11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

domingo, 20 de abril de 2008

"Crímenes de la mente" (2003).


-- "The I Inside". Inglaterra / Estados Unidos. Año 2003.
-- Dirección: Roland Suso Richter.
-- Actuación: Ryan Phillippe, Sarah Polley, Piper Perabo, Stephen Rea, Robert Sean Leonard, Stephen Lang, Peter Egan, Stephen Graham, Rakie Ayola.
-- Guión: Michael Cooney.
-- Banda Sonora: Nicholas Pike.

-- "Crímenes de la mente" en IMDb.
-- "Crímenes de la mente" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Accidente automovilístico, voces allá afuera, parece ser, se supone, que no debes morirte... Despiertas, y estás conversando con un doc. Todo es apacible, como que el doc es nada menos que el tranquilo Stephen Rea. Todo parece normal hasta el minuto, nuestro paciente accidentado recuerda todo de lo más bien, pero de pronto empieza a descubrir que las cosas no andan del todo bien. Por un lado, parece haber dado un gran salto temporal, de nada menos que dos años, sobre los cuales no tiene ni la más pituitaria idea. En segundo lugar, está casado con un mujerón a la cual no recuerda ni por pintura, lo que es una lástima, porque debe tener su qué el habérsela echado. En tercer lugar, la chica parece muy colaborativa con el proceso de reconstrucción de la memoria, pero cuando están a solas, le espeta que conoce ese jueguito de perder la memoria, y que de todas maneras ella sabe que él mató a su hermano... (al hermano de él, o sea, al cuñado de ella). Lo último que recuerda es haber estado en un accidente automovilístico el año 2000, pero por otra parte, llegó al hospital en el año 2002, ahora por un eventual envenenamiento que sale en su análisis sanguíneo. ¿Es que acaso su esposita linda ha tratado de liquidarlo...? Nuestro héroe se queda tratando de recordar, pero las cosas se complican cuando, durante un examen que le obliga a estarse quietecito en uno de esos chismes de resonancia magnética nuclear, aparece un enfermero con muchas ganas de mandarlo como paquete frío a la morgue. ¡Es definitivo, alguien está tratando de matarlo y nadie le cree! ¿O es que de verdad su mente le está jugando malas pasadas...? ¿Y de dónde rayos salió esa nueva capacidad suya, una que parece tratar de llevarlo a través del tiempo, de regreso al año 2000? Sea eso un milagro o una maldición, podría ser la única llave que tenga para descubrir lo que realmente sucedió, por qué está casado con una mujer que trata de liquidarlo, qué rayos fue lo que sucedió con su hermano, y en definitiva, reconstruir toda su vida perdida en los últimos dos años...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hasta los '80s, salvo casos aislados, nadie se cuestionaba en exceso qué demonios es eso de la realidad. La realidad es objetiva, la realidad es ese suelo que pisamos a discreción, etcétera. Esto es bien palpable en un director maestro en crear equívocos para confundir al espectador, como lo es el Alfred Hitchcock de "Vértigo" y "Psicosis", que utiliza este mecanismo no para grandes cuestiones metafísicas, sino para crear un desequilibrio en el espectador, sin perjuicio de que al final "la verdad prevalecerá"... Sin embargo, desde la adaptación de historias de Philip K. Dick al cine ("Blade Runner", "El vengador del futuro"...), el tema de "what is reality?" se ha vuelto cada vez más común, y encontró su apogeo en el período 1997-2005, aproximadamente. Existen dos ángulos típicos para cuestionar la realidad, uno derivado de los usos y costumbres de la Sci-Fi de toda la vida ("Ciudad en tinieblas", "Mátrix", "Piso 13", "Abre los ojos"...) y otra derivada de la fractura mental de las personas ("Memento", "Al filo de la muerte", "El club de la pelea"...). "Crímenes de la mente" combina un poco de ambas, de manera enormemente desconcertante, si me permiten. Tanto, que esta peli tuvo un paso más que discreto (por no decir que fue un fracaso comercial) por los cines. Claro, en ese mismo año estrenaban "Daredevil", y esa otra peli tiene un argumento mucho más lineal y con más kárate y muertos...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Hay varias maneras de ver esta peli, y en todas esas lecturas funciona bien. La veta más importante es que se trata de una peli sobre el cuestionamiento de la realidad; la gran cuestión flotante es, ¿realmente nuestro héroe es víctima de una conspiración para liquidarlo por alguna razón desconocida, o todo no es más que parte de una compleja paranoia provocada por su delicada condición médica...? Pero hay otras. Puede verse, por ejemplo, como un gran homenaje a varios tópicos propios del cine del Maestro Hitchcock (el problema psiquiátrico, la cuestión criminal, el thriller, la femme fatale...). O como una peli en clave de metáfora sobre la redención de un personaje con culpas desde el pasado, mientras es perseguido por sus demonios. La solución final es un tanto flaca, quizás el granero queda un poco lejos para una cantidad de grano no demasiado abundante, pero el desarrollo mismo es atrapante.

-- La dirección de Roland Suso Richter, individuo cuyo ecosistema había sido el cine alemán, y trató de dar el salto al cine yanketa con esta peli (y falló, inmerecidamente), sumado al buen guión de Michael Cooney ("Jack Frost", "Identidad") es estupenda. Nada de efectismos made in Hollywood (o mejor dicho, el mínimo necesario), nada de tratar de mostrar situaciones over-the-top. La historia está centrada en los personajes, o mejor dicho, en el personaje central cuya mente parece estar de alguna manera descomponiéndose, en lo que hace y en lo que deja de hacer. O sea, saca el suspenso de la psicología, no de las situaciones de riesgo en que pueda estar el personaje (aunque las hay, por supuesto, que no todo va a ser confrontación de personajes a secas, si es una yanki después de todo).

-- Los actores están en estado de gracia. Y es que... ¡Consiguieron sacarle una actuación a Ryan Phillippe! ¡Sí, el chico chulo de "Sé lo que hicieron el verano pasado" y "Juegos sexuales" muestra que sabe actuar! Bueno, también está "La conquista del honor", pero ésa es posterior a la que estamos en comento. Frente a él, como una gran femme fatale, tenemos a Piper Perabo, sacándose definitivamente el cartel de chica buenorra que venía arrastrando desde que saltara a una (relativa) fama batiendo martinis y otras cosas en "Coyote Ugly"; en esta peli debería haber demostrado definitivamente que tiene versatilidad actoral, pero como ya dijimos, casi nadie la ha visto (ese año, todos fueron a ver "X-Men II"). Está también el buenazo de Stephen Rea, con su sempiterna cara de tío bonachón, en una elección que pareciera en primera un error de casting, no por insultar el gran talento actoral del señor Rea, sino porque no pareciera querer encajar, pero después, a medida que pasa la peli, sí encaja. Y el resto de los papeles no pesa mucho, que digamos, y están correctamente servidos.

IDEAL PARA: Ver un thriller psicológico de los buenos, de los al estilo de antaño, cuando un cineasta podía legítimamente poner a prueba la inteligencia del espectador en vez de descerebrarlo con sobreexplicaciones y gore gratuito.

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