11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

miércoles, 14 de febrero de 2007

"La mejor de mis bodas" (1998)


"The wedding singer". Dirigida por Frank Coraci. Protagonizada por Adam Sandler, Drew Barrymore, Christine Taylor, Allen Covert, Matthew Glave, Ellen Albertini Dow, Angela Featherstone, Alexis Arquette, Christina Pickles. Estados Unidos. Año 1998.

¿De qué se trata?
Robbie es un lindo chico (de alma, claro, que de cuerpo viene en el empaque más bien firry de Adam Sandler), que vive parasitándole techo y alimento a su hermana, y se malgana la vida cantando en las bodas de otros y dando clases de canto a cambio de albóndigas (esto no es una figura literaria: de verdad son albóndigas). Pero incluso a este perdedor entrañable le llega su día: se va a casar. O no. Porque la novia no llega. Aparece después, la desgraciada, para decirle que "estoy enamorado del Robbie de hace seis años, del tipo que rockeaba con su banda, no con un cantante de bodas sin futuro que nunca me va a sacar de este poblacho asqueroso". Gracias, bitch, por plantarme el día de la boda... Al mismo tiempo conoce a una linda camarera (linda de alma también, porque Drew Barrymore... hmmm... hay quien la encuentra sexy, sobre gustos no hay nada escrito). Comienza una linda relación, al principio platónica, pero ella está comprometida con un ganamoney de Wall Street, y se va a casar. Y como hoy día estoy flojo y he escrito ya dos reseñas más, lo resumiré para no cansarme: chico encuentra chica, chico pierde chica, chico reencuentra chica. ¿Necesitan un mapa...?

El espíritu de los tiempos.
Los '80s fueron un sueño dorado de fijador para pelo y canciones con arreglos electrónicos todavía tambaleantes, pero se fueron. Para no volver. ¿Nunca más...? ¡No! Porque a finales de los '90s, los adolescentes de los '80s habían crecido lo suficiente como para tener poder adquisitivo y querer el regreso de los '80s ¡¡AHORA YA!! Era entonces tiempo de hacer una peli sobre aquellos locos años, llenos de humor y nostalgia... Bien, lo de nostalgia quedó en el camino, porque ésta es una clásica producción romántica hollywoodense en clave de comedia al uso, lo que en definitiva quiere decir que es livianita, llevadera, y carente de alma. Pero lo de humor... Hmmm... ¿Diremos que tiene humor? Sí, sí lo tiene. No te hace partirte de risa, pero sí puedes sonreir. O por último, si viviste los '80s, puedes reconocer la enorme serie de guiños a la época.

¿Por qué verla?
- Los chistes sobre los '80s. Como cuando el prota acusa a su novia de arrojarle yeta a los Van Halen. O las referencias a varias series de TV, incluyendo "Miami Vice", o el mítico episodio en el cual le disparan a J.R. en "Dallas". O el imparable torrente de música ochentera en radios, discotecas, etcétera. O Billy Idol (en serio, en esta película aparece Billy Idol interpretándose a sí mismo, como gran final).
- Fue una película levantamuertos. Después de ser la chica adorable de "E.T." y de pasarse al lado oscuro con filmes softcores como "Doppelganger" o "Poison Ivy", Drew Barrymore estaba reponiéndose y buscando un nuevo sitial como comediante madura y etcétera; esta cinta le permitió ponerse en línea para el estrellato alcanzado con cintas de pop-corn masivo (y bien masivo, si es que captan la sutileza) como "Cenicienta, una historia de amor", "Jamás besada" o "Los ángeles de Charlie". Adam Sandler, por su parte, comenzaba a dar de qué hablar, y siguió dando de qué hablar (no demasiado para bien, eso sí, pero en fin).
- Abundando en lo anterior, las interpretaciones están decentes. Adam Sandler está relativamente bien: si hasta hay momentos en que parece que no fuera él sino Ben Stiller quien actúa. Y Drew Barrymore compone un personaje encantador sin pasarse de melosa ni antipática, como en otros filmes mírenmesoylaestrellafemenina.

IDEAL PARA: Devoradores de comedias románticas, y jinetes de los '80s.

martes, 13 de febrero de 2007

"Intriga internacional" (1959).


-- "North by Northwest" (título original), "Con la muerte en los talones" (título en España), "Perseguit per la mort" (título en catalán).
-- Dirección: Alfred Hitchcock.
-- Actuación: Cary Grant, Eva Marie Saint, James Mason, Jessie Royce Landis, Leo G. Carroll, Josephine Hutchinson, Philip Ober, Martin Landau, Adam Williams, Edward Platt.
-- Guión: Ernest Lehman.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.

-- "Intriga internacional" en IMDb.
-- "Intriga internacional" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Cary Grant aparece muy chulo, dando una serie de instrucciones a su secretaria. Como su lengua de metralleta es más rápida que su cerebro, le encarga llamar a su señora madre, sin acordarse de que ella tiene una partida de bridge. Se queda preocupado, así es que en un minuto de una reunión de caballeros en un hotel decide excusarse e ir al teléfono (es que no existían todavía los celulares, ¿vale?). Pero elige el momento mal. El botones del hotel ha estado llamando a otro sujeto distinto, el cual es seguido por un equipo de bribones, así es que los bribones confunden a Grant con el tipo al que han estado siguiendo, lo secuestran y se lo llevan. El pobre hombre la pasa muy mal, porque primero lo interrogan de manera no muy suave, y luego, cuando no dice nada (¿y qué va a decir, si no sabe nada?) le meten una buena dosis de whisky del bueno en el cuerpo, y luego lo ponen al volante de un vehículo que requerirá de un pequeño vuelito para estrellarse. El sujeto despierta en el último instante y consigue salvar el pellejo al precio de ser arrestado por la poli, por conducir en estado de ebriedad. Cuando cuenta su increíble historia (la historia de un borracho e infractor de las leyes del tránsito), nadie le cree, y cuando va a ver la casa, todo luce de manera completamente distinta a como él había dicho que sería. Ahora, nadie le cree su historia, mientras que los bellacos le siguen los pasos, creyéndole un hombre que en realidad no es. Su única esperanza de salvación es encontrar al hombre con el cual le confunden y que, para colmo... ¡no existe! (y no hemos revelado el final de la película, sino que apenas vamos en la primera cuarta parte).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '50s fueron sin lugar a dudas la década del reinado absoluto de Alfred Hitchcock, llamado con muy buenos motivos "el Amo del Suspenso". En aquella década prodigiosa dirigió "Extraños en un tren", "La llamada fatal", "Para atrapar al ladrón", "El hombre que sabía demasiado", "Vértigo", y la cerró con broche de oro con "Psicosis". Fresco su éxito de "Vértigo", Hitchcock quería dirigir una película sobre la identidad equivocada. Además de eso, debía tener una escena en el edificio de las Naciones Unidas, y otra en el Monte Rushmore. Con esos descabellados puntos de apoyo, el guionista Ernest Lehman preparó para él un guión que Hitchcock transformó en una de sus mejores películas. Este filme es enormemente "'50s' style" en su planteamiento, con una banda internacional dedicada a hacer fechorías y un prota representante de lo más bueno y puro del american way of life, involucrado de pronto en algunas sucias operaciones que le enseñarán cuál es el verdadero costo, en términos de diplomacia e intriga, que deben pagarse en las sombras para aquellos quienes tienen vidas regaladas y productivas al interior de la sociedad americana puedan seguir circulando inocentemente por la vida y ganando dinero, algo que en los '50s la gente no tenía tan claro como en la actualidad.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de las mejores piezas de suspenso de Hitchcock. El protagonista es absolutamente inocente, y no sabe nada porque no puede tener ninguna relación con la trama, como no sea una pura, simple y desafortunada casualidad. Y su única esperanza de salvación es encontrar a un hombre que, por definición, es inencontrable, por la simple razón de que no existe. Con esos ingredientes, Hitchcock construye una trama solidísima, en donde el prota debe salvar el pellejo a punta de puro ingenio, sin recurrir a los métodos de un John McClane que toda su vida es un fulano común y corriente, hasta que puesto frente a la adversidad se transforma en el superhéroe que, armas y puñetazos mediante, salvará a la Humanidad.

-- Ernest Lehman. Reconocimiento expreso merece este hombre, procedente del humilde y sufrido gremio de los guionistas, y cuyo currículum incluye "Sabrina", "El rey y yo", "West Side story", "La novicia rebelde", "Hello Dolly!" y otra de Hitchcock, su última peli, "Trama macabra". Como dijimos, para hacer el guión Hitchcock le encargó tres mimbres de bizarra combinación, y Lehman cumplió por todo lo alto. Eso es maestría.

-- Escenas grandiosas. La secuencia de la persecusión automovilística, con un protagonista borracho, es notable. La secuencia final en el Monte Rushmore es un clásico, y tuvo el honor de ser parodiada en una extensa secuencia de "Padre de familia". Pero se lleva la palma la clásica escena en la cual el protagonista se encuentra en medio de la nada más nada que pueda haber, y allí a descubierto es acosado por una avioneta de fumigación; son incontables las parodias que se han hecho de esta secuencia.

-- Los actores están en su punto. Cary Grant, como de costumbre, se roba la pantalla por todo lo ancho. Eva Saint Marie cumple bien con ser la rubia vaporosa de Hitchcock (casi cincuenta años después será la mami de Superman en "Superman regresa", para que vean como pasa el tiempo). James Mason compone un villano cuyas expresiones le proporcionan una increíble truculencia psicológica. Y para los fanáticos de la trivia, aparece en un rol secundario nada menos que Edward Platt, cuyo rol más recordado sería como el Jefe del Superagente 86 en ya saben qué serie televisiva.

IDEAL PARA: Ver una Hitchcock que anda cerca de ser "la de Hitchcock que acabe con todas las de Hitchcock" (y hasta cierto punto lo hizo).

"El sueño eterno" (1946).


-- "The Big Sleep". Estados Unidos. Año 1946.
-- Dirección: Howard Hawks.
-- Actuación: Humphrey Bogart, Lauren Bacall, John Ridgely, Martha Vickers, Dorothy Malone, Peggy Knudsen, Regis Toomey, Charles Waldron, Charles D. Brown, Bob Steele, Elisha Cook Jr., Louis Jean Heydt.
-- Guión: William Faulkner, Leigh Brackett y Jules Furthman, basados en la novela de Raymond Chandler.
-- Banda Sonora: Max Steiner.

-- "El sueño eterno" en IMDb.
-- "El sueño eterno" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

OK, nene, presta atención. Reseñar esta película es labor de los demonios, pero si yo quisiera ser eterno, no sería reseñador de películas. El detective Philip Marlowe, con el carácter socarrón y afincado del gran Humphrey Bogart, es contratado por un pudiente personaje con problemas para controlar a su díscolo par de retoñas. Marlowe debe investigar una extorsión contra una de las hijas. Y descubre que del par de niñatas, una es una coqueta sin remedio, la clásica tonta métomenproblemas, y la otra es pesada, altanera y manipuladora. Cuando Marlowe empieza a investigar el embrollo, las cosas se complican, porque descubre a la niñata tonta completamente drogada en una sesión especial de aquella clase de fotos que no van a dar al álbum familiar, sin ella haberse dado cuenta de que comparte habitación con un cadáver. Al poco, aparece otro muertito más. Ahora Marlowe tendrá serios problemas para proteger la reputación de las chicas... si es que les queda alguna, porque cada nuevo descubrimiento lo irá metiendo en un abismo creciente de corrupción, miseria y problemas, por no hablar de los muertitos que van apareciendo en el camino.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En la década del '30, se produjo una fuerte renovación en la literatura policíaca. Esta, dominada desde el otro lado del charco con novelas puzzle a lo Agatha Christie, empezaron a ceder frente a un nuevo tipo de relato en donde lo importante no era el problema, sino el detective metido en problemas. Los dos grandes adalides de esta renovación fueron sin lugar a dudas Dashiell Hammett y Raymond Chandler, el segundo de los cuales, a pesar de ser escritor lento como un caracol, inició una fructífera colección de novelas con su personaje el detective Philip Marlowe, con "El sueño eterno". Al mismo tiempo, la confluencia de gangsterismo en Estados Unidos con la llegada masiva de cineastas alemanes (huyendo del Tercer Reich) que fieles a su formación expresionista se habían especializado en el uso de luces como efecto dramático, llevaron a la creación del cine noir, el cine negro. Era cuestión de tiempo antes de que las novelas de los pulps policíacos fueran adaptadas al cine, con gran éxito para la época, y legándonos una buena cantidad de buenas joyitas fílmicas.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es un policial de tomo y lomo. Si la trama de la novela era embrollada, prueben a ver la película (ayuda haberse leído la novela primero, créanmelo). Se dice que cuando el director Hawks y el protagonista Bogart estaban tratando de descifrar si uno de los personajes se suicidaba o era asesinado, le preguntaron al propio Chandler, el novelista, cuál de las dos era efectiva, y Chandler respondió que no se acordaba. Y es que Chandler tenía la mala costumbre de basar sus novelas en sus relatos breves anteriores, y para que alcanzaran la extensión de una novela, tenía que embrollar la trama todo lo posible. Pero esto es justamente lo que le proporciona un tono aún más mistérico al asunto. ¡Ah! Y todo esto sin abusar del recurso del baile de sospechosos ni las vueltas de tuerca tramposas. ESO es hacer un policial de alturas.

-- Hawks. No vale la pena reivindicar a uno de los directores que merecidamente se ha ganado un lugar entre los más importantes de la historia del cine, y que prácticamente inventó él solito el concepto de cine policial, con la fundacional "Caracortada" (la primera, no el poco inspirado remake de Brian de Palma). Sólo digamos que aquí está en plena forma, dirigiendo con la rudeza que sólo él es capaz de imponer.

-- Humphrey Bogart, a esas alturas bien consagrado por sus roles en "Casablanca" y la también policial "El halcón maltés", compone el que probablemente es el Philip Marlowe definitivo. Al personaje lo han interpretado varios otros (James Gardner con suelta garrulería en "Marlowe, detective privado" y Robert Mitchum en un par de adaptaciones), y a veces con bastante cuerpo, pero con el de Bogart no hay caso. Y es que para tener al duro original contrate a Bogart, no acepte imitaciones (no, tampoco a Leslie Nielsen cachondeándose de él en "¿Y dónde está el policía?" y secuelas).

-- Mención aparte merece la banda sonora del prolífico Max Steiner, que proporciona una soberbia compañía sonora al relato policial. Recordemos que Max Steiner fue el hombre que prácticamente inventó el concepto de "banda sonora", tal y como lo conocemos hoy en día, cuando compuso la de "King Kong" en 1933.

IDEAL PARA: Ver un policial de verdad, con dureza de verdad, con un detective de verdad, con una trama de verdad... En fin, un policial de verdad, ya me entienden.

lunes, 12 de febrero de 2007

"Los papeles del Pentágono" (2003).


-- "The Pentagon Papers" (título original en inglés), "Los archivos del Pentágono" (título en Argentina), "Traición en el Pentágono" (título en España). Estados Unidos. Año 2003.
-- Dirección: Rod Holcomb.
-- Actuación: James Spader, Claire Forlani, Paul Giamatti, Alan Arkin, Kenneth Welsh, María del Mar, Sean McCann, James Downing, Richard Fitzpatrick.
-- Guión: Jason Horwitch.
-- Banda Sonora: Normand Corbeil.

-- "Los papeles del Pentágono" en IMDb.
-- "Los papeles del Pentágono" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Década de 1960. Daniel Ellsberg trabaja para RAND, ese tecnooptimista centro de estudios que es bastión del conservadurismo en los Estados Unidos de América. Allí es un halcón, un tipo que mientras se dedican a desarrollar estrategias para evitar una guerra nuclear, dice "hagamos locuras, que ellos adivinen qué demonios tratamos de hacer, llevémoslos tan lejos como sea posible, chantajeémoslos... pero sin llegar a la guerra". Esa postura gusta mucho a quienes cantaban "we are living in Amerika, Amerika ist wonderbar" antes que Rammstein, pero en serio, así que lo llevan a trabajar al Pentágono. Allí , mientras la tensión en Vietnam escala, Ellsberg decide que debe ir al frente a batalla a estudiar detenidamente el asunto. Y viaja. Permanece casi un lustro en esas tierras abandonadas de Dios, pero no de los productores de Hollywood, y finalmente regresa convencido de que esa guerra no puede ganarse. Por el correo de las brujas se entera de que existe un documento de 7000 páginas, repartido en la nada de 47 volúmenes, sobre la historia del desarrollo de las relaciones bilaterales entre Vietnam y los Estados Unidos entre 1945 y 1967, en donde se detalla que la Guerra de Vietnam es un fraude, que muchas de sus acciones que sirvieron de pretexto para la intervención militar nunca sucedieron, que se le ha estado mintiendo al Congreso de los Estados Juntos de América todo lo posible, y que en definitiva la Administración Nixon, así como las anteriores, son responsables de un baño de sangre que no quieren parar por razones políticas. Ni corto ni perezoso, Ellsberg se compromete con la democracia, y decide hacer público el informe. Aunque, por ser material clasificado top secret, eso le llevaría ser enjuiciado por alta traición.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Desde siempre, el negocio de las "historias basadas en la vida real" han sido un negocio rentable para la televisión. En este caso tomaron el caso de Ellsberg, el tipo que soltó la bomba sobre lo que estaba pasando en Vietnam en aquellos años. Este es otro de esos telefilmes elaborados de manera discreta al respecto.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una película basada en uno de los momentos más oscuros de la historia de los Estados Apelotonados de América. Un episodio en donde, al igual que después lo repitió el infausto George W,. Bush, el Gobierno de los Estados Conglomerados de América le mintió al grueso público mundial, traicionando así los principios de libertad y democracia que han jurado defender. Eso debería ser suficiente.

-- Es un telefilme bastante discreto. En ningún minuto cae en el discurso apologético. En vez de eso, se dedica a narrar crudamente los acontecimientos, de manera tan neutral como sea posible. Ellsberg no es descrito como un héroe, precisamente, sino como un tipo que hace las cosas quizás por devoción patriótica, pero también quizás porque es un ególatra que necesita desesperadamente ser el salvador de algo (si es de los Estados Bondaged de América, mejor) para sentirse vivo. Es decir, es una peli que tiene el suficiente respeto por el espectador para que éste se forme su propia opinión sobre lo que está pasando.

-- El elenco presenta actuaciones discretas. James Spader tiene la misma cara de alucinado de siempre, pero ahora con patillas '70's style. Claire Forlani luce bien en un rol que, bien mirado, no pasa de ser un papel tipo. Y los secundarios infunden credibilidad a sus roles, como funcionarios burócratas del Gobierno que, en realidad, se dedican a hacer su trabajo y sólo ruegan porque nadie sea tan estúpido como para hacer olitas en el terreno.

IDEAL PARA: Ver cine político... ¿de alturas? Probablemente no. ¿Interesante? Sí... ¿Digno? También... ¿Barato de producción? ¡Indiscutiblemente!

"El mundo según Bush" (2004).


-- "Le monde selon Bush" (título original en francés), "The World According to Bush" (título para distribución internacional en inglés). Francia / Bélgica / Suiza, 2004.
-- Dirección: William Karel.
-- Actuación: Robert Baer, Anthony Blinken, Frank Carlucci.
-- Guión: William Karel y Eric Laurent, sobre el libro del segundo.
-- Banda Sonora: Stéphane Saporito (departamento de sonido).

-- "El mundo según Bush" en IMDb.
-- "El mundo según Bush" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Era el año 2001. El Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, estaba en apuros, con su popularidad disminuyendo, y haciendo gala de su mal manejo como administrador de la nación más poderosa del planeta. Y de pronto, el milagro: miles de muertos en un salvaje atentado terrorista le llevaron a la cima de la popularidad, lo que él usó para crear su propia guerrita en Irak, ocuparlo, y crear enormes negociados con sus amigotes en las empresas petroleras tejanas. ¿Conocen la historia? Es la misma de "Fahrenheit 9/11", pero en serio y sin un clown como presentador en la pista del circo.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Quizás pocos Presidentes de Estados Unidos tengan una carga épica tan grande que justifiquen tantos documentales. Desde la época de la masificación de la TV y el cable en los '80s, Ronald Reagan por lo menos era buen actor, además que pudo exhibir como éxito el desplome de la Unión Soviética (aumentando la deuda externa de Estados Unidos a más del doble de toda la acumulada desde George Washington hasta sus días, pero en fin). George Bush padre era cosa de aquí y cosa de allá, no demasiado apropiado para documentales entretenidos. Bill Clinton era un payasito, pero ¿quién no hubiera querido tener un botón nuclear al lado cuando le están lamiendo las partes privadas? En cambio George W. Bush es un personaje idóneo para esos menesteres: es un estúpido que hace gala de su mediocridad ("hey, bien por los A, pero los que obtienen nota C, pueden llegar a ser Presidente de los Estados Unidos") y un obsecuente religioso incapaz de mirar al mundo como es (es decir, un sitio en el cual pareciera que Dios juega a las escondidas, si es que aún juega con los humanitos). Aquí vemos la historia de su política exterior, conducida con la firme convicción de que Dios no tiene nada mejor que hacer que apoyar a gente como él, y de que hace gigantescos negociados para favorecer a su mafia de amigotes no porque sea un sinvergüenza, eso no, señor, sino porque Dios quiere favorecer a los Corleone del siglo XXI.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es menos popular que "Fahrenheit 9/11", que toca los mismos temas, pero lo hace de manera más seria. La palabra la tiene casi íntegramente el buen puñado de entrevistados. No es que la cosa sea muy equilibrada, porque tienen más voz los detractores que los partidarios, pero ellos (en particular Frank Carlucci) se hacen oir bastante.

-- Hilvana los acontecimientos y relaciones de un complejísimo mapa de amistades y clientelismos varios, dejando bien en claro la red de corrupción que rodea al Presidente de Estados Unidos, tan grande y siniestra que incluso hasta Dios mismo está involucrado (y luego se quejan del auge del satanismo).

-- Tiene frasecitas bonitas. Uno de los entrevistados se ríe del carepalismo de los amigotes cuando llaman "negocios" a su "corrupción", y añade "¿Vieron "El Padrino"?".

-- Lo que muestra de Irak, lo muestran como es, sin cargarle las tintas ni hacerlo sentimental.

IDEAL PARA: Ver la versión no payasa de "Fahrenheit 9/11".

domingo, 11 de febrero de 2007

"Niños de los hombres" (2006).


-- "Children of Men". Inglaterra / Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Alfonso Cuarón.
-- Actuación: Clive Owen, Julianne Moore, Michael Caine, Chiwetel Ejiofor, Charlie Hunnam, Claire-Hope Ashitey, Pam Ferris, Danny Huston, Peter Mullan, Jacek Koman, Oana Pellea.
-- Guión: Alfonso Cuarón, Timothy J. Sexton, David Arata, Mark Fergus y Hawk Ostby, basados en la novela de P.D. James.
-- Banda Sonora: John Tavener.

-- "Niños de los hombres" en IMDb.
-- "Niños de los hombres" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Año 2027. El futuro se ha ido por el drenaje. No nacen más niños, por razones que nadie conoce, el más joven de ellos es un tipejo de 18 años que para colmo lo han asesinado, y a la vuelta de unos cuantos años la infertilidad habrá dado buena cuenta de la sociedad, y la Humanidad se habrá extinguido por completo. Un Gobierno neofascista ha tomado el control de Inglaterra, y en vez de atraer inmigrantes de razas inferiores para hacer el trabajo sucio, los envían a campos de concentración y/o los deportan. Un pobre diablo que trata de vivir el día a día es reclutado sin mayor misericordia en un grupo terrorista que trata de luchar contra la opresión y blah blah blah. El cebo es que la líder terrorista tuvo un affaire con el sujeto hace veinte años atrás, y el pobre desgraciado, un poco por la suculenta recompensa de 5000, y un poco por afanes lúbricos, todo hay que decirlo, decide tomar el trabajo. Se trata simplemente de conseguir unos documentos con un contacto de las altas esferas, para pasar de zona en zona y sacar a una fugi (una refugiada) de circulación. El problema es que consigue un permiso de parejas, así es que tiene que ir con la chica fugi. Lo que prometía ir por la senda correcta de pronto se va al demonio por un accidente que trastoca todos los planes, y los obliga a buscar refugio. En el refugio, el pobre desgraciado, al que los terris tienen en la inopia (y es que los está ayudando, pero "no es uno de ellos"), hace el descubrimiento del siglo: la chica está embarazada, es el primer embarazo registrado en casi dos décadas, y ella es, por lo tanto, la posible clave para salvar a la Humanidad completa...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1992, la escritora P. D. James, especializada fundamentalmente en novelas policíacas, escribió una de Ciencia Ficción. El resultado es "Niños de los hombres", una distopía futurista en la cual dejan de nacer niños, y en la que se basa, bien levemente en todo caso, la película en comento. Apenas estrenada la versión cinematográfica de la novela, las críticas tendieron a alabarla como una gran película, quizás la sucesora de "Blade Runner", en términos de ser la cult movie de una época. Lo que es bastante sospechoso. "Niños de los hombres" está bastante envuelta en los tópicos de actualidad, incluyendo la amenaza de un gobierno dictatorial (algo de lo cual George W. Bush no está tan lejos), y la influencia de la religión (la película entera puede ser leída como una parábola mesiánica), y si todos esos tópicos pasan de moda en diez o quince años, puede que la peli también.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Alfonso Cuarón. Este director con una filmografía de lo más errática, y por qué decirlo, sin una propuesta verdaderamente personal (dirigió "Grandes esperanzas", "Y tu mamá también" y "Harry Potter y el prisionero de Azkaban", para que tomen nota), se muestra una vez más como un artesano eficiente y sacrificado por su trabajo. El resultado es una película que, aunque no tiene un sello demasiado personal o artístico que permita decir "es una de Cuarón" (la idea de filmar todo en un deprimente tono azul está plagiada descaramente de "Inteligencia artificial" y "Sentencia previa", y la frecuente cámara en mano es hoy por hoy moda importada de Dogma '95), se sostiene notablemente bien, como una coctelera de ideas bien ensambladas.

-- Clive Owen. Poco a poco ha ido subiendo hacia la cima, y aunque no ha rodado aún una película que se pueda decir "lo consagre", bien puede decirse que ha ocupado el lugar del héroe atormentado que ocupara antaño un ahora envejecido Nicholas Cage. Y Owen lo hace mejor que Cage, o al menos es más creíble. En "Niños del hombre" consigue dar a la perfección con el tono necesario para una antiutopía, sin pasarse de macarra ni verse chulesco, ni tampoco haciéndose el lindo/atormentado, sino interpretando pura y simplemente a un hombre vulgar y común que por razones extraordinarias se ve metido allí donde no quiere estar. El resto del elenco está bien, aunque nadie descuella actoralmente, quizás porque la historia termina por absorberlo todo. Michael Caine confirma su buen momento actual una vez más, después de lucirse como secundario en "Letras prohibidas", "Miss Simpatía", "Batman inicia", "La hechizada" y "El gran truco", entre otras. Julianne Moore, por su parte, que ha tenido papeles extraordinarios y otros no tanto, repite algunos de sus tics característicos de chica histérica y gritona.

-- La descripción del futuro futurístico tiene sus luces y sombras. Presenta un 2027 sin cambios substanciales en lo tecnológico respecto al 2006, como no sea una cierta proliferación de la multimedia, emparentándose con el 2035 casi "present style" de "Yo robot" (el 2019 de "Blade Runner" se veía mucho más "futurista", en ese sentido). Algunas ideas son buenísimas. Impagable es la escena del millonario cuyo pasatiempo es coleccionar arte de museos europeos, rescatando Goyas y Picassos de los museos europeos, a pesar de que en estricto rigor, nadie va a estar allí en 100 años para verlo (¿reminiscencia del llanto de Jerjes en el combate de Salamina, según lo refiere Heródoto?). También la proliferación de la religión es muy bien descrita. A cambio, ciertas situaciones no tienen mucho fundamento. El que una dictadura totalitaria se emperre en expulsar a los inmigrantes en vez de aprovecharlos como fuerza de trabajo y/o esclavos no es muy lógico, aunque tampoco pueda decirse que la Solución Final nazi lo fuera. La extraordinaria preocupación y el miedo preternatural de los ciudadanos por la falta de niños también es exagerada hasta el ridículo; puede que a la gente le remezca que le cambien las reglas del juego de manera tan misteriosa, pero después ésta se acostumbra y "aquí no ha pasado nada". Ya ven como la Humanidad se está yendo por el caño gracias al efecto invernadero, aquí y ahora mismo, y a nadie parece importarle en exceso. Pocos al menos parecieron molestarse con la manera caricaturesca en que se presentaba el efecto invernadero en "El día después de mañana".

-- Lo mejor de la película, y la razón por la cual podría pervivir en el tiempo, es que presenta una parábola bíblica casi limpia. El protagonista y la chica embarazada son casi como un nuevo José y una nueva María, ya que en un mundo yéndose al garete, el nonato que ambos deben custodiar es la gran esperanza de salvación (incluso el prota no es el padre biológico del niño por nacer). A medida que promedia la película y los protagonistas se embarcan en algo que es casi el paralelo del "viaje a Belén", el mensaje mesiánico se vuelve cada vez más transparente, y ya no hablemos del final con la versión futurista distópica de una Matanza de los Inocentes. A propósito, ¿será coincidencia que este filme se estrene casi al mismo tiempo que "El nacimiento", al tiempo que poco antes, "La dama en el agua" también hablaba del pronto nacimiento de un mesías, o habrá algún resorte sociológico más profundo para eso...?

IDEAL PARA: Ver la madre de las distopías del siglo XXI (o la abuelita, cuando esté por terminar el XXI).

"Deja vu" (2006).


-- "Deja Vu". Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Tony Scott.
-- Actuación: Denzel Washington, Paula Patton, Val Kilmer, James Caviezel, Adam Goldberg, Elden Henson, Erika Alexander, Bruce Greenwood.
-- Guión: Bill Marsilii y Terry Rossio.
-- Banda Sonora: Harry Gregson-Williams.

-- "Deja vu" en IMDb.
-- "Deja vu" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un montón de marinos defensores del Americanischenvolk suben con sus familias a un paseo en barca. Todo es paz y tranquilidad, en un ambiente festivo, hasta que todo se ve envuelto en calor y llamas, una nube de fuego que todo lo consume (que literario me quedó, ¿eh?). Llega entonces un detective de la ATF (Alcohol, Tabaco y Armas en inglés) a investigar el asunto, que es Denzel Washington haciéndose el macarra por enésima vez. Y como él es muy retetenchupi, pues bien, nadita más que comienza la investigación descubre el tipo de artefacto, el mecanismo de detonación, todo eso, y todo eso solito. Descubre también a una de las víctimas, la cual tiene algo raro, y pues bien, luego de demostrar que sabe más de Medicina Forense que el propio forense (¿peeeeeerrdón?), intuye que la víctima en cuestión tuvo una participación especial en los hechos. La investiga, claro está, y llega con sus conclusiones a macarrear con sus amigotes investigadores, que por supuesto lo miran con cara de "oye, aquí sobran los sobrados". Pero ha llamado la atención de un agente del FBI, quien lo recluta para un programa supersecreto. El asunto va de lo siguiente: han desarrollado un carísimo sistema de vigilancia hacia el pasado, que permite ver lo sucedido cuatro días y medio atrás, y por lo tanto, pueden mirar el accidente ANTES de que ocurra. Y necesitan al detective para que les diga DONDE mirar. Todo es fácil, hasta que de pronto, el detective, que para algo es más inteligente que el hambre, intuye que el mecanismo permite hacer algo más que ver. Concretamente, podría ser nada menos que una especie de máquina del tiempo. ¿Podrá nuestro Jack Bauer "black version" salvar a la chica y evitar el atentado terrorista del día, antes de que transcurran los cuatro días de la acción...? (Claro que Washington la tiene más fácil, porque tiene cuatro días y medio para parar el atentado, mientras que Bauer sólo tiene 24 horas...).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después de un lapso de anemia en el tema, en 2006 el olfato superlativo del productor Jerry Bruckheimer descubrió que el cine de paradojas temporales podría tener una oportunidad. Después de todo, aunque con filmes como "Doce monos" o "Terminator" parecía estar todo dicho al respecto, había pasado su tiempo desde ellos, y por lo tanto, había toda una nueva generación de adolescentes de mentalidad pop-corn a los cuales podía volver a contárseles el mismo cuento otra vez, pero con los efectos especiales de la actualidad, mientras que a los más antiguos siempre se les podía vender la receta del "déjà vu", de que es una película original, pero que en algo me recuerda a... ¿a qué, a quién? No importa, en tanto el envoltorio sea lo suficientemente entretenido para hacer olvidar al modelo original. Y por si eso no fuera suficiente, ahí estaba el filme semialternativo "Regresiones", que era un síntoma de que había futuro en el asunto, pero que no había tenido tanto éxito comercial como para saturar el mercado y copar los pingües beneficios que Bruckheimer busca con cada cinta. Así es que Bruckheimer, ni corto ni perezoso, llamó a su viejo camarada el director Tony Scott, quien trabajando para él había creado exitazos como "Top Gun", "Un detective suelto en Hollywood II", "Días de trueno", "Marea roja" o "Enemigo público", para que manufacturara su último éxito. La idea era simple: combinar bonitos efectos especiales y estética MTV con una historia de ciencia ficción que aguantara tales cosas como algo "natural en la narrativa", centrarse más en lo chulo de las explosiones y los efectos de paradoja temporal que en la lógica de la historia, y a forrarse los bolsillos con dinero. El ojo comercial de Bruckheimer tuvo buenos resultados una vez más, y así es como llegamos a este punto llegamos a este punto (¿déjà vu?).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una decente de Tony Scott. Como dijimos a propósito de "El ansia", Tony ha tenido una carrera fílmica bastante desafortunada, de más a menos. Sus filmes anteriores "Hombre en llamas" (en la cual aparecía también Denzel Washington haciendo de chulo), y "Domino" habían sido fiascos memorables, tanto en crítica como en (¡auch!) recaudación, en particular el segundo sobre el primero, y por ende Scott estaba necesitado de un nuevo éxito para mantenerse a flote. "Deja vu" es una muestra de que Tony Scott puede dirigir una buena película si tiene un buen guión, y en este caso, siendo un guión más o menos pasable, lo hace con oficio y bien.

-- Jim Caviezel. Al igual que en otras pelis de Bruckheimer, la actuación está a nivel de piloto automático. Pero Caviezel, en el rol de villano, está en su punto, sin ceder un ápice fuerza en su rol, pero tampoco sin caer en la sobreactuación descarada. Lástima que sus escenas sean tan pocas y sus diálogos aún menos.

-- La persecusión de un automóvil que estuvo allí cuatro días atrás. A dicha secuencia se le saca todo el jugo posible, considerando que en materia de persecusiones automovilísticas se ha visto ya todo con anterioridad, y los resultados son francamente buenos, siendo probablemente la secuencia más adrenalínica de la película, y por qué no decirlo, entre las mejores de los filmes de acción de la época. Es una lástima que uno deba verse el resto de la peli para encajar bien lo que pasa.

-- En cuanto al resto, pues bien... Muchos conceptos están reciclados con descaro de otros filmes más antiguos. Buen conocedor de su público, ignorante y desinteresado en las cuestiones lógico-formales en un 90% de los casos, Bruckheimer no sólo omite insertar alguna complicada explicación científica, sino que su protagonista se da el lujo de interrumpir a los científicos cuando intentan dársela, y pide una para escolares de cinco años de edad, todo lo cual le gana empatía con el grueso inculto de su público y le permite saltarse algún aspecto de profundidad temática. Por otra parte, hay un aroma a "déjà vu" en la manera de resolver cuestiones científicas, procedente en particular de "Terminator" y secuelas. Y hay cuestiones de la película que, a pesar de lo sólido de la premisa original, son tratados más bien con rudeza. Por ejemplo: ¿es lógico que todo quede enmendado a última hora, y por tanto, qué pasa con el "futuro alternativo Nº 1"?, ¿cómo es posible que ratas e insectos queden con el sistema nervioso frito al saltar en el tiempo, y no pase lo mismo con Denzelito el Indestructible?, ¿de dónde se saca tanta energía como para propulsar la masa de un cuerpo humano entero al pasado, si para enviar una simple hoja de papel se gasta la energía de una ciudad entera?, ¿cómo es posible que Denzel envíe un haz de luz láser al pasado por un monitor que, por el simple hecho de ser monitor, NO PUEDE RECIBIR señal electromagnética alguna por la pantalla, y menos enviarla a otro punto? Todas preguntas que quedan en el aire, sin respuesta, quizás porque no puede haberlas... ¡Ah! Y otra más... ¿Por qué diablos la película se llama "Deja vu", si no hay ningún déjà vu, y el que aparece al final está terriblemente forzado...?

-- Como suele suceder, parte de lo valioso de una película es aquello que se infiltra entre líneas, y que por tanto, no es controlado ni manipulado con tanta fuerza. En este caso se trata del patriotismo. En la conversación entre el prota y el villano, hay algunas sutiles reflexiones sobre qué significa ser un patriota, sobre el valor y significación del sacrificio, y todo esto hace contraste con los sucesos en torno al atentado terrorista. No es algo que vaya a salvar la película, pero sí es un interesante valor agregado, considerando lo mucho que algunos yankis de pro se llenan la boca con el tema de "Estados Unidos es el nuevo mesías mundial" y etcétera.

IDEAL PARA: Ver a Denzel Washington haciendo de Jack Bauer negro con una máquina del tiempo, para el tándem Scott/Bruckheimer.

miércoles, 7 de febrero de 2007

"Licencia para matar" (1989).


-- "Licence to Kill". Estados Unidos. Año 1989.
-- Dirección: John Glen.
-- Actuación: Timothy Dalton, Carey Lowell, Robert Davi, Talisa Soto, Anthony Zerbe, Frank McRae, David Hedison, Wayne Newton, Benicio del Toro, Anthony Starke, Everett McGill, Desmond Llewelyn, Pedro Armendáriz Jr., Robert Brown, Priscilla Barnes, Caroline Bliss.
-- Guión: Michael G. Wilson y Richard Maibaum, basados en los personajes creados por Ian Fleming.
-- Banda Sonora: Michael Kamen.

-- "Licencia para matar" en IMDb.
-- "Licencia para matar" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En Miami, un papito narcotraficante tiene la mala suerte de encontrarse con Bond, James Bond, y con su amiguete y compañero Félix Leiter, que lo ha acompañado en tropecientas aventuras anteriores. Pero papurri tiene preparada una sorpresa, chico, y consigue fugarse. Paralelamente, Félix Leiter está casándose con una chica que, para variar, hace la pregunta indiscreta sobre cuándo le tocará el turno a Bond (si usted es fiel lector de CINE 9009, sabrá que ese turno ya fue). Al que está a punto de tocarle es a Leiter, que es secuestrado por el brazo derecho del narco en cuestión. Este termina pasando su noche de bodas con un lindo escualo que se dedica a hacer chaschás en las piernas del pobre hombre. Bond está que rechina los dientes de rabia, porque aunque entre él y Leiter han despachado a la mitad de los enemigos de la democracia occidental, cuando le toca a él de verdad que duele, pero el Servicio Secreto Británico opina que mejor dejarle a la CIA el asunto, y de involucrarse ni hablar. Por lo que Bond decide renunciar, escaparse y burlar a sus antiguos jefes, y partir de buscar venganza por su propio lado. De esta manera consigue abrirse paso en una organización criminal de narcotraficantes que es dirigida por el tipo que le dio cena de Leiter como Whiskas para su tiburón, y que tiene su base de operaciones en Panam... perdón, en Itsmus, una república bananera en donde coinciden el narco, la chica del narco (era que no) y un curioso telepredicador yanki que es la llave del Cielo para los dineros esnifados en el tráfico...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Con cuatro pelis Bond al hilo dando la lata con los rusos, se imponía un cambio. Pero el equipo creador tras Bond seguía siendo el mismo: Albert Broccoli en la producción, John Glen en la dirección, Michael G. Wilson y Richard Maibaum en el guión... Y por ende, la idea seguía siendo la misma. Nada de supervillanos estrafalarios que se van a comer el mundo, sino acción pura y dura en el mundo real. La idea era hacer una historia de narcos en China, pero los chinos se pusieron tan quisquillosos con el tema, que optaron por hacerla con narcos latinos (en China, la primera Bond que pasó la censura fue "Casino Real", la del 2006, para que vean). Y como en esa época lo más "in" era "Miami Vice", pues bien, había que rodar una en la cual 007 se pusiera a hacer el Don Johnson. Si piensan que es una mala idea, pues bien, recuerden el amargo destino posterior que tuvo el mentado Johnson (casarse con Melanie Griffith primero, y después ser citado como modelo a seguir por el jefe de policía de "Los Simpsons" por su programa "Nash Bridges")...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Timothy Dalton. En su segunda peli Bond estuvo mucho más fuerte y más a caballo en su papel, y se nota. La desgracia de Dalton no es haber sido un mal Bond, sino haber tenido tan pocas oportunidades para demostrar que servía para el Servicio Secreto (y es que "Su nombre es peligro" tenía un argumento demasiado enrevesado, y ésta, por el contrario, era demasiado simple y previsible, incluso para los estándares Bond). Así es que quebremos una lanza por el príncipe Barin... perdón, por Timothy Dalton como 007 (sí, también actuó en "Flash Gordon", ¿algún problema con eso? ¿Y algún problema en que haya hecho el ridículo tratando de sustituir a Clark Gable como Rhett Butler en la secuela de "Lo que el viento se llevó"...?).

-- Si eres fan de las Bond, tienes que ver una peli histórica en donde se cargan al mejor amigo de 007. En realidad nadie identifica a Félix Leiter como el mejor amigo, pero es que oigan, si lo han interpretado seis actores en siete películas, es difícil que cuaje como personaje en la retina popular, ¿no? Pero en esta lo sacan de circulación. Y para que se vean lo necesario que era, en la época de Pierce Brosnan como Bond tienen que sacarse de la manga a un tal Wade como personaje, para reemplazar a Leiter y sus nuevos zapatitos de madera.

-- Para los fanáticos de la trivia y las rarezas, el matón del villano y todos sus ademanes chuloputescos vienen interpretados por un jovencísimo e irreconocible... ¡Benicio del Toro! Sí, así como suena. Antes de darle gas a su carrera con "Snatch", "Traffic" y "Sin City", Benicio del Toro fue matón Bond. Y latino, para peor.

-- Es también el fin de una era en las pelis Bond. Prácticamente toda la plana mayor se jubiló. Timothy Dalton no quiso seguir haciendo una tercera, Albert Broccoli se murió algunos años después, Richard Maibaum se salió (y es que el hombre se escribió trece de las dieciséis Bond que iban desde "El satánico Doctor No", incluyendo la primera, ¿vale?), y John Glen, después de dirigir desde "Sólo para tus ojos" en adelante, llevaba ya cinco en el cuerpo. Y se nota. Desde "Goldeneye" en adelante, las pelis Bond sufrirán un fuerte proceso de "modernización", que no en todos los aspectos se puede decir que haya sido un plus para la saga.

-- En cuanto a los villanos, pues bien... La verdad es que en una película Bond, que se beneficia del glamour y el estilo, ver a villanos sudacas narcos no tiene mucho brillo, que digamos. Lo del estilo "Miami Vice" debió quedar molón en los '80s, pero ahora luce incluso más envejecido que las Bond de Sean Connery, lo que ya es decir. Al menos, a las de Connery las reivindican, aunque sea para parodiarlas como en la "saga" de Austin Powers.

IDEAL PARA: Ver a James Bond en plan "Miami Vice".

domingo, 4 de febrero de 2007

"Volver" (2006)


-- "Volver". España. Año 2006.
-- Dirección: Pedro Almodóvar.
-- Actuación: Penélope Cruz, Carmen Maura, Lola Dueñas, Blanca Portillo, Yohana Cobo, Chus Lampreave, Antonio de la Torre, Carlos Blanco, María Isabel Díaz.
-- Guión: Pedro Almodóvar.
-- Banda Sonora: Alberto Iglesias.

-- "Volver" en IMDb.
-- "Volver" en la Wikipedia en español.
-- "Volver" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En uno de esos puebloz cochambrozoz de la Ezpaña profunda yace una tía media cegatona, media torpe y envejecida entera, que recibe visitas de tres personas: una sobrina de nombre tan caztizo ezpañó como Raimunda, la hermana de Raimundo, y la hija de Raimunda. Esta sobrina Raimunda se preocupa de la tía, porque vive tan sola y está tan a medio morir saltando, pero la muerte es piadosa y se la lleva rápido. Empero, para cuando la tía en cuestión pasa a formar parte de la Ezpaña Eterna, y vive Dios, resulta que la Raimunda no puede ir al funeral. El maridito de la Raimunda ha tenido la mala ocurrencia de compensar el ser despedido, con tratar de aprovecharse de la hija de la Raimunda (sí, ya sé que es un lío, pero qué quieren, es Almodóvar). Y las cosas salen todo lo mal que pueden. Ahora, por vueltas del destino, la Raimunda está a cargo de un restaurante que no es suyo, y pardiez que le saca pasta, mientras que en el pueblo perdido de los arrabales de Dios hace su aparición nada menos que la madre muerta. ¿Es un fantasma, está viva...? ¿No se supone que había desaparecido en un incendio, años ha...? Con lo que termina de liarse la de un demonio, ¡hostias!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El cine ezpañó nunca ha sido particularmente pródigo en películas de calidad, y quizás su única faceta rescatable sea el grotesque, al estilo Alex de la Iglesia, cuyo cine es tan charro como el de cualquier ezpañó, pero al menos tiene el gusto de darse por enterado y hacer la charrería como corresponde, o sea, sin tomarse a sí mismo en serio y usar la ironía y el humor. Almodóvar no se ha dado nunca cuenta de eso, por lo que jamás hubiera llegado hasta donde llegó de no ser porque su taquillazo internacional "Mujeres al borde de un ataque de nervios" lo ubicó bruscamente en el mapa internacional. Claro que con dobles lecturas, porque lo que en España era una desopilante muestra de la movida y la apertura postfranquista, en el resto del mundo era algo desopilantemente folclórico y listo. Con el tiempo, al no poder repetirse, Almodóvar tuvo que pulirse, depurarse, hacerse más esteta, etcétera. En una palabra, madurar como cineasta. Las armas de Almodóvar como realizador son simples: contar historias enrevesadas de melodrama, con personajes sacados de tiesto, y haciendo uso y abuso de las emociones primarias (lo mismo que hace el cine de Hollywood, pero por alguna razón, cuando ellos lo hacen está mal). El ámbito natural de Almodóvar no hubiera sido la película española de los '90s sino el culebrón mexicano de los '70s, pero así se dieron las cosas. Pero al menos filma entretenido, más ahora que antes, y eso se agradece.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por la crítica internacional. Muchos la han alabado como una obra maestra o poco menos. Y obra maestra, no lo es. Es simplemente contar una historia de folletín al estilo de los franceses del siglo XIX, con encuentros y desencuentros, secretos escondidos, fantasmas y espectros errantes, etcétera (sólo falta el bebé perdido y ya tenemos una venezolana). Eugene Sue o Alejandro Dumas hijo (el de "La dama de las camelias", no el de "Los tres mosqueteros") hubieran vendido el alma al diablo por escribir un culebrón como éste. No es para tirar fuegos artificiales, pero sí se deja ver, a condición de que uno lo asuma como es, porque en cuanto a lógica, la historia en verdad no tiene mucho, o mejor dicho, tiene la lógica de una radionovela del año '40; puesta a destripar la historia, uno puede preguntarse muchas cosas (¿y nadie le pidió documentos a la rusa?, ¿y nadie investigó el incendio?, ¿y nadie nunca se dio cuenta de que algo raro pasaba en la casa del fantasma?, ¿no hubo ningún tanatólogo forense dando vueltas?, ¿elige la sobrina a los hombres a propósito?, ¿no podían buscarse un padre más rebuscado para la chavala?, ¿hasta cuándo hinchan los cojones con eso de que se cruzan y no se cruzan, se cruzan y no se cruzan?, y así).

-- Penélope Cruz está en su punto y raya. Después de hacerse sus pinitos para Fernando Trueba ("Belle Epoque") y Bigas Luna ("Jamón jamón") se creyó el cuento de la estrella internacional, se encamó con Tom Cruise y se puso a rodar películas a cual peor en Hollywood (bueno, "Las mujeres arriba" por lo menos algo entretenía, y la Cruz estaba vistosa). Después del resultado obvio y predecible, era natural que volviera a España con la colita entre las piernas (¡ejem!), y Almodóvar le regaló un rol para lucirse. Y se luce bastante. Aunque uno puede preguntarse si la tal Raimunda no será en realidad el alter ego de la propia Penélope Cruz, y por eso le sale tan interesante el papel. El resto del elenco, bien, aunque no para tirar fuegos de artificio, en roles que no son ni arquetípicos ni bizarros, y eso también se agradece. Por cierto, ya que Almodóvar está en plan de firmar culebrones sórdidos de alto presupuesto, ¿por qué no contrata a Natalia Streignard como actriz? Aprovecha de internacionalizarse, y sería un nuevo golpe a la cátedra, ¿no?

IDEAL PARA: Ver un culebrón que termina en dos horas, en vez de en cien capítulos.

"La comedia del poder" (2006)


"L'Ivresse du pouvoir". Dirigida por Claude Chabrol. Protagonizada por Isabelle Huppert, François Berléand, Patrick Bruel, Marilyne Canto, Robin Renucci, Thomas Chabrol, Jean-François Balmer, Pierre Vernier. Alemania/Francia. Año 2006.

¿De qué se trata?
Un tipejo que no tiene el calado intelectual ni moral de la gente como General Gato, y que por ende se ve obligado a refugiarse en sus millones para poder presumir de ser alguien en la vida, trata de arreglar algunas cosas por celu mientras sale de su edificio corporativo, sólo para ser agarrado afuera por agentes de las fuerzas de orden y seguridad. La fiesta bombástica ha comenzado, porque una jueza de hierro con el sobrenombre de "La Piraña" (muy bien colocado, por cierto), ha iniciado la investigación de un grupete de joputas que se lleva el dinero de los contribuyentes para la casita, con algunos expedientes contables diversos de por medio. Y mucha gente va a pagarlo: los ladrones por supuesto, pero también el entorno familiar de la jueza, cuya dedicación casi obsesiva por transformarse en el brazo armado de la ley (armado de códigos, vale, pero armado a fin de cuentas) va a ir en desmedro de todo su entorno. Nada la va a detener en su manía por interrogar gente, por cierto, pero en determinado punto, cabe preguntarse si no sería mejor que algo la parara, en definitiva...

El espíritu de los tiempos.
"I'm sorry, democracy has changed"... cantaba Killing Joke hace algunos años. La verdad es que no ha cambiado, sino que está muerta. El eficientísimo sistema de la tripartición de poderes que inventó Montesquieu y sus secuaces no ha sido impedimento para que un grupo de ya-sabemos-quiénes se las arreglen para robarse las finanzas de naciones enteras. El asunto de "La comedia del poder" está vagamente basada en un asuntillo francés, pero ahí están los manejos financieros de George W. Bush con sus amiguetes de Halliburton para reconstruir Irak, la manera champañesca en que Carlos Saúl Menem quebró literalmente a Argentina, o la burda manera en que un puñado de politicastros muertos de hambre durante la dictadura militar de Chile se agruparon para robar en el MOP y en Chiledeportes, entre otros que por influencias tras bambalinas, nunca se investigaron (mucho). ¿Qué hace una democracia moderna para aniquilar a esos enemigos de la República y del bien común? En las pelis de Hollywood tenemos a un Schwarzennegger listo para deshacerse de la escoria, pero ¿y en el mundo real...?

¿Por qué verla?
- Esta película pone el dedo en la llaga respecto de una pregunta capital: ¿qué pasa cuando se hace lo correcto, pero no por las razones correctas...? La jueza que se aboca a hacer justicia y perseguir a la banda de maleantes de cuello y corbata está sin lugar a dudas haciendo lo que debe hacer, sin dejarse amedrentar por la prepotencia de señorones rotos metidos a gente, pero ¿lo hace de verdad por un afán de justicia? Si esto fuera "JFK" y otras pelis hollywoodenses sobre abogados o jueces idealistas luchando contra un sistema corrupto, lo daríamos por sentado, observando cómo el héroe impoluto e inmaculado se opone a los sórdidos designios rivales. Sin embargo, queda bien en claro a lo largo de la película que en verdad la jueza no es una estoica guerrera de la libertad, sino una persona ávida de figuración, con un enorme vacío existencial que trata de rellenar haciendo el papel de "la dura" y "la implacable". Y esto es especialmente visible en el trato despectivo que le da a su familia, a la cual no valora en absoluto, y frente a la cual se comporta como una chiquilla con su caro juguete nuevo. La democracia no corre peligro con gentes como ella, sino por el contrario, claro está, pero uno puede buenamente preguntarse, ¿ésa gente son "los buenos"? ¿Puede ser un acto éticamente aceptable si las motivaciones tras ese acto son, como mínimo, discutibles...?
- La trama de la peli es hiperrealista. Todo se arregla (o no) en medio de conversaciones de pasillo y en restaurantes caros, como es más o menos en la vida real. No hay trepidantes escenas de acción con matones armados con pistolas de silenciador, ni aparatosas persecusiones policíacas, ni giros de tuerca en la trama para hacer aparecer como villano al más inesperado de los personajes, ni ninguno de los facilones recursos del cine hollywoodense (no es que estemos en contra de eso, porque después de todo tiene que haber espacio para el cine de entretención, pero a veces abusar de ciertos recursos narrativos cansa su resto)...

IDEAL PARA: Enterarse de cómo se arreglan, o tratan de arreglar, las cosas políticas tras bambalinas, y de plantearse un par de dilemas éticos como cortesía de la casa.

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