11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

viernes, 13 de febrero de 2009

"La conversación" (1974).


-- "The Conversation". Estados Unidos. Año 1974.
-- Dirección: Francis Ford Coppola.
-- Actuación: Gene Hackman, John Cazale, Allen Garfield, Frederic Forrest, Cindy Williams, Michael Higgins, Elizabeth MacRae, Teri Garr, Harrison Ford, Mark Wheeler, Robert Shields, Phoebe Alexander.
-- Guión: Francis Ford Coppola.
-- Banda Sonora: David Shire.

-- "La conversación" en IMDb.
-- "La conversación" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Es un día normal en el patilludo mundo de los '70s. La gente va, viene, camina, disfruta... Y el sonido chicharrea. Claro, sabemos todo esto por una punta de micrófonos direccionales. El blanco: una pareja que anda circulando por ahí. ¿Para qué espiarlos? Qué importa, lo que importa es que pagan, y bien. De manera que obtienen tres cintas que, emitidas todas ellas en conjunto para compensar entre sí las falencias de unas y de otras (lo que tiene grabar a capella, que el audio anda por ahí con las grabadoras celulares de un concierto de Madonna), permiten armar el cuadro completo de lo que ocurre. ¿Quién es nuestro buen espía? Es el gran Gene Hackman, bueno, interpretando a un pobre diablo llamado Harry Caul, exitoso en su profesión y discreto para no ser pillado en la misma, pero que a consecuencias de lo mismo, pues bien, vida personal equals zero (bueno, tiene guantera donde echar el micrófono, pero hasta el mejor cuero de guantera se resiente, si me entienden lo que quiero decir...). Por cierto, no sé si mencioné que es católico, pero católico un poco a la manera de Daredevil, que me siento mal de hostiar gente, sí señoh, pero lo hago igual (o no hay peli, no en último lugar). Desgraciadamente, a la hora de la entrega, en la empresa no lo recibe su jefazo, que era el contratante, sino un perico dizquejecutivo que yo soy muy chulo y pásame la cinta muerto de hambre y yo se la llevo al jefe (Harrison Ford hecho un crío). Gene Hackman huele algo raro y no la pasa. Y al bajar por las escaleras, descubre (sin que ellos lo descubran, claro) a los espiados, que oh-sorpresa, trabajan en la misma compañía que el encargante. Mmmmmm, muuuuuu turbio todo. De manera que nuestro héroe rompe su regla de no mirar nunca dentro del paquete, cual Transportador cualquiera, y descubre una línea de diálogo de la cual infiere que si entrega la cinta, sus espiados podrían terminar fertilizando el fondo del mar con zapatos de cemento o alguna otra suerte semejante, de modo que se resuelve a no entregarla. Pobrecillo. Aún no aprende que con la gente de arriba no se juega. Ahora las cosas irán poniéndose cada vez más interesantes. Y el problema supremo es que ahora el espía es espiado, cosas que parecen inocentes podrían no serlo tanto, y al revés, cosas potencialmente complicadas podrían ser puras casualidades...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '70s, qué época oscura para el cine. Cualquier cineasta de pro, para destacarse, debía rodar pelis serias, adultas, comprometidas, etcétera. Incluso hasta pelis no demasiado sesudas, como "Harry el Sucio", tenían su dosis de oscuridad y rudeza, por no hablar de cosas como "El Padrino", "Serpico", "Tarde de perros", "Límite de seguridad", "Cabaret", "Jesucristo Superestrella", y un largo etcétera de géneros y estilos distintos. Y es que Hollywood había tenido que contener la formidable arremetida del cine europeo (que había entrado en los últimos '50s y los plenos '60s un poco por el tema de que las chicas europeas se desnudaban, pero pasaban más o menos la censura porque eran desnudoh atí-ti-coh) poniéndose serio a su vez, con un cine más comprometido. América lo necesitaba. Después de todo, el país estaba naufragando en medio de esa resaca posthippienta marcada por el FlowerPower, el SexPower, el NiggaPowah y todas esas cosas. Y como música de fondo estaba la Satánica República de Nixon, caída en 1973 gracias al asuntillo ése de Watergate. Eran buenos tiempos para ser cineasta comprometido y criticar a cuanta cosa de la sociedad se pusiera por delante, y por qué no, para pasar como progre siendo un poquitín reaccionario y criticando la llegada de la modernidad. Una de esas cosas, era el tema del espionaje, la invasión de la privacidad, etcétera. Se nota que en esos años no pensaban no sólo en que iba a existir Facebook, sino además que la gente se pelearía por ver quién demonios sube más fotos de uno mismo vomitando borrachos en una fiestoca del tres al cuatro. Y de esta manera Francis Ford Coppola, quién venía de rodar "El Padrino" (de hecho, quería hacer esta peli antes que "El Padrino", pero nadie le dijo que sí hasta que el asuntillo ése de los mafiosos resultó un éxito de taquilla y crítica y los estudios entonces le dijeron que sí a todo, y sin vaselina si por evitar alergias se trataba), rodó "La conversación".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por las malas noticias. Es una peli comprometida. Esto no es malo a priori, claro está. Tienen que haber pelis que sean banales e insubstanciales para dejar descansar el cerebro, y también tienen que haber pelis con ideas, e incluso ideologías, que hagan remecer un poco las conciencias, no necesariamente para estar de acuerdo, pero sí para pensar un poquito al menos. Pero ese compromiso no debería llevar a forzar la historia hasta tornarla un panfleto. Y eso es lo que a ratos ocurre en esta peli. Está bien contada, está bien llevada, pero en algunos minutos hay cosas que están puestas ahí sólo para que la peli avance y tenga algún sentido. El error más garrafal, por supuesto, es pintar toda la peli a Harry Caul como un tipo obsesivo, paranoico, desconfiado y reservado, y así, a santo de nada, a mitad de peli, hacer que éste sea anfitrión dando acceso a su casa, de un grupete de colegas que también son espías igual que él... ¿Qué sentido puede tener eso? Eso, por no hablar de que convenientemente para la trama, y también un poco a santo de nada, Harry Caul sufre una crisis de conciencia y decide hacer lo que el inteligente de "Ronin" no hace y el tarado de "El transportador" sí: echar un vistazo a la mercancía. Y para tapar esto, nada mejor que un trauma del pasado (y si estaba tan traumado, ¿por qué no se retiró del negocio, en primer lugar...? Dinero para empezar de nuevo, se da a entender que tenía). Bueno, todo esto es para probarnos que Harry Caul es un tipo sucio-pero-bueno, enfrentado a una sociedad de tipos sucios-pero-malos, y demostrarnos así la deshumanización de la sociedad y todas esas cosas. Así puedes terminar de ver la peli y, si eres un intelectualoide de pro, decir "en realidad soy un poco como Harry Caul, pecador pero idealista", y te puedes sentir mejor contigo mismo viviendo de manera vicaria las pendejadas por las que pasa Harry Caul por eso de pasarse de trabajólico. En fin, todo esto es para decir que la peli es buena, sí, pero no me cuela como el clásico que los críticos de toda la vida han considerado (ganó la Palma de Oro en Cannes en 1974, por más señas).

-- Gene Hackman. Hackman declaró alguna vez que era su peli favorita entre todas las que hizo, y considerando que en su repertorio no sólo hay joyitas como "La aventura del Poseidón", "Contacto en Francia" o su lexluthoresca aparición en "Superman" y secuelas (¡incluso mencionemos su estupendo y más reciente rol en "Marea roja"!), sino también cosas como "Tribunal en fuga", "Enemigo público" o (¡¡¡AAAAAAJJJJJJ!!!) "Detrás de las líneas enemigas", le creemos. Si esta peli vale la pena de ser vista y revista, es para gozarse como chino con la perfomance de Gene Hackman, que construye un personaje odioso y repelente con gran humanidad, y lo hace profundamente simpático más allá de que, bien en el fondo, a nadie le gustaría tener que trabajar con ese malparido que no sabe divertirse. Toda la secuencia en el motel es de antología y funciona muy buen justamente por el fino trabajo de Hackman. Sí, Gene, tienes razón, es uno de tus mejores trabajos.

-- Los actores secundarios están grandes. El siempre on-the-top John Cazale, quien ya había trabajado con Francis Ford Coppola en "El Padrino" (es el hermanito medio mongoloide de Michael Corleone) y repetiría ese mismo año con "El Padrino II", compone un estupendo rol como el tipo siempre puteado por su jefe Hackman. Cindy Williams aparece lo justo y preciso como la chica espiada, una presencia siempre colateral e inquietante. Harrison Ford, quien se había hecho notar en "American Graffiti" para papi George Lucas (antes de que éste mismo lo reclutara para la por entonces aún por venir "La guerra de las galaxias"), demuestra aquí que todavía tenía que ganarse el pan nuestro de cada día y se saca los zapatos actuando como probablemente nunca después (bueno, Harrison Ford es un gran actor, sí, pero aquí está aún más superlativo).

-- Hay algunos detalles muy interesantes de esta peli, que le dan una textura muy peculiar. Está la arquitectura, por supuesto, muy '70s, muy kubrickiana, fría y deshumanizada (el taller del prota es un piso, y el de la chica que limpia cañerías con él es un cuartucho indecente, por ejemplo, por no hablar de la fachada de la empresa, o de la habitación del motel, epítomes de la frialdad lecorbusieriana), y probablemente no por casualidad, el único espacio geográfico más cálido en la peli es la secuencia del inicio, en que se graba la dichosa conversación de marras, y que es una plaza pública con gente alegre y bandas de música y etcétera (aunque también hay maña para mostrar un mendigo medio muriéndose y durmiendo en una banqueta). A lo largo de la peli, el prota escucha, o bien recuerda, una y mil veces, la conversación en comento, transformándose en una omnipresencia, casi opresiva, y el intercalar una y otra vez, hasta el cansancio, esa conversación, y algunos flashbacks, marca un agudo contraste con la realidad fría e impersonal del prota.

-- Esta peli resulta también curioso como testimonio arqueológico. Aunque no se crea, había una época en que se valoraba la vida privada, y el espionaje a la misma era considerado casi un pecado capital. La idea de que grandes empresas tomaran bases de datos y las trabajaran para determinar perfiles de consumo (consumo de electrodomésticos o de candidatos presidenciales, tanto más da, el producto es lo de menos y el dinero de la venta lo es todo), probablemente los hubiera horrorizado, pero hoy en día nadie se escandaliza. Antes, obtener información de la gente significaba liarse un credo mundo para obtener migajas de datos, mientras que hoy en día basta con guglear a alguien, o arreglárselas para soltar noticias desde el Facebook, y voilà!, the world is yours. Bueno, en esa época la información era escasa y todavía valía algo. Hoy en día, si no eres un insider con acceso a información privilegiada sobre auge o mamporrazo de valores bursátiles, tu información vale bien poco. Sí, definitivamente esta peli con su afán antiespionaje y contra la cultura Watergate, es casi romántica. Lástima que ahora el romanticismo se venda embotellado y al compra tres y paga dos...

IDEAL PARA: Ver una peli quizás no tan grande como la crítica la considera, pero al menos buena, sobre el fin de la privacidad de las personas.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LA CONVERSACIÓN":

-- (Ir a la página) Comentario en Alicia Y Los Espejos.
-- (Ir a la página) Comentario en El Otro Mensual.
-- (Ir a la página) Comentario en Cine.com.
-- (Ir a la página) Comentario en Quesito Rosa.
-- (Ir a la página) Comentario en Cine Más Pop.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Gene Hackman y Harrison Ford en una escena de la peli [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 12 de febrero de 2009

"Los guerreros" (1979).


-- "The Warriors". Estados Unidos. Año 1979.
-- Dirección: Walter Hill.
-- Actuación: Michael Beck, James Remar, Dorsey Wright, Brian Tyler, David Harris, Tom McKitterick, Marcelino Sánchez, Terry Michos, Deborah Van Valkenburgh, Roger Hill, David Patrick Kelly, Lynne Thigpen, Ginny Ortiz, Mercedes Ruehl, John Snyder.
-- Guión: David Shaber y Walter Hill, basados en la novela de Sol Yurick.
-- Banda Sonora: Barry De Vorzon.

-- "Los guerreros" en IMDb.
-- "Los guerreros" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Se corre la voz por todas las pandillas de NY, Cyrus va a dar un discurso. Y cuando Cyrus habla, todos deben escuchar. Porque Cyrus es el más grande y el mejor. Cyrus es el hombre que hace crecer el Río Nilo cada Septiembre, Cyrus es el primer hombre en la Luna, Cyrus es semidivino e inmortal. Los Guerreros, una pandilla de Coney Island, emprende una peregrinación a través de varios territorios pandilleros, aprovechando que se ha declarado la tregua por el discurso de Cyrus, y se disponen a escucharlo. Cyrus dice una serie de palabras que caen como miel en los oídos de las pandillas. ¡Tenemos 20.000 efectivos, 20.000 reservas, y otros 20.000 se nos sumarían! ¡60.000 hombres en total! ¿Y cuántos polis hay en NY? ¿20.000? ¿Lo captan...? ¿Ah...? ¿Lo captan...? Este tipo que quería adelantar el escape de NY de 1997, recibe entonces un tiro salido de quién sabe dónde (los espectadores sí lo sabemos, en realidad), y pasa a formar parte del patio 'e los que no güerven. Y pasan dos cosas: una, que los polis ante el disturbio aparecen y emplean fuerza masiva y brutal, y otra, que los asesinos gritan ¡¡¡ELLOS FUERON, THE WARRIORS KILLS CYRUS, KILL THE WARRIORS, KILL THE WARRIORS!!! Como la situación no está para una negociación pacífica ni una reunión con chimenea y alfombra en que un puñado de mortales deducciones detectivescas hagan saltar el baile de sospechosos y lleven a un culpable, sino que es matar o morir, los Guerreros emprenden la fuga, falsamente incriminados, escondiéndose como mejor pueden en el cementerio. Una vez reunidos, evalúan la situación. Y la evaluación es que básicamente they're f****d up. Su líder ha caído en combate, apaleado hasta la muerte por otros pandilleros, están sin armas porque en la tregua había que viajar sin armas, tienen que cubrir una enorme cantidad de ciudad a través del territorio de varias otras gangs, la tregua por supuesto se fue al carajo, y además los cops los andan buscando. ¿Conseguirán regresar nuestros heroicos Guerreros sanos y con bien a casa? O por el contrario, ¿caerán injustamente abatidos en el camino...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hay que ver cómo se forran los yankis vendiéndonos el mismo cuento una y otra vez. Cuatro siglos antes de Nuestro Señor Jesucristo, Salvador y Redentor de la Humanidad, un historiador griego llamado Jenofonte las pasó canutas viajando por tierras persas. Jenofonte y los suyos se reclutaron como mercenarios al servicio de Ciro el Joven, un wannabe que deseaba marchar sobre Babilonia para dar lo que en la florida jerga política latinoamericana se llama un "pronunciamiento militar" y derrocar al imperante monarca persa Artajerjes. La empresa de Ciro el Joven se fue al demonio después de que el propio Ciro pereciera en batalla, y Jenofonte y sus bravos quedaron solitarios, diezmados y atrapados en el corazón de un inmenso imperio enemigo. La épica jornada que Jenofonte y los suyos debieron emprender para escapar de Mesopotamia abriéndose paso a golpe de espada hasta el Mar Negro, incluyendo su emocionado grito de "¡¡¡THALASSA, THALASSA!!!" cuando por fin pudieron llegar al mar, le dio años después material al griego para escribir una obra histórica llamada la "Anábasis". Y, ¿para qué inventar algo nuevo, dicen los yankis, si puedes plagiar lo antiguo? Un novelista llamado Sol Yurick tomó el argumento de la "Anábasis", la reambientó en las pandillas setenteras estilo "La naranja mecánica", le metió cambios por aquí y por allá, y con esos ladrillos armó una novela que se llamó "Los Guerreros". Como el asunto tenía potencial, no tardó en llegar al cine. Con resultados de taquilla un tanto mediocres. Aunque con los años adquirió estatus de peli de culto (¿y? Eso no impide que los estudios las pasen canutas, porque siempre es mejor recibir el dinero en grifo de una que de a goteras por el paso de los siglos). E incluso se ha hablado de un remake a cargo de Ridley Scott. En fin, ya veremos. Si Jenofonte aguantó un remake 23 siglos después... ¿qué son unos añitos más de diferencia para una segunda versión?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Walter Hill, cuya trayectoria fílmica siempre ha estado un poco aquí y un poco allá en términos de calidad ("48 horas", "Calles de fuego", "Danko: Al rojo vivo", "Supernova", y cuya mayor contribución a la historia del cine no es como director sino como productor de "Alien" y sus secuelas), acá compone una peli notablemente bien manufacturada. Con una premisa argumental bastante simple, y que obliga a imprimirle a la historia un ritmo endemoniado (no hay nada más soporífero en términos fílmicos que ver una historia de viajes pasando de un cuadro a otro, y en eso naufragan muchas road movies, por ejemplo), se las apaña para meter cuco en la carne del espectador. Cuando vemos a los Guerreros moviéndose, con literalmente toda Nueva York sobre ellos, de verdad llegamos a temer por sus vidas. Ese peso aplastante se siente en la pantalla, en un clima cada vez más opresivo, en una noche que se antoja eterna e interminable, en un mundo en que no pueden confiar en nadie. Se ha dicho que los Guerreros son presentados un poco chulomijos y que la novela original eran más bárbaros y brutos, pero tal cosa no me consta porque no he leído la novela original, pero conociendo los usos y costumbres de Hollywood, me suena creíble. Aún así, los Guerreros no son heroicos tipos enseñándole al mundo cómo lo hace un macho-man (como por ejemplo otro célebre ejemplo de desperados que eran los espartanos de "300", por mencionar una peli también inspirada en la Antigua Grecia), sino que son gazapos asustados, un grupo de wannabies donnadies que están en el momento equivocado y en el lugar equivocado, y apenas tienen las fuerzas para sobrevivir contra toda la marejada que se les viene encima. Esa claustrofobia (sé que parece contrasentido hablar de claustrofobia en una peli que transcurre la mitad en plazas y calles, pero en verdad es una peli claustrofóbica, bien mirada) está muy bien retratada. Sabemos que en un cuadro así los Guerreros no tienen posibilidad alguna de salir adelante en su empresa de salvar el propio pescuezo, y de hecho, a veces logran abrirse paso por chulería y a veces por pura y simple suerte (y no todos lo logran, de hecho).

-- La coreografía de la violencia es impecable. La horneada de violencia chula post-Mátrix le ha hecho un daño increíble al cine, porque si en "Mátrix" se justificaba que Neo pudiera saltar en el aire, darse cuatro vueltas de carnero y pegar siete patadas voladoras Chuck Norris en el proceso porque era un mundo virtual, todos esos imitadores no se han detenido en que tal cosa es muy irreal traspasado al "mundo real" (léase "Angeles de Charlie", "Resident Evil", "Ultravioleta" y un largo etcétera). En "Los Guerreros" tenemos violencia a la antigüita, quizás no tan gore como nos ha acostumbrado el cine, pero sí brutal. Es una situación de vida o muerte, entre pandilleros a quienes perder la vida propia o destruir la ajena les tiene sin cuidado, y eso en la peli queda más que bien retratado. En esta peli, los golpes duelen. Uno sabe que son extras, que todo está coreografiado, que difícilmente alguien puede haberse roto un labio rodando esas escenas, pero aún así, los golpes duelen. En ese sentido, la secuencia de la pelea en los baños es adrenérgica en grado sumo, y la sensación de muchos combatientes en un espacio pequeño acentúa la claustrofobia. También hay varias escenas en el metro suburbano de Nueva York, espacio icónico en el cine de los '70s, y que es aprovechado al máximo acá.

-- La banda sonora está trabajada con enorme sintonía. A ratos caen en el feo vicio de meter canciones porque sí, porque hay que vender el soundtrack, pero las más de las veces las canciones están muy bien integradas en la peli, en particular porque alguien pone el tema determinado. Una interesante idea es ayudar a demoler la moral de los Guerreros usando una emisora radial nocturna para enviar canciones "con mensaje". La primera dedicatoria, cuando los Guerreros están solos y varados y más lejos de casa que nunca, es escalofriante, cuando la DJ les dedica la canción y luego la canción empieza a cantar "nowhere to run, nowhere to hide"... En cuanto a la música incidental, es ese punchipunchi electrónico tan en boga en la serie B setentera, y que aquí es el complemento perfecto, creando atmósferas y texturas para la enloquecida carrera de los Guerreros.

IDEAL PARA: Recrearse bien con un clásico literario (aunque sea de refrito), y ver una peli con tensión y suspenso.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LOS GUERREROS".

-- (Ir a la página) Comentario en Great Movies.
-- (Ir a la página) Comentario en Mazatlán, Ideas, Ideales e Ideáticos.
-- (Ir a la página) Comentario en Generación Cochebomba.

VIDEOS.

-- Comienzo de la peli [doblado al español de México].

-- Reunión de las pandillas, con Cyrus mostrando el camino hacia el futuro [doblado al español de México].

miércoles, 11 de febrero de 2009

"Límite de seguridad" (1964).


-- "Fail-Safe". Estados Unidos. Año 1964.
-- Dirección: Sidney Lumet.
-- Actuación: Dan O'Herlihy, Walter Matthau, Frank Overton, Ed Binns, Fritz Weaver, Henry Fonda, Larry Hagman, William Hansen, Russell Hardie, Russell Collins, Sorrell Booke, Nancy Berg, John Connell, Frank Simpson, Hildy Parks.
-- Guión: Walter Bernstein, basado en la novela de Eugene Burdick y Harvey Wheeler.
-- Banda Sonora: No hay.

-- "Límite de seguridad" en IMDb.
-- "Límite de seguridad" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Parece un día como cualquiera otro. Pero no, hay un tipo que tiene pesadillas con la tauromaquia, con ser un matador, qué caray (ya ven, los ezpañoleh tienen la culpa...), y por eso las cosas no irán bien, que a la mala suerte no hay que llamarla que viene solita. Hay también un sujeto nada más mírenme-soy-académico, que pontifica sobre los riesgos y amenazas de una guerra nuclear, y que cuando una señora le echa los tejos para recibir guerra nuclear allí por donde ninguna mujer se deja meter un ICBM, la envía con cajas destempladas a tomar aire. El de las pesadillas y el académico, medio coincidirán en los sucesos del día porque uno es piloto de la USAF (United States Air Force, entérense un poquito), y el otro es asesor o algo así, del Gobierno de los Estados Unidos en materias relacionadas con seguridad nuclear, geopolítica, etcétera. En paralelo hay una visita de un par de señorones del Congreso, que creen que porque los elige el Pueblo tienen derecho a meterse donde mandan sus narices, y que llegan a tiempo para presenciar un desastre. Porque las computadoras (sí, ésas mismas, las que funcionan con cintas magnetofónicas que avanzan y retroceden, y son alimentadas con tarjetas perforadas, ñomi-ñomi) anuncian una inminente amenaza nuclear contra los Estados Unidos. ¡Señores, empieza lo bueno! ¡Orden a todos los cazabombarderos nucleares al límite de seguridad para preparar el pepineo nuclear contra la URSS! Aclaremos el panorama. Aer-aer-aer... No, no pasa nada. Falsa alarma, señores. El Doomsday postergado otro día, gracias a Dios. Era sólo una falla de la computadora. Así es que, a arreglar la supercomputadora (no sé si "super-" por capacidad de cálculo, pero por tamaño, al menos...). Y en medio de todo ese proceso de arreglo, la computadora hace un ¡ay! y su quejido llega hasta uno de los bombarderos, y la computadora a bordo del bombardero interpreta: AVANCEN. De esta manera seis bombarderos Vindicadores cruzan el límite de seguridad y se internan con rumbo a la Unión Soviética, dispuestos a bajar el precio de los pepinos de temporada en el mercado soviético. El pánico es de órdago, y el asunto llega hasta el Presidente de los Estados Unidos, que como buen americano no ha aprendido nunca otro idioma que el inglés, y por lo tanto depende de los servicios de un traductor para parlare la bella lingua di los rossos. A los rojos, menuda la gracia que les hace tener a seis bombarderos enemigos, cada uno armado con dos bombas nucleares de veinte megatones cada uno, en espacio aéreo soviético. Bueno, pero tienen que creerme, dice el Presidente yanki (no es George W. Bush, claro está). Los rusos no se fían. Viene entonces la colaboración del gobierno yanki para derribar a sus propios boys que se han tomado su misión con exceso de celo, todo por seguir a la pata de la letra el protocolo de operaciones que le han enseñado a respetar a la pata de la letra, justamente. Pero a medida que pasan las horas, los yankis se dan cuenta para su propia desgracia, que han creado una red operativa de aviones, computadoras y hi-tech demasiado mortíferamente eficiente, y que los tovarich al otro lado de la Cortina de Hierro no podrán hacer nada. De manera que el Presidente de los Estados Unidos, ante la inminencia de que Moscú reciba una rosa nuclear y pase a ser una ciudad roja de verdad, empieza a barajar las alternativas más extremas para impedir que el meltdown atómico de Moscú se transforme en una Tercera Guerra Mundial...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El 06 de Agosto de 1945, la Historia de la Humanidad cambió para siempre. El hiroshimazo enviado por los good guys a Japón, demostró que la Humanidad podía destruirse. La mayor seguridad que tuvo la Humanidad entonces, es que los dos bandos supervivientes, el de los rojos soviéticos, y el de los rojiazulesblancos yankis, tenían los dos "el arma", y el que disparaba primero moría segundo. Aún así, cada bando quería forzar el juego al máximo sin desatar el nudo atómico. Y vinieron las crisis: China, Berlín, Indochina, Suez, Cuba... Hasta el fatídico mes de Octubre de 1962 en que los heroicos protas de "Trece días" debieron lidiar con la inminencia de una Tercera Guerra Mundial, al meterse en el zapato chino de tratar de parar el envío de trigo nuclear desde Ucrania hasta la Cuba de Fidel, chico. En ese minuto, el novelista Eugene Burdick, que algo daba que hablar con una novela de gran desarrollo y final insultantemente bajo mínimos llamado "La novena ola", unió fuerzas con el académico Harvey Wheeler para escribir la novela "Límite de seguridad". Con todo, no era la primera novela sobre el tema, ya que un tal Peter George había escrito antes una novela llamada "Alerta roja". Inspirados por la peli "La hora final" de Stanley Kramer, una de las primeras que lidiaba con el tema del día después (a su vez basada en una novela de un tal Nevil Shute), Columbia Pictures compró ambas novelas, la del tándem Burdick/Wheeler y la de George. La segunda, la de Peter George, se convirtió en "Doctor Insólito", adaptada como comedia negra por Stanley Kubrick a pesar de que el texto original es un drama, y estrenada antes por exig... perdón, quise decir, "petición" del señor Kubrick. La otra se convirtió en lo que ahora nos ocupa, en la peli de Sidney Lumet. La peli de Lumet recibió excelentes críticas, pero fue un fracaso de taquilla. Quizás influyó que "Doctor Insólito" es más divertida, tiene más lecturas y posee más garra (a pesar de que el argumento de las novelas originales es casi idéntico, tanto que Peter George demandó a Harvey Wheeler y a Eugene Burdick por plagio, demanda que fue rechazada por los tribunales), fue estrenada dos años antes, y para colmo coincidió con la Crisis de los Misiles, mientras que "Límite de seguridad" llegó tarde a la fiesta. Una lástima, porque "Límite de seguridad" es una peli apreciable, pero se diga lo que diga, quedará para siempre como la segundona detrás de "Doctor Insólito". Es lo que tiene hacer una peli buena a la sombra de una genial: la buena termina por no parecer muy buena.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por Sidney Lumet. En esas fechas había rodado cosas como "Doce hombres en pugna" o "Largo viaje del día hacia la noche", pero aún estaban lejanos los días de gloria en que le daría cuerpo y acabado a "Serpico", "Asesinato en el Expreso de Oriente", "Tarde de perros", "Network: Noticias que matan" o "El veredicto" (bueno, también ha rodado cosas como "Las cintas de Anderson" o "Un extraño entre nosotros", y es que nadie es perfecto tampoco). No es el director por el cual uno hubiera apostado en primer lugar para una peli de tensión política en los altos mandos. Pero funciona. Y bien. Todo gracias a ese toque gélido y espartano del cine de Lumet, que deja hablar a los personajes y los convierte en motor de la tensión dramática. Esta peli, por ejemplo, deliberadamente prescinde de cualquier banda sonora. Nada. No hay música incidental, nadie enciende la radio, nadie siquiera silba para aliviar la tensión. De esta manera, el ambiente frío y burocrático de las oficinas mal iluminadas se torna aún más agobiante y claustrofóbico (es una buena peli, pero no se les ocurra verla cuando estén downspirited o podrán salir de la habitación arrastrándose por debajo de la puerta). Está rodada por completo en blanco y negro, en una época en que ya nadie rodaba así, y esto aumenta aún más el aspecto de escultura neoclásica que tiene la trama. Adicionalmente, Lumet se centra de manera casi obsesiva en el núcleo de personajes yankis, repartidos entre el Presidente, la sala de comandos, el Pentágono, y la carlinga del avión. Sabemos de los rusos sólo porque oímos una voz parloteando algo por el Teléfono Rojo, pero lo que dicen, lo sabemos porque hay un traductor. SIGUE SPOILER GRUESO A CONTINUACIÓN HASTA EL FINAL DEL PÁRRAFO. Y cuando finalmente revientan las bombas, no vemos las explosiones, pero las adivinamos, una porque oímos un espantoso chirrido por un teléfono, y la otra por un juego de montaje que nos da a entender que la bomba ha explotado, y que los muertos no son estadísticas en un tablero ni un mero McGuffin, sino gentes de verdad cuyas vidas grandes o pequeñas son miserablemente segadas porque sí. FIN DEL SPOILER.

-- El elenco está brillante. Henry Fonda pone toda su bonhomía en el angustiante rol del Presidente de los Estados Unidos, al mando de la nación más poderosa y militarizada de la Historia, al cual se le hace trágicamente evidente que ni todo su poder podrá impedir el desastre. Lo acompaña como traductor nada menos que un jovencísimo Larry Hagman, un año antes de consolidarse como el Mayor Nelson de "Mi bella genio" y una década antes de "Dallas", y una vida entera antes de estropearse el caracho y el hígado por su devoción hacia los altos espíritus (los del alcohol, claro está). Pero la gran sorpresa es tener a nada menos que a Walter Matthau, actor que en la memoria popular tiende a estar más asociado a comedias, interpretando a un bismarckiano/kissingeriano asesor que con una política de halcón, opina que debería aprovecharse el accidente y la obviedad de que los rusos responderán, para lanzar todas las fuerzas de los Estados Unidos y hundir a la Unión Soviética en una sepultura nuclear de una vez por todas (además, su diálogo inicial, según el cual el futuro postnuclear pertenece a los archiveros y a los presidiarios, y que ambos intentarán utilizar sus respectivas fortalezas para barrer al bando contrario, es simplemente delirante).

-- ¿Qué queda al final del día? Si esto fuera otra peli sobre un error atómico, con "Doctor Insólito" nos bastaría. Pero aunque la historia y premisa son similares (y no serían idénticos porque Stanley Kubrick se apartó notablemente del material de base), los énfasis son distintos. La visión de Kubrick, mesiánicamente ensimismados con los misterios de la vida, la muerte y la resurrección, tiene un regusto al absurdo de la existencia humana en general. Al final, en lo de Kubrick no importa demasiado que estalle o no la Tercera Guerra Mundial, porque de todas maneras los seres presentados son, de una manera u otra, lo suficientemente renacuajos para que no importe mucho si viven o mueren. En lo de Lumet, en cambio, es evidente el valor concedido a la vida humana, remacha varias veces la necedad de entregarse amarrado de pies y manos a máquinas automatizadas que bien pueden jugarnos una mala pasada simplemente porque son máquinas y las máquinas procesan, pero no piensan, y cuando por toda la mecánica de cuestiones puestas en juego pareciéramos olvidar que no se trata de equilibrio de fuerzas entre personajes, Lumet se encarga de recordarnos con detallitos sueltos por aquí y por allá (alguna alusión a las familias, los sueños y visiones, las confidencias del traductor, etcétera) que los metidos en el lío son seres humanos, y son criaturas que van a sufrir horrendamente si sucede todo lo macabro que podría llegar a suceder. Al final, toda la frialdad discursiva de la peli, en estética y en sonido (no hablemos de banda sonora, que no hay, ya he dicho) tiene por objeto no hacernos olvidar que estamos frente a personas, sino todo lo contrario, que lo único importante en medio de máquinas y computadoras son esos seres humanos a los que nunca debió olvidarse en primer lugar. Es este valor humanista, independientemente de cuánto pueda una persona valorar la vida humana o no, lo que le confiere a esta peli un valor único, frente a su competencia no sólo anterior, sino también superior, pero que tiene un sello bastante diferente.

IDEAL PARA: Ver un clásico del género de la tensión internacional, con calma y detención.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LÍMITE DE SEGURIDAD":

-- Crítica: Fail-Safe en Arlequín.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli, que no será muy informativo, pero sigue siendo el trailer, joer... [en inglés, sin subtítulos].



-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].

martes, 10 de febrero de 2009

"El Sol sale para todos" (1947).


-- "Gentleman's Agreement". Estados Unidos. Año 1947.
-- Dirección: Elia Kazan.
-- Actuación: Gregory Peck, Dorothy McGuire, John Garfield, Celeste Holm, Anne Revere, June Havoc, Albert Dekker, Jane Wyatt, Dean Stockwell, Nicholas Joy, Sam Jaffe, Harold Vermilyea, Ransom M. Sherman.
-- Guión: Moss Hart, con revisión sin acreditar de Elia Kazan, basados en la novela de Laura Z. Hobson.
-- Banda Sonora: Alfred Newman.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un periodista con niñato inocente-pero-brillante, llega a la gran ciudad, a vivir con su madre (la del periodista, o sea la abuela del niñato, porque el hombre es viudo). Es la Gran Manzana, New York, décadas antes del 9-11, y América prospera después de la Segunda Guerra Mundial (¡o gracias a ella, hay que ver cómo reactivó la industria!). Nuestro héroe busca trabajo, y lo encuentra. Pero a cambio debe vender su alma a... ¡¡¡CHACHAAAAAÁNNNNNN!!! ¡¡¡LA CONSPIRACIÓN SIONISTA INTERNACIONAL!!! Porque el periódico para el que trabajará, es un medio liberal (ya sabemos lo que eso significa en EEUU: projudío, pronigga, proabortistas, proindigenistas, proetnocaceristas, promalkavian, procualquier-cosa-anti-WASP), y su director está emperrado en sacar una serie de grandes reportajes sobre el antisemitismo. Nuestro héroe, como que quiere entrar en vena y no puede, y eso que cuenta con la ayuda de la bella y dije sobrinita del director del pasq... perdón, periódico. Hasta que Yahveh Sabaoth le envía la inspiración suprema: ¡para escribir sobre los judíos, nada mejor que hacerse pasar por judío! Así podrá sentir en mortificada carne propia las laceraciones y tribulaciones de la Raza Elegida a manos de la malvada gentilidad. Sólo su familia directa, su prometida y su jefe están en el ajo, y lo apoyan. Todo el resto piensa que de verdad es judío. Y qué encuentra... ¿que América es una nación libre y democrática, en la cual todos te aceptan cuando eres diferente porque THIS... IS... SPART... perdón... THIS... IS... AMERICA? Si así fuera, no habría peli ni tensión dramática, en primer lugar. No, lo que nuestro prota encuentra es un nido de ratas. Un asqueroso nido de ratas. Un hórrido nido de ratas. Porque ya sabemos que nadie es antisemita, ¡oh, no, Señor, líbranos de semejante plaga moral!, pero por dentro, quién más quién menos, todos llevan su propio Adolfito en el interior...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Cómo pasa el tiempo. Hubo una época en que el antisemitismo era respetable. No importaba qué tan mal fueran los tiempos, siempre podía uno desquitarse agarrando a pedradas al perro judío en la judería, y santas pascuas, ahí estamos con el alma aliviada de regreso a las preocupaciones del diario vivir. No en balde España comenzó la decadencia cuando echó a los musulmanes y judíos en 1492 y a los moriscos a partir de 1609, y sin esa gran vía para quitarle presión a la olla social (pedradas a los judíos, repito), la economía fue de mal en peor. Con un poco de ayuda de la megalomaníaca política del Conde-Duque, claro está, pero fundamentalmente por no poder practicar el saludable y antiestresante deporte del tiro al judío. Además con eso se le hacía un favor a los judíos porque los hacía entrar en la guerra darwiniana por la existencia y sacaba lo mejor de ellos, haciéndolos grandes pensadores como Karl Marx, Albert Einstein... En Estados Unidos, el deporte del antisemitismo era también muy respetable, y una lista de notables proclives al antisemitismo abarcaría a Henry Ford, Ezra Pound, Charles Lindbergh... (¡en América, la Nación Masónica por excelencia, y luego hablan de la Conspiración JudeoMasónica!). Pero después de la Segunda Guerra Mundial el antisemitismo perdió respetabilidad, luego de que la compasión mundial cayera sobre los judíos debido a los excesos de la Shoah impulsada por los acólitos de Hitler, además de que como los judíos habían sido perseguidos en Europa, al llegar a América se habían hecho productores de cine, y por lo tanto toda la maquinaria propagandística de Hollywood estaba cargada de simpatías hacia la causa judía. Uno de esos productores filojudíos, Darryl F. Zanuck, decidió aprovechar la cresta de la ola llevando al cine una novelita antiantisemita de Laura Z. Hobson, de lo que resultó esta peli.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿"La lista de Schindler"? ¿"Holocausto"? ¡Bah, paparruchas! Es fácil arrancarte lágrimas de simpatía por los pobrecitos judíos cuando los pones de víctimas en un ejercicio de carnaza sadomasoquista. Pero, ¿qué pasa cuando no puedes apilar pilas de cadáveres y contar los muertitos, y aún así tienes que conmover a la audiencia? Esta peli tiene la clave. Seguramente "El Sol sale para todos" es la peli de denuncia sobre el antisemitismo por excelencia. No es una peli de malos antisemitas versus buenos semitas. Las cosas no son tan claras aquí. El título original podría traducirse al castellano como "Un arreglo de caballeros" ("Gentleman's Agreement"), y en realidad esa es la más mortífera de las armas en la discriminación: el no querer verla, el ocultarla bajo la alfombra, el convencerse de que la discriminación es mala pero nosotros no discriminamos porque no decimos frases hirientes, ¡Oh, no, líbranos de eso, Dios de Abraham, Isaac y Jacob!, pero aguantar y aceptar montones de costumbres y comportamientos que en su esencia sí que son discriminatorios. ¿Y todo por qué? Por eso, porque son gente bien, porque como "acuerdo de caballeros" no se discutirá de ciertas cosas, y si alguien se pasa de la raya y se pone antisemita, pues bien, miramos para otro lado y no hacemos nada porque después de todo, somos gente bien y si armamos boche, pues qué van a decir nuestras amistades... Peor aún, la peli devela que incluso en el propio frente antiantisemita hay antisemitismo larvado: el pasquín liberal que ataca a los antisemitas tiene gente antisemita trabajando en sus propias filas, incluso inconscientemente de que lo son, e incluso también los propios judíos, aceptando y adecuándose a ciertas conductas (cambiándose el nombre y el apellido para desjudaizarse y hacerse más americanos, por ejemplo), también a su vez perpetúan el estigma del antisemitismo. Una anécdota sobre esta peli, es que cuando en los grandes estudios corrió el rumor de que Zanuck la iba a rodar, fueron sus propios coleguetes judíos de otros estudios quienes le dijeron "oye, Zanuck, mejor nada de denuncias, ¿eh? Mira que las cosas están bien cuando no se revuelve el caldero, así es que ¿para qué levantar otra vez el tema si nos está yendo tan bien con la conspiración de silencio?", a lo que Zanuck replicó incorporando esa escena en la peli, y poniendo una frase similar en boca de un personaje projudío. Sintomáticamente, lo más cercano que vemos aquí a la violencia física contra los judíos no viene del mundo de los adultos, que después de todo son caballeros y si se trenzan a golpes con un judío, pues, qué dirá la gente (además el ojo en tinta no se verá tan bonito en una reunión social), sino de los niños, cuando el hijo del prota es abusado porque unos matones de barrio lo consideran judío, y el pobre no entiende por qué lo odian tanto, y peor aún, no entiende qué de odioso podría tener un judío (o cualquiera) para ser tratado así.

-- Esta peli trata sobre antisemitismo, pero sus conclusiones son válidas para muchas formas de discriminación. De manera no demasiado sorprendente, denuncia con fuerza la discriminación de la clase bien de América contra los judíos (Segunda Guerra Mundial, Holocausto, ¿recuerdan?), pero no se atreve con otras formas de discriminación bien larvaditas en el seno de la América de ese tiempo, y eso en vísperas de que se inicie el Macartismo anticomunista y el movimiento de los derechos civiles a favor de los negros, temas ambos sobre los cuales la peli no dice una sola palabra (irónicamente Elia Kazan, director de esta peli, años después se convirtió en bocafloja y entregó nombres de varios antiguos camaradas, de la época en que él estaba metido con grupos comunistas). Pero el análisis de caso es muy similar. Hoy en día, decir algo contra los judíos es sacrilegio porque ¡pobrecitos! ellos padecieron el Holocausto (qué importa que algunos agresivos filojudíos utilicen esa piedad para tratar a los palestinos más o menos como los nazis los trataron a ellos), pero a cambio tenemos mucha otra gente a la cual se les puede arrojar piedras: los musulmanes, los inmigrantes ilegales, los asiáticos, los negros, los indígenas... Y por idénticas razones. Desafortunadamente, no porque la ola antisemita haya remitido su tanto quiere decir que esta peli haya perdido actualidad.

-- El apartado técnico es notable. Elia Kazan es, por supuesto, uno de los grandes directores de Hollywood, y tiempo después de esta peli rodaría clásicos como "Pánico en las calles", "¡Viva Zapata!", "Un tranvía llamado deseo", "Nido de ratas", "Al este del Edén" y "Esplendor en la hierba", y en esta peli muestra ya de lo que es capaz. Gregory Peck entrega también una gran actuación (además, para las chicas, está hecho un crío, el hombre), y del resto del elenco no caben sino elogios. Tanto el guión como la banda sonora (a cargo de Alfred Newman, un habitué de las pelis de Zanuck) están en su punto. Salvo por la primera media hora inicial, soporífera a más no poder, el resto de la peli no sólo aguanta notablemente bien el paso del tiempo, sino que posee un gran ritmo y una solidez narrativa que ya se la quisieran muchos directores actuales que por tratar de ser "de denuncia" no pasan del aburrido panfleto y se olvidan de lo principal a la hora de hacer cine: hacer cine, precisamente.

IDEAL PARA: Ver una sólida peli sobre un tema también por desgracia bastante sólido, como es la discriminación.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.

VIDEOS.

-- Escena antisemita de la peli [en inglés, sin subtítulos].



lunes, 9 de febrero de 2009

"Ninotchka" (1939).


-- "Ninotchka". Estados Unidos. Año 1939.
-- Dirección: Ernst Lubitsch.
-- Actuación: Greta Garbo, Melvyn Douglas, Ina Claire, Bela Lugosi, Sig Ruman, Felix Bressart, Alexander Granach, Gregory Gaye, Rolfe Sedan, Edwin Maxwell, Richard Carle.
-- Guión: Charles Brackett, Billy Wilder, Walter Reisch, basados en la historia de Melchior Lengyel.
-- Banda Sonora: Werner R. Heymann.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Tres simpáticos inoperantes de la burrrrrrocracia soviética llegan hasta un hotel parisino, con andares de muuuuuu baturro. Después de pensárselo y repensárselo, deciden que a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas no le hará gran daño, y al Camarada Lenin ni le importará (bueno, por algo está muerto en esos años), que desechen el Hotelucho del Pueblo que los comisarios del Soviet les han designado, y se alojen en el más caro de los hoteles de París. No por el lujo, claro está, sino por demostrar el prestigio de la URSS, que no son unas pobres ratas, caramba, etcétera. Qué mala suerte que les toque a ellos demostrar eso a cuerpo de rey. El objetivo de su viaje es, ejem, vender unas joyitas zaristas, nada del otro mundo, porque verán, la URSS es un ejemplo para los obreros del mundo, pero en la propia URSS los obreros se están muriendo de hambre. Pero un empleaducho cualquiera del hotel escucha lo de las joyas, y se va corriendo a comunicar el chisme, porque cerca anda... ¡CHACHÁN! ...una antigua aristócrata rusa que era dueña de esas joyas, antes de que los soviets la echaran a patadas al grito de "¿¿¿QUIÉN ES CHILE??? ¡¡¡EL PUEBLO...!!!", er, perdón, me equivoqué, voy de nuevo: "¿¿¿QUIÉN ES RUSIA??? ¡¡¡EL PUEBLO!!!". Sí, ahí sí me quedó bien. ¡Demonios, ya estoy divagando de nuevo! ¿En qué estaba? ¡Ah, sí! Las joyas. Resulta que la princesa en el exilio contrata a un abogao, pueh oiga, para que impida la venta de esas joyas, porque finezas como ésas son muy caras para el lumpen, ¡faltaba más!, y es bueno que vuelvan a sus antiguos dueños, la realeza, quienes nunca debieron haberlas perdido en primer lugar, porque así el mundo funciona, con algunos que nacen para obedecer y otros para mandar (y disfrutar la vida de paso, pero es que... ¡es tan cansador tener que obligar a los flojonazos de la plebe a que trabajen...!). Con esto, los tres empleaduchos del Soviet, que entre todos no hacen uno, están en serios aprietos. Pero no se preocupen, porque la ayuda va en camino. ¿Y quién es esa ayuda? Una pista: antes de Rosa Klebb, antes de Irina Spalko, fue... ¡¡¡NINOTCHKA!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

1939 fue un año de grandes pelis, no digamos en su tiempo, sino en la Historia de la Cinematografía como un conjunto: "El mago de Oz", "Lo que el viento se llevó", "Caballero sin espada"... Clásicos inmortales por donde se los mire. Y también se estrenó "Ninotchka". Había una vez un tal Melchior Lengyel, un dramaturgo húngaro muy reputado en su tiempo y olvidado en el nuestro, quién sabe si con méritos o no (no sólo nunca he leído nada de él, sino que ni siquiera he visto libros suyos, ni en librerías de nuevo ni de viejo, así es que...), que en el pináculo de su carrera viajó a Hollywood y se empleó como guionista, escribiendo el manuscrito de lo que sería esta peli. Parece ser que Lengyel no le tenía mucho cariño a la Rusia Comunista, por lo que escribió esta severa crítica del Estalinismo, que no se pierde línea para desacreditar al régimen. La idea cayó en gracia, porque en ese tiempo (y después también), los Estados Unidos ya estaban visualizando que la URSS era el Oso Ruso que iba a comerse al mundo y los empezaban a detestar con toda su alma, a diferencia de Hitler y sus Nazitos del Ritmo, que eran saludados como grandes amigos de América porrrrrr altos jerrrrrrarrrrrrcas de la culturrrrrra amerrrrrricana como Walt Disney o Henry Ford (parece que el Pacto Ribentropp-Molotov, del mismo 1939, los pilló harto desprevenidos). La comedia cosechó un éxito rotundo en su época, y se ha transformado en una peli de culto andando los años. Fue postulada al Premio Oscar en cuatro categorías, cuando ese Premio aún se lo daban a pelis de calidad, y perdió frente a otros contundentes acorazados fílmicos (lo dicho, el cine en el año 1939...). Y el paso del tiempo demuestra who's your daddy: "Ninotchka", tan alabada en su tiempo, ha envejecido lo suyo desde entonces.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Greta Garbo. Fue su primer rol de comedia, y su penúltimo antes de despedirse del cine. Incluso se vendió la peli con el cartel "¡La Garbo se ríe!" ("Garbo laughs!"), porque la ciudadana en cuestión era conocida por hacer tragedias a cada cual más tragediosa que la anterior ("Cristina de Suecia" es su rol más recordado). Bueno, también es conocida por su fogosidad con más de algún hombre de Hollywood, y también con más de alguna mujer... En fin, regresando a la peli, Greta Garbo se roba el plato. Verla en su primera aparición, en el andén de la estación, con su uniforme ruso, casi como una versión precuela de la Rosa Klebb de "Desde Rusia con amor", es un lujo, en particular cuando profiere con el tono más serio y doctoral del mundo, comentando las purgas soviéticas, que "ahora hay menos rusos, pero mejores"... Greta Garbo fue postulada al Premio Oscar como Mejor Actriz Principal por su rol, y en cualquier año con un poco de juicio en la sesera de los jurados hubiera ganado, pero para su desgracia coincidió con un rol incluso mejor: la Scarlett O'Hara que interpretó Vivien Leigh en "Lo que el viento se llevó". Incluso cuando la peli decae en su segunda mitad (ya hablaré sobre esto), la Garbo sigue estando al tope de la bandera. Así me gusta ver cocinar tortillas a mí... Para la trivia: cuando Arnold Schwarzenegger tuvo que interpretar a un policía ruso en "Danko: Al rojo vivo", le encargaron (más bien le ordenaron) repasar el rol de la Garbo en "Ninotchka" para captar el feeling de un operador soviético en funciones.

-- En cuanto al aspecto comedioso del asunto, pues, qué decir... Hmmmmmm... La primera parte es divertidísima, incluso para los estándares de hoy en día (bueno, si te gusta el humor de letrina estilo Adam Sandler, entonces los chistes de esta peli van a ser demasiado elevados para tu corto intelecto, y... pensándolo bien... ¿qué haces entonces en un blog tan dilecto como Cine 9009...?). El guión no pierde ocasión de apuñalar a la trapera cualquier aspecto de la vida soviética que se ponga a tiro, en parte por las cosas que los protas dicen, y en parte por el tono frío y gélido que Greta Garbo (actriz, no por nada, nativa de Suecia) le imprime a las mayores barbaridades posibles. Impagable es la escena en que la Garbo agarra al padrecito mayordomo de su galán el burgués y lo incita a rebelarse y romper las cadenas de la opresión capitalista... y mejor aún cuando el Batiushka mayordomo decide que eso del Comunismo no es para él y no quiere compartir nada con su amo rico, porque en ese caso, él tendría que compartir con su amo sus ahorros propios de toda la vida... Pero en la segunda parte, Ninotchka encuentra el amor y empieza a reformarse, descubriendo que debajo de la ladrillesca y plúmbea funcionaria de la Inteligenzia soviética hay también una bella fémina con sentimientos, etcétera, y el asunto decae hacia la comedia romántica más pastelosa (y si piensan que Jennifer López es el colmo de lo pasteloso, es que nunca han visto esas insufribles pelis románticas con soundtrack de violines de los '40s). Bueno, seguramente esta segunda mitad tenía el jurado del Oscar en mente a la hora de declinarle el Premio a la Mejor Película y concedérselo a... adivinaron, "Lo que el viento se llevó".

-- Los diálogos de la primera mitad son grandiosos. En la segunda mitad, como dijimos, puro romance pastel. Pero en la primera mitad, son grandiosos. De hecho, la nominaron a dos Oscares en la categoría de Mejor Historia Original y Mejor Guión, y... sí, adivinaron, perdió frente a... No, no frente a "Lo que el viento se llevó" esta vez, sino frente a "Caballero sin espada" (y con justicia, qué gran peli, qué gran discurso final de James Stewart, qué... er, lo siento, olvidé que esto es el "¿Por qué verla?" de "Ninotchka" y no el de "Caballero sin espada").

-- Hay un interesante aspecto de la peli que queda realzado por la pura casualidad de que en América son detestables tanto los aristócratas como los comunistas, y es que siendo Ninotchka la buena, al final termina pasando de la antigua aristocracia zarista tanto como del Estalinismo Siberiano. Y esto, es que ambos lados quedan como plasta de vaca. Por un lado, los aristócratas son retratados como una panda de cretinos que, parafraseando aquello que se dijo de los aristócratas exiliados franceses de 1789, "no habían aprendido nada ni olvidado nada", que no importa cuántas calamidades les caigan encima, nunca aprenden que no por tener unos cuantos rublos más de renta (bueno, unos cuantos millones de rublos más de renta) no son mejores personas que el resto. ¡A cuántos pijecitos peloláis acá en Chile no se les escucha hablar de la misma displiscente manera, como si su superior posición social fuera casi un designio de Dios, y que por lo tanto cualquiera que se oponga a ellos se opone casi a las leyes de la naturaleza...! (Bueno, de la Economía, ahora está de moda la Religión del Neoliberalismo). Pero eso no quiere decir que la peli sea indulgente con el otro lado, con los que opinan que la eliminación de las desigualdades sociales pasa por imponer una dictadura, que en este caso es comunista, pero lo más bien podría ser extrapolando un poco, una nazi, o una nacionalista a la chilena. Echándole FFWD a las escenas de romance pasteloso y centrándose en los diálogos de contenido social, esta peli tiene uñas bastante afiladas.

IDEAL PARA: Ver una peli con temas interesantes y buenos chistes... si se tiene estómago para soportar el romance con violines cantarines.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en Los 2 Humanos.
-- (Ir a la página) Comentario en Sin Ruedecillas.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

-- Para que vean que Greta Garbo se ríe [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 8 de febrero de 2009

"El enemigo público número 1" (1934).


-- "Manhattan Melodrama". Estados Unidos. Año 1934.
-- Dirección: W.S. Van Dyke.
-- Actuación: Clark Gable, William Powell, Myrna Loy, Leo Carrillo, Nat Pendleton, George Sidney, Isabel Jewell, Muriel Evans, Thomas E. Jackson, Isabelle Keith, Frank Conroy, Noel Madison, Jimmy Butler, Mickey Rooney, Shirley Ross.
-- Guión: Joseph L. Mankiewicz y Oliver H.P. Garrett, basados en una historia de Arthur Caesar.
-- Banda Sonora: William Axt (compositor de la música incidental, no acreditado).

-- "El enemigo público número 1" en IMDb.
-- "El enemigo público número 1" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

A ultracomienzos vetustos de siglo. Un lindo barquichuelo de placer viaja por las aguas de Nueva York, y en él, ¿qué encontramos...? ¡¡¡¡¡¡CHACHAAAAAÁN...!!!!!! A un niño bueno y un niño malo. El niño malo es un malvado de temer, con su tiza es enemigo letal de las impolutas planchas de metal del barco, y además, miren qué malvado es... ¡¡¡Se dedica al feo vicio del juego!!! El niño bueno, por su parte, es estudioso y se la pasa empollando libros, y además, como es niño bueno y virtuoso, reprende a su amiguito el niño malo por dedicarse a vagar y perder el tiempo en vez de estudiar para transformarse, ¡algún día! en (LÉASE EN TONO ESTATUARIO): UN HOMBRE DE PROVECHO PARA LA SOCIEDAD. Y sin reírse. Bueno, las pelis eran así. Sucede que estalla un incendio en el barco, y en él desaparecen (bien cocinaditos y en su punto de estofado) los progenitores de los chicos, siendo acogidos por una benevolente figura paternal que, miren ustedes cómo es de p*** la vida con los pequeñuelos, a los cinco minutos de metraje se muere a su vez, de una manera tan trágica como inmerecida, para que nos condolamos aún más de la (nula) suerte de los chicos. Bueno, eso se supone. Pasan los años, y el niñito empollón termina sus estudios, estudia las leyes criminales y el Estado de Nueva York le confiere el título de abogao, pueh oyeh, mientras que el otro se dedica a la vagancia y el juego de cartas y llega a ser... ¿un vagabundo de tocho y mocho? ¡No, pues, que esto no es un drama social! Llega a ser nada menos que el dueño de un Casino (moraleja: si quieren ser alguien en la vida, sean estudiosos hasta sacarle sangre al cerebro, o unos sinvergüenzas de levita y garrote, y ya verán cómo se forran, pero nada de hacer un poco de uno y otro poco de otro, a medias, ¿vale?). El caso es que ahora los chicos son adultos, y el empollosito ha llegado a la oficina del fiscal, y por tanto, debe reprimir el crimen organizado, incluyendo el bello casinito de su amiguete (clandestino, por supuesto). Su amiguete, por otra parte, tiene una chica que le afea siempre su conducta, que cuándo vas a cambiar, que por qué no dejas todo esto, mira que mi madre me dijo que no me casara con un truhán como tú, etcétera. El problema es que por negligencia del chico malo y jugador (el error clásico: no poner un ojo en donde está la chica), ella termina conociendo al chico bueno, que está haciendo carrera política, y bien, la chica decide que los chicos malos son para divertirse pero los chicos buenos para casarse, y se cambia olímpicamente de bando. Y por si las cosas no estaban complicadas, se pondrán más difíciles cuando nuestro buen amiguete el malvado tenga que darle cazuela de plomo a un deudor sinvergüenza, y el fiscal antiguo-amigo-sermoneadormoral tenga que darle caza al asesino sin saber que ¡¡¡EL ASESINO ES SU AMIGO, Y EL ANTIGUO NOVIO DE SU ESPOSA!!! ¿Conseguirán salirse de este melodrama y encontrar la felicidad al final del arcoiris...? (Una pista: el título original en inglés no es "Melodrama en Manhattan" por nada).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Durante un tiempo, a comienzos de los '30s, el cine de gángsters y mafis se puso de moda en Hollywood. Esto es el resultado de la confluencia de dos factores. En primer lugar, aunque la Prohibición había sido derogada en 1931, el poder de los sindicatos del crimen había crecido exponencialmente en el intertanto, y en consecuencia, el cine no se iba a hacer oídos sordos de un tema que proporcionaba todo aquello que las audiencias quieren (¿crítica social?, ¿opinión política?, ¿sociología criminalística? ¡No! El morbo de ver a una buena Colt .38 haciendo su trabajo y ver manar la sangre de tipos desplomándose en el piso con el rostro contraído en muecas de inenarrable dolor). En segundo lugar se acababa de inventar el cine sonoro, y con esto los disparos sonaban ahora de lo más chulos (lo mismo que en los tardíos '90s, que el cine fantástico se puso de moda otra vez parcialmente porque con la revolución en materia de CGI ahora sí que los uruk-hai se veían molones). Dentro de la oleada de pelis sobre malvados enemigos de la sociedad, se elaboró este melodrama, cortesía del infatigable productor David O. Selznick, que estuvo detrás de otros hits treinteros y cuarenteros como "Ave del paraíso", "King Kong", "El prisionero de Zenda", "Lo que el viento se llevó", "Rebeca", "Duelo bajo el Sol" y "El tercer hombre". No funcionó demasiado bien en taquilla, y fue recibida con cierta displiscencia, a pesar del golpe propagandístico que significó que el connotado gángster John Dillinger fuera tiroteado después de ver esta peli de gángsters (poético, ¿no?). Pero con los años se ha terminado transformando en un pequeño clásico de esa época y de una manera de entender y concebir el cine, que ahora se nos puede antojar un tanto arcaica, pero es que hombre, un poco de compasión... ¡después de todo, recién estaban inventando el sonoro!

¿POR QUÉ VERLA?

-- Quizás la castellanización del título ("Manhattan Melodrama" significa lo que dice, "Melodrama en Manhattan", y ponerle "El enemigo público número 1" no es hacerle un favor) complica un poco la apreciación de esta peli, ya que el espectador casual podría querer una peli de mafiosos y se encuentra con un triángulo sentimental nada más ñoño (miren que la chica iba a salir de los brazos del criminal para arrojarse justo en los del perseguidor judicial de ese criminal...). Pero pasado este bache, es un drama bastante sólido. Bueno, pasado ese bache y la secuencia inicial en que vemos las desventuras de los chicos, calcadas de esos libros de texto con moralina para niños del XIX, y que después de ver una serie de barbaridades en "Los Simpsons" a costa de ese espíritu ñoñardo, cuesta tomarse en serio (se supone que veías a los chicos sufrir para empatizar con ellos, pero no pude evitar reirme a carcajadas con sus desventuras, de tan venezolanas que eran, si ya estaban listos para el culebrón mexicano, y de suerte que no fueron a dar a un orfanato de monjas, que o si no me matan de la risa y no estoy escribiendo esto ahora). Parte de esta solidez radica en una historia muy bien urdida, que consigue salirse del tópico y crear un sólido drama moral (la chica que se debate entre dos hombres, el mafioso atrapado entre sus turbios negocios y su sentido de la amistad, el fiscal que duda entre la amistad y el deber...). Claro, al final todo se resuelve como corresponde, es decir el malo recibe su castigo y el bueno se queda tan campante porque ha cumplido con la ley y el orden (Estados Unidos, la Patria de Dios, los años '30s, ¿recuerdan?). Pero entre medio hay drama del bueno. Recordemos que Joseph L. Mankiewicz, el coguionista de esta peli, después se sentaría en la máquina de escribir para tipear los guiones de "Eva al desnudo", "Julio César", "La condesa descalza" o "Cleopatra", nada menos.

-- La segunda mitad del mérito de esta peli radica por supuesto en el triángulo protagónico. El mafioso es ¡sorpresa! Sí, el gran Clark Gable, en esa época dando de que hablar con "Sucedió una noche" (su único Oscar en su carrera), y cuando nadie (ni él mismo) sospechaban la inmortalidad que le esperaba a cinco años vuelta por su rol de Rhett Butler en "Lo que el viento se llevó". La mezcla de dureza y de socarronería que a Gable le fluía tan bien, le añade muchos enteros a la peli, dándole un aura romántica pero sin pasarse a su personaje. Por el otro lado, dándole la réplica como el fiscal, tenemos a William Powell, que hace el Titanic de no empequeñecerse frente a Gable y ser un amigo/adversario más que digno. Y la chica en discordia es la gran y única Myrna Loy, reina del cine hollywoodense de los '30s como pocas las ha habido con posterioridad, y que lejos de dejarse tironear para un lado u otro y avasallar por el carisma de sus coprotas masculinos, da a entender bien por qué ambos se la pelean con rudeza. Esta peli hubiera sido la mitad de lo que es, si sus tres protas hubieran sido de menor calado.

IDEAL PARA: Ver una buena peli de gángsters, una buena peli romántica, y un drama sólido como las paredes de la Capilla Sixtina.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- "Blue Moon" cantada en la peli [en inglés, sin subtítulos].

sábado, 7 de febrero de 2009

"El bosque petrificado" (1936).


-- "The Petrified Forest". Estados Unidos. Año 1936.
-- Dirección: Archie Mayo.
-- Actuación: Leslie Howard, Bette Davis, Genevieve Tobin, Dick Foran, Humphrey Bogart, Joe Sawyer, Porter Hall, Charley Grapewin, Paul Harvey, Eddie Acuff, Adrian Morris, Nina Campana, Slim Thompson, John Alexander.
-- Guión: Charles Kenyon y Delmer Daves, basados en la obra "El bosque petrificado" de Robert E. Sherwood.
-- Banda Sonora: Bernhard Kaun (sin acreditar).

-- "El bosque petrificado" en IMDb.
-- "El bosque petrificado" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Gasolinera autopistera en el interior muuuuuu profundo de los Estados Unidos. Hacia un lado sólo hay desierto, hacia el otro sólo hay desierto. La gasolinera da servicios de mantención de cacharros, y también almuerzo válido para los próximos 100 kms. En ese pequeña avanzada de pioneros de la civilización, hay un microcosmos conformado por cuatro bípedos: el dueño del local, su pizpireta hija limpiamesas, el papá del dueño (o sea, abuelo de la chica), y un ayudante de mecánico que sólo piensa en fútbol americano y en cocinarse a la chica a la piedra. Pero la chica, ¡ay!, tiene otras aspiraciones. Entre otras cosas, como manda el lugar común, a pesar de estar en un emplazamiento sin cultura ni civilización a la vista, se las apaña para leer a François Villon, cosa que irrita visiblemente al futbolista, quien, como chico chapao a la antigua, quiere cositas, y después la quiere para matrimonio, fregar platos, etcétera. En eso aparece un impenitente viajero, un escritor cultureta blanducho como paté sobre el pan, pero que por esa misma falta de rudeza, por esa gentileza extrema, por su exceso de educación, por su atiplado manierismo (¡hey, tenemos un antepasado lejano de los emo!), se conquista el corazón de la chica. Con lo que tenemos triángulo amoroso servido. El chico, por supuesto, como es atormentado, no se queda a gozar de los frutos de su conquista, ni tampoco se la lleva, así es que simplemente se va, a destrozar otros corazones femeninos hipersensibles por ahí... Mas las cosas no siempre salen como uno lo espera. Porque aparece una pandilla de gangsters, que obliga a nuestro buen protoemo a volver hacia la gasolinera. Ahora, el escribano intelectualoide, la chica que quería vivir, el futbolista en el tejado, el mafioso, y algunos parroquianos más, están encerrados en ese sucucho de fin de mundo. Y como suele pasar en las situaciones donde hay mafiosos dando vueltas, ya se pueden dar algunos por muertos.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Existió en la primera mitad del XX, un escritor, dramaturgo y guionista llamado Robert E. Sherwood, con un árbol genealógico que es una jungla por sí solo (¿nepotismo? ¡¡¡NOOOOOO, CÓMO SE LES OCURRE!!! ¡¡¡Esto es América, hombre, no sea insolente!!!), que escribió una obra teatral llamada "El bosque petrificado". En realidad escribió un tanto más, pero ésta es la que nos concierne, y además, de no ser por esta peli, es muy poco probable que el señor Sherwood fuera recordado hoy en día (¿lo conocía usted, antes de leer la reseña que su diligente servidor el General Gato ha preparado para sus ojos?). El caso es que escribió esta obra teatral, y después, alguien decidió que era buena idea llevarla a Hollywood. Quizás. Esta peli se convirtió en un pequeño clásico, e influyó notoriamente en el por entonces por-llegar cine noir.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Otra de esas dichosas reglas no escritas del arte en general, es que una obra es tanto más valiosa por cuanto capte a cabalidad el espíritu general de su tiempo, pero por otra parte, mientras más consiga esto, más difícil será de entender y apreciar por la posteridad. Los grandes e imperecederos clásicos de todos los tiempos han conseguido este difícil paso, pero ésos son pocos, y por eso son lo que son, o sea, clásicos. "El Quijote", por ejemplo, en su tiempo fue muy valorada como una sátira de las novelas de caballería, pero para la posteridad se transformó en incomprensible como sátira, mientras que otros valores ocultos en la obra, que pasaron desapercibidos a sus contemporáneos, pudieron aflorar con libertad, transformándose en una muy influyente novela durante más de cuatro siglos. Contra este dilema, que "El Quijote" y otras pocas obras han conseguido sortear, "El bosque petrificado" se estrella lamentablemente. Porque esta peli está demasiado enclavada en el Zeitgeist de su tiempo. Para colmo, ese Zeitgeist fue el muy raro período 1933-1939 en que el mundo venía saliendo de una crisis económica y marchaba hacia una guerra mundial como las del Universo Marvel, sólo que con muertos más reales. Súmesele a eso su estructura casi teatral, con pocos escenarios y mucho diálogo (obvio, si es una adaptación de una obra teatral, ¿no?), y tenemos una peli con un valor arqueológico inconmensurable (así de inseguro se sentía el mundo en aquella época), pero que para hoy en día, luce visiblemente avejentada. En el desarrollo de la peli, representantes icónicos de muchos tipos de yanki (la pareja de millonarios, el chofer negro, los trabajadores de la gasolinera, los mafiosos, y en medio de todo eso, el intelectualoide pedante) se transforman en un microuniverso fiel a lo que era el ambiente social de la época, y desgraciadamente, el rol de héroe le cabe al intelectual, cuando es bien sabido que los hombres de pensamiento no han sido nunca héroes en ninguna parte (yo no califico, yo soy gato de pensamiento, y los gatos sí que somos criaturas de acción). El intelectual es llorón y quejica, y representa los valores heroicos de una sociedad más madura e inteligente, que está yéndose al colapso por el filisteísmo de todos los que rodean, y que poco a poco descubren que el intelectual despreciado es, en el fondo, un gran tipo. Y esta obra la escribe un intelectual. Díganlo conmigo, por favor... ¡¡¡MARIE SUE...!!! ¡¡¡MARIE SUE...!!! ¡¡¡MARIE SUE...!!! Lo dicho, puro Zeitgeist de los '30s. Es lo que obtienes con un atracón de Heidegger, que la indigestión de Dasein que te viene después es de órdago.

-- Las actuaciones, por pasar al plano más técnico, son lo más interesante de la peli. El intelectual llorón viene representado por Leslie Howard, quien después hará de terrateniente llorón en "Lo que el viento se llevó" (sí, y con esa postura de debilucho "protect me from what I am" tenía vueltas locas a Scarlett y Melanie), y a pesar de que a nadie le gustan los quejicas, es de nobleza reconocer que el papel le sale muy bien (¿habrá sido Howard, en su vida personal, un mamón...?). La chica que quería soñar viene interpretada, era que no, por Bette Davis, que por una vez en la vida no hace de perra, loba, zorra u otra carnívora del bestiario, pero sigue igual de respondona que lo de siempre, tratándose de ella. Y en la segunda mitad de la peli, cuando aparece, y a pesar de ser estrictamente un secundario, aparece nada menos que Humphrey Bogart como el mafioso malvado, en un rol medio romántico y crepuscular (en la época, 1936 recordemos, con la Prohibición eliminada y la Depresión remitiendo, los pistoleros estilo Bonnie and Clyde estaban ya algo pasados de moda), que no por nada fue no sólo su primer papel en el cine, sino también el que lo lanzó a la fama, y en los años sucesivos lo convertiría en el rey del Cine Noir ("El halcón maltés", "El sueño eterno"... Y sí, debemos mencionar "Casablanca", a pesar de no ser una Noir). Si vale la pena hoy en día ver esta peli lenta (a pesar de no alcanzar siquiera la hora y media), ripiosa, dramaturgizante hasta la pesadez y para colmo de planteamiento quejica e intelectualoide autorreferente, es precisamente porque tenemos a un elenco actoral de primera línea haciendo a tope lo que mejor saben hacer.

IDEAL PARA: Investigadores de la Historia de los '30s, y valientes que no teman arrostrar grandes peligros (abulia, aburrimiento...) en pos de aprehender pequeños clásicos fílmicos.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "EL BOSQUE PETRIFICADO".

-- (Ir a la página) Comentario en Lukor.
-- (Ir a la página) Comentario en Cruce de Cables.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

viernes, 6 de febrero de 2009

"Los profesionales" (1966).


-- "The Professionals". Estados Unidos. Año 1966.
-- Dirección: Richard Brooks.
-- Actuación: Burt Lancaster, Lee Marvin, Robert Ryan, Woody Strode, Jack Palance, Claudia Cardinale, Ralph Bellamy, Joe De Santis, Rafael Bertrand, Jorge Martínez de Hoyos, Marie Gomez, José Chávez, Carlos Romero, Vaughn Taylor.
-- Guión: Richard Brooks, basado en la novela de Frank O'Rourke.
-- Banda Sonora: Maurice Jarre.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La época de los románticos pistoleritos de camisita limpia por el Old West ha terminado. Ahora, las planicies son invadidas por el ferrocarril y por los Ford Modelo T. ¡Ah, qué tiempos aquéllos...! ¿Qué hace un hombre formado en esos páramos machorros, cuando éstos se feminizan por la obra de la civilización y aparece ese otro horrible tipo humano llamado... (puaj) ..."capitalista"? Pues, ¡se va a México a vivir aventuras! Hasta que la aventura cansa y se regresa a Estados Unidos. Entonces, puede que aparezca en el horizonte un... (puaj) ...capitalista... ya sabemos, uno de esos afeminados que creen que el dinero compensa la poca masculinidad... Y ofrezca un trato. 10.000 de los verdes del Tío Sam a cambio de un trabajito. El trabajito para nuestro grupo de hombrones consiste en pasar la frontera una vez más, con rumbo a México, y liarse con su antiguo jefe, un revolucionario mexicanote pseudoMadero/Zapata/Villa llamado con el pintoresco nombre de Jesús Raza (por Bastet, estos yanketas a la hora de ponerle nombres caztellanoh a los personajes en ezpañoh...), que ha secuestrado a la esposa del contratador. Y bueno, es la Revolución Mexicana, o acaso los años inmediatamente posteriores, vaya uno a saber, el caso es que los conductos regulares suponemos que no funcionan (bueno, después de la RM vino el PRI, lo que fue pasar de la anarquía del revólver a la anarquía de la corrupción), y por lo tanto, nuestro self made man tiene que hacer lo que un hombre con cojones tiene que hacer, o sea contratar a los duros de rigor para que apliquen la ley del más fuerte (no, ir él mismo al rescate no, que para eso es capitalista y paga, carajo, y por eso no necesita ser tan machorro). El trabajito, por supuesto, tiene sus complejidades. No es sólo que tengan que llevar a un "nigro" con ellos, o que para el éxito de la faena requieran a un dinamitador profesional, como un Bayarmagedón cualquiera, sino que además se enfrentan a un sequísimo desierto, al calor, a un territorio lleno de recovecos en donde podrían esconderse los enemigos, etcétera. Será el ocaso de la era Western, pero aún así, nunca antes México fue tan machorro como ahora...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En la época de los abuelitos de ustedes y tatarabuelos míos (los gatos tenemos una esperanza de vida más corta, miau, pero a cambio lo compensamos follando a los siete meses, hehehé...), el Western era substancialmente distinto a lo que es en la actualidad. Cosas medio sucingas como "Silverado", "Los imperdonables" o "Rápido y furioso" ni pensaban en pasar (menos enfoques de comedia chusca como "Shangai Kid" o "Bandidas"... Sí, "Bandidas" está ambientada en México y es una comedia, pero también es un Western, qué con eso...). Y ya ni hablar de salvajadas Steampunk como "Wild Wild West". En los buenos tiempos, el Western era pulcro y elegante, que el escenario podrá ser lo más profundo del maldito Desierto de Arizona, pero los vaqueros siempre encontraban agua suficiente para mantener bien limpiecitas y planchaditas sus camisas, además de tener siempre gomina a mano para peinarse y darle serenatas a sus damiselas con unas guitarritas recién salidas de la tienda de Música (o con un buen teflón antipolvaredas, quién sabe). Pero de pronto, de golpe y porrazo (bueno, no tanto, ya venían algunos Western revisionistas como "Shane", "Más corazón que odio" o "El tren de las 3:10 a Yuma" en los '50s), el Spaghetti Western, y muy en particular la Trilogía de los Dólares ("El bueno, el malo y el feo", "Por un puñado de dólares" y "Por unos dólares más") vino a golpear la mesa. Y adios al vaquerito Hopalong Cassidy, todo modosito y compuesto, para pasar a ese Western sucio y polvoriento, mucho más realista y de tramas más descarnadas. Bueno, salimos ganando. Los metrosexuales salieron por la trastienda y los hombres rudos hicieron su aparición. Quizás por eso el Western nunca ha conseguido recuperarse plenamente del bajón que le significó la década de los '80s (bueno, por eso y por "Jóvenes pistoleros" y "Cuatro mujeres y un destino"...).

¿POR QUÉ VERLA?

-- En el egregio arte de mantener erecta una peli viril, ésta lo consigue. Esta es peli para machos. Con corazón de hombre. Metrosexies abstenerse. O sea, los dos protas son el duro Lee Marvin y el siempre resultón Burt Lancaster. Y el malo es nada más y nada menos que Jack Palance, al que la Generación X, en su supina ignorancia gafapasta
(y de la deGeneración YouTube ni hablemos, mejor), con suerte podrá ubicar como el jefecito mafi del Guasón en el "Batman" de Tim Burton, pero que antes de eso, ya tenía una prominente carrera, incluyendo el haber interpretado nada menos que a Atila en "El rey de los hunos". En cuanto a Burt, lo tuvimos en "De aquí a la eternidad", "Apache", "Veracruz", "El Juicio de Nüremberg", "El hombre de Alcatraz", "El gatopardo"... Y de Lee Marvin, sólo digamos que es tan duro, que tuvo los cojones para ser jefe de Chuck Norris y darle órdenes, y salió vivo del trance ("Fuerza Delta"). En el campo femenino, resulta que la esposa perdida/secuestrada viene en el explosivo empaque de Claudia Cardinale, con un busto para gritar FORZA ITALIA! que en esos años le hacía el peso bien pesado a otras tettimundis como Sophia Loren o Gina Lollobrigida... Ya con ese elenco tenemos calidad asegurada.

-- La historia es notablemente buena. Para la época las escenas de acción debieron ser el colmo de lo Michael Bay, pero ahora lucen un poco adocenadas quizás (a cambio, el tipo al que contratan por la dinamita, justifica bien la contrata, créanme). Pero la peli en ningún minuto resulta aburrida o soporífera. Sí un poco lenta para los estándares actuales. Pero consigue eso de que el desierto se te meta en la sangre, te sugestiona, y a mitad de peli ya estás deseando tener jugo al lado (o alcohol, no sé). Y no es tan lineal como pudiera parecer a primera vista, porque el rescate mismo no está al final de la peli, y después viene la otra parte, que es sacar a la chica de circulación, de regreso a la Civilización y a las bars and stripes, y esto que podría resultar anticlimático, no lo es en absoluto. La historia misma es de ésas simples, la ida y vuelta de un grupo de mercenarios en territorio hostil, pero de esa simplicidad misma nace la potencia y el músculo (¡cuántas partidas de AD&D o "El Señor de los Cinco Anillos" no se han forjado al alero de esa vieja fórmula...!). Seguramente los culturetas de pro dirán que la peli presenta los típicos estereotipos del latinaca, con mexicanotes sucios y medio tontos, y en eso habremos de decir que de acuerdo, pero es que oigan, alguien tiene que ser el malo, pues, y seamos realistas, no van a ser los yankis quienes rueden una en que los mexicanotes sean los buenos y ellos los malvados, ¿no...? Además, seguro que prefieren esto a una visión todavía más estereotípica de México como la presentada en "Dos mulas para la Hermana Sara" o en "Bandidas"... Mmmmmm... Bueno, también "Bandidas" calificaría como peli para machos, aunque por razones distintas a "Los profesionales" (con todo, Penelope y Salma están cada una como quieren, pero por separado difícilmente podrían flotar en el agua como Claudia Cardinale...).

IDEAL PARA: Ver un Western machorro, con tipos duros afrontando lo inafrontable y aguantando lo inaguantable, y arreglándoselas para lidiar contra el mundo a machada limpia al viejo estilo de papá.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.

VIDEOS.

-- Tema musical de la peli [no necesita subtítulos, claro está].

jueves, 5 de febrero de 2009

"Locuras en el Oeste" (1974).


-- "Blazing Saddles" (título original en inglés), "Sillas de montar calientes" (título en España). Estados Unidos. Año 1974.
-- Dirección: Mel Brooks.
-- Actuación: Cleavon Little, Gene Wilder, Slim Pickens, Harvey Korman, Madeline Kahn, Mel Brooks, Burton Gilliam, Alex Karras, David Huddleston, Liam Dunn, John Hillerman, George Furth, Jack Starrett, Carol Arthur, Richard Collier, Charles McGregor, Robyn Hilton, Don Megowan, Dom DeLuise.
-- Guión: Mel Brooks, Norman Steinberg, Andrew Bergman, Richard Pryor y Alan Urger, basados en una historia de Andrew Bergman.
-- Banda Sonora: John Morris.

-- "Locuras en el Oeste" en IMDb.
-- "Locuras en el Oeste" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un grupete de niggas están cavando para construir un caminito. De pronto, avisan que hay arenas movedizas (por si no están prevenidos, es una comedia, así es que no le pidan realismo extremo, como por ejemplo criticar que en el desierto no suelen haber muchas arenas movedizas). Envían a una patrulla de negros, y encuentran las dichosas arenas movedizas. El incidente termina en que el negro las emprende con el capataz, y acaba listo para carne de horca. Por otra parte, las dichosas arenas movedizas obligan a desviar la línea a través de un poblado. Un terrateniente descubre que si compra barato y vende caro el poblado, se forrará en los verdes, así es que influye sobre el putifungo y regordete gobernador para que envíe al especimen más inepto que se pueda a ese poblado. El elegido termina siendo el simpático negrito que iba para carne de horca. Nada más llegar al poblado, se producen los problemas, porque los colonos serán muy yanketas de pro, pero escoria nigga, eso sí que no. Para colmo, el buen terrateniente está cada vez más obsesionado con apoderarse del dichoso pueblito, y recurrirá a todas las estrategias posibles para cargarse al nuevo sheriff negro. El duelo por la conquista del Lejano Oeste ha comenzado, y no hay cinta de 35mms capaz de contener tanta emoción, tanta fuerza, tantas risas. Y lo digo en serio. No hay 35mms que pueda.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Primero, Estados Unidos era un conjunto de ingleses de la baja que se independizaron, y en vez de fertilizar sus mentes con cultura, decidieron fertilizar el territorio desde Ohio hasta California con los cuerpos de los indígenas que pillaran por el camino. Luego, convirtieron esa delicada Solución Final en leyenda, al crear el cine de vaqueros, el Western de toda la vida. Y después, cuando el público empezaba a aburrirse del Western, llegó... ¡Mel Brooks! Porque en los '70s, el Western ya no es lo que era, y los camisalimpias como Roy Rogers o John Wayne ya no tenían lugar frente a los sucios y descamisados pistoleros sin nombre que venían allende los mares, y cabalgaban por Andalucía o los Abruzzos como por la Baja California. A la desmitificación que significó el Spaghetti Western, incluyendo la mítica tríada de Clint Eastwood ("El bueno, el malo y el feo", "Por un puñado de dólares", "Por unos dólares más"), y a la secuela de westerns hollywoodenses consonantemente un poco más sucios y "realistas" (sin pasarse, que es Hollywood, a fin de cuentas), vino la parodia más desmadrada. Y quien se encargó de ello es nuestro buen Mel Brooks, que ya filmaba parodias postmodernistas en los '70s, bastante antes de que los ZAZ irrumpieran con su "¿Y dónde está el piloto?" a darle la vuelta al venerable género de la Spoof Movie (y por cierto, mucho antes que cosas como "No es otra tonta película americana" o "Epic Movie"...). Sacarla adelante fue un parto, porque los Estudios Warner pusieron una tonelada de condiciones, a cuál más pituitaria que la otra (en ese tiempo, Mel Brooks había rodado sólo un largometraje, "Los productores", y por su desmadrada visión del Hitlerismo, había sido un limitadísimo éxito de taquilla). Pero salió adelante. Para bien suyo claro, pero también para el nuestro, ya que ganamos una gran joya de la comedia cinematográfica de todos los tiempos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿"Una película de miedo"? ¿"No es otra tonta comedia adolescente"? ¿"Austin Powers: El espía seductor"? ¡¡¡PUAFFF!!! Por favor, no me hagan respingarme. Mel Brooks los patea a todos. ¿Saben por qué? Porque Mel tiene algo que ni los Wayans, ni Mike Myers posee: un cerebro en pleno uso. Mel Brooks es literalmente el hombre que inició la postmodernidad en el cine, tomándoselo todo en solfa, pero haciéndolo con estilo, humor y elegancia. No es demasiado popular quizás por eso, porque es más fácil entendérselas con un producto de los ZAZ ("¿Y dónde está el piloto?", "¿Y dónde está el policía?") que con las pelis de Mel Brooks (y eso que las de los ZAZ son buenas, y ya no vemos cómo andan las cosas en lo de las parodias recientes).

-- La peli parte de manera un tanto irregular, y en los primeros minutos cuesta encontrarle la gracia, en particular con algunos chistes hoy en día un tanto sobados (eso del gobernador con una chica pudo tener gracia alguna vez, pero después de ver al Alcalde Diamante de "Los Simpsons"... Por cierto, ¿qué habrá sido de Robyn Hilton después...?). Y desgraciadamente, el humor de alusiones se pierde un tanto hoy en día (¿habrá en estos tiempos quién se acuerde quién diablos fue Hedy Lamarr, aparte de un nostálgico como quién esto escribe...?). Pero después, cuando entra en vereda con gags geniales como la recepción del pueblo al nuevo sheriff, el asunto se compone, y empezamos a entender por qué la crítica suele considerarla como una de las mejores comedias de todos los tiempos. Y ya no hablemos de su desopilante final, que hoy en día está más que un tanto visto, pero que Mel el Grande no sólo lo hizo primero, sino que además lo hizo mejor. No se queden con las imitaciones y plagios descarados, rebusquen el original.

-- Por una vez en la vida, no diremos demasiado del elenco. Simplemente están grandes. Cleavon Little es un inmejorable comisario negro (¡e iban a traer al impresentable de Richard Pryor para el rol!). Gene Wilder está grandioso como el Waco Kid, además de decir como nadie eso de "he matado a más gente que Cecil B. DeMille"... Harvey Korman como Hedy... (¡es Hedley!) perdón, Hedley Lamarr, está también chiribantástico ("¡Odio ese cliché!"). Mel Brooks hace cameos, como es su costumbre, esta vez son dos, y está adorable como siempre. Y la guinda de la torta: Alex Karras como... ¡¡¡MOOOOOONGOOOOOO!!! Sobre el papel, el personaje es lo más idiota que cabe, pero por alguna extraña alquimia, en el celuloide funciona de lo más bien, y terminas queriendo al pobre desgraciao, qué joer...

-- Iba a adelantar algunos chistes, pero en realidad se me han colado subrepticiamente en el transcurso de la reseña. Y no quiero, simplemente me niego, me rehuso, a adelantar algo más. Esta es de esas pelis que se goza descubriéndola por sí sola. Incluso sin conocer las convenciones propias del Western más clásico, sigue teniendo garra. Eso es la diferencia entre una peli divertida y un clásico.

IDEAL PARA: Volver a los tiempos en que todavía importaba hacer una parodia que te hiciera reir.

VIDEOS.

-- ¡Sorpresa, el nuevo Sheriff es un negro! [en inglés, sin subtítulos].

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