11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 19 de noviembre de 2015

"Rocky IV" (1985).


-- "Rocky IV". Estados Unidos. Año 1985.
-- Dirección: Sylvester Stallone.
-- Actuación: Sylvester Stallone, Talia Shire, Burt Young, Carl Weathers, Brigitte Nielsen, Dolph Lundgren, James Brown.
-- Guión: Sylvester Stallone.
-- Banda sonora: Vince DiCola.

-- "Rocky IV" en IMDb.
-- "Rocky IV" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Rocky es el campeón, está forrado en washingtoncitos verdes, y le celebra cumpleaños a su viejo amigo Paulie, quien ha sobrevivido a todas las pelis de la saga sin morirse, y ya sabemos lo importante que es no morirse para ser un sobreviviente. Habiendo pasado un buen rato de película con escenas entrañablemente familiares (lo de "entrañablemente" fue puro sarcasmo: estoy seguro de que todos amamos las de Rocky por el punch-punch sobre el ring, no por la moralina familiar), aparecen los rusos. Viene Iván Drago, una máquina de matar entrenada con lo que en 1985 pasaba por ser la última chupitecnología médica deportiva. Apenas los rusos ponen la planta del pie en the beloved America, Apollo Creed se pone nervioso, y a pesar de estar cinco años retirado, porfía en que podrá vencer al ruso, a pesar de que el boxeador que llegó del frío tiene algunas obvias ventajas comparativas: es más alto, más fuerte, tiene más musculatura, y además, es rubio (Apollo Creed no parece haberse enterado de que en las pelis heroicas yankis, el negro siempre muere). Pasa la secuencia obvia: Creed reta a Drago y lo insulta, y en respuesta, el kamaradoski Drago tumba a Creed tan tumbado, que lo deja bajo un precioso monolito de piedra, durmiendo tranquilamente el sueño del que no se regresa. Ahora es Rocky Balboa el mosqueado, porque oiga usted, es que el ruso le ha matado al personaje más carismático de toda la saga, y como le ha robado la mina de oro, hay que castigarlo como sea. Comienza entonces a entrenar, en una secuencia kitchmente parodiada en "Padre de familia", en medio del hielo, ante el más que comprensible cabroneo de su esposa, harta de que su maridito esté siempre a punto de dejarse matar la escondida neurona funcionante en ese cerebrito, mientras que el ruso, puro músculo y máquina, se dedica a lo mismo. El duelo final se resolverá en Rusia, con canciones en plan tovarich, y digámoslo de una vez: Rocky le gana a Drago por los puños, y al Politburó con un discurso tan bonito, que uno se pregunta cómo se tardaron cuatro años más en echar abajo el murito ése en Berlín.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Es la Era Reagan. Lo que había partido en "Rocky" como una historia de autosuperación personal y reforcilamiento en el espíritu americano del self made man (e incluso cierta CRÍTICA del espíritu americano del self made man), se transforma en patrioterismo ramplón. Rocky ha triunfado tanto, ha dejado de ser un pobretón y ahora vive en un verdadero palacio, que no puede menos que ponerse al servicio de la sacrosanta causa del Destino Manifiesto. ¡Y de qué manera! Ni Rambo tuvo tanto éxito contra los rusos: mientras que éste desinfectó Vietnam y Afganistán, Rocky consiguió nada menos que asestar un uppercut en la mismísima Moscú, la fortaleza sagrada del Imperio Soviético. Y ni hablar del discurso final, una prueba de que el agradecido semental italiano sí que entiende bien las lecciones de democracia y libertad, no como los rusos cargados de odio e incomprensión hacia los egregios valores patrios estadounidenses (aunque ambos las impongan a puñetazo limpio, pero es que oiga usted, el fin justifica los medios)... Pero no se crea que la peli es aburrida. Todo lo contrario. Es tan abiertamente patriotera, y su discurso está plagado de tanta basura (y los malos son tan arios, rubios Drago y la noviecita), que cuesta no verla con una risotada. O por lo menos, eso en las secuencias donde no aparece el insufrible robot-san como la joyita de lo que los americanos podemos hacer o comprar (trabajo e investigaciones nipones mediante, claro está).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es un fiel reflejo de lo más bajo y chovinista de la mentalidad yanki del Destino Manifiesto. Se encuentra en un estado tan puro y prístino, que cuesta encontrar un mejor exponente. "Rocky IV" debería ser material obligado de estudio para todos los historiadores del siglo XX: explica la visión de mundo yanki de la Guerra Fría mucho mejor que una docena de sesudos estudios sobre historia de las mentalidades. Por supuesto, esto no lo hace una mala peli, simplemente una representativa de sus ideas. Y como lo decíamos, se perdona por lo hilarante del concepto, claro está. Porque nos gusta tan poco la mentalidad yanki, que tienen que usar drones para imponerla, cuando si fuera tan bueno ser o pensar como yanki, iríamos toditos en masa a aceptarlos como nuestros nuevos mesías amén, ¿no?

-- Es una película entretenidísima. O sea, es una de boxeadores. Y uno de los boxeadores muere. El resto es el inevitable relleno, porque si viéramos colosos de músculo batiéndose a mamporro limpio durante hora y media, pues sería un latazo, pero lo que aparece, aparece bien. Y ya que estamos... con la muerte de Apollo Creed. Con matar a ese personaje, Stallone prácticamente se fusiló la saga completa. "Rocky V" no es mala porque Rocky vuelva a ser pobre o porque esté escrita por Sylvester Stallone, lo es porque no aparece Apollo Creed a revolver el cotarro. Tuvo que pasar década y media antes de que llegara "Rocky Balboa" a aliviarnos de nuestro sufrimiento, y aunque en cierto sentido "Rocky Balboa" es un remake más melancólico y tipo western crepuscular de la seminal "Rocky" de 1976, no es menor que justamente se echa de menos la presencia de Apollo Creed.

-- Fue la peli que lanzó a la fama como duro a Dolph Lundgren. Antes había actuado en "En la mira de los asesinos", pero aquí es donde se cubrió de gloria. Luego vendría ese estado que no es ni éxito ni decadencia, sino un poco de los dos: "Amos del universo" (¡en donde interpretó a He-Man!), "Escorpión rojo", "El Castigador" (la primera versión de The Punisher, antes de la peli del 2004), "Angel negro", "Masacre en el barrio japonés" y "Soldado universal". Bueno, al menos tuvo pega después en "The Expendables" y secuelas. También propulsó a la fama a Brigitte Nielsen ("Sonia la Roja", "Cobra", y "Un detective suelto en Hollywood II"), con una efímera carrera que duró lo que fue la señora Stallone (antes de lo-que-se-dice pasó con la secretaria y tal... rumorología de Jólivu que no repetiré aquí).

-- Aparece James Brown con espectáculo Las Vegas' style, cantando la emblemática "Living in America". Sale sólo cinco minutos, y roba tanta cámara como la totalidad de las lacónicas intervenciones de Drago, eso es decir.

IDEAL PARA: Divertirse con una de boxeadores atizándose con pasión por AMERICA FUCK YEAH!!!

miércoles, 18 de noviembre de 2015

"Rocky III" (1982).


-- "Rocky III". Estados Unidos. Año 1982.
-- Dirección: Sylvester Stallone.
-- Actuación: Sylvester Stallone, Talia Shire, Burt Young, Carl Weathers, Burgess Meredith, Tony Burton, Mr. T, Hulk Hogan, Ian Fried, Al Silvani, Wally Taylor, Jim Hill, Don Sherman, Dennis James, Jim Healy.
-- Guión: Sylvester Stallone.
-- Banda Sonora: Bill Conti.

-- "Rocky III" en IMDb.
-- "Rocky III" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Han pasado tres años desde que Rocky Balboa conquistó el título mundial de peso completo de boxeo barriendo con Apollo Creed sobre la lona (ups, spoiler de la entrega anterior... ¿debí avisar...? ¡Por supuesto que no, leñe, si ustedes ya han visto esta ochentada como 50.000.000 de veces, y están leyendo este comentario únicamente por el placer de tener una nueva entrada escrita por vuestro seguro servidor el General Gato!). En fin, Rocky Balboa ahora es el campeón, y es tan campeón y too, que se presta para eventos benéficos como luchar contra Hulk Hogan (seriously), al tiempo que Filadelfia le erige nada menos que... ¡una estatua en vida! Pero no todos están contentos. La señora ahora tiene familia y como que empieza a preocuparse un poco por Rocky. El hermano de la señora le empieza a cobrar envidia porque es un fracasado y el tipo al que antaño vio arrastrarse por los lodos ahora está triunfando. El manejador está descontento porque todo ahora alrededor de Rocky es un payaseo monumental. Y viene todavía lo peor: Clubber Lang, un boxeador con una boca de vertedero municipal que acusa a Rocky de ser un pussy porque no se mide... ¡con él! Rocky Balboa se ha adocenado y amansado, y Clubber Lang... HE WANTS IT ALL!!! Por cierto, para añadirle más al asunto, Clubber Lang viene interpretado por Mr. T. ¿Se medirá Rocky con Mario Baracus...? Por supuesto que sí, o no habría peli. ¿Es una decisión sensata? Vamos, díganlo conmigo... I PITY THE FOOL!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Franquicias. Un fenómeno casi inexistente antes de los '80s (salvo la de James Bond, claro, que prosperó y siguió viva por una serie de anomalías, incluyendo algo tan extraño como un productor con visión y dispuesto a tomar riesgos), pero que "La guerra de las galaxias" había puesto de moda con el enorme rompehielos que fue "El Imperio contraataca" (y venía, claro está, "El regreso del Jedi", porque teníamos qué saber qué iba a ocurrir con el bueno y congelado de Han Solo). Pero probablemente nadie estaba pensando en una franquicia sobre un boxeador casi acabado, porque eso era Rocky Balboa en la primera y seminal "Rocky". Pero bueno, la peli fue un exitazo de taquilla, y además se erigió con el Oscar a la Mejor Película de 1976 ("Rocky" era buena, vale, pero el premio quizás estuvo mal adjudicado si pensamos que en esa categoría competía ese año contra "Todos los hombres del Presidente", "Esta tierra es mi tierra", "Network: Poder que mata" y "Taxi Driver"...), por lo que al tiempito salió la secuela, "Rocky II". Y claro, ni qué decirlo, "Rocky II" también fue un taquillazo, así es que, ¿vamos a por la tercera? El problema era el mismo de "Toy Story 3" y "La era del hielo 3": ¿sobre qué? Y si dichas terceras partes arrojaron por la borda algunas premisas de sus dos antecesoras para consolidarse con independencia de ellas, en "Rocky III" eligieron seguir la historia del boxeador que ya venía retirándose de la primera (si esto ya se parece al Jigsaw de "El juego del miedo 3"), ahora enfrentándole a un nuevo contendor. O sea, en "Rocky III"... ¡Rocky Balboa pasa a ocupar el lugar de villano que Apollo Creed tenía en las anteriores! Nada de raro entonces que "Rocky III" marque un significativo descenso de calidad en la saga, que se acentuaría con "Rocky IV" (mala-pero-divertida) y "Rocky V" (mala sin paliativos), hasta llegar por fin a "Rocky Balboa", el digno cierre de la saga como un todo... eso hubiéramos escrito hace algunos años atrás, aunque ahora que viene "Creed"... Bueno, al menos tuvieron el gusto de llamarla "Creed", porque de seguir sacando secuelas, íbamos a tener un despiporre de números romanos estilo el afiche de "Rocky XXXVIII" que aparecía en "Y dónde está el piloto 2"...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por las malas noticias. Frente al duro y frío realismo setentero de "Rocky" y en menor medida "Rocky II", la primera entrada de la franquicia en los '80s marca también un cambio de espíritu y de rumbo: en "Rocky III" asistimos al triunfalismo más desaforado y una trama estrambótica y casi de comic book como reemplazo. Con música ochentera (Survivor incluido) en reemplazo de la onda disco setentera. Bueno, Sylvester Stallone ha escrito todas las de Rocky, y ya en "Rocky III" no era el muerto de hambre tratando de triunfar en Hollywood que era en "Rocky", sino toda una superestrella (venía de rodar su otro gran exitazo que es "Rambo"), y eso en el guión se nota. Donde antes el drama salía de la situación desesperada del protagonista y su lucha contra el entorno, ahora tenemos MELOdrama de reemplazo (ese pobre Mickey...). Además, el antiguo villano Apollo Creed ahora aparece devenido en compañero del héroe, permitiendo de paso escenificar alguna que otra curiosa escena filogay... ¡Una saga ganadora del Oscar, devenida en culebrón venezolano! La peli cuenta con buenas ideas, sí, pero se encarga de cepillárselas con eficiencia superlativa. El concepto de Rocky peleando contra otro boxeador que es un poco lo que él mismo solía ser, tenía su miga de interés y hubiera dado para drama del bueno, pero el guión lo resuelve de manera tontísima haciendo que Clubber Lang sea un bocón malhablado que nos caiga mal, para que nos pongamos de parte del caballeroso y buen chato Rocky Balboa. Por todo lo anterior, "Rocky III" debería ser una mugre infecta... y vieran ustedes que no... Tampoco es una gran peli. Y de hecho, si han visto "Rocky" y "Rocky II" y ninguna otra, no necesitan seguir más allá (bueno, quizás "Rocky Balboa"). Pero el dinero queda salvado gracias a la estupenda dirección de Sylvester Stallone. Lo he dicho una y otra vez, y lo volveré a decir: el hecho de que Sylvester Stallone haya hecho a un montón de personajes cerebromúsculos nos hace pasar por alto el hecho de que, sentándose tras la cámara, Stallone suele ser bastante eficiente, contando sus historias de manera directa y envolvente. No va a pasar a la historia como un Hitchcock o un Kurosawa, pero tampoco deberíamos reconocer que si el cine es el arte de contar buenas historias con imágenes en movimiento, Stallone es un buen storyteller, y aquí en "Rocky III" lo confirma una vez más. Porque a pesar de que la trama es de cómic y a veces linda en lo absurdo (¿Sylvester Stallone contra Hulk Hogan...?), llega un minuto en que queremos que Stallone se pare de nuevo, se ponga guapo, y le cierre la estúpida bocota a Clubber Lang (¡oh, por favor, Mr. T, perdóneme por lo que acabo de escribir...! ¡Apiádese de este pobre tonto!). Y al final del día, eso es tan cine como los berrinches filosóficos y culturetas de otros realizadores. Además, vamos... Es cuestión de ver el afiche... ¿alguien que se siente a ver esta peli, puede legítimamente decir que venía engañado...?

-- "Eye of the Tiger", baby!!! "Eye of the Tiger"!!!

-- El final. Es un final simple y quizás no demasiado emotivo, pero hubiera sido perfecto y redondo para la saga como un todo. Pero claro, money talks...

IDEAL PARA: Divertirse un rato viendo machos aporreándose entre sí.

martes, 17 de noviembre de 2015

"Rocky II" (1979).


-- "Rocky II" (título original en inglés), "Rocky II: La revancha" (título en México). Estados Unidos. Año 1979.
-- Dirección: Sylvester Stallone
-- Actuación: Sylvester Stallone, Talia Shire, Burt Young, Carl Weathers, Burgess Meredith, Tony Burton, Joe Spinell, Leonard Gaines, Sylvia Meals, Frank McRae, Al Silvani, John Pleshette, Stu Nahan, Bill Baldwin, Jerry Ziesmer.
-- Guión: Sylvester Stallone.
-- Banda sonora: Bill Conti.

-- "Rocky II" en IMDb.
-- "Rocky II" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Rocky ha conseguido sobrevivir a la gran aplanadora que es el Campeón Mundial Apollo Creed. No ganó, y Apollo retuvo el título, pero aún así falta algo, no se siente como si hubiera ganado... Si tan solo no siguieran llegando esas malditas cartas tipo "eres basura, Apollo, ese Rocky te desfloró la jeta en gajos, Rocky wins y tú apestas", quizás podría dormir más tranquilo... Entretanto, Rocky le ha prometido a su adorada Adrian que nunca más, no volverá a pelear, todo eso se acabó. Adrian está muy contenta, porque ahora el Semental Italiano la inseminará sólo a ella, y no andará por ahí en actividades bolsoeróticas con un putchinball o con un saco de arena. Pero Rocky es un cabezota, si hasta parece jugador de la Selección Nacional de Fútbol de Chile, y decide empezar a gastarse toda la pasta. Resultado: vuelve a la casilla 1. Tiene que recurrir entonces a actividades tan vergonzosas como vestirse de primitivántropo y meterse en una jaula con chicas de diminutos atuendos para promocionar una colonia de marca X. Intenta regresar a sus viejos trabajos, pero todo es en vano. Todo eso, mientras Apollo Creed le sigue buscando cosquillas, hasta que lo reta de nuevo, a la revancha, para que quede claro que él, Apollo Creed, es el machito, y lo de Rocky fue puro exceso de autoconfianza. El viejo Mickey dice que sí, que vamos a partirle la cara a ese maldito nigga (lo de "maldito nigga" lo he puesto yo, por siaca), pero Adrian, que ahora está preñada, dice por primera vez en la saga (y vendrán más veces) aquello de que no, de que prometiste, de que te van a matar... Rocky, insensible a los ruegos de su mujercita, empieza el entrenamiento, pero no se concentra, porque él, que tan machito se veía, en el fondo es un mamis que necesita del consentimiento de su mujercita. El tiempo se agota, Apollo Creed está preparándose para asar a la parrilla a nuestro buen Rocky, y ahora sólo un milagro podrá salvar a nuestro esforzado héroe de caer, esta vez de manera definitiva...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Resulta curioso que los grandes controladores de Hollywood, siendo las langostas bíblicas que son, no hayan descubierto antes el verdadero poder de las secuelas para construir franquicias. Y ejemplos habían. No sólo estaban las pelis de James Bond, que para 1976 sumaban ya casi una decena ("La espía que me amó" es la décima, y es de 1977). También estaban las clásicas pelis de monstruos, como la gran "La novia de Frankenstein", que resultó ser mejor que el "Frankenstein" original... (al menos, más ajustado al espíritu de Mary Shelley). ¡Diablos, si hasta "El Profesor Boligoma" había sacado secuela! Pero hasta el momento, la secuela era algo que se sacaba para alargar un poquito más las utilidades. Nadie pensaba en serio que las secuelas pudieran ser un negocio incluso mejor que el original, y aún más lejos estaba de la mente de los productores armar trilogías, precuelas, etcétera. Hasta que "El Padrino II" se forró de premios y buenas críticas, ganando fama de ser mejor que la original (algo que es bastante discutible, por cierto, a contrapelo de lo que digan los culturetas, que de todas maneras, como rutina, suelen estar equivocados). Lo que tanto James Bond como "El Padrino" y "Frankenstein" tenían en común, de todas maneras, era estar basadas en historias anteriores. "Rocky" seguramente es la primera película con guión completamente original, no basada en una novela o relato anterior, que tuvo su propia secuela de alto presupuesto, destinada a repetir el éxito (ya mencionamos el caso de "El Profesor Boligoma", pero eso fue casi un chiripazo, y no dejó consecuencias). "Rocky II" abrió así una espita muy peligrosa. Junto con "Superman II" y "El Imperio contraataca", enseñaron a los productores que las secuelas no eran simples exploits, sino que servían para construir franquicias que eran muy rentables, básicamente porque a la larga, la gente las iría a ver sí o sí, si es que la primera era exitosa, y aunque la segunda fuera mala, irían a la tercera igual, "por si mejora"... Y así van robándonos dinero de los bolsillos, malparidos. Gracias a "Rocky II", los productores hollywoodenses aprendieron a crear secuelas de "Shrek" o "Los piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra", y así es como hemos padecido desde entonces...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es en general una buena película. Aunque por desgracia, no consigue desprenderse de su carácter de secuela, siguiendo rigurosamente las líneas argumentales planteadas en la primera parte, de manera que si no viste "Rocky", mejor no veas "Rocky II" (a diferencia de "Rocky III" o "Rocky IV", que son perfectamente visibles por separado de las otras... "Rocky V" no, ésa es inmirable). El problema es que "Rocky" era de por sí notablemente buena, y eficaz en entretener a la audiencia, sin otra pretensión, y por ello, siendo mejor que muchas pelis culturetas que van de pretenciosas por la vida, y que se les ve escandalosamente el plumero. Hacer una secuela que se pudiera tan solo igualar a "Rocky", ya no digamos superarla, era tarea titánica. Y no se diga que no lo intentaron. Como he defendido en otras ocasiones, sin ser un gran artista cinematográfico, Sylvester Stallone es muy eficaz contando historias, apelando a ciertos resortes narrativos básicos y explotándolos al máximo, sin pretender ser bigger than life, y por eso con muchos mejores resultados que otros que tratan de exhibir patente de artista, en vano. Stallone hizo la secuela, y sin alcanzar la maestría de Avildsen (que por otra parte es un director más bien chato, que con "Rocky" y "Karate Kid" después acertó a ponerse en trance con los dioses del cine y parió sendos rubicundos bebés fílmicos), lo hace bastante bien. Podría haber optado por convertir a Rocky en un personaje heroico y cosmológico, pero no. Tiene la suficiente bonhomía para retratar a su héroe como un verdadero patán, incapaz de lidiar con su propio éxito, y eso lo hace aún más querible y entrañable, porque no es un superhombre sino un fulano de carne y hueso, al que todo llegó demasiado aprisa. Hay que tener agallas para escribir así, siendo que Rocky, como dijimos a propósito de "Rocky", es en realidad el alter ego del propio Stallone, y así como Rocky en la peli triunfó, Stallone lo hizo en el mundo real.

-- El talón de aquiles de la peli es el argumento. La primera mitad llega a ser soporífera. En la primera podían darse el lujo, para retratar a Rocky como un perdedor, pero aquí, cuando va ganando, quizás ponerle pie al acelerador hubiera sido bueno. Lo peor viene cuando, cual culebrón venezolano, Adrian tiene una crisis de salud, que la mantiene entre la vida y la muerte, etcétera. Decíamos que Stallone es un artesano eficaz, pero aquí se pasó de folletinista. Afortunadamente, Apollo Creed luce lo suficientemente cretino como para que le odiemos a lo largo de la peli, y después, cuando Rocky haga lo suyo (a saber, chancro duro de Apollo), hay ocasión de desquitarse.

-- Bill Conti. Lo volvió a hacer. Recontratado para componer el soundtrack (hizo el de la primera peli), aquí está igualmente solvente. Las pelis de Rocky no serían lo mismo sin la bonita partitura que Conti legó a la posteridad.

IDEAL PARA: Ver una secuela con músculo.

lunes, 16 de noviembre de 2015

"Rocky" (1976).


-- "Rocky". Estados Unidos. Año 1976.
-- Dirección: John G. Avildsen.
-- Actuación: Sylvester Stallone, Talia Shire, Burt Young, Carl Weathers, Burgess Meredith, Thayer David, Joe Spinell, Jimmy Gambina, Bill Baldwin, Al Silvani, George Memmoli, Jodi Letizia.
-- Guión: Sylvester Stallone.
-- Banda sonora: Bill Conti.

-- "Rocky" en IMDb.
-- "Rocky" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡¡¡BUM!!! ¡¡¡BUM!!! ¡¡¡BUM!!! Los nudillos de oro (de bronce, mejor dicho) de un boxeador medio fracasado hacen puré de vagabundo, y le pagan unos dolarucos. No es mucho, así es que nuestro héroe, al que llaman "Roquita" ("Rocky" en inglés sería diminutivo de "Rock", ¿no?), tiene que habérselas con algunos trabajullos menos honorables, como por ejemplo favorecer a la fábrica de muletas más cercana quebrándole las piernas a los que le deben money al usurero de la plaza; esto, aunque Rocky Roquita tiene su corazoncito, y por lo tanto, generalmente los deja ir si es que abonan algo, en vez de regalarles una paliza por cortesía de la casa (mamón, seguro que Chuck Norris sí que se encontraba los cojones para el trabajo). Su vida transcurre plácida y cansina mientras trata de hacerle los puntos a Adrian, una timiducha dependienta de una tienda de mascotas a quien su hermano, a punta de maltrato, ha pasado su personalidad por la sartén de freir. La chica no quiere, no quiere y no quiere, pero es que Rocky Roquita es muy Rocky Roquita, así es que al final de todas maneras la chica cae, era que no, si por algo a Rocky Roquita le decían el Semental Italiano. Con semejante futuro por delante, jamás hubieran hecho una peli sobre el héroe, y menos habría dado origen a una franquicia, pero en ese minuto entra Apollo Creed, el más chupi de los boxeadores del mundo, que está ayuno de contrincantes que tengan las pelotas de donar su cuerpo para moler carne para gato, y que por tanto decide contratar a un boxeador, uno cualquiera, uno que sepa aguantar un par de asaltos y tirarse dignamente a la lona después. El elegido es (no por cualidades deportivas, sino por su apodo de "Semental Italiano"), nada menos que nuestro buen Rocky Roquita. Lo que Apollo Creed no sabe es que está peleando contra alguien cuyo alter ego se llama Rambo (o se llamará, vale, todavía no), y que le va a dar la pelea más dura de todas. Bueno, eso hasta que llegue la secuela, por supuesto.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Erase que se era una vez, hace muchos años atrás, un actor fracasado llamado Sylvester Stallone, que no se comía ni una rosca, y que una vez vio una pelea de boxeo que lo inspiró para escribir la historia de un boxeador fracasado que no se comía ni una rosca. Pero a este boxeador fracasado, por una vuelta cenicientesca del destino, le llegaba su oportunidad de oro, y entonces, como un Ubermensch al uso, por una vez le salía bien la cosa. Stallone se aferró a este guión como a su teddy bear regalón, hasta el punto que cuando alguien dijo "sí, vale, hagámosla, pero con James Caan", Stallone torció la mandíbula (aún más) y dijo algo así como: "hey, bro, hi no me dan el papel 'el prota'onista, me lleo el 'uión conmi'o". Así es que le dijeron que bueno, que la hiciera. Como he señalado en otras ocasiones, el cine de los '70s estaba lleno de catástrofes ("La aventura del Poseidón", "Infierno en la torre"), apocalipsis ("Cuando el futuro nos alcance"), mafiosos ("El Padrino"), y espías ("El hombre de la pistola de oro", la Bond más catastrófica hasta "Quantum of Solace") y etcétera, consecuencia lógica de la grave crisis moral en la que se había sumido Estados Unidos después de Watergate, así es que era el momento para una peli más optimista, en donde un perdedor como tú o yo, abrumado por un sistema en el que hasta las pelis de Hollywood te mostraban como un perdedor, proporcionara un poco de escapismo. "Rocky" se transformó en un negocio redondo. Costó apenas un millón y algo de dólares, y tuvo un retorno bruto de 117 millones de los verdes (sí, saquen cuentas y maréense), además de alzarse con tres Premios Oscar, a la Mejor Película, al Mejor Director, y a la Edición (por la pelea final, que fue rodada en secuencia inversa desde el último round hasta el primero, con todo el aparataje que eso significó para tratar el tema del maquillaje de las heridas). Y Sylvester Stallone, aunque no llegó a ganar como Mejor Actor ni como Mejor Guión Original (fue batido en ambas por "Network"), se hizo lo suficientemente famoso como para cubrirse de Razzies en los años venideros. Pero qué más da. Razzies o no razzies, el filón después le dio para "Rocky II", "Rocky III", "Rocky IV", "Rocky V", "Rocky Balboa" y "Creed", fíjense ustedes. Y tú, ¿qué has hecho con tu vida hoy día?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una de las más puras encarnaciones fílmicas del mito americano del self made man, y en forma más genérica, del viejo cuento de hadas del campesino devenido en príncipe. Rocky Roquita es un fracasado puteado por todos en esta vida, pero un día llega una invitación al baile de palac... perdón, a disputar el trofeo al Campeón Mundial, y... ¡qué creen! Sí, ya lo sé, voy a reventar el final, pero no importa, porque es un cuento de hadas, así es que el final es bastante obvio, ¿no? No, no gana la pelea, pero obtiene un maravilloso triunfo moral, se reencuentra a sí mismo, descubre de qué madera está hecho, etcétera. Es que debes tener el corazón hecho de concreto reforzado si no sueltas una lagrimita con nuestro buen Rocky Roquita gritando, como un buen chato cualquiera, eso de "Adrian..."... Buena parte del mérito, aparte del guión, por supuesto, radica en la convicción que tenía Sylvester Stallone para el papel (lo dicho, si es que Rocky era su alter ego, o por decirlo en términos más crudos e insultantes, su Mary Sue), y también por el buen hacer de John G. Avildsen, director discreto sin grandes highlights en su carrera, pero que después se las arreglaría para más o menos repetiría su hazaña con la injustamente subvalorada "Karate Kid". Después de todo, si la vieja historia de la Cenicienta funciona, ¿para qué cambiarlo...? (Mejor elimino las alusiones a la Cenicienta, porque si el Príncipe Encantado que la da la oportunidad a nuestro Rocky ceniciento es Apollo Creed, entonces el asunto quedaría un poco mariconazo, creo yo...).

-- Un punto interesante de esta peli, es la ENORME cantidad de subtexto acerca del AMERICAN DREAM. La peli se estrenó, y se ambienta, y no por casualidad, en el año del Bicentenario de Estados Unidos. ¿Y qué América describe la peli? La peli deconstruye de manera bastante sutil el sueño americano. Rocky es un tipo de esfuerzo y un buen chato, pero al final tiene que venir su golpe de suerte para triunfar... y lo que obtiene es un triunfo moral, no una victoria en toda regla. Claro, Rocky se aferra a su oportunidad como a un clavo ardiente, pero la oportunidad le llega por puro azar. La moraleja de la peli viene a ser: si estás en los sumideros, y no te llega tu día, te jodiste. Celebra el Bicentenario de un merdapaís que te margina y te condena a ser white trash sin futuro. En esto, "Rocky" es muy 70s, por supuesto. Ya vendrán las secuelas a decirnos que la cosa no era así, que AMERICA IS RIGHT, y donde digo digo digo diego, digo yo.

-- Los actores están en su punto. Sylvester Stallone hace su rol clásico, el del tipo que es un bruto sin remedio alguno, pero que en fondo igual es un buen chato, papel que aquí le salió bien, y después, de tanto repetirlo, lo gastó y se transformó en un insoportable en la pantalla. Talia Shire, por otra parte, que algunos años atrás había brillado como toda una Corleone en "El Padrino" y "El Padrino II", ahora brilla aún más porque no están Marlon Brando o Al Pacino para hacerle sombra. Burt Young se estrena como Paulie, rol que ya no le abandonará a pesar de su extensa carrera en producciones de medio y cuarto de pelo (en el fondo, suponemos que Young debe prenderle velitas a Stallone cada vez que ha decidido hacer una nueva de Rocky, y debió querer irse a su sepulcro después de rodar "Rocky Balboa"). Y mérito aparte se merece el gran Burgess Meredith, bien conocido por el aficionado al fantástico por haber sido una década antes nada menos que el Pingüino, en la mítica serie televisiva de "Batman" (sí, la de los ¡¡¡BANG!!!-¡¡¡POW!!!-¡¡¡CRASH!!!), y que aquí compone al gruñón, pero en el fondo sentimental, Mickey Goldmill. También fue la peli que le dio salario anual a Carl Weathers, como Apollo Creed, hasta que tuvieron a bien cargárselo en "Rocky IV" (¡ups! ¿dije lo que no debía?).

-- Bill Conti. ¿Quién es Bill Conti, dice usted? ¡¡¡HEREJE!!! ¡¡¡SACRÍLEGO!!! ¡¡¡BLASFEMO!!! ¡¡¡CONTRA EL MURO CON ESE PAGANO INFIEL!!! Bill Conti es el tipo que compuso el famoso tatataaaaaán... tatataaaaaán... de la banda sonora de "Rocky". Y no se agota aquí. También compuso la banda sonora de una Bond ("Sólo para tus ojos", reemplazando por la entrega al eterno John Barry), y de componer clásicos de la pantalla chica como "Dinastía", "Falcon Crest", "Cagney y Lacey"... ¡Ah, y se nos olvidaba "Karate Kid", a las órdenes otra vez de Avildsen! Puro '80s, el hombre, pero aquí, en 1976. ¿Qué más quieren, caramba?

-- Escenas para el recuerdo: Rocky Roquita dándole una lección a una nenaza porfiada (la misma que aparecerá treinta años después, con el caracho de otra actriz, en "Rocky Balboa"), Rocky Roquita en la tienda de mascotas y pasando de él, la vez en que Adrian se subleva y le grita cuatro verdades al patán de su hermano, y los clásicos infaltables, que son el "Adrian..." del final, la carrera por Filadelfia incluyendo el subir las escaleras, el entrenamiento en el matadero... ¡Cuántos recuerdos, Gran Bastet, cuántos recuerdos...!

IDEAL PARA: Ver la madre y padre de los filmes de autosuperación personal.

domingo, 9 de julio de 2006

"El Padrino III" (1990).


-- "The Godfather: Part III". Estados Unidos. Año 1990.
-- Dirección: Francis Ford Coppola.
-- Actuación: Al Pacino, Diane Keaton, Talia Shire, Andy Garcia, Eli Wallach, Joe Mantegna, George Hamilton, Bridget Fonda, Sofia Coppola, Raf Vallone, Franc D'Ambrosio, Donal Donnelly, Richard Bright, Helmut Berger, Don Novello.
-- Guión: Mario Puzo y Francis Ford Coppola.
-- Banda Sonora: Carmine Coppola.

-- "El Padrino III" en IMDb.
-- "El Padrino III" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

A finales de los '70s, el viejo Michael Corleone es nombrado comendador de una orden muy encopetada y encumbrada del Vaticano. Recibe entonces una oferta que no puede rehusar: un arzobispo en el Vaticano está metido en problemas financieros y necesita urgentemente un cañonazo de 500 millones de los verdes para sanear la, ejem, "banca de Cristo". Corleone acepta porque tendrá el control de las finanzas del Vaticano, podrá sacar por fin el dinero de la Familia a la legitimidad, y cerrar para siempre su pasado mafioso con unciones y óleos sagrados tramitados por sacristía. Algo que el viejo Corleone necesita con toda sus fuerzas, porque verán, el haberse carneado años atrás a su propio hermano y ser responsable de hacer pedazos su propia vida le está pasando factura, en forma de remordimientos de conciencia. Pero una vez sucio, la suciedad se te pega: los viejos socios mafiosos arden en deseos de meter las manos en el negocio vaticano y ensuciarlo con lavado de capitales, algunos obispos y cardenales vaticanos andan en negocios harto sucios, y para colmo, aparece un sobrino muerto de ganas por hacerse respetar como nuevo padrino. Michael Corleone tendrá que esquivar atentados de toda clase, además de luchar con el hijo que no quiere seguir sus pasos, la esposa que se niega a perdonarlo, y también debe impedir que su sobrino se coma a su propia hija, y todo eso, mientras lidia con una organización tan corrupta como la Mafia, cual es la Iglesia Católica, y ello, sin contar con la lucha interior contra su propia alma. ¿Algo más...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después de las monumentales y soberbias "El Padrino" y "El Padrino II", había mucho que apuntaba hacia una tercera parte. Los estudios Paramount estaban ansiosos por forrarse de dinero y Oscares con una nueva entrega. Se barajaron varios directores: el propio Ford Coppola, Martin Scorsese, Sidney Lumet, Costa-Gavras, Alan J. Pakula, Michael Cimino, Michael Mann, ¡Sylvester Stallone! Se encargaron también una tonelada de guiones distintos. Finalmente, Francis Ford Coppola aceptó, en gran parte porque Zoetrope Studios (su propia productora) estaba al borde de la quiebra luego del monumental fracaso de "Tucker: Un hombre y su sueño". Paramount puso una serie de condiciones, incluyendo una cantidad límite de minutos, y un presupuesto exigente. A la larga, estas limitaciones ayudarían poderosamente a esta película, de parida tan accidentada que los nombres de Alec Baldwin, Matt Dillon, Val Kilmer, Charlie Sheen, Billy Zane y Nicholas Cage fueron barajados para hacer del sobrino de Corleone (terminó en las solventes manos de Andy García), y los de Julia Roberts, Wynona Ryder y Rebecca Schaeffer para el de hijita de papá (rol que cayó en una hijita de papá precisamente: Sofia Coppola).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es un digno final para la trilogía. Estamos hablando de una saga cuyas dos entregas primeras habían sido en un período de un par de años, y la última demoró 16, y fue hecha más que nada por motivos financieros, así es que podría haber sido mucho más adocenada y aburrida. Desmerece un tanto frente a las otras dos, pero sólo porque ésas eran titánicas en concepción y resultados, pero si "El Padrino III" fuera la única sobre Michael Corleone que se hubiera rodado, seguiría siendo un filme muy bueno. Digamos que parte de la magia está en que, por tercera vez, el escritor de la novela original Mario Puzo unió fuerzas a Ford Coppola en el guión, y eso se nota.

-- El elenco es todo lo bueno que se puede pedir. Da escalofríos pensar que el rol de Michael Corleone podría haber ido a dar a otras manos, después de verlo en la soberbia versión de Al Pacino. Andy García está en plena forma, muy creíble como chulo metido a mafioso que conforme va internándose en los meandros de la suciedad, se convierte en un nuevo Padrino. El gran lunar es, por supuesto, Sofia Coppola, que ese año obtuvo el Premio Razzie a la Peor Actuación con el resultado inusualmente alto de 66% de los votos. No por nada, esta película fue no sólo su debut actoral, sino también la sepultura de la misma (en la actualidad está abocada a la dirección, incluyendo la sobrevaluada "Perdidos en Tokio").

-- La trama repite algunos motivos de la primera película, incluyendo la idea del outsider metido dentro de la Mafia que va ascendiendo posiciones a medida que el viejo padrino se retira, lo que crea una percepción de "tiempo cíclico", permitiendo nuevas lecturas sobre las verdaderas razones que el viejo Vito Corleone podría haber tenido para hacer todo lo que hizo, hasta el día de su muerte. Es decir, la historia redondea y cierra adecuadamente un círculo que, por otra, según se insinúa, no puede tener final alguno. Por cierto, hubiera sido una película mucho mejor si el guión hubiera enfatizado más este aspecto. Por otra parte, el hecho de tener que hacer una no demasiado larga (dos horas tres cuartos y no más, por imposiciones de Paramount) la benefició con un ritmo algo más ágil que las dos anteriores.

-- Hay un interesante discurso sobre la redención. Hay un agudo contraste entre Michael Corleone, el hombre sucio por fuera y anhelante de salvación por dentro, y la Iglesia Católica, con un cáliz rebosante de piedad hacia afuera y corrupta hasta la médula por adentro. Ese contrapunto es uno de los ejes motores de la película, otorgándole una nueva dimensión metafísica a todo el cuadro.

-- Es una de las pocas películas que mete el dedo en la llaga en la enigmática muerte de Juan Pablo I. Es secreto a voces que hubo operaciones mafiosas, logias masónicas y tráfico de dinero en la política italiana relacionadas con lo prematuro de su muerte (después de sólo 33 días de pontificado). Pero el cine, ha mirado siempre en otra dirección al respecto... salvo por esta película.

IDEAL PARA: Terminar la maratón de diez horas iniciada con las otras dos películas de la franquicia.

domingo, 2 de julio de 2006

"El Padrino II" (1974).


-- "The Godfather, Part II". Estados Unidos. Año 1974.
-- Dirección: Francis Ford Coppola.
-- Actuación: Al Pacino, Robert Duvall, Diane Keaton, Robert de Niro, John Cazale, Talia Shire, Lee Strasberg.
-- Guión: Francis Ford Coppola y Mario Puzo, sobre la novela de este último.
-- Banda Sonora: Nino Rota.

-- "El Padrino II" en IMDb.
-- "El Padrino II" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Sicilia, 1901. Algunas muertes en Sicilia hacen aconsejable que el retoñín de la familia, Vito, desaparezca en América. Por provenir del poblacho de Corleone, en la aduana le ponen dicho apellido. Este Vito Corleone es, por supuesto, el patriarca de la familia que vimos en "El Padrino", la primera, la que lo originó todo. Vito Corleone sobrevive malamente en Nueva York, entre los inmigrantes italianos, hasta que enfrenta a un abusivo de poca monta y se gana el respeto de su comunidad, cimentando el imperio que veremos después, en la primera película de la serie, y en...
...1958. Han pasado los años. Michael Corleone es ahora el indiscutible dueño del clan. Nueva York es sólo un recuerdo. Ahora la apuesta es invertir en Las Vegas y en Cuba, sorteando en el camino el escollo de una investigación senatorial sobre sus actividades, ejem, poco santas. Pero ha pagado un alto precio por su posición: ya no tiene aliados ni amigos, su vida familiar se descompone progresivamente, y la desconfianza comienza a extenderse incluso entre su propia sangre. En medio de la tragedia se cimenta el dominio de hierro de Michael Corleone, cada vez más poderoso, cada vez más inflexible, cada vez más sanguinario... cada vez más solo y aislado del mundo que lo rodea.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

De la novela original de Mario Puzo, pese a sus módicas 500 páginas ("Lo que el viento se llevó" y "El Conde de Montecristo" tienen el doble), quedó una enorme cantidad de material fuera, concretamente todo lo relativo al origen y ascenso de Vito Corleone. Para quienes vieron la primera de "El Padrino", esa película relata sólo una de las historias de la novela. La otra parte cayó acá. El negocio era redondo. La película había recaudado mucho dinero, había ganado varios Oscares, y por cierto, el elenco original estaba aún disponible, y apareció en masa para la secuela, con la visible excepción de Richard Castellano, que en la primera parte había interpretado a Clemenza, personaje que en la segunda fue retirado por un estratégico ataque cardíaco (lo de siempre: cobró demasiado), y reemplazado por otro personaje incluido aposta para cubrir la parte de historia que le tocaba.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es considerada la mejor secuela en la historia del cine. Posiblemente sea cierto. Es mucho más densa que la primera parte, y complementa y explica muchas cosas, además de tocar un tópico distinto. La primera era sobre el honor, la lealtad, etcétera. La segunda es, derechamente, sobre el poder. El poder que Vito Corleone utiliza para crear un imperio "del bien", el poder que Michael Corleone usa para crear un imperio "del mal". Dos de los personajes de la segunda parte dan en la diana, cuando comparan a la familia Corleone con el Imperio Romano. Pocas películas han retratado tan bien como ésta el proceso de aislamiento de los poderosos, y la creciente descomposición moral, o la "hybris", por usar un poco de pendantería griega ("el poder absoluto corrompe absolutamente", decía brillantemente Lord Acton). Es tan férrea la espiral de sucesos que llevan desde los orígenes, desde Vito Corleone, hasta el apogeo imperial de Michael Corleone, que la historia en masa cobra un carácter trágico que muy pocas películas en Hollywood han conseguido igualar.

-- Al Pacino ha entregado muy buenos papeles después de interpretar a Michael Corleone, pero digámoslo con todas sus letras, éste fue su rol cumbre, lejano como las estrellas como meta a alcanzar. Si hubiera hecho sólo esta película y se hubiera muerto, aún así seguiría siendo uno de los mejores actores de todos los tiempos.

-- Robert de Niro era actor con currículum antes de este filme, pero con "El Padrino II" llegó a las grandes ligas. Incluso obtuvo un Premio Oscar, compartiendo con Marlon Brando el récord hasta el momento único de haber ganado con él una de esas estatuillas impúdicas sin ropa por haber interpretado el mismo papel (el de Vito Corleone). Y con justicia. Después de ver a Robert de Niro como Vito Corleone, uno puede buenamente preguntarse si el resto de la carrera de de Niro es en realidad una caricatura, o por decirlo más cruelmente, una autoparodia de sí mismo...

-- Escenas desgarradoras: el atentado contra Michael Corleone que abre la película, la patética noche de Año Nuevo en la Cuba de Batista, la llegada de Vito Corleone a América con la Estatua de la Libertad de fondo, el enfrentamiento de Vito Corleone contra el matón de barrio, el filosófico diálogo final en la prisión, y por último, después de todo lo anterior, la escalofriante escena final de Michael Corleone... solo.

-- Nino Rota. Le puso esa melancólica tonadita a "El Padrino", y aquí repite plato, con una banda sonora más pulida si es que cabe. Como en la primera, la música cumple una función mafiosa, de poder en las sombras, manipulando la película a diestra y siniestra sin mostrar nunca demasiado su propia mano. Adecuado, sin duda.

IDEAL PARA: Ver una historia grande y épica como la vida. O probablemente más.

domingo, 25 de junio de 2006

"El Padrino" (1972).


-- "The Godfather". Estados Unidos. Año 1972.
-- Dirección: Francis Ford Coppola.
-- Actuación: Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton, Talia Shire, John Cazale.
-- Guión: Mario Puzo y Francis Ford Coppola, sobre la novela del primero.
-- Banda Sonora: Nino Rota.

-- "El Padrino" en IMDb.
-- "El Padrino" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Vito Corleone es un padrino de la mafia italiana. Su trabajo es hacer favores, y además, para los negocios, los cobra, usualmente en servicios profesionales. Es el año 1946, y el mundo está cambiando aceleradamente: la vieja mafia de los sindicatos, el juego y las prostitutas está cediendo lugar al emergente mercado de los narcóticos. Corleone, italiano de vieja estampa, no se deja convencer por la oferta de un turco que quiere inundar Nueva York de drogas procedentes de sus campos de cultivo en Oriente, de manera que un estratégico atentado lo sacará del camino, por un tiempo al menos. Los mafiosos rivales intentan negociar con el clan Corleone a través de Michael, el hijo que es "civil", que nunca ha estado metido en los negocios de la familia, creyéndole un inofensivo moscardón, y no tienen idea de con quién se mete, porque saca las garras, ¡y de qué forma! Lo que sigue es una guerra a muerte, llena de traiciones y contragolpes, de asesinatos planificados con ojo clínico, de negociaciones en donde lo que se calla y lo que se oculta es incluso más importante que lo que se dice, y en dónde sólo el más fuerte se quedará con el mercado de la mafia neoyorkina.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El traco final de los '60s y comienzos de los '70s, en medio del apogeo y comienzo de la resaca de la era hippie, marcó una fuerte renovación dentro del cine, con directores que pisaban (y pisan) fuerte, como John Cassavetes, Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Woody Allen, George Lucas y Steven Spielberg, quienes (en sus inicios, al menos), inaguraron el concepto de "cine independiente", tal y como se lo conoce hoy en día. Su cine estaba alejado de los géneros convencionales de Hollywood (musicales, bélicas, banana movies), y cuando los abordaban, los hacían con una mirada ciertamente insolente y desmitificadora. El cine de gangsters no era género nuevo en Hollywood, pero siempre había recibido un tratamiento de novela negra, con mucha dureza. "El padrino" fue la relectura de dicho género, enfocada ahora desde un ángulo épico y heroico. Digámoslo con todas sus letras: a pesar de estar ambientada en el bajo mundo de los gangsters, en realidad el género al que mejor adscribe "El padrino" no es el cine de mafiosos, sino el cine político o la epic movie.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una película de muchas historias en una: es un filme épico, es una saga política, es un relato de familia, una historia de honor, etcétera. Funciona bien en todos esos registros, lo que habla de la destreza singular de Ford Coppola y la gente a su alrededor.

-- Mario Puzo escribe como nadie novelas de la mafia. ¿Y eso qué? No sólo la novela está escrita por su mano, sino también el guión (en colaboración con Ford Coppola). Meter la embrollada trama de las cerca de 500 páginas del libro en tres horas de película tenía sus complicaciones, y eso que una buena parte de la misma quedó aufuera (no se preocupen: el resto apareció en "El Padrino II"). Lo que habla de la capacidad de Coppola para ir a lo esencial, y el heroísmo de Puzo en sacrificar porciones importantísimas de su obra en aras de un filme que, a pesar de su extensión, sabe hacer gala de una precisión quirúrgica y es modelo de sobriedad narrativa.

-- El elenco no sólo es de primera fila, sino que se saca los zapatos actuando. Marlon Brando, iniciada ya su larga e imparable decadencia, sorprendió a todos con su cuidada interpretación de Vito Corleone, homenajeada, imitada y parodiada hasta el cansancio (antes que él, un buen alto de actores de Hollywood habían rechazado el papel como "poco interesante" en términos dramáticos). Al Pacino, jovencísimo, es su fiel contrapunto, creando un Michael Corleone en apariencia inofensivo y torvo, lejos de los manierismos interpretativos con los cuales se ha enviciado en los últimos años. Un también jovencito Robert Duvall se roba la película como el cauto abogado de la familia, haciendo hasta simpático a un miembro de aquella raza inferior que integran los picapleitos. Y Diane Keaton está espléndida, sin necesidad de robar cámara, en su época pre-Woody. Por cierto, tanto Pacino como Brando y Duvall, a la larga, entre "El Padrino" y "El Padrino II", se llevarían sendos Premios Oscar, en los tiempos en que echarse la estatuilla entre pecho y espalda todavía significaba algo.

-- Nino Rota. El gran Nino Rota. El único Nino Rota. ¿Quién es Nino Rota, preguntas? Hombre, entérate, y después arrójate a un pozo. Estamos hablando del hombre que musicalizó varias de Fellini ("Giulieta de los espíritus", "Satyricon", "8 1/2", "La Strada", "La Dolce Vita"), por no hablar de clásicos como "El Gatopardo" o el "Romeo y Julieta" de Zeffirelli. Ahora ya saben quien compuso esa linda tonadita otoñal tan asociada a los padrinos de la mafia que tienen voz gangosa.

-- Escenas hermosísimas: Vito Corleone recibiendo a sus "clientes", el tiroteo contra Corleone, el tiroteo contra Sollozzo, el atentado contra Santino, la noche de bodas de Michael, el "ajuste de cuentas" con un productor de Hollywood, la masacre final... Todo un ejercicio de buen cine, plástico, sugerente, con ideas, en el día de hoy una verdadera bofetada a los cineastas de acción y épicos que ruedan escenas con la profundidad de un platelminto y con el encefalograma de una planaria.

-- Un contexto metafísico de fondo: la muerte y el nacimiento siempre acompañados, como por ejemplo ver al viejo Vito Corleone con su nieto, o el cierre del ciclo final (Michael recibiendo gente como antaño su padre).

-- "Le haré una oferta que no podrá rehusar"...

IDEAL PARA: Ver buen cine, hacer ejercicios intelectuales, aprender un poco sobre el ejercicio del poder, estudiar un poco de ética y honor, y además de eso, gozar con lo primario que toda película debe tener, a saber, una historia bien contada.

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