Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 24 de junio de 2012
"Prometeo" (2012).
-- "Prometheus". Estados Unidos. Año 2012.
-- Dirección: Ridley Scott.
-- Actuación: Noomi Rapace, Michael Fassbender, Charlize Theron, Idris Elba, Guy Pearce, Logan Marshall-Green, Sean Harris, Rafe Spall, Emun Elliott, Benedict Wong, Kate Dickie, Branwell Donaghey, Vladimir 'Furdo' Furdik, C.C. Smiff, Shane Steyn.
-- Guión: Jon Spaihts y Damon Lindelof.
-- Banda Sonora: Marc Streitenfeld.
-- "Prometeo" en IMDb.
-- "Prometeo" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Después de un poco de paisajeporno, vemos a un alienígena que parece un extra de Avatar desteñido y en esteroides, que bebe una substancia negruzca que ni usté ni yo, oiga, y la substancia lo desintegra y mezcla su material genético con el agua, fertilizando la Tierra o el planeta que sea, en una clara muestra de que su civilización puede viajar por el espacio y tener chupingeniería genética, pero métodos más simples de inyectar ADN, pobres desgraciaos, ellos no tienen. Salto en... ¿el espacio, el tiempo...? hasta Escocia en 2089, en unas cavernas con un par de personajes que no desentonan ni por moda ni por costumbres ni por corte de pelo en el mundo occidental del 2012. Estos personajillos se encuentran unas pinturas rupestres, y saltan de alegría porque en ellas aparecen un grupo de estrellas, un mapa estelar que, según ellos, es una invitación, ya que se repiten en tantas culturas y lugares que Erich Von Daniken estaría feliz volviendo de la tumba a decirnos "SE LOS DIJE, SUCKERS!!!". Salto en el tiempo a... 2093. A chupichorrochurretecientos millones de kilómetros de la Tierra, a bordo de la... ¡¡¡POR FIN!!! ...nave espacial Prometeo. Aunque su destino es desconocido según los subtítulos, como espectadores podemos intuir que van con rumbo al jodido sistema de estrellas rupestre ése, como si fuera cierto que las estrellas son fuegos tachonados en el cielo en vez de estar a decenas de años luz entre sí incluso estando en una misma constelación, por aquello de que el espacio exterior no sólo tiene ancho y alto sino también profundidad (además, ¿cómo sabían en qué estrella había que partir buscando...?). El caso es que se nos explica con una conveniente holografía de un tal Weyland que no es Lance Henriksen, que vamos a la búsqueda de los extraterrestres creadores de la vida en la Tierra. Porque parece que alguien no ha razonado que si ellos crearon la vida terrestre, debieron hacerlo hace unos 2.000-3.000 millones de años atrás, y en ese tiempo, puede que esa especie que suponemos humanoide por lo que vimos en el comienzo, haya evolucionado o lisa y llanamente se haya extinguido. En fin, el caso es que la expedición llega al planeta, que para seguir la moda Pandora es un satélite de tamaño terráqueo de un mundo estilo Saturno, y que en un guiño de la proyección nos dicen que NO ES el mundo de la peli original de la saga Alien, cabrones. Luego viene la tediosa labor de buscar una aguja en un pajar, o sea, de tratar de encontrar sobre ese planeta aparentemente desierto y además cubierto con nubes algo que sea de esa civilización extrat... ¡miren, ahí está! Cinco minutos de nada y le atinamos, miren qué suerte. Sólo porque los extraterrestres construyeron sus instalaciones cerca de la más alta montaña del planeta, miren ustedes lo que pasaría si fuera al revés y llegan los extraterrestres al Monte Everest, no ven instalaciones humanas cerca, y deciden irse porque éste es un mundo sin inteligencia y muerto. En fin. El caso es que descienden, empiezan a explorar... y bueno, esto es la precuela de Alien, así es que ya saben lo que pasará: comenzarán a caer los muertos uno a uno. Sólo que al revés de la peli original de 1979, aquí los actores que tienen más cartel son los que sobreviven al último, y los con menos, bueno, ellos sí se van despachados in the good old fashioned red shirt tradition.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Todos se reían del pobrecito George Lucas y su idiota idea ñoña e infantil llamada "La guerra de las galaxias", hasta que se estrenó la cosa ésa y dio dinero, dio mucho dinero, dio montones de dinero, un surtidor de dinero con el cual llenar de papel moneda y metal moneda las bocas de todos los detractores cenizos de toda la vida. Y de pronto, los estudios de Jólivu se dijeron que el espacio era una mina de oro. Y como en el espacio nadie puede oir tus gritos... de alegría por forrarte con toneladas de dinero... pues, se lanzaron a la caza de guiones que anduvieran por ahí rondando y que fueran ESPACIALES. De pronto, la Paramount se acordó que tenía Star Trek, y le dio vía libre a "Viaje a las Estrellas: La película". La MGM decidió que la siguiente de James Bond no iba a ser "Sólo para tus ojos" como lo habían prometido en el clásico JAMES BOND RETURN, en este caso "La espía que me amó", y se pergueñaron un remake de esta última llamada "Moonraker", sólo que ambientada en el espacio. Los de la FOX, después de forrarse con "La guerra de las galaxias" (aunque no tanto como George Lucas con el mercadishing...) le dieron vía libre a un productor llamado Walter Hill que estaba con ganas de sacar una peli de monstruos con el guión de un tal Dan O'Bannon, pero de monstruos... IN SPACE!, que era lo que contaba. Contrataron para eso a un directorcito que parece que tiene futuro el hombre, aunque lo único suyo anterior no era ESPACIAL sino una histórica criptogay llamada "Los duelistas", y que se llama Ridley Scott, y para los diseños llamaron a un artista que quizás se haga famoso algún día, un tal Giger, no sé si les suena. Resultó que esa infraproducción que era "Alien" fue un batacazo inesperado de taquilla, y ya tardaron en parir boda tras boda tras boda... er, perdón, secuela tras secuela tras secuela: "Aliens: El regreso", "Alien 3", y "Alien: La resurrección", más el denostadísimo, y no sin razón, crossover "Alien vs. Depredador" y "Alien vs. Depredador: Requiem". Previo a estas dos chestbusters fílmicos, se habló de que un eventual "Alien 5" iba a ser una precuela que explicara un punto de la primera peli que, bien mirado, no necesitaba demasiada explicación: ¿de dónde salió y quién era el bicho espacial que pilotaba la nave en donde los infortunados giles de la Nostromo se pillaron al primer facehugger? La castaña empezó a dorarse cuando se dijo que Ridley Scott, que entretanto se había vuelto un director cómodamente asentado en el "cine de género" ("Cruzada", "Un buen año", "Gángster americano", "Red de mentiras"...), regresaba a dirigir dentro de la franquicia a tres décadas de haberse despedido de la CF por todo lo alto con "Blade Runner". Hasta ahí todo iba bien, pero... ¿quién fue el guionista contratado para la faena? Damon Lindelof. ¿No conocen el nombre? Deberían. ¿Recuerdan cierta franquicia televisiva acerca de un grupo de personajes varados en una isla desierta, que enfrentaban a una serie de misterios cada vez más misteriosos los jodíos, que con cada respuesta venían tres preguntas más, y que al final quedaba casi todo sin contestar a la espera de la siguiente temporada, y se llamaba "Lost"? Bueno, en lo de "Prometeo" tenemos un grupo de personajes más o menos varados en un planeta extraño, que enfrentan a una serie de misterios cada vez más misteriosos los jodíos, que con cada respuesta vienen tres preguntas más, y que al final queda casi todo sin contestar a la espera de la siguiente peli. Eso, porque nunca tienes un facehugger a la mano cuando más necesitas deshacerte de un guionista...
¿POR QUÉ VERLA?
-- Déjenme partir con un comentario personal. La gatita que me acompañó a ver la peli, y que tenía algún dejo de entusiasmo por el trailer, es también alguien casi por completo desconectada de Internet, y que por lo tanto ignoraba datos claves de la peli. Cuando salimos del cine, ella me dijo... "es un plagio descarado de Alien". Le expliqué entonces lo que ella no sabía para no arruinarle la sorpresa (por el trailer no había intuído nada): que no es un plagio sino una precuela, rodada por el mismo director de la "Alien" original. Ah, bueno, me dijo... Pero "Alien" era mucho mejor. Entonces le expliqué quién era Damon Lindelof, y cuál es su relación con "Lost", y entonces me miró con cara de iluminación súbita: ¡con razón! En efecto, eso es lo que pasa cuando reemplazas al sólido Dan O'Bannon (guionista de "Dark Star", "Alien", un par de segmentos de "Heavy Metal", "Relámpago azul" y "El vengador del futuro", entre otras), por el televisivo y culebronesco Damon Lindelof. Es que leí el nombre en los créditos iniciales, y qué suerte que el cine estaba oscuro, porque mi cara de OH-CRAP debió haber sido épica. Y el resultado es justamente lo que uno puede esperar de un guionista entrenado en "Lost": meter elementos raros a saco porque sí, sin preocuparse de conectar los putos, perdón, los puntos, y rematar la faena con un continuará en que se promete que, ahora sí que sí, vendrán las respuestas que estábamos esperando encontrar en ÉSTA. Un modelo televisivo inaugurado para la modernidad por Chris Carter y su eterna anaconda "Expedientes X", la primera que consiguió colar la idea de que al final habría una respuesta, y sólo habría que seguir adelante (antes lo intentó "Twin Peaks", pero el público saliendo de los ochentas estaba demasiado saturado de sodomía pasiva en ese tiempo, y a la segunda temporada de "estos tipejos no resuelven nada", se descolgaron). El esquema X-Lost-Prometeo es el propio del negocio por el negocio, sin el prurito de contar una historia de verdad: la promesa de que tendrás un misterio y una respuesta, hacer el misterio más misterioso para picar más la guía, y al final dilatar la respuesta con un eterno "más adelante" hasta que la gente se aburre, la franquicia deja de ser redituable, y las respuestas se quedan colgando en el aire, mientras que los borregos van a otra franquicia en donde habrá un misterio que, ahora sí que sí, tendrá las respuestas que... O de cómo la historia deja de ser central, incluso importante, y pasa a estar supeditada al beneficio económico puro y duro. Bueno, si a eso le sumamos un guión que está escrito con el ojete... Porque servidor quien esto escribe, al comienzo de la peli estaba entusiasmado, aunque fuera porque lo que se veía era bonito y distraído, y total, hasta que empiece la escabechina. Aunque tuviera un olorcillo a "2001: Odisea del espacio" que... (secuencia inicial "en un pasado remoto", secuencia intermedia con hallazgo de señal extraterrestre, salto al grueso de la peli IN SPACE con androide creepy en vez de HAL-9000... No es que el señor Lindelof se quemara la cabeza pensando su historia, y puestos a contar rip-offs de 2001 en el cine...). Pero entonces vino la escena en donde los astronautas se meten con cascos y sistemas de soporte vital a una instalación extraterrestre, y cuando descubren que la atmósfera en el interior no es como en el exterior y que es respirable a los estándares terrestres, qué es lo primero que hacen... van y se sacan el casco, los muy idiotas. ¿Y si hay agentes patógenos en el aire...? ¿Y si el mecanismo de generación de atmósfera como-la-Tierra se desactiva y vuelven los niveles de dióxido de carbono de garage encerrado con tubo de escape encendido...? No, este grupo de científicos que deben ser lo más granado y selecto de la Tierra, porque a una misión trimillonaria como ésta no envías a científicos españoles o chilenos, leñe, van y se sacan el casco y respiran el aire de un planeta alienígena a pecho desnudo y sin anticuerpos. Como buenos machos de Atompunk serie B '50s' style. Que eso pasaba en "John Carter" también, pero es que joer, lo de "John Carter" se basaba en una fantasmada de comienzos del XX, no le vamos a pedir superciencia ahí, pues. A partir de entonces, la cantidad de idioteces acumuladas que hacen estos científicos superserios y superresponsables es tan descabellada, que la peli prácticamente se me perdió de vista, que ya no pude conectar más que a ratos con ella. Porque según esta peli, lo mejor que puedes hacer si tienes a dos expedicionarios perdidos y sin contacto radial, es abandonar tu puesto de piloto sólo por si no ocurriera una emergencia en el intertanto. O bien, si tienes una cabeza alienígena para análisis primero tratas de reanimarla y DESPUÉS tomas muestras para hacer exámenes bioquímicos, cuando si sospechas que el bicho muerto puede tener patógenos, yo dentro de mi ignorancia supina en la materia como que se me ocurre hacerlo al revés. O según esta peli, lo mejor que puedes hacer si da la idea de que tienes una infección alienígena incubándose dentro tuyo, es seguir adelante con el trabajo de campo en vez de, digamos, ponerte en cuarentena (por alguna razón, la jefa de la expedición queda como la mala por hacer lo obvio, o sea, incinerar con un lanzallamas al tipo cuando la infección parece indetenible). O bien, si tuviste sexo con el tipo que después aparece infectado, no te retiras del trabajo de campo y vuelves a la nave a practicarte exámenes de inmediato, sólo por si acaso. ¡Leñe, hasta yo sé eso, y eso que soy apenas un gato detrás del teclado! Comprenderán que uno que tiene neuronas y las usa, como que le cuesta empatizar mucho con esa manada de tontos que son científicos y todo, y son más tontos que el montón de mineros sin mucha formación científica que poblaban la Nostromo de la "Alien" original, miren ustedes. Y si a eso le sumamos que hay respuestas que sólo generan nuevas preguntas, entonces apaga y vámonos... Ya les voy diciendo a los productores: señores, o es Damon Lindelof o yo. O él se va como guionista para "Prometeo 2", o yo me quedo afuera del cine para la próxima. Una segunda vez el lostie no me la hace, eso sí que no.
-- Después de todo el festín antipeliculero que me he mandado, ¿algo que rescatar de esta peli? Bueno... bien hechita. Es Ridley Scott después de todo. El tipo que rueda bonito. Quizás fue un error para su currículum haber regresado con "Prometeo" y estar rondando un "Blade Runner 2" en vez de rodar algo nuevo y original en donde no se note tanto que los años causan estragos, pero al menos puesto en medio de este desastre (al que, por cierto, no necesitaba volver), hace lo mejor que puede con lo que tiene. La fotografía y los efectos especiales de la peli son realmente lo más de lo más que se puede conseguir hoy por hoy. Eso hace más llevadero lo que de otra manera sería insufrible. Algunas escenas puntuales nos revelan al cineasta de fuste que Scott todavía es (a ratos), como por ejemplo toda la escena en que Noomi Rapace sufre... bueno, lo que sufre, no me voy a mandar spoilers aquí. Terrorífica como el "Alien" original. Claro, es una escena y la "Alien" original era toda la peli, pero bueno, sigue siendo un punto a favor. No recuerdo cuando fue la última vez que me sentí así de inmerso en un universo futurista (bueno, universo futurista con personajes sacados de "La idiocracia", pero universo futurista al final del día). Las actuaciones están bien, sin pasarse, aunque superiores al promedio de los blockbusters de Hollywood, robándose la función por completo entre Michael Fassbender (¡sorpresa! ¿alguien no se lo esperaba?) como el androide cabrón sin el cual una de Alien no sería una de Alien, Noomi Rapace (otra actriz hinchándose de Hollywood en roles indignos de su talento) y Charlize Theron (eso ya no debería ser noticia) como la villana designada que en realidad es el único personaje que muestra (algo de) sentido común. La banda sonora está bien sin sobresalientes, por cortesía de un Marc Streitenfeld que parece cada día más compenetrado con Ridley Scott, como que es su quinta colaboración consecutiva con éste. O sea, tenemos una peli bien hechita en lo formal, como deben rodarse las pelis de Ciencia Ficción ahora y siempre, y si sólo hubiera sido escrita y guionizada con el mismo mimo, entonces estaríamos frente a un clásico indiscutible del género. Bueno, algunos piensan que "Lost" es un clásico de la televisión. Pero yo creo que esa gente está... (chiste fácil viene...) ...perdida.
IDEAL PARA: Ver la precuela que pudo ser y no fue.
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domingo, 4 de marzo de 2012
"Anónimo" (2011).

-- "Anonymous". Inglaterra / Alemania. Año 2011.
-- Dirección: Roland Emmerich.
-- Actuación: Rhys Ifans, Vanessa Redgrave, Sebastian Armesto, Rafe Spall, David Thewlis, Edward Hogg, Xavier Samuel, Sam Reid, Jamie Campbell Bower, Joely Richardson, Paolo De Vita, Trystan Gravelle, Robert Emms, Tony Way, Julian Bleach.
-- Guión: John Orloff.
-- Banda Sonora: Harald Kloser y Thomas Wanker.
-- "Anonymous" en IMDb.
-- "Anonymous" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Inicios del siglo XXI. Vemos a un personaje presuroso por la call... er... sí, eso escribí. Inicios del siglo XXI. No, no me equivoqué poniendo una X donde debía ir una V: es inicios del siglo XXI y no inicios del siglo XVI. Sí, ya sé que es una sobre Shakespeare, pero... déjenme terminar, vamos. Inicios del siglo XXI, como decía, personaje presuroso por la calle, llega a un teatro... y se pone a declamar: Señoras y señores, bienvenidos. Todos sabemos que Shakespeare es el p*** amo, que Hollywood sería una m***** sin robarle argumentos cuando no adaptarlo literalmente (claro, lleva fiambre más de 70 años, así es que no hay copyright que pagar), y que gracias al lamebotismo militante de una cerrada casta de oxfordianos empeñados en que su ombligo es lo más importante del mundo a punta de estudiarse por años su propio ombligo, Shakespeare es también el más glande y el mejol más mejol mundial de todos los mundialosos escritores, figúrense. Pero... supongamos... ¿y si Shakespeare no hubiera escrito su propia obra? ¿Y si alguien más hubiera...? Ya saben... Si Shakespeare hubiera sido sólo el caribonito del asunto, y la obra hubiera sido creada en realidad por un ghost writer, mejor conocido como "negro" a lo amigo... Salto a... el siglo XXI. Er... perdón, me equivoqué, ahora sí que es con V y no con X. Salto a... el siglo XVI. En este flashback, vemos una persecusión policial, XVI' style, que remata en el incendio del Globe Theatre. Al tipejo en cuestión lo arrestan, y cuando tratan de hacerlo confesar, vamos a... otro flashback. En donde vemos como hay un aristócrata muy pijillo él, Edward de Vere, que hace un gran descubrimiento: el teatro no es sólo teatro, sino que también puede ser... ¡¡¡UN ARMA!!! ¡¡¡POLÍTICA!!! ¡¡¡CON LA QUE HACER POLÍTICOS Y DERRIBAR GOBIERNOS!!! Otro flashback más (sí, es el segundo flashback-dentro-de-un-flashback, y el tercero en total) nos revela que el Eduardito era un niño prodigio, que encandiló a una jovencita Reina Isabel (la buena, no la del siglo XX) con sus poemas infantiles. De regreso en el presente (o sea, en el presente de Edward, no el del incendio, ni menos el de la narración teatral inicial), Edward decide que Ben Jonson es un dramaturgo mediocre, así es que lo elige para que porte SU obra con SU nombre. O sea, las obras de Edward de Vries saldrán bajo el nombre y con la firma de Ben Jonson. Sólo que éste se muestra medio reluctante, ocasión que aprovecha un pelafustán malparido de perro tiñoso con rata de bodega de cervecería llamado William Shakespeare, que hace pasar las obras como suyas. A pesar de que, señores... no sabe leer ni escribir (y sus compañeros en la actuación teatral, sin enterarse de esto último, se ve que en esos años no había Facebook). Todos juntos iniciarán una gran y épica jornada a través de la Inglaterra Isabelina porque están en juego... ¡la sucesión de la corona inglesa! Y además... ¡un romance clandestino de Isabel I con un noble, hace muchos años atrás! Porque eso de Reina Virgen, pues yo tampoco me lo trago, oigan...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Emmerich vs. Shakespeare: The Final Battle. Desde hace mucho tiempo, una peregrina teoría se debate en los círculos académicos. Según algunos, miren ustedes, William Shakespeare... no era en realidad William Shakespeare. O mejor dicho, no escribió sus obras teatrales. El más reputado dramaturgo de todos los tiempos (con perdón de Lope de Vega, pero es que oigan, en Hollywood a quién van a preferir adaptar, al inglés que le entendemos el idioma y además es uno de los nuestros, o al españolete tercermundista ése) en realidad habría sido un impostor, apenas un prestanome para un aristócrata demasiado importante como para figurar con su firma bajo "Romeo y Julieta" o "Hamlet". Aunque tratándose de "Las alegres comadres de Windsor", es comprensible, porque... er... esperen un minuto... er... bueno, me equivoqué, según Wikipedia, "Las alegres comadres de Windsor" no es una obra pornográfica, pero vaya uno a saber qué confiabilidad tenga Wikipedia en eso como en todo. Volviendo a lo nuestro. El caso es que circulaba un guión sobre el tema por Hollywood, hasta que el hombre más improbable se interesó por él: Roland Emmerich. Sí, el tipo detrás de "Moon 44", "Stargate: La puerta del tiempo", "El día de la independencia", "Godzilla", "El patriota", "El día después de mañana", "10.000 AC" y "2012", todas obras conocidas por haber reclutado a la flor y crema de los actores shakesperianos para guiones igualmente shakesperianos. Y como haberla cagado con "El patriota" no era suficiente, ya iba siendo hora de regresar al cine histórico, faltaba más. Y lo hizo. Por la puerta grande. Como todo Emmerich. Y también se despidió. Por la puerta grande. Como no todo Emmerich. Pero admitamos que Emmerich es bombástico incluso hasta en sus fracasos. Eso algo debe valer. Digo yo.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos por las afirmaciones acerca de que esta peli devela una teoría de la conspiración en torno a Shakespeare, y que todos los eruditos están equivocados y que la verdad está aquí. Todo eso es para la promoción, como es la costumbre de Emmerich. A la hora de la verdad, Emmerich recurre a una solución muy ingeniosa: le copia al maestro. A Shakespeare. ¿Recuerdan cuando en las obras teatrales de Shakespeare, varias de ellas parten con un prólogo en que se explica que...? Eh... ¿No lo recuerdan? Pero... ¿Es que han visto alguna obra de Shakespeare alguna vez? ¿Sí? Bueno, voy a hacer como que les creo. El caso es que muchas de estas obras parten con prólogo, y ésta también. Eso es un arma de doble filo. Por un lado, al estar todo englobado dentro de una gigantesca obra teatral, presentada por Derek Jacobi, ahí es nada, entonces todo lo que van a ver no sólo es ficción, sino que además es ficción absolutamente autoconsciente de serlo. Por el otro lado, al usar ese recurso narrativo shakesperiano, entonces... ¡Roland Emmerich se está comparando con Shakespeare! Lo que es risible, si se considera que "Anónimo" es cualquier cosa, incluso hasta una buena peli a ratos, pero... ¿shakesperiana? No, eso sí que no, en definitiva. Salvo que la consideremos shakesperiana como algo que hubiera escrito el palurdo que es el Shakespeare retratado aquí, supuesto de que supiera escribir... ya me empezó a doler la cabeza con tanta recursividad lógica, mejor sigamos.
-- Frente a todo cristo que ha puesto a parir esta peli, yo... no, no diré que la voy a defender. Pero no estaba TAN mal. La premisa inicial es interesante, y la historia tiene su punto, no se crea que no. El problema es que está narrada de una manera tan convolucionada, con saltos hacia atrás y hacia adelante en el tiempo, que se hace complicadísimo seguirla. Si hubiera sido narrada de manera un poco más simple, incluso más teatral, no correríamos el riesgo de que a mitad de peli perdamos casi todo el interés por lo que se nos está refiriendo. Más aún cuando descubrimos que William Shakespeare es un asshole, y además un secundario en su propia peli (bueno, se llama "Anónimo", así es que no es el prota, claro, pero eso sería más aceptable si lo que se nos cuenta en vez tuviera algún suspenso). Además, los que saben de historia saben además cómo acaba la cosa, por mucha licencia histórica que le pongan, y los que no saben historia... bueno, ellos por principio no van a ver esto, así es que tampoco. Pero si te pones a pensar la historia, y te sientas a digerirla, es mucho más interesante de lo que parece. Pero claro, primero hay que opinar que vale la pena pensar la historia, y ese es un paso quizás algo grande cuando uno se ha pasado media peli aburrido esperando que suceda algo espectacular que nunca llega...
-- Uno de los puntos interesantes de la peli, tiene que ver con la idea de que escribir es una especie de vicio. El que nace chicharra muere cantando, y nuestro prota es un poco así. No es una idea terriblemente nueva, pero la peli gana puntos de interés cuando se vuelca hacia ella. Al final, es hasta entendible por qué el pobre de Vries hace un poco todo lo que hace. A ratos, se me hace que a través suyo, Emmerich está tratando de plasmar su propio incontinente proceso creativo, su necesidad de crear aunque otros traten de coartarlo. A de Vries, su condición social, a Emmerich las constantes críticas en contra de sus pelis. Claro, resulta algo graciosa esta lectura de la peli, que homologaría a Emmerich con el creador de "Ricardo III" o "Macbeth", vamos (sea Shakespeare o de Vries, cualquiera de ambos), pero se diga lo que se diga, aunque Emmerich no es un Shakespeare ni por asomo, al menos está más cerca que su compatriota Uwe Boll, que sí que se las da de supercreador y sólo consigue rodar pelis superridículas.
-- El resto de la peli... sí-com-sá. Las actuaciones son tirando a débiles, salvando la papeleta Rhys Ifans como Edward de Vries, y por supuesto Vanessa Redgrave como la Reina Isabel, que no es su mejor rol ni mucho menos, pero es que la Redgrave sería capaz de actuar improvisando en la ducha y sacarse un buen papel, así es que cómo iba a fallar acá. Aún así, Isabel I ha sido interpretada por grandes como Sarah Bernhardt ("Los amores de la reina Isabel", peli muda por supuesto), Bette Davis ("Mi reino por un amor"), Agnes Moorehead ("La historia de la humanidad"), Cate Blanchett ("Elizabeth"), y Judi Dench ("Shakespeare apasionado"), así es que la competencia es muy dura aquí. Simpático el detalle de darle a Joely Richardson el rol de Isabel joven (para los no enterados: Vanessa Redgrave y Joely Richardson son madre e hija en la vida real). El resto de los actores cumple con el horario, pero poco más. La banda sonora tiende a ser debiluchilla. En lo que sí la peli se salva, es en la recreación de época, sumergiéndonos de verdad en lo que más o menos debió ser el Londres del XVI, con una iconografía más bien oscura y deprimente, lejos de enfoques más románticos como el de, volvemos a, "Shakespeare apasionado". Algo es algo.
IDEAL PARA: Ver algo que se salga un poco de lo ordinario, aunque con mucha paciencia.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].
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domingo, 10 de diciembre de 2006
"Un buen año" (2006).

-- "A Good Year". Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Ridley Scott.
-- Actuación: Russell Crowe, Albert Finney, Marion Cotillard, Abbie Cornish, Tom Hollander, Freddie Highmore, Rafe Spall, Archie Panjabi, Richard Coyle, Didier Bourdon, Isabelle Candelier, Kenneth Cranham.
-- Guión: Marc Klein, basado en la novela de Peter Mayle.
-- Banda Sonora: Marc Streitenfeld.
-- "Un buen año" en IMDb.
-- "Un buen año" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Hace muchas cosechas atrás, había una vez, en un chateau con viñedo en Francia, un jovencito con su querido tío. O no tanto, porque le trampeaba de lo lindo, el niño al viejo. Años después, el jovencito se ha convertido en un asqueroso yuppie que brokea a su gusto en el mercado de valores de Londres. En ese minuto le llega la noticia de que el vejete se ha muerto, y por tanto, debido a la falta de testamento legal, es el único heredero de toda su fortuna. Como en Inglaterra las cosas se están poniendo calientes debido a una investigación sobre una, ejem, acción de corsario en el mercado bursátil, decide que es buena idea poner distancia por unos días, hasta que las aguas se calmen. Cuando llega allá, hace lo que todo buen yuppie de corazón cuando tiene algo entre sus manos: lo tasa, decide cuánto podría sacar, y luego manda a sus tiburones a venderlo por la mejor tajada posible. Pero las cosas no serán tan sencillas. Por un lamentable incidente, quedeará varado en Francia, prisionero de sus recuerdos de niñez, además cabe la posibilidad de que no sea el unico pariente vivo, y para colmo, ¡ups! una linda damita francesa se cruza en su camino. ¿Conseguirá el Gladiador Corazón de Hierro Crowe sobreponerse a todo esto y volver a su vida de magnificencia financiera, o quedará condenado para siempre a encontrar el sentido de la vida, el palcer de las cosas simples, y toda esa clase de escapismo nostálgico hollywoodense?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Ridley Scott es uno de los cineastas más controversiales de las últimas décadas, no porque sus películas toquen temas escabrosos, sino por lo irregular de sus filmes. En la Filmoteca Scott es posible encontrar piezas artísticas del tonelaje de "Alien" y "Blade Runner", espectáculos visuales como "Leyenda" o "1492: La conquista del paraíso", truculencias como "Lluvia negra" o "Hannibal", filmes de entretención efectiva y simple como "Gladiador" o "Cruzada", pelis de género como "Thelma y Louise" o "La caída del Halcón Negro"... y ahora ESTO. ¿Qué es esto? Una comedia. ¿Una comedia? Sí, como suena. Una comedia. Otro clásico filme de género, en este caso, del género "viaja al lugar de tu infancia y recupérate a ti mismo". El argumento de este filme, ya lo habíamos visto: se llamaba "Bajo el Sol de Toscana", y lo interpretaba Diane Lane. ¡Eso es! "Un buen año" es "Bajo el sol de Toscana", pero en versión para chicos.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es una película llevadera y con ritmo. Por muy mediocres que sean los resultados de un filme de Ridley Scott, su solo nombre asegura dos cosas: sentido del ritmo y empaque visual. Como de costumbre, este filme tiene ambas cosas. Esa es la principal diferencia entre esta película y muchas otras historias de tipo "tu niñez te reclama" que caen en lo blandengue y el sentimentalismo cursi y lacrimoide. ¿Pero Scott...? No, Scott evade esa trampa, y opta por un registro deliberadamente frívolo, a la larga mucho más efectivo que los arrebatos lacrimógenos de otros cineastas de menor talento.
-- Russell Crowe. No es su mejor rol, ni de cerca, y demuestra una vez más sus limitaciones como actor, pero chorrea carisma por los cuatro costados, y consigue que un personaje en principio despreciable, como es el broker egoísta y autopagado que interpreta, se haga simpático a la platea.
-- Albert Finney. El gran Albert Finney. El Maestro Albert Finney. Aparece poquito, e incluso más avejentado que en varios filmes más antiguos. Pero lo poco que aparece, demuestra por qué es Albert Finney, y el resto de nosotros, mejor mirar para otro lado antes de que nos caiga alguno de sus rayos celestiales. Y eso, considerando que su personaje es, sin remedio alguno, y por exigencias del guión, el más cursi de todos...
-- Las chicas... ¡oh, la là...! Las chicas... Veamos, está la belleza american's style de la australiana Abbie Cornish, la elegancia clásica francesa de Marion Cotillard, y como condimento la belleza especiosa y exótica de Archie Panjabi. Y todas luciendo estupendos físicos. Lástima que no haya desnudos, pero no todo puede ser perfecto, ¿no?
IDEAL PARA: Terminarla silbando una tonadita alegre sobre lo feliz que se vive la vida.
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