11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta John Cazale. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta John Cazale. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de febrero de 2009

"La conversación" (1974).


-- "The Conversation". Estados Unidos. Año 1974.
-- Dirección: Francis Ford Coppola.
-- Actuación: Gene Hackman, John Cazale, Allen Garfield, Frederic Forrest, Cindy Williams, Michael Higgins, Elizabeth MacRae, Teri Garr, Harrison Ford, Mark Wheeler, Robert Shields, Phoebe Alexander.
-- Guión: Francis Ford Coppola.
-- Banda Sonora: David Shire.

-- "La conversación" en IMDb.
-- "La conversación" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Es un día normal en el patilludo mundo de los '70s. La gente va, viene, camina, disfruta... Y el sonido chicharrea. Claro, sabemos todo esto por una punta de micrófonos direccionales. El blanco: una pareja que anda circulando por ahí. ¿Para qué espiarlos? Qué importa, lo que importa es que pagan, y bien. De manera que obtienen tres cintas que, emitidas todas ellas en conjunto para compensar entre sí las falencias de unas y de otras (lo que tiene grabar a capella, que el audio anda por ahí con las grabadoras celulares de un concierto de Madonna), permiten armar el cuadro completo de lo que ocurre. ¿Quién es nuestro buen espía? Es el gran Gene Hackman, bueno, interpretando a un pobre diablo llamado Harry Caul, exitoso en su profesión y discreto para no ser pillado en la misma, pero que a consecuencias de lo mismo, pues bien, vida personal equals zero (bueno, tiene guantera donde echar el micrófono, pero hasta el mejor cuero de guantera se resiente, si me entienden lo que quiero decir...). Por cierto, no sé si mencioné que es católico, pero católico un poco a la manera de Daredevil, que me siento mal de hostiar gente, sí señoh, pero lo hago igual (o no hay peli, no en último lugar). Desgraciadamente, a la hora de la entrega, en la empresa no lo recibe su jefazo, que era el contratante, sino un perico dizquejecutivo que yo soy muy chulo y pásame la cinta muerto de hambre y yo se la llevo al jefe (Harrison Ford hecho un crío). Gene Hackman huele algo raro y no la pasa. Y al bajar por las escaleras, descubre (sin que ellos lo descubran, claro) a los espiados, que oh-sorpresa, trabajan en la misma compañía que el encargante. Mmmmmm, muuuuuu turbio todo. De manera que nuestro héroe rompe su regla de no mirar nunca dentro del paquete, cual Transportador cualquiera, y descubre una línea de diálogo de la cual infiere que si entrega la cinta, sus espiados podrían terminar fertilizando el fondo del mar con zapatos de cemento o alguna otra suerte semejante, de modo que se resuelve a no entregarla. Pobrecillo. Aún no aprende que con la gente de arriba no se juega. Ahora las cosas irán poniéndose cada vez más interesantes. Y el problema supremo es que ahora el espía es espiado, cosas que parecen inocentes podrían no serlo tanto, y al revés, cosas potencialmente complicadas podrían ser puras casualidades...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '70s, qué época oscura para el cine. Cualquier cineasta de pro, para destacarse, debía rodar pelis serias, adultas, comprometidas, etcétera. Incluso hasta pelis no demasiado sesudas, como "Harry el Sucio", tenían su dosis de oscuridad y rudeza, por no hablar de cosas como "El Padrino", "Serpico", "Tarde de perros", "Límite de seguridad", "Cabaret", "Jesucristo Superestrella", y un largo etcétera de géneros y estilos distintos. Y es que Hollywood había tenido que contener la formidable arremetida del cine europeo (que había entrado en los últimos '50s y los plenos '60s un poco por el tema de que las chicas europeas se desnudaban, pero pasaban más o menos la censura porque eran desnudoh atí-ti-coh) poniéndose serio a su vez, con un cine más comprometido. América lo necesitaba. Después de todo, el país estaba naufragando en medio de esa resaca posthippienta marcada por el FlowerPower, el SexPower, el NiggaPowah y todas esas cosas. Y como música de fondo estaba la Satánica República de Nixon, caída en 1973 gracias al asuntillo ése de Watergate. Eran buenos tiempos para ser cineasta comprometido y criticar a cuanta cosa de la sociedad se pusiera por delante, y por qué no, para pasar como progre siendo un poquitín reaccionario y criticando la llegada de la modernidad. Una de esas cosas, era el tema del espionaje, la invasión de la privacidad, etcétera. Se nota que en esos años no pensaban no sólo en que iba a existir Facebook, sino además que la gente se pelearía por ver quién demonios sube más fotos de uno mismo vomitando borrachos en una fiestoca del tres al cuatro. Y de esta manera Francis Ford Coppola, quién venía de rodar "El Padrino" (de hecho, quería hacer esta peli antes que "El Padrino", pero nadie le dijo que sí hasta que el asuntillo ése de los mafiosos resultó un éxito de taquilla y crítica y los estudios entonces le dijeron que sí a todo, y sin vaselina si por evitar alergias se trataba), rodó "La conversación".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por las malas noticias. Es una peli comprometida. Esto no es malo a priori, claro está. Tienen que haber pelis que sean banales e insubstanciales para dejar descansar el cerebro, y también tienen que haber pelis con ideas, e incluso ideologías, que hagan remecer un poco las conciencias, no necesariamente para estar de acuerdo, pero sí para pensar un poquito al menos. Pero ese compromiso no debería llevar a forzar la historia hasta tornarla un panfleto. Y eso es lo que a ratos ocurre en esta peli. Está bien contada, está bien llevada, pero en algunos minutos hay cosas que están puestas ahí sólo para que la peli avance y tenga algún sentido. El error más garrafal, por supuesto, es pintar toda la peli a Harry Caul como un tipo obsesivo, paranoico, desconfiado y reservado, y así, a santo de nada, a mitad de peli, hacer que éste sea anfitrión dando acceso a su casa, de un grupete de colegas que también son espías igual que él... ¿Qué sentido puede tener eso? Eso, por no hablar de que convenientemente para la trama, y también un poco a santo de nada, Harry Caul sufre una crisis de conciencia y decide hacer lo que el inteligente de "Ronin" no hace y el tarado de "El transportador" sí: echar un vistazo a la mercancía. Y para tapar esto, nada mejor que un trauma del pasado (y si estaba tan traumado, ¿por qué no se retiró del negocio, en primer lugar...? Dinero para empezar de nuevo, se da a entender que tenía). Bueno, todo esto es para probarnos que Harry Caul es un tipo sucio-pero-bueno, enfrentado a una sociedad de tipos sucios-pero-malos, y demostrarnos así la deshumanización de la sociedad y todas esas cosas. Así puedes terminar de ver la peli y, si eres un intelectualoide de pro, decir "en realidad soy un poco como Harry Caul, pecador pero idealista", y te puedes sentir mejor contigo mismo viviendo de manera vicaria las pendejadas por las que pasa Harry Caul por eso de pasarse de trabajólico. En fin, todo esto es para decir que la peli es buena, sí, pero no me cuela como el clásico que los críticos de toda la vida han considerado (ganó la Palma de Oro en Cannes en 1974, por más señas).

-- Gene Hackman. Hackman declaró alguna vez que era su peli favorita entre todas las que hizo, y considerando que en su repertorio no sólo hay joyitas como "La aventura del Poseidón", "Contacto en Francia" o su lexluthoresca aparición en "Superman" y secuelas (¡incluso mencionemos su estupendo y más reciente rol en "Marea roja"!), sino también cosas como "Tribunal en fuga", "Enemigo público" o (¡¡¡AAAAAAJJJJJJ!!!) "Detrás de las líneas enemigas", le creemos. Si esta peli vale la pena de ser vista y revista, es para gozarse como chino con la perfomance de Gene Hackman, que construye un personaje odioso y repelente con gran humanidad, y lo hace profundamente simpático más allá de que, bien en el fondo, a nadie le gustaría tener que trabajar con ese malparido que no sabe divertirse. Toda la secuencia en el motel es de antología y funciona muy buen justamente por el fino trabajo de Hackman. Sí, Gene, tienes razón, es uno de tus mejores trabajos.

-- Los actores secundarios están grandes. El siempre on-the-top John Cazale, quien ya había trabajado con Francis Ford Coppola en "El Padrino" (es el hermanito medio mongoloide de Michael Corleone) y repetiría ese mismo año con "El Padrino II", compone un estupendo rol como el tipo siempre puteado por su jefe Hackman. Cindy Williams aparece lo justo y preciso como la chica espiada, una presencia siempre colateral e inquietante. Harrison Ford, quien se había hecho notar en "American Graffiti" para papi George Lucas (antes de que éste mismo lo reclutara para la por entonces aún por venir "La guerra de las galaxias"), demuestra aquí que todavía tenía que ganarse el pan nuestro de cada día y se saca los zapatos actuando como probablemente nunca después (bueno, Harrison Ford es un gran actor, sí, pero aquí está aún más superlativo).

-- Hay algunos detalles muy interesantes de esta peli, que le dan una textura muy peculiar. Está la arquitectura, por supuesto, muy '70s, muy kubrickiana, fría y deshumanizada (el taller del prota es un piso, y el de la chica que limpia cañerías con él es un cuartucho indecente, por ejemplo, por no hablar de la fachada de la empresa, o de la habitación del motel, epítomes de la frialdad lecorbusieriana), y probablemente no por casualidad, el único espacio geográfico más cálido en la peli es la secuencia del inicio, en que se graba la dichosa conversación de marras, y que es una plaza pública con gente alegre y bandas de música y etcétera (aunque también hay maña para mostrar un mendigo medio muriéndose y durmiendo en una banqueta). A lo largo de la peli, el prota escucha, o bien recuerda, una y mil veces, la conversación en comento, transformándose en una omnipresencia, casi opresiva, y el intercalar una y otra vez, hasta el cansancio, esa conversación, y algunos flashbacks, marca un agudo contraste con la realidad fría e impersonal del prota.

-- Esta peli resulta también curioso como testimonio arqueológico. Aunque no se crea, había una época en que se valoraba la vida privada, y el espionaje a la misma era considerado casi un pecado capital. La idea de que grandes empresas tomaran bases de datos y las trabajaran para determinar perfiles de consumo (consumo de electrodomésticos o de candidatos presidenciales, tanto más da, el producto es lo de menos y el dinero de la venta lo es todo), probablemente los hubiera horrorizado, pero hoy en día nadie se escandaliza. Antes, obtener información de la gente significaba liarse un credo mundo para obtener migajas de datos, mientras que hoy en día basta con guglear a alguien, o arreglárselas para soltar noticias desde el Facebook, y voilà!, the world is yours. Bueno, en esa época la información era escasa y todavía valía algo. Hoy en día, si no eres un insider con acceso a información privilegiada sobre auge o mamporrazo de valores bursátiles, tu información vale bien poco. Sí, definitivamente esta peli con su afán antiespionaje y contra la cultura Watergate, es casi romántica. Lástima que ahora el romanticismo se venda embotellado y al compra tres y paga dos...

IDEAL PARA: Ver una peli quizás no tan grande como la crítica la considera, pero al menos buena, sobre el fin de la privacidad de las personas.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LA CONVERSACIÓN":

-- (Ir a la página) Comentario en Alicia Y Los Espejos.
-- (Ir a la página) Comentario en El Otro Mensual.
-- (Ir a la página) Comentario en Cine.com.
-- (Ir a la página) Comentario en Quesito Rosa.
-- (Ir a la página) Comentario en Cine Más Pop.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Gene Hackman y Harrison Ford en una escena de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 2 de julio de 2006

"El Padrino II" (1974).


-- "The Godfather, Part II". Estados Unidos. Año 1974.
-- Dirección: Francis Ford Coppola.
-- Actuación: Al Pacino, Robert Duvall, Diane Keaton, Robert de Niro, John Cazale, Talia Shire, Lee Strasberg.
-- Guión: Francis Ford Coppola y Mario Puzo, sobre la novela de este último.
-- Banda Sonora: Nino Rota.

-- "El Padrino II" en IMDb.
-- "El Padrino II" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Sicilia, 1901. Algunas muertes en Sicilia hacen aconsejable que el retoñín de la familia, Vito, desaparezca en América. Por provenir del poblacho de Corleone, en la aduana le ponen dicho apellido. Este Vito Corleone es, por supuesto, el patriarca de la familia que vimos en "El Padrino", la primera, la que lo originó todo. Vito Corleone sobrevive malamente en Nueva York, entre los inmigrantes italianos, hasta que enfrenta a un abusivo de poca monta y se gana el respeto de su comunidad, cimentando el imperio que veremos después, en la primera película de la serie, y en...
...1958. Han pasado los años. Michael Corleone es ahora el indiscutible dueño del clan. Nueva York es sólo un recuerdo. Ahora la apuesta es invertir en Las Vegas y en Cuba, sorteando en el camino el escollo de una investigación senatorial sobre sus actividades, ejem, poco santas. Pero ha pagado un alto precio por su posición: ya no tiene aliados ni amigos, su vida familiar se descompone progresivamente, y la desconfianza comienza a extenderse incluso entre su propia sangre. En medio de la tragedia se cimenta el dominio de hierro de Michael Corleone, cada vez más poderoso, cada vez más inflexible, cada vez más sanguinario... cada vez más solo y aislado del mundo que lo rodea.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

De la novela original de Mario Puzo, pese a sus módicas 500 páginas ("Lo que el viento se llevó" y "El Conde de Montecristo" tienen el doble), quedó una enorme cantidad de material fuera, concretamente todo lo relativo al origen y ascenso de Vito Corleone. Para quienes vieron la primera de "El Padrino", esa película relata sólo una de las historias de la novela. La otra parte cayó acá. El negocio era redondo. La película había recaudado mucho dinero, había ganado varios Oscares, y por cierto, el elenco original estaba aún disponible, y apareció en masa para la secuela, con la visible excepción de Richard Castellano, que en la primera parte había interpretado a Clemenza, personaje que en la segunda fue retirado por un estratégico ataque cardíaco (lo de siempre: cobró demasiado), y reemplazado por otro personaje incluido aposta para cubrir la parte de historia que le tocaba.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es considerada la mejor secuela en la historia del cine. Posiblemente sea cierto. Es mucho más densa que la primera parte, y complementa y explica muchas cosas, además de tocar un tópico distinto. La primera era sobre el honor, la lealtad, etcétera. La segunda es, derechamente, sobre el poder. El poder que Vito Corleone utiliza para crear un imperio "del bien", el poder que Michael Corleone usa para crear un imperio "del mal". Dos de los personajes de la segunda parte dan en la diana, cuando comparan a la familia Corleone con el Imperio Romano. Pocas películas han retratado tan bien como ésta el proceso de aislamiento de los poderosos, y la creciente descomposición moral, o la "hybris", por usar un poco de pendantería griega ("el poder absoluto corrompe absolutamente", decía brillantemente Lord Acton). Es tan férrea la espiral de sucesos que llevan desde los orígenes, desde Vito Corleone, hasta el apogeo imperial de Michael Corleone, que la historia en masa cobra un carácter trágico que muy pocas películas en Hollywood han conseguido igualar.

-- Al Pacino ha entregado muy buenos papeles después de interpretar a Michael Corleone, pero digámoslo con todas sus letras, éste fue su rol cumbre, lejano como las estrellas como meta a alcanzar. Si hubiera hecho sólo esta película y se hubiera muerto, aún así seguiría siendo uno de los mejores actores de todos los tiempos.

-- Robert de Niro era actor con currículum antes de este filme, pero con "El Padrino II" llegó a las grandes ligas. Incluso obtuvo un Premio Oscar, compartiendo con Marlon Brando el récord hasta el momento único de haber ganado con él una de esas estatuillas impúdicas sin ropa por haber interpretado el mismo papel (el de Vito Corleone). Y con justicia. Después de ver a Robert de Niro como Vito Corleone, uno puede buenamente preguntarse si el resto de la carrera de de Niro es en realidad una caricatura, o por decirlo más cruelmente, una autoparodia de sí mismo...

-- Escenas desgarradoras: el atentado contra Michael Corleone que abre la película, la patética noche de Año Nuevo en la Cuba de Batista, la llegada de Vito Corleone a América con la Estatua de la Libertad de fondo, el enfrentamiento de Vito Corleone contra el matón de barrio, el filosófico diálogo final en la prisión, y por último, después de todo lo anterior, la escalofriante escena final de Michael Corleone... solo.

-- Nino Rota. Le puso esa melancólica tonadita a "El Padrino", y aquí repite plato, con una banda sonora más pulida si es que cabe. Como en la primera, la música cumple una función mafiosa, de poder en las sombras, manipulando la película a diestra y siniestra sin mostrar nunca demasiado su propia mano. Adecuado, sin duda.

IDEAL PARA: Ver una historia grande y épica como la vida. O probablemente más.

domingo, 25 de junio de 2006

"El Padrino" (1972).


-- "The Godfather". Estados Unidos. Año 1972.
-- Dirección: Francis Ford Coppola.
-- Actuación: Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton, Talia Shire, John Cazale.
-- Guión: Mario Puzo y Francis Ford Coppola, sobre la novela del primero.
-- Banda Sonora: Nino Rota.

-- "El Padrino" en IMDb.
-- "El Padrino" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Vito Corleone es un padrino de la mafia italiana. Su trabajo es hacer favores, y además, para los negocios, los cobra, usualmente en servicios profesionales. Es el año 1946, y el mundo está cambiando aceleradamente: la vieja mafia de los sindicatos, el juego y las prostitutas está cediendo lugar al emergente mercado de los narcóticos. Corleone, italiano de vieja estampa, no se deja convencer por la oferta de un turco que quiere inundar Nueva York de drogas procedentes de sus campos de cultivo en Oriente, de manera que un estratégico atentado lo sacará del camino, por un tiempo al menos. Los mafiosos rivales intentan negociar con el clan Corleone a través de Michael, el hijo que es "civil", que nunca ha estado metido en los negocios de la familia, creyéndole un inofensivo moscardón, y no tienen idea de con quién se mete, porque saca las garras, ¡y de qué forma! Lo que sigue es una guerra a muerte, llena de traiciones y contragolpes, de asesinatos planificados con ojo clínico, de negociaciones en donde lo que se calla y lo que se oculta es incluso más importante que lo que se dice, y en dónde sólo el más fuerte se quedará con el mercado de la mafia neoyorkina.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El traco final de los '60s y comienzos de los '70s, en medio del apogeo y comienzo de la resaca de la era hippie, marcó una fuerte renovación dentro del cine, con directores que pisaban (y pisan) fuerte, como John Cassavetes, Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Woody Allen, George Lucas y Steven Spielberg, quienes (en sus inicios, al menos), inaguraron el concepto de "cine independiente", tal y como se lo conoce hoy en día. Su cine estaba alejado de los géneros convencionales de Hollywood (musicales, bélicas, banana movies), y cuando los abordaban, los hacían con una mirada ciertamente insolente y desmitificadora. El cine de gangsters no era género nuevo en Hollywood, pero siempre había recibido un tratamiento de novela negra, con mucha dureza. "El padrino" fue la relectura de dicho género, enfocada ahora desde un ángulo épico y heroico. Digámoslo con todas sus letras: a pesar de estar ambientada en el bajo mundo de los gangsters, en realidad el género al que mejor adscribe "El padrino" no es el cine de mafiosos, sino el cine político o la epic movie.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una película de muchas historias en una: es un filme épico, es una saga política, es un relato de familia, una historia de honor, etcétera. Funciona bien en todos esos registros, lo que habla de la destreza singular de Ford Coppola y la gente a su alrededor.

-- Mario Puzo escribe como nadie novelas de la mafia. ¿Y eso qué? No sólo la novela está escrita por su mano, sino también el guión (en colaboración con Ford Coppola). Meter la embrollada trama de las cerca de 500 páginas del libro en tres horas de película tenía sus complicaciones, y eso que una buena parte de la misma quedó aufuera (no se preocupen: el resto apareció en "El Padrino II"). Lo que habla de la capacidad de Coppola para ir a lo esencial, y el heroísmo de Puzo en sacrificar porciones importantísimas de su obra en aras de un filme que, a pesar de su extensión, sabe hacer gala de una precisión quirúrgica y es modelo de sobriedad narrativa.

-- El elenco no sólo es de primera fila, sino que se saca los zapatos actuando. Marlon Brando, iniciada ya su larga e imparable decadencia, sorprendió a todos con su cuidada interpretación de Vito Corleone, homenajeada, imitada y parodiada hasta el cansancio (antes que él, un buen alto de actores de Hollywood habían rechazado el papel como "poco interesante" en términos dramáticos). Al Pacino, jovencísimo, es su fiel contrapunto, creando un Michael Corleone en apariencia inofensivo y torvo, lejos de los manierismos interpretativos con los cuales se ha enviciado en los últimos años. Un también jovencito Robert Duvall se roba la película como el cauto abogado de la familia, haciendo hasta simpático a un miembro de aquella raza inferior que integran los picapleitos. Y Diane Keaton está espléndida, sin necesidad de robar cámara, en su época pre-Woody. Por cierto, tanto Pacino como Brando y Duvall, a la larga, entre "El Padrino" y "El Padrino II", se llevarían sendos Premios Oscar, en los tiempos en que echarse la estatuilla entre pecho y espalda todavía significaba algo.

-- Nino Rota. El gran Nino Rota. El único Nino Rota. ¿Quién es Nino Rota, preguntas? Hombre, entérate, y después arrójate a un pozo. Estamos hablando del hombre que musicalizó varias de Fellini ("Giulieta de los espíritus", "Satyricon", "8 1/2", "La Strada", "La Dolce Vita"), por no hablar de clásicos como "El Gatopardo" o el "Romeo y Julieta" de Zeffirelli. Ahora ya saben quien compuso esa linda tonadita otoñal tan asociada a los padrinos de la mafia que tienen voz gangosa.

-- Escenas hermosísimas: Vito Corleone recibiendo a sus "clientes", el tiroteo contra Corleone, el tiroteo contra Sollozzo, el atentado contra Santino, la noche de bodas de Michael, el "ajuste de cuentas" con un productor de Hollywood, la masacre final... Todo un ejercicio de buen cine, plástico, sugerente, con ideas, en el día de hoy una verdadera bofetada a los cineastas de acción y épicos que ruedan escenas con la profundidad de un platelminto y con el encefalograma de una planaria.

-- Un contexto metafísico de fondo: la muerte y el nacimiento siempre acompañados, como por ejemplo ver al viejo Vito Corleone con su nieto, o el cierre del ciclo final (Michael recibiendo gente como antaño su padre).

-- "Le haré una oferta que no podrá rehusar"...

IDEAL PARA: Ver buen cine, hacer ejercicios intelectuales, aprender un poco sobre el ejercicio del poder, estudiar un poco de ética y honor, y además de eso, gozar con lo primario que toda película debe tener, a saber, una historia bien contada.

Seguidores