11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 9 de julio de 2006

"El Padrino III" (1990).


-- "The Godfather: Part III". Estados Unidos. Año 1990.
-- Dirección: Francis Ford Coppola.
-- Actuación: Al Pacino, Diane Keaton, Talia Shire, Andy Garcia, Eli Wallach, Joe Mantegna, George Hamilton, Bridget Fonda, Sofia Coppola, Raf Vallone, Franc D'Ambrosio, Donal Donnelly, Richard Bright, Helmut Berger, Don Novello.
-- Guión: Mario Puzo y Francis Ford Coppola.
-- Banda Sonora: Carmine Coppola.

-- "El Padrino III" en IMDb.
-- "El Padrino III" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

A finales de los '70s, el viejo Michael Corleone es nombrado comendador de una orden muy encopetada y encumbrada del Vaticano. Recibe entonces una oferta que no puede rehusar: un arzobispo en el Vaticano está metido en problemas financieros y necesita urgentemente un cañonazo de 500 millones de los verdes para sanear la, ejem, "banca de Cristo". Corleone acepta porque tendrá el control de las finanzas del Vaticano, podrá sacar por fin el dinero de la Familia a la legitimidad, y cerrar para siempre su pasado mafioso con unciones y óleos sagrados tramitados por sacristía. Algo que el viejo Corleone necesita con toda sus fuerzas, porque verán, el haberse carneado años atrás a su propio hermano y ser responsable de hacer pedazos su propia vida le está pasando factura, en forma de remordimientos de conciencia. Pero una vez sucio, la suciedad se te pega: los viejos socios mafiosos arden en deseos de meter las manos en el negocio vaticano y ensuciarlo con lavado de capitales, algunos obispos y cardenales vaticanos andan en negocios harto sucios, y para colmo, aparece un sobrino muerto de ganas por hacerse respetar como nuevo padrino. Michael Corleone tendrá que esquivar atentados de toda clase, además de luchar con el hijo que no quiere seguir sus pasos, la esposa que se niega a perdonarlo, y también debe impedir que su sobrino se coma a su propia hija, y todo eso, mientras lidia con una organización tan corrupta como la Mafia, cual es la Iglesia Católica, y ello, sin contar con la lucha interior contra su propia alma. ¿Algo más...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después de las monumentales y soberbias "El Padrino" y "El Padrino II", había mucho que apuntaba hacia una tercera parte. Los estudios Paramount estaban ansiosos por forrarse de dinero y Oscares con una nueva entrega. Se barajaron varios directores: el propio Ford Coppola, Martin Scorsese, Sidney Lumet, Costa-Gavras, Alan J. Pakula, Michael Cimino, Michael Mann, ¡Sylvester Stallone! Se encargaron también una tonelada de guiones distintos. Finalmente, Francis Ford Coppola aceptó, en gran parte porque Zoetrope Studios (su propia productora) estaba al borde de la quiebra luego del monumental fracaso de "Tucker: Un hombre y su sueño". Paramount puso una serie de condiciones, incluyendo una cantidad límite de minutos, y un presupuesto exigente. A la larga, estas limitaciones ayudarían poderosamente a esta película, de parida tan accidentada que los nombres de Alec Baldwin, Matt Dillon, Val Kilmer, Charlie Sheen, Billy Zane y Nicholas Cage fueron barajados para hacer del sobrino de Corleone (terminó en las solventes manos de Andy García), y los de Julia Roberts, Wynona Ryder y Rebecca Schaeffer para el de hijita de papá (rol que cayó en una hijita de papá precisamente: Sofia Coppola).

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es un digno final para la trilogía. Estamos hablando de una saga cuyas dos entregas primeras habían sido en un período de un par de años, y la última demoró 16, y fue hecha más que nada por motivos financieros, así es que podría haber sido mucho más adocenada y aburrida. Desmerece un tanto frente a las otras dos, pero sólo porque ésas eran titánicas en concepción y resultados, pero si "El Padrino III" fuera la única sobre Michael Corleone que se hubiera rodado, seguiría siendo un filme muy bueno. Digamos que parte de la magia está en que, por tercera vez, el escritor de la novela original Mario Puzo unió fuerzas a Ford Coppola en el guión, y eso se nota.

-- El elenco es todo lo bueno que se puede pedir. Da escalofríos pensar que el rol de Michael Corleone podría haber ido a dar a otras manos, después de verlo en la soberbia versión de Al Pacino. Andy García está en plena forma, muy creíble como chulo metido a mafioso que conforme va internándose en los meandros de la suciedad, se convierte en un nuevo Padrino. El gran lunar es, por supuesto, Sofia Coppola, que ese año obtuvo el Premio Razzie a la Peor Actuación con el resultado inusualmente alto de 66% de los votos. No por nada, esta película fue no sólo su debut actoral, sino también la sepultura de la misma (en la actualidad está abocada a la dirección, incluyendo la sobrevaluada "Perdidos en Tokio").

-- La trama repite algunos motivos de la primera película, incluyendo la idea del outsider metido dentro de la Mafia que va ascendiendo posiciones a medida que el viejo padrino se retira, lo que crea una percepción de "tiempo cíclico", permitiendo nuevas lecturas sobre las verdaderas razones que el viejo Vito Corleone podría haber tenido para hacer todo lo que hizo, hasta el día de su muerte. Es decir, la historia redondea y cierra adecuadamente un círculo que, por otra, según se insinúa, no puede tener final alguno. Por cierto, hubiera sido una película mucho mejor si el guión hubiera enfatizado más este aspecto. Por otra parte, el hecho de tener que hacer una no demasiado larga (dos horas tres cuartos y no más, por imposiciones de Paramount) la benefició con un ritmo algo más ágil que las dos anteriores.

-- Hay un interesante discurso sobre la redención. Hay un agudo contraste entre Michael Corleone, el hombre sucio por fuera y anhelante de salvación por dentro, y la Iglesia Católica, con un cáliz rebosante de piedad hacia afuera y corrupta hasta la médula por adentro. Ese contrapunto es uno de los ejes motores de la película, otorgándole una nueva dimensión metafísica a todo el cuadro.

-- Es una de las pocas películas que mete el dedo en la llaga en la enigmática muerte de Juan Pablo I. Es secreto a voces que hubo operaciones mafiosas, logias masónicas y tráfico de dinero en la política italiana relacionadas con lo prematuro de su muerte (después de sólo 33 días de pontificado). Pero el cine, ha mirado siempre en otra dirección al respecto... salvo por esta película.

IDEAL PARA: Terminar la maratón de diez horas iniciada con las otras dos películas de la franquicia.

domingo, 2 de julio de 2006

"El Padrino II" (1974).


-- "The Godfather, Part II". Estados Unidos. Año 1974.
-- Dirección: Francis Ford Coppola.
-- Actuación: Al Pacino, Robert Duvall, Diane Keaton, Robert de Niro, John Cazale, Talia Shire, Lee Strasberg.
-- Guión: Francis Ford Coppola y Mario Puzo, sobre la novela de este último.
-- Banda Sonora: Nino Rota.

-- "El Padrino II" en IMDb.
-- "El Padrino II" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Sicilia, 1901. Algunas muertes en Sicilia hacen aconsejable que el retoñín de la familia, Vito, desaparezca en América. Por provenir del poblacho de Corleone, en la aduana le ponen dicho apellido. Este Vito Corleone es, por supuesto, el patriarca de la familia que vimos en "El Padrino", la primera, la que lo originó todo. Vito Corleone sobrevive malamente en Nueva York, entre los inmigrantes italianos, hasta que enfrenta a un abusivo de poca monta y se gana el respeto de su comunidad, cimentando el imperio que veremos después, en la primera película de la serie, y en...
...1958. Han pasado los años. Michael Corleone es ahora el indiscutible dueño del clan. Nueva York es sólo un recuerdo. Ahora la apuesta es invertir en Las Vegas y en Cuba, sorteando en el camino el escollo de una investigación senatorial sobre sus actividades, ejem, poco santas. Pero ha pagado un alto precio por su posición: ya no tiene aliados ni amigos, su vida familiar se descompone progresivamente, y la desconfianza comienza a extenderse incluso entre su propia sangre. En medio de la tragedia se cimenta el dominio de hierro de Michael Corleone, cada vez más poderoso, cada vez más inflexible, cada vez más sanguinario... cada vez más solo y aislado del mundo que lo rodea.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

De la novela original de Mario Puzo, pese a sus módicas 500 páginas ("Lo que el viento se llevó" y "El Conde de Montecristo" tienen el doble), quedó una enorme cantidad de material fuera, concretamente todo lo relativo al origen y ascenso de Vito Corleone. Para quienes vieron la primera de "El Padrino", esa película relata sólo una de las historias de la novela. La otra parte cayó acá. El negocio era redondo. La película había recaudado mucho dinero, había ganado varios Oscares, y por cierto, el elenco original estaba aún disponible, y apareció en masa para la secuela, con la visible excepción de Richard Castellano, que en la primera parte había interpretado a Clemenza, personaje que en la segunda fue retirado por un estratégico ataque cardíaco (lo de siempre: cobró demasiado), y reemplazado por otro personaje incluido aposta para cubrir la parte de historia que le tocaba.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es considerada la mejor secuela en la historia del cine. Posiblemente sea cierto. Es mucho más densa que la primera parte, y complementa y explica muchas cosas, además de tocar un tópico distinto. La primera era sobre el honor, la lealtad, etcétera. La segunda es, derechamente, sobre el poder. El poder que Vito Corleone utiliza para crear un imperio "del bien", el poder que Michael Corleone usa para crear un imperio "del mal". Dos de los personajes de la segunda parte dan en la diana, cuando comparan a la familia Corleone con el Imperio Romano. Pocas películas han retratado tan bien como ésta el proceso de aislamiento de los poderosos, y la creciente descomposición moral, o la "hybris", por usar un poco de pendantería griega ("el poder absoluto corrompe absolutamente", decía brillantemente Lord Acton). Es tan férrea la espiral de sucesos que llevan desde los orígenes, desde Vito Corleone, hasta el apogeo imperial de Michael Corleone, que la historia en masa cobra un carácter trágico que muy pocas películas en Hollywood han conseguido igualar.

-- Al Pacino ha entregado muy buenos papeles después de interpretar a Michael Corleone, pero digámoslo con todas sus letras, éste fue su rol cumbre, lejano como las estrellas como meta a alcanzar. Si hubiera hecho sólo esta película y se hubiera muerto, aún así seguiría siendo uno de los mejores actores de todos los tiempos.

-- Robert de Niro era actor con currículum antes de este filme, pero con "El Padrino II" llegó a las grandes ligas. Incluso obtuvo un Premio Oscar, compartiendo con Marlon Brando el récord hasta el momento único de haber ganado con él una de esas estatuillas impúdicas sin ropa por haber interpretado el mismo papel (el de Vito Corleone). Y con justicia. Después de ver a Robert de Niro como Vito Corleone, uno puede buenamente preguntarse si el resto de la carrera de de Niro es en realidad una caricatura, o por decirlo más cruelmente, una autoparodia de sí mismo...

-- Escenas desgarradoras: el atentado contra Michael Corleone que abre la película, la patética noche de Año Nuevo en la Cuba de Batista, la llegada de Vito Corleone a América con la Estatua de la Libertad de fondo, el enfrentamiento de Vito Corleone contra el matón de barrio, el filosófico diálogo final en la prisión, y por último, después de todo lo anterior, la escalofriante escena final de Michael Corleone... solo.

-- Nino Rota. Le puso esa melancólica tonadita a "El Padrino", y aquí repite plato, con una banda sonora más pulida si es que cabe. Como en la primera, la música cumple una función mafiosa, de poder en las sombras, manipulando la película a diestra y siniestra sin mostrar nunca demasiado su propia mano. Adecuado, sin duda.

IDEAL PARA: Ver una historia grande y épica como la vida. O probablemente más.

domingo, 25 de junio de 2006

"El Padrino" (1972).


-- "The Godfather". Estados Unidos. Año 1972.
-- Dirección: Francis Ford Coppola.
-- Actuación: Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton, Talia Shire, John Cazale.
-- Guión: Mario Puzo y Francis Ford Coppola, sobre la novela del primero.
-- Banda Sonora: Nino Rota.

-- "El Padrino" en IMDb.
-- "El Padrino" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Vito Corleone es un padrino de la mafia italiana. Su trabajo es hacer favores, y además, para los negocios, los cobra, usualmente en servicios profesionales. Es el año 1946, y el mundo está cambiando aceleradamente: la vieja mafia de los sindicatos, el juego y las prostitutas está cediendo lugar al emergente mercado de los narcóticos. Corleone, italiano de vieja estampa, no se deja convencer por la oferta de un turco que quiere inundar Nueva York de drogas procedentes de sus campos de cultivo en Oriente, de manera que un estratégico atentado lo sacará del camino, por un tiempo al menos. Los mafiosos rivales intentan negociar con el clan Corleone a través de Michael, el hijo que es "civil", que nunca ha estado metido en los negocios de la familia, creyéndole un inofensivo moscardón, y no tienen idea de con quién se mete, porque saca las garras, ¡y de qué forma! Lo que sigue es una guerra a muerte, llena de traiciones y contragolpes, de asesinatos planificados con ojo clínico, de negociaciones en donde lo que se calla y lo que se oculta es incluso más importante que lo que se dice, y en dónde sólo el más fuerte se quedará con el mercado de la mafia neoyorkina.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El traco final de los '60s y comienzos de los '70s, en medio del apogeo y comienzo de la resaca de la era hippie, marcó una fuerte renovación dentro del cine, con directores que pisaban (y pisan) fuerte, como John Cassavetes, Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Woody Allen, George Lucas y Steven Spielberg, quienes (en sus inicios, al menos), inaguraron el concepto de "cine independiente", tal y como se lo conoce hoy en día. Su cine estaba alejado de los géneros convencionales de Hollywood (musicales, bélicas, banana movies), y cuando los abordaban, los hacían con una mirada ciertamente insolente y desmitificadora. El cine de gangsters no era género nuevo en Hollywood, pero siempre había recibido un tratamiento de novela negra, con mucha dureza. "El padrino" fue la relectura de dicho género, enfocada ahora desde un ángulo épico y heroico. Digámoslo con todas sus letras: a pesar de estar ambientada en el bajo mundo de los gangsters, en realidad el género al que mejor adscribe "El padrino" no es el cine de mafiosos, sino el cine político o la epic movie.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una película de muchas historias en una: es un filme épico, es una saga política, es un relato de familia, una historia de honor, etcétera. Funciona bien en todos esos registros, lo que habla de la destreza singular de Ford Coppola y la gente a su alrededor.

-- Mario Puzo escribe como nadie novelas de la mafia. ¿Y eso qué? No sólo la novela está escrita por su mano, sino también el guión (en colaboración con Ford Coppola). Meter la embrollada trama de las cerca de 500 páginas del libro en tres horas de película tenía sus complicaciones, y eso que una buena parte de la misma quedó aufuera (no se preocupen: el resto apareció en "El Padrino II"). Lo que habla de la capacidad de Coppola para ir a lo esencial, y el heroísmo de Puzo en sacrificar porciones importantísimas de su obra en aras de un filme que, a pesar de su extensión, sabe hacer gala de una precisión quirúrgica y es modelo de sobriedad narrativa.

-- El elenco no sólo es de primera fila, sino que se saca los zapatos actuando. Marlon Brando, iniciada ya su larga e imparable decadencia, sorprendió a todos con su cuidada interpretación de Vito Corleone, homenajeada, imitada y parodiada hasta el cansancio (antes que él, un buen alto de actores de Hollywood habían rechazado el papel como "poco interesante" en términos dramáticos). Al Pacino, jovencísimo, es su fiel contrapunto, creando un Michael Corleone en apariencia inofensivo y torvo, lejos de los manierismos interpretativos con los cuales se ha enviciado en los últimos años. Un también jovencito Robert Duvall se roba la película como el cauto abogado de la familia, haciendo hasta simpático a un miembro de aquella raza inferior que integran los picapleitos. Y Diane Keaton está espléndida, sin necesidad de robar cámara, en su época pre-Woody. Por cierto, tanto Pacino como Brando y Duvall, a la larga, entre "El Padrino" y "El Padrino II", se llevarían sendos Premios Oscar, en los tiempos en que echarse la estatuilla entre pecho y espalda todavía significaba algo.

-- Nino Rota. El gran Nino Rota. El único Nino Rota. ¿Quién es Nino Rota, preguntas? Hombre, entérate, y después arrójate a un pozo. Estamos hablando del hombre que musicalizó varias de Fellini ("Giulieta de los espíritus", "Satyricon", "8 1/2", "La Strada", "La Dolce Vita"), por no hablar de clásicos como "El Gatopardo" o el "Romeo y Julieta" de Zeffirelli. Ahora ya saben quien compuso esa linda tonadita otoñal tan asociada a los padrinos de la mafia que tienen voz gangosa.

-- Escenas hermosísimas: Vito Corleone recibiendo a sus "clientes", el tiroteo contra Corleone, el tiroteo contra Sollozzo, el atentado contra Santino, la noche de bodas de Michael, el "ajuste de cuentas" con un productor de Hollywood, la masacre final... Todo un ejercicio de buen cine, plástico, sugerente, con ideas, en el día de hoy una verdadera bofetada a los cineastas de acción y épicos que ruedan escenas con la profundidad de un platelminto y con el encefalograma de una planaria.

-- Un contexto metafísico de fondo: la muerte y el nacimiento siempre acompañados, como por ejemplo ver al viejo Vito Corleone con su nieto, o el cierre del ciclo final (Michael recibiendo gente como antaño su padre).

-- "Le haré una oferta que no podrá rehusar"...

IDEAL PARA: Ver buen cine, hacer ejercicios intelectuales, aprender un poco sobre el ejercicio del poder, estudiar un poco de ética y honor, y además de eso, gozar con lo primario que toda película debe tener, a saber, una historia bien contada.

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