11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 3 de febrero de 2008

"Encantada" (2007)


"Enchanted". Dirigida por Kevin Lima. Protagonizada por Amy Adams, Patrick Dempsey, James Mardsen, Idina Menzel, Susan Sarandon, Julie Andrews, Timothy Spall, Rachel Covey, Samantha Ivers, Matt Servito, Joseph Siravo, Michaela Conlin, Jeff Bennett (voz), Kevin Lima (voz). Estados Unidos. Año 2007.

¿De qué se trata?
Lalalí, lalalá, hay una bruja que quiere apoderarse del Reino (como siempre); una antigua profecía dice (como siempre) que perderá el Reino a manos de su encantadora hijastra (como siempre); la bruja manda entonces a su hijastra a confinamiento en lo más hondo del bosque (como siempre); la hijastra quiere conocer el verdadero amor (como siempre) y canta una bella canción para ello (como siempre), la cual lleva a un valeroso príncipe a encontrarse con ella (como siempre) y casarse (como siemp... ¡esperen, no llegan a casarse!). El Príncipe y la Princesa están a punto de casarse en el primer cuarto de hora de metraje, y ahorrarse el prolijo trámite de hora y media de peli Disney, cuando la bruja juega su última carta: empuja a la Princesa a un universo diabólico y encantado en el cual no existe el Amor Para Siempre, y en que todos son unos aprovechados egoístas, y en el cual las pelis Disney con linda música y sueños de amor romántico son para consumo de masas alienadas... ¡La Nueva York post 9-11! La bella princesita pasa entonces por una tonelada de apuros, porque ya verán el forrazo que es andar con un vestido lleno de capas de tul, cada una más suave y crujiente que la anterior (si, ya lo sé, Amy Adams está comestible como una galleta, ñomi ñomi). ¡Pero no se preocupen! Allí está nada menos que una niña pequeña, que aún cree en los sueños y en el Viejito Pascuero, que cuando ve a la chica decide que ella es una princesa de cuento, y que sí, papá, llevémosla a la casa porque necesita nuestra ayuda. El papá es un estirado y desengañado por la vida, que hace un GUAU VAYA REGALO a su hijita (eso fue sarcasmo, claro está), y que cree a la fulana haciendo el loco con sus ademanes de princesa, una especie loca y potencialmente sicótica, pero como no puede negarle nada a su hijita, pues bien, llevará a la princesa-loca a su departamento. Con lo que las cosas se precipitarán. Porque el príncipe parte en busca de la princesa, el papá de la chiquilla deberá lidiar con su novia ahora celosa de que su novio esté alojando princesas de cuento en su casa, la bruja envía a su propio acólito a liquidar de una vez por todas a la dichosa princesa (algo que debió hacer desde el principio, y es que las villanas Disney están más que necesitadas de leer "El Príncipe" de Maquiavelo)... y Pip, la ardilla amigui de la princesa, por estar en el mundo real... ¡Ya no habla!

El espíritu de los tiempos.
Son tiempos difíciles para los cuentos de hadas. Históricamente, éstos han servido a varios propósitos, algunos de ellos bastante diferentes, por no decir contrapuestos entre sí. Por una parte, forman parte de las esperanzas milagreras del campesinado, un escapismo hacia un mundo de ilusión en donde todo se arregla con la Fuerza (sí, ya sé lo que están pensando, "La guerra de las galaxias" es también un cuento de hadas, sólo que vestido con ropaje futurista, y eso lo he dicho unas sepetecientas veces... ¡si hasta hay una Princesa!). Por la otra, son un mecanismo de conformismo social, ya que la experiencia del éxito vicario purga la necesidad por exigir cambios sociales, de una manera que resulta inocua para las clases dirigentes. Por otra, son una manera encubierta de hacer algunas feroces sátiras sociales (lean desapasionadamente y en su contexto un cuento cualquiera de Charles Perrault, y ya verán cómo hacía arar en el piso a los aristócratas franceses del XVIII... algo que harán con armas menos literarias y de manera mucho más mortífera los revolucionarios de 1789). ¿Qué significa entonces que el hipertecnificado y postmodernista siglo XXI ya no crea en los cuentos de hadas? Y una pregunta más espinosa... ¿en verdad hemos dejado de creer? Vean lo que pasó con Shrek el Ogro. Se suponía que "Shrek" era la peli de cuentos de hadas para acabar con las pelis de cuentos de hadas, la que iba a dar vuelta a todos los cánones y clichés del género, pero después hicieron una "Shrek 2" en la que aún había voluntad paródica, y después una "Shrek Tercero" en la que teníamos un nuevo cuento de hadas, contado de la misma engolosinada manera de toda la vida... (y además, mal). Parece ser que mientras vivamos en una sociedad en donde un solo fulano como Bill Gates tiene tanta fortuna como una nación africana cualquiera entera, mientras en Chile haya gente que pueda comprarse helicópteros privados mientras otros apenas malviven con menos del sueldo mínimo y sin contrato de trabajo por escrito, mientras en Estados Unidos hayan reventones de burbujas bursátiles que arrastren pérdidas de cien mil millones de dólares para empresas de telecomunicaciones sin que éstas se despeinen en tanto hayan toneladas de inmigrantes sin documentación trabajando por apenas la comida y el techo, los cuentos de hadas seguirán siendo necesarios. O esa gente desamparada cree en algo, o habrá revolución social; y en ese caso, 1789 será apenas una fiesta de fuegos de artificio. En ese sentido, una peli como "Encantada", que busca al mismo tiempo parodiar y homenajear a los cuentos de hadas clásicos, es casi una misión imposible, destinada al fracaso desde el comienzo. Hercúleos son los esfuerzos que sus creadores llevaron a cabo para conseguir superar esta contradicción casi insuperable. Y por Dios que lo lograron. Si la medida de un éxito viene determinada por la medida del problema a afrontar, entonces ésta es sin lugar a dudas la peli más exitosa de la entera primera década del 2000.

¿Por qué verla?
- Primero que nada, una cuestión de perspectiva. La idea de "personajes de universo de ficción que cruzan la lógica de su universo con el universo real" ha sido explotada ya en pelis. La versión sórdida y cultureta fue la injustamente olvidada "Cool World". La versión para pelis de acción del mismo principio fue "El último héroe en acción" (si, la peli en que Arnold Schwarzenegger debía lidiar con un niñato insufrible que era fanático de sus pelis). Ambas pelis fracasaron por lo mismo: la gente no va al cine a ver el universo real sino uno ficticio en donde los romances funcionan y los malvados mueren al final, y si metes al mundo real en la ecuación, todo el valor escapista de la peli se pierde... salvo que al mundo real apliques las mismas convenciones del género y con eso desvirtúas que se trata del mundo real. "Encantada" tiene la inteligencia de abordar este problema creando mutuas interacciones entre los personajes del mundo real y los del mundo pasteloso Disney, y por lo tanto consigue darle fuerza y realismo a una premisa que, bien mirada, no tenía por donde funcionar. Punto a favor.
- Nunca pensé que llegaría el día en que diría esto, pero acá va: es una peli ñoña a más no poder, y ése es su mayor encanto. Sí, por una vez en la vida la ñoñería es un gran punto a favor. Porque la peli parte como una sátira a los cuentos de hadas, y una sátira a ratos enormemente corrosiva, pero termina en un final pasteloso a más no poder. ¿Y saben qué? Funciona. No me pregunten por qué. Quizás es la necesidad de creer que aún existe Dios en este mundo. Pero funciona. No pregunten razones. Esto es magia. Y esta peli la tiene. A raudales. No es una peli Disney hecha por fórmula, después de tomos y tomos con resultados de megaestudios de mercado. Rinde homenaje a lo mejor y más rancio de la tradición Disney, y lo hace con energía. El tributo a "Blancanieves y los siete enanitos" es una más que brillante actualización del original, y para públicos post-2000 podría pasar que a ratos superara al cartoon de 1937 (por otra parte, seamos justos, no podríamos llegar a tan bella techumbre si alguien setenta años antes no hubiera echado los cimientos de la casa). A pesar de ser una peli Disney, estamos en las antípodas de la comedia por la comedia, y tenemos pura y genuina emoción aquí.
- La sátira social aquí es despiadada. La labor de desmentir cuentos de hadas apenas tiene su inicio en escenas como el Príncipe de cuento haciendo el mongo a lo largo y ancho de Nueva York. Algunas escenas son enormemente crudas y duras, mucho más que las pelis gore de mostrar destripamiento y cosas así. El diálogo en el cual la Princesa se entera de que en este mundo el amor no es para siempre, y de que existen divorcios, es hincadientes a más no poder. Y no digamos la actitud que todo el mundo asume ante la Princesa o el Príncipe, cuando los ven tan ingenuotes en nuestro mundo moderno. Al final de la peli resulta que ganan la magia y el romance, vale, pero un final tan pasteloso, ¿no será en realidad un deus ex machina supremo, un recurso habilidísimo que hasta a los ejecutivos de Disney se les pasó entre líneas, para refregarnos en la cara que "esto en definitiva es demasiado bello para ser así"...? Eurípides era un maestro de esta técnica, pero por supuesto que los altos ejecutivos de Disney no han visto nunca una obra teatral de Eurípides, y menos aún se han tomado la molestia de leerle. El significado del deus ex machina final en donde al final el amor y la bondad vencen, es materia abierta a interpretaciones, por supuesto; no sería la primera vez que alguien en una obra de arte dice mucho más de lo que quería dejar escapar...
- Las actuaciones son brillantes. Amy Adams se roba la peli, indiscutiblemente, como la Princesa Giselle (qué nombre tan icónico, si me preguntan); su rol está hecho tan pasteloso como se supone que debería serlo, pero sin caer en el amaneramiento ni la actitud pelolais; si tuviera que buscar algún equivalente a su personaje y modos de actuación, tendría que remontarme hasta los lejanos días de juventud de Barbara Eden, cuando ésta interpretaba a la carismática Jennie en "Mi bella genio" (¡ahí tienen su idea del millón de dólares, genios! ¡Y gratis!). Patrick Dempsey está también notable como el joven padre de familia que está inmerso en "la realidad" y por lo tanto "se niega a creer"; quizás sea un chiste entre líneas que este tipo haya protagonizado años atrás su propia peli pastelosa, el clásico teenager ochentero "Novia se alquila" (sí, veinte años antes de "Encantada", él era el tipo que prefería alquilar a la chica popular de la escuela en vez de comprarse un telescopio). James Mardsen parece autoparodiar su rol de varias otras pelis (fue Cíclope en "X-Men" y el tercero del triángulo en "Superman regresa"), y la verdad es que lo hace con un sentido del humor magnífico (aunque vamos a ver si no se está interpretando a sí mismo en definitiva); pareciera ser que tratando de meterse en roles dramáticos, James Mardsen nos está negando al gran cómico que existe dentro suyo. Susan Sarandon como la malvada Reina Narissa, aunque aparece al final de la peli, demuestra porque ella es ¡¡¡Susan Sarandon!!!, así, con exclamativos, y las chicas de los teams playeros a cavar zanjas; si querían hacer una Reina ezque-Villana de Blancanieves, no podían haberse buscado una mejor actriz, y su casting fue básicamente darle al clavo. La no muy conocida Idina Menzel, por su parte, en su rol de apoyo (es la chica futura madrastra de la niña que cree en princesas) aporta su granito de arena a un rol que en principio es bastante repelente, pero que por el camino va demostrando que también puede humanizarse su poquito. Timothy Spall compone un gran esbirro tonto-con-sentimientos, y es imposible detestarlo (y ya sabemos que estos esbirros tontos son detestables no por villanos sino por tontos). Y Rachel Covey completa el elenco principal como la chica que creía en princesas, y que ¡sorpresa! ¡No resulta ser una repelente mocosa sabelotodo! Bueno, sí, un poco, pero no se nota demasiado cargada la mano.
- Grandes hallazgos de guión. La ardilla Pip, que al pasar al mundo real pierde la capacidad de hablar, y que a diferencia de otros pastelosos "mejores amigos de la prota" del Disneyverso, tiene carisma y se roba la peli con cada aparición suya. La sátira/homenaje a la escena de "Blancanieves y los siete enanitos" en donde la Princesa recluta a punta de gorgoritos a una fuerza de trabajo animal para limpiar el departamento. La impecable lógica de cuentos de hadas que el Príncipe y la Princesa desarrollan en el mundo real, con las terribles y desopilantes consecuencias que son de imaginar.
- Un último punto. Las versiones de caricatura de los personajes SON los personajes, y no hay diferencias entre ambos. ¿Estoy diciendo lo obvio, acaso? ¿Es que el buen General Gato se ha vuelto senil? Oh, no. Estoy pensando en el fiasco que significó "Cool World", peli no tan mala como para estar relegada al olvido, pero no tan buena tampoco como para tenerla de icónica, y que falló en un importante pivote: el personaje de caricatura que la protagoniza es terriblemente sexy en el dibujo, pero al pasar al mundo real, a pesar de tomar el cuerpo de la por entonces muy apetecible Kim Basinger, se veía terriblemente deslavada, por la pretensión de los animadores de conferirle un look de historieta en vez de recrearla como la bomba sexy que se supone su personaje era (con el correspondiente horrible maquillaje que la hacía parecer un cross over de geisha japonesa con callejera ochentera). Aquí vemos a una Princesa que en su versión de dibu animado es la viva réplica de tantas y tan señaladas Princesas Disney, y que en su versión de Amy Adams sigue viéndose encantadora y sexy, aunque luzca un tanto avejentada (33 años al momento de rodar la peli, una edad harto más elevada que el período nubil de una Princesa Disney que se precie); pero en fin, no vamos a fijarnos en esos detalles teniendo tantas otras cosas que admirar de la peli, ¿verdad?

IDEAL PARA: Ver, más que una parodia, un gran homenaje al cine Disney de toda la vida, al cine Disney de alturas... Y con más de algún elemento corrosivo para alimentar la inteligencia sutil.

jueves, 27 de diciembre de 2007

"La pasión de Beethoven" (2006).


"Copying Beethoven". Dirigida por Agnieszka Holland. Protagonizada por Diane Kruger, Ed Harris, Matthew Goode, Phyllida Law, Ralph Riach, Matyelok Gibbs, Bill Stewart, Angus Barnett, Viktoria Dihen, Gábor Bohus, Joe Anderson, David Kennedy, Nicholas Jones, László Aron. Estados Unidos / Alemania / Hungría. Año 2006.

¿De qué se trata?
Cuando la gente normal viaja por la campiña, suele cabecear o amodorrarse en su sitio, pero cuando eres la prota de una peli histórica con música clásica de fondo, sientes que el universo entero gira alrededor tuyo mientras profundas cataratas musicales invaden tu cerebro y te transportan hacia un universo de luz y de imágenes campestres filtradas por el camarógrafo... A nuestra prota le pasa eso, justo a tiempo para correr hacia la habitación de Beethoven y decirle "Maestro, lo sentí, lo sentí"... y que el Maestro se le muera ahí mismo, mira tú qué fatalidad. La historia retrocede entonces algunos años, porque es de ésas historias de partir por el final, y vemos como la misma joven se aparece en una cochambrosa habitación para exhibir sus credenciales, porque vizque soy la mejor alumna de música... ¡Pero eres mujer!, le dicen (gran descubrimiento, con las formas venéreas de Diane Kruger es difícil no darse cuenta). Al final, como el Monstruo de la Música tiene a medio kirkimar a su pobre ayudante, debe ser la chica quien avanza. Al contrario de lo que parece a simple vista, Beethoven no es el tipo mala gente ni distante que todos dicen que te dicen que es (por otra parte, es difícil ser mala gente con Diane Kruger, repetimos). Pero la chica tiene dobles intenciones. No, no quiere casarse con el Maestro (bueh, eso es histórico, porque ninguna chica bien, ni de las otras tampoco, accedió jamás a connubiarse con Beethoven, parece que por su carácter de los perros demonios). Quiere exhibirle su música. Así es que ella acepta pacientemente fungir de sirvienta, enfermera y copista de partituras para Beethoven. Y éste, qué joer, si la chica está de buen ver, le empieza a tomar cariño. El momento magistral llegará, por supuesto, cuando se interprete la Novena Sinfonía, blah blah blah, pero... ¿conseguirá resistir esta nueva relación de amistad al carácter puercoide de nuestro heroico Beethoven...?

El espíritu de los tiempos.
¿Qué demonios se le había perdido a Agnieszka Holland en el siglo XIX? La chica, o mejor dicho no tan chica, que para algo nació en 1948, ha tenido ya sus morreos con el mundillo del arte decimonónico. Lo intentó con "Eclipse total", ya saben, la película maldita porque sale Leonardo Di Caprio antes de hacerse famoso con "Titanic" interpretando al faggit Arthur Rimbaud, y luego rodó "La heredera", basada en la novela del siempre sinuoso y viperino, y por ende muy recomendable, Henry James. Ahora saltó de la Literatura a la Música, y se atrevió con Beethoven. Porque sí, porque era tiempo de hacer una de Beethoven. La idea hubiera sido genial, pero existe un grave problema. Resulta que en 1994 se rodó una película llamada "Amada inmortal", en donde Beethoven es interpretado, poquita cosa, por nada más y nada menos que el entonces on-the-top Gary Oldman. Y pues bien, aquí tenemos a Ed Harris, vale, un gran actor, pero... Deberían haber dejado que pasara un poco el tiempo desde la otra peli. Sí, algunos tenemos buena memoria.

¿Por qué verla?
- Aunque esta película no es la más grande representación de un genio artístico jamás rodada, y a pesar de sus numerosas flaquezas, el nivel es aceptable. Agnieszka Holland siempre ha tenido una cierta tendencia a tratar de hacerse la artista, pero aquí renuncia a eso; no es que salgamos ganando porque el intento por meter toques de comedia sofisticada no queda muy bien que digamos, pero al menos es mejor tener una peli pseudoartística ligera, que una peli pseudoartística pesada, así es que, estamos bien.
- Ed Harris está relativamente bien. Claro que desgraciadamente su Beethoven no resiste la comparación con el mucho más intenso retratado por Gary Oldman en la mencionada "Amada inmortal", lo que es una lástima, porque Ed Harris es un peazo actor, y verlo en pantalla siempre es un lujo, y aquí no es la excepción; me pregunto hasta qué punto Harris no supo manejarse con el personaje, y hasta qué punto la Holland lo dejó hacer a gusto. Porque su Beethoven es pintado por los personajes como un ogro terrible y maloliente, y la verdad, parece más un Daniel el Travieso que un Shrek, si me preguntan (impagable la escena en la que finge flatulencias mientras está tocando en el piano...). A su lado, Diane Kruger, qué decir... Miren, la chica es linda, lindísima, es que está para, eeerrr... darle un abrazo, sí, digámoslo así... Pero de actuación... Empiezo de nuevo. A Diane Kruger la conocíamos especialmente por haber interpretado a Helena de Troya en la horripilante "Troya" (claro que ahí hasta los buenos actores lucían mediocres, lo que no le hace ningún favor al director Wolfgang "Conocí Mejores Días" Petersen), y en "Troya", Diane Kruger se lucía por su nulo talento para proyectar la belleza arrobadora que Homero le atribuye a su personaje, aparte de los obvios méritos físicos; también actuó con Nicholas Cage en "La leyenda del tesoro perdido" y su correspondiente secuela, peli en la que obviamente no se le pedía una candidatura al Oscar... Aquí, en cambio, sigue linda, pero se emperra en que debe actuar, y de tanto que lo intenta, a ratos hasta lo logra. Viéndola en "La pasión de Beethoven", pareciera ser que el problema de Diane Kruger no es la falta de talento, sino un poco más de osadía, porque a ratos está más que bien, y en otros minutos de la cinta pareciera querer decir "oiga, Maestro Ed Harris, ¿podría darme permiso para actuar...?". El resto de los actores está casi de comparsa, están bien, pero como comparsas, y el único que consigue darle emoción y vida a su personaje es Joe Anderson, quien interpreta al sobrino botarate de Beethoven.
- Aunque el nivel general de la historia es de cierta mediocridad, hay grandes momentos. Tener una peli sobre Beethoven entre las manos permite la obvia ventaja de usar la música de Beethoven. Y en la larga secuencia que desarrolla el concierto de estreno de la Novena Sinfonía, la peli brilla con enorme luminosidad. Asistimos a la llegada de los personajes, a los nervios de Beethoven, a la chica ayudando a Beethoven a dirigir, a los concertistas desconcertados por ser dirigidos por un Beethoven sordo, al lento desarrollo de la sinfonía, finalmente al bellísimo coral (¡claro que lo conocen, es el "Himno de la alegría", demonios!), todo eso con una espléndida cinematografía, ambientación, vestuario... todos los recursos del cine histórico de toda la vida. Esa secuencia es para amarla, lisa y llanamente.
- Hay otras escenas que valen la pena, por lo divertidas o por lo sentimentales. Beethoven espantando a un convento de monjas. La vecina de Beethoven feliz de ser su vecina, a pesar de lo ogro que éste sea. Los diálogos entre la prota y una tía vieja que es monja. Todo esto ayuda a solventar algunos recursos más o menos obvios, como el contraste "arte cálido vs. ciencia fría" (Beethoven vs. el noviecito ingeniero de la prota), o los diálogos sobre la naturaleza del arte, interesantes si no fueran un tanto estereotipados. Pero en fin. Media película con escenas buenas es mejor que nada.

IDEAL PARA: Ver una recreación sobre Beethoven, a ratos llevadera y a ratos francamente buena.

"El cantante" (2006).


"Quand j'étais chanteur". Dirigida por Xavier Giannoli. Protagonizada por Gérard Depardieu, Cécile de France, Mathieu Amalric, Christine Citti, Patrick Pineau, Alain Chanone, Christophe, Jean-Pierre Gos. Francia. Año 2006.

¿De qué se trata?
Es la época de peinar canas para Alain Moreau, un cantante que fue pelucón en los tiempos del vinilo, pero que ahora debe batirse en retirada, en parte porque por edad está para ídolo de las terceraedadeñas, y en parte porque las nuevas generaciones prefieren llamar a un buen DJ a los matrimonios. La vida es cotidianamente aburrida para nuestro buen Moreau (sin parentesco con el tipo de la isla, suponemos), hasta que de pronto conogcé a una chigcá qgue le remuevé le coragzón... Unos bailes y un poco de champaña hacen el milagro, y terminan acostándose en una de esas piezas con servicio incluido. A la mañana siguiente se despiertan, y ella, ¡ah, no!, yo soy autosuficiente, no tengo sentimientos, qué demonios hice, se levanta y se marcha sin ni un beso ni una flor ni una caricia ni un te quiero ni un adios... Nuestro buen Alain Moreau queda rayando el vinilo con la chica, y como hay conocidos comunes, pues empieza la labor de averiguar si hay o no contrato con La Discográfica Del Amor. La chica, dale que no, pero como trabaja en corretaje de propiedades, el tipo se hace el inteligente y empieza a pedir paseo, y "no, esta casa no me gusta, esta tampoco, esta quizás, cuando yo era joven estaba en X lugar ¿te dije?, oye ¿en verdad no quieres una segunda revolcada conmigo?". Pero las cosas no son fáciles cuando su amiguete está también haciéndole los puntos a la chica, mientras el propio cantante es también víctima sentimental de su manager, una chica que tuvo algo que ver con él en el pasado, que ahora está con otro, pero que igual quiere un poco de micrófono en su vida después de ponerse verde de celosa mientras el cantante miraba a la corredora de propiedades...

El espíritu de los tiempos.
Oh, la France, la France, allons enfants de la Patrie... Los franchutes tienen tradición en eso de filmar pelis muy realistas y muy urbanas que cuentan dramas románticos entre personajes sibilinamente marcados por su propio interior, etcétera, y que a diferencia de las pelis románticas yankis, en donde superan sus conflictos personales de manera más o menos obvia para que puedan reconciliarse al final, en las franchutas se revuelcan en su propio "si quiero, no quiero" para que la cosa no fluya y la peli sea más artística, incluyendo el final triste con separación de rigor. Aunque al ver pelis como "El cantante", pareciera ser que esos tiempos están lejanos. Por suerte. Porque si bien se nota el tinte francés de la peli, es también liviana, discreta y simpática, y no tiene pretensiones de "yo hagóóó cinééé agtééé pogquééé yo soyyy agtistááá"...

¿Por qué verla?
- Esta peli es romántica, y oscila entre la comedia y el drama. Cuando digo comedia, no me refiero a que trate de sacar carcajadas, y menos a que haya una chica proclive a darse de mamporros contra el suelo al estilo Sandra Bullock o Drew Barrymore; me refiero, más bien, a cierto temperamento de tomarse las cosas con calma, de no convertir una historia romántica en un melodrama para fagocitar pañuelos desechables... Es un drama, cierto, pero en términos de vida cotidiana y conflictos cotidianos, sin grandes pasiones exaltadas ni llantos épicos para la platea. El conflicto está basado en las personalidades de los personajes (lo de siempre: la chica quiere, pero si acepta estaría sacrificando su autonomía, etcétera), no en las vueltas de tuerca de tipo "él llega cuando ella se va, quería decirle que la amo y no alcancé"... Puede decirse, en ese sentido, que es una buena peli romántica.
- Toda peli romántica debe basarse en la química entre actores, y aquí eso fluye. No sé si calificarla de una relación hot, pero por lo menos se nota que vuelan chispas de acá para allá. Ayuda, por supuesto, el gran profesionalismo del único y grande Gérard Depardieu, quizás el mejor candidato a Actor Francés Para Ser Rescatado En Caso De Explosión Termonuclear En Francia, pero a su lado tiene la gran presencia escénica de doña Ojos Grandes, la también grande Cécile de France, con una nutrida filmografía en Francia, pero no demasiado conocida en el exterior (entre las pelis en que ella actúa, y que rebasaron el Círculo de Hierro del Cine Francés, están el remake de "La vuelta al mundo en 80 días", y el thriller "Alta tensión"). Entre ambos se las apañan para levantar un filme que, seamos honestos, en manos de otra pareja protagónica hubiera pasado merecidamente sin pena ni gloria. Pero estos dos... Es que dan ganas de mandarles un par de charchutazos a cada uno y decirles "¡¡¡Se quieren, maldita sea, se quieren, FOLLEN DE UNA P*** VEZ, DEMONIOS!!!".
- Música a raudales. Ya sé lo que van a decir, se trata de un cantante, así es que esto no debería ser una sorpresa. Pues bien, se asombrarían ustedes de la cantidad de pelis en que no se explota todo lo que debería explotarse. Hay espacio para la nostalgia, para el "antes era otra cosa", pero la peli no degenera en el tributo destemplado ni en el homenaje lacrimógeno. Y las canciones son más que simpáticas (lo dice alguien no demasiado experto en la chanson francesa).

IDEAL PARA: Ver una buena peli romántica, con actores carismáticos interpretando personajes simpáticos.

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