11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 23 de abril de 2009

"Drácula" (1992).


-- "Bram Stoker's Dracula". Estados Unidos. Año 1992.
-- Dirección: Francis Ford Coppola.
-- Actuación: Gary Oldman, Winona Ryder, Anthony Hopkins, Keanu Reeves, Richard E. Grant, Cary Elwes, Bill Campbell, Sadie Frost, Tom Waits, Monica Bellucci, Michaela Bercu, Florina Kendrick, Jay Robinson, I.M. Hobson, Laurie Franks.
-- Guión: James V. Hart, sobre la novela de Bram Stoker.
-- Banda Sonora: Wojciech Kilar.

-- "Drácula" en IMDb.
-- "Drácula" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Siglo XV. Transilvania está envuelta en flamas (y en una penetrante musiquilla gothstyle). La inevitable y épica voz en off nos refiere cómo los turcos avanzan conquistando tierra tras tierra. Pero ahí está el heroico y valiente Vlad Tepes para pararle pies al enemigo infiel. Vlad Tepes consigue su victoria, pero el Dios Cristiano al cual ha jurado proteger y defender, no es capaz de impedir que su noviecita muera, por obra de una artera estratagema otomana, y muera suicidada para colmo, por lo que su alma no irá al Cielo (eso se llama tener mal olfato para elegir un bando: Alá consiguió que su Profeta muriera en su cama, mientras que el Dios Cristiano no consiguió salvar siquiera a su propio Hijo de la Cruz...). Por ende, Vlad se rebela, promete cagarse en la hostia, y se consagra por entero a las fuerzas del Mal.

Siglo XIX. Transilvania ahora es un lugar apacible, con orden y seguridad, merced a los buenos oficios de Drácula, quien impone toque de queda a la caída de la noche bajo pena de ser mordido hasta la muerte. A ese lugar perdido de la mano de Dios va a parar el bueno de Jonathan Harker, cuya misión es estaf... perdón, venderle a Drácula unos condominios con vista al mar en la Abadía Carfax (¿qué te han dicho sobre nunca hacer un pacto con el Demonio?). Drácula se ve más que entusiasmado, y más aún cuando descubre que la noviecita virginal del chico es nada menos que la eventual reencarnación de su antigua esposa (y como eran los victorianos de encorsetados, venía además con el plus de ser virgen). De manera que Jonathan Harker queda prisionero de las rameras de Satanás (Monica Bellucci en el paquete, así es que el trueque no está tan mal), mientras su anfitrión, en un gesto de indecible mal gusto para con su huésped, abandona la casa y se mueve a gusto hacia Inglaterra. Una vez allá, indescriptibles fenómenos ocurrirán en su torno, fenómenos que tienen que ver con anemias, mordidas en cuellos, chicas calentorras saliéndose de la tumba... La parafernalia habitual, vamos (¿nunca han visto una de vampis?).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A comienzos de los '90s, pasada ya una década desde la tríada de draculíadas de 1979 (la interesante "Drácula" de John Badham, la funny "Amor al primer mordisco", y la amuermante "Nosferatu" de Werner Herzog), algunas cabecitas pensantes dijeron que era tiempo otra vez de asustar al mundo con los colmillos sangrantes del vampiro quintaesencial. Circulaba en las garras sarmentosas de Michael Apted (lo siento, Apted, no es personal, pero es que tu cine no es ejemplo de clásico imperecedero, precisamente) un guión para hacer un Drácula televisivo. Cayó en las manos de Winona Ryder, y éste lo llevó a Francis Ford Coppola. Todo fue providencial y para mayor gloria de Dios y sus justos designios, porque la Ryder y Ford Coppola no habían hablado desde la bajada de ella de "El Padrino III", y decidieron que ahora sí iban a trabajar juntos, con Ford Coppola en la dirección, y Michael Apted decidió retirarse a las labores de producción (si son tan curiosos como para interesarse por el destino posterior de Apted, mencionemos que años después dirigió una Bond, "El mundo no es suficiente", y aún después estuvo tras la sobrevalorada "Roma" de HBO). En aquellos años, el mundo estaba experimentado un fuerte viraje desde los '80s llenos de retórica imperialista yanki, a unos '90s en que, no habiendo enemigo externo, pues bien, había que volverse hacia los traumas y trancas interiores. En ese caldo de cultivo en donde crecieron los darkies y los góticos (en esa época ser darkie era ser true, no como después de Evanescence y la eclosión del movimiento emogay), a contrapelo de los más comerciales y fashion grungetas, había un nicho perfecto para que encajara una peli como ésta. En muchos sentidos, el "Drácula" de Francis Ford Coppola es una transición entre los '80s y los '90s. Conserva, por el lado ochentero, todo ese afán glam que inundara al cine darkie desde "El ansia" en adelante, llevado hasta su lógico paroxismo (hipermaduración, que le llaman). Por el lado noventero, tenemos la fijación en el tema romántico (una constante en el lado goth de la vida desde siempre, pero aún más en aquellos años), además de un elenco completo de "los nuevos tiempos", con estrellas muy de su tiempo (Winona Ryder), jóvenes "promesas" en ascenso (Keanu Reeves), viejos zorros profitando de un éxito tardío (Anthony Hopkins), y el estallido de un nuevo gran actorazo (Gary Oldman). Era la película perfecta para el tiempo perfecto, y por encajar demasiado bien, ahora en la actualidad tiene un cierto regusto arqueológico. Pero aún así tiene sus grandes puntos fuertes.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es una versión relativamente fiel a la novela original. Vale porque eso que reza el título original en inglés ("es el Drácula de Bram Stoker") sea un tanto superlativo o publicitario, porque se inventan todo eso de que Drácula es "malo por amol" (en la novela original era malo sin paliativos), pero veamos... Anda más o menos con el "Drácula" de 1931, pero definitivamente es mucho más fiel que otras versiones más "autorizadas". Y no sólo en los acontecimientos: el estilo narrativo, incluyendo las voces en off, reproduce un detalle clave de la novela, cual es que está hecha de fragmentos y testimonios de numerosos personajes escribiendo cartas, diarios de vida, etcétera. Y este detalle es clave, porque nos permite ver la historia desde la óptica de los personajes, empatizando más con ellos y entendiendo mejor sus móviles y motivaciones... y dejando bien en claro, para el que sabe leer entre líneas, que curiosamente es "el Gran Mal", Drácula mismo, el "bárbaro" contra el "mundo civilizado", quien no deja testimonio de sí mismo. Hay muchas lecturas de esto, y la película lo rescata bien (aunque quizás, invirtiendo la polaridad entre buenos y malos).

-- Las opciones de Ford Coppola son tremendamente claras. Puede uno estar de acuerdo o no, pero el planteamiento es simplemente redondo. Drácula es el bueno. Abraham Van Helsing es el villano. Y Drácula es el bueno porque hay amor en su seno, al tiempo que Mina nunca se sentirá tan viva como cuando está con su vampirito regalón (y la muerte final de Drácula... ¡vamos, si sabían que se moría, no me reclamen por los spoilers! ...obra como catarsis para esa tensión romántica). En Abraham Van Helsing sólo hay vulgaridad y fascismo misticientífico. Por si no queda claro el mensaje, Mel Brooks se encargó de hacerlo escalofriantemente obvio en la subvalorada "Drácula: Muerto pero feliz", que parodia/homenajea varios aspectos de la peli de Ford Coppola (aparte de dirigirla, Mel Brooks interpreta a Van Helsing, cachondeándose de lo lindo en Anthony Hopkins).

-- Los actores están en estado de gracia. Winona Ryder, chica gótica ya desde "Beetlejuice" y "El joven manos de tijera" a las órdenes de Tim Burton, recrea uno de los mejores roles de su carrera, a años luz de su decadente y cleptómano futuro. Anthony Hopkins se luce como Abraham Van Helsing, en un rol lleno de tics que aprovechará después para autoparodiarse en repetidas otras películas posteriores (pero ésta es la clásica, la primera, la true). Keanu Reeves... bien, qué decir... el chico sigue igual de, ejem, budista (carepalo, queremos decir) que siempre, pero como actúa poco, no estorba demasiado. Aparece el herioco y siempre recomendable Cary Elwes en un pequeñísimo rol secundario, sin robarse la cámara, deslomándose actoralmente como un correcto victoriano armado a la presurosa contra el Mal (¡Elwes, Elwes, cuánto llegará tu Gran Papel...!). Sadie Frost es una Lucy más que lúbrica, y con su perfomance de verdad se merecía un destino actoral mejor (¿quién dice que la vida es justa?). Y, ¿por qué no mencionarlo?, aparece Monica Bellucci de garbancera, en los tiempos que tenía que sacarse la ropa para ser alguien en el mundo del cine (después se hacen famosas, y ya no se desnudan más).

-- Y para el último, y en apartado especial como se lo merece, tenemos por supuesto al grande y único Gary Oldman, actor camaleónico que se las ha arreglado para pasearse en roles casi irreconocibles unos con otros, en pelis como "El perfecto asesino" (como el malo), "Amada inmortal" (¡como Beethoven!), "El quinto elemento" (el villano, otra vez, y es que le van esos papeles), "Avión presidencial" (terrorista checheno... allí va de villano again), "Hannibal" (como el millonario que quiere vengarse de Lecter), "Batman inicia" y "El caballero de la noche" (el Comisario Gordon)... Pero fue en "Drácula" donde estalló, y es en "Drácula" donde, no diremos que llegó al pináculo de su carrera, pero sí que se transformó en su efigie más icónica. Triste por él que eso sea bajo toneladas de maquillaje y su rostro ni se reconozca, pero como decíamos, quién dice que la vida sea justa...

-- La imaginería. Uno de los más arduos desafíos para cualquiera que intente adaptar una peli de "monstruos clásicos" es desafiar la iconografía clásica de las pelis Universal (ya saben, el "Drácula" o el "Frankenstein" de 1931, ambas), para que no se vea como una mala copia de aquéllas. Algunos ni lo intentan (por mucho respeto que nos merezca Christopher Lee como vampiro, sigue siendo un remake del Drácula de Bela Lugosi). Ford Coppola se planteó desde el inicio romper con todo eso, y crear un espectáculo a la altura de los efectos especiales de los '90s, con una estética verdaderamente victoriana e innovadora. Y lo consiguió. La visión fordcoppoliana de lo que debe ser una peli ambientada en la época victoriana marcó época, y lo sigue haciendo hasta el día de hoy (digan lo que digan, y por muy adaptaciones de cómics que sean, "Desde el infierno" y "La Liga de los Caballeros Extraordinarios", entre otras, siguen bebiendo del legado estético dejado por esta peli).

-- La banda sonora es también extraordinaria. Francis Ford Coppola tuvo la inteligencia de saltarse a todos los soundtrackistas clásicos del Hollywood de la época (Vangelis, Hans Zimmer, James Newton Howard... y Nino Rota, que compusiera para Ford Coppola el soundtrack de "El Padrino" y secuelas no, porque estaba muerto), y en particular rehuir como de la peste de un tratamiento a lo John Williams, y mandó llamar para estos menesteres a Wojciech Kilar, un compositor polaco con toneladas de obras para gente docta, pero que para el grueso público es conocido justamente gracias a su trabajo en la brillante partitura que compuso para esta peli. El trabajo de Kilar simplemente no se parece a nada que hayamos escuchado en otras bandas sonoras. Es potente, compacto, oscuro, tétrico, envolvente, y sin lugar a dudas ocupa holgadamente un puesto entre los Top Ten de soundtracks de la historia (no quiero imaginar cuáles hubieran sido los resultados si hubiera optado por el synthtrack ochentero de un Alan Silvestri o un Bill Conti, por ejemplo, y eso que ambos son respetables). El señor Kilar nunca más volvió a alcanzar tanta brillantez en materia de soundtracks, aunque trabajó después en "La muerte y la doncella" o "La novena puerta", entre otras (tampoco ayudó mucho que esas pelis hicieron ruido en su tiempo y luego se sumergieron en un piadoso silencio). Para la canción de créditos, Ford Coppola contó con los servicios de Annie Lennox, opción no demasiado obvia cuando se recuerda su "Sweet Dreams" de la época de Eurythmics, pero que aquí compone una de las mejores canciones de todo su repertorio (si no la mejor). Y para completar el feeling maldito de la peli, tenemos a la maldita por excelencia, Diamanda Galás herself, haciendo algún aportecillo por aquí o por allá (si no saben quién es, busquen un poco, que ya harto me he gastado aquí, ¿no?).

IDEAL PARA: Ver una poderosa historia romántica, una razonablemente buena adaptación literaria, y una gran película en general.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Inicio de la peli [sin subtítulos].

domingo, 25 de enero de 2009

"El día en que la Tierra se detuvo" (2008).


-- "The Day the Earth Stood Still". Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Scott Derrickson.
-- Actuación: Keanu Reeves, Jennifer Connelly, Kathy Bates, Jaden Smith, John Cleese, Jon Hamm, Kyle Chandler, Robert Knepper, James Hong, John Rothman, Sunita Prasad, Juan Riedinger, Sam Gilroy, Tanya Champoux, Rukiya Bernard.
-- Guión: David Scarpa, basado en el guión de Edmund H. Norton para la versión original de 1951.
-- Banda Sonora: Tyler Bates.

-- "El día en que la Tierra se detuvo" en IMDb.
-- "El día en que la Tierra se detuvo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Tibet, década de 1920, conocida también como la Era de los Pulps. Keanu Reeves haciendo de sí mismo mientras trata de interpretar a un personaje esto-o-aquello, sube a lo alto de la montaña como un Hernán Buchi cualquiera (sí, veinte años después y todavía te agarramos para el palanqueo, ¿eh? Qué cruel soy), y encuentra, sepultada en la nieve, una especie de gran esfera de luz. En vez de salir corriendo a defender la patria desde la trinchera más cercana, Keanu Reeves haciendo de sí mismo mientras trata de interpretar a un personaje esto-o-aquello se queda quietecito y (ustedes, humanitos...) METE LA MANO EN AQUELLO. Y no le salió ninguna pasta repelente que le consumiera la mano o así, sino que cae inconsciente, pasa el tiempo, y después parece que le han sacao un pedazo de piel, dejándole fea cicatriz, los desgraciaos... Salto en el tiempo: ahora es TIEMPO PRESENTE. Vemos una bióloga middle-aged haciendo clases sobre bichos extremófilos (detalle no muy interesante porque la extremofilia no volverá a ser siquiera mencionada en la peli... y sí, yo también haría chistes fáciles con las filias de Jennifer Connelly), que a pesar de su snow-white shape, tiene un niñato negro que viene en el insoportable envase del clavao Jaden Smith. De pronto viene la llamada telefónica y... ¡el secuestro! ¿Quién está secuestrando científicos de todos los Yueséi para la labor? Nada menos que... ¡¡¡EL GOBIERNO!!! Porque resulta que hay una situación ultrasecreta que podría producir el fin de la Humanidad (y van...), que consiste en un meteorito acercándose a todo gas desde el espacio. Pasan los minutos, nada se puede hacer, la Tierra se va al carajo... Y no, señores. Resulta que el meteorito no era meteorito, qué suerte, sino que era una nave espacial, que aterriza en medio de Central Park en Nueva York. Y porta consigo un alienígena que es imagen y semejanza de Keanu Reeves haciendo de sí mismo mientras trata de interpretar a un personaje esto-o-aquello. Demasiada tensión para uno de los milicos, que opta por la solución puramente militar y dispara (este tipo debe descender del mico que se cargó a Arquímedes). Se llevan entonces a Keanu Reeves haciendo de sí mismo mientras trata de interpretar a un personaje esto-o-aquello, lo someten a cirugías varias, y después de tenerlo bueno y sano, lo interrogan. Keanu Reeves haciendo de sí mismo mientras trata de interpretar a un personaje esto-o-aquello dice ser alienígena, llamarse Klaatu y revelar su número de serie, y luego desata su propia fuga. Y por esas casualidades del guión, se topa con la chula bióloga a la que le gustan los extremófilos (estará de plácemes, podrá camelarse al extremo Keanu Reeves haciendo de sí mismo mientras trata de interpretar a Klaatu). Y se fugan. Y el berraco chico que es Jaden Smith también termina a bordo del barco. Juntos emprenderán un viaje de autodescubrimiento y superación personal, mientras Klaatu se debate sobre si cumplir con su misión y barrer a la raza humana, o encontrar que ellos también tienen motivos por los cuales vivir, etcétera.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El pepinazo de Hiroshima cambió muchas cosas, y entre ellas, cambió a la Ciencia Ficción. Considerada hasta el minuto como un subgénero indigno de vivir y respirar, resulta que saltó el eslógan de "¡LA CIENCIA FICCIÓN LO SABE ANTES!", y empezó a surgir esa peste social llamada frikerío. ¿Qué tienen en común los frikis cienciaficcioneros y las mujeres? Que ambos siempre dicen a santo de nada: "¿Ven? ¿Ven? Si me hubieran hecho caso"... Ya existían intentos de hacer Ciencia Ficción en serio, concretamente la magnífica "Metrópolis" de 1927, pero su ostensible fracaso comercial (que no artístico) hundió en el limbo al género por casi un cuarto de siglo. Ahora era la oportunidad de la revancha, y surgieron varias pelis de CF que trataban de tener un poco más de calado narrativo, incluyendo "Destino: La Luna", "Ultimátum a la Tierra", "Planeta prohibido", "La guerra de los mundos"... El punto habitual de todas ellas era el ambiente Cold War y la denuncia de lo que pasaría si los rojitos y las stars&spanglers hacían un berserker nuclear, incluyendo los peligros de la tecnología, el complejo de Frankenstein, blah-blah-blah. Ese tipo de Ciencia Ficción semicatastrofista volvería a levantar cabeza en otro período oscuro de la Historia Universal, cual sería la Era del Reaganismo. Y ahora, terminando otro período igualmente inenarrable de vergüenza histórica, cual es la Era Bush, en que nuestro querido Presi no descarga tensión sexual acabando en la boca de una becaria sino descargando misiles en Irak, algún iluminado dijo que era buena idea hacer un remake de "Ultimátum a la Tierra". La idea no era mala per se, claro está. Los frikis de toda la vida se anticiparon diciendo el viejo lugar común de "me han sodomizado mi infancia" y todo eso, pero admitámoslo, siendo una peli más que meritoria, resulta que "Ultimátum a la Tierra" no era tampoco el epítome del cine cincuentero que muchos han querido ver, de manera que un upgrade al siglo XXI no era algo tan idiota... Bien llevado, claro está. ¿Y está bien hecho este upgrade? Veamos...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos diciendo que esta peli no se merece todas las collejas que le han dedicado, o al menos, no más que cualquier blockbuster al uso. Peor cine hace Michael Bay, y nadie se queja (o nos quejamos, y los borregos vannnnnn... ehm... vamos al cine igual). Trataron de que el remake fuera un upgrade al 2008, y en el proceso tuvieron los cojones de cambiar esto o aquello y buscar mejorar el producto original. Scott Derrickson, que anteriormente había dirigido la estupenda "El exorcismo de Emily Rose", se nota que se esfuerza y suda la camiseta, aunque no siempre con resultados de pole position. En algunas cosas lo lograron francamente y en otras no. Considerando que el producto original, siendo bueno, está un tanto sobrevalorado (es lo que tiene hacer pelis ideologizadas, que si el mensaje es bienpensante te hace ganar reputación de progre), no es tan malo el asunto. El guión tiene algunos baches de importancia, sí (especialmente sangrante es el diálogo en que un suche dice que las esferas son arcas, y Kathy Bates responde diciendo que lo que vendrá es el Diluvio... o la idea de que los alienígenas clonaron a un humano sacándole un pedacito de piel, contradicha después por la idea de que para salvar especímenes se llevan cefalópodos completos en vez de extractos genéticos... por no hablar de que la propia J-Co le refriega a Klaatu que para qué resucitar al policía si después igual se va a morir...), pero también tiene otras fortalezas, incluyendo darle a Klaatu motivaciones más consistentes que la peli de los '50s y rebajarle un tanto el tonillo mesiánico del asunto. Darle a Gort un upgrade y convertirlo en un verdadero depósito de nanorrobots (aunque sea pointless darles forma de insecto, pero en fin...) también luce bien, así como en general tratar a los aliens como criaturas biotech, convirtiendo el asunto en una verdadera fantasía Biopunk y no en un ID4 cualquiera al uso. Incluso arreglan mejor el tema de cómo Klaatu se vincula con la chica, algo que en la peli original ocurría casi al azar, y aquí está mejor amarrado. Todo esto sería criticable si el guión original hubiera sido una obra maestra. Pero no lo era. Era un buen guión, pero no una obra maestra. De manera que intervenirlo no es un pecado tan capital, al final del día.

-- La parte estética está bien manejada. Las naves espaciales alienígenas son esferas luminosas que parecen modelos infográficos de Venus en miniatura, y la elección de tonos fríos (azules y verdes) le dan un aire más alienígena si cabe, además de remachar la parte ecológico (nadie asociaría el rojo con la ecología, ¿verdad?). Poner a un GORT gigante es un recurso quizás simplista, pero funciona. A cambio, el soundtrack de Tyler Bates, que tanto favor le hizo a "300", acá no consigue inspirar demasiado, que digamos. Lástima, porque un soundtrack mejor ensamblado hubiera hecho maravillas por el apartado estético, y levantado una peli cuyo caballito de batalla era justamente que todo se viera chulo-molón...

-- El apartado de interpretaciones es... Hmmmmmm... Keanu Reeves hace de sí mismo mientras trata de interpretar al personaje esto-o-aquello (creo que ya lo había mencionado, ¿no?). Jennifer Connelly, a cuyos 38 añitos ya no hace exhibiciones mamarias como en "La zona caliente" o "De amor y de sombra" o pubianas como en "Réquiem por un sueño" porque con un Oscar por "Una mente brillante" ahora es ar-tih-tah seria, ¿OK?, a ratos saca una actuación convincente, y a ratos aparece de garbancera igual-me-pagan. Jaden Smith interpreta convincentemente a un niñato de m***** que está puesto para puro joer la peli, pero cuando al final nos encontramos con una gran escena para él (allí donde se revela el motivo de su rebeldía, su incapacidad para aceptar la muerte de su padre, plantado frente a la tumba de...), pues qué creen, revela al natural que está puesto como hijo de Will Smith y no como actor de colores propios. John Cleese, en una escena casi de cameo, tiene la facha de científico senior, pero a la hora de convencernos con una buena actuación falla por completo (y eso que es John Cleese... quizás fue un miscasting enrolar a un actor demasiado identificado con la comedia inglesa). Y Kathy Bates en plan Condoleezza Rice postmenopáusica interpreta como mejor puede a una secretaria de defensa que es algo así como la cara visible del Gobierno, y nos muestra su mejor cara de bulldog para recordarnos que el Gobierno es malo y miente como desaforado. Aún así, todo el buen hacer de la Bates nada puede contra un rol que apenas se sale de lo caricaturesco, y con diálogos terriblemente mal escritos (no es que el resto de la peli esté tanto mejor, pero la Bates se merecía parlamentos un poco más conectados con el resto de la trama, ¿OK?).

-- Si en algunos años más esta peli sobrevive y es recordada, será fundamentalmente por dos motivos. El primero, es que los programadores del cable no sepan qué peli con FXs molones poner para los niños un día de semana a las 15:40 horas. En segundo lugar, es por su valor sociológico. Esta peli es muy Era Bush, en el sentido de que muestra a unos Estados Unidos preocupados por los enemigos externos y el combate contra el terrorismo (implícito), mientras dejan que se despachurre alegremente el planeta Tierra. Klaatu podría ser algo así como una némesis metafórica de las políticas de Bush, la encarnación visible de hacia dónde nos llevó la des-ASS-trosa gestión de éste y de la camarilla de gángsters cristianos neocon que lo respaldaron. Dos años antes, y esta peli quizás hubiera calado por su valor de crítica social. Pero al estrenarla después del triunfo de Barack Obama y mientras se espera que asuma la Presidencia, y más aún que la Crisis Subprime hizo que las preocupaciones por el terrorismo y la ecología se fueran al carajo, mostró una profunda falta de timing con su tiempo (estaría buena una tercera versión de esta peli, en que Klaatu llega a la Tierra para destruir a la Humanidad antes de que su depravado sistema financiero hunda la economía galáctica...).

IDEAL PARA: Historiadores del futuro, cuando quieran ver una metáfora narrativa de ficción sobre cómo George W. Bush la defecó en grande.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL DÍA EN QUE LA TIERRA SE DETUVO".

-- (Ir a la página) Comentario en La Página Definitiva.
-- (Ir a la página) Comentario en El Sitio de Ciencia Ficción.
-- (Ir a la página) Comparación de las versiones de 1951 y 2008 en El Cuervo López.
-- (Ir a la página) Comentario en Cine en Rancagua.
-- (Ir a la página) Comentario en Kinóptico.
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-- (Ir a la página) Comentario en Manietag.
-- (Ir a la página) Comentario en Artstudio Magazine.
-- (Ir a la página) Comentario en Sweet But Freak.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

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