Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 22 de febrero de 2015
"El Planeta de los Simios: Confrontación" (2014).
-- "Dawn of the Planet of the Apes" (título original en inglés), "El amanecer del Planeta de los Simios" (título en España). Estados Unidos. Año 2014.
-- Dirección: Matt Reeves.
-- Actuación: Andy Serkis, Jason Clarke, Gary Oldman, Keri Russell, Toby Kebbell, Kodi Smit-McPhee, Kirk Acevedo, Nick Thurston, Terry Notary, Karin Konoval, Judy Greer, Jon Eyez, Enrique Murciano, Larramie Doc Shaw, Lee Ross.
-- Guión: Mark Bomback, Rick Jaffa y Amanda Silver, sobre los personajes creados en estos dos últimos, e inspirados en la novela de Pierre Boulle.
-- Banda Sonora: Michael Giacchino.
-- "El Planeta de los Simios: Confrontación" en IMDb.
-- "El Planeta de los Simios: Confrontación" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Una animación de ésas con mapa de líneas computacionales estilo pantalla de radar de aeropuerto, nos muestra la expansión de un virus muy virulento el jodío, que se carga a buena parte de la humanidad y manda al resto al Madmaxlítico. Salto en el tiempo, diez años. En un bosque estilo la Tierra sin humanos, una cuadrilla de monos se dedica a cazar. Y aquí es donde los flojonazomerdas que les gusta la cosa doblá... (o sea, que les doblen las pelis del idioma original al ezpañóh, no se piense otra cosa, malintencionados), los que les gusta la peli doblada al ezpañóh, decía, a joerse tocan porque vienen SUBTÍTULOS. Porque la peli nos describe una sociedad de simios que SE COMUNICAN POR LENGUAJE DE SEÑAS Y RUIDITOS. Eso les pasa por no aprender inglé, que es el idioma más mejol de toos porque es el IDIOMA DE LOS YANKIS. El caso es que vemos una cantidad de monadas muy monas, incluyendo la sociedad simia cazando y tal. Y entonces aparecen James Franco y Freida Pinto, y se reencuentran con Caesar, una escena muy emotiva y tal, ¡¡¡HAHAHAHAHÁ!!!, no, estoy bromeando, a estos dos se supone que se los llevó la epidemia por delante, y no aparecen en la peli. Por una vez que tienen personajes simpáticos en estas franquicias McCine, y se los cargan sin más, si a estas alturas del partido uno no sabe cómo aguanta Jólivu. El caso es que aparecen humanos que son nuevos y originales (sentando las bases para una interesante mecánica: ELENCOS PRESCINDIBLES QUE NO PUEDEN COBRAR AUMENTO DE SUELDO DE SECUELA A SECUELA). El FIRST CONTACT termina en desastre, cuando un humanito pierde los estribos y se encomienda al espíritu de Buffalo Bill (y dado lo que se muestra, con úrea y feces de por medio, nos imaginamos), y BANG-BANG contra los monos. Caesar, mucho se mosquea. Los simios entonces van a LA CIUDAD DE LOS HUMANOS (un San Francisco que parece Chichen Itzá de maleza) y les dicen que YOU DON'T MESS WITH US. Los humanos, de una pieza, porque estos simios... ¡HABLAN! (y yo, ya pensando en el épico episodio de Los Simpsons ése de "he can talk, he can talk, he can talk, he can talk..." - "I can SIIIIIING" - "Dr. Zaius Dr. Zaius - Dr. Zaius Dr. Zaius - Dr. Zaius Dr. Zaius - Oh Dr. Zaius"...). Pero divago. El caso es que vemos que los humanos están retejodíos porque ya no les queda de dónde sacar combustible para electricidá (cómo les duró para una comunidad entera durante malditos diez años completos sin que la gasolina se volatilice, eso no se explica), su única esperanza es echar a andar una minirrepresa, y los simios la agarraron como domicilio. Y los simios, por su parte, liderados por Caesar, no quieren hostilidades con los humanos... salvo por Koba, el monicaco infernal de la peli anterior, que ése odia a los humanos porque EXPERIMENTARON con él y por eso se ha transformado en un GENOCIDA (joer, ¡Koba es sionista!), y le hierve la sangre por ponerse a masacrar monos desnudos. El caso es que los humanos envían una misión diplomática compuesta por un pringao, la pringá que es esposa del pringao, el pringao que es hijo del pringao y la pringá, y un ingeniero que, algo de drama tiene que tener la cosa, ODIA A LOS MONOS. Porque RACISMO = KAKA. Sutiles los guionistas, sutiles. La cosa entonces es negociar con los simios para que éstos le den luz verde a la hidroeléctrica, en plan MI HOMBRE UNO, MIS AMIGOS HOMBRE DIEZ, TÚ UNGABUNGA, TU DARNOS HIDROELECTRICIDAD, NOSOTROS DARTE NADA. (Lo de "nos haremos fuertes con los recursos que extraeremos de tus tierras y fabricaremos armas con las cuales destruirlos más tarde", no lo dicen). Ah, por supuesto, el líder de los humanos, al tiempo que la embajada marcha, está preparando también su propia solución final, atacar a los simios en su propia represa porque, buenoooooo... construir una sociedad híbrida humanosimia que deje atrás el especismo tradicional y encare un nuevo mundo postapocalíptico en donde marchen ambos juntos, no parece ser una opción. Con estos mimbres, el polvorín dispuesto y tal, la tragedia está servida. ¿Irán a pelear o no? Les daré un par de pistas. Acá en Latinoamérica la llamaron "Confrontación", así es que si no la hay, el público saldrá muy jodío del cine. Y otra pista más: es un blockbuster de Jólivu. ¿Han visto un blockbuster que no se salde con bonicas escenas de acción? ¿No? Pues eso.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Los simios han tenido mala suerte en el cine. "El Planeta de los Simios" de 1968 fue un taquillazo, aunque ha quedado algo ensombrecida por salir el mismo año que la mucho más pretenciosa y amuermante "2001: Odisea del espacio". Luego vino una secuela que más o menos mantuvo el tipo ("más o menos" es la expresión clave aquí), en concreto "Bajo el Planeta de los Simios", y luego vinieron las infrasecuelas "Escape del Planeta de los Simios" (decente), "La conquista del Planeta de los Simios" (tirando a malilla y aburridona) y "La batalla del Planeta de los Simios" (infumable). En una época en donde todavía no se hablaba in extenso de reboot ni ná, o sea por allá por 2001, alguien tuvo la genial idea de contratar a Tim Burton para rodar la infame "El Planeta de los Simios", que tan-tan-tan mala no era, si exceptuamos la de giros argumentales chorras con el pasado y el futuro en plan "Lost", o sea, que todo lo vamos a explicar en una secuela que, loada sea Bastet, nunca llegó. Pero ustedes no creerán que las sarmentosas garras de Jólivu iban a descansar, ¿no? Claro que no. De manera que pronto llegó otro reboot. Contrariamente a lo que se esperaba, "El Planeta de los Simios: Revolución" resultó ser un SciFi epic muy digno, en particular gracias al magnífico trabajo de Andy Serkis como Caesar. De hecho, es quizás uno de los mejores reboots de la historia del cine ever (aunque como peli tiene sus debilidades... bueno, tienen el enlace para el comentario que publicamos acá en Cine 9009, en su día). De manera que pronto llegó la secuela. Con nuevo director. Echando a prácticamente todo el elenco original (James Franco hace un cameo, pero no como personaje sino en una cinta dentro de una videocámara, lo que lo pone en términos de presencia escénica al nivel de Lisa Boyle en "Carretera perdida", porque si voy a ser malhablado, voy a serlo hasta el final, hehehé). Porque eso haces cuando has dado en el clavo con una franquicia, para las entregas siguientes: reemplazas a todo el mundo, a ver si los nuevos sí que consiguen cagarla en vez de, ya sabes, mandarse un nuevo exitazo. Pero eso sí, tenemos al omnipresente Andy Serkis interpretando una vez más a Caesar. La peli encontró éxito crítico y de taquilla, y logró encaramarse fácil al Top 10 de recaudación de 2014, resistiendo incólumne los embates de leviatanes como "Transformers 4", "El Hobbit 3", "Los Juegos del Hambre 3", "Capitán América 2" (AKA "Marvel 9"), "X-Men... ¿5? ¿7? - ya ni sé", etcétera. Pero una cuestión más acuciante: ¿es buena? ¿o es "Guerra Mundial Z" con monos en vez de zombis...?
¿POR QUÉ VERLA?
-- En realidad, "El Planeta de los Simios: Confrontación" son dos pelis por el precio de una. La primera mitad es cine del bueno, cine en estado puro, y si bien tiene algunas carencias lógicas por aquí y por allá (¿tres días apenas para reparar una hidroeléctrica? ¿y no se les ocurre mejor manera de gestionar al supuestamente INDISPENSABLE ingeniero racista que... la forma en que lo hacen? ¿y a nadie se le ocurre tratar de gestionar un tratado que beneficie mutuamente a humanos y simios?), resulta formidable en lograr algo que no siempre los blockbusters consiguen: darle real entidad a los simios. Porque vemos simios en pantalla, no seres humanos que da la casualidad que son simios. Es decir, se comportan como simios, se comunican como simios, y su visión del mundo es la propia de criaturas cazadoras recolectoras que viven en los árboles. Muchas escenas en donde se comunican con gruñidos y señas, no tienen nada que envidiarle a otros exitosos tour de force por el estilo como "WALL-E". Además, la peli desarrolla muy bien la idea de tragedia, de que en realidad humanos y simios son más parecidos de lo que podría pensarse, y que en realidad todos los personajes tienen su punto de razón en comportarse como lo hacen... y la sumatoria de todo eso es lo que más tarde o temprano conducirá a que todo salte por los aires. En definitiva, vemos algo que no siempre logran traernos los blockbusters: personajes, no meros monigotes haciendo lo que tienen que hacer para que la peli funcione. Todo eso, durante la primera mitad. Después viene la segunda mitad, cierto personaje toma una decisión crucial y desarrolla un plan para provocar la guerra total, y entonces todo lo logrado se va por el caño. ¿Todo? No, en realidad no. No seamos injustos. La peli sigue siendo potente y sigue rondando un halo de tragedia, pero toma el camino de los blockbusters más convencionales, los personajes más trágicos devienen en villanos y los más resueltos devienen en héroes, ambos de una pieza (cuando la tridimensionalidad de los personajes era la gran baza de la primera mitad), y el guión empieza a dar las clásicas vueltas de serie pulp. Sigue siendo un blockbuster con empaque, vemos una guerra-guerra y no un desfile de YO MOLO (aunque en versión todo espectador, eso sí, sin mucha sangre ni miembros mutilados ni ná, claro), y en eso sigue estando por sobre la media del blockbuster jolivudense corriente. Pero es un claro descenso desde la primera mitad. Por decirlo de alguna manera, la segunda mitad es cine palomitero del bueno, pero la primera mitad era cine del bueno a secas.
-- ¿Es una buena adición a la mitología de la franquicia? A medias. Se agradece que demos un salto en el tiempo de diez años, y no nos embolinen la perdiz con un "ya vamos a llegar hasta allá". Se supone que, si seguimos más o menos el hilo de la peli original de 1968, se supone que debemos llegar, decía, a un mundo dominado por los simios y con los humanos como esclavos, y esta peli marca bien el rumbo en esa dirección. El hecho de prescindir de los personajes de la primera entrega (salvo Caesar, Koba, Maurice, y no sé que otro mono más) es un arma de doble filo, porque por un lado aumenta la épica haciéndonos considerar que el mundo es más grande de lo que parece (a diferencia de Star Wars, en donde llega a ser ridículo que en una GALAXIA se topen una y otra vez los mismos personajes, mira que Chigüaca conocía a Yoda y acaba de matón de Han Solo que será el mejor amigo de Luke Skywalker que es el hijo de Darth Vader que conoció a Yoda que... me estoy mareando, mejor sigamos adelante), aumenta la épica, decíamos, pero por otra parte produce una cierta desconexión respecto de los eventos de la primera parte. Además, mientras que en la primera entrega todo acababa en un evento de ésos que cambian el mundo (los monos se rebelan y se independizan), el final de esta peli no modifica demasiado el status quo entre su inicio y su final. Vemos la primera batallita entre humanos y simios, vale, pero no es una batallita de la que se sigan grandes consecuencias. El continuará tampoco ayuda (no es que la peli quede directamente en un cliffhanger, pero igual que como en la Generación 2 de Robotech nos anunciaban que "vienen los invid" para sentar las bases de la Nueva Gen, aquí también dejan dicho que "viene un ejército con el cual nos vamos a liar a tortazos en la entrega 3"). En ese sentido, me da la idea de que quieren rodar una trilogía y esta peli es más bien de compromiso, un puente entre la 1 (monos se rebelan) y la 3 (que, suponemos, irá de cómo los monos van a esclavizar a los humanos, que es justo lo que deberíamos haber visto aquí en primer lugar). Si ése es el caso, entonces la historia de los astronautas que regresan a la Tierra y se la encuentran hecha unos monos, que era "El Planeta de los Simios" original de 1968, debería ser la entrega 4, cuando en realidad debería haber sido la entrega 3 (¡oh, guionistas de Jólivu abusando de la popularidad de una franquicia para estirarla como chicle! ¡Lo nunca visto!), y podrá sentar las bases para una segunda trilogía en la que, suponemos, esta vez no va a saltar la Tierra en pedazos como "Bajo el Planeta de los Simios" (ups, debí avisar del spoiler. Aunque, por otra parte...). Habrá que esperar hasta 2017 para salir de dudas. Supuesto de que Cine 9009, que va a ser un venerable abuelito blog de más de una década de existencia, siga vivo para esas fechas, considerando que (guiño - guiño) hubo gentes que lo daban por muerto. Y gatos también. No, gentes, no me había ido a crear el Planeta de los Gatos, aquí estoy de regreso con ustedes, hasta que Bastet así lo disponga.
IDEAL PARA: Ver una adición en general buena a la franquicia de los simios, aunque pudo haber sido incluso más de lo que es.
Busca otras películas relacionadas:
2014,
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jueves, 23 de abril de 2009
"Drácula" (1992).

-- "Bram Stoker's Dracula". Estados Unidos. Año 1992.
-- Dirección: Francis Ford Coppola.
-- Actuación: Gary Oldman, Winona Ryder, Anthony Hopkins, Keanu Reeves, Richard E. Grant, Cary Elwes, Bill Campbell, Sadie Frost, Tom Waits, Monica Bellucci, Michaela Bercu, Florina Kendrick, Jay Robinson, I.M. Hobson, Laurie Franks.
-- Guión: James V. Hart, sobre la novela de Bram Stoker.
-- Banda Sonora: Wojciech Kilar.
-- "Drácula" en IMDb.
-- "Drácula" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Siglo XV. Transilvania está envuelta en flamas (y en una penetrante musiquilla gothstyle). La inevitable y épica voz en off nos refiere cómo los turcos avanzan conquistando tierra tras tierra. Pero ahí está el heroico y valiente Vlad Tepes para pararle pies al enemigo infiel. Vlad Tepes consigue su victoria, pero el Dios Cristiano al cual ha jurado proteger y defender, no es capaz de impedir que su noviecita muera, por obra de una artera estratagema otomana, y muera suicidada para colmo, por lo que su alma no irá al Cielo (eso se llama tener mal olfato para elegir un bando: Alá consiguió que su Profeta muriera en su cama, mientras que el Dios Cristiano no consiguió salvar siquiera a su propio Hijo de la Cruz...). Por ende, Vlad se rebela, promete cagarse en la hostia, y se consagra por entero a las fuerzas del Mal.
Siglo XIX. Transilvania ahora es un lugar apacible, con orden y seguridad, merced a los buenos oficios de Drácula, quien impone toque de queda a la caída de la noche bajo pena de ser mordido hasta la muerte. A ese lugar perdido de la mano de Dios va a parar el bueno de Jonathan Harker, cuya misión es estaf... perdón, venderle a Drácula unos condominios con vista al mar en la Abadía Carfax (¿qué te han dicho sobre nunca hacer un pacto con el Demonio?). Drácula se ve más que entusiasmado, y más aún cuando descubre que la noviecita virginal del chico es nada menos que la eventual reencarnación de su antigua esposa (y como eran los victorianos de encorsetados, venía además con el plus de ser virgen). De manera que Jonathan Harker queda prisionero de las rameras de Satanás (Monica Bellucci en el paquete, así es que el trueque no está tan mal), mientras su anfitrión, en un gesto de indecible mal gusto para con su huésped, abandona la casa y se mueve a gusto hacia Inglaterra. Una vez allá, indescriptibles fenómenos ocurrirán en su torno, fenómenos que tienen que ver con anemias, mordidas en cuellos, chicas calentorras saliéndose de la tumba... La parafernalia habitual, vamos (¿nunca han visto una de vampis?).
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
A comienzos de los '90s, pasada ya una década desde la tríada de draculíadas de 1979 (la interesante "Drácula" de John Badham, la funny "Amor al primer mordisco", y la amuermante "Nosferatu" de Werner Herzog), algunas cabecitas pensantes dijeron que era tiempo otra vez de asustar al mundo con los colmillos sangrantes del vampiro quintaesencial. Circulaba en las garras sarmentosas de Michael Apted (lo siento, Apted, no es personal, pero es que tu cine no es ejemplo de clásico imperecedero, precisamente) un guión para hacer un Drácula televisivo. Cayó en las manos de Winona Ryder, y éste lo llevó a Francis Ford Coppola. Todo fue providencial y para mayor gloria de Dios y sus justos designios, porque la Ryder y Ford Coppola no habían hablado desde la bajada de ella de "El Padrino III", y decidieron que ahora sí iban a trabajar juntos, con Ford Coppola en la dirección, y Michael Apted decidió retirarse a las labores de producción (si son tan curiosos como para interesarse por el destino posterior de Apted, mencionemos que años después dirigió una Bond, "El mundo no es suficiente", y aún después estuvo tras la sobrevalorada "Roma" de HBO). En aquellos años, el mundo estaba experimentado un fuerte viraje desde los '80s llenos de retórica imperialista yanki, a unos '90s en que, no habiendo enemigo externo, pues bien, había que volverse hacia los traumas y trancas interiores. En ese caldo de cultivo en donde crecieron los darkies y los góticos (en esa época ser darkie era ser true, no como después de Evanescence y la eclosión del movimiento emogay), a contrapelo de los más comerciales y fashion grungetas, había un nicho perfecto para que encajara una peli como ésta. En muchos sentidos, el "Drácula" de Francis Ford Coppola es una transición entre los '80s y los '90s. Conserva, por el lado ochentero, todo ese afán glam que inundara al cine darkie desde "El ansia" en adelante, llevado hasta su lógico paroxismo (hipermaduración, que le llaman). Por el lado noventero, tenemos la fijación en el tema romántico (una constante en el lado goth de la vida desde siempre, pero aún más en aquellos años), además de un elenco completo de "los nuevos tiempos", con estrellas muy de su tiempo (Winona Ryder), jóvenes "promesas" en ascenso (Keanu Reeves), viejos zorros profitando de un éxito tardío (Anthony Hopkins), y el estallido de un nuevo gran actorazo (Gary Oldman). Era la película perfecta para el tiempo perfecto, y por encajar demasiado bien, ahora en la actualidad tiene un cierto regusto arqueológico. Pero aún así tiene sus grandes puntos fuertes.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es una versión relativamente fiel a la novela original. Vale porque eso que reza el título original en inglés ("es el Drácula de Bram Stoker") sea un tanto superlativo o publicitario, porque se inventan todo eso de que Drácula es "malo por amol" (en la novela original era malo sin paliativos), pero veamos... Anda más o menos con el "Drácula" de 1931, pero definitivamente es mucho más fiel que otras versiones más "autorizadas". Y no sólo en los acontecimientos: el estilo narrativo, incluyendo las voces en off, reproduce un detalle clave de la novela, cual es que está hecha de fragmentos y testimonios de numerosos personajes escribiendo cartas, diarios de vida, etcétera. Y este detalle es clave, porque nos permite ver la historia desde la óptica de los personajes, empatizando más con ellos y entendiendo mejor sus móviles y motivaciones... y dejando bien en claro, para el que sabe leer entre líneas, que curiosamente es "el Gran Mal", Drácula mismo, el "bárbaro" contra el "mundo civilizado", quien no deja testimonio de sí mismo. Hay muchas lecturas de esto, y la película lo rescata bien (aunque quizás, invirtiendo la polaridad entre buenos y malos).
-- Las opciones de Ford Coppola son tremendamente claras. Puede uno estar de acuerdo o no, pero el planteamiento es simplemente redondo. Drácula es el bueno. Abraham Van Helsing es el villano. Y Drácula es el bueno porque hay amor en su seno, al tiempo que Mina nunca se sentirá tan viva como cuando está con su vampirito regalón (y la muerte final de Drácula... ¡vamos, si sabían que se moría, no me reclamen por los spoilers! ...obra como catarsis para esa tensión romántica). En Abraham Van Helsing sólo hay vulgaridad y fascismo misticientífico. Por si no queda claro el mensaje, Mel Brooks se encargó de hacerlo escalofriantemente obvio en la subvalorada "Drácula: Muerto pero feliz", que parodia/homenajea varios aspectos de la peli de Ford Coppola (aparte de dirigirla, Mel Brooks interpreta a Van Helsing, cachondeándose de lo lindo en Anthony Hopkins).
-- Los actores están en estado de gracia. Winona Ryder, chica gótica ya desde "Beetlejuice" y "El joven manos de tijera" a las órdenes de Tim Burton, recrea uno de los mejores roles de su carrera, a años luz de su decadente y cleptómano futuro. Anthony Hopkins se luce como Abraham Van Helsing, en un rol lleno de tics que aprovechará después para autoparodiarse en repetidas otras películas posteriores (pero ésta es la clásica, la primera, la true). Keanu Reeves... bien, qué decir... el chico sigue igual de, ejem, budista (carepalo, queremos decir) que siempre, pero como actúa poco, no estorba demasiado. Aparece el herioco y siempre recomendable Cary Elwes en un pequeñísimo rol secundario, sin robarse la cámara, deslomándose actoralmente como un correcto victoriano armado a la presurosa contra el Mal (¡Elwes, Elwes, cuánto llegará tu Gran Papel...!). Sadie Frost es una Lucy más que lúbrica, y con su perfomance de verdad se merecía un destino actoral mejor (¿quién dice que la vida es justa?). Y, ¿por qué no mencionarlo?, aparece Monica Bellucci de garbancera, en los tiempos que tenía que sacarse la ropa para ser alguien en el mundo del cine (después se hacen famosas, y ya no se desnudan más).
-- Y para el último, y en apartado especial como se lo merece, tenemos por supuesto al grande y único Gary Oldman, actor camaleónico que se las ha arreglado para pasearse en roles casi irreconocibles unos con otros, en pelis como "El perfecto asesino" (como el malo), "Amada inmortal" (¡como Beethoven!), "El quinto elemento" (el villano, otra vez, y es que le van esos papeles), "Avión presidencial" (terrorista checheno... allí va de villano again), "Hannibal" (como el millonario que quiere vengarse de Lecter), "Batman inicia" y "El caballero de la noche" (el Comisario Gordon)... Pero fue en "Drácula" donde estalló, y es en "Drácula" donde, no diremos que llegó al pináculo de su carrera, pero sí que se transformó en su efigie más icónica. Triste por él que eso sea bajo toneladas de maquillaje y su rostro ni se reconozca, pero como decíamos, quién dice que la vida sea justa...
-- La imaginería. Uno de los más arduos desafíos para cualquiera que intente adaptar una peli de "monstruos clásicos" es desafiar la iconografía clásica de las pelis Universal (ya saben, el "Drácula" o el "Frankenstein" de 1931, ambas), para que no se vea como una mala copia de aquéllas. Algunos ni lo intentan (por mucho respeto que nos merezca Christopher Lee como vampiro, sigue siendo un remake del Drácula de Bela Lugosi). Ford Coppola se planteó desde el inicio romper con todo eso, y crear un espectáculo a la altura de los efectos especiales de los '90s, con una estética verdaderamente victoriana e innovadora. Y lo consiguió. La visión fordcoppoliana de lo que debe ser una peli ambientada en la época victoriana marcó época, y lo sigue haciendo hasta el día de hoy (digan lo que digan, y por muy adaptaciones de cómics que sean, "Desde el infierno" y "La Liga de los Caballeros Extraordinarios", entre otras, siguen bebiendo del legado estético dejado por esta peli).
-- La banda sonora es también extraordinaria. Francis Ford Coppola tuvo la inteligencia de saltarse a todos los soundtrackistas clásicos del Hollywood de la época (Vangelis, Hans Zimmer, James Newton Howard... y Nino Rota, que compusiera para Ford Coppola el soundtrack de "El Padrino" y secuelas no, porque estaba muerto), y en particular rehuir como de la peste de un tratamiento a lo John Williams, y mandó llamar para estos menesteres a Wojciech Kilar, un compositor polaco con toneladas de obras para gente docta, pero que para el grueso público es conocido justamente gracias a su trabajo en la brillante partitura que compuso para esta peli. El trabajo de Kilar simplemente no se parece a nada que hayamos escuchado en otras bandas sonoras. Es potente, compacto, oscuro, tétrico, envolvente, y sin lugar a dudas ocupa holgadamente un puesto entre los Top Ten de soundtracks de la historia (no quiero imaginar cuáles hubieran sido los resultados si hubiera optado por el synthtrack ochentero de un Alan Silvestri o un Bill Conti, por ejemplo, y eso que ambos son respetables). El señor Kilar nunca más volvió a alcanzar tanta brillantez en materia de soundtracks, aunque trabajó después en "La muerte y la doncella" o "La novena puerta", entre otras (tampoco ayudó mucho que esas pelis hicieron ruido en su tiempo y luego se sumergieron en un piadoso silencio). Para la canción de créditos, Ford Coppola contó con los servicios de Annie Lennox, opción no demasiado obvia cuando se recuerda su "Sweet Dreams" de la época de Eurythmics, pero que aquí compone una de las mejores canciones de todo su repertorio (si no la mejor). Y para completar el feeling maldito de la peli, tenemos a la maldita por excelencia, Diamanda Galás herself, haciendo algún aportecillo por aquí o por allá (si no saben quién es, busquen un poco, que ya harto me he gastado aquí, ¿no?).
IDEAL PARA: Ver una poderosa historia romántica, una razonablemente buena adaptación literaria, y una gran película en general.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Inicio de la peli [sin subtítulos].
Busca otras películas relacionadas:
1992,
Anthony Hopkins,
Bram Stoker,
Cary Elwes,
Francis Ford Coppola,
Gary Oldman,
Keanu Reeves,
Monica Bellucci,
Sadie Frost,
Tom Waits,
Winona Ryder,
Wojciech Kilar
viernes, 25 de julio de 2008
"Batman inicia" (2005).

-- "Batman Begins". Estados Unidos. Año 2005.
-- Dirección: Christopher Nolan.
-- Actuación: Christian Bale, Michael Caine, Liam Neeson, Katie Holmes, Gary Oldman, Cillian Murphy, Tom Wilkinson, Rutger Hauer, Ken Watanabe, Mark Boone Junior, Linus Roache, Morgan Freeman.
-- Guión: Christopher Nolan y David S. Goyer, basado en una historia de este último, basado en los personajes creados por Bob Kane.
-- Banda Sonora: James Newton Howard y Hans Zimmer.
-- "Batman inicia", sitio oficial de la peli en español.
-- "Batman inicia" en IMDb.
-- "Batman inicia" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
El dinero no trae la felicidad... pero la financia. Si no puedes ser feliz con tu familia perfecta, porque un pirado del tres al cuatro te la mata, pues bien, te puedes comprar todos esos bonitos cachivaches y artefactos necesarios para ser feliz vistiendo spándex y saltando de edificio en edificio para patear malosos. Pero eso también te puede traer problemas. Por ejemplo, puede ser que tengas una mejor amiga en el pasado, y que esa amiga después evolucione y empiece poco a poco a olvidarse de ti. Puede ser que cuando maten a tus padres, te sientas tan terriblemente mal (y los demás sigan haciéndote sentir mal, recordándote lo grande que fue tu padre, la de monorrieles que construía, etcétera), que decidas irte. Una vez marchándote de tu ciudad natal, puede que termines metido en un monasterio budista en lo más alto de alguna parte con harta nieve. Puede ser que el monasterio pertenezca a un tal Ra's Al Ghul, un gran señor del crimen con nombre árabe y mirada japonesa (es lo que tiene el multiculturalismo, que el día de mañana cualquier actor japonés de ojos rasgados y piel amarilla puede interpretar a un árabe narigón y de piel oliva). Si tienes suerte, aprenderás un par de cosas, chico listo, entre ellas la principal de todas, a controlar tus miedos. Después de lo cual estás listo para regresar a tu ciudad, la adorada Ciudad Gótica de toda la vida, y pues bien, si encuentras una cloaca infecta... la limpias, para qué demonios te contrataron si no. Puede que tengas alguna leal ayuda por parte de alguien como el Comisionado Gordon, y de parte de esa linda chica que alguna vez fue tu casi noviecita, y que ahora sigue siendo tu casi noviecita, porque ella pasa de ti al verte rodeado de chicas. Y en particular, puede que empieces a tener algunas némesis dando vueltas, como por ejemplo al Espantapájaros, un tipo que le gusta meter gas para causar alucinaciones terroríficas en la gente, eso por no hablar del regreso de un viejo conocido, que viene a saldar cuentas, y dabah dabah dabah...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
He defendido en otras partes la idea que enunciaré a continuación. "Batman" y secuelas, el enfoque de Tim Burton, era con énfasis en el individualismo, en los '90s. Batman era el psicótico medio alucinado, incapaz de contender con su doble identidad, cuya vida personal era un desorden absoluto, y que por lo tanto, siempre vivía opacado por aquellos que se atrevían a ser el individuo perfecto, el supervillano. Pero eso estaba bien para los '90s, porque en 2000, cuando George W. Bush tramp... quiero decir, ganó la elección, la cultura de Estados Unidos giró en 180°, y las actitudes comunitaristas (la comunidad primero, y tú sacrifícate, soldado) pasaron al primer plano. Los héroes individualistas sólo podían llegar a serlo si se sacrificaban por una causa mayor a ellos mismos, como Jack Bauer, y no por meras neuras de inadaptado, como el Batman Burton's style. Porque "Batman inicia" es a la Era Bush, lo que el "Batman" de Tim Burton fue a la Era Clinton. Es una peli de un superhéroe rudo, que ante el trauma de la vida aprende a sobreponerse y convertirse en alguien superior a sí mismo, en completo control de la situación (o casi, porque la chica... esa chica escapista...). Este cambio de enfoque no es en absoluto raro. Después de todo, habían pasado ocho años desde la deprimente "Batman y Robin", y el mundo había girado alrededor. Los resultados están a la vista. Vendida como la precuela al "Batman" de Tim Burton, en realidad terminó siendo un verdadero reboot para el héroe. Negocio redondo, porque ahora pueden usar otra vez al Pingüino, a Gatúbela, al Acertijo, a Dos Caras, al Señor Frío, a Hiedra Venenosa, en alguna secuela eventual (de hecho, el villano de "El Caballero de la Noche" será el Guasón, otra vez).
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es una de las pelis más "Era Bush" que se me ocurre. Está toda la ideología mesiánica de George W. Bush: los chicos buenos, con un poco de ayuda exterior y fortaleciendo su propio corazón, se reencuentran con la comunidad de la que estaban alienados, y la limpian de sus pecados, llevándola a una nueva era de promisión y paz en la "Guerra contra el Terrorism...", perdón, la "Guerra contra el Crimen". En el "Batman" de Tim Burton, el crimen arreciaba, pero era el caos en el cual florecían las personalidades neuróticas individuales; aquí el crimen arrecia, pero es el manto del Mal a partir del cual surgirán los mesías y apóstoles que, en equipo, traerán a nosotros la Jerusalén Celestial de una sociedad con paz, justicia... Justicia a la medida del más fuerte para imponerla, y punto, por supuesto, pero justicia a fin de cuentas.
-- Christopher Nolan. Aunque soy de la idea de que el planteamiento definitivo de su cine (en el sentido de "redondo y coherente", no en el de "ya no evoluciona más el vejete") está dado por la magnífica "El gran truco", que es posterior a "Batman inicia", lo cierto es que ésta sigue siendo una peli bastante interesante. Como otros personajes de Nolan, su Batman no es de primera línea un loco alienado, pero sí que pasa algo raro con él. Su cerebro no funciona como debería, y aunque parece y se comporta como un ser humano normal, quien mejor lo conoce (la chica "quiero y me arranco") termina diciéndolo lúcidamente, cuando señala que el Bruce Wayne que fue y el que volvió no son la misma persona, que algo cambió en medio, y que ese algo no es necesariamente un cambio para bien... A diferencia del mundo estetitizante de Burton (lo siento, pero es imposible aludir a "Batman inicia" sin hacer mención de la visión burtoniana sobre el personaje, que hasta el momento era la canónica para el cine y en cierta medida el cómic), Nolan opta por un tratamiento realista al máximo, algo que encaja bien con una época en que los reality shows se están comiendo al mundo con zapatos. La gente está hambrienta de realidad, aunque ésta no sea real... Y Nolan acertó en la diana con su planteamiento sin grandes alardes estéticos, pero que al mismo tiempo dan una idea de algo macizo y fuerte: un automóvil que más bien parece un tanque, un traje que más bien parece una armadura, una ciudad que más bien parece un cementerio, un Arkham Asylum casi inacabable, un monorriel en las alturas... Trabajo sutil, que le dicen.
-- Christian Bale. El prota de "Psicópata americano" no parecía ser a primera vista la mejor elección para el personaje, pero cumplió ampliamente con lo que se esperaba de éste (del personaje, no del actor). A diferencia del neurótico y alienado Batman de Michael Keaton, el chulomijo Batman de Val Kilmer ("Batman eternamente") o el más bien anodino Batman de George Clooney ("Batman y Robin"), éste es un Batman de una sola pieza, que evoluciona congruentemente consigo mismo a pesar de sus obvios cambios en la manera de ver el mundo. Es un Batman duro, realmente duro, un vigilante con todas las de la ley, más salido de "Harry el Sucio" que del chupiheroico Universo DC.
-- El resto del elenco... Pues bien, simplemente no están tan bien. Así de simple. En actores, tenían la más grosera planilla de pagos de todo Hollywood, pero sus participaciones apenas se notan. Michael Caine es la gran excepción, interpretando a un Alfred bigger than life, a un tiempo duro y querendón con Bruce Wayne. Katie Holmes está más o menos para repetir su rol de chica "quiero y me asusta" de "Dawson's Creek", aunque la escena final marcando pezón está deliciosa (pero eso no le añade puntos a la actuación, me temo). Gary Oldman es un correcto Comisionado Gordon, pero correcto y nada más. Morgan Freeman se limita a hacer lo de siempre y cobrar el cheque, como Lucius Fox. Y especialmente doloroso es el caso de Rudger Hauer, el gran replicante nexus-6 Beatty en "Blade Runner", reducido aquí a poco más que un comparsa. Por el lado de los villanos la cosa no mejora. Ken Watanabe está ahí para poner la cara de chico malo y poco menos, Cillian Murphy se hace el alucinado psicótico en el peor estilo posible (aunque se reivindicó después su tanto con el protagónico de "Sunshine"), y Liam Neeson resulta un mentor que... pues bien, yo no confiaría en ese mentor (además, segunda vez que un discípulo le hace una trastada, y si no, acuérdense de cómo se le escapaban de las manos Obi Wan Kenobi y Anakim Skywalker en "La Guerra de las Galaxias, Episodio 1: La embarrada fantasma"). Para eso, mejor hubieran contratado a actores de segunda y todo hubiera funcionado mucho mejor, al menos porque no esperaríamos tanto de ellos. Quién sabe si con la secuela "El Caballero de la Noche", en donde varios de los actores están contratados por segunda vez, dejen su actitud de garbanceros y realmente se pongan a trabajar (bueh, Katie Holmes no, pero va a ser reemplazada por Maggie Gygenhaal, lo que es una ganancia desde todo punto de vista que no sea el físico).
-- El guión es correcto. No es una genialidad ni mucho menos, pero la historia está en general bien construida. Quizás lo único detestable sea la penosa manera en que trataron a Ra's Al Ghul, personaje de Batman que en el cómic es cuasi inmortal, y que aquí, pues bien... Además no salía Thalia, que tanto revuelve el caldero en la historieta original. De todas maneras, estos son detalles menores. Lo realmente complicado es que no supieron hacer un montaje en forma, como que tenemos que esperar ¡una hora de película! antes de que Batman himself aparezca vestido con su traje de murciélago negro. En lo de "Superman" pasaba algo parecido, pero es que a cambio veíamos gran espectáculo desde el comienzo, desde la explosión de Krypton en adelante, pero aquí... Todo lo que vemos es entrenamiento pseudo Zen y un par de reflexiones sobre el poder del miedo, etcétera, que de todas maneras nunca quedan demasiado bien amarradas (y eso de que explotar el miedo da tema, si no díganselo a George W. Bush, ya que estamos)...
IDEAL PARA: Ver una correcta e interesante, aunque quizás mejorable, historia sobre Batman.
OTRAS PÁGINAS SOBRE "BATMAN INICIA":
-- (Ir a la página). Artículo en Tribu de Plutón sobre las distintas visiones de Batman en el cine.
-- (Ir a la página). Comentario en El Calabozo del Androide.
-- (Ir a la página). Comentario en Familia.cl.
-- (Ir a la página). Comentario en Arlequín.
-- (Ir a la página). Comentario en ZonaFreak.
-- (Ir a la página). Comentario en Cinencuentro.
-- (Ir a la página). Comentario en El Perro Café.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, con subtítulos].
Busca otras películas relacionadas:
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Tom Wilkinson
domingo, 5 de agosto de 2007
"Harry Potter y la Orden del Fénix" (2007).

-- "Harry Potter and the Orden of the Phoenix". Estados Unidos / Inglaterra. Año 2007.
-- Dirección: David Yates.
-- Actuación: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Helena Bonham Carter, Robbie Coltrane, Tom Felton, Ralph Fiennes, Michael Gambon, Brendan Gleeson, Robert Hardy, Jason Isaacs, Katie Leung, Matthew Lewis, Evanna Lynch, Harry Melling, Devon Murray, Gary Oldman, James Phelps, Oliver Phelps, Alan Rickman, Fiona Shaw, Maggie Smith, Imelda Staunton, Natalia Tena, David Thewlis, Emma Thompson.
-- Guión: Michael Goldenberg, basado en la novela de J.K. Rowling.
-- Banda Sonora: Nicholas Hooper.
-- "Harry Potter y la Orden del Fénix" en IMDb.
-- "Harry Potter y la Orden del Fénix" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
El asqueroso primito mimado y consentido por ese mugroso muggle (¿ven como suena parecido?) que cría a Harry Potter, va a molestarlo justo a tiempo para descubrir que cosas malas pasan allá afuera, allí donde el pobre Ubermensch quinceañero anda dando vueltas. Como por ejemplo, que los mortífagos aparecen haciendo de las suyas. Harry Potter tiene que defenderse como mejor puede, aunque eso implica usar la magia en el mundo de los inferiores muggles. Como eso está prohibido, es despachado a juicio. Potter sale bien librado gracias a los buenos auspicios del director de Hogwarts, para variar un poco, pero en respuesta el Ministerio de la Magia, quien ve con muy malos ojos todos esos rumores de que El Que No Puede Ser Mencionado En El Casting ha vuelto... (¡uh, qué terrible, mira, nadie lo puede nombrar...! ¡Cómete esto, VOLDEMORT, VOLDEMORT, VOLDEMORT... Interpretado por RALPH FIENNES!). El Ministerio de la Magia, con una actitud muy Neville Chamberlain ("¡no se preocupen, si Hitler es un gatito!"), en vez de ponerse en alerta interviene a Hogwarts para que los alumnos no armen alboroto (aquí en Chile podrían darle un par de lecciones sobre ello, los que reprimieron la Rebelión de los Pingüinos). Pronto, la nueva directora de Hogwarts hará de la vida en el interior un verdadero infierno, cegada por la autocomplacencia de que son los buenos y los puros y por tanto todo lo que hacen es ético y correcto... e inteligente (en particular, dejar de vigilar a Voldemort). Ahora, acabados todos los conductos regulares con los cuales los ciudadanos pueden hacerle llegar sus reclamos a las autoridades vía derecho de petición, los alumnos de Hogwarts, con Harry Potter a la cabeza, se lanzan a la única opción que les queda a los ciudadanos decentes que aman a su país: la rebelión.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Son tiempos duros para ser un demócrata defensor de los derechos humanos. Resulta que allá afuera, en nombre de la democracia, la tradición y los valores de siempre, una horda de tiranos encabezados por gente como George W. Bush y Dick Cheney, entre otros tenebrosos "ministros de magia" de la vida real, han estado oprimiendo y aplastando justamente todas esas tradiciones que dicen defender. No es raro que algo de ese espíritu se haya infiltrado en la venerable saga de J.K. Rowling, que en fechas cercanas al estreno de esta película estaría cerrada con una novela libremente traducible como "Harry Potter y las reliquias mortales". Desde que empezaron las pelis de Potter, y resultaron un éxito de taquilla, estaba claro que debían exprimir la gallina hasta el final. Independientemente de sus méritos literarios sans phrase, que pese a sus detractores los tiene, Rowling tuvo la inteligencia para comprender que un buen cuento de hadas no puede permanecer hablando sólo de haditas, y que en algún minuto Caperucita Roja debe enfrentarse al lobo tenebroso para crear esa sensación de ominosidad que es propia de los clásicos más nobles del género. Claro que, como el negocio es el negocio, la trama tardaría como cuatro o cinco tomos en ponerse oscura (no como "La dama en el agua", que tuvieron a bien no hacernos engullir siete historias al hilo)... Rowling encontró evidente inspiración (confesa o no) en el pasado de Inglaterra, en las espúreas maniobras de Neville Chamberlain para tratar de frenar a un Hitler que no quería ser frenado; los paralelos entre el Ministro de Magia y Chamberlain son más que evidentes. Algo que sintoniza bien con la Era Bush: si Bush y su banda de terroristas se permiten sembrar Irak de bombas, no es sólo porque ellos sean malvados, sino porque los ciudadanos del mundo con "mentalidad Ministerio de Magia" se lo permiten.
¿POR QUÉ VERLA?
-- No sé si calificarla como la más impresionante de la saga fílmica, pero es uno de los puntos altos, junto con "Harry Potter y el prisionero de Azkaban" (sobre la novela no nos corresponde pronunciarnos). No se diga que no la tuvieron difícil. La verdad de las cosas es que la entrega anterior, "Harry Potter y el cáliz de fuego", había dejado las cosas difíciles, básicamente porque era una soberana yasabenqué o poco menos (había sido dirigida por el generalmente nefasto Mike Newell). Y para colmo, "Harry Potter y la Orden del Fénix" está basada en un tocho de ¿900 páginas, si no me equivoco...? Es claro que sólo una mano firme en la dirección podría salvar a la quinta entrega de un desastre seguro, que no en taquilla (los fanáticos de Harry Potter son cosa seria), sí al menos en resultados artísticos. Esta misión cayó en un tal David Yates, al que no lo conocíamos ni en pelea de perros (media carrera del hombre como director está en TV), y que si bien es un tipo sin grandes ideas propias, sí sabe de trabajar con los mimbres propios de cualquier peli comercial (¡hey, estaría pintado para dirigir alguna secuela de James Bond!). Y eso que en el camino quedó (por declinación propia) nada menos que el gran Jean-Pierre Jeunet... (¿cómo hubiera sido Harry Potter dirigida por el tipo tras "Delicatessen", "Alien: La resurrección" y "Amélie"...?). Por eso, desde ya le maullamos agradecidos... ¡Gracias, Yates, por película concedida!
-- La historia, qué decir de la historia... Tiene nervio y garra. En el fondo es otra variante del clásico esquema "yo soy la justicia", popularizado por Clint "Harry el Sucio" Eastwood o Sylvester "Cobra" Stallone. Todos conocemos el esquema: los buenos y tranquilos ciudadanos tenemos una vida apacible y próspera circulando para conversar con nuestros vecinos y respetando las leyes, hasta que llega el villano a hacer su putada. El prota, entonces, como respeta las leyes y conversa con los vecinos, acude a las autoridades, sólo para descubrir que las instituciones no funcionan, y que si quiere justicia, tendrá que tomársela por mano propia. Ahora bien, dentro de este esquema, la peli arroja frontalmente por la borda uno de los mejores valores que tenían las entregas anteriores (algunas, por lo menos): la construcción de un argumento en clave detectivesca. Digámoslo desde ya, J.K. Rowlings no es una buena constructora de historias (usa y abusa del deus ex machina, entre otras cosas), pero con el ambiente de intriga a lo Agatha Christie contribuía a tapar esos baches. Aquí, justamente por faltar ese elemento, lo lineal de la historia está tan a la vista como el esqueleto de Kate Moss en una pasarela de Milán. Francamente, no sabría decir en dónde está la falla. Podría ser que adaptar el enorme pisapapeles que es la novela original en apenas dos horas y cuarto de peli sea imposible ("Lo que el viento se llevó" tiene cerca de mil páginas, y ver su adaptación al cine consume casi cuatro horas de tu vida, y eso comiéndose media novela en el camino). Podría ser que el material literario de base hubiera sido simplemente escrito en piloto automático. O podría ser que el guionista haya hecho una labor que lo haría digno de ir a parar a las fauces de los leones en el Anfiteatro Flavio. No lo sé. El caso es que la peli está trufada de personajes y situaciones tan fugaces, que parecen casi claves dirigidas a los que leyeron la novela, pero que quienes tomamos la sana opción de esperar al estreno fílmico para saber de qué va la cosa y ahorrarnos el ancho de banda para descargar el PDF de Internet, puede perdernos un poco. El guión está lleno de situaciones que parecen ir a generar algo grande, y de pronto, de manera abrupta, sin que sepamos bien por qué, estamos en otro lugar y otra situación completamente distinta, y cuando estamos adaptándonos al nuevo giro, ¡ZAS!, estamos en otra parte otra vez... Para que nos entendamos: eso está bien en una peli de acción, porque todos conocemos los códigos de las pelis de acción, y además en ellas lo que importa son las explosiones y la carnaza, pero en una peli con un poco más de argumento, puede ser como mínimo algo desorientador. ¿Me entienden ahora, por qué le estoy tan agradecido al señor David Yates por sus buenos oficios...?
-- Las actuaciones son el punto fuerte aquí. Daniel Radcliffe está un poco débil, usando y abusando del berrinche para dar a entender que es un chico a punto de explotar, pero en algunas escenas se supera a sí mismo. Rupert Grant muestra bien la evolución de su personaje, que pasó de ser el niño poca cosa a un adolescente cada vez más seguro de sí mismo. Emma Watson sigue siendo la manzana más deliciosa del huerto, pero ahora tiene competencia por parte de la novata Evanna Lynch, quien desde su rol ultrasecundario de Luna Lovegood se roba cada escena en que aparece; en la novela quizás esté claro, pero en la peli no termina de encajar bien que Harry prefiera a la sosa estudiante china en vez de esta rubiecita que es linda, y además lo entiende bien. En cuanto a los adultos, es casi una ofensa señalar lo bien que están: son la crema de la crema entre los actores británicos, y lo demuestran a cabalidad. Bueno, casi todos al menos (Helena Bonham Carter en el papel de psicótica gótica da un poco de pena, la verdad). Pero la que se lleva el cáliz de fuego con honores y se merienda a todo el resto del elenco como canapé, es Imelda Staunton como la nueva directora de Hogwarts; su personaje es literalmente la "tía buena" que te aprieta los cachetitos en un gesto de simpatía, pero que a poco de andar se descubre es una bruja japuta autoritaria, trepadora e incapaz de cuestionarse a sí misma, y que cuando alguien la confronta, se siente ofendida hasta lo más vivo porque la han pasado a llevar A ELLA, y que cuando consigue imponer un golpe de autoridad, lo hace con la más burlesca de las sonrisitas. Hacía tiempo que no daba tanto gusto que un villano recibiera su justo merecido como esta arpía solterona.
-- La secuencia en la Sala de las Profecías. Digámoslo con todas sus letras, la batalla final es bastante aburrida, resuelta a punta de puros fuegos artificiales y con varios desvergonzados deus ex machina, pero la secuencia inmediatamente anterior, la Sala de las Profecías, es bellísima. Y espartana. Pisos y pisos del Ministerio de la Magia, con pequeñas esferas para ver el futuro de cada persona. Austero. Orwelliano. Y con una fotografía maravillosa. Esos cinco minutos de peli deben contar como una de las mejores secuencias de todas las pelis de Harry Potter.
IDEAL PARA: Recordar que incluso en las pelis de magia, a veces hay que hacer entrar en vereda a los jerifaltes cuando se apoltronan demasiado en sus asientos y no hacen nada por el rebaño que supuestamente deben pastorear.
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