11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

domingo, 4 de mayo de 2008

"Los Dukes de Hazzard" (2005)


"The Dukes of Hazzard". Perpetrada por Jay Chandrasekhar. Protagonizada por Johnny Knoxville, Seann William Scott, Jessica Simpson, Burt Reynolds, Willie Nelson, David Koechner, M.C. Gainey, Michael Weston, Lynda Carter, Joe Don Baker, Henry Jaderlund, Kevin Heffernan, Alice Greczyn, James Roday, Jack Polick, Nikki Grifin, Jacqui Maxwell, Junior Brown (el Baladista, sólo voz).

¿De qué se trata?
[LÉASE CON SONSONETE CAMPIRANO]: Qué caraay, que haay dos hermanitos hacieendo entregas de licor de contrabaando. Y, ma said, esas cosas terminan maal. En especial si se te ocurre gatear hasta la pieza de la hiija de uno de tus clieentes. Puede que te agarren a escopetazo limpio, sí señoor... Pero siempre puedes ir a llorar las peenas en el barucho local, desquitándote con una buena pelea de cantiina. Sí señor, son los Dukes del condado de Haazzard. Pero hay quienes no se enteeran. Tenemos por ejemplo a Boss Hogg, porfiado como una muula. Boss Hogg insiste en lanzar boñiga de vaca contra los Duukes. Quitándoles los terrenos con una mala estrategia, por ejeemplo. ¡Ay, Boss Hogg, nunca aprenderás! Porque a los Dukes, nadie los hace cencerro de vaaca. De manera que junto a su prima Daisy se ponen manos a la obra, si señoor. Y hay que ver como salta ese auto el General Lee. Y como corren la gran carreera. Y como el villano busca enriquecerse a costa de deyectar en el pueeblo.

El espíritu de los tiempos.
Le tocó a "Los ángeles de Charlie", le tocó a "Starsky y Hutch", y más tarde o más temprano era la hora de otro hit setentero/tempranoochentas como lo eran "Los Dukes de Hazzard". La opción era lógica, considerando que esta serie es casi un culto entre numerosos fanáticos. Lo que revela algo sobre los fanáticos, y no algo bueno precisamente. Porque la serie era mala de cojones desde que salió, y de no ser por el autito (el General Lee), y por la prima Daisy (¡Catherine Bach, así es que, firrrrrrmmmmmm...!), no serviría ni como forraje para el ganado. Bueh, la serie original es un buen exponente de varios arquetipos de esa infracultura compuesta por primos que se aparean con primos (quizás ahí el ganchito de la "prima Daisy") llamada los campiranos, o por decirlo bien en yueséi, los redneck: está la música campirana folk-country, está el baladista de rigor, están los primos hablando arrastradito, está el ambiente semirrural, está el millonario ezque-texano... Con un material de base tan débil, cualquier cosa que inventara estaría más que bien. McG lo entendió bien con "Los ángeles de Charlie", y aparte de tomar la premisa inicial, hizo una peli bien actual, bien 2000, y le quedó una peli con el espesor de una planaria, OK, pero a cambio muy entretenida y llevadera. Aquí decidieron ser todo lo respetuosos al material original que se pudo, lo que al peso de una serie mala desde la semilla, le sumó la plúmbea cruz de la desactualización (¡y es que 20 años no serán nada, pero 25 son algo!). Así es como les fue.

¿Por qué verla?
-- Déjenme decirlo de esta manera. Si en una peli tienes chicas buenorras y con cara de tías cachondas como Jessica Simpson, Alice Greczyn, Nikki Grifin y Jacqui Maxwell (busquen en Google Image si no), y aún así aburre más que una maratón de caracoles, es que algo anda mal. Si tienes un tremendo autazo como el General Lee, y no te despierta nada que ande de aquí para allá y se ponga en plan saltamontes con cuanta rampa se le ponga por el camino, es que algo no funciona. Cuando tienes en papeles de apoyo a los venerables Willie Nelson y Lynda Carter (sí, la Mujer Maravilla herself) y no puedes sino soltar un bostezo de abulia, es que la máquina no está golpeando con eficiencia germánica, precisamente. Si el Gobernador del Estado viene interpretado por el gran (no sólo por tamaño físico) Joe Don Baker, y lo pones a hacer el tony en vez de darle un gran rol como se lo merece, es que tienes el cerebro lleno de boñiga de vaca. Y si quieres que los héroes de tu peli sean Seann William Scott y Johnny Knoxville, es que eres un especimen raro y extremadamente valioso de cretinez ambulante. El problema de esta peli es que se toma demasiado en serio, y por ende es demasiado respetuosa con una serie original que ya era una soberana bosta desde el día en que la parieron. La verdad, no se me ocurre ninguna razón para recomendarla. Ni siquiera puedo decir de esta peli que sea realmente mala. Sólo lenta como discurso de tartamudo. Aburrida, abúlica, soporífera. Ya me entendieron el punto.

IDEAL PARA: Días de insomnio.

jueves, 1 de mayo de 2008

"Shortbus" (2006).


-- "Shortbus" (título original), "Tu última parada" (título en México). Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: John Cameron Mitchell.
-- Actuación: Sook-Yin Lee, Paul Dawson, Lindsay Beamish, PJ DeBoy, Raphael Barker, Peter Stickles, Jay Brannan, Alan Mandell, Adam Hardman, Ray Rivas, Bitch, Shanti Carson, Justin Hagan, Jan Hilmer, Stephen Ken Jusick.
-- Guión: John Cameron Mitchell.
-- Banda Sonora: Yo La Tengo.

-- "Shortbus" en IMDb.
-- "Shortbus" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Es la sociedad en que vivimos. Todos tienen sexo y pasan el gran rato con él, y todos tienen cadáveres sexuales en el armario. Por ejemplo, una coreana cachas que hace con su marido unas perfomances de órdago, pero que como nos enteramos después, en realidad no ha tenido nunca un orgasmo. O el homie que prefiere macacársela y tragarse su propio semen, que tener sexo con su compañero el blablantín. La pareja de homies está a punto de venirse abajo porque uno es avasallador y quiere que todo sea de este modo o de otro, y el otro es una sabandija hábil para escabullirse por el costado, con una mirada de artista incomprendido que es de encargo. De la conversa subsiguiente, al final son los homies quienes terminan invitando a la terapeuta vivo-bien-sin-orgasmo-gracias-pero-qué-será-eso-igual, a un antro infecto llamado el Shortbus, en donde se dan cita toda las degeneraciones del NY post 9-11, cual nueva San Francisco pero sin el toque Village People. Al principio, la terapeuta no engancha bien con el ambiente, además que se transforma en el comidillo de hombres, mujeres y gente en medio de ambos, pero luego decide llevar hasta allá a su maridito, en particular cuando empieza a sentir una cierta pulsión por aquello del sexo en grupo... Además, empieza a relacionarse con una chica que se gana los centavos azotando en clave BDSM, pero que en el fondo es tierna y frágil... ya saben el resto. Por su parte, la pareja de homies incursiona en el quebradizo terreno del threesome, con un chiquillo, mientras que es espiada en clave voyeur por un vecino. Todos estos personajes empiezan a interrelacionarse entre sí, con curiosas y a veces devastadoras (y otras veces soporíferas) consecuencias.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A estas alturas del partido, Nueva York es casi una institucionalidad fílmica. La edad de oro del cine "here in NY" empezó en los '70s, con los realizadores alternativos cansados del LA noir-style, y encontró grandes voceros en gente como Martin Scorsese o Woody Allen. Pero algo pasó después del 9-11, quizás el doloroso trauma de sentir que ¡oh, sorpresa! hay gente allá afuera que nos odia por ser neoyorkinos (noooooo... ¿en serioooooo...?), que las pelis NY-style se han quedado estancadas en la descripción de lo que es la vida en esa urbe (pienso, por ejemplo, en "Confesiones a mi suegra", que podría haber sido perfectamente rodada unos diez años antes, en un "Pandillas de Nueva York" preñada de arcaísmo nostálgico sobre "los buenos y bárbaros tiempos", o en un Woody Allen cada vez más ingratamente fugitivo de la ciudad que lo vio crecer y comerse en sagrado matrimonio a su propia hija adoptiva). Lo quiera o no, "Shortbus" se inscribe en la línea del "Cine NY", por la sencilla razón de estar ambientada en ese lugar, demasiado canónico y pesado para desviarse de él con impunidad (es como el "Cine París", que debe tener Torre Eiffel sí o sí). El problema es que la peli quería ser una exploración sobre la vida del sexo en el mundo postmoderno, llevado al límite, en un mundo plagado por el miedo (el miedo al otro, el miedo a la persecusión, el miedo a los propios sentimientos), además de una crónica del Nueva York post-11... En resumen, esta peli quería ser demasiadas cosas.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Digámoslo desde ya. "Shortbus" promete mucho, pero cumple tan solo a medias. Trata de ser una película rupturista, la peli de sexo para acabar con todas las pelis de sexo... y así no funciona. Porque el sexo aquí es simplemente chocante, alienado, desafectado. Puede que para algunos el sexo sea así. Pero no TODO el sexo es así. Hay aquí una típica pretensión cultureta, de tratar de ser omnicomprensivo para agotar un tema en particular, en particular uno que resulte sensible a las audiencias, pero plantearlo de una manera tan sesgada, autorreferente e intelectualoide, que en definitiva es un intento de llevar lo particular a lo general (o sea: mi visión de mundo no es sólo una visión de mundo, sino LA visión de mundo que debes adoptar, tú, pobre pagano). Ahora, si te gusta el sexo chocante, alienado, desafectado, y sobre todo crudo, aquí estarás bien...

-- Por lo menos hay buenas chicas, en glorioso technicolor. Algo es algo. También hay chicos, pero la mayor parte de ellos son gay, así es que no hay tanto aquí para el macho heterosexual, que digamos.

-- A pesar de que esta peli tiende a ser tediosa y lisérgica (consecuencia lógica de un guión que entrega demasiado espacio a la improvisación, del pretencioso dibujo de personajes que en varios casos se queda en boceto y cliché, y de la manera de emparejar y desemparejar personajes que no tiene nada que envidiarle a "Melrose Place"), hay un momento que, no diré redime a la peli entera, pero sí le suma méritos. En el tugurio Shortbus aparece infiltrado un viejito que, ¡sorpresa!, es nada menos que un ex alcalde de Nueva York, que en la década de los '80s, al tiempo que era gay dentro del closet, tenía que lidiar con el fantasma desconocido del SIDA y con los grupos que le acusaban de no hacer lo suficiente; el discurso del ex alcalde es desolador, es uno de los mejores reflejos de lo que significa vivir con miedo, y de tratar de sobreponerse no sólo a circunstancias adversas, sino a seres humanos adversos. Parece mentira que una escena tan bella y poética como ésta (además, hermosamente interpretada por Alan Mandell, actor no demasiado conocido y con no demasiado currículum para sus veteranos años, del que ojalá alcancemos a ver algo más antes de que el vejete se muera), se encuentre inserta en una peli en definitiva tan mediocre como ésta.

IDEAL PARA: Culturetas enamorados del cine rupturista.

"La virgen de los sicarios" (2000)


"La virgen de los sicarios". Dirigida por Barbet Schroeder. Protagonizada por Germán Jaramillo, Anderson Ballesteros, Juan David Restrepo, Manuel Busquets, Wilmar Agudelo, Juan Carlos Alvarez, Jairo Alzate, Zulma Arango, José Luis Bedoya, Cenobia Cano, Eduardo Carvajal, Olga Lucía Collazos. España / Francia / Colombia. Año 2000.

¿De qué se trata?
Colombia. En un departamento de estilo más o menos familiar para nosotros los latinacas, hay una fiesta "de ésas". Club de Toby. Men only. Fernando está feliz de regresar a Medellín, y más feliz aún porque tiene un bombón con pito incorporado sobre su cama. Fernando se come su bombón, y resulta que le quedó gustando. Así es que se lo lleva a su departamento, mira que en Medellín a veces hay días nublados, y es necesario con qué abrigarse en la cama... Pero entonces descubre que su precioso bombón, que responde al nombre de Alexis, tiene algunas pulgas bajo la correa. Por ejemplo, escucha música heavy a todo el volumen del equipo. O de cuando en cuando pasa gente alrededor suyo que trata cordialmente de enviarlo a fertilizar narcisos bajo una cómoda lápida. O que él mismo, por cualquier pequeñez, saca su arma y arregla cuentas a tiros. Al principio, Fernando se espanta lo suyo porque, rediez, es que Medellín no era así, hombre... Medellín era bonito, tranquilo, sosegao, y mira en lo que me lo han convertío, pues... Pero como le gusta el asuntillo con el chico, pues bien, se aguanta, y hasta empieza a disfrutarlo. En mala hora. Porque si te metes con Medellín, chico, entonces Medellín se mete contigo, y tú no quieres que Medellín se meta contigo, brother...

El espíritu de los tiempos.
¡Ah, los lejanos días del boom! Durante la segunda mitad del XX, con la influencia de Gabriel García Márquez y sus "Cien años de soledad", Latinoamérica evocaba un continente soñoliento y más inmutable que la Historia de China, una cosa estilo "El amor en los tiempos del cólera", o "Como agua para chocolate" o similar. De tarde en tarde salían narcos desde Latinoamérica, como el malvadísimo villano de "Fuerza Delta 2" o el de su contemporánea "Licencia para matar", pero eso no era toda Latinoamérica tampoco. Un buen día, una novela de un escritor llamado Fernando Vallejo, lo suficientemente apreciado por los culturetas como para que quizás, sólo quizás, algún día el General Gato le digne de hacer una visita a sus libros, cayó en las manos de Barbet Schroeder. Y éste decidió que quería hacer ese guión. Y lo llevó al cine. Sí, ya sé lo que están pensando. Un director francés que ocasionalmente ha reculado en Hollywood, haciendo una peli sobre Latinoamérica. Y no, no voy a defender ningún proteccionismo cultural, o ningún "Latinoamérica para los latinoamericanos". Si un director extralatinaca muestra la realidad latina y adapta una novela latina mejor que los directores de acá, sobrados en su soberbia "vengo de la Academia de cine y soy muy cultureta y qué", pues que así sea. No seré yo quien pierda el tiempo viendo los barruntes pseudoculturales de los defensores del proteccionismo cultural.

¿Por qué verla?
-- Partamos por la dirección. Está más que bien dirigida. No es una sorpresa. Barbet Schroeder, en activo desde filmes como "Sing-Sing", y que se ha hecho de un nombre con pelis como "Mariposas en la noche" o "El misterio Von Bülow", y que después intentó deslizarse con éxito más o menos relativo al cine hollywoodense más comercial ("El beso de la muerte", "Mujer soltera busca", "Medidas extremas", "Cálculo mortal"), aquí le dio una patada al tablero, cambiando Europa o Estados Unidos por Latinoamérica, y entregando una potente visión sobre la realidad colombiana, y latinoamericana en general, que no tiene concesiones de ningún tipo. Schroeder usa para rodar la cámara digital, por ese entonces una innovación procedente del movimiento Dogma, y le confiere con ello un grado de realismo y dureza aún mayor a una peli con un argumento ya de por sí crudo. Tampoco trata de retratar un Medellín ezque-Hollywood, lleno de glamour o con toques coloniales para que huela a realismo mágico; las calles y casas de Medellín que muestran podrían ser como locación casi cualquier escenario latinoamericano, de no ser por el peculiar sonsonete cantadito con el que hablan los colombianos. Con lo poco que había en términos de cantera de materiales, Barbet Schroeder se las arregla para extraer el máximo del ambiente y los escenarios, y recrea una gran historia.
-- La peli es una crítica contundente a muchas cosas. Desde luego que a la violencia desatada en Medellín, y al narcotráfico que, aunque casi invisible en la peli (otro punto a favor, no muestra la ciudad con el clásico retrato narcobananero hollywoodense), pareciera cruzar sus fibras por todos los personajes, de una manera u otra. Pero también es una durísima crítica a la intelectualidad latinoamericana. Fernando, el prota, es un escritor que viene desde España a recuperar el Medellín de su infancia, y es absolutamente incapaz de entender que las cosas han cambiado, y cuando por fin entiende, no se le ocurre nada mejor que sumergirse en el gusto de la jauría por la sangre humana. Y antes de hacerlo, se dedica a pontificar urbi et orbi como si él fuera el máximo dechado de la moral humana (¿a cuántos catedráticos universitarios y filósofos latinacas no me recuerda eso?). Emblemático en ese sentido, es su incapacidad para apreciar la música metalera que su bienamado trae, asunto que resuelve de una manera bien poco civilizada y más bien troglodita, cual es simplemente arrojar el equipo de música a la calle, sin pensar en que dicho equipo podría haberle servido a alguien más, o simplemente que con su acción hubiera podido machacarle la cabeza a un transeúnte (¡gran conciencia social, filósofo, gran conciencia social!). O de cómo no se es capaz de apreciar la música punk, hasta que ésta desaparece... Pero sí que trata de hacerle tragar al pobre muchacho sus sesiones de Maria Callas que, maestra era ella, por supuesto, pero que el chico acepta más bien porque si no, a la calle de nuevo a tratar de sobrevivir como se pueda, ante lo cual se limita a comentar que chilla como si la estuvieran ahorcando... O sea, en resumidas cuentas, tenemos una peli de denuncia y crítica social, pero sin héroes que nos muestren el otro lado. Hay que ser valiente para rodar una así, en estos tiempos...
-- El asuntillo ése del ñiruñiru hombre con hombre está más que bien resuelto. La relación homoerótica podría parecer un reclamo publicitario para que la vean los culturetas, ahora que la reivindicación de lo gay está tan de moda por contestatario, pero la peli está planteada de manera tal, que no podría funcionar de otra manera, de manera que ese elemento se transforma en imprescindible para la buena marcha del relato. Y tampoco trata de explotar el morbo de la situación. La peli es sobre un Medellín deprimido por la violencia, no sobre relaciones eróticas, y en esto la peli sigue una línea brillante, manteniendo los equilibrios entre lo provocativo y lo conservador.
-- La visión de lo religioso en la peli también es más que peculiar. Parece casi mentira, pero seguramente es así, que los bribones y los sicarios también tengan Dios al que rezarle. Y hasta le consagren sus balas (¿no se supone que los humanitos del otro lado también son Hijos Suyos?). El propio Fernando, ateo militante, también llegado el minuto se encuentra extraviado, desamparado por la Divinidad. No hay verdades ultramundanas reconfortantes ni éticas con moralina de peli Disney. Si Dios existe, en esta peli es claro que se ha olvidado de Medellín.

IDEAL PARA: Espectadores valientes que se atrevan con pelis incómodas, y políticamente incorrectas, mucho más que las pelis que se supone son políticamente incorrectas.

domingo, 27 de abril de 2008

"Justo en la mira" (2008).


-- "Vantage Point". Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Pete Travis.
-- Actuación: Dennis Quaid, Matthew Fox, Forest Whitaker, Bruce McGill, Edgar Ramirez, Saïd Taghmaoui, Ayelet Zurer, Zoe Saldana, Sigourney Weaver, William Hurt, James LeGros, Eduardo Noriega, Richard T. Jones, Holt McCallany, Leonardo Nam, Dolores Heredia, Alicia Zapien.
-- Guión: Barry Levy.
-- Banda Sonora: Atli Örvarsson.

-- "Justo en la mira" en IMDb.
-- "Justo en la mira" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Salamanca, Ezpaña. Para el Presidente de los Estados Unidos de América es un día muy chupi, porque conseguirá por fin que la Santa Liga firme un convenio para destruir al terrorismo a nivel mundial (¿no había visto esto yo en la quinta temporada de "24"?). La prensa está hecha enjambre, cubriendo el evento. Todo sale programado como un relojito, a la manera yanki, e incluso se dan el lujo de hacer entrar en cintura a cierta periodista que en vivo tiene la indelicadeza de ¡ups! recordar que en el resto del mundo, not everybody loves U.S.A. Pero de pronto, todo eso cambiará. Porque el Presidente del Mundo, el Más Bueno Y Noble De Los Seres, se adelanta hasta el podio, y antes de empezar el discurso, viene el CHUT CHUT de un disparo, y cae tirado. ¡Oh, Dios mío, han matado a Kenny... Quiero decir, al Presidente de los Estados Unidos de América! Caos, confusión, empiezan a investigar desde ya, pero antes de conseguir otra toma... ¡¡¡BRUUUUUUMMMMMM!!! Todo vuela por los aires. ¿Qué rayos está pasando? Ocho personajes tienen la clave, ocho personajes poseen las piezas del acertijo, y juntas, nos mostrarán quién es el satánico hereje que se ha atrevido a atentar contra... ¡¡¡¡¡¡UUUAAAAAÁ!!!!!! ¡¡¡¡¡¡AMÉRICA!!!!!! ¡¡¡¡¡¡UUUAAAAAÁ!!!!!! ¡¡¡¡¡¡UUUAAAAAÁ...!!!!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Pasado el 2001, las cosas ya no son seguras nunca más. En los pacíficos '90s, parecía que el futuro iba a ser bucólico y pastoril. Estaban por supuesto esos peregrinos problemas medioambientales, pero ya se resolverían. ¿Acaso la Humanidad no había ido en peregrinación hasta Montreal y Kioto para firmar sendos acuerdos que permitieran contener el Armagedón, así como antes Rocky Balboa había conseguido derribar al Oso Ruso clavándole un "Rocky IV" en la cara a la máquina rrrusa y sus jefazos del Politburó? Pero después de una década, echaron abajo las Torres Gemelas, y los yanketas descubrieron, para su estupor, que ¡oh, sorpresa! parece ser que en el resto del mundo hay gente que... ¡horror! ...los odia. ¡A ellos! ¡Al Regalo De Dios Para La Humanidad! ¡A la Tierra de las Oportunidades, The Land Of The Brave And The Free! Y es que los yanketas desde siempre han tenido más que un pequeño problema en el sutil arte de la perspectiva múltiple (¿han visto alguna vez un pintor cubista yanki?). A tanto llega este no entender que existe más perspectiva que la propia, que en los años subsiguientes vino la fiebre blogger y los yutubes, y cualquier Chris Crocker sale hablando de SU punto de vista (sí, el tipo que dice "Leave Britney alone NOW... I MEAN IT!!!"). Durante los siguientes años, Estados Unidos se embarcó en una heroica cruzada en contra de los malvados enemigos de la libertad y de la democracia, le reforzó el voto de confianza a un Presidente que mintió criminalmente desde su trono (al menos, en los '70s tuvieron la decencia de sacar a patadas a otro insigne mentiroso, a Richard Nixon, por un crimen harto más venial que desatar un armagedón internacional en una nación que nada tiene que ver con los terroristas)... para llegar ahora hasta un punto en el cual nadie sabe muy bien dónde están parados. Se necesitan nuevas construcciones, nuevos referentes, nuevas maneras de entender la política internacional, nuevas maneras de comprender lo que significa ser un yanketa de pro en estos tiempos en que ¡¡¡BUÁ, BUÁ!!!, nadie nos quiere... Se necesita que de ocho puntos de vista diferentes, pueda emerger una sola verdad. Unica, como la Torah, como el Evangelio, como la Palabra de Cristo. Signos de los tiempos, que lo llaman. (Por cierto, el título en inglés de esta peli, "Vantage Point", o sea, "Punto ventajoso", subliminalmente dice mucho más de lo que querría expresar).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta es una de esas pelis que son más significativas como reflejo de un tiempo y una época, como un testimonio arqueológico de lo que pensaba la gente el 2008, que como un ejercicio de buen cine. Porque el argumento es bastante irregular, y si miran bien las interacciones entre personajes, en los primeros veinte minutos pueden adivinar más que notablemente bien cuál es la "sorprendente" vuelta de tuerca final (o eso, o ya he visto demasiadas pelis del tenor, y me domino los resortes narrativos de este tipo de cine demasiado bien). El resto es, por supuesto, cortina de humo, y en su esfuerzo de ligar las historias de los ocho distintos puntos de vista, llevan el cortado y barajado de personajes hasta extremos a veces irrisorios en cuanto a forzar la historia. Tampoco ayuda las dispares actuaciones, con un Dennis Quaid al tope de la bandera como siempre, un Forest Whitaker quizás un poco reblandecido, una Sigourney Weaver un tanto desaprovechada, un William Hurt en un rol que no le permite actuar a sus anchas como se merece, y un Matthew Fox con una actuación indigna de mala, encontrándose como está en medio de tantas luminarias que nos han entregado tantos y tan señalados momentos (y yo pensaba que sólo como prota de "Lost" actuaba mal...). Esta peli es un interesante ejercicio de estilo, claro está, pero no resiste la comparación con el clásico del género "así fue tu testimonio y así es el mío", cuyo clásico imperecedero, y al mismo tiempo pesada losa para los wannabies subsiguientes, es el "Rashomon" de Akira Kurosawa. Por alguna razón (¿necesidad de verdades objetivas a partir de la intersubjetividad de las personas, como decíamos, quizás...?), este tipo de cine se ha vuelto algo más popular desde el 2000, si por popular entendemos un par de ejemplos aislados como picos alpinos, rodados con algunos años de diferencia ("Héroe" y "La verdadera historia de Caperucita Roja"). Es el latazo con estas pelis: debido a que no son simples divertimentos, sino pelis con pretensiones (pretensiones formales, al menos), se ven en el predicamento de ganar o morir en el intento. Esta peli no muere en el intento, pero tampoco es una vencedora. No tiene ningún detalle especialmente criticable, pero hay una sensación como de que se esfuerza demasiado, y algunas resoluciones caen en lo caricaturesco. Lo penoso del caso, es que sigue siendo una de las mejores pelis en cartelera en el comienzo del 2008. Lo que no es para darse con una piedra en el pecho, precisamente.

IDEAL PARA: Pasar un rato distendido jugando al detective ("¿quién lo hizo?"), y hacer un poco de lectura sociopolítica sobre la evidente angustia metafísica existencial de los yanketas, en un mundo multicultural y multitestimonial en donde ellos no son la Palabra de Dios ya nunca más (si es que acaso lo fueron alguna vez).

"Héroe" (2002).


-- "Hero". China / Hong Kong. Año 2002.
-- Dirección: Zhang Yimou.
-- Actuación: Jet Li, Tony Leung Chiu Wai, Maggie Cheung, Zhang Ziyi, Daoming Chen, Donnie Yen, Liu Zhong Yuan, Zheng Tia Yong, Yan Qin, Chang Xiao Yang, Zhang Ya Kun, Man Wen Hua, Jin Ming, Xu Kuang Hua, Wang Shou Xin.
-- Guión: Li Feng, Wang Bin y Zhang Yimou.
-- Banda Sonora: Tan Dun.

-- "Héroe" en IMDb.
-- "Héroe" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Siglo III a.C. China se desangra en una serie de guerras entre siete grandes reinos. Sólo un hombre con voluntad de hierro y puño de acero podrá conseguir que esos levantiscos reinos puedan unificarse y vivir en paz. Ese hombre es el Rey de Qin. Sin embargo, hay una serie de rebeldes empeñados en que China siga fragmentada en numerosos reinos independientes, parece ser que porque la libertad vale la pena de derramar la sangre, etcétera. Un oscuro prefecto de una provincia hundida en lo más apestoso del reino de Qin llega a la presencia del Rey de Qin, y presenta evidencia de que ha dado buena cuenta de tres de esos asesinos, los más peligrosos de todos. Complacido, el Rey de Qin se dedica a escuchar la historia. El prefecto Sin Nombre (ni que fuera Clint Eastwood, oigan) se dedica entonces a contar cómo derrotó primero a uno en un duelo con música y lluvia, todo muy poético miren ustedes, y luego cómo se las arregló para indisponer poco a poco a los dos guerreros restantes. La historia parece convincente, pero el Rey de Qin es inteligente y mira por debajo del agua, y pronto descubre algunos puntos débiles. ¿Estará realmente el prefecto diciendo la verdad? ¿O no será quizás todo parte de una trama profusamente elaborada...? ¿Qué se proponen en verdad los tres asesinos...? ¿Y qué pasará con el Rey de Qin y el destino de China...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque de larga data en China, el llamado Cine Wuxia ingresó en el imaginario occidental a partir de "El tigre y el dragón", en un curioso ejercicio de retroalimentación. Es que verán, un poco antes "Mátrix" se había inspirado en el Cine Wuxia, y en el cine de artes marciales en general, para las piruetas de sus ciberguerreros en bullet-time y todo eso, y con ello había pavimentado el camino para que a Occidente llegara el Wuxia de toda la vida (de toda la vida de China, al menos). Ni corto ni perezoso, Zhang Yimou, que años antes venía amenazando con hacer una gran película épica sobre la primera unificación de China, se sumó. Este es el resultado. Uno agresivamente militarista y prochino, pero que por su carácter épico prendió bien en Estados Unidos y se transformó en el primer filme no yanki en llegar al primer lugar de la lista de utilidades en su fin de semana de estreno.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una típica peli wuxia. O sea, tiene harta pelea a espadas con técnicas de artes marciales, con guerreros haciendo el canguro. Para quienes han seguido la secuela de éxitos wuxia pergueñados para público occidental como "El tigre y el dragón" o "La casa de las dagas voladoras", pues está bien. Más que bien.

-- Hay un detalle que puede ser un mérito o un defecto, según se mire. Y es que la película simplemente no puede ser más ampulosa. A cada minuto trata de ser titánica, más grande que la vida, etcétera. Todos los personajes son grandilocuentes, todas las peleas son derroches de habilidad, todos los diálogos son para la posteridad, todas las situaciones son metafísicas. Tanta ampulosidad es por lo general receta segura para el desastre (ahí tienen "Troya", por ejemplo). O sea, si hasta el venerable William Shakespeare le daba tregua a sus tragedias para introducir a los personajes graciosos de rigor, pues algo habría que aprender, ¿no? La película derrocha riqueza, es cierto, pero no todos los ricos saben ser ricos, y muchos de ellos no pasan de la condición de "nuevo rico", precisamente...

-- Siguiendo con lo de ampuloso. A Zhang Yimou no se le ocurrió nada más inteligente que hacer una peli con distintos puntos de vista y distintas narraciones. Para el grueso público, inculto e ignorante en el 90% de los casos, eso puede pasar, pero para el que sabe un poquito más (¡MIAU!), eso huele a "Rashomon" a medio planeta Tierra de distancia, con el agravante de que "Rashomon" iba de una investigación criminal con un crimen y con samurais... Al menos en "Los sospechosos de siempre" y en "La verdadera historia de Caperucita Roja" se lo trufaron más, para que pasara sin complicaciones este guiño cinéfilo (de "Justo en la mira", mejor no hablemos). Y lo siento, pero no me creo eso de que sea un homenaje. Considerando la ampulosidad de la peli, en donde cada minuto es más ciclópeo que el anterior, me cuesta pensar que Zhang Yimou no pretendía reinventar la rueda o poco menos.

-- El apartado visual es espectacular. "Héroe" es la película de mayor presupuesto en la historia china hasta la fecha, y eso se nota. Los paisajes son hermosísimos, los despliegues de extras con armadura son todo lo buenos que se pueden pedir (mejor que en "Las dos torres", y es que aún hay cosas que con CGI no se pueden conseguir bien, y eso por no decir a años luz de "Corazón valiente", que en su época había marcado un hito al respecto). El trabajo de fotografía es simplemente impecable, en particular por el uso del cromatismo. Si hay una buena razón para ver esta peli, seguramente es ésta.

-- En el apartado ideológico, la peli es bastante ambigua. Ha sido leída, y no sin razón, como una apología del fascismo chino. Y es que aunque no se lo llama por nombre, el Rey de Qin no es otro sino Qin Shi Huangti, uno de los más tenebrosos tiranos de todos los tiempos, un hombre que construyó la Gran Muralla China sobre las espaldas y la sangre de miles de campesinos, que mandó a quemar todos los libros antiguos salvo los de medicina y astrología para iniciar la cultura china desde cero (idea que le seguirá pareciendo buena a Mao Tsé Tung, veintidós siglos después), y que ordenó una persecusión contra los monjes budistas que incluía enterrarlos vivos y que nada tiene que envidiarle a célebres perseguidores de cristianos como Nerón o Diocleciano. Ninguno de estos aspectos aparece en el filme, por supuesto. Sólo aparece el Qin Shi Huangti más grande que la vida, dispuesto a llevar paz por medio de la espada a los rebeldes reinos que se niegan a su autoridad. En su época esto fue muy criticado, aunque en realidad no es nada que no aparezca en filmes agresivamente proyankis como "Top Gun" o "Aguilas de acero", sin que esto les quite el carácter de pelis entretenidas y palomiteras; quizás cuando se trata de instaurar la dictadura estadounidense mundial, la peli está bien, pero si es la dictadura china mundial, está mal; aunque para el resto de los mortales, cualquiera de las dos puede pasar como el tagline de "Alien contra Depredador": "gane quien gane, nosotros perdemos". Comentarios políticos aparte y volviendo a la peli, se permite algunos sibilinos comentarios acerca del poder, algo que un teólogo medieval quizás resumiría en la fórmula de "¿se puede pelear contra el diablo con las armas del diablo?". El Rey de Qin propone la aniquilación de la independencia política de todos los reinos por medio de la espada y la sangre, pero a los asesinos no se les ocurre nada mejor que destruir el militarismo de Qin por medio del uso de más espada y el derramamiento de más sangre. Finalmente, el estado de gracia lo alcanzarán quienes comprendan que no todo puede arreglarse por la violencia, y que como teorizó algún académico militar germánico del siglo XIX, "puedes hacer de todo con las bayonetas, excepto sentarte en ellas". La paradoja es que el entrenamiento en el uso de la espada, convirtiendo a tu cerebro y tu corazón en uno con tu arma, debería llevarte a renunciar al uso de la espada. Marco Aurelio, el Emperador filósofo romano que escribió los "Pensamientos", habría estado muy de acuerdo con esto (bueno, por algo lo mató su hijo Cómodo no una sino dos veces, en las pelis "La caída del Imperio Romano" y en su remake bastardo "Gladiador").

-- Los actores son más o menos tópicos. O sea, aparece Jet Li haciendo el Jet Li, Zhang Ziyi haciendo la Zhang Ziyi... No niego que allá donde va, Zhang Ziyi se ve enormemente vistosa, y más aún con ciertas fotos en bikini rojo que circulan por ahí, pero a veces uno se pregunta si en todas las épocas históricas de la pentamilenaria historia china hay una guerrera que se ha reencarnado una y mil veces, y que tiene el rostro de Zhang Ziyi... Quién sabe, a lo mejor ése es uno de los misterios insondables de la insondablemente misteriosa China.

IDEAL PARA: Ver una peli wuxia con reflexión histórica y política.

jueves, 24 de abril de 2008

"Rambo: Regreso al infierno" (2008).


-- "Rambo" (título original en inglés), "John Rambo: Regreso al infierno" (título en España). Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Sylvester Stallone.
-- Actuación: Sylvester Stallone, Julie Benz, Matthew Marsden, Graham McTavish, Reynaldo Gallegos, Jake La Botz, Tim Kang, Maung Maung Khin, Paul Schulze, Cameron Pearson, Thomas Peterson, Tony Skarberg, James With.
-- Guión: Art Monterastelli y Sylvester Stallone, basados en el personaje creado por David Morrell.
-- Banda Sonora: Brian Tyler.

-- "Rambo: Regreso al infierno" en IMDb.
-- "Rambo: Regreso al infierno" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Mientras ustedes, humanitos de pro, comen sus suculentos bifes y transitan en sus bellas avenidas con sus bulliciosos carritos, y nos compran el Whiskas nuestro de cada día en el supermercado, hay regiones en el mundo que se están desplomiciando. Como Birmania, por ejemplo, en donde los militares matan a la gente a santo de nada, porque sí, porque son sádicos y nos divertimos viendo como los nativos desactivan minas por el expedito medio de pasarles por encima a punta de pistola. Lejos de ahí, pero no demasiado lejos, siempre en la selva, un antiguo veterano de Vietnam trabaja cazando serpientes para los circos de exhibición de man vs. snake. No se sabe mucho de él, es hombre de pocas palabras y tiene ese rictus labial que Apollo Creed le metió a Rocky y le hizo decir eso de "¡¡¡Adriaaaaaannn...!!!" (¡ah, no, perdón, eso era en la franquicia de al lado!). Hasta que de pronto aparece un grupo de bienintencionados pijecitos que, en el nombre de un carpintero supuestamente resucitado en tiempos de las pelis de Sword&Sandals, van con rumbo a Birmania a enseñarles que... PUEDES TENER MÁS. Ya sabes, dales un poco de filantropía odontológica a los nativos y léeles un poco más de la Biblia de paso, y tendrás un mundo mejor... "John Rambo, nos han dicho que usted es el mejor, guíenos hasta allá". El otro dice lo obvio, que a Birmania no va, que ya el mundo tiene suficientes problemas y no necesita más muertos en el culo del mundo. Todo hubiera quedado ahí, pero desgraciadamente está la chica bonita y creyente que viene con las ñoñerías de toda la vida ("en algo tienes que creer"...), y que por supuesto se encarga de reblandecer el corazón de Rambo (o eso, o no hay peli, por cierto). Y éste, demonios, como si ya no estuviera viejo para esos trotes, por hacerse el galante guía su barca con los misioneros río a Birmania. Los pobres misioneros no tienen idea de en dónde se están metiendo: pronto, todo el ejército de renegados birmanos estará presto para capturarles y alimentar a sus cerdos con ellos. Y los pobres soldados del ejército de renegados birmanos tampoco tienen idea de en dónde se están metiendo: lo único que falta para que su país sea un infierno, es que viaje para allá, en misión de rescate... ¡¡¡John Rambo!!! Sí, estos pobres desgraciados no vieron la escabechina que Rambo y los Freedom Fighters hicieron en Afganistán, todo para salvar a su antiguo Coronel de Ejército, así es que... ¿qué no hará por una chica que le ha perturbado el corazón...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Ya los creíamos sepultados en el ataúd de Drácula, per secula seculorum, como brillantes joyas del cine de aventuras y de acción, pero se niegan a morir. Y es que en esta era de YouTubes en donde cualquier Chris Crocker puede llegar a tener una relativa celebridad y, peor aún, ser fuente de inspiración para las nuevas generaciones, cuales Alejandro, César, Genghis o Napoleón de nuevos imperios multimedia, su presencia es más necesaria que nunca. Me refiero, por supuesto, a los grandes héroes del cine ochentero, eso que obraron como un puente entre la vieja tradición épica y heroica de toda la vida, y los nuevos universos narrativos de Internet. El período 2007-2008 marca así el regreso de John McClane ("Duro de matar 4.0") y de Indiana Jones ("Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal")... Y Sylvester Stallone no iba a ser menos, en particular porque el gran musculito ochentero que fue Schwarzenegger está metido en política, y Jean-Claude Van Damme nunca fue un competidor serio (además de que, salvo por "Cyborg", cae más del lado tempranonoventero que ochentero del calendario). Ya hizo la hazaña de detener el reloj, aguantándose las várices en los brazos, con "Rocky Balboa", y ahora regresa con su otro gran héroe a forrarse. Y no se diga, ya que "Rocky Balboa" era el cierre de una franquicia, para no quedarse sin nada ya ha dicho que quizás, sólo quizás, dependiendo de cómo marche la taquilla, haya un Rambo 5 o algo así... Ya veremos, Stallone, ya veremos hasta dónde te aguantan. (UPGRADE 2010 - Hasta bastante, que se inventó una nueva posible franquicia con "Los indestructibles", y se está forrando de lo lindo con ella el vejete).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de Rambo. ¡Por Bastet, es una de Rambo! ¡Eso debería significar ALGO, demonios! Para bien o para mal, Sylvester Stallone matando charlies (o birmanos, en este caso) con su cara de pobrecito buen chato, es casi un icono cultural. Y es relativamente fiel al espíritu de la saga. Decimos relativamente fiel, porque eso de que veinte años no es nada queda bien para el tango, pero en el cine es una eternidad (la última, "Rambo III", era clavadita de 1988). Pero tenemos los mismos elementos: ex combatiente de Vietnam, alienado de su mundo, que sólo sabe degollar monos amarillos, al que tratan de chulear porque sí, porque los malos chulean a los buenos y punto, y que va a ponerles la frutería a cuatro por mero ejercicio de demostración, y que viene interpretado por el Gato Silvestre Talón. A partir de este piso, uno no debería esperar un gran ejercicio de cine arte, y todo lo demás es ganancia, así es que vamos a los puntos fuertes.

-- Violencia gore. A raudales. Se dice que matan más gente en esta peli que en las tres entregas anteriores completas. No lo sé, no los conté, pero me es verosímil. Porque de que vuelan cabezas, vuelan. Y brazos. Y piernas. Y vísceras no porque no alcanzan a verse en pantalla, en medio del humo de las explosiones, pero de seguro también. La violencia acá no es como en las pelis de la última hornada, todo estilizado y bonito. La violencia aquí es sucia, directa, depredadora. Matas o mueres. Y mueres de manera cruel. Punto. Nada de muertes bonitas, gloriosas o poéticas. Te llegó la china, y eso sería todo. Ya no las hacen así...

-- La ejecución de la peli es bastante buena. No diré nada del argumento, cuyo desarrollo a veces es bastante bueno (la escena en que Rambo está llevando a los ingenuotes cristianos en su barca por el río, incluyendo el incidente con los piratas, es cine en estado puro), y a veces bastante cutre (esos villanos de opereta puestos ahí porque alguien tiene que ser el cabrón que muera al final, esos mercenarios estereotipados)... Pero Sylvester Stallone no se complica contando una historia bigger than life, sino que va al grano, al hueso, mostrándonos a distintos personajes alineándose hasta que Rambo haga lo suyo, o sea, matar monos amarillos. La virtud de Stallone como director, y que lo hace grande en estas lides, es que no trata de esforzarse haciendo el mejor cine del mundo, sino que elige la manera más directa y sobria de contar su historia (algo de esto habíamos visto ya en "Rocky Balboa"), va al punto, y si bien trata de decir cosas trascendentes, no busca machacarnos con moralejas y tonterías. Si el público pesca el asunto, bien. Si el público no lo hace, por lo menos que disfrute la carnaza. Con esos ladrillos no se edifican templos gargantuescos estilo Ramsés II, pero sí casas baratas, firmes y sólidas, que a su humilde manera, resistirán mejor el paso del tiempo que el cine de otros exhibicionistas que deberían serrrrrr... (Michael Bay, hablo de ti...).

-- Al final del día, ¿qué queda de la peli? Una sensación amarga. La peli es verdaderamente cruda no porque apilen los muertos con bulldozers, ni porque los muertos pasen a ocupar su respectivo cofre partidos en 206 pedacitos, uno por cada huesecillo del cuerpo. La peli es cruda porque plantea muy seriamente que el infierno existe, que lo creamos los propios seres humanos, y ni las mejores intenciones pueden rescatarlo. Es claro en la peli que Birmania está que arde, pero la solución no la pueden traer los ingenuotes cristianos meapilas que juran sobre la Biblia que por ir ellos, los lindos y favorecidos por el Reino, a evangelizar a esos pobres paganos, ellos renunciarán automáticamente a la violencia (bueno, los hay en todas las confesiones, y ateo/agnósticos también). Tampoco la traen los Rambos que sólo pueden oponer su propia violencia a la violencia del infierno (los Rambos, los Bush, los Osamas...). La conclusión final pareciera ser que esos agujeros en el mundo existen, que también existen esos pobres desgraciados que están en ellos, que caen en ellos, o peor aún, que van a meterse voluntariamente en ellos, y respecto de los cuales incluso el heroísmo de un solo hombre nada puede hacer. Para peor, ¿hasta qué punto Rambo es un héroe? En las pelis anteriores es claro que lo era, pero aquí, ¿qué motiva a Rambo para abandonar su semirreclusión, e ir de regreso al infierno? ¿Que lo dejen en paz, como en "Rambo"? ¿Su patriotismo, como "Rambo II"? ¿La amistad, como "Rambo III"? No. Aquí un desengañado Rambo, que ha visto lo peor de todos los mundos y ya no puede estar en paz en ninguna parte, sino lejos de la civilización y los seres humanos, descubre que está hecho para matar, y para nada más. Y no se siente orgulloso de eso. Pero no puede evitarlo. Haciendo un poco de metalectura, Rambo en esta peli no es un héroe, sino un ser humano empujado por las circunstancias hacia el abismo. Dicen que si te asomas al abismo, el abismo también te mira de vuelta a ti. Algo de esto hay en la peli. En ese sentido, a pesar de todas sus irregularidades, sus baches y lo predecible de su curso, esta peli presenta una fina iluminación, que no siempre en el clásico cine de acción "bien vs. mal" está presente. No por nada, estamos en la resaca de la Era Bush, los yankis están empezando a mirar un "¡qué hicimos!"... Y "Rambo: Regreso al infierno" plantea subrepticiamente este tema. Todo esto es fuerte, y aún más si se considera que Sylvester Stallone, guionista, prota y director, es un republicano de pro, de apoyar a John McCain y todo. Y llega mucho más lejos en este, su último empeño hasta la fecha, que Steven Spielberg con "Munich" o "La guerra de los mundos", por citar a un director mucho más reconocido y de connotación más humanista, y que en esto de pontificar, obtiene resultados mucho menores (y eso que va como con intención).

IDEAL PARA: Hacer un poco de metalectura sobre el ocaso de la Era Bush, los que gustan de leer entre líneas, y ver carnaza a lo bruto, el resto de la parroquia.

"Marea roja" (1995).


-- "Crimson Tide". Estados Unidos. Año 1995.
-- Dirección: Tony Scott.
-- Actuación: Denzel Washington, Gene Hackman, Matt Craven, George Dzundza, Viggo Mortensen, James Gandolfini, Rocky Carroll, Jaime Gómez, Michael Milhoan, Scott Burkholder, Danny Nucci, Lillo Brancato, Eric Bruskotter, Rick Schroder, Steve Zahn.
-- Guión: Michael Schiffer, sobre una historia de éste y de Richard P. Henrick.
-- Banda Sonora: Hans Zimmer.

-- "Marea roja" en IMDb.
-- "Marea roja" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El mundo es un lugar peligroso para vivir. Fuerzas rebeldes de Chechenia han conseguido propagar la rebelión hacia otras repúblicas centroasiáticas. En respuesta, Rusia ha ordenado una serie de bombardeos estratégicos. Preocupados por las pérdidas humanitarias, Occidente ha decidido "¡Bagdad nunca más!", y corta toda ayuda económica. El Presidente de Rusia cede, pero un líder nacionalista, ancestro lejano de Vladimir Putin, se toma una base de misiles atómicos y amenaza con un ataque nuclear en toda regla contra Occidente. Ahora, la primera y última línea de defensa de Estados Unidos, el poderoso submarino nuclear USS Alamaba, sale con rumbo a la Mar Océana, cargando en su vientre unos cuantruhay bebés Tridente para crear bellos honguitos nucleares en suelo ex soviético. Los encargados de la misión son el capitán Frank Ramsey, para quien la marina es toda su vida y se comporta como un fiero lobo de mar, y su segundo el recientemente atachado lugarteniente Ron Hunter, quien es el Chico Teoría que procede de Harvard y tiene un decodificador de reglamentos por cerebro. Las relaciones parten en paz armada, pero progresivamente escala la tensión, hasta que un mensaje incompleto procedente de tierra firme los pone frente a una disyuntiva: ¿deben sumergir a la entera Unión Soviética bajo diez cabezas nucleares Tridente, o deben deponer el armamento y regresar a casa? Ambos lucharán por el control del mando a bordo del submarino. El objetivo: cumplir del mejor modo sus órdenes. Ordenes que, de ser mal cumplidas, podrían desatar la Tercera Guerra Mundial... o impedirla.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1990, los productores de Paramount se llenaron los bolsillos de dinero con una peli de submarinos, basada en una novela de Tom Clancy, llamada "La caza del Octubre Rojo". El productor Jerry Bruckheimer, siempre con buen olfato para buscar dónde estaba el dinero, decidió que rodando otro thriller militar con submarinos la hacía de oro. "La caza del Octubre Rojo" estaba basada en una novela anterior de Tom Clancy de plena Guerra Fría, así es que se veía la tensión soviéticoestadounidense, pero ahora el esquema debía ser distinto, así es que el trasfondo no son los malvados soviéticos comeniños, sino la inestabilidad política en Asia Central, lo que es en cierta medida signo de los tiempos, pero por otra parte, los milicos de gatillo fácil siempre la han tenido simple para encontrar pretextos; dos años después, en "El chacal", seguirán considerando una buena idea retratar a la Rusia de Yeltsin como un nido de serpientes que amenaza la seguridad de los beatíficos USA (después, con Vladimir Putin a cargo, ya no se atrevieron, salvo en "24"). Para la labor, Jerry Bruckheimer optó por llamar a Tony Scott, quien ya le había llevado oro, incienso y mirra a su oficina pariendo para él exitazos como "Top Gun" o (¡¡¡AAAJJJ!!!) "Un detective suelto en Hollywood 2". El resultado, contra toda esperanza, resultó ser bastante bueno. Claro, en esos tiempos el señor Bruckheimer todavía tenía algo de preocupación por la calidad fílmica; de lo que vino después, mantendré informado a Su Señoría...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una del tándem Scott/Bruckheimer. Ambos parecen entenderse la mar de bien, y los resultados están a la vista en filmes como "Top Gun", "Un detective suelto en Hollywood 2", "Días de trueno", "Marea roja" o "Deja Vu". No quiere decir esto que hagan buenas películas, claro está (alguna de ellas lo es, de todos modos), sino que tienen una empatía natural. A Jerry Bruckheimer le interesa el cine over-the-top con imágenes chulas para venderlo al público y forrarse, y a Tony Scott le gusta hacer imágenes chulas, así es que están de lo mejor uno con el otro. Aparte de ser hermano del venerable Ridley Scott, Tony Scott había partido en esto del cine con esa pequeña joya glam darkwave que fue "El ansia", y desde ahí fue cimentando una carrera que, pues bien, digámoslo crudamente, se vendió a Hollywood... Los hermanos Scott tienen ambos fuertes preocupaciones estéticas, pero Ridley es más clásico y sobrio, con un mayor sentido de la mesura, mientras que Tony es más alocado y videoclipero, y por lo tanto, más desmesurado. El primero es el neoclásico; el segundo es el romántico. Pero... ¡Ah, sí! Estaba en "Marea roja". Esta peli tiene el sello del cine de Tony Scott, pero aquí está claramente contenido, con una imaginería absolutamente funcional a lo que se espera de un thriller de submarinos (en "La caza del Octubre Rojo", referente indiscutible para "Marea roja", el director era John McTiernan, el de "Duro de matar" y "Depredador", y la diferencia entre McTiernan y Scott es notoria), lejos de los delirios que lo llevarían por los senderos descarriados de "Hombre en llamas", "Domino" o "Deja Vu". O sea, tenemos a un Tony Scott conteniéndose a sí mismo por una vez en la vida, y haciéndolo como corresponde.

-- Washington vs. Hackman. ¿Tienen ustedes idea de la cantidad de gente considerada para sus roles (y que, sabiamente creyeron, los rechazaron)? Para the old seawolf se pensó en Al Pacino, Warren Beatty y Tommy Lee Jones, y para el jovencito chulo sabelotodo se consideró a Andy García, Brad Pitt y Tom Cruise. Repasen mentalmente el listado, y pregúntense si alguno de los precedentes habría podido conseguir el músculo de Denzel Washington y Gene Hackman. En aquellos años Hackman no tenía que probarle nada a nadie, pero aún así se comportó como lo que se espera de él, o sea, el duro quintaesencial que vimos en "Contacto en Francia" o "Superman", mientras que Denzel Washington aún era estrella en ascenso, y por lo tanto tenía que estar contenido y no desatarse como egolátricamente lo ha hecho en filmes posteriores. Bien mirado, sus interpretaciones son tan potentes que incluso consiguen tapar más de algún bache en el guión (el más notorio: ¿cómo es que mandan para una misión de dejar caer el Martillo de Dios nuclear sobre la antigua URSS, a un sólo submarino nuclear y sin ser escoltado por un submarino más ligero...?).

-- Desgraciadamente, el tema de la peli es demasiado real como para ser ignorado. La cuestión es que existen armas de destrucción masiva en cantidades para exterminar cuatro o cinco veces a la Humanidad completa sobre la Tierra. Unos pocos tienen acceso a ese botón. ¿Quién demonios dijo que esos pocos son los más calificados para soportar sobre sus hombros tamaña responsabilidad? Da escalofríos pensar que el tipo con acceso al botón rojo entre 2000 y 2008 es un fulano elegido no por su intelecto superior, por su (des)conocimiento de los asuntos internacionales o por su tolerancia y respeto hacia civilizaciones y culturas extrañas, sino por ser cristiano y poner cara de bonachón ante la TV (y robarse descaradamente las elecciones con la ayuda de su hermano el Gobernador de Florida). En esta peli, el capitán de un submarino y su segundo tienen la responsabilidad última de desatar el infierno nuclear, el cual cargará consigo un infierno nuclear de represalia, y así todos nos vamos a ya saben donde, al infierno precisamente. Y resulta que uno es un mamón trágometodoslosmanuales, y el otro es un milico de pensamiento unidireccional que no cree en la democracia sino en las medidas de fuerza. Estamos aviados así. Al final de la peli se nos informa que a partir de 1996, la orden final de lanzar misiles nucleares desde submarinos será enviada desde Washington, pero... ¿quién dice que en Washington hay gente más inteligente para tomar semejante decisión? En lo que va del 2000 a la fecha ya hemos tenido una muestra de esto. Una camarilla de tipos en Washington decidió que la Guerra Contra El Terror exigía invadir un país sobre el cual no había ningún informe que lo vinculara a Al Qaeda, como lo es Irak. El día de mañana, esa misma camarilla puede decidir que Rusia, España o Chile son potenciales blancos. Para nuestra fortuna, los dos últimos no disponemos de petróleo.

-- Grandes diálogos y escenas. La escena de la naturaleza de la guerra es estupenda, y consigue expresar interesantes ideas filosóficas en un tono coloquial de conversación natural, sin que parezca discursivo en ningún minuto. O ese gran diálogo de Gene Hackman: "Nosotros estamos para proteger la democracia, no para ejercerla". O cuando Denzel Washington agradece a uno de los hombres el haberle apoyado, y éste en respuesta le espeta un muy sentido "púdrete" ("screw you"). Y por supuesto, las escenas militaroides de rigor.

-- Hans Zimmer. El soundtrack que compone para esta peli es enormemente deudor de "La caza del Octubre Rojo" (¿una novedad, a estas alturas?), y aunque su himno no alcanza la majestuosidad del "Himno del Octubre Rojo" de Basil Poledouris, se defiende bastante bien (en particular si no se conoce el trabajo de Poledouris para la mencionada "La caza del Octubre Rojo").

IDEAL PARA: Ver una peli de militares con un profundo dilema político y ético, solventemente llevado por el equipo de dirección, producción y actuación.

domingo, 20 de abril de 2008

"Más extraño que la ficción" (2006).


"Stranger than Fiction". Dirigida por Marc Forster. Protagonizada por Will Ferrell, Maggie Gyllenhaal, Dustin Hoffman, Emma Thompson, Queen Latifah, Tony Hale. Estados Unidos. Año 2005.

¿De qué se trata?
Hay un individuo y su reloj. Una voz femenina en off nos relata su triste existencia. El individuo siempre se levanta a la misma hora, se cepilla siempre el mismo número de veces los dientes, cruza siempre la calle por el mismo punto, llega a la oficina y siempre le preguntan por un cálculo numérico nuevo y complejo que él siempre responde bien... Sí, no podía ser de otra manera, es un agente de la IRS, la temible oficina de impuestos del Gobierno de los Estados Unidos. ¿El único testigo? Un relojito de última generación que maldita sea para qué me compraste, si nunca me haces caso. Hasta que un día, algo pasa. El tipo está cepillándose confortablemente, y la voz nos informa que está en su cepillado 35, 36, 37... (siempre son 75) ...y el tipo se detiene. Piénselo. El tipo nunca se detiene de cepillarse o de hacer nada porque eso es una pérdida de tiempo (agente de la IRS, recordemos). (Debo confesar, no recuerdo en qué número iba el tipo de la peli, así es que puse 35, 36, 37 sólo por poner una secuencia de números consecutivos que fueran inferiores a 75, el ejemplo funciona igual, de todos modos). Y vuelve a cepillarse, 38, 39, 40... Y la voz lleva la cuenta otra vez... Y el tipo se detiene. POR SEGUNDA VEZ. Y pregunta "¿Quién está ahí?". Ahora empieza a entrar el cuco. Porque la maldita voz a veces se detiene y no se oye más, y a veces sigue narrando exactamente todo lo que ocurre en la vida del pobre sujeto. Y para empeorar las cosas, el pobre individuo de la IRS recibe la orden de practicarle una auditoría contable a una pastelería que es atendida por una joven terriblemente respondona, perturbadoramente bella (Maggie Gyllenhaal, por más señas), y que para colmo, no paga sus impuestos no por simple distracción, sino por un perfecto sentido de la desobediencia civil. O sea, no es el momento para estarse volviendo loco. De manera que visita a un psiquiatra ("esquizofrenia", dice el psiquiatra, "no me hablan voces, sino que oigo voces que narran todo lo que hago como una novela", dice el recaudador), y luego termina en la oficina de un escritor. A medida que las conversaciones chambonescas empiezan a avanzar, nuestro prota descubre entonces una terrible realidad. Porque él, el publicano de la IRS, es en realidad el personaje protagónico de la nueva novela de una talentosa y reconocida escritora, la cual, además, como rosario final, tiene la bendita costumbre de que en cada obra suya, el protagonista se muere al final...

El espíritu de los tiempos.
¿Qué es la obra narrativa? ¿Tienen alguna clase de existencia los personajes narrados? ¿Cuál es la relación del escritor con su universo narrado? ¿Es acaso el poeta un pequeño dios, como predicaba el venerable y siempre recomendable Vicente Huidobro? ¿O no es un pequeño dios, como le contestaba el vengativo Pablo Neruda? Preguntas éstas tan viejas como la Humanidad. O al menos como Aristóteles, quien consideraba que Homero era sobresaliente en el arte de contar bellas mentiras. Algo más tarde, Luciano de Samósata se despachurraba contra los mendaces escritores de supuestas "crónicas de viajes", escribiendo él mismo una estupenda mentira en su por otra parte magnífico "Viaje a la Luna" (la Humanidad se divide en dos grupos: los iluminados que han leído esa obra capital de Luciano, y los pobres desgraciados que vagan en las tinieblas y la oscuridad sin haber leído semejante joya literaria). Miguel de Unamuno le daba una pequeña vuelta de tuerca al asunto en su novela "Niebla", que por alguna razón (esperemos que de buena fe, y no por plagio), tiene un argumento casi idéntico a "Más extraño que la ficción". En "Niebla", recordemos, el prota vive una horrible historia de amor, al final de la cual, para colmo, y por meros propósitos narrativos, debe morir, y cuando se da cuenta de esto, el prota visita a Miguel de Unamuno himself para decirle que por qué demonios tiene que morirse, si él es una persona, tiene sentimientos, tiene derecho a la vida, etcétera, y para qué rayos se va a sacrificar sólo porque un puñado de perejiles intelectualoides tengan una punzada de placer estético. La filosofía de fondo era darle al lector una historia completa para identificarse con el prota, y luego hacer que en el último capítulo el lector sufriera porque el prota quería vivir o triunfar, maniobra que le resultó muy bien a Michael Ende en "La historia interminable", y muy mal a Miguel Unamuno en "Niebla", porque en lo de Ende, la cosa iba de reinos mágicos y seres mitológicos, y lo de Unamuno era el enésimo aburrido romance hispanodecimonónico con mantilla y quitasol en la verbena de la paloma, y etc. Si todo esto suena denso, entonces imagínense lo que debe ser convertir todas estas ideas en una peli. De hecho, rara vez se había hecho, porque como hemos dicho varias veces, el cine hollywoodense es muy caro (los FXs, las estrellitas que se encueran en Maxim, etc.), y por ende, mientras más intelectual sea una peli, menos probabilidad de recuperar la inversión, y de forrarse ya no hablemos. Pero desde los '90s, el tema "qué es la realidad", "qué es el mundo", "what is the matrix", etcétera, había estado abriéndose paso, con pelis como "Ciudad en tinieblas", "Mátrix" y secuelas, "Abre los ojos" y su remake yanketa "Vainilla Sky", y un largo etcétera (incluyendo un precedente tan antiguo como la magnífica "El vengador del futuro"). En ese sentido, rodar una peli como "Más extraño que la ficción" hubiera sido un disparate antes de 1990. Pero gracias a productos más popcorneros, que han puesto el tema intelectualoide sobre la realidad, es posible tener una joyita fílmica como ésta. Bendita sea "Piso 13", del inefable Roland Emmerich, por abrir el camino.

¿Por qué verla?
-- Lo que decíamos anteriormente. Esta peli es un magnífico exponente del problema de la relación del escritor con su universo narrado (o del comiquero con su universo dibujado, el cineasta con su universo filmado, etcétera). ¿Es realmente el escritor un pequeño dios? ¿Puede el escritor inventar lo que sea, lo que verdaderamente se le ocurra? Sin embargo, al estar el escritor condicionado por su propio medio y sus circunstancias, ¿no es eso un límite para su poder como dios omnipotente dentro del universo narrado? ¿Cómo puede un escritor ser todopoderoso si él mismo tiene limitaciones? Y, desde un ángulo más siniestramente religioso, ¿y si existiera un Dios, pero éste a su vez perteneciera a un universo superior en el que también está limitado? (¡Hey, esto empieza a sonar como esa novela de los Strugatski, "Qué difícil es ser Dios"!). El tema se ve difícil, y denso, pero esta peli consigue la cuadratura del círculo de poner todos estos tópicos sobre la mesa, sin que parezca una plúmbea disertación filosofoprósica de algún maldito tecnointelectualoide alemán, pero tampoco sin caer en la superficialidad o la trivialidad.
-- Démosle algo de crédito también al buen Marc Forster, el director, que aquí está en estado de gracia. Forster siempre ha sido un director a medio camino ("Cambio de vida", "Descubriendo Nunca Jamás", la sobreviniente Bond 22 "Quantum of Solace"), y aquí se ha superado a sí mismo. Tiene un buen guión, y un buen puñado de actores, y los exprime hasta decir basta. Los resultados están a la vista.
-- El final. No había manera de resolver bien esta peli. O sea, tenemos un prota que se va a morir. Pero el prota nos cae simpático, y un final así es inaceptable; por otra parte, si el prota no muere, tenemos un final demasiado hollywoodense. ¡Menudo predicamento éste! La solución que encuentran al dilema, es notable. Incluso un final deplorable como podría haber sido, el diálogo final de la escritora se encarga de darle una gran vuelta de tuerca final... que a su vez es un parlamento fino e inteligente, siempre bien empotrado sobre el tema "escritor jugando al Dios con sus personajes".
-- Las actuaciones son impecables. ¡Si hasta Will Ferrer está simpático...! Sí, el pesadote que hundió la versión para cine de "La hechizada", está grandioso como la vida, como el agente de la IRS que no quiere morir (es una expresión, creo, porque para casi nadie la vida es graciosa...). A su lado tenemos a Maggie Gyllenhaal, estupenda ella como siempre (su turbio trabajo en "La secretaria", ¿la recuerdan?). La escritora es Emma Thompson, quien para el papel no se puso una sola gota de maquillaje, según se rumorea, y compone un grandioso rol lleno de matices: mujer reclusa, irónica, sarcástica, atrevida, entusiasmada con su obra, consciente de sí misma, quizás en demasía... Y Dustin Hoffman haciendo el payaso, pone la nota baja en esta peli (no quiero ser sacrílego con Semidiós Hoffman, pero alguna de las tantas tenía que ser, y aquí es). El quinteto es completado con Queen Latifah como la secretaria de la escritora, y como otros directores antes (Philip Noyce en "El coleccionista de huesos"), Marc Forster tiene la inteligencia de hacerla actuar lo menos posible.
-- Esta es otra de esas pelis en que elegir un momento favorito es difícil, o casi imposible. Veamos, está toda la grandiosa secuencia inicial, todas las secuencias con el relojito, todas las secuencias con Emma Thompson... ¡Si hasta las secuencias románticas tienen gancho, y no lucen como un acartonado romance de Hollywood!

IDEAL PARA: Amantes del buen cine, de la buena literatura, de la reflexión filosófica, de Emma Thompson, de Will Ferrer (de este último, ¿los habrá...?).

"Crímenes de la mente" (2003).


-- "The I Inside". Inglaterra / Estados Unidos. Año 2003.
-- Dirección: Roland Suso Richter.
-- Actuación: Ryan Phillippe, Sarah Polley, Piper Perabo, Stephen Rea, Robert Sean Leonard, Stephen Lang, Peter Egan, Stephen Graham, Rakie Ayola.
-- Guión: Michael Cooney.
-- Banda Sonora: Nicholas Pike.

-- "Crímenes de la mente" en IMDb.
-- "Crímenes de la mente" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Accidente automovilístico, voces allá afuera, parece ser, se supone, que no debes morirte... Despiertas, y estás conversando con un doc. Todo es apacible, como que el doc es nada menos que el tranquilo Stephen Rea. Todo parece normal hasta el minuto, nuestro paciente accidentado recuerda todo de lo más bien, pero de pronto empieza a descubrir que las cosas no andan del todo bien. Por un lado, parece haber dado un gran salto temporal, de nada menos que dos años, sobre los cuales no tiene ni la más pituitaria idea. En segundo lugar, está casado con un mujerón a la cual no recuerda ni por pintura, lo que es una lástima, porque debe tener su qué el habérsela echado. En tercer lugar, la chica parece muy colaborativa con el proceso de reconstrucción de la memoria, pero cuando están a solas, le espeta que conoce ese jueguito de perder la memoria, y que de todas maneras ella sabe que él mató a su hermano... (al hermano de él, o sea, al cuñado de ella). Lo último que recuerda es haber estado en un accidente automovilístico el año 2000, pero por otra parte, llegó al hospital en el año 2002, ahora por un eventual envenenamiento que sale en su análisis sanguíneo. ¿Es que acaso su esposita linda ha tratado de liquidarlo...? Nuestro héroe se queda tratando de recordar, pero las cosas se complican cuando, durante un examen que le obliga a estarse quietecito en uno de esos chismes de resonancia magnética nuclear, aparece un enfermero con muchas ganas de mandarlo como paquete frío a la morgue. ¡Es definitivo, alguien está tratando de matarlo y nadie le cree! ¿O es que de verdad su mente le está jugando malas pasadas...? ¿Y de dónde rayos salió esa nueva capacidad suya, una que parece tratar de llevarlo a través del tiempo, de regreso al año 2000? Sea eso un milagro o una maldición, podría ser la única llave que tenga para descubrir lo que realmente sucedió, por qué está casado con una mujer que trata de liquidarlo, qué rayos fue lo que sucedió con su hermano, y en definitiva, reconstruir toda su vida perdida en los últimos dos años...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hasta los '80s, salvo casos aislados, nadie se cuestionaba en exceso qué demonios es eso de la realidad. La realidad es objetiva, la realidad es ese suelo que pisamos a discreción, etcétera. Esto es bien palpable en un director maestro en crear equívocos para confundir al espectador, como lo es el Alfred Hitchcock de "Vértigo" y "Psicosis", que utiliza este mecanismo no para grandes cuestiones metafísicas, sino para crear un desequilibrio en el espectador, sin perjuicio de que al final "la verdad prevalecerá"... Sin embargo, desde la adaptación de historias de Philip K. Dick al cine ("Blade Runner", "El vengador del futuro"...), el tema de "what is reality?" se ha vuelto cada vez más común, y encontró su apogeo en el período 1997-2005, aproximadamente. Existen dos ángulos típicos para cuestionar la realidad, uno derivado de los usos y costumbres de la Sci-Fi de toda la vida ("Ciudad en tinieblas", "Mátrix", "Piso 13", "Abre los ojos"...) y otra derivada de la fractura mental de las personas ("Memento", "Al filo de la muerte", "El club de la pelea"...). "Crímenes de la mente" combina un poco de ambas, de manera enormemente desconcertante, si me permiten. Tanto, que esta peli tuvo un paso más que discreto (por no decir que fue un fracaso comercial) por los cines. Claro, en ese mismo año estrenaban "Daredevil", y esa otra peli tiene un argumento mucho más lineal y con más kárate y muertos...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Hay varias maneras de ver esta peli, y en todas esas lecturas funciona bien. La veta más importante es que se trata de una peli sobre el cuestionamiento de la realidad; la gran cuestión flotante es, ¿realmente nuestro héroe es víctima de una conspiración para liquidarlo por alguna razón desconocida, o todo no es más que parte de una compleja paranoia provocada por su delicada condición médica...? Pero hay otras. Puede verse, por ejemplo, como un gran homenaje a varios tópicos propios del cine del Maestro Hitchcock (el problema psiquiátrico, la cuestión criminal, el thriller, la femme fatale...). O como una peli en clave de metáfora sobre la redención de un personaje con culpas desde el pasado, mientras es perseguido por sus demonios. La solución final es un tanto flaca, quizás el granero queda un poco lejos para una cantidad de grano no demasiado abundante, pero el desarrollo mismo es atrapante.

-- La dirección de Roland Suso Richter, individuo cuyo ecosistema había sido el cine alemán, y trató de dar el salto al cine yanketa con esta peli (y falló, inmerecidamente), sumado al buen guión de Michael Cooney ("Jack Frost", "Identidad") es estupenda. Nada de efectismos made in Hollywood (o mejor dicho, el mínimo necesario), nada de tratar de mostrar situaciones over-the-top. La historia está centrada en los personajes, o mejor dicho, en el personaje central cuya mente parece estar de alguna manera descomponiéndose, en lo que hace y en lo que deja de hacer. O sea, saca el suspenso de la psicología, no de las situaciones de riesgo en que pueda estar el personaje (aunque las hay, por supuesto, que no todo va a ser confrontación de personajes a secas, si es una yanki después de todo).

-- Los actores están en estado de gracia. Y es que... ¡Consiguieron sacarle una actuación a Ryan Phillippe! ¡Sí, el chico chulo de "Sé lo que hicieron el verano pasado" y "Juegos sexuales" muestra que sabe actuar! Bueno, también está "La conquista del honor", pero ésa es posterior a la que estamos en comento. Frente a él, como una gran femme fatale, tenemos a Piper Perabo, sacándose definitivamente el cartel de chica buenorra que venía arrastrando desde que saltara a una (relativa) fama batiendo martinis y otras cosas en "Coyote Ugly"; en esta peli debería haber demostrado definitivamente que tiene versatilidad actoral, pero como ya dijimos, casi nadie la ha visto (ese año, todos fueron a ver "X-Men II"). Está también el buenazo de Stephen Rea, con su sempiterna cara de tío bonachón, en una elección que pareciera en primera un error de casting, no por insultar el gran talento actoral del señor Rea, sino porque no pareciera querer encajar, pero después, a medida que pasa la peli, sí encaja. Y el resto de los papeles no pesa mucho, que digamos, y están correctamente servidos.

IDEAL PARA: Ver un thriller psicológico de los buenos, de los al estilo de antaño, cuando un cineasta podía legítimamente poner a prueba la inteligencia del espectador en vez de descerebrarlo con sobreexplicaciones y gore gratuito.

jueves, 17 de abril de 2008

"Hermosas criaturas" (2000)


"Beautiful Creatures". Dirigida por Bill Eagles. Protagonizada por Susan Lynch, Iain Glen, Jake D'Arcy, Rachel Weisz, Tom Mannion, Maurice Röeves, Paul Doonan, Robin Laing, Pauline Lynch, Alex Norton, Stewart Preston, Ron Donachie. Inglaterra. Año 2000.

¿De qué se trata?
Una conversación muy linda de una pareja muy bien avenida, gira de pronto hacia unos palos de golf perdidos, y la conversa se torna cada vez menos linda y cada vez menos avenida. El tipo se va furioso, después de zurrar a la mujer, y ella descubre que el h*** de la soberana p*** ha dejado a su perro hecho un libro de historia, el pobrecito. La chica decide entonces que es buena hora para abandonar al tunante, ahora que no está en la ciudad. En medio de todo eso, de pronto ve a una chica que es flagrantemente golpeada por otro tipejo. Por ayudarla, le descarga al tipejo un fierrazo en la cabeza de Padre y Señor Mío. Y como está metida en el lío hasta el copete, pues bien, tendrá que llevarse el cuerpecito (y a la chica, de paso) hasta su departamento, en donde el fiambre se termina de afiambrar. Ahora estando de cómplices el par de chicas en un asesinato, viene lo bueno, que es esconder el cadáver. Algo no tan fácil, cuando por una serie de infortunadas casualidades, un dedo del muertito acaba llegando a manos de un agente de la policía, que para colmo, en vez de cumplir con su deber cívico y llevar una investigación hasta las últimas consecuencias, decide tratar de ver si consigue fungir que hay un secuestro de por medio y tratar de embolsicarse uno o dos millones de libras esterlinas. Y por si fuera poco, la chica del novio muerto piensa que "acrílico" se refiere a una raza de perro... Aviadas están, digo yo.

El espíritu de los tiempos.
En los '90s, ese escarabajo pelotero que fue (¿es?) Quentin Tarantino, trajo de regreso todo ese cine pulpesco de antaño, ese amor por la serie B, dándose categoría de gran cine, con "Pulp Fiction". Desató así una pesadilla que invadió el mundo del cine independiente con la fuerza de un huracán. Porque de pronto, todos querían ser Quentin Tarantino, todos querían rodar su propia comedia negra de crímenes y criminales... Todos querían ser originales imitando a Tarantino, miren que contradictio in terminis. Ya para el 2000, la moda de los filmes ezque-Tarantino y la larga coleta de subproductos subsiguientes estaba disminuyendo al fin, y uno de sus últimos epígonos fue "Hermosas criaturas", peli que ahora nos ocupa.

¿Por qué verla?
- No me atrevería a calificarla de comedia, pero para los amantes de cierto tipo de cine, puede pasar por comedia negra. Están todos los tics de "pelis de crookies" que ha impuesto el cine desde "Pulp Fiction" en adelante, y por los cuales transitaba otro insigne clásico british del género, como es "Snatch". O sea, una situación absurda y personajes que se lo toman tan en serio que son en definitiva caricaturas. En "Mientras la ciudad duerme" lo hacían mejor. Y ahí, iba en serio. O en "Criaturas celestiales", a la que pareciera querer plagiarle tanto el título como la premisa básica (dos chicas diferentes hacen amistad y hay un crimen de por medio), aunque con buen sentido del placement de productos fílmicos, trasladan el crimen al comienzo del filme y se aseguran así desde el comienzo la lealtad del espectador.
- Rachel Weisz. Luce exquisita en esta peli, cuando estaba al filo de alcanzar la treintena, y al poco tiempo de consagrarse como filmgirl de fama internacional con su rol en "La momia". De rubia, luce perturbadora, y en la escena en que termina esposada, más aún. Andando el tiempo, como que se ha ido echando a perder (aunque todavía estaba rescatable en "El jardinero fiel"). Sic transit omnia gloria mundi...
-- Démosle también una mención a Maurice Röeves, actor no demasiado conocido (por no conocerlo, ni acá en la oficina de redacción de Cine 9009 teníamos noticias de él, y eso que tiene un currículum harto grueso), pero que como hermano de la víctima se roba la cámara. No sólo es cabrón, sino que además tiene la cara y la actitud de cabrón. Como corresponde, y niñatos bonitos de Hollywood out with them!!!

IDEAL PARA: Amantes del cine tarantinesco.

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