11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 9 de octubre de 2011

"El Planeta de los Simios: (R)Evolución" (2011).


-- "Rise of the Planet of the Apes" (título original en inglés), "El origen del planeta de los simios" (título en España). Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: Rupert Wyatt.
-- Actuación: James Franco, Andy Serkis, Freida Pinto, John Lithgow, Brian Cox, Tom Felton, David Oyelowo, Tyler Labine, Jamie Harris, David Hewlett, Ty Olsson, Madison Bell, Makena Joy, Kevin O'Grady, Sean Tyson, Jack Kuris.
-- Guión: Rick Jaffa y Amanda Silver, sugerido por la novela original de Pierre Boulle.
-- Banda Sonora: Patrick Doyle.

-- "El Planeta de los Simios: (R)Evolución" en IMDb.
-- "El Planeta de los Simios: (R)Evolución" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Alguna jungla inespecífica. Los monos están tranquilos en su medio ambiente, cuando de pronto irrumpen esos revoltosos parientes bípedos que se hacen llamar "el mono desnudo", a llevarse una partida de ellos. Primer momento en que se te caigan las lágrimas, cuando uno de ellos en cautiverio ve que no puede fugarse y los otros monos están ahí para la despedida, escondidos para que no les caiga a ellos también (habrán más momentos rompelacrimales, descuiden). Acaba en un laboratorio, no testeando productos para el cabello (los conejos son para eso), sino una nueva chupidroga experimental que va a solucionar el Alzheimer y, quizás, quiensá, potencie la inteligencia. ¡Piensen un minuto en las aplicaciones! ¡Catedráticos universitarios que no necesiten esconder su ignorancia detrás de jerga tecnofilosófica! ¡Políticos preocupados del bien común que manden a los banqueros corruptos a la cárcel! ¡Blogueros que sepan defender sus posiciones con argumentos de peso! ¡¡¡Todo un nuevo mundo de posibilidades!!! Pero ocurre un desgraciado accidente cuando al mono para la presentación le bajan los changos y se le ocurre mandarse solo a la manera rinoceronte-en-cristalería en vez de ser... ¡¡¡DÓCIL!!! Resultado: los muy eficientes humanos lo cuecen a balazos, faltaba más, miren que un monicaco insurrecto. Y por supuesto que si la droga potencia la agresividad (piénsenlo: catedráticos universitarios follándose MÁS alumnas o alumnos, políticos MÁS sicópatas, blogueros MÁS trolls), entonces mejor que no, y cancelamos el proyecto. Y como eso no es crueldad suficiente, que no hablamos exactamente de seres humanos sino ejecutivos corporativos aquí, viene la orden de sacrificar a la docena de simios en hilera que han estado expuestos a la droga. El científico de turno se va mosqueado porque tenía la esperanza de que su papi, que anda medio cucú gagá, se fuera a curar con la droga. Y luego viene un memorable OH-CRAP cuando descubren que el mono en cuestión (una mona, en realidad, pero ese dato lo había mantenido oculto la picardía de los guionistas, para que sientas todavía más mal por la bicha bajada a tiros) estaba protegiendo a una cría. Sí, señores: en una peli de Hollywood se atrevieron a clavarle de balazos a una madre lactante. A dónde iremos a parar. Nuestro simpático científico toma entonces dos decisiones cruciales. Por un lado se lleva a la cría huérfana para ser criada en solitario. Por el otro, va y le clava la inyección a su padre, para ver si efectivamente funciona sin efectos secundarios (hijito corazón: ¿y si la droga potencia la enterocolitis en los tractos digestivos humanos como desconocido efecto secundario?). Además, para contentar a las novias de los chicos que fueron a ver esta cosa al cine, meten una subtrama romántica con una veterinaria de muy buen ver. Pasa el tiempo, nada menos que OCHO AÑOS. En que NADA CAMBIA salvo que el mono ha crecido y que la droga funciona (¿y en serio el científico no le ha dicho a los ejecutivos que la droga al final sí funcionaba y ha postergado su propio Premio Nobel de Medicina casi una década? ¿Y en serio en una década la chica no se ha aburrido y no se ha puesto insistente con el tema YOU AND I TOGETHER FOREVER AND EVER antes de desarrollar "líneas de expresión"?). Resulta que el mono, cuando estaba en el vientre de su madre, recibió la droga y se volvió inteligente. Y por lo tanto, no tiene lugar ni entre los monos ni entre los hombres. ¿Y qué pasa cuando eres un inadaptado así? La solución sería tratar de integrarse claro, pero esto es... ¡¡¡HOLLYWOOD!!! Así es que no seré yo quien me integre, sino que desataré el INFIERNO y convertiré al mundo entero en algo más parecido a mi imagen y semejanza, me cueste la cantidad de secuelas que me cueste.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En 1968, el cine de Ciencia Ficción se vio seriamente zamarreado por una peli seria, adulta, de calidad y efectos pioneros para su época, que suscitaba algunas hondas preocupaciones filosóficas y metafísicas respecto del ser humano. También en ese mismo año se estrenó el tostón de "2001: Odisea del espacio", pero hablamos de la entretenida aquí, de "El planeta de los simios" original con Charlton Heston maldiciendo que los humanos hicieron esto-o-aquello (ya saben: "yo os maldigo..." etcétera). "El planeta de los simios" de 1968 fue revolucionaria por varias razones, incluyendo la terrible premisa de los humanos esclavos de los simios (hablamos de una época en donde muchos conservadores aún veían a los negros o los asiáticos como subhumanos en Yankilandia, así es que el mensaje era cuando menos un poco fuerte), un nivel de violencia inusitado para su tiempo (nada que Schwarzenegger no haya superado después, pero claro, era 1968), su inesperado final (aún más chocante que el de la novela original, que por una vez es bastante inferior a la peli), y el inédito desarrollo de guión en que los compañeros del héroe... ¡morían! (1968, recordemos otra vez, eran los tiempos en que "¿estás bien, Roy?", "no te preocupes, Joe, ha sido sólo un rasguño", seguido de algún chascarrillo idiota tipo camaradería-masculina-WWII para seguir con la acción). Nada de raro que se haya transformado en la franquicia de Ciencia Ficción más importante de los '70s, con cuatro secuelas ("Bajo el Planeta de los Simios", "Escape del Planeta de los Simios", "La conquista del Planeta de los Simios" y "La batalla del Planeta de los Simios"). Nada de raro también que se haya comentado durante años el relanzamiento de la franquicia vía remake, algo que se materializó finalmente con la bastante fallida "El Planeta de los Simios" de Tim Burton (y, señores, créanlo o no, en los '90s fue muy en serio un proyecto de peplum futurista dándole el protagónico a... ¡Arnold Schwarzenegger! O sea, como "Gladiador" pero con simios). Pero aunque universalmente criticada hasta por quienes la vieron, "El Planeta de los Simios" del 2001 había hecho sobre 360 millones de recaudación, con apenas 100 millones de inversión, y en las matemáticas de Hollywood eso significa... secuela. La cual fue demorándose y evolucionando hasta que a mediados de década, gracias al éxito de "Batman inicia" y "Casino Royale", se impuso un nuevo concepto: reboot. Y si el final de "El Planeta de los Simios" de Tim Burton hacía como mínimo algo completo escribir una secuela, pues... ¡rebuteamos! Así es como llegamos al 2011, un año en que la peli ha venido como anillo al dedo. Después de todo, si los árabes se están rebelando contra sus petrocracias, los españoles y chilenos contra sus (¡ehm!) sistemas (¡EHM!) democráticos, y por todo el mundo hay revueltas en nombre de la libertad... ¿por qué no en la ficción los simios se iban a rebelar en contra de los humanos...?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Primero que nada, aunque tibiamente vendida como precuela de "El Planeta de los Simios" de Tim Burton, la verdad es que tenemos más bien un reboot en forma que otra cosa. Se la ha visto también como un remake de "La conquista del Planeta de los Simios", pero es mejor verla como una peli independiente que como anclada en el resto de la franquicia. Los productores tomaron la muy saludable decisión de contar una "historia de los orígenes" en vez de reservarse "inesperados" giros de tuerca como golpes de efecto, algo que había ayudado a construir la franquicia en los '70s a medida que cada nueva secuela debía arreglárselas para seguir manteniendo el interés, pero que no iba a funcionar para unas audiencias tan bien informadas hoy en día, que incluso hasta Homero Simpson se cachondeaba del final sorpresa de la peli original (el capítulo en que viaja al espacio, precisamente), por no hablar del guiño en "¡SOS! Hay un loco suelto en el espacio" de Mel Brooks (y yo el tarado cuidando la redacción al máximo para evitar el spoiler... es casi como si quisiera tapar el "yo soy tu padre" o algo así). Libre del lastre de la continuidad, la peli se permite respirar y crecer a sus anchas. No es un crecimiento libre de problemas, empero, incluyendo algún que otro agujero de guión (¿en ocho años el científico jamás reportó sus avances? ¿En serio?). Pero las fortalezas son más que las debilidades. El guión se da maña para dejar sembradas las semillas de las futuras secuelas (las referencias a la nave espacial perdida en ruta a Marte, clara invitación a rodar algún día un remake de la peli hestoniana original), pero con tino y cuidado, sin forzar la historia para hacerla calzar en la mitología, sino que construyéndose un corpus mítico propio que sea al mismo tiempo sólida y propia, pero al mismo tiempo fiel a la original. No es poco. La peli tiene un final muy adecuado, que funciona tanto para cerrar la trama de la historia (en caso de que no haya continuación), como para dejar abierta la posibilidad de una secuela que, si es tan buena como esta entrega, ya estamos perdiendo tiempo en ir a preguntar a la boletería del cine cuándo están en venta las entradas (bueno... primero tienen que rodarla).

-- Los actores están muy bien, pero el que se roba la peli por completo es Andy Serkis. Sí, el mono. Le roba el testigo incluso a James Franco, que es uno de los actores más competentes de su generación, ahí es nada. Algo parecido pasaba en "El Señor de los Anillos", en donde todos los actores estaban muy bien, pero cuando aparecía Serkis como Gollum, se te olvidaba automáticamente todo el resto. Pobre Serkis, condenado a brillar a través de roles hechos por computadora (incluyendo otro rol de simios, el King Kong del hórrido remake "King Kong" de 2005). Es cierto que el guión ayuda, pero la actuación de Andy Serkis es tan buena, que es imposible no entender al simio protagonista César y ponerse de su lado, aunque en estricto rigor no es un héroe sino más bien un antihéroe que mientras más avanza la peli, más peligrosamente cerca está de cruzar el horizonte moral y convertirse en villano (y al final casi-casi, y desde cierta interpretación, podríamos decir que se convierte en alguien tan malvado como los propios humanos... aunque no lo parezca aunque sea por contraste con alguien todavía más cabrón). Eso es maestría. En cuanto al resto, James Franco tiene la difícil misión de sobrevivir al torrente actoral de Andy Serkis, y lo logra bastante bien. John Lithgow como el padre medio pa'-llá está notablemente bien. Tom Felton por su parte, como el cabronazo cuidasimios, parece estar interpretando a un Draco adulto y venido a menos, pero encaja bien con la trama, así es que no nos quejamos. Y Freida Pinto, buenoooooo... está muy mona ella, qué más puedo decir (aunque actúa de humana).

-- La acción está muy bien. Es cierto que no debemos esperar violencia sórdida porque después de todo, es Hollywood, y algo de estilización se impone. Pero tampoco tenemos esa cosa over-the-top a lo Michael Bay, que arruina tantas pelis por otro lado bien aspectadas (¿Will Smith haciendo el Mátrix en "Yo Robot", alguien...?). La secuencia del tiroteo contra la simia al comienzo de la peli no es especialmente salvaje, pero sí está muy bien facturada y te rompe el alma: SABES que no se va a arrancar, y aún así DESEAS que se salga con la suya. Las escenas intermedias no están hechas a mayor gloria de los efectos especiales, sino que son necesarias para la trama, están en su punto, y no vemos a monos o humanos haciendo fantasmadas. Y salvo algún detalle del final (¿monos montando a caballo? ¿eh-eh...?), en general se mantiene bien. Algo que quizás no debería olvidarse en una buena peli, es que la acción debe ir acorde a la trama, no por detrás de ella claro, pero tampoco por delante (salvo en una de Chuck Norris, por supuesto). Esta peli lo recuerda, y eso siempre se agradece.

-- Hagamos otro poco de sociología barata. "El Planeta de los Simios: (R)Evolución" (¿quién tradujo este título? ¿un Heidegger-wannabe?) podrá ser una muy buena peli en lo formal y con un guión en general bastante bueno más allá de algunas falencias, pero no hubiera sido un taquillazo (costó 90 y algo millones, lleva recaudados más de 400...) si no hubiera conectado de alguna manera con las audiencias. ¿Y cuál es esa conexión? Pues... que todos somos simios. Incluyendo a este pobre gato sentado detrás de un teclado que se dirige a ustedes. Los humanos que aparecen en la peli son de dos tipos: ambiciosos tiburones corporativos por un lado, y vecinos satisfechos con el American Way of Life por el otro. Ningún humano de la peli pretende revolucionar el mundo ni se cuestiona el tema de los derechos animales. Incluso nuestro bondadoso científico, cuando se encariña, no lo hace con todos los animales, sino en exclusiva con uno, con César, y eso porque de alguna manera es especial. O de cómo incluso los animales más bonitos tienen que hacer méritos para que un humano condescienda a darles estatus. Claro, el subtexto ecológico es el más fácil, pero... ¿no es algo que recuerde un poco a nuestra propia sociedad actual? Si ustedes agarran las páginas sociales de cualquier diario o revista de papel cuché, ven las dos clases de humanos reseñadas: los tiburones corporativos sonriendo en sus caros ternos de seda diciéndonos que "hay que ser más o menos cautos con la economía, y bueno, ustedes los peatones tienen que apretarse el cinturón para que nosotros podamos comer, pero es que nosotros somos necesarios porque sabemos y ustedes no...", y por el otro esos vecinos satisfechos que aparecen en fotos de cóctel con vestidos o trajes que cada uno suman dos o tres veces el salario mínimo de un obrero promedio. ¿Y los obreros promedios, la gente como tú y como tú? (O los gatos como yo). Esos no figuran. Para ellos existen los laboratorios de experimentación (¿y qué es la política económica internacional sino un gigantesco experimento social? Díganselo si no a los pobres griegos o españoles condenados a pagar la farra de sus banqueros), las residencias de los humanos bondadosos que los miran porque son especiales (muchos artistas que viven de columnistas en la prensa escrita porque escriben crítica artística inocua), o las jaulas (o echarles a Carabineros de Chile encima, como lo ha hecho sistemáticamente ese humano llamado Sebastián Piñera a lo largo de todo el 2011). Y claro, llega un minuto en que los simios, de tanto ser tratados como simios, les dan los monos y se vuelven changos y se portan como monos con ametralladora y dejan todo como chaleco de mono. En la peli, desde luego... pero también en la vida real. La traca final en donde los simios (algunos) consiguen ajustarle las cuentas a los humanos (algunos, otra vez) funciona así como una metáfora de los indignados en todo el mundo: los indignados musulmanes, los españoles, los ingleses, los yankis, los chilenos, todos ellos son simios. Y en esta peli, LOS SIMIOS SON LOS BUENOS. Al final de la peli (medio-spoiler aquí) se da a entender que la Humanidad afronta una eventual e inminente extinción gracias a un experimento que sale horriblemente mal. Los grandes tiburones corporativos hoy en día quizás puedan irse a la casa a dormir tranquilamente en sus almohadas rellenas con plumas de ganso legítimo, pero ¿y mañana? ¿Cuánto tiempo pasará antes de que su macabro experimento social llamado "neoliberalismo", "friedmanismo" o "liberalismo" a secas les estalle en la cara, y los simios vayan a por ellos? Y para que no me acusen de tendencioso, no terminaré con mis propias palabras, sino con las de Jared Diamond al acabar su capítulo sobre la extinción de las colonias vikingas en Groenlandia (a manos de los esquimales, figúrense): "En el último momento, sin embargo, los jefes descubrieron que no tenían seguidores. El último derecho que habían conservado para sí era el privilegio de ser los últimos en morir de hambre" (pag. 365... del libro "Colapso" de Jared Diamond, ya que me preguntaron y el pajarón de yo olvidó consignar el título).

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL PLANETA DE LOS SIMIOS: (R)EVOLUCIÓN":

-- "El origen del planeta de los simios" en Quesito Rosa.
-- "“El origen del planeta de los simios” (2011) - Rupert Wyatt" en Amazing Movies.
-- "'El origen del planeta de los simios', primates y Hollywood" en Valencia Plaza.
-- "'Rise of the Planet of the Apes' y el mono de los huevos de oro" en Extracine.com.
-- "Rise of the Planet of the Apes: (R)Evolution" en Diego: Mi Huella en el Mundo.

IDEAL PARA: Ver una más que notable actualización de la franquicia del planeta de los simios, una buena peli de acción a secas... y una ominosa profecía sobre el futuro inminente de nuestra sociedad.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

jueves, 20 de agosto de 2009

"Harry Potter y el misterio del Príncipe" (2009).


-- "Harry Potter and the Half-Blood Prince". Inglaterra / Estados Unidos. Año 2009.
-- Dirección: David Yates.
-- Actuación: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Jim Broadbent, Helena Bonham Carter, Robbie Coltrane, Tom Felton, Sir Michael Gambon, Helen McCrory, Alan Rickman, Dame Maggie Smith, David Thewlis, Mark Williams, Julie Walters, Bonnie Wright, Hero Fiennes-Tiffin, Frank Dillane, Jessie Cave, Evanna Lynch, Dave Legeno, Tom Moorcroft.
-- Guión: Steve Kloves, basado en la novela de J.K. Rowling.
-- Banda Sonora: Nicholas Hooper.

-- "Harry Potter y el misterio del Príncipe" en IMDb.
-- "Harry Potter y el misterio del Príncipe" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Harry Potter está volviéndose poco a poco una celebridad (¿recién?), y no me refiero a esa obrita teatral en donde el actor aparecía en bolas, sino a que la intensificación de la guerra contra Voldemort hace que sea mucho más difícil mantener el secreto de la existencia del mundo mágico respecto de los mugrosos... perdón, los muggles. De hecho, ahora Voldemort lanza incluso un ataque en toda regla contra Londres (ya saben: en las pelis yankis es Washington, en las inglesas es Londres, y en las de Godzilla es Tokio). El siempre ambiguo Dumbledore en persona es quien esta vez recluta a Harry Potter, y lo lleva hasta un profe de esto-o-aquello que está en el retiro. Poco a poco, Dumbledore le va exponiendo a Harry Potter su compleja (ehm) y ajedrecística (¡ehm!) intriga (¡¡¡EEEEEEHM!!!), y éste se la toma en plan mongo, que ni se había enterado el chaval ni se va a enterar en un buen peazo peli, porque es que oigan, se veía venir a la legua desde la escena de presentación del nuevo personaje. Resulta que por alguna razón, recién ahora a Dumbledore se le ocurrió que podía poner a Harry Potter delante del otro profesor, como un cebo, para hacerlos amigotes y espiarlo. ¿Por qué? Porque el profe esconde un tenebroso secreto: fue él quien le enseñó al Tenebroso Señor Oscuro cómo ser un Tenebroso Señor Oscuro (sí, más o menos como Jar-Jar Binks cuando pidió poderes absolutos para Palpatine). Y si pensaban que lidiar con Voldemort y tratar de sacarle cuerpo de ventaja mientras sus ataques contra el Plaza Sésamo del Potterverso era lo peor que le podía pasar a Harry Potter, están equivocados. Porque resulta que ahora, las hormonas están revolucionadas, hay feromonas por todas partes, y todos los chicos quieren agarrar... ehm... su pedazo de pastel, digámoslo así. ¿Conseguirá Harry Potter ponerle atajo a Voldemort y sus malvados secuaces, antes de que las hormonas terminen por dar buena cuenta de él...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

De manera consistente, la saga fílmica de Harry Potter se ha mantenido como un hito de los 2000s, con pelis que, sin ser la revolución cinematográfica en dos patas, se inscriben entre lo mejorcito del cine blockbustero made in Hollywood. Nadie espera aquí cine d'auteur, por supuesto, pero como entretenimiento pasarratos, esta cosa que lleva acumuladas como quince horas de filmes hasta la sexta entrega, han funcionado de maravillas. Ni idea de qué tanto de eso se deba a la genialidad de los productores o a la reciedumbre del producto de base (nunca he leído una novela de Harry Potter, así es que no puedo hacer comparaciones), pero el caso es que se han sostenido aceptablemente bien por casi una década y seis entregas, con un elenco estable (el único cambiazo de proporciones fue la incorporación de Michael Gambon como Albus Dumbledore, forzado por el deceso del actor original Richard Harris) y un aceptable-a-estupendo nivel de producción. Por eso, el retraso de la sexta entrega tuvo incluso regusto a síndrome de abstinencia, en particular porque la saga iba darker y darker cada vez, alejándose de ese espíritu un tanto más ñoño de "Harry Potter y la piedra filosofal" o "Harry Potter y la cámara secreta". No es raro entonces que cuando llegó este producto, dirigido por el mismo tipo que había sacado adelante la digna "Harry Potter y la Orden del Fénix", la respuesta haya sido un tanto "WTF???". La crítica oficial ha tratado bien a esta peli, pero el mundo bloguero, por el contrario, la ha puesto a parir por el agujero chico. La crítica más escuchada es que "al libro original se le podía haber sacado más provecho" (bueno, eso mismo expresado con dos o tres... centenares... de procacidades adicionales, en muchos casos). Quien esto escribe no lo sabe porque, repito, no he leído la novela original, pero como que se intuye. Porque la peli es desmayadita-desmayadita. Bueno, igual se forró en taquilla, eso quién lo dudaba. Y lo que es peor: igual sigue siendo mejor que el estándar de los blockbusters hollywoodenses. What a wonderful world.

¿POR QUÉ VERLA?

-- No es una peli ni buena ni mala. Es... la palabra para definirla es simplemente "rutinaria". Es la sexta entrega, había que hacerla para seguirse forrando de dinero, y creamos el puente para la séptima y la octava. En "Harry Potter y la Orden del Fénix", el director David Yates se nos había revelado como un artesano competente, capaz no de convertir la saga en algo elegíaco, pero sí por lo menos de crear un eficaz matarratos, y a priori parecía buena la idea de dejarlo dirigir las siguientes tres entregas (bueno, dos, pero es que ya saben, "Harry Potter y las reliquias de la muerte" vendrán en Parte I y Parte II al más puro estilo "Kill Bill", según ellos para preservar la integridad de la obra original, según nosotros para recaudar 2x1). Pero algo pasó por el camino. Conste que la peli, con sus más y sus menos, tiene sus puntos fuertes. Pero faltó atrevimiento. El asunto se abre nada menos que con la primera incursión del mundo mágico en contra de nuestro propio ignorante mundo, con una espectacular escena en donde recorremos Londres a toda pastilla montados en un mortífago, pero todo se resuelve en la caída de un puente y listo, cuando la situación ameritaba crear el caos más absoluto para dejar bien clarito que el asunto se pone feo de verdad. Y el final (no espoilearé el final, aunque los harrypotteros de pro ya se lo saben) está rodado de una manera tan fría y rutinaria, que no produce toda la emoción que se suponía debía producir una vuelta argumental como ESA (a ese respecto podría dar lecciones la espúrea "Harry Potter y el Cáliz de Fuego", que tenía un desarrollo inane, pero que con un final over-the-top conseguía voltear el tablero a su favor con una de las secuencias más emotivas de la saga). Si le sumamos la escuálida banda sonora de Nicholas Hooper y un guión que nunca parece decidirse si irse por el lado negro y liarse con los malos o por el lado rosa y contarnos el folletineo de los protas, y además ser incapaz de encajar ambas tramas, que por separado son interesantes, sí, pero juntas no pegan demasiado, estamos aviados. A ratos, diera la impresión de que tuvieron que echar una enorme cantidad de bártulos por la borda, que la novela original era más densa, y muchas situaciones se resuelven rapidito para abreviar todo lo que se pueda. El recurso es legítimo, si es que se sabe qué diablos abreviar y qué no (algo que supieron hacer muy bien, por poner un ejemplo distinto, pero también épico, los guionistas de "Lo que el viento se llevó", que debieron habérselas con un embrollado novelón de mil páginas), pero en este caso, Steve Kloves parece no haberlo sabido en demasía. De hecho, el título en castellano no tiene ningún sentido porque en definitiva no hay un profundo misterio policial que resolver, como en entregas anteriores, y además no hay ningún Príncipe en la peli (el título original era "Harry Potter y el Príncipe Mestizo", lo cual tiene mucho más sentido mirando bien la trama... pero que podía sonar racista, y eso de la corrección política... tengo entendido que lo de Príncipe viene de un detalle no develado en la peli, que por supuesto no voy a espoilerear). En fin.

-- Contra lo que podría parecer leyendo la parrafada anterior (¿siguen aquí todavía?), la peli no es despreciable. A lo largo de la mayor parte de la trama consigue mantener el interés sobre lo que se está narrando. Hay situaciones un tanto incongruentes en la peli (¿por qué Dumbledore no ejecutó su plan maestro incluso años antes?, ¿por qué no usó alguna vez la máquina del tiempo que vimos en "Harry Potter y el Prisionero de Azkaban", o mejor aún, se construyó una?, ¿por qué se tarda tanto en explicarle por completo su plan a Harry?, ¿por qué Harry Potter no utiliza desde el comienzo la poción que le regala el profesor recién llegado para cumplir su misión de una?), pero también hay algunos chispazos interesantes. Las secuencias de flashback en que vemos a Tom Riddle antes de transformarse en Voldemort son simplemente impagables, gracias a los dos actores que lo interpretan a edades distintas. El gran Alan Rickman sigue agitando el cotarro como el sinuoso Severus Snape, y Jim Broadbent como ese profesor atribulado y asustado es una gran adquisición para la saga. Secundarios como Evanna Lynch (la excéntrica Luna Lovegood) y Jessie Cave (la nueva chica de Ron) son simplemente brillantes. Y el trío protagónico sigue infatigable al pie del cañón, siempre con buena química entre ellos, sin que se note cansancio después de haber estado casi una década metidos en sus roles. Pueden parecer pluses pequeños, pero admitámoslo, gracias a ellos el asunto se puede ver. Además, un poco más de aguante, sólo quedan dos más... (Bueno, eso hasta que J.K. Rowling descubra que sea buena o mala escritora, nadie la va a cotizar jamás por otra cosa que no sea Harry Potter, y se le ocurra escribir una secuela, o una precuela, o un libro paralelo, o una nueva trilogía, o vaya uno a saber qué...).

IDEAL PARA: Quienes han venido siguiendo con larga y estoica paciencia la saga fílmica de Harry Potter desde sus remotos inicios hasta la fecha.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].



-- Otro trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

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