11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 20 de agosto de 2009

"Harry Potter y el misterio del Príncipe" (2009).


-- "Harry Potter and the Half-Blood Prince". Inglaterra / Estados Unidos. Año 2009.
-- Dirección: David Yates.
-- Actuación: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Jim Broadbent, Helena Bonham Carter, Robbie Coltrane, Tom Felton, Sir Michael Gambon, Helen McCrory, Alan Rickman, Dame Maggie Smith, David Thewlis, Mark Williams, Julie Walters, Bonnie Wright, Hero Fiennes-Tiffin, Frank Dillane, Jessie Cave, Evanna Lynch, Dave Legeno, Tom Moorcroft.
-- Guión: Steve Kloves, basado en la novela de J.K. Rowling.
-- Banda Sonora: Nicholas Hooper.

-- "Harry Potter y el misterio del Príncipe" en IMDb.
-- "Harry Potter y el misterio del Príncipe" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Harry Potter está volviéndose poco a poco una celebridad (¿recién?), y no me refiero a esa obrita teatral en donde el actor aparecía en bolas, sino a que la intensificación de la guerra contra Voldemort hace que sea mucho más difícil mantener el secreto de la existencia del mundo mágico respecto de los mugrosos... perdón, los muggles. De hecho, ahora Voldemort lanza incluso un ataque en toda regla contra Londres (ya saben: en las pelis yankis es Washington, en las inglesas es Londres, y en las de Godzilla es Tokio). El siempre ambiguo Dumbledore en persona es quien esta vez recluta a Harry Potter, y lo lleva hasta un profe de esto-o-aquello que está en el retiro. Poco a poco, Dumbledore le va exponiendo a Harry Potter su compleja (ehm) y ajedrecística (¡ehm!) intriga (¡¡¡EEEEEEHM!!!), y éste se la toma en plan mongo, que ni se había enterado el chaval ni se va a enterar en un buen peazo peli, porque es que oigan, se veía venir a la legua desde la escena de presentación del nuevo personaje. Resulta que por alguna razón, recién ahora a Dumbledore se le ocurrió que podía poner a Harry Potter delante del otro profesor, como un cebo, para hacerlos amigotes y espiarlo. ¿Por qué? Porque el profe esconde un tenebroso secreto: fue él quien le enseñó al Tenebroso Señor Oscuro cómo ser un Tenebroso Señor Oscuro (sí, más o menos como Jar-Jar Binks cuando pidió poderes absolutos para Palpatine). Y si pensaban que lidiar con Voldemort y tratar de sacarle cuerpo de ventaja mientras sus ataques contra el Plaza Sésamo del Potterverso era lo peor que le podía pasar a Harry Potter, están equivocados. Porque resulta que ahora, las hormonas están revolucionadas, hay feromonas por todas partes, y todos los chicos quieren agarrar... ehm... su pedazo de pastel, digámoslo así. ¿Conseguirá Harry Potter ponerle atajo a Voldemort y sus malvados secuaces, antes de que las hormonas terminen por dar buena cuenta de él...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

De manera consistente, la saga fílmica de Harry Potter se ha mantenido como un hito de los 2000s, con pelis que, sin ser la revolución cinematográfica en dos patas, se inscriben entre lo mejorcito del cine blockbustero made in Hollywood. Nadie espera aquí cine d'auteur, por supuesto, pero como entretenimiento pasarratos, esta cosa que lleva acumuladas como quince horas de filmes hasta la sexta entrega, han funcionado de maravillas. Ni idea de qué tanto de eso se deba a la genialidad de los productores o a la reciedumbre del producto de base (nunca he leído una novela de Harry Potter, así es que no puedo hacer comparaciones), pero el caso es que se han sostenido aceptablemente bien por casi una década y seis entregas, con un elenco estable (el único cambiazo de proporciones fue la incorporación de Michael Gambon como Albus Dumbledore, forzado por el deceso del actor original Richard Harris) y un aceptable-a-estupendo nivel de producción. Por eso, el retraso de la sexta entrega tuvo incluso regusto a síndrome de abstinencia, en particular porque la saga iba darker y darker cada vez, alejándose de ese espíritu un tanto más ñoño de "Harry Potter y la piedra filosofal" o "Harry Potter y la cámara secreta". No es raro entonces que cuando llegó este producto, dirigido por el mismo tipo que había sacado adelante la digna "Harry Potter y la Orden del Fénix", la respuesta haya sido un tanto "WTF???". La crítica oficial ha tratado bien a esta peli, pero el mundo bloguero, por el contrario, la ha puesto a parir por el agujero chico. La crítica más escuchada es que "al libro original se le podía haber sacado más provecho" (bueno, eso mismo expresado con dos o tres... centenares... de procacidades adicionales, en muchos casos). Quien esto escribe no lo sabe porque, repito, no he leído la novela original, pero como que se intuye. Porque la peli es desmayadita-desmayadita. Bueno, igual se forró en taquilla, eso quién lo dudaba. Y lo que es peor: igual sigue siendo mejor que el estándar de los blockbusters hollywoodenses. What a wonderful world.

¿POR QUÉ VERLA?

-- No es una peli ni buena ni mala. Es... la palabra para definirla es simplemente "rutinaria". Es la sexta entrega, había que hacerla para seguirse forrando de dinero, y creamos el puente para la séptima y la octava. En "Harry Potter y la Orden del Fénix", el director David Yates se nos había revelado como un artesano competente, capaz no de convertir la saga en algo elegíaco, pero sí por lo menos de crear un eficaz matarratos, y a priori parecía buena la idea de dejarlo dirigir las siguientes tres entregas (bueno, dos, pero es que ya saben, "Harry Potter y las reliquias de la muerte" vendrán en Parte I y Parte II al más puro estilo "Kill Bill", según ellos para preservar la integridad de la obra original, según nosotros para recaudar 2x1). Pero algo pasó por el camino. Conste que la peli, con sus más y sus menos, tiene sus puntos fuertes. Pero faltó atrevimiento. El asunto se abre nada menos que con la primera incursión del mundo mágico en contra de nuestro propio ignorante mundo, con una espectacular escena en donde recorremos Londres a toda pastilla montados en un mortífago, pero todo se resuelve en la caída de un puente y listo, cuando la situación ameritaba crear el caos más absoluto para dejar bien clarito que el asunto se pone feo de verdad. Y el final (no espoilearé el final, aunque los harrypotteros de pro ya se lo saben) está rodado de una manera tan fría y rutinaria, que no produce toda la emoción que se suponía debía producir una vuelta argumental como ESA (a ese respecto podría dar lecciones la espúrea "Harry Potter y el Cáliz de Fuego", que tenía un desarrollo inane, pero que con un final over-the-top conseguía voltear el tablero a su favor con una de las secuencias más emotivas de la saga). Si le sumamos la escuálida banda sonora de Nicholas Hooper y un guión que nunca parece decidirse si irse por el lado negro y liarse con los malos o por el lado rosa y contarnos el folletineo de los protas, y además ser incapaz de encajar ambas tramas, que por separado son interesantes, sí, pero juntas no pegan demasiado, estamos aviados. A ratos, diera la impresión de que tuvieron que echar una enorme cantidad de bártulos por la borda, que la novela original era más densa, y muchas situaciones se resuelven rapidito para abreviar todo lo que se pueda. El recurso es legítimo, si es que se sabe qué diablos abreviar y qué no (algo que supieron hacer muy bien, por poner un ejemplo distinto, pero también épico, los guionistas de "Lo que el viento se llevó", que debieron habérselas con un embrollado novelón de mil páginas), pero en este caso, Steve Kloves parece no haberlo sabido en demasía. De hecho, el título en castellano no tiene ningún sentido porque en definitiva no hay un profundo misterio policial que resolver, como en entregas anteriores, y además no hay ningún Príncipe en la peli (el título original era "Harry Potter y el Príncipe Mestizo", lo cual tiene mucho más sentido mirando bien la trama... pero que podía sonar racista, y eso de la corrección política... tengo entendido que lo de Príncipe viene de un detalle no develado en la peli, que por supuesto no voy a espoilerear). En fin.

-- Contra lo que podría parecer leyendo la parrafada anterior (¿siguen aquí todavía?), la peli no es despreciable. A lo largo de la mayor parte de la trama consigue mantener el interés sobre lo que se está narrando. Hay situaciones un tanto incongruentes en la peli (¿por qué Dumbledore no ejecutó su plan maestro incluso años antes?, ¿por qué no usó alguna vez la máquina del tiempo que vimos en "Harry Potter y el Prisionero de Azkaban", o mejor aún, se construyó una?, ¿por qué se tarda tanto en explicarle por completo su plan a Harry?, ¿por qué Harry Potter no utiliza desde el comienzo la poción que le regala el profesor recién llegado para cumplir su misión de una?), pero también hay algunos chispazos interesantes. Las secuencias de flashback en que vemos a Tom Riddle antes de transformarse en Voldemort son simplemente impagables, gracias a los dos actores que lo interpretan a edades distintas. El gran Alan Rickman sigue agitando el cotarro como el sinuoso Severus Snape, y Jim Broadbent como ese profesor atribulado y asustado es una gran adquisición para la saga. Secundarios como Evanna Lynch (la excéntrica Luna Lovegood) y Jessie Cave (la nueva chica de Ron) son simplemente brillantes. Y el trío protagónico sigue infatigable al pie del cañón, siempre con buena química entre ellos, sin que se note cansancio después de haber estado casi una década metidos en sus roles. Pueden parecer pluses pequeños, pero admitámoslo, gracias a ellos el asunto se puede ver. Además, un poco más de aguante, sólo quedan dos más... (Bueno, eso hasta que J.K. Rowling descubra que sea buena o mala escritora, nadie la va a cotizar jamás por otra cosa que no sea Harry Potter, y se le ocurra escribir una secuela, o una precuela, o un libro paralelo, o una nueva trilogía, o vaya uno a saber qué...).

IDEAL PARA: Quienes han venido siguiendo con larga y estoica paciencia la saga fílmica de Harry Potter desde sus remotos inicios hasta la fecha.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].



-- Otro trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

domingo, 5 de agosto de 2007

"Harry Potter y la Orden del Fénix" (2007).


-- "Harry Potter and the Orden of the Phoenix". Estados Unidos / Inglaterra. Año 2007.
-- Dirección: David Yates.
-- Actuación: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Helena Bonham Carter, Robbie Coltrane, Tom Felton, Ralph Fiennes, Michael Gambon, Brendan Gleeson, Robert Hardy, Jason Isaacs, Katie Leung, Matthew Lewis, Evanna Lynch, Harry Melling, Devon Murray, Gary Oldman, James Phelps, Oliver Phelps, Alan Rickman, Fiona Shaw, Maggie Smith, Imelda Staunton, Natalia Tena, David Thewlis, Emma Thompson.
-- Guión: Michael Goldenberg, basado en la novela de J.K. Rowling.
-- Banda Sonora: Nicholas Hooper.

-- "Harry Potter y la Orden del Fénix" en IMDb.
-- "Harry Potter y la Orden del Fénix" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El asqueroso primito mimado y consentido por ese mugroso muggle (¿ven como suena parecido?) que cría a Harry Potter, va a molestarlo justo a tiempo para descubrir que cosas malas pasan allá afuera, allí donde el pobre Ubermensch quinceañero anda dando vueltas. Como por ejemplo, que los mortífagos aparecen haciendo de las suyas. Harry Potter tiene que defenderse como mejor puede, aunque eso implica usar la magia en el mundo de los inferiores muggles. Como eso está prohibido, es despachado a juicio. Potter sale bien librado gracias a los buenos auspicios del director de Hogwarts, para variar un poco, pero en respuesta el Ministerio de la Magia, quien ve con muy malos ojos todos esos rumores de que El Que No Puede Ser Mencionado En El Casting ha vuelto... (¡uh, qué terrible, mira, nadie lo puede nombrar...! ¡Cómete esto, VOLDEMORT, VOLDEMORT, VOLDEMORT... Interpretado por RALPH FIENNES!). El Ministerio de la Magia, con una actitud muy Neville Chamberlain ("¡no se preocupen, si Hitler es un gatito!"), en vez de ponerse en alerta interviene a Hogwarts para que los alumnos no armen alboroto (aquí en Chile podrían darle un par de lecciones sobre ello, los que reprimieron la Rebelión de los Pingüinos). Pronto, la nueva directora de Hogwarts hará de la vida en el interior un verdadero infierno, cegada por la autocomplacencia de que son los buenos y los puros y por tanto todo lo que hacen es ético y correcto... e inteligente (en particular, dejar de vigilar a Voldemort). Ahora, acabados todos los conductos regulares con los cuales los ciudadanos pueden hacerle llegar sus reclamos a las autoridades vía derecho de petición, los alumnos de Hogwarts, con Harry Potter a la cabeza, se lanzan a la única opción que les queda a los ciudadanos decentes que aman a su país: la rebelión.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Son tiempos duros para ser un demócrata defensor de los derechos humanos. Resulta que allá afuera, en nombre de la democracia, la tradición y los valores de siempre, una horda de tiranos encabezados por gente como George W. Bush y Dick Cheney, entre otros tenebrosos "ministros de magia" de la vida real, han estado oprimiendo y aplastando justamente todas esas tradiciones que dicen defender. No es raro que algo de ese espíritu se haya infiltrado en la venerable saga de J.K. Rowling, que en fechas cercanas al estreno de esta película estaría cerrada con una novela libremente traducible como "Harry Potter y las reliquias mortales". Desde que empezaron las pelis de Potter, y resultaron un éxito de taquilla, estaba claro que debían exprimir la gallina hasta el final. Independientemente de sus méritos literarios sans phrase, que pese a sus detractores los tiene, Rowling tuvo la inteligencia para comprender que un buen cuento de hadas no puede permanecer hablando sólo de haditas, y que en algún minuto Caperucita Roja debe enfrentarse al lobo tenebroso para crear esa sensación de ominosidad que es propia de los clásicos más nobles del género. Claro que, como el negocio es el negocio, la trama tardaría como cuatro o cinco tomos en ponerse oscura (no como "La dama en el agua", que tuvieron a bien no hacernos engullir siete historias al hilo)... Rowling encontró evidente inspiración (confesa o no) en el pasado de Inglaterra, en las espúreas maniobras de Neville Chamberlain para tratar de frenar a un Hitler que no quería ser frenado; los paralelos entre el Ministro de Magia y Chamberlain son más que evidentes. Algo que sintoniza bien con la Era Bush: si Bush y su banda de terroristas se permiten sembrar Irak de bombas, no es sólo porque ellos sean malvados, sino porque los ciudadanos del mundo con "mentalidad Ministerio de Magia" se lo permiten.

¿POR QUÉ VERLA?

-- No sé si calificarla como la más impresionante de la saga fílmica, pero es uno de los puntos altos, junto con "Harry Potter y el prisionero de Azkaban" (sobre la novela no nos corresponde pronunciarnos). No se diga que no la tuvieron difícil. La verdad de las cosas es que la entrega anterior, "Harry Potter y el cáliz de fuego", había dejado las cosas difíciles, básicamente porque era una soberana yasabenqué o poco menos (había sido dirigida por el generalmente nefasto Mike Newell). Y para colmo, "Harry Potter y la Orden del Fénix" está basada en un tocho de ¿900 páginas, si no me equivoco...? Es claro que sólo una mano firme en la dirección podría salvar a la quinta entrega de un desastre seguro, que no en taquilla (los fanáticos de Harry Potter son cosa seria), sí al menos en resultados artísticos. Esta misión cayó en un tal David Yates, al que no lo conocíamos ni en pelea de perros (media carrera del hombre como director está en TV), y que si bien es un tipo sin grandes ideas propias, sí sabe de trabajar con los mimbres propios de cualquier peli comercial (¡hey, estaría pintado para dirigir alguna secuela de James Bond!). Y eso que en el camino quedó (por declinación propia) nada menos que el gran Jean-Pierre Jeunet... (¿cómo hubiera sido Harry Potter dirigida por el tipo tras "Delicatessen", "Alien: La resurrección" y "Amélie"...?). Por eso, desde ya le maullamos agradecidos... ¡Gracias, Yates, por película concedida!

-- La historia, qué decir de la historia... Tiene nervio y garra. En el fondo es otra variante del clásico esquema "yo soy la justicia", popularizado por Clint "Harry el Sucio" Eastwood o Sylvester "Cobra" Stallone. Todos conocemos el esquema: los buenos y tranquilos ciudadanos tenemos una vida apacible y próspera circulando para conversar con nuestros vecinos y respetando las leyes, hasta que llega el villano a hacer su putada. El prota, entonces, como respeta las leyes y conversa con los vecinos, acude a las autoridades, sólo para descubrir que las instituciones no funcionan, y que si quiere justicia, tendrá que tomársela por mano propia. Ahora bien, dentro de este esquema, la peli arroja frontalmente por la borda uno de los mejores valores que tenían las entregas anteriores (algunas, por lo menos): la construcción de un argumento en clave detectivesca. Digámoslo desde ya, J.K. Rowlings no es una buena constructora de historias (usa y abusa del deus ex machina, entre otras cosas), pero con el ambiente de intriga a lo Agatha Christie contribuía a tapar esos baches. Aquí, justamente por faltar ese elemento, lo lineal de la historia está tan a la vista como el esqueleto de Kate Moss en una pasarela de Milán. Francamente, no sabría decir en dónde está la falla. Podría ser que adaptar el enorme pisapapeles que es la novela original en apenas dos horas y cuarto de peli sea imposible ("Lo que el viento se llevó" tiene cerca de mil páginas, y ver su adaptación al cine consume casi cuatro horas de tu vida, y eso comiéndose media novela en el camino). Podría ser que el material literario de base hubiera sido simplemente escrito en piloto automático. O podría ser que el guionista haya hecho una labor que lo haría digno de ir a parar a las fauces de los leones en el Anfiteatro Flavio. No lo sé. El caso es que la peli está trufada de personajes y situaciones tan fugaces, que parecen casi claves dirigidas a los que leyeron la novela, pero que quienes tomamos la sana opción de esperar al estreno fílmico para saber de qué va la cosa y ahorrarnos el ancho de banda para descargar el PDF de Internet, puede perdernos un poco. El guión está lleno de situaciones que parecen ir a generar algo grande, y de pronto, de manera abrupta, sin que sepamos bien por qué, estamos en otro lugar y otra situación completamente distinta, y cuando estamos adaptándonos al nuevo giro, ¡ZAS!, estamos en otra parte otra vez... Para que nos entendamos: eso está bien en una peli de acción, porque todos conocemos los códigos de las pelis de acción, y además en ellas lo que importa son las explosiones y la carnaza, pero en una peli con un poco más de argumento, puede ser como mínimo algo desorientador. ¿Me entienden ahora, por qué le estoy tan agradecido al señor David Yates por sus buenos oficios...?

-- Las actuaciones son el punto fuerte aquí. Daniel Radcliffe está un poco débil, usando y abusando del berrinche para dar a entender que es un chico a punto de explotar, pero en algunas escenas se supera a sí mismo. Rupert Grant muestra bien la evolución de su personaje, que pasó de ser el niño poca cosa a un adolescente cada vez más seguro de sí mismo. Emma Watson sigue siendo la manzana más deliciosa del huerto, pero ahora tiene competencia por parte de la novata Evanna Lynch, quien desde su rol ultrasecundario de Luna Lovegood se roba cada escena en que aparece; en la novela quizás esté claro, pero en la peli no termina de encajar bien que Harry prefiera a la sosa estudiante china en vez de esta rubiecita que es linda, y además lo entiende bien. En cuanto a los adultos, es casi una ofensa señalar lo bien que están: son la crema de la crema entre los actores británicos, y lo demuestran a cabalidad. Bueno, casi todos al menos (Helena Bonham Carter en el papel de psicótica gótica da un poco de pena, la verdad). Pero la que se lleva el cáliz de fuego con honores y se merienda a todo el resto del elenco como canapé, es Imelda Staunton como la nueva directora de Hogwarts; su personaje es literalmente la "tía buena" que te aprieta los cachetitos en un gesto de simpatía, pero que a poco de andar se descubre es una bruja japuta autoritaria, trepadora e incapaz de cuestionarse a sí misma, y que cuando alguien la confronta, se siente ofendida hasta lo más vivo porque la han pasado a llevar A ELLA, y que cuando consigue imponer un golpe de autoridad, lo hace con la más burlesca de las sonrisitas. Hacía tiempo que no daba tanto gusto que un villano recibiera su justo merecido como esta arpía solterona.

-- La secuencia en la Sala de las Profecías. Digámoslo con todas sus letras, la batalla final es bastante aburrida, resuelta a punta de puros fuegos artificiales y con varios desvergonzados deus ex machina, pero la secuencia inmediatamente anterior, la Sala de las Profecías, es bellísima. Y espartana. Pisos y pisos del Ministerio de la Magia, con pequeñas esferas para ver el futuro de cada persona. Austero. Orwelliano. Y con una fotografía maravillosa. Esos cinco minutos de peli deben contar como una de las mejores secuencias de todas las pelis de Harry Potter.

IDEAL PARA: Recordar que incluso en las pelis de magia, a veces hay que hacer entrar en vereda a los jerifaltes cuando se apoltronan demasiado en sus asientos y no hacen nada por el rebaño que supuestamente deben pastorear.

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