11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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viernes, 17 de febrero de 2012

"El cuarto protocolo" (1987).


-- "The Fourth Protocol". Inglaterra. Año 1987.
-- Dirección: John Mackenzie.
-- Actuación: Michael Caine, Pierce Brosnan, Ned Beatty, Joanna Cassidy, Julian Glover, Michael Gough, Ray McAnally, Ian Richardson, Anton Rodgers, Caroline Blakiston, Joseph Brady, Betsy Brantley, Sean Chapman, Matt Frewer, Jerry Harte.
-- Guión: George Axelrod, con material adicional de Richard Burridge, basados en la novela de Frederick Forsyth.
-- Banda Sonora: Lalo Schifrin.

-- "El cuarto protocolo" en IMDb.
-- "El cuarto protocolo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

En plena Guerra Fría, las superpotencias nucleares Estados Unidos y la Unión Soviética firmaron sendos acuerdos para evitar la proliferación nuclear. Entre ellos está... ¡¡¡EL CUARTO PROTOCOLO!!! Chachaaaaaánnn... Salto a... la actualidad (los '80s, entiéndase, claro está). El superespía británico Kim Philby, famoso por haber defeccionado a la URSS, es llamado a una dacha soviética, y nada más abrirse la puerta tiene uno de esos momentos de revelación OH-CRAP, después de lo cual... До свидания, товарищ!, y superespía empapando la nieve con sangre (poético, ¿eh?). Luego, siempre en la gélida y nevada URSS, llaman a una misión ultrachupisecreta a... ¡¡¡PIERCE BROSNAN!!! Qué diablos hace un irlandés interpretando a un ruso en una peli inglesa, ni idea, pero Pierce Brosnan es el llamado. El caso es que le encomiendan infiltrarse en Inglaterra e irse a instalar al ladito de una base aérea que está siendo regentada por los yanketas. Mientras tanto, en Inglaterra, un espía interpretado por Michael Caine descubre unos papeles de la OTAN que están donde no deberían estar (a saber, a punto de viajar a manos del enemigo), pero sus superiores, como buenos genéricos burócratas obstructivos, lejos de felicitarlo, lo envían a una sección de esto-o-aquello. Poco a poco, el espía ruso infiltrado en Inglaterra y el espía británico investigando esto-o-aquello irán confluyendo tras un pavoroso complot contra Occidente: detonar una bomba nuclear cerca de la base aérea para hacer creer que los americanos están infiltrando armas nucleares en Inglaterra, hacer caer al Gobierno, retirar a Inglaterra de la OTAN... ¿Dónde he visto este plan antes...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

...¡Ah, sí, ya me acuerdo! ¡En "Octopussy"! Sólo que en la de James Bond, el lugar a detonar estaba en Alemania Occidental, pero la idea era la misma: volcar a Europa contra Estados Unidos, desintegrar la OTAN... ¡y hacer cabalgar los tanques rusoskas desde el Vístula hasta el Rin, MWAHAHAHAHÁ!!! Si hasta da rabia y todo que Gorbachov haya acabado con la Unión Soviética, si los soviéticos eran nuestros villanos favoritos detrás de los nazis. (Ni siquiera funciona la excusa de que la novela fuera anterior, porque no lo es: fue publicada en 1984, y "Octopussy" es de 1983). Y el malo maloso de "El cuarto protocolo" es Pierce Brosnan, que en 1995 será ascendido a James Bond himself en "GoldenEye", ¡todo se conecta! En fin, regresando a nuestra materia, el caso es que Frederick Forsythe fue el amo del suspenso de espías en los '70s, aunque en los '80s empezó a estar un poco más de capa caída. Recordemos que sus novelas sirvieron de base para pelis como "El día del Chacal", "Odessa" o "Los perros de la guerra". De manera que era cuestión de tiempo antes de que se llegara a rodar una adaptación fílmica de su novela "El cuarto protocolo". Que tan terriblemente bien no fue, pero que ayudó a introducir poco a poco en el ojito del público a Pierce Brosnan como eventual James Bond. Que de otra manera, este thriller estaría probablemente olvidado.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Recordemos un par de cosas sobre Frederick Forsythe, y entenderemos mejor. Las novelas de Forsythe se caracterizan (además de por ser endiabladamente entretenidas) por su apego casi irrestricto al mayor realismo posible. Es sabido que cuando se habló de un remake de "El día del Chacal", pero ahora en versión Hollywood '90s, se opuso vivamente porque no quería una peli de acción-tiros-disparos y sin substancia (salió como "El chacal" con Bruce Willis). Teniendo esto en mente, es claro por qué "El cuarto protocolo", más allá de lo atrevido de su premisa, no termina nunca de despegar: a veces, el realismo en el cine es el enemigo de la entretención. No quiero decir que la peli sea mala (no lo es), pero sí es un thriller un tanto rutinario. Tiene algunos destellos por aquí y por allá de lo que podría haber sido con una dirección más vibrante o con un mayor sentido de la urgencia para los personajes, pero no se da. Pero se lo perdonamos, porque a cambio tenemos una de espías que se enraiza en el suelo del realismo. Quienes hayan seguido durante su tiempo este blog Cine 9009 saben el afecto que acá le tenemos a James Bond, pero también entendemos que así como deben haber pelis de acción y adrenalina por todo lo alto, también se agradecen las visiones más pegadas a la tierra sobre los mismos temas.

-- Pierce Brosnan. Es que el hombre se roba la peli como malo bruto. Seguro que las chicas lo ven de chico malo acá y se les mojan las bragas (no estoy bromeando). La escena casi al inicio de la peli en que se despacha a un pobre tovarich es de una brutalidad exquisita, y mucho de la escena funciona porque de verdad te llegas a creer que Pierce Brosnan es un malparido de mierda capaz de hacer lo que se ve en escena sin que le tiemble un condenado pelo. A su lado, aunque técnicamente es el héroe, en realidad Michael Caine se queda como un segundón, y ya sabemos lo difícil que es dejar a Caine de segundón en cualquier cosa (bueno, en esos años venía de rodar "Tiburón IV", así es que quizás eran sus horas bajas). Tienes también a Ned Beatty como un ruso pelotillero (sí, leñe, el patiño de Lex Luthor en "Superman"), a la buenorra de Joanna Cassidy también como rusoska (la replicante que aparece siendo tiroteada medio en pelotas por Harrison Ford en "Blade Runner"), y Julian Glover como jerifalte de mierda justo un par de añitos antes de ponérselas canutas a, vamos mencionándolo otra vez, Harrison Ford en "Indiana Jones y la última Cruzada".

-- Escenas memorables. Pierce Brosnan y Joanna Cassidy construyéndose, así como quien se fuma un puchito, una bomba nuclear, tan panchos ellos. Por escenas como ésta es que vale la pena ver la peli.

IDEAL PARA: Fanáticos del cine de espías, seguidores de Frederick Forsythe, y hembras y gays babeándose por Pierce Brosnan.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 1 de mayo de 2011

"Los perros de la guerra" (1980).


-- "The Dogs of War". Estados Unidos. Año 1980.
-- Dirección: John Irvin.
-- Actuación: Christopher Walken, Tom Berenger, Colin Blakely, Hugh Millais, Paul Freeman, Jean-François Stévenin, JoBeth Williams, Robert Urquhart, Winston Ntshona, Pedro Armendáriz Jr., Harlan Cary Poe, Ed O'Neill, Isabel Grandin, Ernest Graves, Kelvin Thomas.
-- Guión: Gary DeVore y George Malko, basados en la novela de Frederick Forsyth.
-- Banda Sonora: Geoffrey Burgon.

-- "Los perros de la guerra" en IMDb.
-- "Los perros de la guerra" en la Wikipedia.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡¡¡GRITA MATANZA, Y DESATA A LOS PERROS DE LA GUERRA!!! Un grupo de mercenarios sale escopetado desde algún país africano genérico, y entonces cambio de escenario, y estamos en el mundo civilizado. Un fulano que no debe ser trigo muy, er, saludable mentalmente porque viene interpretado por el jovencito pero siempre pasado de roscas Christopher Walken, entra a su habitación, sólo para recibir una visita inoportuna. Se trata de un británico que funciona como puppet del Master de la partida de rol, o sea, está ahí para enviar al jovencito a una misión. En este caso, se trata de inspeccionar un país africano genérico llamado Zangaro, que puede o no ser el país que apareció en la secuencia inicial, vaya uno a saber, qué diablos importa, para determinar si el loco-déspota-sanguinario-trujillista dictador del asunto corre riesgo o no de golpe de estado, porque hay inversionistas interesados en la estabilidad del país, etcétera. Nuestro jovencito, espoleado por una buena suma de dinero (bueno, debía serlo en 1980, pero ahora, con la inflación...), viaja a Zangaro disfrazado de ornitólogo fotógrafo para una revista internacional. Llega al aeropuerto, y comienzan los roces con los nativos. Porque ya se sabe, en estos países africanos sólo hay dos clases de pobla: funcionarios del régimen que trabajan abiertamente o de incógnito, y borregos asustados. El prota comienza a moverse de aquí para allá, pero el régimen lo tiene más que bien vigilado. Por si las moscas. Nuestro prota trata de zafarse, pero las cosas salen mal: lo capturan debido a un error inadvertido, y al último, gestiones misteriosas en la trastienda mediante, acaba exiliado de la república. Nuestro prota ha acabado con Zangaro. ¿Ha acabado...? ¡Oh, no! Porque nuestro inversionista lo tienta con la segunda misión (sí, no se esperaron a la secuela... ah, verdad, en esos años no existía el negocio de las secuelas aún): armar un grupo de mercenarios y... ¡derrocar al dictador de Zangaro! Cosa de todos los días, por supuesto, era que no, si ya se sabe, nada hay tan fácil como tumbar a una marioneta y poner a otra en su lugar... MADNESS??? THIS... IS... AFRICA!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hace muchísimos años atrás, en los '70s, había un escritor de thrillers que era pan caliente. Bueno, no estoy diciendo nada nuevo, en todas las décadas hay uno. Antes que Tom Clancy, el gran escritor de thrillers de tipo "conspiración con ramificaciones internacionales" era probablemente Frederick Forsyth. De hecho, entre los '70s y '80s vinieron varias adaptaciones de novelas suyas al cine: "El día del Chacal" (y su horrible remake "El Chacal"), "Odessa", "El cuarto protocolo". Y la que nos ocupa, "Los perros de la guerra". ¿La receta? Una escritura llana y simple (pero no mala, ojo, porque el hombre sabe escribir bien lo que quiere escribir), combinados con temas geopolíticos de angustiosa actualidad, e investigados de la manera más escrupulosa posible. En "Los perros de la guerra", Forsythe lidia con el tema de los mercenarios: quiénes son, para qué son contratados, cómo arman sus misiones, y cómo los no demasiado claros intereses internacionales (políticos o económicos, tanto más da, si en muchos casos son más o menos lo mismo) se valen de ellos para tomar mayores cuotas de poder, acrecentar su influencia, y en definitiva utilizarlos como peones desechables en su juego. "Los perros de la guerra" (la novela, y en menor medida la peli por razones que trataremos a continuación) quedó prácticamente como la obra de referencia del género. Tanto, que muchos años después Sylvester Stallone la vio buena rodando un remake bastardo (para no pagar copyright, cabrón), robándose el argumento íntegro, reemplazando al británico enviado por las corporaciones por un enigmático Mr. Church, eliminando la parte de los preparativos, incrementando la testosterona, y metiendo mucha más carnaza: estamos hablando de "The Expendables".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Para ser honestos, "Los perros de la guerra" es una peli irregular. Es notable en algunos respectos, pero queda en deuda en otros. La principal falencia de esta peli es el guión. No he leído la novela original, pero según lo que tengo entendido, había muchas cosas que figuraban en la misma, que fueron abreviadas u omitidas en el guión final, y eso se nota, y mucho. Hay escenas tan fugaces y mal hilvanadas unas con otras, que parecen apenas recordatorios para el que leyó la novela previamente: "¿te acuerdas que en esta parte de la novela pasaba esto o esto otro...?". El desfile de idas y venidas de personajes a veces resulta un tanto mareador. Con estos respectos, toda la parte media de la peli (el preparativo del golpe de estado) resulta terriblemente aburrida, porque apenas se entiende lo que está pasando. Pero a cambio tenemos otros interesantes valores en la peli. El tema es tratado de manera mortalmente seria, y sin apasionamientos de ninguna clase: los mercenarios no son presentados como una panda de antihéroes románticos (a la manera de la mencionada "Los indestructibles", por ejemplo), sino como unos fulanos vacíos y sin vida, apenas como lo que algún progre pasado de tragos de vodka por ahí definiría como "peones del imperialismo". La elección de Christopher Walken como prota también nos hace entrar en un determinado perfil de personaje, o sea, el alucinado medio psicótico que se ha vuelto medio cucufato de vivir todo lo que ha vivido (pueden olvidarse del resto del elenco: la peli se centra en Walken de manera casi obsesiva, y el resto de los personajes está casi de adorno). Y la traca final, aún con los FXs de 1980, un tanto precarios para los estándares de hoy en día, es de un salvajismo que todavía pone los pelos de punta (no por el gore, que no hay demasiado, sino por lo deshumanizado de la violencia). Se dice que el director de esta peli (un tal John Irvin, que se estrenó aquí y que a pesar de mantenerse rodando desde entonces, nunca se ha llevado el palo al agua) efectivamente combatió en Vietnam, y vertió su experiencia en el rodaje de esta peli. Y eso se nota. Con todos sus defectos y lastres, "Los perros de la guerra" sigue siendo una espeluznante peli de guerra, y una terrible radiografía de cómo se mueven de verdad las cosas en la trastienda del mundo moderno.

IDEAL PARA: Ver cine geopolítico del bueno.

VIDEOS.

-- Toreando a la policía política de Zangaro [en inglés, sin subtítulos].

jueves, 12 de noviembre de 2009

"Odessa" (1974).


-- "The Odessa File". Inglaterra / Alemania Occidental. Año 1974.
-- Dirección: Ronald Neame.
-- Actuación: Jon Voight, Maximilian Schell, Maria Schell, Mary Tamm, Derek Jacobi, Peter Jeffrey, Klaus Löwitsch, Kurt Meisel, Hannes Messemer, Garfield Morgan, Shmuel Rodensky, Ernst Schröder, Günter Strack, Noel Willman, Martin Brandt.
-- Guión: Kenneth Ross y George Markstein, basados en la novela de Frederick Forsyth.
-- Banda Sonora: Andrew Lloyd Weber.

-- "Odessa" en IMDb.
-- "Odessa" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Mientras un primigenio aparato dieselpunk llamado "radio" emite comunicados de un locutor anunciando que JFK, el Obama de los '60s, fue tiroteado en Dallas, en Berlín Occidental aparece un judío muerto. Suicidio, dicen. Hay un periodista que ronda por aquí y por allá, y pizpireto como los de su clase en las pelis (que los de verdá son unos patanes que se sientan a copy-and-paste lo que envían de Reuter o AP), y además freelance para darle la estampa reberrrde que todo prota de pro debe tener, se consigue un diario de vida del tipejo. El diario en cuestión detalla todos los sufrimientos que pasó la judería en un campo de concentración nazi en Riga, en la Segunda Guerra Mundial mundialosa del mundo. El demonio máximo del campo fue un tipo al que llamaban el Carnicero de Riga. Con voz llorona y plañidera, a la que le faltan los puros violines judíos, el escritor le habla al periodista desde la ultratumba, y lo impulsa a la búsqueda de la verdad y de la justicia. Que en este caso implica venganza, por supuesto, que o si no, no hay entretención. El problema es que el carnicero de Riga lleva tantitos años desaparecidos (18, para ser exactos, desde el final de la WWII), bajo toda una red de protección llamada Odessa, cuyos tenebrosos tentáculos le han permitido a las antiguas SS reconvertirse en ciudadanos de bien, forjando ytantitos pasaportes falsos para cambiarles la identidad. Pillarle la pista a Odessa será una maniobra muy peligrosa, porque los maníacos homicidas que una vez mataron judíos a discreción por placer, ahora no trepidarán en tratar de matar a cualquiera que trate de hurgar allí donde no debe. Y fácil la tienen, con media Alemania Occidental sobornada a partir del mítico oro de los nazis, dándoles soplo de hacia donde va nuestro prota o deja de ir. ¿Conseguirá nuestro reberrrde prota enfrentarse con éxito a la siniestra hidra postnazi...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Mientras que el público de los 2000s debe conformarse con renacuajos literarios (TM) como Dan Brown, los '70s tenían a ese estupendo bestsellerista que fue Frederick Forsythe. Si no han tenido ocasión de leer sus novelas, quizás les suene por sendas adaptaciones fílmicas de las mismas: "El día del chacal", "El cuarto protocolo", "Los perros de la guerra"... Las herramientas de Forsythe son las de un escritor de best seller de raza: documentación exhaustiva, tramas percutantes y muy bien resueltas, la promesa de revelarte cositas sobre el mundo que antes no sabías, y una prosa que se lee endemoniadamente rápido. Como Dan Brown, pero en bueno. Pasado un añito desde que se adaptara la notable "Chacal" en la igualmente notable "El día del chacal" de Fred Zinnemann, se lanzaron al proyecto de adaptar "Odessa" en esta peli. Pero los resultados son un poco más... ¿cómo decirlo? No tan ajustadillos, esta vez. En fin, no se puede ganar siempre.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es un thriller setentero al uso, y aunque no se puede decir que esté sobre el promedio, como el promedio de esos thrillers setenteros era bueno, pues bien. Si bien de trayectoria un tanto irregular y sin un verdadero sello artístico personal, debe reconocérsele a Ronald Neame ser un director de al menos buena artesanía ("El hombre que nunca existió", "Ladrona por amor", "La aventura del Poseidón", "Meteoro"), optando generalmente por la solución más sencilla para narrar historias y dejando que éstas se cuenten solas, en vez de dárselas de arti-ta, y fiel al principio de menos es más, lo logra. Las peripecias del protagonista, digámoslo desde ya, son un tanto aburridoras, porque ni lo que encuentra es de lejos tan interesante (quizás el tema de las redes de protección era más impactante en los '70s, pero haya perdido un poco su perfil actualmente), ni tampoco los desvelos que se pega para intentarlo son tantos (que aparte de un atentadillo por aquí o por allá, no se suda la vida y el espinazo a cada minuto, precisamente). Ignoro si la novela será igual, pero la peli a ratos parece una partida de rol para un solo jugador, arreglado todo un poco a la vizcaína y listo. Pero, seamos justos, hay en esto una cuestión de expectativas de por medio: por ser un thriller setentero, uno espera mucho más que de los thrillers actuales. Al lado de cosas como "El centinela", "Justo en la mira" o "Tirador", esto es definitivamente arte. O artesanía, pero artesanía comparativamente fina.

-- La peli trata su tema con su poco de miga. Al principio, cuando vemos al periodista leyendo el diario y convirtiéndose de la noche a la mañana de un Han Solo irónico a un iluminado vengador de la judería occidental, porque sí, porque los pobrecitos eran judíos y ponen la pasta para las pelis, la cosa pareciera no ser más que otra de quejicas judíos llorando porque todo el mundo los apalea (y nada que dicen algo cuando son ellos los que apalean palestinos, nótese). Pero afortunadamente no se queda en eso. La escena en que el periodista consigue infiltrarse en el interior de un mitín de Odessa, escuchando los discursos neonazis de gente que no ha aprendido nada y no ha olvidado nada, es para que se te pongan los pelos de punta. Vale, en reuniones así ya no quedan veteranos de la Segunda que te den la china con aquello de "cuando yo estaba en Stalingrado"... Pero hay numerosos países en los cuales podemos intuir que las cosas siguen más o menos similar (no nos reconocen que salvamos a la Patria, ellos nos desprecian pero algún día nos necesitarán y nos llamarán de vuelta... y esta peli fue al año siguiente de cierto otro pequeño hitlercito que se metió a salvador de la Patria acá en Chile, en el mismo año que el Hitler portugués se vino abajo, y faltando uno para que el Hitler ibérico terminara convertido en jamón serrano). El final es un tanto ambiguo, y le da complejidad a la trama. Por un lado puede verse como una solución de opereta, una manera barata de darle una vuelta de tuerca final a la trama, pero a un nivel más profundo, muestra que el asuntillo ése no fue simplemente "judíos buenos vs. nazis malos", sino que todo estuvo mucho más turbio y entremezclado en aquellos años. Después de todo, SPOILER DEL FINAL AQUÍ, SI NO QUIEREN ENTERARSE DE CÓMO TERMINA ENTONCES SALTENSE EL RESTO DE ESTE PÁRRAFO Y SIGAN CON EL SIGUIENTE, el prota al final no buscaba justicia por vengar a los judíos, sino por vengarse él mismo del asesino de su padre, y por lo tanto, al final toda la pugna se reduce a "los buenos germanos versus los malos germanos". Una conclusión desoladora, ya que en el fondo la peli sugiere que el drama y sufrimiento de los judíos ha sido en realidad utilizado por héroes y villanos para sus propios fines, que nada tienen que ver con el bienestar de los judíos, y con el de nadie más que no sean las pelusas de su ombligo. ¿Se puede acaso más mala leche...?

-- En la parte ejecutiva del asunto, estamos bien. Jon Voight como prota, como que no termina de convencer o dar el tipo, aunque debemos admitir que el hombre, agradable lo que se dice agradable, él nunca lo ha sido, talento actoral aparte. Maximilian Schell por su parte, como villano de la función, está encomiable, en un rol pequeñito, pero cumplidor, justamente por interpretar no a un villano rumiando sus rencores, sino a un tipejo que en el fondo está asustado, muy asustado. Y a nadie le hace mal ver la estupenda anatomía de Mary Tamm como compañera del héroe, ehm. El cuarteto viene completo por Derek Jacobi como un falsificador que también está estupendo en un rol que parecía con mucha menor enjundia. Olvidable la banda sonora de Andrew Lloyd Weber (¡sí, joer, el tipo de los musicales "Jesucristo Superestrella" y "El Fantasma de la Opera"!)... y con eso estaríamos. O sea, sumando y restando, una peli discreta, pero ¡hey!, esto le da mil patadas a "El hombre de la pistola de oro", la entrega del superespía James Bond de ese mismo año, para mayor ignominia de la saga por aquellos tiempos rogermoorescos.

IDEAL PARA: Ver un thriller corrientillo de la época en que "thriller corrientillo" significaba que o era buena o no era.

VIDEOS.

-- Secuencia de créditos de la peli [en inglés, sin subtítulos].

domingo, 23 de septiembre de 2007

"El día del chacal" (1973).


-- "The day of the Jackal". Inglaterra / Francia. Año 1973.
-- Dirección: Fred Zinnemann.
-- Actuación: Edward Fox, Terence Alexander, Michel Auclair, Alan Badel, Tony Britton, Denis Carey, Adrien Cayla-Legrand, Cyril Cusack, Maurice Denham, Vernon Dobtcheff, Jacques François, Olga Georges-Picot, Raymond Gérôme, Barrie Ingham, Derek Jacobi.
-- Guión: Kenneth Ross, basado en la novela de Frederic Forsythe.
-- Banda Sonora: Georges Delerue.

-- "El día del chacal" en IMDb.
-- "El día del chacal" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Charles de Gaulle, el milico que creía en las democracias siempre que fueran bien autoritarias (con razón le gustaba tanto a la Comisión Ortúzar), decidió que el Imperio Francés en Argelia debía acabarse. Los franchutes son el país de la democracia universal y los derechos humanos, pero en todas partes hay manzanas podridas, y en este caso se trata de grupos parafascistas que deciden por su cuenta que a los franceses no se los puede dejar solos, y por ende, Charles de Gaulle debe morir para que ELLOS puedan mostrarle al mundo que los franchutes son algo más que bolsas de aire caliente. Un primer complot fracasa de manera patética (se gastan lo que no tienen ametrallando a gusto con una churrada de francotiradores, y aún así la palman), de manera que los remanentes de este grupo ultranacionalista cambian de estrategia, y deciden que utilizarán a un asesino solitario para la misión. Para este propósito llaman a un tipo que no pueda ser buscado en Francia, por carecer de prontuario criminal allí; éste resulta ser un inglechute cuyo nombre código es el Chacal, y que ha sido nada menos que... ¡¡¡CHACHÁN!!! ...el tipo que se cargó a Rafael Leónidas Trujillo (si vieron el episodio de "X-Files" que revela como el Hombre del Cigarrillo fue el tipo que mató a JFK y Martin Luther King, ya saben de dónde se robaron la idea). El Chacal pone condiciones leoninas para el trato, y como los otros no tienen mucho que perder, acceden. El Chacal empieza entonces por estudiar el terreno y encargar una linda arma, amén de falsificar los pasaportes necesarios para moverse con comodidad por Francia. Para su desgracia, los polis franceses no son exactamente unos tontos, y espiando a los jefes del Chacal, descubren que algo raro se está cocinando, por lo que empiezan también sus propias averiguaciones. Sin embargo, ¿cómo se consigue detener a un hombre que ni siquiera se sabe su nombre ni su rostro...? El tiempo se agota, y cada segundo le permite al Chacal acercarse un pasito más a Charles de Gaulle...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Ya no se hacen pelis como éstas. Y cuando se intentan, salen cosas como ese remake desabrido que fue "El chacal" (escribí "desabrido" simplemente por usar una palabra suave). En los '70s, cualquier peli de complots internacionales debía tener un argumento sólido como una casa. Por eso, la aparición de un novel escritor, que venía de las aguas del océano periodístico, llamado Frederick Forsythe, fue saludada por todo lo alto; y es que "El día del chacal" venía escrita con pulso, además de una potente documentación. Este Forsythe fue para los '70s y '80s lo que Tom Clancy fue para los '90s: el novelista de tramas meticulosas e hiperdetallistas que jugaban con enormes intrigas internacionales mezclando a políticos, mercenarios, espías, etcétera. Basta recordar que aparte de "El día del chacal", se basan en obras suyas las películas "Odessa", "Los perros de la guerra" y "El cuarto protocolo". Lo que tiene de malo jugar a la política ficción, es que cuando la política pasa (Charles de Gaulle lleva casi cuarenta años de muerto), la ficción interesa menos. Pero sigue siendo buena ficción, si ha sido confeccionada por un maestro. Y Fred Zinnemann era de los buenos (dirigió, entre otras, "A la hora señalada", "Un hombre de dos reinos" y "De aquí a la eternidad").

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es un thriller de espionaje por todo lo alto. Quien esté acostumbrado al cine palomitero actual, con tramas simples y situaciones estandarizadas que permiten desviar la vista un par de minutos y enterarse igual de qué va el asunto, pueden verse más que un poco confundidos con un montaje rápido y acelerado (incluso para los cánones actuales), en donde cada escena cuenta, nada se sobreexplica, y se debe estar atento a todos los detalles. Esto, en particular porque la cantidad de personajes puede llegar a resultar apabullante, a ratos. Pero nada falta ni nada sobra. El trabajo de edición y montaje es una joyita maestra. Por cierto, Zinnemann se da el lujo de hacer un montaje paralelo vagamente reminiscente de la escena en que llega el villano al pueblo en la peli "A la hora señalada", en la escena cuando el Chacal aborda el tren mientras sale a la luz otra de sus barbaridades.

-- Edward Fox. Para los seguidores de ese género cinematográfico de vagos contornos que es el "cine de época" (es decir, esos filmes ambientados en una época que no es la actual ni la de nuestros padres, pero no es un tiempo tan lejano para hablar de "romanos", "caballeros", "piratas" o "pelucones dieciochescos"), Edward Fox es un individuo ciertamente reconocible: "Un puente demasiado lejos", "Fuerza 10 de Navarone", "Gandhi" y "Nunca digas nunca jamás" se cuentan en su currículum. Para quienes ya lo reconocieron, debe ser toda una curiosidad verlo hecho un crío, interpretando al Chacal (y yo que pensé que había nacido viejo). Resulta curioso también observar que un factor determinante en su elección como protagonista fue que Fred Zinnemann quería justamente un rostro poco reconocible y no una superestrella, para que fuera creíble un asesino escondido entre la multitud, y hoy en día el rostro de Edward Fox es bastante reconocible por cualquier aficionado cinéfilo (Michael Caine, quien quería el rol, debía estar más que chasqueado, y otro tanto con Roger Moore, aunque éste en ese mismo año se apuntó su primera Bond con "Vive y deja morir"; digamos para la trivia que al contrario, Jack Nicholson lo rechazó)... A diferencia de Bruce Willis en el desastroso remake de 1997 ("El chacal"), Edward Fox no trata de ser más malo que el diablo sólo para que lo odiemos, sino que interpreta al Chacal como un hombre de negocios cualquiera con un horario de trabajo que podría ir perfectamente de nueve a cinco, sólo que su negocio es el asesinato selectivo de personas y comprende muchas salidas a terreno. Esto es justamente lo que hace tan escalofriante al Chacal, en la versión de 1973 (bueno, esto, y que no le hace asco al sexo ni con hombres ni con mujeres, y esto no por placer sino por trabajo). Dicho en breve, el Chacal es en esta película una amenaza peligrosa no porque sea el villano maligno, sino porque en definitiva la vida o la muerte de una persona le importa un reverendo bledo (léase "comportamiento psicopático").

-- Otro detalle adicional: la película apenas cuenta con música incidental. Esta se reduce al mínimo, y casi todo el sonido proviene de los diálogos y el ruido ambiental. Era una práctica más común antes que ahora, cuando la sensiblería hollywoodense y la progresiva insensibilización del público obliga a bandas sonoras cada vez más sobrecargadas y ampulosas. A veces, regresar a lo básico, a esas películas que decían lo más con toda economía de recursos (de banda sonora, en este caso), es sumamente refrescante.

-- El hecho de que Charles de Gaulle sea un personaje histórico, y de actualidad para la época, le añade un plus, una gran sensación de realismo. Esta lección no la aprendieron en el remake de 1997, y con eso se destiñeron un punto más.

IDEAL PARA: Ver un gran thriller de suspenso, incluso para los estándares de una época en la que de verdad sabían hacer thrillers de suspenso.

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