11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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jueves, 4 de marzo de 2010

"El imaginario mundo del Doctor Parnassus" (2009).


-- "The Imaginarium of Doctor Parnassus". Inglaterra / Canadá / Francia. Año 2009.
-- Dirección: Terry Gilliam.
-- Actuación: Heath Ledger, Johnny Depp, Colin Farrell, Jude Law, Christopher Plummer, Andrew Garfield, Verne Troyer, Lily Cole, Tom Waits, Peter Stormare, Maggie Steed, Mark Benton, Simon Day, Paloma Faith, Richard Riddell, Montserrat Lombard.
-- Guión: Terry Gilliam y Charles McKeown.
-- Banda Sonora: Jeff Danna y Mychael Danna.

-- "El imaginario mundo del Doctor Parnassus" en IMDb.
-- "El imaginario mundo del Doctor Parnassus" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡Ha llegado el circo a la ciudad! Y no lo digo porque ésta sea la nueva peli de Terry Gilliam, sino porque de verdad llega un espectáculo freak (freak de "freak", no de "friki"), en que un santón de los tiempos antiguos te hace vivir experiencias alucinantes y todo eso. La llegada se salda con la desaparición de un pobre diablo que, bueno, desaparece de muy mala manera. A la Hollywood, si me preguntan. La policía llega e investiga un poco, pero aquí no ha pasao nada, macho, y seguimos camino. La troupe se compone del santón, de su tierna y apetecible hija (bueno, un poco huesudita, pero de muy buen ver, esta Lily Cole), de un chico que está verde por comerse a la chica (y al que, por supuesto, buena como está, y por tanto con posibilidades de mejorar el prospecto, la chica no hace el menor caso), y de un enanito que viene a ser como la voz de la conciencia y el pateadero de los demás. Hasta que de pronto, paseándose por un puente de Londres, se encuentran con un tipo colgando. ¿Es un banquero de la mafia italiana, ajusticiado por sus nexos con el Vaticano? ¡No, señores, es Heath Ledger, anticipando el hecho de que éste será su último papel! La troupe va y lo saca, y el tipo dice, quién sabe si sí o si no, que ha perdido la memoria. Pero como una cosa es ser desmemoriado y otra cosa es no tenerla enhiesta, pues bien, el new kid in the town ve lo evidente, que la chica Cole está para mojar pan, y la chica al mismo tiempo encuentra que Heath tiene el atractivo suficiente como para dejarse pasar por la piedra y proveerle de hijos a futuro. Para gran desazón del otro candidato, que es el pagafantas de toda la vida. Y para preocupación del papi de la chica, futuro suegro, porque éste esconde un secreto inquietante. Resulta que el santón es, en efecto, un santón de tiempos pretéritos tenebristas ya idos, que ha adquirido la inmortalidad gracias a un pacto con ya-saben-quién. Naturalmente que el otro juega con cartas marcadas, y ahí tenemos al santón dando espectáculo en pleno siglo XX. Y peor aún: ha hecho un nuevo pacto, en el cual está comprometida la chica. Recién llegado y secreto por develarse, combinación explosiva donde las haya. Porque a partir de ahora, las cosas se pondrán muy feas para la troupe... (¿cuántas veces no habré escrito eso de que "las cosas se pondrán muy feas" yo, reseñando pelis acá en Cine 9009?).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Mientras todo el cine corre velozmente hacia la estandarización más absoluta, todavía quedan rebeldes que se mueven por los márgenes. Como por ejemplo el ya veterano (69 años y contando, edad interesante donde las haya...) Terry Gilliam. Tipo que es capaz de llevarte hasta las alturas con grandes pelis como "Brasil" o "12 monos", o hundirte con ladrillazos a la jeta como "Pescador de ilusiones" o "Pánico y locura en Las Vegas". Es lo que tiene tratar de plasmar una imaginación desbocada en el cine, que no siempre te controlas y a veces las cosas se te salen un poquito de madre. En los 2000s, Terry Gilliam había estado un poco de capa caída. Y eso que el cine de Terry Gilliam, con sus constantes cintas de Moebius y tramas escherianas, de realidades paralelas entrecomiéndose mutuamente, está más de actualidad que nunca, con el auge de la virtualidad y el tema "la realidad que vemos no es la realidad que de verdad es", de moda después de "Matrix" y un sinnúmero de otros filmes. Se suponía que Gilliam iba a dirigir "Watchmen", pero sabiamente se hizo a un lado. Se rumoreaba también que iba a dirigir "Harry Potter y la Piedra Filosofal", pero al final el palo al agua se lo llevó el muy inferior Chris Columbus (bueno, quizás sea mejor, o el bueno de Gilliam hubiera chocado de frente con los jerifaltes de la Warner, obtusos como lo son aquellos de su calaña y condición). Y de su fallido proyecto sobre Don Quijote con Johnny Depp ya ni hablemos; quizás hubiera sido algo grande o un soberano fastidio, pero al menos hubiera sido algo diferente a cualquiera otra versión del Quijote, y ya puestos, a casi cualquiera otra peli que anduviera afuera, y al menos por lo diferente hubiera valido la pena verla (aunque ahora, con el más o menos interesante éxito de "El imaginario mundo del Doctor Parnassus", ¿quién sabe?). Como de costumbre, por temática y director, "El imaginario mundo del Doctor Parnassus" probablemente hubiera llegado tan lejos como "Las aventuras de los Hermanos Grimm", lo que en pocas palabras quiere decir que no hubiera llegado a ninguna parte, en lo que realmente importa, que es la taquilla. Además de que le cayó otra de esas maldiciones tan, por decirlo así, gilliamianas, si a veces el pobre Terry Gilliam parece un personaje de sus propias pelis. En este caso, se le murió el actor protagónico (Heath Ledger, ya saben, el tipo que iba a ser famoso gracias a su rol del Guasón en "El caballero de la noche"), y si no es porque sus amigotes Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell no se comiden a prestar su colaboración, el asunto no hubiera llegado a ningún puerto. Pero llegó a buen puerto. La gente respondió, y fue al cine. Aunque vuestro seguro servidor el General Gato quien esto escribe, tiene el oscuro presentimiento de que el principal resorte para ello es el morbo de ver a Heath-Zombie haciendo su última aparición en una peli que ni siquiera alcanzó a completar, como Brandon Lee en "El cuervo", y vamos a ver si muchos de aquésos personajes que fueron al cine porque "es la última peli que hizo ése que hizo del Guasón en la de Batman" han visto siquiera otra peli de Terry Gilliam en su vida. ¿Conclusión provisional? Si algún día se rodara un biopic sobre los esforzados esfuerzos (valga la redundancia, aquí más que nunca) de Terry Gilliam por hacer cine, seguramente el único calificado para la empresa sería... el propio Terry Gilliam.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Partamos por lo que todo el mundo está esperando, a saber, que es la última peli que hizo Heath Ledger antes de palmarla, o peor aún, la última peli que rodó "el que hizo de Guasón" antes de palmarla. Si es que sois unos morbosos, admitidlo, que sois los mismos que no fueron a ver la otra que hizo Heath Ledger dirigido por Terry Gilliam (¿qué?, me van a decir ustedes, ¿hizo otra? Pues, sí señor... Hizo "Las aventuras de los Hermanos Grimm", ¿no lo recuerdan? ¿No? Bueno, no me extraña). Bueno, volviendo a nuestra materia, ¿está el señor Ledger bien? La verdad, está extraordinario. Servidor quien esto escribe, hace años atrás, cuando fue a ver al cine cosas como "El patriota" o "Corazón de caballero", no le tenía demasiada fe al chico. Que iba a ser otro caribonito que iba a pasar sin pena ni gloria, vamos. Con la perspectiva que da el tiempo, y después de repasar buenos roles como "10 cosas que odio de ti", por no hablar de su archifamoso (allá vamos de nuevo) Guasón en "El caballero de la noche", es de rigueur no sólo hablar bien de los muertos, sino también admitir que el hombre fue una gran posibilidad truncada por una muerte demasiado prematura. Uno podría decir que, siendo esto una especie de cuento de hadas, o estando narrado un poco en ese tono (bastante enturbiado, OK, pero es el tono irrealista del asunto), el personaje que interpreta Heath Ledger sería "el jovencito" a secas. Pero no. Su personaje es un tipo que oscila entre ser el galán a secas, y ser por otro lado un tipo de un pasado bastante turbio. Un personaje tan ambiguo, y a ratos francamente negativo, exigía una interpretación maestra, y Heath Ledger pasa (bueno, pasó, dicho en pretérito) la prueba con honores. A través de él vemos lo que pocas veces en este tipo de cine: un PERSONAJE, no sólo un estereotipo.

-- El affaire Ledger ha oscurecido un poco el hecho de que ésta es una peli del inefable Terry Gilliam, que como decíamos, a veces está en el cenit, y a veces en el nadir. ¿Y aquí? La verdad es que, sin ser lo mejor que ha rodado en su vida, es una de sus buenas pelis. En cierta medida, esta peli recuerda a "Las aventuras del Barón Munchhausen", y no debe ser casualidad que el coguionista de aquella ejerció labores similares acá, veinte años clavados después. Claro que, con las energías de la juventud... bueno, de ser más joven en esos años... "Las aventuras del Barón Munchhausen" era más alocada e irresponsable, y tenía mucho más juegos de metarrealidad que ésta, claramente más calmada y sosegada, y es que los años pesan, a fin de cuentas. Si no conoces el cine de Terry Gilliam, esta peli es un excelente punto de partida para internalizarse en él. Y si ya has tenido tu ración de gilliamíadas en el pasado, entonces ésta quizás no te va a dejar tan arriba, pero no es una decepción ni mucho menos. Aquí, el juego con la metarrealidad consiste en que existe un portal que conduce directamente al interior de la cabeza del mentado Doctor Parnassus (sí, un poco como en "¿Quieres ser John Malkovich?"), y que todo lo que sucede en el mundo imaginario, sucede en el interior de dicha cabeza. A medida que el peso del pasado de los personajes va, bueno, cayendo por su propio peso, las cosas se van enhebrando hasta un final que, por una vez en la vida, consigue ser bastante desconcertante, y que me ahorraré comentar para no espoilerear al respetable, aunque muy a mi pesar. O, bueno ya, lo haré, así es que... AQUÍ VIENE SPOILER DEL FINAL, DE MANERA QUE SI NO QUIERES ENTERARTE DE CÓMO TERMINA ESTA PELI, SÁLTATE DE INMEDIATO AL SIGUIENTE PÁRRAFO. Ya, ¿listo? Allá vamos. Al final, el prota debe meterse a la cabeza del Doctor Parnassus para salvar a la chica de las garras del Demonio. Sin embargo, por lo alambicado de la apuesta entre el Demonio y el Doctor Parnassus, sumado a que la chica ya no quiere ser una chica más, las cosas se salen de tiesto para todos los personajes. La chica se salva y se queda con el pagafantas, el Doctor Parnassus recibe su merecido, el Demonio pierde la apuesta, y el prota queda como al comienzo, colgando del pescuezo, sólo que ésta vez es real. En definitiva, todo lo que sucede, sucede porque los personajes de alguna manera o de otra se rebelan y se niegan a cumplir con su periplo vital. Así, el Doctor Parnassus debía morir, y trata de trampear a la muerte obteniendo la inmortalidad con un pacto fáustico que, como suele pasar, acaba muy mal. La chica, por su parte, en su proceso de crecer y madurar, debe dejar atrás tanto a su padre como a su primer galán, literalmente sacrificándolos. Y el prota debía expiar sus pecados, así como estaba colgando del puente, y la interrupción a cargo de la troupe del Doctor Parnassus es tan sólo eso, una interrupción, antes de que su propia personalidad, reflejada en el imaginario del Doctor Parnassus que se vuelve en su contra, termine por llevarlo de regreso hasta el punto de partida, hasta el ahorcamiento en donde debía terminar en primer lugar. Considerando la enorme cantidad de pelis que tratan el tema de qué hacer con tu vida, o desde el ángulo de la autosuperación a lo "Rocky", o desde el ángulo del conformismo neocon, una peli que no hable del tema desde una perspectiva moral, sino simplemente metafísica (la imposibilidad de rebelarse contra el destino, en este caso), es simplemente reconfortante. Bueno, puede que te guste el mensaje o no. Pero la peli no tratará de inyectártelo por las orejas, simplemente te lo ofrece como una tesis provocativa, sobre la que puedes discutir después a gusto o no. FIN DEL SPOILER, COMO DIJE, AHORA VIENEN OTROS TÓPICOS DISTINTOS.

-- El elenco está de lo más bien. El ya venerable Christopher Plummer la vuelve a hacer, casi irreconocible como el Doctor Parnassus, dotando a su personaje (que bajo su inconsciencia e incluso inocencia, es en realidad un cabrón de cuidado) de profundidad y matices. Los tres sosías de Heath Ledger (Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell), aunque se notan sus tics actorales, hacen un visible esfuerzo por actuar a la manera de Heath Ledger y no dárselas de estrellitas por banda propia, y la verdad es que les resulta, en particular a Johnny Depp, que debe hacerse un pequeño esfuerzo para reconocer cuándo se produce el cambiazo con él (una pista: las voces ayudan). Pero la verdadera sorpresa en esta peli es la desconocida Lily Cole, que con 21 añitos y con carrera previa más bien en el mundo del modelaje, dota a su personaje de una perversidad morbosa de "niña-mujer" que simplemente mata, haciendo tan suyo el rol que difícilmente podríamos ver en él a otras candidatas que se barajaron en su minuto (Jena Malone, Gemma Arterton, Romola Garai, Abbie Cornish, Mia Wasikowska...). Aún es pronto para hablar, porque cuántas estrellas en ciernes no se han echado a perder cuando se les suben los humos a la cabeza, pero viéndola actuar, a pesar de que está un tanto verde quizás, uno puede pensar en que esta chica tiene los pergaminos para engrosar la lista de modelos que consiguieron saltar a la actuación de manera tan exitosa, que hicieron olvidar sus comienzos sobre la pasarela (Kim Basinger, Jessica Lange...).

-- Si tuviera que buscar el tema de esta peli, probablemente sea "la imaginación". Tema éste muy de Terry Gilliam, cuyas pelis, sean buenas, mediocres o malas, son cualquier cosa menos faltas de ese ingrediente secreto. Lo interesante del caso es que Terry Gilliam podría haber optado por un discurso panfletario estilo "usa la fuerza, Luke", pero no. En Gilliam, la imaginación es algo terrible. Bien utilizada, bien llevada, bien controlada, es el vehículo a través del cual los personajes trascienden y se reencuentran a sí mismos, purificados de lo vulgar de la vida pedestre. Mal llevada, se transforma en pesadilla, en muerte y en destrucción, y en la peor destrucción de todas, que es ser aniquilado por tu propio enemigo interno. En esta dimensión ambigua de la imaginación, Terry Gilliam conecta muy bien con la imaginería de los cuentos de hadas. No con los cuentos de hadas a la Disney, por supuesto, en donde todo es bonito y ojalá nunca cambies, sino con los de verdad, con los de la Edad Media, cuando el mundo exterior estaba lleno de oportunidades, pero también lleno de monstruos en la sombra que acechan para matarte.

IDEAL PARA: Soñar, imaginar, soñar, imaginar, soñar, imaginar, soñar...

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [doblado al español].

jueves, 9 de julio de 2009

"El Vengador Fantasma" (2007).


-- "Ghost Rider". Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: Mark Steven Johnson.
-- Actuación: Nicolas Cage, Eva Mendes, Wes Bentley, Sam Elliot, Brett Culen, Peter Fonda, Donal Logue, Kenneth Ramson, Matt Long, Raquel Alessi, Daniel Frederiksen, Laurence Breuls, Mathew Wilkinson, Rebel Wilson.
-- Guión: Mark Steven Johnson.
-- Banda Sonora: Christopher Young.

-- "El Vengador Fantasma" en IMDb.
-- "El Vengador Fantasma" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Johnny Blaze trabaja como acróbata en motocicleta, y es joven e inexperto. O sea, el nuevo amigo de los prepúberes que a sus tiernos 12 juran de estómago que se las saben todas sobre el mundo. Al contrario de los niñatos de su edad, él es muy amiguete con su padre, lo que es condena a muerte segura para el pobre viejo, porque si el niñato no es enemigo de su padre no hay drama, así es que drama hay que sacar de alguna parte, aunque sea matando a algún secundario. Resulta que daddy tiene cáncer, y a Johnny Blaze se le aparece un tipo diciéndole "¡Pero hombre...! Mira nada más... Puedes salvarlo y sólo me tienes que hacer una pequeña ventita... tu alma". El imbécil ni siquiera se le ocurre pensar para qué diablos le quieren comprar algo tan etéreo como un alma (al cretinoide de esa peli en que Elizabeth Hurley era el Diablo, al menos sí se le ocurrió... y luego hablan mal de esa peli), ni tampoco se acuerda de eso de que "no hables con extraños", ni que acepte a ojos cerrados una oferta sin leer el contrato, así es que llega y firma. Así es como se compran casas con cuatro hipotecas encima a sesenta años plazo, digo yo. Como suele pasar, el ofertante, un tal Mefistófeles (otro error: este tipo no ha leído literatura clásica y no sabe por tanto la de put***s que Mefistófeles le hizo a Fausto), se las apaña para engañar a nuestro prota, el que queda vinculao por un contrato estilo "vengo a sacar una cuenta de ahorros en su honorable Banco...", sin sacar nada de provecho a cambio (ya ven: nuestro Johnny Blaze está listo para comprar un electrodoméstico en chorropetecientas cuotas mensuales reajustables, amortizables, embargables y ejecutables). Pasan los años, Johnny Blaze se pone a hacer el payaso (incluso más), pero las cosas no serán tan fáciles para él. Porque la chica que le gustaba de joven, regresa más madurona, enmujerecida y siliconizada, y quiere puro calentarle la motocicleta. Y porque también llega al town un demonio que busca un McGuffin que sirva para atizarse a palos con el prota. Y Mefistófeles ha regresado para gritarle a nuestro prota: "¡O me cumples el contrato, o te echo encima a toos los abogaos... y son toos míos, que pa' eso soy Mefistófeles!". Ahora, a Johnny Blaze no le quedará más remedio que convertirse en... ¡El Vengador Fantasma! ¡¡¡TIEMBLEN, CIUDADANOS, EL VENGADOR DEL INFIERNO ESTÁ AQUÍ...!!! Bueh, en realidad no tiemblen tanto, el infierno ya no es lo que solía ser, y eso es patente en esta peli...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Eso de los superhéroes excluidos del sistema, pero p***s de idealista, estaba bien para los '60s con el Girl Power, la Rebelión de las Flores, el vuelve a tu pipa hippie y todo eso. Pero en los '70s el asunto se puso un poco más sombrío, cuando Richard "no entiendo por qué las elecciones presidenciales libres e informadas deberían ser un requisito para una sociedad democrática" Nixon fue puesto en evidencia por tratar de hacer trampa en las elecciones (eran otros tiempos, Bush la hizo peor y no le pasó nada), vino Watergate, la pérdida de la fe en la democracia... En esos tiempos empezó a prosperar el mercado de historietas de terror, y los vampiros, hombres lobos, demonios y burócratas de la oficina de impuestos volvieron a saltar al candelero. En esos tiempos surgió en la Marvel una historia sobre un chulo motociclista que trabajaba... ¡UAAAAAÁ! ¡¡¡PARA EL INFIERNO!!! ¡¡¡TENGAN MIEDO!!! El Motociclista Fantasma encajó muy bien en una década con el Demonio pisando fuerte por ahí ("El exorcista", "El bebé de Rosemary", "La profecía", el terror berreta italiano serie B...), pero nunca fue un compañero muy amigable respecto de los superhéroes (¿se lo imaginan sentao con su calaquita hablando de tú a tú sobre salvar el mundo con Iron Man y el Capitán América en la mesa de trabajo de los Vengadores...?). De hecho, la racha de adaptaciones Marvel partió con un antihéroe también medio demoníaco (medio vampírico, en realidad) como lo era Blade ("Blade" y secuelas, precisamente), pero después "X-Men", "Spiderman" y respectivas secuelas, además de "Los 4 Fantásticos", "Daredevil", etcétera, se llevaron el palo al agua. Acabándose ya los héroes de la casa, hubo que buscar nuevas ubres para estrujar la vaca, y sacaron del pantano al pobre Motorista Fantasma. Y para rodarla llamaron a Mark Steven Johnson, que ya se había hecho sus pinitos en la no muy buena pero sí muy entretenida "Daredevil" (fanáticos aparte, como siempre). "El Motorista Fantasma" resultó igual de mala, pero en fin, no tan entretenida. Quizás no entretenida en lo absoluto. Pero no digo más, porque ése tiene pacto con el demonio, así es que...

¿POR QUÉ VERLA?

-- No se me ocurren muchas razones valederas. Actúa Nicolas Cage, o soberactúa mejor dicho en su más rancia tradición (pero... ¿quién rayos fue el majareta que dijo "¡Nicolas Cage es nuestro Ghost Rider!"? Bueno, al menos nos la sacamos barata, recordemos que hubo una época en que se lo candidateó seriamente para reemplazar a Christopher Reeves como Superman...). Habrá quien quiera babearse con Eva Mendes, y si bien aparece lúbrica en algunas escenas, la verdad es que... no sé... Las comparaciones son odiosas, pero en "Daredevil" (también dirigida por Mark Steven Johnson, recordemos), a pesar de no tener un cuerpo tan nutricio ni estar tan enchulada, Jennifer Garner estaba mucho más en su punto. Peter Fonda como Mefistófeles es un acierto, vale (además de un guiño por ahí a su recordado rol de motociclista en "Busco mi destino"), pero aparece tan poco y en escenas tan tópicas, que le hubieran pagado la mitad a Ian McDiarmid y hubiera quedado igual de chulo (de hecho, le dieron un look igual a Palpatine). El villano viene interpretado por Wes Bentley, quien ya había hecho el "soy mijo-pero-profundo" en la sobrevalorada y olvidada "Belleza americana", y aquí se destapa a cuerpo entero como lo pretencioso que es de actorcito. Los actorcillos que interpretan a los tortolillos de jóvenes son guaperas puestos ahí para roles tópicos, pero se esfuerzan y dentro de lo campy que es todo el espectáculo, les sale medianamente aceptable (a nivel de soap opera tipo "Melrose Place" o "The OC", vale, pero es que el resto de la peli, a ratos ni eso). El único con un poco de vidilla es Sam Elliott, el misterioso (es un decir, todos veíamos venir quién era al final del cuento) sepulturero del cementerio, pero al personaje le dan un trasfondo tan débil, que por muy esforzado que sea Elliott en poner cara de "me la tomo en serio, diviértanse conmigo en esta peli", apenas consigue levantar cabeza (se la puede incluso imponiéndose actoralmente a Nicholas Cage, que por mal actor que sea, algo sabe del oficio aunque sea por ensayo y error). Y la historia misma carece de interés. Dificulta también el valorarla adecuadamente, que a la peli le otorgan como trasfondo toda esa infracultura de los redneck (campiranos, que les dicen en español), que a los yankis countretas estilo George W. Bush podrá remecer su poco, pero que acá resbala como esa pseudobarbarie que es (luego los multiculturalistas dicen que todas las culturas planetarias son dignas de igual respeto... ¡toma ya!). Pero en general, aunque no esperábamos una peli gloriosa, sí al menos teníamos el derecho de pedir una peli entretenida. Déjenme darles una pista: reloj en mano puedo decirles que el momento en que por primera vez Johnny Blaze se transforma en Ghost Rider, viene hacia el minuto 45 de proyección. Y la peli dura sus cercanas dos horas. O sea, te pasas casi el 40% de la peli sin haber visto al "héroe". Así se tardan en hacerla arrancar. ¿Y lo que viene después? Bueno, pura rutina. Desde el punto de vista técnico la peli es más que solvente, vale, y aunque la transformación canta su poco, los CGI se defienden. Pero teniendo a Nicolas Cage poniendo cara de "soy tan atormentado" como héroe, y al sobreactuado Wes Bentley como un villano anémico como él sólo...

-- Démosle algo de flores a la banda sonora. No es grandiosa ni mucho menos, pero Christopher Young hace un trabajo discreto, y nadie le pide demasiado porque para la clase de peli en que aparece... El hombre había trabajado en "Spiderman 3", "El exorcismo de Emily Rose" y "El núcleo", y se las arregla para ser un artesano eficaz (pero no le pidan ser un James Newton Howard, por favor). Y el tema de cierre está en su punto.

-- Hispanohablantes, ríanse. El pueblo maldito que aparece en la peli se llama "San Venganza", en castellano en el original. Sí, mis amigos, el guionista/director no se tomó la molestia de repasar el Manual de Gramática de la Real Academia Española de la Lengua para estudiar las leyes de la concordancia gramatical, y le puso "San Venganza" con dos cojones, en vez de "Santa Venganza".

IDEAL PARA: Aburrirse como una ostra.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

miércoles, 1 de noviembre de 2006

"El diablo viste a la moda" (2006).


-- "The Devil wears Prada". Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: David Frankel.
-- Actuación: Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Stanley Tucci, Adrian Grenier, Tracie Thoms, Rich Sommer, Simon Baker, Daniel Sunjata.
-- Guión: Aline Brosh McKenna, basada en la novela de Lauren Weisberger.
-- Banda Sonora: Theodore Shapiro.

-- "El diablo viste a la moda" en IMDb.
-- "El diablo viste a la moda" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una chica algo desenchufada del negocio editorial, con el encanto hiperlabial de Anne Hathaway, llega hasta la redacción de una revista de modas, y hace el ridículo más supino cuando pregunta quién es Miranda Priestly (más o menos como preguntar quién es Dios). A pesar de todo la contratan, y ella empieza a dar patinazo tras patinazo tras patinazo porque, verán, la chica ignora que Miranda siente una pasión casi sexual por exigirle disciplina a sus subalternas. El noviecito y sus amiguetes la apoyan, pero nada la ha preparado para la presión mórbida de Miranda, y la descalificación continua y sistemática de sus hueros compañeros de trabajo. Al poco tiempo está terriblemente descompensada, y no sabe qué hacer. Hasta que un compañero le dice "oye, si crees que estás de paso, olvídate, nena, porque esto es para siempre, así es que mimetízate, camúflate, ven y desciende al infierno con nosotros". Y la chica desciende al infierno, porque después de todo, en el infierno se viste Prada. Y empieza a cambiar, conoce otra gente, el noviecito ya no la reconoce (y para la cara de gándul ganapasta que tiene, no es que sea la gran pérdida, tampoco), y su mente empieza a sufrir una metamorfosis que la lleva a identificarse con Miranda Doliente, casi al estilo Síndrome de Estocolmo. Y es que como dicen, más sabe la diabla por vieja que por diabla, Miranda lleva añitos en el negocio, y la tentación es justamente el negocio del demonio...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Había una vez una chica linda que entró a trabajar a una revista, y le tocó en suerte una jefa que, según los rumores, es una perra de cuidado. La chica aguantó y aguantó, al final se fue de la revista, y se vengó escribiendo un libro sobre sus experiencias, enmascarándolos bajo un alter ego propio, y un alter ego de su antigua jefa. La novela de esta chica, cuyo nombre es Lauren Weisberger, resultó ser un éxito de librerías, tanto que según se rumorea, la gente linda no sólo compró el libro, sino que algunos hasta dieron el paso siguiente y se atrevieron a leerlo sin que les temblara el párpado. Los Estudios Fox le asestaron el palo al gato comprando los derechos de la novela, e hicieron una suntuosa adaptación para el cine, con la vieja fórmula de la actriz consagrada (Meryl Streep) versus la estrella ascendente (Anne Hathaway), y para redondear contrataron de dire a David Frankel, cuya trayectoria fílmica no es muy lucida (tiene como crédito a "Rapsodia en Miami", para que nos entendamos, y si no la han visto no se apuren en hacerlo), pero que tenía a su haber el dirigir varios capítulos de "Sex and the city", y por lo tanto, algo tenía que entender sobre cómo darle un toque chic a la historia. En este rubro también deberíamos decir algo sobre los tiempos que corren, sobre George W. Bush, sobre Irak, sobre el calentamiento global, sobre el imperialismo depredador de las grandes corporaciones, etcétera, pero ¡hey!, esto es sólo una película sobre modas, y por tanto, profundamente atemporal...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Las actuaciones. Meryl Streep se roba la película, por supuesto. Uno podría buenamente decir que la señora Streep, después de sus años de trayectoria (desde "Kramer versus Kramer" y "El francotirador", y antes incluso), y la justa y merecida fama de actriz legendaria que se ha ganado, podría echarse a dormir en los laureles como un Robert de Niro cualquiera, pero no. A poco de verla en "Confesiones a mi suegra", llega aquí con uno de sus papeles más logrados en toda su carrera. Pero Anne Hathaway, por su parte, no desmerece tampoco, y derrocha simpatía y carisma a raudales (por no decir baba lúbrica también), y no deja de ser meritorio teniendo que hacerlo parándose al lado de un monumento viviente como la Streep. El resto del elenco brilla bien: Emily Blunt como la insoportable compañera de secretariado, y Stanley Tucci como el diseñador gay (¡hey, ya había hecho un rol amanerado en "¿Bailamos?"!).

-- El fenómeno que esta película describe, el jefe que aprovecha su posición de poder para abusar todo lo posible de sus subordinados, es algo que pasa en cualquier parte y en todo lugar. En ese sentido, la situación descrita por la película es tópica a rabiar, y por lo mismo, permite explorar algunas cosas. Como por ejemplo la retroalimentación que se produce entre el jefe abusivo, y los empleados que se dejan abusar. O como el jefe abusivo aprovecha su aura de poder como arma de combate. O como la gente le vende su alma al diablo, dejándose explotar e incluso vaciándose espiritualmente, y encontrándole finalmente la razón a estos jefes de pacotilla. Y así sucesivamente.

-- Es un buen ejemplo de filme estilo "descenso a los infiernos", en el cual el protagonista se va dejando enredar, lenta e insensiblemente, en la maraña de tentaciones y presiones que tiene alrededor, hasta que llegado el momento clave, descubre no sólo que no puede salirse de la maquinaria, sino que está muy a gusto en ella... y no sólo olvida que esa maquinaria es la causa actual de su infelicidad, sino que ni siquiera se da cuenta de lo infeliz que es. Y todo eso está retratado a la perfección.

-- Para los intelectualoides: la vacuidad del mundo actual. Aunque ese gol sale casi de chiripa, porque no parece haber estado en la mente de los creadores de esta historia, lo cierto es que queda en evidencia lo poco importantes que son al final todas estas cosas. O sea, nadie en la película lucha por curar el cáncer, contribuir a la tolerancia entre las razas o religiones, escribir una gran novela, ni siquiera editar una revista científica que lleve cultura a la gente. Al final todo se trata de... moda. MTV está lleno de ese mismo espíritu, como ácidamente lo criticaba "Zoolander".

-- Es una película elegante y sofisticada, hecha en ese apartado con todo el mimo del mundo. Hace tiempo que no las hacen así.

IDEAL PARA: Ver una comedia sobre una situación que, bien mirada, no es tan de comedia.

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