilenas de los '70s en la actualidad, pero aún así, "Mirageman" está forjada con el material con que se confecciona la cadena invisible de la tradición cultural...

IDEAL PARA: Ver no la primera peli chilena de superhéroes, sino la primera peli chilena de vigilantes.

"El Castigador" (2004).


-- "The Punisher". Estados Unidos. Año 2004.
-- Dirección: Jonathan Hensleigh.
-- Actuación: Thomas Jane, John Travolta, Will Patton, Eddie Jemison, Rebecca Romijn, Ben Foster, John Pinette, Laura Harring, James Carpinello, Marco St. John, Samantha Mathis, Marcus Johns, Bonnie Johnson, Roy Scheider.
-- Guión: Jonathan Hensleigh y Michael France.
-- Banda Sonora: Carlo Siliotto.

-- "El Castigador" en IMDb.
-- "El Castigador" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Si digo que estamos en los muelles, de noche, ya saben lo que pasará. O sea, habrá un intercambio de material ilegal (armas, en este caso, aunque para esta clase de escenas el material suele dar lo mismo, y es un pretexto para que chicos buenos y chicos malos se arreen), habrán las clásicas reticencias entre los que intercambian, aparecerán los chicos buenos disparando a todo lo que se mueva, y varios saldrán muertos. En realidad, todo ha sido orquestado por el incombustible Frank Castle, para darle un rudo golpe al crimen organizado. Pero no sabe que varias desgracias han coincidido. Por un lado, en la operación ha salido muerto un chulito hijito de su papá, y ese papá es nada menos que Howard Saint, el supervillano dueño de un imperio del crimen que considera como algo bueno, noble, ético y leal el vengarse de aquellos quienes le hacen daño, porque sí, porque él es el macho alfa; y ya no digamos la esposa, que tres cuartos de lo mismo: la familia también debe sufrir, porque sí, porque mi bebé regalón el traficante de armas fue liquidado. Otra desgracia es que siempre hay alguien que puede soplar la información hacia afuera. De manera que los matones de Saint se ponen en camino. Frank Castle se ha escondido en el Caribe, y allí la está pasando chupi, pero los matones lo alcanzan. Lo que viene después es una masacre de proporciones, en donde toda la familia de Castle es aniquilada. Pero cometieron un error. Lo dieron por muerto. Sin ver el cadáver ni tomarle el pulso. Ahora, el antiguo Frank Castle ha muerto; en su lugar llega el Castigador. Porque esto no es venganza; es castigo. Y Howard Saint lo pagará caro, muy caro, porque con la justicia nadie se mete, carajo...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

The Punisher, A.K.A. el Castigador para los hispanohablantes, debe ser uno de los personajes más incómodos del Universo Marvel. Nacido originariamente como una némesis de Spiderman en un solo capítulo, su espíritu de matar primero y preguntar después caló hondo en la fanaticada, durante los reaganianos '80s. El problema es que el Castigador no es muy insertable dentro del resto del Universo Marvel, porque no sólo carece de superpoderes, sino que su trasfondo como héroe es de un marcado tono realista; difícilmente pasa como un villano que luche contra héroes más pirados que la vida, como por ejemplo el supuestamente ultrarrealista Batman (de la competencia, de DC Comics, por cierto, para los no enterados). Además, el tipo no es muy vendible como héroe, habida cuenta de que su código ético se parece más al de Harry Callahan o al de Jack Bauer, que al de los Hombres X o Superman, preocupados por ñoñerderías como el respeto por los derechos civiles y cosas como ésa. Bueh, el caso es que el Castigador llegó al cine en una oscura y no demasiado interesante adaptación, aprovechando el tirón de las pelis de duros ochenteras, y con ese clon de Chuck Norris venido a menos que fue Dolph Lundgren (sí, el mismísimo Ivan Drago de "Rocky IV" y He-Man de "Amos del universo"); lo cierto es que "El Castigador" de Lundgren era más que nada un vehículo para la exhibición de la por entonces más o menos boyante carrera del susodicho, más que sobre el Castigador como personaje en sí; ese mismo año otro vigilante, "Batman", de la casa rival, se encargó de sepultarlo en la taquilla. La nueva oportunidad vendría con el renacimiento del Universo Marvel en el cine, que propulsaron a partes iguales "X-Men" y "Spiderman". Entre una camionada de grava y una de arena, pasó colada en medio de otras adaptaciones su venerable figura, en una nueva pieza de acción que... digámoslo con todas sus letras, si no estás enterado de antemano que el Castigador pertenece al Universo Marvel, difícilmente dirías por esta película que el susodicho tiene algo en común con Spiderman, Hulk, Wolverine o Daredevil.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una buena película de acción. No de acción glamorosa y con explosiones a cámara lenta o con bullet time. Tampoco de la acción ultraviolenta y gore del cine serie B. Más bien pensamos en la acción de chicos rudos y dientes apretados. No hay espacio para el lucimiento coreográfico: el combate tiene un feeling a pelea de cantina que le otorgan puntos extras de realismo. Tampoco los villanos tratan de ser más grandes que la vida; no son más que matones enviados a hacer su trabajo, y que regresan después del horario de salida dentro de un cajón y con un crisantemo sobre la tapa (se enfrentaron al Castigador, ¿OKI?). El tratamiento realista le proporciona una sensación distinta, dentro de un género caracterizado por tratar de hacerlo el más grande y mejor, con resultados a menudo sorprendemente ridículos.

-- Thomas Jane es un gran Castigador. Nada de diálogos chulos, nada de poses. El tipo tenía una vida, y ahora ya no tiene nada. Determinación fría y torva. Como contrapartida, John Travolta como Howard Saint puede ser una opción quizás poco convincente, pero al menos no trata de hacerse el chulo cada cinco segundos como en "Código: Flecha Rota". Mención especial se llevan las féminas, por supuesto. Rebecca Romijn, en sus años de gloria (ese mismo año hizo su exquisita escena lésbica de "Mujer fatal") se las arregla por una vez en la vida para actuar, como una chica buena golpeada por la vida, aunque su exhuberante físico de gimnasio choque un poco con lo que esperaríamos de una fémina cuya vida consiste en sobrevivir por los bajos fondos; es también su segunda incursión en una película basada en una franquicia Marvel, después de haber interpretado a Mystique en "X-Men" y secuelas. La madura Laura Harring, por su parte, aparece poco, pero en su rol de femme fatale está exquisita (en particular por la escena del camisón); por cierto que tiene su morbo la manera en que encuentra su destino final, hehehé... Y también tiene feeling Samantha Mathis, en su cortita aparición como esposa de Frank Castle (o sea, como cadáver al cuarto de hora de película).

-- La venganza. ¿Creían que el Castigador se iba a limitar a coser a tiros a Howard Saint a la primera oportunidad? Pues no. Primero lo encontrará, lo investigará, descubrirá sus puntos débiles, y luego lo atacará hasta dejarlo sin nada. Y luego lo coserá a tiros. O no, mejor dicho. Además, estando Travolta detestable como de costumbre, tanto más gusto da que se lo vaya carcomiendo poco a poco. Aunque esa escena con explosiones que construyen el logotipo del Castigador que puede verse desde el aire, ya está muy vista (apareció en "El cuervo", y después fue copiada/homenajeada/plagiada en "Daredevil", y quién sabe en qué otra película iremos a verla)...

IDEAL PARA: Ver una pieza de acción "once more time, with feeling".

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