11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

jueves, 22 de marzo de 2007

"Otro día para morir" (2002).


-- "Die Another Day". Inglaterra / Estados Unidos. Año 2002.
-- Dirección: Lee Tamahori.
-- Actuación: Pierce Brosnan, Halle Berry, Toby Stephens, Rosamund Pike, Rick Yune, Judi Dench, John Cleese, Michael Madsen, Will Yun Lee, Kenneth Tsang, Emilio Echeverría, Mikhail Gorevoy, Lawrence Makoare, Colin Salmon, Samantha Bond.
-- Guión: Neal Purvis y Robert Wade, basados en el personaje creado por Ian Fleming.
-- Banda Sonora: David Arnold.

-- "Otro día para morir" en IMDb.
-- "Otro día para morir" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un equipo de surfistas llega hasta las costas de Corea del Norte, e ingresa en territorio enemigo. Después de interceptar a un pasajero VIP, Bond James Bond toma su lugar. Ojalá nunca lo hubiera hecho. Porque los norcoreanos, a pesar de lo que 007 y el MI6 parecen creer, no son una panda de neanderthales incapaces de usar alta tecnología para detectar a un impostor. Bond es descubierto, y tras un espectacular intento de fuga, ocurre lo impensable: Bond es capturado. A diferencia de otras pelis Bond en donde lo de "capturado" le dura un par de minutos, saliéndose antes de que lo alcance el láser de turno, esta vez Bond no puede, y es sacado de Corea del Norte por un intercambio de prisioneros. El MI6 lo mantiene bien custodiado, porque no saben si acaso Bond se ha ido de lengua o no. Pero ya se sabe que cuando Bond tiene oxiuros en el trasero, no se le puede detener. De manera que se fuga, y empieza a investigar por cuenta propia en un misterioso laboratorio genético en Cuba. El hilo de la investigación lo lleva a descubrir una conexión entre Corea del Norte y un misterioso millonario llamado Rupert Graves, por lo que Bond parte a su encuentro, en su espléndido castillo de hielo de Islandia... (y luego hablan del calentamiento global, los exagerados de siempre).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después del bajón de calidad que representara "El mañana nunca muere", "El mundo no es suficiente" había vuelto a dejar el listón alto para la saga Bond. Además, había vientos de que pasaría algo grande. Se vencía el contrato de Pierce Brosnan con la siguiente entrega, y además venían dos aniversarios, los 40 años de las pelis Bond, y los 50 años de la primera novela, "Casino Real". Además, sería la película Bond oficial número 20 (salvando las no oficiales "Nunca digas nunca jamás", y el "Casino Real" de 1967). Los productores querían hacer algo grande, una celebración por todo lo alto. Se barajaron múltiples alternativas, e incluso se difundió el rumor de que en esta entrega, Bond debería luchar contra el IRA, o rescatar al Primer Ministro de Inglaterra, o algo así. El tema se vio alimentado sobremanera porque el terrorismo se puso de moda. No en balde, entre "El mundo no es suficiente" y "Otro día para morir", Al Qaeda lanzó su mortífero ataque contra las Torres Gemelas, y con eso el terrorismo pasó a la primera línea en todo el mundo, y la saga Bond no podía quedarse atrás (de hecho, el tema del terrorismo es tocado en "Casino Real" del 2006). Pero los productores Bond optaron, por "Otro día para morir" al menos, obviar el tema del terrorismo, y lanzarse a algo que Bond no hacía desde los '80s: una trama con villano geopolítico, en este caso los malvadísimos militares de Corea del Norte, incluidos por George W. Bush en el Eje del Mal, y por lo tanto, tienen que serlo, porque como todos sabemos, George W. Bush no se equivoca, porque él ha sido elegido por Dios para llevar Su Palabra a todo el mundo, que para algo Estados Unidos es el Pueblo Elegido de Dios, y si Corea del Norte se opone a los designios del Mesías, pues... ¿qué puede hacer uno? (por supuesto, por si alguien no cae, todo lo anterior fue puro sarcasmo).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una Bond extraña, sin lugar a dudas. Y es que a pesar de tener muchos elementos Bond, no pareciera ser o tener el ambiente de una peli Bond. Irónicamente, por su parte, en algunos aspectos que fue muy criticada, sí que tiene un aroma al Bond clásico, al de Sean Connery. Vamos por parte. Desde "El satánico Doctor No" en adelante, que en el fondo era una película de espías de relativo bajo presupuesto (lo siguió siendo hasta que "Operación Trueno" lanzó a Bond al mundo de la serie A), toda la acción se ha hecho a pulso, con el viejo y nunca bien ponderado método de poner en riesgo la vida de algún esforzado extra con su correspondiente póliza de seguros, para que Bond parezca hacer el más chulo cada vez. En cambio, en esta peli muchas cosas son hechas mediante CGI, y el resultado se nota y se resiente de ello (por suerte, en "Casino Real" volvieron otra vez al viejo sistema). No es que haya salido mal, sino que no se diferencia de otras películas de acción al uso, aunque esto puede ser interpretado positivamente, en cierto sentido, como el enésimo ajuste de la saga Bond a las tendencias fílmicas y audiovisuales imperantes en el minuto. La cuestión es opinable, por supuesto.

-- Es una película Bond saturada de homenajes a... bueh, seamos sinceros, es un ejercicio de egomanía llevado al extremo, con referencias a las 19 pelis Bond anteriores (autobombo, que le llaman). Para meter 19 homenajes tuvieron que esforzarse, y la verdad de las cosas, algunos guiños son tan oscuros que parecieran haber sido incrustados con calzador. Pero en fin, tenemos un gran ejercicio de metalenguaje autoconsciente, algo que es muy propio de la postmoderna postmodernidad en la que con Internet, está todo revuelto. Signo de los tiempos, por supuesto.

-- El auto invisible. Mucha gente se quejó de que Bond usara una tecnología tan fantástica o inverosímil, después de que el pobre 007 se transformara en los últimos años en un promotor de gadgets ("¿ven este celular con el cual manejo mi auto a control remoto...? ¡Es NOKIA! Compre NOKIA, el celular que uso yo, Bond, James Bond"). Esta vez trataron de llevar la tecnología más allá, y eso era justamente lo que hacía especiales a las pelis Bond de los '60s y tempranos '70s, en que Bond usaba una tonelada de artilugios que en ese tiempo eran aún de avanzada (hoy en día, claro que no). Nadie se quejó de que James Bond usara un jetpack en "Operación Trueno", tecnología que no estuvo disponible sino hasta los '80s, ¿de qué se quejan entonces ahora los fanáticos de que Bond maneje un automóvil que quizás no exista sino hasta 20 años más?).

-- La trama es, en cierto sentido, un remake de "Los diamantes son eternos", ya que el villano utiliza el comercio de diamantes para fabricarse un satélite espacial capaz de ser utilizado como arma solar. Lo dicho, es "Los diamantes son eternos" en versión 2002. O sea, una de las más archiclásicas tramas, la del supervillano listo para comerse al mundo con un satélite artificial. ¿Qué más...?

-- Rupert Graves. Este es quizás el mejor villano contra el cual se ha enfrentado el Bond de Pierce Brosnan. Su prontuario incluye hacerse millonario de maneras poco santas, fabricar un satélite artificial para literalmente achicharrar la superficie terrestre, maneja ingeniería genética de avanzada (o algo así, por lo menos), lanzarse en paracaídas sobre Londres, tener un castillo de hielo porque sí, porque me gusta el hielo y puedo pagarlo, y atreverse a pararse frente a su propio padre y cantarle un poco cuando éste se niega a aceptarlo por hijo. Lo dicho, un gran villano.

-- Las chicas Bond. Famke Janssen ("Goldeneye") y Sophie Marceau ("El mundo no es suficiente") habían robado cámara, pero ahora AMBAS chicas Bond roban cámara, y eso no pasaba desde... Bien, desde hace mucho. Halle Berry como la agente cálida y letal al mismo tiempo es un estupendo contrapunto para Bond (por no hablar de su nitroglicerínico bikini), y Rosamund Pike como la gélida Miranda Frost también roba lo suyo. Curiosamente, lo que habla un poco sobre el espíritu de los tiempos, esta vez la chica Bond mala es la fría y angelical, y la chica Bond buena es la tropical y caliente, cuando en el viejo cine de toda la vida había sido generalmente al revés; signo de los tiempos, probablemente.

-- El castillo de hielo. Vale, es una imposibilidad lógica (¿cómo diablos se la arregla la gente en su interior para no morirse de frío sin necesidad de encender la calefacción central?), pero de que luce impresionante, luce. Es, quizás, la mejor guarida de villano que hemos visto en la saga Bond desde los '80s (y quizás antes).

IDEAL PARA: Ver una Bond extravagante.

domingo, 18 de marzo de 2007

"Mi otro yo" (2006)


"La doublure". Dirigida por Francis Veber. Protagonizada por Gad Elmaleh, Alice Taglioni, Daniel Auteuil, Kristin Scott Thomas, Richard Berry, Virginie Ledoyen, Dany Boon, Michel Jonasz. Francia. Año 2006.

¿De qué se trata?
La vida de François Pignon es, ¿cómo decirlo?, un poco triste. Pretende desde niñito a una fermosa chica, la cual parece que viniera esculpida para la posteridad, tanto por sus apolíneas formas (es Virginie Ledoyen, ¿OK?) como por tener un bloque de mármol por cerebro, ya que le dice la misma estupidez de siempre ("te quiero como a un hermano", etcétera). Ese mismo día, por accidente, le llueve la suerte desde el cielo: ha salido por pura chiripa en la misma foto paparazzi que un reconocido magnate, y con la modelo que es "amiguita" de éste. Por supuesto que la esposa del magnate está que chirria los dientes, así que el magnate inventa una mentira que no se la cree ni él: en realidad, la modelo era novia del otro tipo, el que iba pasando por la calle, no de él, y que él era el que de verdad estaba pasando por la calle. De la noche a la mañana, nuestro adorable perdedor que no tiene perro que le aúlle, se ve del brazo de una neumática modelo que está en el negocio (igual que él), porque el millonario les paga un crecido soborno para que ambos finjan ser pololos/novios/atracantes. Por supuesto que la esposa se pone sospechosienta, y empieza a perseguirlos con investigadores privados. Por supuesto que la chica linda-pero-tonta decide que está sufriendo mucho porque su pretendiente se echó a volar. Por supuesto que el tipo pasa a ser mejor considerado (y envidiado) por sus amiguetes. Por supuesto que el millonario se pone furioso porque a lo mejor su amante se la pega con el simplón de Pignon. Y como esto es una comedia, por supuesto que terminará del modo más amable posible (aunque el magnate millonario podría opinar algo bien diverso, claro está).

El espíritu de los tiempos.
La comedia de enredos es tan vieja como la Antigua Grecia, al menos (busquen Menandro o Plauto en la Wikipedia y verán). Me refiero a esa comedia liviana de parejas cruzadas, y del millonario malo-pero-simpático que lo enreda todo para cubrir sus trapacerías, hasta que al final el nudo se desanuda y cada oveja termina con su pareja. "Mi otro yo" es una comedia de enredos amorosos clásica hasta la médula, y por ende difícilmente podría decirse de ella que refleja algo de nuestra temporalidad. Aún así, es un distinguido canapé en medio de la oferta fílmica. No en balde viene con ese sello especial que saben darle los franceses a sus comedias, y además viene rodada por Francis Veber, quien hace algunos años nos mostró la vitriólica "El placard", que era mejor, pero a la cual "Mi otro yo" no desmerece, en realidad.

¿Por qué verla?
- Lo dicho. Es una clásica amable comedia de enredos amorosos. Una parejita tiene que esconder su romance, otra parejita es ideal, pero ella no sabe que es ideal... Y al final todo acabará como tiene que acabar. O casi. Explota también la fórmula del jovencito "de la baja" que por azares del destino tiene un golpe de suerte al cruzarse en los líos "de la alta". O sea, cabe echarse hacia atrás en el asiento, relajarse y disfrutar sin mayores complejos. En particular porque tiene ese fino y característico humor francés, centrado más en las situaciones y personajes que en el gag rápido, y que por ende se paladea suavemente y con gusto, en vez de soltar una risotada que después se pasa rápido. Quizás se hubiera agradecido un poquito más de garra en lo referente a explotar la idea, que de por sí da para una elaboradísima crítica social, pero el tono deliberadamante frívolo no incomoda.
- Las chicas... ¡oh là là! El personaje de la modelo es un sueño hecho realidad: no sólo tiene un cuerpazo de escándalo, sino que además es comprensiva, inteligente y cariñosa, y sin ningún aire de diva, y cuando tiene que cambiar su cómodo palacete por una casita a medio caerse en los suburbios, no protesta ni se queja, ni mira en menos al pobre proletario que recibe a la suerte amarrada y en la puerta de la casa. Ojalá hubiera de verdad alguna modelo así. Pero como el cine es la fábrica de los sueños, está bien. Además, todas estas cualidades superlativas son más que bien servidas por Alice Taglioni, así es que no hay de qué quejarse. Incluso hasta se perdona el pudor de mostrarla sólo en una ajustadísima minifalda o con poleras ceñidas, y no en bikini o en lencería, como de seguro hubieran hecho si fuera una de Hollywood. En comparación, Virginie Ledoyen (conocida como el bikini con patas que apareció en "La playa", con Leonardo DiCaprio) hace un papel casi de adorno, de chica bonita, y tratándose de ella, lo hace bien. Y mención especial se lleva la legendaria Kristin Scott Thomas como la esposa del millonario, envejecida desde los tiempos que actuara en "Perversa luna de hiel" o "Cuatro bodas y un funeral", e hiciera un glorioso desnudo para "El paciente inglés", pero que aún es una estupenda gran señora, y llena con su presencia la pantalla las poquitas veces que aparece.

IDEAL PARA: Relajarse y disfrutar con una comedia fina.

"Caché escondido" (2005)


"Caché". Dirigida por Michael Haneke. Protagonizada por Daniel Auteuil, Juliette Binoche, Maurice Bénichou, Annie Girardot, Bernard Le Coq, Walid Afkir, Lester Makedonski, Daniel Duval. Francia / Austria / Alemania / Italia. Año 2005.

¿De qué se trata?
A la casa de un franchute casado, con un hijo preadolescente, y con una vida más o menos común y corriente, llega una grabación realizada en esa vieja y magimística técnica llamada "VHS". La videocinta son dos horas de nada y más nada, salvo por mostrar la salida de casa de la señora y del señor. Hacen la denuncia correspondiente a la policía, y como suele ocurrir, los polis dicen algo así como "¡oh, qué interesante! Si pasa algo, como que los maten o los dejen lisiados, avísenos para intervenir". El padre de familia tiene un par de ideas sobre quién podría estar fabricando las cintas, incluyendo a un hermanito que en realidad no es hermanito, porque verán, es... ¡¡¡CHACHÁAANNNN!!! ...un argelino, adoptado en Francia. La situación escala porque aparece evidencia de que el argelino desaparecido sí estaría metido en el lío, pero éste lo niega. Al mismo tiempo, la vida matrimonial de la pareja se va desplomando poco a poco, porque él, en plan "yo el cabezadura", se niega a abrirse y blablablá con respecto a su señora. Y... ¿reventamos el final...? Hmmm... No, mejor no, aunque sí adelantemos que éste es bastante insípido, bastante inflado, bastante... francés.

El espíritu de los tiempos.
"El Gran Hermano te vigila". La llegada de las tecnologías de la información no sólo está cambiando el mundo, sino que hace más fácil el espionaje, no sólo por parte de los sabuesos de George W. Bush y su infaustamente recordado programa de espionaje "Carnivore" (casi nadie lo recuerda, pero yo soy un gato con memoria de elefante, ¿vale?), sino también por los privados y particulares. En la actualidad no se puede ir a ninguna celebración familiar sin que algún imbeciloide te diga "¡oye, mira a la cámara!", con un tono que entre líneas quiere decir "¡haz tu gracia, haz tu gracia, perrito!". El cine de Hollywood ha producido varias películas en esta línea, y el sicópata que usa multimedia tech para acosar a una familia se ha vuelto lugar común en series de televisión (léase "Millennium", "Profiler", etcétera). Extrañamente, con la probable excepción de "Tesis" de Alejandro Amenábar, el cine europeo parece haber sido refractario a abordar este tema, y muy en particular, esa vertiente eruropeizante más intelectualoide, la que, como digna heredera de Heidegger, Sartre y escuelafrancfortianos varios, tiende a ignorar la alta tecnología, la multimedia y la informática como tema, en beneficio de un cine sobre temas "humanistas" o "clásicos" (como si "Blade Runner" no fuera una película de profundo contenido humano). En ese sentido, parece ser que "Caché escondido" es la puesta al día de ese tipo de cine, con respecto a la invasión multimedia a nuestras vidas, como la nueva versión de la vetusta hacha de piedra con la cual sigue el apaleo anárquico del salvaje neanderthal, que no ha desaparecido de nuestra sociedad (uno de sus especímenes más señalados en la actualidad, ordenó invadir Irak).

¿Por qué verla?
- Por el valor que pueda tener para cierta Europa intelectualizante. Es, digámoslo desde ya, un filme hecho para esas audiencias. O sea, si ustedes son espectadores normales y corrientes, y con dosis generosas de sentido común, deberían pensárselo dos veces antes de ver este filme. Tiene algunos clásicos vicios del cine intelectualoide europeo, incluyendo su rechazo frontal hacia la elipsis, lo que lleva a mostrar la secuencia entera de una persona levantándose a abrir la puerta, en vez de dar esas cosas por supuestos, como hace el buen cine yanki de toda la vida.
- Con respecto a las actuaciones... ¿qué decir? Los actores sirven bien a sus personajes, de eso no cabe duda, en particular Juliette Binoche, antigua musa de Kieslowski para "Bleu". El problema es que esas actuaciones están al servicio de roles, digámoslo desde ya, espúreos de solemnidad, con personajes y líneas absurdas, pero que funcionan muy bien, eso sí, como marionetas del mensaje de fondo (la tecnología aliena, la tecnología al servicio de quienes nos hacen daño, la tecnología como metáfora de nuestras culpas interiores más profundas). Una cosa por otra, entonces.
- El análisis que hace este filme sobre el tema de la culpa no puede ser más arquetípico, lo que es un plus si lo que se persigue es investigar sociológicamente el tema. Los candidatos a villanos de la historia no son franceses, sino argelinos, lo que es, por supuesto, una solución bastante xenofóbica, pero el cineasta deja clarito que, si de verdad son los argelinos quienes están haciéndole la putada a los protas franceses, es porque los propios franceses se portaron mal con los argelinos en el pasado. O sea, la peli no queda mal con nadie, porque el espectador intelectualmente hiperconsciente que lee (o cita sin leer) a Chomski o a Said, puede descargar de una toda su xenofobia, y como premio adicional, puede autocastigarse golpeándose el pecho y diciendo "¡somos culpables, Señor, somos culpables!".

IDEAL PARA: Audiencias hiperintelectualizantes con ganas de ver una película que incluye en su interior todas las escenas extras que debieron pasar al DVD.

jueves, 15 de marzo de 2007

"El mundo no es suficiente" (1999).


-- "The World Is Not Enough" (título original en inglés), "El mundo no basta" (título en Argentina), "El mundo nunca es suficiente" (título en España). Inglaterra / Estados Unidos. Año 1999.
-- Dirección: Michael Apted.
-- Actuación: Pierce Brosnan, Sophie Marceau, Robert Carlyle, Denise Richards, Robbie Coltrane, Judi Dench, Desmond Llewelyn, John Cleese, Samantha Bond, Maria Grazia Cucinotta, Michael Kitchen, Colin Salmon, Goldie, David Calder, Serena Scott Thomas.
-- Guión: Neal Purvis, Robert Wade y Bruce Feirstein, sobre una historia de los dos primeros, basados en los personajes de Ian Fleming.
-- Banda Sonora: David Arnold.

-- "El mundo no es suficiente" en IMDb.
-- "El mundo no es suficiente" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Bilbao, Ezpaña. Bond está en medio de una arriesgada operación que involucra un buen turruño de dólares. Como suele suceder, algo sale mal, muy mal, y aquí tenemos otra vez a 007 salvando otra vez el día (y el culo). Sale con bien, y llega hasta Inglaterra con el maletín. Cuando su dueño, un inofensivo capitalista, acude a verlo, el maletín ¡¡¡BLUAM!!! le revienta en la cara. M, la jefaza de Bond, está que entrechoca sus veteranos dientes, porque el honrado industrial del petróleo era amiguete suyo, y pues bien, no se meten con Inglaterra ni con M y salen vivo para contarlo. M tiene la peregrina idea de enviar a Bond para que cuide de Elektra King, la hijita del magnatito asesinado (otra vez Bond como gato cuidando la carnicería, y es que así no hay vida, ejem). Pero su misión en tierras ex soviéticas le traerá una serie de sorpresas bastante desagradables, que lo harán enfrentarse nada menos que a su lema familiar: the world is not enough...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La saga Bond, tantas veces a punto de quebrarse y sacada adelante a punta de pura voluntad, estaba ahora más saludable que nunca, hasta el punto que podían permitirse hacer una payasada como "El mañana nunca muere" y salir indemnes del asunto. Afortunadamente, los productores decidieron seguir privilegiando la calidad, y se dispusieron a hacer la última Bond del Milenio, una que fuera realmente inolvidable. Si llegaron a tanto, es temprano para decirlo, pero de que "El mundo no es suficiente" da de sí, lo da. Armaron para la ocasión un guión bastante más complejo que las dos anteriores, en donde Bond hace aún el más difícil, y el resultado es francamente espectacular. O quizás no tanto, pero ayuda el que algunas gentes se hayan dejado la chaqueta y el pellejo en el set de filmación.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Pierce Brosnan, una vez más. Luce algo más sofisticado y metrosexual que en "Goldeneye", pero también exhibe una saludable faceta humana. Bueh, eso hay que tomárselo con reservas, claro está, porque sigue haciendo el superman (se disloca un hombro, pero sigue en servicio activo casi como si nada).

-- El resto del elenco... ¿Qué decir...? Judi Dench como M está en su salsa, pero quien se roba la película íntegra es Sophie Marceau, quien compone a una de las mejores chicas Bond de todas, una de las pocas que consigue ser más que un pedazo de carne y se transforma en un personaje por derecho propio, tanto que por sí sola levanta la peli, y lo demás es ganancia. Mención aparte merece Robbie Coltrane haciendo de "honrado" "empresario" ruso, repitiendo su rol de "Goldeneye". A su lado, el otras veces muy efectivo Robert Carlyle compone un villano penoso hasta la miseria, que nunca llega a llenar los zapatos de un personaje al que se supone le tienen tanto miedo, que la neumática Maria Grazia Cucinotta prefiere suicidarse antes que fracasar. Y ya no hablemos de los bongós de Denise Richards tratando de hacernos creer que sabe algo de física nuclear (si rifan así los títulos universitarios, entonces yo me elijo uno en semiótica jeroglífica). La despedida de Desmond Llewelyn es magistral, aunque a cambio tenemos a John Cleese haciendo un papel indigno de su grandioso talento. Así pues, ¿qué decir de las actuaciones...?

-- Michael Apted. Nunca ha sido un gran director, y sus falencias quedaron bien al descubierto en la anémica serie de HBO "Roma" (puro estilo, nada de substancia), pero por lo mismo, queda impecable para las escenas de acción. Y éstas las tiene: persecusión en lancha, persecusión en la nieve, persecusión en el interior de un oleoducto... y no seguimos adelante, pero cumple con un estándar mínimo al menos.

-- David Arnold. Buena parte del empuje de la película proviene de la banda sonora que éste compuso, que mezcla muy bien los arreglos orquestales clásicos con las bases electrónicas. El tema de Garbage más ondero que interesante, pero a cambio está el leit motiv musical de "Only myself to blame", que acompaña muy bien las partes más sensibles de la peli.

IDEAL PARA: Ver una Bond de acción espectacular, con una chica Bond también espectacular (Sophie Marceau, por supuesto, no la otra).

domingo, 11 de marzo de 2007

"María Antonieta" (2006)


"Marie Antoinette". Dirigida por Sofia Coppola. Protagonizada por Kirsten Dunst, Marianne Faithfull, Steve Coogan, Judy Davis, Jason Schwartzman, Molly Shannon, Rip Torn, Asia Argento, Aurore Clément, Mary Nighy, Rose Byrne. Japón / Francia / Estados Unidos. Año 2006.

¿De qué se trata?
La pobrecita e ingenucha María Antonieta vive en un mundo ideal en la corte de Austria, hasta que la envían como moneda de cambio para Francia, a encasarse allá y sembrar la corte de Versalles con genes austríacos. Nada más llegar a la frontera entre Austria y Francia (¿tenían frontera común en aquellos años...?), tiene que dejar de ser niña, pasar a la madurez, etcétera. O no. Porque se celebra el matrimonio, pero el delfín, el heredero a la corona francesa, el futuro Luis XVI, es un pelma que vive para sus candados y cerraduras, y de descerrajar a su esposa, nada. Y como no viene heredero al trono, la corte entera le echa la culpa a la austríaca de que ella no pone lo suficiente de su parte para, ejem, "mojar" a Su Alteza el Príncipe Heredero. El asunto se complica cuando Luis XV fallece, y María Antonieta pasa de princesa heredera a reina oficial. O no. Porque ahora María Antonieta, con o sin heredero, hace lo que se le pega la real gana, y se lanza a una vida de diversión, juegos y comidas raras, que empiezan lentamente a socavar el erario público nacional francés. Algo que podría, por supuesto, acarrear el final de su belle epoque personal...

El espíritu de los tiempos.
¿Quién era María Antonieta? La respuesta tradicional es: una arpía insensible que recomendaba a los pobres de París que, ante la falta de pan, comieran tortas. Pero con el auge del hembrismo han surgido versiones revisionistas, las cuales postulan que la pobrecilla, en el fondo, no era tan mala como la pintan. Sea como fuere, este peregrino personaje histórico se abrió paso hacia Sofia Coppola cuando cayó en manos de ésta una biografía de la historiadora Evelyne Lever, de la cual sacó un bosquejo, antes de centrarse en la biografía de Antonia Fraser, que es la base definitiva (o más o menos) de la película. El proyecto amenazaba salirse de las manos, pero en el intertanto Sofia Coppola se metió en un proyecto sobre Japón, que se transformó en el exitazo "Perdidos en Tokio", que a la par de lanzar la carrera fílmica de Scarlett Johansson, puso a Coppola en el mapa de realizadores después de haber llamado tímidamente la atención con "Vírgenes suicidas". Con ese aval (y, por qué no decirlo, el poderoso respaldo de su padre, el Emperador Francis Ford Coppola, y su máquina productora American Zoetrope), Sofi llevó a cabo la concreción definitiva de "María Antonieta", que fue recibida con algunos tímidos aplausos y algunas tímidas críticas, y que en general tendió a pasar sin pena ni gloria por el mundo.

¿Por qué verla?
- ¿Qué otra cineasta sino Sofia Coppola podía llevar al cine la vida de María Antonieta? El asunto se trata de una niñata malcriada y caprichosa, que tuvo éxito en la vida gracias a haber nacido en cuna de oro, lo que la ayudó a levantarse de algunos serios golpes y salir adelante, que filma una película sobre otra niñata malcriada y caprichosa, que tuvo éxito en la vida gracias a haber nacido en cuna de oro, lo que la ayudó a levantarse de algunos serios golpes y salir adelante, dos siglos antes. Recordemos que Sofia Coppola hizo su debut y despedida actoral después de su ultracriticada aparición en "El Padrino III", y después estuvo varios años perdida en el limbo fílmico, hasta "Perdidos en Tokio". Tal es el origen del enfoque reivindicacionista de "María Antonieta"; esta película no se trata sobre ella, sino sobre la propia Sofia Coppola, y Kirsten Dunst pasa por su alter ego fílmico en ropaje del siglo XVIII. En ese sentido, "María Antonieta" es un filme coherente a rabiar, y sincero como una llaga. Pero también es un filme claramente alejado de la vena histórica, y que opera como vehículo para el egocentrismo de la señorita Coppola; es bien sintomático que ella huyera de la peste y reconociera no haber leído nunca, por opción militante, la dura biografía que Stefan Zweig le dedicara a la reina. Claro que cabe preguntarse hasta qué punto Sofia Coppola es autoconsciente de ese "exceso de sinceridad"...
- Como "Perdidos en Tokio", "María Antonieta" combina un buen acabado formal con una carencia deprimente de ideas. La apuesta por montar un palacio de Versalles con música rockera contemporánea puede parecer sobre el papel un absurdo completo, pero doña Coppola consigue el milagro increíble de que una fiesta en París tenga la canción "Hong Kong garden" de Siouxsie And The Banshees como tema de fondo, y suene coherente con la propuesta fílmica. Desgraciadamente, la película se centra tanto en el personaje protagónico y sus diversas peripecias existenciales, que apenas presta atención a lo que ocurre más allá del horizonte. La dantesca crisis económica y la posterior Revolución Francesa parecen ser temas demasiado deprimentes para Sofia Coppola, y su renuencia a tratarlos le priva de un valioso contrapunto que hubiera servido para ubicar en un mejor contexto la actitud de una reina encerrada en una burbuja; pero esto, a cambio, hubiera hundido al personaje egótico que Coppola quería elevar a los altares.
- La película se ajusta bastante bien a los eventos históricos. No se trata, por supuesto, de recrear con espíritu The History Channel todo lo ocurrido, porque después de todo estamos frente a una visión revisionista de la Historia, pero sí se destacan los principales eventos de la vida del personaje, sin quitar ni añadir demasiado, ni inventarse personajes secundarios...
- Funciona también, en cierto sentido, como película de aprendizaje. María Antonieta vive aislada en su propio Paraíso Terrenal, y cuando lo pierde, apenas comprende qué demonios está pasando. Esto también puede verse como un proceso de catarsis de la propia Sofia Coppola, pero en la película funciona estupendamente bien. De hecho, es ese final lo que redime a una película cuyo desarrollo peca a ratos de anémico.
- Lo habitual en filmes de época de alto presupuesto: grandes decorados, pomposos vestidos, despliegue de extras, etcétera.
- Kirsten Dunst. Vistiéndose. En la tina. Kirsten Dunst. Kirsten. ¿Había una mejor elección para María Antonieta...? (ñomi ñomi).

IDEAL PARA: Entender la mentalidad de los niños ricos aislados en su propia burbuja social.

"Wallis y Edward" (2005)


"Wallis & Edward". Dirigida por Dave Moore. Protagonizada por Joely Richardson, David Westhead, Lisa Kay, Helena Michell, Stephen Campbell Moore, Simon Hepworth, Bill Champion, Monica Dolan, Debora Weston, Aleksas Kazanavicius, Clifford Rose, Margaret Tyzank, Miriam Margolyes, David Calder, Richard Johnson. Inglaterra. Año 2005.

¿De qué se trata?
En una fiesta cualquiera, coinciden Eduardo, príncipe heredero de la corona británica, y los Simpson, que no son los Simpsons de Springfield, pero tanto más diera, porque estos otros Simpson son igual de, ejem, poco aristocráticos (para colmo son yankis, algo que a la nobleza british le da urticaria). Cuando se encuentran la señora Wallis Simpson y Eduardo, saltan chispas. Al poco tiempo, ambos empiezan a verse, y el marido de ella, en vez de sentirse ofendido, la empuja y empuja como carnada, porque verás, ¡tener de amigo nada menos que al príncipe heredero a cualquiera le viene bien! Y se va confiadamente de viaje de negocios a América, dejando atrás a su señora, muy confiado, que el lobo cuide la carnicería... Pasa lo que tiene que pasar, y con escándalo, porque los británicos bien soportan que el príncipe tenga alguna, ejem, diversioncilla para el rato, pero que sea discreto y privado, y que no lo ande ventilando por todas partes, menos que se trate de una mujer casada, y para peor, divorciada. Y si el país no la acepta, pues bien... ¿elegirá el príncipe heredero, ahora flamante rey cuando muere su padre, quedarse con la corona, o con el amor de su vida...?

El espíritu de los tiempos.
En 1936, la noticia de la muerte del rey Jorge V recorrió al mundo. Pero más comidillo fue la aventura del príncipe Eduardo, ahora rey Eduardo VII, con una divorciada norteamericana. La historia tenía todos los ingredientes (gente de la alta, sexo, poder, intrigas) y era cuestión de tiempo antes de que la TV se fijara. Durante años, desde 1988, la versión definitiva de la historia fue "La mujer que él amó", hecha para la televisión (al igual que la que estamos comentando), con Anthony Andrews como Eduardo, y con nada menos que Jane Seymour, eso es lujo, como Wallis Simpson. Hacer otra versión podría parecer una insensatez, pero se atrevieron. Y como el atrevimiento a veces paga, esta versión resultó bastante buena. Un poco menos glamorosa, quizás (y es que Joely Richardson, por muy hermana de Natasha Richardson e hija de Vanessa Redgrave que sea, no es Jane Seymour), pero con sus puntos fuertes.

¿Por qué verla?
- En realidad, tanto por realización como por suntuosidad, pasa como otro telefilme al uso, con actuaciones buenas, pero no descollantes, y con enfoques de cámara que tratan de disimular un poco los recortes de presupuesto en vestuario, ambientación y escenografía. Pero tiene un gran punto fuerte: el guión. Hay diálogos y parlamentos que son la envidia de cualquier escritor. Si usted quiere ser escritor, hágase un favor y vea esta película, porque puede aprender mucho sobre cómo poner personajes en perspectiva con diálogos certeros y pulidos, sin caer en la afectación ni la mordacidad. Como por ejemplo cuando Enrique VII pregunta si un hombre no tiene derecho a estar con la mujer que ama, y Stephen Baldwin, el Primer Ministro, replica: "usted no es un hombre, es el Rey de Inglaterra". O como cuando tratan de convencer a Enrique de ceder, y éste dice: "si te ofrecieran la corona de Inglaterra mañana, a cambio de dejar a tu mujer y a tus hijos, ¿lo harías?". O cuando Enrique le dice a su padre aún vivo que cuando está fuera de sus deberes... y éste le interrumpe diciendo: "¡Nunca estás fuera de tus deberes!". Y ni hablar de la perla de diálogo final de Wallis Simpson, que introduce una notable ambigüedad por la cual cabe preguntarse si estaba enamorada del rey, o más bien de su corona...

IDEAL PARA: Ver una más que notable recreación de un evento histórico, hecha con empeño y espléndidamente guionizada.

jueves, 8 de marzo de 2007

"El mañana nunca muere" (1997).


-- "Tomorrow Never Dies". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1997.
-- Dirección: Roger Spottiswoode.
-- Actuación: Pierce Brosnan, Jonathan Pryce, Michelle Yeoh, Teri Hatcher, Ricky Jay, Götz Otto, Joe Don Baker, Vincent Schiavelli, Judi Dench, Desmond Llewelyn, Samantha Bond.
-- Guión: Bruce Feirstein, basado en el personaje creado por Ian Fleming.
-- Banda Sonora: David Arnold.

-- "El mañana nunca muere" en IMDb.
-- "El mañana nunca muere" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Elliot Carver, el magnate mundial de las telecomunicaciones, el Murdoch/Turner del mundo Bond, tiene un juguetito nuevo. Con ese juguetito puede desviar buquecitos de guerra hacia el territorio de la República Popular China (que nunca fue república ni tampoco popular, pero en fin), sin que los buquecitos sepan que están siendo desviados vía manipular el GPS. El asunto causa tensiones internacionales entre Inglaterra y China, que podrían derivar incluso en una guerra nuclear de vasto alcance, pero como la jefaza M es más inteligente que los perros viejos, tiene todas las cartas en la mano: ha notado que el periódico "Mañana", del consorcio de Carver, lanzó la noticia algunas horas antes de que ésta ocurriera, y por tanto podría estar involucrado de alguna manera, y además, la esposa de Carver fue una ex-chica Bond (en ninguna película, pero según el guión fue otra de sus conquistas). Así es que envía a su mejor hombre, a Bond James Bond, para seducir a la chica y averiguar de esta manera la conexión entre Carver y el incidente. La investigación lleva a Bond a los brazos de la chica, a unos cuantos intentos de asesinato, a conocer a la primera chica Bond karateka de la historia, y finalmente a enfrentarse en un épico (¿?) duelo final contra Elliot Carver, el villano Bond más gritón desde que se inventó la margarina en caja.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

"Goldeneye", la anterior cinta Bond, no sólo había resucitado la franquicia Bond, sino que además la había dejado con la vara alta. Superarla era en ese sentido todo un desafío, en particular porque ahora ya no se trataba de un proyecto semiartístico de su productor Albert Broccoli, quien en el intervalo entre "Goldeneye" y "El mañana nunca muere" finalmente falleció, y por ende la supervivencia de la saga Bond se trataba ahora pura y descaradamente de un asunto de dinero (siempre lo fue, pero ahora era SÓLO por dinero). Además, cambios en el control accionario de las productoras introdujeron más presión por dinero. Para colmo, el buen Martin Campbell que tan buenos resultados había conseguido con "Goldeneye", no quiso dirigir otra Bond por el momento, y hubo que contratar a ese individuo, el indeletreable... Y es que la carrera de Spottiswoode es cualquier cosa, menos una seguidilla de éxitos glamorosos (ha perpetrado entre otras: "Air America", "¡Para o mamá dispara!", y "El sexto día"). Como consecuencia, el guión se reescribió la punta de veces, Anthony Hopkins se aburrió y dejó a la producción botada (¡él iba a ser el villano, nada menos!), y en general las cosas salieron todo lo desastrosas que podían. O no tanto. Al menos la película recuperó todo lo invertido, que no fue poco (fue la peli Bond más cara hasta esa fecha, y por una distancia bastante grosera), y además dejó un apreciable margen de ganancias, pero a juzgar por los ínfimos resultados de la misma, cabe preguntarse si ese margen no fue producto de la gente que quería ver otra "Goldeneye", y que debe haberse sentido más que comprensiblemente estafada.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Debe ser la peli Bond más suntuosa de todas. Al menos, la cifra cochinamente alta de dinero invertida (o derrochada) en ella luce de manera apreciable en decorados, escenografías, escenas de acción, etcétera. Es lo que tiene trabajar con estrellas de segunda fila en vez de con Tom Cruise: puedes invertir el dinero en cosas y chismes útiles para la peli, en vez de engrosar la billetera y llenar la piscina del egótico de turno.

-- El guión es, digámoslo desde ya, una p*** m*****. El plan de ser el tertius pars entre dos superpotencias para provocar una guerra nuclear había sido visto ya en otras varias pelis Bond ("Sólo se vive dos veces", "La espía que me amó"). Y arreglarlo todo con la coincidencia de que la esposa de Carver estuviera antes en los brazos de Bond es incluso hasta insultante. Digámoslo desde ya, las peripecias de Bond en esta peli no tienen gancho: va de un lado a otro, pero en ningún momento pasa nada que no hayamos visto en otras pelis antes. Hubo quien alucinó con el concepto de que el villano era un magnate de las telecomunicaciones, lo que es un punto a favor, claro está, pero el concepto está tan mal explotado, que no vale la pena pronunciarse sobre él. Los personajes, a la vez, son todo lo insulsos que pueden. Teri Hatcher no da la talla como chica Bond, y además como chica Bond "especial"; Jonathan Pryce compone su rol de villano a punta de chillar como un enajenado de la peor tradición de las seriales dominicales de los '40s (¡oye, ya nadie se acuerda de Ming el Despiadado, y por una muy buena razón!); el matón del villano es un nazito sacado de la peor tradición Bond de los '80s con un toque "Duro de matar"; y en cuanto a Michelle Yeoh, la hemos visto más sexy en otras pelis. Como siempre, Jedi Dench... ¡perdón! Judi Dench se come al resto del elenco con la suela de los zapatos incluidas, en particular cuando defiende a su hombre (le preguntan a M qué demonios está haciendo Bond, y ella escupe un seco: "¡Su trabajo!").

-- David Arnold. Los productores tuvieron el buen ojo de expulsar patadas en el trasero mediante al buen Eric Serra, que ha compuesto algunas bandas sonoras estupendas, pero que en "Goldeneye" demostró no estar hecho de la madera necesaria para una Bond, y contrataron a David Arnold. Sus buenos oficios en mezclar electrónica con orquestación tradicional le hicieron el continuador lógico del gran John Barry, y se quedó por todas las restantes de Brosnan, y además le dio para "Casino Real". Démosle también mención a Sheryl Crow, cuyo tema Bond "Tomorrow never dies", sin ser el colmo de la inspiración artística, ha sido denostado injustamente y en exceso.

-- Esta peli sigue profundizando el lado más humano de Bond. Ya en "Goldeneye" habíamos visto a la chica Bond buena darle una serie de rapapolvos verbales por machista, y aquí vemos a Bond enfrentado al "día después", al "yo te llamo" y no llamar nunca, etcétera. Lo hace con la sutileza propia de Jack el Destripador, pero lo intenta al menos. Por cierto, Pierce Brosnan una vez más demuestra que, en medio del caos generalizado, él era el idóneo para ser el Bond de los '90s.
- El impecable diálogo entre Bond y un torturador contratado ex profeso por el villano. El torturador, como una manera de obtener clemencia, dice sin despeinarse "Por favor, sólo estoy haciendo mi trabajo", a lo que Bond replica lo obvio: "Yo también". Así escrito suena vulgar, pero en escena es impagable.

IDEAL PARA: Ver la Bond más anémica de todas las Bond de Brosnan.

domingo, 4 de marzo de 2007

"El descanso" (2006).


-- "The Holiday". Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Nancy Meyers.
-- Actuación: Cameron Díaz, Kate Winslet, Jude Law, Jack Black, Eli Wallach, Edward Burns, Rufus Sewell, Miffy Englefield, Emma Pritchard, Sarah Parish, Shannyn Sossamon.
-- Guión: Nancy Meyers.
-- Banda Sonora: Hans Zimmer.

-- "El descanso" en IMDb.
-- "El descanso" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

She is English, trabaja en un periódico, y mira con ojos de cordero degollado a un galancete con el cual su vida ha sido un infierno. En particular ahora, cuando el macho english "se ha olvidado" de anunciarle su matrimonio con otra chica, con la cual le puso una florida cornamenta durante su relación. She (the other "she") is american, produce trailers para el cine, y está fastidiada hasta la chasquilla con un galán que se ha quedado en trabajos que difícilmente podrían ser no ginecológicos, habida cuenta de que duran hasta las 3:00 AM. Así es que la chica americana se mete de manera impulsiva a Internet y descubre un lindo paraje en Inglaterra, en donde la pregunta "¿cuántos hombres hay?" se contesta con "zero". OK! Ambas chicas no se conocen, no se han visto nunca, y no se extienden vales a la vista en prevención de la responsabilidad civil subsiguiente, pero se embarcan en un programa de intercambio de casas, autos, etcétera. Serán dos semanas, y pasarán cada una Navidad en la casa y país de la otra. A la inglesa, todo se le da bien cuando descubre el castillo fílmico que la americana tiene armado en L.A. Descubre también a un vecino que es guionista, o fue guionista en los años mozos de Hollywood. Y conoce a un compañero de trabajo de la americana que está comprometido, pero que igual tiene su sex-appeal (y, cáiganse de espaldas, es Jack Black...). A la vez, la americana pasa los sufrimientos de la Gehenna y el Gólgota en Inglaterra, en una propiedad campestre nada más lejana a su estilo de vida californiano, pero cuando pensaba que la rusticidad imperante era mucho para ella y sus uñas bien manicuradas, aparece el guapo y metrosexual hermano de la inglesa, y entonces se piensa mejor las cosas. Y así empiezan las vidas paralelas de estas dos chicas, que alejándose de todo aquello que tienen, se redescubren a sí mismas, renacen, siguen las recetas de los suplementos femeninos de los periódicos, se enamoran y arreglan sus vidas...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Nancy Meyers se está perfilando seriamente como una de las mejores hacedoras de comedias del 2000 y pasados, con una receta tan vieja como eterna: la mejor de las gracias no está en el chiste fácil ni en el gag que después de un rato se hace predecible, sino en personajes que sean graciosos por sí. Merced a esto, se le puede perdonar el espíritu más bien ultraconservador de sus películas (léase "Lo que ellas quieren" o "Alguien tiene que ceder"). Se le puede perdonar también su tendencia a cargar las tintas a los hombres malos versus las mujeres inocentonas y que cometen errores por su inexperiencia, etcétera. Nada de extraño, considerando los muchos años y trabajos que, años atrás, doña Meyers hiciera para la Walt Disney. El chiste es que Nancy Meyers lo hace con un tono de tomárselo en solfa, sin tratar de dar lecciones para la vida (de todas maneras, la moralina va entre medio), a diferencia de su colega Nora Ephron, que como la señorita Meyers es también deudora de la comedia clásica a lo Frank Capra o Gene Wilder, pero que se lo toma mucho más en serio, con resultados enormemente más devastadores (léase bodrios insignes como "La hechizada", "Sintonía de amor", etcétera).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Cameron Díaz y Kate Winslet. Sin mostrar cuerpo, paseando más o menos los roles que han hecho en otras películas, y dándose rienda suelta para juguetear a gusto (y sin mostrar cuerpo, snif...), lucen inmensas como la vida misma. Sus personajes no pasan de ser la clásica chica en problemas sentimentales (con el resto de la vida arreglada por una buena cuenta bancaria, eso sí), que se redescubren a sí mismas a medida que les pasa la vida. Pero lo hacen con un impecable sentido del humor, y construyen personajes atrayentes y emotivos.

-- Jack Black. En esta peli, los personajes hombres son bastante penosos, salvo el que interpreta Jack. Aunque no lo crean, Jack Black está fuera del estereotipo del amiguete friki e insoportable en donde lo encasillan siempre, y aunque repite algunos tics actorales propios, su personaje gana enteros, interpretando a un tipo feo como la mentira, pero que conquista a la chica buena a punta de puro intelecto. Del otro galán, de Jude Law, no digamos nada: al hombre le gusta jugar al metrosexual pasadito a maricón, y aquí hace de macho hipersensible (otra vez). Lo hace bien, por supuesto, pero a ratos de tan meloso pasa a ser insufrible.

-- A pesar de ser básicamente una peli del género "autoayuda y sanación interior", hay también otra veta, que termina por comerse a la película entera, cual es el homenaje al cine clásico, al de siempre, al que hizo grande a Hollywood, antes que los tiburones de las grandes corporaciones hicieran su aparición. Homenaje a: bandas sonoras clásicas (Ennio Morricone y "Cinema Paradiso" citado textualmente una en diálogo y otra como música incidental de un personaje), actores (Dustin Hoffman en cameo, Bárbara Stanwyck elogiada por otro personaje), y al mundillo fílmico antiguo en general (todos los segmentos con el guionista nonagenario). Ningún amante del buen cine podría dejar de gozar con esos detallitos puestos ahí con tanto primor.

-- Escenas impagables. Jack Black en la tienda de videos, haciendo honor al trabajo de su personaje como compositor de música para pelis, cantándose bandas sonoras de pelis como "Carros de fuego" y "Tiburón" y haciendo los efectos sonoros a capella. La revelación de la identidad de Susan y Olivia. La pelea de Jack Black con su novia. La rebelión final de Kate Winslet contra su antiguo novio. La manera en que Jack Black se consigue compañía para el Año Nuevo. El discurso final del guionista.

-- ¡¡¡POR FIN UNA PELÍCULA CON AMBIENTACIÓN EN LA CAMPIÑA INGLESA, QUE NO HACE UNO DE ESOS MALDITOS Y REPETIDÍSIMOS CHISTES DE INGLESES!!!

IDEAL PARA: Amantes de las comedias románticas a la antigua, del cine clásico de Hollywood, de Cameron Díaz, Kate Winslet, Jack Black... y necesitados de un filme que les permita mirar la vida de frente y con optimismo.

"Rocky Balboa" (2006).


-- "Rocky Balboa". Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Sylvester Stallone.
-- Actuación: Sylvester Stallone, Burt Young, Milo Ventimiglia, Geraldine Hughes, James Francis Kelly III, Tony Burton, A.J. Benza, Talia Shire (archivo), Henry G. Sanders, Antonio Tarver, Pedro Lovell.
-- Guión: Sylvester Stallone.
-- Banda Sonora: Bill Conti.

-- "Rocky Balboa" en IMDb.
-- "Rocky Balboa" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La vida transcurre un tanto plácida y solitaria para el veteranísimo Rocky Balboa, antiguo campeón mundial que armó equipo con Ronald Reagan y Juan Pablo II para derrumbar el Muro de Berlín. El tiempo no pasa en vano. Adrian, la amantísima esposa que tuvo que tragarse todas las machadas de Rocky en las pelis anteriores ("¡no lo hagas, Rocky, te van a matar a puñetazos!"), finalmente descansa en paz. Y Rocky se ha quedado pegado en el tiempo. Su hijo, por su parte, ha evolucionado desde su anodina entrada en la peli anterior, y ahora es un ejecutivo hecho y derecho, que trata de liberarse del férreo puño de hierro boxístico de Rockito. Por esos azares y coincidencias de la vida, se encuentra con una chica a la que ayudó chorropetecientos años antes, y que ahora ha crecido para convertirse en una fracasada. Ambos unirán fuerzas y corazones para lidiar con una nueva y temible amenaza: un boxeador campeón que busca revitalizar su no mu dinerogeneratriz carrera (y ganar dólares de paso, por qué no), peleando un encuentro amistoso con el vejete papamoscas de la anterior generación. Lo que nadie espera es que Rocky peleará esta pelea en serio, y no se arrojará a la lona. Por lo que podría ser espectacularmente molido a golpes por alguien más joven, más ágil, más agresivo, y listo para comerse al mundo.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Por allá en el lejanísimo 1976, un actor en vías de convertirse en fracaso con evidentísimas limitaciones actorales (incluyendo una fea parálisis facial) llamado Sylvester Stallone, escribió un guión sobre un boxeador que lucha por la vida, la autorrealización, etcétera. Ese guión, nacido de la desesperación y la autofrustración, se convirtió en dinamita cuando el fiero puñetazo de Rocky hizo añicos la taquilla, llevándose de paso el Premio Oscar a la Mejor Película, y así fue como "Rocky" dio origen a una próspera franquicia de seis películas (tantas como Star Wars, y empezó un año antes y terminó un año después). En ese primitivo "Rocky", Rocky Balboa era un boxeador de medio pelo que conseguía un triunfo del espíritu humano, etcétera, pero el resto de la saga ingresó al glamour y la yuppie autoindulgencia triunfalista de los '80s. Por lo que con "Rocky V" trató una especie de regreso a los orígenes, que fracasó profundamente por varias razones, siendo quizás la más importante que aquélla película era en lo medular mierda clavada en un palo. Por su parte, Stallone probó suerte con otros proyectos, incluendo comedias tan inenarrables como "Oscar" o "¡Para, o mamá dispara!". Después de unda década dando tumbos, Stallone decidió regresar con una Rocky VI que le pusiera verdadero final a la saga. Todo el mundo se partió de risa, pero Stallone siguió calladamente adelante, y, ¡qué creen! Le salió una buena película, después de todo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta es la clase de películas que se salen de su marco y se convierten en un acontecimiento sociológico. No fue un fenómeno de masas, claro está, pero es más que una película: es el testamento de Sylvester Stallone para uno de sus personajes más queridos. Y eso se nota. La película está hecha con bonhomía y dignidad, y no cae nunca en heroísmos ridículos ni en la autoindulgencia. Stallone se despide de sus personajes de manera emotiva, sin pecar de sensiblero, y eso se agradece. El Stallone actor quizás tenga un talento limitado, pero el Stallone director, sin ser una gran luminaria fílmica, sabe contar bien una historia y llevarla desde su inicio hasta el final. Stallone prometió retirarse de la actuación y sentarse detrás del sillón de director, y después de ver la madurez fílmica de "Rocky Balboa", cabe esperar buenas cosas de su futuro como tal.

-- Los personajes. Lejos de ser marionetas, están diseñados como personas con sentimientos y móviles a veces un tanto complejos. Adrian ha desaparecido, pero una nueva chica toma su lugar (¡el viejo truco de mostrar "lo de siempre" con nuevo envoltorio, pillín!). Burt Young sigue fiel como el gruñón Paulie. El conflicto con el hijo de Rocky está planteado de manera realista, sin caer en la ñoñez "soy tu padre y tengo razón porque sí"; al menos, los argumentos del hijo para pasar del padre son bastante atendibles. Incluso Mason Dixon, el villano oficial, está pintado con trazos finos: tiene características bien reconocibles del villano clásico, incluyendo una ambición sin límites, pero también hay otros motivos en sus actos, tales como inseguridad, insatisfacción consigo mismo, y tiene sus momentos en los cuales vemos que, a pesar de su duro envoltorio, en el fondo no es una mala persona.

-- La pelea final. El personaje de Rocky Balboa ha envejecido (y ha criado várices en los brazos, ¡y de qué manera!), y Sylvester Stallone tiene clara conciencia de que no puede mostrarlo peleando como una máquina, como lo hiciera en su apoteósico duelo con Iván Drago en "Rocky IV". La pelea final está diseñada también con sintonía fina, y con un buen final.

-- La última toma. Un final simple, sencillo, sin excesivo ruido... Y por lo mismo con gran fuerza.

IDEAL PARA: Despedir en plena forma a una de las sagas más reconocibles del cine (¡y esperemos que sea la despedida definitiva esta vez, nada mejor que retirarse mientras se está ganando!).

jueves, 1 de marzo de 2007

"Goldeneye" (1995).


-- "GoldenEye". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1995.
-- Dirección: Martin Campbell.
-- Actuación: Pierce Brosnan, Sean Bean, Izabella Scorupco, Famke Janssen, Joe Don Baker, Judi Dench, Gottfried John, Robbie Coltrane, Alan Cumming, Tchéky Karyo, Desmond Llewelyn, Samantha Bond, Michael Kitchen.
-- Guión: Jeffrey Caine y Bruce Feirstein, sobre una historia de Michael France, basados en los personajes creados por Ian Fleming.
-- Banda Sonora: Eric Serra.

-- "Goldeneye" en IMDb.
-- "Goldeneye" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En una gran represa soviética, el inefable Bond James Bond se lanza a un gran salto en bungee, alcanzando el fondo de la misma. Ahí se encuentra con un compañero. Juntos, combaten al viejísimo enemigo soviético. Pero algo sale mal, desastrosamente mal, y el compañero pierde la vida, y Bond sale con los pies llenos de humo de pólvora. Años después, Bond está divirtiéndose en lo suyo, persiguiendo a una gatita en celo (es Famke Janssen, ¿OK?), y descubre que la chica está involucrada en una operación para robar un helicóptero resistente al pulso electromagnético nuclear. En forma paralela, un grupo de villanos toma por asalto una estación nuclear perdida al fondo de Siberia y un par de calles más allá. Desde la estación roban dos satélites GoldenEye, un ultrachupimegasecreto proyecto de la antigua Unión Soviética capaz de provocar eso mismo a lo que es resistente el helicóptero, un pulso electromagnético nuclear. Bond, listo como el hambre, ve de inmediato la conexión entre los GoldenEye y el helicóptero robado, y se lanza a una persecusión que lo llevará hasta donde nunca antes ha llegado, al corazón del Imperio del Mal, la Fortaleza de Sauron, la Estella de la Muerte de las pelis Bond: la Santa Madre Rusia...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después de "Licencia para matar", la saga Bond estaba en serio compromiso, en particular por los débiles resultados económicos de ésta. En el intertanto el casi inmortal guionista Richard Maibaum, presente en casi todas las Bond desde "El satánico Doctor No", había finalmente pasado al reconfortante y consolador cielo de los guionistas, y además habían problemas legales sobre la franquicia Bond. Además, el material original de cuentos y novelas escritas por Ian Fleming estaba prácticamente agotado (aunque con el grado de fantasía de los guionistas para adaptar, esto era un problema menor, en realidad). Y para colmo el bloque oriental, el sempiterno enemigo de Bond, se había desplomado gracias a la mancha de Gorbachev y a los golpazos de vodka de Yeltsin. ¿Qué hacer para seguir explotando al Bond de los huevos de oro? En primer lugar, aprovechando que Timothy Dalton había desechado la posibilidad de rodar una tercera Bond, se dieron el lujo de contratar a Pierce Brosnan, ahora sí, considerando que lo habían intentado en 1987 para "Su nombre es peligro", pero no había podido por sus compromisos con la serie de TV "Remigton Steele". Además, aprovechando el deshielo y la Glasnot, qué mejor que poner a Bond en la mismísima Unión Soviética, como un Rocky Balboa cualquiera salido de "Rocky IV". En cuanto al argumento, no se calentaron excesivamente la cabeza. Se limitaron a tomar la vieja trama de "Operación Trueno", que ya había tenido un remake bastardo en "Nunca digas nunca jamás", cambiaron el avión por un helicóptero, y las dos bombas termonucleares por dos satélites capaces de soltar un pulso electromagnético, y dejemos seguir la serie hacia adelante. Era una apuesta arriesgada, presentar a un Bond nuevo, con un director también nuevo (Martin Campbell), después de cinco pelis al hilo dirigidas por John Glen que habían cubierto los '80s íntegros, y además con una trama que anunciaba descaradamente que el viejo Bond antirruso era historia. O quizás no...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es la primera Bond con Pierce Brosnan, quien en sus cuatro pelis interpretando al personaje, dio vida a un Bond bastante correcto. Probablemente es la mejor de las cuatro que hizo, con un Bond más clásico y bruto, sin los toques de sofisticación un tanto metrosexuales que fue ganando por el camino hasta "Otro día para morir".

-- Martin Campbell. Sin lugar a dudas es un gran director de acción, y sabe imprimir suspenso y tensión a las películas que filma, como bien lo demostró en "La máscara del Zorro" (y un poco menos en "La leyenda del Zorro"). Tan buenos resultados obtuvo, que los productores de las pelis Bond tuvieron el buen juicio, después de probar con los inanes Spottiswoode, Apted y Tamahori, de volver a colocarlo detrás de las cámaras para relanzar la saga Bond con Daniel Craig en "Casino Real". Siendo así el primer director Bond en repetirse plato desde los '80s.

-- Los villanos. Al pobre Sean Bean sólo le dan papeles de villano, como que intentó ser el Bond de reemplazo para Roger Moore y no resultó; y aquí entró (y salió casi de inmediato) en la saga Bond como villano. No es el más memorable de los villanos Bond, pero sin duda le imprime carácter a su personaje, el cual se ve un tanto perjudicado porque no es descrito como un supervillano al uso de las pelis Bond sino como un hombre vulgar y corriente, un tanto a la par con Bond, y por tanto no muy amenazante. Pero Bean cumple bien. Alan Cumming está perfecto como el computín detestable; años después se hará famoso interpretando a Nightcrawler en "X-Men II". Y Famke Janssen está en su salsa como la chica Bond mala, en un rol que, no por nada, la lanzó al estrellato, años antes de interpretar de su deslavada y gomosa interpretación de Jean Grey en "X-Men" y secuelas; de antología son sus escenas en las cuales se excita sexualmente matando por asfixia a otras personas...

-- Judi Dench. Una M mujer por sobre el machista Bond parecía sobre el papel una pésima idea, y el guión original no contemplaba algo así (fue idea de Martin Campbell), pero la elección de Dench para el rol demostró ser acertadísima, convirtiéndose desde entonces en pieza indispensable de los filmes Bond. Mencionemos también a Joe Don Baker, quien había hecho de villano Bond en "Su nombre es peligro", y que aquí repite plato, pero como Jack Wade, agente de la CIA amiguete de Bond. Y es que Félix Leiter, el antiguo y casi invisible amigo de Bond, pasado a retiro en "Licencia para matar", era demasiado indispensable en muchas pelis Bond, así es que hubo que buscarle reemplazo. El personaje de Jack Wade reaparecería en "El mañana nunca muere". (Por cierto, premio para que el que descubra el cameo de Minnie Driver en la peli).

-- Secuencias de acción pura y dura. El tiroteo en el ferrocarril. La escena en la represa. El secuestro del Goldeneye. Y muy en particular una que a estas alturas del partido es canónica dentro de las cintas Bond, cual es la persecusión que hace 007 de los villanos a bordo nada menos que de un tanque, reduciendo de paso a polvo a la bella San Petersburgo (si querían a alguien que hiciera el trabajo de manera más limpia debieron enviar a Mr. Bean, y no a Sean Bean, sino al de Rowan Atkinson, ¿no?).

-- La trama juega bien con la realidad política de la Unión Soviética posterior a la Perestroika, infestada de zares del crimen organizado y traficantes de armas, además de escuálidos controles sobre el armamento de alta tecnología. Es, en ese sentido, un digno colofón a las viejas historias de "James Bond vs. Unión Soviética", las cuales por motivos obvios no podían rodarse más. Además, son impecables las menciones aludiendo a que Bond sería un dinosaurio de la Guerra Fría, con métodos anticuados en medio de un mundo revolucionado por la computación e Internet. Lejos de esquivar el bulto, la película hace bien en hacerse cargo de todas esas cosas, y sale con elegancia de todos esos compromisos, presentando así al Bond post Guerra Fría en plena forma.

-- El argumento es bastante realista, hablando en términos comparativos respecto de otras películas Bond. El malo maloso no es un supervillano dispuesto a apoderarse del mundo o sembrar el caos mundial, sino que tiene un plan bastante más "aterrizado". Además, es un traficante de armas, lo que es una opción más natural que otros villanos Bond (ya en "Su nombre es peligro", el villano era también un traficante de armas). La trama es acción pura y dura, sin mucho espacio para extravagancias, corriendo la escena espectacular de rigor a cargo del golpe para apoderarse de Goldeneye. Y eso sería todo.

-- La banda sonora... ¿Qué decir de ella...? Durante casi un cuarto de siglo, entre "Desde Rusia con amor" y "Su nombre es peligro", y con poquísimas excepciones, el compositor John Barry se había transformado en un elemento Bond tan invisible como imprescindible, para que una Bond fuera realmente Bond. Tanto, que su reemplazo por Michael Kamen en "Licencia para matar" no había sido demasiado brillante. En "Goldeneye", para ponerse a tono con los electrónicos '90s, pusieron en el trabajo a Eric Serra, quien venía de laburar en "El perfecto asesino". El resultado es... es... ejem... Si te gustan las variaciones sobre el tema, está bien. Pero si eres amigo de lo clásico y hogareño de toda la vida, los esfuerzos de Serra por modernizarse a los '90s no funcionan excesivamente bien, que digamos.

IDEAL PARA: Ver una Bond en plena forma, considerando que al momento de su salida, todos daban a la franquicia por cadáver.

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