11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

miércoles, 9 de febrero de 2011

"A la hora señalada" (1952).


-- "High Noon" (título original en inglés), "Solo ante el peligro" (título en España), "Al punt del migdia" (título en catalán). Estados Unidos. Año 1952.
-- Dirección: Fred Zinnemann.
-- Actuación: Gary Cooper, Grace Kelly, Katy Jurado, Lloyd Bridges, Ian MacDonald, Thomas Mitchell, Otto Kruger, Lon Chaney, Jr., Harry Morgan, Eve McVeagh, Morgan Farley, Harry Shannon, Lee Van Cleef, Robert J. Wilke, Sheb Wooley, Jack Elam.
-- Guión: Carl Foreman, más o menos basado en una historia de John W. Cunningham.
-- Banda Sonora: Dimitri Tiomkin.

-- "A la hora señalada" en IMDb.
-- "A la hora señalada" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Campanas de boda suenan en el viejo Oeste, y toda la gente está alegre-happy-happy por la recién casada pareja. A pesar de que él es Gary Cooper y anda sobre la cincuentena, y ella es Grace Kelly y tiene apenas algo más de veinte. Pero nadie hace tema de la edad, ni aquello de mayo con diciembre, porque en esos tiempos podía pasar, sin que nadie creyera que la menor se casaba con el dinero del vejete (o que nadie se escandalizara por ello, mejor dicho). Pero volvamos a la boda. Todo el pueblo celebra y festeja al marido, que es el sheriff del pueblo, y que está a punto de retirarse, y que voluntariamente se queda un día más aunque podría entregar la placa y no pasaría nada porque su período ha terminado. De pronto, llegan inquietantes noticias desde los arrabales del pueblo. Tres pistoleros de los con cara de gozo cosiendo a balazos, se han reunido en la estación, esperando el tren de las 12. Tan malaza es la cosa, que uno de los pistoleros es nada menos que Lee Van Cleef, para que vayan cagándose de miedo (en un rol sin diálogo, vale, pero si es que él es uno de la pandilla... ¡cómo será el jefe!). Todos saben lo que eso significa: en el tren del mediodía llegará un pistolero muy malo, a quien Gary Cooper mandó a la cárcel hace un tiempo atrás, y que juró venganza del sheriff. Todos saben lo que eso significa: pronto el pueblo será muy chico para los dos y etcétera. Pero bueno, Gary Cooper ya no es el sheriff, ¿verdad? Sí, pero es que el sustituto llega mañana. Durante un día completo, habrá cuatro bandoleros listos para crucificar el pueblo hasta las cenizas, y no habrá sheriff que los combata. Después de pensarlo y repensarlo, Gary Cooper decide que lo mejor es salir por pies, porque mal que mal, su esposa está también en el ajo, y no quiere exponerla. Pero cuando va a toda fuga, poniendo territorio entre él y los malos, un rayito de luz le cae encima. El rayito de luz que ilumina a todos los héroes del cine yanki desde Flash Gordon hasta John McClane: alguien debe proteger al We The People. Aunque sea porque escapar es de balde porque los pistoleros simplemente irán siguiéndole la pista de pueblo en pueblo hasta dar con ellos, matar al sheriff, violar a su esposa... (eso no lo dicen, por motivos de censura, pero si son tan malos, no se van a comportar como unos caballeros, precisamente, ¿no?). De manera que se devuelve. Y manda a la esposa al hotel para esperar el tren de las 12 y que se vaya ahí (cómo va a cruzar la señorita las filas enemigas, en medio de tres pistoleros desalmados y su jefe que le atinan a todo lo que se mueva, y que suponemos no muy respetuoso con las hembras, eso ni se dice ni el prota se lo plantea siquiera, pero nadie dijo que esta peli fuera perfecta). Y comienza a recorrer el pueblo para que se reuna un grupo de ciudadanos que, bien alineados detrás de su sheriff, colaboren con la defensa. Y ahora viene lo bueno. Todos esos ciudadanos que lo festejaban y lo alababan, ahora descubren una nube de problemas para ayudarlo: que no es su lucha personal, que su señora está enferma, que el gato está enfermo, que llegó Pascua en diciembre, que su religión se lo prohibe, que votaron por el otro candidato, que si hacen ¡BANG! con una pistola podrían estar violando la propiedad intelectual del tipo que primero escribió ¡BANG!... El tiempo apremia, queda una hora y menos para enfrentar al peligro, y el sheriff está más solo que nunca, porque ni siquiera su esposa lo apoya. El duelo será... a la hora señalada.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los años '40s vieron el esplendor del Western clásico. El género se transformó en el más profundamente icónico de lo que es... ¡¡¡AMÉRICA!!! Recordemos que en ese tiempo, muchos yankis de las audiencias adultas tuvieron padres, o al menos abuelos, que sí les tocó vivir esos tiempos del Western, y por lo tanto esa epopeya para ellos era todavía el pasado reciente. El elenco clásico del Western incluía el pueblo lleno de ciudadanos decentes, el sheriff esforzado y de camisa limpia, la viuda bondadosa, el vaquero, y los forajidos (palabra importante del vocablo Western) que cubrían su identidad con pañuelos que le tapaban la mitad del rostro. Opcionalmente podían usarse también los indios, siempre en papel de villanos, y en menor medida, de compañero tonto-pero-simpático-y-esforzado del héroe. Valores con los cuales América podía sentirse identificada, porque por un lado, se subentendía que esos esforzados pioneros (otra palabra típica del vocablo Western) con sus existencias esforzadas viviendo del ganado contribuían a expandir la civilización por esas tierras salvajes que aguardaban ardientemente la llegada del hombre blanco para ser desvirgadas, roturadas y explotadas (que allí vivieran los indios antes era circunstancial, y las pelis no solían plantearse eso como un problema, si al final del cuento el indio acababa invariablemente muerto, y estar muerto suele ser un inconveniente para ser propietario), todo lo cual era un premio al individualismo, el self-made-man, etcétera, mientras que por otro lado estaba la idea de que Estados Unidos es un pueblo elegido por Dios, el Destino Manifiesto, yabah-dabah-dabah, así es que matar a los indios y a los forajidos tenía una connotación casi religiosa (por algo los forajidos generalmente secuestraban a la encantadora viudita, y los sheriff las rescataban, casi como una representación de las almas perdidas para Cristo que son sacadas de las garras del Mal, etcétera). Pero en los '50s, después del triunfo en la Segunda Guerra Mundial, en amplios círculos (no en todos, ojito, que el conservadurismo yanki es cosa seria, como que prefirieron votar al borrachín neocon George W. Bush que al desabrido-pero-inocuo Al Gore) empezó a cobrar conciencia la idea de que ser tan tajantes y el bien y el mal y etcétera era algo malo, incluso era algo medio nazi, contrario a la democracia, la dignidad humana, etcétera, y la palabra fea con L (liberalismo, en EEUU un insulto) comenzó a cobrar importancia. Y de pronto, quizás los indios no eran tan malos. Y los bondadosos nativos de los poblados del Far West quizás fueran más rudos, violentos, brutales... y sucios (las camisas en las pelis Western empezaron a ensuciarse con polvo de caminos por primera vez). Surgió así toda una camada de Westerns (lo que algunos llaman "Western revisionista"), que empezaron a subvertir los tópicos del Western de toda la vida. Sin llegar a soliviantarlos del todo, claro que después de todo, eran pelis yanketas, y criticar al país está bien, pero no tanto que se pasen, que una cosa es la libertad y otra distinta el libertinaje, joer. Para ver un Western realmente crítico habrá que esperar hasta el Spaghetti Western a lo "El bueno, el malo y el feo", o de cómo los italianos por una vez en la vida le dieron lecciones a los yankis. Pero por el minuto, habían cosas como "A la hora señalada", que en su tiempo fue una bofetada recia a los yankis y al Western, todo en uno.

¿POR QUÉ VERLA?

-- A pesar de lo simple de la idea, en lo conceptual esta peli es bastante compleja. Veamos. El sheriff es un hombre decente, que vive en una población con hombres también decentes. De hecho, el sheriff es quien consiguió el milagro de pacificar a una población que, por el diálogo de los personajes, sabemos que apenas algunos años antes era un infierno vivir. Pero resulta que el mal no ha sido derrotado para siempre, y regresa por sus fueros, ¿y qué va a pasar? ¿Cómo van a contribuir al asunto los buenos ciudadanos? La peli es clara: no lo harán. Porque esos ciudadanos decentes y tan simpáticos y bien pagados de sí mismos, se han abotargado y convertido en una manada de inútiles. Está bien pelear las guerras, que la libertad y la seguridad no se consiguen con crianza de buenas intenciones... pero que las pelee otro. A mí, con mi metro cuadrado me basta. A las últimas, so pretexto de una historia Western, "A la hora señalada" se trata sobre la decencia. El sheriff podría huir a toda prisa del pueblo, podría ganar tiempo escondiéndose, e incluso sería lo más sensato porque tiene una esposa a la que salvar. Pero internamente, el sheriff sabe que esa alternativa no es decente. Y no es un superhombre, no es un Jack Bauer que va a agarrar a los malos y va a hacerlos cantar sobre su próximo ataque terrorista, sino que en el fondo es un pobre diablo como tú y como yo, tan asustado como lo estaría cualquier persona en su posición. Pero aún así, es un hombre decente y luchará por lo que es correcto, porque sí, porque es lo correcto. La peli resulta así un terrible ataque en contra de la corrección social, esa según la cual toda la gente haría lo que es bueno y noble y decente, y llegada la hora en que tales convicciones deben ser puestas a prueba, siempre hay algo, un maldito algo, miren qué funesta casualidad, ¡oh, dioses de tragedia griega!, que les impide hacer lo que es bueno y noble y decente precisamente, pero es que ellos no tenían la culpa sino que eran las circunstancias, ¿vale? Miren a la gente alrededor de ustedes. ¿A cuántos conocen que se compadecen de todo corazón de los pobres y no pueden verlos sufrir, pero no se sacarían callos en las manos haciendo un voluntariado o haciendo una donación que fuera en verdad substanciosa? ¿Cuánta gente dice estar muy preocupada sobre el medio ambiente, pero a las primeras de cambio se compran el vehículo que quema más petróleo por kilómetro o arrojan las basuras en cualquier parte? ¿Cuánta gente se supone que es respetuosa de la ley, pero apenas pueden encontrar el resquicio le restan algunos ceros a su declaración de impuestos, o cruzan la calle por donde no se debe? ¿Cuántos no hablan acerca de la importancia de la educación, para después hablar a garabato limpio o escribir en lgj3 xat ("lenguaje chat") o dejar postergada la lectura de un libro (de cualquier libro) para "las vacaciones en que tengo tiempo" para después, por alguna razón desconocida, no tener tiempo en las vacaciones? Y ustedes los conocen, ellos son gente linda, simpática, que te saludan de tú con una encantadora sonrisa o un amable apretón de manos, ¿cómo podrías decirles a la cara lo que verdaderamente son, sin pasar tú una vergüenza? El sheriff de "A la hora señalada", en ese minuto de peligro, descubre en verdad cuánto vale la gente a su alrededor, lo que es más o menos nada. Y para restregar aún más limón en la herida, la única persona que apoya al sheriff (y lo apoya a medias porque tiene motivos para detestarlo, claro está) es una antigua querida que le tiene tirria a la nueva esposa, pero que le canta las mañanas a la gazmoña diciéndole lo obvio: "si él fuera mi marido, estaría con él porque ES MI MARIDO". Sí, señores, en plenos '50s se rueda una peli en que la esposa legítima es cobarde, acomodaticia y caprichosita, y la antigua amante es valiente y tiene los ovarios bien puestos. ¡Repito, en los conservadores, bucólicos y eisenhowerianos '50s! Pocas pelis han puesto tan certeramente el dedo en la llaga acerca de la diferencia entre ser decente, y tan solo parecerlo, y en la predisposición natural de los "buenos ciudadanos" a la cobardía y a la abulia. Claro, ustedes dirán, otro cuento es si le toca a Ud., mi estimado General Gato. Vale, acepto la crítica, pero por un lado yo estoy hablando de una peli y no sentando cátedra moral (o sea, si es condenable esa cobardía moral por eso, por ser cobardía, o si es disculpable porque es exigirle demasiado a la gente, que ese juicio se lo dejo al lector), y en segundo lugar, yo jamás he predicado de mí mismo que sea un valiente o un buen ciudadano, ya puestos.

-- La peli resulta en un respecto, un claro antecedente de "24". La peli transcurre más o menos en tiempo real, de manera que dura cerca de hora y media, y el tiempo de la historia transcurre desde las 10:35 (el matrimonio), hasta cerca de un cuarto de hora después del mediodía. Pero hay una diferencia: allí donde "24" se apoya en la acción vertiginosa y las vueltas vueltescas de trama, "A la hora señalada" se apoya únicamente en la tensión sicológica. "A la hora señalada" debe ser la peli con menos acción en toda la historia del Western: el único momento en que de verdad vuelan los tiros es al final. Pero la peli ha acumulado tanta agua en el dique, que el tiroteo final duele hasta las entrañas: es como debía acabar, después de que hemos visto al prota corriendo de un lado a otro mientras se le agota el tiempo y toda la gente le cierra la puerta en las narices. Resulta interesante observar que un género tan asociado con la acción como lo es el Western, una de sus pelis más señeras y de las mejores del género (¡y qué demonios, de las mejores en la historia del cine!) es también una en que casi no hay violencia onscreen.

-- Los personajes están estupendos. Gary Cooper compone el que probablemente es el rol de su vida. A su lado, la elección de Grace Kelly como su esposa puede desentonar un poco por la diferencia de edad, que hace difícil ver una relación romántica entre ambos, pero aún así, la chica borda su rol (vaya caso el suyo, participó en apenas una decena de pelis antes de transformarse en princesa de Mónaco por matrimonio, pero entre esas pelis están clásicos indiscutibles como "Mogambo", "La ventana indiscreta" y "La llamada fatal", pelis por las cuales cualquier actriz hubiera matado por hacer una, tan solo una de ellas). Katy Jurado como la chica latina que es la antigua amante del sheriff, está simplemente brillante, manejando un rol que mezcla despecho, odio, amor frustrado, comprensión y gelidez, sacando todos los matices adelante con una facilidad pasmosa. Y un jovencísimo Lloyd Bridges (el comandante lunático de "Loca academia de pilotos", por más señas) está más que bien como el ayudante cobarde del sheriff. Tiene también una breve intervención Lon Chaney Jr., el hombre lobo himself, en un rol lleno de humanidad dentro de su cobardía.

IDEAL PARA: Todo el mundo.

martes, 8 de febrero de 2011

"La intriga del collar" (2001).


-- "The Affair of the Necklace". Estados Unidos. Año 2001.
-- Dirección: Charles Shyer.
-- Actuación: Hilary Swank, Jonathan Pryce, Simon Baker, Adrien Brody, Brian Cox, Joely Richardson, Christopher Walken, Hayden Panettiere, Simon Kunz, Paul Brooke, Peter Eyre, Frank McCusker, Simon Shackleton, Hermione Gulliford, Geoffrey Hutchings.
-- Guión: John Sweet.
-- Banda Sonora: David Newman.

-- "La intriga del collar" en IMDb.
-- "La intriga del collar" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Francia. Antes de la Revolución que iba a acabar con todas las Revoluciones. Por alguna razón no demasiado bien especificada, un aristócrata francés que a pesar de todo defendía "al pueblo", es arrestado. En el tiroteo subsiguiente, el aristócrata muere. La esposa se muere de consumición poco después. Pero como en las más clásicas pelis... ¡la hija sobrevive! ¡y volverá a recobrar lo suyo! Intenta hacerse notar en Versalles, con muy malos resultados, porque no sabe nada de política ni esas cosas. Pero llama la atención de un tipo que vive de darle pollazos a las ricachonas, y que empieza a involucrarse cada vez más con ella. La chica, ahora toda una mujerona (Hilary Swank, en su fase no-andrógina, o sea, sexy por todas partes), se las arregla para alcanzar al cardenal de Rohan. La chica descubre que la reina María Antonieta pasa olímpicamente de Rohan, pero éste se muere de penitas porque quiere puro ya-saben-qué con la Reina, miren qué caradura. Se hace simpática también a un tipo misterioso llamado Cagliostro, a quien Rohan escucha atentamente, porque esa prohibición eclesiástica de no entregarse a los adivinos, por él no pasa. En fin, de pronto se le ofrece una oportunidad de oro, cuando descubre el medio de persuadir al cardenal para servir de intermediario y comprar un collar a nombre de la reina, para llevárselo a ella. El único problema es que la reina ni siquiera sabe que ha encargado un collar. Ni tampoco conoce a la chica que está armando todo el desaguisado. Y como es una peli histórica y si no leen Historia no son dignos de Cine 9009 o Siglos Curiosos, les reventaré cómo termina: la estafa se descubre, algunos la pagan con cárcel y deportación, después viene la Revolución Francesa...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Pocos fenómenos sociales son tan complejos como la Revolución Francesa, en que chocaron los intereses antitéticos de la Corona, los aristócratas, el aparato administrativo del Estado, la Iglesia Católica, los burgueses y los campesinos, de maneras a veces bastante extrañas. En medio de todo esto (bueno, un poco antes de todo esto) vino la estafa de la Condesa de La Motte, conocida como la Estafa del Collar o la Intriga del Collar, en la que parece que la reina María Antonieta era inocente, pero como tenía una mala (y muy justamente ganada) reputación, el pueblo no se lo perdonó. Bueno, eso le pasa por burlarse de los pobres que le pedían pan, mandándoles a comer tortas. El asunto no había sido visitado en el cine probablemente porque hay muy pocos elementos filmables en esta historia: los protas son un grupo de estafadores que para colmo salen con los perdigones por el trasero, sin demasiada acción, y con la sombra de la Revolución Francesa cubriéndolo todo, pero sin que alcance la Revolución misma a aparecer en pantalla. Aún así, hubo quien se atrevió a rodarla. Por lo visto, era una película con ambiciones. Pero no siempre los resultados son los que se quieren. Y se pegó un golpazo de los de vértigo. Si alcanzó el millón de dólares de recaudación a nivel internacional, fue mucho. Lo curioso es que el tipo que dirigió esto, aún tuvo una nueva oportunidad. Fue otro fracaso: "Alfie". Por alguna razón no me extraña. Más me intriga que algún ejecutivo haya vuelto a confiar en él.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Mala-mala-mala, lo que se dice mala, esta peli no es. Pero tampoco es una maravilla. Quizás el problema principal es que le encargaron esta peli a Charles Shyer, tipo que a la fecha había rodado "Baby Boom" y "El padre de la novia" (y ya que estamos, también "El padre de la novia II"). Sí, el hombre que emparejó contra natura a Steve Martin con Diane Keaton para la gran pantalla, fue el tipo que dirigió esto. Con una falta de brío increíble. Porque la historia era difícil, pero con un director con cojones hubiera podido funcionar. Pero Shyer recurre a todas las soluciones obvias del subgénero histórico: ambientaciones suntuosas, música violinesca, narración en off, etcétera, con una falta de creatividad alarmante. Tiene a la gran Hilary Swank en el protagónico, pero en las escenas en que ella debe interpretar lo que significa volver a su hogar natal, en vez de dejarla actuar la corta con escenas reiterativas sobre sus recuerdos, eso se llama tenerse poca fe a la hora de narrar el cuento. Cuando no encuentra como apurar las cosas, recurre a la voz en off, que llega a ser opresiva a lo largo de la peli, y que a veces reitera lo que precisamente estamos viendo en pantalla. Tenemos así a un elenco enormemente desaprovechado, que se manda en general bastantes buenas actuaciones, pero que parecieran ir cada uno por su lado, y nunca terminan de encajar unos con otros. Hilary Swank, que empezaba su edad de oro gracias a sus éxitos en "Los chicos no lloran" (recordemos que su gran megahit anterior había sido... ¡"Karate Kid 4"!), trata y trata de sacar adelante la peli, pero el intento de transformar su personaje (que en realidad es una trepa repulsiva) en una antiheroína prerrevolucionaria se queda en lo superficial, y ella misma no pareciera tener idea de qué le está pidiendo su director que interprete. El cardenal de Rohan viene interpretado por el sobrevalorado Jonathan Pryce, en esos años de moda por "Carrington" (su papel bueno), "Evita" (era Perón) y "El mañana nunca muere" (uno de los peores villanos Bond ever), y que en sus intentos de hacer amenazante a su personaje lo interpreta de manera tan caricaturesca como siempre. Christopher Walken como Cagliostro, se roba sus pocos minutitos como secundario en un rol que ni hecho a su medida. Y la gran Joely Richardson se manda una gran María Antonieta, que es de verla y darle de patadas, una gran actuación si se considera que técnicamente ella es la víctima de la estafa, pero al mismo tiempo una soberana altanera que se tiene bien merecido lo que vendrá, a saber la guillotina y todo eso (estamos en las antípodas acá de la delicaducha interpretación reivindicativa de Kirsten Dunst en la feminazi "María Antonieta" de Sofia Coppola). La peli tiene también algunos momentos inspirados, no se diga que no, como la escena en que el cardenal de Rohan le pide a la condesa que "rece" (que se arrodille delante suyo, y sí, piensen mal, es exactamente eso), o la tanda de azotes que le caen a la condesa de castigo al final, o la escena final en que María Antonieta sube al cadalso. Eso, sumado a la infaltablemente suntuosa ambientación de época, hacen soportable un producto que de otra manera sería infumable. Pero si no eres muy adicto al cine de época, probablemente no sea ésta tu opción más recomendable para empezar a tomarle el gustillo.

(PD: Si en los créditos leyeron que actúa Hayden Panettiere y son fanáticos de la porrista de "Héroes", aún así no se detengan. Su actuación no tiene parlamentos, y dura un suspiro, ella es la Hilary Swank bebé, y acá está realmente bebé).

IDEAL PARA: Cinéfilos con debilidad especial por los filmes de época.

lunes, 7 de febrero de 2011

"Los siete samurais" (1954).


-- "Shichinin no samurai" (título original japonés), "Seven Samurai" (título internacional en inglés). Japón. Año 1954.
-- Dirección: Akira Kurosawa.
-- Actuación: Takashi Shimura, Toshirô Mifune, Yoshio Inaba, Seiji Miyaguchi, Minoru Chiaki, Daisuke Katô, Isao Kimura, Keiko Tsushima, Yukiko Shimazaki, Kamatari Fujiwara, Yoshio Kosugi, Bokuzen Hidari, Yoshio Tsuchiya, Kokuten Kodo, Takuzo Kumagaya.
-- Guión: Akira Kurosawa, Shinobu Hashimoto y Hideo Oguni.
-- Banda Sonora: Fumio Hayasaka.

-- "Los siete samurais" en IMDb.
-- "Los siete samurais" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Japón, a finales del siglo XVI. En ese agujero historiográfico tan profundo que los textos escolares de Historia ni lo ven siquiera (pero que los críos aprenden igual gracias al manga y a la saga de Azumi), los campesinos las pasan canutas. Porque los señores feudales se echan el banquete a la cara, y los campesinos pagan los platos rotos. Vamos, que aparecen samurais a robarle a los campesinos, y ellos, por no ser samurais, y por lo tanto no estar entrenados en técnicas de combate, tienen que dejarse pillar. Pero ¡NO MÁS! Vamos a rebelarnos, vamos a sublevarnos, vamos a enseñarles. De manera que, recurriendo a la técnica que siempre no funciona, que es la de contratar a mercenarios para luchar contra mercenarios (¡ya lo decía el viejo zorro de Maquiavelo!), van a la aldea y se ponen a contratar a samurais. La tarea sale un parto de gemelos y tres cuartos del parto siguiente porque como los campesinos son pobres, bueno, obtienes lo que pagas. Aún así, siete samurais (bueno, en realidad, considerando que son mercenarios sin amo, deberíamos decir siete ronin, pero así no suena tan bonito, así es que como la peli, dejémoslo en siete samurais) se reclutan para defender a la aldea. Por supuesto, como en todas las pelis de "siete contra el mundo" (¿por qué nunca son ocho o cinco...? Ah, verdá, en "Sailor Moon" eran cinco. Al comienzo, al menos), cada uno de los siete tiene alguna característica particular: el jefe severo-pero-benevolente, el jovencito ávido de sabiduría, el hiératico que viene de vuelta de todo, y suma y sigue. Por supuesto que llegan a la aldea y deben esconder a las doncellas porque los samurais, es que son una tropa de glotones, y se le entran las japonesas al ojo (bueno, no por nada Japón es el país de la cultura idol, que como vemos en esta peli, tiene hondas raíces en el XVI, ehm...). Y ahí están los samurais, preparando sus planes de defensa contra el tiempo, lidiando con campesinos que con muy buena lógica se preguntan para qué demonios alimentan a una panda de inútiles en vez de entregarse de una vez a los bandidos (puro espíritu Los Magníficos, que a cambio de liquidar a los extorsionadores te extorsionan de vuelta lo suyo)... hasta que de pronto la amenaza se hace presente y real... los bandidos aparecen... y entonces los siete deberán lidiar con decenas...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Akira Kurosawa debe ser el cineasta japonés más conocido en Occidente. Algo no demasiado difícil de conseguir cuando se es el cineasta japonés más occidentalizado de todos. No en balde, Akira Kurosawa hizo la bravata de adaptar nada menos que a William Shakespeare dentro del cine histórico japonés (¡y se salió con la suya, para colmo!). Ahí tienen esa versión bastarda del "Rey Lear" que es "Ran", por ejemplo. Akira Kurosawa afrontó el dilema propio de muchas culturas originariamente no occidentales (incluso acá en Chile), de ser ultrazelotas renegando de todo lo que huela a europeo, o aceptar con los brazos abiertos la herencia occidental, o buscar un camino intermedio que combine las raíces europeooccidentales con la herencia indígena nativa. Kurosawa es uno de los cineastas que eligió ese camino intermedio, con muy buenos resultados. "Los siete samurais" es una de las pelis más influyentes de la Historia (aparte de su remake, el Western hollywoodense "Los siete magníficos", influyó en gentes desde Francis Ford Coppola hasta George Lucas), en parte porque si bien está ambientada en el Japón clásico y sus personajes son de mentalidad también japonesa, la aproximación cinematográfica al asunto es absolutamente occidental (que no vas a encontrar a nadie haciendo el ritual del té ni recitando haikús acá). En esa época, recordemos, el cine clásico hollywoodense estaba en crisis debido a la televisión, al cambio social producto de la nueva juventud rebelde ("Rebelde sin causa" es del año siguiente, de 1955), y en el frente interno al agotamiento de los mecanismos narrativos que habían estado en vigencia desde el inicio del sonoro y la entrada en vigor del Código Hays de censura a inicios de los '30s. Como sea, "Los siete samurais" fue la peli con la que Akira Kurosawa descargó el bombazo en Occidente, siguiendo desde entonces unos treintayalgos años de carrera cinematográfica para el insigne japonés. Que no es poco.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partiré por las malas noticias, para que después no digan que soy hipercrítico o me las doy sacrificando vacas sagradas. Esta peli es demasiado larga. Como buen cineasta "soy artista", Akira Kurosawa incurre en el feo vicio de que "todo lo que ruedo está bien y tiene un sentido para la historia, porque así soy yo de genial y ustedes, pobres borregos, aguántenme", vicio que no le abandonó en toda su cinematografía posterior (a ratos "Kagemusha" y "Ran" se ponen más que un tanto laterillas, y de la ladrillaza "Rapsodia en Agosto" ya no hablemos). Cortándole media hora de metraje, hubiéramos quedado mucho más aviados. La peli tarda en partir lo suyo, mientras se están coleccionando los samurais, y para cuando llegan a la aldea por fin, ya han pasado como 40-45 minutos de metraje. Después tenemos un buen rato más de idas y venidas en tanto la aldea y los samurais se preparan para la batalla. Pero después... Madre mía, lo que viene después. La batalla entre los samurais y los bandidos redimen cualquier pecado cometido en la mesa de edición (bueno, los pecados de cortar y pegar metraje, que con las otros pecados que se pueden hacer en una mesa, de edición o no de edición, yo no me meto). Salvando el despliegue de CGIs y el gore inherente al relajamiento de la censura, la verdad es que este combate final no tiene nada que envidiarle a la batalla del Abismo de Helm en "Las dos torres", en lo que a pulso narrativo y tensión fílmica se refieren. Incluso el hecho de que estemos en paisajes plenamente naturalistas (¡eso podría haber sido rodado en el campo chileno!), le añaden un plus adicional, porque la batalla en definitiva se ve mucho más realista y sucia, que si se tratara de los decorados estilizados que son la marca de fábrica del Hollywood de toda la vida. Servidor quien reseña esto, que estaba mirando el reloj cada cierto rato al comienzo, en la última hora (que es más o menos lo que cubre la batalla) se olvidó del dichoso artefacto de marras, y se dedicó a gozar viendo caer bandidos como malos de la cabeza (y bueno, algún que otro samurai también, que eso del "escudo de fuerza guionística que protege al protagonista", conocido también como "efecto stormtrooper" por la fanaticada, acá no corre). Y con un final que encaja bien con el resto, aunque sea su tantín deprimente, y quizás un tanto poco realista (o quizás más japonés, porque uno puede preguntarse legítimamente cómo la aldea no terminaría por cambiar de amos, en su empresa de contratar renegados para masacrar renegados rivales, como sí ocurre por ejemplo en la muy británica "El último valle", que presenta varias similtudes argumentales con "Los siete samurais").

-- Las actuaciones acá están de lo mejor. Bueno, no sé ustedes, pero servidor se lía un poco tratando de reconocer rasgos faciales distintivos entre tanto ojo rasgado, y eso como que no ayuda mucho a evaluar o gozar de los talentos actorales desplegados por los chicos ante cámaras, pero aún así cada uno está más que bien ajustadito a sus roles. Y era que no, que Kurosawa era conocido y temido por su perfeccionismo (bueno, no tanto como Stanley Kubrick, pero es que al lado de Kubrick cualquiera es un blandengue). Cada uno de los siete samurais está perfectamente caracterizado y configurado, a veces con muy pocos rasgos. El ingenio del guión está muy bien expresado cuando se nos muestra a un samurai más cercano a la tierra tratando de apoderarse de un rifle y todas sus peripecias para conseguirlo, que bordan lo cómico, mientras que cuando el samurai más reflexivo y experimentado hace lo mismo, se nos hace una larga elipsis que deja sumido sus métodos en el más profundo de los misterios: el resultado final es el mismo (cada uno se hace de un fusil, joer), pero ese simple giro narrativo hace que miremos a un samurai con simpatía y cierta condescendencia, y al otro con un profundo y ceremonial respeto, cuando en esencia, bien mirado, ambos hicieron más o menos la misma proeza.

-- Secuencias notables. Las dos secuencias en que deben apoderarse de los rifles. Las secuencias del samurai más joven con una campesina a la que estratégicamente le han cortado el pelo para que parezca muchacho y los samurais no se la agarren (como si el cine japonés, incluyendo el anime o el manga, le tuviera asco a la ambigüedad sexual, ehm...). La recepción en la aldea. El duelo inicial en que aparece el swordmaster más master de todos.

IDEAL PARA: Ver una clásica peli de acción "japanese style".

domingo, 6 de febrero de 2011

"1492: La conquista del paraíso" (1992).


-- "1492: Conquest of Paradise". Francia / España. Año 1992.
-- Dirección: Ridley Scott.
-- Actuación: Gérard Depardieu, Armand Assante, Sigourney Weaver, Loren Dean, Ángela Molina, Fernando Rey, Michael Wincott, Tchéky Karyo, Kevin Dunn, Frank Langella, Mark Margolis, Kario Salem, Billy L. Sullivan, John Heffernan, Arnold Vosloo.
-- Guión: Rose Bosch.
-- Banda Sonora: Vangelis.

-- "1492: La conquista del paraíso" en IMDb.
-- "1492: La conquista del paraíso" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hasta dónde hemos llegado simplemente por tener un pretexto para comer naranjas sentado frente al mar: el pobre Cristóbal Colón debe rebuscárselas y mostrarle a su hijo que en realidad está pelando el dichoso fruto para mostrarle que la Tierra es redonda, que se fije en un barco en alta mar, etcétera. Después de esta aburrida escena didáctica, volvemos nuestra vista hasta el Monasterio de la Rábida, en donde rábido está Colón esperando que los mastuerzos ésos que se hacen llamar Reyes Católicos, se dignen de recibirlo... ¡A él! ¡¡¡A CRISTÓBAL COLÓN!!! Las cosas no son fáciles porque los sesudos eruditos españoles dicen que, señor Colón, resulta que nuestros más avezados geógrafos y astrónomos y toda la ciencia de nuestra época dicen que ud. está equivocado y que con la tecnología actual no se puede llegar al Asia desde Europa navegando hacia el oeste (la peli los pone como "los maloh" que se oponen a Colón que es "el buenoh" porque tiene ¡¡¡UN SUEÑO!!!, pero en la realidad tenían razón: si no hubiera estado América de por medio, el viaje de Colón hubiera ido a parar al grueso listado de desapariciones en alta mar). Pero con mano mora por aquí y por allá (lo de "mano mora" dicho con precaución, no en balde estamos en la época de la caída de Granada y de las pintorescas quemas de brujas ejecutadas con garrote vil, como la peli se ha encargado gráficamente de recordarnos), Colón consigue congraciarse con la Reina Isabel (rozagante cuarentona en ese tiempo, una anciana acabada para los estándares del XV), y logra un ventajoso trato que, ingenuidad la de maese Colón, los ezpañoleh no tienen intención alguna de cumplir. El caso es que Colón se embarca entonces en las consabidas tres carabelas en el consabido Puerto de Palos y emprende el consabido viaje de tres meses en donde descubrirá la consabida y jodida América. ¿Y ahí termina todo? ¿En que nuestro underdog ha llegado a la cima cual Rocky Balboa de la Era de los Descubrimientos y ha expandido el conocimiento mundial y la Verdadera Fe? ¡¡¡JUAS-JUAS-JUÁS!!! No, porque ahora viene lo bueno, y es que por algo Colón trabaja para España... ¡Envidias, celos, resquemores, mangoneo, ninguneo, puñaladas traperas por la espalda! ¡Todo lo que ha ayudado a erigir y hacer grande a la nación de España! Pero... pero... ¡es una locura! ¡Nadie amenaza así a un descubridor...! ¿Locura...? ¡¡¡ESTO... ES... EZPAÑAH!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En el Año de Nuestro Señor Jesucristo de 1992, el mundo se aprestaba a celebrar o conmemorar (a según se estuviera en el lado europeo o amerindio del Atlántico) los 500 años del Descubr... er... de la llegada de los españoles al Nuevo Mundo, que nuevo un huevo porque estaba ahí desde el apachurrarse de los tiempos en adelante. Se organizó la Expo Sevilla (¡y Chile contribuyó aportando un áisber de hielo antártico legítimo, rechace imitaciones!), llevaron los Juegos Olímpicos a Barcelona, y el Festival de Viña del Mar otorgó de manera excepcional como trofeo la "Gaviota de los Dos Mundos". Y el cine, que cómo podría ocurrírsenos jamás que podría plegarse a alguna moda, por una vez excepcional cedió a la vil tentación y se embarcó en dos proyectos distintos: "1492: La conquista del paraíso" que ahora nos ocupa, y "Cristóbal Colón: El descubrimiento", que acá en Cine 9009 no hemos podido ver pero muy buena no debe ser si para Fernando el Católico no pudieron dar con ningún actor más ajustado que Tom Selleck. En fin, la idea partió impulsada por su guionista Rose Bosch y algunos capitalistas franceses (¿capitalistas...? ¿franceses...? ¿es que el mundo se ha vuelto loco...?) que después de tratar de entenderse con Francis Ford Coppola (¿?), Roland Joffé (¡!) y Oliver Stone (¡¡!!), acabaron encontrando interés en Ridley Scott (bueno, aunque uno no asociaría a Oliver Stone con el cine histórico prima facie, el concepto de peli épica con "rise and fall" lo abordaría años después en "Alexander"). Ridley Scott hacía años que venía deseoso de rodar una peli sobre Colón con Gerard Depardieu de prota, porque nada mejor que un actor francés para interpretar a un italiano al servicio de la Corona de España (bueno, lo narizón para el personaje lo tiene), y estaba un tanto necesitado de un éxito que lo volviera a la cima en la que estaba con "Alien" y "Blade Runner", ya que cosas como "Leyenda" o "Lluvia negra" habían funcionado mahometano, y era hora de pasarse al cristianismo de nuevo. Cuando le fueron a preguntar a Depardieu, éste saltó de alegría (un epic dirigido por un tío como Ridley Scott y eres el prota, ¿qué ibas a decir tú?). La peli se armó un poco entre gallos y medianoche, un tanto al margen de los canales de distribución tradicionales de Hollywood, lo que incidió quizás en su tono un tanto alejado de la ramplonería hollywoodense, más sofisticado, en definitiva más europeo... y también en que se pegara un batacazo padre en la taquilla. De hecho, la humillación suprema para esta peli es que, caso único en la Historia del Cine, el soundtrack recaudó más dinero que la peli misma (por muy Vangelis que sea el compositor, sigue siendo una humillación suprema, ¿o se imaginan lo humillado que estaría James Cameron si el soundtrack de James Horner para "Titanic" hubiera recaudado más que la peli...?).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Aunque tiene sus falencias, y algunas bastante gruesas, a casi veinte años de su estreno "1492: La conquista del paraíso" es claramente una peli subvalorada. Aunque la peli describe uno de los más importantes cruceros de placer en la Historia de la Humanidad, en realidad trata de ser una peli de tesis, y se esfuerza en ello. El resultado final es algo dudoso porque en definitiva la cosa no pasa del clásico "genio iluminado lleno de espíritu en lucha contra un medio ramplón que no lo entiende", aunque con un sorprendente giro final (no es un spoiler, leñe, que ustedes han leído libros de Historia, ¿no?): resulta que no es el héroe quien le enseña a la sociedad un poco de respeto por el Ubermensch superior que le ha marcado el camino, sino que los mediocres terminan ganando. A Colón le terminan dando el consabido reconocimiento de boquilla tipo "galvano por años de servicio", palmaditas en la espalda después de que algún Bobadilla o algún noble del tres al cuarto le ha hecho la putada, y lárgate de aquí porque todo esto nuevo que nos has dado, bueno, no es para tí, deja que nosotros lo administremos que nosotros sí sabemos. No importa cuánto personaje noble medio acomodaticio y medio redimido nos pongan para decir eso de que "a nosotros nos recordarán por él", el resultado final sigue siendo deprimentemente el mismo. Seguro que en Hollywood no pasaba un final tan, ehm, realista. En ese sentido, la peli es impecable. Pero comienza a desgranarse en los detalles que hacen ver las costuras e impiden el acabado y remate de la idea. La escena inicial en el mar trata de explicar didácticamente la prueba de que la Tierra es redonda, pero justamente por lo didáctico resulta aburrida. El retrato que el guión hace de los españoles no deja de ser un tanto burdo, con harto auto de fe y quema de herejes y todo eso, que para eso son españoles, y es cierto que no eran la puntilla de la civilización en su tiempo, pero es que oigan, ya no eran tampoco la banda de cavernícolas armados de garrotes que habían emplastado a los más civilizados musulmanes en Covadonga, ¿eh? Después, cuando aparecen los indios, caemos otra vez en el lugar común de que los nativos son buenos, la civilización viene a mancillar la pureza inmaculada del origen, etcétera (no habían visto "Apocalypto", parece), y el discurso se vuelve algo confuso aquí (pero Colón, ¿qué coño defiende aquí? ¿propagar la civilización o defender la pureza inicial de la misma? ¿o no es un iluminado sino un pobre loco que quiere la civilización pero no los males de la civilización...? ¿y si ése es el caso, por qué leches entonces es el héroe del cuento, ah?). Y mi detalle de realización favorito es cuando, entre diálogo y diálogo sueltan alguna frasecilla cotidiana en español (pero es que, leñe, todos los personajes hablan en inglés y nosotros suponemos por convención del género que es español y todos se entienden en español, ¿a santo de qué cambian entonces el inglés por el español aquí y allá?). En fin, la peli defiende su tesis valientemente, y se gana el aprobado, pero queda el aroma de que con un guión algo más ajustado no habríamos tenido simplemente una buena peli de tesis, sino una obra maestra en forma. En fin.

-- Ridley Scott. Este director injustamente denostado por todos los que tratan de dárselas de sabidillos en el cine, nos legó con "1492: La conquista del paraíso" la última peli de lo que podríamos llamar su "edad de oro". Recordemos que había principiado con "Los duelistas" para consagrarse con "Alien" y "Blade Runner". Después habría que esperar hasta otro epic histórico, "Gladiador", para que resucitara y tomara su segundo aire (su "edad de plata", podríamos decir). A primera vista, contratar a un director cuyos mayores éxitos estaban en el campo de la ciencia ficción para realizar una peli histórica podía parecer un desacierto, pero el resultado fue francamente bueno. Scott tuvo la inteligencia de explotar el tema del arribo de los brutos europeos casi como si fuera el encuentro de la Humanidad con una raza alienígena. Mientras otras pelis son más prosaicas en el tema (tipo capitán de nave espacial en peli de los '50s: "¡Oh, sí, la atmósfera es respirable! Vamos, muchachos, por Dios y América...!"), Ridley Scott se lo faena bien: nos ha mostrado con detalle la vida en Europa, la civilización, la ciudad, los autos de fe, etcétera, y a continuación, después del viaje como metáfora de la purificación (¿o de la falta de la misma?), viene la naturaleza agreste y salvaje, ese nuevo mundo que está más allá de la mentalidad de todo lo conocido por los rudos marinos que han llegado hasta ahí. "La conquista del paraíso" no es sólo un título, sino que describe a la perfección lo que Scott trata de hacer, y consigue de lleno con esta peli. No será una peli maravillosa como peli de tesis, pero sí que es maravillosa en el otro sentido, de que te compenetres con el sentido de la maravilla de los protas asombrados frente a toda una cultura que es para ellos como si nosotros de pronto acabáramos caminando sobre otro planeta (y peor, porque nosotros tenemos todas esas series de TV que nos muestran como serían, mientras que ellos...). Después viene el intento por convertir el paraíso en una ciudad, y Scott nos mete de lleno en todo el optimismo de Colón, así como en el progresivo desmoronamiento de su sueño. Ridley Scott no nos ahorra brutalidades al respecto, incluyendo descripciones muy gráficas de una ejecución por garrote vil, y algunas mutilaciones por aquí y por allá, sin limitarse por pudor ni excederse más allá de lo preciso, y consigue así una peli histórica terriblemente violenta, pero al mismo tiempo ajustada a lo que en verdad debieron ser esos tiempos menos civilizados. De esta manera le saca el máximo partido al guión y a la historia, consiguiendo escenas que por su plasticidad, por su congruencia entre imagen y banda sonora, por su fotografía, son cine en estado puro. Quizás en donde Scott falle un tanto es en la dirección de actores: todos actúan bien, pero con un elenco como el que se gasta (Gerard Depardieu como Colón, Sigourney Weaver como la Reina Isabel, Armand Assante como el noble acomódome, y con Fernando Rey y Frank Langella de secundarios de lujo), hubiera sido deseable roles que fueran más allá de lo cumplidor. Quizás eso también le impida remontar más a la peli: cuando ésta se vuelve desde la naturaleza y la ciudad a los seres humanos que la habitan, la cosa baja un poco de nivel. Sigue estando bien, pero después de toda la maravilla que nos han mostrado, "bien" simplemente no es suficiente.

-- Vangelis. Hemos hablado precedentemente de cómo la banda sonora se comió a la peli, hasta el punto que muchos deben conocerla más por el popular tema "Conquest of Paradise" que por la peli misma. Y siendo justos, "1492: Conquest of Paradise" es uno de los mejores trabajos de Vangelis en toda su carrera. Este ya había trabajado con Ridley Scott mano a mano en el soundtrack de "Blade Runner" (uno fundamental para cualquiera que le guste la música del cine), y acá repite de manera superlativa. Vangelis consigue mezclar muy adecuadamente los elementos electrónicos con esa cosa pseudogregoriana para parir una de las bandas sonoras más adrenérgicas y potentes compuestas jamás. Buena parte de los créditos acerca del sentido de la maravilla de esta peli, se deben a los buenos oficios de Vangelis. Recordemos que en la época, las pelis épicas con banda sonora pseudogregoriana eran más bien una curiosidad, de manera que el trabajo de Vangelis resultó ser tremendamente rompedor, y aunque desde ese entonces se ha popularizado la idea (la culpa es de Howard Shore, el tipo que compuso el soundtrack de "El Señor de los Anillos"), la obra de Vangelis sigue siendo un hito y un clásico. Háganse un favor a ustedes mismos, y si les gusta la música en el cine, o la música en general, y no han escuchado este disco, háganse con él, que es un inevitable en cualquier discoteca bien provista.

IDEAL PARA: Ver una peli ciertamente irregular, pero con un poderoso empaque y sentido de la épica.

sábado, 5 de febrero de 2011

"Las aventuras de Robin Hood" (1938).


-- "The Adventures of Robin Hood". Estados Unidos. Año 1938.
-- Dirección: William Keighley y Michael Curtiz.
-- Actuación: Errol Flynn, Olivia de Havilland, Basil Rathbone, Claude Rains, Patric Knowles, Eugene Pallette, Alan Hale, Melville Cooper, Ian Hunter, Una O'Connor, Herbert Mundin, Montagu Love, Leonard Willey, Robert Noble, Kenneth Hunter.
-- Guión: Norman Reilly Raine y Seton I. Miller, con contribuciones sobre el tratamiento sin acreditar de Rowland Leigh.
-- Banda Sonora: Erich Wolfgang Korngold.

-- "Las aventuras de Robin Hood" en IMDb.
-- "Las aventuras de Robin Hood" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El buenoide y gentil Ricardo Corazón de León, Rey de Inglaterra, se ha ido a la Cruzada, a aporrear infieles y meterles jarabe de palo, y en su ausencia, el sinuoso y melifluo Juan Sin Tierra, su perverso hermano, se ha apoderado del trono de Inglaterra y recurre a su deporte favorito: subir impuestos. ¡Ahora, Inglaterra se ha transformado en el coto de caza de los recaudadores del Rey! ¡Toda esperanza está perdida! ¿Toda? ¡¡¡NO!!! Porque un buen tipo llamado Robin de Loxley decide plantarle cara al Regente, con dos de los bien puestos, y levanta su estandarte de rebelión. El Sheriff de Nothingham, bien aceitado por Juan Sin Tierra, trata de perseguir a Robin, ahora llamado Robin Hood, pero como los penosos enemigos de Xena la Princesa Guerrera, sólo consigue ponerse en ridículo una y otra vez frente a la machidad de... ¡¡¡ROBIN!!! (Errol Flynn en sus mejores años, por más señas). Y ahí no acaba. Porque el malvado Sheriff no sólo es tonto de capirote, sino que además es un tartamudo magna cum laude en el arte de dirigirse a las señoritas, en particular a una tal Lady Marian. Y a Lady Marian, pues qué decir, ella es donosita y compuesta y es de la alta y no le gustan los tipos con modales zafios, pero como todas las de su clase y condición, una fiera salvaje que desea ser envilecida por un rufián yace dormida en su interior, y apenas aparece ese chico malo, encarnado en las varoniles y apretadas mallas verdes de Robin Hood, pues que cae redondita, y ahí sí que le dan ganas de eso de quedarse tendida mirando al techo y pensando en Inglaterra. Ayuda, claro, que Robin Hood será un rufián de los bosques, pero es que es muy pulcro y educadito al final, si es que tienen que ser malos, pero no tan malos que dejen de ser finolis. La guerra entre Robin Hood y sus alegres compinches por un lado, y el Regente nombrado a autodedo y el Sheriff de Nothingham por el otro, está entablada, y para ambos bandos en Inglaterra no hay espacio suficiente...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Curiosamente, y contra la creencia popular, el mito o leyenda o cuento folklórico de Robin Hood, si bien data de la Edad Media, nunca es que fuera enormemente popular, por lo menos en esos años. Fue el inefable Walter Scott, el tipo que tomó la Edad Media en sus novelas y la convirtió en leyenda, quien a la hora de escribir "Ivanhoe" decidió que Robin Hood iba a ser una especie de secundario de lujo. Sí. Aunque no lo crean, en la novela Robin Hood es apenas el patiño de Ivanhoe. Bueno, por algo los grandes germanos de Dschinghis Khan le dedicaron un temita a Ivanhoe y no a Robin Hood... pero estoy divagando. Volvamos al hilo. Walter Scott hizo que Robin Hood volviera al ruedo como un gran héroe, y desde entonces así ha quedado. Es natural que el cine se fijara en Robin Hood incluso desde los tiempos del cine mudo (y después los desinformados de toda la vida hablan de que "el cine de Hollywood hoy en día ha decaído porque roba ideas de otras partes"...), pero fue "Las aventuras de Robin Hood" que ahora nos ocupa, el que se llevó el palo al agua. Y transformó, de paso, a Robin Hood en el personaje mítico que incluso hasta el día de hoy sigue teniendo carta de presencia en la cultura popular (tres cuartos de siglo todavía Ridley Scott rodará SU "Robin Hood"). Hoy en día cuesta ver lo revolucionaria que fue esta peli en su tiempo. Los estudios Warner, hasta la fecha, se dedicaban a rodar pelis de gángsters, con fuerte contenido social, y con esto se mandaron una gran salida de libreto (bueno, no tanto, si al final cuando quisieron hacer un epic medieval, se fijaron en un héroe de gran contenido social). Por su parte, Errol Flynn era el no va más de action hero, y aunque su estilo de pelis luzca añejo hoy en día, aún tiene méritos para mantenerse en el Top Ten de grandes actores del cine de acción de todos los tiempos. Nada mal para una peli que afrontó algunos variopintos contratiempos en la producción (que rodamos la peli o no la rodamos y la dejamos al final tres o cuatro años en el cajón por mientritas, que el director original filmaba las escenas de acción como mi abuela la paralítica del tejido, y mejor contratamos a Michael Curtiz, que Michael Curtiz y Errol Flynn se llevan como la Tierra y el asteroide de "Armagedón" respectivamente, que rodamos la Inglaterra medieval en California pero plantamos árboles ingleses para que sea bien english la cosa... lo típico en el cine de Jolivú). Bueno, Michael Curtiz tenía mimbres para eso. Después de todo, es bien sabido que años después se mandaría improvisada tras improvisada y rodaría sin un libreto terminado y sin tener ni la más pajolera idea de cuál iba a ser el final, y con un baile de actores de órdago... "Casablanca".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Errol Flynn. Se diga lo que se diga, y como comentábamos, Errol Flynn es la quintaesencia del héroe de acción clásico, de la era preexplosivos, de los años a.S. (antes de Schwarzennegger). Flynn combinaba a partes iguales un carisma avasallador, con una técnica impecable para las escenas de combate con pértigas o con espada, y esas cosas se transmiten en la pantalla. Su protagónico en "Las aventuras de Robin Hood" es probablemente su rol más recordado, pero también está ahí para "Capitán Blood", "La carga de la brigada ligera", "Mi reino por un amor", "Murieron con las botas puestas" y una tonelada de otros filmes. Su efigie vestido con esas ridículas calzas verdes que le aprietan por todas partes, es icónica hasta el día de hoy, y ha sido imitada hasta la saciedad, desde el "Robin Hood" de los Estudios Disney (en que, asertivamente, el prota era un zorro) hasta la inmisericorde parodia que rodara Mel Brooks ("Las locas aventuras de Robin Hood"). De hecho, "Las locas aventuras de Robin Hood" fue lanzada un poco para burlarse de la reciente "El príncipe de los ladrones" de Kevin Costner, pero muchos detalles y guiños del argumento, incluyendo la presentación de Cary Elwes como Robin Hood, remiten directamente al Errol Flynn de esta peli.

-- Errol Flynn levantará la peli, de acuerdo, pero es de justicia reconocer que está más que bien acompañado. Lady Marian es interpretado, y no podía ser de otro modo considerando que Flynn y ella fueron pareja fílmica en numerosos clásicos de ese tiempo, por la inigualable Olivia de Havilland, que aquí luce bellísima (para los no enterados, y es para mandarlos a quemar si no lo saben, al año siguiente Olivia de Havilland le dio réplica como Melanie Hamilton nada menos que a Vivian Leigh como coprota de la inmortal "Lo que el viento se llevó"). El reptiliano Juan Sin Tierra es interpretado de una manera un tanto meliflua por el gran Claude Rains, que fue grande actuando en "El hombre invisible", en "Caballero sin espada" y en "Casablanca" en otras, y que aquí le da vida con su enorme talento a un monarca despreciable desde la piel hasta la médula de los huesos. Y el Sheriff de Nothingham es estupendamente bien servido por Basil Rathbone, uno de los más característicos Sherlock Holmes de la pantalla grande, además de villano en numerosas pelis de la época, y que aquí hace a un personaje originalmente hasta simpático en su caracterización (en particular cuando queda en ridículo una y otra vez frente al engreído Robin Hood), para luego irse volviendo más y más despreciable, y rematar con nosotros volcados contra él y deseándole una cruel y merecida muerte, cuando por fin cruza espadas con Robin Hood al final de la peli (vamos, no me digan que esto es un spoiler, ya sabían que eso pasaba, si esto es una peli de espadachines, ¿no?). O sea, a pesar de que la peli es un vehículo para Errol Flynn (y pensar que querían en el protagónico ¡al gángster James Cagney!), la esforzada labor de los otros tres dentro del cuarteto protagónico le ayuda sobremanera. Como la peli gira en torno a estos cuatro, no nos referiremos al resto de los actores, aunque debemos señalar que están muy cumplidores cada uno en lo suyo.

-- Debemos decir que la peli va de menos a más, y sabe hacerlo bien. Al inicio es lenta e inaguantable, debido a su carácter episódico, y a que las pelis en los '30s eran mucho más lentas que hoy en día. Pero luego, a medida que transcurren los hechos, las cosas se tornan más y más interesantes cada vez. Qué importa si al final sabemos que los buenos le ajustarán cuenta a los villanos, y que sepamos cómo va a ser, lo importante es que los dos directores se las arreglan bien para llevar el ritmo de la peli. El duelo final entre Errol Flynn y Basil Rathbone es seguramente el más electrizante que el cine de Hollywood produjo durante años, hasta terminar sobrepasado por el que a mi gusto es el número 1 de todos los tiempos, que es el de "Scaramouche". Nada mal para una peli hecha un poco así y un poco asá, como decíamos, y que con justicia se tiene ganado su estatus de clásico.

IDEAL PARA: Todo el que ame el cine de espadachines, e indispensable para el cine de aventuras en general.

viernes, 4 de febrero de 2011

"Salomé" (1953).


-- "Salome". Estados Unidos. Año 1953.
-- Dirección: William Dieterle.
-- Actuación: Rita Hayworth, Stewart Granger, Charles Laughton, Judith Anderson, Cedric Hardwicke, Alan Badel, Basil Sydney, Maurice Schwartz, Arnold Moss.
-- Guión: Harry Kleiner, basado en una historia suya y de Jesse Lasky Jr.
-- Banda Sonora: George Duning.

-- "Salomé" en IMDb.
-- "Salomé" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Palestina. Como de costumbre en los últimos 4000 años, el cotarro está revuelto, y la gente se la tiene jurada a Herodes, un rey malo como el natre con cochayuyo. La esposa de Herodes, que en un alarde de creatividad (¿de la Biblia, de Flavio Josefo? Porque los guionistas se lo tomaron de las crónicas antiguas) se llama Herodías, decide que ése no es ambiente para su retoñina, y la envía a estudiar a Roma (se ve que el guionista se había leído la historia de Ben-Hur). Allá en Roma se enamora del apuesto esto-o-aquello (estando encumbrao a la calidad de esto-o-aquello, cualquiera es apuesto), pero al Emperador, maldita la gracia que le hace ver que el esto-o-aquello se case con una bárbara, por muy princesa que sea, y por muy de buen ver que esté, así es que remite con cargo de ida sin retorno a Salomé de regreso a Palestina. Como buena princesita en zapatitos de cristal, ella está súper-hiper-contrariada-desafectada, porque verán, su galancete prefirió quedarse en Roma a quedarse con ella, así es que los hombres se han terminado para ella. Especialmente los romanos. Pero, bueno, a bordo va un soldadete too galán, que sabe como tratar a las mujeres (nada de tonteras románticas, sino aplicar tácticas de estratega militar para alinear tropas, y a hacer entrar en cintura a la tal Salomé). Y listo, ya están los dos pintaos para la página social, sección matrimonios. Pero antes vienen las inevitables pruebas, que desembocarán en el celebrado bailecito de Salomé, porque verán, una peli de Salomé no es una peli de Salomé si no aparece Salomé cimbreando las caderas, que si quisiéramos ver una chica con seso esperaríamos al biopic de Madame Curie o de Valentina Tereshkova, gracias. El churro empieza a cocinarse gracias a los oficios de un pirao que se las da que es la Palabra de Dios, que se hace llamar Juan el Bautista, con pelos como si le hubieran pasado la corriente eléctrica, y que por vueltas y revueltas de esto o aquello, acaba convenientemente arrestado. Y como Salomé es la buena del cuento, pues no bailará para que le corten la cabeza como rezan las Santas Escrituras, sino ¡para salvarlo! Están majaretas, estos hollywoodenses.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Viene y va por épocas. En los '20s y '30s hubo cierto interés por las pelis de romanos, pero en los '40s, como que la moda decrecía. Pero con la llegada de la televisión, el cine tuvo que poner su más hercúleo esfuerzo en sobrevivir ("hercúleo", escribí, ¿eh? ¿notan la referencia mitológica grecorromana en el comentario de una peli de romanos. Si es que soy muy listo). Y con esto, el epic como Nuestro Señor manda resucitó de dentre los muertos. Incluyendo las inefables pelis de romanos. Y como Estados Unidos estaba viviendo en aquellos años una ola conservadora, por eso de que we are one nation under one God, a diferencia de esos comunistachos ateos y enemigos de la democracia, pues bien, Cristo se puso de moda en el cine otra vez. En el mismo año que se estrenó la taquillera "El manto sagrado", este otro epic más discreto llegó a las pantallas. Tan discreto, que no parece un epic en absoluto. Y que acabó condenada en el baúl de los recuerdos. ¿Quién diablos ve estas pelis hoy en día? Bueno... alguien con debilidad por las pelis de romanos, por las buenas o malas pelis de romanos. Como vuestro seguro servidor el General Gato, por ejemplo. Es que no tengo perdón de Bastet. O acaso sí, si total de egipcios a romanos...

¿POR QUÉ VERLA?

-- No nos engañemos. Esta peli se basa en un personaje bíblico cuyo único gran aporte a la Historia del Feminismo en la Historia Universal es ofrecerse como perra en celo en un estriptís (la llaman "danza de los siete velos", pero ese es el nombre cursi y fifí de lo que acá en Occidente se llama "el caño sin caño"), para que le cercenen la cabeza a un pobre hombre que se escandaliza con las depravaciones sexuales de su madre, con perfecto espíritu de mantis religiosa que ni la Catherine Tramell de "Bajos instintos", oigan. Y como el texto bíblico no tiene mucho, casi toda la peli es invención (¿casi, dije? ¡Toda! ¡Miren que bailar para SALVAR a Juan Bautista! ¡Y los frikis neocon de la Biblia no se ofendieron!). El reclamo publicitario entonces no es una gran peli de aventuras ni un epic bíblico de proporciones, sino ver a la buenorra de la Rita Hayworth chorreando estrógenos con las caderas. Más tira un par..., dicen. Bueno, en los 2000s se vendió "Tomb Raider" poniendo a Angelina Jolie en trajelátex fetishsadomaso, y "Diabólica tentación" como la peli en que Megan Fox se empelota (bueno, no en la peli, pero sí en las fotos paparazzi que le arrearon, hehehé). Las cosas no cambian mucho con el tiempo. Bueno, salvo que lo escandaloso que pudiera resultar el bailecito que se manda la Rita Hayworth para su época (ignoro reacciones al respecto), hoy en día se ve como coreografía de jardín infantil. Al menos, debemos decir que Rita Hayworth, bellísima a radiar en pelis como "Gilda" o "La dama de Shanghai", cumple bien en ese apartado (y además de ser una belleza, sabe actuar, algo que acá luce incluso en un rol tan deslavado como el de la Salomé de este guión). De hecho, no me extrañaría que la hubieran contratado no por talento actoral, sino para repetir el exitazo de la escenita ésa semierótica en que se saca el guante bailando en "Gilda", que dejó locos y tontos a todos nuestros abuelitos en los cines de 1946. Por supuesto que la peli sigue la astuta receta de muchos productores y directores de Hollywood (el Cecil B. DeMille de "Cleopatra" y "Los diez mandamientos" el primero), de mezclar reclamos de sensualidad y erotismo con una trama puritana que le permitiera contentar a todos los públicos, el que anda buscando emociones picantes con el que quiere ñoñarderías como que las pelis tengan mensaje moralizante (y procristiano de ser preferible), porque la chica aparte de dejarse el cuerpo en la pista de baile, tiene una moral como la democracia y el american way of life mandan, así es que nadie puede sentirse ofendido ni mucho menos porque de repente se descarríe un poquito cayendo en la levísima indulgencia de mandarse un bailecito algo pasadito para la punta, además de ser por una buena causa (ya lo dijimos, para salvar al Bautista...).

-- ¿Y el resto del metraje que no está ocupado por los minutos de bailecito de Salomé? Bueno, qué decir... comsí-comsá. El guión es una idiotez de principio a fin, con cosas tan antinarrativas como poner de coprota masculino a un soldado que, bien mirado, no tiene casi ninguna escena de acción en toda la peli, o unos folletineos románticos al gusto pequeñoburgués de todos los tiempos, pero tampoco es que la peli aspire a ser más que un entretenimiento popular, así es que ponerse a exigir grandes alturas y cumbres borrascosas aquí está simplemente fuera de lugar. La puesta en escena, incluyendo la fotografía, con todo lo campy que eran las pelis de romanos de los '50s, cumple más o menos bien, aunque sea por lo gracioso de ver una pantalla con color sobresaturado. En cuanto a la baza de los actores, brillantes-brillantes no están, pero ver como Herodes al gran Charles Laughton tiene su qué, así como la breve escena en que aparece el insigne Cedric Hardwicke como el Emperador Tiberio (¡tres años después, este tipo fue el faraón papá de Ramsés en la mayestática "Los diez mandamientos" de Cecil B. DeMille, ahí es nada!). Stewart Granger hace lo que puede con su rol de galán, pero le huelga un poco porque donde verdaderamente se luce es en roles de acción (como su protagónico en "Las minas del rey Salomón", por no hablar de su electrizante duelo de espadas contra Miguel Ferrer en "Scaramouche"), y como aquí no hay demasiada acción que digamos, el pobre queda un poco nadando en la pileta sin agua, pero en fin. Y Judith Anderson compone a Herodías como una villana bastante estereotipada, pero que funciona sin molestar demasiado dentro del conjunto, así es que también está bien. Todas estas morcillas ayudan a levantar un producto que no pondríamos a bordo de una nave alienígena si ellos nos pidieran salvar las 100 más valiosas películas de la tradición cultural de la Humanidad, pero que se deja ver de manera distraída y sin excesivo fastidio. Y por último, siempre cabe la posibilidad de verla como una parodia involuntaria de las convenciones narrativas propias del cine de romanos de Hollywood, y funcionaría también de lo más bien.

IDEAL PARA: Fanáticos del cine de romanos de toda la vida.

jueves, 3 de febrero de 2011

"Jasón y los Argonautas" (1963).


-- "Jason and the Argonauts". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1963.
-- Dirección: Don Chaffey.
-- Actuación: Todd Armstrong, Nancy Kovack, Gary Raymond, Laurence Naismith, Niall MacGinnis, Michael Gwynn, Douglas Wilmer, Jack Gwillim, Honor Blackman, John Cairney, Patrick Troughton, Andrew Faulds, Nigel Green.
-- Guión: Jan Read y Beverley Cross, basados en el poema épico de Apolonio de Rodas.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.

-- "Jason y los Argonautas" en IMDb.
-- "Jason y los Argonautas" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Los dioses han decidido favorecer a Pelias para que se apodere del trono de Tesalia. Y como los dioses griegos no eran como el Unico Dios, que siempre es Justo y Omnisciente, pues bien, se mandaron c***zo padre porque el tal Pelias resultó ser un malagradecido, un porfiado hago-mis-propias-reglas, y lo más imperdonable de todo, un sacrílego, y de la SGAE no porque no se inventaba. De manera que donde dije "digo" digo "Diego", y vamos montándole otro contendor para que sea la solución contra el hombre que en un minuto fue "la solución", sic transit omnia gloria mundi. Claro que habrá que esperarse veinte añitos, porque verán, los dioses tienen su propio tiempo, y maldita la prisa que se dan para salvar a los hombres de la Perdición a los que ellos mismos los arrojan, como que el Unico Dios se esperó 4004 años antes de solucionar el majentuerto que él mismo había causado. En fin, ¿en qué estaba? Ah, sí, en Pelias defenestrado por los dioses y en tris de tener que habérselas con un pretendiente. Que, claro está, es el legítimo heredero al trono, porque los dioses, mañosos como ellos solos, se habían guardado ese reaseguro en caso de que el producto comprado en "Usurpador 'R' Us" saliera defectuoso (y de cómo el usurpador se hará legítimo en caso de que sea obediente a los dioses, eso se pasa en sordina, claro). Resulta que el mozalbete aparece a la vuelta de los años, en que suponemos Pelias habrá sido un tirano y un opresor de Tesalia (aunque no se muestra en la peli), y tiene un plan. En vez de ir a por Pelias a la bruta sitiando su capital, o por falta de recursos tratar de recurrir al clásico soborno-y-envenenamiento, se quiere embarcar en una cruzada contra los salvajes de la terra incognita aquí-habitan-monstruos, obtener un tesoro llamado el Vellocino de Oro, y cuando regrese con él, si es que regresa, gran plan ése, macho, a por el tirano. El tipo, ya lo habrán adivinado, es el tal Jasón, y su aventura por los mares a la caza del Vellocino de Oro será tan gloriosa, que quedará inscrito en verso para la posteridad, y así será conocida hasta el día de hoy... o de 1963, por lo menos. Claro que Jasón no fue tan épico como para obtener su propio Homero, así es que debió conformarse con Apolonio, pero ¡hey!, este macho tuvo suerte, porque lo que es Robert Langdon, para ése sólo alcanzó Dan Brown...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS

Algo hay de eterno y atemporal en los mitos griegos, los que fueron enseñados por siglos a los mozalbetes, hasta que la clásica educación humanística que incluía meterles con fórceps griego y latín a los cráneos de los teenagers fue reemplazada por la actual educación científica en que los estudiantes aprenden cosas útiles como por ejemplo el cálculo de la caída de los graves o el mecanismo químico de la fotosíntesis en vez del espíritu del ser humano o la conciencia filosófica de la unidad de la raza humana. E incluso después, a pesar de que periódicamente pareciera que los mitos griegos son tema muerto y sepultado en el cine, se las apañan para resucitar al tercer día, como lo prueban cosas como "Troya" o "Furia de titanes" (¡hey! dije que se la apañaban para resucitar, no que salieran de sus tumbas como efebos apolíneos en vez de zombies medio putrefactos, pero en fin...). Por supuesto hay varias razones para ello: los mitos griegos conforman un cuerpo más o menos (o menos que más en algunos casos) coherente de historias, conservamos bastante material de soporte gracias a los autores griegos y romanos que han sobrevivido, y además no son tan, cómo dijéramos, místicos que pudieran hacerle verdadera sombra al Unico Dios. Y es que estos dioses griegos eran unos cachas y puteros, muy simpáticos ellos para irse de francachela, pero no la clase de políticos responsables que fueran deseables para colocarlos a cargo del cotarro (y eran tan inoperantes, que entre Doce Olímpicos, una caterva de dioses campestres y marítimos, una horda de manes, y para colmo dos genios per capita, entre todos ellos no se la pudieron con un Unico Dios y un puñadito de comandos celestiales en plan serafines con espadas de fuego, miren qué debiluchos). Pero en tanto los pulentos dioses griegos y sus macarras semidioses humanos sigan teniendo el encanto de la imperfección humana, seguirán teniendo público, fanáticos e incondicionales. Y se rodarán pelis como ésta, como "Jasón y los Argonautas". Bueno, para eso último se necesita un requisito adicional, a saber, gente que ame el cine. Algo que en 1963 aún era posible, pero que es un commodity algo escaso por estos días. Quizás los necesitados de un Vellocino de Oro a estas alturas del partido seamos nosotros los cinéfilos de pro...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Ya sé que a veces me paso de sarcástico con las reseñas, hasta el punto de dar la idea de que la peli en jumento será de lo más ridícula y desincentivando su visionado, y aquí es donde tengo que usar el typex y desconcertar a la audiencia diciendo que donde dije digo digo Diego, y que sí, que véanla, que dénle una oportunidad, y después nadie me entiende. Bueno, ustedes sí, o no estarían leyendo Cine 9009. Pero al grano: esta peli sigue más o menos fresca como el primer día. Es lo que hoy en día llamaríamos "entretenimiento palomitero", y no pretende ser nada más que eso. Pero, ¡qué entretenimiento palomitero! La peli nos cuenta una embrollada historia sobre cómo el bueno debe ir y derrocar al villano en primer lugar, pero lo hace con un ritmo feroz, yendo directo al grano, y al poco rato tenemos a los protas embarcados en el Argonauta con rumbo a buscar el condenado Vellocino de Oro, que es lo que importa al final del día en una peli de aventuras. Y luego, cada aventura está resuelta con enorme eficacia: a pesar de que la peli presenta un carácter episódico ("¡en cada isla un nuevo peligro!" podría haber sido el tagline), fluye con enorme naturalidad de principio hasta casi el final, y sólo cuando arriban a destino y tienen que birlarse el Vellocino, disminuye un poco la intensidad, pero sólo un poco, no demasiado tampoco. O sea, al revés de muchas pelis de época, que deben ser vistas con algo de santa paciencia para que al fin entren en vereda (y cuando lo hacen, otro poco de santa paciencia para su desarrollo), el guión de ésta podría haber sido perfectamente rodado en la actualidad sin recortes de ningún tipo. Además, al revés de la violencia un tanto aséptica de hoy en día, que o bien es eliminada de la peli, o bien es recargada con tanto gore y sangre y miembros mutilados que al final ya no provoca nada, acá no se ahorran alguna que otra crueldad, tanto más impactante porque son en momentos decisivos. Entre las escenas, me quedo (no es gran spoiler porque está en los primeros cinco o diez minutos de peli) con la de Pelias ingresando a un templo y descubriendo a una doncella, y clavándole la espada a sangre fría (lo vemos a él, pero no a ella, y aún así la sentimos gritar), un acto de violencia impensable en una "para niños" de hoy en día.

-- Ray Harryhausen. No es exagerado decir de él que es el Giocondo de los efectos especiales en el cine, el más grande y el mejor, y aunque sus técnicas hoy en día están largamente sobrepasadas (aunque no siempre el CGI consigue mejores resultados que el stop-motion tradicional), sus creaciones conservan un encanto naif que los hacen imperecederos. Es lo que pasa cuando trabajas con amor, que aunque tu trabajo después quede old fashioned, siempre conservará la impronta especial que hace único a su artífice. Pero volvamos a Harryhausen, el hombre que modeló las criaturas de pelis como "El séptimo viaje de Simbad" (de la cual repitió el efecto de los esqueletos caminantes), "La isla misteriosa", "Un millón de años antes de Cristo" (y no, en esa peli modeló sólo a los dinosaurios, que Rachel Welch se modeló sola), "Simbad y el Ojo del Tigre" y la "Furia de titanes" original de 1981. Aunque acá las criaturas lucen un poco menos que en otras pelis, no por falta de calidad sino porque otros elementos de la peli hacen algo de sombra, la verdad es que su trabajo es magnífico como siempre. De ellas, probablemente me quede con el monstruoso Talos, que acojona padre incluso el día de hoy (y cuando no, le tomas cariño por ese andar robótico que tenían los antiguos stop-motion de plasticina), y cuando los héroes por fin consiguen acabarlo, esa escena es simplemente brillante.

-- A diferencia de muchas pelis hollywoodenses, ésta es bastante respetuosa con su material de origen, si no en la letra (y es que el guión presenta algunas importantes desviaciones con respecto a la obra original, como suele ser costumbre en Hollywood), al menos en el espíritu. Los griegos de esta peli se sienten como griegos, aventureros e intrépidos frente a los hombres o a los dioses, mientras que los dioses son presentados como verdaderos personajes con sus filias y sus fobias hacia tales o cuales personajes, en vez de como fuerzas más o menos impersonales y despreocupadas de los seres humanos (ya sabemos que los dioses griegos eran terriblemente metiches en los asuntos humanos). Palpamos también esa percepción griega de que el mundo es un lugar ancho y peligroso, en el cual sólo los más aguerridos conseguirán sobrevivir. Jasón, aunque respetuoso de los dioses y su poder, igual se da el lujo de tratarlos con cierta displiscencia (muy griega, por lo demás), rehusando recibir ayuda de ellos, después malgastando la que se le ha proporcionado, y por último batiéndoselas más o menos por sí mismo, de manera intrépida y audaz. Y esto, considerando que si bien en cierto modo es "el Elegido" (el verdadero heredero del trono de Tesalia), en ningún minuto la peli cede a la tentación de retratarlo en términos mesiánicos: es un Elegido porque los mitos son así, pero nunca es un superhombre más allá del bien y del mal. Su verdadero poder, y esto sí que es muy griego, no radica en estar tocado por los dioses, sino en su combinación de intrepidez, audacia y marrullería. Porque, además, a pesar de que lucha con espada cuando corresponde, el principal atributo de Jasón es probablemente la inteligencia, también valor altamente respetado entre los griegos. Digamos de paso para los no enterados que la "Argonáutica", el poema épico sobre Jasón, fue compuesto hacia 250 a.C. por el poeta alejandrino Apolonio de Rodas, en un intento exitoso a medias de resucitar la épica homérica, y que aunque hoy en día no es muy revisitado (ni yo lo he leído, y eso que me he leído un par de libros griegos, lo que representa un 1000% más de lo que el común ha hecho), tuvo fama en su época y también en el revival grequizante de los siglos XV-XVIII.

-- Digamos algo sobre los actores. Todd Armstrong está machito como Jasón, aunque su voz fue doblada incluso en la V.O. Nancy Kovack está buenorra como Medea, en particular en la inevitable escena de danza con poquita ropa, pero la que se roba la peli de verdad en materia de féminas es Honor Blackman (chica Bond en "Goldfinger", al año siguiente de ésta, en 1964) interpretando a la diosa Hera. El resto de los actores está casi de comparsas, en realidad, con actuaciones discretas y funcionales para la peli, con especiales menciones para Michael Gwynn como Hermes, y Nigel Green componiendo un Hércules macarra y pagado de sí mismo, bien lejos de la imagen heroica que las pelis dedicadas al personaje nos han legado (o no, ahí está la "Hércules" de Disney). Esta visión displiscente que la peli tiene hacia Hércules puede resultar una sorpresa, claro, pero debemos recordar que el personaje no era demasiado popular entre los griegos, debido a su tendencia a resolver las cosas machacando con alegría en vez de echar a andar el magín (algo que los griegos no tenían en gran estima), y si nos ha llegado a la posteridad, es porque los romanos, más brutos y militaristas ellos, sí que le consideraban un jrande de toda la vida. Y además, según la "Argonáutica" original, Hércules sí era de los expedicionarios enrolados por Jasón, así es que tampoco está fuera de lugar que sea un secundario (aunque sea un secundario de lujo).

IDEAL PARA: Ver una estupenda recreación de los mitos griegos en una bien confeccionada peli de aventuras.

miércoles, 2 de febrero de 2011

"Una noche con el rey" (2006).


-- "One Night with the King" (título original en inglés), "La reina persia" (título en México). Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Michael O. Sajbel.
-- Actuación: Tiffany Dupont, Luke Goss, John Noble, Omar Sharif, John Rhys-Davies, Tommy 'Tiny' Lister, James Callis, Peter O'Toole, Javen Campbell, Jyoti Dogra, Neal Bhattacharya, Jonah Lotan, Dilshad Patel, Nimrat Kaur, Takesh Singh.
-- Guión: Stephan Blinn, basado en la novela de Mark Andrew Olsen y Tommy Tenney.
-- Banda Sonora: J.A.C. Redford.

-- "Una noche con el rey" en IMDb.
-- "Una noche con el rey" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Hace chupetecientos años atrás desde el marco histórico principal de esta peli... (¡y estamos en los tiempos de la Biblia, o sea, es tiempobíblico+chupetecientos años!) ...el rey Saúl recibió órdenes por parte de un profeta llamado Samuel, que según él hablaba con Dios, para matar a todos los agagitas. Mas Saúl no está para que un barbón le esté dando órdenes, que para eso es rey, joer, en particular si la reina de los agagitas está de buen ver. El caso es que gracias a esto la reina agagita escapa, y tiene un linaje de gentes que... ¡¡¡ODIARÁN A LOS JUDÍOS PARA SIEMPRE!!! ¡¡¡TENGAN MIEDO, TENGAN MUCHO MIEDO, MUAHAHAHAHÁ!!! ¿Ya ven, niños? Eso es lo que pasa cuando se desobedece a Dios. Por eso, cómanse todos sus vegetales, cumplan todas sus tareas, obedezcan siempre y en todo a sus padres, y maten a todas las chicas que hayan conocido varón y quédense con las vírgenes y doncellas como esclavas. Y no se olviden de lapidar a los homosexuales en la calle, ¿OK? Pero bueno, volviendo a la peli. Pasan cientos de años, los judíos son erradicados de Palestina, y ahora están dentro de la gigantesca red de pueblos que es el Imperio Persa. Jerjes, el rey de Persia, está afilando los colmillos porque irá a la guerra con Grecia para vengar la muerte de su padre. Pero la reina, en vez de dedicarse al bordado y obedecer como buena esposa a su marido, no sólo decide que no apoya la guerra (¡horror, una mujer que no apoya a su hombre! ¡en qué mundo vivimos, a dónde iremos a parar, Bastet mía!), sino que desaira a Jerjes ofreciendo un banquete el mismo día que su marido, pero en otra parte distinta. Uno podría decir que Jerjes monta en cólera y le da un buen correctivo a su mujercita para que aprenda a mostrarse razonable y no avergüence nunca más a su maridito, pero parece que Jerjes es el primer metrosexual de los nuevos tiempos, porque se la piensa y piensa antes de alejarla de la Corte. Sin siquiera cortarle la cabeza como un Enrique VIII de toda la vida, miren ustedes qué... rarito. El caso es que llama a un concurso de belleza en que el primer premio es... ¡¡¡SER MISS PERSIA Y SER LA NUEVA FOLLADA POR EL REY!!! En medio de esto hay una joven llamada Hadassa, que para evitar meterse en problemas, su papi la rebautiza como Ester. Ella está muy ilusionada con ser de la alta e incluso la reina y too, porque es una mujer moderna y chula que sabe que con un patipelao no va a llegar a ninguna parte (ahí tienen a un noviecito judío que es en esencia un muerto de hambre, y que por eso no le hace el menor caso). Pero de pronto, cuando descubre que si es reina no va a poder hacer su capricho y mandar más que el rey, como que se le pasan las ganitas. Aún así, Ester acaba metida en el rebaño de féminas que deberán hacer pasarela para el monarca de Persia. Y bueno, mientras el culebrón de Ester y el rey avanza poco a poco, un malvado descendiente de los agagitas ha llevado porque... ¡¡¡ODIA A LOS JUDÍOS!!! ¡¡¡Y PREPARA MALVADOS PLANES PARA QUE LA ODIADA RAZA JUDÍA DESAPAREZCA DE LA TIERRA PARA SIEMPRE!!! ¡¡¡TENGAN MIEDO, TENGAN MUCHO MIEDO, MUAHAHAHAHÁ!!! (¿por qué en las pelis bíblicas, los maloh son tan maloh, oiga usté...?).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque ustedes no lo crean, la existencia de los judíos ha pendido de un hilo durante muchos siglos. ¿Se imaginan ustedes un mundo sin Albert Einstein, sin Sigmund Freud, sin Woody Allen, sin "La lista de Schindler" de Steven Spielberg? (Bueno, en ese último caso sería un mundo menos diabético). Bueno, estuvo a punto de pasar. Los hebreos, que no son lo mismo que los judíos, estuvieron a punto de desaparecer del mapa en más de una ocasión. Por ejemplo, cuando los caldeos de Nabucodonosor tomaron Jerusalén en 587 a.C. Hubo pueblos antiguos que simplemente fueron barridos de la Historia y nunca más se supo de ellos: los edomitas, los amalecitas, los jebuseos, por ejemplo. Los hebreos podrían haber sido otro tanto, salvo porque su religión de "mi Dios es el Unico Dios y el más chupi de todos y me quiere mucho, salvo cuando me tiene en el exilio por los siglos de los siglos de los siglos" les permitió mantener la cohesión en un mundo mayoritariamente pagano (claro que los judíos, minoría y todo, seguramente se dicen a sí mismos ese chiste de los cien millones de moscas que no pueden estar equivocadas...). Gracias a esta contumacia, los judíos le legaron al mundo una obra literaria, la Biblia, que ha servido como fuente de inspiración por siglos y siglos, por no decir de plagio directo en más de algún caso, para los escritores posteriores. Como los tipos que pergueñaron la novela sobre Ester, la simpática trepa que salvó a los judíos al módico precio de dejarse montar por el rey Asuero de Persia (que es el nombre hebreo de Jerjes). Y como toda novela acabará con fatalidad borgiana adaptada en peli, por aquello de que da flojera escribir guiones originales y es más fácil adaptar, he aquí la peli.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos haciendo una precisión. Esta peli no es una adaptación del Libro de Ester en la Biblia, sino de una novela que a su vez se inspira (no se basa, sólo se inspira) en el mentado Libro de Ester y tal. De hecho, todo el trasfondo de las Guerras Médicas y de las intrigas palaciegas están ausentes en la Biblia y son inventos de acá. Desde este punto de vista, la fidelidad a la fuente está fuera de cuestión aquí. Teniendo eso en mente, podemos decir que estamos ante una peli muy disfrutable. No buena, ojo, sino disfrutable, que es otra cosa distinta. Porque la verdad es que todos hacen su mejor esfuerzo para que la cosa resulte. Y a fuerza de tanto tomárselo en serio, hasta se ganan nuestra simpatía y todo. La verdad es que, siendo una peli de bajo presupuesto (cerca de 20 millones de dólares, un moco de bacteria en estándares hollywoodenses), éstos lucen bastante bien, y consigue la sensación de que estamos en el Imperio Persa y no en un estudio de cartón piedra. Casi todo el metraje, al menos. Ventajas de rodar en la India, supongo. El guión es puro y simple: a un lado están los judíos, que son toooooodos nobles y buenos (alguno tonto por ahí, como mucho, pero ninguno malvado), y al otro están los malvados que son maaaaaalos-malos, como que después de medio milenio todavía se la tienen jurada a los judíos, miren ustedes qué maldadosos. Pero como no trata de salirse de esas coordenadas ni irse en la profunda, pues tampoco está mal, que el cine yanketa de toda la vida es lo mismo y nadie se queja. Dicho sea de paso, esta peli iba a ser la joya de la corona de la productora Gener8Xion, especializada en pelis cristianoides ("El Código Omega" es su otro gran taquillazo y carne de cable de trasnoche desde hace años... sí, ya saben más o menos qué esperar en cuanto a "seriedad"). Las actuaciones son en general de risa. Pero Tiffany Dupont como Ester está buena y tiene cara de caliente, que es justamente lo requerido para el rol, mientras que Luke Goss, no es que esté bien (de hecho, es un metrosexual de cuidado), pero es que se esfuerza tanto el pobrecito... James Callis, por su parte, es el malvado Amán, y se divierte de lo lindo siendo eso, malvado, porque sí, porque a todo el mundo le gusta un villano de opereta, si le falta la pura carcajada y el bigotín retorcido, o peor aún, dejar a Ester amarrada en la vía del tren o algo así. Mención especial para Omar Sharif como el "genio bueno" del rey persa, antaño insigne prota de "Doctor Zhivago" y otros grandes productos hollywoodenses y hoy en día condenado a trabajar en cualquier cosa para mantenerse (arruinado por el juego), para Peter O'Toole en un penosísimo cameo que no se lo cree ni él (y pensar que después de ver "Venus" no pensé verlo caer incluso más bajo, y es que en "Venus" al menos actuaba), y para John Rhys-Davies, que hace rato se fusiló todo el prestigio que tan laboriosamente había conseguido ganar con "Los cazadores del Arca perdida" y "El Señor de los Anillos" (¿lo denuncio, lo denuncio, lo denuncio? Sí, lo voy a denunciar. "En el nombre del Rey". Nuff' said). Con todo lo anterior pareciera que no vale la pena ver esta peli, y sin embargo no me arrepiento. Supongo que esta peli es una especie de Ed Wood de las pelis bíblicas, porque tratan de que sea grande, tratan de que sea soberbio, tratan de que sea el no va más, y no parecieran darse cuenta de los pocos mimbres con los que están tratando. Lo que proporciona carcajadas absolutas. Bueno, cuando dije que esta peli es disfrutable no dije disfrutar con ella en vez de "a costa de ella". No importa. Lo que cuenta es que, a punta de una férrea voluntad por hacer un producto digno, consiguen si no ganar, al menos no perder tan feo. Es cierto que no estamos ni de lejos cerca de "Los diez mandamientos" o "El Príncipe de Egipto", pero vamos, que "La Biblia" de 1966, o "El rey David" con Richard Gere se hicieron con mucho más presupuesto que esto, y no eran sensiblemente mejores, y sí mucho más pretenciosas y por lo mismo aburridonas, ¿no?

IDEAL PARA: Ver relajadamente una peli de buenos versus villanos ambientada en los tiempos bíblicos.

martes, 1 de febrero de 2011

"Sansón y Dalila" (1949).


-- "Samson and Delilah". Estados Unidos. Año 1949.
-- Dirección: Cecil B. DeMille.
-- Actuación: Hedy Lamarr, Victor Mature, George Sanders, Angela Lansbury, Henry Wilcoxon, Olive Deering, Fay Holden, Julia Faye, Russ Tamblyn, William Farnum, Lane Chandler, Moroni Olsen, Francis McDonald, William 'Wee Willie' Davis, John Miljan.
-- Guión: Jesse Lasky Jr. y Fredric M. Frank, sobre un tratamiento original de Harold Lamb y Vladimir Jabotinsky, basados en una novela de este último sin acreditar inspirada en la Biblia.
-- Banda Sonora: Victor Young.

-- "Sansón y Dalila" en IMDb.
-- "Sansón y Dalila" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Es el año 1000 AC, y como la Biblia no se escribía, los filisteos oprimían al... ¡¡¡Pueblo Elegido!!! Y los filisteos, como buenos arqueonazis de pro, son maaaaaalos, malos-malos-malos (anticipemos que la base de este relato es la Biblia pasada por el tamiz de Vladimir Jabotinsky, un conocido líder sionista, de manera que acá la peli omite que, según la Biblia, los israelitas había sido arrojados en manos de los filisteos porque, como de costumbre, "se habían portado mal con Yahveh"). El caso es que los quejicas israelitas dicen eso de que "no importa, snif-snif, vendrá Sansón y los castigará", con perfecto espíritu Homero Simpson ("¡Sálvame Superman!"). ¿Y Sansón? En realidad está más preocupado de todo lo que preocupa a los jóvenes, o sea, de mojar, en este caso con una filistea llamada Semadar que se le ha puesto entre ceja y ceja (gran detalle éste de la peli, darle nombre a un personaje que en la Biblia original es la opaca y mera "mujer de Sansón"). Después de demostrar lo que vale, en este caso ayudando a destruir el equilibrio ecológico matando a un león, Sansón consigue que le den la mano de Semadar, pero como los filisteos son maaaaaalos, no se resignan a que el patipelao israelita se siente como uno de ellos. La cosa degenera en reyerta (aquí tenemos otro lifting a la Biblia, porque Sansón deja en buenas bolas a 30 viandantes, cuando la Palabra de Dios original dice que MATA a 30 viandantes para robarles la ropa, bonito héroe está hecho Sansón), y en medio de la reyerta acaba atravesada de un lanzazo la tal Semadar. Ahora la cosa está liada parda, en primera porque Sansón jurará dedicar su vida a desjarretar filisteo sí y filisteo también, y en segunda porque la tal Semadar tiene una hermana que... ¡¡¡UAAAAAÁ, TENGAN MIEDO!!! Es... ¡¡¡DALILA!!! Y ella... ¡¡¡TOMARÁ VENGANZA DE SANSÓN!!! Porque ella es... ¡¡¡FILISTEA!!! ¡¡¡MUAHAHAHAHAHAHAHAHAHÁ!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Existe el cine "d'auteur" y el cine espectáculo de toda la vida. Mientras que hoy en día se forran Steven Spielberg y Michael Bay, en los buenos viejos tiempos el amo del cotarro era Cecil B. DeMille. Vale que sus pelis hoy en día tengan un encanto camp y naif, pero en su tiempo eran el colmo del espectáculo. Y por qué no decirlo, hoy en día sus pelis no han envejecido demasiado. Cecil B. DeMille dominaba como nadie los resortes primarios que mueven al público: sexo, violencia y grandilocuencia. Porque a mí no me vienen con que los cineastas "artísticos" meten desnudos femeninos en algunas de sus pelis por una cuestión estética, si a fin de cuentas también existe "porno para intelectuales", o si no, no se rodarían cosas como "Irreversible" por ejemplo. De manera que tachar de chabacano a un cineasta tan parao como Cecil B. DeMille no pasa de ser un barrunte de culturetismo. Curiosamente, Cecil B. DeMille tenía experiencia rodando comedias picantes, y parte de eso lo aplicó a uno de los más picarescos best-sellers de todos los tiempos: la Biblia. Si no lo creen, léanla, y descubrirán un fascinante mundo de sexo, adulterio, poligamia, incestos, violaciones, y un largo etcétera. La fórmula era perfecta, oséase, tomar historias de contexto bíblico para que la gente viera pelis "con valores" (y forrarse, porque todo el mundo quiere quedar bien), y exaltar los aspectos más violentos y lúbricos de la trama. La fórmula le vino bien con el "Rey de Reyes" de 1927, y después la explotaría con su obra definitiva, que sería "Los diez mandamientos" de 1956 (autoremake, porque ya había rodado un "Los diez mandamientos" en 1923). "Sansón y Dalila" puede ser considerada como una de las cumbres del estilo demillesco, y fundacional de un tipo de cine que sigue explotándose hasta el día de hoy. Pregúntenle a Michael Bay si no.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por la parte más intelectualoide: ¿funciona como aproximación al texto bíblico original? A eso debemos responder que en general, el relato bíblico está adaptado con bastante fidelidad, si bien algunos matices por aquí y por allá tienden a darle un cierto lavado de cara al héroe. Debemos recordar que en 1949 el mundo estaba hipersensible a los sufrimientos de los judíos y bastante receptivo al ideal sionista, y esto imponía un tratamiento bastante más respetuoso para con Sansón que el utilizado por el propio texto bíblico de base. Y es que si leen la historia bíblica original, resulta que Sansón es, bueno... para los israelitas es un héroe porque "es uno de nuestros boys", pero leyendo la historia desapasionadamente, resulta que se mete a héroe no por nobles ideales, sino por el más californiano de los instintos. Lo que en la Biblia es un matasiete jactancioso y engreído, en esta peli pasa a ser transformado, por algunas manipulaciones aquí y allá (fundamentalmente darle más carne, y no sólo por las curvas voraces de Hedy Lamarr) al personaje de Dalila. También dotan a Sansón de una religiosidad cristianizante que los hebreos de su tiempo apenas tenían (la primitiva religión hebrea consideraba a Yahveh como un dios más entre muchos, si bien era "el más poderoso", el que "ha hecho un pacto con nosotros", miren ustedes qué elegidos, etcétera), pero podemos saltar eso como una concesión al bienpensantismo actual. O sea, a no ser que usted tenga una ladilla que se dedique a historiadora, incrustada en su trasero, usted estará bien atendido aquí.

-- La peli misma es bastante entretenida, de cabo a rabo. La primera mitad tiene algunos prolijos enredos resueltos de manera un tanto folletinesca, además de alguna escena que roza lo camp (esa pelea con el león, en la que un montaje aceleradísimo para las convenciones narrativas de su tiempo trata de disimular muy mal la presencia de un doble en todas las escenas en que Victor Mature no está peleando con una piel muerta...). Pero en la segunda es cuando la cosa despega, y vemos el espectáculo a que veníamos. O sea, a Dalila ofreciéndose como perra en celo para metérsela doblada a Sansón (léase esto como se quiera, no en balde la historia de las tijeras de Dalila tiene su componente freudiano), una escena en que capturan a Sansón resuelta de manera bastante imaginativa (esa barra de hierro al rojo vivo...), y por supuesto, no podía faltar en un epic bíblico, la escena de destrucción final, ahora con Sansón echando abajo las columnas del Templo. Con semejante espectáculo, uno ya se va olvidando de cómo era tan mala la mampostería filistea que de un par de columnas de nada un templo entero se viene abajo (detalle que en el texto bíblico pasa colado, pero que en la peli rechina un poco porque estamos viendo la ingeniería ahí a lo bruto), o de que la última batalla de Sansón, lejos de llevar la libertad a los israelitas, fue apenas un respirito antes de que los filisteos les gastaran nuevas putadas varias durante por lo menos unas décadas más de nada. Sí, suena deprimente, pero más inconsistente es la trama de "Gladiador" y nadie se queja.

-- Los actores están bien. Victor Mature compone un Sansón un poco abotargado y quizás falto de carácter, pero consigue darle aliento épico en lo que importa, o sea, en lo de soltar peazo cacho sobre sus enemigos, en particular en las escenas finales, y consigue nuestro aprobado. Hedy Lamarr, por otra parte, aunque un tanto viejoncita para el rol de Dalila (tenía 35 años en el momento), le da toda la lascivia que se supone que debe tener un personaje capaz de perder al huomo piu forte di mondo. George Sanders, que con sus modos truculentos era presencia habitual en el cine bíblico, de espías, de acción, etcétera, compone al Sarán de Gaza (el gobernante de los filisteos, en un curioso toque erudito). Quizás el único miscasting acá sea que la tal Semadar que al palmarla lía todas las cosas, sea interpretada por el mazacote físico germánico de ¡Angela Lansbury! (sí, señores, la Reportera del Crimen herself, hecha una cría... ¡ya sabía yo que la veterana venía de los tiempos bíblicos o poco menos!), o acaso pretendían poner a una rubia ariosófica entre el pueblo de "loh maloh" para mejorar el mensaje sionista del film.

IDEAL PARA: Ver una buena peli bíblica del maestro de las pelis bíblicas.

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