11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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sábado, 5 de febrero de 2011

"Las aventuras de Robin Hood" (1938).


-- "The Adventures of Robin Hood". Estados Unidos. Año 1938.
-- Dirección: William Keighley y Michael Curtiz.
-- Actuación: Errol Flynn, Olivia de Havilland, Basil Rathbone, Claude Rains, Patric Knowles, Eugene Pallette, Alan Hale, Melville Cooper, Ian Hunter, Una O'Connor, Herbert Mundin, Montagu Love, Leonard Willey, Robert Noble, Kenneth Hunter.
-- Guión: Norman Reilly Raine y Seton I. Miller, con contribuciones sobre el tratamiento sin acreditar de Rowland Leigh.
-- Banda Sonora: Erich Wolfgang Korngold.

-- "Las aventuras de Robin Hood" en IMDb.
-- "Las aventuras de Robin Hood" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El buenoide y gentil Ricardo Corazón de León, Rey de Inglaterra, se ha ido a la Cruzada, a aporrear infieles y meterles jarabe de palo, y en su ausencia, el sinuoso y melifluo Juan Sin Tierra, su perverso hermano, se ha apoderado del trono de Inglaterra y recurre a su deporte favorito: subir impuestos. ¡Ahora, Inglaterra se ha transformado en el coto de caza de los recaudadores del Rey! ¡Toda esperanza está perdida! ¿Toda? ¡¡¡NO!!! Porque un buen tipo llamado Robin de Loxley decide plantarle cara al Regente, con dos de los bien puestos, y levanta su estandarte de rebelión. El Sheriff de Nothingham, bien aceitado por Juan Sin Tierra, trata de perseguir a Robin, ahora llamado Robin Hood, pero como los penosos enemigos de Xena la Princesa Guerrera, sólo consigue ponerse en ridículo una y otra vez frente a la machidad de... ¡¡¡ROBIN!!! (Errol Flynn en sus mejores años, por más señas). Y ahí no acaba. Porque el malvado Sheriff no sólo es tonto de capirote, sino que además es un tartamudo magna cum laude en el arte de dirigirse a las señoritas, en particular a una tal Lady Marian. Y a Lady Marian, pues qué decir, ella es donosita y compuesta y es de la alta y no le gustan los tipos con modales zafios, pero como todas las de su clase y condición, una fiera salvaje que desea ser envilecida por un rufián yace dormida en su interior, y apenas aparece ese chico malo, encarnado en las varoniles y apretadas mallas verdes de Robin Hood, pues que cae redondita, y ahí sí que le dan ganas de eso de quedarse tendida mirando al techo y pensando en Inglaterra. Ayuda, claro, que Robin Hood será un rufián de los bosques, pero es que es muy pulcro y educadito al final, si es que tienen que ser malos, pero no tan malos que dejen de ser finolis. La guerra entre Robin Hood y sus alegres compinches por un lado, y el Regente nombrado a autodedo y el Sheriff de Nothingham por el otro, está entablada, y para ambos bandos en Inglaterra no hay espacio suficiente...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Curiosamente, y contra la creencia popular, el mito o leyenda o cuento folklórico de Robin Hood, si bien data de la Edad Media, nunca es que fuera enormemente popular, por lo menos en esos años. Fue el inefable Walter Scott, el tipo que tomó la Edad Media en sus novelas y la convirtió en leyenda, quien a la hora de escribir "Ivanhoe" decidió que Robin Hood iba a ser una especie de secundario de lujo. Sí. Aunque no lo crean, en la novela Robin Hood es apenas el patiño de Ivanhoe. Bueno, por algo los grandes germanos de Dschinghis Khan le dedicaron un temita a Ivanhoe y no a Robin Hood... pero estoy divagando. Volvamos al hilo. Walter Scott hizo que Robin Hood volviera al ruedo como un gran héroe, y desde entonces así ha quedado. Es natural que el cine se fijara en Robin Hood incluso desde los tiempos del cine mudo (y después los desinformados de toda la vida hablan de que "el cine de Hollywood hoy en día ha decaído porque roba ideas de otras partes"...), pero fue "Las aventuras de Robin Hood" que ahora nos ocupa, el que se llevó el palo al agua. Y transformó, de paso, a Robin Hood en el personaje mítico que incluso hasta el día de hoy sigue teniendo carta de presencia en la cultura popular (tres cuartos de siglo todavía Ridley Scott rodará SU "Robin Hood"). Hoy en día cuesta ver lo revolucionaria que fue esta peli en su tiempo. Los estudios Warner, hasta la fecha, se dedicaban a rodar pelis de gángsters, con fuerte contenido social, y con esto se mandaron una gran salida de libreto (bueno, no tanto, si al final cuando quisieron hacer un epic medieval, se fijaron en un héroe de gran contenido social). Por su parte, Errol Flynn era el no va más de action hero, y aunque su estilo de pelis luzca añejo hoy en día, aún tiene méritos para mantenerse en el Top Ten de grandes actores del cine de acción de todos los tiempos. Nada mal para una peli que afrontó algunos variopintos contratiempos en la producción (que rodamos la peli o no la rodamos y la dejamos al final tres o cuatro años en el cajón por mientritas, que el director original filmaba las escenas de acción como mi abuela la paralítica del tejido, y mejor contratamos a Michael Curtiz, que Michael Curtiz y Errol Flynn se llevan como la Tierra y el asteroide de "Armagedón" respectivamente, que rodamos la Inglaterra medieval en California pero plantamos árboles ingleses para que sea bien english la cosa... lo típico en el cine de Jolivú). Bueno, Michael Curtiz tenía mimbres para eso. Después de todo, es bien sabido que años después se mandaría improvisada tras improvisada y rodaría sin un libreto terminado y sin tener ni la más pajolera idea de cuál iba a ser el final, y con un baile de actores de órdago... "Casablanca".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Errol Flynn. Se diga lo que se diga, y como comentábamos, Errol Flynn es la quintaesencia del héroe de acción clásico, de la era preexplosivos, de los años a.S. (antes de Schwarzennegger). Flynn combinaba a partes iguales un carisma avasallador, con una técnica impecable para las escenas de combate con pértigas o con espada, y esas cosas se transmiten en la pantalla. Su protagónico en "Las aventuras de Robin Hood" es probablemente su rol más recordado, pero también está ahí para "Capitán Blood", "La carga de la brigada ligera", "Mi reino por un amor", "Murieron con las botas puestas" y una tonelada de otros filmes. Su efigie vestido con esas ridículas calzas verdes que le aprietan por todas partes, es icónica hasta el día de hoy, y ha sido imitada hasta la saciedad, desde el "Robin Hood" de los Estudios Disney (en que, asertivamente, el prota era un zorro) hasta la inmisericorde parodia que rodara Mel Brooks ("Las locas aventuras de Robin Hood"). De hecho, "Las locas aventuras de Robin Hood" fue lanzada un poco para burlarse de la reciente "El príncipe de los ladrones" de Kevin Costner, pero muchos detalles y guiños del argumento, incluyendo la presentación de Cary Elwes como Robin Hood, remiten directamente al Errol Flynn de esta peli.

-- Errol Flynn levantará la peli, de acuerdo, pero es de justicia reconocer que está más que bien acompañado. Lady Marian es interpretado, y no podía ser de otro modo considerando que Flynn y ella fueron pareja fílmica en numerosos clásicos de ese tiempo, por la inigualable Olivia de Havilland, que aquí luce bellísima (para los no enterados, y es para mandarlos a quemar si no lo saben, al año siguiente Olivia de Havilland le dio réplica como Melanie Hamilton nada menos que a Vivian Leigh como coprota de la inmortal "Lo que el viento se llevó"). El reptiliano Juan Sin Tierra es interpretado de una manera un tanto meliflua por el gran Claude Rains, que fue grande actuando en "El hombre invisible", en "Caballero sin espada" y en "Casablanca" en otras, y que aquí le da vida con su enorme talento a un monarca despreciable desde la piel hasta la médula de los huesos. Y el Sheriff de Nothingham es estupendamente bien servido por Basil Rathbone, uno de los más característicos Sherlock Holmes de la pantalla grande, además de villano en numerosas pelis de la época, y que aquí hace a un personaje originalmente hasta simpático en su caracterización (en particular cuando queda en ridículo una y otra vez frente al engreído Robin Hood), para luego irse volviendo más y más despreciable, y rematar con nosotros volcados contra él y deseándole una cruel y merecida muerte, cuando por fin cruza espadas con Robin Hood al final de la peli (vamos, no me digan que esto es un spoiler, ya sabían que eso pasaba, si esto es una peli de espadachines, ¿no?). O sea, a pesar de que la peli es un vehículo para Errol Flynn (y pensar que querían en el protagónico ¡al gángster James Cagney!), la esforzada labor de los otros tres dentro del cuarteto protagónico le ayuda sobremanera. Como la peli gira en torno a estos cuatro, no nos referiremos al resto de los actores, aunque debemos señalar que están muy cumplidores cada uno en lo suyo.

-- Debemos decir que la peli va de menos a más, y sabe hacerlo bien. Al inicio es lenta e inaguantable, debido a su carácter episódico, y a que las pelis en los '30s eran mucho más lentas que hoy en día. Pero luego, a medida que transcurren los hechos, las cosas se tornan más y más interesantes cada vez. Qué importa si al final sabemos que los buenos le ajustarán cuenta a los villanos, y que sepamos cómo va a ser, lo importante es que los dos directores se las arreglan bien para llevar el ritmo de la peli. El duelo final entre Errol Flynn y Basil Rathbone es seguramente el más electrizante que el cine de Hollywood produjo durante años, hasta terminar sobrepasado por el que a mi gusto es el número 1 de todos los tiempos, que es el de "Scaramouche". Nada mal para una peli hecha un poco así y un poco asá, como decíamos, y que con justicia se tiene ganado su estatus de clásico.

IDEAL PARA: Todo el que ame el cine de espadachines, e indispensable para el cine de aventuras en general.

jueves, 12 de abril de 2007

"Sinuhé el egipcio" (1954).


-- "The Egyptian". Estados Unidos. Año 1954.
-- Dirección: Michael Curtiz.
-- Actuación: Edmund Purdom, Jean Simmons, Peter Ustinov, Víctor Mature, Michael Wilding, Gene Tierney, Bella Darvi, Judith Evelyn, Henry Daniell, John Carradine, Carl Benton Reid, Tommy Rettig, Anitra Stevens.
-- Guión: Philip Dunne y Casey Robinson, basados en la novela de Mika Waltari.
-- Banda Sonora: Bernard Herrmann y Alfred Newman.

-- "Sinuhé el Egipcio" en IMDb.
-- "Sinuhé el Egipcio" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Trece siglos antes de Nuestro Señor y Salvador Jesús Rey de los Judíos, como bien se encarga de remarcarnos el cartelito final, un solitario, barbón y desgreñado escritor está en su cabaña estilo Los Picapiedras, refiriendo la historia de su vida, pasión y milagros. Refiere así como cuando era un pequeño capullito, fue arrojado al Río Nilo en una cesta de juncos con nudos de pajarero, siendo recogido por un médico que pone en entredicho aquello de que la sociedad progresa "hacia adelante", porque éste, a diferencia de los actuales, es bueno como el pan y no le cobra a los pobres por sus servicios. Sinuhé aprende así el arte médico con el mejor, antes de seguir sus estudios en la Casa de la Vida. Allí conoce al fanfarrón general Horemheb, que se convierte en algo así como su mejor amigo (y es que con mejores amigos como ésos, qué le queda a mis enemigos), a la linda tabernera Merit, en la cual el tontorrón Sinuhé no es capaz de ver los destellos de tipo "dime una palabra y me entregaré en pecado y lujuria a ti", y más tarde al mismísimo Akenatón, el Faraón himself. Todo parecía marchar bien, hasta que Sinuhé conoce a Nefer, una mujer bella y manipuladora en la cual el joven e inexperto cachorrillo cae como un bendito estúpido. Después de ser limpiamente desplumado por Nefer, y habiendo incurrido en la cólera del Faraón, Sinuhé debe abandonar Egipto y emprende un largo viaje, del cual regresará para ver que las cosas se ponen candentes, porque la Merit que siempre le había estado mirando con ojos de bistec encebollado, ahora se ha convertido a la religión de Akenatón, y por culpa de esta religión, Egipto entero está al borde de la guerra civil...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Si los '50s fueron para Estados Unidos una década tranquila y relajada, que esconde la afición a follar bajo el casto nombre de "baby boom", en Europa las cosas fueron diferentes. Recién salidos de la más devastadora de las dos Guerras Mundiales, habioiendo perdido su estatus de superpotencia mundial, los europeos se entregaron a la amargura y desesperación del existencialismo, el nihilismo, etcétera. Por llevar la contraria, en los países comunistas los rebeldes se hacían cristianos y liberales, y en los países occidentales, se hacían comunistas (eso explica el éxito de charlatanes como Jean Paul Sartre). En medio de todo esto, el escritor finlandés Mika Waltari le dio el palo al gato con una novela de ambientación histórica, "Sinuhé el egipcio", que fue éxito de ventas tal, que le llevó a convertirse en una verdadera industria del best-seller histórico ("El etrusco", "Marco el romano", "El ángel sombrío", "Michel Karvajalka", "Michel el renegado"...), aunque hoy en día yace en un olvido un tanto injusto (escribe mucho mejor que otros autores de novelas históricas que andan pupulando por ahí). Y como en esa época el cine empezaba a tener que lidiar con la televisión, y por ende se estaba volcando hacia la grandeza y espectacularidad del epic, la novela de Mika Waltari cayó como anillo al dedo. Unos cinco años después de su publicación, la gente de la Fox estaba tratando de adaptarla. El resultado fue notoriamente bueno, habida cuenta de lo enmarañado del material literario que le servía de base. Y tuvo el éxito suficiente como para generar una pequeña oleada de películas ambientadas en Egipto, desde "La reina del Nilo" hasta el remake de "Los diez mandamientos", de Cecil B. DeMille.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una adaptación razonablemente buena de la novela, considerando que ésta a veces se embrolla innecesariamente y mete episodios muy pintorescos, pero que no ayudan al progreso de la trama central. De la implacable entresaca quedaron afuera casi todos los vagabundeos de Sinuhé, y el larguísimo final, todo eso drásticamente condensado, y con eso le dan gran agilidad al relato. A cambio, hay ciertas concesiones al cristianismo ramplón que no estaban en la novela original (eso de ponerle un ominoso cartelito al final diciendo que hace trece siglos antes de Cristo)...

-- Los actores encajan estupendamente en sus roles. Edmund Purdom es un Sinuhé un tanto descolorido, y casi hubiera sido deseable que hubiera prosperado la iniciativa de traer a un por entonces jovencísimo Marlon Brando a interpretar el rol. Pero a cambio, el elenco de secundarios está impecable. Victor Mature venía de interpretar varios epics (fue el Sanson de "Sansón y Dalila" de Cecil B. DeMille, y después fue el fiel Demetrio de "El manto sagrado" y su secuela "Demetrio el gladiador"), y aquí se luce componiendo a un Horemheb fanfarrón y bien pagado de sí mismo, y al que por cierto le va mejor que al Horemheb de la novela (la suprema humillación que le inflige Bakekaton a Horemheb en la novela, es algo que no podía pasar la censura del cine en los '50s). Jean Simmons compone una entrañable Merit, y de verdad dan ganas de arrojarle algo por la cabeza a Sinuhé, por no haberse fijado en ella antes (para la trivia: aún en los 2000 sigue en actividad, y le dio voz en inglés a la Sophie anciana en "El castillo andante"). Michael Wilding compone un soberbio Akenatón, a la vez por completo perdido en sus ensoñaciones, y completamente humano, en una combinación muy difícil de hacer sin caer en el cliché del iluminado loco. Bella Darvi, sin tener una actuación especialmente destacada, le confiere harta credibilidad (física, al menos) por su parte a aquello de que Nefer era la perdición de hombres; dice la leyenda negra de Hollywood que Marilyn Monroe quería el rol (y sin duda lo hubiera hecho de mucha mejor manera), pero lo ganó la Darvi por ser la amante del productor... Y por último, pero no en último lugar, está el gran y único e incomparable Peter Ustinov, robando cámara como siempre a donde va, esta vez como el pícaro y simpático Kaftah, el criado sinvergüenza de Sinuhé, y dándole una vida que el original literario no siempre tenía; con este Peter Ustinov ya nos hemos topado en Cine 9009, en "Fuga en el siglo XXIII" y "Espartaco", pero además actuó en "Quo Vadis" (¡como Nerón!), "Jesús de Nazaret" (como Herodes el Grande), además de interpretar a personajes desde Federico de Sajonia hasta Hércules Poirot.

-- Es un epic de Hollywood, de la época de Hollywood anterior a los CGI, y por lo tanto, los efectos especiales son cuidados, y no luce todo artificioso ni irreal. Los escenarios son amplios, las recreaciones son pomposas, y los paisajes tienen un aura envolvente que refleja solvencia visual.

IDEAL PARA: Ver un epic como se rodaban en la época clásica.

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