11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 17 de abril de 2011

"Rango" (2011).


-- "Rango". Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: Gore Verbinski.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Johnny Depp, Isla Fisher, Abigail Breslin, Ned Beatty, Alfred Molina, Bill Nighy, Stephen Root, Harry Dean Stanton, Timothy Olyphant, Ray Winstone, Ian Abercrombie, Gil Birmingham, James Ward Byrkit, Claudia Black, Blake Clark.
-- Guión: John Logan, basado en una historia de éste, de Gore Verbinski y de James Ward Byrkit.
-- Banda Sonora: Hans Zimmer.

-- "Rango" en IMDb.
-- "Rango" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La vida es un gran escenario y todos tenemos un papel. El de Rango es retozar tranquilamente sobre la arena, actuando con una chica (en realidad, un busto desarmado de muñeca que... un momento... ¿el prota tiene una muñeca de plástico como mejor amiga...? ¿No se suponía que era para niños la cosa...?), y además con un gigantesco pez de plástico, recitando monólogos que oscilan entre lo existencialista y lo pulp... claro, es la suerte de un camaleón que, según averiguamos con el clásico alejarse de cámara, está encerrado cómodamente en una pecera. O insectario. O terrario... una caja con paredes de vidrio, ya me entienden. Y justo en el momento en que Rango tiene una epifanía y descubre que no puede ser el héroe porque le falta su motivación, su reto, su desafío, su kriptonit...¡¡¡BANG!!!...que el vehículo se pega una frenada de órdago y saltan caja y lagarto (er, perdón, camaleón) al mundo exterior. Y claro, cuando el mundo exterior es una de esas polvorientas carreteras de Estados Unidos en que las únicas almas que pasan por ahí son esas pintorescas calaquitas de vacas con cuernos convenientemente blanqueados por los buitres y el sol, pues como que te vas empezando a preocupar. Si a eso le sumas un armadillo salido de vaya uno a saber donde que dice más encima que te tienes que salir de la carretera, y cuando miras que hay pallá ves puro desierto y desierto y desierto, pues como que te entra mala espina... Pero nuestro buen camaleón, que ha llegado a la conclusión de que como buen camaleón, no tiene ni pajolera idea de quién es, decide que es un héroe, o acaso que tiene que arriesgarse para sobrevivir, y se adentra en el desierto. Lugar en donde le comenzarán a suceder una serie de incidencias, en particular cuando llegue a un pueblo en busca de agua y descubra que el agua se le está acabando al pueblo. Y todo eso salpimentado con unos búhos cantarrancheras que a cada minuto prometen que Rango, en algún minuto, pues, qué decir... que se va a morir. Ya lo sabía yo, en el fondo los búhos son unos cabrones.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¿Quién hubiera dicho que ese renacuajo que partió dirigiendo infraproductos como "Un ratoncito duro de cazar" o "La mexicana", llamado Gore Verbinski, iba a acabar siendo uno de los grandes del cine de entretenimiento de Hollywood a comienzos del XXI? Aunque fuera con un remake de críos japoneses carapálida ("El aro") o con una montaña rusa de Disneylandia ("Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra" y secuelas). Pero después de mandarse una borrachera de campeonato con sus dos olvidables secuelas, quizás el encanto de Verbinski se hubiera agotado. A lo mejor la flauta sonó de casualidad como el burro flautista, lo que podríamos llamar el síndrome Zack Snyder, que cuando por primera vez le dejan las manos verdaderamente libre para hacer lo que quiera, va y se descarga con "Sucker Punch" en vez de rodar una peli que... bueno... que sea una peli, en primer lugar. Y más encima producía la gente de Nickelodeon, que tanto pueden mandarse cosillas simpáticas como "Harriet la espía", "Los Rugrats: La película" o "Una serie de eventos desafortunados", como trámites más o menos como "Tiempo congelado" o "Nacho libre". Pero bueno, Verbinski reclutó a su viejo camarada Johnny Depp (y éste se dejó reclutar, no en balde su rol de Jack Sparrow lo hizo una superestrella multimillonaria más allá del circuito artsy), y se las apañó para salir adelante con una peli que consiguió caer razonablemente bien parada (aclamación crítica y lo más importante, duplicó su inversión en la taquilla). Nada mal, señor Verbinski, nada mal. Y por salirse de la cada vez más pestilente franquicia de los Piratas del Caribe y dejarle la cuarta a algún paniaguado que será convenientemente afilado por retaguardia por Disney, aún mejor, señor Verbinski, aún mejor.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Si tuviera que decirles algo sobre "Rango"... sería "esperen lo inesperado". Puede que "Rango" le guste a cierta gente, puede que a cierta otra gente no. Porque su mejor cualidad, es ser ella misma el no querer contentarse con ser un clon simpático de las pelis animadas Disney/Pixar/DreamWorks. Gore Verbinski tiene el talento y habilidad suficientes para rodar esta peli de manera tal que tiene un aroma único y particular, y sólo después de que sales del cine y meditas sobre la peli, te das cuenta de que no han hecho sino contarte la enésima historia del héroe pez-fuera-del-agua que llega a un lugar azotado por el villano y limpia al pueblo de los malvados mientras se queda con la chica que al principio pasa de él... Ese talento para enmascarar lo obvio es justamente eso, talento, del verdadero y bueno, el que vimos a paladas en "Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra" y echamos tanto de menos en sus dos dolorosísimas secuelas. Mientras que otras pelis animadas desde "Shrek" en adelante han consagrado la fórmula de la acción desaforada y destartalada para que los peques se rían y asombren, sumado a toda clase de referencias metatextuales puestas para que los adultos no se aburran tanto y se sientan, bueno... adultos... descuidando de paso la continuidad, el sentido, la verosimiltud, etcétera... en "Rango" tenemos justamente eso, un intento de construir una peli que sea verosímil. Y entiéndaseme bien: verosímil no quiere decir "realista", sino un universo que funcione con sus propias reglas, y siga esas reglas hasta su bendito final. Si hubiera una palabra para calificar el guión, sería de "surrealista", tanto por los evidentísimos guiños (las alusiones al surrealismo de Dalí, el evidentísimo cameo de Johnny Depp again como su rol en esa chalada psicodrójica de "Pánico y locura en Las Vegas", la aparición medio entre sueño y realidad del Espíritu del Desierto encarnado por Clint Eastwood himself), como por la cuidadísima manera de desmontar el espacio y el tiempo para construir una "no man's land" perfectamente atemporal en donde pueden convivir los vaqueros del siglo XIX con la tecnología del XXI, y animales animados con conspiraciones corporativas muy al estilo actual. Claro, esto trae el problema de que mucha gente puede quedarse descolocada. Lo advierto desde ya: esta peli no es exactamente para críos demasiado críos, ni para padres que esperen entretenimiento ligero. "Rango" no es un trepidante carrusel de acción ni una peli repleta de chistes tontos (hay un poco de humor de golpe-porrazo-caída, pero está bastante medido). Tampoco es un latazo meditativo y existencialista, conocido también como "truño pretencioso de cine arte". "Rango" se equilibra muy bien entre estos dos extremos, tratando por una vez en la vida de hacer un producto comercial que tenga dignidad y un par de ideas geniales en su interior, una peli que intente entretener a la audiencia sin tomarla por estúpida ni descerebrada. Es para aplaudirlo.

-- Resulta curioso observar que "Rango" es en muchos sentidos una parodia del Western, pero tan bien hecha y construida que se derrama de ese continente y se transforma en casi un subgénero del Western por derecho propio. La peli explota varios tópicos del Western, pero al servicio de una trama propia y original. Curiosamente, existen muchos parecidos entre esta peli y "Piratas del Caribe: En el fin del mundo", ya que en ambas pelis los buenos defienden un sistema de vida romántico-pero-humanitario, frente al pragmatismo economicista de los villanos que miran a "los buenos" como algo pasado de moda que deben quitarse del camino en nombre de El Progreso (además de las brillantes concesiones al surrealismo, que en lo de los piratas estaba limitado a la afterlife de Jack Sparrow, pero que aquí se toma mucho más espacio y tiempo de la peli). Las alusiones a pelis Western están ahí, claro está, pero son medidas y no están puestas ahí únicamente para que alguien en la platea diga "yo sé y nadie más"... La puesta en escena es impecable, y Hans Zimmer compone una muy estupenda banda sonora para redondear.

-- Rango es sin lugar a dudas un personaje muy querible e interesante. En la peli queda claro que Rango es realmente el único personaje que está vivo (no que sea una metáfora y estén todos muertos o una chorrada semejante... me refiero a la vida interior, claro está). Aunque obtiene su nombre por casualidad porque lee una botella que dice "DURANGO" con el dedo izquierdo tapando las dos primeras letras (¡cómo nos habríamos cachondeado si fuera el dedo derecho tapando las últimas tres...!), lo cierto es que es el único personaje que evoluciona por algo tan vital, como cuestionarse su identidad y su lugar en el mundo. Rango no parte la peli como esos héroes de una pieza tipo Luke Skywalker diciéndose "¡quiero ser piloto espacial!". Por el contrario, tiene una muy vaga idea de lo que quiere ser, y no puede concretar esta idea porque en su existencia adocenada y acomodada, tampoco tiene claro quién es él. Este detalle en su evolución personal está remarcado porque las grandes secuencias oníricas le pertenecen: son alucinaciones personales suyas, y están marcadas por ese entorno que lo conecta con la escuela de pensamiento del Surrealismo y su descubrimiento del inconsciente y la vida interior. No es una historia ni un personaje originales o que nunca se hayan contado antes, pero una vez más, es el tratamiento lo que hace la diferencia. Es poco probable que "Rango" sea LA MEJOR peli del 2011 (aún falta por recorrer), pero Rango el personaje es serio candidato para serlo.

IDEAL PARA: Ver un Western cómico-existencialista que se esfuerza por tener identidad propia... y lo logra.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "RANGO":

-- "Rango (2011) - Gore Verbinski" en Amazing Movies.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].

jueves, 5 de febrero de 2009

"Locuras en el Oeste" (1974).


-- "Blazing Saddles" (título original en inglés), "Sillas de montar calientes" (título en España). Estados Unidos. Año 1974.
-- Dirección: Mel Brooks.
-- Actuación: Cleavon Little, Gene Wilder, Slim Pickens, Harvey Korman, Madeline Kahn, Mel Brooks, Burton Gilliam, Alex Karras, David Huddleston, Liam Dunn, John Hillerman, George Furth, Jack Starrett, Carol Arthur, Richard Collier, Charles McGregor, Robyn Hilton, Don Megowan, Dom DeLuise.
-- Guión: Mel Brooks, Norman Steinberg, Andrew Bergman, Richard Pryor y Alan Urger, basados en una historia de Andrew Bergman.
-- Banda Sonora: John Morris.

-- "Locuras en el Oeste" en IMDb.
-- "Locuras en el Oeste" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un grupete de niggas están cavando para construir un caminito. De pronto, avisan que hay arenas movedizas (por si no están prevenidos, es una comedia, así es que no le pidan realismo extremo, como por ejemplo criticar que en el desierto no suelen haber muchas arenas movedizas). Envían a una patrulla de negros, y encuentran las dichosas arenas movedizas. El incidente termina en que el negro las emprende con el capataz, y acaba listo para carne de horca. Por otra parte, las dichosas arenas movedizas obligan a desviar la línea a través de un poblado. Un terrateniente descubre que si compra barato y vende caro el poblado, se forrará en los verdes, así es que influye sobre el putifungo y regordete gobernador para que envíe al especimen más inepto que se pueda a ese poblado. El elegido termina siendo el simpático negrito que iba para carne de horca. Nada más llegar al poblado, se producen los problemas, porque los colonos serán muy yanketas de pro, pero escoria nigga, eso sí que no. Para colmo, el buen terrateniente está cada vez más obsesionado con apoderarse del dichoso pueblito, y recurrirá a todas las estrategias posibles para cargarse al nuevo sheriff negro. El duelo por la conquista del Lejano Oeste ha comenzado, y no hay cinta de 35mms capaz de contener tanta emoción, tanta fuerza, tantas risas. Y lo digo en serio. No hay 35mms que pueda.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Primero, Estados Unidos era un conjunto de ingleses de la baja que se independizaron, y en vez de fertilizar sus mentes con cultura, decidieron fertilizar el territorio desde Ohio hasta California con los cuerpos de los indígenas que pillaran por el camino. Luego, convirtieron esa delicada Solución Final en leyenda, al crear el cine de vaqueros, el Western de toda la vida. Y después, cuando el público empezaba a aburrirse del Western, llegó... ¡Mel Brooks! Porque en los '70s, el Western ya no es lo que era, y los camisalimpias como Roy Rogers o John Wayne ya no tenían lugar frente a los sucios y descamisados pistoleros sin nombre que venían allende los mares, y cabalgaban por Andalucía o los Abruzzos como por la Baja California. A la desmitificación que significó el Spaghetti Western, incluyendo la mítica tríada de Clint Eastwood ("El bueno, el malo y el feo", "Por un puñado de dólares", "Por unos dólares más"), y a la secuela de westerns hollywoodenses consonantemente un poco más sucios y "realistas" (sin pasarse, que es Hollywood, a fin de cuentas), vino la parodia más desmadrada. Y quien se encargó de ello es nuestro buen Mel Brooks, que ya filmaba parodias postmodernistas en los '70s, bastante antes de que los ZAZ irrumpieran con su "¿Y dónde está el piloto?" a darle la vuelta al venerable género de la Spoof Movie (y por cierto, mucho antes que cosas como "No es otra tonta película americana" o "Epic Movie"...). Sacarla adelante fue un parto, porque los Estudios Warner pusieron una tonelada de condiciones, a cuál más pituitaria que la otra (en ese tiempo, Mel Brooks había rodado sólo un largometraje, "Los productores", y por su desmadrada visión del Hitlerismo, había sido un limitadísimo éxito de taquilla). Pero salió adelante. Para bien suyo claro, pero también para el nuestro, ya que ganamos una gran joya de la comedia cinematográfica de todos los tiempos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿"Una película de miedo"? ¿"No es otra tonta comedia adolescente"? ¿"Austin Powers: El espía seductor"? ¡¡¡PUAFFF!!! Por favor, no me hagan respingarme. Mel Brooks los patea a todos. ¿Saben por qué? Porque Mel tiene algo que ni los Wayans, ni Mike Myers posee: un cerebro en pleno uso. Mel Brooks es literalmente el hombre que inició la postmodernidad en el cine, tomándoselo todo en solfa, pero haciéndolo con estilo, humor y elegancia. No es demasiado popular quizás por eso, porque es más fácil entendérselas con un producto de los ZAZ ("¿Y dónde está el piloto?", "¿Y dónde está el policía?") que con las pelis de Mel Brooks (y eso que las de los ZAZ son buenas, y ya no vemos cómo andan las cosas en lo de las parodias recientes).

-- La peli parte de manera un tanto irregular, y en los primeros minutos cuesta encontrarle la gracia, en particular con algunos chistes hoy en día un tanto sobados (eso del gobernador con una chica pudo tener gracia alguna vez, pero después de ver al Alcalde Diamante de "Los Simpsons"... Por cierto, ¿qué habrá sido de Robyn Hilton después...?). Y desgraciadamente, el humor de alusiones se pierde un tanto hoy en día (¿habrá en estos tiempos quién se acuerde quién diablos fue Hedy Lamarr, aparte de un nostálgico como quién esto escribe...?). Pero después, cuando entra en vereda con gags geniales como la recepción del pueblo al nuevo sheriff, el asunto se compone, y empezamos a entender por qué la crítica suele considerarla como una de las mejores comedias de todos los tiempos. Y ya no hablemos de su desopilante final, que hoy en día está más que un tanto visto, pero que Mel el Grande no sólo lo hizo primero, sino que además lo hizo mejor. No se queden con las imitaciones y plagios descarados, rebusquen el original.

-- Por una vez en la vida, no diremos demasiado del elenco. Simplemente están grandes. Cleavon Little es un inmejorable comisario negro (¡e iban a traer al impresentable de Richard Pryor para el rol!). Gene Wilder está grandioso como el Waco Kid, además de decir como nadie eso de "he matado a más gente que Cecil B. DeMille"... Harvey Korman como Hedy... (¡es Hedley!) perdón, Hedley Lamarr, está también chiribantástico ("¡Odio ese cliché!"). Mel Brooks hace cameos, como es su costumbre, esta vez son dos, y está adorable como siempre. Y la guinda de la torta: Alex Karras como... ¡¡¡MOOOOOONGOOOOOO!!! Sobre el papel, el personaje es lo más idiota que cabe, pero por alguna extraña alquimia, en el celuloide funciona de lo más bien, y terminas queriendo al pobre desgraciao, qué joer...

-- Iba a adelantar algunos chistes, pero en realidad se me han colado subrepticiamente en el transcurso de la reseña. Y no quiero, simplemente me niego, me rehuso, a adelantar algo más. Esta es de esas pelis que se goza descubriéndola por sí sola. Incluso sin conocer las convenciones propias del Western más clásico, sigue teniendo garra. Eso es la diferencia entre una peli divertida y un clásico.

IDEAL PARA: Volver a los tiempos en que todavía importaba hacer una parodia que te hiciera reir.

VIDEOS.

-- ¡Sorpresa, el nuevo Sheriff es un negro! [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 6 de abril de 2008

"Bandidas" (2006).


-- "Bandidas". Francia / México / Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Joachim Roenning y Espen Sandberg.
-- Actuación: Penélope Cruz, Salma Hayek, Steve Zahn, Dwight Yoakam, Denis Arndt, Audra Blaser, Sam Shepard, Ismael 'East' Carlo, Gary Cervantes, José María Negri, Lenny Zundel, Edgar Vivar, Ernesto Gómez Cruz, Filiberto Estrella, Yomo Tlazotlalli.
-- Guión: Luc Besson y Robert Mark Kamen.
-- Banda Sonora: Eric Serra.

-- "Bandidas" en IMDb.
-- "Bandidas" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

México, finales del XIX. Hay inquietud en el ambiente. Resulta que los bancos mexicanos están vendiendo todos sus créditos, y de paso a ellos mismos, a un poderoso trust financiero de Nueva York. Y ellos comienzan a cobrar según el contrato, con cláusulas bastante abusivas (por cierto, si el contrato se había vendido y nada más, entonces resulta que el banco mexicano debía haber estipulado esas cláusulas abusivas... de lo cual deducimos que ellos eran tan buenos, que nunca las usaron, así es que... ¿por qué las estipularon, en primer lugar?). Pero los yanketas se pasan de la raya, y en plan "América para los Americanos, y Afganistán también", empiezan a matar gente para que ningún mexicanote intente interferir con la libre circulación planetaria de las finanzas, que tanto bien le hace a los números gordos de la economía (en particular al 1% de la población que tiene lo más gordo de esos números gordos). Como de costumbre, no saben con quién se meten. Porque uno de los muertitos, es el papá de una campesina de armas tomar, que viene en el estupendo envase de Penélope Cruz, y otro de los muertitos es nada menos que el ricacho del lugar, que tiene otra hija igualmente combativa, esta vez en el envase high-bodied de Salma Hayek. Ambas chicas, haciendo gala de power girl, asaltan a un banco para intentar sabotear los planes de los malvados yanketas, pero ¡coincidencias del guión!, se encuentran en el mismo banco. Salen por milagro de ésa, pero es claro que necesitan mayor preparación para luchar contra el escuadrón de exterminio de alimañas anticapitalistas más poderoso del planeta. Y obtienen esa ayuda. Ahora, las dos bandihdah están listas para oponerse a los planes imperialistas del Tío Sam, y ¡Viva México Libre, cabrones!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque ustedes no lo crean, mis queridos chavalillos, hubo una época en que el Western era cosa seria y respetable. Después de todo, ¡era la épica del Pueblo Americano, demonios! Años después, cuando la Frontera fue domeñada y el cuento se venía acabando, hubo que buscarse nuevas fronteras (ahí tienen "Viaje a las Estrellas: La película"), y la vieja frontera se transformó en objeto de historias reverenciales y míticas primero, artísticas después, y pacotilleras al último. Ya en tiempos de "Dos mulas para la Hermana Sara" (que también estaba ambientada en México, básicamente porque los extras y locaciones mexicanas son más baratos que los yanketas de toda la vida) se cachondeaban del Spaghetti Western a lo Clint Eastwood, con Eastwood himself, después tuvimos la burla intelectualoide de Mel Brooks ("Locuras en el Oeste"), y ya no hablemos de engendros posteriores como "Shangai Kid", con el siempre gracioso, pero no muy presentable en un Western, Owen Wilson (y entre medio estuvieron las crepusculares "Silverado" y "Los imperdonables", las horrorosas "Jóvenes pistoleros" y "Cuatro mujeres y un destino"...). Y faltaba lo último: el cachondeo de la escuela continental europea. Porque no se dejen engañar por el nombre de los directores, dos desconocidos que son bien conocidos en la pieza de su pensión. El verdadero cerebro detrás de esta operación, de poner a dos bellas latinas a dar de tiros a los malos, es Luc Besson, guionista de esta parida, lo que coloca ciertas coordenadas geográficas: es un francés contratando a una mexicana y una española para hacer una parodia del Western de toda la vida. Ya de por sí, por esta premisa, vale la pena ver esta peli.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos desde el comienzo. Esta no es una buena peli. Si están buscando cine arte, o incluso entretención de alturas, pierden su tiempo aquí. Por el contrario, si están buscando pasar distraídamente un par de horas, aquí estarán en su salsa. Porque la peli, de entretener, entretiene. Y de que es completamente insubstancial, también. El mérito principal es por supuesto del gran Luc Besson, bien conocido por ser el blockbustero N° 1 de Francia ("Azul profundo", "Nikita", "El perfecto asesino", "El Quinto Elemento", "Juana de Arco"...), y que aquí funge de guionista y productor. ¡Incluso hasta aparece Eric Serra a cargo del soundtrack, el compositor de toda la vida de Luc Besson! En cierto modo, así como otras pelis de Besson pueden verse como relecturas de motifs clásicos del cine, "Bandidas" puede verse como una relectura postmodernista y colorinche del viejo cine Western. Bien por ese lado, aunque la lectura definitiva en materia de Western postmoderno y bizarro sigue siendo "Locuras en el Oeste", de Mel Brooks. Por otra parte, ya lo advertimos: si andan poco exigentes, un día de éstos...

-- ¿Qué decir de las actuaciones? Bien, básicamente son deplorables. Pero la historia no tiene seriedad por ninguna parte, y hay que ser muy cejifruncido para criticar actuaciones malas en una peli que no sólo no tiene personajes de calidad, sino que tampoco pretende tenerlos. Penélope Cruz y Salma Hayek están puestas ahí para hacer lo suyo, o sea, mostrar cuerpada, y si bien la pelea de gatas en la iglesia no da mucho de sí, la escena en que agarran al investigador forense que viene de Nueva York tiene harto más morbo. La mala noticia: está hecha para público adolescente, así es que no se ve demasiado escote, y de otras cosas ya no digamos. (Para el recuerdo, citemos que Salma Hayek ya se había paseado por el Western, en "Wild Wild West"). La química entre las dos es perfecta: se supone que los personajes (campesina una y aristocratucha la otra) se detestan cordialmente, y en verdad les sale creíble (quién sabe, a lo mejor las dos actrices hasta se detestaban DE VERDAD... Y es que esto de creerse divas...).

-- Para el público latino, una buena noticia. ¡Edgar Vivar hace un cameo! Y viene, y viene, y viene... ¡Ahí está! El hereje de la última fila que se levanta para preguntar, con su perfecta cara de pazguantófilo: (léase con la dentadura superior completamente expelida de la boca): "¿Y quién es Edgar Vivaaaaaar?". Bien, a esa pobre y miserable alma contestémosle que Edgar Vivar es el Señor Barriga del "Chavo del Ocho". Sí, aparece Edgar Vivar en un papelito de soporte. Querible como siempre. Claro que no me creo verlo todavía con el pelito negro, pero en fin...

IDEAL PARA: Ver una de "girl power" en el oeste, entretenida e insubstancial.

"Dos mulas para la hermana Sara" (1970).


-- "Two Mules for Sister Sara" (título original en inglés), "Dos mulas y una mujer" (título en España). Estados Unidos / México. Año 1970.
-- Dirección: Don Siegel.
-- Actuación: Shirley MacLaine, Clint Eastwood, Manuel Fábregas, Alberto Morin, Armando Silvestre, John Kelly, Enrique Lucero, David Estuardo, Ada Carrasco, Pancho Córdova, José Chávez.
-- Guión: Albert Maltz, basado en una historia de Budd Boetticher.
-- Banda Sonora: Ennio Morricone.

-- "Dos mulas para la hermana Sara" en IMDb.
-- "Dos mulas para la hermana Sara" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Va pasando un vaquero montado con toda la machía de Clint Eastwood (eran los tiempos en que un macho era macho, y no esa especie de no asumidos que son los metrosexuales, ¿OK?)... va pasando un vaquero bien macho, dije, cuando escucha algo. Investiga, y descubre que tres truhanes están a punto de hacerle pasar un día sórdido a una pobre individua. Nuestro héroe, rudo y galante como solían serlo en los buenos tiempos, va en socorro de la dama y le pone las peras a cuatro al grupete. Entonces, el héroe, que algo de calentón había entre las razones para dárselas de guapo, descubre para su fastidio que la señorita es... ¡horror! ...una monja. La monja en cuestión está en movimiento hacia un lugar cualquiera, y el vaquero, vaya un fastidio, tendrá que desviarse, pero como una monja es una monja, por muy despistada de cómo sean las cosas en lo salvaje, o mejor dicho precisamente por eso, se impone el deber de escoltarla. Aunque para eso tenga que aguantarse las manos y todo lo demás, que para eso es monja. Poco a poco, nuestro heroico pistolero irá descubriendo que la monja está envuelta allí donde no la llaman, y que está de lado de los mexicanos en contra de los invasores franceses. Pobres franceses. No saben que merced a los manejos de la monja, Clint Eastwood está a punto de caerles encima...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En los '60s, así como muchas otras cosas, el Western empezó a cambiar dramáticamente. La famosa Trilogía de los Dólares ("El bueno, el malo y el feo", "Por un puñado de dólares" y "Por un puñado de dólares más") abrió la espita para el Spaghetti Western. A la vez, el propio Western en los Estados Unidos estaba desencasillándose del viejo esquema "pistolero rubiecito camisa limpia vs. indio malo sucio" para explorar nuevos rumbos ("A la hora señalada", "El hombre que le disparó a Liberty Valance", "Los siete magníficos"...). Este núcleo de pelis, muy fiel al espíritu de los '60s de cuestionarlo todo y volverlo patas arriba (anarquismo, que le dicen), tenía que llevar el asunto a la desmitificación por excelencia, que es la parodia. La primera, más delirante y más brillante parodia del Western fue, por supuesto, la inmortal comedia "Locuras en el Oeste", de Mel Brooks. Pero algunos añitos antes soplaban ya vientos de "no nos tomemos todo esto tan en serio". Circulaba por ahí un guión dizque Spaghetti Western, que cayó en manos de Elizabeth Taylor, que, inteligente chica ésta, se lo llevó al spaghettiwestenero por excelencia, que era Clint Eastwood, y que a la sazón estaba grabando la bélica "Donde las águilas se atreven" en Austria. La idea era buena, y le dieron luz verde... sólo que Elizabeth Taylor cobraba demasiado, así es que le dieron el bajo del proyecto, reemplazándola por Shirley McLaine, cuyo caché era tanto más bajo, por cuanto su mayor crédito en la fecha no era "Cleopatra" como la Taylor, sino cosas más modestitas como "Departamento de soltero" e "Irma la Dulce"... El resto es historia. Porque "Dos mulas para la hermana Sara" tiene el valor de ser la primera comedia abierta en el género del Western. O algo así, al menos. Claro que, vista hoy en día, luce terriblemente seria. Pero es que el Western, en aquellos años, también lo era. En fin, así evolucionan los tiempos...

¿POR QUÉ VERLA?

-- La premisa de la peli es ciertamente delirante. O sea, la idea de la pareja que se quiere, pero que por ABC motivos no puede estar junta, es vieja como el hilo negro, pero si funciona, no lo cambies. Además, aquí funciona de lo más bien. O sea, ¿qué puede hacer un rudo vaquero estilo Clint Eastwood, cuando frente suyo tiene a una monja...? En forma adicional, una monja no es la clase de personaje que uno asociaría de inmediato con el Viejo Oeste (cuando mucho, con las historias del Zorro, en donde se las arreglaban para aparecer monjes de las misiones por aquí y por allá). Hoy en día podrían hacer algo así (después de todo, tuvimos a Jackie Chan como karateka en el Oeste, en "Shanghai Kid"), pero no lo harían sin caer en lo pacotillero. En esta peli lo hacen, lo hacen como comedia, pero lo hacen en serio (y Dios sabe que no hay nada más mortalmente serio que sacar adelante una comedia...).

-- La premisa de esta peli también se aparta de lo usual en los Western. Generalmente están ambientados en los Estados Unidos. Pero en los 60s y 70s, por aquello de los menores costos de producción en términos de extras, empezó a rodarse en Italia, España o México, y esto llevó a que las tramas se internacionalizaran. "Bandidas" no fue ni de lejos la primera peli Western ambientada en México. En ésta, los villanos son los franceses, y los buenos, la resistencia mexicana (la peli no lo dice, pero cualquier persona medianamente instruida sabe que Francia invadió México entre 1864 y 1867). Ya de por sí, esto representa un valor agregado.

-- La peli cuenta con su dosis de acción y aventura. Nada demasiado espectacular, considerando que en la actualidad se hacen cosas mucho más grandilocuentes, CGI mediante, pero tiene pulso y mantiene. Hay balaceras, explosiones, etcétera. Además, en esa época, las muertes no eran tan estilizadas como desde "Gladiador" y "El Señor de los Anillos" en adelante, y mirado en retrospectiva, eso hace que duelan más.

-- Un par de menciones especiales. Dirige Don Siegel, con su nervio y temple habitual; sería la primera colaboración de tres que Clint Eastwood hizo para Siegel (las otras dos son la mítica "Harry el Sucio", y después, "Escape desde Alcatraz"). Y segundo, el soundtrack es del incombustible Ennio Morricone, quien lleva su arte como soundtrackista de Spaghetti Westerns desde Italia hasta Estados Unidos, con un tema musical que parece una parodia de su propia meisterwerk para "El bueno, el malo y el feo", y que acentúa el aire farsantesco de esta peli. Ya no hacen maestros así...

IDEAL PARA: Ver una comedia Western con nervio.

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