11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta Brian Cox. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Brian Cox. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de octubre de 2011

"El Planeta de los Simios: (R)Evolución" (2011).


-- "Rise of the Planet of the Apes" (título original en inglés), "El origen del planeta de los simios" (título en España). Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: Rupert Wyatt.
-- Actuación: James Franco, Andy Serkis, Freida Pinto, John Lithgow, Brian Cox, Tom Felton, David Oyelowo, Tyler Labine, Jamie Harris, David Hewlett, Ty Olsson, Madison Bell, Makena Joy, Kevin O'Grady, Sean Tyson, Jack Kuris.
-- Guión: Rick Jaffa y Amanda Silver, sugerido por la novela original de Pierre Boulle.
-- Banda Sonora: Patrick Doyle.

-- "El Planeta de los Simios: (R)Evolución" en IMDb.
-- "El Planeta de los Simios: (R)Evolución" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Alguna jungla inespecífica. Los monos están tranquilos en su medio ambiente, cuando de pronto irrumpen esos revoltosos parientes bípedos que se hacen llamar "el mono desnudo", a llevarse una partida de ellos. Primer momento en que se te caigan las lágrimas, cuando uno de ellos en cautiverio ve que no puede fugarse y los otros monos están ahí para la despedida, escondidos para que no les caiga a ellos también (habrán más momentos rompelacrimales, descuiden). Acaba en un laboratorio, no testeando productos para el cabello (los conejos son para eso), sino una nueva chupidroga experimental que va a solucionar el Alzheimer y, quizás, quiensá, potencie la inteligencia. ¡Piensen un minuto en las aplicaciones! ¡Catedráticos universitarios que no necesiten esconder su ignorancia detrás de jerga tecnofilosófica! ¡Políticos preocupados del bien común que manden a los banqueros corruptos a la cárcel! ¡Blogueros que sepan defender sus posiciones con argumentos de peso! ¡¡¡Todo un nuevo mundo de posibilidades!!! Pero ocurre un desgraciado accidente cuando al mono para la presentación le bajan los changos y se le ocurre mandarse solo a la manera rinoceronte-en-cristalería en vez de ser... ¡¡¡DÓCIL!!! Resultado: los muy eficientes humanos lo cuecen a balazos, faltaba más, miren que un monicaco insurrecto. Y por supuesto que si la droga potencia la agresividad (piénsenlo: catedráticos universitarios follándose MÁS alumnas o alumnos, políticos MÁS sicópatas, blogueros MÁS trolls), entonces mejor que no, y cancelamos el proyecto. Y como eso no es crueldad suficiente, que no hablamos exactamente de seres humanos sino ejecutivos corporativos aquí, viene la orden de sacrificar a la docena de simios en hilera que han estado expuestos a la droga. El científico de turno se va mosqueado porque tenía la esperanza de que su papi, que anda medio cucú gagá, se fuera a curar con la droga. Y luego viene un memorable OH-CRAP cuando descubren que el mono en cuestión (una mona, en realidad, pero ese dato lo había mantenido oculto la picardía de los guionistas, para que sientas todavía más mal por la bicha bajada a tiros) estaba protegiendo a una cría. Sí, señores: en una peli de Hollywood se atrevieron a clavarle de balazos a una madre lactante. A dónde iremos a parar. Nuestro simpático científico toma entonces dos decisiones cruciales. Por un lado se lleva a la cría huérfana para ser criada en solitario. Por el otro, va y le clava la inyección a su padre, para ver si efectivamente funciona sin efectos secundarios (hijito corazón: ¿y si la droga potencia la enterocolitis en los tractos digestivos humanos como desconocido efecto secundario?). Además, para contentar a las novias de los chicos que fueron a ver esta cosa al cine, meten una subtrama romántica con una veterinaria de muy buen ver. Pasa el tiempo, nada menos que OCHO AÑOS. En que NADA CAMBIA salvo que el mono ha crecido y que la droga funciona (¿y en serio el científico no le ha dicho a los ejecutivos que la droga al final sí funcionaba y ha postergado su propio Premio Nobel de Medicina casi una década? ¿Y en serio en una década la chica no se ha aburrido y no se ha puesto insistente con el tema YOU AND I TOGETHER FOREVER AND EVER antes de desarrollar "líneas de expresión"?). Resulta que el mono, cuando estaba en el vientre de su madre, recibió la droga y se volvió inteligente. Y por lo tanto, no tiene lugar ni entre los monos ni entre los hombres. ¿Y qué pasa cuando eres un inadaptado así? La solución sería tratar de integrarse claro, pero esto es... ¡¡¡HOLLYWOOD!!! Así es que no seré yo quien me integre, sino que desataré el INFIERNO y convertiré al mundo entero en algo más parecido a mi imagen y semejanza, me cueste la cantidad de secuelas que me cueste.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1968, el cine de Ciencia Ficción se vio seriamente zamarreado por una peli seria, adulta, de calidad y efectos pioneros para su época, que suscitaba algunas hondas preocupaciones filosóficas y metafísicas respecto del ser humano. También en ese mismo año se estrenó el tostón de "2001: Odisea del espacio", pero hablamos de la entretenida aquí, de "El planeta de los simios" original con Charlton Heston maldiciendo que los humanos hicieron esto-o-aquello (ya saben: "yo os maldigo..." etcétera). "El planeta de los simios" de 1968 fue revolucionaria por varias razones, incluyendo la terrible premisa de los humanos esclavos de los simios (hablamos de una época en donde muchos conservadores aún veían a los negros o los asiáticos como subhumanos en Yankilandia, así es que el mensaje era cuando menos un poco fuerte), un nivel de violencia inusitado para su tiempo (nada que Schwarzenegger no haya superado después, pero claro, era 1968), su inesperado final (aún más chocante que el de la novela original, que por una vez es bastante inferior a la peli), y el inédito desarrollo de guión en que los compañeros del héroe... ¡morían! (1968, recordemos otra vez, eran los tiempos en que "¿estás bien, Roy?", "no te preocupes, Joe, ha sido sólo un rasguño", seguido de algún chascarrillo idiota tipo camaradería-masculina-WWII para seguir con la acción). Nada de raro que se haya transformado en la franquicia de Ciencia Ficción más importante de los '70s, con cuatro secuelas ("Bajo el Planeta de los Simios", "Escape del Planeta de los Simios", "La conquista del Planeta de los Simios" y "La batalla del Planeta de los Simios"). Nada de raro también que se haya comentado durante años el relanzamiento de la franquicia vía remake, algo que se materializó finalmente con la bastante fallida "El Planeta de los Simios" de Tim Burton (y, señores, créanlo o no, en los '90s fue muy en serio un proyecto de peplum futurista dándole el protagónico a... ¡Arnold Schwarzenegger! O sea, como "Gladiador" pero con simios). Pero aunque universalmente criticada hasta por quienes la vieron, "El Planeta de los Simios" del 2001 había hecho sobre 360 millones de recaudación, con apenas 100 millones de inversión, y en las matemáticas de Hollywood eso significa... secuela. La cual fue demorándose y evolucionando hasta que a mediados de década, gracias al éxito de "Batman inicia" y "Casino Royale", se impuso un nuevo concepto: reboot. Y si el final de "El Planeta de los Simios" de Tim Burton hacía como mínimo algo completo escribir una secuela, pues... ¡rebuteamos! Así es como llegamos al 2011, un año en que la peli ha venido como anillo al dedo. Después de todo, si los árabes se están rebelando contra sus petrocracias, los españoles y chilenos contra sus (¡ehm!) sistemas (¡EHM!) democráticos, y por todo el mundo hay revueltas en nombre de la libertad... ¿por qué no en la ficción los simios se iban a rebelar en contra de los humanos...?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Primero que nada, aunque tibiamente vendida como precuela de "El Planeta de los Simios" de Tim Burton, la verdad es que tenemos más bien un reboot en forma que otra cosa. Se la ha visto también como un remake de "La conquista del Planeta de los Simios", pero es mejor verla como una peli independiente que como anclada en el resto de la franquicia. Los productores tomaron la muy saludable decisión de contar una "historia de los orígenes" en vez de reservarse "inesperados" giros de tuerca como golpes de efecto, algo que había ayudado a construir la franquicia en los '70s a medida que cada nueva secuela debía arreglárselas para seguir manteniendo el interés, pero que no iba a funcionar para unas audiencias tan bien informadas hoy en día, que incluso hasta Homero Simpson se cachondeaba del final sorpresa de la peli original (el capítulo en que viaja al espacio, precisamente), por no hablar del guiño en "¡SOS! Hay un loco suelto en el espacio" de Mel Brooks (y yo el tarado cuidando la redacción al máximo para evitar el spoiler... es casi como si quisiera tapar el "yo soy tu padre" o algo así). Libre del lastre de la continuidad, la peli se permite respirar y crecer a sus anchas. No es un crecimiento libre de problemas, empero, incluyendo algún que otro agujero de guión (¿en ocho años el científico jamás reportó sus avances? ¿En serio?). Pero las fortalezas son más que las debilidades. El guión se da maña para dejar sembradas las semillas de las futuras secuelas (las referencias a la nave espacial perdida en ruta a Marte, clara invitación a rodar algún día un remake de la peli hestoniana original), pero con tino y cuidado, sin forzar la historia para hacerla calzar en la mitología, sino que construyéndose un corpus mítico propio que sea al mismo tiempo sólida y propia, pero al mismo tiempo fiel a la original. No es poco. La peli tiene un final muy adecuado, que funciona tanto para cerrar la trama de la historia (en caso de que no haya continuación), como para dejar abierta la posibilidad de una secuela que, si es tan buena como esta entrega, ya estamos perdiendo tiempo en ir a preguntar a la boletería del cine cuándo están en venta las entradas (bueno... primero tienen que rodarla).

-- Los actores están muy bien, pero el que se roba la peli por completo es Andy Serkis. Sí, el mono. Le roba el testigo incluso a James Franco, que es uno de los actores más competentes de su generación, ahí es nada. Algo parecido pasaba en "El Señor de los Anillos", en donde todos los actores estaban muy bien, pero cuando aparecía Serkis como Gollum, se te olvidaba automáticamente todo el resto. Pobre Serkis, condenado a brillar a través de roles hechos por computadora (incluyendo otro rol de simios, el King Kong del hórrido remake "King Kong" de 2005). Es cierto que el guión ayuda, pero la actuación de Andy Serkis es tan buena, que es imposible no entender al simio protagonista César y ponerse de su lado, aunque en estricto rigor no es un héroe sino más bien un antihéroe que mientras más avanza la peli, más peligrosamente cerca está de cruzar el horizonte moral y convertirse en villano (y al final casi-casi, y desde cierta interpretación, podríamos decir que se convierte en alguien tan malvado como los propios humanos... aunque no lo parezca aunque sea por contraste con alguien todavía más cabrón). Eso es maestría. En cuanto al resto, James Franco tiene la difícil misión de sobrevivir al torrente actoral de Andy Serkis, y lo logra bastante bien. John Lithgow como el padre medio pa'-llá está notablemente bien. Tom Felton por su parte, como el cabronazo cuidasimios, parece estar interpretando a un Draco adulto y venido a menos, pero encaja bien con la trama, así es que no nos quejamos. Y Freida Pinto, buenoooooo... está muy mona ella, qué más puedo decir (aunque actúa de humana).

-- La acción está muy bien. Es cierto que no debemos esperar violencia sórdida porque después de todo, es Hollywood, y algo de estilización se impone. Pero tampoco tenemos esa cosa over-the-top a lo Michael Bay, que arruina tantas pelis por otro lado bien aspectadas (¿Will Smith haciendo el Mátrix en "Yo Robot", alguien...?). La secuencia del tiroteo contra la simia al comienzo de la peli no es especialmente salvaje, pero sí está muy bien facturada y te rompe el alma: SABES que no se va a arrancar, y aún así DESEAS que se salga con la suya. Las escenas intermedias no están hechas a mayor gloria de los efectos especiales, sino que son necesarias para la trama, están en su punto, y no vemos a monos o humanos haciendo fantasmadas. Y salvo algún detalle del final (¿monos montando a caballo? ¿eh-eh...?), en general se mantiene bien. Algo que quizás no debería olvidarse en una buena peli, es que la acción debe ir acorde a la trama, no por detrás de ella claro, pero tampoco por delante (salvo en una de Chuck Norris, por supuesto). Esta peli lo recuerda, y eso siempre se agradece.

-- Hagamos otro poco de sociología barata. "El Planeta de los Simios: (R)Evolución" (¿quién tradujo este título? ¿un Heidegger-wannabe?) podrá ser una muy buena peli en lo formal y con un guión en general bastante bueno más allá de algunas falencias, pero no hubiera sido un taquillazo (costó 90 y algo millones, lleva recaudados más de 400...) si no hubiera conectado de alguna manera con las audiencias. ¿Y cuál es esa conexión? Pues... que todos somos simios. Incluyendo a este pobre gato sentado detrás de un teclado que se dirige a ustedes. Los humanos que aparecen en la peli son de dos tipos: ambiciosos tiburones corporativos por un lado, y vecinos satisfechos con el American Way of Life por el otro. Ningún humano de la peli pretende revolucionar el mundo ni se cuestiona el tema de los derechos animales. Incluso nuestro bondadoso científico, cuando se encariña, no lo hace con todos los animales, sino en exclusiva con uno, con César, y eso porque de alguna manera es especial. O de cómo incluso los animales más bonitos tienen que hacer méritos para que un humano condescienda a darles estatus. Claro, el subtexto ecológico es el más fácil, pero... ¿no es algo que recuerde un poco a nuestra propia sociedad actual? Si ustedes agarran las páginas sociales de cualquier diario o revista de papel cuché, ven las dos clases de humanos reseñadas: los tiburones corporativos sonriendo en sus caros ternos de seda diciéndonos que "hay que ser más o menos cautos con la economía, y bueno, ustedes los peatones tienen que apretarse el cinturón para que nosotros podamos comer, pero es que nosotros somos necesarios porque sabemos y ustedes no...", y por el otro esos vecinos satisfechos que aparecen en fotos de cóctel con vestidos o trajes que cada uno suman dos o tres veces el salario mínimo de un obrero promedio. ¿Y los obreros promedios, la gente como tú y como tú? (O los gatos como yo). Esos no figuran. Para ellos existen los laboratorios de experimentación (¿y qué es la política económica internacional sino un gigantesco experimento social? Díganselo si no a los pobres griegos o españoles condenados a pagar la farra de sus banqueros), las residencias de los humanos bondadosos que los miran porque son especiales (muchos artistas que viven de columnistas en la prensa escrita porque escriben crítica artística inocua), o las jaulas (o echarles a Carabineros de Chile encima, como lo ha hecho sistemáticamente ese humano llamado Sebastián Piñera a lo largo de todo el 2011). Y claro, llega un minuto en que los simios, de tanto ser tratados como simios, les dan los monos y se vuelven changos y se portan como monos con ametralladora y dejan todo como chaleco de mono. En la peli, desde luego... pero también en la vida real. La traca final en donde los simios (algunos) consiguen ajustarle las cuentas a los humanos (algunos, otra vez) funciona así como una metáfora de los indignados en todo el mundo: los indignados musulmanes, los españoles, los ingleses, los yankis, los chilenos, todos ellos son simios. Y en esta peli, LOS SIMIOS SON LOS BUENOS. Al final de la peli (medio-spoiler aquí) se da a entender que la Humanidad afronta una eventual e inminente extinción gracias a un experimento que sale horriblemente mal. Los grandes tiburones corporativos hoy en día quizás puedan irse a la casa a dormir tranquilamente en sus almohadas rellenas con plumas de ganso legítimo, pero ¿y mañana? ¿Cuánto tiempo pasará antes de que su macabro experimento social llamado "neoliberalismo", "friedmanismo" o "liberalismo" a secas les estalle en la cara, y los simios vayan a por ellos? Y para que no me acusen de tendencioso, no terminaré con mis propias palabras, sino con las de Jared Diamond al acabar su capítulo sobre la extinción de las colonias vikingas en Groenlandia (a manos de los esquimales, figúrense): "En el último momento, sin embargo, los jefes descubrieron que no tenían seguidores. El último derecho que habían conservado para sí era el privilegio de ser los últimos en morir de hambre" (pag. 365... del libro "Colapso" de Jared Diamond, ya que me preguntaron y el pajarón de yo olvidó consignar el título).

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL PLANETA DE LOS SIMIOS: (R)EVOLUCIÓN":

-- "El origen del planeta de los simios" en Quesito Rosa.
-- "“El origen del planeta de los simios” (2011) - Rupert Wyatt" en Amazing Movies.
-- "'El origen del planeta de los simios', primates y Hollywood" en Valencia Plaza.
-- "'Rise of the Planet of the Apes' y el mono de los huevos de oro" en Extracine.com.
-- "Rise of the Planet of the Apes: (R)Evolution" en Diego: Mi Huella en el Mundo.

IDEAL PARA: Ver una más que notable actualización de la franquicia del planeta de los simios, una buena peli de acción a secas... y una ominosa profecía sobre el futuro inminente de nuestra sociedad.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

domingo, 14 de noviembre de 2010

"Red" (2010).


-- "Red". Estados Unidos. Año 2010.
-- Dirección: Robert Schwentke.
-- Actuación: Bruce Willis, Mary-Louise Parker, Morgan Freeman, Helen Mirren, John Malkovich, Karl Urban, Julian McMahon, Ernest Borgnine, Richard Dreyfuss, Brian Cox, James Remar, Rebecca Pidgeon.
-- Guión: Jon Hoeber y Erich Hoeber, basados en la novela gráfica de Warren Ellis y Cully Hamner.
-- Banda Sonora: Christophe Beck.

-- "Red" en IMDb.
-- "Red" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un tipo que tiene una vida en su casa que es tan solitaria que ni para tener gato le alcanza (Bruce Willis, cachondo como siempre) desarrolla un vínculo con el mundo cuando empieza a contactarse por vía telefónica con una chica. Al contrario de lo que suele suceder, que al otro lado de estas relaciones sólo-voz suele haber una charchetuda arpía sin depilar, en este caso la chica está más que interesante y todo (Mary-Louise Parker, haciendo pausa en eso de cultivar la "yerba", siempre MILF ella). Así es que se ponen de acuerdo para conocerse en algún minuto u otro. Podría ser el comienzo de otra historia pastelosa de amor, pero las cosas tomarán un giro algo inesperado cuando a la casa del tipo ingresa un escuadrón paramilitar a dejársela hecha de a tiritas, además de cargarse a Bruce por supuesto, quizás porque odian las historias pastelosas de amor, vaya uno a saber. El caso es que Bruce Willis es mucho Bruce Willis, y por tanto se le sale el lado McClane, dejando atrás una rica sopita de matones genéricos para ser consumidos al dente. Y como sabe que lo están rastreando, porque es más listo que el hambre, viaja a buscar a la chica porque si han escuchado sus conversaciones, saben que ella es importante para él. Y hace lo que todo macho recio debe hacer en estas circunstancias, para proteger a la chica y ver de paso si consigue penetración: se infiltra en su casa, la maniata, le tapa la boca con cinta adhesiva y la secuestra. Old style is style, man...! Mientras tanto, los malos malosos envían a su propio agente, a un matón con cara de malo, y que sabemos es muy malo porque además usa un terno muy limpio, a liquidar a Bruce Willis. Bueno, el personaje de Bruce Willis tenía nombre, pero como en el fondo es el mismo querible y fondón Bruce Willis de toda la vida, pues me perdonarán que use el nombre del actor y no el del personaje, así ustedes se orientarán mejor, creo yo. El caso es que ahora Bruce Willis y su chica están correteando de acá para allá, perseguidos por este tipejo. ¿Qué hará entonces Bruce Willis? Pues ensamblar a su equipo de "Misión Imposible 83: Los vejestorios contraatacan" (Morgan Freeman, John Malkovich, HELEN MIRREN FOR THE FUCKING GOD' SAKE!) y sembrar el caos y causar eventuales bajas colaterales. Porque en estas pelis la vida de uno de los buenos es más valiosa que todo lo demás, eso ya se sabe, y que las agencias de seguro sufran depresión invernal firmando cheques. ¡Ah, lo olvidaba! También hay una conspiración, el Gobierno está metido, hay un secreto del pasado, una lista misteriosa circulando... cantando alegremente mientras redescubrimos la rueda, vamos.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Quo Vadis Cinematographia? Como parte de la vorágine del cambio de siglo y de milenio, y de configuración de una nueva sociedad conectada a través de internet, el concepto de simultaneidad online y cosiacas así, el cine está más hermanosiamesado que nunca a otras fuentes artísticas, manera elegante y no culposa de decir que el cine vampiriza ideas a lo loco desde dónde quiera puedan ser exprimidas. En los 2000s, una fuente tradicionalmente tan menospreciada por realizadores, crítica y audiencias como es el cómic, cobró una fuerte revalorización. Y no hablo sólo de pelis como "X-Men" o de "300", sino también de otras que nadie hubiera reconocido su fuente en un cómic ("Una historia de violencia", por ejemplo, y ésta con el fuste de David Cronenberg). Ahora fue el turno de "Red", un cómic que no he leído ni tengo intención de hacer (¿para qué, si hicieron la peli?). Un cómic ideal para ser adaptado porque: 1.- Es de acción, o sea, se ve vistoso y molón en pantalla, y 2.- Está protagonizado por un grupo de vejetes, así es que es la excusa ideal para poner a viejas celebridades a hacer lo suyo, incluso a cachondearse de lo suyo. ¿Cómo era posible que saliera algo bueno de toda esta mezcolanza? Buenoooooo... Sí salió. De alguna manera. No sé cómo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Aunque a primera vista la peli no tuviera por donde agarrarse (la enésima comedia de acción que pretende parodiar los clichés y convenciones propios del cine de acción, o Bruce Willis cachondeándose de lo lindo de sus propios roles action-hero), lo curioso es que la fórmula funciona. Tengo entendido que el cómic es más serio, más autosuficiente, más autoral en definitiva, pero acá tuvieron el estupendo criterio (de cara al filme, no hablemos de adaptación aquí) de no tomárselo tan en serio, de meterle un poco de chicha al ponche, y la fórmula salió bien. No es una peli memorable ni un estreno indispensable del 2010, pero sí que entretiene. Al comienzo es un tanto morosa, y como justamente peca de convencional, aburre un poquito. Pero promediando la trama, cuando va quedando claro que todo no es más que un monumental cachondeo y aparecen más y más actores famosos ridiculizándose a sí mismos y a sus roles recurrentes, el asunto se vuelve más divertido: al final termina siendo de esas pelis que no te dejan K.O., pero igual se las arreglan para salir avante por puntos. La peli es bastante predecible en su desarrollo, y muchas cosas pasan un poco porque, bueno, hay que hacer avanzar la trama de algún modo, pero eso es justamente parte del juego. Bruce Willis está bien como siempre, Mary-Louise Parker hace más que bien su rol de chica enamorada que vive su propia fantasía de espías (el rol de Jamie Lee Curtis para "Mentiras peligrosas", pero en versión maruja, todo hay que decirlo), Morgan Freeman aburre hasta a las ovejas con su sempiterno rol de tío bueno (pareciera que al vejete acá se le quedó pegado el switch de "Antes de partir", aunque al menos no luce aburrido como en "Wanted"), Helen Mirren demuestra que no sólo es "La Reina" y la villana de "Excalibur" sino que además es hembra que puede ponerse una UZI entre dedo y pecho sin despeinarse ni pestañear (en serio, no pestañea, al contrario de los extras que contrataron como agentes genéricos del FBI, que se ve nunca han tenido un arma entre las manos en su extra vida), John Malkovich está tan fumado como cuando hace sus roles de fumado ("Quémese después de leerse" se me viene a la mente), y Karl Urban ("Doom", "Star Trek") le da la chulería precisa sin pasarse ni quedarse a su personaje de matón. Y quién mejor que el metrosexual Julian McMahon (el Doctor Doom de "Los Cuatro Fantásticos") para "villano de la pantalla final". Sumémosle además la presencia casi cameo del siempre entrañable Ernest Borgnine (sí, leñe, "De aquí a la eternidad", "Estación Polar Zebra", "La aventura del Poseidón", "Lobo del Aire"...), que no sólo no se ha muerto sino que además si éste fuera su último rol (tiene 93 años, oigan...), sería una muy querible despedida. Dirige Robert Schwentke, tipo que sin ser un artista con visión personal del mundo ni un director de peliculones, pareciera ser un storyteller que se la ha podido con cuanto género ha tenido a bien abordar, desde el thriller pseudohitchcockiano ("Plan de vuelo"), hasta la peli sentimental ("Te amaré por siempre"), y ahora ha ido a por la comedia de acción cachonda, también con éxito.

IDEAL PARA: Relajarse con tus queridos actores de siempre poniéndose cachondos.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

domingo, 15 de julio de 2007

"Zodíaco" (2007).


-- "Zodiac". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: David Fincher.
-- Actuación: Jake Gyllenhaal, Mark Ruffalo, Anthony Edwards, Robert Downey Jr., Brian Cox, John Carroll Lynch, Chlöe Sevigny, Ed Setrakian, John Getz, John Terry, Candy Clark, Elias Koteas.
-- Guión: James Vanderbilt, basado en el libro de Robert Graysmith.
-- Banda Sonora: David Shire.

-- "Zodíaco" en IMDb.
-- "Zodíaco" en la Wikipedia en inglés.

ADVERTENCIA: Como el buen lector de Cine 9009 sabe, trato siempre de mandarme la menor cantidad de spoilers posible. Sin embargo, en este caso me va a ser difícil no adelantar algún detalle clave de la historia, incluyendo (en parte) su resolución final. Me siento autorizado para ello, porque la historia está basada en un hecho real, y cualquiera que investigue sobre el Zodíaco sabrá lo que pasó con ese caso, hasta el día de hoy. Pero si al amable lector no le gustan los spoilers, entonces le recomiendo encarecidamente que NO LEA LA SIGUIENTE RESEÑA. Cómodamente instalado en su mullido cojín, les saluda el GENERAL GATO.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una parejita desaparece por la carretera, y no para prenderle velas a un santo o por alguna otra razón religiosa, precisamente. Hay un tenso diálogo en el cual va a pasar y no pasa, va a pasar y no pasa... la chica es joven, pero está casada... De pronto, aparece un vehículo. Se ve que el año es 1969, porque aún no han estrenado clásicos de la infamia psycokiller como aquella de las leyendas urbanas o algunos de los episodios más descerebrados de los archivos X, así es que no intentan correr y se quedan como conejos encandilados, hasta que por su inepcia darwiniana son limpiamente liquidados a bala. En paralelo, hay un pobre diablo que trabaja de caricaturista en un periódico de los importantes, y por pura casualidad se inmiscuye en una reunión de directorio en la cual se ventila algo muy importante: el asesino de la pareja ha enviado una tierna misiva al diario y amenaza con que si no se publica un código cifrado en primera plana, habrá varias otras muertes al azar. El pequeño reptil que dibuja caricaturas empieza a obsesionarse con el tema, se acerca al periodista encargado de la investigación, y empieza a darle algunos nortes, porque el caricaturista ha ido a la biblioteca y se ha zampado unos cuantos manuales de criptografía. Y el periodista empieza a darle tabarra a los suches de la LAPD. Y los polizontes empiezan a cogerse la cabeza con las dos manos, cuando empiezan a llover los muertos, y empiezan a llegar más cartas del asesino, que ahora se ha puesto un nombre: el Zodíaco. La cacería recién empieza. Y será dura. Durísima. Tanto, que recién a comienzos de los '90s podrán por fin darle caza... ¿al hombre correcto...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

No es misterio ni piedra de escándalo para nadie que las naciones civilizadas adoran a sus escritores, sus filósofos y sus intelectuales, y los yankis adoran a sus beisbolistas y a sus asesinos en serie. Desde aquella jornada de 1969 en que empezaron los asesinatos de un cabrón que se hacía llamar el Zodíaco, que el público yanki se volvió en masa al tema. Tanto, que el famoso Zodíaco en cuestión inspiró al asesino Scorpio, que le hacía la vida de tiritas a Harry Callahan en la mítica primera entrega de la serie de Clint Eastwood, "Harry el Sucio". Como de costumbre, el Zodíaco inspiró algunas densas y sesudas investigaciones por parte de algunos ociosos que no saben qué hacer con su tiempo libre, y se dedican a escribir sobre homicidas famosos en vez de contribuir con el progreso de la Humanidad inventando la vacuna contra el SIDA. De ahí salieron dos libros, "Zodíaco" y "Zodíaco desenmascarado", que se supone son la investigación más seria y acabada sobre el tema. La idea de una cinta al respecto interesó a David Fincher, cineasta de escasa pero contundente trayectoria (puedo mencionar aquí TODAS sus películas a la fecha sin que falte espacio: "Alien 3", "Los siete pecados capitales", "Al filo de la muerte", "El club de la pelea" y "La habitación del pánico"). Por suerte. Porque Fincher tenía las cosas claras. Su película iba a ser sobre el Zodíaco, y no un burdo remake de "Harry el Sucio". Iba a ser una peli sin persecusiones automovilísticas ni disparos, y cuyos protagonistas eran un caricaturista y un asesino al que ¡ups! nunca agarraron en la vida real. O sea, iba a tener todos los ingredientes para ser un gran y memorable fiasco, porque ya sabemos lo que la audiencia busca (sí, "Shrek III", "Piratas del Caribe 3", "El juego del miedo 3")... Pero se la jugó. Llegó hasta a cambiarse de estudio cuando le dijeron "OK, hazla, pero hazla cortita, de dos horas y algo más para que el público no se aburra" (al final, dura como tres horas, con otro estudio). El resultado fue un filme bueno, con pulso y garra, lo suficientemente bueno como para que reventara en la taquilla. De perder dinero, no lo perdió. Tampoco lo ganó. Costó 75 millones de dólares y ganó 75 millones de dólares. Y nosotros ganamos uno de los mejores filmes del 2007, que no es poco (entre esto y el festival de terceras partes que ha sido la ida al cine este año)...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es agradable ver como el cine de David Fincher ha ido evolucionando y mutando, sin perder sus rasgos esenciales ni acabar convertido en un maldito mercenario al servicio de los grandes estudios. Poco queda ya del jovencito que buscaba provocar por el puro ánimo de escandalizar, que rodaba "Los siete pecados capitales". "Zodíaco" es una película madura y con buen pulso cinematográfico, y ¡ojo!, sin que esto signifique lo que siempre significa en manos de los críticos burgueses de toda la vida, que alaban las películas "de madurez" cuando están muertas de ideas y planos secuencias. Existen toques muy Fincher, como un sótano con cañerías oxidadas y un cuidado exquisito en la imaginería visual, pero a la vez se ha ido deslastrando de su necesidad de hacer un gran final o una vuelta de tuerca inimaginable. La historia va recta hacia su destino como una puñalada trapera, y corta como el hacha de un carnicero.

-- La estética de la época está recreada con un nivel de detalle asombroso, con minuciosidad casi maniática. Los peinados, los diálogos, los automóviles, los edificios... Incluso se permite el detalle de ir cambiando la calidad de la cinta, desde los tonos amarillentos para las secuencias sesenteras que lo emparentan con el fondo cromático de las primeras Bond de Guy Hamilton ("Goldfinger", "Los diamantes son eternos"), hasta tonos más naturalistas para las secuencias más recientes, deviniendo en la breve secuencia noventera en un filtro débilmente azulino, a estas alturas una marca de fábrica del cine de Fincher (véase, por ejemplo, "Al filo de la muerte"). No es simplemente una película ambientada en la época, sino que se ve y se siente como si se tratara de 1969 (y los setenta, y los ochenta, y los noventa).

-- Tiene un gran pulso narrativo. Y lo consigue a punta de lo bueno, de puro suspenso psicológico, sin truquitos idiotas como esperables inesperadas vueltas de tuerca, o secuencias de pura acción y adrenalina. Todo deviene de un hecho simple: no se sabe dónde va a atacar el Zodíaco la siguiente vez, no se conoce su modus operandi, y nadie está realmente a salvo. Ningún personaje es realmente noble o heroico (tampoco lo contrario), sino que tienen sus vidas y circunstancias peculiares, y su propio interés por cazar al Zodíaco. El detective Toschi es un buen funcionario que se emperra en atraparlo porque le gusta hacer bien su trabajo. El caricaturista es en el fondo un tipo patético y obsesivo que, bien dentro suyo, termina por identificarse con el Zodíaco. El periodista investigador es un egocéntrico alcohólico a quien, dicho desde ya, le importa en verdad un pucho el asunto del Zodíaco, y si trata de atraparlo, no es por afán de justicia ni verdad, sino por dar el golpe noticioso que le permita erigirse al podio en el que se entregan esos bonitos Premios Pulitzer. O sea, el equipo contra el Zodíaco está integrado por personas comunes y corrientes, lejos de la superhumanidad de tipos como Harry Callahan cazando a Scorpio, y eso le da un valor agregado a la peli (la de "Harry el Sucio" también es buena, dicho sea de paso, pero por otras razones, no por éstas).

-- Una de las implicaciones más tenebrosas de la película se refiere al problema de qué demonios hacemos con la gente que supuestamente debe cuidarnos. En las pelis de asesinos psicópatas, es tradición y lugar común que el psychokiller de turno es endemoniadamente inteligente y listo, y su mente implacable desafía por eso al más inteligente de los policías. Aquí, por el contrario, no se dice que el Zodíaco sea particularmente inteligente. De hecho, una de las razones por las cuales la cacería contra él se dilata tanto, no radica en que sea el epítome de la inteligencia hecha carne y sangre entre nosotros los pobres humanos, sino en porque los policías son demasiado amigos de empotingar su culo en su asiento, aún a costa de la investigación policíaca de rigor. El Zodíaco deja muertos en tres o cuatro condados, cada condado investiga el suyo propio, y a ninguno se le ocurre que podrían avanzar aún más si colaboraran entre sí, intercambiando la información entre condado y condado. O peor aún: se les ocurre, pero como cada uno quiere capturar al Zodíaco para sí, escamotean la información, no ocultándola de manera fraudulenta, sino con el manido recurso de "es que nadie preguntó"... (¿Cómo iban a preguntar, si no sabían qué debían preguntar?). Uno puede buenamente preguntarse, con escalofríos... ¿En cuántos casos no habrá ocurrido algo similar? No olvidemos que la peli está basada en hechos reales, y si pudo ocurrir ahí, ¿por qué no en otras partes...?

-- Las actuaciones son simplemente impecables. Jake Gyllenhaal, quien se las ha arreglado para hacer papeles en filmes interesantes (bueno, también en "Brockeback Mountain" y "El día después de mañana") siempre ha tenido algo que decir en materias actorales, y aquí no se desmiente, dándole vida al caricaturista que... ejem... en realidad no tiene una vida propia, digámoslo. Mark Ruffalo compone a un detective Toschi que es puras malas pulgas y olfato de sabueso. Incluso hasta Robert Downey Jr., que demostró su talla de actor interpretando nada menos que al prota de "Chaplin" en el biopic de comienzos de los '90s y después se fue por la pendiente del alcohol y las drogas, saca un estupendo rol, mostrando que... seamos crudos, que aún sirve para algo, el pobre. Y Chlöe Sevigny, objeto de los perturbadores deseos de Hilary Swank en "Los chicos no lloran", se roba la película con sus pequeñas apariciones.

-- Esta película debería ser revisitada como material histórico por la posteridad, porque representa muy bien lo que es el espíritu de los tiempos en las postrimerías de la tenebrosa Era Bush. Más que un personaje, el Zodíaco en esta película es una amenaza invisible, que podría atacar en cualquier minuto y a cualquier persona... exactamente igual que la paranoia de Bush y sus halcones frente al terrorismo, paranoia que tan barato se la compraron los yankis cuando descubrieron con el 9-11 que no eran tan invulnerables como ellos suponían. Quizás un poquito antes, hubiera sintonizado aún mejor con el interés del público yanki (y hubiera recaudado más en taquilla). Al final, aunque no pueden agarrar al malo maloso, queda una sensación de que el mal no es invulnerable, que los destructores pueden ser a su vez, sino destruidos, por lo menos contenidos, y esto se refuerza aún más por no ser una horterada al estilo Stallone, sino una peli basada en hechos reales. Es curioso que una película con un final tan ambiguo, sea capaz de depositar semejante nota de esperanza...

IDEAL PARA: Amantes del buen cine, degustadores de suspenso de categoría, retronostálgicos, historiadores... Comedores regulares de pop corn y profitadores de "El juego del miedo", mejor abstenerse.

Seguidores