Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 26 de abril de 2015
"La Cenicienta" (2015).
-- "Cinderella". Estados Unidos / Inglaterra. Año 2015.
-- Dirección: Kenneth Branagh.
-- Actuación: Cate Blanchett, Lily James, Richard Madden, Helena Bonham Carter, Nonso Anozie, Stellan Skarsgård, Sophie McShera, Holliday Grainger, Derek Jacobi, Ben Chaplin, Hayley Atwell, Rob Brydon, Jana Perez, Alex Macqueen, Tom Edden.
-- Guión: Chris Weitz.
-- Banda Sonora: Patrick Doyle.
-- "Cenicienta" en IMDb.
-- "Cenicienta" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Después de aguantar la tortura china de un corto frozenxplotation, comienza la peli. Una ambientada en ese espacio genérico de contohada llamado Europa ¿medieval/renacentista/barroca/victoriana/mitteleurope? Bueno, ya sabemos. Que Perrault escribía lo suyo imitando lo que veía, y después, cuando el tiempo pasó, todo ese mundo quedó como hadas y duendes, hiperexótico, listo para depredadores como Tolkien para saquearlo. En fin. El caso es que en ese ecosistema florece una parejita formada por Ben Chaplin (¡leñe! No puede ser... ¡estaba vivo!) y Hayley Atwell (que Bastet la mantenga en su Santa Gloria, y qué alegría ser yo un mamífero), y que son una pareja tan perfecta que tienen una hija shúper en todo y tal. El caso es que, ya saben como va esto... la mami contrae esa misteriosa enfermedad victoriana que consiste en debilitarse y morir, y listo, ya nos cargamos un progenitor. Luego el papi, a pesar de estar enamorao hasta las repatas de su antigua domadora, decide casarse de nuevo igual porque... bueno... porque... por alguna razón. A saber. La nueva señora es Cate Blanchett, y considerando los roles que ha hecho la señora, es casi como para pegarse un tiro. ¡Joer, que te acabas de cazar con Elizabeth Spalko Galadriel Blue Jasmine! ¡Ten miedo, imbécil, ten mucho miedo! El caso es que sucede lo inevitable: que la jodía le hace la vida un infierno al masho, ella y sus dos hijas. Tanto así, que el tipo se larga y en un viaje, para las chalas (momento en el cual, dentro del cine, se escucha el llanto de uno o dos niños aterrorizados porque eso pueda sucederle a SUS propios padres. No kidding). Con su otro progenitor fertilizando narcisos (o alimentando tiburones, a saber), la chiquilla hijipapi se queda sola a merced de su madrastra y sus hermanastras (vamos, ustedes lo sabían, ¿no?). Y entonces la chica, quien entiende a cabalidad que el triunfo del BIEN y la JUSTICIA implican el exterminio completo y sistemático de todo rastro de maldad en el mundo, coge su Kalashnikov AKA-47 subfusil de asalto y, a la primera que la madrastra y las hermanastras miran feo, dice GO AHEAD, MAKE MY DAY, les mete bala entre ceja y ceja, y las despide con un cordial: BIENVENIDAS A MI CASA, POBLACIÓN: 3 MENOS. Y hereda todo, se busca un chico guapo con el cual follar, y vive feliz para siemp... no, mentira, estoy bromeando. Lo que pasa, una vez que la chica se queda sola, es que decide ENTENDERSE con su familia postiza, y SER BUENA con ellos. El gran momento OH-CRAP de la peli, por supuesto. Pero bueno, qué puede esperarse de una petarda imbécil que tiene de amigas a los ratones, a diferencia de la madrastra, que sabemos que es la buena porque ella tiene un gato (aunque después, en un clásico ejercicio de castración ideológica hollywoodense, al gato no lo dejan cumplir su destino natural de merendarse a esas ratamerdas que andan por ahí. Disney, tú antes eras chévere). El caso es que la madrastra, pobrecita ella, hace lo único en estas circunstancias: SURVIVAL OF THE FITTEST, la raza australiana debe dominar la Tierra, y vamos esclavizando a la infrahumana que cree en LA BONDAD y en LA MAGIA. Incluso, la chica termina durmiendo al lado de una chimenea y se tizna la cara, así es que la llaman Cenicienta, listo, hemos dejado caer el título de la peli, podemos terminarla, ¿no? Quiero decir, las fuerzas del bien han vencido (el gato, claro) y la hereje amigarratones ha sido castigada por su heterodoxia. Ah, que no. Que es una Disney. A ver, entonces viene que ella conoce al Príncipe, luego va a la fiesta, le hace ojitos la muy calentabragas, se deja la zapatilla cristal detrás (¿que la tiró de casualidad? A quién engañas, querida, trepamerda), y se queda con el Príncipe. Porque es MAGIA. Porque es PELI. Que si fuera la vida real, ahí teníamos a la Cenicienta explotada hasta que muera. Como se lo merece. Por ser amiga de ratones. Rata.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Hay ciertas historias que son atemporales. El mito de la Cenicienta, por ejemplo. La patipelá trepamerda que, con ayuda de terroristas antisistema que quieren demoler el orden social establecido (esa hada madrina de porquería que no entiende de distinción de clases y tal), va y seduce al Príncipe con el poder de MIS OVARIOS, y llega hasta la cúspide. El cuento tiene más gracia cuando hablamos de Teodora, la puta que a punta de afilarse a Justiniano se transformó en Emperatriz de Bizancio. La carrera telenovelesca de Talía en los 90s era puro déstos personajes. Cámbiese rostrotiznao por boletera de Lotería en la calle, y tenemos el argumento de María Remedios. O María Mercedes. O María Juana. O qué se yo. El caso es que Charles Perrault escribió su propia versión de la historia, que prendió y tal. Los Estudios Disney le vieron potencial, y lo adaptaron. Eran los 50s, venían saliendo de los horribles 40s (seriously, ¿"Música Maestro"?, ¿"Saludos amigos"?, ¿"Canción del Sur"?). De hecho, "Cenicienta" de 1950 se transformó en el hito que resucitó a los Estudios Disney y les abrió la puerta, después del fracaso relativo de "Alicia en el País de las Maravillas", para su gran década dorada ("Peter Pan", "La dama y el vagabundo", "La Bella Durmiente" y "La noche de las narices frías", aunque ésta ya de 1961). Salto de medio siglo hacia el futuro, y nos encontramos con que la Disney apuesta a un remake/secuela/bastardización de Alicia, y le dan luz verde a "Alicia en el País de las Maravillas" de Tim Burton. La jugada tiene tanto éxito (ayudado por el 3D, digámoslo ya, porque la peli era más bien mugrosilla), que al final resulta que deciden darle luz verde a varios otros proyectos de remake pero con actores carnehueso. Y Angelina Jolie, que como actriz es estupenda, pero que es más hueso que carne por estos días, la pobrecita. Y esta moda llega justo ahora, en una época en donde los actores carnehueso actúan más que nunca frente a pantallas verdes, si no son ellos mismos pantallas verdes, claro (Andy Serkis, a tí te miramos). En 2014 comenzó el plan maligno disneyiano de dominación cinéfila mundial con "Maléfica". Ahora tenemos la siguiente entrega, que es la actual "La Cenicienta". Y ya están anunciadas "La Bella y la Bestia" con Emma Watson, "Mulan", "Dumbo" y "Pinocho". Por desgracia, no tenemos planes para una adaptación del Tío Remus. Joer, qué KKK sería tener un remake de "Canción del Sur" con Morgan Freeman... Ah, verdá. Que "Canción del Sur" ya no es parte del canon Disney. La industria de barrer bajo la alfombra, operando desde 1946.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Frente a una "Maléfica" que tomó la muy discutible opción de darle un aire moderniqui al guión, convirtiendo a la villana en una zorra empoderada feminazi en un mundo de HOMBRES KAKA, "La Cenicienta" optó por el camino exactamente contrario, el del respeto irrestricto a la tradición del cuento de hadas Disney de toda la vida. Es decir, lo opuesto de "Por siempre Cenicienta", esa mugre de Drew Barrymore que trató de presentar a una Cenicienta mashorra que... bueno, Drew Barrymore, ¿no? Aquí, en cambio, no tenemos ni un átomo o gota de ironía. Nada. Es lo que es. Y eso es justamente la mejor baza de la peli. Y la más divisiva, probablemente. Porque a quienes les de repelús el discurso carcamal de las pelis Disney, esta peli les va a caer como patánlaguata. Pero quienes quieran dejarse llevar por horita tres cuartos a un mundo de fantasía en donde todo es bonito y al final el bien triunfa sobre el mal, la peli es un dos pulgares arriba. Porque si hay una palabra para definir a esta peli, es BONITA. Es LINDA. Así, sin restricciones, y sin ninguna vergüenza. Así como sucedía con "Thor", el director Kenneth Branagh hace aquí también un trabajo alimenticio, de aportar su oficio y talento, cobrar el cheque, y salir para el lado discretamente. Vale por eso. En ese sentido, la peli no tiene ni un ápice de algo que podamos llamar originalidad. Pero por otra parte, Branagh es un tipo de formación shakesperiana, que sabe inyectar tanto fantasía como drama a la vena, y aquí lo consigue muy bien. Las escenas más dramáticas funcionan de maravillas, e incluso las escenas más romanticonas, habituales víctimas del pastelismo diabetes mellitus, también funcionan bastante bien, en eso de crear un aire de romanticismo irreal, que es a fin de cuentas a lo que veníamos al cine, ¿no? La dirección de actores es simplemente soberbia. Lily James como Cenicienta es todo un lujazo, muy lejana a esas chicas contratadas por carilindas que después no convencen a nadie en sus personajes (Liv Tyler en "Armagedón", por ejemplo). Frente a ella, Cate Blanchett se la pasa pipa interpretando a la madrastra, consiguiendo el milagro de que entendamos perfectamente sus motivaciones para la villanía... Y AÚN ASÍ LA ODIEMOS LA COSA PADRE LA MUY BITCH DESGRACIADA. Y cosa curiosa... ¡el Príncipe también funciona! Un tal Richard Madden, parece que actuó en la de Juego de Tronos o qué se yo (o actúa. No sé. No me importa. La tasa de masacre de personajes en esa serie rivaliza con Auschwitz). Todo eso sumado a un elenco de secundarios simplemente maravillosos, incluida una Helena Bonham Carter tremendamente borde como el Hada Madrina, que en la única secuencia de su aparición se roba la pantalla entera. Por su parte, Patrick Doyle, eterno colaborador de Kenneth Braga... er... Kenneth Branagh, eso es, y que compuso el interesante trabajo para "Thor" de 2011, aquí se manda un soundtrack tremendamente cumplidor, que evoca el aire de cuento de hadas, y que resulta vibrante en las secuencias más de acción. En definitiva, un estupendo cuento de hadas en pantalla, algo muy necesario en esta época desgraciada en donde si no es darkie tipo "The Dark Knight", pues no vale nada. En las pantallas debe coexistir todo tipo de cine, incluso estas fantasías escapistas, en particular cuando están hechas con un oficio más que notable, como es el caso aquí.
IDEAL PARA: Ver un cuento de hadas rodado como corresponde.
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jueves, 12 de noviembre de 2009
"Odessa" (1974).

-- "The Odessa File". Inglaterra / Alemania Occidental. Año 1974.
-- Dirección: Ronald Neame.
-- Actuación: Jon Voight, Maximilian Schell, Maria Schell, Mary Tamm, Derek Jacobi, Peter Jeffrey, Klaus Löwitsch, Kurt Meisel, Hannes Messemer, Garfield Morgan, Shmuel Rodensky, Ernst Schröder, Günter Strack, Noel Willman, Martin Brandt.
-- Guión: Kenneth Ross y George Markstein, basados en la novela de Frederick Forsyth.
-- Banda Sonora: Andrew Lloyd Weber.
-- "Odessa" en IMDb.
-- "Odessa" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Mientras un primigenio aparato dieselpunk llamado "radio" emite comunicados de un locutor anunciando que JFK, el Obama de los '60s, fue tiroteado en Dallas, en Berlín Occidental aparece un judío muerto. Suicidio, dicen. Hay un periodista que ronda por aquí y por allá, y pizpireto como los de su clase en las pelis (que los de verdá son unos patanes que se sientan a copy-and-paste lo que envían de Reuter o AP), y además freelance para darle la estampa reberrrde que todo prota de pro debe tener, se consigue un diario de vida del tipejo. El diario en cuestión detalla todos los sufrimientos que pasó la judería en un campo de concentración nazi en Riga, en la Segunda Guerra Mundial mundialosa del mundo. El demonio máximo del campo fue un tipo al que llamaban el Carnicero de Riga. Con voz llorona y plañidera, a la que le faltan los puros violines judíos, el escritor le habla al periodista desde la ultratumba, y lo impulsa a la búsqueda de la verdad y de la justicia. Que en este caso implica venganza, por supuesto, que o si no, no hay entretención. El problema es que el carnicero de Riga lleva tantitos años desaparecidos (18, para ser exactos, desde el final de la WWII), bajo toda una red de protección llamada Odessa, cuyos tenebrosos tentáculos le han permitido a las antiguas SS reconvertirse en ciudadanos de bien, forjando ytantitos pasaportes falsos para cambiarles la identidad. Pillarle la pista a Odessa será una maniobra muy peligrosa, porque los maníacos homicidas que una vez mataron judíos a discreción por placer, ahora no trepidarán en tratar de matar a cualquiera que trate de hurgar allí donde no debe. Y fácil la tienen, con media Alemania Occidental sobornada a partir del mítico oro de los nazis, dándoles soplo de hacia donde va nuestro prota o deja de ir. ¿Conseguirá nuestro reberrrde prota enfrentarse con éxito a la siniestra hidra postnazi...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Mientras que el público de los 2000s debe conformarse con renacuajos literarios (TM) como Dan Brown, los '70s tenían a ese estupendo bestsellerista que fue Frederick Forsythe. Si no han tenido ocasión de leer sus novelas, quizás les suene por sendas adaptaciones fílmicas de las mismas: "El día del chacal", "El cuarto protocolo", "Los perros de la guerra"... Las herramientas de Forsythe son las de un escritor de best seller de raza: documentación exhaustiva, tramas percutantes y muy bien resueltas, la promesa de revelarte cositas sobre el mundo que antes no sabías, y una prosa que se lee endemoniadamente rápido. Como Dan Brown, pero en bueno. Pasado un añito desde que se adaptara la notable "Chacal" en la igualmente notable "El día del chacal" de Fred Zinnemann, se lanzaron al proyecto de adaptar "Odessa" en esta peli. Pero los resultados son un poco más... ¿cómo decirlo? No tan ajustadillos, esta vez. En fin, no se puede ganar siempre.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es un thriller setentero al uso, y aunque no se puede decir que esté sobre el promedio, como el promedio de esos thrillers setenteros era bueno, pues bien. Si bien de trayectoria un tanto irregular y sin un verdadero sello artístico personal, debe reconocérsele a Ronald Neame ser un director de al menos buena artesanía ("El hombre que nunca existió", "Ladrona por amor", "La aventura del Poseidón", "Meteoro"), optando generalmente por la solución más sencilla para narrar historias y dejando que éstas se cuenten solas, en vez de dárselas de arti-ta, y fiel al principio de menos es más, lo logra. Las peripecias del protagonista, digámoslo desde ya, son un tanto aburridoras, porque ni lo que encuentra es de lejos tan interesante (quizás el tema de las redes de protección era más impactante en los '70s, pero haya perdido un poco su perfil actualmente), ni tampoco los desvelos que se pega para intentarlo son tantos (que aparte de un atentadillo por aquí o por allá, no se suda la vida y el espinazo a cada minuto, precisamente). Ignoro si la novela será igual, pero la peli a ratos parece una partida de rol para un solo jugador, arreglado todo un poco a la vizcaína y listo. Pero, seamos justos, hay en esto una cuestión de expectativas de por medio: por ser un thriller setentero, uno espera mucho más que de los thrillers actuales. Al lado de cosas como "El centinela", "Justo en la mira" o "Tirador", esto es definitivamente arte. O artesanía, pero artesanía comparativamente fina.
-- La peli trata su tema con su poco de miga. Al principio, cuando vemos al periodista leyendo el diario y convirtiéndose de la noche a la mañana de un Han Solo irónico a un iluminado vengador de la judería occidental, porque sí, porque los pobrecitos eran judíos y ponen la pasta para las pelis, la cosa pareciera no ser más que otra de quejicas judíos llorando porque todo el mundo los apalea (y nada que dicen algo cuando son ellos los que apalean palestinos, nótese). Pero afortunadamente no se queda en eso. La escena en que el periodista consigue infiltrarse en el interior de un mitín de Odessa, escuchando los discursos neonazis de gente que no ha aprendido nada y no ha olvidado nada, es para que se te pongan los pelos de punta. Vale, en reuniones así ya no quedan veteranos de la Segunda que te den la china con aquello de "cuando yo estaba en Stalingrado"... Pero hay numerosos países en los cuales podemos intuir que las cosas siguen más o menos similar (no nos reconocen que salvamos a la Patria, ellos nos desprecian pero algún día nos necesitarán y nos llamarán de vuelta... y esta peli fue al año siguiente de cierto otro pequeño hitlercito que se metió a salvador de la Patria acá en Chile, en el mismo año que el Hitler portugués se vino abajo, y faltando uno para que el Hitler ibérico terminara convertido en jamón serrano). El final es un tanto ambiguo, y le da complejidad a la trama. Por un lado puede verse como una solución de opereta, una manera barata de darle una vuelta de tuerca final a la trama, pero a un nivel más profundo, muestra que el asuntillo ése no fue simplemente "judíos buenos vs. nazis malos", sino que todo estuvo mucho más turbio y entremezclado en aquellos años. Después de todo, SPOILER DEL FINAL AQUÍ, SI NO QUIEREN ENTERARSE DE CÓMO TERMINA ENTONCES SALTENSE EL RESTO DE ESTE PÁRRAFO Y SIGAN CON EL SIGUIENTE, el prota al final no buscaba justicia por vengar a los judíos, sino por vengarse él mismo del asesino de su padre, y por lo tanto, al final toda la pugna se reduce a "los buenos germanos versus los malos germanos". Una conclusión desoladora, ya que en el fondo la peli sugiere que el drama y sufrimiento de los judíos ha sido en realidad utilizado por héroes y villanos para sus propios fines, que nada tienen que ver con el bienestar de los judíos, y con el de nadie más que no sean las pelusas de su ombligo. ¿Se puede acaso más mala leche...?
-- En la parte ejecutiva del asunto, estamos bien. Jon Voight como prota, como que no termina de convencer o dar el tipo, aunque debemos admitir que el hombre, agradable lo que se dice agradable, él nunca lo ha sido, talento actoral aparte. Maximilian Schell por su parte, como villano de la función, está encomiable, en un rol pequeñito, pero cumplidor, justamente por interpretar no a un villano rumiando sus rencores, sino a un tipejo que en el fondo está asustado, muy asustado. Y a nadie le hace mal ver la estupenda anatomía de Mary Tamm como compañera del héroe, ehm. El cuarteto viene completo por Derek Jacobi como un falsificador que también está estupendo en un rol que parecía con mucha menor enjundia. Olvidable la banda sonora de Andrew Lloyd Weber (¡sí, joer, el tipo de los musicales "Jesucristo Superestrella" y "El Fantasma de la Opera"!)... y con eso estaríamos. O sea, sumando y restando, una peli discreta, pero ¡hey!, esto le da mil patadas a "El hombre de la pistola de oro", la entrega del superespía James Bond de ese mismo año, para mayor ignominia de la saga por aquellos tiempos rogermoorescos.
IDEAL PARA: Ver un thriller corrientillo de la época en que "thriller corrientillo" significaba que o era buena o no era.
VIDEOS.
-- Secuencia de créditos de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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Ronald Neame
domingo, 23 de septiembre de 2007
"El día del chacal" (1973).

-- "The day of the Jackal". Inglaterra / Francia. Año 1973.
-- Dirección: Fred Zinnemann.
-- Actuación: Edward Fox, Terence Alexander, Michel Auclair, Alan Badel, Tony Britton, Denis Carey, Adrien Cayla-Legrand, Cyril Cusack, Maurice Denham, Vernon Dobtcheff, Jacques François, Olga Georges-Picot, Raymond Gérôme, Barrie Ingham, Derek Jacobi.
-- Guión: Kenneth Ross, basado en la novela de Frederic Forsythe.
-- Banda Sonora: Georges Delerue.
-- "El día del chacal" en IMDb.
-- "El día del chacal" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Charles de Gaulle, el milico que creía en las democracias siempre que fueran bien autoritarias (con razón le gustaba tanto a la Comisión Ortúzar), decidió que el Imperio Francés en Argelia debía acabarse. Los franchutes son el país de la democracia universal y los derechos humanos, pero en todas partes hay manzanas podridas, y en este caso se trata de grupos parafascistas que deciden por su cuenta que a los franceses no se los puede dejar solos, y por ende, Charles de Gaulle debe morir para que ELLOS puedan mostrarle al mundo que los franchutes son algo más que bolsas de aire caliente. Un primer complot fracasa de manera patética (se gastan lo que no tienen ametrallando a gusto con una churrada de francotiradores, y aún así la palman), de manera que los remanentes de este grupo ultranacionalista cambian de estrategia, y deciden que utilizarán a un asesino solitario para la misión. Para este propósito llaman a un tipo que no pueda ser buscado en Francia, por carecer de prontuario criminal allí; éste resulta ser un inglechute cuyo nombre código es el Chacal, y que ha sido nada menos que... ¡¡¡CHACHÁN!!! ...el tipo que se cargó a Rafael Leónidas Trujillo (si vieron el episodio de "X-Files" que revela como el Hombre del Cigarrillo fue el tipo que mató a JFK y Martin Luther King, ya saben de dónde se robaron la idea). El Chacal pone condiciones leoninas para el trato, y como los otros no tienen mucho que perder, acceden. El Chacal empieza entonces por estudiar el terreno y encargar una linda arma, amén de falsificar los pasaportes necesarios para moverse con comodidad por Francia. Para su desgracia, los polis franceses no son exactamente unos tontos, y espiando a los jefes del Chacal, descubren que algo raro se está cocinando, por lo que empiezan también sus propias averiguaciones. Sin embargo, ¿cómo se consigue detener a un hombre que ni siquiera se sabe su nombre ni su rostro...? El tiempo se agota, y cada segundo le permite al Chacal acercarse un pasito más a Charles de Gaulle...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Ya no se hacen pelis como éstas. Y cuando se intentan, salen cosas como ese remake desabrido que fue "El chacal" (escribí "desabrido" simplemente por usar una palabra suave). En los '70s, cualquier peli de complots internacionales debía tener un argumento sólido como una casa. Por eso, la aparición de un novel escritor, que venía de las aguas del océano periodístico, llamado Frederick Forsythe, fue saludada por todo lo alto; y es que "El día del chacal" venía escrita con pulso, además de una potente documentación. Este Forsythe fue para los '70s y '80s lo que Tom Clancy fue para los '90s: el novelista de tramas meticulosas e hiperdetallistas que jugaban con enormes intrigas internacionales mezclando a políticos, mercenarios, espías, etcétera. Basta recordar que aparte de "El día del chacal", se basan en obras suyas las películas "Odessa", "Los perros de la guerra" y "El cuarto protocolo". Lo que tiene de malo jugar a la política ficción, es que cuando la política pasa (Charles de Gaulle lleva casi cuarenta años de muerto), la ficción interesa menos. Pero sigue siendo buena ficción, si ha sido confeccionada por un maestro. Y Fred Zinnemann era de los buenos (dirigió, entre otras, "A la hora señalada", "Un hombre de dos reinos" y "De aquí a la eternidad").
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es un thriller de espionaje por todo lo alto. Quien esté acostumbrado al cine palomitero actual, con tramas simples y situaciones estandarizadas que permiten desviar la vista un par de minutos y enterarse igual de qué va el asunto, pueden verse más que un poco confundidos con un montaje rápido y acelerado (incluso para los cánones actuales), en donde cada escena cuenta, nada se sobreexplica, y se debe estar atento a todos los detalles. Esto, en particular porque la cantidad de personajes puede llegar a resultar apabullante, a ratos. Pero nada falta ni nada sobra. El trabajo de edición y montaje es una joyita maestra. Por cierto, Zinnemann se da el lujo de hacer un montaje paralelo vagamente reminiscente de la escena en que llega el villano al pueblo en la peli "A la hora señalada", en la escena cuando el Chacal aborda el tren mientras sale a la luz otra de sus barbaridades.
-- Edward Fox. Para los seguidores de ese género cinematográfico de vagos contornos que es el "cine de época" (es decir, esos filmes ambientados en una época que no es la actual ni la de nuestros padres, pero no es un tiempo tan lejano para hablar de "romanos", "caballeros", "piratas" o "pelucones dieciochescos"), Edward Fox es un individuo ciertamente reconocible: "Un puente demasiado lejos", "Fuerza 10 de Navarone", "Gandhi" y "Nunca digas nunca jamás" se cuentan en su currículum. Para quienes ya lo reconocieron, debe ser toda una curiosidad verlo hecho un crío, interpretando al Chacal (y yo que pensé que había nacido viejo). Resulta curioso también observar que un factor determinante en su elección como protagonista fue que Fred Zinnemann quería justamente un rostro poco reconocible y no una superestrella, para que fuera creíble un asesino escondido entre la multitud, y hoy en día el rostro de Edward Fox es bastante reconocible por cualquier aficionado cinéfilo (Michael Caine, quien quería el rol, debía estar más que chasqueado, y otro tanto con Roger Moore, aunque éste en ese mismo año se apuntó su primera Bond con "Vive y deja morir"; digamos para la trivia que al contrario, Jack Nicholson lo rechazó)... A diferencia de Bruce Willis en el desastroso remake de 1997 ("El chacal"), Edward Fox no trata de ser más malo que el diablo sólo para que lo odiemos, sino que interpreta al Chacal como un hombre de negocios cualquiera con un horario de trabajo que podría ir perfectamente de nueve a cinco, sólo que su negocio es el asesinato selectivo de personas y comprende muchas salidas a terreno. Esto es justamente lo que hace tan escalofriante al Chacal, en la versión de 1973 (bueno, esto, y que no le hace asco al sexo ni con hombres ni con mujeres, y esto no por placer sino por trabajo). Dicho en breve, el Chacal es en esta película una amenaza peligrosa no porque sea el villano maligno, sino porque en definitiva la vida o la muerte de una persona le importa un reverendo bledo (léase "comportamiento psicopático").
-- Otro detalle adicional: la película apenas cuenta con música incidental. Esta se reduce al mínimo, y casi todo el sonido proviene de los diálogos y el ruido ambiental. Era una práctica más común antes que ahora, cuando la sensiblería hollywoodense y la progresiva insensibilización del público obliga a bandas sonoras cada vez más sobrecargadas y ampulosas. A veces, regresar a lo básico, a esas películas que decían lo más con toda economía de recursos (de banda sonora, en este caso), es sumamente refrescante.
-- El hecho de que Charles de Gaulle sea un personaje histórico, y de actualidad para la época, le añade un plus, una gran sensación de realismo. Esta lección no la aprendieron en el remake de 1997, y con eso se destiñeron un punto más.
IDEAL PARA: Ver un gran thriller de suspenso, incluso para los estándares de una época en la que de verdad sabían hacer thrillers de suspenso.
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