11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

domingo, 3 de febrero de 2008

"Encantada" (2007)


"Enchanted". Dirigida por Kevin Lima. Protagonizada por Amy Adams, Patrick Dempsey, James Mardsen, Idina Menzel, Susan Sarandon, Julie Andrews, Timothy Spall, Rachel Covey, Samantha Ivers, Matt Servito, Joseph Siravo, Michaela Conlin, Jeff Bennett (voz), Kevin Lima (voz). Estados Unidos. Año 2007.

¿De qué se trata?
Lalalí, lalalá, hay una bruja que quiere apoderarse del Reino (como siempre); una antigua profecía dice (como siempre) que perderá el Reino a manos de su encantadora hijastra (como siempre); la bruja manda entonces a su hijastra a confinamiento en lo más hondo del bosque (como siempre); la hijastra quiere conocer el verdadero amor (como siempre) y canta una bella canción para ello (como siempre), la cual lleva a un valeroso príncipe a encontrarse con ella (como siempre) y casarse (como siemp... ¡esperen, no llegan a casarse!). El Príncipe y la Princesa están a punto de casarse en el primer cuarto de hora de metraje, y ahorrarse el prolijo trámite de hora y media de peli Disney, cuando la bruja juega su última carta: empuja a la Princesa a un universo diabólico y encantado en el cual no existe el Amor Para Siempre, y en que todos son unos aprovechados egoístas, y en el cual las pelis Disney con linda música y sueños de amor romántico son para consumo de masas alienadas... ¡La Nueva York post 9-11! La bella princesita pasa entonces por una tonelada de apuros, porque ya verán el forrazo que es andar con un vestido lleno de capas de tul, cada una más suave y crujiente que la anterior (si, ya lo sé, Amy Adams está comestible como una galleta, ñomi ñomi). ¡Pero no se preocupen! Allí está nada menos que una niña pequeña, que aún cree en los sueños y en el Viejito Pascuero, que cuando ve a la chica decide que ella es una princesa de cuento, y que sí, papá, llevémosla a la casa porque necesita nuestra ayuda. El papá es un estirado y desengañado por la vida, que hace un GUAU VAYA REGALO a su hijita (eso fue sarcasmo, claro está), y que cree a la fulana haciendo el loco con sus ademanes de princesa, una especie loca y potencialmente sicótica, pero como no puede negarle nada a su hijita, pues bien, llevará a la princesa-loca a su departamento. Con lo que las cosas se precipitarán. Porque el príncipe parte en busca de la princesa, el papá de la chiquilla deberá lidiar con su novia ahora celosa de que su novio esté alojando princesas de cuento en su casa, la bruja envía a su propio acólito a liquidar de una vez por todas a la dichosa princesa (algo que debió hacer desde el principio, y es que las villanas Disney están más que necesitadas de leer "El Príncipe" de Maquiavelo)... y Pip, la ardilla amigui de la princesa, por estar en el mundo real... ¡Ya no habla!

El espíritu de los tiempos.
Son tiempos difíciles para los cuentos de hadas. Históricamente, éstos han servido a varios propósitos, algunos de ellos bastante diferentes, por no decir contrapuestos entre sí. Por una parte, forman parte de las esperanzas milagreras del campesinado, un escapismo hacia un mundo de ilusión en donde todo se arregla con la Fuerza (sí, ya sé lo que están pensando, "La guerra de las galaxias" es también un cuento de hadas, sólo que vestido con ropaje futurista, y eso lo he dicho unas sepetecientas veces... ¡si hasta hay una Princesa!). Por la otra, son un mecanismo de conformismo social, ya que la experiencia del éxito vicario purga la necesidad por exigir cambios sociales, de una manera que resulta inocua para las clases dirigentes. Por otra, son una manera encubierta de hacer algunas feroces sátiras sociales (lean desapasionadamente y en su contexto un cuento cualquiera de Charles Perrault, y ya verán cómo hacía arar en el piso a los aristócratas franceses del XVIII... algo que harán con armas menos literarias y de manera mucho más mortífera los revolucionarios de 1789). ¿Qué significa entonces que el hipertecnificado y postmodernista siglo XXI ya no crea en los cuentos de hadas? Y una pregunta más espinosa... ¿en verdad hemos dejado de creer? Vean lo que pasó con Shrek el Ogro. Se suponía que "Shrek" era la peli de cuentos de hadas para acabar con las pelis de cuentos de hadas, la que iba a dar vuelta a todos los cánones y clichés del género, pero después hicieron una "Shrek 2" en la que aún había voluntad paródica, y después una "Shrek Tercero" en la que teníamos un nuevo cuento de hadas, contado de la misma engolosinada manera de toda la vida... (y además, mal). Parece ser que mientras vivamos en una sociedad en donde un solo fulano como Bill Gates tiene tanta fortuna como una nación africana cualquiera entera, mientras en Chile haya gente que pueda comprarse helicópteros privados mientras otros apenas malviven con menos del sueldo mínimo y sin contrato de trabajo por escrito, mientras en Estados Unidos hayan reventones de burbujas bursátiles que arrastren pérdidas de cien mil millones de dólares para empresas de telecomunicaciones sin que éstas se despeinen en tanto hayan toneladas de inmigrantes sin documentación trabajando por apenas la comida y el techo, los cuentos de hadas seguirán siendo necesarios. O esa gente desamparada cree en algo, o habrá revolución social; y en ese caso, 1789 será apenas una fiesta de fuegos de artificio. En ese sentido, una peli como "Encantada", que busca al mismo tiempo parodiar y homenajear a los cuentos de hadas clásicos, es casi una misión imposible, destinada al fracaso desde el comienzo. Hercúleos son los esfuerzos que sus creadores llevaron a cabo para conseguir superar esta contradicción casi insuperable. Y por Dios que lo lograron. Si la medida de un éxito viene determinada por la medida del problema a afrontar, entonces ésta es sin lugar a dudas la peli más exitosa de la entera primera década del 2000.

¿Por qué verla?
- Primero que nada, una cuestión de perspectiva. La idea de "personajes de universo de ficción que cruzan la lógica de su universo con el universo real" ha sido explotada ya en pelis. La versión sórdida y cultureta fue la injustamente olvidada "Cool World". La versión para pelis de acción del mismo principio fue "El último héroe en acción" (si, la peli en que Arnold Schwarzenegger debía lidiar con un niñato insufrible que era fanático de sus pelis). Ambas pelis fracasaron por lo mismo: la gente no va al cine a ver el universo real sino uno ficticio en donde los romances funcionan y los malvados mueren al final, y si metes al mundo real en la ecuación, todo el valor escapista de la peli se pierde... salvo que al mundo real apliques las mismas convenciones del género y con eso desvirtúas que se trata del mundo real. "Encantada" tiene la inteligencia de abordar este problema creando mutuas interacciones entre los personajes del mundo real y los del mundo pasteloso Disney, y por lo tanto consigue darle fuerza y realismo a una premisa que, bien mirada, no tenía por donde funcionar. Punto a favor.
- Nunca pensé que llegaría el día en que diría esto, pero acá va: es una peli ñoña a más no poder, y ése es su mayor encanto. Sí, por una vez en la vida la ñoñería es un gran punto a favor. Porque la peli parte como una sátira a los cuentos de hadas, y una sátira a ratos enormemente corrosiva, pero termina en un final pasteloso a más no poder. ¿Y saben qué? Funciona. No me pregunten por qué. Quizás es la necesidad de creer que aún existe Dios en este mundo. Pero funciona. No pregunten razones. Esto es magia. Y esta peli la tiene. A raudales. No es una peli Disney hecha por fórmula, después de tomos y tomos con resultados de megaestudios de mercado. Rinde homenaje a lo mejor y más rancio de la tradición Disney, y lo hace con energía. El tributo a "Blancanieves y los siete enanitos" es una más que brillante actualización del original, y para públicos post-2000 podría pasar que a ratos superara al cartoon de 1937 (por otra parte, seamos justos, no podríamos llegar a tan bella techumbre si alguien setenta años antes no hubiera echado los cimientos de la casa). A pesar de ser una peli Disney, estamos en las antípodas de la comedia por la comedia, y tenemos pura y genuina emoción aquí.
- La sátira social aquí es despiadada. La labor de desmentir cuentos de hadas apenas tiene su inicio en escenas como el Príncipe de cuento haciendo el mongo a lo largo y ancho de Nueva York. Algunas escenas son enormemente crudas y duras, mucho más que las pelis gore de mostrar destripamiento y cosas así. El diálogo en el cual la Princesa se entera de que en este mundo el amor no es para siempre, y de que existen divorcios, es hincadientes a más no poder. Y no digamos la actitud que todo el mundo asume ante la Princesa o el Príncipe, cuando los ven tan ingenuotes en nuestro mundo moderno. Al final de la peli resulta que ganan la magia y el romance, vale, pero un final tan pasteloso, ¿no será en realidad un deus ex machina supremo, un recurso habilidísimo que hasta a los ejecutivos de Disney se les pasó entre líneas, para refregarnos en la cara que "esto en definitiva es demasiado bello para ser así"...? Eurípides era un maestro de esta técnica, pero por supuesto que los altos ejecutivos de Disney no han visto nunca una obra teatral de Eurípides, y menos aún se han tomado la molestia de leerle. El significado del deus ex machina final en donde al final el amor y la bondad vencen, es materia abierta a interpretaciones, por supuesto; no sería la primera vez que alguien en una obra de arte dice mucho más de lo que quería dejar escapar...
- Las actuaciones son brillantes. Amy Adams se roba la peli, indiscutiblemente, como la Princesa Giselle (qué nombre tan icónico, si me preguntan); su rol está hecho tan pasteloso como se supone que debería serlo, pero sin caer en el amaneramiento ni la actitud pelolais; si tuviera que buscar algún equivalente a su personaje y modos de actuación, tendría que remontarme hasta los lejanos días de juventud de Barbara Eden, cuando ésta interpretaba a la carismática Jennie en "Mi bella genio" (¡ahí tienen su idea del millón de dólares, genios! ¡Y gratis!). Patrick Dempsey está también notable como el joven padre de familia que está inmerso en "la realidad" y por lo tanto "se niega a creer"; quizás sea un chiste entre líneas que este tipo haya protagonizado años atrás su propia peli pastelosa, el clásico teenager ochentero "Novia se alquila" (sí, veinte años antes de "Encantada", él era el tipo que prefería alquilar a la chica popular de la escuela en vez de comprarse un telescopio). James Mardsen parece autoparodiar su rol de varias otras pelis (fue Cíclope en "X-Men" y el tercero del triángulo en "Superman regresa"), y la verdad es que lo hace con un sentido del humor magnífico (aunque vamos a ver si no se está interpretando a sí mismo en definitiva); pareciera ser que tratando de meterse en roles dramáticos, James Mardsen nos está negando al gran cómico que existe dentro suyo. Susan Sarandon como la malvada Reina Narissa, aunque aparece al final de la peli, demuestra porque ella es ¡¡¡Susan Sarandon!!!, así, con exclamativos, y las chicas de los teams playeros a cavar zanjas; si querían hacer una Reina ezque-Villana de Blancanieves, no podían haberse buscado una mejor actriz, y su casting fue básicamente darle al clavo. La no muy conocida Idina Menzel, por su parte, en su rol de apoyo (es la chica futura madrastra de la niña que cree en princesas) aporta su granito de arena a un rol que en principio es bastante repelente, pero que por el camino va demostrando que también puede humanizarse su poquito. Timothy Spall compone un gran esbirro tonto-con-sentimientos, y es imposible detestarlo (y ya sabemos que estos esbirros tontos son detestables no por villanos sino por tontos). Y Rachel Covey completa el elenco principal como la chica que creía en princesas, y que ¡sorpresa! ¡No resulta ser una repelente mocosa sabelotodo! Bueno, sí, un poco, pero no se nota demasiado cargada la mano.
- Grandes hallazgos de guión. La ardilla Pip, que al pasar al mundo real pierde la capacidad de hablar, y que a diferencia de otros pastelosos "mejores amigos de la prota" del Disneyverso, tiene carisma y se roba la peli con cada aparición suya. La sátira/homenaje a la escena de "Blancanieves y los siete enanitos" en donde la Princesa recluta a punta de gorgoritos a una fuerza de trabajo animal para limpiar el departamento. La impecable lógica de cuentos de hadas que el Príncipe y la Princesa desarrollan en el mundo real, con las terribles y desopilantes consecuencias que son de imaginar.
- Un último punto. Las versiones de caricatura de los personajes SON los personajes, y no hay diferencias entre ambos. ¿Estoy diciendo lo obvio, acaso? ¿Es que el buen General Gato se ha vuelto senil? Oh, no. Estoy pensando en el fiasco que significó "Cool World", peli no tan mala como para estar relegada al olvido, pero no tan buena tampoco como para tenerla de icónica, y que falló en un importante pivote: el personaje de caricatura que la protagoniza es terriblemente sexy en el dibujo, pero al pasar al mundo real, a pesar de tomar el cuerpo de la por entonces muy apetecible Kim Basinger, se veía terriblemente deslavada, por la pretensión de los animadores de conferirle un look de historieta en vez de recrearla como la bomba sexy que se supone su personaje era (con el correspondiente horrible maquillaje que la hacía parecer un cross over de geisha japonesa con callejera ochentera). Aquí vemos a una Princesa que en su versión de dibu animado es la viva réplica de tantas y tan señaladas Princesas Disney, y que en su versión de Amy Adams sigue viéndose encantadora y sexy, aunque luzca un tanto avejentada (33 años al momento de rodar la peli, una edad harto más elevada que el período nubil de una Princesa Disney que se precie); pero en fin, no vamos a fijarnos en esos detalles teniendo tantas otras cosas que admirar de la peli, ¿verdad?

IDEAL PARA: Ver, más que una parodia, un gran homenaje al cine Disney de toda la vida, al cine Disney de alturas... Y con más de algún elemento corrosivo para alimentar la inteligencia sutil.

"El mundo mágico de Terabithia" (2007)


"Bridge to Terabithia". Dirigida por Gábor Csupó. Protagonizada por Josh Hutcherson, AnnaSophia Robb, Zooey Deschanel, Robert Patrick, Bailee Madison, Kate Butler, Devon Wood, Emma Fenton, Grace Brannigan, Latham Gaines, Judy McIntosh, Patricia Aldersley, Lauren Clinton, Isabelle Rose Kircher, Cameron Wakefield. Estados Unidos. Año 2007.

¿De qué se trata?
Un niño las pasa mal. Muy mal. Canutas. Es tímido, poca cosa, y no tiene a nadie en el mundo que le deje descansar un minuto. Sus hermanas mayores son un par de taradas que se la pasan todo el día enchufadas a la TV, su madre se la pasa rabiando, su padre es lejano y distante, y su hermana chica... bien, ella lo quiere bien, pero es la niña de los ojos de papá, y por lo tanto, la tratan con mayor consideración; además, ¿quién tiene que sacar la basura, quién tiene que...? En el colegio no le va mejor, con compañeros y compañeras con filosofía de jungla. Hasta que de pronto aparece una nueva alumna. Humillación final: la chica corre más rápido que él. Pero ha ganado algo: ahora tiene a quien odiar. En particular porque la chica se pone chinchosa con él y quiere hacerse amigui. Y, pues bien, es lo que tiene ser un chico tímido, que todo el mundo te mangonea y te da vuelta. Incluso la chica que te ganó la carrera y te dejó en ridículo frente a tus compañeros. La chica se sale con la suya, y se lleva al chico consigo a explorar los alrededores (sí, para más inri, son vecinos). En esa exploración, cruzan un riachuelo a través de una cuerda colgada, y... ¡ups! Terminan en otro lado. En un bosque mágico, encantado. Y a medida que van diciendo lo que hay en ese otro lado, esas cosas van apareciendo mágicamente. He aquí entonces que la parejita construye su propio paraíso terrenal. Pero ahora deben regresar al otro lado. A la vida de a de veritas. ¿Conseguirán acaso que el mundo mágico que están construyendo, les auxilie en su lucha por la supervivencia...?

El espíritu de los tiempos.
En 1977, apareció en Estados Unidos una novela llamada "Bridge to Terabithia" (título en inglés, porque desconozco si hay traducción al castellano; por descontado que no la he leído, de manera que toda la información mía al respecto es por oídas). La novela obtuvo un cierto éxito, amén de ponerse en la mira de los grupos ultraconservadores de siempre, esos que quieren que toda la literatura infantil esté poblada de leones cristianos y niñitos devenidos en príncipes aristócratas de reinos medievales (sí, estoy hablando de Narnia, magnífica saga ésa, pero de ahí a reducir todo lo "fantástico que mis niñitos deben leer" a eso...). Porque la historia sintoniza más con el espíritu New Age de los finales '70s (un poco como ocurría con "Encuentros cercanos del tercer tipo" en el terreno del SciFi) que con los valores pechoños cristianos de toda la vida. Hubo en 1985 una adaptación televisiva, pero nadie se había atrevido a llevar esta novela al cine. Hasta ahora.

¿Por qué verla?
- A veces, el trabajo de comentarista de cine es bastante ingrato, cuando lo que más tienes a la mano son pelis malas-pero-entretenidas, el siguiente blockbuster de acción de Hollywood con nuevos efectos especiales que se reducen a mostrar la explosión un poco más chula que en la peli anterior (y es más ingrato si no te pagan, ejem)... Por eso, no puedo evitar una sonrisilla de gato al reseñar una peli como ésta, probablemente uno de los mejores y más menospreciados estrenos del 2007. Y es que, plagados en los últimos años como estamos de la fiebre "mundo infantil para niños" ("El león, la bruja y el ropero", "Tierra mágica", "Arturo y los minimois", y un etcétera que me da urticaria recordar), una peli que se promocionaba a sí mismo como la enésima peli de "niños + mundo mágico" tenía todas las posibilidades de perder. Pero esta peli es distinta. Y es distinta porque NO HAY MUNDO MÁGICO. O sea, si lo hay, y vemos efectos especiales relativos a las criaturas que lo pueblan... pero a diferencia de Narnia o el mundo mágico en el hormiguero del jardín de mi casa, este mundo mágico no existe sino en la mente de los niños. O sea, es un mundo imaginario. Como en "Criaturas celestiales", peli en que también las chicas se creaban un mundo mágico de puro escapismo, aunque en definitiva la peli nunca dejaba de ser realista, o naturalista, o utilicen la palabra que ustedes prefieran (claro que en "Criaturas celestiales" el asunto terminaba harto más mal, y es que era Peter Jackson en la dirección, adaptando un hecho real de la crónica policial de Nueva Zelanda). No es, por lo tanto, una peli sobre niños que descubren ser los salvadores de un mundo ficticio, sino una peli sobre el proceso de madurar, sobre los dolores del crecimiento, y en definitiva cómo la niñez se va para transformarse en el rudo mundo adulto.
- La peli se enfrenta con seriedad, pero sin estridencias, a una serie de problemas bastante crudos. Me atrevería a aseverar que, a pesar de ser promocionada como una de reinos mágicos, y por lo tanto, para los pergenios de la casa, sintonizaría mejor con las preocupaciones propias de los preadolescentes. Porque está la amistad, la solidaridad, las relaciones familiares... pero también el primer amor, el dolor de la pérdida, el devolver mal o bien por bien, el ver al mundo como algo más complejo que "nosotros contra ellos", y en particular la sombra de la muerte, que a mitad de trama golpea con fuerza, y que obliga a todos los personajes a lidiar con eso. Es una gran cosa que todo esto se encuentre bien tratado, y no como al estilo de los teledramas televisivos sobreactuados y acartonados de toda la vida.
- Gábor Csupó. No sería improbable que para futuros historiadores del cine, esta peli pasara a ser su obra maestra. A Gábor Csupó lo conocíamos desde los '90s, cuando algo tuvo que ver en los primeros capítulos de "Los Simpsons", antes de aventurarse por cuenta propia para lanzar esa gran serie animada de TV que fue "Los Rugrats" (bueno, grande hasta que nació el bebé en "Los Rugrats: La película", porque a partir de ahí fue exprimir la franquicia, ¡y qué mal la exprimieron!). Ahora está aquí, de regreso, con una peli fina, inteligente, sensible sin caer en el sentimentalismo barato, con grandes protagonistas... ¿Qué más se puede pedir?
- Las actuaciones son notables. El riesgo con cualquier actor infantil es que quiera pasarse de adorable, pero por suerte eso no pasa aquí. Josh Hutcherson, el prota, está más que bien en su rol de chico apocado, los accesos de furia adolescente le salen naturales (no como a Hayden Christensen haciendo el payaso en "El ataque de los clones"), y en general responde bien al drama que es su vida. La joven AnnaSophia Robb, por su parte, se desborda como Leslie, la mejor amiga, y no me extrañaría que andando el tiempo, esta chiquilla fuera el recambio generacional noventero (nació en 1993) de las ochenteras Natalie Portman o Anne Hathaway; buena parte del drama de esta peli deriva del hecho de que esta criatura, a diferencia de tantas niñatas que andan dando vueltas por ahí, como Dakota Fanning por ejemplo (er... se supone que Dakota Fanning iba a interpretar el rol, pero por suerte no fue así), que andan de lindas porque: ¡Ay, estoy haciendo una peli, fijaté...! Por cierto, para la trivia, el otro gran papel anterior de AnnaSophia Robb era como la insufrible hijita-de-papá mascachicle de "Charlie y la fábrica de chocolate", de Tim Burton. Entre los secundarios, Robert Patrick interpreta al papi no muy corazón del prota, y lo hace con la rudeza que le es característica, pero en el punto justo para no robarse la pantalla y dejar que los verdaderos protas respiren. Zooey Deschanel, conocida en el fandom SciFi por ser la coprota femenina de "La Guía del Autoestopista Galáctico" (bueh, y también por aquello de ser "la hermana de Bones", el que entiende, entiende...), es la bellísima profesora de Música con la que el prota empieza de inmediato a soñar (y uno en la platea, a aguantarse la babita...). Y mención especial para... ¡sí, otra niña! ¡Una peli en donde los niños actúan bien, por favor, esto es un hallazgo! Mención especial, decíamos, para la pequeña Bailee Madison, que interpreta a la hermanita menor del prota, y lo hace con gran carisma.
- Esta es otra de esas pelis en las que no se me ocurriría reseñar momentos o escenas buenas. Guión bien construido, buen trabajo de edición... No podría elegir una escena que fuera ESA escena, ni siquiera seleccionar varias.

IDEAL PARA: Ver una de las mejores pelis del 2007. Y punto.

ENCUESTA CINE 9009: De dónde vienen las mejores películas.

En Enero de 2008 preguntamos a nuestros lectores: ¿de dónde vienen, hoy por hoy, las mejores películas? 57 personas opinaron. Y sólo podían hacerlo por una opción. Los resultados fueron los siguientes:

-- Estados Unidos: 29 votos (50%).

-- Francia: 3 votos (5%).

-- Inglaterra: 1 voto (1%).

-- Italia: 0 votos (0%).

-- España: 5 votos (8%).

-- Latinoamérica: 5 votos (8%).

-- Medio Oriente: 1 voto (1%).

-- India: 1 voto (1%).

-- China: 2 votos (3%).

-- Japón: 3 votos (5%).

-- Hoy por hoy, todo es lo mismo: 7 votos (12%).

Interesantes resultados, porque a contrapelo de lo que opinan muchos, que reivindican el valor de las cinematografías étnicas del mundo... ¡Hollywood acaparó la mitad de la votación! Vale, puede ser que influya el hecho de que el grueso de las pelis reseñadas en Cine 9009 provengan de los estudios hollywoodenses, con muy poco espacio para otras pelis (son las que veo yo, y como nadie me paga por ver otras cinematografías...), y por lo tanto, Cine 9009 haya segmentado su propio nicho de mercado. O bien, una opción más tenebrosa para los culturetas enemigos del imperialismo yanki, simplemente hay una buena cantidad de gente que reclama lo obvio, básico y esencial: que la peli sea entretenida. Incluso olvidable, pero al menos entretenida. Requisito que las pelis de Hollywood suelen cumplir (una proporción importante, al menos), y que muchas veces pelis de otras latitudes, cegados por el culturetismo, dejan de lado para tratar de retratar grandes discursos morales, éticos o de denuncia, que pueden ser profundos, pero que muchas veces entretenidos no son.

Nótese que ni en bloque, las otras cinematografías están en condiciones de competir. Europa entera recopiló apenas 9 votos (por Inglaterra, Francia, España, e Italia no digamos, que nadie votó por Italia, lo que debe tener bastante cabreado a Roberto Benigni), no alcanzando ni a la quinta parte de los votos para Estados Unidos. Sintomáticamente, de esos nueve votos, más de la mitad son para España. ¿De verdad creen que salen buenas pelis de ahí, o es el chauvinismo hispanohablante de algunos...? ¿Hubieran habido más votos para Francia o Inglaterra si hubiera una versión angloparlante o francoparlante de Cine 9009...? ¿O simplemente se están cachondeando de uno...? Vaya uno a saber... (si alguien quiere comentar sobre esto, adelante, que realmente el asunto me tiene intrigado, y vamos a ver si soy el único).

Latinoamérica entera, por su parte, se llevó apenas cinco votos. Cinco votos a repartir entre México, Argentina, Brasil, Chile... Vale, no hemos posteado mucho cine latinoamericano, pero el cine chileno engorda bien en Cine 9009 (y tenemos alguna que otra reseña en reserva todavía). Vale lo mismo: o el cine latinoamericano es un soberano plomo, o los culturetas reivindicacionistas de toda la vida no leen Cine 9009. Nuevamente, acepto comentarios.

El Cine Iraní de toda la vida es el gran damnificado de la votación. ¡Un voto para todo el cine del Medio Oriente! No hay votos para camellos que lloran, ni niñas con cara de encíclica papal bajo sus burjas talla S. Casi no hay votos para el cine de palestinos oprimidos por los israelíes y el cine del choque del mundo musulmán con la Modernidad. Serán grandes dramas modernos y deberíamos opinar y tomar cartas en el asunto... pero es evidente que no es la clase de temas que queremos en las salas de cine, o en una noche relajada en la TV por cable. Menos arrendar en DVD.

Y Asia entera, sacó 6 votos. ¿Dónde están los devotos del cine de artes marciales de Hong Kong? ¿Y los devoradores de OVAs de Evangelion y Saint Seiya? Sólo 6 votos, repartidos entre Bollywood, el cine chino a lo Zhang Yimou con Zhang Ziyi de prota, y lo que viene de Japón... Apenas algo más que un décimo de quienes devoran cine de Hollywood.

Y por último, tenemos siete escépticos que dicen "hoy por hoy, todo es lo mismo". Lo curioso es que, en un tiempo en que nadie parece creer en nada, los escépticos sean tan pocos. O acaso están otra vez las tribus de antaño levantándose, después del quiebre de los pasticheros '90s y el Y2K, y realineándose en sus filas. Ya sabemos qué tribu gana. Hoy por hoy, Hollywood, indiscutiblemente. La paz del mundo está asegurada, pero... ¿por cuánto tiempo...?

jueves, 31 de enero de 2008

"Encuentros cercanos del tercer tipo" (1977).


-- "Close Encounters of the Third Kind". Estados Unidos. Año 1977.
-- Dirección: Steven Spielberg.
-- Actuación: Richard Dreyfuss, François Truffaut, Teri Garr, Melinda Dillon, Bob Balaban, J. Patrick McNamara, Warren J. Kemmerling, Roberts Blossom, Philip Dodds, Cary Guffey, Shawn Bishop, Adrienne Campbell, Justin Dreyfuss, Lance Henriksen, Merrill Connally.
-- Guión: Steven Spielberg, con aportes sin acreditar de Hal Barwood, Jerry Belson, John Hill y Matthew Robbins.
-- Banda Sonora: John Williams.

-- "Encuentros cercanos del Tercer Tipo" en IMDb.
-- "Encuentros cercanos del Tercer Tipo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Desierto de... Desierto de... Desierto de... Bueh, desierto en alguna parte de Estados Unidos, qué diablos, cuando los chinos les revienten una bomba atómica todos los paralelos entre Vancouver y Río Grande lo serán. En el desierto de Estados Unidos, aparece una escuadrilla de aviones. ¿Quién diablos vuela todavía en antiguallas como ésa? Pues, la verdad... Ya nadie. Estas antiguallas estuvieron desaparecidas 30 años, desde la Segunda Guerra Mundial (bueno, en ese tiempo eran 30 años, ¿vale? La película es oldie, ¿vale?), y son el célebre Vuelo 19 (ahí te mandan recado, Charles Berlitz). Mientras hallazgos como ésos se reparten por el mundo, un pobre electricista perdido en eso que llaman la América Profunda, acude a revisar un desperfecto, sólo para descubrir que algo ronda allá afuera, es grande, lleno de luces, y posiblemente no sea terrestre. Como resultado, empieza a obsesionarse con construir, con lo que tenga a mano, una figura que recuerda a... a algo... no lo sé... Su familia, que ya lo miraba como alguien medio cucufato (es que se trata del pesadote de Richard Dreyfuss, ¿OK?), ahora terminan de mirar como su cerebro se drena por la licuadora, y deciden mandarse a cambiar antes de que empiece a utilizar sus órganos para construir sus esculturas o algo así. El electricista une entonces fuerzas con una chica a la que acaban de secuestrar el niño, y juntos emprenden el viaje a la Torre del Diablo (apropiado nombre para una peli de OVNIS, ¿no?), para descubrir la verdad, saltarse al Gobierno, entrar en contacto místico con seres de otras galaxias, llenar de dinero los bolsillos de Steven Spielberg...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Como hemos dicho tantas veces que he perdido la cuenta, los '70s fueron la década oscura del cine, una década que reflejaba la derrota de Vietnam, el crecimiento de la violencia urbana, Watergate, las patas de elefante... Todo lo que puede hacer mala a una década, vaya. Incluso las primeras pelis de Steven Spielberg reflejaban eso ("El duelo", "Tiburón"...). Tenía que llegar, por alguna parte, la distensión. El gran espaldarazo vino, como no, del cine independiente, cuando dos cineastas de la nueva camada parieron sendas fantasías espaciales: "La guerra de las galaxias" de George Lucas, y "Encuentros cercanos del tercer tipo" de Steven Spielberg, esta última que nos ocupa ahora. Ambas pelis comparten el ser espaciales, "de evasión", con aventuras, y fundamentalmente optimistas (hay fuerzas malignas, pero al final la bondad vence). No es raro que haya sido un taquillazo para la época. En eso debemos decir que Spielberg tuvo olfato. Porque primero había recibido un guión escrito por Paul Schrader, guionista de perlas del cine sin concesiones como "Yakuza", "Taxi Driver", "El toro salvaje", "La última tentación de Cristo", "La Costa Mosquito"... Sí, el primer guionista de Mermelada del Tercer Tipo fue el guionista de "La última tentación de Cristo". El tratamiento de Schrader era mesiánico y pesimista, y a Spielberg no le gustaron ninguna de las dos cosas, reescribiendo por completo el guión hasta quitarle todas las referencias religiosas (se supone que en la parte mística final, aparecían visiones de Cristo), me imagino no tanto por lo poco interesante del concepto, como para no tocarle los huevos a las comunidades religiosas de Estados Unidos (en ese país, si ofendes a una de ellas, te montan un boicot que te encargo). El resultado fue... bueno... esto.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Francamente, desde el punto de vista del fantástico, esta peli está lisa y llanamente obsoleta. Está hecha para la sensibilidad New Age de los tardíos '70s y tempranos '80s. Está dirigida al público que previamente ha leído libros pasados de moda como "El Triángulo de las Bermudas" de Charles Berlitz o "El retorno de los brujos" de Jacques Bergier y Louis Pauwels, y que alucinaban con la filosofía "ángeles ayer, extraterrestres hoy" de charlatanes como Erich von Daniken. Si se la mira desde esa perspectiva (arqueológica), es un buen muestrario de lo que era la imaginería y la Weltanschauung de aquellos tiempos, en que se suponía que los humanos la cagábamos muy bien en la Era de Piscis, pero pronto íbamos a evolucionar a la Era de Acuario, y los extraterrestres nos iban a tomar de la manito.

-- Como consecuencia de lo anterior: como cine de ciencia ficción es un desastre. Aparte de los efectos especiales (el "candelabro volador del final", como se burlaba Isaac Asimov), hay bien poco que rescatar para el SciFi fan. Porque veamos la cantidad de cosas que uno puede preguntarse, y que no encuentran respuesta lógica: ¿Por qué estos extraterrestres, a diferencia por ejemplo de los de "Ultimátum a la Tierra", invitan a una cita en un lugar tan lejano en vez de descender directamente en Washington (y por qué eligen casualmente un lugar que es simbólico para Estados Unidos por ser su primer parque nacional...)?, ¿Por qué se supone que son bondadosos, y secuestran gente, a veces de manera sumamente atemorizante (hay que ver la de luces y ruidos satánicos que montan para llevarse a un simple niñito)?, ¿Por qué, cuando devuelven las naves y aviones secuestrados, no sólo no los restituyen a sus lugares de origen como muestra de buena voluntad, sino que además los descargan en los sitios más deshabitados posibles, para que casi nadie los pueda encontrar...?, ¿Qué criterios usan para seleccionar los humanos que "merecen" una invitación...? Las respuestas son imposibles, porque aunque se nos presenten como extraterrestres y tengan apariencia extraterrestre, no lo son: son ángeles judeocristianos enviados del Cielo, pero convenientemente revestidos de un ropaje de ciencia ficción para estar a la moda, rendir homenaje al cine serie B de toda la vida, y de paso no crispar los nervios de los grupos religiosos. Como decíamos, es difícil tomarse a esta peli como ciencia ficción en serio (quizás como cine fantástico general, porque reemplácece a los ETs por los elfos, y tenemos más o menos lo mismo, aunque con otra imaginería visual).

-- Curiosamente, uno de los más grandes valores de la peli no va por su contenido fantacientífico, sino por las secuencias en que a nuestro prota literalmente se le desintegra la familia. Steven Spielberg ha reconocido en público muchas veces que "E.T." le sirvió para exorcisar los fantasmas del divorcio de sus padres, y aquí, en esta peli anterior a "E.T.", tenemos una muy dramática descripción de lo que significa la descomposición de una familia. Ya al principio vemos que existen problemas de comunicación entre madre y padre, el ambiente familiar es enrarecido, y el evento extraterrestre sirve sólo como gatillo para detonar una bomba de tiempo que ya estaba convenientemente sembradita de antemano. No en balde, los '70s fueron llamadas "la década del Yo", era el tiempo en que triunfaba Wayne W. Dyer con "Tus zonas erróneas", y qué mejor manifestación de "yo, yo, yo" que un divorcio en que nadie escucha a nadie y por eso me divorcio, porque tú no me escuchas y yo no tengo por qué escucharte tampoco. Desgraciadamente, el tema de los matrimonios que se van al carajo porque los dos se empinan en vivir su propia vida a su propio modo, es aún muy actual (y va en aumento).

-- Los efectos especiales son todo lo buenos que se pueden pedir. En realidad, de hacerse la peli treinta años después, podrían ser convenientemente modernizados, pero para los estándares de 1977 están más que bien, están soberbios. Incluso hoy en día no desentonan excesivamente. En ese sentido, la parte plástica y visual es otro punto fuerte de la peli (bueno, eso si excluímos las patelefantes, o las horrorosas patillas estilos '70s).

IDEAL PARA: Explorar el apasionante mundo misticientífico de la New Age setentera.

"La mancha voraz" (1958)


"The Blob". Dirigida por Irvin S. Yeaworth Jr. Protagonizada por Steve McQueen, Aneta Corsaut, Earl Rowe, Olin Howland, Alden "Stephen" Chase, John Benson, George Karas, Lee Paton, Elbert Smith, Hugh Graham, Vincent Barbi, Audrey Metcalf, Jasper Deeter, Tom Ogden, Elinor Hammer. Estados Unidos. Año 1958.

¿De qué se trata?
Escena clásica cincuentera: es de noche, y hay una pareja, él vestido con su correspondiente chaqueta, ella de vestido, ambos montados... ¡déjenme terminar, no sean malpensados! ...ambos montados sobre un automóvil descapotable. Como de costumbre, ella es pudorosa y recatada, porque ya se sabe que en ese tiempo los hombres sólo querían "aquello" (bueno, todavía, pero ahora también las chicas quieren, las de pro por lo menos), y él, por el contrario, emplea toda su labia para convencerla de que se deje hacer cositas (solamente besos, porque a pesar de ser un joven, él es también un caballero chapao a la antigua). De pronto, ambos ven pasar una estrella fugaz. Y como los chicos son los héroes de la peli, salen a investigar en vez de quedarse haciendo bebés. Lo que ha caído es un meteorito que, en vez de soltar energía cinética suficiente para cuatro Tunguskas y un Krakatoa en pack promocional, se limita a vomitar una substancia gelatinosa. Un vejete sale a mirar, y como todos los vejetes entrometidos de la peli, en vez de observar a respetuosa distancia, pues va y coge un palito para ver qué demonios es esa maldita gelatina. Por supuesto que, como es de rigor según las leyes de la física conocida, la gelatina no es tal, sino un asqueroso bichejo extraterrestre, que se le instala cómodamente en la mano y empieza a fagocitarla, porque después de recorrer chupetecientos kilómetros de abismo sideral, pues alguna hambre debe tener, ¿no? Los jóvenes encuentran al vejete, y como lo ven un poco a mal traer, lo llevan al médico de turno, en el pueblo (quizás, cuando creció, este adolescente se convirtió en el general del U.S. Army que en la peli de los Transformers tuvo la genial idea de llevarse el artefacto a la ciudad... ¡si es que estos yankis no aprenden!). Y luego, más o menos se despreocupan del asunto, porque misión cumplida. Si fuera la vida real, se habrían enterado de todo por los periódicos al día siguiente, pero pues no, son los héroes, así es que la criatura gelatinosa meteorítica extraterrestre tiene que joderla en tal forma, que nuestro heroico par de chicos estén metidos en todo el inicio, desarrollo y desenlace de la cruenta batalla contra este gelatinoso terrorista del espacio exterior. La guerra por nuestro planeta, y por provocarle una indigestión a la gelatina comegente, ha comenzado...

El espíritu de los tiempos.
¡Ah, los '50s...! Las angustias de apalear nazis habían quedado atrás, y la nueva juventud estaba lista para enrolarse en la guerra contra toda clase de arañas atómicas, hormigas atómicas, cucarachas atómicas y otra clase de monstruos horripilantes que, por ser el átomo la rechifla del tiempo, solían ser atómicos. O extraterrestres, que en la concepción popular de la época venía a ser más o menos lo mismo (en ese tiempo nadie hablaba de energía eólica o de la fusión fría). Entre la marejada de pelis serie B sobre toda clase de bichos extraterrestres que vienen a la Tierra a destruir el pacífico american way of life de algunos puñados de pueblos de gente decente y bien, perdidos en la América profunda, "La mancha voraz" estuvo destinado a convertirse en un clásico. Aunque un tanto por accidente. Nadie le tenía fe al proyecto. Ni el prota Steve McQueen, a quien le ofrecieron 2500 en cash, o 10% de las ganancias, y prefirió el money al contado (debió darse sus buenos cabezazos contra la pared cuando la película ganó cuatro millones de los verdes, con un costo de apenas 120 o 240 mil dólares, según la fuente). Ni los distribuidores, que la repartieron de manera discreta como carne de rotativo doble (después enmendaron su error, cuando los primeros testeos mercadotécnicos revelaron que la peli tenía futuro, después de todo). Después, Steve McQueen se hizo famoso, y ganó aún más estatus de culto, como "la peli de sustos que hizo Steve McQueen cuando nadie tenía puñetera idea de quién diablos era Steve McQueen". Después hubo un remake en 1988, y con eso, toda una nueva generación pudo apreciar el apetito de Voracito. Así nos va.

¿Por qué verla?
- La verdad, la peli tiene estatus de clásico, tanto por Steve McQueen como por haber presentado a un personaje insólito dentro del imaginario colectivo mutante extraterrestre del siglo XX, cual es la ameba hipertrofiada que se lo fagocita todo. Por ese lado, la peli gana muchos enteros. Pero por otra parte, para los estándares del siglo XXI, la peli es lenta como una pareja de zombis bailando bolero. Porque parte con una escena caramelo (vale, presentamos a los personajes), después aparece la mancha... y después de que han llevado al vejete al médico y uno espera que la mancha empiece a activar los jugos gástricos, resulta que nos muestran una serie de soporíferas secuencias de adolescentes cincuenteros, que a estas alturas tienen un valor puramente arqueológico. Vemos algunos clásicos lugares comunes del género, como por ejemplo los adolescentes que tratan de destruir a la mancha versus los preocupados y respetables padres que buscan imponer su autoridad y no le creen a los mocosos por principio, porque los mayores saben y los chicos a callar, pero tantas vueltas sobre el tema llegan a cansar. No por casualidad la traca final, cuando casi nos habíamos olvidado de que la peli se trata de una gelatina engullegente del espacio exterior y ésta reaparece gordita y lista para seguir asimilando personas, es la mejor parte, la más pura y genuinamente Sci-Fi, aquella por la cual nos sentamos a ver la peli en primer lugar. Pero bueno, sigue siendo la madre de las pelis de monstruos gelatinosos del espacio exterior, y a las madres hay que respetarlas, así es que...
- La canción de créditos. Burt Bacharach, famoso en sus días y olvidado en los nuestros, y Hal David, grabaron un pegajoso tema muy '50s, que después cobró vida independiente por su cuenta. Eso, acompañando a una secuencia de créditos muy psicodélica, muy pre- A Go-Go.

IDEAL PARA: Amantes de la Arqueología Fílmica, Departamento de Pelis de Monstruos Bizarros, Sección de Extraterrestrología Culinaria.

domingo, 27 de enero de 2008

"Cars" (2006).


-- "Cars". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: John Lasseter, con codirección de Joe Ranft.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Owen Wilson, Paul Newman, Bonnie Hunt, Larry The Cable Guy, Cheech Marin, Tony Shalhoub, Guido Quaroni, Jenifer Lewis, Paul Dooley, Michael Wallis, George Carlin, Katherine Helmond, John Ratzenberger, Joe Ranft, Michael Keaton.
-- Guión: Dan Fogelman, John Lasseter, Joe Ranft, Kiel Murray, Phil Lorin y Jorgen Klubien, basados en una historia de Lasseter, Ranft y Klubien, y Brenda Chapman, con material adicional de Robert L. Baird, Daniel Gerson, Bonnie Hunt, Don Lake, Steve Purcell y Dan Scanlon.
-- Banda Sonora: Randy Newman.

-- "Cars" en IMDb.
-- "Cars" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Rayo McQueen es el más rápido, el más veloz, el que se echa a todas las automóvilas... ¿Quién corre más rápido que Rayo McQueen? Pues, sí, tiene un rival, un jactancioso hijjjmmmmnnggññddpppta que no voy a decir "esa palabra" porque es posible que los niños estén leyendo esto, si es que después de todo es una de Pixar... Bueno, nuestro jactancioso hijjjmmmmnnnñññ-ya-saben-qué y Rayo McQueen terminan llegando a la meta al mismo tiempo. Y eso, porque Rayo McQueen, aunque podía ganar, se negó a seguir el consejo de su personal, y como el individuo lo es todo y la sed es nada, despidió de paso a su jefe de mecánicos. Y así es como le fue: empate técnico. La carrera de desempate se va a correr, por supuesto, en el otro extremo del país (les gusta complicar las cosas, ¿no?), y Rayo McQueen debe partir de inmediato. Lo hace a bordo de un camión trailer, pero verán, de tanto que sobreexige al camión trailer, que las cosas se salen de madre, y Rayo McQueen, después de caerse en medio de la nada sin que nadie se de cuenta, y de vagar de aquí para allá, acaba empotrado en medio de un pueblo a mitad de camino entre las locaciones de Villorrio Fantasma y Nada Existencial. Los pueblerinos, viejos habitantes de la Ruta 66, tratan de seguir sus lisérgicas vidas como mejor pueden, aferrados a la esperanza casi mesiánica de que algún día llegue la parusía, perdón, la llegada de pasajeros, viandantes, turistas, peregrinos, marcopolos... ¡¡¡Lo que sea, por el Amor de Ford!!! Rayo McQueen termina entrampado en un juicio por indemnización de perjuicios a resultas del delito de daños contra la propiedad pública y privada, pero el juez, que por cierto algo se cocina entre manos, está a punto de largarlo y todo parece ir bien, hasta que Rayo McQueen, y es que éste es demasiado Rayo McQueen, si me entienden, se le ocurre echarle los tejos a una chica sofisticada y hacerle proposiciones indecorosas, sin saber que ella es la fiscal, que larga un discurso de Padre y Señor Mío, que deja al pobre Rayo McQueen cumpliendo trabajos comunitarios como condena... El tiempo pasa, y se agota para la estrellita de las carreras que debe llegar como sea al desempate, o su carrera profesional se irá al estanque del aceite quemado. Pero por otra parte, también descubrirá la belleza del mundo, los secretos de un pueblo pequeño, la paz y la tranquilidad, y también que la fiscal en cuestión está más que aerodinámica, de paso...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A mediados de la primera década del 2000, decir algo para bien o mal de Pixar es casi insultante. Pixar se ha transformado en el referente audiovisual indiscutible, en materia de animación 3D, después de que los Estudios Disney decidieran cerrar su división 2D con el fracaso (inmerecido) de "El Planeta del Tesoro" y (más que merecido) de "Vacas vaqueras", y después del hundimiento de los proyectos paralelos de DreamWorks (que desde las alturas sublimes de "El Príncipe de Egipto" pasó a la sima abisal de "El espantatiburones") y Fox ("Anastasia", "Titan A.E."). A mediados de década, se espera cada nueva película de Pixar como una grandiosa nueva promesa y realización. Lo que trae problemas, por supuesto, porque si haces una buena, ¿cómo diablos te las arreglas para superarla? Las películas Pixar son indiscutiblemente buenas, por lo menos todas las producidas durante su primera década desde "Toy Story" (1995) en adelante, pero ya con "Monsters Inc." y "Buscando a Nemo" daban señales de agotamiento, y con "Cars" seguimos en la misma línea. ¿Cuánto tiempo más puede un mero mortal seguir engañando al Tiempo...?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli marca el regreso de John Lasseter a la dirección en el cine, después de su paso por algunos productos directo-a-video, y de "Toy Story 2" en 1999. Debemos decir que lo hace en forma, y es la mejor película que ha dirigido hasta la fecha. Por otra parte, quizás debido a que Lasseter ha estado metido como productor ejecutivo en varias otras de Pixar ("Monsters Inc.", "Buscando a Nemo", "Los Increíbles", "Ratatouille"), es imposible dejar de notar su mano. Y las comparaciones son odiosas, pero John Lasseter es mucho más blandengue que el comparativamente más rudo y diestramente narrativo Brad Bird, quien suele barrer el piso con las pelis de Lasseter con sus "Los Increíbles" y "Ratatouille" precisamente; aunque por otra parte, por dar vuelta el asunto, es posible que ninguna de estas dos películas hubiera llegado a ver la luz si "Toy Story" no hubiera marcado un precedente, y ésta sí es dirigida por Lasseter... Dejémoslo en que es el regreso, que lo hace bien, y no sigamos dándole vueltas al asunto.

-- El argumento es ingenioso. La trama no puede ser más sencilla, y la moralina es horrible (ya sabes: si vives apurado por la vida, debes detenerte un minuto y regresar a los viejos y despreciados valores patriarcales, familiares, etcétera). O sea, lo que Disney nos viene martillando desde el año del ñauca. Pero el retrato de Rayo McQueen es excelente y su evolución moral está dibujada con una fineza pocas veces vista en estos productos "encuéntrate a ti mismo y el universo te encontrará a ti". La manera en que llega al pueblo y se mete en problemas es simplemente hilarante. La carrera inicial es un homenaje más que obvio a la mítica peli "Gran Prix", pero en ningún minuto el homenaje se convierte en copia al carbónico o en parodia. La relación romántica no resulta empalagosa. Y mención aparte merece el gran y severo juez Doc Hudson, magníficamente servido por Paul Newman, que cumple más que bien con la grandeza que se espera del estereotipo "gurú severo que te enseña a vivir, pequeño saltamontes". El resto de los secundarios, pues bien... Es lo que se espera de ellos, que sean graciosos, y listo. Pero a cambio de lo otro, está más que bien.

-- El final. No lo adelantaré, en lo absoluto. Pero se aparta de lo que es convencional en este tipo de películas. Cualquier debilidad que tenga esta película (y por Bastet que las tiene, entre caracteres estereotipados, trama predecible y chistes más o menos forzados) queda redimida por este final bigger than life, seguramente uno de los más emotivos que nos ha regalado la animación 3D en los últimos años.

IDEAL PARA: Ver una de animación con flaquezas, pero con algunos personajes y momentos realmente memorables.

"Buscando a Nemo" (2003).


-- “Finding Nemo”. Estados Unidos. Año 2003.
-- Dirección: Andrew Stanton, codirigida por Lee Unkrich.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Albert Brooks, Ellen DeGeneres, Alexander Gould, Willem Dafoe, Brad Garrett, Allison Janney, Austin Pendleton, Stephen Root, Vicki Lewis, Joe Ranft, Geoffrey Rush, Andrew Stanton, Elizabeth Perkins, Nicholas Bird, Bob Peterson.
-- Guión: Andrew Stanton, Bob Peterson y David Reynolds, sobre una historia del primero.
-- Banda Sonora: Thomas Newman.

-- "Buscando a Nemo" en IMDb.
-- "Buscando a Nemo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La Gran Barrera de Coral. Hermoso e impresionante hogar para una joven pareja de peces payasos, quienes están incubando unas poquitas decenas de cientos de miles de huevecillos. O no. Porque aparece un depredador grande y feroz, y la joven hembra pez payaso se lanza a la defensa de los mismos. El padre, llamado Marlin, trata por todos los medios de impedir lo inevitable, pero sólo consigue recibir un golpazo de catego, que lo envía directo a la lona. Cuando despierta, su señora ha desaparecido, muy probablemente engullida, así como la abismante mayoría de los alevines (formalmente ahora denominables como “caviar”, ñomi ñomi). Marlin cría a su único vastago con todo el espíritu sobreprotector que puede, a lo que éste, con la lógica innata de todos aquellos rebeldes que no saben que El Gobierno Te Vigila Y Es Por Tu Bien, decide tratar de mandarse solo. Así es que el unigénito, llamado Nemo, y que para hacerlo más penoso tiene una aletita echada a perder, es enviado a la escuela. La sobreprotección de Marlin origina entonces la catástrofe, porque empuja al rebelde y testarudo Nemo… (¿es que Nemo nunca ha visto películas Disney, que le enseñen que los adultos siempre tienen razón?) …hacia un bote en cuyas cercanías anda un buzo, el cual… ¡bups! …captura a nuestro pequeño héroe. Marlin inicia entonces una feroz persecusión que lo llevará a encontrarse con una pececilla nada más mona, pero que sufre de parones en la memoria de corto plazo, en una desenfrenada carrera que lo llevará a través del Océano Pacífico hasta rescatar a su vastaguito el de la aleta recortada. Y más vale que se apure. El jovenzuelo ha terminado en el acuario de un dentista, y ahora es la víctima propicitaria para la Elmira en potencia que es la hijilla del dentista, una psicótica frenilluda aplastapeces que…

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Desde 1995 que los estudios Pixar se venían haciendo la permanente con las enormes cantidades de dólares que sus películas, desde “Toy Story” en adelante, estaban produciendo: “Bichos”, “Toy Story 2”, “Monsters Inc.”… De manera que cada peli tenía que ser más y mejor (después vendrían “Los Increíbles”). Parte de la receta del éxito para Pixar es un concepto tan simple, como rechazar la idea común de que una película para niños debe ser tonta y aburrida, o tener sólo humor de caída y porrazo. También estaba por delante la experimentación en materia de gráfica computacional. Todas estas nociones se combinan en “Buscando a Nemo”, una película que, por cierto, sin ser ciento por ciento brillante, se las arregla bastante bien para salir adelante.

¿POR QUÉ VERLA?

-- El guión. Se diga lo que se diga, la premisa de fondo (pez que debe ser rescatado FUERA del mar) era un casi imposible, pero los guionistas se las arreglan para explotar el concepto al máximo, tanto en lo que se refiere a los intentos de escape de Nemo, como a la gran aventura oceánica que emprende Marlin. La secuencia inicial, en la cual perece la madre de Nemo junto con todos sus hermanos nonatos, debe ser una de las más tenebrosas que el cine de animación nos ha regalado en la década, un mentís rotundo para quienes sostienen que las pelis infantiles sólo deberían mostrar the bright side of life (y por ende, los niñitos deberían criarse en incubadoras emocionales para que no vean lo feo que es crecer). El desarrollo empieza a remolonear cuando salen una serie de personajes que, a ver cómo lo decimos… ¡es que se esfuerzan demasiado! Sacar comicidad de un puñado de Tiburones Anónimos o de una pececilla con desperfectos en el cerebro, se diga lo que se diga, es un recurso demasiado fácil; eso, por no hablar del despreciable chantaje emocional que es mostrar a Nemo como un pez con una aletita más corta que la otra (“huuuuuuyyyyyyy, míiiiiiiralo, tiene una aletita más corta que la ooooooooootraaaaaaa”)... Es a mitad de película cuando, a golpe de secuencias desopilantes como los pececillos haciendo mosaico, o la delirante fuga final, el cuadro general empieza a cobrar bríos. Con gusto hubiéramos prescindido de la mayor parte de la primera mitad, y nos hubiéramos quedado con lo realmente substancioso, la segunda.

-- Como decíamos, esta película no le teme a lo dark. El conflicto básico gira en torno a los dolores del crecimiento. Nemo intenta por todos los medios crecer y hacerse adulto para escapar de la asfixiante sobreprotección paterna, pero al mismo tiempo es el padre quien tiene un montón de cosas que aprender sobre el mundo, la vida y todo lo demás. Y para mostrar eso, no se escatiman escenas fuertes o dolorosas. No es que la película entera sea un dramón, y de hecho la mayor parte tiene un tono ligero, pero eso no deja en el olvido que estamos viendo fundamentalmente una historia muy dura sobre crecer y madurar, y hacerse responsable por las opciones vitales, y también dejar que los demás se hagan responsables por las suyas. El mundo está plagado de Marlines que se creen la fuente de seguridad para los demás; este pez payaso hondamente preocupado por su hijo al menos se toma la molestia de crecer y aprender por el camino, pero muchos otros llegan a fuertes puestos de responsabilidad y autoridad, y lo toman con ánimo de “¡es que a ustedes no se les puede dejar solos!”. Y también está plagado de Nemos que a diferencia de este pececillo, nunca aprenden, van de rebeldes toda la vida, y terminan como terminan. En ese sentido, la película cumple con el delicado balance entre la oscuridad y el optimismo, y lo hace con creces.

-- El nivel de la gráfica es simplemente espectacular. Debe ser la primera vez en una película de animación, que el mar realmente PARECE mar.

-- Momentos estupendos: La secuencia original, la corriente de las tortugas, el campo de medusas, el rescate final.

IDEAL PARA: Ver una infantil que, por una vez, tiene contenido.

jueves, 24 de enero de 2008

"Acorralados" (2007).


-- "Butterfly on a Wheel" (título original en inglés), "Shattered" (título en Estados Unidos), "Desperate Hours" (título en inglés para Europa), "Chantaje" (título en España), "Máxima traición" (título en Argentina para TV Cable). Inglaterra / Canadá. Año 2007.
-- Dirección: Mike Barker.
-- Actuación: Pierce Brosnan, Maria Bello, Gerard Butler, Claudette Mink, Chris Astoyan, Samantha Ferris, Callum Keith Rennie, Nicholas Lea.
-- Guión: William Morrissey.
-- Banda Sonora: Robert Duncan.

-- "Acorralados" en IMDb.
-- "Acorralados" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Estamos frente al típico matrimonio perfecto con papi trabajador exitoso, casita en los suburbios, e hija única pequeña setederriteelcorazón. La vida parece plácida para estos clásicos burgueses aspiracionales que podrán verse un poco desmejorados, por aquello de que con los años la pasión se diluye y se reemplaza por la costumbre, pero no parecen haber problemas en el horizonte. Hasta ahora. Porque después de que papi ha obtenido una gran cuenta y se ha cagao sobre un compa de trabajo (¡hey, es el negocio de la publicidad, baby!), parte con su señora a la casa de campo de un gran ejecutivo, viaje del cual podría depender un importante ascenso. Hasta el minuto, si han mirado bien en la peli, podrán haber detectado algunas cosillas raras, pero lo más raro es que en el asiento trasero del automóvil aparece, casi de la nada, un tipejo con revólver en mano, encañonando a la pareja, y dando órdenes como si fuera su casa (ya sé, eso es imposible en la vida real, pero acá en la peli sucede así, aunque podría justificarse porque es un 4x4). Lo primero que exige el tipo, es cuánto hay en la cuenta bancaria. ¡Ah, un secuestro express! Pues, no, porque después de que saca un maletín gordito de dinero, pues bien... No, definitivamente no quería el dinero. Quiere algo más. Y si no hacen lo que el maligno hombre de atrás del auto dice, su niñita lo pagará caro. Durante 24 horas, la pareja afrontará su infierno personal. Y, como de costumbre, las cosas no son lo que parecen...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Sean Connery hizo la magia. Después de seis pelis Bond en el cuerpo, consiguió apartarse del smoking y brillar como actor por derecho propio. Roger Moore no lo consiguió. Ni Timothy Dalton. ¿Alcanzará la maldición ahora a Brosnan, Pierce Brosnan? El hombre se la juega porque no. Así es que tomó a su cargo esta peli, embarcándose en ella como productor, y listo para dar lo mejor de sí en un rol completamente aparte, el de tipo sicótico dispuesto al juego del gato-y-ratón, a torturar psicológicamente a sus víctimas hasta el hartazgo. Porque digámoslo con todas sus letras, esta peli más o menos convencional está hecha a la medida de Pierce. O debería haberlo estado, al menos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Para ser honestos, hay poco quehacer aquí. El concepto básico es potente: familia aparentemente perfecta, a merced de un oscuro personaje que los tortura psicológicamente. ¡Qué maravilla no hubiera hecho Hitchcock con una premisa semejante! Desgraciadamente, no tenemos en la dirección a Alfred Hitchcock sino a Mike Barker, quien se ha movido entre el cine neo-noir y el cine histórico (!!), y que pareciera no confiar en el potencial de la historia, entregándose demasiado a los golpes de sonido que marcan el momento en que debemos sobresaltarnos, y a las inevitables vueltas de tuerca que funcionan bien en una peli de suspenso basada en la trama, pero que suelen rebobinar a cero todo el trabajo hecho cuando es una peli basada en relaciones de personajes. El resultado es que la primera mitad de la peli es morosa a más no poder, y cuando en la segunda mitad el asunto por fin agarra vuelo, ¡cataplán!, pues que lo arruinan con la consabida y predecible imprevista vuelta de tuerca final. Incluyen también, por supuesto, la consabida frasecita poética que pretendidamente justifica la peli (en este caso es "¿quién aplasta una mariposa con una rueda?", un versito del santo patrón de los guionistas de Hollywood, el diecisietesco Alexander Pope). Y si esta peli tiene algún mérito, y aguanta su visionado, es por el espléndido trío protagonista, que se saca los zapatos para evitar el inevitable hundimiento. Pierce Brosnan no está tan brillante como cuando hace sus roles medio en serio medio en broma, ni infunde tanto miedo como debería, pero a la larga compone un rol hasta querible, dentro de todo lo retorcido que es. Gerard Butler, que con su camaleónica capacidad de transformación compone a un vulgar y carca burguesito rojaeslaalfombrabajomispies, está en las antípodas de otros papeles como el Fantasma de "El Fantasma de la Opera" o el Leónidas de "300", y es un más que digno prota. Y Maria Bello, que saltara a la fama con "Una historia de violencia" (años después de contonearse en "Coyote Ugly"), acompaña más que bien a los dos. Quizás no es la peli que deberías lamentar habértela perdido en el cine, pero sí, aguanta el paso al DVD, gracias a estos tres...

IDEAL PARA: Ver en programa doble con algún otro thriller, en DVD, alguna de esas tardes.

"Horas desesperadas" (1990).


-- "Desperate Hours". Estados Unidos. Año 1990.
-- Dirección: Michael Cimino.
-- Actuación: Mickey Rourke, Anthony Hopkins, Mimi Rogers, Lindsay Crouse, Kelly Lynch, Elias Koteas, David Morse, Shawnee Smith, Danny Gerard, Gerry Bamman, Matt McGrath, John Christopher Jones, Dean Norris, John Finn, Christopher Curry.
-- Guión: Lawrence Konner, Mark Rosenthal y Joseph Hayes, basados en la novela y obra teatral de este último.
-- Actuación: David Mansfield.

-- "Horas desesperadas" en IMDb.
-- "Horas desesperadas" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En un lugar despoblado aparece una chica fatal estilo '80s: o sea, rasgos germánicos, rubia de pelo liso y largo, piel pálida, abundante rouge rojo intenso, lentes oscuros, sobretodo que la tapa entera hasta la altura de los muslos, medias negras con portaligas, taco aguja que te caes desde tres metros de altura... La chica en cuestión deja un automóvil, y después sigue camino. La misma chica aparece después en un tribunal, defendiendo a un acusado que se muestra más que un poco chúcaro con el tema de su propia defensa. El acusado pide entonces que la dejen un ratito a solas con la chica, lo que aprovecha ella para contrabandearle a él un arma de fuego. Ambos salen del tribunal, ella como rehén o algo así, y el tipo se da a la fuga, utilizando de paso el automóvil que la chica dejó en el lugar descampado. Mientras tanto, en alguna otra ciudad, hay una familia un tanto disfuncional. O que ya no es familia más. Porque papi decidió meterse a la cama con una chica de la mitad de su edad, la esposa (aún) está lógicamente más que fastidiada, la hija corazón no quiere ver a papi traidor, el chico apenas se entera de lo que pasa, y la casona está a punto de for sale, por aquello de los malos recuerdos, etcétera. Es a esa casa, a donde irá a parar nuestro tipo que se dio a la fuga, con dos de sus cómplices. Ahora, prisioneros dentro de una situación de rehenes, tendrán que hacer lo tópico en estas cintas, o sea, poner fin a sus diferencias personales, actuar como un solo hombre frente a la amenaza, etcétera. Eso, mientras la poli no se entera de nada, y una más que improbable agente policial trata de iniciar la caza del hombre...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1955, William Wyler (el hombre tras el "Cumbres borrascosas" de 1940 y el "Ben Hur" de 1959) dirigió un thriller con un Humphrey Bogart ya otoñal, llamado "Horas desesperadas". A Dino de Laurentiis le pareció una estupenda idea hacer un remake en los primeros '90s, con todo el extraño estilo de una década agonizante combinado con eso otro nuevo que venía, y que nadie sabía muy bien que era (era el grunge, por supuesto, pero en esta película, así como en varias otras del período, no se dieron por enterados). Como la mayor parte del cine ochentero hecho ya en plenos '90s, este filme luce enormemente trasnochado. La peli recibió críticas sumamente pobres; sabido es que frente a ellas, la conducta habitual de su seguro servidor el General Gato se pregunta qué película vieron los críticos y cómo pudieron ser tan imbéciles de menospreciar lo que yo vi, pero en este caso particular no tengo dudas: la película que ellos vieron y menospreciaron, es la que yo vi y tasé en su justo precio. Y su justo precio es, desdichadamente, bastante bajo. No mucho más caro que el valor del resto de la crítica, para que nos entendamos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Tiene algunos momentos estelares a cargo de Michael Cimino. El problema es que Michael Cimino es... ¿Cómo decirlo? Bien, no es un director excesivamente prolífico, se hizo de un nombre con la interesante pero un tanto hiperbólica "El francotirador", se las arregló para enviar a un estudio entero a la quiebra con el western "Las puertas del cielo", y más o menos se reivindicó con "El año del dragón". El fuerte de Michael Cimino es rodar violencia pura y dura, en una extraña combinación de rudeza y estilización de la que bien podrían aprender algunos garbanceros de Hollywood, hoy por hoy. Y son justamente las escenas de violencia, las que ayudan a mantener a flote una película que de lo contrario se hundiría sin remedio. Por desgracia, es una película de suspenso y tensión, no una de acción pura y dura, así es que las escenas de violencia son las menos. Pero dije: "momentos estelares" y no "película estelar", ¿OK? Veamos: está la secuencia de la persecusión contra uno de los cómplices en pleno desierto (con un ciervo como autoguiño a "El francotirador", qué manera de hacerse promoción el hombre...), la brutal secuencia de acción final (al menos el final vale la pena)... Sí, hay cosas que rescatar, después de todo.

-- El desempeño de los actores es irregular, y se echa claramente de menos una mano más firme en la dirección de actores. Cada uno lo hace bastante bien... por su cuenta, pero a veces parecieran que no terminan de conectarse unos con otros, a eso me refiero. Mickey Rourke, más o menos top por aquellos años después de ensartarse a Carré Otis en "Orquídea salvaje" (y seguir con ella en la vida real, cabrón con suerte), tiene un competente desempeño como el psicópata, aunque sin pasarse, no vaya a ser cosa que anden diciendo después por ahí que sabe actuar. Anthony Hopkins entrega también muy buenos momentos, pero no se le siente tan afiatado como en otros roles; por su parte recordemos que el pobre iba en aquellos años más o menos a los tumbos, sin saltar aún a la fama que le daría su siguiente película ("El silencio de los inocentes"). Mimi Rogers, por aquellos años recién divorciada de Tom Cruise (quien la cambió por Nicole Kidman... más o menos como su personaje en la peli, caramba...), entrega la que es probablemente la mejor actuación de toda la peli, con buena interacción con el resto del elenco, el cual sin ella probablemente se desbandaría. Lindsay Crouse interpreta a una agente policial que, no sé bien cómo decirlo, digámoslo así... ¿es en serio? Se la pasa musmuseando toda la película y apenas se le entiende lo que dice, lo poco que se le entiende lo dice con tono arrastrado, y los parlamentos que tiene... ¿en qué nave espacial dice usted que la trajeron de cargo a la Tierra...? Su punto actoral más alto fue haber sido villana en la televisiva "Buffy la Cazavampiros", y en la cuarta temporada, sindicada universalmente como la más mala, lo que algo debe decir... Kelly Lynch es la abogada sexy '80s' style, y la verdad es que su brevísimo par de topless animan bastante el cotarro (además que las miraditas que le dedica la detective dura alienígena...). El gran Elias Koteas ("Crash: Extraños placeres", "La delgada línea roja", "Zodíaco") se las arregla para escalar posiciones desde su trinchera secundaria. El trío de malandras que interpretan Rourke y Koteas es complementado con David Morse, eterno secundario de lujo, quien una vez más aquí está como secundario de lujo. Y para la trivia mencionemos la estupenda actuación de una tempranísima Shawnee Smith, como la hija adolescente rebelde de la pareja protagónica, casi década y media antes de saltar al estrellato como Amanda, la pirada víctima de Jigsaw en "El juego del miedo" y secuelas. Pensándolo bien, con esos ingredientes (excluyendo a la policía en clave "soy adepta de Sixto Paz")... ¿cómo demonios se las arregló Michael Cimino para pifiarla tan grandemente? ¡Hombre, pero si este tipo fue el que dirigió a de Niro, a Cazale, a la Streep y a Walken en "El francotirador", demonios! Para darse de cabezazos contra la pared.

IDEAL PARA: Analizar como rayos un buen director puede palmarla teniendo una buena historia y buenos actores para rodarla.

domingo, 20 de enero de 2008

"La mujer de mis pesadillas" (2007).


-- "The Heartbreak Kid". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Bobby Farrelly y Peter Farrelly.
-- Actuación: Ben Stiller, Malin Akerman, Michelle Monaghan, Jerry Stiller, Rob Corddry, Carlos Mencia, Scott Wilson, Ali Hillis, Polly Holliday, Danny R. McBride, Roy Jenkins, Nicol Paone, Stephanie Courtney, Amy Sloan, Jerry Sherman.
-- Guión: Scot Armstrong, Leslie Dixon, Bobby Farrelly, Peter Farrelly, Kevin Barnett, basados en el guión de Neil Simon, sobre la historia corta de Bruce Jay Friedman.
-- Banda Sonora: Bill Ryan y Brendan Ryan.

-- "La mujer de mis pesadillas" en IMDb.
-- "La mujer de mis pesadillas" en la Wikipedia en inglés.

ADVERTENCIA: Aunque siempre que se realiza un comentario más o menos informado y/o documentado de una peli se termina por espoilerear ésta, en este caso me siento especialmente motivado a advertirles. Este comentario tiene algunos spoiler bastante gordos, incluyendo alusiones a la resolución final. Si no la han visto y están planeando verla, absténganse de leer la presente reseña. Advertidos quedan.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Eddie Cantrow es un solterón de lo peor. Va a cumplir 40 años, y nada de nada con las chicas. Y por si acaso llegara a olvidársele que su vida es básicamente mierda planchá sobre cholguán, ahí está su padre para deprimirle el espíritu, y su mejor amigo (casado) para decirle que cómo es posible, que alguna vez hay que meter colocado y ganador. Pero nuestro Eddie, pobrecillo él, lo mejor que le sucede es ser invitado a... una boda. La de su antigua novia. Y él, valiente hombre (¡glup!)... ¡¡¡VA!!! Allí hace un desagradable descubrimiento, básicamente que todos están casados, y la mesa de solteros está poblada por... ejem... Algunos días después, ocurre un incidente: a una chica en la calle le zarrajanjan la cartera, y él trata de detener al ladrón. Y no puede. Pero trata, al menos. Consigue entonces arrancarle una sonrisa de amistad a la chica, ya que aunque fracasado, se ha portado como todo un héroe. Pero nuestro adorable perdedor, acostumbrado a las derrotas, ni siquiera discurre pedir el fononúmero. ¡Pero no importa! Ahí está su incombustible padre, que se las arregla para crear una situación, y entretanto la chica aparece... Y he aquí que ambos se encuentran lanzados al romance. Se la pasan de beso en beso durante seis semanas, y de pronto, ella avisa que las cosas se van a acabar, porque debe viajar a Holanda por un trabajo. Ante la perspectiva de que su chica ideal se vaya, quizás para siempre, Eddie empieza a pensar caracolinamente si debe casarse o no, pero ahí están nuevamente papá y amigo diciéndole: ¡¡¡No seas imbécil, es la chica ideal, es bonita, inteligente, y en particular, QUIERE ESTAR CONTIGO, POBRE DESECHO HUMANO!!! De manera que nuestro héroe se casa. Y se va de luna de miel. Y empieza a descubrir un par de cosas muy desagradables sobre la supuesta mujer perfecta a la cual ha desposado en sagrados himeneos. Como por ejemplo, que no sólo le gusta su favorito David Bowie, sino también toda clase de música bazofia sin discriminación de sexo, raza, estirpe o condición, y además lo descubre de la peor manera. O que cuando ingiere líquidos, tiene una poco escrupulosa tendencia a arrojarlos por la nariz. O la verdadera razón por la cual arroja líquidos por la nariz. O la verdadera naturaleza de su "trabajo" ecológico. O sus, ejem, extrañas apetencias sexuales. O su tendencia a escucharse a sí misma y no dejar que su flamante maridito diga nada. O su terquedad ante las situaciones más triviales. O su genio de p*** m****. Cuando de pronto el pobre hombre consigue sacar la cabeza a flote y respirar, descubre que a su lado, ¡oh, sorpresa!, en el centro vacacional, hay una chica linda que está haciéndole ojitos. Y comienzan las carreritas. Porque la chica es linda, quizás sea su chica soñada, encaja mucho mejor con ella que con la p**** de su esposa, y quizás es realmente ahora o nunca...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Sí, ya lo sé, Robert. "Rome is burning, son". Pero no está ardiendo porque George W. Bush trata de atinarle al retrete y le da al completo embaldosado del baño, con eso de atacar a Al Qaeda en Afganistán e Irak y otros lugares en donde nunca Al Qaeda estuvo. Está ardiendo porque el sexo es malo. Ya lo sabía bien la Cicciolina, que cuando a Saddam Husein se le ocurrió el Anchluss de Kuwait, le ofreció púbicam... perdón, públicamente, darle una noche de pasión a cambio de una retirada estratégica. La cuestión es, entonces, ¿cómo hacer que el buen sexo regrese a nuestras vidas...? Bien, una parte importante del buen sexo es la buena compenetración... sí, también esa clase de compenetración, pero en particular la que nace de los buenos sentimientos, la entrega hacia el otro, etcétera. O sea, todo lo que en este maldito tiempo ha dejado de existir. Como he insistido más de alguna vez (véase mi comentario sobre "El diario de Bridget Jones" para más noticias), el prototipo de mujer liberada que nos ha legado el feminismo sesentero no es una radiante nueva diosa con la que entablar un nuevo Pacto de Alianza, sino unas criaturas desorientadas y extraviadas, competitivas e individualistas, con las cuales no hay alianza posible de que funcione. Bien, una de las modelos femeninas que existen es la Bridget Jones que sigue empantanada en una mentalidad baby boom, de conseguirse un hombre para el fornicio, y tenderse en la cama pensando en Inglaterra (el caso de Bridget Jones) o en Chile (mis queridas compatriotas); reemplácese el país por el de procedencia de usted, amable lector, y ya tiene el punto. El otro modelo femenino es la perra infame que razona con los nueve dígitos superiores al cero del sistema decimal: "1.- Soy mujer; 2.- La mujer ha sido siempre oprimida por el hombre; 3.- El gusto por oprimir está en la naturaleza del macho; 4.- Si dejamos al macho controlar un poquito la relación, estamos perdidas; 5.- Luego, la supervivencia exige aplastar para no ser aplastada; 6.- Cualquier crítica en contrario de una fémina, es porque es tonta y no se ha liberado; 7.- Cualquier crítica en contrario de un varón, es porque trata de controlarnos; 8.- Luego, como nadie tiene argumentos para contradecirme, tengo la razón; 9.- Luego, la mujer es superior y debe aplastar al hombre, y como; 1.- Soy mujer; 2.- La mujer ha sido siempre..."; y etcétera. Frente a eso, ¿qué pueden hacer los hombres? Hay algunos que son unos carajos, vale, y se merecen un par de patadas por detrás y delante. Pero los otros, los buenos chicos, que son así de brutalmente descalificados, ¿qué pueden hacer? Hundirse en la espiral. Y así es como todos ustedes, humanitos, se van al despeñadero. Nada como ser gato, para aparearse en época de celo, y ahorrarse todos estos trámites...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es, quizás, la peli más profunda y dolorosa de los hermanos Farrelly, es la madre de las comedias antirrománticas, y desde luego que no se merece los comentarios incendiarios que ha desatado en todas partes. Los hermanos Farrelly se han construido una carrera con el desmadre políticamente incorrecto, a punta de pelis interesantes como "Loco por Mary", pasables como "Amor ciego", o derechamente bodriosas como "Irene, yo y mi otro yo". Pero hay aquí un elemento nuevo. Las pelis anteriores eran desmadre por el desmadre. Incluso en pelis como "Amor ciego" había regusto a moralina. Aquí, en cambio, no hay moralina. Lo que hay, es una cruda y descarnada visión sobre cómo están las relaciones de pareja hoy en día. Muchos han encontrado a esta peli repelente; bien mirado, lo repelente no es la peli en sí (no es una obra maestra, pero tampoco es mala, o por lo menos, no sensiblemente peor que otros subproductos hollywoodenses al uso), sino el retrato de una sociedad horrible, narcisista, egoísta y ególatra, plagada de seres que gritan a los cuatro vientos ¡AMÉNME, AMÉNME, RECONÓZCANME COMO SU SUPERIOR! (de ahí la profileración de blogos, YouTubes y fotologos autorreferentes que en el 99,9% de los casos no le importan a nadie, y que cuando su autor se percata de que nadie lo erige como su nuevo dios, suele abandonar sin ceremonia alguna), sin que en cambio se preocupen de ellos amar a nadie, y aunque esto es técnicamente una EEE ("Estrategia Evolutivamente Estable"), ¿cómo diablos se supone que funcione para nadie, si es que todos quieren lo que nadie está dispuesto a dar? En esta peli, como en la vida real, todos los personajes están encerrados en su burbuja y se construyen una realidad propia a medida, y cuando la realidad de a de veritas choca con ellos, se emperran con manía casi psicótica en amañarla, con distintas estrategias y un mismo resultado. Así, la esposa estalla en explosiones neuróticas cada vez que algo no sale como ella quiere, el maridito que aparece como una pobre e inocente víctima reacciona mintiendo y deslizándose furtivamente por los márgenes como una asquerosa rata de alcantarilla, y la tercera chica del triángulo en realidad se dedica toda la vida a negarse a ver aquello que no quiere ver. A la vez, no conocemos el trasfondo de la esposa malvada y no sabemos desde dónde salió tanta mala leche, pero sí que conocemos bien el trasfondo del "jovencito de la peli" (nunca peor dicho, sea de paso, porque este tipo, de honorable nada), ahogado por un padre dominante que lo descalifica cada vez que trata de pensar por su cuenta, y un "mejor amigo" que hace lo mismo, para desquitarse a su vez porque este mejor amigo está en las garras de una esposa que hace lo propio con él. Por otra parte, la "chica perfecta" que se niega a ver las cosas en alarde de escapismo psicológico, también vive en el seno de una familia represora y métomentodo, cuyo primo le hace la guerra al prota no porque el prota esté casado y sin siquiera darle una oportunidad, sino simplemente porque se le ha puesto entre ceja y ceja que su primita debe casarse con su mejor amigo, y punto, así es como son las cosas, y así decido yo, y yo sé lo que es mejor para ti, demonios. Como pueden ver, en realidad nobody loves nobody. Otra razón para que la gente la haya rechazado: prefieren una bonita fantasía edulcorada con Jennifer Lopez o Sandra Bullock en el protagónico y con final feliz de postre, a una peli valiente que se atreve a denunciar, por muy que sea en tono de comedia (negrísima, eso así, y más que un poco procaz en varias partes) los males del amor, o ese sucadáneo liofilizado que algunos envalentonados por la ignorancia aún se atreven a llamar así, en la civilización moderna.

-- Todo lo anterior hubiera podido dar para un drama desolador. En cierto modo lo es, en particular durante la traca final, en la que todo el panorama se vuelve tan deprimente y dark, que realmente podemos olvidarnos de que estamos frente a una comedia; eso, por no hablar del final, el cual después de que todo parecía más o menos enrielarse durante los últimos veinte o veinticinco minutos de peli, descubrimos que no hay salida posible, que estamos de regreso en la casilla número uno, y que nada va a cambiar en definitiva (además, ¡cómo Ben Stiller le hace eso a Eva Longoria, por Dios Santo, qué hombre criminal!).

-- Ben Stiller. Le debe la piedra miliar de su fama actual a los Farrelly con "Loco por Mary", vuelve otra vez con ellos, y hace un papel que, bien mirado, es casi el reverso de sus héroes idealistas aplastados por la vida. Estamos aquí ante una cruda parodia de personajes como el galán aproblemado, pero de buen corazón, que interpretara en "Mi novia Polly", y en otras comedias como adorable perdedor. A diferencia de sus otros papeles, en los cuales gracias a su gran corazón consigue salirse con la suya, aquí todo le sale merecidamente mal porque en el fondo es una rata de lo peor. Quizás por eso esta peli no le gustó a nadie; a lo mejor esperaban otro papel con Ben Stiller haciendo de gran héroe. Entiendan de una vez: ésta no es otra reconfortante fabulilla de Hollywood para venderte el día, sino un muestrario condensado de lo que tienes en la punta del tenedor.

-- El resto del elenco acompaña de lo más bien. Malin Akerman, con un currículum no muy vistoso, aquí muestra academia e interpretación, y posee un talento natural para la comedia, un poco en plan Cameron Díaz, pero con mala leche; consigue, entre otras cosas, el casi imposible de que su personaje, a pesar de todo lo vil y patético que puede llegar a ser, transmita también algunos buenos sentimientos, y hasta te caiga bien dentro de todo lo monstruosa que puede llegar a ser. Michelle Monaghan, por su parte, quien hizo roles pequeños en "La supremacía de Bourne" y "Sr. y Sra. Smith", y saltó a la fama como esposa de Tom Cruise en "Misión Imposible III", está aquí más bella que nunca, y consigue bien darle el tono vaporoso a su chica bella, pero frágil, pero... ¿ideal...? No se puede decir del resto que sean grandes figuras actorales, pero lo hacen bien, y se alinean bien con la trama y los personajes. Por cierto, mención aparte para el rapidísimo cameo de Leslie Easterbrook como la madre de la ex-novia del prota (la que se casa con otro y lo invita al matrimonio); sí, a sus venerables 58 años se conserva de lo más bien, la veterana actriz que fuera el sueño húmedo ochentero de muchos vistiendo la ceñidísima polera de la dura Sargento Debbie Callahan, en "Locademia de Policía" y secuelas.

IDEAL PARA: Entender por qué demonios el mundo sentimental está como está, los divorcios siguen aumentando, y los matrimonios disminuyendo, y en definitiva nadie está feliz con la vida sentimental que tiene (y también, porque nadie en realidad se merece la felicidad).

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