Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 13 de marzo de 2014
"El hombre de arcilla" (2008).
-- "Clay". Inglaterra. Año 2008.
-- Dirección: Andrew Gunn.
-- Actuación: Harry McEntire, Niek Versteeg, Darren Howie, Ian McElhinney, Phillippa Wilson, Joe Caffrey, Sacha Parkinson, Imelda Staunton, Natalie Hall, Ben-Ryan Davies, Tom Goodman-Hill, Charlotte-Joy Reed, Nicky McEvoy, Alan Renwick, Jack Traynor.
-- Guión: Peter Tabern, basado en la novela de David Almond.
-- Banda Sonora: Paul K. Joyce.
-- "El hombre de arcilla" en IMDb.
-- "El hombre de arcilla" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Los '60s. ¿La época de los hippies, del flower powah, de 007? ¡Oh no! Esta peli se ambienta en la Inglaterra de los pueblos, la semirrural, la que está a un paso de los pastores de cabras y too eso, con ese tufillo trasnochado semiorwelliano a postguerra... bueh, ya me entienden. El caso es que en la parroquia local (¡católicos! ¡¡¡PAPISTAS!!!) hay dos monaguillos, uno de los cuales es abusado... ¿por su párroco local? Oh, no, no es de esa clase de pelis. Es abusado por un matón grandote, un pobre weón que no sabe hacer nada mejor con su vida que pegarle a un monaguillo (admitámoslo, son blanco fácil, miren ustedes que quedar bien con el cura local...). En el intertanto, resulta que la loca del pueblo (bueno, no tan loca, pero igual algo pallá) recibe a su sobrino salido de alguna parte (la señora en cuestión es interpretada por Imelda Staunton, sin duda el mayor cartel del elenco). El sobrino en cuestión también está en la buena con el cura (¡lo sabía! ¡Conspiración papista!) porque él hace ARTE. En concreto hace tallas de madera, y muy en particular figurillas de arcilla. El chico, que es un abusón porque llega y se instala ni que fuera su casa, está interesado en crear figuras que ¡¡¡TENGAN VIDA!!! (Y no, no caen dramáticos rayos de fondo porque la mayor parte de la peli se ambienta de día, suponemos que para ahorrarle iluminación al escuálido presupuesto de la peli, por no hablar de FXs...). El caso es que el joven de inmediato se da cuenta de que los dos monaguillos las pasan canutas. (Bueno, eso, y que el monaguillo mayor ya no es un niño, es un joven, y por lo tanto, empieza a tener sus flirteos con... ¡¡¡CHICAS!!!). Y de a poco empieza a hacerse amigos de ellos. A insinuarse (insinuar sus ideas sobre crear vida a partir de la arcilla, malpensados, no lo otro. Bueno, un poco de lo otro también. Ingleses tradicionalistas, después de todo). ¿Tendrá razón nuestro misterioso artista de la arcilla? ¿Será posible crear vida a partir de ella? ¿En particular, la clase de vida capaz de levantarse y machacar bien machacado al abusón que se ha metío con los monaguillos de la Santa Madre Iglesia?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Crear vida a partir de lo inanimado. El viejo sueño del ser humano, y también de los neoliberales ávidos de conseguirse mano de obra barata. El patrimonio de Dios. ¿Acaso no creó Dios a Adán a partir de la arcilla? ¿Imitando en esto a los mesopotámicos que también hicieron lo propio? Y a los mayas no porque, como enseña el "Popol Vuh", el maya no viene de la arcilla sino del maíz (suponemos que por eso los invasores españoles se los comieron vivos, siglos después). La premisa ha estado dando vueltas, y es la base de mitos tan celebrados como Frankenstein o los cirujanos plásticos de Adriana Barrientos. Y el golem, que es justamente un muñeco de arcilla de tamaño natural al que se le ha inscrito la Palabra de Dios para insuflarle vida. Basado en esta idea, el novelista David Almond escribió una novela llamada "Clay" (ignoro si hay traducción al castellano) que en 2005 se llevó todos los premios de estoquello a la novela juvenil (eso siempre da tono, decir que se ganó un premio, aunque en ninguna parte figure quién se lo adjudicó). En 2008 llegó la versión en filme. Bueno, en telefilme, eso es.
¿POR QUÉ VERLA?
-- La verdad es que si andas buscando algo original, esta peli te va a decepcionar (salvo que tu nivel cultural sea... discreto, dejémoslo así). La historia es la de siempre: el prota es introvertido y se encuentra en un callejón sin salida, se le abre la posibilidad de fabricarse un muñequito que le saque las castañas del fuego con el Poder de Dios mediante, y las cosas terminan descontrolándose por lo de siempre, porque HAY SECRETOS QUE EL SER HUMANO NO DEBERÍA CONOCER. En donde la peli se hace sus puntos, es en la ejecución. Primero que nada, la ambientación: no estamos en la Praga medieval o pre-WWI, sino en la Inglaterra rural de mid-XX, que no tendrá mucho glamour, pero no es un escenario tan recurrido para las historias de horror, y además el trasfondo no es el judaísmo ni la cábala ni el nombre secreto de Dios sino el catolicismo y el dogma de la transubstanciación (no aludido por nombre, pero un punto de la trama juega con el tema de que el pan y el vino son el cuerpo y la sangre). La peli renuncia con buen criterio a seguir la estela del cine de terror, y en cambio se gasta la mayor parte de la misma en mover a los personajes y explorarlos, en particular la relación entre los dos monaguillos y el recién llegado (relación que adquiere tintes homoeróticos en más de algún minuto, y no me lo estoy inventando, los propios personajes de la peli lo convierten en un punto de la trama). En definitiva, lo que tenemos por debajo de su pátina de peli sobrenatural es un drama rural sobre el despertar y la exploración de la sexualidad (no en balde, uno de los principales temas es el monaguillo mayor yendo a sus primeras citas y siendo saboteado por su nuevo amiguete, lo que sirve de indirectamente de catalizador al tema de fabricar el muñeco y tal). En su último tercio es donde los aspectos sobrenaturales se desatan a full, y la peli entra en vereda de lo que estaba insinuando y prometiendo. ¿O no? Porque la peli tiene la inteligencia de mantener todo el tema sobrenatural en una cierta ambigüedad, en posibilitar la interpretación de que lo que estamos viendo no es la realidad en sí, sino la manera en que ésta es percibida por uno de sus personajes bajo la sugestión de que lo que está sucediendo PODRÍA ser sobrenatural, lo que refuerza la idea de que todo el argumento sobrenatural en el fondo es una metáfora para las pulsiones más inconfesables de los personajes que, no olvidemos, están dentro de un ambientación rural y en una localidad católica, lo que es más o menos sinónimo de represión psicológica y social. En definitiva, lo que tenemos es una peli que como peli de terror puede resultar algo decepcionante, o simpática en el mejor de los casos, pero como historia de crecimiento, del niño haciéndose hombre, y de lo sobrenatural como correlato metafórico de la realidad, es sin lugar a dudas una ganadora.
IDEAL PARA: Ver una interesante toma alternativa al viejo tema fantástico y terrorífico de crear vida a partir de lo inerte.
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2008,
Criatura Sobrenatural
domingo, 3 de febrero de 2008
"Encantada" (2007)

"Enchanted". Dirigida por Kevin Lima. Protagonizada por Amy Adams, Patrick Dempsey, James Mardsen, Idina Menzel, Susan Sarandon, Julie Andrews, Timothy Spall, Rachel Covey, Samantha Ivers, Matt Servito, Joseph Siravo, Michaela Conlin, Jeff Bennett (voz), Kevin Lima (voz). Estados Unidos. Año 2007.
¿De qué se trata?
Lalalí, lalalá, hay una bruja que quiere apoderarse del Reino (como siempre); una antigua profecía dice (como siempre) que perderá el Reino a manos de su encantadora hijastra (como siempre); la bruja manda entonces a su hijastra a confinamiento en lo más hondo del bosque (como siempre); la hijastra quiere conocer el verdadero amor (como siempre) y canta una bella canción para ello (como siempre), la cual lleva a un valeroso príncipe a encontrarse con ella (como siempre) y casarse (como siemp... ¡esperen, no llegan a casarse!). El Príncipe y la Princesa están a punto de casarse en el primer cuarto de hora de metraje, y ahorrarse el prolijo trámite de hora y media de peli Disney, cuando la bruja juega su última carta: empuja a la Princesa a un universo diabólico y encantado en el cual no existe el Amor Para Siempre, y en que todos son unos aprovechados egoístas, y en el cual las pelis Disney con linda música y sueños de amor romántico son para consumo de masas alienadas... ¡La Nueva York post 9-11! La bella princesita pasa entonces por una tonelada de apuros, porque ya verán el forrazo que es andar con un vestido lleno de capas de tul, cada una más suave y crujiente que la anterior (si, ya lo sé, Amy Adams está comestible como una galleta, ñomi ñomi). ¡Pero no se preocupen! Allí está nada menos que una niña pequeña, que aún cree en los sueños y en el Viejito Pascuero, que cuando ve a la chica decide que ella es una princesa de cuento, y que sí, papá, llevémosla a la casa porque necesita nuestra ayuda. El papá es un estirado y desengañado por la vida, que hace un GUAU VAYA REGALO a su hijita (eso fue sarcasmo, claro está), y que cree a la fulana haciendo el loco con sus ademanes de princesa, una especie loca y potencialmente sicótica, pero como no puede negarle nada a su hijita, pues bien, llevará a la princesa-loca a su departamento. Con lo que las cosas se precipitarán. Porque el príncipe parte en busca de la princesa, el papá de la chiquilla deberá lidiar con su novia ahora celosa de que su novio esté alojando princesas de cuento en su casa, la bruja envía a su propio acólito a liquidar de una vez por todas a la dichosa princesa (algo que debió hacer desde el principio, y es que las villanas Disney están más que necesitadas de leer "El Príncipe" de Maquiavelo)... y Pip, la ardilla amigui de la princesa, por estar en el mundo real... ¡Ya no habla!
El espíritu de los tiempos.
Son tiempos difíciles para los cuentos de hadas. Históricamente, éstos han servido a varios propósitos, algunos de ellos bastante diferentes, por no decir contrapuestos entre sí. Por una parte, forman parte de las esperanzas milagreras del campesinado, un escapismo hacia un mundo de ilusión en donde todo se arregla con la Fuerza (sí, ya sé lo que están pensando, "La guerra de las galaxias" es también un cuento de hadas, sólo que vestido con ropaje futurista, y eso lo he dicho unas sepetecientas veces... ¡si hasta hay una Princesa!). Por la otra, son un mecanismo de conformismo social, ya que la experiencia del éxito vicario purga la necesidad por exigir cambios sociales, de una manera que resulta inocua para las clases dirigentes. Por otra, son una manera encubierta de hacer algunas feroces sátiras sociales (lean desapasionadamente y en su contexto un cuento cualquiera de Charles Perrault, y ya verán cómo hacía arar en el piso a los aristócratas franceses del XVIII... algo que harán con armas menos literarias y de manera mucho más mortífera los revolucionarios de 1789). ¿Qué significa entonces que el hipertecnificado y postmodernista siglo XXI ya no crea en los cuentos de hadas? Y una pregunta más espinosa... ¿en verdad hemos dejado de creer? Vean lo que pasó con Shrek el Ogro. Se suponía que "Shrek" era la peli de cuentos de hadas para acabar con las pelis de cuentos de hadas, la que iba a dar vuelta a todos los cánones y clichés del género, pero después hicieron una "Shrek 2" en la que aún había voluntad paródica, y después una "Shrek Tercero" en la que teníamos un nuevo cuento de hadas, contado de la misma engolosinada manera de toda la vida... (y además, mal). Parece ser que mientras vivamos en una sociedad en donde un solo fulano como Bill Gates tiene tanta fortuna como una nación africana cualquiera entera, mientras en Chile haya gente que pueda comprarse helicópteros privados mientras otros apenas malviven con menos del sueldo mínimo y sin contrato de trabajo por escrito, mientras en Estados Unidos hayan reventones de burbujas bursátiles que arrastren pérdidas de cien mil millones de dólares para empresas de telecomunicaciones sin que éstas se despeinen en tanto hayan toneladas de inmigrantes sin documentación trabajando por apenas la comida y el techo, los cuentos de hadas seguirán siendo necesarios. O esa gente desamparada cree en algo, o habrá revolución social; y en ese caso, 1789 será apenas una fiesta de fuegos de artificio. En ese sentido, una peli como "Encantada", que busca al mismo tiempo parodiar y homenajear a los cuentos de hadas clásicos, es casi una misión imposible, destinada al fracaso desde el comienzo. Hercúleos son los esfuerzos que sus creadores llevaron a cabo para conseguir superar esta contradicción casi insuperable. Y por Dios que lo lograron. Si la medida de un éxito viene determinada por la medida del problema a afrontar, entonces ésta es sin lugar a dudas la peli más exitosa de la entera primera década del 2000.
¿Por qué verla?
- Primero que nada, una cuestión de perspectiva. La idea de "personajes de universo de ficción que cruzan la lógica de su universo con el universo real" ha sido explotada ya en pelis. La versión sórdida y cultureta fue la injustamente olvidada "Cool World". La versión para pelis de acción del mismo principio fue "El último héroe en acción" (si, la peli en que Arnold Schwarzenegger debía lidiar con un niñato insufrible que era fanático de sus pelis). Ambas pelis fracasaron por lo mismo: la gente no va al cine a ver el universo real sino uno ficticio en donde los romances funcionan y los malvados mueren al final, y si metes al mundo real en la ecuación, todo el valor escapista de la peli se pierde... salvo que al mundo real apliques las mismas convenciones del género y con eso desvirtúas que se trata del mundo real. "Encantada" tiene la inteligencia de abordar este problema creando mutuas interacciones entre los personajes del mundo real y los del mundo pasteloso Disney, y por lo tanto consigue darle fuerza y realismo a una premisa que, bien mirada, no tenía por donde funcionar. Punto a favor.
- Nunca pensé que llegaría el día en que diría esto, pero acá va: es una peli ñoña a más no poder, y ése es su mayor encanto. Sí, por una vez en la vida la ñoñería es un gran punto a favor. Porque la peli parte como una sátira a los cuentos de hadas, y una sátira a ratos enormemente corrosiva, pero termina en un final pasteloso a más no poder. ¿Y saben qué? Funciona. No me pregunten por qué. Quizás es la necesidad de creer que aún existe Dios en este mundo. Pero funciona. No pregunten razones. Esto es magia. Y esta peli la tiene. A raudales. No es una peli Disney hecha por fórmula, después de tomos y tomos con resultados de megaestudios de mercado. Rinde homenaje a lo mejor y más rancio de la tradición Disney, y lo hace con energía. El tributo a "Blancanieves y los siete enanitos" es una más que brillante actualización del original, y para públicos post-2000 podría pasar que a ratos superara al cartoon de 1937 (por otra parte, seamos justos, no podríamos llegar a tan bella techumbre si alguien setenta años antes no hubiera echado los cimientos de la casa). A pesar de ser una peli Disney, estamos en las antípodas de la comedia por la comedia, y tenemos pura y genuina emoción aquí.
- La sátira social aquí es despiadada. La labor de desmentir cuentos de hadas apenas tiene su inicio en escenas como el Príncipe de cuento haciendo el mongo a lo largo y ancho de Nueva York. Algunas escenas son enormemente crudas y duras, mucho más que las pelis gore de mostrar destripamiento y cosas así. El diálogo en el cual la Princesa se entera de que en este mundo el amor no es para siempre, y de que existen divorcios, es hincadientes a más no poder. Y no digamos la actitud que todo el mundo asume ante la Princesa o el Príncipe, cuando los ven tan ingenuotes en nuestro mundo moderno. Al final de la peli resulta que ganan la magia y el romance, vale, pero un final tan pasteloso, ¿no será en realidad un deus ex machina supremo, un recurso habilidísimo que hasta a los ejecutivos de Disney se les pasó entre líneas, para refregarnos en la cara que "esto en definitiva es demasiado bello para ser así"...? Eurípides era un maestro de esta técnica, pero por supuesto que los altos ejecutivos de Disney no han visto nunca una obra teatral de Eurípides, y menos aún se han tomado la molestia de leerle. El significado del deus ex machina final en donde al final el amor y la bondad vencen, es materia abierta a interpretaciones, por supuesto; no sería la primera vez que alguien en una obra de arte dice mucho más de lo que quería dejar escapar...
- Las actuaciones son brillantes. Amy Adams se roba la peli, indiscutiblemente, como la Princesa Giselle (qué nombre tan icónico, si me preguntan); su rol está hecho tan pasteloso como se supone que debería serlo, pero sin caer en el amaneramiento ni la actitud pelolais; si tuviera que buscar algún equivalente a su personaje y modos de actuación, tendría que remontarme hasta los lejanos días de juventud de Barbara Eden, cuando ésta interpretaba a la carismática Jennie en "Mi bella genio" (¡ahí tienen su idea del millón de dólares, genios! ¡Y gratis!). Patrick Dempsey está también notable como el joven padre de familia que está inmerso en "la realidad" y por lo tanto "se niega a creer"; quizás sea un chiste entre líneas que este tipo haya protagonizado años atrás su propia peli pastelosa, el clásico teenager ochentero "Novia se alquila" (sí, veinte años antes de "Encantada", él era el tipo que prefería alquilar a la chica popular de la escuela en vez de comprarse un telescopio). James Mardsen parece autoparodiar su rol de varias otras pelis (fue Cíclope en "X-Men" y el tercero del triángulo en "Superman regresa"), y la verdad es que lo hace con un sentido del humor magnífico (aunque vamos a ver si no se está interpretando a sí mismo en definitiva); pareciera ser que tratando de meterse en roles dramáticos, James Mardsen nos está negando al gran cómico que existe dentro suyo. Susan Sarandon como la malvada Reina Narissa, aunque aparece al final de la peli, demuestra porque ella es ¡¡¡Susan Sarandon!!!, así, con exclamativos, y las chicas de los teams playeros a cavar zanjas; si querían hacer una Reina ezque-Villana de Blancanieves, no podían haberse buscado una mejor actriz, y su casting fue básicamente darle al clavo. La no muy conocida Idina Menzel, por su parte, en su rol de apoyo (es la chica futura madrastra de la niña que cree en princesas) aporta su granito de arena a un rol que en principio es bastante repelente, pero que por el camino va demostrando que también puede humanizarse su poquito. Timothy Spall compone un gran esbirro tonto-con-sentimientos, y es imposible detestarlo (y ya sabemos que estos esbirros tontos son detestables no por villanos sino por tontos). Y Rachel Covey completa el elenco principal como la chica que creía en princesas, y que ¡sorpresa! ¡No resulta ser una repelente mocosa sabelotodo! Bueno, sí, un poco, pero no se nota demasiado cargada la mano.
- Grandes hallazgos de guión. La ardilla Pip, que al pasar al mundo real pierde la capacidad de hablar, y que a diferencia de otros pastelosos "mejores amigos de la prota" del Disneyverso, tiene carisma y se roba la peli con cada aparición suya. La sátira/homenaje a la escena de "Blancanieves y los siete enanitos" en donde la Princesa recluta a punta de gorgoritos a una fuerza de trabajo animal para limpiar el departamento. La impecable lógica de cuentos de hadas que el Príncipe y la Princesa desarrollan en el mundo real, con las terribles y desopilantes consecuencias que son de imaginar.
- Un último punto. Las versiones de caricatura de los personajes SON los personajes, y no hay diferencias entre ambos. ¿Estoy diciendo lo obvio, acaso? ¿Es que el buen General Gato se ha vuelto senil? Oh, no. Estoy pensando en el fiasco que significó "Cool World", peli no tan mala como para estar relegada al olvido, pero no tan buena tampoco como para tenerla de icónica, y que falló en un importante pivote: el personaje de caricatura que la protagoniza es terriblemente sexy en el dibujo, pero al pasar al mundo real, a pesar de tomar el cuerpo de la por entonces muy apetecible Kim Basinger, se veía terriblemente deslavada, por la pretensión de los animadores de conferirle un look de historieta en vez de recrearla como la bomba sexy que se supone su personaje era (con el correspondiente horrible maquillaje que la hacía parecer un cross over de geisha japonesa con callejera ochentera). Aquí vemos a una Princesa que en su versión de dibu animado es la viva réplica de tantas y tan señaladas Princesas Disney, y que en su versión de Amy Adams sigue viéndose encantadora y sexy, aunque luzca un tanto avejentada (33 años al momento de rodar la peli, una edad harto más elevada que el período nubil de una Princesa Disney que se precie); pero en fin, no vamos a fijarnos en esos detalles teniendo tantas otras cosas que admirar de la peli, ¿verdad?
IDEAL PARA: Ver, más que una parodia, un gran homenaje al cine Disney de toda la vida, al cine Disney de alturas... Y con más de algún elemento corrosivo para alimentar la inteligencia sutil.
¿De qué se trata?
Lalalí, lalalá, hay una bruja que quiere apoderarse del Reino (como siempre); una antigua profecía dice (como siempre) que perderá el Reino a manos de su encantadora hijastra (como siempre); la bruja manda entonces a su hijastra a confinamiento en lo más hondo del bosque (como siempre); la hijastra quiere conocer el verdadero amor (como siempre) y canta una bella canción para ello (como siempre), la cual lleva a un valeroso príncipe a encontrarse con ella (como siempre) y casarse (como siemp... ¡esperen, no llegan a casarse!). El Príncipe y la Princesa están a punto de casarse en el primer cuarto de hora de metraje, y ahorrarse el prolijo trámite de hora y media de peli Disney, cuando la bruja juega su última carta: empuja a la Princesa a un universo diabólico y encantado en el cual no existe el Amor Para Siempre, y en que todos son unos aprovechados egoístas, y en el cual las pelis Disney con linda música y sueños de amor romántico son para consumo de masas alienadas... ¡La Nueva York post 9-11! La bella princesita pasa entonces por una tonelada de apuros, porque ya verán el forrazo que es andar con un vestido lleno de capas de tul, cada una más suave y crujiente que la anterior (si, ya lo sé, Amy Adams está comestible como una galleta, ñomi ñomi). ¡Pero no se preocupen! Allí está nada menos que una niña pequeña, que aún cree en los sueños y en el Viejito Pascuero, que cuando ve a la chica decide que ella es una princesa de cuento, y que sí, papá, llevémosla a la casa porque necesita nuestra ayuda. El papá es un estirado y desengañado por la vida, que hace un GUAU VAYA REGALO a su hijita (eso fue sarcasmo, claro está), y que cree a la fulana haciendo el loco con sus ademanes de princesa, una especie loca y potencialmente sicótica, pero como no puede negarle nada a su hijita, pues bien, llevará a la princesa-loca a su departamento. Con lo que las cosas se precipitarán. Porque el príncipe parte en busca de la princesa, el papá de la chiquilla deberá lidiar con su novia ahora celosa de que su novio esté alojando princesas de cuento en su casa, la bruja envía a su propio acólito a liquidar de una vez por todas a la dichosa princesa (algo que debió hacer desde el principio, y es que las villanas Disney están más que necesitadas de leer "El Príncipe" de Maquiavelo)... y Pip, la ardilla amigui de la princesa, por estar en el mundo real... ¡Ya no habla!
El espíritu de los tiempos.
Son tiempos difíciles para los cuentos de hadas. Históricamente, éstos han servido a varios propósitos, algunos de ellos bastante diferentes, por no decir contrapuestos entre sí. Por una parte, forman parte de las esperanzas milagreras del campesinado, un escapismo hacia un mundo de ilusión en donde todo se arregla con la Fuerza (sí, ya sé lo que están pensando, "La guerra de las galaxias" es también un cuento de hadas, sólo que vestido con ropaje futurista, y eso lo he dicho unas sepetecientas veces... ¡si hasta hay una Princesa!). Por la otra, son un mecanismo de conformismo social, ya que la experiencia del éxito vicario purga la necesidad por exigir cambios sociales, de una manera que resulta inocua para las clases dirigentes. Por otra, son una manera encubierta de hacer algunas feroces sátiras sociales (lean desapasionadamente y en su contexto un cuento cualquiera de Charles Perrault, y ya verán cómo hacía arar en el piso a los aristócratas franceses del XVIII... algo que harán con armas menos literarias y de manera mucho más mortífera los revolucionarios de 1789). ¿Qué significa entonces que el hipertecnificado y postmodernista siglo XXI ya no crea en los cuentos de hadas? Y una pregunta más espinosa... ¿en verdad hemos dejado de creer? Vean lo que pasó con Shrek el Ogro. Se suponía que "Shrek" era la peli de cuentos de hadas para acabar con las pelis de cuentos de hadas, la que iba a dar vuelta a todos los cánones y clichés del género, pero después hicieron una "Shrek 2" en la que aún había voluntad paródica, y después una "Shrek Tercero" en la que teníamos un nuevo cuento de hadas, contado de la misma engolosinada manera de toda la vida... (y además, mal). Parece ser que mientras vivamos en una sociedad en donde un solo fulano como Bill Gates tiene tanta fortuna como una nación africana cualquiera entera, mientras en Chile haya gente que pueda comprarse helicópteros privados mientras otros apenas malviven con menos del sueldo mínimo y sin contrato de trabajo por escrito, mientras en Estados Unidos hayan reventones de burbujas bursátiles que arrastren pérdidas de cien mil millones de dólares para empresas de telecomunicaciones sin que éstas se despeinen en tanto hayan toneladas de inmigrantes sin documentación trabajando por apenas la comida y el techo, los cuentos de hadas seguirán siendo necesarios. O esa gente desamparada cree en algo, o habrá revolución social; y en ese caso, 1789 será apenas una fiesta de fuegos de artificio. En ese sentido, una peli como "Encantada", que busca al mismo tiempo parodiar y homenajear a los cuentos de hadas clásicos, es casi una misión imposible, destinada al fracaso desde el comienzo. Hercúleos son los esfuerzos que sus creadores llevaron a cabo para conseguir superar esta contradicción casi insuperable. Y por Dios que lo lograron. Si la medida de un éxito viene determinada por la medida del problema a afrontar, entonces ésta es sin lugar a dudas la peli más exitosa de la entera primera década del 2000.
¿Por qué verla?
- Primero que nada, una cuestión de perspectiva. La idea de "personajes de universo de ficción que cruzan la lógica de su universo con el universo real" ha sido explotada ya en pelis. La versión sórdida y cultureta fue la injustamente olvidada "Cool World". La versión para pelis de acción del mismo principio fue "El último héroe en acción" (si, la peli en que Arnold Schwarzenegger debía lidiar con un niñato insufrible que era fanático de sus pelis). Ambas pelis fracasaron por lo mismo: la gente no va al cine a ver el universo real sino uno ficticio en donde los romances funcionan y los malvados mueren al final, y si metes al mundo real en la ecuación, todo el valor escapista de la peli se pierde... salvo que al mundo real apliques las mismas convenciones del género y con eso desvirtúas que se trata del mundo real. "Encantada" tiene la inteligencia de abordar este problema creando mutuas interacciones entre los personajes del mundo real y los del mundo pasteloso Disney, y por lo tanto consigue darle fuerza y realismo a una premisa que, bien mirada, no tenía por donde funcionar. Punto a favor.
- Nunca pensé que llegaría el día en que diría esto, pero acá va: es una peli ñoña a más no poder, y ése es su mayor encanto. Sí, por una vez en la vida la ñoñería es un gran punto a favor. Porque la peli parte como una sátira a los cuentos de hadas, y una sátira a ratos enormemente corrosiva, pero termina en un final pasteloso a más no poder. ¿Y saben qué? Funciona. No me pregunten por qué. Quizás es la necesidad de creer que aún existe Dios en este mundo. Pero funciona. No pregunten razones. Esto es magia. Y esta peli la tiene. A raudales. No es una peli Disney hecha por fórmula, después de tomos y tomos con resultados de megaestudios de mercado. Rinde homenaje a lo mejor y más rancio de la tradición Disney, y lo hace con energía. El tributo a "Blancanieves y los siete enanitos" es una más que brillante actualización del original, y para públicos post-2000 podría pasar que a ratos superara al cartoon de 1937 (por otra parte, seamos justos, no podríamos llegar a tan bella techumbre si alguien setenta años antes no hubiera echado los cimientos de la casa). A pesar de ser una peli Disney, estamos en las antípodas de la comedia por la comedia, y tenemos pura y genuina emoción aquí.
- La sátira social aquí es despiadada. La labor de desmentir cuentos de hadas apenas tiene su inicio en escenas como el Príncipe de cuento haciendo el mongo a lo largo y ancho de Nueva York. Algunas escenas son enormemente crudas y duras, mucho más que las pelis gore de mostrar destripamiento y cosas así. El diálogo en el cual la Princesa se entera de que en este mundo el amor no es para siempre, y de que existen divorcios, es hincadientes a más no poder. Y no digamos la actitud que todo el mundo asume ante la Princesa o el Príncipe, cuando los ven tan ingenuotes en nuestro mundo moderno. Al final de la peli resulta que ganan la magia y el romance, vale, pero un final tan pasteloso, ¿no será en realidad un deus ex machina supremo, un recurso habilidísimo que hasta a los ejecutivos de Disney se les pasó entre líneas, para refregarnos en la cara que "esto en definitiva es demasiado bello para ser así"...? Eurípides era un maestro de esta técnica, pero por supuesto que los altos ejecutivos de Disney no han visto nunca una obra teatral de Eurípides, y menos aún se han tomado la molestia de leerle. El significado del deus ex machina final en donde al final el amor y la bondad vencen, es materia abierta a interpretaciones, por supuesto; no sería la primera vez que alguien en una obra de arte dice mucho más de lo que quería dejar escapar...
- Las actuaciones son brillantes. Amy Adams se roba la peli, indiscutiblemente, como la Princesa Giselle (qué nombre tan icónico, si me preguntan); su rol está hecho tan pasteloso como se supone que debería serlo, pero sin caer en el amaneramiento ni la actitud pelolais; si tuviera que buscar algún equivalente a su personaje y modos de actuación, tendría que remontarme hasta los lejanos días de juventud de Barbara Eden, cuando ésta interpretaba a la carismática Jennie en "Mi bella genio" (¡ahí tienen su idea del millón de dólares, genios! ¡Y gratis!). Patrick Dempsey está también notable como el joven padre de familia que está inmerso en "la realidad" y por lo tanto "se niega a creer"; quizás sea un chiste entre líneas que este tipo haya protagonizado años atrás su propia peli pastelosa, el clásico teenager ochentero "Novia se alquila" (sí, veinte años antes de "Encantada", él era el tipo que prefería alquilar a la chica popular de la escuela en vez de comprarse un telescopio). James Mardsen parece autoparodiar su rol de varias otras pelis (fue Cíclope en "X-Men" y el tercero del triángulo en "Superman regresa"), y la verdad es que lo hace con un sentido del humor magnífico (aunque vamos a ver si no se está interpretando a sí mismo en definitiva); pareciera ser que tratando de meterse en roles dramáticos, James Mardsen nos está negando al gran cómico que existe dentro suyo. Susan Sarandon como la malvada Reina Narissa, aunque aparece al final de la peli, demuestra porque ella es ¡¡¡Susan Sarandon!!!, así, con exclamativos, y las chicas de los teams playeros a cavar zanjas; si querían hacer una Reina ezque-Villana de Blancanieves, no podían haberse buscado una mejor actriz, y su casting fue básicamente darle al clavo. La no muy conocida Idina Menzel, por su parte, en su rol de apoyo (es la chica futura madrastra de la niña que cree en princesas) aporta su granito de arena a un rol que en principio es bastante repelente, pero que por el camino va demostrando que también puede humanizarse su poquito. Timothy Spall compone un gran esbirro tonto-con-sentimientos, y es imposible detestarlo (y ya sabemos que estos esbirros tontos son detestables no por villanos sino por tontos). Y Rachel Covey completa el elenco principal como la chica que creía en princesas, y que ¡sorpresa! ¡No resulta ser una repelente mocosa sabelotodo! Bueno, sí, un poco, pero no se nota demasiado cargada la mano.
- Grandes hallazgos de guión. La ardilla Pip, que al pasar al mundo real pierde la capacidad de hablar, y que a diferencia de otros pastelosos "mejores amigos de la prota" del Disneyverso, tiene carisma y se roba la peli con cada aparición suya. La sátira/homenaje a la escena de "Blancanieves y los siete enanitos" en donde la Princesa recluta a punta de gorgoritos a una fuerza de trabajo animal para limpiar el departamento. La impecable lógica de cuentos de hadas que el Príncipe y la Princesa desarrollan en el mundo real, con las terribles y desopilantes consecuencias que son de imaginar.
- Un último punto. Las versiones de caricatura de los personajes SON los personajes, y no hay diferencias entre ambos. ¿Estoy diciendo lo obvio, acaso? ¿Es que el buen General Gato se ha vuelto senil? Oh, no. Estoy pensando en el fiasco que significó "Cool World", peli no tan mala como para estar relegada al olvido, pero no tan buena tampoco como para tenerla de icónica, y que falló en un importante pivote: el personaje de caricatura que la protagoniza es terriblemente sexy en el dibujo, pero al pasar al mundo real, a pesar de tomar el cuerpo de la por entonces muy apetecible Kim Basinger, se veía terriblemente deslavada, por la pretensión de los animadores de conferirle un look de historieta en vez de recrearla como la bomba sexy que se supone su personaje era (con el correspondiente horrible maquillaje que la hacía parecer un cross over de geisha japonesa con callejera ochentera). Aquí vemos a una Princesa que en su versión de dibu animado es la viva réplica de tantas y tan señaladas Princesas Disney, y que en su versión de Amy Adams sigue viéndose encantadora y sexy, aunque luzca un tanto avejentada (33 años al momento de rodar la peli, una edad harto más elevada que el período nubil de una Princesa Disney que se precie); pero en fin, no vamos a fijarnos en esos detalles teniendo tantas otras cosas que admirar de la peli, ¿verdad?
IDEAL PARA: Ver, más que una parodia, un gran homenaje al cine Disney de toda la vida, al cine Disney de alturas... Y con más de algún elemento corrosivo para alimentar la inteligencia sutil.
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jueves, 25 de octubre de 2007
"Sexto sentido" (1999).

-- "The Sixth Sense". Estados Unidos. Año 1999.
-- Dirección: M. Night Shyamalan.
-- Actuación: Bruce Willis, Haley Joel Osment, Toni Collette, Olivia Williams, Donnie Wahlberg, Peter Anthony Tambakis, Jeffrey Zubernis, Bruce Norris, Glenn Fitzgerald, Greg Wood, Mischa Burton, Trevor Morgan, Angelina Torn, Lisa Summerour, Firdous Bamji.
-- Guión: M. Night Shyamalan.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.
-- "El sexto sentido" en IMDb.
-- "El sexto sentido" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Malcolm Crowe es el psicólogo más rechupi de la ciudad, y Filadelfia le otorga placas y reconocimientos como Metrópolis a Superman. Incluso hasta su esposa está feliz, aunque según ella, la han dejado postergada en un segundo plano, a mi ya ni me miras, etcétera. Pero cuando nuestro buen psicólogo va a recoger los frutos de su victoria en el mueble donde se duerme la mitad del tiempo y la otra mitad se festeja, aparece un pirado cargando un arma. El pirado le dice que si se acuerda de él, que si lo ha visto, etcétera. Resulta que se trata de un antiguo paciente al que no pudo o no supo tratar, el paciente está más que enrabiado, y en represalia por servicios profesionales no satisfactorios, le descarga un balazo. Pasa el tiempo. Es el otoño siguiente. Mientras su matrimonio y su vida personal se están viniendo abajo, el doctor Crowe descubre a otro chico problema, igualito al anterior, sólo que éste aún es niño, y quién sabe, a lo mejor pueda salvar a éste, ya que no pudo con el otro (o a lo mejor hunde a un segundo chico, qué culpa tiene el pobre). El chico, al verle, empieza a hacerle el quite (y con muy buenas razones, si se lo piensa bien), pero poco a poco entiende que este misterioso extraño no quiere hacer daño ni viene a hacer ¡¡¡BU!!!, así es que decide darle una oportunidad. Entonces viene lo de siempre en las pelis de autosuperación personal: el chico aprende a lidiar con sus propios temores y problemas, pero también el psicólogo entiende un par de cosas sobre sí mismo... Lo de siempre, vamos. Pero la gracia es que lo de siempre, esta vez es con fantasmas. Porque claro, no lo habíamos dicho: el chico en un punto dice aquella famosa línea: "I see dead people"...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
A finales de los '90s, lo hemos dicho varias veces en Cine 9009, se produjo una breve explosión de cine de terror, y criaturas sobrenaturales como el Demonio, los fantasmas o los asesinos seriales indestructibles, volvieron por sus fueros en filmes como "Estigma", "El fin de los días", "Sé lo que hicieron el verano pasado", "Scream", etcétera, algo natural si se piensa en que las supersticiones del vulgo llevan a pensar en el cambio de siglo y de milenio como un evento geomagnético de importancia sagrada, en vez de ser simplemente la conmemoración del giro N° 2000 del planeta Tierra en torno a otro cuerpo celeste, contado desde una fecha arbitraria en un calendario estructurado sobre una base numérica decimal. Al final, por supuesto, todos sabemos que el fin del mundo vino no el 31 de Diciembre del 2000 sino el 11 de Septiembre del 2001, fecha en que George "Darth Vader" Bush empezó su campaña para imponer su dictadura planetaria, pero eso es harina de otro costal (o no: algo se veía en el ambiente, de todas maneras). Pero volviendo al cine. En medio de estos temores sobre el cambio de milenio, apareció un joven cineasta llamado M. Night Shyamalan (lo de joven literalmente, porque en 1999 cumplió 29 años), que tenía ya un par de pelis en el cuerpo, una de ellas un fracaso absoluto de taquilla (de resultados no sabemos, no la hemos visto aún), y cuyo gran crédito era haber escrito el guión de "Stuart Little" (a mí no me miren, yo sólo cuento la historia), pero que pergueñó un guión que convenció a uno de los jerifaltes de Disney, que lo compró sin autorización superior. Los superiores aún más superiores decidieron entonces que esa decisión era una ruina, eran dos millones de los verdes arrojados a la basura, y resolvieron vender las utilidades a una compañía menor, a Spyglass, y quedarse sólo con el 12,5% de las mismas. La gente de Disney tras esa decisión debe estar todavía revolcándose de dolor de cáncer a la billetera: la película costó 40 millones, y recaudó 600 millones a nivel mundial. Además, fue la más arrendada en DVD en Estados Unidos durante 1999. Y para colmo, obtuvo aclamación crítica en el mundo entero, posicionó a M. Night Shyamalan de golpe y porrazo en el mundo fílmico, y se forró de Premios (aunque como de costumbre, no se llevó el Oscar, perdiéndolo como Mejor Película ante esa peli que fue grito y plata en su tiempo y hoy en día nadie la ve... ¿cómo se llamaba? ¡Ah, sí! "Belleza americana").
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es un trabajo de M. Night Shyamalan. Amado y odiado por muchos, la verdad es que se trata de uno de los mejores cineastas post-2000, con una obra llena de ideas y con un estilo muy personalista. Ahí están las sucesoras de "Sexto sentido" ("El protegido", "Señales", "La aldea", "La dama en el agua"), que muestran una evolución absolutamente consistente con los tiempos y consigo mismo. En el fondo, el secreto de Shyamalan es no tratar de ser más moderno que los modernos ni rizar demasiado el rizo: si lo de siempre funciona, no lo cambies. El cine de Shyamalan es enormemente deudor del cine clásico, en particular de un director maestro del suspenso como Alfred Hitchcock. La filosofía Shyamalan es simple, y bien mirada es obvia como las instrucciones de uso de una escoba: una historia de terror no se sostiene si los personajes que sufren ese terror no son interesantes de por sí, para que el espectador empatice con ellos (a pesar de lo cual, Hollywood sigue insistiendo en pelis de terror con protagonistas plásticos e intercambiables, ¡y es que no aprenden!). La gracia de "Sexto sentido" es que a pesar de ser un clásico filme de terror gótico (fantasmas, locaciones añosas, etcétera), a las últimas el elemento sobrenatural pasa a ser la excusa para revisar un montón de tópicos que nada tienen que ver con el plano de los seres astrales. Hubo gente que protestó con esto, porque dijo que la peli no asustaba. Esas gentes no entendieron nada de nada. No se supone que "Sexto sentido" te asuste, o no mucho al menos, sino que cree en tu interior una cierta atmósfera de desasosiego. Porque las implicaciones filosóficas de la historia son mucho más profundas que el suspenso puro y duro. Esa es la madera de la que están hechos los cineastas que han resistido la prueba del tiempo, y de ella parece estar confeccionada el señor M. Night Shyamalan (¡hey, aprendí a escribir su maldito apellido de corrido!).
-- Una película de género (de terror en este caso), si se limita a ser una simple peli de género, no es ni siquiera eso. En este caso, el terror es un vehículo para un montón de otras reflexiones. La más obvia es el timbre existencialista de la historia. Los fantasmas en "Sexto sentido" a las últimas no producen miedo sino lástima. Y esa lástima es algo que podemos comprender bien. Es el mismo desarraigo nihilista y existencial que se ha predicado del entero siglo XX, y para el cual vamos en el XXI, según el cual el ser humano está arrojado en el horizonte del tiempo y etcétera (sí, ya sé, los feladores de Heidegger deben estar de albricias). En cierta medida, pareciera insinuarse que todos somos fantasmas a las últimas. Como Ambrose Bierce dijo con su sarcasmo habitual, no somos sino la materia prima para fabricar carne de gusanos, y en último término, los roles del fantasma y del vivo en la peli son perfectamente intercambiables: es sólo cuestión de tiempo antes de que nos convirtamos en sábanas ambulantes ululando por ahí. El aspecto terrorífico viene dado por el tema de que al final, los fantasmas se quedan entre nosotros no para asustar, sino porque hay cosas que han quedado pendientes porque se han muerto de repente y por cualquier estúpido motivo, y de este modo, nuestras vidas en cierto sentido están condenadas a ser inacabadas... Como he dicho a propósito de los biopics, el mundo empezó antes que tu vida, y estará ahí después de que te vayas, y nada de lo que hagas cambiará eso (a menos que seas el Doctor Doom y vueles el mundo en pedazos, claro está, pero si no lo eres, pues lo siento, bad for you, kid)...
-- Es también una película sobre el poder. El psicólogo es una figura de autoridad y tiene el poder para decidir si estás cuerdo o cucufato de la sesera. Pero de pronto, el abuso de poder puede conducir a la autoconfianza excesiva, a descalificar al que tiene menos poder que tú... y ese alguien puede darte una sorpresa. La película presenta un brillante ejemplo de lo que los antiguos griegos llamaban "peripateia", una inversión de papeles en donde al final los dos roles están completamente invertidos. Porque en definitiva, quien tiene más que aprender sobre las cosas es justamente el psicólogo. La medida de lo fino del trabajo en este tópico viene dada por la comparación de la brillante "Sexto sentido" con la más que mediocre "En compañía del miedo", que también asumía la tesis del psicólogo con poder enfrentado repentinamente a lo sobrenatural, pero de una manera mucho más burda, y por eso, con resultados mucho peores (además, el papel de "I see dead people" era interpretado allí por... ¡¡¡Penélope Cruz!!!). Hay un segundo eje de las relaciones de poder, dadas por el gran diálogo sobre el pasado de Filadelfia entre el chico que ve fantasmas y por lo tanto conoce la verdad, y el profesor que cuenta la "historia oficial", mucho más bonita y sin manchones oscuros ni feísmo, que cree conocer la verdad hasta el punto que debe imponerla por la fuerza, así como los tribunales de justicia imponen la justicia por el expediente supremamente injusto de matar al injusto; en este caso, al final también el profesor resulta ser un personaje encumbrado en una posición de autoridad, pero que nunca ha dejado de ser, en el fondo de su ser, una pequeña alimaña con sus propios traumas personales.
-- Desde el punto de vista formal, la peli opta por retirar todo posible efectismo, sin golpes de sonido (bueno, alguno que otro por ahí) ni movimientos bruscos de cámara. El tono general de la narración es de una parsimonia absoluta, y eso combinado con la bella fotografía de la ciudad de Filadelfia, va creando la atmósfera intimista que predispone al surgimiento del terror... o de otras emociones. Dicho de otra manera: el señor Shyamalan no fuerza las emociones, invita a ellas. Estas fluyen naturalmente, crean la atmósfera de ominosidad, y el resto es coser y cantar. Ayuda por supuesto la gran banda sonora que compuso James Newton Howard, usualmente competente en su cometido, pero que aquí está más tocado por las musas que nunca, y se despacha el que debe ser uno de los mejores soundtracks de terror de todos los tiempos. Con muy sentido, Shyamalan siguió llamando a Newton Howard para sus pelis posteriores, creando una relación simbiótica con él muy cercana a la que el maestro Bernard Herrmann tenía con Alfred Hitchcock (pobre Herrmann, Hitchcock se lleva todos los honores, y el Emperador del Suspenso apenas hubiera dado para Sargento o Teniente del Suspenso si no hubiera sido por su soundtrackista a la orden).
-- Ni hace falta insistir en las actuaciones. El que se lleva la palma es, por supuesto, el joven Haley Joel Osment, quien ya había actuado por aquí y por allá, pero que con esta peli saltó al estrellato, aunque efímeramente (hasta "Inteligencia Artificial", por lo menos), porque ya sabemos que cuando crecen pierden la gracia, y si a eso le sumamos algunas elecciones desafortunadas, tenemos la enésima carrera infantil hundida; aquí, no trata de ser el chico adorable ni poner toques de simpatía; su personaje tiene demasiada carga negativa encima, y se las arregla para expresarla sin ser el niñato obcecado (Hayden Christensen podría haber aprendido algo de aquí, para lucir como un Anakin Skywalker verdaderamente conflictuado y no como un chuloputo arrogante). Bruce Willis, que por aquellos años actuaba (es un decir) espantosamente en horrores como "El chacal", "Misión: Seguridad máxima" o "Armagedón", se las compuso para sacar lo mejor de sí en esta peli, consiguiendo un excelente feedback con el joven Osment; no en balde, se aseguró de continuar trabajando con Shyamalan en "El protegido". Olivia Williams como su esposa está bella y talentosa como siempre. Y brilla especialmente la gran y nunca bien valorada Toni Collette, quien se reveló en la injustamente olvidada "La boda de Muriel", y desde entonces mejora todo lo que toca (además de que su belleza un tanto regordeta es un saludable alivio de tanta hembra anoréxica de gimnasio que pupula por Hollywood). Y por supuesto que M. Night Shyamalan hace su propio cameo: para los no avisados, es el doctor no caucásico que atiende al crío después de que éste tiene una "crisis" y va a parar al hospital.
-- Y para rematar este de por sí larguísimo "por qué verla" (ya ven que hay razones, ¿eh?), la frase creepy que pasó a la historia: "I see dead people".
IDEAL PARA: Ver una gran película a secas.
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1999,
Criatura Sobrenatural
domingo, 17 de septiembre de 2006
"La dama en el agua" (2006).

-- "Lady in the Water" (título original en inglés), "La joven del agua" (título en España). Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: M. Night Shyamalan.
-- Actuación: Paul Giamatti, Bryce Dallas Howard, Jeffrey Wright, Bob Balaban, Sarita Choudhury, Cindy Cheung, M. Night Shyamalan himself, Freddy Rodríguez.
-- Guión: M. Night Shyamalan.
-- Banda Sonora: James Newton Howard.
-- "La dama en el agua" en IMDb.
-- "La dama en el agua" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Antiguamente, los seres humanos estaban en contacto con las criaturas del mar. Pero luego empezaron a inventar cosas, como las aldeas, las ciudades, las armas y los teléfonos celulares, y el contacto con la naturaleza y el mundo acuático se fue perdiendo definitivamente (para suerte de los acuáticos, podríamos decir). Pero eso está por cambiar. Es el presente. Un edificio de departamentos con una bonita piscina, es cuidado por un fulano acabado por la vida, que para colmo es tartamudo. Los inquilinos son tipos de lo más normales, lo que quiere decir en resumidas cuentas que son una fauna de personajes medio extraños por un lado, pero sin caer en el frikismo delirante de Alex de la Iglesia o Melrose Place. Las cosas comienzan a cambiar lentamente, cuando de pronto aparece una doncella desnuda. La chica revela de sí misma que es una narf. ¿Y qué diablos es una narf? ¿Una criatura nacida de un "¡narf!" de Pinky, el amigo de Cerebro? La respuesta está en manos de una anciana oriental, a quien le contaban la historia desde niña pequeña. Las narf son criaturas acuáticas con extraños poderes mentales, y también extrañas limitaciones, que se han dado cuenta de un suceso próximo. Pronto vendrá una revolución, un gran cambio cósmico en el corazón de los seres humanos, y saltarán a un nuevo nivel de desarrollo espiritual, y la narf ha llegado para advertirnos, y para guiar al responsable, un escritorzuelo de media suela que ha escrito un libro con amargas verdades, que sin embargo sembrará la semilla del cambio, cuando lo lea en un futuro cercano un líder humano todavía no nacido. O sea, el tipo es el esenio del siglo XXI (¿y la narf es la shekinah, o algo así?). El problema es que la narf debe apañárselas para hacer todo esto antes de que un águila la rescate... o de sucumbir ante las garras de un voraz lobo comando que se camufla en el pasto, al mejor estilo Rambo. Sólo la unión de los vecinos del edificio, cada uno asumiendo sus respectivos roles, conseguirán introducir la revolución. ¡Porque hay que ver cómo se hacen jaleo para ponerse de acuerdo sobre qué debe hacer cada quién...!
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Night Shyamalan, con sus virtudes y defectos (incluyendo ese apellido horripilantemente difícil de escribir, así es que por una vez en la vida, compadézcanme), es uno de los cineastas más interesantes que ha parido Hollywood en los últimos años. Sus filmes pueden pecar de efectistas y hollywoodenses, pero tiene el valor de ser uno de los pocos cineastas del minuto que se atreven a internarse en las procelosas aguas de la metafísica y el cuestionamiento del rol humano frente al universo, a su destino, etcétera, en vez de ganar dinero fácil poniendo a Jessica Alba en bikini a hacer películas de rescate de tesoros en playas tropicales. Ahí están "Sexto sentido", "El protegido", "Señales" y "La aldea" para atestiguarlo. Su cine ha ido cuajando como anillo al dedo en los tiempos de religiosidad exacerbada en que vivimos, y sus propuestas han reinventado el género para Hollywood. Y además, en vez de envanecerse con sus éxitos, sus filmes han ido madurando y haciéndose más sólidos cada vez. "La dama en el agua" es una muestra de este buenhacer del señor... de... bueh, ya saben de quien hablo, no me hagan escribir su apellido por enésima vez, BE MERCIFUL, PLEASE!!!
¿POR QUÉ VERLA?
-- Night Shyamalan se aparta definitivamente del feo vicio de hacer películas con finales sorprendentes o tramposos. Una vez la llevaba ("Sexto sentido"), dos veces pasaba ("El protegido"), pero la fórmula se agota, y Shyamalan por fin lo ha entendido. En "La dama en el agua" se preocupa más de la historia que del final, y eso se nota. Así es que ya saben: no esperen final sorpresa, porque la película es lineal de principio a fin.
-- Rescata de manera estupenda todo el ambiente y las circunstancias de los viejos cuentos de hadas, aquellos que nuestros primitivos ancestros contaban alrededor del fogón del hogar durante la Edad Media. Y para que nos entendamos: cuando queremos decir "cuento de hadas" (fairy tales) no nos referimos a una de la factoría Disney (de hecho, para hacer este filme según sus propios conceptos, Shyamalan rompió el trato que tenía con Disney, que produjo sus cuatro pelis anteriores), sino a esas historias cargadas de ominosidad y respeto reverencial por las fuerzas de la naturaleza, por lo numinoso que ronda allá afuera. En ese sentido, es inútil buscarle lógica a la película: no la tiene. O mejor dicho, la lógica que la preside de principio a fin, es aquella propia del enfrentamiento entre fuerzas de la naturaleza, que son personificadas por entes vivos ficticios, y que representan fuerzas subconscientes del ser humano, tales como el afán de encontrar el lugar propio en el mundo, el terror a lo desconocido, la esperanza del cambio, etcétera, y por lo tanto, la lógica racional aristotélica del "A es A y No-A es No-A", carece de sentido. Esta película es paganismo puro, tiene un gran regusto a Sturmgotten, y tiene una poderosa relación con la épica sajona pagana primitiva (¡con razón Disney no la quiso producir!).
-- Paul Giamatti, en el rol del conserje tartamudo a quien la vida entrega la oportunidad de trascender de sí mismo (o sea, la vieja historia del campesino rescatando a la princesa), está inmenso como la vida. Las escenas más morosas de la película están generalmente a su cargo, y ¿qué creen?, con su físico esmirriado y su caracterización un tanto patosa, consigue llenar la pantalla con una dignidad increíble. En cuanto al resto del elenco, podemos prescindir de él: Giamatti se los come con corbata y zapatos sin asco alguno. La interpretación de Bryce Dallas Howard como la ninfa está un tanto desvaída, pero es que tampoco se le podía exigir tanto a un rol que básicamente era de adorno (¿para qué otra cosa están las princesas en peligro, en los cuentos de hadas clásicos? Y no me vengan con la horrible cenicienta que interpretó Drew Barrymore en... ¿cómo se llamaba ese asco de película...?).
-- Un tanto de megalomanía garantizada: el motivo del viaje es poner en conocimiento del escritor, que su obra va a ser un éxito (y de paso, se va a morir sin ver los resultados, toma eso). ¿Y quién interpreta a este atormentado escritor, inseguro de su obra, condenado a morir antes de ver sus frutos, nuevo Juan Bautista que no verá al Jesús crucificado redimir a la Humanidad...? ¡Shyamalan mismo! Vale que el hombre haya hecho costumbre de sus apariciones esporádicas como actor en sus propios filmes, pero no deja de ser un rasgo de megalomanía... y no sé si debería calificarlo de genial. Pero merece mención, aunque sea por la brutal franqueza en decir "yo soy lo mejor que les ha pasado, oh, pobres míseros espectadores, y aún así no me escuchan". Falta de modestia, sí, pero mejor que falsa modestia, si me preguntan.
-- Los efectos especiales están a tono con la película. O sea, los FXs no se roban cámara en ningún minuto, y al cabo de un rato, uno se olvida perfectamente de éstos. Es, dicho de otro modo, una película en donde la parte visual está al servicio del argumento, como corresponde, y no al revés (los chicos de "Rápido y furioso" y "XXX" podrían aprender algo al respecto).
IDEAL PARA: Ver un cuento de hadas con su correspondiente carga terrorífica, a la usanza decimonónica (quizás anterior), con ambientación moderna.
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2006,
Criatura Sobrenatural
domingo, 9 de julio de 2006
"Inframundo: La evolución" (2006)

"Underworld: Evolution". Dirigida por Len Wiseman. Protagonizada por Kate Beckinsale, Scott Speedman, Tony Curran, Shane Brolly, Derek Jacobi, Bill Nighy, Steven Mackintosh. Estados Unidos. Año 2006.
¿De qué se trata?
Selene, la vampiro en látex sadomaso, está de regreso. Ahora es una perseguida porque... er... trataremos de no decir por qué. Es una secuela, ya lo sé, y retoma los acontecimientos allí donde quedó "Inframundo", así es que es complicado no dar pistas sobre lo ocurrido en la primera parte. El caso es que están de fuga él y su noviecito, un híbrido entre vampiro y hombre lobo, porque ella sabe demasiado. Qué es eso demasiado, ni siquiera ella sabe, pero el caso es que sabe demasiado. Los sucesos de la primera parte han lanzado la alta política de los vampiros por el caño, y por eso un vampiro viejo como su casta entera aprovecha la oportunidad para alcanzar a un legendario hombre lobo que se encuentra prisionero en alguna parte. La clave reside en un historiador vampiro que, así da gusto ser intelectual, vive en un exilio dorado afilándose los colmillos en dos vampiras con silicona. En sus peripecias, Selene descubrirá un antiquísimo secreto, y además, abrirá una nueva época de caos para ambas razas, vampiros y hombres lobo.
El espíritu de los tiempos.
Desde finales de los '90s, la moda gótica y cyberpunk comenzó a golpear cada vez más fuerte en la cultura popular. El reventón vino con Mátrix. ¿Mátrix, gótica? Pues sí, fíjense si no en la serie de referencias teológicas que están insertas dentro de la atmósfera cyberpunk, además de ese tonillo oscuro de la trilogía en general... En medio de todo esto, se imponía una actualización del mito de las tinieblas, porque digámoslo con todas sus letras, Lon Chaney sigue siendo el hombre lobo clásico y Bela Lugosi con Christopher Lee son Drácula indiscutiblemente, pero en los tiempos que corren actualmente, entre los tres no provocan el miedo de uno. Estuvo "Blade" y secuelas, por cierto, pero allí la cosa estaba todavía un poco en el candelero. En ese sentido, la película "Inframundo" del 2003 reventó como la necesaria actualización del mito. En más de algún aspecto, la estética y la trama de "Inframundo" son enormemente deudoras de los juegos de rol de White Wolf, en particular de "Vampiro: La Mascarada" y "Hombre Lobo: El Apocalipsis", hasta el punto que podría decirse que son una versión fílmica bastarda y sin acreditar de éstos.
¿Por qué verla?
- Esta película redondea todos los cabos sueltos dejados por "Inframundo", que por cierto no eran pocos. Esto es una fortaleza y una debilidad al mismo tiempo: fortaleza porque cierra un ciclo, pero también debilidad porque el argumento se resiente mucho de su carácter de secuela, privilegiando la acción pura y dura por encima del trasfondo de intriga política y puñaladas traperas por la espalda que tenía la primera parte. Por suerte el ciclo queda bien cerrado y sin cabos sueltos (por más que el monólogo final de Selene cante tercera parte con voz bien operática).
- Es fiel a la estética gótica de finales del XX y comienzos del XXI, en particular en su deuda nunca bien reconocida con White Wolf. Es una de vampiros a lo Mátrix, se sabe un filme estetitizante, y usufructúa muy bien su condición de tal.
- La dupleta conformada por "Inframundo" e "Inframundo: La evolución" es uno de los pocos ciclos fantásticos actuales, sino el único (haciendo excepción de "Mátrix" y secuelas), cuya trama es absolutamente original, no basada en una historieta como "Blade" o "X-Men" y secuelas, en una novela o saga de novelas como "El Señor de los Anillos", "El león, la bruja y el ropero" o Harry Potter, o que sea continuación de una franquicia más antigua, como la segunda trilogía de "La guerra de las galaxias" o la seguidilla de "Viaje a las estrellas". En estos tiempos en donde los ejecutivos de Hollywood sólo quieren historias archiprobadas y buscan novelas, historietas y hasta videojuegos de éxito para adaptar, semejante opción y riesgo es, por decir lo menos, saludable.
- Kate Beckinsale. Y es que forrada en cuero y látex se ve muy, muy, pero es que muy, "vampirizable".
IDEAL PARA: Ver en qué termina (por ahora) el asunto de los vampiros fashion.
¿De qué se trata?
Selene, la vampiro en látex sadomaso, está de regreso. Ahora es una perseguida porque... er... trataremos de no decir por qué. Es una secuela, ya lo sé, y retoma los acontecimientos allí donde quedó "Inframundo", así es que es complicado no dar pistas sobre lo ocurrido en la primera parte. El caso es que están de fuga él y su noviecito, un híbrido entre vampiro y hombre lobo, porque ella sabe demasiado. Qué es eso demasiado, ni siquiera ella sabe, pero el caso es que sabe demasiado. Los sucesos de la primera parte han lanzado la alta política de los vampiros por el caño, y por eso un vampiro viejo como su casta entera aprovecha la oportunidad para alcanzar a un legendario hombre lobo que se encuentra prisionero en alguna parte. La clave reside en un historiador vampiro que, así da gusto ser intelectual, vive en un exilio dorado afilándose los colmillos en dos vampiras con silicona. En sus peripecias, Selene descubrirá un antiquísimo secreto, y además, abrirá una nueva época de caos para ambas razas, vampiros y hombres lobo.
El espíritu de los tiempos.
Desde finales de los '90s, la moda gótica y cyberpunk comenzó a golpear cada vez más fuerte en la cultura popular. El reventón vino con Mátrix. ¿Mátrix, gótica? Pues sí, fíjense si no en la serie de referencias teológicas que están insertas dentro de la atmósfera cyberpunk, además de ese tonillo oscuro de la trilogía en general... En medio de todo esto, se imponía una actualización del mito de las tinieblas, porque digámoslo con todas sus letras, Lon Chaney sigue siendo el hombre lobo clásico y Bela Lugosi con Christopher Lee son Drácula indiscutiblemente, pero en los tiempos que corren actualmente, entre los tres no provocan el miedo de uno. Estuvo "Blade" y secuelas, por cierto, pero allí la cosa estaba todavía un poco en el candelero. En ese sentido, la película "Inframundo" del 2003 reventó como la necesaria actualización del mito. En más de algún aspecto, la estética y la trama de "Inframundo" son enormemente deudoras de los juegos de rol de White Wolf, en particular de "Vampiro: La Mascarada" y "Hombre Lobo: El Apocalipsis", hasta el punto que podría decirse que son una versión fílmica bastarda y sin acreditar de éstos.
¿Por qué verla?
- Esta película redondea todos los cabos sueltos dejados por "Inframundo", que por cierto no eran pocos. Esto es una fortaleza y una debilidad al mismo tiempo: fortaleza porque cierra un ciclo, pero también debilidad porque el argumento se resiente mucho de su carácter de secuela, privilegiando la acción pura y dura por encima del trasfondo de intriga política y puñaladas traperas por la espalda que tenía la primera parte. Por suerte el ciclo queda bien cerrado y sin cabos sueltos (por más que el monólogo final de Selene cante tercera parte con voz bien operática).
- Es fiel a la estética gótica de finales del XX y comienzos del XXI, en particular en su deuda nunca bien reconocida con White Wolf. Es una de vampiros a lo Mátrix, se sabe un filme estetitizante, y usufructúa muy bien su condición de tal.
- La dupleta conformada por "Inframundo" e "Inframundo: La evolución" es uno de los pocos ciclos fantásticos actuales, sino el único (haciendo excepción de "Mátrix" y secuelas), cuya trama es absolutamente original, no basada en una historieta como "Blade" o "X-Men" y secuelas, en una novela o saga de novelas como "El Señor de los Anillos", "El león, la bruja y el ropero" o Harry Potter, o que sea continuación de una franquicia más antigua, como la segunda trilogía de "La guerra de las galaxias" o la seguidilla de "Viaje a las estrellas". En estos tiempos en donde los ejecutivos de Hollywood sólo quieren historias archiprobadas y buscan novelas, historietas y hasta videojuegos de éxito para adaptar, semejante opción y riesgo es, por decir lo menos, saludable.
- Kate Beckinsale. Y es que forrada en cuero y látex se ve muy, muy, pero es que muy, "vampirizable".
IDEAL PARA: Ver en qué termina (por ahora) el asunto de los vampiros fashion.
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lunes, 19 de junio de 2006
"El viaje de Chihiro" (2001).

-- "Sen to Chihiro no kamikakushi" (título original en japonés), "Spirited Away" (título en inglés para distribución internacional). Japón. Año 2001.
-- Dirección: Hayao Miyazaki.
-- Actuación: Voces de (en el original japonés) Rumi Hîragi, Miyu Irino, Mari Natsuki, Takashi Naitô, Yasuko Sawagushi, Tatsuya Gashuin, Ryunosuke Kamiki, Yumi Tamai (todos en la versión original japonesa).
-- Guión: Hayao Miyazaki.
-- Banda Sonora: Joe Hisaishi.
-- "El viaje de Chihiro" en IMDb.
-- "El viaje de Chihiro" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Es día de mudanza, y Chihiro está de malas. Tiene cerca de 10 años, es una niña mimada y caprichosa, pero sus padres no lo hacen mejor en cuanto a ignorarla y tratarla con el discursito de "miren las cosas graciosas que dice mi pequeña". Resultado: cuando por capricho del padre se meten en un poblado fantasma en donde no deben estar, y se engolosinan con un banquete servido por manos misteriosas, acaban metamorfoseados en cerdos. Chihiro, que con bastante sentido común se ha abstenido de comer, se ve entonces prisionera de un mundo mágico muy peculiar, en donde la hechicera Yubaba controla con manos férreas una especie de spa de lujo para espíritus y dioses, en donde los humanos tienen prohibida la entrada. Sobrevivir a Yubaba es sólo el comienzo de sus problemas: ahora Chihiro deberá trabajar en el interior de ese spa, pasar toda clase de pesadillas, y crecer y madurar algo en el camino, para encontrar a sus padres y salir con vida (y forma humana) del trance.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Hayao Miyazaki es uno de los grandes nombres dentro del manga y el animé japonés, creador de clásicos como "Nausicaa", "Mi amigo Totoro", "La princesa Mononoke" o "El castillo andante". Se distingue por su enorme habilidad para crear entornos surrealistas, en donde los más disparatados elementos se integran para darle forma a universos completamente alucinantes. "El viaje de Chihiro" es otra de estas historias. Su planteamiento puede parecer sencillo (chica enfrentada a un país fantástico u onírico para salvar a sus seres queridos), pero su desarrollo no lo es, como es la tradición en las películas e historias de Miyazaki, y que le confieren su aire mágico, feérico e irreal.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es la recreación (consciente o no) del viejo mito de Circe, la hechicera que convirtió en cerdos a los compañeros de Ulises en "La Odisea". Pero con ropaje japonés. La descripción del ultramundo es todo lo minuciosa que se puede, y no deja de ser insólito presentar a una completa y pintoresca galería de criaturas sobrenaturales no como entes aterrorizantes o diabólicos, sino como simples seres de otra dimensión, que se diferencian de los humanos por vivir dentro de otras leyes físicas, pero que en el fondo tienen la misma necesidad de descanso y tranquilidad que éstos, eventualmente lejos de su presencia. O sea, nosotros les tememos, pero ellos sólo quieren que no los fastidien y los dejen en paz.
-- El tema básico de la historia es el viaje iniciático, un leit motiv viejo como los relatos de cazadores paleolíticos, pero siempre actual, que funciona a las maravillas como trasunto del proceso de abandonar la niñez y "convertirse en hombre" (o en mujer, en este caso).
-- El apartado visual es grandioso, y cuenta como lo mejor de la película. Los paisajes son hermosísimos y crean verdaderamente la impresión de estar sumergidos en un mundo aparte, con leyes distintas al nuestro. La estética está tomada predominantemente del mundo japonés, pero hay también elementos extraídos del steampunk (las calderas y maquinarias a carbón, típicamente).
-- Las criaturas están tratadas con una belleza sorprendente, y son verdaderamente inolvidables: un dragón volador, unos huéspedes solemnes, la fiera Yubaba o el encargado de las máquinas... Incluso hasta las diminutas criaturillas que transportan carbón a las calderas son todo lo simpáticas que se puede, dentro de la simplicidad de su diseño.
IDEAL PARA: Disfrutar de una película con magia verdadera.
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