11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 6 de diciembre de 2009

"Coco antes de Chanel" (2009).


-- "Coco avant Chanel" (título original en francés), "Coco Before Chanel" (título internacional en inglés). Francia. Año 2009.
-- Dirección: Anne Fontaine.
-- Actuación: Audrey Tautou, Benoît Poelvoorde, Alessandro Nivola, Marie Gillain, Emmanuelle Devos, Régis Royer, Etienne Bartholomeus, Yan Duffas, Fabien Béhar, Roch Leibovici, Jean-Yves Chatelais, Pierre Diot, Vincent Nemeth, Bruno Abraham-Kremer, Lisa Cohen.
-- Guión: Anne Fontaine y Camille Fontaine, basadas en el libro de Edmonde Charles-Roux.
-- Banda Sonora: Alexandre Desplat.

-- "Coco antes de Chanel" en IMDb.
-- "Coco antes de Chanel" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Francia, comienzos del XX. En un orfanato viene gente a ver a toooooodos los niños. ¿Y la pequeña Chanel? Para ella no alcaaaaaanzaaaaaa... Quince años después, nos encontramos a la petite Chanel cantando una canción sobre un perrillo llamado Coco, en un barucho de ésos de mala muerte, que igual los frecuentan tipos bien, porque verán, en esa época, los hombres tenían a una señora de bien en la casa cuidando los hijos y la vida social, mientras ellos se iban de parranda a esos lugares con mujeres de mala vida a... bueno, a hacer lo que un hombre debe hacer, joer, que en esa época no los hacían metrosexuales ni capaos. ¿En qué estaba? Ah, sí, la petite Chanel chantant Coco. Una de sus amiguetas está chalá hasta las repatas por un barón que, según ella, se va a casar y too... Y Chanel, que es fría y arisca como toda una zorra del XX, le dice que es tonta, que la quiere para puro eso, etcétera. Lo que no impide que Chanel caiga en las redes del amiguete de la chica. O que él caiga en las redes de ella, vaya uno a saber. Porque él trata de ayudarla y mover influencias, un poco mal y un poco peor, y como no resulta, se manda a cambiar ráspido, no vaya a ser cosa que esto del sexo informal acabe en relación y peor aún... ¡en boda! ¡¡¡Y CON UNA BATACLANA, POUR L'AMOUR DE DIEU!!! Pero ella sabe donde está l'argent, y se va detrasito suyo, y se le enquista en la mansión, y a punta de hacer ya-saben-qué, consigue hacerse un lugarcito en la cama, ella que no tiene lugar donde ir en el mundo. Claro, debe aguantar p*t*das como que la envíen a la cocina a comer con el resto de la servidumbre, o que el resto de la servidumbre la trate como la ramerilla que, bien mirado, en efecto es. Pero... ¿creen que Chanel se va a detener en esto? ¡No! Porque la ahora llamada Coco Chanel, con hombría y arrogancia viriles, encontrará el modo de abrirse paso en la vida, hasta ascender de p*t*lla andrógina hasta la mayor revolucionaria de la moda del siglo XX.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

En estos tiempos en que vas por la calle y ves a un EMO y no sabes si lo que tienes por delante es un hombre o una mujer, porque los hombres parecen tapettes y las hembras parecen gouines, cuesta quitarse la idea de que esto es novedoso, y remontarse en el tiempo hasta los flappers '20s, en que una oleada de androginismo también invadió al mundo civilizao, hasta el punto que los señores Ortega y Gasset (como los citaba Mi Almirante) tuvieron que escribir un libro llamado "La rebelión de las masas" para tener too ordenao y en su lugar, joer, que un señorito tiene que ser bien señorito, y una dama... bueno, una madame (o mademoiselle, a según). Recordemos que hasta la WWI (la del '14-'18), la Belle Epoque que la llaman, los hombres tenían que andar eduardianamente de terno y las mujeres con corsetes y miriñaques y tonteras (lo que no impedía que hicieran sus tonteritas no demasiado impecables, como "Inconscientes" o "Te doy mi alma" entre otras pelis se encargan de recordarnos a veces). Después, les hommes se fueron a la guerra y las mujeres pasaron a ocupar el trabajo de las factorías y todo eso, masculinizándose en el proceso (y eso que estábamos a años luz de los Duran Duran haciendo el criptogay en la acerería de "Wild Boys"...). En esos felices '20s, resulta que las mujeres... ¡¡¡SE CORTARON EL PELO!!! ¡¡¡A LO GARÇONNE!!! ¡¡¡LAS MUY DEPRAVADAS, PARECEN HOMBRES!!! En el centro mismo del vórtice de estas protoemos o protolesbis o protofotologueras estaba Coco Chanel, que estaba condenada a ser "la rarita" ésa que se vestía de hombre, hasta que el mundo entero cambió en su dirección y entonces a ella le tocó el turno de reirse y hacer discretos alardes bisex. Para que vean: que el mundo no ha evolucionado nada desde aquellos días. Que las modelos están cada vez más andróginas y flacas y con menos curvas, que se les cuentan las costillas, y mientras más ahombradas de cara mejor (¿soy el único que encuentra media machorra a Bar Refaeli?). Que la moda está cada vez más unisex y la falda es casi un artilugio medieval. Que el sexo se ha vuelto algo casi ameboideo, porque es cuestión de extender seudópodos para atrapar algo... sin que importe si es XX o XY. Que en resumen, desde la retaguardia de la Historia Contemporánea, Coco Chanel está más de actualidad que nunca.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Como biopic es bastante cumplidor. En realidad, los biopics tienden a ser más interesantes cuando el biopicado es un guerrero, un conquistador (de territorios o de mujeres, tanto más da, que tan bueno es Alejandro Magno como Casanova... o no, que tanto "Alexander" como "Casanova" se estrellaron en 2004 y 2005 respectivamente). O como cuando un hombre que se despelleja las manos luchando por causas civiles (abolición de la esclavitud, del Apartheid, liberar a la India, etcétera). ¿Qué tanto podía entregar entonces la vida de una chica que se ganaba la vida clavando alfileres en la tela para después cortar? La verdad, no demasiado, como no sea sacar adelante un culebrón de ver y tirar pa'trás. Esta peli se lo asume así, y no trata en ningún minuto de potenciarse a sí misma con alguno de los trucos baratos a que nos tienen acostumbrados las pelis de época. O sea, no vamos a tener escenas de Coco atormentada corriendo en cámara lenta por escenarios abiertos con estruendosa música de violines para suscitar las emociones del respetable. ¿Y qué tenemos a cambio? Una historia discreta (en el fondo, un triángulo amoroso de los de toda la vida, en ambientación de época), contada de pé a pá como corresponde, con sencillez y agilidad. Bueno, tiene sus arranques de cine arte por aquí y por allá, que al final la directora es mujer y las directoras mujeres de cine arte tienden a... bueno, a tratar de sacar el lado sensible de esa manera, por lo que tenemos alguna imagen puesta ahí para la postal, pero estamos lejos de los alardes pirotécnicos de la sobrevalorada "Expiación", por ejemplo (que esa, para que no me tachen de machista, la dirigía un hombre). Una peli un poco en filosofía Coco, o sea, sin adornos superfluos que conviertan a esta pequeña ave en un pajarraco todo mal afeitado. Claro, esta peli no se va a llevar ningún Oscar porque no tiene esa cosa que le gusta tanto a la Academia de Jolivú, de que la peli the bigger the best, pero a los que nos gusta el cine sin estridencias cuando corresponde contar una historia sin estridencias (conocidos también como "espectadores inteligentes", a mucha honra y sin falsas modestias), cumple sobradamente con lo suyo.

-- Audrey Tautou. Esta pobre chica, que debe maldecir día sí y día también haber protagonizado "Amelie" (que la lanzó a la fama, pero la convirtió en símbolo y referente de todas las girlie girls fifís y autorreferentes), y que desde entonces ha tratado como ha podido de desmarcarse del personaje (a veces de maneras bastante penosas, como su rol cero-EEG en "El Código da Vinci"), acá literalmente se echa la peli al hombro y corre con ella los 110 con vallas, dando perfectamente el tipo de chica medio andrógina (por no decir ahombrada y machorra de una), haciendo un estupendo trabajo actoral al expresar mitad con diálogos y mitad con una rica y discreta gestualidad los pensamientos y sentimientos de su personaje (sí, ésta es la misma chica que aparecía bien minorra en "Enamórate de mí", para que se vean). A su alrededor se ve reforzada por un muy buen elenco actoral, que consiguen darle bien la réplica. Y siempre cargando la atmósfera con esa ambigüedad sexual que tanto se le asocia a Coco (así como ella aparece como marimacho, su enamorao el personaje de Alessandro Nivola aparece como un metrosexual de cuidao), y que la ha hecho la santa patrona de los diseñadores de moda de todo el mundo (circuito gay donde los haya, junto con el de las tenistas profesionales y el de los emologueros de toda la vida).

-- ¿Y vemos diseños de Coco, al final? Bueno, un poquito. Resulta que la peli es justamente Coco antes de Coco, o sea, algo así como la precuela de una peli que nunca antes has visto (bueno, quizás no tanto, si hay varias pelis y miniseries sobre Coco Chanel rondando por ahí), y por lo tanto, igual como no veías a Darth Vader sino hasta "La venganza del Sith", acá no ves diseños Chanel sino hasta la escena final. Una hermosa escena final, todo sea dicho, en donde la decadente estética eduardiana que ha dominado toda la peli, es al fin reemplazada por el Modernismo que se asocia tanto a la moda Chanel de entreguerras, en una transición fotográficamente muy bien cuidada. Quizás puede ser decepcionante para los que querían ver a Coco Chanel en plena gracia, gloria y majestad, pero es que oigan, ¿leyeron bien el título de la peli? Se llama "Coco antes de Chanel". Y bueno, consuélense. Si después de "Elizabeth" rodaron "Elizabeth: La edad de oro", quizás algún día rueden la secuela de "Coco antes de Chanel". Total, la peli la deja justo en el momento en que empieza a surgir como costurera y obtener reconocimiento para crear su gran imperio textil, cual Simplemente María de toda la vida, y aún quedan historias de ella por contar. Pero, así como terminaba "Conan el Bárbaro": "eso es parte de otra historia".

IDEAL PARA: Ver un biopic histórico tejido de manera fina y discreta, y sin costuras a la vista.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en francés, subtítulos en español].

miércoles, 1 de noviembre de 2006

"El diablo viste a la moda" (2006).


-- "The Devil wears Prada". Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: David Frankel.
-- Actuación: Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Stanley Tucci, Adrian Grenier, Tracie Thoms, Rich Sommer, Simon Baker, Daniel Sunjata.
-- Guión: Aline Brosh McKenna, basada en la novela de Lauren Weisberger.
-- Banda Sonora: Theodore Shapiro.

-- "El diablo viste a la moda" en IMDb.
-- "El diablo viste a la moda" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Una chica algo desenchufada del negocio editorial, con el encanto hiperlabial de Anne Hathaway, llega hasta la redacción de una revista de modas, y hace el ridículo más supino cuando pregunta quién es Miranda Priestly (más o menos como preguntar quién es Dios). A pesar de todo la contratan, y ella empieza a dar patinazo tras patinazo tras patinazo porque, verán, la chica ignora que Miranda siente una pasión casi sexual por exigirle disciplina a sus subalternas. El noviecito y sus amiguetes la apoyan, pero nada la ha preparado para la presión mórbida de Miranda, y la descalificación continua y sistemática de sus hueros compañeros de trabajo. Al poco tiempo está terriblemente descompensada, y no sabe qué hacer. Hasta que un compañero le dice "oye, si crees que estás de paso, olvídate, nena, porque esto es para siempre, así es que mimetízate, camúflate, ven y desciende al infierno con nosotros". Y la chica desciende al infierno, porque después de todo, en el infierno se viste Prada. Y empieza a cambiar, conoce otra gente, el noviecito ya no la reconoce (y para la cara de gándul ganapasta que tiene, no es que sea la gran pérdida, tampoco), y su mente empieza a sufrir una metamorfosis que la lleva a identificarse con Miranda Doliente, casi al estilo Síndrome de Estocolmo. Y es que como dicen, más sabe la diabla por vieja que por diabla, Miranda lleva añitos en el negocio, y la tentación es justamente el negocio del demonio...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Había una vez una chica linda que entró a trabajar a una revista, y le tocó en suerte una jefa que, según los rumores, es una perra de cuidado. La chica aguantó y aguantó, al final se fue de la revista, y se vengó escribiendo un libro sobre sus experiencias, enmascarándolos bajo un alter ego propio, y un alter ego de su antigua jefa. La novela de esta chica, cuyo nombre es Lauren Weisberger, resultó ser un éxito de librerías, tanto que según se rumorea, la gente linda no sólo compró el libro, sino que algunos hasta dieron el paso siguiente y se atrevieron a leerlo sin que les temblara el párpado. Los Estudios Fox le asestaron el palo al gato comprando los derechos de la novela, e hicieron una suntuosa adaptación para el cine, con la vieja fórmula de la actriz consagrada (Meryl Streep) versus la estrella ascendente (Anne Hathaway), y para redondear contrataron de dire a David Frankel, cuya trayectoria fílmica no es muy lucida (tiene como crédito a "Rapsodia en Miami", para que nos entendamos, y si no la han visto no se apuren en hacerlo), pero que tenía a su haber el dirigir varios capítulos de "Sex and the city", y por lo tanto, algo tenía que entender sobre cómo darle un toque chic a la historia. En este rubro también deberíamos decir algo sobre los tiempos que corren, sobre George W. Bush, sobre Irak, sobre el calentamiento global, sobre el imperialismo depredador de las grandes corporaciones, etcétera, pero ¡hey!, esto es sólo una película sobre modas, y por tanto, profundamente atemporal...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Las actuaciones. Meryl Streep se roba la película, por supuesto. Uno podría buenamente decir que la señora Streep, después de sus años de trayectoria (desde "Kramer versus Kramer" y "El francotirador", y antes incluso), y la justa y merecida fama de actriz legendaria que se ha ganado, podría echarse a dormir en los laureles como un Robert de Niro cualquiera, pero no. A poco de verla en "Confesiones a mi suegra", llega aquí con uno de sus papeles más logrados en toda su carrera. Pero Anne Hathaway, por su parte, no desmerece tampoco, y derrocha simpatía y carisma a raudales (por no decir baba lúbrica también), y no deja de ser meritorio teniendo que hacerlo parándose al lado de un monumento viviente como la Streep. El resto del elenco brilla bien: Emily Blunt como la insoportable compañera de secretariado, y Stanley Tucci como el diseñador gay (¡hey, ya había hecho un rol amanerado en "¿Bailamos?"!).

-- El fenómeno que esta película describe, el jefe que aprovecha su posición de poder para abusar todo lo posible de sus subordinados, es algo que pasa en cualquier parte y en todo lugar. En ese sentido, la situación descrita por la película es tópica a rabiar, y por lo mismo, permite explorar algunas cosas. Como por ejemplo la retroalimentación que se produce entre el jefe abusivo, y los empleados que se dejan abusar. O como el jefe abusivo aprovecha su aura de poder como arma de combate. O como la gente le vende su alma al diablo, dejándose explotar e incluso vaciándose espiritualmente, y encontrándole finalmente la razón a estos jefes de pacotilla. Y así sucesivamente.

-- Es un buen ejemplo de filme estilo "descenso a los infiernos", en el cual el protagonista se va dejando enredar, lenta e insensiblemente, en la maraña de tentaciones y presiones que tiene alrededor, hasta que llegado el momento clave, descubre no sólo que no puede salirse de la maquinaria, sino que está muy a gusto en ella... y no sólo olvida que esa maquinaria es la causa actual de su infelicidad, sino que ni siquiera se da cuenta de lo infeliz que es. Y todo eso está retratado a la perfección.

-- Para los intelectualoides: la vacuidad del mundo actual. Aunque ese gol sale casi de chiripa, porque no parece haber estado en la mente de los creadores de esta historia, lo cierto es que queda en evidencia lo poco importantes que son al final todas estas cosas. O sea, nadie en la película lucha por curar el cáncer, contribuir a la tolerancia entre las razas o religiones, escribir una gran novela, ni siquiera editar una revista científica que lleve cultura a la gente. Al final todo se trata de... moda. MTV está lleno de ese mismo espíritu, como ácidamente lo criticaba "Zoolander".

-- Es una película elegante y sofisticada, hecha en ese apartado con todo el mimo del mundo. Hace tiempo que no las hacen así.

IDEAL PARA: Ver una comedia sobre una situación que, bien mirada, no es tan de comedia.

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