domingo, 28 de junio de 2015

"El bosque de Karadima" (2015).


-- "El bosque de Karadima". Chile. Año 2015.
-- Dirección: Matías Lira.
-- Actuación: Benjamín Vicuña, Pedro Campos, Luis Gnecco, Ingrid Isensee, Marcial Tagle, Gloria Münchmeyer, Francisco Melo, Christian Sève, Aline Kuppenheim.
-- Guión: Alvaro Díaz, Elisa Eliash, Alicia Scherson.
-- Banda Sonora: Camilo Salinas.

-- "El bosque de Karadima" en su página oficial.
-- "El bosque de Karadima" en IMDb.
-- "El bosque de Karadima" en la Wikipedia en español.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La cosa parte con una persona que va a dar testimonio a otra persona, como lo vemos por el ambiente de entrevista, grabadora, etc. Flashback a... parroquia de El Bosque, Santiasco de Ch... perdón, Santiago de Chile, en la época de la dictad... er... de la dictablanda, ehm. Un jovencito va a la parroquia porque ha escuchado hablar de un cura al que le dicen el Santo o el Santito, un tal Fernando Karadima. El asunto es que el chico se siente perdido en la vida, porque, buenoooooo... era la época en donde no había que levantar mucha cabeza. Aunque el chico está a salvo porque, verán, la gente que va a El Bosque no son sucios comunistas comeniños sino, ya saben, GENTE BIEN. Nada más llegar va y se mete allí donde no debe meterse, y ve una escena nada más extraña en donde otros jovencitos de su edad están vistiendo al padre y tal, pero... nada sospechoso, ¿eh? No se vaya a pensar. El caso es que el cura Karadima como que no lo pesca mucho y tal, y el jovencito se queda como loro en el alambre, hasta que durante la misa se le acerca otro chaval que le pasa una medallita que viene del padre y tal, que le ha puesto el ojo (generalmente estos son los momentos en que los lectores habituales de Cine 9009 están esperando mi clásico "no piensen mal, ¿eh?", pero en este caso es lo contrario: PIENSEN MAL, PIENSEN MUUUUUU MAL), que lo invita para un encuentro de jóvenes por aquello de la vocación sacerdotal, etc. El encuentro en cuestión acaba siendo en una salita de la parroquia, y el padre Karadima lee un pedazo de la carta de no-sé-cuál del Nuevo Testamento, y pregunta en dónde está el demonio, y nadie responde, salvo nuestro héroe que, con plena vocación nerd, levanta la mano y dice algo en la línea de "¿en nosotros mismos?". Uh, ssssssí, no tienes idea de lo cerca que llega eso, chaval. El caso es que al padre le gusta la respuesta y lo envía a la biblioteca a documentarse, y allí va y lo pilla. ¿Y se lo cepilla? No, pueh, no es tan bruta la cosa. Lo invita y comienza a hacerse el cariñosito, pero con palabritas y ojitos nada más, nada que pueda decir (mucho) que huele a arroz quemao. El caso es que, en paralelo, al joven su mami (Aline Kuppenheim todavía estupendona aunque ya va pa'l medio siglo la señora) no lo pesca mucho, tiene su novio y tal (separá la señora, flor de cristiana, con lo pégomenpecho que eran los catoderechistas de la época y siempre), y por tanto, criado medio virgencito el pobre y ayuno de otros refuerzos emocionales, nuestro joven se va metiendo cada vez más y más. Pero más sabe el diablo por viejo que por diablo, así es que él se estaba metiendo, pero alguien lo mete más. Y, ya lo sé... vamos de nuevo... PIENSEN MAL. PIENSEN MUUUUUU MAL. Es el comienzo de un infierno en donde el jovencito se transformará en el cariñito de Karadima, un infierno del cuál sólo saldrá a... a... bueno, éste es el momento en que debería estar rematando la parrafada con un chiste, pero habidas las circunstancias, probablemente sería de pésimo gusto. No por nada, el Karadima de la vida real terminó procesado ante tribunales con jurisdicción criminal, por no hablar del juicio eclesiástico además.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Uno de los más sonados escándalos en la vida chilena de comienzoXXIs fue el asunto de Fernando Karadima. A partir de 2004, un poco al calor de lo que pasaba en otras partes del mundo (a la iglesia de Estados Unidos, por ejemplo, las denuncias por abusos sexuales la tenían económicamente despellejada, hasta el punto que hasta da lata y too entregar el diezmo eclesiástico para que la Iglesia termine pagándole abogados a los curas sinvergüenzas en vez de darle desayuno a los pobres), al calor de lo que pasaba en otras partes del mundo, decía, comienzan a apilarse denuncias en contra de Fernando Karadima, un cura con reputación de santidad hasta el minuto intachable. El asunto dejó la tendalá y media, porque a pesar de rumores y cosas, lo cierto es que la Iglesia Católica seguía siendo una de las instituciones más respetadas de Chile, usufructuando en buena medida de la defensa de los derechos humanos hecha durante la dictad... er... dictablanda militar (bueno, los curas que de verdad siguieron a Cristo, no los Hasbunes sueltos por ahí, que tienen tanto de caridad cristiana como yo de perro), y ni con la defensa cerril de una moralidad propia de la época de los Trastámara en los noventa con Jorge Medina de infausta memoria, habían conseguido fusilarse en el propio pie. Pero fue saltar el asunto Karadima, y de pronto hasta los propios ultramontanos debieron poner las barbas en remojo, como que el propio Vaticano, antes que la justicia civil y criminal chilena, condenó a Karadima sacándolo de las labores de cura (lo que debió haber sido un golpe rotundo para el ego para alguien tan mediático, y mediático en particular con la gente que importa, o sea, la GENTE LINDA) y poniéndolo a oración y penitencia por el resto de la vida. Y como todavía había gente que decía que no, que a lo mejor, que hay que considerar las cosas, que a lo mejor los chicos se le tiraban encima y el pobrecito qué iba a hacer, pues... María Olivia Mönckeberg publicó un libro periodístico llamado "Karadima el señor de los infiernos", en donde hace con el caso Karadima lo que mejor sabe hacer doña María Olivia desde sus clásicos "El saqueo de los grupos económicos al Estado de Chile" y "El negocio de las universidades en Chile": joder la marrana a todos los tarados que dicen que Chile está súperchupirequetebien y que el modelo económico/social/político creado durante la dictad... er... dictablanda, es el Paraíso en la Tierra y somos la copia feliz del Edén. El asunto Karadima, en definitiva, vino a poner sobre la mesa que TAMBIÉN la Iglesia Católica chilena estaba bastante podridita, y se transformó en todavía OTRA institución chilena que cayó en el desprestigio más absoluto. Así se hace, genios constructores de la Nueva Nacionalidad Chilena, para cuándo los invitamos a un vinito tinto para festejar las glorias del país que ustedes hicieron y en el cual estamos condenados a habitar.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos porque la factura de la peli es simplemente impecable, con un guión simple, directo y crudo, servido por un reparto en general excelente, y muy en particular por Luis Gnecco en el que probablemente es el mejor papel de su vida. Porque el Karadima interpretado por Gnecco no es una bestia bruta y sedienta de efluvios viriles, sino un tipo en principio muuuuuu majo/simpático que conoce muy bien el negocio de equilibrarse entre las demostraciones de autoridad por un lado, y las de simpatía por el otro. Es decir, la clase de sujeto que terminas viéndolo como alguien más poderoso que tú, y al mismo tiempo, que te trata bien y hasta quieres transformarte en su esclavo y too. Porque ése es justo el punto principal de la peli. Mientras que si la hubieran rodado en Jólivu se hubieran centrado en el proceso judicial por aquello de que QUEREMOS DRAMA y QUEREMOS AXIÓN, esta peli sigue una ruta diferente. Tomando la anécdota histórica de Karadima (porque, en realidad, el señor Karadima a estas alturas ya es historia, y ni se ha muerto todavía. O eso creo), lo que hace la peli es un completo retrato de cómo funciona la manipulación psicológica detrás del abuso. No es sólo una historia de sodomía, sino además una muy perturbadora historia, er... ¿romántica...? ...entre un joven que vagabundea perdido por la vida, y es captado por la (supuesta) bondad y el (supuesto) cariño de una figura a la vez amable y paternal, que le proporciona un ancla a su existencia, pero con un precio: devoción incondicional. Devoción al estilo secta, por muy Iglesia Católica que sea la institución, porque debe expresarse en el cumplimiento de una serie de rituales, disciplinas y horarios, y también en cortar todo lazo emocional con el mundo exterior, para así entregarse en cuerpo y alma a esa figura paternal, y ni siquiera a la Iglesia en sí, sino a esa pequeña parcelita de Iglesia que es el feudo construido por Karadima en su parroquia y con sus feligreses y acólitos, bajo la tolerancia de autoridades eclesiásticas que ni quieren ni se les antoja ver. Y esta devoción debe expresarse además, por supuesto, en dedicación sexual exclusiva. Esta peli tiene pleno éxito allí donde fallan montones de telefilmes maniqueos sobre el abuso: en explicar que parte importante del abuso consiste en los problemas, trancas y necesidades psicológicos del propio abusado, que son explotados por la manipulación del abusador para transformarlo en una masa balbuceante y culpógena cayendo dentro de un pozo del cuál sólo puede ser salvado por el mismo abusador que lo está hundiendo dentro de él en primer lugar, creándose así el círculo de dependencia. El grueso de la peli es mostrarnos a Karadima como un maestro de manipular las situaciones: ser encantador cuando el abusado se aleja, ejercer el poder cuando lo tiene a tiro para hundirlo, mostrarse hostil y negarle cariño, apoyo y comprensión cuando se rebela, y en general mover y apretar todas las palancas y resortes psicológicos necesarios para que el otro tipo ni siquiera se dé cuenta de lo que le están haciendo. El propio personaje lo expresa de manera inmejorable (cito de memoria, conste, puede que no sean las palabras textuales): "el padre no me quitó mi libertad, fui yo mismo quien terminó entregándosela". El propio título incluso es bastante sugerente: es un bosque porque se ambienta principalmente en la parroquia de El Bosque, pero el bosque de Karadima es también la metáfora de cómo Karadima va enredando a sus víctimas, y en una dimensión más universal, el bosque es un conocidísimo símbolo del inconsciente y de nuestros impulsos primordiales, lo que entronca de manera directa con la alusión inicial de que los peores demonios, son los demonios internos. En ese sentido, la peli cumple sobradamente con el famoso lema de que pinta tu aldea y pintarás el mundo, consiguiendo retratar a partir de una situación histórica particular, una dinámica de poder que es universal, propio de muchos tiempos y lugares.

-- De manera intencionada, la peli no subraya el contexto social y político, porque prefiere centrarse en la historia psicológica (o psicopatológica), pero no por ello, dicho contexto deja de aflorar en algunos segmentos que son más bien pocos, pero bastante reveladores. La parroquia de El Bosque es presentada como un espacio aislado, casi uterino, en donde encuentra refugio no sólo el abusado, sino también el propio Karadima que lo ha transformado en su feudo particular. Pero más allá, en una escena vemos un noticiario en donde escuchamos hablar a Pinochet, para que el espectador avisado se entere muy bien de qué clase de país está viviendo. Y en otra escena aparece la madre de Karadima, retratada como una anticomunista furibunda e irracional. Ambas situaciones nos recuerdan que esta historia de abusos tiene su paralelo en los hechos políticos de los últimos años. En definitiva, toca la vena sensible que en su minuto, tocó también el caso Karadima considerado de manera individual: el cansancio de la ciudadanía frente a un sistema demasiado opaco, un escudo de espíritu sectario en donde ciertos personajes se encubren unos con otros. No debe ser casualidad que en el año de su estreno, y en medio de una sociedad chilena a punto de reventar por las costuras en medio de un montón de escándalos de corrupción en donde hay involucrados empresarios, políticos y funcionarios gubernamentales, de los más variopintos signos políticos, y en un país donde ya es un milagro que una peli chilena se estrene en todos los horarios de un día en vez de compartir sala con alguna otra peli, o que dure más de una semana en exhibición, "El bosque de Karadima" haya aguantado tranquilamente más de dos meses y se cuente entre las pelis chilenas más vistas del último tiempo, récord de permanencia que sólo los más recios blockbusters de Jólivu pueden adjudicarse.

IDEAL PARA: Ver el más certero retrato de cómo (mal)funciona la sociedad chilena a inicios del siglo XXI.

domingo, 21 de junio de 2015

"Intensa mente" (2015).


-- "Inside Out" (título original en inglés), "Del revés" (título WTF en España). Estados Unidos. Año 2015.
-- Dirección: Pete Docter, Ronaldo del Carmen.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Amy Poehler, Phyllis Smith, Richard Kind, Bill Hader, Lewis Black, Mindy Kaling, Kaitlyn Dias, Diane Lane, Kyle MacLachlan, Paula Poundstone, Bobby Moynihan, Paula Pell, Dave Goelz, Frank Oz, Josh Cooley, Rashida Jones.
-- Guión: Meg LeFauve, Josh Cooley y Pete Docter, basados en una historia de este último y de Ronaldo del Carmen.
-- Banda Sonora: Michael Giacchino.

-- "Intensa mente" en IMDb.
-- "Intensa mente" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una nueva vida viene al mundo, un bebé abre los ojitos, se encuentra en este mundo, y... en su interior aparece una consola con un único botón, y una criatura que... joer, ¿esa es Campanita? Se pasa esta gente de Disn... er... no, no es Campanita. Es... es... ¿es? Ah, qué rayos, si ya todos vimos el trailer. Es una emoción. Es... ALEGRÍA. Andando el tiempo, comienzan a aparecer otros tipejos, hasta sumar tu banda estándar de cinco que ves en cualquier peli y en Sailor Moon también. Al lado de ALEGRÍA están TRISTEZA y su pésimo gusto en chalecos, DISGUSTO y su actitud alfa bitch, MIEDO con su eterna actitud de... de... algo, e IRA vestido como para ir de traje al trabajo. El caso es que ALEGRÍA lo inunda todo con su optimismo enfermizo, aunque por debajo de su cáscara de chica buena y tal, es una perra de cuidao que agarra a TRISTEZA y LE HACE BULLYING. No el bullying de tipo pegarle y dejarla en bolas delante de sus amiguetes (eso sería fan disservice, considerando el tipo, y además estamos en una Pixar para niños, vamos), sino el más soterrao de "oye, eres muy simpática y tal, lárgate y no molestes, pero mira que te lo digo con una sonrisita porque somos todos amiguis, ¿vale, vale?". ¿Y qué hace TRISTEZA? Pues, como nadie la pesca, se dedica a cagarla, metiendo las manos allí donde no la llaman (no, no se pone a trajinar a IRA, sino que se mete con las bolas que son los recuerdos principales de... algo... bueno, es complicado de explicar). De pronto, por estoquello, la familia se muda de Minesota a San Francisco, sin miedo a que la chica les vaya a crecer lesbi o algo así... en fin. El caso es que la nueva casa es un agujero de ratas (literalmente: tiene una rata muerta en el piso), las cosas embaladas terminan en Texas, y en general todo se vuelve kakita. En medio de todo eso, viene el primer día de clases, en donde la chica nueva... ¿será de inmediato popular y todas querrán ser sus amigas y se enchufará con un vampiro súper guay que la llevará a una pentalogía de pelimerdas que...? No, por suerte. Que es una Pixar, leñe, un poquito de dignidá aquí. La chica va y dice un par de cosas, y de pronto, por estoquello, TRISTEZA SE PONE A CARGO. Oh, crap. La chica la pasa canutas frente a la sala y tal, hasta que de pronto, TRISTEZA agarra uno de los recuerdos centrales y LO TIÑE DE TRISTEZA, y ALEGRÍA con su actitud de perra consentida va y dice que no, eso no, que TODOS DEBEMOS SER FELICES MIERDA, así es que va y agarra el jodío recuerdo, y viene una pequeña pelea, y ambas, ALEGRÍA y TRISTEZA, terminan por un tubo. Hmmm, eso sonó medio raro. Veamos, lo diré de otra manera: un tubo las succiona. No, peor. Vamos de nuevo: un tubo neumático las arroja juntas a esconderse... joder, no estoy inspirado hoy día. Veamos, sean literales por favor: un tubo neumático literalmente neumático, ellas quedan atrapadas y son lanzadas a la quinta conífera, tres cuadras más allá. ¿Listo? Bien, seguimos. Es AHORA que las cosas se van a la cresta crestífera porque, saquen cuentas: la chica está atravesando un período difícil tratando de ajustarse a una nueva vida, y sólo le quedan MIEDO, DISGUSTO e IRA para contender con la situación, porque ALEGRÍA y TRISTEZA ya no están ahí para poner de lo suyo. (Buenoooooo, lo de TRISTEZAAAAAA...). Ahora comienza el largo viaje de ALEGRÍA y TRISTEZA para regresar, antes de que la incompetencia supina de sus colegas acabe por arrojar todo al demonio, y la chica termine por PERDER COMPLETAMENTE SUS EMOCIONES.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La psicología, ese lindo chamanismo vudú inventado por Sígmun Frói. Un montón de blablabla charlatanístico hasta que llegó la neurociencia a poner orden en el cotarro. El caso es que la ciencia ha avanzado revoluciones industriales enteras en el siglo XX y lo que va del XXI, para comprender por qué las personas en general son una mierda. Con los gatos ha salido más complejo, eso sí, y toda vuestra psicología apenas es capaz de arañar la superficie de lo que somos (les voy a dar una clave. No es que pretendamos conquistar el mundo como algunos dicen. Es que YA DOMINAMOS EL MUNDO, porque es cuestión de ponerse a ronronear a la persona adecuada, y... Tengan miedo, naciones de la Tierra, porque el día en que alguna de ustedes nos caiga mal, le ronroneamos al tipo que tiene el dedo en el botón nuclear, y los hacemos desaparecer del mapa. A ustedes los estoy mirando, habitantes de Vietnamistán que les encanta despellejar y comer chapsui de gato). El caso es que con eso de la psicología y tal, surgieron las historias de VIAJE AL CENTRO DE LA MENTE. Por limitarnos sólo al cine, ahí están "El túnel de las pesadillas", "¿Quieres ser John Malkovich?", "La célula", "Paprika", "El origen"... además del mítico episodio de "Mikami la Cazafantasmas" en donde Yokoshima que siempre le anda con ganas a la jefa, se mete en la cabeza de ella en una de las aplicaciones de implicancias más perversillas del tópico (joer, le tienes gana a una mina y te metes literalmente en su cabeza... las posibilidades son ilimitadas, claro). De esta manera, cuando la Pixar decidió que era tiempo de volver a ganarse a la audiencia con otra peli con premisa loca y disparatada que requiere todo el ingenio para hacerla funcionar... ¿qué se dijeron? ¡Oh, sí, hagámosle lugar a Pete Docter (el tipo que dirigió "Monsters Inc" y "Up", por más señas) con su loka-loka-loka idea de una peli con cinco emociones dentro de la cabeza de una chica! Porque la Pixar era gloriosa cuando tomaba premisas de atractivo igual a nulo y las sacaba adelante como pelis ultraoriginales: monstruos que se alimentan del miedo de los niños ("Monsters Inc"), peces en misión de rescate ("Buscando a Nemo"), superhéroes con vida en familia ("Los Increíbles"), ratas cocineras ("Ratatouille"), un robot futurista de limpieza ("WALL-E"), una casa que vuela con globos ("Up")... para luego irse al desplome con pelis que oscilan entre lo meh y lo insufrible ("Cars 2", "Valiente", "Monsters University"). Y en medio de los problemas que ha afrontado el otro coloso de Pixar ("The Good Dinosaur"), es que emergió "Intensa mente". El regreso de Pixar a las premisas alocadas de toda la vida, pero ahora en mitad de una Edad del Pantano que a saber qué iba a salir. ¿El resultado? Una peli recibida con gloria. Que logró un estreno recio en taquilla incluso compitiendo mano a mano contra el leviatán que resultó ser "Jurassic World", que no es poco. El regreso de Pixar a su mejor forma, dicho en breve.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Bienvenidos a la que probablemente será la Mejor Película de 2015. O una de las mejores, a lo menos. Así dicho, sin paliativos. Fue verla, y echarse a llorar de lo mucho que echábamos de menos a la Pixar de conceptos atrevidos, guiones filosos, personajes carismáticos y una realización técnica impecable no sólo en el aspecto técnico sino en la experiencia cinéfila misma. Una obra maestra, en definitiva, y ya saben lo reacio que soy a ocupar ese concepto. En realidad, bien mirado, más allá de su idea básica, el guión no tiene mayor sofisticación. Una chica se cambia de casa con su familia, las cinco emociones dentro de su cráneo se enredan todas ellas, dos de ellas salen volando por la ventana (bueno, por un tubo neumático, pero... ya me entienden), y esas dos deben volver mientras las otras tres lidian con la crisis y la vida de la chica entretanto sestá yendo por el caño. Y eso es todo el maravilloso argumento. Y sin embargo... manteniéndose firmes en esta simplicidad, sin irse en florituras, es como la peli consigue todos sus enteros (saliéndose con la suya incluso de meter un concepto tan abstracto en una peli para niños, y que SIGA SIENDO UNA PELI PARA NIÑOS), y todo eso, al servicio de un mensaje que es un ladrillazo en toda la dentera contra nuestra sociedad moderna. Porque, ¿qué idea tratan de vendernos en nuestra sociedad? SÉ FELIZ. A toda costa. Como sea. ¿Tienes que matarte por ser el más popular para ser feliz? Mátate. ¿Tienes que ser trabajólico para ganar el money que te permitirá comprar las cosas que te harán feliz? Trabajolízate. ¿Tienes que cagarte a cuanto cristiano/moro/agnóstico se te cruce en el camino para ser feliz? Cágatelos. ¿Necesitas endeudarte hasta más arriba del paracaídas para ser feliz? Endéudate. ¿Te tienes que atiborrar a pastillas hasta hacerte mierda el hígado y obtener así la felicidad química que te permita superar el estrés de la vida? Hácete mierda el hígado. ¿Tienes que colgar cartelitos weones en Facebook que digan lo cool / wenaonda que eres, para que la gente vea que ERES FELIZ? Cuélgalos. Lo importante es ser FELIZ-FELIZ-FELIZ, que la gente te vea FELIZ-FELIZ-FELIZ, blablablá. La sociedad global capitalista entera juega en esta liga: ¿no eres feliz en la vida, o eres menos feliz que tu vecino? Entonces cómprate este desodorante, cómprate el auto del año, cómprate estoquello. Y cuando el subidón se te vaya y tengas que comprar algo más, bueno, cómpralo. ¿No puedes, ya no tienes dinero? Oh, qué pena, pobre loser, deja que los felices sigamos siendo felices y no nos estorbes con tu INFELICIDAD, hehehé... La chica de la peli, al principio se la intuye como muy exitosa y optimista, llena de triunfos y de cariño, y esto viene potenciado y a la vez potencia que ALEGRÍA esté a cargo de su vida. Pero de a poco, vamos viendo que esto no es así en otras cabezas. Algo no cuadra. En la cabeza del padre, quién manda es... (joer, no es un spoiler, está en los primeros 20 minutos de peli, y además la escena viene en el trailer, así es que...) ...la IRA, lo que parece contraintuitivo porque el padre es el tipo más tranquilo y guay del mundo, y como que algo no anda bien... (y de hecho, en efecto algo no anda bien, y a poco que le den vuelta al concepto de la peli, es bien claro lo que sucede... y terrorífico, además, si lo piensan). Y en la cabeza de la madre, otro punto que como que algo no huele bien, quién está a cargo es TRISTEZA, lo que es un enorme WTF porque, buenoooooo... la mami parece no digamos la chica más optimista del mundo, pero es generosa y puro corazón y tiene un amante marido y una hija maravillosa, así es que cómo iba a ser que TRISTEZA esté a cargo de su vida, ¿no? (y, andando la peli, lo mismo: al final tiene mucho sentido. Y no, la señora no es depresiva ni necesita Prozac, es bastante más sofisticado que eso). Bien, de manera que, ¿por qué en la chica está a cargo ALEGRÍA? Y ahí es donde comienzan las implicancias terroríficas: la chica ha crecido en un medio ambiente de éxitos, en realidad no conoce (demasiado) las frustraciones, ¿y cómo va a reaccionar cuando se encuentre con una situación que la supere? La peli no se corta en mostrarnos los resultados, en particular la parte oscura y siniestra de ALEGRÍA, que es una alfa bitch igual que DISGUSTO, pero de una clase peor porque al menos DISGUSTO muestra abiertamente su... bueno, ya saben, su disgusto, mientras que ALEGRÍA por el contrario es la desgraciada insensible y falta de empatía que te pilla mal y te dice que SEAS ALEGRE sin más, aunque tengas que fingir y tal, lo que por supuesto va a tener consecuencias bastante desastrosas. Al final de todo esto, el gran mensaje de la peli es que TODAS las emociones sirven para algo, y necesitamos de todas ellas para poder sobrevivir y ser gentes (y gatos) mentalmente saludables. Una obviedad si lo piensan bien, pero ¿leyeron el enorme digesto sociológico con el cual inicié este párrafo? Ya me entienden, ¿verdad? Parte importante de crecer es aceptar nuestras emociones y nuestro lado oscuro, aprender a vivir con él, y no entregarnos amarrados de pies y manos a una única emoción, por muy que esa única emoción sea la felicidad. La peli también pone énfasis en cómo los demás van moldeando nuestras propias emociones y cómo debemos aprender a maniobrar con ellas, y en última instancia defendernos cuando están envenenándonos por dentro (la escena del trailer en que vemos nada menos que QUINCE emociones interactuando entre sí, 5 x papá, 5 x mamá y 5 x la chica, más allá del echarse las risitas con los diálogos y situaciones de caricatura, grafica esto de manera superlativa). Esta peli hace mucho más que una docena de tratamientos psicológicos para enseñarle a la gente lo que la gente tanto le cuesta entender por el bombardeo de los medios: está OK ser feliz, pero también está OK sentirse disgustado por gentes o situaciones, está OK tener miedo, está OK cabrearse ante situaciones, está OK sentirse triste, y si tenemos todas esas emociones, es por algo, que veinte millones de años de evolución darwiniana al final, como que saben más que uno, eso seguro. Métanselo de una buena vez en la cabeza, y dejen de meterle tanto discurso exitista-consumista-materialista sé-feliz-popular-podrimillonario a sus críos, cuando los tengan si es que no los tienen ya. Es la mejor lección o moraleja que van a sacar de una peli en este año. Bueno, eso, y que la cabeza de los gatos es... bueno, una bolsa de gatos. (Hablando de lo cual, ya que estamos, creo que voy a registrar en mi cabeza, John Malkovich' style. A ver, mi cabeza, a ver, a ver... ALEGRÍA está con la cabeza metida en el plato de Whiskas, TRISTEZA está dándose de cabezazos por haber perdido tantas horas de vida con pelis de Michael Bay, DISGUSTO está faroleándose como sólo los gatos sabemos hacerlo, a MIEDO lo tenemos estudiando en qué minuto los chinos se van a comprar Hollywood y se lo van a llevar ladrillo a ladrillo para reedificarlo en Shangai, y a IRA lo tenemos practicando yoga para que no incendie Cine 9009 hasta los cimientos por haber mezclado tanta inmundicia con clásicos del cine en nuestros comentarios a lo largo de los CASI DIEZ AÑOS que tiene este blog. Joer, se nota que tengo cerebro de gato nomás).

IDEAL PARA: Abreviar a la mitad la cantidad de años que pasarás en psicoanálisis, y además evitarle ese trauma a tus cachorros humanos.

domingo, 14 de junio de 2015

"Tomorrowland" (2015).


-- "Tomorrowland" (título original en inglés), "Tomorrowland: El mundo del mañana" (título explicativo for dummies en España). Estados Unidos / ¡España! (seriously). Año 2015.
-- Dirección: Brad Bird.
-- Actuación: George Clooney, Hugh Laurie, Britt Robertson, Raffey Cassidy, Tim McGraw, Kathryn Hahn, Keegan-Michael Key, Chris Bauer, Thomas Robinson, Pierce Gagnon, Judy Greer, Matthew Maccaull, Garry Chalk.
-- Guión: Damon Lindelof y Brad Bird, basados en una historia de éstos y de Jeff Jensen.
-- Banda Sonora: Michael Giacchino.

-- "Tomorrowland" en la Wikipedia en inglés.
-- "Tomorrowland" en IMDb.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Bueno, verán, las cosas empezaron a irse al carajo cuando... Frank... ¿Ah, qué cosa...? Frank, no seas tan negativo... Ah, bueno. Bien. Verán, las cosas empezaron a irse al demonio cuando... ¡Frank...! Bien, bien, no ser tan negativo, entiendo. Las cosas empezaron a irse a la m... ¡Frank, por favor, que este comentario de Cine 9009 lo van a leer los niños...! Ah, OK, voy a partir entonces con la historia de un niño cualquiera que, sorpresa, ¡¡¡ERA YO!!! En fin, en qué estaba. Ah, sí. 1964. El año en que los 60s se veían todavía como los 50s, en particular en la mentalidad Walt Disney que construyó el parque temático El Mundo del Mañana en que se basa esta película. El caso es que va un niño y presenta como invento... ¡un jet pack! Qué Gernsback, ¿eh?. El caso es que se lo presenta al Doctor Hous... perdón, a Hugh Laurie, que con su característico caracho de MIRA LO COOL QUE SOY MANDÁNDOTE A LA MIERDA, se manda un muy cool ándate a la mierda, o qué creían. El crío se va, decepcionado, con el corazón hecho trizas, sus bellos sueños infantiles demolidos por la realidad, cuando de pronto una chica nada más mona va y le dice que, oye, mira, métete ahí e infíltrate allá y sígueme, y vas a ver lo que es bueno. Y en medio de esta aséptica metáfora de INICIACIÓN SEXUAL (joer con la Disney, cada vez más retorcidos con el tema), el caso es que el chico se mete... no, no se mete AHÍ, que es too espectador la cosa. Decía que el chico va y se mete a una especie de paso a otra dimensión/mundo/whatever y llega hasta un otro lado que es lo más superchupifabuloso que es capaz de figurarse la sai-fai del XX, y que por lo tanto para los críos de ahora es una p*** m*****. El caso es que el chico llega hasta ese otro lado y empieza a expl... ¡¡¡SALTO DE GUIÓN PARA QUE TE QUEDES CON EL COGOTE PESCAO EN LA TRAMA!!! Vemos las peripecias de una chica muy mona ella (OTRA chica muy mona, y ésta más crecidita, y por tanto, más apetecible), que está de duelo porque VAN A DEMOLER CABO CAÑAVERAL. Me c*** en la peli, ¿demoler Cabo Cañaveral? ¿Seriously? ¿Uno de los íconos del poderío industrialmilitar de los Yueséi por aquello de que llegamos a la Luna y tal...? ¿Uno al que incluso puede usárselo como museo y cobrar entrada? Es como demoler por obsoleta la Capilla Sixtina, digo yo, que Cabo Cañaveral es la Capilla Sixtina de los viajes espaciales y Cine 9009 la Capilla Sixtina de los blogs de cine y... ya me entienden el punto. OK, el caso es que la chica se mete en estoquello de problemas porque ella es ADOLESCENTE YEBERRDE (pero adolescente yeberrde Disney's style, o sea, nada de chicos guapos ni sexo ni drojas ni ná), y en esas, de alguna manera, se consigue una chapita tipo VOTE CTHULHU, pero que pincha la chapita y de pronto, sorpresa, SE ENCUENTRA EN EL OTRO LADO. El resto, ya se lo imaginan: están los tipos misteriosos que andan tras de ella para llevársela a la ciudad, los otros tipos misteriosos que andan tras ella para liquidarla para llevarse ellos a la ciudad, lo de siempre, vamos. Y se encontrará con el niño de 1964 que se ha convertío en un adulto amargao que es soportable porque es el Yorch Clúney. Y todo en una carrera contra el tiempo, por supuesto, para impedir el, ya sé que se la saben, cántenla conmigo... EL FIN DEL MUNDO TAL Y COMO LO CONOCEMOS. La Disney otra vez a la carga en sus afanes de diversificarse desde sus pelis animadas, y van...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Existen numerosas canteras que el cine ha explotado desde tiempos inmemoriales para buscarse historias: las novelas, las obras teatrales, las series de TV, los cómics, los videojuegos, los BASADO EN HECHOS REALES, las neuronas de Peter Jackson de donde salió todo lo que se inventó para "El Hobbit". Pero la Disney tiene el mérito sempiterno de haber descubierto una nueva: los parques temáticos. La hizo de oro con "Piratas del Caribe", basada en un parque temático de piratas. Y se dijeron que por qué no, que de alguna manera hay que amortizar el legado del viejo Walt. En particular ese parque temático sobre el futuro en donde se predecían cosas tan futuristas como hornos de microondas, libros que se pueden leer en pantalla,y automóviles eléctricos. De hecho, en la actualidad El Mundo del Mañana ya no es sobre el futuro, tal y como lo concibió el viejo Walt, porque fue inaugurado en 1955 para mostrar como iba a ser el mundo de 1986, y ya ven, es tan futurista como el Far West, así es que ahora dicho parque es más bien retrofuturista que futurista, el futuro como se suponía que iba a ser y no como será, si me entienden. El caso es que se pusieron manos a la obra. Llamaron a bordo a Brad Bird, tipo con una filmografía brevísima pero contundente (apenas cuatro pelis antes, pero pelis de las buenas, incluso las encargaticias: "El gigante de hierro", "Los Increíbles", "Ratatouille" y "Misión Imposible: Protocolo Fantasma"), quizás no tomando el memo de que cuando hicieron el mismo movimiento con su colega Andrew Stanton de sacarlo de Pixar, quedó la escoba ("John Carter"). Pusieron de prota a George Clooney, quizás no tomando el memo de que su crédito más blockbuster sepultó una exitosa franquicia fílmica durante ocho años ("Batman y Robin"). Y a rodar con alegría, porque qué podría salir mal. Y bueno... salió mal. De cara a lo que importa: la taquilla. Porque ya es casi material de chistes, la concatenación de fiascos de taquilla que se ha mandado la Disney ("John Carter" en 2012, "El Llanero Solitario" en 2013, "Tomorrowland" en 2015...). Esta peli costó 190 millones, y recaudó 170. Ups. Parece que El Mundo del Mañana hoy en día ya es historia...

¿POR QUÉ VERLA?

-- El fracaso de "Tomorrowland" es, lo diré con todas sus letras, inmerecido. No es la mejor peli que he visto, podía haber sido mucho mejor en varios respectos (particularmente su tercio final, en donde no consiguen mantener el equilibrio entre un debate filosófico de interés por un lado, y las inevitables y obligatorias secuencias de acción por el otro, llevando a un guión un tanto descoyuntado), pero es una peli valiente, diferente, y sobre todo, inteligente. "Tomorrowland" se aleja del patrón clásico del cine darkier and edgier actual, y trata de ofrecer un entretenimiento que tenga ese carácter saludable del cine familiar de los 50s-60s-80s. Y lo hace de una manera maravillosa. Literalmente. Esta peli tiene esa cosa de sumergirnos de verdad en el otro mundo que nos plantea, de dejarnos asombrados con lo que ahí encontraremos, un valor que hoy en día es cada vez menos visible (el Universo Marvel, por ejemplo, tiene pelis muy entretenidas y resultonas, y algunas de ellas incluso son buenas, pero salvo "Thor", creo que ninguna consigue hacer que se nos caiga la boca mostrándonos un mundo que es una OTRA REALIDAD). La peli nos muestra un Tomorrowland que de verdad nos gustaría conocerlo, y lo hace a través de un grupo de personajes llenos de sentido de la aventura que resultan muy carismáticos y queribles, tanto por ellos mismos como por las entregadas actuaciones de sus actores (un George Clooney inmenso como fulano agriado por la vida, una Britt Robertson muy bien en su rol de chica idealista, una jovencísima Raffey Cassidy que se roba la peli por todo lo alto con un excelente timing para la comedia en plan deadly serious, más un Hugh Laurie que no forma parte del grupo principal, pero se la pasa pipa en su rol), y con un Michael Giacchino en la banda sonora que, sin llegar a los mismos niveles de "Los Increíbles", "Ratatouille", "Star Trek", "Misión Imposible: Protocolo Fantasma" o "John Carter", muestra el músculo que echamos tanto de menos con su desmayado trabajo para "Star Trek: En la oscuridad". El grueso de los referentes de la peli, eso sí, son bastante retro. Cuando una peli ambientada en la actualidad hace referencias a los parques temáticos de los 60s, así como a Verne, Eiffel, Tesla y Edison, es casi pegarse un tiro en el pie, por aquello de que para los jóvenes cada vez más ahistóricos de hoy en día, los escenarios del pasado son inaceptables si no se remixean en términos del presente, de manera que el pasado deja de ser una mentalidad o un universo para transformarse meramente en un decorado en donde veremos las chorradas del héroe cinematográfico de turno, y todas las épocas históricas pasan a ser intercambiables. En ese escenario, una peli tan retro cuyo factor nostalgia va incluso MÁS ALLÁ DE LOS 80S saludados de manera reciente por cosas como "Mad Max: Furia en el camino", "Chappie" en cierta medida, o "Guardianes de la Galaxia", la verdad es que la tenía difícil.

-- Hablemos un poco del mensaje de esta peli. Y aquí viene una ristra de SPOILERS-SPOILERS-SPOILERS gruesos sobre el final, de manera que si no quieren saberlo, sáltense este párrafo entero y sigan con... er... bueno, éste es el último párrafo. En fin. ¿Listo, estamos los que estamos? Seguimos entonces. Al final, se descubre que el apocalipsis que esperan en Tomorrowland en realidad es provocado por una retroalimentación viciosa entre una máquina de predecir el futuro e influir sobre la mentalidad, y el desarrollo de dicha mentalidad. El villano trata de introducir en la cabeza de la gente, imágenes del apocalipsis para tratar de evitarlo, y ¡sorpresa! la gente se desensibiliza y acaba por abrazar el apocalipsis, de manera que su inminencia termina transformándose en un trauma autoinfligido, y ayudado en buena medida por un villano que decide que lo mejor es dejar que la humanidad se extermine a sí misma porque realmente se lo merece (y con franqueza, razón no le falta). (Aunque uno después puede preguntarse cómo es que el villano trata de exterminar a los héroes en vez de aliarse con ellos, pero bueno, asumamos que se volvió lokito-lokito-lokito, y santas pascuas). Es un concepto interesante... y se torna incluso más siniestro cuando uno descubre que pega mucho más de cerca en la realidad de lo que parece. Porque cuando vivimos en un mundo en donde lo que la lleva es ser oscuro, en donde cada peli trata de imitar lo serio, oscuro, solemne, melancólico y depresivo de "The Dark Knight" en vez de buscar su propio camino, estamos mal. Por un lado se saluda con respeto (merecido, por lo demás, todo sea dicho) a una peli como "Mad Max: Furia en el camino", que es el regreso triunfal del apocalipsis ochentero, o por otra parte la muy mediocre "Avengers: La verga de Ultrón" se forra con 1.300 millones de taquilla a nivel mundial con la enésima historia de supervillano tratando de desencadenar el armagedón (y la peli además, siguiendo la estela de "Capitán América y el Soldado del Invierno", es más oscura que el tono alegre festivalero más propio de los inicios de la franquicia), pero llega una peli con la idea justo contraria, en lo necesario que es creer y tener fe en una mentalidad positiva, como "Tomorrowland", y se pega castañazo padre en la taquilla. Sospecho que el mensaje no es muy popular porque, dezpué de too, la peli insiste en algo que a la gente no le gusta: RESPONSABILIDAD. En "Avengers: La lata de Ultrón", el responsable final del evento KT de turno es un supervillano creado por unos tipos superheroicos, o sea, en definitiva, el peatón no tiene injerencia en su propio destino, y si ese peatón eres tú o yo, patético pobre weón irresponsable, entonces ya te vas sintiendo libre y angelical porque si el mundo se va a la mierda, al menos no tenías la culpa y eres una pobre e indefensa víctima, ay de ti de mis amores Méjico lindo ayayay quies llorar y llorá. En cambio, en "Tomorrowland", LA RESPONSABILIDAD ÚLTIMA DE QUE EL MUNDO SE VAYA AL CARAJO ES LA PROPIA GENTE Y SU MENTALIDAD APOCALÍPTICA. Es un mensaje difícil de tragar para el ser humano promedio, en particular para la gente narcisista que trata de escalar en la pirámide social a punta de consumismo, al mismo tiempo que llora afligida porque "el mundo está mal, lo sé, hay inequidades sociales y blablablá, pero ¿qué puedo hacer yo? Pobrecito, soy un pobre tipo, qué mala suerte, ustedes son los culpables de todo lo malo en la sociedad mientras yo no hago nada porque nada puedo hacer", etc. A ver si salimos del cascarón por un minuto. El mundo se está yendo a la mierda aquí y ahora no por obra de una oscura conspiración en las sombras para apoderarse del petróleo y los recursos, gente mala malísima operando en la trastienda y tal. No, señores. El mundo se está yendo a la mierda aquí y ahora porque tú no quieres renunciar a tu consumismo, porque tú no te tomas la molestia de votar por los candidatos que corresponden, porque tú te cruzas de brazo diciendo de antemano que no vale la pena dar la pelea porque no se puede ganar sin siquiera esforzarte por ver si se puede dar la pelea en primer lugar. LA CULPA ES TUYA. Y tú ya te vas refregando incómodo en el asiento, sr. Buena Gente. Pero en fin... ahora bien... este mensaje por suerte no está transmitido de manera culpógena ni mucho menos, con esa cosa tan golpearse el pecho Yavé Te Castiga propio del cine yanketa más redneck-de-alto-presup. Por el contrario, la peli pone énfasis en el idealismo de los protas, incluso el de un George Clooney destrozado por la vida, y que a través de la aventura descubre una segunda oportunidad para creer. Pero no creer en dioses venidos desde el más allá ni en el Elegido tipo Harry Potter, sino en las capacidades propias e innatas de la creatividad, cada uno dentro de su propio potencial, para ayudar a salvar al mundo. (Bueno, OK, hay como una infiltración randiana en la idea final de que los creativos deberían ser separados del resto del mundo, un poco "La rebelión de Atlas", aunque subvertido porque los "no creativos" no son presentados como una banda de saqueadores malvados que deban ser puestos a coto por los creativos que son los buenos, sino que son presentados como gente sin dicho potencial, pero tampoco como tipos malvados o aprovechadores, sino simplemente desencaminados o desinformados. De hecho, el personaje más parecido a un John Galt randiano es justamente el villano que trata de destruir al resto del mundo porque esencialmente son NO CREATIVOS). Es un mensaje positivo, en definitiva, un mensaje acerca de que seas creativo, que te informes, que uses la ciencia, y que creas en tus sueños no para que se cumplan de manera mágica, sino para que te sirvan como base para ayudar a construir un mundo mejor. Se me ocurren pocas pelis recientes con un mensaje más satisfactorio que éste.

IDEAL PARA: Recordarnos que el mundo puede ser tan malo o tan bueno como nos lo propongamos, y que depende de nosotros el convertirlo en un lugar mejor.

domingo, 7 de junio de 2015

"Mad Max: Furia en el camino" (2015).


-- "Mad Max: Fury Road" (título original en inglés), "Mad Max: Furia en la carretera" (título en España). Australia / Estados Unidos. Año 2015.
-- Dirección: George Miller.
-- Actuación: Tom Hardy, Charlize Theron, Nicholas Hoult, Hugh Keays-Byrne, Josh Helman, Nathan Jones, Zoë Kravitz, Rosie Huntington-Whiteley, Riley Keough, Abbey Lee, Courtney Eaton, John Howard, Richard Carter, Iota, Angus Sampson.
-- Guión: George Miller, Brendan McCarthy y Nick Lathouris.
-- Banda Sonora: Junkie XL.

-- "Mad Max: Furia en el camino" en IMDb.
-- "Mad Max: Furia en el camino" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El mundo se ha ido al caño (y van... es una Mad Max, dezpué too), y todo es, como lo decían en una vieja Dragón sobre Dark Sun, "arena y mala leche". El caso es que Mad Max, un Mad Max que no es Mel Gibson, lo vemos altiro, se enfrenta a unos tipejos... ¿a los cuáles hace sangrar con dolor y enseñarles el verdadero camino del MASHO RECIO y aplicando justicia y orden in a apocalyptic wasteland? Joer, no. Que es 2015, y no queremos HÉROES MASHOS, sino pobres weones pussy-whipped. De manera que lo capturan. Sí, leñe. Treinta años sin Mad Max, y lo primero que hacen es METERLO PRESO. Joer, esto va a ser laaaaaargoooooo... El caso es que mientras tanto hay un ritual deztoquello, un fulano ha armao una colonia tipo Drittes Reich con culto al Valjala y too (faltan las puras cruceyerros, pero joer, no se puee tener too en un mundo posapocalítico, ¿no?), regala agua tipo civilización hidropónica (no, era hidrodinámica, no, era... ¡hidráulica, sí!), y tal. Y envía a conseguir qué-se-yo a la ciudad tal-y-cual, para lo cual la que va es su máxima warra, una tal Imperator Furiosa, que ya me gustaría se pusiera furiosa conmigo (Charlize Theron, ladies and gentlemen, casi cuarentona, y más apetecible que nunca... aunque la afearon lo suyo aquí porque si no, no respekt, mam...). El caso es que andando el derrotero, la tal Imperator Furiosa, que maneja peazo camión petrolero y tal (o algo así, qué se yo, yo soy un gato que escribe de cine y no de camiones, qué se creen) se desvía del camino y va hacia el este. El líder, un tal Imortan Joe o qué se yo, va y descubre que le faltan sus washas, y se pone too furioso. Y sale persiguiendo a la Imperator Furiosa. En medio de too eso, resulta que justo, JUSTO, miren ustedes qué casualidá, el jodío Mad Max tiene sangre de donante universal (lo que en este mundo posapocalítico ez una merda), y lo han puesto para ordeñarlo con un tipejo enfermo deztoquello. Y el tipejo enfermo deztoquello, que milagrosamente sobrevive (en una sociedad nazi posapocalítica deberían habérselo cargao por Untermensch), decide llevarse al Mad Max porque es su BOLSA DE SANGRE. Joer, cuando la cosa parece que despega, van y me dan en los dientes para que no pueda dejar de reirme de la tontera. ¿O conocen ustedes a muchos ejércitos en donde a sus soldados enfermos los dejan levantarse e ir al campo de batalla con su BOLSA DE SANGRE al lao? ¿No? Yo tampoco. Y menos en un mundo posapocalítico, se me ocurre, digo yo, por aquello de que too es una merda y no está la cosa para tirar recursos así como así. En fin. El caso es que los pseudonazi posapocalíticos van en persecución, y el Mad Max amarrao como sardina porque lestán ordeñando sangre (joer, ¿y no se desangra? ¿Qué el weón eh milagroso? ¿Es el jodío Segundo Cristo cuya sangre lava los pecaos y tal?). El caso es que emprenden una persecución... y siguen la persecución... y siguen la persecución... y siguen todavía un poquito más la persecución... y siguen todavía otro poquito la persecución... y luego la peli termina. Porque deso se trata. De la persecución. Joer con esta gente de Jólivu.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Mad Max. El héroe que carece casi por completo de personalidá, y por ende, es más o menos COMO TÚ. En realidad, y en muchos sentidos, la trilogía clásica de Mad Max es como la Trilogía del Dolar, o sea, Spaghetti Western, argumento y caracterizaciones mínimas, ambientación salvaje y fuera de la zivilizació, y a tirotearse que son dos días y la vida no vale ná. Pero en clave posapocalítica, y el Hombre Sin Nombre... Max es su nombre. El Loco Max (interpretado, salió profético aquí, por el integrista católico antisemita Mel Gibson). La trilogía clásica tuvo éxito en buena medida porque sirvió como catarsis frente al terror nuclear de los '80s, en donde un Ronald McDonal... perdón, un Ronald Reagan, que se me enredan los payasos aquí, un Ronald Reagan, decía, estaba dispuesto a dejar caer el infierno nuclear en el Imperio del Mal porque, bueno, los soviéticos eran los malos porque, buenoooooo... eran comunistas, y eso es ser malo, ¿no? Stricto sensu, "Mad Max" no era posapocalítica porque se ambientaba en un futuro merda, con tensión nuclear y too, pero el mundo todavía estaba ahí (¡los juzgaos seguían funcionando!). Es "Mad Max 2" en la cual vuelan los pepinos nucleares y la cosa de verdá se va al carajo. Y "Mad Max 3" no es el mundo sino la propia franquicia la que se va al carajo, por ese síndrome tan '80s de "metámosle niños y la cosa la vendemos como churros". Como churreteada, así salió la cosa. Después de eso, por suerte no llegó un Mad Max 4, como durante años amenazaron que venía la cosa. Bueno, el propio George Miller, el creador de la franquicia, entre bajarse los pantalones pa' Jólivu y bajar su propia humanidad de la franquicia, prefirió lo segundo (ayudado por la muerte bastante trágica de un colega durante el rodaje de la tercera), y así es como la tercera salió como salió. Porque antes de ser cineasta, George Miller había trabajado en ER, componiendo huesos y tal, y por eso las dos primeras son tan viscerales, porque el Miller le puso cuanto traumatismo hueseano había visto en su propia práctica, mientras que la tercera... ya saben. Además, en el intertanto, el tipejo interpretando al Max en cuestión, un tal Mel Gibson, se había hecho famoso y tal, actuando en pelis tan memorables e inmortales como "Traición al amanecer". Ah, sí, y "Arma mortal" también. Luego se había botao a cineasta, mírenlo, y hasta consiguió fugarse con un calvo dorao por "Corazón valiente". Claro, después vino la polémica por "La pasión de Cristo", el lindo festín en donde los semitas lo cocinaron estilo kosher por sus dichos antijudíos, y el relativo fracaso de taquilla de "Apocalypto", mira que rodar una peli en maya con subtítulos, para un público cada vez más analfabeto. El caso es que en el intertanto, George Miller quería volver al proyecto, pero una cosa u otra (que el mundo estuviera a punto de recibir bombazos musulmanes por todas partes post 9-11 no ayudaba a rodar en desiertos, claro, además de hacer desconfiar de la taquilla), incluyendo que Mel Gibson se echara al lobby hebreo encima, hizo mucho por naufragar el proyecto. De manera que el intertanto se dedicó a las pelis para niños, haciendo lo que mejor le sale: pelis para niños envenenadas, como "Babe" y "Happy Feet", que son grandísimas por donde se las mire, pero joer, no son Disney ni Dreamworks, sino dramones serios y bastante adultos, muy buenas, pero no exactamente material de cuento de hadas ("Babe" va de un puerco comprao para faenárselo en Navidá, y "Happy Feet" sobre bullying y catástrofe ecológica, temas bastante más oscuros de lo que se estila en una peli infantil promedio). Y cuando va a rodar ¡por fin! Mad Max 4 y se va al desierto a rodar, ¿qué pasa? Pues pasa que cae una jodía lluvia y el desierto florece cosa verde multicolor que te cagas y vienen escarabajos peloteros a procesar tu kaka, así es que otra vez suspendío el rodaje. Al final, AL FINAL, resulta que va y consigue rodar la cosa. Con un presupuesto bastante interesante (150 millones, la frontera más baja para un blockbuster, que éstos ya no bajan de los 200). Y con un nuevo Mad Max, el Tom Hardy que le dicen, recién sacaos los zapatos de Bane en "The Dark Knight Rises". ¿El resultado? Clamor crítico universal. Y una taquilla rebelde que no termina de responder del too. Los adolescentemerdas que en los meses precedentes encumbraron a "Rápidos y furiosos 7" a la cuarta peli más taquillera de la historia, detrás de "Avatar", "Titanic" y "Los Vengadores", y que cuando le ofrecen una peli con autitos chocones que es taintitas veces más mejol porque es en un FUTURO POSAPOCALÍTICO y tal, se quedan como bueyes ante un piano. Joer, alguien que les quite los putos esmarfones para que empiecen a usar sus neuronas, los taraos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Entre tanta marejada de remakes de pelis ochenteras recibidos entre la displiscencia y la franca inquina (¿"Pesadilla en la calle Elm", "Robocop", alguien...?), habían más que fundados temores de que "Mad Max: Furia en el camino" fuera una p*** m*****. Después de too, el George Miller ya tiene SETENTA AÑOS, y qué va a hacer un vejete (que no sea Clint) en materia de ajzión, ¿verdá? Y, señoras y señores... Lo logró. Con creces. Partamos porque la peli tiene la suficiente indefinición como para que cualquiera quiera verla como quiera. ¿Es un remake de "Mad Max 3", es un reboot, es una secuela directa de "Mad Max 2" o incluso "Mad Max" que crea una continuidad alternativa? Hay elementos de la peli que pueden ser vistos de cualquiera de estos modos (mi teoría personal es que se trata de una secuela de "Mad Max 2", porque la idea de Mad Max luchando contra un reino feudal IN THE FUTURE es calcada de "Mad Max 3", sólo que con modelos Victoria's Secret en vez de niños, lo que por supuesto es una mejora, hasta el punto que podemos decir que esta peli es lo que debió ser y no se atrevió a ser "Mad Max 3"). Ayuda por supuesto que la mitología de fondo de Mad Max es más bien ligera, hasta el punto que un perejil que nunca haya visto nada de la franquicia puede verlas en desorden y no pasa absolutamente nada (un fulano jovenzito puede ver la presente cuarta peli sin haber visto las otras tres, e igual se entera lo mismo). La peli no está exenta de defectos, eso sí. El principal es que Mad Max parece un secundario dentro de su propia peli. Durante los primeros 45 minutos Mad Max no hace NADA (lo toman prisionero, y toda la acción pasa a su alrededor sin que él haga NADA), lo que suena casi una autorreferencia (¿el propio George Miller autopsicoanalizándose de su relación con Hollywood, a través de su personaje más famoso?), y en lo sucesivo, la verdadera prota en realidad es Imperator Furiosa, con Mad Max relegado a un rol de soporte. Aunque esto no es tan insufrible porque 1.- Mad Max nunca fue un personaje con demasiada personalidad, en primer lugar, de manera que relegarlo a secundario no se siente tampoco una gran pérdida (talifanes emputeciéndose en 3, 2...), y 2.- Charlize Theron está magnífica como Imperator Furiosa, hasta el punto que no parece descabellada la idea de darle un spin-off a su personaje en exclusiva. Es decir, todo lo contrario que "Superman III", que parecía más una peli de Richard Pryor con Superman de comparsa, pero con un personaje con mucha más personalidad (Superman, joer) y un protagónico pesao como él solo (que me perdone el finao Pryor, pero es la verdá verdadera). La peli sigue la tendencia de los tiempos y va directo al grano, y puede ser vista entera como una extensa gran secuencia de acción. Lo que hizo tanto por lastrar "Transformers: La venganza de los caídos" y otras mierdas, con la diferencia de que aquí la acción tiene un excelente pulso, y por ende sí que funciona (a ver si en Jólivu toman el recado de una vez: menos CGI y más acción de carne y hueso, cosas no tan over-the-top, no tanta chulería por la chulería, un poco más de realismo, personajes que mueren... lo que siempre funcionó hasta que el abuso de la supercomputadora empezó con sus estragos en los fines90s y comienzos00s, vamos). Es decir, por debajo de su envase moderniqui, esta peli bebe de las grandes fuentes del cine clásico (salvando distancias, esta peli podría haberla rodado John Ford, por ejemplo), lo hace bien, y se notan los resultados. A la sombra de "Los Vengadores: La era de Ultrón", con la que competía codo a codo en la taquilla (y perdiendo feo, para vergüenza del cinéfilo promedio), esta peli es mucho mejor cine en prácticamente todos los sentidos, con una historia mucho más ceñida, personajes mucho más creíbles, y una acción mucho más apretada. ¿Qué más se puede pedir?

-- Resulta interesante observar cómo, en tres décadas, el foco del miedo se ha desplazado. La trilogía original era una metáfora, bien poco sutil por cierto, del terror a un holocausto nuclear que en los '80s se veía como inminente. Hoy en día, no pareciera ser para tanto. En 2013, Corea del Norte amenazó con hacer volar misiles, y nadie se lo tomó demasiado en serio, acostumbrados como estamos a Fukushimas varios. "Max Max: Furia en el camino" se dirige hacia un miedo diferente y algo más sutil: el cómo la economía mundial se está marchando al carajo, por culpa de las doctrinas neoliberales de que hay que darle libertad a la gente para aquello de homo homini lupus y tal. En "Mad Max: Furia en el camino" vemos como la sociedad posapocalítica se ha organizado en torno a la posesión del agua. El que la tiene y controla, puede erigir cultos religiosos, y lo más importante, llevarse chorbas núbiles al redil para parir hijos que ni un Gengis Kan, óigale. El escenario de "Mad Max: Furia en el camino" es casi una metáfora de nuestro mundo neoliberal: civilización cuyas redes sociales de apoyo y solidaridad se han ido al carajo, todo es comerciable incluyendo la carne y sangre humanas, brutales abismos de clase (en la colonia hay unos poquitos ricos, su cuerpo de policía que funciona lavado de cerebro mediante, y un montón de indigentes, mientras que hasta en la ciudadela de "Mad Max: Más allá de la Cúpula del Trueno" veíamos algo que podríamos considerar como el equivalente de una clase media y mercantil en un futuro posapocalítico), cuerpos de policía encargados de mantener el orden con brutalidad total y que no se dan cuenta de que son tan pobres y sacrificables como la gente a la que reprimen (culto al Valhalla incluido), los poquitos privilegiados que agarran algo así como una conciencia social y se rebelan contra el sistema (Imperator Furiosa, claramente), los descastados que se meten en el fregao porque no tienen nada que ganar defendiendo al sistema (el propio Mad Max), y todo el sesso que quieras tener si tienes recursos para financiarlo. ¡Incluso la inclusión de modelos de lencería en el elenco, puestas ahí para hacer más vendible la peli de cara a los adolescentes pajilleros, sirve como elemento metalingüístico para reforzar el concepto, haciendo burla brutal de dicha inclusión al justificarlo por el medio social darwiniano en donde viven! En ese sentido, esta peli funciona como una exageración brutal de las constantes sociológicas de nuestro mundo, que están llevándonos justo a ese escenario que la peli describe, y del que estamos menos lejanos de lo que a primera vista pareciéramos creer.

-- Hay un interesante punto aquí en que la peli ha sido acusada de feminazi. Y... no. No lo es. No es una peli masho rezio tampoco. La peli trata de ser un acercamiento realista a lo que sería un escenario de ese tipo, y en realista, significa pasar a la realidad histórica de que, cuando saltan todas las instituciones y convenciones sociales (por ejemplo, durante las invasiones bárbaras, cualquier invasión bárbara), las mujeres pasan a ser tan warrior como los hombres, simplemente por un tema de supervivencia. Ahí están los ejemplos de Rosamunda la gépida, de las amazonas griegas, de la jueza bíblica Débora, de Olimpia de Epiro, de Guacolda la mapuche, para comprobarlo. La tendencia de las minas a ser cervatillas que las rescate el masho con su VERDADERO AMOL es algo propio de sociedades civilizadas (desmintiendo de paso el mote de "civilizadas" que pueda caberles). Es la poesía de corte y civilización la que trata a la mujer como delicado objeto erótico, no la tocarás ni con el pétalo de una rosa, están para ser amadas y no para ser comprendidas, y blablablá, mientras que la poesía épica de edades heroica trata más bien de raptos de féminas y violaciones de féminas, y horribles y emasculantes venganzas femeninas. En ese sentido, no es que "Mad Max: Furia en el camino" tenga un discurso feminazi, sino que constituye una aproximación realista y un tanto desfetichizada a dicho escenario. No faltan los mashos weones que se quejan porque Mad Max no es su puta fantasía machista y tal, y quieren ojalá que si hay una nueva entrega, sea con Mad Max con su largo falo sometiendo mujeres y etcétera. O peor aún, que consideran que el bueno de la peli es el tipejo que tenía a las chicas secuestradas en un harén, en primer lugar. Incluso más, George Miller tiene el ojo sibilino para incluir un montón de modelos de Victoria's Secret en paños menores en su peli, haciéndola más vendible para la taquilla... para luego justificar de manera impecable su inclusión dentro del argumento (son unas ninfas núbiles en un mundo posapocalítico porque el villano las ha mantenido presas en su harén, y por tanto no se han contaminao, etcétera). En ese sentido, esta peli no es ni machista ni feminista: es crasamente realista, eso es todo. Acéptenlo, machistas del mundo: Mad Max no les pertenece, es una franquicia con vida propia y nada les debe. Si de verdad quieren una franquicia en donde mashos viriles les hacen cosas perracas a hembras perracas, vuélvanse hacia Gor, si es que quieren, o mejor aún, escriban lo suyo propio, que para eso existe la libertad de expresión (y prepárense, de paso, para que un montón de gente use esa misma libertad de expresión para echárseles encima. Eso es juego limpio, al final del día).

IDEAL PARA: Ver una secuela/reboot que, sorpréndanse, está al nivel del material rebuteado.

jueves, 4 de junio de 2015

"Mad Max: Más allá de la Cúpula del Trueno" (1985).


-- "Mad Max Beyond Thunderdome". Australia. Año 1985.
-- Dirección: George Miller, George Ogilvie.
-- Actuación: Mel Gibson, Tina Turner, Bruce Spence, Adam Cockburn, Frank Thring, Angelo Rossitto, Paul Larsson, Angry Anderson, Robert Grubb, Helen Buday, Tom Jennings, Edwin Hodgeman, Amber Bennett.
-- Guión: Terry Hayes y George Miller.
-- Banda Sonora: Maurice Jarre.

-- "Mad Max: Más allá de la Cúpula del Trueno" en IMDb.
-- "Mad Max: Más allá de la Cúpula del Trueno" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Han pasado los años. El mundo sigue siendo tan costal de mierda como en la entrega anterior. Y seguirá siéndolo tanto como sea necesario para mantener viva la franquicia, por supuesto. Mad Max ahora está más o menos como caravanero de Ur o algo por el estilo. Cuando de pronto es atacado desde el aire. La cosa sale bastante mal para el pobre Max, que se queda sin gasolina y sin vehículo. En un mundo en donde no se produce (mucha) gasolina, y en donde sin vehículo no puedes llegar a ninguna parte. Oh crap. Caminando un poco a la ventura para no terminar siendo pasto de buitres, llega hasta un poblado que viene siendo como la megacity de las ciudades postapocalípticas, porque deben vivir como... ¿200 personas? Sin bienes ni realmente nada con lo que vivir, defenderse, esas cosiacas, nuestro héroe se mete de inmediato en problemas. Es llevado de inmediato entonces a la presencia de una pedorra que se las arregla para mantener la ciudad funcionando. La fulana ésta es Tina Turner, por más señas, porque en esta entrega está metido... ¡¡¡HOLLYWOOD!!! El caso es que Tina Turner le ofrece un trato luciferino a Max. La ciudad está gobernada por la mano de hierro de ella, pero ella a su vez está en las garras de un tipejo que es el único que conoce la técnica para manejar el suministro de energía a partir de la caca de los chanchos (así como suena: los chanchos hacen caca, y ésta es convertida en biocombustible que mantiene energizada a la microciudad). Pero claro, tratándose de una ciudad organizada y con leyes (¡en el universo de Mad Max!) las cosas nunca son tan sencillas. El trato explotará violentamente en la cara de Max cuando tenga un encuentro decisivo en la Cúpula del Trueno, y Max terminará tan esquilado como de costumbre. Salvo que, cuando los eventos marchen, tendrá la oportunidad de volver. With a vengeance.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La historia es un tanto confusa aquí. Alguien tenía la idea de crear una peli con un grupo de niños en un mundo postapocalíptico, que eran encontrados por un adulto, etcétera. Entonces alguien dijo "¡hey! ¿Por qué no hacemos que ese adulto sea Mad Max?". Espero que el que dijo eso no haya dejado hijos, no vaya a ser genética la cosa. El caso es que, dicho y hecho, la peli acabó siendo la tercera entrega de Mad Max. La dupleta de oro (Mel Gibson en el protagónico y George Miller en la dirección) volvió a reunirse, aunque Brian May (por enésima vez, no el guitarrista de Queen, mero alcance de nombre aquí) no regresó al soundtrack, y fue reemplazado por Maurice Jarre (sí, leñe, el tipo que compuso el soundtrack de "Lawrence de Arabia", "Doctor Zhivago", "El hombre que sería rey", "El mensajero", la aburrida miniserie "Jesús de Nazaret"... y cuyo siguiente cometido después de esta peli sería otra Sci-Fi, en concreto "Enemigo mío"). Otro nombre que venía desde "Mad Max" y "Mad Max 2: El guerrero del camino" es Byron Kennedy, que formaba el tándem productivo con George Miller, pero en el camino, Kennedy sufrió un desafortunado accidente de helicóptero y falleció faltándole apenas un mes para cumplir los 34 años, por lo que George Miller perdió interés en el proyecto. Parece ser que por esta razón es que Miller se limitó a dirigir las escenas de acción y delegó todas las escenas actorales en George Ogilvie, quien después tuvo una discreta carrera como director de segunda fila en cine y televisión. El resultado es una peli mucho más Hollywood que las dos entregas anteriores, mucho más espectacular, pero también más tontorrona, más simplona, con menos del feeling angsty y edgie que se respiraba en mayor medida en las dos entregas anteriores de la trilogía. Que fue trilogía hasta el estreno de "Mad Max: Furia en el camino". Que podría ser una secuela o un reboot, ya ni sé ni me interesa tampoco.

¿POR QUÉ VERLA?

-- "Mad Max: Más allá de la Cúpula del Trueno" es de esas pelis que pertenecen al reino de las posibilidades desperdiciadas. El giro de la peli es interesante. Han pasado los años y ha empezado a asentarse el polvo en el mundo postapocalíptico: comienzan a crecer los poblados, y existe una sociedad más estructurada y con leyes. Leyes barbáricas, eso sí, pero leyes al final del día. La franquicia podía haberse quedado estancada en el campamento postapocalíptico de la semana, pero por fortuna decidieron que el mundo evolucionara, y nos mostraron una secuencia lógica de acontecimientos: medio colapso en "Mad Max", la Edad Oscura en "Mad Max 2", y ahora el renacimiento. Hasta ahí muy bien. El problema es que lo hicieron a la manera bruta en que Hollywood suele hacer estas cosas. Mientras que las dos entregas anteriores giraban en torno a una ética negro contra negro (en "Mad Max" el prota termina dándose cuenta de que la única diferencia entre los polis y los delincuentes es que los primeros asesinan con placa de bronce), aquí tenemos dos grupos enfrentados, el bueno y el malo. El grupo bueno es el noble salvaje, un tanto bestia pero en general puro de corazón, y para que nos quede bien claro el concepto, se trata de un hatajo de niños que se las ha arreglado, por la magia del guión, para sobrevivir en un pequeño oasis sin que, milagro, algún expedicionario al azar los haya hecho arar y se haya apoderado del reducto por la fuerza (los Ewoks de la algo anterior "El regreso del Jedi" al menos tenían el pretexto de vivir en un planeta o luna o qué-se-yo que en apariencia no tenía grandes recursos para ser explotado). (Ahora que lo pienso, el guión se roba más de algún concepto de "El regreso del Jedi"). El grupo malo por su parte es la ciudad de la civilización, que está conformado por adultos y son CORRUPTOS, y son DEPRAVADOS, y son INTRIGANTES y son MALDADOSOS y son EGOÍSTAS, sin ningún rasgo redimitorio para ellos. En medio de todos ellos aparece Mad Max, ahora convertido en un personaje ultramesiánico que es rechazado por la ciudad malvada, y aceptado por la ciudad buena, con profecía mesiánica de por medio para que no perdamos de vista que el héroe es una especie de Cristo del mundo postapocalíptico. No tiene por qué estar mal, y es una aceptable visión alternativa del personaje, pero claro, contradice de plano la ética expresada en las dos entregas anteriores, y que aunque más desesperada, es mucho más fácil de entender porque después de todo, en un mundo en donde lo único que importa es la supervivencia hay más bien poco espacio para HACER EL BIEN. Incluso el propio afiche resulta apologético: por primera vez tenemos a Mel Gibson a rostro descubierto porque ahora es una superestrella, y además acompañado por Tina Turner para que VAYAS A VER LA PELI. Superestrellas, qué inventarán después... Sumémosle a eso un final más o menos inconclusivo, una batallita (muy imponente, sí, con todo el dispendio de medios que Hollywood ofrece para esta clase de situaciones) que resulta una victoria circunstancial y de ningún modo una culminación definitiva, y ya tenemos el terreno sembrado para una secuela que, por una razón u otra, al final jamás llegó. ¿Entretenida? En general sí. ¿Tiene puntos de interés? También. ¿Memorable, al nivel de "Mad Max 2: El guerrero del camino", o incluso al del "Mad Max" original? Definitivamente no.

IDEAL PARA: Ver la versión en borrador de "Mad Max: Furia en el camino".

domingo, 31 de mayo de 2015

"Mad Max 2: El guerrero del camino" (1981).


-- "Mad Max 2" (título original en inglés), "Mad Max 2: The Road Warrior" (título para distribución internacional), "Mad Max 2: El guerrero de la carretera" (título en España). Australia. Año 1981.
-- Dirección: George Miller.
-- Actuación: Mel Gibson, Bruce Spence, Michael Preston, Max Phipps, Vernon Wells, Kjell Nilsson, Emil Minty, Virginia Hey, William Zappa, Arkie Whiteley, Steve J. Spears, Syd Heylen, Moira Claux, David Downer, David Slingsby.
-- Guión: Terry Hayes, George Miller y Brian Hannant.
-- Banda Sonora: Brian May (el mismo que musicalizó la primera entrega... y no, lo decimos otra vez, NO el guitarrista de Queen).

-- "Mad Max 2: El guerrero del camino" en IMDb.
-- "Mad Max 2: El guerrero del camino" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una breve secuencia de precréditos tiene la bondad de introducirnos en ambiente. En la entrega anterior el mundo se estaba yendo al carajo, y aquí ya se ha ido al carajo del todo. Absolutamente. Los chicos listos en las altas esferas decidieron que era buena idea que la lucha por los recursos se resolviera mediante pepinos nucleares. La civilización, ahora kakita. En ese mundo es donde sobrevive Mad Max, que en la entrega anterior era hombre de familia y cobraba su sueldo. Ahora no tiene familia, y en cuanto al sueldo, bueno, ya no hay quien pague salarios, es lo que tienen los mundos postapocalípticos, que la economía laboral se desaparece. También el petróleo y la gasolina, claro, así es que para hacer funcionar los vehículos, obligados a saquear las fuentes preexistentes. En esas vaga que te vaga, que Mad Max se encuentra con una banda de buenos saqueadores de combustible. Luego de la consabida lucha para calentar motores en la audiencia, Mad Max se hace amigo reluctante con un sujeto que tiene un autogiro, y que le revela la ubicación de una refinería cercana. Mad Max viaja hasta la refinería porque, bueno, quizás podrían librarse de una poca de combustible, y además, algo hay que hacer para que la peli no acabe en cinco minutos. Pero al llegar, Mad Max es visto con desconfianza por los explotadores de la refinería, obviamente, que el petróleo tampoco alcanza para tanto. Las cosas podrían acabar muy mal para el bueno de Max, pero la salvación viene en forma de... el grupo de desgraciaos que habían aparecido un rato atrás, y que ahora le van a poner sitio a la refinería. La versión futurista de los apaches asaltando el fuerte está comenzando, y habrán muchos muertos, cercenados, mutilados y otras lindezas varias, cortesía de la era después de que la cagamos en masa.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Rodada con el vuelto del pan, dirigida por un perfecto desconocido como George Miller, protagonizada por un infeliz del que quizás nunca más se sepa y por más señas se llama Mel Gibson, nadie esperaba que "Mad Max" fuera un éxito. Incluso hubo países en donde la segunda parte, la secuela que ahora nos ocupa, fue estrenada como la Mad Max original porque, verán, la primera nunca llegó a sus cines. Pero resulta que su combinación de estética punk, futuro postapocalíptico y lenguaje de Western crepuscular hizo click en alguna parte de los cerebros de la audiencia, y motivó la realización de una secuela. Con mucho más presupuesto, como que en la secuencia de créditos vemos un buen diseño computacional, no la miserable pantalla estilo BASIC ASCII vista en la entrega anterior. Con los buenos nombres a cargo de nuevo: George Miller en la dirección, Mel Gibson en el protagónico, y Brian May en el soundtrack. El resultado fue tan bueno, que vino a crear por sí mismo un subgénero cinematográfico: el de pelis cutres sobre futuros postapocalípticos punk. Más que la primera, inclusive. Después de todo en la primera todavía quedaba sociedad, y por lo tanto postapocalipsis lo que se llama postapocalipsis no era. La segunda, en cambio...

¿POR QUÉ VERLA?

-- "Mad Max 2: El guerrero del camino" marca una enorme mejoría por sobre la primigenia "Mad Max", y es probablemente la mejor de la trilogía original (ponemos lo de "original" por el estreno reciente de "Max Max: Furia en el camino", claro está). Lo más obvio es el presupuesto. Casi toda la acción transcurre en la refinería, que es el set cinematográfico más grande construido en Australia hasta la fecha, y mucho más suntuoso que las ratonas locaciones utilizadas para la primera entrega. George Miller se siente también mucho más cómodo en la dirección, evitando los excesos más ampulosos que hacían chirriar la primera, conteniéndose un poco más, pero sin que eso signifique disminuir el morbo de la violencia desatada ni mucho menos. También se ahorra la pena de presentarnos los personajes, ya que el prólogo es bien informativo de lo necesario que debemos saber. En definitiva, el resultado deviene en una peli con un empaque mucho más sólido. Incluso los personajes están mejor caracterizados y son más entrañables. Kjell Nilsson es un villano imponente, probablemente el mejor villano de peli postapocalíptica que hayamos visto (bueno, no es que el género esté regado de perlas, así es que tan difícil no era tampoco. Pero no deja de ser mérito, por supuesto). Bruce Spence como el tipo del autogiro oficia un poco como contrapunto gracioso de Mel Gibson, pero nunca que llegue al ridículo o la autoparodia que le reste seriedad al conjunto. Michael Preston como el líder de la comunidad también está muy bien, imponiendo la presencia que debemos suponer como necesaria en un mundo que se ha ido al diablo, mientras que Virginia Hey como la mujer guerrera tiene su puntillo. Pero el premio dorado es para Emil Minty como el Chico Feral, actuando como un salvaje absoluto en un mundo que, podemos suponer, no tiene tiempo siquiera para enseñar educación humana a sus vástagos. El argumento no es como para darle demasiadas vueltas: en realidad y como decíamos, es la enésima versión del fuerte de los pioneros o del US Army del XIX, siendo sitiado por los comanches y aislado de toda posible ayuda exterior. Sólo que los comanches son bárbaros punk, y los pioneers son... bueno, son otros bárbaros punk, pero con un poco más de sentido de comunidad, porque de otra manera no podrían hacer funcionar una refinería, es más, no podrían sobrevivir sin terminar matánd... hmmmm... Mejor me dejo de obviedades.

-- Un elemento muy interesante de esta peli, es cómo el personaje de Mad Max ha evolucionado. En la primera era un policía cualquiera, uno bueno y respetado sí, pero no era más que un hombre. En esta entrega, a través de la pérdida y el sufrimiento, y el embrutecimiento correlativo, se ha ido purificando y forjando como un héroe. Un héroe reluctante, sí, pero héroe a fin de cuentas. Pero la peli tiene un punto adicional de mala leche: el narrador de la misma, aunque no nos cuenta sobre su vida, sí nos deja caer algunas cosas desde la que podemos deducir que no es un narrador confiable. El conoció a Max hace muchos años, y quizás lo ha visto más gigante de lo que es. Además, viene de una cultura con una buena dosis de religiosidad. Max ha dejado de ser un hombre normal para pasar a ser una especie de héroe legendario, ha crecido en estatura, pero al mismo tiempo ha ido perdiendo sus contornos reales para empezar su lento camino en la transformación en un mito. Este proceso será llevado hasta su extremo (y con menos talento, todo hay que decirlo) en "Mad Max 3: Más allá de la Cúpula del Trueno").

IDEAL PARA: Ver la madre de las pelis postapocalípticas de escenario descampado, guerreros punks y ultraviolencia.

jueves, 28 de mayo de 2015

"Mad Max" (1979).


-- "Mad Max" (título original en inglés), "Mad Max - Salvajes de autopista" (título en España). Australia. Año 1979.
-- Dirección: George Miller.
-- Actuación: Mel Gibson, Joanne Samuel, Hugh Keays-Byrne, Steve Bisley, Tim Burns, Roger Ward, Lisa Aldenhoven, David Bracks, Bertrand Cadart, David Cameron, Robina Chaffey, Stephen Clark, Mathew Constantine, Jerry Day, Reg Evans.
-- Guión: James McCausland y George Miller, basados en una historia de este último y de Byron Kennedy.
-- Banda Sonora: Brian May (no el guitarrista de Queen, por si acaso).

-- "Mad Max" en IMDb.
-- "Mad Max" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El futuro cercano, "unos pocos años más adelante" o algo así. Con el mundo casi sin recursos y marchándose hacia el carajo, la justicia está en manos de una policía de caminos particularmente brutal. Uno de estos sujetos es Max Rockatansky, interpretado por Mel Gibson cuando no lo conocían ni en su pueblo vecino. Que debe enfrentarse contra Nightrider, uno de estos vándalos particularmente brutal. El asunto degenera cosa mala en una persecusión por todo lo alto en la carretera, y Nightride termina yendo a reunirse con su Creador, cualquiera sea el dios que adoren los anarquistas rebeldes punk del futuro. Eso enoja mucho a Cortadedos, el jefe de Nightride, que decide vengarse vandalizando a su antojo el pueblo. Porque eso es lo que hacen los líderes sicóticos con demasiado tiempo libre, se dedican a vandalizar lo que pillan para matar el rato. Utilizando sus automóviles y gastando combustible a lo bestia en una Australia sin combustible. Max, por su parte, está en crisis existencial, tiene su familia con una mina muy mona y rica (en un mundo que está cayéndose a pedazos y por lo tanto suponemos que el suministro de agua no debe ser abundante precisamente), y quiere retirarse. Sólo que estando Cortadedos allá afuera, la policía lo necesita, etcétera. El grupo de vándalos las emprende entonces con un par de jovenzuelos que tienen la muy estúpida idea de ir a intercambiar fluidos al descampado. Max y su compañero agarran a uno de los tipos, pero como estamos en un mundo del carajo, cuando llega la hora de pasarlo al tribunal, como no hay testigos, queda libre (¿el sistema carcelario todavía existe? Mira tú... ¿El debido proceso también...?). Por supuesto que el pandillero reacciona como cualquier político al que exoneran de cargos: se pone más violento, idiota e irrespetuoso con los derechos de los demás. Ahora, la escalada de venganza y contravenganza llevará a Max a transformarse en definitiva en Mad Max, y vivir una épica batalla que ahora... ya lo saben, cántenla conmigo... es personal.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hace muchos años atrás, en el mundo de la Medicina existía un humilde sujeto llamado George Miller. El cual, un día cualquiera, decidió que sería bonito rodar una peli. Con todo lo que había aprendido en el rubro de los accidentes de tránsito: huesos rotos, decapitaciones, mutilaciones, etcétera. Con tan alegre material pergueñó una historia tipo Western, sólo que con automóviles en vez de caballos. En buena época: Australia estaba potenciando una política de rodar pelis vía subvenciones monetarias y exenciones tributarias para, quien sabe, algún día podría salir algo bueno que invada el extranjero... Un Paul Hogan por ejemplo... una Nicole Kidman, quizás... El asunto dio paso a la llamada Nueva Ola Australiana, un grupo de cineastas que creó pelis tan excitantes (sarcasm mode on here) como "El misterio de las rocas colgantes" o "La última ola". De la Nueva Ola salieron varios directores de interés: Peter Weir (que después emigró y languideció en Hollywood), Bruce Beresford (que después emigró y languideció en Hollywood), Phillip Noyce (que después... vamos, sé que se la saben, cántenla conmigo... emigró y languideció en Hollywood... oh, yeah, sí, eso es). En medio de todo esto es que saltaron los resortes para George Miller, quien estrenó su ópera prima con un actor desconocido, que obtuvo el papel únicamente porque la noche anterior se había mandado una borrachera padre y llegó al casting tan hecho bolsa, que la gente de la peli dijo "¡¡¡SÍ, ÉSE ES!!!". El resto es Historia: "Mad Max" marcó el puntapié inicial de una trilogía que con el estreno de "Mad Max: Furia en el camino" saltó a tetralogía (¿o reboooooot?) y amenaza con convertirse en pentalogía/hexalogía, lo que haga falta con tal de sustraer dinero de nuestros sufridos bolsillos, además de lanzar al estrellato a Mel Gibson (bueno, en Estados Unidos ni siquiera se estrenó con su nombre en el cartel, si es que no lo conocíà nadie, y además en el afiche aparecía con la cara tapada por un casco), cimentar la carrera de George Miller (un tanto vacilante, aunque dirigiría "Las brujas de Eastwick", "Babe" y "Happy Feet"), y en general vender la Nueva Ola australiana en Estados Unidos. Casi ná, pa' una cosa que se rodó con dos duros y un blando.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Vista a tres décadas y media de su estreno, "Mad Max" ha envejecido de manera dramática. El gran punto de impacto para la peli en sus venerables años era la violencia que chorreaba con felicidad a lo largo del metraje, pero desde ese entonces, el cine ha avanzado lo que es una barbaridad en el arte de cortar caca-plasticina desguazar el cuerpo humano, y este aspecto como que ha perdido un poco. También por su parte la pobre (esto no es su culpa) se ha diluido y perdido en la imitación: lo que en ese entonces era novedoso (la estética del apocalipsis punk, por supuesto) fue imitado después tan hasta la saciedad, que cuesta verla hoy en día y darse cuenta de que no estamos frente a otra infame peli de apocalipsis Sid Vicious sino a LA peli de apocalipsis Sid Vicious. Además, la peli apenas tiene trama: no es más que una sucesión de batallitas sin mucha hilación entre sí, y en medio muere algún que otro personaje, más que nada para que la cosa pueda seguir andando sin que nadie se aburra por el camino. El presupuesto misérrimo por su parte tampoco ayuda a levantar mucho la moral. Ni la música de Brian May (no el guitarrista de Queen, sino un soundtrackista australiano que comparte nombre), que no es mala, pero para una peli que era "algunos años en el futuro", suena como al pasado ya no digamos de ahora, sino incluso de 1979, como que podrían haber usado el famoso tema con trompetas ése de pelea en la "Star Trek" televisiva de una década antes y nadie hubiera notado mucho la diferencia. Por cierto, la edad de la peli se nota de manera agresiva en una casta escena de cabaret con una cantante cantando un temita disco que no desentonaría en el repertorio de la venerable Olivia Newton-John. La peli está rodada con espíritu y con garra, se nota que George Miller se aferró como al clavo de salvación con esta cosa, y además Mel Gibson la borda en su rol, cimentando su futura fama como héroe de acción. Pero los errores de novato que llegan desde la dirección se notan. Así pues, ¿vale la pena verla? Depende. Como testimonio histórico, tanto de su época como uno de los puntales de la Nueva Ola australiana como de un pequeño hito en el cine de Ciencia Ficción (y del star-maker rol para Mel Gibson), sí. ¿Pero como peli que sigue siendo de actualidad? Francamente no. En cualquier caso, si nunca has visto una de Mad Max, y tienes un interés superficial en el tema, lo mejor es ir derechamente a la mejor de la trilogía: "Mad Max II: El guerrero del camino".

IDEAL PARA: Arqueólogos del cine de acción, postapocalíptico o australiano, tárjese lo que no corresponda.

domingo, 24 de mayo de 2015

"Avengers: La era de Ultrón" (2015).


-- "Avengers: Age of Ultron" (título original en inglés), "Vengadores: La era de Ultrón" (título en España). Estados Unidos. Año 2015.
-- Dirección: Joss Whedon.
-- Actuación: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Chris Evans, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Don Cheadle, Aaron Taylor-Johnson, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Cobie Smulders, Anthony Mackie, Hayley Atwell, Idris Elba, Stellan Skarsgård, James Spader, Samuel L. Jackson.
-- Guión: Joss Whedon, basado en los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby.
-- Banda Sonora: Danny Elfman y Brian Tyler.

-- "Avengers: La era de Ultrón" en IMDb.
-- "Avengers: La era de Ultrón" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Europa Oriental, República de Sobaco... er... no, no era así. República de Soponcio... No, tampoco. Esperen un minuto, dejen consultar... sí, eso es. Sokovia. Los ávenyers están haciendo una operación humanitaria, porque si hay algo que nos enseña el cine, es que MUNDO OCCIDENTAL MACHACA y el resto del mundo que se opone son malvados villanos comeniños etc HAIL HYDRA. El caso es que los Vengadores hacen lo que mejor saben hacer, o sea golpear primero y preguntar después, e ingresan a la guarida del villano. Una vez dentro, una chica muuuuuu maja (Elizabeth Olsen, y ya pueden írmela presentando, y... ¿estoy leyendo bien? ¿Según la Wikipedia, es la HERMANA MENOR DE LAS GEMELAS OLSEN... Leñe, que me quedo de una pieza... ¡¡¡SOY UN GATO VIEJO!!!), una chica muuuuuu maja, decía yo, le mete a Robert Downey Jr. (uso METE en el sentido más limpio del término, no se piense mal) una especie de shushto-pesadilla porque tiene ese superpoder y algunos otros, los que haga falta sacarse de la manga para que la cosa funke. El caso es que el tipejo, el Iron Man éste, tiene una pesadilla en donde los extraterrestres hacen kaka-terra y los ávenyers están toos muertos y tal, y decide que ESO NO. De pronto descubren el cetro de Loki, con el cual han estado jodiendo la pita no sé cuántas pelis van ya, y en su interior descubren que, bueno, hay una especie de joyero que es una supercomputadora y... leñe, yo tratando de hacer suspensión de incredulidá, y los jodíos me lo ponen así de difícil. Ya, el caso es que es una joya-supercomputadora, no me pregunten más, y va el Iron Man a hablar con el Hulk y le dice que, óigale, por qué no activamos un proyecto de supercomputadora I.A. que maneje la seguridad mundial. Y Hulk, no-pero-bueno-ya. A lo que Iron Man dice que óigale, hagámoslo de espaldas a nuestros amigos, para que después se chasqueen por todo lo alto cuando les digamos porque nos saltamos su autoridá. Y Hulk, no-pero-bueno-ya. Y además hagámoslo ya, sin estudios de por medio ni ná que nos aseguren que no hay peligro ni tal. Y Hulk, no-pero-bueno-ya. Suerte para Hulk que Iron Man no le pidió darle por el ojete, porque con su actitud pasivo-agresiva, verde lo iban a inflar a metal, al pobre. El caso es que encienden el asunto, pero por estoquella razón, el caso es que la I.A. en cuestión despierta y decide que va a destruir a la Humanidad porque... buenoooooo... es una I.A. del cine, y ya sabemos lo que hacen todas las I.A. del cine, o sea, a las primeras que me miró feo voy y me pongo asesina cachonda, igual que poligonero merda. De manera que se mete en un cuerpo mecánico y comete su primera acción malvada: arruinarles la fiesta a los ávenyers. En vez de, digamos, desarrollar los planes en silencio y hacer como Ozymandias, que si se creen que soy un supervillano de las series de la Republic, si lo hice hace 35 minutos atrás. El caso es que después de atragantarle los mojitoh a los ávenyers, esta IA que se llama Ultrón porque, bueno, algún nombre tenía que tener, va y se difunde por interné, se vuelve por tanto virtualmente inmortal, tipo Skynet o la peli ésa del Yonidep, y los ávenyers parten a perseguirlo por... bueno... por el mundo, eso es, por alguna parte hay que empezar a perseguirlo. Créanlo o no, con este simulacro de argumento se embucharon 900 millones de los verdes en el primer mes de exhibición, nada más, y al momento de esta parida que algunos atrevidos llaman POSTEO, va por sobre los 1.100 millones, octava peli más taquillera de la Historia, blablablá. Joer, así cualquiera.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¿Alguien recuerda a estas alturas del partido, que hubo una época no demasiado lejana, en la cual las pelis de tipos con piyamas lanzando rayos por los ojos eran algo casi de risión? ¿No? No me extraña. ¿Y alguien recuerda que alguna vez, "X-Men" fue saludada como la mayoría de edad de los supers, y ahora es tan camp como el "Batman" de Adam West? Bueno, la siguiente revolución vino cuando la Marvel dijo que hagamos varias pelis con los supers de la casa, cuyos derechos no hayamos vendido estúpidamente, y luego los juntamos en los Vengadores. Porque si hay algo que la gente quiere ver, es un clon sucedáneo de mala muerte de la Liga de la Justicia de la DC, que ésos sí que saben de cómics, no en balde las pelis más respetadas del género venían de allá ("Superman", "Superman II", "Batman", "Batman regresa", "Batman inicia", y "The Dark Knight" todavía no en esos años). ¿Y la Marvel? Claro, "X-Men" y "X-Men II", pero también "Howard el Pato". Y "La muerte del Hombre Increíble". Y "Los Cuatro Fantásticos" de 1990. El caso es que llegó "Iron Man", y de pronto el mapa cambió para siempre. Porque, claro, las tres del Darnái se forraron ("Batman Begins", "The Dark Knight" y "The Dark Knight Rises"), pero se notó que el mamón de Nolan no tenía p*** idea de negocios, ¡mira que hacer una trilogía y cerrarla, en vez de dejar abierta la cosa para seguir explotando al personaje ad infinitum! Y luego la DC, que ya venía cojeando con su otra gran superfranquicia (gracias al patinazo de "Superman regresa", que no estaba tan mal, pero es que vamos, murió en la taquilla), terminó de castañarse con "Linterna Verde". Mejor suerte tuvieron con "El Hombre de Acero", en la taquilla por lo menos ya que no en la calidad, lo suficiente como para que verga... er... perdón, como para venga pronto "Batman vs. Superman: El origen de la justicia". Porque en el intertanto, resultó que la loka idea de la Marvel, ¡funcionó! ¡Que se forraron con millones y millones! En la pura Fase 1 ("Iron Man", "Hulk: El Hombre Increíble", "Iron Man 2", "Thor", "Capitán América" y "Los Vengadores") se comieron más de 3800 millones de dólares. Y en la Fase 2, sin contar con "Avengers: La era de Ultrón", recaudaron 3300 millones, lo que sumado a esta entrega ya les ha dado 8000 millones seguros. Y encontrado el modelo, la Marvel no se lo craneó mucho. Una Fase 2 con secuelas de los tres grandotes ("Iron Man 3", "Thor: Un mundo oscuro" y "Capitán América y el Soldado del Invierno"), más metamos otra cosita así como que nadie conozca pero veamos si cuela para lograr el milagro de la multiplicación de las franquicias ("Guardianes de la Galaxia"), y luego a por la secuela. Para luego preparar una Fase 3 en donde metemos otras secuelas ("Capitán América 3: Guerra civil" y "Thor: Ragnarok") y nos desmelenamos metiendo a presión a otros personajes que serán tus NUEVOS MEJORES AMIGOS: El Hombre Hormiga (seriously, ¿cómo se puede vivir con ese nombrecito?), el Doctor Extraño... ¡Pantera Negra! (a este paso, hasta Wonder Man va a terminar cumpliendo su sueño dorado de tener una peli para él solito), una de Spider-Man para que la gente no se queje, y "Los Vengadores 3: Guerra infinita parte 1" y "Los Vengadores 3: Guerra infinita parte 2" (que alguien me explique por qué es 3-parte-2 en vez del 4 de toda la vida, por supuesto. Que ya están muy pesaos con eso de fragmentar las pelis tipo "El Hobbit", "Crepúsculo", etcétera). Y bueno... en medio de todo esto vino "Avengers: La era de Ultrón". La peli que, si no fuera porque introduce a Scarlett Witch, en realidad ya ibas pudiendo saltarte de verla.

¿POR QUÉ VERLA?

-- I pity the fool que decida que es una buena idea empezar a ver la franquicia por aquí, "y total, después me veo el resto para atrás". Porque en toda franquicia hay un minuto en el cual se acumula tanta-tanta-tanta continuidad, que se hace necesario haberse metido en la historia desde atrás para poder agarrar acá. Que esta peli es para los tipos que han seguido a las pelis Marvel, no para el gran público. Aunque el gran público se ha visto estas pelis, así es que tampoco es que queden muchos allá afuera. El caso es que "Avengers: La era de Ultrón" en realidad ya no es una peli sino apenas un episodio más de la franquicia. Cuenta una historia más o menos autoconclusiva, sí, pero también es el desarrollo de varios eventos de pelis anteriores, y a la vez es claro que está sembrando semillas para futuras historias con una alegría que ni la sembradora de Jethro Tull, óigale. Y esta cosa episódica, como que le pone bastantes problemas a esta peli, planificada obviamente desde el comienzo para ser eso, no una peli sino una entrega más, la cuota Marvel que te toca tragar con fauces abiertas ahora en 2015 (bueno, viene "Ant Man". Lo que me voy a reir cuando se pegue un castañazo padre. Aunque también decía que "Guardianes de la Galaxia" iba a dejarse los dientes pegados al paimento, y ya ven...). Abordada desde esa perspectiva mutiladora y castradora, de no ser una peli completa sino el episodio del día, ¿es al menos un buen episodio? La respuesta es... a medias. Si lo que se busca es espectacularidad, esta peli cumple, y bien. Es livianita y entretenida, qué duda cabe. Pero más allá, no es en realidad el evento memorable que esperábamos. Quizás porque las expectativas habían quedado demasiado altas, sobre todo luego de las estupendas "Capitán América y el Soldado del Invierno" y "Guardianes de la Galaxia", y "Avengers: La era de Ultrón" no aporta realmente nada nuevo. Salvo dos personajes más, Quicksilver y Scarlett Witch, pero es que bueno, ya tenemos tantos jolutos dando vueltas por ahí, que otros dos más, pues, como que ya empieza a dar un poco de pereza seguirles la pista a todos. Los puntos fuertes son unos actores a estas alturas muy aclimatados con sus personajes, que se los dan vuelta por el revés y el derecho, aunque los personajes en sí sean un tanto mediocres (da gusto ver a un Thor más maduro y centrado que en "Thor" y "Thor: Un mundo oscuro", y Hawkeye POR FIN PESA MÁS QUE UN PAQUETE DE PAPAS FRITAS EN LA TRAMA, pero a cambio Tony Stark ya se pasa de pesao, Bruce Banner da un poquito de lata con su vocación de alfombra, Black Widow ya fastidia con esa cosa de "estoy entera wena pero soy fría porque soy espía, pero igual quiero a un chico guapo y grande y verde que me salve de mi misma"... petarda odiosa). Y un James Spader como Ultrón que consigue merendarse con patatas al resto del elenco, a punta de puro carisma, A PESAR DE QUE ULTRÓN COMO PERSONAJE ES UN PELMAZO CUYA PERSONALIDAD, OBJETIVOS E INTERESES NUNCA TERMINAN DE CUAJAR. Porque, veamos, díganme ustedes si vieron la peli, ¿qué quiere Ultrón? ¿Salvar a la humanidad o exterminarla? ¿Es Ultrón una supercomputadora alienígena o un doble cibernético de Tony Stark? ¿Para qué demonios insiste en fabricarse robots de forma humanoide si piensa que los humanos son inherentemente fallidos? Si es un robot que piensa todas las cosas de forma lógica y racional, ¿por qué tiene tantos rollos y trancas mentales con sus creadores humanos? Y así. Ultrón, premio al villano más indefinido del cine. Incluso hasta Lee Pace como Ronan en "Guardianes de la Galaxia" estaba mejor perfilado, aunque esa definición se agote en el "soy un fanático fundamentalista y odio a todos los que no están de acuerdo conmigo". Elizabeth Olson como Scarlett Witch, Aaron Taylor-Johnson como Quicksilver y Paul Bettany como Vision, muy bien las tres adiciones (aunque haber llamado a Paul Bettany al casting significó mandarse un spoiler monstruoso sobre el argumento, si antes lo has visto en "Iron Man" y secuelas). En donde el asunto hace aguas es por un lado un guión demasiado mecánico y rutinario, demasiado con olor a remake del primero (otra vez la humanidad en la balanza, otra vez el villano se la tiene jurada a los Vengadores por X razón que no tiene nada que ver con el plan maligno, otra vez el plan del villano incluye sembrar la discordia entre los Vengadores, otra vez los Vengadores se agarran de las mechas unos con otros, otra vez Hulk hace su rutina de "puny God"... ya me entienden), demasiado preocupado de ser parte de una saga en vez de asentarse con su historia propia, demasiado ocupado en darle espacio y desarrollo a demasiados personajes... y por el otro, el evidente burn-out de Joss Whedon, cuya dirección desmayada y cuyo guión con falencias dejan ver claramente a un pobre hombre a patadas con los exec de la Marvel, que hace lo imposible por sacar adelante una empresa que es simplemente demasiado ambiciosa para su propio bien. Y todo eso, para colmo, alejándose del tradicional espíritu festivo de la franquicia y rindiéndose a medias, por fin, y por desgracia, a la oscuridad tipo "The Dark Knight", no a los extremos nolanescos por suerte, pero sí siguiendo la estela de "Capitán América y el Soldado del Invierno", sin terminar de entender lo de siempre, que dicho enfoque funcionaba con esa peli porque era un thriller politico, mientras que en un contexto tradicional de superhéroes/supervillanos/plan-diabólico, como que la cosa iba a ser un tanto pestiño. En definitiva, una entrega que se deja ver, pero que se olvida tan rápido como se ve. Bueno, al menos eso no es tan rápido con otras pelis: para ver esta cosa hacen falta dos horas y media de tu vida.

IDEAL PARA: Los que ya están fanatizados con las pelis Marvel.

Seguidores