11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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viernes, 13 de febrero de 2009

"La conversación" (1974).


-- "The Conversation". Estados Unidos. Año 1974.
-- Dirección: Francis Ford Coppola.
-- Actuación: Gene Hackman, John Cazale, Allen Garfield, Frederic Forrest, Cindy Williams, Michael Higgins, Elizabeth MacRae, Teri Garr, Harrison Ford, Mark Wheeler, Robert Shields, Phoebe Alexander.
-- Guión: Francis Ford Coppola.
-- Banda Sonora: David Shire.

-- "La conversación" en IMDb.
-- "La conversación" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Es un día normal en el patilludo mundo de los '70s. La gente va, viene, camina, disfruta... Y el sonido chicharrea. Claro, sabemos todo esto por una punta de micrófonos direccionales. El blanco: una pareja que anda circulando por ahí. ¿Para qué espiarlos? Qué importa, lo que importa es que pagan, y bien. De manera que obtienen tres cintas que, emitidas todas ellas en conjunto para compensar entre sí las falencias de unas y de otras (lo que tiene grabar a capella, que el audio anda por ahí con las grabadoras celulares de un concierto de Madonna), permiten armar el cuadro completo de lo que ocurre. ¿Quién es nuestro buen espía? Es el gran Gene Hackman, bueno, interpretando a un pobre diablo llamado Harry Caul, exitoso en su profesión y discreto para no ser pillado en la misma, pero que a consecuencias de lo mismo, pues bien, vida personal equals zero (bueno, tiene guantera donde echar el micrófono, pero hasta el mejor cuero de guantera se resiente, si me entienden lo que quiero decir...). Por cierto, no sé si mencioné que es católico, pero católico un poco a la manera de Daredevil, que me siento mal de hostiar gente, sí señoh, pero lo hago igual (o no hay peli, no en último lugar). Desgraciadamente, a la hora de la entrega, en la empresa no lo recibe su jefazo, que era el contratante, sino un perico dizquejecutivo que yo soy muy chulo y pásame la cinta muerto de hambre y yo se la llevo al jefe (Harrison Ford hecho un crío). Gene Hackman huele algo raro y no la pasa. Y al bajar por las escaleras, descubre (sin que ellos lo descubran, claro) a los espiados, que oh-sorpresa, trabajan en la misma compañía que el encargante. Mmmmmm, muuuuuu turbio todo. De manera que nuestro héroe rompe su regla de no mirar nunca dentro del paquete, cual Transportador cualquiera, y descubre una línea de diálogo de la cual infiere que si entrega la cinta, sus espiados podrían terminar fertilizando el fondo del mar con zapatos de cemento o alguna otra suerte semejante, de modo que se resuelve a no entregarla. Pobrecillo. Aún no aprende que con la gente de arriba no se juega. Ahora las cosas irán poniéndose cada vez más interesantes. Y el problema supremo es que ahora el espía es espiado, cosas que parecen inocentes podrían no serlo tanto, y al revés, cosas potencialmente complicadas podrían ser puras casualidades...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '70s, qué época oscura para el cine. Cualquier cineasta de pro, para destacarse, debía rodar pelis serias, adultas, comprometidas, etcétera. Incluso hasta pelis no demasiado sesudas, como "Harry el Sucio", tenían su dosis de oscuridad y rudeza, por no hablar de cosas como "El Padrino", "Serpico", "Tarde de perros", "Límite de seguridad", "Cabaret", "Jesucristo Superestrella", y un largo etcétera de géneros y estilos distintos. Y es que Hollywood había tenido que contener la formidable arremetida del cine europeo (que había entrado en los últimos '50s y los plenos '60s un poco por el tema de que las chicas europeas se desnudaban, pero pasaban más o menos la censura porque eran desnudoh atí-ti-coh) poniéndose serio a su vez, con un cine más comprometido. América lo necesitaba. Después de todo, el país estaba naufragando en medio de esa resaca posthippienta marcada por el FlowerPower, el SexPower, el NiggaPowah y todas esas cosas. Y como música de fondo estaba la Satánica República de Nixon, caída en 1973 gracias al asuntillo ése de Watergate. Eran buenos tiempos para ser cineasta comprometido y criticar a cuanta cosa de la sociedad se pusiera por delante, y por qué no, para pasar como progre siendo un poquitín reaccionario y criticando la llegada de la modernidad. Una de esas cosas, era el tema del espionaje, la invasión de la privacidad, etcétera. Se nota que en esos años no pensaban no sólo en que iba a existir Facebook, sino además que la gente se pelearía por ver quién demonios sube más fotos de uno mismo vomitando borrachos en una fiestoca del tres al cuatro. Y de esta manera Francis Ford Coppola, quién venía de rodar "El Padrino" (de hecho, quería hacer esta peli antes que "El Padrino", pero nadie le dijo que sí hasta que el asuntillo ése de los mafiosos resultó un éxito de taquilla y crítica y los estudios entonces le dijeron que sí a todo, y sin vaselina si por evitar alergias se trataba), rodó "La conversación".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por las malas noticias. Es una peli comprometida. Esto no es malo a priori, claro está. Tienen que haber pelis que sean banales e insubstanciales para dejar descansar el cerebro, y también tienen que haber pelis con ideas, e incluso ideologías, que hagan remecer un poco las conciencias, no necesariamente para estar de acuerdo, pero sí para pensar un poquito al menos. Pero ese compromiso no debería llevar a forzar la historia hasta tornarla un panfleto. Y eso es lo que a ratos ocurre en esta peli. Está bien contada, está bien llevada, pero en algunos minutos hay cosas que están puestas ahí sólo para que la peli avance y tenga algún sentido. El error más garrafal, por supuesto, es pintar toda la peli a Harry Caul como un tipo obsesivo, paranoico, desconfiado y reservado, y así, a santo de nada, a mitad de peli, hacer que éste sea anfitrión dando acceso a su casa, de un grupete de colegas que también son espías igual que él... ¿Qué sentido puede tener eso? Eso, por no hablar de que convenientemente para la trama, y también un poco a santo de nada, Harry Caul sufre una crisis de conciencia y decide hacer lo que el inteligente de "Ronin" no hace y el tarado de "El transportador" sí: echar un vistazo a la mercancía. Y para tapar esto, nada mejor que un trauma del pasado (y si estaba tan traumado, ¿por qué no se retiró del negocio, en primer lugar...? Dinero para empezar de nuevo, se da a entender que tenía). Bueno, todo esto es para probarnos que Harry Caul es un tipo sucio-pero-bueno, enfrentado a una sociedad de tipos sucios-pero-malos, y demostrarnos así la deshumanización de la sociedad y todas esas cosas. Así puedes terminar de ver la peli y, si eres un intelectualoide de pro, decir "en realidad soy un poco como Harry Caul, pecador pero idealista", y te puedes sentir mejor contigo mismo viviendo de manera vicaria las pendejadas por las que pasa Harry Caul por eso de pasarse de trabajólico. En fin, todo esto es para decir que la peli es buena, sí, pero no me cuela como el clásico que los críticos de toda la vida han considerado (ganó la Palma de Oro en Cannes en 1974, por más señas).

-- Gene Hackman. Hackman declaró alguna vez que era su peli favorita entre todas las que hizo, y considerando que en su repertorio no sólo hay joyitas como "La aventura del Poseidón", "Contacto en Francia" o su lexluthoresca aparición en "Superman" y secuelas (¡incluso mencionemos su estupendo y más reciente rol en "Marea roja"!), sino también cosas como "Tribunal en fuga", "Enemigo público" o (¡¡¡AAAAAAJJJJJJ!!!) "Detrás de las líneas enemigas", le creemos. Si esta peli vale la pena de ser vista y revista, es para gozarse como chino con la perfomance de Gene Hackman, que construye un personaje odioso y repelente con gran humanidad, y lo hace profundamente simpático más allá de que, bien en el fondo, a nadie le gustaría tener que trabajar con ese malparido que no sabe divertirse. Toda la secuencia en el motel es de antología y funciona muy buen justamente por el fino trabajo de Hackman. Sí, Gene, tienes razón, es uno de tus mejores trabajos.

-- Los actores secundarios están grandes. El siempre on-the-top John Cazale, quien ya había trabajado con Francis Ford Coppola en "El Padrino" (es el hermanito medio mongoloide de Michael Corleone) y repetiría ese mismo año con "El Padrino II", compone un estupendo rol como el tipo siempre puteado por su jefe Hackman. Cindy Williams aparece lo justo y preciso como la chica espiada, una presencia siempre colateral e inquietante. Harrison Ford, quien se había hecho notar en "American Graffiti" para papi George Lucas (antes de que éste mismo lo reclutara para la por entonces aún por venir "La guerra de las galaxias"), demuestra aquí que todavía tenía que ganarse el pan nuestro de cada día y se saca los zapatos actuando como probablemente nunca después (bueno, Harrison Ford es un gran actor, sí, pero aquí está aún más superlativo).

-- Hay algunos detalles muy interesantes de esta peli, que le dan una textura muy peculiar. Está la arquitectura, por supuesto, muy '70s, muy kubrickiana, fría y deshumanizada (el taller del prota es un piso, y el de la chica que limpia cañerías con él es un cuartucho indecente, por ejemplo, por no hablar de la fachada de la empresa, o de la habitación del motel, epítomes de la frialdad lecorbusieriana), y probablemente no por casualidad, el único espacio geográfico más cálido en la peli es la secuencia del inicio, en que se graba la dichosa conversación de marras, y que es una plaza pública con gente alegre y bandas de música y etcétera (aunque también hay maña para mostrar un mendigo medio muriéndose y durmiendo en una banqueta). A lo largo de la peli, el prota escucha, o bien recuerda, una y mil veces, la conversación en comento, transformándose en una omnipresencia, casi opresiva, y el intercalar una y otra vez, hasta el cansancio, esa conversación, y algunos flashbacks, marca un agudo contraste con la realidad fría e impersonal del prota.

-- Esta peli resulta también curioso como testimonio arqueológico. Aunque no se crea, había una época en que se valoraba la vida privada, y el espionaje a la misma era considerado casi un pecado capital. La idea de que grandes empresas tomaran bases de datos y las trabajaran para determinar perfiles de consumo (consumo de electrodomésticos o de candidatos presidenciales, tanto más da, el producto es lo de menos y el dinero de la venta lo es todo), probablemente los hubiera horrorizado, pero hoy en día nadie se escandaliza. Antes, obtener información de la gente significaba liarse un credo mundo para obtener migajas de datos, mientras que hoy en día basta con guglear a alguien, o arreglárselas para soltar noticias desde el Facebook, y voilà!, the world is yours. Bueno, en esa época la información era escasa y todavía valía algo. Hoy en día, si no eres un insider con acceso a información privilegiada sobre auge o mamporrazo de valores bursátiles, tu información vale bien poco. Sí, definitivamente esta peli con su afán antiespionaje y contra la cultura Watergate, es casi romántica. Lástima que ahora el romanticismo se venda embotellado y al compra tres y paga dos...

IDEAL PARA: Ver una peli quizás no tan grande como la crítica la considera, pero al menos buena, sobre el fin de la privacidad de las personas.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LA CONVERSACIÓN":

-- (Ir a la página) Comentario en Alicia Y Los Espejos.
-- (Ir a la página) Comentario en El Otro Mensual.
-- (Ir a la página) Comentario en Cine.com.
-- (Ir a la página) Comentario en Quesito Rosa.
-- (Ir a la página) Comentario en Cine Más Pop.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Gene Hackman y Harrison Ford en una escena de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 15 de julio de 2007

"Zodíaco" (2007).


-- "Zodiac". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: David Fincher.
-- Actuación: Jake Gyllenhaal, Mark Ruffalo, Anthony Edwards, Robert Downey Jr., Brian Cox, John Carroll Lynch, Chlöe Sevigny, Ed Setrakian, John Getz, John Terry, Candy Clark, Elias Koteas.
-- Guión: James Vanderbilt, basado en el libro de Robert Graysmith.
-- Banda Sonora: David Shire.

-- "Zodíaco" en IMDb.
-- "Zodíaco" en la Wikipedia en inglés.

ADVERTENCIA: Como el buen lector de Cine 9009 sabe, trato siempre de mandarme la menor cantidad de spoilers posible. Sin embargo, en este caso me va a ser difícil no adelantar algún detalle clave de la historia, incluyendo (en parte) su resolución final. Me siento autorizado para ello, porque la historia está basada en un hecho real, y cualquiera que investigue sobre el Zodíaco sabrá lo que pasó con ese caso, hasta el día de hoy. Pero si al amable lector no le gustan los spoilers, entonces le recomiendo encarecidamente que NO LEA LA SIGUIENTE RESEÑA. Cómodamente instalado en su mullido cojín, les saluda el GENERAL GATO.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una parejita desaparece por la carretera, y no para prenderle velas a un santo o por alguna otra razón religiosa, precisamente. Hay un tenso diálogo en el cual va a pasar y no pasa, va a pasar y no pasa... la chica es joven, pero está casada... De pronto, aparece un vehículo. Se ve que el año es 1969, porque aún no han estrenado clásicos de la infamia psycokiller como aquella de las leyendas urbanas o algunos de los episodios más descerebrados de los archivos X, así es que no intentan correr y se quedan como conejos encandilados, hasta que por su inepcia darwiniana son limpiamente liquidados a bala. En paralelo, hay un pobre diablo que trabaja de caricaturista en un periódico de los importantes, y por pura casualidad se inmiscuye en una reunión de directorio en la cual se ventila algo muy importante: el asesino de la pareja ha enviado una tierna misiva al diario y amenaza con que si no se publica un código cifrado en primera plana, habrá varias otras muertes al azar. El pequeño reptil que dibuja caricaturas empieza a obsesionarse con el tema, se acerca al periodista encargado de la investigación, y empieza a darle algunos nortes, porque el caricaturista ha ido a la biblioteca y se ha zampado unos cuantos manuales de criptografía. Y el periodista empieza a darle tabarra a los suches de la LAPD. Y los polizontes empiezan a cogerse la cabeza con las dos manos, cuando empiezan a llover los muertos, y empiezan a llegar más cartas del asesino, que ahora se ha puesto un nombre: el Zodíaco. La cacería recién empieza. Y será dura. Durísima. Tanto, que recién a comienzos de los '90s podrán por fin darle caza... ¿al hombre correcto...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

No es misterio ni piedra de escándalo para nadie que las naciones civilizadas adoran a sus escritores, sus filósofos y sus intelectuales, y los yankis adoran a sus beisbolistas y a sus asesinos en serie. Desde aquella jornada de 1969 en que empezaron los asesinatos de un cabrón que se hacía llamar el Zodíaco, que el público yanki se volvió en masa al tema. Tanto, que el famoso Zodíaco en cuestión inspiró al asesino Scorpio, que le hacía la vida de tiritas a Harry Callahan en la mítica primera entrega de la serie de Clint Eastwood, "Harry el Sucio". Como de costumbre, el Zodíaco inspiró algunas densas y sesudas investigaciones por parte de algunos ociosos que no saben qué hacer con su tiempo libre, y se dedican a escribir sobre homicidas famosos en vez de contribuir con el progreso de la Humanidad inventando la vacuna contra el SIDA. De ahí salieron dos libros, "Zodíaco" y "Zodíaco desenmascarado", que se supone son la investigación más seria y acabada sobre el tema. La idea de una cinta al respecto interesó a David Fincher, cineasta de escasa pero contundente trayectoria (puedo mencionar aquí TODAS sus películas a la fecha sin que falte espacio: "Alien 3", "Los siete pecados capitales", "Al filo de la muerte", "El club de la pelea" y "La habitación del pánico"). Por suerte. Porque Fincher tenía las cosas claras. Su película iba a ser sobre el Zodíaco, y no un burdo remake de "Harry el Sucio". Iba a ser una peli sin persecusiones automovilísticas ni disparos, y cuyos protagonistas eran un caricaturista y un asesino al que ¡ups! nunca agarraron en la vida real. O sea, iba a tener todos los ingredientes para ser un gran y memorable fiasco, porque ya sabemos lo que la audiencia busca (sí, "Shrek III", "Piratas del Caribe 3", "El juego del miedo 3")... Pero se la jugó. Llegó hasta a cambiarse de estudio cuando le dijeron "OK, hazla, pero hazla cortita, de dos horas y algo más para que el público no se aburra" (al final, dura como tres horas, con otro estudio). El resultado fue un filme bueno, con pulso y garra, lo suficientemente bueno como para que reventara en la taquilla. De perder dinero, no lo perdió. Tampoco lo ganó. Costó 75 millones de dólares y ganó 75 millones de dólares. Y nosotros ganamos uno de los mejores filmes del 2007, que no es poco (entre esto y el festival de terceras partes que ha sido la ida al cine este año)...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es agradable ver como el cine de David Fincher ha ido evolucionando y mutando, sin perder sus rasgos esenciales ni acabar convertido en un maldito mercenario al servicio de los grandes estudios. Poco queda ya del jovencito que buscaba provocar por el puro ánimo de escandalizar, que rodaba "Los siete pecados capitales". "Zodíaco" es una película madura y con buen pulso cinematográfico, y ¡ojo!, sin que esto signifique lo que siempre significa en manos de los críticos burgueses de toda la vida, que alaban las películas "de madurez" cuando están muertas de ideas y planos secuencias. Existen toques muy Fincher, como un sótano con cañerías oxidadas y un cuidado exquisito en la imaginería visual, pero a la vez se ha ido deslastrando de su necesidad de hacer un gran final o una vuelta de tuerca inimaginable. La historia va recta hacia su destino como una puñalada trapera, y corta como el hacha de un carnicero.

-- La estética de la época está recreada con un nivel de detalle asombroso, con minuciosidad casi maniática. Los peinados, los diálogos, los automóviles, los edificios... Incluso se permite el detalle de ir cambiando la calidad de la cinta, desde los tonos amarillentos para las secuencias sesenteras que lo emparentan con el fondo cromático de las primeras Bond de Guy Hamilton ("Goldfinger", "Los diamantes son eternos"), hasta tonos más naturalistas para las secuencias más recientes, deviniendo en la breve secuencia noventera en un filtro débilmente azulino, a estas alturas una marca de fábrica del cine de Fincher (véase, por ejemplo, "Al filo de la muerte"). No es simplemente una película ambientada en la época, sino que se ve y se siente como si se tratara de 1969 (y los setenta, y los ochenta, y los noventa).

-- Tiene un gran pulso narrativo. Y lo consigue a punta de lo bueno, de puro suspenso psicológico, sin truquitos idiotas como esperables inesperadas vueltas de tuerca, o secuencias de pura acción y adrenalina. Todo deviene de un hecho simple: no se sabe dónde va a atacar el Zodíaco la siguiente vez, no se conoce su modus operandi, y nadie está realmente a salvo. Ningún personaje es realmente noble o heroico (tampoco lo contrario), sino que tienen sus vidas y circunstancias peculiares, y su propio interés por cazar al Zodíaco. El detective Toschi es un buen funcionario que se emperra en atraparlo porque le gusta hacer bien su trabajo. El caricaturista es en el fondo un tipo patético y obsesivo que, bien dentro suyo, termina por identificarse con el Zodíaco. El periodista investigador es un egocéntrico alcohólico a quien, dicho desde ya, le importa en verdad un pucho el asunto del Zodíaco, y si trata de atraparlo, no es por afán de justicia ni verdad, sino por dar el golpe noticioso que le permita erigirse al podio en el que se entregan esos bonitos Premios Pulitzer. O sea, el equipo contra el Zodíaco está integrado por personas comunes y corrientes, lejos de la superhumanidad de tipos como Harry Callahan cazando a Scorpio, y eso le da un valor agregado a la peli (la de "Harry el Sucio" también es buena, dicho sea de paso, pero por otras razones, no por éstas).

-- Una de las implicaciones más tenebrosas de la película se refiere al problema de qué demonios hacemos con la gente que supuestamente debe cuidarnos. En las pelis de asesinos psicópatas, es tradición y lugar común que el psychokiller de turno es endemoniadamente inteligente y listo, y su mente implacable desafía por eso al más inteligente de los policías. Aquí, por el contrario, no se dice que el Zodíaco sea particularmente inteligente. De hecho, una de las razones por las cuales la cacería contra él se dilata tanto, no radica en que sea el epítome de la inteligencia hecha carne y sangre entre nosotros los pobres humanos, sino en porque los policías son demasiado amigos de empotingar su culo en su asiento, aún a costa de la investigación policíaca de rigor. El Zodíaco deja muertos en tres o cuatro condados, cada condado investiga el suyo propio, y a ninguno se le ocurre que podrían avanzar aún más si colaboraran entre sí, intercambiando la información entre condado y condado. O peor aún: se les ocurre, pero como cada uno quiere capturar al Zodíaco para sí, escamotean la información, no ocultándola de manera fraudulenta, sino con el manido recurso de "es que nadie preguntó"... (¿Cómo iban a preguntar, si no sabían qué debían preguntar?). Uno puede buenamente preguntarse, con escalofríos... ¿En cuántos casos no habrá ocurrido algo similar? No olvidemos que la peli está basada en hechos reales, y si pudo ocurrir ahí, ¿por qué no en otras partes...?

-- Las actuaciones son simplemente impecables. Jake Gyllenhaal, quien se las ha arreglado para hacer papeles en filmes interesantes (bueno, también en "Brockeback Mountain" y "El día después de mañana") siempre ha tenido algo que decir en materias actorales, y aquí no se desmiente, dándole vida al caricaturista que... ejem... en realidad no tiene una vida propia, digámoslo. Mark Ruffalo compone a un detective Toschi que es puras malas pulgas y olfato de sabueso. Incluso hasta Robert Downey Jr., que demostró su talla de actor interpretando nada menos que al prota de "Chaplin" en el biopic de comienzos de los '90s y después se fue por la pendiente del alcohol y las drogas, saca un estupendo rol, mostrando que... seamos crudos, que aún sirve para algo, el pobre. Y Chlöe Sevigny, objeto de los perturbadores deseos de Hilary Swank en "Los chicos no lloran", se roba la película con sus pequeñas apariciones.

-- Esta película debería ser revisitada como material histórico por la posteridad, porque representa muy bien lo que es el espíritu de los tiempos en las postrimerías de la tenebrosa Era Bush. Más que un personaje, el Zodíaco en esta película es una amenaza invisible, que podría atacar en cualquier minuto y a cualquier persona... exactamente igual que la paranoia de Bush y sus halcones frente al terrorismo, paranoia que tan barato se la compraron los yankis cuando descubrieron con el 9-11 que no eran tan invulnerables como ellos suponían. Quizás un poquito antes, hubiera sintonizado aún mejor con el interés del público yanki (y hubiera recaudado más en taquilla). Al final, aunque no pueden agarrar al malo maloso, queda una sensación de que el mal no es invulnerable, que los destructores pueden ser a su vez, sino destruidos, por lo menos contenidos, y esto se refuerza aún más por no ser una horterada al estilo Stallone, sino una peli basada en hechos reales. Es curioso que una película con un final tan ambiguo, sea capaz de depositar semejante nota de esperanza...

IDEAL PARA: Amantes del buen cine, degustadores de suspenso de categoría, retronostálgicos, historiadores... Comedores regulares de pop corn y profitadores de "El juego del miedo", mejor abstenerse.

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