11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 22 de enero de 2012

"Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio" (2011).


-- "The Adventures of Tintin". Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: Steven Spielberg.
-- Actuación: Jamie Bell, Andy Serkis, Daniel Craig, Nick Frost, Simon Pegg, Daniel Mays, Gad Elmaleh, Toby Jones, Joe Starr, Enn Reitel, Mackenzie Crook, Tony Curran, Sonje Fortag, Cary Elwes, Phillip Rhys.
-- Guión: Steven Moffat, Edgar Wright y Joe Cornish, basados en la historieta de Hergé.
-- Banda Sonora: John Williams.

-- "Las aventuras de Tintín" en IMDb.
-- "Las aventuras de Tintín" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

La secuencia de entrada nos muestra a unas siluetas que, suponemos quienes no hemos leído la historieta, se corresponden a Tintín, si después de todo la peli son las aventuras de él, reza el título. La cosa, después de haberse despachado unos títulos sicodélicos, recala en una de esas bucólicas callejuelas europeas con esas simpáticas edificaciones de paisajismo flamenco barroco. Autohomenajeándose a sí mismo replicando su presentación del personaje de Indiana Jones, Steven Spielberg nos muestra la espalda de nuestro prota mientras lo están retratando (¡hey, yo conozco a ese pintor! ¡Es Hergé himself haciendo cameo! ¡Y yo que pensaba que se había muerto!), de manera que lo primero que vemos de nuestro prota, es su retrato bidimensional en el lienzo. De pronto Milú, que para Tintín parece ser como Sabihondo para el Inspector Gadget pero en versión bonita firulí, empieza a hacer de las suyas en una feria al aire libre. Por esas revueltas del guión, Tintín termina entonces haciéndose de un modelo de un barco llamado el Unicornio (sí, decepciónense, a pesar del título no aparece ninguno de esos bichos aquí, que el Unicornio es un barco, leñe). Lo que suscita la atención no de uno, que eso sería fácil, sino de DOS potenciales compradores que quieren el barco a toda costa. Y como Tintín no lo vende porque lo compró no como inversión sino por... ¡¡¡ARTE!!! ¡¡¡GUSTO!!! Ya saben, esas cosas que no se transan en el mercado, pues ocurre lo que ocurre en cualquier país libremercadista, que el capitalista grande se come al capitalista chico, o en este caso, le roba el jodido modelo. Y como Tintín es muy pizpireto, decide que no le va a dejar el asunto a la policía (aunque después de ver a Fernández y Hernández en acción, en realidad es como para perderles la fe a los hombres de la ley), sino que él mismo va a meter su pequeñita y respingadita nariz en el asunto. Sucede lo inevitable, que termina siendo secuestrado y llevado a bordo de un barco, no para ser vendido como esclavo en Tailandia sino para... bueno, vaya uno a saber para qué. La cosa iría muy mal de no ser porque Milú es un perro más listo que el hambre, y consigue hacerse su camino nada menos que hasta el barco mismo, y liberar a su amo (lo dicho, igualito que Sabihondo para el Inspector Gadget, sólo que con consecuencias menos dolorosas para el quiltro en cuestión). Dando vueltas en el barco, Tintín conoce al capitán (que en realidad no manda nada porque está encerrado, y además es alcohólico perdido), que se apellida Haddock, forjándose entonces esa amistad épica de que están hechas las leyendas, etcétera. Ahora, estos dos contra el crimen deberán descubrir el secreto que rodea al condenado Unicornio (el barco, claro, aunque no el que están secuestrados, sino uno del siglo XVII o XVIII, ya ni recuerdo bien), en un periplo épico que los llevará por todas partes del vasto y ancho mundo. Dirigida por Steven Spielberg.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¿Alguien me va a creer que nunca en la vida me he leído un cómic de Tintín? Es que, no sé, era una cuestión de ver las portadas, con ese prota tan '30s o '40s con el moño hacia arriba y esa cara de eterno buenoide... Además, nadie suele prestarle cómics a un gato, básicamente por el miedo de que utilicemos las garras o alguna otra parte menos recomendable del cuerpo sobre las preciosas páginas en cuestión. De manera que lo que sé de Tintín, lo sé por referencias. ¿Y cuáles son mis referencias? En lo esencial, que el dibujante belga Hergé inventó a Tintín un poco allegándose a la literatura pulp de aventuras de la primera mitad del XX, con un reportero de prota como excusa para evitar tener que dar antecedentes de su vida privada (ya saben... cualquier aventura es profesional) y así permitir que todos los lectores se identificaran con él. Que sus primeros cómics eran racistas a más no poder, aunque con el tiempo, Hergé se declaró arrepentido, señaló que no lo había hecho a propósito, y trató de enmendarse en sus cómics sucesivos documentándose más a conciencia (nuevamente: son referencias, no me he leído ningún cómic de Tintín para hacerme una idea. Y ahora que hay peli, creo que menos los leeré, que ya en hilera irán cayendo). Se dice también que antes de morir, como últimas y crípticas palabras, Hergé habría dicho que sólo Steven Spielberg sería capaz de recrear el universo mítico de Tintín en el cine. No puede decirse que a Hergé lo traicionara su olfato: no es un misterio para nadie un poco enterado, que todo el temprano cine de aventuras/suspenso de Spielberg, antes de ponerse pesado en sus afanes de ser reconocido como cineasta serio (léase post "La lista de Schindler"), toma toda su inspiración y muchos de sus resortes narrativos en el imaginario pulp (no sólo tenemos el héroe neo-pulp definitivo que es Indiana Jones, sino que también se barajó a Spielberg para alguna secuela de "La guerra de las galaxias", que bebe lo suyo del pulp/cómic de los '30s, así como que expresó su deseo de rodar alguna vez una Bond, cuyas aventuras le deben mucho al pulp de espionaje/aventuras al estilo Fu-Manchú). Y si las aventuras de Tintín huelen a pulp a la distancia, entonces qué mejor... Por alguna razón, el asunto no terminó de cuajar sino hasta ahora, hasta 2011, intervención de Peter Jackson mediante como productor (sí, el tipo que se mandó la salvajada de rodar la trilogía de "El Señor de los Anillos"). A finales del 2011 se estrenó el resultado. Una peli rodada con el procedimiento de captura de imágenes, para tener a actores reales embutidos en relés y cables y sensores que capturen sus movimientos sobre una pantalla azul para llevarlos a CGI. Con éxito de público y de crítica, y así como van las cosas, de eventual secuela en el horizonte.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta peli es lisa y llanamente el regreso en gloria y majestad de Steven Spielberg al terreno en donde nació y lo vimos crecer y aprendimos a amar: el cine de aventuras. El mayor talento de Spielberg ha sido siempre el saber crear suspenso y tensión narrativas, y cuando adquirió la costumbre de meter comentarios sociales o moralinas o sentimentalismo políticamente correcto a la mezcla (tendencia presente desde antes, pero desatada a lo locaza desde "La lista de Schindler" en adelante), su cine se fue en picada para abajo. No es que no haya vuelto a rodar nada decente ("Salvando al soldado Ryan" e "Inteligencia Artificial" son dos peliculones, y tiene otras bastante buenas de por medio), pero es claro que se siente más cómodo rodando pelis de corazón ligero como "Atrapame si puedes", que cosas más plúmbeas como "La terminal". Ya con "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal" había tratado de volver a las raíces, y mal no le salió... pero tampoco era el Spielberg más clásico. Acá, en cambio, trabajando en nuevo suelo a sus respetables seis décadas y media, aflora de nuevo el espíritu aventurero. No es con todo una aventura desatada, sino que está más contenida y madura: ya intuíamos en "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal", la fatiga de un director que no en balde ha llevado rodando casi cuatro décadas (en cines desde "El duelo" en adelante, y eso fue en 1971). No digo esto en demérito de la peli. El que tuvo, retuvo, y Steven Spielberg se las compone bien para retomar el espíritu más aventurero, aunque ahora con menos estridencia y más serenidad. El resultado es una peli redonda y entrañable en la que Spielberg, vía Tintín, rinde una vez más tributo a todos esos locos sueños aventureros de su infancia. Ignoro qué tan bien adaptada esté del material original (dicho sea de paso, el guión es un Frankenstein de tres cómics de Tintín, así es que vaya uno a saber), pero si se saltaron o modificaron cosas a la torera, debió haber sido sin duda para bien, porque el resultado es magníficos. La peli es una sucesión de estampa aventurera detrás de otra estampa aventurera, sin respiro, pero rodada como los dioses, no como Michael Bay. El guión, mejor no mirarlo mucho (¿por qué el villano optó por un plan que implicaba navegarse medio planeta Tierra, en vez de lograr lo mismo por vías mucho más sencillas...?). También tiene un grueso problema al último, con una secuencia final no tan adrenalínica como esa soberbia pieza de acción que es la persecusión por las calles del país arábigo ése, lo que baja un poco el nivel (es ésa secuencia de persecusión con la que la peli entera debió haber terminado, con todo lo alto). Pero a cambio tenemos la monumental actuación de Andy Serkis como monarca y master del Reino del CGI, merendándose en su terreno como es habitual con patatas a todo el resto del elenco como Haddock (ya saben, el Gollum de "El Señor de los Anillos", el King Kong del "King Kong" de 2005, el César de "El Planeta de los Simios: (R)Evolución"...), a Daniel Craig brillando con colores propios como el villano, y a un Milú que... bueno... digámoslo de una, Tintín no sería nada sin Milú, que si el caniche ése no está para salvarle la papeleta cada quince minutos o así, el periodista de marras no llega vivo ni a la siguiente esquina. (Un gato alabando a un perro. Díganselo al Bill Murray de "Los Cazafantasmas"). Sumémosle además que la peli se manda la mejor banda sonora de John Williams desde hace muchos, muchos, pero que muchos años, además de poseer un envidiable sentido del humor y del timing, y de describir al borracho de Haddock de una manera muy poco políticamente correcta (¿borrachera en una peli para niños? ¡¡¡HORROR!!! ¿¿¿ES QUE ALGUIEN QUIERE PENSAR EN LOS NIÑOS...???), y ya estamos armados. ¿Entretenida? Sí. ¿Recomendable? Sin duda. ¿Tendrán a vuestro seguro servidor el General Gato sentado en la butaca del cine para una eventual secuela, que con los ingresos que ha generado esta peli es casi inevitable? Salvo force majeure o caso fortuito, eso dénlo por hecho.

IDEAL PARA: Ver una de las pelis más endiabladamente entretenidas del 2011.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

jueves, 8 de septiembre de 2011

"Medianoche en París" (2011).


-- "Midnight in Paris". España / Estados Unidos. Año 2011.
-- Dirección: Woody Allen.
-- Actuación: Owen Wilson, Rachel McAdams, Kurt Fuller, Mimi Kennedy, Michael Sheen, Nina Arianda, Carla Bruni, Yves Heck, Alison Pill, Corey Stoll, Tom Hiddleston, Sonia Rolland, Daniel Lundh, Kathy Bates, Marcial Di Fonzo Bo, Marion Cotillard, Léa Seydoux, Emmanuelle Uzan, Adrien Brody, Tom Cordier, Adrien de Van, Gad Elmaleh, David Lowe, Yves-Antoine Spoto, Laurent Claret, Vincent Menjou Cortes, Olivier Rabourdin, François Rostain.
-- Guión: Woody Allen.
-- Banda Sonora: ¿¿¿???$%&·%&·%&3!!!!!!!!!!! (por poner alguna cosa).

-- "Medianoche en París" en IMDb.
-- "Medianoche en París" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

París es una ciudad mágica es como... como... una ciudad en que las caaalles y los empedraaados y todo huele a historia y es tan rico y... y... podrías per... perderte en París todo el tiempo y... es como todo tan... romántico... (¡¡¡SÍ, SEÑORES, WOODY ALLEN NO SÓLO LE PUSO LOS CUERNOS A MIA FARROW CON SOON-YI, SINO QUE AHORA LE PUSO LOS CUERNOS A NUEVA YORK CON PARÍS!!! ¡¡¡DESPUÉS DE HABERSE ACOSTADO CON BARCELONA!!!). Y bueno, siendo una de Woody Allen... ¿Es Woody Allen quien proclama su amor a París así de tartamudo y elevando en algunas sílabas elegidas al azar una octava el tono? ¡No, señores! ¡Es OWEN WILSON! ¡Caray, lo he visto todo, ya me puedo morir tranquilo el 2012! El caso es que Owen Allen... perdón, Woody Wilson... er... no, no era así... a ver... Nuestro prota, dejémoslo así, le hace esa declaración a una chica en el apetecible envase de Rachel McAdams, con la cual se va a casar en un tiempo más o menos breve. Pero hasta aquí llega el fiato. Porque si bien ambos han venido un poco por el matrimonio y un poco por los negocios de papá (de ella) / suegro (de él), en definitiva ella viene como turista esnob, y él viene por auténtico amor al romanticismo de la ciudad. El es un guionista de pelis mugrosas de Hollywood (en ningún minuto se dice cuáles, ni falta que hace tratándose del malintencionado de Allen), pero quiere reiniciar su vida como novelista serio en París, mientras que ella quiere vivir en Malibú con una piscina y con el sueldo del marido como guionista exitoso, suponemos. Y él, pobrecito, por mucho que Owen Wilson haya pasado la cuarentena, se comporta como un adolescente tratando de... ¡¡¡COMPARTIR!!! ...el romanticismo de la ciudad con la bella (no te preocupes, hijo, todos cometimos el error de sobreestimar a una bella alguna vez). Si éste fuera uno de esos mugrosos guiones de Hollywood, después de un poco de esto-o-aquello se le abrirían a ella los ojos como platos y caería rendida al sentido de la maravilla y el romance, y estarían todas las chicas de la platea sacando pañuelos porque, verán, "yo no soy una perra, sólo necesito un hombre comprensivo que despierte la parte romántica escondida dentro de mí"... Pero esto es como la vida real, así es que él termina dedicándose a vagar por las calles de París. Y se sienta en una escalinata de piedra, algo bebido. Suenan doce campanadas, y... ¡¡¡SORPRESA!!! Pasa una burra modelo T con unos tipos vestidos de etiqueta y sacados de algún roleplaying de época, y él, borracho como está (porque sobrio no sé él, pero yo no me subo ni defecando a un auto lleno de extraños con ropa extraña, vaya uno a saber si son torturadores de gatos o qué), termina yéndose de juerga con ellos. Al París de los '20s. Con un par. Ahora, el conflicto está instalado, en particular cuando aparezca una bella de los '20s que le ponga ojitos, y ¡sorpréndanse!, no se aburre con lo que él escribe, sino que todo lo contrario, miren qué fantasiosa esta peli... ¡se interesa por su arte! ¿Conseguirá nuestro héroe FINALMENTE abrirle los ojos a su chica casadera en el presente? ¿U optará por quedarse en los felices '20s? Déjenme planteárselos de manera más cruda y hormonal: ¿Rachel McAdams o Marion Cotillard? Bueno, déjenme serles sincero, la verdad es que me lo ponen difícil, porque cada una tiene su qué, una es más voluptuosa, pero la otra tiene ese encanto de chica mala que... er... holaaaaaa... ¿qué es esto...? Eh... essssss... un comentario sobre la peli ésta, la última del Woody... sí... ¿Qué pasa con...? Pero, mijita, no se enoje, si la comparación entre las dos bellas es meramente académ... er... ¡entre las dos chicas, quise decir! Yo, no dije bellas, debiste escucharme mal, yo, mira... eh... ¡Ay! No, espera, espera, déjame al menos guardar est... ¡Ay! ¡Ay! ¡¡¡AYAYAY!!! ¡No! ¡Eso no! ¡Ay! ¡Qué dura es la vida del comentarista de cin...! ¡¡¡AYAYAAAAAAYYYYYY...!!!

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

(NOTA DEL VETERINARIO: Este pobre gato de callejón ha decidido salir por su cuenta y riesgo de la clínica sin ser dado de alta, y si sufre un nuevo ataque siguiendo su posteo, el veterinario a cargo declina toda responsabilidad sobre la salud de su paciente). En fin, en qué estaba... Rachel McAdams o Marion Cotillard... ¡Ah, sí, la última del Woody! No aparece Scarlett Johansson ni en traje de baño como en "Scoop" ni besándose con Penélope Cruz como en "Vicky Cristina Barcelona", miren qué lástima. En fin. "Medianoche en París". Supongo que más tarde o más temprano tenía que pasar. Porque Woody Allen será un judío mequetrefe criado en el Nueva York de la WWII, pero andando el tiempo quiso y siempre ha querido transformarse en... ¡¡¡UN CULTURETA!!! Pero bueno, claro, ser un émulo de Ingmar Bergman es algo difícil cuando no eres un sueco recio y ario, sino... bueno, Woody Allen. O sea, el hombre que trata de rodar mortalmente serios dramas existenciales nórdicos sobre la vida y la muerte, y le resulta "La última noche de Boris Grushenko". Pero hay un detalle que le da un barniz a la comedia culturetocachonda de Allen: su amor o al menos su comprensión por ese entorno de pobrecitos delirantes cuyos grandes problemas en la vida son ser una esposa preocupada de tener cortinas que sean del año en la casa, o ser un prestigioso banquero/catedrático encadenado por las sagradas cadenas del matrimonio a una esposa preocupada de tener cortinas que sean del año en la casa. Y todo cultureta del siglo XX en el fondo es un Rick de "Casablanca" que levantará como emblema "¡¡¡SIEMPRE TENDREMOS PARÍS!!!". Porque en el fondo todo cultureta pretende ser un rebelde, pero sólo hay dos grandes capitales culturales del mundo en que te puedes jactar de rebelión: Londres y París (mención honrosa para Berlín a pesar de la creepiness de que su rebelión adopta ciertos tintes de "Panzerdivisionen gegen Polen übermorgen", y Nueva York descartada porque... ¿contra quién mierda se van a rebelar los neoyorkinos? ¿Contra "Sex and the City"?). Y entre Londres y París, la segunda cuenta con dos ventajas: el francoparloteo que hace verse más cultos a los susodichos porque "hablan idiomas" (esa ventaja se pierde para los hispanohablantes, para quienes el inglés y el francés son idiomas igualmente alienígenas, pero hablamos de la gente que importa aquí, o sea, el mundo anglosajón), y en segundo lugar, el hecho de que París se consagró en el siglo XX como la capital de los comunachos bebedores de champaña que están dispuestos a librar al proletariado del mundo de las cadenas de la opresión comentando pelis abstrusas y aplaudidas en Cahiers du Cinema entre cóctel y cóctel bien surtido. Con todo lo antedicho... ¿resulta demasiado raro que Woody Allen haya terminado por rodar una peli basada íntegramente en su amor de intelectualoide por París? En realidad, más raro resulta que haya tardado TANTO (¡casi medio siglo de carrera fílmica!) en rodarla.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Woody Allen se las arregló para darse un gusto, y ese gusto se transforma sobre la pantalla en magia pura. La historia es puro Mary Sue: un prota que obviamente es él (Owen Wilson como sosías) y que es un escritor y guionista como él (pero de mierda fílmica), sueña con un mundo más encantador y refinado que la sociedad de mierda que le toca vivir, con paseantes tan desagrables como ese suegro republicano o ese pedante profesorcillo que no hace turismo por París sino que lo utiliza como telón de fondo para su propia pomposa e inflada verborrea (¡hey, se parece a mí!), y bueno, volviendo a nuestro prota, éste termina mágicamente trasladado al París de los '20s, vaca sagrada del culturetismo intelectualoide. Por supuesto que este París es mejor que el de la realidad. Allen... er... su alter ego... se pasea por el París intelectual de los cafés, no por el París del proletariado que en esa época amenazaba con desbancarse y salirse de la posición social que deben ocupar (¿o ustedes creían que la ley francesa del descanso dominical en 1935 fue porque los plutócratas de pronto decidieron que era bonito regalonear a sus lacayos?). Es casi como esas historias en donde un ñoño que lee historietas, termina por meterse en una de sus historietas y vivir su gran aventura ("La historia interminable", "Los Goonies", un episodio de "Heavy Metal"... ¡El propio Allen en una secuencia de "La rosa púrpura del Cairo"!), sólo que en este caso la cosa no es las aventuras de mi infancia, sino esa gente con la cual es tan agradable conversar... surrealistas, creo que se llama (¡vaya que debe serlo! ¡Si estaban todos locos!). El punto es que podría haber acabado como una broma pesada y autorreferente, pero es tan transparente la intención de Woody Allen por a un tiempo abrazar el tópico y al otro cachondearse de él. A la larga, da igual que sea una fantasía masturbatoria de Woody Allen: el ir derecho a por ella y no tratar en ningún minuto de justificar lo injustificable (el viaje en el tiempo, por ejemplo... el prota ni siquiera se pregunta por qué, sino que simplemente lo asume), la convierte en una peli muy querible. Ayuda el final, por supuesto, que no voy a espoilerear, pero que es una reflexión bastante sombría justamente sobre la naturaleza de esa clase de sueños, y que no comentaré porque habla por sí solo. Si ven esta peli. Que ya están tardando, vamos.

-- Los actores. Si me hubieran dicho que el pesado de Owen Wilson algún día iba a ser un clon bastardo de Woody Allen, mi reacción hubiera sido un grande y sonoro WTF???!!! Y, aunque no lo crean... ¡Funciona! ¡No es Owen Wilson! ¡Es el personaje allenesco de toda la vida, sólo que interpretado por otro actor! Bueno, eso es moneda corriente en las últimas pelis de Allen, que ya el carcamal no tiene edad para interpretarse a sí mismo en esta clase de roles (en "Scoop" uno ya estaba a punto de meterme a la pantalla para pedir un balón de oxígeno para el pobre vejete), pero la versión Wilson de dicho papel es simplemente grande. Rachel McAdams realiza una vez más esos papeles de pijilla miserable que tan bien se le dan (salimos ganando con el cambio desde Scarlett Johansson, que tendrá mayor diámetro mamario, pero no hubiera clavado tan bien el papel), mientras que Marion Cotillard pone toda la... contundencia francesa, diríamos (¡y además actúa! ¡Caray, esta peli lo tiene todo!). Michael Sheen está también insuperable como ese asqueroso pseudointelectual que está encantado de conocerse y escucharse a sí mismo. Los cameos de actores en roles históricos también están extraordinarios: Tom Hiddleston como Fitzgerald (¡sí, leñe, el Loki de "Thor"!), Adrien Brody como Salvador Dalí, Kathy Bates como Gertrude Stein... Y aparece también el pringao de Gad Elmaleh ("Enamórate de mi") en un inesperado y divertido cameo como villano, como la aceituna del cóctel (y su respectivo destino... para partirse).

-- Tratándose de una peli de Allen, no esperen que las cosas acaben color de rosa. El final es un tanto amable, supongo que para ir a tono con eso de que París es una ciudad mágica y todo, pero por el camino, se ha encargado de diseccionar a fondo toda la hipocresía y la arrogancia intelectual de... ¡Un momento, dirán ustedes! Eso Woody Allen lo hace en todas y cada una de sus pelis. Sí, de acuerdo en eso, pero acá es incluso más evidente porque el conflicto central de la peli radica entre dos mundos completamente distintos, ambos intelectuales, con lo que Allen establece un agudo contraste entre los intelectuales que eran de verdad (singular cariño le tiene a Hemingway, por lo visto) y la pomposidad y superficialidad más modernos. Resulta de risa que para los estiradillos yankis del 2011, ir a probar la cultura parisiense signifique encerrarse en restaurantes de lujo y catar vinos hasta ponerse de vuelta por los grados, mientras que en los '20s la cultura es al mismo más sórdida... pero también más gozosa. La bohème, bien sûr. Claro, uno puede argumentar que Woody Allen está torciendo un poco las cosas y todo, pero entonces... Véanlo por ustedes mismos y me entenderán (¡que no, que no voy a spoilerear el final, leñe!).

IDEAL PARA: Amantes de las "pelis con magia", seguidores de Woody Allen, fanáticos de Owen Wilson, pseudointelectuales que se merezcan un rapapolvos...

OTRAS PÁGINAS SOBRE "MEDIANOCHE EN PARÍS":

-- "Midnight in Paris" en Project 10-A.
-- "'Midnight in Paris', evasión en la lluvia" en Valencia Plaza.
-- "Medianoche en París (Midnight in Paris)"" en Cine Para Usar el Cerebro.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

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