11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 12 de agosto de 2012

"El séptimo viaje de Simbad" (1958).


-- "The 7th Voyage of Sinbad" (título original en inglés), "Simbad y la princesa" (título en España y México). Estados Unidos. Año 1958.
-- Dirección: Nathan Juran.
-- Actuación: Kerwin Mathews, Kathryn Grant, Richard Eyer, Torin Thatcher, Alec Mango, Danny Green, Harold Kasket, Alfred Brown, Nana DeHerrera, Nino Falanga, Luis Guedes, Virgilio Teixeira.
-- Guión: Ken Kolb, basado en una historia sin acreditar de Ray Harryhausen.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.

-- "El séptimo viaje de Simbad" en IMDb.
-- "El séptimo viaje de Simbad" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Mientras navega gallardamente por las aguas de las Mil y Una Noches, Simbad el Marino se encuentra en una isla desierta con un mago que está en problemas. Como Simbad es heroico y chulo, va y lo rescata. En mala hora, porque es cuestión de verle la cara al mago para saber que trigo limpio no es. Resulta que en la fuga de la isla, el mago ha perdido una lámpara que, verán, como buena historia arábiga que se precie de tal, tiene un poder y tal (estos árabes ya no hacen lámparas como las de antes, eso está claro). Llegan a la corte del califa, y aunque el mago es recibido como corresponde, el califa es lo suficientemente corto de entendederas como para no acceder a los constantes ruegos del mago por volver a la isla y hacerse con la lámpara (el hombre no piensa: ve a un mago con vida en la corte, que lo cambiaría todo eso por una lámpara, vale la pena preguntarse qué tan valiosa es, para querer correr el riesgo... y vale la pena mandar una expedición propia y dejar al mago en la estacada. Pero todos estos cálculos se le escapan al tarado del califa). Y como el mago es mucho mago, le tiende una emboscada tanto al califa como a Simbad, atacándolos en su debilidad común: la princesa (hija del califa, enamorada de Simbad, claro). Y la reduce de tamaño. Y el mago hace entonces una oferta que Simbad no puede rehusar: la lámpara a cambio de la estatura normal de la princesa. Ahora, Simbad y la princesa (en una cómoda cajita), además del mago, viajan de regreso a la condenada isla para rescatar la condenada lámpara, etcétera. Por cierto, ¿ya dijimos que la isla es fértil en cíclopes, dragones, aves roc...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En la actualidad, vemos países musulmanes en el cine cuando se trata de yanketas de pro apaleando irakíes, como en "Red de mentiras" o "Vivir al límite". Pero hubo una época en que los países musulmanes eran un lugar idílico para soñar y evadirse. Claro, en los gloriosos años de "El ladrón de Bagdad", los patipelaos beduinos apenas eran una amenaza para el mundo occidental, y por lo tanto, su mitología era saqueable a mansalva (tampoco existía SGAE). Incluso en tiempos tan recientes como los '90s, los Estudios Disney se permitieron un escapismo arábigo como "Aladino", cosa que hoy en día no podrían hacer sin que se los acuse de propaganda promusulmana y antiamericana subliminal. Las pelis de fantasía arábiga conformaron casi un subgénero por derecho propio, dentro del marco más general de las pelis de aventuras clásicas, junto con otros géneros también semifenecidos como el cine de espadachines o el de piratas. Y dentro del género, "El séptimo viaje de Simbad" brilla con colores propios, como uno de los más recordados exponentes del subgénero éste de marras.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Si entendemos que la trama de esta peli fue planeada por Ray Harryhausen, todo está dicho. Porque es cuestión de ver esta peli, y entender que está íntegramente hecha de principio a fin para mayor gloria del susodicho. Claro que cuando "el susodicho" es nada menos que uno de los más grandes especialistas en efectos especiales que han existido en la Historia del Cine (si no el más grande de todos), eso no es un demérito sino todo lo contrario. La historia de la peli es simple a más no poder, y de hecho más allá de la anécdota argumental, ni siquiera tiene una trama propiamente tal (no se puede decir que esta peli no sea moderna: escena de acción introductoria, después un poco de marujeo para poner a los personajes en situación, y luego de situarlos en el escenario meter escena de relleno tras escena de relleno con FXs molones hasta el grande finale, esquema con el cual Michael Bay se ha forrado peli sí y peli también). Pero a cambio, tenemos una peli enormemente imaginativa en lo que importa, o sea, en el apartado visual. Si la peli en el fondo importa porque es un desfile de monstruo tras monstruo, concedámosle al menos que los monstruos están estupendamente bien concebidos. El cíclope es feo con alevosía, como corresponde a un bicho de su condición, hay una escena de una danza de una mujer-cobra que mezcla belleza y horror al mismo tiempo en una combinación muy rara y difícil de conseguir, vemos al ave roc, y el asunto remata con un dragón. Todo filmado con ese encanto naif que tenía el stop-motion. Porque se diga lo que se diga, mientras más CGI le meten a las pelis, más obligados están los directores a "ser realistas", y de cómo Peter Jackson se empachó robándole bocetos a Alan Lee para rodar "El Señor de los Anillos" ya no hablemos, mientras que en esos tiempos de efectos especiales tan primigenios, no importaba que los FXs cantaran un poco mientras se pudiera suplir las falencias técnicas con la imaginación. O de cómo los cabezaturbantes de "El séptimo viaje de Simbad" se ven incluso más realistas que los artificiosos guerreros pseudopersas de "300", por ejemplo (en parte porque en efecto está rodada en escenarios naturales, no contra una puñetera pantalla azul). La inclusión de un genio, por su parte, parece una especie de homenaje a "El ladrón de Bagdad", aunque ahí el genio era un adulto, y quien lo controlaba era un niño.

-- Si bien Kerwin Matthews es un Simbad un poco deslucido (un héroe demasiado prototípico, y por lo tanto algo aburridote), el cotarro se anima bastante con los secundarios. Desde luego que Kathryn Grant como la princesa está espectacular, mientras que Torin Tatcher es todo lo mefistofélico que un villano mago se supone debe ser. Y aunque su rol es más bien pequeño, la actuación de Nana DeHerrera como Sadi, la doncella de la princesa, es de robarse la peli (ella es la mujer convertida en una cobra, que danza ante el califa, y aunque se nota los cambios de cuerpo entero en stop-motion a primeros planos de su cara, la escena es poderosa).

-- Interesantemente, aunque es una peli de aventuras para niños, en determinadas situaciones no se ahorra crueldades. Que muere gente, vamos. Y mueren de maneras bastante crueles. Cosas que el cine de aventuras de aquellos años asumía de la manera más natural del mundo, pero que ahora, en un cada vez más precario esfuerzo por evitar que "los pequeñines" abran los ojos, tratan de censurar a cómo dé lugar, como si los cuentos de hadas clásicos no estuvieran preñados de violencia (¿recuerdan a Hansel y Gretel asando a la bruja al horno?). En esta peli, como decíamos, sí que tenemos tiempo a preocuparnos porque los personajes, básicamente porque algunos la palman luchando contra los monstruos, con sádicos gritos de agonía incluidos. Y es que el cine de aventuras no sería tal si es que no viéramos gráficamente que el resultado de la aventura a veces puede desembocar en muertes horripilantes: eso es lo que hace a la aventura tan especial en primer lugar, y por eso cosas como Harry Potter, aunque sean entretenidas, al último terminan pecando de ñoñas. "El séptimo viaje de Simbad" podrá ser ingenua y simple, pero nadie podría llamarla ñoña y vivir para contarlo.

-- Mención especial para el gran Bernard Herrmann, mejor conocido como colaborador habitual en los soundtracks de Alfred Hitchcock, pero que aquí se desmarca de eso y consigue crear una estupenda banda sonora. Bueno, no en balde Herrmann ha sido uno de los más grandes soundtrackistas de la Historia del Cine.

IDEAL PARA: Ver una peli de aventuras arábigas con músculo.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- El cíclope [en inglés, sin subtítulos].


domingo, 29 de abril de 2012

"Titanic" (1997).


-- "Titanic". Estados Unidos. Año 1997.
-- Dirección: James Cameron.
-- Actuación: Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Billy Zane, Kathy Bates, Frances Fisher, Gloria Stuart, Bill Paxton, Bernard Hill, David Warner, Victor Garber, Jonathan Hyde, Suzy Amis, Lewis Abernathy, Nicholas Cascone, Anatoly M. Sagalevitch.
-- Guión: James Cameron.
-- Banda Sonora: James Horner.

-- "Titanic" en IMDb.
-- "Titanic" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El argumento es ése que ya viste. En la versión original de 1997, en DVD, en las incontables repeticiones en TV, o ahora en glorioso 3D. Sí, ése es el argumento. Qué... ¿Quieren más detalles? ¿Se lo saben pero igual quieren que se los cuente porque están enamorados de la bella prosa de vuestro seguro servidor el General Gato...? Vaya, me halagan... Bueno, bueno, está bien, soy sensible a las lisonjas, así es que voy a contar el cuento, ¿OK? Allá va. Un pequeño vehículo se abre paso en medio de las tinieblas submarinas. Destino: los restos de un naufragio. Que por el título de la peli, podemos inferir que es el Titanic, ¿no? Toman fotos y lanzan algunos comentarios irrespetuosos acerca del ¡Titanic! ¡HEREJÍA! ¡¡¡ES JAMES CAMERON SOBRE EL TITANIC, NO TOMARÁS EL NOMBRE DEL TRASATLÁNTICO EN VANO!!! El caso es que llevan a la superficie una pequeña caja fuerte (sí, el mismo vehículo robótico que no fue capaz de levantar una puerta de madera semipodrida minutos antes... no me pregunten, yo no escribí el guión), y con esa técnica de restauración de antigüedades llamada MAGIA DEL CINE, obtienen el dibujo de una maja en bolas. ¡No hay oro, pero hay ARTE!!! Oh, cruel decepción... El caso es que cuando exhiben el dibu en la TV, aparece una vieja media patuleca diciendo que esa chica del retrato es ella... Oh, crap, time goes on... El caso es que la vieja sabe algo acerca de una joya llamada el Corazón del Océano, que nadie más se supone que sepa, de manera que le garantizan ticket de primera clase hasta el barco saqueatesor... er... hasta el barco de investigación arqueológica submarina, that's it. A la señora le investigan los antecedentes y descubren que ni siquiera estaba en la lista de pasajeros, y además que fue actriz, vaya uno a saber si es una impostora al estilo Anastasia. Pero el capitán, erre con erre que la vieja es legal, y se disponen a escuchar su historia. Salto en el tiempo a... sr. James Horner, partitura por favor... turuuuuuú-rururú... mai jaaaaaar güilgouón... Thank you. 1912. El Titanic está a punto de zarpar, y aparece la prota, que es la misma vieja, pero ahora en joven, o sea, Kate Winslet cuando era ilustre desconocida. Detrás aparece el prometido, que es que lo ves y ya te da cosa creepy (aunque alguna fan femenina tendrá, si los abusadores también tienen su fanclub, créanselo o no). Se suben al Titanic, listos para afrontar su destino, y luego vemos en otra parte, en un pub, a James Cameron, bajo el alias de Jack Dawson y con el perfil de Leo DiCaprio. El caso es que James Cameron, bajo el alias de Jack Dawson y con el perfil de Leo DiCaprio, se gana una partida de poker con un amigote, y en el premio va incluido... un ticket en el Titanic en tercera clase. Una vez a bordo, Jack Dawson verá a la joven Rose y dirá lo que dice cualquier tercera clase al respecto: "¡¡¡MIJIIIIITA RRRRRRICA, WASSSHHHIIIIIITA, QUIÉN SE LA LLEVARA A MONTARSE Y HUNDIRSE CON EL TITANIC, WASHALOMA!!!". Sólo que lo dice para sus adentros porque, bueno, si lo dijera de viva voz no sería romántico y a las chicas del público se les atragantaría, ¿verdad? Después, en un rapto de niñata malcriada "no los soporto a uds. por ser tan vacuos y no ser tan interesantes y doctos como James Cameron", ella abandona una cena a toda prisa y, con el melodrama propio de las criaturillas malcriadas, se instala en la baranda del Titanic, lista para saltar y suicidarse. Pero justo, por accidentes del guión escrito por James Cameron, resulta que James Cameron, bajo el alias de Jack Dawson y con el perfil de Leo DiCaprio, andaba dando vueltas por ahí, y la convence de que no salte. Comienza entonces el romance que incendiará la pantalla, romance que ya sabemos afectado por una cercana tragedia, porque como sabemos, al final el barco se hunde. ¿Eh, qué cosa? ¿No lo sabías? ¿¿¿ACASO NO SABES QUE EL TITANIC SE FUE A PIQUE EN SU VIAJE INAUGURAL EN 1912...??? ¿¿¿Y LA MENDA DE POSTEOS QUE HE PUBLICADO AL RESPECTO EN ESTAS DOS ÚLTIMAS SEMANAS EN SIGLOS CURIOSOS, AH...??? Er... ¿No? No eres por casualidad un tuitero de 15 años que va a cine por un severo caso de adicción al pop-corn, ¿verdad? Uhm, me lo temía.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Había un director llamado James Cameron, cuyo lema para rodar pelis era "BIGGER!!! HARDER!!! THOUGHTER!!!". Partió rodando la magistral (sarcasm mode here) "Piraña II", siguió con "Terminator", y venía de rodar "Mentiras verdaderas" cuando vio la peli "Una noche para recordar". Y de inmediato se enamoró del Titanic: esa longitud, esas líneas estilizadas, esa potencia... ¡Que me voy a rodar una peli sobre el Titanic, leñe! Pero claro, la catástrofe por la catástrofe no tiene mucha gracia, salvo que sea el 9-11 por CNN, así es que había que meterle algo. Las opciones posibles eran: a) Una parábola religiosa acerca de cómo Dios castiga el orgullo del hombre a través de un sacerdote que es purificado por la catástrofe y alcanza la redención, b) Una extensa disquisición filosófica acerca de la futilidad de la vida y la necesidad de vivir una vida sencilla por sobre el lujo y el boato a través de un filósofo existencialista a lo Nietzsche que tenga eruditas conversaciones de salón entre puro y puro y brandy y brandy sobre la vida y la muerte y todo lo que hay entremedio, c) Un marino borracho que se embarca en una cruzada de supervivencia liándose a mamporros con un oso polar (conocido también como el Gambito Robertson), y d) Una histora vendedora sobre dos amantes en un romance imposible por la diferencia de clases sociales. Ya sabemos cuál fue la opción cameroniana aquí. Cuando se lo planteó a los ejecutivos de la FOX, éstos se quedaron perplejos: un blockbuster que es un drama de época casi sin acción de 150 millones de dólares y sin secuela. WHAT THE...??? Pero le dieron la luz verde, porque si la cosa más o menos recaudaba algo, se podían asegurar a James Cameron para algún futuro proyecto, que no en balde el tipo se había forrado con "Alien 2" y "Terminator 2: El juicio final". Cuando el presupuesto acometió la maldición clásica de todas las pelis rodadas in water (¿"Waterworld", alguien?) de ir escalando el presupuesto, James Cameron se dejó el salario sobre la mesa y prometió trabajar por gratis si no le cerraban la llave del presupuesto. Cuando se estrenó, fue la primera peli en sobrepasar la barrera de los 200 millones de dólares de presupuesto, una elefantíada para la época (qué tiempos aquéllos, ¿verdad?). Y miren que el desgraciao la supo hacer: rompió el récord de ser la primera peli en embucharse mil millones de dólares, llegó a recaudar dos mil millones de hecho, y arrasó con los calvos dorados llevándose once preceas para la casa de un total de eventuales 14 nominaciones, igualando el récord de "Ben Hur" de 1959. Y yo aquí escribiendo blogs por gratis. Si la mina de oro está en rodar naufragios, entonces, veamos, veamos, veamos... qué voy a rodar... ¡Ah, ya sé! El hundimiento del Kronan en 1676. ¿Qué puede fallar con un drama romántico de época sobre el hundimiento de un navío de la marina de guerra sueca en el siglo XVII? Dinero, fama, barbacoas en Hollywood, allá voy...

¿POR QUÉ VERLA?

-- El paso del tiempo no ha hecho sino favorecer a "Titanic". En el momento de su estreno hubo una activa campaña entre el común de los estiradetes pedantes acerca de que "Titanic" era una mugre, muchos de los cuales seguro que eran telépatas porque ni siquiera la habían visto porque, bueno, ellos no veían mugres. Todo porque, bueno, no es una peli filosófica ni conceptual. Que no es europea, leñe. Pero es que "Titanic" no pretende serlo, tampoco. Filosófica o conceptual me refiero, que de europea apenas Kate Winslet y poco más. "Titanic" se enclava firmemente dentro de una determinada concepción de cine, que es el cine como espectáculo, como algo que se te muestra para dejarte con la boca abierta y asombrarte y dejarte clavado en la butaca. Por alguna razón, los idiotas de toda la vida piensan que eso está mal, que esa clase de cine no vale, que sólo vale el cine que "hace pensar" (en particular el que hace pensar como ellos piensan, miren ustedes qué coincidencia). ¿La historia romántica es primaria? ¿Toda la carga emocional de la peli está desatada sobre el naufragio? ¿Es una peli que apela a los sentimientos antes que a la razón? Bueno, es lo que es, en dónde está lo malo con eso... Yo en sus días defendí a "Titanic" como un magnífico exponente del cine espectáculo, como una muestra magistral de cómo debe hacerse ese tipo de cine, y el paso del tiempo no ha hecho sino darme la razón. Al reencontrarme hace poco con "Titanic 3D", me encontré cuánta razón tenía (ya que estamos en el 3D: ni quita ni añade nada a los logros de la peli, que no son pocos). Frente a otros subproductos que se han rodado desde 1997 a la fecha, que prometían ser la chicha en cacho de transportarte a otro mundo blah-blah-blah y que pasados dos o tres añitos yacen en el olvido (¿"Alicia en el País de las Maravillas" de Tim Burton, alguien...?), "Titanic" sigue resistiendo orgullosa la prueba del tiempo. La peli, no el barco, claro. El propio James Cameron después, fiel a su filosofía de cada vez más imponente, trató de superarse a sí mismo con "Avatar", pero a mi gusto, no lo logró: "Avatar" entretiene y es espectacular, pero no deja esa misma sensación de tibieza y cariño que deja "Titanic". Peli que puede ser hasta ñoña en muchos respectos (¿James Cameron bajo el alias de Jack Dawson y con las facciones de Leo DiCaprio, yéndose a pique al final para que todos moqueen pañuelitos?), pero que está hecha con un mimo y un cuidado muy especiales. Aquí, Cameron consiguió la rara alquimia de que su historia, bastante sencilla dentro de lo suyo (romance socialmente prohibido a bordo de un barco condenado a hundirse), se potencie de esa sencillez en vez de resultar simplona y aburrida. Esta fue la jugada que no resultó demasiado en "Avatar", pero que aquí está resuelta con mano maestra. Tenemos esos fastuosos escenarios y vestuarios, tenemos esa atención a detalles sutiles como los personajes que se mueven en el fondo, tenemos una partitura de James Horner que está en su punto justo que transporta a ese mundo de emociones sin abrumar con cortinas o golpes musicales (aprende algo Steve Jablonsky el tarrero que sonorizó "Transformers"), tenemos esos actores clavándolo en sus roles, tenemos esa mezcla de cinismo social con cálida humanidad... Esta es una peli hecha no sólo con oficio o con técnica, sino con cariño. ¿Que se nota el ego de James Cameron casi a cada minuto, que el prota es casi un surrogatorio suyo o de la audiencia, que la vieja al final le da lecciones de tibieza de corazón y buenos y nobles sentimientos a los saqueadores de tesoros porque ELLA SÍ SABE LO QUE SIGNIFICA EL TITANIC JOER? Bien, dejémosle eso, si perfecto no podía ser tampoco. Además, no tiene nada de malo un poco de autoindulgencia cuando todo el resto está tan bien.

-- La peli tiene algunos subtextos bastante interesantes. Se ha hablado mucho de que Rose es otro de esos típicos personajes cameronianos de mujeres fuertes, pero por suerte, en este caso "mujer fuerte" no significa machorra, como Sigourney Weaver en "Alien II", Linda Hamilton en "Terminator 2: El Juicio Final" o Michelle Rodriguez en "Avatar". Rose es un raro equilibrio entre mujer fuerte, pero que sabe ser femenina (bueno, el momento en que se libra de las represiones sociales que la asfixian es cuando se pone en bolas para que la dibujen... sutil, James, sutil). Pero las concomitancias sexuales no se agotan allí. En un desayuno, los mandamases del cotarro se ponen a hablar de manera casi lasciva acerca de lo grande y potente que es el Titanic, a lo que Rose replica que Freud tendría algo que decir sobre eso. Es un golpe bajo, pero vaya uno a saber si James Cameron se da cuenta de cuánto se vuelve ese golpe en su contra. Porque la peli puede ser definida casi como porno del metal: el barco mismo está retratado con enorme sensualidad, casi con fetichismo. Quizás esto se relacione con que el "chico bueno" del triángulo amoroso tenga facciones algo finolis y además sea sensible y le pegue al dibujo, mientras que el "chico malo" del triángulo amoroso por el contrario es un machorro de vieja escuela, pero caricaturizado como un duro y bruto maltratador de mujeres. Cuando los dos protas se escapan, lo hacen a través de las entrañas del Titanic, del fuego de las calderas, en una escena de colores rojizos en vívido contraste con los tonos suavemente pastelosos del resto de la peli: el Titanic es casi retratado como una especie de gigantesco útero de acero en cuyo vientre florece el romance y el personaje de Rose crece. Habrán otras secuencias similares después, pero cuando el barco ya se esté hundiendo: el útero se ha quebrado, ahora esos pasillos están descritos en tonos azulosos y después en la oscuridad cuando falla la electricidad, y los dos protas deben tratar de arreglárselas para salir del mismo para sobrevivir, en lo que puede ser leído como una metáfora del nacimiento (al final, ya sabemos en qué acaba la cosa). En ese sentido, lo que en la superficie es otra pastelosa y mermeladosa tragedia romántica de amantes que no-pueden-estar, tiene una enorme cantidad de concomitancias y sugerencias sexuales raras. Y sólo para incordiar a mis lectores un poquito dejándoles con pesadillas en la noche siguiente a leer esto: si mi teoría de que el Titanic es una especie de gigantesco útero mecánico, ¿no resulta perturbador que no sea redondo ni esférico, sino largo y aguzado, de forma fálica, hendiendo las olas, y al final más encima se quiebra en dos antes de hundirse en el corazón del océano...?

-- Un aspecto que le añade cierta profundidad a un guión en esencia bastante básico, incluso esquemático, es que estamos frente a una narración enmarcada. La historia parte en el presente (bueno, en los '90s), y desde allí, Rose nos recuerda lo que ha pasado. Si nos tomamos el extensísimo flashback (tres horas narrando la vieja, vaya pulmones se gasta para una centenaria) como una versión literal y objetiva de los hechos, tenemos un culebrón venezolano acerca de la chica rica oprimida por las convenciones sociales, el chico pobre que la quiere salvar pero no tiene dinero, y el chico rico-pero-malo que es absurdamente malvado porque, bueno, tiene que serlo si el otro es el bueno y además es el surrogatorio para que las audiencias se identifiquen con él (chico conoce chica, chico y chica se enamoran, chico cambia el orden social establecido... fórmula ganadora, lo decía Woody Allen en "HormiguitaZ"). Hasta ahí, la historia no tiene mayores alicientes en cuanto historia. Pero, ¿y si no fuera así? ¿Es seguro que Rose nos está diciendo la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad...? Veamos la escena del dibujo en pelotas. La Rose vieja dice que no pasó nada. Técnicamente es correcto, porque según el flashback no pasó nada... en el minuto. Pero sí pasó después. ¿Mintió la vieja o no? Por otra parte, el flashback nos refiere varios hechos en que Rose no puede haber estado presente. ¿Son cosas que Rose infirió, que leyó en otra parte y que le ayudaron a completar la historia, o simplemente que se las inventó? Y esto nos lleva a inferir que a lo mejor no estamos viendo a los dos galanes tal y como fueron en la realidad, sino que podrían estar tamizados por sus recuerdos: a lo mejor James Cameron bajo el alias de Jack Dawson y con las facciones de Leo DiCaprio no era tan noble ni aguerrido como nos cuentan, y el malvadísimo Cal quizás no era tan mezquino ni maltratador, sino que Rose los ve así, y como atestiguamos los hechos a través de ella, nosotros por extensión también. Lo que deja algunas interesantes coletillas. ¿Cómo sabemos si de verdad Jack se ganó los pasajes al Titanic en un juego de póker, en vez de por otros medios más, er, cogoteros...? ¿Obtuvo Jack su smoking por un legítimo regalo de la insumergible Molly Brown, o se lo ganó por, er, medios que requieren, er, dedos largos...? ¿Seguros de que a Jack le plantaron la joya, en vez de habérsela en verdad robado, seguros de verdad sin que Rose no haya sido testigo ni haya tenido de verdad NI UNA SOLA PRUEBA DE QUE EL GUARDAESPALDAS DE CAL HIZO LA JUGADA...? ¿Y es de verdad Cal un abusivo y un maltratador como nos lo presentan, si no había nadie más para atestiguarlo? ¿O la madre tan prepotente, egoísta, autocentrada o absorbente? Después de todo, a Rose nos la describen en varios pasajes como más que un poco malcriadilla (miren que estar en una cena, y a santo de nada, se para y se pasa la baranda para tratar de suicidarse... o llamar la atención de alguien haciendo como que se suicida). No creo que la peli tenga una respuesta clara para ello, y es posible que ni siquiera el guión haya contemplado la posibilidad de esta lectura alternativa. Pero mirando con atención la peli, está ahí. Y es que por desgracia vivimos en un mundo en que ni siquiera de las viejas centenarias desfloradas a bordo de un Ford modelo T se puede uno fiar, si después de todo ella tuvo la condenada joya todo el tiempo y no le dijo a nadie, así es que, qué puede quedar para este pobrecito entretenimiento de tres horas de duración...

-- Un punto importante de esta peli son los actores. No por nada, esta peli hizo la carrera de Leonardo DiCaprio hasta un punto tal, que tuvieron que pasar años antes de quitarse la imagen de chulomijo y volver a ser tomado en cuenta como un actor serio (algunas desafortunadas elecciones de papeles y manierismos de mijorrico tampoco ayudaron, todo sea dicho). Hizo también la carrera de Kate Winslet, quién venía de rodar la estupenda "Criaturas celestiales", otro drama de época aunque algo más pasadillo para la punta miren ustedes por dónde. Billy Zane quien venía de la injustamente denostada "El Fantasma" lo hace estupendamente bien tratando de sacar adelante su rol de villano de cartón piedra y dándole algo de carne y personalidad (no mucho, pero es que tampoco el papel daba para más). La otoñal Gloria Stuart (86 años al momento de rodar, con make-up de vieja de 101, y cuyo otro gran crédito es haber sido la chica linda de "El hombre invisible"... de 1933) se manda un papelazo como la vieja Rose. Kathy Bates como la insumergible Molly Brown es siempre una presencia refrescante y bienvenida, Frances Fisher la borda como mamá-de-mierda, Bernard Hill (Theoden en "El Señor de los Anillos: Las Dos Torres") está magnífico como el capitán del barco, y el pobre David Warner que ha estado en alturas como "TRON" y mugres como "Naked Souls" con Pamela Anderson brilla como el perro de presa del villano. Entre todos ayudan a levantar a personajes bastante esquemáticos sobre el guión, insuflándoles vida y convirtiéndose en el complemento perfecto del personaje más vivo de toda esta peli, que es el mismísimo Titanic, por supuesto (ya hablamos sobre eso, no me hagan repetirme aquí).

IDEAL PARA: Ver una peli romántica de desastres con más concomitancias e implicaciones de lo que a primera vista pudiera parecer.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].



-- Escena en que Leonardo DiCaprio hace "volar" a Kate Winslet [en inglés, sin subtítulos].



-- James Cameron dibujando a Kate Winslet [en inglés, sin subtítulos, y seriosly, la mano con el lápiz que se ve dibujando a Kate Winslet en bolas, es James Cameron himself, viejo zorro].

jueves, 3 de febrero de 2011

"Jasón y los Argonautas" (1963).


-- "Jason and the Argonauts". Inglaterra / Estados Unidos. Año 1963.
-- Dirección: Don Chaffey.
-- Actuación: Todd Armstrong, Nancy Kovack, Gary Raymond, Laurence Naismith, Niall MacGinnis, Michael Gwynn, Douglas Wilmer, Jack Gwillim, Honor Blackman, John Cairney, Patrick Troughton, Andrew Faulds, Nigel Green.
-- Guión: Jan Read y Beverley Cross, basados en el poema épico de Apolonio de Rodas.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann.

-- "Jason y los Argonautas" en IMDb.
-- "Jason y los Argonautas" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Los dioses han decidido favorecer a Pelias para que se apodere del trono de Tesalia. Y como los dioses griegos no eran como el Unico Dios, que siempre es Justo y Omnisciente, pues bien, se mandaron c***zo padre porque el tal Pelias resultó ser un malagradecido, un porfiado hago-mis-propias-reglas, y lo más imperdonable de todo, un sacrílego, y de la SGAE no porque no se inventaba. De manera que donde dije "digo" digo "Diego", y vamos montándole otro contendor para que sea la solución contra el hombre que en un minuto fue "la solución", sic transit omnia gloria mundi. Claro que habrá que esperarse veinte añitos, porque verán, los dioses tienen su propio tiempo, y maldita la prisa que se dan para salvar a los hombres de la Perdición a los que ellos mismos los arrojan, como que el Unico Dios se esperó 4004 años antes de solucionar el majentuerto que él mismo había causado. En fin, ¿en qué estaba? Ah, sí, en Pelias defenestrado por los dioses y en tris de tener que habérselas con un pretendiente. Que, claro está, es el legítimo heredero al trono, porque los dioses, mañosos como ellos solos, se habían guardado ese reaseguro en caso de que el producto comprado en "Usurpador 'R' Us" saliera defectuoso (y de cómo el usurpador se hará legítimo en caso de que sea obediente a los dioses, eso se pasa en sordina, claro). Resulta que el mozalbete aparece a la vuelta de los años, en que suponemos Pelias habrá sido un tirano y un opresor de Tesalia (aunque no se muestra en la peli), y tiene un plan. En vez de ir a por Pelias a la bruta sitiando su capital, o por falta de recursos tratar de recurrir al clásico soborno-y-envenenamiento, se quiere embarcar en una cruzada contra los salvajes de la terra incognita aquí-habitan-monstruos, obtener un tesoro llamado el Vellocino de Oro, y cuando regrese con él, si es que regresa, gran plan ése, macho, a por el tirano. El tipo, ya lo habrán adivinado, es el tal Jasón, y su aventura por los mares a la caza del Vellocino de Oro será tan gloriosa, que quedará inscrito en verso para la posteridad, y así será conocida hasta el día de hoy... o de 1963, por lo menos. Claro que Jasón no fue tan épico como para obtener su propio Homero, así es que debió conformarse con Apolonio, pero ¡hey!, este macho tuvo suerte, porque lo que es Robert Langdon, para ése sólo alcanzó Dan Brown...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS

Algo hay de eterno y atemporal en los mitos griegos, los que fueron enseñados por siglos a los mozalbetes, hasta que la clásica educación humanística que incluía meterles con fórceps griego y latín a los cráneos de los teenagers fue reemplazada por la actual educación científica en que los estudiantes aprenden cosas útiles como por ejemplo el cálculo de la caída de los graves o el mecanismo químico de la fotosíntesis en vez del espíritu del ser humano o la conciencia filosófica de la unidad de la raza humana. E incluso después, a pesar de que periódicamente pareciera que los mitos griegos son tema muerto y sepultado en el cine, se las apañan para resucitar al tercer día, como lo prueban cosas como "Troya" o "Furia de titanes" (¡hey! dije que se la apañaban para resucitar, no que salieran de sus tumbas como efebos apolíneos en vez de zombies medio putrefactos, pero en fin...). Por supuesto hay varias razones para ello: los mitos griegos conforman un cuerpo más o menos (o menos que más en algunos casos) coherente de historias, conservamos bastante material de soporte gracias a los autores griegos y romanos que han sobrevivido, y además no son tan, cómo dijéramos, místicos que pudieran hacerle verdadera sombra al Unico Dios. Y es que estos dioses griegos eran unos cachas y puteros, muy simpáticos ellos para irse de francachela, pero no la clase de políticos responsables que fueran deseables para colocarlos a cargo del cotarro (y eran tan inoperantes, que entre Doce Olímpicos, una caterva de dioses campestres y marítimos, una horda de manes, y para colmo dos genios per capita, entre todos ellos no se la pudieron con un Unico Dios y un puñadito de comandos celestiales en plan serafines con espadas de fuego, miren qué debiluchos). Pero en tanto los pulentos dioses griegos y sus macarras semidioses humanos sigan teniendo el encanto de la imperfección humana, seguirán teniendo público, fanáticos e incondicionales. Y se rodarán pelis como ésta, como "Jasón y los Argonautas". Bueno, para eso último se necesita un requisito adicional, a saber, gente que ame el cine. Algo que en 1963 aún era posible, pero que es un commodity algo escaso por estos días. Quizás los necesitados de un Vellocino de Oro a estas alturas del partido seamos nosotros los cinéfilos de pro...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Ya sé que a veces me paso de sarcástico con las reseñas, hasta el punto de dar la idea de que la peli en jumento será de lo más ridícula y desincentivando su visionado, y aquí es donde tengo que usar el typex y desconcertar a la audiencia diciendo que donde dije digo digo Diego, y que sí, que véanla, que dénle una oportunidad, y después nadie me entiende. Bueno, ustedes sí, o no estarían leyendo Cine 9009. Pero al grano: esta peli sigue más o menos fresca como el primer día. Es lo que hoy en día llamaríamos "entretenimiento palomitero", y no pretende ser nada más que eso. Pero, ¡qué entretenimiento palomitero! La peli nos cuenta una embrollada historia sobre cómo el bueno debe ir y derrocar al villano en primer lugar, pero lo hace con un ritmo feroz, yendo directo al grano, y al poco rato tenemos a los protas embarcados en el Argonauta con rumbo a buscar el condenado Vellocino de Oro, que es lo que importa al final del día en una peli de aventuras. Y luego, cada aventura está resuelta con enorme eficacia: a pesar de que la peli presenta un carácter episódico ("¡en cada isla un nuevo peligro!" podría haber sido el tagline), fluye con enorme naturalidad de principio hasta casi el final, y sólo cuando arriban a destino y tienen que birlarse el Vellocino, disminuye un poco la intensidad, pero sólo un poco, no demasiado tampoco. O sea, al revés de muchas pelis de época, que deben ser vistas con algo de santa paciencia para que al fin entren en vereda (y cuando lo hacen, otro poco de santa paciencia para su desarrollo), el guión de ésta podría haber sido perfectamente rodado en la actualidad sin recortes de ningún tipo. Además, al revés de la violencia un tanto aséptica de hoy en día, que o bien es eliminada de la peli, o bien es recargada con tanto gore y sangre y miembros mutilados que al final ya no provoca nada, acá no se ahorran alguna que otra crueldad, tanto más impactante porque son en momentos decisivos. Entre las escenas, me quedo (no es gran spoiler porque está en los primeros cinco o diez minutos de peli) con la de Pelias ingresando a un templo y descubriendo a una doncella, y clavándole la espada a sangre fría (lo vemos a él, pero no a ella, y aún así la sentimos gritar), un acto de violencia impensable en una "para niños" de hoy en día.

-- Ray Harryhausen. No es exagerado decir de él que es el Giocondo de los efectos especiales en el cine, el más grande y el mejor, y aunque sus técnicas hoy en día están largamente sobrepasadas (aunque no siempre el CGI consigue mejores resultados que el stop-motion tradicional), sus creaciones conservan un encanto naif que los hacen imperecederos. Es lo que pasa cuando trabajas con amor, que aunque tu trabajo después quede old fashioned, siempre conservará la impronta especial que hace único a su artífice. Pero volvamos a Harryhausen, el hombre que modeló las criaturas de pelis como "El séptimo viaje de Simbad" (de la cual repitió el efecto de los esqueletos caminantes), "La isla misteriosa", "Un millón de años antes de Cristo" (y no, en esa peli modeló sólo a los dinosaurios, que Rachel Welch se modeló sola), "Simbad y el Ojo del Tigre" y la "Furia de titanes" original de 1981. Aunque acá las criaturas lucen un poco menos que en otras pelis, no por falta de calidad sino porque otros elementos de la peli hacen algo de sombra, la verdad es que su trabajo es magnífico como siempre. De ellas, probablemente me quede con el monstruoso Talos, que acojona padre incluso el día de hoy (y cuando no, le tomas cariño por ese andar robótico que tenían los antiguos stop-motion de plasticina), y cuando los héroes por fin consiguen acabarlo, esa escena es simplemente brillante.

-- A diferencia de muchas pelis hollywoodenses, ésta es bastante respetuosa con su material de origen, si no en la letra (y es que el guión presenta algunas importantes desviaciones con respecto a la obra original, como suele ser costumbre en Hollywood), al menos en el espíritu. Los griegos de esta peli se sienten como griegos, aventureros e intrépidos frente a los hombres o a los dioses, mientras que los dioses son presentados como verdaderos personajes con sus filias y sus fobias hacia tales o cuales personajes, en vez de como fuerzas más o menos impersonales y despreocupadas de los seres humanos (ya sabemos que los dioses griegos eran terriblemente metiches en los asuntos humanos). Palpamos también esa percepción griega de que el mundo es un lugar ancho y peligroso, en el cual sólo los más aguerridos conseguirán sobrevivir. Jasón, aunque respetuoso de los dioses y su poder, igual se da el lujo de tratarlos con cierta displiscencia (muy griega, por lo demás), rehusando recibir ayuda de ellos, después malgastando la que se le ha proporcionado, y por último batiéndoselas más o menos por sí mismo, de manera intrépida y audaz. Y esto, considerando que si bien en cierto modo es "el Elegido" (el verdadero heredero del trono de Tesalia), en ningún minuto la peli cede a la tentación de retratarlo en términos mesiánicos: es un Elegido porque los mitos son así, pero nunca es un superhombre más allá del bien y del mal. Su verdadero poder, y esto sí que es muy griego, no radica en estar tocado por los dioses, sino en su combinación de intrepidez, audacia y marrullería. Porque, además, a pesar de que lucha con espada cuando corresponde, el principal atributo de Jasón es probablemente la inteligencia, también valor altamente respetado entre los griegos. Digamos de paso para los no enterados que la "Argonáutica", el poema épico sobre Jasón, fue compuesto hacia 250 a.C. por el poeta alejandrino Apolonio de Rodas, en un intento exitoso a medias de resucitar la épica homérica, y que aunque hoy en día no es muy revisitado (ni yo lo he leído, y eso que me he leído un par de libros griegos, lo que representa un 1000% más de lo que el común ha hecho), tuvo fama en su época y también en el revival grequizante de los siglos XV-XVIII.

-- Digamos algo sobre los actores. Todd Armstrong está machito como Jasón, aunque su voz fue doblada incluso en la V.O. Nancy Kovack está buenorra como Medea, en particular en la inevitable escena de danza con poquita ropa, pero la que se roba la peli de verdad en materia de féminas es Honor Blackman (chica Bond en "Goldfinger", al año siguiente de ésta, en 1964) interpretando a la diosa Hera. El resto de los actores está casi de comparsas, en realidad, con actuaciones discretas y funcionales para la peli, con especiales menciones para Michael Gwynn como Hermes, y Nigel Green componiendo un Hércules macarra y pagado de sí mismo, bien lejos de la imagen heroica que las pelis dedicadas al personaje nos han legado (o no, ahí está la "Hércules" de Disney). Esta visión displiscente que la peli tiene hacia Hércules puede resultar una sorpresa, claro, pero debemos recordar que el personaje no era demasiado popular entre los griegos, debido a su tendencia a resolver las cosas machacando con alegría en vez de echar a andar el magín (algo que los griegos no tenían en gran estima), y si nos ha llegado a la posteridad, es porque los romanos, más brutos y militaristas ellos, sí que le consideraban un jrande de toda la vida. Y además, según la "Argonáutica" original, Hércules sí era de los expedicionarios enrolados por Jasón, así es que tampoco está fuera de lugar que sea un secundario (aunque sea un secundario de lujo).

IDEAL PARA: Ver una estupenda recreación de los mitos griegos en una bien confeccionada peli de aventuras.

domingo, 26 de diciembre de 2010

"Las Crónicas de Narnia: El Viajero del Alba" (2010).


-- "The Chronicles of Narnia: The Voyage of the Dawn Treader" (título original en inglés), "Las Crónicas de Narnia: La travesía del Viajero del Alba" (título en España), "Las Crónicas de Narnia 3" (título en Venezuela). Estados Unidos. Año 2010.
-- Dirección: Michael Apted.
-- Actuación: Georgie Henley, Skandar Keynes, Ben Barnes, Will Poulter, Gary Sweet, Terry Norris, Bruce Spence, Bille Brown, Laura Brent, Colin Moody, Tilda Swinton, Anna Popplewell, William Moseley, Shane Rangi, Arthur Angel.
-- Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely y Michael Petroni, basados en la novela de C.S. Lewis.
-- Banda Sonora: David Arnold.

-- "Las Crónicas de Narnia: El Viajero del Alba" en IMDb.
-- "Las Crónicas de Narnia: El Viajero del Alba" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La guerra sigue allá afuera (la guerra que de verdá estuvo buena, o sea, la WWII), aunque parece que la cosa ya no escuece tanto como en la entrega anterior, en donde veíamos... ya recuerdan ustedes, ¿no? El caso es que las cosas andan mal para los hermanos Pevensie (ahora harto más crecidos que cuando la cosa empezó cinco años antes, a pesar de que en el mundo de la peli han pasado... ¿dos o tres años...?). Dos de ellos están en América, pero los otros dos tienen que habérselas con el primo Eustace, un chico pesado y malcriado que, para mostrar lo verdaderamente antipático y malparido que es, y como esto se basa en una novela del cristianoide ése, resulta que ¡¡¡NO ACEPTA LA FE!!! ¡¡¡Y NO LEE LIBROS FANTÁSTICOS!!! ¡¡¡Y CONSIDERA LAS COSAS QUE LE HAN CONTADO SOBRE NARNIA COMO UNA TONTERÍA!!! ¡¡¡Y SÓLO ACEPTA LA LÓGICA Y LOS HECHOS!!! Es que lo ves y te queda claro que, vamos, la dictadura del relativismo moral y la ciencia desatada son los grandes males que la Humanidad debe combatir con los tres grandes valores espirituales de la fe, el candor y el optimismo. En fin, el caso es que de pronto, cuando están frente a un cuadro marino muy poco prometedor (como casi todos los cuadros marinos, dicho sea de paso), resulta que los dos hermanos Pevensies miran y el barco que aparece tiene una pinta de narniano que tira pa'trás. Y justo, famosas últimas palabras, el agua del cuadro empieza a desbordarse y comienza a inundar la habitación. Y, ¡alehop!, he aquí que el trío acaba en alta mar, y deben ser rescatados desde el barco. Que, por supuesto, ya lo estaban deduciendo ustedes, en efecto resulta que es narniano. A bordo se encuentran con... ¡¡¡EL PRÍNCIPE CASPIAN!!! Bueno, ahora convertido en rey (ustedes vieron la entrega anterior, ¿no?). Que es tan buen príncipe y rey, que en vez de quedarse rigiendo sus dominios y asegurándose que los poderosos y notables no abusen de los débiles, se ha tomado una temporadita de vacaciones y ha emprendido una misión a cargo de él mismo (sí, suena como cuando al malo supremo de los dibus se le acaban las tropas luchando contra el bueno de turno, y anuncia al final del penúltimo capítulo: iré YO MISMO a destruir al héroe). Por supuesto que los dos hermanos Pevensie están fascinados de estar de regreso en Narnia, que es la chupi mejor que el jodido Hogwarts de Harry Potter porque no son niños alumnos mandoneados sino REYES, jódanse ustedes con eso. Pero claro, los narnianos son unos aprovechados porque nunca llaman a los Pevensies para una invitación a tomar el té y degustar galletitas mientras conversan acerca de la plebe, sino que se acuerdan de ellos cuando hay problemas de los grandes y para que les limpien la papeleta. En este caso, el mal grandote está suscitándose en el borde del mundo, es una niebla de miérchica que se roba a la gente quién sabe para qué, y deben luchar contra ella porque, bueno, es lo que Aslan el león ése haría, ¿no? La guerra contra las fuerzas del mal (la ENÉSIMA guerra contra las fuerzas del mal) ha comenzado de nuevo, y los Pevensie están de nuevo en el ojo del huracán. La buena noticia para ellos es que en la cuarta parte (si la ruedan) le dejarán descanso y tendrá que ser el primo odioso el que se banque el chiste. Bromas pesadas que te hace Narnia si eres un Elegido y además un Pevensie, JUAS-JUAS-JUÁS.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Ya me referí un poco a esto a propósito de mi comentario sobre "El príncipe Caspian", pero démosle de nuevo, porque ustedes son unos flojos del demonio que no van a pinchar el enlace, si es que Internet/Google/Wikipedia los tiene acostumbrados a tener todo hechito. En fin, ¿en qué estaba? Ah, sí, las Crónicas de Narnia. Siete tomos que son de duración estándar, no como los tochos de Harry Potter, y de lejos más aventureros que los mastodontes de J.R.R. Tolkien (tengo amigos que han leído el Silmarillion y han acabado con coma terminal). La premisa del primer tomo, que es autoconclusivo y por lo tanto claramente no iba a transformarse en saga, es muy simple: cuatro hermanos pasan al otro lado de un ropero y se encuentran con un universo de fantasía en donde son los héroes y salvan el día y al final son reyes y todo. La fantasía de cualquier niño, no me digas que no la tuviste tú a esa edad. Todo eso aderezado con algunas ideas acerca de cómo debe funcionar el mundo (Aslan el León es chupipoderoso y si no hace imperar el bien a secas y a la bruta es porque tiene peazo plan para el desarrollo cósmico de Narnia que ustedes los pobres humanitos no pueden entender así es que deben aceptarlo por fe, porque sí, porque Aslan lo dice, que para eso es Aslan y ruge y tiene melena y too, el leoncete éste, y en Narnia lo llaman Aslan pero en la Tierra parece que, pudiera ser que, quizás con un poco de imaginación diríamos que, no es que sea propagandística la cosa ni ná, pero es que... podría ser que Aslan fuera Cristo y por lo tanto el Cristianismo fuera la religión verdadera, miren ustedes quiénes al final tenían razón). Los niños felices por la aventura, y los papis que compraban esos libros a los niños (era 1950, la época en que los padres se imponían a los niños en materia de comprarles cosas y no al revés) felices porque eran libros CON VALOREH, algo fundamental en la Inglaterra de post-guerra en donde todo el Empire estaba cayéndose a pedazos y por lo tanto qué nos queda sino la fe. C.S. Lewis tuvo la inteligencia (en eso fue superior a la Rowling) de que cuando hubo que escribir secuelas, no se repitió a sí mismo ni convirtió la cosa en un culebrón, sino que tomó inspiración de un poco y todas partes para ampliar el universo de Narnia, y como resultado el universo narrativo es tremendamente creativo y variopinto. Si la primera parte puede verse como una adaptación a lo bruto de los Evangelios, muerte-y-resurrección de Aslan incluidos (pero con villana mujer... ¡nadie dijo que el cristiano Lewis no fuera misógino!), y la segunda una metáfora de la rebelión anglosajona contra la conquista de los normandos con aires de legitimidad a la dinastía de Guillermo el Conquistador (Caspian es un invasor contra Narnia, pero que se vuelve contra los otros invasores para salvar a Narnia, sin dejar de gobernarla eso sí que para eso sabe lo que es bueno y el principio de autodeterminación a freir carajos), la tercera parte podemos verla como un trasunto o la versión narniana de los relatos de viajes marítimos, que tanto se han prodigado en la literatura universal, partiendo por la fundamental Odisea de Homero. Claro que una estructura tan desperdigada hacía un poco complicado de adaptarla para el cine, pero desde cuándo eso ha sido un obstáculo para los productores ávidos de dinero. Además de que las Crónicas de Narnia tenían su público asegurado, porque los adoradores de la religión de Aslan iban a ir en masa a verla. O eso se calculaba. "El león, la bruja y el ropero" funcionó magníficamente bien, a pesar de que como peli tenía algunos problemillas bastante serios (en parte de la peli misma, aunque se esforzaron, y en parte por el material de base, que a ratos a fuerza de prurito paraevangélico se vuelve bastante irritante y absurdo). Pero "El príncipe Caspian", por alguna razón, no funcionó tan bien en taquilla (¿quizás porque es más oscura, más English-friendly y menos evangélica?), y los estudios Disney que tanto se han forrado haciendo cine "con valores" (cristianos, se entienden) decidieron que eso de adaptar una saga cristiana al cine para promocionar los valores cristianos está bien, pero botar una franquicia cristiana por poco rentable está incluso mejor. En el marasmo, fue la FOX quien se llevó al palo al agua. Cabía temer lo peor, habida cuenta de que la FOX es conocida en los últimos años por su filosofía take-the-money-and-run ("Wolverine", ¿recuerdan?). Además estaba esa cosa de subirse al carro 3D, algo que Narnia nunca ha necesitado en realidad. Y para colmo dirigía el siempre irregular Michael Apted. Era para tener miedito. Y... no... Les diré que este su seguro servidor el General Gato quien esto escribe, felino veterano de mil batallas cinéfilas, sobrevivió a la prueba, y bien. Ahora se está preguntando cómo infiernos van a rodar la cuarta y la quinta entregas, en que los hermanos Pevensie no aparecen ni por la tapa (el que aparece en la cuarta, si la memoria no me falla, es el irritante primo Eustace, que para colmo ya ni es tan irritante tampoco). Pero en fin, eso será dolor de cabeza para los estudios, los productores, etcétera. Por ahora tenemos la tercera, y a ésa nos ceñiremos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partiré con un comentario panorámico. Cuando salimos del cine mi gatita y yo, después de haber visto la peli, estábamos en trincheras encontradas. Ella considera que "El príncipe Caspian" es la mejor de la trilogía (que andando el tiempo quizás llegue a heptalogía, vaya uno a saber, pero por ahora en trilogía está el conteo), mientras que yo considero que "El Viajero del Alba" es la mejor de la trilogía (me pregunto si algún derrapante por ahí incriminará a "El león, la bruja y el ropero" como la mejor de la trilogía... alguno habrá, digo yo). La opinión de ella es que es más seria, mejor hechita, más redonda, etcétera (puntos concedidos, sí). Mi opinión es que ésta es más aventurera, tiene mejor desarrollo de personajes y es más light-hearted (menos seria, sí, pero es que bueno, nunca he podido dejar de tomarme a guasa el trasfondo cristianoide de las Crónicas de Narnia). Ahí tienen ustedes, para que estimen a discreción. Pero como ella no tiene un blog y yo sí, pues... defenderé mi hipótesis, hehehé. El director Michael Apted (el irregular detrás de cosas como "Gorky Park", "Gorilas en la niebla", "Proceso final", "Nell", "Medidas extremas", la James Bond "El mundo no es suficiente"...) acá se defiende bien, no diré con arte, pero sí al menos con oficio, y saca avante la franquicia (es el primer director en llegar a la misma desde afuera, porque las dos anteriores fueron dirigidas por Andrew Adamson). La historia está bastante alterada respecto de la novela original, no siempre con los mejores resultados, pero al menos tratan de hacerla más redonda y coherente (la novela original era mucho más episódica, y por lo tanto, bastante intratable en una adaptación al cine). Puede objetarse en su contra que nunca trasciende el nivel de la mera peli de aventuras, pero frente a eso podemos defenderla diciendo que al menos es una BUENA peli de aventuras. No es Indiana Jones ni mucho menos, claro, pero entretiene, agarra, y a pesar de un argumento un poco repetitivo (ahora visitamos una isla, ahora visitamos otra, ahora visitamos una tercera... y así), mantiene el interés de principio a fin sin decaer. Y todo eso, rodado de manera directa y sin esas horribles cámaras epilépticas o el forzarse a que cada escena sea más grandilocuente que la anterior, dos males que suelen plagar el cine de acción nowadays. No es poco, bien mirado.

-- Los actores. Como de costumbre, y al revés de lo en Harry Potter o TLOTR, acá tenemos un elenco de bajo perfil, discreto, pero cumplidor. Los Pevensie lo hacen bien, pero eso no es una sorpresa habida cuenta de que ya los habíamos visto en las dos entregas anteriores. La gran sorpresa es Will Poulter, el niñato que interpreta al condenado primo Eustace, que cuando debe resultar malo-insoportable saca bien su personaje sin ser insufrible, sabe proveer buenos momentos cómicos sin caer en la payasada, y la evolución y maduración de su personaje resulta convincente incluso más allá de un guión a ratos un poco facilón (porque claro, no podía ser que madurara por sí mismo y se encontrara finalmente sin ayuda, sino que tenía que aparecer el tal Aslan para darle un empujón, porque quién eres tú pobre y abandonado si no tienes la gracia de Aslan en tu corazón). Ben Barnes da bien el tipo de joven intrépido y heroico como el ahora rey Caspian, el desconocido Gary Sweet es la mar de divertido en su arquetípico rol de capitán duro, y Tilda Swinton hace un cameo de cortesía como la Bruja Blanca (y van...). Y por supuesto que la rata Ripichip en todas sus apariciones se merienda con patatas al resto del elenco, y eso que es apenas una criatura infográfica (incluso hasta emociona y todo su destino final, que no revelaré para mandarme un spoiler, a pesar de que si leíste la novela ya sabes en qué acaba). Ninguno va a cambiar la historia de la actuación con sus roles aquí, pero están cumplidores y resultones, y eso es lo que cuenta. Y cómo olvidar la aparición de la desconocida Laura Brent como Lilliandil, tan bella ella, tan etérea, tan... eh... er... hola, mi gatita... cómo est... ¿qué cosa, eso que estoy escribiendo? Nada, mi gatita, no, fíjate que sólo comentaba que... espera, no... ¿eso que escribí de Laura Brent? Pero si es sólo un comentario nada m... oye, no, si ni me sabía el nombre, que lo investigué en la Wik... ¡Oye, si siempre abro la Wikipedia para buscar información puntual sobre la peli que...! ¡Oye, espera, no, oye, NO, SOCORRO, NO...!!!

-- Er... Agh... Ehm... Jap-jap-jap-jap... ¿En qué estaba...? Ah, sí... Bien, veamos. Un detalle interesante de esta peli, es el cuidado con el que trata a los personajes. Se deja entrever que cada uno de los protas tiene un problema o crisis personal que resolver. No es un recurso nuevo, claro está, pero es bueno ver que el grupo está conformado por personajes y no por simples "ayudantes del héroe" ni mucho menos. El encuentro final con Aslan (OK, debí avisar de spoiler, pero es que oigan, si se supone que Aslan es un trasunto narniano de Cristo y estamos dentro de un imaginario paracristiano, creo que es tan obvio decirlo como que afirmar que en un peli de 007 el agente secreto va a doblarle la mano al villano, ¿no?) tiene mucho de ajuste de cuentas de cada personaje consigo mismo y con sus propios demonios internos. No es que se pasen de drama tampoco ni haya escenas épicas de dolor y tortura interior, sino que está en su justa medida, lo necesario para entender que los personajes tienen flaquezas más allá de su heroísmo, y eso siempre se agradece. Podríamos quejarnos de que algunas resoluciones son demasiado abruptas (en particular la pequeña Pevensie), pero no dije que esta peli fuera perfecta: sólo que es un detalle interesante, no original, pero sí tratado con (¿utilizaré la palabra "delicadeza"? No, creo que no), tratado, decía, con cuidado.

IDEAL PARA: Ver una peli que no es más que una peli de aventuras, pero que cumple con ser una buena peli de aventuras.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

domingo, 1 de marzo de 2009

"El curioso caso de Benjamin Button" (2008).


-- "The Curious Case of Benjamin Button". Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: David Fincher.
-- Actuación: Brad Pitt, Cate Blanchett, Taraji P. Henson, Julia Ormond, Tilda Swinton, Faune A. Chambers, Elias Koteas, Donna DuPlantier, Jacob Tolano, Earl Maddox, Ed Metzger, Jason Flemyng, Danny Vinson, David Jensen, Joeanna Sayler, Mahershalalhashbaz Ali, Fiona Hale.
-- Guión: Eric Roth, sobre un desarrollo del mismo Eric Roth y de Robin Swicord, inspirado en el relato corto de Francis Scott Fitzgerald.
-- Banda Sonora: Alexandre Desplat.

-- "El curioso caso de Benjamin Button" en su sitio oficial en español.
-- "El curioso caso de Benjamin Button" en IMDb.
-- "El curioso caso de Benjamin Button" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Primera Guerra Mundial mundialosa del mundo. Gente ¡¡¡CRASH!!!, gente ¡¡¡BOOM!!!, gente ¡¡¡BANG!!! Después de matanza tan horrenda, un relojero ciego diseña un reloj muy particular para la estación de trenes de Nueva Orleans. El reloj, en efecto, gira hacia atrás. La intención es un intento huidizo por retener el tiempo, por conseguir que nuestros boys regresen de la guerra indemnes, acaso que no haya guerra en absoluto. Un tiempo después, siempre dentro del mismo 1918, sucede algo inesperado. Nace un niño. Agurrado como pasa. Con artrosis, cataratas y un cuantuhay de efecciones de viejo. La mamá está medio moribunda, pero encuentra fuerzas para la escena culebronesca de hacerle jurar al papá que cuidará al niño, antes de hacer lo que las novelitas de antaño llamaban "exhalar el último suspiro". Y el papá, jodepú como buen papá de culebrón, lo primero que hace apenas se le muere la 'ñora (o sea, cinco segundos después de su oath), agarra al niño y trata de echarlo canal abajo, que pa'eso es Nueva Orleans. La afortunada intervención de un cop impide el asuntillo, pero el niño termina donde corresponde, o sea, en un hogar de vejetes. Ahí sucede que una mamma negra la toma a su cuidado, benaiga el Señó, porque es una criatura 'e Dió, y habrá que cuidarla, sí Señó. Pasan los años, y el crío no sólo no se muere, siendo viejo como es, sino que además empieza poco a poco a rejuvenecer. A vivir aventuras, a forrarse en el mundo, a seducir damiselas británicas en Rusia... Cosas así, a lo largo de todo el siglo XX. Siempre gravitando en torno a Nueva Orleans. La misma Nueva Orleans en que una mujer agónica recuerda la historia en comento, en el año 2005, mientras Katrina está a punto de desatar su furia de mujer (sí, los huracanes tienen nombre de mujer por una muy buena razón) sobre la doomed city. Por cierto, el tipo al que mencionábamos, el que envejece pa'trás, ése es el famoso Benjamin Button del título. Y no, no hay ningún caso clínico ni UFOs ni Proyectos Genomas aquí, es sólo la historia del tipo y punto.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En la primera mitad del siglo XX existió un escritor llamado Francis Scott Fitzgerald, que es muy famoso y reconocido en Estados Unidos por haber inventado el término de "la Era del Jazz" para caracterizar la época que le tocó vivir (¡así qué fácil, ahora el General Gato será conocido por inventar "the Britney Age" para caracterizar nuestra época frívola y banal!). Eso, además de caracterizar la época con su prosa, por supuesto. Podría decirse, leyendo "El gran Gatsby", que Fitzgerald es un tipo realista, pero sucede con Fitzgerald como con muchos escritores del XX, que su obra más realista es aplaudida por la crítica catedralicia de diarios y universidades (o sea, por los ignorantes que se las dan y las tiran porque se aplauden entre sí), mientras que escribían obrillas fantásticas, un poco entre sí y un poco entre no, pero que no podían publicar o lo hacían quitacallada la noche para que no los motejaran de escritores de segunda. Recordemos que aún hoy ciertas obras literarias, para ser aplaudidos por la Alta Crítica, se dice de ellas que son tan buenas que no son fantasía, o son tan buenas que no son ciencia ficción ("Crónicas marcianas", "1984", Borges completo...). Afortunadamente, con el eclipse del intelectualoide marxistoide sigloveintoide y el surgimiento de una nueva clase intelectualoide frikienta, más abierta a la cultura de masas que la élite sigloveintesca metida en su torre de marfil, esta tradición fantástica está siendo reivindicada. Era, por tanto, el tiempo en que podía tomarse la obra fantástica de un escritor celebrado por su obra "realista" y hacerla una suntuosa adaptación para el cine, sin que a nadie se le cayera la cara de vergüenza ni tuvieran que estar haciendo cruces de justificaciones. Después de circular por aquí y por allá, la historia cayó en las manos del guionista Eric Roth, quién vio propicia la oportunidad de reverdecer sus laureles de "Forrest Gump" haciendo un remake de "Forrest Gump", precisamente, pero en clave fantástica y abarcando todo el siglo XX, en vez de limitarse a Vietnam-Nixon-SIDAochentas. Luego vino el baile de directores, hasta que finalmente David Fincher asumió el reto. El resultado final es una peli... Mmmmmm... Bueno, es una Geistensturm Fitzgerald-Roth-Fincher, el resultado final iba a ser, predeciblemente, y como mínimo, algo raro. Lo es.

¿POR QUÉ VERLA?

-- A primera vista, esta peli puede ser algo desconcertante. A riesgo de dármelas, me pregunto seriamente si todos aquellos quienes la alaban desde el púlpito, la habrán entendido de verdad. O acaso le celebran el valor poético (que lo tiene, y bastante) para evitar tener que referirse a las ideas de fondo, que como mínimo son un poco ácratas desde cualquier punto de vista filosófico (Pirrón habría estado fascinado). De partida, puede ser algo desconcertante que la peli no tenga un discurso filosófico coherente, que en realidad no lo tiene. Pero esta renuencia a los grandes relatos metafilosóficos, esta obligación de tener que bucear en la trastienda de lo que se nos está contando, es muy coherente con el mensaje central de la peli: que no puede haber mensaje en absoluto. A-ver-a-ver-a-ver, mi General Gato, que usté me está hablando en paradojas y no le entiendo en lo absoluto. Bien, trataré de ser más simple. La idea central de todo esto es que la vida es una serie de cosas que pasan, y que pasan un poco porque sí, y hacer cualquier metarrelato sobre esto es una soberana tontería (y los Platones, Aristóteleses, Kanties, Descárteses y Heideggers, para la casa). Hay un relojero ciego (cita evidente a Richard Dawkins y su ferviente ateísmo antifinalista y antiteleológico) que construye un reloj, y en apariencia ese reloj tiene la propiedad mágica de convertir la vida de un hombre en un "atrás-adelante" en vez de un "adelante-atrás" como todo el mundo (en apariencia, porque ni siquiera termina de estar del todo claro que sea así, algo así como atribuirle al Cometa Halley el nacimiento de Mark Twain). ¡Y resulta que, después de que el Relojero Ciego ha metido su mano, nada en verdad cambia, y todo sigue siendo como siempre! Tampoco es casualidad que el final de todo el embrollo sea la destrucción por el huracán Katrina, símbolo por antonomasia para la platea 2000 de la naturaleza indomable aplastando la arrogancia humana (la vena antiBush, ya ven). Si les suena como a "la vida es como una caja de chocolates, nunca sabes lo que te va a tocar", recordemos que el guionista Eric Roth es el mismo de "Forrest Gump". No es que el guión esté libre de cosillas (¿cómo diablos Benjamin Button se enteró de toda la concatenación de situaciones que llevaron al accidente en París?, ¿era necesario que en el momento crítico, justo apareciera un personaje a arreglarle monetariamente la vida a nuestro prota, en el mejor fairy-tale style?). Pero acá está hecho con más sutileza, con más elegancia, y por qué no decirlo, tenemos a un a-medias-querible Brad Pitt en vez de un insufriblemente querible Tom Hanks, y a un acerado David Fincher en vez del más comercial Robert Zemeckis a cargo del buque. La peli está también plagada de señales semirreligiosas por todas partes (el Relojero Ciego, la mamá putativa de Benjamin hablando a cada rato de la voluntad de Dios, ese personaje que reaparece a mitad de peli de manera casi milagrosa, la velada alusión a la religiosidad 2000 que significa incluir el huracán Katrina...), pero todo al final es humo y nieblas, y después de dos horas y media de peli, al final no ha pasado realmente nada importante o trascendente. Así como cuando al final la mayoría de todos nosotros nos muramos, tampoco nuestras vidas habrán sido importantes ni trascendentes, en el sentido supremo del término (ya sé, les gustaría que el alma fuera inmortal, la comunión con Dios y esas cosas, pero si es por querer, yo querría que mi escudilla de Whiskas estuviera chapada en oro, y ya ven...). Quizás es esta premisa que parece extraordinaria y al final resulta tremendamente banal, este "plus ça change, plus c'est la même chose", el mayor valor de esta peli. Lástima que no muchos filósofos intentarán explotar esta veta: si lo hicieran, tendrían que cerrar sus maletines e irse para la casa, dejando de percibir sus sabrosos emolumentos universitarios de paso, por no hablar de los pedantescos reconocimientos que se dan entre sí dentro de la industria tecnointelectualoide.

-- David Fincher. A primera vista, el director de "Alien 3", "Los siete pecados capitales", "El club de la pelea", "La habitación del pánico" y "Zodíaco" no parecía la opción más recomendable para una historia sin suspenso y sin personajes sicóticos, o al menos tan obviamente on-the-edge. Pero el oficio del cine es el oficio del cine, y David Fincher aplica todo lo aprendido con elegancia. Sigue siendo una peli fincheresca en muchos detalles (particularmente esa estética amarillenta, heredera de su estética de óxido de sus primeras pelis), pero su tendencia al videoclip está muy atenuada, puesta sólo para momentos de necesaria distensión narrativa (el pobre tipo del rayo...), y se reserva toda la contundencia narrativa para algunos momentos claves (la única gran escena de batalla, por ejemplo). Si hay alguna razón por la que esta peli de dos horas y media que en realidad no cuenta nada que con dos dedos de frente sea medianamente interesante, es capaz de atrapar al espectador y llevarlo hasta su lógica conclusión, es justamente por el esforzado trabajo de Fincher contando una historia deteniéndose en los puntos justos y obviando a toda prisa todo lo demás, desarrollando las cosas con mucha sutileza, dejando que el subtexto hable por sí mismo en vez de traerlo irritantemente al primer plano con el fastidioso recurso de vocearlo por boca del personaje explícalotodo, y en definitiva, centrándose en la historia y los personajes, y no engolosinándose con la recreación de época. Bueno, algo de eso habíamos visto en "Zodíaco", pero aquí domina aún más los resortes del cine de época, hasta que consigue hacernos olvidar que es, efectivamente, la recreación de épocas pasadas lo que estamos viendo.

-- Los actores están en estado de gracia. Brad Pitt compone un rol por el que, si hubiera justicia en este mundo, debería ser más intensamente recordado luego de su muerte. Cate Blanchett, por su parte... Sería insultante de ella decir que está soberbia porque esta chica, no sé cómo se las arregla, pero siempre está soberbia en todas las pelis que aparece, pero hay que decirlo igual... está soberbia (de hecho, consigue robarle cámara a un por una vez en la vida superlativo Brad Pitt en sus propias narices... otra vez, porque ya lo había hecho en "Babel", hehehé). El elenco de secundarios está en su punto, sin actuaciones descollantes, pero bien amoldados a lo suyo, y son más que dignas réplicas a los dos grandes protas (mención especial para Tilda Swinton, conocida camaleona de "Orlando", "Constantine", "El león, la bruja y el ropero", "Michael Clayton" y "Quémese después de leerse", y que aquí hace un papel "normalito" y se destaca igual a través de lo "normalito", eso es arte...).

-- Mencionemos, casi a la pasada, que la banda sonora es estupenda: ni siquiera se siente, así de bien acoplada a la peli está, pero ayuda a construir una atmósfera intimista y muy particular. La recreación de época, por su parte, es notable, y consigue el efecto de ver el paso del tiempo entre escena y escena, sin que de verdad nos demos cuenta que estamos en épocas y años distintos. Como no sea en algunas escenas que, quizás, por tratar de ser demasiado icónicas chirrían un poco (Brad Pitt haciendo el James Dean...), pero que son poquitas y no influyen mayormente. Y la recreación del countdown biológico de Benjamin Button, por su parte, son estupendos, y es fácil olvidarse que estamos frente a prótesis y efectos de maquillaje en vez de un personaje de carne y hueso.

-- Grandes escenas. Toda la secuencia del Relojero Ciego. Toda la secuencia del nacimiento de Benjamin Button. Cate Blanchett en la piscina, en una escena que por potencia y concisión, sostenida por puro talento actoral, es durísima y potente. La escena de batalla, en la cual, es que te haces de todo en la butaca. Cate Blanchett danzando (ella misma, no un doble). El vejete y la niña chica, bajo el mantel de una mesa, escena creepy con ganas. Y varias escenas del último muy puntuales, que no menciono para no romper el suspenso, incluyendo la bellísima imagen final.

-- Dejamos para el último, como gran broche final, la bellísima historia de amor entre Benjamin Button y su chica. Una historia que comienza, todo sea dicho, de una manera ímproba (esa niñata que se entusiasma con el viejo-chico...), por no decir que sugiere algunas inquietantes palabrillas en el cerebro (paidof... peder...). Pero luego, cuando vemos el romance desarrollarse, entendemos que en definitiva es un romance condenado (snif-snif, sí, como en las mejores tradiciones hollywoodenses). El mensaje final, con todo, puede ser algo deprimente. A diferencia de otras pelis, que terminan con un happy end (matrimonio, típicamente) o con un quiebre espectacular (supongo que no espoilereo a nadie si cito aquí a "Lo que el viento se llevó", ¿verdad?), acá termina todo como tiene que terminar, en un interminable ocaso de la existencia. Lo más terrible y hermoso a la vez de este romance, es que en definitiva entendemos a través de las vivencias de los dos personajes, que todos los romances son en cierta medida romances condenados, que el tiempo a las últimas igual se encargará de separar a los amantes, bien sea porque los amantes cambian, o bien porque aunque no cambien por sí, la muerte se encargará de hacer la faena correspondiente. Y todo eso, sin caer en el melodrama barato.

IDEAL PARA: Ver una peli filosófica, romántica, de época y fantástica, que funciona potentemente en cada uno de esos respectos.

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VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

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