11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta David Thewlis. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta David Thewlis. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de marzo de 2012

"Anónimo" (2011).


-- "Anonymous". Inglaterra / Alemania. Año 2011.
-- Dirección: Roland Emmerich.
-- Actuación: Rhys Ifans, Vanessa Redgrave, Sebastian Armesto, Rafe Spall, David Thewlis, Edward Hogg, Xavier Samuel, Sam Reid, Jamie Campbell Bower, Joely Richardson, Paolo De Vita, Trystan Gravelle, Robert Emms, Tony Way, Julian Bleach.
-- Guión: John Orloff.
-- Banda Sonora: Harald Kloser y Thomas Wanker.

-- "Anonymous" en IMDb.
-- "Anonymous" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Inicios del siglo XXI. Vemos a un personaje presuroso por la call... er... sí, eso escribí. Inicios del siglo XXI. No, no me equivoqué poniendo una X donde debía ir una V: es inicios del siglo XXI y no inicios del siglo XVI. Sí, ya sé que es una sobre Shakespeare, pero... déjenme terminar, vamos. Inicios del siglo XXI, como decía, personaje presuroso por la calle, llega a un teatro... y se pone a declamar: Señoras y señores, bienvenidos. Todos sabemos que Shakespeare es el p*** amo, que Hollywood sería una m***** sin robarle argumentos cuando no adaptarlo literalmente (claro, lleva fiambre más de 70 años, así es que no hay copyright que pagar), y que gracias al lamebotismo militante de una cerrada casta de oxfordianos empeñados en que su ombligo es lo más importante del mundo a punta de estudiarse por años su propio ombligo, Shakespeare es también el más glande y el mejol más mejol mundial de todos los mundialosos escritores, figúrense. Pero... supongamos... ¿y si Shakespeare no hubiera escrito su propia obra? ¿Y si alguien más hubiera...? Ya saben... Si Shakespeare hubiera sido sólo el caribonito del asunto, y la obra hubiera sido creada en realidad por un ghost writer, mejor conocido como "negro" a lo amigo... Salto a... el siglo XXI. Er... perdón, me equivoqué, ahora sí que es con V y no con X. Salto a... el siglo XVI. En este flashback, vemos una persecusión policial, XVI' style, que remata en el incendio del Globe Theatre. Al tipejo en cuestión lo arrestan, y cuando tratan de hacerlo confesar, vamos a... otro flashback. En donde vemos como hay un aristócrata muy pijillo él, Edward de Vere, que hace un gran descubrimiento: el teatro no es sólo teatro, sino que también puede ser... ¡¡¡UN ARMA!!! ¡¡¡POLÍTICA!!! ¡¡¡CON LA QUE HACER POLÍTICOS Y DERRIBAR GOBIERNOS!!! Otro flashback más (sí, es el segundo flashback-dentro-de-un-flashback, y el tercero en total) nos revela que el Eduardito era un niño prodigio, que encandiló a una jovencita Reina Isabel (la buena, no la del siglo XX) con sus poemas infantiles. De regreso en el presente (o sea, en el presente de Edward, no el del incendio, ni menos el de la narración teatral inicial), Edward decide que Ben Jonson es un dramaturgo mediocre, así es que lo elige para que porte SU obra con SU nombre. O sea, las obras de Edward de Vries saldrán bajo el nombre y con la firma de Ben Jonson. Sólo que éste se muestra medio reluctante, ocasión que aprovecha un pelafustán malparido de perro tiñoso con rata de bodega de cervecería llamado William Shakespeare, que hace pasar las obras como suyas. A pesar de que, señores... no sabe leer ni escribir (y sus compañeros en la actuación teatral, sin enterarse de esto último, se ve que en esos años no había Facebook). Todos juntos iniciarán una gran y épica jornada a través de la Inglaterra Isabelina porque están en juego... ¡la sucesión de la corona inglesa! Y además... ¡un romance clandestino de Isabel I con un noble, hace muchos años atrás! Porque eso de Reina Virgen, pues yo tampoco me lo trago, oigan...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Emmerich vs. Shakespeare: The Final Battle. Desde hace mucho tiempo, una peregrina teoría se debate en los círculos académicos. Según algunos, miren ustedes, William Shakespeare... no era en realidad William Shakespeare. O mejor dicho, no escribió sus obras teatrales. El más reputado dramaturgo de todos los tiempos (con perdón de Lope de Vega, pero es que oigan, en Hollywood a quién van a preferir adaptar, al inglés que le entendemos el idioma y además es uno de los nuestros, o al españolete tercermundista ése) en realidad habría sido un impostor, apenas un prestanome para un aristócrata demasiado importante como para figurar con su firma bajo "Romeo y Julieta" o "Hamlet". Aunque tratándose de "Las alegres comadres de Windsor", es comprensible, porque... er... esperen un minuto... er... bueno, me equivoqué, según Wikipedia, "Las alegres comadres de Windsor" no es una obra pornográfica, pero vaya uno a saber qué confiabilidad tenga Wikipedia en eso como en todo. Volviendo a lo nuestro. El caso es que circulaba un guión sobre el tema por Hollywood, hasta que el hombre más improbable se interesó por él: Roland Emmerich. Sí, el tipo detrás de "Moon 44", "Stargate: La puerta del tiempo", "El día de la independencia", "Godzilla", "El patriota", "El día después de mañana", "10.000 AC" y "2012", todas obras conocidas por haber reclutado a la flor y crema de los actores shakesperianos para guiones igualmente shakesperianos. Y como haberla cagado con "El patriota" no era suficiente, ya iba siendo hora de regresar al cine histórico, faltaba más. Y lo hizo. Por la puerta grande. Como todo Emmerich. Y también se despidió. Por la puerta grande. Como no todo Emmerich. Pero admitamos que Emmerich es bombástico incluso hasta en sus fracasos. Eso algo debe valer. Digo yo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por las afirmaciones acerca de que esta peli devela una teoría de la conspiración en torno a Shakespeare, y que todos los eruditos están equivocados y que la verdad está aquí. Todo eso es para la promoción, como es la costumbre de Emmerich. A la hora de la verdad, Emmerich recurre a una solución muy ingeniosa: le copia al maestro. A Shakespeare. ¿Recuerdan cuando en las obras teatrales de Shakespeare, varias de ellas parten con un prólogo en que se explica que...? Eh... ¿No lo recuerdan? Pero... ¿Es que han visto alguna obra de Shakespeare alguna vez? ¿Sí? Bueno, voy a hacer como que les creo. El caso es que muchas de estas obras parten con prólogo, y ésta también. Eso es un arma de doble filo. Por un lado, al estar todo englobado dentro de una gigantesca obra teatral, presentada por Derek Jacobi, ahí es nada, entonces todo lo que van a ver no sólo es ficción, sino que además es ficción absolutamente autoconsciente de serlo. Por el otro lado, al usar ese recurso narrativo shakesperiano, entonces... ¡Roland Emmerich se está comparando con Shakespeare! Lo que es risible, si se considera que "Anónimo" es cualquier cosa, incluso hasta una buena peli a ratos, pero... ¿shakesperiana? No, eso sí que no, en definitiva. Salvo que la consideremos shakesperiana como algo que hubiera escrito el palurdo que es el Shakespeare retratado aquí, supuesto de que supiera escribir... ya me empezó a doler la cabeza con tanta recursividad lógica, mejor sigamos.

-- Frente a todo cristo que ha puesto a parir esta peli, yo... no, no diré que la voy a defender. Pero no estaba TAN mal. La premisa inicial es interesante, y la historia tiene su punto, no se crea que no. El problema es que está narrada de una manera tan convolucionada, con saltos hacia atrás y hacia adelante en el tiempo, que se hace complicadísimo seguirla. Si hubiera sido narrada de manera un poco más simple, incluso más teatral, no correríamos el riesgo de que a mitad de peli perdamos casi todo el interés por lo que se nos está refiriendo. Más aún cuando descubrimos que William Shakespeare es un asshole, y además un secundario en su propia peli (bueno, se llama "Anónimo", así es que no es el prota, claro, pero eso sería más aceptable si lo que se nos cuenta en vez tuviera algún suspenso). Además, los que saben de historia saben además cómo acaba la cosa, por mucha licencia histórica que le pongan, y los que no saben historia... bueno, ellos por principio no van a ver esto, así es que tampoco. Pero si te pones a pensar la historia, y te sientas a digerirla, es mucho más interesante de lo que parece. Pero claro, primero hay que opinar que vale la pena pensar la historia, y ese es un paso quizás algo grande cuando uno se ha pasado media peli aburrido esperando que suceda algo espectacular que nunca llega...

-- Uno de los puntos interesantes de la peli, tiene que ver con la idea de que escribir es una especie de vicio. El que nace chicharra muere cantando, y nuestro prota es un poco así. No es una idea terriblemente nueva, pero la peli gana puntos de interés cuando se vuelca hacia ella. Al final, es hasta entendible por qué el pobre de Vries hace un poco todo lo que hace. A ratos, se me hace que a través suyo, Emmerich está tratando de plasmar su propio incontinente proceso creativo, su necesidad de crear aunque otros traten de coartarlo. A de Vries, su condición social, a Emmerich las constantes críticas en contra de sus pelis. Claro, resulta algo graciosa esta lectura de la peli, que homologaría a Emmerich con el creador de "Ricardo III" o "Macbeth", vamos (sea Shakespeare o de Vries, cualquiera de ambos), pero se diga lo que se diga, aunque Emmerich no es un Shakespeare ni por asomo, al menos está más cerca que su compatriota Uwe Boll, que sí que se las da de supercreador y sólo consigue rodar pelis superridículas.

-- El resto de la peli... sí-com-sá. Las actuaciones son tirando a débiles, salvando la papeleta Rhys Ifans como Edward de Vries, y por supuesto Vanessa Redgrave como la Reina Isabel, que no es su mejor rol ni mucho menos, pero es que la Redgrave sería capaz de actuar improvisando en la ducha y sacarse un buen papel, así es que cómo iba a fallar acá. Aún así, Isabel I ha sido interpretada por grandes como Sarah Bernhardt ("Los amores de la reina Isabel", peli muda por supuesto), Bette Davis ("Mi reino por un amor"), Agnes Moorehead ("La historia de la humanidad"), Cate Blanchett ("Elizabeth"), y Judi Dench ("Shakespeare apasionado"), así es que la competencia es muy dura aquí. Simpático el detalle de darle a Joely Richardson el rol de Isabel joven (para los no enterados: Vanessa Redgrave y Joely Richardson son madre e hija en la vida real). El resto de los actores cumple con el horario, pero poco más. La banda sonora tiende a ser debiluchilla. En lo que sí la peli se salva, es en la recreación de época, sumergiéndonos de verdad en lo que más o menos debió ser el Londres del XVI, con una iconografía más bien oscura y deprimente, lejos de enfoques más románticos como el de, volvemos a, "Shakespeare apasionado". Algo es algo.

IDEAL PARA: Ver algo que se salga un poco de lo ordinario, aunque con mucha paciencia.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

jueves, 20 de agosto de 2009

"Harry Potter y el misterio del Príncipe" (2009).


-- "Harry Potter and the Half-Blood Prince". Inglaterra / Estados Unidos. Año 2009.
-- Dirección: David Yates.
-- Actuación: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Jim Broadbent, Helena Bonham Carter, Robbie Coltrane, Tom Felton, Sir Michael Gambon, Helen McCrory, Alan Rickman, Dame Maggie Smith, David Thewlis, Mark Williams, Julie Walters, Bonnie Wright, Hero Fiennes-Tiffin, Frank Dillane, Jessie Cave, Evanna Lynch, Dave Legeno, Tom Moorcroft.
-- Guión: Steve Kloves, basado en la novela de J.K. Rowling.
-- Banda Sonora: Nicholas Hooper.

-- "Harry Potter y el misterio del Príncipe" en IMDb.
-- "Harry Potter y el misterio del Príncipe" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Harry Potter está volviéndose poco a poco una celebridad (¿recién?), y no me refiero a esa obrita teatral en donde el actor aparecía en bolas, sino a que la intensificación de la guerra contra Voldemort hace que sea mucho más difícil mantener el secreto de la existencia del mundo mágico respecto de los mugrosos... perdón, los muggles. De hecho, ahora Voldemort lanza incluso un ataque en toda regla contra Londres (ya saben: en las pelis yankis es Washington, en las inglesas es Londres, y en las de Godzilla es Tokio). El siempre ambiguo Dumbledore en persona es quien esta vez recluta a Harry Potter, y lo lleva hasta un profe de esto-o-aquello que está en el retiro. Poco a poco, Dumbledore le va exponiendo a Harry Potter su compleja (ehm) y ajedrecística (¡ehm!) intriga (¡¡¡EEEEEEHM!!!), y éste se la toma en plan mongo, que ni se había enterado el chaval ni se va a enterar en un buen peazo peli, porque es que oigan, se veía venir a la legua desde la escena de presentación del nuevo personaje. Resulta que por alguna razón, recién ahora a Dumbledore se le ocurrió que podía poner a Harry Potter delante del otro profesor, como un cebo, para hacerlos amigotes y espiarlo. ¿Por qué? Porque el profe esconde un tenebroso secreto: fue él quien le enseñó al Tenebroso Señor Oscuro cómo ser un Tenebroso Señor Oscuro (sí, más o menos como Jar-Jar Binks cuando pidió poderes absolutos para Palpatine). Y si pensaban que lidiar con Voldemort y tratar de sacarle cuerpo de ventaja mientras sus ataques contra el Plaza Sésamo del Potterverso era lo peor que le podía pasar a Harry Potter, están equivocados. Porque resulta que ahora, las hormonas están revolucionadas, hay feromonas por todas partes, y todos los chicos quieren agarrar... ehm... su pedazo de pastel, digámoslo así. ¿Conseguirá Harry Potter ponerle atajo a Voldemort y sus malvados secuaces, antes de que las hormonas terminen por dar buena cuenta de él...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

De manera consistente, la saga fílmica de Harry Potter se ha mantenido como un hito de los 2000s, con pelis que, sin ser la revolución cinematográfica en dos patas, se inscriben entre lo mejorcito del cine blockbustero made in Hollywood. Nadie espera aquí cine d'auteur, por supuesto, pero como entretenimiento pasarratos, esta cosa que lleva acumuladas como quince horas de filmes hasta la sexta entrega, han funcionado de maravillas. Ni idea de qué tanto de eso se deba a la genialidad de los productores o a la reciedumbre del producto de base (nunca he leído una novela de Harry Potter, así es que no puedo hacer comparaciones), pero el caso es que se han sostenido aceptablemente bien por casi una década y seis entregas, con un elenco estable (el único cambiazo de proporciones fue la incorporación de Michael Gambon como Albus Dumbledore, forzado por el deceso del actor original Richard Harris) y un aceptable-a-estupendo nivel de producción. Por eso, el retraso de la sexta entrega tuvo incluso regusto a síndrome de abstinencia, en particular porque la saga iba darker y darker cada vez, alejándose de ese espíritu un tanto más ñoño de "Harry Potter y la piedra filosofal" o "Harry Potter y la cámara secreta". No es raro entonces que cuando llegó este producto, dirigido por el mismo tipo que había sacado adelante la digna "Harry Potter y la Orden del Fénix", la respuesta haya sido un tanto "WTF???". La crítica oficial ha tratado bien a esta peli, pero el mundo bloguero, por el contrario, la ha puesto a parir por el agujero chico. La crítica más escuchada es que "al libro original se le podía haber sacado más provecho" (bueno, eso mismo expresado con dos o tres... centenares... de procacidades adicionales, en muchos casos). Quien esto escribe no lo sabe porque, repito, no he leído la novela original, pero como que se intuye. Porque la peli es desmayadita-desmayadita. Bueno, igual se forró en taquilla, eso quién lo dudaba. Y lo que es peor: igual sigue siendo mejor que el estándar de los blockbusters hollywoodenses. What a wonderful world.

¿POR QUÉ VERLA?

-- No es una peli ni buena ni mala. Es... la palabra para definirla es simplemente "rutinaria". Es la sexta entrega, había que hacerla para seguirse forrando de dinero, y creamos el puente para la séptima y la octava. En "Harry Potter y la Orden del Fénix", el director David Yates se nos había revelado como un artesano competente, capaz no de convertir la saga en algo elegíaco, pero sí por lo menos de crear un eficaz matarratos, y a priori parecía buena la idea de dejarlo dirigir las siguientes tres entregas (bueno, dos, pero es que ya saben, "Harry Potter y las reliquias de la muerte" vendrán en Parte I y Parte II al más puro estilo "Kill Bill", según ellos para preservar la integridad de la obra original, según nosotros para recaudar 2x1). Pero algo pasó por el camino. Conste que la peli, con sus más y sus menos, tiene sus puntos fuertes. Pero faltó atrevimiento. El asunto se abre nada menos que con la primera incursión del mundo mágico en contra de nuestro propio ignorante mundo, con una espectacular escena en donde recorremos Londres a toda pastilla montados en un mortífago, pero todo se resuelve en la caída de un puente y listo, cuando la situación ameritaba crear el caos más absoluto para dejar bien clarito que el asunto se pone feo de verdad. Y el final (no espoilearé el final, aunque los harrypotteros de pro ya se lo saben) está rodado de una manera tan fría y rutinaria, que no produce toda la emoción que se suponía debía producir una vuelta argumental como ESA (a ese respecto podría dar lecciones la espúrea "Harry Potter y el Cáliz de Fuego", que tenía un desarrollo inane, pero que con un final over-the-top conseguía voltear el tablero a su favor con una de las secuencias más emotivas de la saga). Si le sumamos la escuálida banda sonora de Nicholas Hooper y un guión que nunca parece decidirse si irse por el lado negro y liarse con los malos o por el lado rosa y contarnos el folletineo de los protas, y además ser incapaz de encajar ambas tramas, que por separado son interesantes, sí, pero juntas no pegan demasiado, estamos aviados. A ratos, diera la impresión de que tuvieron que echar una enorme cantidad de bártulos por la borda, que la novela original era más densa, y muchas situaciones se resuelven rapidito para abreviar todo lo que se pueda. El recurso es legítimo, si es que se sabe qué diablos abreviar y qué no (algo que supieron hacer muy bien, por poner un ejemplo distinto, pero también épico, los guionistas de "Lo que el viento se llevó", que debieron habérselas con un embrollado novelón de mil páginas), pero en este caso, Steve Kloves parece no haberlo sabido en demasía. De hecho, el título en castellano no tiene ningún sentido porque en definitiva no hay un profundo misterio policial que resolver, como en entregas anteriores, y además no hay ningún Príncipe en la peli (el título original era "Harry Potter y el Príncipe Mestizo", lo cual tiene mucho más sentido mirando bien la trama... pero que podía sonar racista, y eso de la corrección política... tengo entendido que lo de Príncipe viene de un detalle no develado en la peli, que por supuesto no voy a espoilerear). En fin.

-- Contra lo que podría parecer leyendo la parrafada anterior (¿siguen aquí todavía?), la peli no es despreciable. A lo largo de la mayor parte de la trama consigue mantener el interés sobre lo que se está narrando. Hay situaciones un tanto incongruentes en la peli (¿por qué Dumbledore no ejecutó su plan maestro incluso años antes?, ¿por qué no usó alguna vez la máquina del tiempo que vimos en "Harry Potter y el Prisionero de Azkaban", o mejor aún, se construyó una?, ¿por qué se tarda tanto en explicarle por completo su plan a Harry?, ¿por qué Harry Potter no utiliza desde el comienzo la poción que le regala el profesor recién llegado para cumplir su misión de una?), pero también hay algunos chispazos interesantes. Las secuencias de flashback en que vemos a Tom Riddle antes de transformarse en Voldemort son simplemente impagables, gracias a los dos actores que lo interpretan a edades distintas. El gran Alan Rickman sigue agitando el cotarro como el sinuoso Severus Snape, y Jim Broadbent como ese profesor atribulado y asustado es una gran adquisición para la saga. Secundarios como Evanna Lynch (la excéntrica Luna Lovegood) y Jessie Cave (la nueva chica de Ron) son simplemente brillantes. Y el trío protagónico sigue infatigable al pie del cañón, siempre con buena química entre ellos, sin que se note cansancio después de haber estado casi una década metidos en sus roles. Pueden parecer pluses pequeños, pero admitámoslo, gracias a ellos el asunto se puede ver. Además, un poco más de aguante, sólo quedan dos más... (Bueno, eso hasta que J.K. Rowling descubra que sea buena o mala escritora, nadie la va a cotizar jamás por otra cosa que no sea Harry Potter, y se le ocurra escribir una secuela, o una precuela, o un libro paralelo, o una nueva trilogía, o vaya uno a saber qué...).

IDEAL PARA: Quienes han venido siguiendo con larga y estoica paciencia la saga fílmica de Harry Potter desde sus remotos inicios hasta la fecha.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].



-- Otro trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

Seguidores