11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

jueves, 11 de octubre de 2012

"Repulsión" (1965).


-- "Repulsion". Inglaterra. Año 1965.
-- Dirección: Roman Polanski.
-- Actuación: Catherine Deneuve, Ian Hendry, John Fraser, Yvonne Furneaux, Patrick Wymark, Renee Houston, Valerie Taylor, James Villiers, Helen Fraser, Hugh Futcher, Monica Merlin, Imogen Graham, Mike Pratt.
-- Guión: Roman Polanski y Gérard Brach, con adaptación y diálogos adicionales de David Stone.
-- Banda Sonora: Chico Hamilton.

-- "Repulsión" en IMDb.
-- "Repulsión" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Londres, los campy '60s. Una manicurista a la que eso de socializar no se le da muy bien, empieza a sufrir los embates de un tipejo que por debajo de su facha de tío lindo, es uno de ésos que la quiero y tengo que tenerla. El caso es que el tipo la invita a tal lugar o tal otro lugar, sólo para recibir el plantón de su vida, por lo que se cabrea mucho (en realidad él ha interpretado que hay una cita, porque ella no ha dicho un sí categórico, y con estas féminas, ya se sabe...). En paralelo, la chica ésta que vive con su hermana, pues bien, esa hermana a su vez tiene una relación de ésas con un hombre que es casado, pero que suponemos le dice a la señora que tiene mucho trabajo y se quedó a dormir en la oficina o tuvo que hacer un viaje, porque se queda lo más bien con la amante. Y resulta que ambos deciden (la hermana y el casado, se entiende) irse de vacaciones a Italia. Por lo que la manicurista se va a quedar solita. Y listo: ya la tenemos liada. Porque nuestra manicurista, bueno, la peli no lo dice explícitamente, pero hay una foto familiar en que ella aparece de niña y mira a un padre o tío o figura de autoridad masculina con evidente aire de terror, y ya con eso nos hacemos una idea. Además de que a la chica, eso de las relaciones sociales no se le da muy bien. De manera que decide que ir a trabajar no es tan interesante, después de todo, no tanto porque haya que trabajar (¿cómo lo hacían cuando no existía Facebook y tenías que encontrar otra manera de matar el tiempo entre que un mes en que te pagaran por no hacer nada y el mes siguiente en que te pagaran por no hacer nada?) sino porque hay que relacionarse con... ¡¡¡GENTE!!! Y se queda en su departamento. En donde las pesadillas empiezan lentamente a comérsela. Pesadillas que, no podía ser de otra manera, tienen su punto de pulsión sexual. Y claro, no falta el desprevenido que se dice que esta es la mía, la chica está solita en su departamento, y no está nada de mal (y Catherine Deneuve se pasea con un camisón traslúcido de infarto cuando estaba buena y no era todavía la "gran dama del cine francés", signifique eso lo que signifique), y va y se mete, y pasa lo que pasa: que la buenorra se defiende con todos los medios sicopáticos que tiene a su alcance. Es una de Roman Polanski, nene, por si no te habías enterado todavía.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Lees "Roman Polanski" en los créditos, y ya le vas tomando molde y medidas a la peli. Después de todo, cuándo ha salido algo bueno de este venerable señor. Y no me refiero al talento cinematográfico, claro, que no en balde Polanski ha rodado cosas que merecen estar en varios listados de "lo mejor de", en materia de cine (estamos hablando del tipo que rodó "La danza de los vampiros" o "Chinatown"). También ha rodado algunas mugres, pero sumando y restando, Polanski es un grande. Y es un grande a la manera verdaderamente grande, o sea, no siendo un paniaguado aventajado de los majors de Hollywood, sino rodando a contracorriente pelis que se salen de los marcos establecidos como "normalidad". Su primer largometraje había sido una peliculilla llamada "Cuchillo al agua", que como obra primeriza estaba bastante bien y era casi normalilla en comparación a su cine posterior (un triánguloso amorío medio extraño a bordo de un yate), pero para la segunda se soltó definitivamente las trenzas, y soltó un puñetazo recto a la mandíbula de todo cinéfilo que se precie. Lo que daría por regresar en el tiempo a 1965 para verle la cara a la gente que había visto "Cuchillo al agua" e iba a ver otra interesantilla peliculilla de ese directorcillo Roman Polanski y se encuentra con esta fantasía depravada de ninfomanía reprimida con toques de sadomasoquismo, esa expresión boquiabierta de asco debe haber valido oro. En fin, el caso es que con "Repulsión", Roman Polanski se consolidó como cineasta, inició lo que se conoce informalmente como la "trilogía de los departamentos" (las otras dos son "El bebé de Rosemary", y la aún más salida "El inquilino"), e inició su fructífera colaboración con Gérard Brach, otro buen señor que tan bien no debe estar, porque guionizó varias cosas después para Polanski (entre otras: "La danza de los vampiros", "El inquilino", "Búsqueda frenética" y "Perversa luna de hiel", además de guionizar para Jean Jacques Annaud las grandes "La guerra del fuego" y "El nombre de la rosa"). A saber si Brach tiene prohibición de entrar a Estados Unidos, así como su capataz.

¿POR QUÉ VERLA?

-- En realidad, la anécdota de esta peli es mínima, lo que a ratos redunda en que se torna un tantín aburrida. Pero la dupleta Polanski / Brach acierta de lleno al centrarse de manera casi exclusiva y obsesiva en el mundo interior de su personaje. Una de las grandes dificultades del cine (a diferencia de la literatura, en donde la palabra es mucho más elástica en cuestiones como sicología de caracteres, por ejemplo) es que al ser un arte audiovisual, las pasa canutas a la hora de graficar lo que es la mentalidad, la visión del mundo y las percepciones de un personaje, en particular de uno perturbado. Que se lo digan a David Lynch, si no. "Repulsión" lo consigue, plasmando en imágenes tremendamente perturbadoras todo el lío de tallarines con salsa que tiene nuestra prota en el cerebro. Ya la sola idea de definir las relaciones sexuales y la excitación sexual eliminando todo ruido ambiental y reemplazándolo con un machacón e irritante tictac de reloj, sugiere con toda potencia el mecanicismo y la falta de emoción con el cual la chica vive su sexualidad (o la falta de ella, a según). Por supuesto que ayuda la extraordinaria interpretación de Catherine Deneuve, pero no es menos fenomenal el trabajo de Polanski y Brach plasmando en imágenes y secuencias lo que en el fondo son desvaríos de una mente enferma (y todo esto, sin abandonarse al siempre tramposo recurso de la ambigüedad del ¿es real o imaginación?). Probablemente no sea casualidad que la primera media hora de peli en donde vemos a la prota interactuando con el mundo exterior y estableciendo los pilares de lo que será el resto de la narración, sea la más aburrida de todo el largo, y que la cosa se ponga realmente buena cuando nuestra prota vea la casa resquebrajándose por una grieta, o soñando con ser sistemáticamente violada, u otras cosas chungas por el estilo.

-- Catherine Deneuve. Su trabajo aquí es simplemente portentoso. Además de que físicamente está muy bella y deseable, dejando traslucir unas curvas de vértigo tras su camisón, su aproximación al personaje como una asocial que le cuesta relacionarse con los demás, y presa de sus propias obsesiones y pesadillas, la aleja notablemente del retrato típico hollywoodense de la mantis religiosa en control de su sexualidad que seduce y después asesina a sus presas (transversal desde "Bajos instintos" hasta "Monster", entre millones de ejemplos que arrancan probablemente desde el Cine Noir sino antes). Es fácil olvidarse, viéndola estar al centro de sus propias pesadillas, que en el fondo estamos frente a una personalidad sicopática y una bomba de relojería lista para saltar ante el primer impulso (o ante ninguno).

-- Hay también implícita una interesante (y probablemente no intencionada) reflexión sobre la libertad. Nuestra heroína o antiheroína, a según, en realidad es y se siente prisionera de una sociedad avasalladora alrededor suyo (la hermana que pasa un poco de ella y con cierta razón por lo demás, los hombres prepotentes que es cosa de verla y querer violarla). Pero cuando se queda por fin libre, es una libertad... ¿para qué? Para esta chica, la libertad es sinónimo de terror. Cuando su hermana se marcha, saltan las últimas barreras de contención, y la chica queda abandonada a sí misma. ¿Resultado? Se le terminan saltando todos los tornillos. Hay una visión decididamente pesimista sobre el tema de la libertad aquí: la libertad por sí misma en realidad no garantiza la felicidad, sino que darle la libertad a una persona no preparada para asumirla, puede llevarla incluso a la destrucción. A esto se añade una interesante segunda lectura si es que asumimos que la prota ha sido objeto de abuso sexual: una persona abusada hasta un punto límite, termina por perder su individualidad y su capacidad de levantarse, y por lo tanto, la libertad terminará siendo un veneno para ella. Son conclusiones desoladoras, pero no por ello menos interesantes. Por otra parte, el cine de Polanski no suele ser uno de soluciones fáciles, por lo menos en sus pelis más personales. Aunque "personal" es relativo aquí (la rodó cargando el morbo para hacer caja y financiar la que de verdad le interesaba, que era "Callejón sin salida"), pero sigue siendo... polanskiana, eso es.

IDEAL PARA: Ver el que probablemente sea el verdadero disparo en la línea de salida por parte de Roman Polanski.

domingo, 7 de octubre de 2012

"Amos del universo" (1987).


-- "Masters of the Universe" (título original en inglés), "Masters del universo" (título en España). Estados Unidos. Año 1987.
-- Dirección: Gary Goddard.
-- Actuación: Dolph Lundgren, Frank Langella, Meg Foster, Billy Barty, Courteney Cox, Robert Duncan McNeill, Jon Cypher, Chelsea Field, James Tolkan, Christina Pickles, Tony Carroll, Pons Maar, Anthony De Longis, Robert Towers, Barry Livingston.
-- Guión: David Odell, con aportes sin acreditar de Gary Goddard y Stephen Tolkin, sobre los personajes creados por Donald F. Glut.
-- Banda Sonora: Bill Conti.

-- "Amos del universo" en IMDb.
-- "Amos del universo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una narración en off nos informa que estamos a punto de ver... ¡¡¡LA GUERRA ENTRE EL BIEN Y EL MAL!!! La pantalla entonces nos muestra de inmediato... ¡¡¡EL DÍA SIGUIENTE A LA BATALLA ENTRE EL BIEN Y EL MAL!!! Exacto, la peli ha comenzado y ya tenemos a Skeletor como ganador, ahorrándonos el gozo de ver guerra de la buena (a todo esto, me imagino que sabrás que Skeletor es el villano, ¿no? Que con ese nombre nadie lo contrata para vender ositos de felpa en la feria). Skeletor se ha apoderado del castillo Grayskull y tiene prisionera a Sorceress, y le faltan unos diítas u horas antes de que se abra un portal dimensional esto-o-aquello que le permitirá a Skeletor bañarse de superpoderes que le permitirán gritar aquel cliché de "¡¡¡AHORA SOY UN DIOS!!!". Pero antes que eso, tenemos a... ¡¡¡HE-MAN!!! Que está organizando la resistencia. LA RESISTENCIA son en realidad tres pringaos (Teela con ropita menos buenorra que en la serie televisiva, Man-At-Arms, y a falta de Orko y por suerte por el nivel de efectos especiales, un irritante enano llamado Gwildor), y se acabó el presupuesto para extras en Eternia (y locaciones también: lo único que tenemos es el interior del castillo de Grayskull, porque de vistas exteriores nada, además de otra escena en un paisaje rocoso genérico). El tal Gwildor ha inventado un dispositivo que permite teletransportarse, y que Skeletor se ha llevado sin saber que el jodido enano se ha guardao otro bajo la manga. Con el otro dispositivo invaden el interior del castillo, pero la cosa sale tan mal, que deben salir cascando por pies. ¿Y a dónde los lleva el dispositivo ahora? Pues a donde viajan todas las pelis de ambientación extraterrestre sin presupuesto que se ruedan en Hollywood... ¡¡¡A LA TIERRA!!! En donde conoceremos una sosilla pareja de enamorados que tienen su propio plot romántico tumoroso. ¡¡¡LA BATALLA ENTRE EL BIEN Y EL MAL HA COMENZADO OTRA VEZ!!! ¡¡¡Y ESTA VEZ SERÁ...!!! ...sin presupuesto.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La Cannon era grande en los '80s. En los '90s quebró como porcelana Ming en la noche de los cristales rotos. Bueno, tampoco fue grande en los '80s, en lo que a presupuesto se refiere, pero fue grande en lo que importa, o sea, el entretenimiento. ¿"Fuerza Delta", Chuck Norris, alguien...? ¿La enésima secuela de "Deseo mortal" con Charles Bronson? ¿"Fuerza vital" con Mathilda May paseándose en bolas la mitad de la peli? Cannon, Cannon, Cannon. A finales de la década, se convencieron de que era hora de saltar a las ligas mayores. De que debían ponerse a la altura de estudios veteranos con cinco o seis décadas en el cuerpo. Y produjeron dos grandes superproducciones preparadas con todo mimo para reventar las taquillas. Bueno, lo de superproducciones es un decir, claro: para los estándares de la Cannon lo eran. Pero para el nivel de la época... De ser reventones en taquilla lo fueron, pero si entendemos reventón en la acepción restrictiva de "reventón en la cara de quien pone el petardo". Porque "Superman IV" y "Amos del universo" en realidad se chuparon entre ambas el presupuesto para UNA sola superproducción, así es que ya se imaginarán lo que salió (si es que no las han visto). Tratándose de "Amos del universo", hablamos de una peli que costó 22 millones de dólares y recaudó apenas 17... La Cannon tenía planes. Christopher Reeves había sido convencido de volverse a ponerse las mallas con la promesa de dirigir una eventual "Superman V" (huelga decir, nunca se rodó). Por su parte empezaron los preparativos para "Amos del universo 2" y para una peli en vivo de Spiderman. Seriously. Huelga decir también, la de Spiderman no llegó a rodarse jamás (ni esa ni un proyecto posterior de James Cameron que, a juzgar por un libreto que circula por ahí, hubiera sido maluendosa). ¿"Amos del universo 2"? Se transformó en "Cyborg". La de Yancló Fandám. Seriously again. La gente que reduce el cine a culturetismo con Bergman y Fellini no tiene la idea del despiporre de risas que se pierden por ingresar a las mugrientas aguas del entretenimiento popular de baja calaña...

¿POR QUÉ VERLA?

-- "Amos del universo" es la peli que amamos odiar, u odiamos amar, lo que proceda. La verdad es que está hecha con espíritu de superproducción, y eso se nota en algunos decorados suntuosos (el del salón interior de Grayskull debe haberse chupado la mitad de la bolsa) y en intentos por rodar escenas dotadas de una cierta épica, pero los bolsillos planchados se notan toma sí y toma también. El resultado es ciertamente bochornoso, pero... ¡es que se lo toman con tanto cariño...! Dolph Lundgren, que venía de matar a Apollo Creed y ser molido a tortazos por Sylvester Stallone en "Rocky IV", interpreta a He-Man de una manera mucho más convincente de lo que podría parecer a primera vista. Y cuando la cosa no se trata de He-Man, tenemos a Frank Langella despachándose su rol de Skeletor con un nivel de solvencia digno de mejor causa. Viéndolo, incluso hasta nos olvidamos de que el penoso efecto especial de la calavera de su personaje en realidad es una máscara de día de brujas de las cómprela ud. en la feria artesanal para los regalones. Por las buenorras tampoco nos quedamos: tenemos a Meg Foster como Evil-Lyn (una habitué en pelis de género debido a que su color natural de ojos la hace ideal para interpretar personajes alienígenas sin usar lentes de contacto... seriously again) y a Chelsea Field como Teela (después seguiría carrera en la serie B con algún destete ocasional, aunque en "Snapdragon" le cede todos los desnudos a Pamela Anderson... Bastet, mi cabeza va a reventar de tanta información inútil). Lo que la peli no se despacha por el lado sexy (la peli es bastante más pacata que la serie animada, en lo que a mostrar carne se refiere, lo que tiene delito tratándose de los cartuchos Saturday Morning Cartoons de la época), se lo manda por el lado de la violencia, ya que He-Man dispara armas e incluso mata soldados enemigos (se da a entender que son robots, vamos, pero las explosiones no las despinta nadie), por no hablar de la secuencia en donde ES AMARRADO Y SUS CARNES DESNUDAS RECIBEN LATIGAZOS. Onda sadomaso. Y esta cosa era, créanlo o no, Todo Espectador. La parejilla de la Tierra es aburrida y no aporta nada, supongo que los incluyeron sólo para que los adolescentes avergonzados de ver "una infantil" tuvieran algún aliciente para ir al cine (para la trivia, la chica es Courteney Cox, que después será uno de los insufribles "Friends", además de pasearse por "Scream"). A cambio, el policía interpretado por James Tolkan (que ya había hecho de pesado director de colegio en "Volver al futuro") aumenta muchos niveles la producción, ya que su personaje no es un estorbo cómico ni un villano de opereta, sino un policía honrado que se pone difícil con los protas no por ofuscante estupidez, sino porque de verdad actúa y se mueve como cualquier poli respetuoso de su deber lo haría en sus circunstancias. La traca final, después de que Skeletor himself aparece en la Tierra (por supuesto), es en donde la peli sale en definitiva de la mediocridad y se transforma en una muy digna serie B. Banda sonora de Bill Conti mediante, que alguna vez había compuesto el score para "Rocky" y "Karate Kid", y aquí sigue haciendo un trabajo muy resultón, si nos olvidamos de que está cop... er, plag... er, imit... er... inspirándose en el estilo de John Williams, eso era lo que quería decir. Alguna vez se ha observado que esta peli, más que ser una adaptación de He-Man, pareciera serlo del Cuarto Mundo de Jack Kirby (Skeletor por lo menos tiene un regusto a Darkseid...), y para los estándares del cine en los '80s, la comparación no desmerece (rodar el Cuarto Mundo es más o menos utópico hoy en día, y no digamos en ese tiempo, y puede ser que hubiera salido algo como esto, si lo hubieran hecho). En suma, tenemos una peli de serie B que, si bien seriamente lastrada por la falta de presupuesto y algunas decisiones creativas comprensibles pero odiosas (reemplazar a Orko por Gwildor para ahorrar en FXs, cambiar Eternia por la Tierra para ahorrar en locaciones), consigue remontar sus más obvios defectos y ofrecer una peli que, no diremos que es buena (probablemente no lo sea), pero sí que es entretenida y tiene dignidad dentro de lo suyo. Viéndola, uno puede pensar en qué habría salido si la Cannon no hubiera partido el presupuesto disponible entre "Superman IV" y ésta: botando por la borda alguna de las dos y dedicando el dinero íntegramente a sólo una, hubieran tenido la chance para un golpe espectacular. Aunque en materia de acción ese año competían contra "Un policía suelto en Hollywood II", "Arma mortal", "Los intocables", "Depredador", "Robocop" y "Su nombre es peligro", pero quién sabe, muertos más fiambres se han levantado de sus tumbas en Hollywood...

IDEAL PARA: Ver un muy digno entretenimiento dentro de sus limitaciones presupuestarias.

jueves, 4 de octubre de 2012

"Danko: Al rojo vivo" (1988).


-- "Red Heat" (título original en inglés), "Infierno rojo" (título en Argentina), "Danko: Calor rojo" (título en España). Estados Unidos. Año 1988.
-- Dirección: Walter Hill.
-- Actuación: Arnold Schwarzenegger, James Belushi, Peter Boyle, Ed O'Ross, Laurence Fishburne, Gina Gershon, Richard Bright, J.W. Smith, Brent Jennings, Gretchen Palmer, Pruitt Taylor Vince, Mike Hagerty, Brion James, Gloria Delaney, Peter Jason.
-- Guión: Harry Kleiner, Walter Hill y Troy Kennedy-Martin, basados en una historia de Walter Hill.
-- Banda Sonora: James Horner.

-- "Danko: Al rojo vivo" en IMDb.
-- "Danko: Al rojo vivo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Добрый день, товарищ! En un sauna con abundantes sujetos escasos de ropa (y algunas sujetas también, para que la cosa no sea tan chorra, digo yo), aparece... ¿una despampanante modelo de Playboy Rusia? No pueh, si es 1988, y la Playboy Rusia comenzó recién en 1995. Me han dicho. Aparece... Arnold Schwarzenegger, en una escena ciertamente reminiscente a la de cierto cyborg del futuro que aparece en L.A. y... En fin, el caso es que aparece Arnold, buscando a alguien. Por supuesto que pasa lo que pasa en las pelis de Arnold, que la cosa degenera en batalla campal cosa bruta, que nadie va a ver a Arnold para escucharle discutir sobre las bondades del kantismo vs. el hegelianismo aquí. El caso es que descubre dónde se esconde su perseguido, que es en un bar, haciendo toda la primera escena completamente superflua para la trama. En el bar, la cosa degenera en batalla campal cosa bruta (vamos, que sabían lo que iba a escribir aquí, ¿no?). En la persecusión subsiguiente, el malo maloso consigue cargarse al compañero del Chuarche, por lo que ahora... ¡¡¡ES PERSONAL!!! (a todo esto, por alguna razón, al Chuarche en esta peli le dicen Danko, pero no se preocupen: es nuestro querido Chuarche de toda la vida). Los chicos de la KGB descubren por esa avanzada técnica investigativa que se llama LA MAGIA DEL GUIÓN, que el tipejo al que persiguen está en... ¡¡¡AMÉRICA!!! (...ist wunderbar... lo siento, es que tengo ésa puesta como música de fondo). Resulta que el fulano es un narcotraficante que está tratando de llenar las narices rusas de polvo blanco, y como los rusos muy perestroikos serán, pero igual no quieren que se sepa que los рабочие recurren a los paraísos artificiales para evadirse del paraíso comunista, pues mandan a Danko a que lo traiga de regreso tras la Cortina de Hierro y dejarle caer toda la justicia roja encima. Porque en el intertanto de hacer negocios, al tipo lo han arrestado por... conducir a exceso de velocidad y portar arma no registrada (América: el país del mundo en donde puedes tener 700 subfusiles de caza para masacrar venados o estudiantes de Columbine si tienes registro, pero no puedes andar con una puta pistolita de cartera de mujer si no la inscribes). Nada más llegar a América, comienza lo bueno: el choque de culturas. Porque Danko es duro, recio, serio, todo un Oso Ruso (Austríaco en realidad, pero ruso para efectos de la peli), y los polis son... bueno, comedonas y comepapasfritas, que son polis al final del día. La cosa iba de extradición pura y simple, hasta que de pronto, pues que el jodío ruso perseguido se les fuga. Ahora, el ruso duro y el americano borderline deben unir fuerzas para componer lo que se rompió, y... ¿necesitan de verdad un mapa del resto aquí...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Walter Hill no es un nombre que le diga mucho a nadie, salvo a un puñado de fanáticos de los '80s. Pero si decimos que una de sus obras tempranas es el guión de "La fuga" de Sam Peckinpah con Steve McQueen, que después fue uno de los productores del "Alien" original de 1979, que ese mismo año dirigió la notable "Los guerreros", y que luego derivó a la dirección de "48 horas" y "Calles de fuego", la cosa cambia un resto. Para finales de los '80s, Walter Hill se puso al día con el tema de la Perestroika, dando su propia visión del acercamiento entre civilizaciones (bueno, entre la semicivilización rusa y la falta absoluta de civilización de los yankis). Con su propio peculiar estilo, muy cercano al Western de hecho. Después de todo, era el tiempo en que los rusos estaban tímidamente dejando de ser "el enemigo" o "los malos", para transformarse en "los socios comerciales a los cuales vamos a expoliar en conturbenio con la Mafiya". "Danko: Al rojo vivo", además de ser una apreciable peli de acción, es también la crónica de esos tiempos de transición. Crónica dura y recia, como debe ser, sin el amariconamiento de ñoñeces como "Wind of Change" de Scorpions, por supuesto.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Arnold Schwarzenegger meets Walter Hill. Ecuación dorada donde las haya. Walter Hill es reconocido por su estilo duro y seco para los guiones y la dirección, lo que por supuesto le da mucho empaque a sus pelis de acción. Y el Chuarche... bueno, él era LA estrella de acción de los '80s. El resultado no puede ser sino dinamita pura. Arnold Schwarzenegger sigue siendo el Arnold Schwarzenegger de golpea/dispara primero y lanza chistecillo sociópata postmortem después, claro, pero este elemento está bastante más atenuado que, digamos, "Comando". Eso, al servicio de una peli de dirección bastante seca y espartana, en donde el elemento humorístico existe, pero se encuentra bastante atenuado (que esto no es "Una pareja explosiva", para que nos entendamos). El guión a cambio es bastante simple y funcional, y a ratos tiende a perderse un poco dentro de sí mismo, por lo que no debemos pedirle mucho. Pero la acción, sí, es de la buena, el tipo de acción física que nunca debió dejarse de rodar ni ser reemplazada por CGI.

-- Todos conocemos las historias de yankis (o de James Bond, que no es yanki pero es British, lo que cuenta como "yanki estirado") que viajan a otras partes del mundo a salvarlos de ellos mismos, que no se os puede dejar solos. Los '80s nos dejaron una estimable joyita de ésas en "Lluvia negra" de Ridley Scott, que es del año siguiente a ésta. Pero, ¿y la inversa? Mencionábamos "Una pareja explosiva", pero antes de que China nos enviara a Jackie Chan, Rusia nos enviaba a Arnold Schwarzenegger (er... bueno... ruso lo que se dice ruso...). Un precedente ultralejano podríamos tenerlo por supuesto en la "Ninotchka" de 1939 (de hecho, se dice que a Arnold Schwarzenegger le pasaron un VHS para que repasara la actuación de Greta Garbo como Ninotchka para dar el pego con el personaje... inserte su chiste drag queen favorito aquí). Otros ejemplos contemporáneos serían "Loca Academia de Combate" o un capítulo de "La pequeña maravilla" en que... ¿no recuerdan a "La pequeña maravilla"? Bueno, por el bien de ustedes no insistiré. Volviendo a lo nuestro, el enfoque aquí es bastante respetuoso. Bueno, tanto como puede serlo una peli hecha por y para yankis, o sea, trufada de clichés sobre los rusos recios, de jerga apretada, y buenos para el vodka. Se hace un poco de mofa con Schwarzenegger no entendiendo las costumbres yankis (en particular esa curiosa y peculiar costumbre llamada "derechos humanos"), pero desde lo que podríamos llamar la parodia afectuosa. La peli es implícitamente crítica hacia los soviets, claro está, pero al final la moraleja es que "ellos y nosotros no somos tan diferentes". De hecho, es el poli americano el que queda como soberano tonto a lo largo de toda la trama. Y eso no por alivio cómico como es el caso de Chris Tucker, sino que con toda la mortal seriedad del mundo, lo cual añade insulto al dolor. El personaje de Schwarzenegger mira con desprecio las costumbres occidentales (cuando enciende un TV y se encuentra con un canal porno, dice con desdén: "capitalismo"), así como su afán de lujo (rechaza el hotel de lujo que están dispuestos a proporcionarle, y prefiere quedarse en uno más afín con el proletariado internacional), pero en ningún minuto presume de alguna clase de superioridad moral de los rusos, ni trata de transformarse en el gurú del pequeño saltamontes o algo parecido. Los americanos, por el contrario, se sienten amedrentados y amenazados, y no paran de hacer comentarios o referencias abiertamente xenófobos. Al final, la conclusión de la peli es que la tensión East-West es más cuestión de las altas esferas, ya que para el patipelao promedio tanto rusoska como americano, la vida con costumbres más o costumbres menos es más o menos la misma cosa: crecer, trabajar, ganarse la vida, hacer las cosas bien. Puede parecer un discurso facilista, de acuerdo, pero en primer lugar está lejos del típico triunfalismo yanki sobre los soviéticos (¿"Rocky IV", alguien...?), y en segundo lugar, la moraleja está tratada con tacto, tino y sentido común.

-- Para los interesados en la trivia. Aparece una jovencísima Gina Gershon, que en esa época rodaba "Cocktail", y que después derivaría hacia entretenimientos lésbicos como "Sin límites" y "Showgirls". Y aparece un ultrajovencito Laurence Fishburne, hecho un crío, pero ya con esa misma cara de búho desplumado que ha paseado después por un chorreón de pelis. ¡Y con lentes!

IDEAL PARA: Ver una peli de acción con buen empaque, como las que se solían hacer en los '80s.

domingo, 30 de septiembre de 2012

"Cruising" (1980).


-- "Cruising". Estados Unidos. Año 1980.
-- Dirección: William Friedkin.
-- Actuación: Al Pacino, Paul Sorvino, Karen Allen, Richard Cox, Don Scardino, Joe Spinell, Jay Acovone, Randy Jurgensen, Barton Heyman, Gene Davis, Arnaldo Santana, Larry Atlas, Allan Miller, Sonny Grosso, Ed O'Neill.
-- Guión: William Friedkin, basado en la novela de Gerard Walter.
-- Banda Sonora: Jack Nitzsche.

-- "Cruising" en IMDb.
-- "Cruising" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Aparece un brazo en la bahía. El forense dice que hay que investigarlo, que es un asesinato, el poli dice que le de una causa de muerte, el forense dice que cómo %&$%&&&#$ va a decir cómo murió con el puro brazo, y el poli dice que sin causa de muerte no hay legalmente investigación por crimen, y así queda. Y cuando digo así queda, es que así queda, porque del puñetero brazo no volveremos a oir en el resto de la peli, pasando esta escena lisa y llanamente al Top Ten de comienzos de pelis gratuitos. El caso es que en un antro momosexual de Nuevayór, una pareja de raritos se conoce y decide que van a hacer cositas. De ésas que hacen los raritos, ya saben. Pero el pobre desgraciao no sabe qué se está bebiendo (metafóricamente hablando, claro), porque el otro va y lo tiende en la cama (después de habérselo faenado, será asesino serial pero no tonto) y lo mata en una perfecta metáfora sodomita, clavándole repetidas veces el cuchillo en la espalda. Ahora sí que el asunto pasa a castaño oscuro, así es que llaman a un poli, con la cara fiambrosa que tenía Al Pacino en los '70s (1980 es el último año de la década de los '70s, recuerden). Y le dicen: mira, a pesar de ser macho heterosexual, quiero que vayas y te infiltres en la comunidad de maricas de Nueva York, porque respondes al perfil de víctimas del asesino serial, a ver si el asesino va y te levanta, y no te preocupes, que cuando esté a punto de perforarte (es que me dejan los chistes a huevo), entramos y te salvamos. Pasas por acá una vez al mes a cobrar tu sueldo, te reportas sólo a mí, nadie sabe que andas de faggot por allá afuera, ¿OK? Y el otro, a pesar de que tiene una chica buenorra por todos los ángulos (Karen Allen hecha una cría), decide que bueno ya, porque después de todo, un poco de reconocimiento por parte de la policía por un trabajo arriesgado no viene mal... de manera que se muda a un departamento, empieza a hacerse amiguete de un invertido, va a antros sadomasogays, y mientras investiga, como que le empieza a tomar el gustillo al rollo gay. Es lo que pasa por no escuchar a Nuestro Santo Padre Que Vive En Roma, hijos míos, es lo que pasa por no escuchar a Nuestro Santo Padre Que Vive En Roma...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Siempre ha habido gente que mete los goles con la zurda. De manera más o menos encubierta. Los '60s y el hippismo fueron un movimiento fuertemente heterosexual, pero en la década siguiente, los homos empezaron a preguntarse por qué eso de hacerlo a destajo tenía que ser sólo para los straight, y no para... Y así, a ritmo de funky y de la temprana onda disco, empezaron a florecer los antros gay. O sea, me refiero, de una manera más abierta que antaño, que mal que mal, sitios de reunión para los que no caben en ningún sitio, siempre han existido. Los gay convirtieron a San Francisco en Sodoma y Gomorra, hicieron de Berlín un lupanar (bueno, Berlín Occidental, claro, que al otro lado los raritos eran pasados por las armas... por las armas de fuego, se entiende. Las de verdad, no en joda), y por qué no, también se vincularon a la naciente escena punkie neoyorkina. Y a tanto llegó la depravación, que bastó meter a un sidítico en ese ambiente, para que la peste rosa, el SIDA, se los cargara como moscas en los tempranos '80s. Claro está que el cine hollywoodense, por muy de rupturista que fuera en los '70s, no se iba a hacer cargo del fenómeno, que una cosa es ir de críticos contra el sistema, y otra muy distinta es tratar de ofrecer visiones alternativas al modelo de vida sexual defendido por nuestro querido judeocristianismo de toda la vida. Y cuando lo hacían, era desde una óptica francamente agresiva, como el ridículo par de matones de la jamesbondesca "Los diamantes son eternos". "Cruising" es quizás el intento más serio por parte de Hollywood, en retratar el mundo de la homosexualidad desde una perspectiva mainstream. Que lo haga reduciendo la homosexualidad al bondage sadomasox dice algo. Y que sea en medio de una trama de un homosexual desquiciado matando a otros homosexuales (los perros se matan entre ellos, pareciera ser la moraleja), también probablemente dice algo.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es complicado valorar esta peli porque en ella interfieren varios factores externos, extracinematográficos. El más importante es de lejos el retrato que se intenta hacer del mundo homosexual, que trató de ser lo más documental y gráfico posible, y que fue rechazado por los propios homosexuales (un poco como ocurriría después con "Bajos instintos", con la prevención de que acá la cosa va en serio, mientras que en lo de Sharon Stone el tratamiento era mucho más frappé). Claro, si no te gustan los gays, esta peli no te va a entrar ni... er... me entienden el punto. Y si te gustan, o eres uno de ellos, quizás esta peli también te disguste porque, mal que mal, los retrata como una panda de decadentes depravados. Ignoro si será así o no, después de todo soy sólo un gato detrás del teclado, pero el caso es que la peli ofrece ESA visión. Súmesele un tratamiento que mezcla por un lado una enorme crudeza visual (en una escena se ve a un tipo untándose la mano para hacerle un fist a otro, en plena disco), con una pacatería moral y conceptual únicas (se supone que el ambiente sadogay de la peli en algo tendría que ir cambiando al policía, pero este cambio, aunque se insinúa, aparece apenas en algún diálogo perdido o alguna miradita de Al Pacino, sin que entendamos nunca a ciencia cierta qué ocurre con él, en su interior). De esta manera, sin ser una mala peli, tampoco logra todo lo que debería lograr, y se malogra en ese quedarse a medio camino. Después de todo, si te atreves a hundirle el cuchillo a un tema espinoso (metáforas fálicas aparte), entonces debes hundirlo a concho o no vas a cortar la carne, ¿no? Si querían hacer una peli fácil y complaciente, mejor hubieran rodado una comedia romántica.

-- Aunque de lo dicho podría salir que la peli es mediocre (bueno, para qué andarnos con rodeos: lo es), tiene sus detalles. Las escenas de violencia son todo lo brutales que deben ser. La descripción de los antros sadomaso es gráfica y explícita (aunque probablemente en vivo, sin cámaras rodando, quizás sea incluso peor). Y la escena final, aunque en términos de lógica argumental es un poco gratuita, es también terriblemente sugerente. Quizás influya que la dirección es de Willian Friedkin, que nos ha dado algunas estupendas pelis ("Contacto en Francia", "El exorcista"), pero que también se las ha arreglado para metérnosla doblada en más de una ocasión ("Jade: La piel del deseo", "Reglas de combate").

-- La parte de thriller policial es lo que sale peor parado acá. Debido a la naturaleza misma de la trama, el policía y el asesino irán por separado casi hasta el final de la peli, lo que por supuesto le quita su poco de tensión dramática al asunto. Y para colmo, cuando llegamos al final, (((SPOILER, LEÑE))), descubrimos para nuestro fastidio que la trama es cualquier cosa menos concluyente, y que si bien podemos atenernos a la solución que nos ofrece la peli, examinada la evidencia con rigor descubrimos que en realidad el caso policial no se resuelve (al menos en "Jade", por mencionar otra dirigida por mi amigo Friedkin, tenían el buen gusto de mostrarnos primero el "falso final" en que el poli cree haber resuelto el caso, y después el final de verdad). (((FIN DE LA ZONA DE SPOILERS))). Si la vas a ver porque quieres ver un thriller, entonces mejor ni pierdas tu tiempo (pero si la vas a ver como un documento de época, no tanto de la época misma como de la visión hollywoodense sobre un fenómeno social de la época, estarás mucho mejor).

IDEAL PARA: Ver una peli interesante sobre el submundo homosexual, pero que podía haber sido mejor de lo que fue.

VIDEOS.

-- Trailer de la edición en DVD de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 27 de septiembre de 2012

"Los asesinos" (1946).


-- "The Killers". Estados Unidos. Año 1946.
-- Dirección: Robert Siodmak.
-- Actuación: Burt Lancaster, Ava Gardner, Edmond O'Brien, Albert Dekker, Sam Levene, Vince Barnett, Virginia Christine, Charles D. Brown, Jack Lambert, Donald MacBride, Charles McGraw, William Conrad, Phil Brown, Queenie Smith, Jeff Corey.
-- Guión: Anthony Veiller, con aportes sin acreditar de Richard Brooks y John Huston, inspirados en una historia de Ernest Hemingway.
-- Banda Sonora: Miklós Rózsa.

-- "Los asesinos" en IMDb.
-- "Los asesinos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

A uno de esos sitios que se vende comida rápida, llega una parejita. No una de enamorados, ¡no, señoh!, sino una de los que visten gabardinas y andan con una .38 bajo el atuendo. Andan buscando a un sujeto llamado el Sueco. Después de hacer pasar una jornada de terror a los tipos del local, dan por fin con el puñetero Sueco, y vamos encajándole ocho balas para mejorarle lo presente. El crimen no calienta a nadie porque el tipo no era rico ni millonario, sino que trabajaba en una gasolinera... pero nunca falta el eficiente agente de seguros que, joer, es que no es negocio cobrar las primas si después hay que pagar los seguros, así es que vamos investigando, sólo por lo que pueda salir. De a poco, interrogando testigo tras testigo, va armando la triste historia de un boxeador (el Sueco) que no puede boxear más, que después se mete con la chica que no debe, que por meterse con la chica que no debe acaba muy mal parao (en la cárcel, para ser más concretos)... y esto es sólo el comienzo. Bueno, ya llevamos como la mitad de la peli, pero lo que viene en la segunda mitad lo pone todavía más con el agua al cuello. ¡Vamos, si ustedes ya lo sabían, si después de todo en el comienzo ya nos mostraron como al Sueco lo dejaron pa' carne 'e perro! ¿No?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La década de los '40s fue el reinado del Cine Noir. ¿Por qué? Simplemente porque Estados Unidos había perdido la confianza en sí mismo a pasos agigantados, y por las grietas y costuras del sistema empezaban a emanar las primeras supuraciones. Que el país estaba lleno, no había más cupos para inmigrantes que lo hicieran crecer, ni espacio para alojarlos, y la lucha por la supervivencia ya no se zanjaba con un "vamos más lejos al Oeste, a fertilizar suelo con cuerpos indios", sino empezando la lucha hobbesiana del lobo contra el lobo. El Cine Noir, con su aprovechamiento al máximo de las posibilidades expresivas del blanco y negro, con sus femmes fatales, con sus giros de tuerca y engaños en la trama, era un reflejo de esa América aún orgullosa de sí misma, peleando contra el Terror Nazi y el Terror Comunista, pero carcomida por adentro. A partir de ahí, la cosa sería cuesta abajo. Pelis como "Los asesinos" tenían sentido en 1946, cuando todavía se podía hacer algo. Hoy en día, hablar sobre corrupción no es hacer Cine Noir, sino hacer reir a la manera de Los Simpsons.

¿POR QUÉ VERLA?

-- A pesar del reclamo publicitario que la vendió como "una basada en Hemingway", parece ser que el gran aporte del relato hemingwayano son los primeros quince minutos de peli, hasta que ocurre el asesinato, y todo lo que viene después salió de la mente calenturienta de los guionistas. Si así fuere (no he leído el relato original para contrastarlo), no me extrañaría. Porque esos primeros quince minutos tienen un hálito trágico bastante diferente al resto, que es más bien convencional. No quiero decir necesariamente malo. Pero ésta es una peli noir demasiado by-the-book, y eso, como que la lastra un poco. Quizás las audiencias de 1946 puedan todavía haberse sorprendido con tales o cuales giros de trama, pero en la actualidad, con todos esos códigos bien aprendidos y parodiados, el asunto pierde gancho y se sabe de inmediato por donde salen los tiros. Súmesele una primera hora remolona, y un protagonista que cae demasiado rápido en las garras de la femme fatale únicamente porque el guión de toda peli noir exige que el prota se enamore de una femme fatale que lo lleve a la perdición, etcétera, y el asunto como que no pareciera despegar. En la segunda mitad de la peli es donde se concentra lo bueno, porque vemos el clásico atraco perfecto y las consecuencias, y todos los cabos se atan de una manera satisfactoria (si bien algo previsible, por culpa de un guión no demasiado hábil en escamotear los trucos argumentales usados). De manera que, si te gusta el Cine Noir, esta peli probablemente sea un must-see, pero si eres un espectador casual de esas pelis de mujer como gato que maula con el mísero ratón, se me ocurren unas cuantas que probablemente deberías ver antes de intentarlo con ésta.

-- Un detalle interesante de esta peli, es haberse robado íntegramente la estructura narrativa de "El ciudadano Kane". Porque la peli se estructura en un primer nivel que es el presente, que nos refiere el asesinato y la posterior investigación por el agente de seguros, y en un segundo nivel, a través de flashbacks que son los recuerdos de cada uno de los personajes encuestados por el agente de seguros, vamos reconstruyendo la historia. Esta inspirada manera de construir el guión (robada, repito, de "Ciudadano Kane", pero si George Lucas se lo robó todo de Akira Kurosawa y las seriales dominicales de Flash Gordon para "La guerra de las galaxias", quienes somos nosotros para condenar, ¿eh?) le aporta muchos enteros a una trama que, contada de manera más lineal o más convencional, en realidad no tendría tanto interés ni engancharía tanto (aunque admitámoslo, los flashbacks recién se ponen interesantes a la segunda mitad, cuando la trama parece querer por fin partir en serio).

-- Ava Gardner. Es indispensable que toda peli de Cine Noir tenga su propia femme fatale, y ella lo es en ésta. De una manera increíblemente lúbrica. Conscientes de la baza, los realizadores la muestran todo lo que pueden, en alguna lasciva escena recostada sobre una cama (bueno, vestida, si eran los '40s al fin y al cabo). Frente a ella, el pobre Burt Lancaster, la verdad sea dicha, hace un papel bastante deprimente. Bueno, al menos hace creíble eso de ser una pobre ave frente a un mujerón.

-- Miklós Rózsa. Probablemente no sea su mejor partitura, pero hace un estupendo trabajo musical de fondo. En las escenas finales, buena parte del empuje viene dado por la música, precisamente, que le pone un empaque muy superior a algunos soundtracks de la época que hoy en día no pueden sonar más ñoños. Este Rózsa, años después, musicalizaría "Ben Hur" y "Rey de Reyes", por más señas.

IDEAL PARA: Ver una de Cine Noir quizás demasiado de manual, pero aún así con puntos fuertes de interés.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 23 de septiembre de 2012

"Valiente" (2012).


-- "Brave". Estados Unidos. Año 2012.
-- Dirección: Mark Andrews, Brenda Chapman y Steve Purcell.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Kelly Macdonald, Billy Connolly, Emma Thompson, Julie Walters, Robbie Coltrane, Kevin McKidd, Craig Ferguson, Sally Kinghorn, Eilidh Fraser, Peigi Barker, Steven Cree, Steve Purcell, Callum O'Neill, Patrick Doyle, John Ratzenberger.
-- Guión: Mark Andrews, Steve Purcell, Brenda Chapman e Irene Mecchi, con material adicional de Michael Arndt, sobre una historia de Brenda Chapman.
-- Banda Sonora: Patrick Doyle.

-- "Valiente" en IMDb.
-- "Valiente" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Escocia. No la Escocia histórica, por supuesto, sino esa Escocia cargada de clichés medievales/renacentistas/modernos a que Hollywood nos tiene acostumbrados (¿kilts del siglo XVIII con chicas de vestido renacentista con un personaje que ha luchado contra los romanos? SERIOUSLY???). En fin, en Escocia vemos a la hija del rey. Que como corresponde a los escoceses, no vive en peazo castillo Disney sino en un fortín mugroso y al tres/cuatro, que los escoceses desde chiquititos les enseñan a ser Rico McPato. El caso es que crece para transformarse en una adolescente desdichada porque su madre quiere... ¡casarla! ¡¡¡MATRIMONIO ARREGLADO, QUÉ HORROR!!! La ocasión da pretexto para soltar el conflicto central, que es la madre tratando de que su hija crezca tan seria y adusta como ella, y a la vez su hija la adolescente respondona sábelotodo. Todo eso, aderezado por un rey que muuuuuu fiero en batalla será, pero que en casa es un calzonazos no sólo de su madre, sino que de su hija también, que en casa de guerrero escocés, cuchillo de palo. En fin, el caso es que aprovechándose de un resquicio legal (¡leyes! ¡esta peli lo tiene todo!), a la chica no se le ocurre nada mejor que participar dentro del concurso de arquería que los pretendientes deben pasar para desposarla A ELLA. Y gana. ¿Qué pasará, se desposará a ella misma? Bueno, eso hubiera sido algo que en manos de un David Lynch hubiera quedado la mar de bien, pero estamos dentro de las coordenadas Pixar-absorbida-por-Disney aquí, así es que... habremos de conformarnos con discusión, regañina familiar, etcétera. Resultado: la princesita decide que se está mejor afuera y se manda a cambiar. Topándose con una bruja. A la cual convence de pedirle un hechizo para cambiar su situación de opresión materna. Y claro, ya sabes lo que dicen, que debes tener cuidado con lo que deseas porque se te puede hacer realidad. A partir de ahora, todo será cuesta arriba, porque a ver la metida de gamba grande que se manda la princesita de los cojones. Drama familiar del güeno, auspiciado por Pixar. Absorbido por Disney.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después de "Up", las cosas parecen haberse salido un poco de tiesto para Pixar. Víctimas de su propio éxito, Pixar han caído dentro de las garras de los manejos y prácticas comerciales de Disney. El resultado es que por primera vez se atrevieron a sacar ya no una segunda sino una TERCERA PARTE, y como la jugada salió buena con "Toy Story 3", pues que se largaron a otra segunda parte, ávidos por construirse franquicias a explotar, en concreto la mugrosilla "Cars 2". Pero como no sólo de franquicias vive el cinéfilo, y los estudios encargados de vampirizarlos con... ¡pelis comerciales!, he aquí que vuelven los estudios Pixar a lanzarse a rodar una peli de ésas que eran con historia original. Los resultados han sido discretos. Más que nada, porque la gente se resiente de que no es "Monsters Inc.", "Buscando a Nemo", "Los Increíbles", "Ratatouille", "WALL-E" o "Up". Pero bueno, vayan aprovechando el momento, que vaya uno a saber para cuánto más habrá otra peli Pixar que no sea secuela nostálgica de un greatest hits. Porque para el 2013 se viene "Monsters University", que para variar un poco no será secuela sino... ¡¡¡PRECUELA!!! En fin, sic transit...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Frente a todos los destructivísimos comentarios acerca de que "Valiente" es mugrosa, de que no es Pixar, de que parece el Disney de toda la vida, de que no tiene magia (¿cómo que no, y la bruja qué pinta entonces?), me atreveré a romper una lanza por esta peli. No porque sea extraordinaria. De hecho no lo es, y en algunos respectos es bastante flojilla, incluso rutinaria. Pero esta peli no es exactamente una Disney. O por lo menos, lo es en la superficie, para contentar a los jerifaltes, mientras que por debajo hay un par de comentarios con mala leche acerca del cuento de hadas tradicional al estilo Disney. Partamos por el guión Disney de toda la vida: una princesita vive en su mundito de hadas (sea de origen noble o proletario, lo que cuenta aquí es que tiene un problema y sueña con una vida ideal, etcétera) hasta que tiene un problema, en medio del cual conoce a un jovencito que resultará ser un príncipe con el cual, después de múltiples peripecias que incluyen echar a un villano pisos abajo (seriously, es increíble la cantidad de villanos Disney que se matan por despeñamiento), acabará por doblar la cerviz, sentar cabeza, y salirse con la suya por la vía de aceptar el orden establecido, etcétera, teniendo como glorioso premio el matrimonio etcétera. Apología de las trepillas, vale, pero es lo que es, y además los de Disney se la han hecho bien durante churretecientas décadas, y las canas hay que respetarlas. Pero, ¿qué tenemos aquí? En primer lugar, el detalle más significativo, no hay subtrama romántica. No hay príncipe. Ni siquiera al final. La pseudoprincesa Disney aquí tiene que barajárselas sola para salir del desaguisado en que se ha metido. Y no lo ha hecho por nobleza de espíritu o por equivocación o por complot del villano como la princesa Disney al uso, sino por orgullosa y cabezota. De hecho, en esta peli apenas aparece un villano, que no le tiene ninguna tirria a la princesa (bueno, ninguna más de la que le tiene a todo el mundo, y aunque es el mismo villano quien se ha metido en su brete, cuesta no simpatizar con el pobre sonao quien en el fondo es un sonao a quien el tiro le salió mal), y que más que ser una oposición consciente a los propósitos de "los buenos", funciona más como un espejo oscuro de la propia prota, y poco más que eso. Por su parte, la actitud de la princesa no es cool ni nada: en realidad, por su falta rayana a sus deberes como princesa, está en un minuto al borde de precipitar una destructiva guerra civil entre los clanes escoceses, que según se colige de algunos diálogos, han conseguido una inestable alianza a un enorme precio político y militar. Porque esto es Escocia, no algún innominado reino de fantasía germánica en donde el sistema político absolutista ni se cuestiona ni corre riesgos (de hecho, ni siquiera hay absolutismo en esta peli). Pero a su vez, si bien al final tiene que crecer-madurar-etcétera, esto no significa que aceptará el orden establecido tel quel. Por el contrario, queda en evidencia que el orden establecido puede a veces ser lesivo e inhumano, y si bien no será afectado en lo fundamental, sí que a veces éste debe encajarse un poco con las personas que deben vivirlo, y a veces padecerlo. Incluso algunas escenas parecieran parodiar algunos clichés propios del género: el concurso de arquería y el correspondiente triunfo de la prota, lejos de ser un momento cumbre de la chulería del héroe como en las pelis de Robin Hood (heroína en este caso), es justamente el inicio de los grandes males en la peli, la bruja no es buena ni mala sino más o menos indiferente al destino de la prota, la machorrería de la prota no es cool sino que es un tema mayor de la peli (no tanto como para que se transforme en un problema de identidad sexual solapado, claro, pero aún así), los animales que aparecen no son bellos pajaritos Disney sino osos dispuestos a partir en dos a un ser humano... A ratos, parece más una parodia maliciosa de las pelis Disney, que una "peli animada con princesas" al uso. Por desgracia, y las malas noticias empiezan aquí, estas buenas ideas no consiguen pasar sin daños a un guión redondo o perfecto, y la peli en sí misma combina momentos de aventura trepidante y emocionante, con otros ratos muermísimos en su muermez. La animación por su parte es todo lo bello que nos suele ofrecer por lo general Pixar, y de verdad Escocia nunca se vio tan Escocia como aquí (aunque claro, este sea un caso de que preferimos la fantasía a la realidad, pero bueno...). La banda sonora, bien sin estridencias. En definitiva, tenemos una peli un tanto rutinaria, que luce mal únicamente en comparación al resto del canon Pixar, frente al cual queda bastante en deuda. No es de las que deberías ir corriendo a verla/arrendarla/descargarla, táchese lo que no corresponda. Pero después de la anodina, por decir una palabra suave, "Cars 2", "Valiente" es una muestra de que Pixar no ha muerto, sólo andaba de parranda. Aunque quienes la hayan hecho, no hayan podido sobreponerse del todo a la resaca de dicha parranda. ¿Deberías verla? Probablemente depende de la tolerancia y el estado de ánimo. En un día bueno y con ánimo de diversión, es bastante recomendable. Pero si eres un fundamentalista zelota de Pixar, quizás deberías elegir alguna otra opción para verla/arrendarla/descargarla, táchese lo que no corresponda. Aunque claro, los fundamentalistas zelotas de cualquier tipo no suelen ser lectores de un blog inteligente y bien razonado como Cine 9009, de manera que quizás esta última advertencia sea inoficiosa.

IDEAL PARA: Ver una decente peli de Pixar con algunas buenas ideas y planteamientos más allá de su realización algo desmayada.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].

jueves, 20 de septiembre de 2012

"Cars 2" (2011).


-- "Cars 2". Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: John Lasseter y Brad Lewis.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Larry the Cable Guy, Owen Wilson, Michael Caine, Emily Mortimer, Eddie Izzard, John Turturro, Brent Musburger, Joe Mantegna, Thomas Kretschmann, Peter Jacobson, Bonnie Hunt, Darrell Waltrip, Franco Nero, David Hobbs, Patrick Walker.
-- Guión: Ben Queen, basado en una historia de John Lasseter, Brad Lewis y Dan Fogelman.
-- Banda Sonora: Michael Giacchino.

-- "Cars 2" en IMDb.
-- "Cars 2" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

De noche, en mitad del océano. Un autito medio Aston Martin muy macarra (Michael Caine en la voz, por más señas) es llevado ahí por un botecito, diciendo que "tengo un encuentro aquí". El botecito le responde lo obvio, que ahí no hay nada, buena suerte con sarcasmo, etcétera. Pero nuestro autito tiene un plan, que lo lleva hasta una plataforma petrolera (luego de que el botecito se ha ido, claro), en donde descubre el plan maligno de un autito... ¿ruso, árabe, mexicano...? No, señores, alemán, porque si estamos en una peli de clichés de espías, por qué detenernos aquí, ¿verdad? El caso es que tenemos una secuencia de precréditos que podría estar bien para una de James Bond, de no ser porque... bueno, son autitos, así es que parece más bien como el niñato ése de Toy Story jugando con sus juguetes. Sólo que sin el brillo surrealista de la tercera entrega. Salto a... Radiador Springs, en donde transcurría la trama de la primera peli de la actual duología. Todo está lindo-tranquilo hasta que un bocazas por el noticiario dice que él es el más mejol auto del mundo, y Rayo McQueen kaka-auto kaka-auto. Por lo que la gente de Radiador Springs une fuerzas, y Rayo McQueen... ¡vuelve a las carreras! ¡Guau, vamos a volver a ver a nuestro héroe en acción, ahora en un circuito de carreras mundiales que...! Er... No. Ahora el héroe es la grúa cacharrienta y medio estúpida que era el lastre de la primera. Bueno, en fin... El caso es que están en una carrera para probar la superioridad del combustible orgánico por encima del petróleo y el diesel de toda la vida (adivinaron: uno de los circuitos NO ES Dubai). En medio de todo esto, por razones que no trataré de desenredar para ustedes porque después de todo no me pagan a tanto por palabra, el espía que apareció al comienzo termina metido y confunde a la grúa cacharrienta (que entretanto ha hecho pasar peazo vergüenzas a Rayo McQueen) con un auténtico espía hecho y derecho, y lo recluta para luchar contra el diabólico autito profesor-alemán. Que por aquello de que las dos tramas tienen que confluir para que la peli parezca que es una sola, pues su plan maligno es sabotear la carrera. Déjenme ver si les aclaro: el secundario irritante de la entrega anterior, ahora más irritante que nunca, es el prota de una parodia al más que sobajeado James Bond pero con autitos, y el prota de la anterior y su alucinante universo de carreras alrededor del mundo es ahora el patiño sin interés. Claramente, en esta entrega los tipos de Pixar no tenían demasiado claro qué rayos mcqueen estaban haciendo.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Cuando por allá por 2002 o 2003 se anunció que la Pixar iba a montarse una de autitos, muchos miramos con escepticismo el anuncio. Pensábamos en hora y media de la alucinante secuencia inicial de "Toy Story 3", que es alucinante porque es cortita y creativa (bueno, "Toy Story 3" todavía ni pensaba en ser parida, pero pensábamos en algo equivalente). Pero, ¿una peli entera de eso? Y vieran ustedes que "Cars" no salió tan mala. De hecho, luce no muy bien al lado de otras alturas de Pixar (faltando todavía uno y dos años para esos pináculos de genio que fueron "WALL-E" y "Up"), pero se defiende de todas maneras. ¿Y que dijo Disney? ¡¡¡PUES MÁS AUTITOS, LEÑE!!! Pixar ya había incursionado en el tenebroso reino de las secuelas ("Toy Story 2"), pero ahora decidieron tirarse por todo lo alto y rodar dos consecutivas: "Toy Story 3" (buena), y la que nos ocupa (malilla). Y ahora viene la precuela de "Monsters Inc.", caray... Uno podría pensar que pelis como "Los Increíbles" e incluso "Ratatouille" se prestaban mucho más, pero ¿"Cars"? ¿Una peli con título de Gary Numan? ¿Una peli en donde toda la evolución vital del personaje prota estaba agotada y retegotada? Parecía una locura en términos creativos, pero bueno, Pixar ya es marca consolidada, y además con "Cars" se pueden vender... ¡juguetes! Porque ahora al crío no se le compra el jodido Matchbox o Majorette de toda la vida, sino que hay que comprarle el retejodío autito de Rayo McQueen, porque de alguna manera hay que compensar 12 horas diarias en la oficina para pagar las deudas contraídas para comprarle al jodío cabro chico el sobrepreciado autito de "Cars". Así es como se esclavizan ustedes, humanitos. Y como los niños tienen la jodía costumbre de llevar la contra a los adultos, pues, ¿cuál fue su personaje favorito? Pues el más irritante y zopenco de todos, claro está, que por algo son niños, si no tienen pajolera idea de nada los primates ésos. (Si piensan que soy muy duro con los infantes del género humano, les deseo que les crezca una frondosa cola de gato como la mía para que esos esquizofrénicos bajitos vayan y se las anden tirando todo el día con gorgoritos de placer). De manera que tenemos al contubernio Disney-Pixar rodando "Cars 2" porque ahora que Pixar tiene nombre, podemos sacrificar impunemente el arte para... ¡vender mercadishing! Que nadie diga que "Cars 2" no se forró: 200 millones de presupuesto, más de 550 de ganancias. La cuestión es cuántos cabros chicos salieron felices del cine, vs. cuantos padres quedaron pensando en qué demonios habían visto. Bueno, tuvieron suerte. Al menos no salieron en coma terminal como esos progenitores que tuvieron que bancarse "Pokemon: La película".

¿POR QUÉ VERLA?

-- ET TU, BRUTE...??? Tenía que ser, más tarde o más temprano. Vivimos en este universo, y no en el universo de los sueños. Pixar, uno de los poquísimos baluartes de cine de alturas en el Hollywood early 2000s, acabó por fallarnos. A nosotros, que hemos visto (casi) religiosamente (casi) todas sus pelis. A nosotros, que hemos escrito posteos laudatorios en donde los hemos puesto por las nubes. A nosotros, que reímos con "Buscando a Nemo" o "Ratatouille", y lloramos con "WALL-E" o "Up". ¡¡¡PIXAR, NOS HAS FALLADO, Y MÁS VALE QUE SEA LA ÚLTIMA VEZ!!! El problema no es que sea mala (no lo es, aunque esto es cuestión de opiniones). El problema no es que sea sensiblemente inferior al resto de la producción Pixar hasta la fecha (esto sí lo es). El problema es que claramente no tienen idea de qué quieren contar, y peor aún, les importa un cuezco la narrativa. Lo importante es meter cuanto más autito mejor, por aquello del mercadishing. Están a pasitos de George Lucas y su maniobra pesetera de vender como diez muñequitas Leia con atuendos distintos. Y la narrativa, como que se resiente un poco de eso. El problema es que tienen dos tramas paralelas, que no terminan de cuajar por ninguna parte. Una es la carrera mundial, que podría haber dado grandes momentos de acción y suspenso comparables a "Los increíbles" o "WALL-E", incluso a "Ratatouille" que tenía sus menos y sus más, pero la secuencia de persecusión en el río Sena es maravilla pura. Pero no: resulta que todo el suspenso aquí es que autito la va a palmar por los planes malvados malvadosos de los villanos (y como tenemos sólo un corredor al que nos presentan con verdadera personalidad, si los otros autitos terminan cayendo al mecánico, como que nos importa más bien poco). Por el otro lado tenemos una historia de espionaje que se roba cuanto cliché puede de 007, cuando no plagia rampantemente secuencias completas (el final de la secuencia de precréditos es un plagio descarado de "La espía que me amó", sin ir más lejos, y que la secuencia esté ambientada en una plataforma petrolera es algo que vimos en "Los diamantes son eternos"). Y las sátiras a 007 ya eran viejas cuando se rodaba la serie televisiva del agente 86, y ya no digamos aquí (por otra parte, los pergenios que nunca han tenido ocasión de ver the real thing, puede que hayan alucinado con esto. Quien sabe). Sumémosle un final desmayado que tiene ingenio en la manera de desenmascarar al villano, pero que no tiene ni de lejos el componente emotivo del final de la primera "Cars", añadámosle un Michael Giacchino usualmente muy solvente componiendo un soundtrack para el olvido, y rematemos con cuanto cliché hay sobre los baños japoneses, los comilones italianos o los estiradetes inglechutes de toda la vida, y ya la tenemos liada. ¿Entretiene? A ratos. ¿Saca risas? A ratos. ¿Emociona? A ratos. Pero creo que todo eso debería ser la peli entera, no sólo por puntuales y acotadas secuencias específicas. Digo yo.

-- Mencionemos a Michael Caine, para quienes la vean en VOS. ¿Quién otro podría interpretar al estiradete 007-going-auto? Aunque por otra parte, es sabido que Michael Caine es siempre un riesgo: tan pronto puede aparecer en pelis buenísimas como en mugres como (no nos cansaremos de recordarlo nunca, nunca, pero es que nunca jamás, así de malvados somos aquí) "Tiburón IV". Decidan ustedes en qué parte del espectro está "Cars 2".

-- Quizás el único rasgo interesante de la peli, aunque probablemente no redimible debido a que hablamos de una peli infantil aquí, es la increíble temeridad de destilar crueldad a mansalva. Nada más partir la peli vemos un cubo de chatarra que, se nos informa, era un autito espía ejecutado por los villanos. Tal cual. Ni "Transformers: La película", oiga usté. Sin terminar esa secuencia, vemos un autito matón de los villanos que cae plataforma petrolera abajo, se estrella contra la superficie del agua, y nada de hundirse y manejar por el fondo, oh-no: las partes del autito quedan todas esparcías sobre el agua. Más adelante, el villano ejecuta a sangre fría a otro espía, básicamente friendo su combustible con un rayo calorífico o algo así. Vale que se ve el puro reflejo en un espejo y no la cosa de verdá, pero aún así. Pensemos lo que sería esto si fueran humanos y no autitos: un pobre hueón con los huesos molidos en un compactador de basura, un tipo con las vísceras afuera por estrellarse desde gran altura, un desgraciao al que le hicieron hervir todos los fluidos corporales metiéndolo dentro de una cámara calorífica... suena como "Hostal", ¿verdad? Y esto en una peli CON AUTITOS Y PARA NIÑOS. Espero por el bien de los críos más pequeños que sean demasiado inocentes para darse cuenta de lo que de verdad están viendo. Los mayorcitos, quizás acaben con pesadillas por la noche. O no: después de su buena dosis de DragonBall Z, quizás hasta salten del asiento y aplaudan cuando un pobre autito es descuartizado como chatarra, gritando "¡¡¡UUUUUUHHHHHH, QUÉ BAKAAAAAÁNNNNNN!!!", y jugando a los autitos descuartizados como chatarra después. Total, si con "Superman" se ponían a saltar ventana abajo...

IDEAL PARA: Seguidores incondicionales de Pixar. Pero muy, pero que muy, incondicionales.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [doblado al español].

domingo, 16 de septiembre de 2012

"No" (2012).


-- "No". Chile / Francia / Estados Unidos. Año 2012.
-- Dirección: Pablo Larraín.
-- Actuación: Gael García Bernal, Alfredo Castro, Antonia Zegers, Diego Muñoz, Néstor Cantillana, Luis Gnecco, Jaime Vadell, Marcial Tagle, Manuela Oyarzún, Alejandro Goic.
-- Guión: Pedro Peirano.
-- Banda Sonora: No tiene.

-- "No" en IMDb.
-- "No" en la Wikipedia en español.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Antes que nada quería mencionarles... lo que van a ver a continuación está enmarcado dentro del actual contexto social. Pensamos que Chile está maduro para esto. Le damos al PLAY y tenemos... ¿la alegría ya viene? ¡Sí, tenemos la alegría ya viene: LA PUBLICIDAD DE LA BEBIDA FREE! (mis mayores me han dicho que se trató de crear una alternativa a la Coca Cola llamada Free por aquellos años). Los exec, no muy convencidos, porque el spot publicitario es demasiado radical. O sea, ¿qué es eso de promocionar el espíritu libre entre los jóvenes? ¿Qué es eso de que una bebida los incite a la rebelión? ¡¡¡QUE ESTAMOS EN DICTADURA, MIERDA!!! (me refiero a 1988, no a la actualidad, sólo por si algún despistado pudiera confundirse...). Además, el comercial tiene un mimo, y por supuesto, nadie quiere a un mimo promocionando su producto, ni aunque sea el condenado Marcelmarsó. En fin, el caso es que a nuestro publicista lo llaman de manera media tránsfuga a que vea una campaña distinta. La del NO. Porque la dictadura militar de Augusto Pinoch... ¿sí, aló? Un momento, tengo una oferta de trabajo. En fin, lo que decía: el gobierno de mi general Pinochet, se quiere legitimar de cara a la opinión pública extranjera, y va a convocar a... ¡un plebiscito! Y para eso le van a dar a la opción NO una franjita de mierda de quince minutos como a las dosmiltrescientas para que ningún chileno de pro la vea, que sólo los marxistas subversivos andan despiertos a esa hora. A nuestro tipo le presentan la campaña del NO, y se queda abismado: es una cosa llorona, lacrimógena, charanguera y trutruquienta en blanconegro recordando que debes votar NO porque... ¡hay muchos muertos que deben ser vengados! Nuestro joven la pesca que nadie va a estar interesado en eso porque, bueno, ya es tétrico vivir con miedo a los malvados marxistas comeniños que complotan contra el gobierno de mi gener... er, discúlpenme un momentito, llamada telefónica... ¿no hay trabajo? Bien, váyanse a freir monos, humanos de mierda. En fin, vuelvo con ustedes. Decía que ya es tétrico vivir con miedo a los héroes que resisten contra la brutal dictadura militar, para que además te lo recuerden en una franja política que parece una pesadilla kafkianoleninista. Nuestro joven las para y decide que venderá un nuevo concepto: si había asociado la bebida Free con la rebelión, ahora asociaría el NO con... ¡la alegría! Y ya tienen a un montón de tipos saltimbanqueando con eso de "Chiiileee... lalegríayavieeeneee...". ¿Conseguirá un grupo de esforzados publicistas hacer entrar en vereda a esos izquierdosos de quenas y charangos y trutrucas para crear una campaña que de verdad venda la opción NO? ¿Conseguirán de paso derribar a la truculenta dictadura militar de Augusto Pinochet...? ¿Se abrirán las anchas alamedas y construirán una sociedad más solidaria, más humanitaria (o gatunitaria), más genuina y libre...? Bueno, a esa última ya saben la respuesta. Que si fuera afirmativa, no estarían las calles de Chile incendiándose en 2012, caramba.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Les reventaré el final. La historia del plebiscito ya la referí en Siglos Curiosos (leer el posteo "El más importante plebiscito en la historia de Chile"). El resumen es el siguiente: después del colapso de 1973, la economía más o menos iba recuperándose y los chilenos estaban más reconciliados con la dictadura militar, porque, joer, muertos habrán, pero ahora tenemos dinero en los bolsillos, además esos sucios marxistas se lo tenían merecido por... bueno... por marxistas, eso es... hasta que vino el colapso económico de 1981, la gente volvió a salir a las calles, y el gobierno de Pinochet llevó a cabo un gran acuerdo nacional con algunos líderes de la oposición para... no lo van a creer... ¡cumplir con el cronograma que el mismo gobierno se había fijado en la Constitución de 1980! Ya saben, cositas como convocar a un plebiscito en 1988 para ver si se le renovaba a Pinochet el mandato por ocho años más. La izquierda, no muy convencida, porque nadie creía que Pinochet convocara a un plebiscito para perder (de hecho, ha trascendido después que cuando ganó el NO, estuvo al borde del autogolpe). Pero después de que la vía armada cayó en el desprestigio con el fracasado atentado contra Pinochet en el Cajón del Maipo en 1986, y en las subsiguientes represalias contra los miristas que fue la Operación Albania, los politicastros de la vía moderada tuvieron su oportunidad, y decidieron emplearse a fondo en la campaña del NO. Consiguiendo lo que parecía imposible: Pinochet perdió. Los momios, haciendo de flaqueza virtud, alabando al general por haber entregado el poder graciosamente (eso y un poco de presión internacional y del empresariado ayudó, claro). Los izquierdosos, transformando esa batallita en la gesta épica que le contaron como cuento de niños a todo Chile durante los veinte años de la Concertación ("...pero es que oigan, lo de Pinoché fue pior..."). Y al final del camino, con la Concertación derribada porque muchos chilenos de medio pelo se sintieron identificados con el marketing de Piñera y votaron por él en 2010, vino un cineasta llamado Pablo Larraín a contar una peli más o menos definitiva sobre la historia del NO. Por supuesto que no le vamos a pedir al hijo de Hernán Larraín (destacado prohombre de la UDI, la Unión Demócrata Independiente, partido político que tiene dos de tres palabras sin correspondencia con la realidad) que haga una apología de los rojos detrás del NO. Pero después de "Tony Manero" y "Post Mortem", Larraín muestra que una vez más se siente como pez en el agua deconstruyendo y reconstruyendo los años del pinochetismo. Ahora le falta un biopic de la Lucía, y estamos oleados y sacramentados. Total, si anda "La dama de hierro" circulando allá afuera...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Pensemos en qué hubiera pasado si esta peli hubiera sido una de esas inspiracionales de Hollywood, estilo "Invictus" o "La lista de Schindler". Hubiéramos visto alguna que otra escena para mostrarnos lo malo malísimos que son los pinochetistas, para luego pasar a ese núcleo de desesperados-pero-nobles adversarios que, en nombre de principios políticos democráticos y humanitarios eternos en el tiempo y en el espacio, hubieran librado una batalla inspiracional para arrastrar consigo a todo un país, y obtener una victoria moral sin precedentes que también es un triunfo del espíritu humano. Incluso hasta estoy viendo las palabras del trailer: "un país bajo estado de sitio... una nación con miedo... un grupo de hombres dispuestos a todo... por la esperanza". Bien, esa peli NO es "No". "No" es una peli absolutamente carente de épica. ¿Es falta de interés, en aburrida? En absoluto, ése es el punto. "No" es una crónica desapasionada de cómo la historia en general, y esa historia en particular que fue la batalla por la franja televisiva del NO, no se mueve por los afanes de grandes prohombres de ojos llorosos haciendo lo humanamente imposible por el bien y la justicia, sino que es manejada por intereses, pequeñeces y mezquindades varias. "No" no es una historia del bien contra el mal, no es una historia de la nobleza contra la miseria humana, sino una historia de dos bandos enfrentados, ambos carentes por completo de superioridad moral. El prota es un publicista que si bien tiene un pasado conflictivo con la dictadura (es hijo de un exiliado y él mismo estuvo algunos añitos en el extranjero), está metido en el chollo no por tratarse de la madre de todas las batallas o por un ajuste de cuentas con los fachos (aunque algo de eso hay, pero muy poco), sino porque es un desafío personal y profesional. El tipo, para que nos entendamos, va de campaña en campaña, de Free al NO y del NO a "Bellas y audaces" (una mugrosilla-pero-popular teleserie de los '80s en Chile, para mis lectores extranjeros), asumiendo cada una de ellas como un producto publicitario más. Incluso hasta el discurso de apertura es siempre el mismo. La campaña se dirige a un Chile que en realidad no está rabioso ni revolviéndose contra la dictadura, sino que la acepta con una resignación casi pastoral, porque como lo ejemplifica la escena con una doméstica a la que le preguntan por qué va a votar que SI, es cierto que hay muertos y detenidos desaparecidos, pero ella está bien, tiene su trabajito, y su hijo va a la universidad, así es que todo el resto puede irse al demonio. Los rojos que quieren convertir el NO en una campaña del terror por su parte son un grupo de retrógrados que están convencidos de ser la divina justicia, y aceptan una campaña fresca y novedosa que no esté basada en convertir a Pinochet en un personaje de terror por pragmatismo y a regañadientes (magistral la escena en que uno de los susodichos se levanta de su asiento e increpa la liviandad de la campaña como una falta de respeto a los combatientes que han caído luchando contra la dictadura... lo que es una verdad a medias, pero también es de una ceguera manifiesta y una incapacidad de conectar con lo que los cientistas políticos llaman ampulosamente "el Chile real", y eso por no hablar de la medio-señora del prota que mira la campaña con desdén porque "sólo van a ayudar a legitimar al viejo, hay que ir a la lucha armada compañero"). El otro lado no es retratado de mejor manera: ven la campaña como un trámite molesto pero necesario, no le ponen ningún esfuerzo al tema porque es carrera ganada (según ellos, y ya ven), y demuestran a cada paso el desprecio absoluto que sienten por la generalidad de Chile, creyéndose unos iluminados con derecho a hacer lo que se les antoja, alcanzando su desprecio patronal no sólo a los marxistas, sino incluso a sus propios empleados (de antología es la escena en que después de acabada la campaña del SI los jerifaltes se reúnen para celebrar, pero a ninguno parece ocurrírsele invitar nada menos que al jefe de la campaña publicitaria que se ha descrestado por la causa, porque bueno... es un empleado y punto, no es "uno de nosotros"). Dentro de este contexto, la victoria final del NO tiene un regusto amargo: no han ganado los buenos, sino la opción menos peor. Cambiará el sistema político, habrá democracia, pero después de la saludable explosión de alegría después de 17 años de andarse gachito y quietecito, la vida del común de la gente seguirá más o menos igual. Nuestro heroico publicista saldrá de la campaña del NO únicamente para ir a otra campaña distinta, sin que haber sido el principal inspirador de la misma le sirva para nada más que una marquita en el currículum. La crítica de esta peli es bastante evidente: vivimos en un Chile 2012 en donde las cosas siguen siendo igual que en la dictadura, con un grupo de apatronados haciendo lo que se les antoja y un grueso de la población a quien eso le importa poco o nada porque, bueno, al menos hay plata en el bolsillo para comprar el pan diario. La victoria del NO de ninguna manera representa el paso hacia un Chile diferente, y toda la campaña publicitaria del NO acerca de que "la alegría ya viene" resultó tan falaz como cuando te venden cigarrillos con la promesa subliminal de que eso te hará más sexy y tendrás minas con silicona y bikini a bordo de un yate. Eso, esta peli lo retrata la mar de bien.

-- La peli basa su reciedumbre en un guión acerado y cargado de detalles. Esos socialistas de champaña hablando por "el pueblo" mientras hacen un asado en una cabaña a orillas del mar y con una sirvienta... Esa intervención de un coronel de la República para sacar a una subversiva de la cárcel porque, bueno, hubo una llamada telefónica de por medio y el coronel andaba de buen humor ese día... Ese contraste entre el final de la campaña del NO con un montón de gente reunida en plan amistoso, versus el final de la campaña del SI con su jefe de campaña con las luces apagadas y sin más compañía que un conserje silbando anodinamente la canción del NO... Esa secuencia de miedo en que los ágiles de la CNI siembran el pánico... Esos cameos (Patricio Bañados. ¡Patricio Aylwin!). El guión por supuesto que incurre en las idealizaciones, dramatizaciones y simplificaciones propias de toda recreación histórica en el cine que se precie de tal. Así, buena parte del contexto histórico de esta peli es arrojado por la borda. No una mala cosa necesariamente: un extranjero puede perfectamente ver esta peli sin estarse perdiendo de nada por desconocer mayores detalles de la historia del pinochetismo (y si no, las brevísimas guías de este comentario y del mencionado posteo de Siglos Curiosos deberían ayudarle, claro, ehm). Este guión es una rara perla dentro del cine chileno, uno en donde cada escena cuenta, cada diálogo es significativo, y en donde absolutamente nada sobra. Ojalá más guionistas chilenos fueran así de buenos.

-- La reconstrucción histórica es espectacular. Viendo esta peli diera la idea de que en verdad estamos inmersos en 1988. Desde la fotografía media amarillenta hasta las locaciones, el vestuario y los objetos físicos, todo remite a esa época. Si hay gazapos (y en esta clase de pelis siempre los hay), no me di cuenta. Lo que a veces saca un poco de ambiente es el montaje, a base de la socorrida cámara en mano y cortando los diálogos en mitad de líneas o de réplica porque, vamos, Pablo Larraín es un artista, claro, no le vamos a pedir que monte de esa manera clásica que remite al Hollywood de la edad dorada porque eso es demasiado comercial, ¿no? (Pero descuiden: el director que otrora nos hizo padecer "Fuga" es ahora un hombre nuevo, y aprendió a dirigir por el camino). Pero son minucias. Lo importante es que es un 1988 que se siente 1988. Y punto.

-- El trabajo de los actores es magistral. Gael García Bernal está más que bien como el prota, un tipo más o menos anodino, con algunas tímidas inclinaciones culturetas, y una vida familiar medio a pedazos. Alfredo Castro, el simbionte de Pablo Larraín (vamos, ha actuado en cuatro de cuatro, si ya parecen siameses), está notable como el jefe del prota, arribista y estirado, que a su vez se aboca a la campaña del SI: aunque es un "villano", es probablemente el tipo de convicciones más sinceras en la peli, además de que cuando su subordinado está en la hora de la necesidad, acude solícito a ayudarle. Antonia Zegers saca bien su rol de comunacha histérica. Y el otro que se roba cada una de sus apariciones es Jaime Vadell regresando de entre los muertos para interpretar a Sergio Fernández, el temible ministro del Interior de Augusto Pinochet, con un talante afablemente maligno que hasta infunde su poco de miedo y todo (tiene algo de gracia que este Jaime Vadell haya sido un abogado progreta metido a soldado en "Caliche sangriento"... vueltas del cine).

IDEAL PARA: En lo particular, ver una interesante crónica y crítica de la transición chilena a la democracia, y en lo general, otra demostración de que la Historia cuando está transcurriendo tiene mucho de mezquindad y después cuando se rememora tiene mucho de mistificación.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].

jueves, 13 de septiembre de 2012

"Stefan v/s Kramer" (2012).


-- "Stefan v/s Kramer". Chile. Año 2012.
-- Dirección: Sebastián Freund, Stefan Kramer y Leonardo Prieto.
-- Actuación: Stefan Kramer, Paloma Soto, Teresita Commentz, Andres Commentz, Carolina Paulsen, Javiera Acevedo, Benjamin Westfall, Daniel Sagués, Constanza B. Majluf.
-- Guión: Sebastián Freund, Stefan Kramer y Leonardo Prieto.
-- Banda Sonora: Javier Bassino y Alejandro Brownell.

-- "Stefan v/s Kramer" en IMDb.
-- "Stefan v/s Kramer" en la Wikipedia en español.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Stefan Kramer era un patipelao como tú y como yo. Pero con un talento especial. Uno que lo llevó a imitar a como cincuenta millones de los dieciséis millones y algo chilenos que existen. Eso lo llevó a la cumbre. Aunque con problemas. Porque tiene a su lado tremendo peazo señora óigale, y el desgraciao... ¡la desatiende! ¡no la pesca! ¡no la cuida! Y la señora, dale que dale muy sumisa ella. Lo que nos podría llevar a sospechar que no es chilena, porque hay que ver lo mandonas y vocales y empoderás que son las chilenas, aunque después recordamos que él es un famoso, y por lo tanto a ella le toca callar y agachá'lmoño no más, pueh. De manera que la crisis matrimonial empieza a crecer y crecer... Lo que nuestro buen Stefan Kramer ignora, es que todo es una conspiración en las sombras. Liderada nada menos que por el Presidente de Chile. Porque mucha gente se la tiene jurada a Kramer por sus imitaciones. La gota que rebalsa el vaso se produce cuando a la señora se le ocurre lo que a toda señora chilena frustrada se le ocurre: hacerle caso a un gurú. El gurú, por supuesto que quiere comerse a la apsara en cuestión, de manera que le da algunos sabihondos consejos de tipo encuéntrate a ti misma, empodérate, respétate a ti misma atropellando a todo el mundo, y ahí tenemos a la chica sublevándose contra su justo, recto, señorial, pero algo distante marido. Por su parte un vecino que da la casualidá es conductor de televisión, enrola a la pareja en crisis para un concurso de talentos. Todo irá entonces camino hacia el esperable despeñadero, en que la señora acabará por faltarle los respetos al hombre que ha jurado amar y defender hasta que la muerte los separe amén, y él se arrojará en una crisis de identidad que lo hará crecer, madurar, cuestionarse como ser humano, etcétera. Y seamos honestos: harto tienes que cuestionarte como ser humano si como veinte personajes de la peli en realidad son el mismo actor protagónico desdoblado. Para que después vengan a sentar cátedra sobre doble personalidad los chiflólogos.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Aunque los libros de Historia del Cine en Chile inciden fundamentalmente en el "cine social", o sea, en las latas acerca de gente pobre-mugrosa con existencias tristes y sórdidas para que nos sintamos culpables de estar un poco mejor que ellos, o bien en las latas acerca de gente linda-bonita con existencias tristes y vacías para que nos sintamos afortunados de estar un poco mejor (peor) que ellos, de tarde en tarde se ruedan divertimentos muy divertidos. Bueno, y "Rojo: La película" también. Uno de los casos es el de Stefan Kramer, un humorista que ha encontrado su veta natural en la imitación despiadada de cuanto famoso, famosete o famosillo principalmente chileno se le pone a tiro. Porque Chile nunca ha vuelto a ser el mismo después de que Stefan Kramer nos mostrara con toques maestros por qué Sebastián Piñera es un tipo tan pobre que lo único que tiene es dinero. Y como Stefan Kramer no tiene apellido chileno sino alemán (seguro que la cigüeña de turno nunca aprobó Introducción a la Geografía), pues resulta que no se echó en los laureles ni dio por garantizado el éxito para siempre, sino que... ¡se puso a trabajar AÚN MÁS! ¡Y trabajó ÉL en vez de contratar a algún pobre suche por el mínimo y quedarse con el crédito! ¡Leñe, que le está pasando a mi Chile! El caso es que el susodicho se puso a trabajar en una peli, en esta peli precisamente, en la que, qué iba a hacer... imitaciones, claro. Ponerlas a todas y meterlas/inyectarlas a presión aunque no vengan a cuento, para lucir su talento. ¿El resultado...? Siga leyendo en la siguiente sección, gracias...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Hay pelis sobre las cuales el debate acerca de su calidad escapa desde lo puramente cinematográfico (ya se sabe: el guión, la fotografía...), simplemente porque se niega a pelear en esa liga, y renunciando a los cánticos de sirena de la eternidad esculpida en bronce por los meapilas del culturetismo, apuestan más por la llegada social, por transformarse en un fenómeno colectivo para el aquí y el ahora. "Stefan v/s Kramer" no es una buena peli, en el sentido que entienden "buena peli" los siempre cenizos fulanos de la academia, o Jay Sherman. "Stefan v/s Kramer" encuentra su mayor fortaleza en su inmisericorde crítica social. Créase o no, esta peli livianita e incluso tontorrona triunfa de cajón allí donde fracasa tanto cineasta frustrante y frustrado batallando con sus peliculillas sobre vidas mínimas y miserables: en poner de manifiesto lo mal que estamos los chilenos. Veamos el argumento. El prota es un tipo clase media que ha surgido y se ha hecho famoso a punta de puro ñeque y puro talento. Y esto, aplicándose a una actividad tan noble y democrática como lo es la sátira en contra de las instituciones. Pero los poderosos, ¡ay!, los poderosos en Chile no aman la democracia, y porque se sienten heridos en su orgullo propio, no paran de conspirar y maquinar e invertir millones de dólares en un complot para vengarse del prota y destruirlo, de matar su talento, de aniquilarlo, de aplastarlo. No vemos guerra de clases aquí, o por lo menos no una intencionada por parte de los personajes: el prota no quiere derrocar a la oligarquía, y los poderosos que son los villanos tampoco buscan destruir al prota porque sea un subversivo revolucionario. En esta peli, el sistema en sí no está en juego. Inocuo, ¿verdad? No tanto. Porque la moraleja es la que todo chileno de corazón bien puesto conoce: que en Chile da lo mismo si uno tiene talento o no, lo importante es que utilice ese talento al servicio (servil) de los de siempre, los que no tienen ningún talento pero tienen los contactos, las conexiones y las redes familiares para aplastar a todos los demás desde sus comodas casitas sobre la cota mil. El discurso final que se manda el Presidente es terriblemente subversivo: por debajo de la pinturilla de que es un hombre herido y sentido por las imitaciones de Kramer, late la idea de que la institucionalidad no retrocede ante nada y ante nadie para destruir a sus enemigos. De dicho discurso se desprende que en Chile si alguien grita que el Emperador está desnudo (o el Presidente), entonces es culpa del que grita por ofender los sentimientos del pobrecito desnudo, y no del Presidente por... bueno, por andar desnudo en primer término. La gente en Chile es bastante imbécil, tanto que no tiene empacho en erigir a los altares de la cultura popular a subproductos de empoderamiento feminazi como "Soltera otra vez", y es poco probable que haya salido del cine pensando que la peli fue una aguda y certerísima crítica social... pero el subconsciente sigue trabajando. Apostaría tres millones contra uno a que buena parte del éxito de la peli radica no solo en que Stefan Kramer te hace reir, sino en que se ríe de los poderosos, de los barones de los medios de comunicación y de la institucionalidad, y los deja como lo que son: una manga de idiotas inflados de sí mismos que sólo están donde están porque cuando se formó la oligarquía chilena, ellos fueron los primeros que sacaron número y se atornillaron de una manera tal que nunca han podido ser reemplazados por gente más meritoria y competente. Que Stefan Kramer vía el discurso final del Presidente, haya tenido que adocenar un poco las lecturas más conflictivas de la peli, haciendo simpático (¿con ironía?) al Presi que es el villano principal, algo dice. Algo sobre como se puede ser muy lanzado para criticar, pero al último igual hay que hacer genuflexiones... y sobre cómo esas genuflexiones existen en primer lugar por puro instinto de supervivencia.

-- El trabajo de Stefan Kramer interpretando a Stefan Kramer, por supuesto... y a la tropa de personajes, personajetes y personajillos que lo secundan (nota para los no enterados: el comediante Stefan Kramer interpreta a un personaje que se llama Stefan Kramer, chúpate esa Dante Alighieri incluyéndote de prota en tu "Divina Comedia"). Claro, una cosa es verlo arriba de un escenario haciendo comedia stand-up, y otra muy distinta es verlo interpretando y moviendo sus personajes a lo largo de una historia ficticia. La trama en sí misma es lo de menos, y en realidad es la misma tontera del matrimonio que entra en crisis y al último se reconcilia. No importa. Esto es un pretexto para que Kramer haga lo que mejor sabe hacer, y que lo haga como los dioses. La cantidad de personajes que interpreta es tal, que más o menos la mitad de las escenas con diálogos entre dos, tres e incluso más personajes en realidad son él mismo desdoblándose y dándose la réplica a niveles esquizofrénicos... y tan bien, que incluso llega a olvidársenos que es el propio Stefan Kramer haciendo de actor-orquesta. No es ninguna exageración decir que Stefan Kramer está aquí en la misma liga que un Alec Guinness o un Peter Sellers... o lo estaría si actuara en el mundo angloparlante en vez de estar sumergido en este hórrido agujero geopolítico que es Chile. Esta peli es indigna de su enorme talento, pero es la peli que tenía que rodar porque, demonios, hablamos del público chileno aquí, y el público chileno no lo va a apreciar de Inspector Clouseau o haciéndose la gracieta que hizo Alec Guinness de interpretar él solito a una familia entera en "Ocho sentencias de muerte" (bueno, por otra parte el público chileno tampoco aprecia a Eddie Murphy haciendo cincuenta millones de papeles por peli, así es que una cosa más o menos compensa la otra. Aunque Kramer aunque con prótesis y todo siempre es Kramer, no como Eddie Murphy que si no fuera por una buena dosis de CGI...). Para el público más allá de las fronteras chilenas, el efecto probablemente se pierda en buena medida porque quién allá conoce a Diana Bolocco, o al Negro Piñera, o a Rafael Araneda (a todos los imita, de manera demoledora e implacable), aunque seguro que se ríen viéndolo cantar igualito a Ricardo Arjona (además de pedorrearse a gusto en él, suponemos que con gusto porque el cantante o la discográfica debió haber firmado el permiso para usar material que, después de todo, tiene copyright). Esta peli es la prueba de que Stefan Kramer es alguien a quien Chile le quedó chico. Su próxima peli debería ser absolutamente internacional, interpretando a varios roles también internacionales, y debería ser distribuida a toda Latinoamérica y a España. Se lo merece por ñeque, por esfuerzo, y también por los asombrosos y camaleónicos resultados.

-- Digamos unas pequeñas palabras sobre el resto del elenco. Porque Stefan Kramer está tan superlativo, que se come con patatas al resto del elenco... de manera injusta, porque los otros que no son ellos también lo hacen bien. Paloma Soto como la esposa de Kramer tiene un montón de chispa y carisma, los niños actúan con liviandad, Carolina Paulsen en sus brevísimas apariciones como la nana también funciona a cabalidad, y desde su pequeño papel Javiera Acevedo se hace notar bastante bien (además de darse el gusto de aparecer fugazmente en lencería aquí-y-allá, ehm, quién se queja por eso).

IDEAL PARA: Chilenos de corazón, y más allá de las fronteras, para quienes quieran descubrir a un sorprendente actor.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].


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