11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
Mostrando las entradas con la etiqueta Medio Oriente. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Medio Oriente. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de diciembre de 2012

"Argo" (2012).


-- "Argo". Estados Unidos. Año 2012.
-- Dirección: Ben Affleck.
-- Actuación: Ben Affleck, Bryan Cranston, Alan Arkin, John Goodman, Tate Donovan, Clea DuVall, Christopher Denham, Scoot McNairy, Kerry Bishé, Rory Cochrane, Victor Garber, Kyle Chandler, Chris Messina, Željko Ivanek, Titus Welliver, Bob Gunton, Philip Baker Hall, Richard Kind, Michael Parks, Tom Lenk, Christopher Stanley, Taylor Schilling, Ashley Wood, Sheila Vand, Devansh Mehta, Omid Abtahi, Karina Logue, Adrienne Barbeau, Fouad Hajji.
-- Guión: Chris Terrio, basado en el artículo de Joshuah Bearman.
-- Banda Sonora: Alexandre Desplat.

-- "Argo" en IMDb.
-- "Argo" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Irán. Un país sistemáticamente jodido por Estados Unidos, que ha derrocado al simpático líder Mosaddeq por atreverse a... ¡blasfemia! ...querer nacionalizar el petróleo iraní explotado por los británicos porque... ¡¡¡ANATEMA!!! ...ese dinerillo podría ser mejor invertido en Irán que llevado a los bancos londinenses. Y Occidente deja entonces a cargo al Shah. Pero estos tercermundistas de mierda siempre queriendo mandarse a sí mismos, es que no se les puede dejar solos a los condenados, fíjense ustedes que prefieren el turbante del Profeta al terno del Presidente y se entregan en pacto demoníaco al... ¡Ayatollah Khomeini! ¡¡¡EL ENEMIGO FAVORITO DE TODA PELI OCHENTERA!!! ¿Y qué hacen? Pues que van y tratan de protestar en la Embajada de Estados Unidos. La turba se exalta, y uno de los soldados tiene la idea más brillante de todas: ¡salir a dialogar y convencerlos de que están mal, de que deben respetar al país que los ha estado expoliando, de que dispersen y vayan a casa! (Por eso no hay que dejar que los soldados piensen. O que dirijan países, ya puestos). Sucede lo inevitable: aprovechando la puerta abierta, los insurgentes se cuelan en masa y se toman la embajada. El caso es que seis de ellos consiguen arreglárselas para fugarse por pies, y tras vagar por aquí y por allá, terminan metidos en la Embajada de Canadá. Clandestinos, claro, porque si Irán se entera, ya sabemos que los iraníes son mala clase y podrían hacer cosas como violar la inmunidad diplomática de la embajada y tal, que para eso son... ¡¡¡IRANÍES!!! Mientras el Gobierno de Estados Unidos tiene la escoba tratando de rescatar a los rehenes de la Embajada de Estados Unidos, una rama de la CIA está viendo el caso de los otros seis. Su gran plan es por supuesto darles bicicletas para que salgan pedaleando de Teherán, crucen los Montes Zagros y alcancen la frontera turca en pleno invierno (por eso no hay que dejar que los espías piensen. O que dirijan países, ya puestos). Colocados en la situación, entra en escena nuestro prota, que es muy bacán porque desmonta todos los planes de los otros sin sugerir uno propio, vaya desgraciao ladilla. Hasta que de pronto habla por teléfono con su hijo (porque, como bien sabemos, esto es una peli yanki, y en ellas siempre el héroe tiene que ser separado y la madre quedarse con el hijo, porque o si no, qué impacto dramático, ¿no?) y cuando le pregunta por ese ruido de fondo, el chico le dice que está viendo una de las titantas del Planeta de los Simios en TV. Y entonces a nuestro héroe se le ocurre: ¡las pelis de SF siempre necesitan lugares exóticos para rodar! ¡Luego enviamos a alguien de la CIA a darles chapas falsas a los seis, para hacerlos pasar por el equipo de producción de una peli de SF! Porque los iraníes no van a sospechar de un equipo de producción que prefiere rodar en un país reputado por su mortífero trato a los extranjeros en vez de, digamos, Tunicia en donde se rodó la de Star Wars, ¿verdad? Implementar el plan es fácil, claro, sólo requiere levantar un estudio de producción, comprar un guión, inventarse una peli, obtener la publicidad, entrenar a los seis para que hablen de cine, y listo. Pan comido para la CIA. 007 se jode mucho más para obtener los mismos resultados (bueno, 007 por otra parte también jode más, supongo que eso justifica las preocupaciones, ¿no?).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Quién te ha visto y quién te ve. Hubo una época en que Ben Affleck era el contribuyente con menos letras a ese acrónimo que era Bennifer (¿en dónde estará Jennifer Lopez ahora, a propósito? ¡Extrañamos sus comedias mugrosas quiero-ser-Julia-Roberts!). Ben Affleck fue también "Daredevil", ¿recuerdan? En esa época era el galán de "Pearl Harbour" (no un gran crédito) y el de "Armagedón" (tampoco un gran crédito, vaya). E incluso antes que eso... ¡¡¡YA TENÍA UN JODIDO GLOBO DE ORO Y UN JODIDO OSCAR EN LA REPISA!!! (al Mejor Guión, por "En busca del destino"). Y antes de eso... ¡¡¡FUE SMITH-BOY!!! Sí, leñe, que actuó en "Ratas de mall" y "La otra cara del amor"... Por alguna razón, este extraño personaje decidió que era hora de bajarle el perfil a los reflectores, actuar en proyectos más de qualité ("Hollywoodland") y dirigir "Desapareció una noche" y "Atracción peligrosa". "Argo" vendría a ser aquí la joyita de la corona, su proyecto mascota para ganarse de una vez por todas la buena voluntad de todos los cinéfilos del mundo. Porque no hay nada que cante más "¡quiero mi reconocimiento!" que una peli sobre una estrafalaria operación de la CIA para rescatar a rehenes bajo la fachada de una peli de ciencia ficción estilo "La guerra de las galaxias" filmada en Tunicia, y seguir enseñándoles de paso a los condenados iraníes quienes son el puto amo en el cotarro de este planeta. [UPGRADE 02-III-2013: Y obtuvo su reconocimiento. Y un rastrillo para ir recogiendo la ristra de premios que le arrojaron por el camino, Oscar a la Mejor Peli incluido].

¿POR QUÉ VERLA?

-- Estamos frente a la clásica peli destinada a conformar y confortar a la audiencia liberal de Hollywood. Esa que le gusta ir de progretas por la vida pero no se quema demasiado por la vida de los otros, en particular cuando esos otros son los condenados de la tierra. En ese sentido, la peli hace bastante hincapié al inicio acerca de que la rebelión islámica de 1979 en Irán fue producto de la enorme inquina que EEUU y la CIA se estaban ganando en dicho territorio: hasta ahí bien. Luego vamos al operativo mismo, y de pronto tenemos un thriller estilo Hollywood, con el personaje del bueno muy bien perfilado en su vida personal y ética de trabajo, tratando de sacar adelante una misión imposible en territorio enemigo contra un enemigo invisible y sin rostro (porque si fuera visible y con rostro, y además tuviera, digamos, no sé... motivaciones... se corre el riesgo de que la audiencia termine por empatizar con él, ¿no?), enemigo sin rostro al que al final no van a matar porque está basado en hechos históricos, pero sí que van a dejar como tontos. No diré si esto es un por qué verla o por qué no verla, ya que se trata del problema del vaso a medias: si lo ves medio lleno estarás feliz de que una peli de Hollywood se aparte de la patriotería rampante y ponga la política exterior de Estados Unidos sobre el candelero, algo que todo el mundo sabe excepto Hollywood por supuesto, mientras que si lo ves medio vacío tenderás a considerarlo como una maniobra hipócrita para tranquilizar conciencias, porque todos sabemos que el militarismo Michael Bay no consigue respetabilidad intelectual entre los críticos de Hollywood o la Academia. Usted, mi estimado lector, tendrá que decidir por sí mismo.

-- ¿La peli misma? Muy bien realizada. El guión es estupendo, las escenas muy bien hilvanadas, y con un final de vértigo. Hollywoodense sí, con carrera en el aeropuerto incluida, porque qué clase de thriller de Hollywood no tiene escena de acción rampante al final. Pero no hay escenas de acción pura y dura, todo el suspenso de la peli se basa en la tensión de una operación encubierta cuya cubierta puede saltar por los aires ante el menor descuido, y en eso la peli está muy bien. Las actuaciones son bastante solventes, aunque los que se roban claramente la peli son Alan Arkin como el productor de la (falsa) peli y John Goodman como director de la (falsa) peli: ambos tienen los mejores diálogos, son los chicos más listos de barrio, y además son los peazo actores que son. ¿Ben Affleck? Está bien, aunque no le ayuda que su personaje sea tan tópico y por lo tanto no haya mucho espacio para jugar con él. La recreación de época es magnífica, en el punto de equilibrio exacto entre conseguir recrearla de manera adecuada, y no irse de olla tratando de ser más '70s que los '70s. Y Alexandre Desplat nuevamente vuelve a componer una banda sonora discreta-pero-funcional (quizás no es el compositor del que coleccionarás soundtracks, pero si algún día llegara a sacar su propio greatest hits...).

-- Uno de los aspectos más interesantes de la peli es la metarreflexión implícita que hay sobre la relación entre ficción y realidad en el cine. Estamos frente a una peli que es la recreación de un incidente histórico real. Sólo que lo que vemos, no es el incidente histórico propiamente tal, ni siquiera una versión documental, sino una ficcionalización. Dentro de esta ficcionalización tenemos otra ficción, una de ciencia ficción para ser aún más alucinógeno (porque si quieres que algo sea muy ficticio, debes decir que "es de ciencia ficción", claro), pero que de manera insidiosa también tiene sus conexiones con la realidad. La gran escena aquí es en el aeropuerto, al final (((SÍ, SPOILER AQUÍ, LEÑE, PERO ES QUE ES INEVITABLE PARA REFERIRSE AL TEMA))). Los iraníes sospechan de que ese equipo de producción en realidad no es muy de producción. Además, los cineastas de Occidente son sospechosos porque venden los valores de Occidente, claro, incluyendo esas depravadas chicas en depravados bikinis en esas depravadas pelis de bichos con monstruos de SciFi, ¿no? Entonces va el equipo productor y, enseñándole el storyboard casi como una especie de comic-book improvisado, les cuentan la trama de la peli: una en donde el héroe vive en un planeta invadido por los extraterrestres, y debe luchar por la libertad. A los iraníes les hace mucha gracia la historia y los sueltan: está implícito dentro de la peli que han cambiado de idea porque se identifican mucho con la peli, ya que ellos mismos son un país invadido por ese planeta de extraterrestres que son Estados Unidos (porque no se puede pretender que ellos son puros y supremos y el Destino Manifiesto y pertenecer al mismo planeta que el resto de nosotros, ¿verdad?). Y por debajo de esa ironía hay enterrada aún otra más: resulta que Hollywood hace pelis para disfrute del grueso público, pero con un enfoque primariamente americano, aunque sea porque Estados Unidos proporciona la mitad de la taquilla mundial, y no es cuestión de enajenárselos a la hora de hacer caja. O sea, ¡una peli de ciencia ficción hecha para que los americanos se evadan con sueños de ser luchadores de la libertad, les gusta a sus enemigos iraníes porque se evaden con sueños de que son luchadores de la libertad! Paso a... ellos y nosotros no somos tan distintos. No es un discurso novedoso, claro, pero esta peli logra transmitirlo con mucha elegancia, pegando de paso otro rapapolvos al doble rasero de Estados Unidos frente al mundo. A su vez, resulta interesante observar que el gran canalizador de todas estas preocupaciones sea un género tan denostado como lo es la ciencia ficción. Muchas veces la ficción de marcianos y platillos voladores ha sido capaz de expresar grandes ideas, justamente por su capacidad de abstracción que le permite pasaportar ideas de contrabando. Lo mismo ocurre con el cine: si alguien dice algo, siempre existe la posibilidad de que sea una fantasía, ¿verdad? Como ocurre con la mismísima "Argo": si alguien la acusara de ser antiamericana, ellos siempre podrían decir que es una recreación histórica, que la historia está sometida siempre a interpretación, blah-blah-blah. Este es quizás el aspecto más interesante de la peli como un todo: ese ejercicio de reflexión sobre qué diablos están rodando los cineastas cuando los cineastas están rodando cine, y sobre los escritores y cineastas de Ciencia Ficción cuando hacen esas bonitas y tontorronas fantasías escapistas. Porque eso es lo que es, ¿verdad? Bonitas y tontorronas fantasías escapistas, ¿verdad?

IDEAL PARA: Ver una interesante recreación histórica sobre un incidente de espionaje, con un montón de subtexto acerca de la naturaleza y de la ideología del cine.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español, sin subtítulos].

domingo, 30 de noviembre de 2008

"Red de mentiras" (2008).


-- "Body of Lies". Estados Unidos. Año 2008.
-- Dirección: Ridley Scott.
-- Actuación: Leonardo DiCaprio, Russell Crowe, Mark Strong, Golshifteh Farahani, Oscar Isaac, Ali Suliman, Alon Abutbul, Vince Colosimo, Simon McBurney, Mehdi Nebbou, Michael Gaston, Kais Nashif, Jamil Khoury, Lubna Azabal, Ghali Benlafkih.
-- Guión: William Monahan, basado en la novela de David Ignatius.
-- Banda Sonora: Marc Streitenfeld.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Los illah-illah-illahllah están otra vez insurrectos. Anclados en su atávica superchería musulmana y anticapitalista (ya saben: Estados Unidos el Gran Satán y esas cosas), incapaces de aceptar que Cristo Nuestro Señor es el Verdadero Dios y que ha dicho "God bless America!", los muhayidines o como se llamen, están listos para enseñarle a todo el mundo que No Hay Más Dios Que Alá, Y Mahoma Es Su Profeta. De manera que ahí van los buenos chicos con armadura de kevlar a liquidar a los terroristas. En mala hora, porque cuando dicen que están dispuestos a sacrificarse, lo dicen en serio (piénselo bien, ¿no se mataría usted si es que le prometieran después que va a tener 72 huríes siempre vírgenes para desvirgar en el Cielo...?). En el Medio Oriente, un chico bueno (léase capitalista viviendo en el Medio Oriente, y trabajando para la CIA) descubre una posible fuente de información, pero es muy complicado sacarla a flote. La operación entera se va al carajo de la manera más espectacular posible (automóviles, helicópteros, explosiones... la parafernalia de costumbre, que esto es Irak y no la heladería de la esquina), y nuestro agente es extraído desde Irak para hacer un poco de limpieza y aquí no ha pasao ná. La única manera de atrapar a nuestro nuevo jihadista que se mueve en las sombras, es activando la conexión jordana. El problema es que el tipo encargado de la seguridad allá, el M jordano para que nos entendamos, no es que mire bajo el agua, que eso sería poco, sino un pez nadando y respirando toda ella. Frente a eso, los americanos no tendrán otra opción sino hacer eso que si pueden evitarlo lo evitan, o sea, TRANSAR, que aquí el Big Stick no funciona demasiado que digamos. Nuestro chico estrella viene recomendado desde arriba de la CIA, pero el jerifalte es muy poco grato al jefe de inteligencia de Jordania. Pero el chico listo le cae bien. Con todo, desde la CIA se mueven las cosas de manera a veces un poco torcidas, y no todo sale como debería salir. Y el jihadista, todavía tan lejos de la bandera estadounidense como al inicio. ¿Conseguirá nuestro chico guaperas pararle pies al terrorismo internacional, derrotar a los malvados fundamentalistas religiosos, y de paso conquistar el corazón de la bella jordana que se lo quiere secuestrar...? (Sí, es una peli de espías y agentes encubiertos y traiciones, pero también hay chica linda, para no deshonrar la noble tradición hollywoodense de "love & war"...).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Hubo una época en que el oro azul fluía por el Tigris y el Eufrates, y grandes y portentosas ciudades como Babilonia o Nínive crecieron para ser sinónimos de grandeza, exotismo, lujuria y peplum. Luego, los canales se secaron, y el Medio Oriente pasó a ser el muladar por todos ahora conocido. Hasta que vino el oro negro y los occidentales aprendieron cómo meterlo en los motores para hacerlos funcionar. Pero nunca faltan los exaltados que, miren ustedes, pretenden seguir viviendo sus vidas en paz y libertad, siguiendo su propia religión, en vez de hacerse cristianos y estadounidenses y comer en McDonald's. Y ser terrorista contra el Estado en 1776 era buena cosa, pero por alguna razón, en 2001 pasó a ser malo... El cine se ha hecho entonces su América con pelis sobre nosotros los buenoides occidentales versus los malvados islámicos (vamos, seguro que no todos ellos son malas personas dispuestas a volarse por un me miraste feo, infiel). A pura memoria recuerdo "El hombre de la lente mortal", "El árabe", "Syriana", "Contra el enemigo", "Juego de poder", "Fuerza Delta", "Team América" (bueno, ahí el malo era coreano, pero eso de distinguir entre terroristas es como distinguir entre las siliconas de 150 candidatas a Miss Universo). Y ya sé que mezclé peras con manzanas, pero esa exhuberante variedad de géneros, desde el tratamiento más serio hasta el divertimento más schwarzenneggeresco, permite entender la magnitud del fenómeno. Aprovechando la resaca de pelis sobre Irak ("La conspiración", "Leones por corderos"...), Ridley Scott decidió darnos su propia visión del fenómeno. Y es que como buen british, papi Scott ya había querido dar mensaje, porque ser británicos importa la defensa de la Civilización con mayúsculas, y cómo no voy a dar mensaje, había querido dar mensaje, decía, con "La caída del Halcón Negro" y "Cruzada". El mensaje es fácil. América KK, tolerancia cultural buena. Occidentales manipuladores y agrios, orientales freedomfighters a la fuerza. Así nos va.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Para que no digan que la defiendo y después la encuentren KK, o que la defenestro y digan después que no era tan mala, lo diré en forma interrogativa y sucinta. ¿Magistral? No. ¿Buena? Sí. Esta peli no nos cuenta nada que otras pelis sobre Irak o el Medio Oriente ya no hayan referido. En particular se me viene a la mente la notable "Syriana", que aborda más o menos los mismos tópicos, desde un ángulo mucho más creíble, y por qué no decirlo, comprometido. El problema de esta peli es simple. Tiene una partida de caballo de carrera, pasan cosas a una velocidad de vértigo, tenemos más de alguna ocasión para sorprendernos sobre cuán joputas pueden ser los tipos de inteligencia, y de pronto, por un giro cretino de guión, que venía preparándose casi desde el comienzo de la cinta, el asunto remata en nuestro antihéroe sacrificándose por algo más grande que él mismo, y cargándose en un periquete de paso la caracterización de tipo sucio y trepa que venía desarrollando desde el minuto uno del film (bueno, desde el minuto tres, que la primera escena corresponde a un raid antiterrorista en Manchester... Morrissey estaría orgulloso). No diré cuál es ese giro, pero sabemos que dirige Ridley Scott porque es una salida argumental tan facilona como la de "Cruzada". Si me entienden. O sea, menuda mierda de peli. Y pues, no, tampoco. Porque el cine 2000s de Ridley Scott puede verse como un continuo ejercicio de estilo, jugueteando con el peplum ("Gladiador"), el psycho-thriller ("Hannibal"), el cine bélico ("La caída del Halcón Negro"), la épica pseudo-TLOTR ("Cruzada"), la comedia romántica ("Un buen año") y el cine gangsteril ("Gángster americano"), y ahora se atreve con el thriller políticointernacional setentero. Y al igual que las otras relecturas, esta visión scottiana sigue teniendo peso específico. Está bien dirigida y bien filmada, y los momentos de tensión tienen verdadera tensión. Justo cuando nos estábamos acostumbrando a ver hamburguesa de musulmán torturado gracias a "24", Scott nos demuestra que todavía se puede choquear a la audiencia con sangre y dolor corporal ("El juego del miedo" y secuelas exceptuados, por supuesto). Hay moralina y mensaje, por supuesto, pero esto tampoco lo remarcan hasta un extremo odioso, y eso se agradece. Russell Crowe, actor que le enciende velitas a Ridley Scott por catapultarlo con "Gladiador" y sostenerlo con "Un buen año" y "Gángster americano", hace un secundario de lujo como un pijecillo burócrata que aprendió de lo más bien a limpiarse el culo solito, y Leonardo Di Caprio confirma una vez más que el bajón post-"Titanic" y sus intentos de quedar como el chulito de la peli están quedando atrás para reclamar el lugar que antes de su infausto cruce con James Cameron parecía estar predestinado a ocupar. Otro tanto cabe decir de Marc Streitenfeld, que ya había colaborado con Scott en el soundtrack de "Un buen año" y "Gángster americano", y que si bien se echa de menos a Hans Zimmer (el compositor que reemplazó a Vangelis como "scottiano de toda la vida"), se las arregla para crear una banda sonora muy marchosa, que crea buena ambientación para lo que sucede en pantalla. Y a pesar de su desmayo final y una subhistoria romántica que nada tiene que hacer con el resto de la trama, la peli sigue siendo sólida y dura, un ejemplo de la contundencia con la que Ridley Scott suele rodar. Y si la peli no es tan excepcional como sus promesas promocionales ("¡Descubra, ahora sí, la sórdida realidad del espionaje en el mundo islámico, con la crudeza que nadie lo contó antes!"), tampoco saldrán defraudados de la misma. Aunque no alcance a batir la calidad de "Syriana", pero en fin, también a todo hay quien gane...

-- Un aspecto interesante de esta peli, que comparte con "El buen pastor", es su enfoque de la dinámica profesional de los espías. Al igual que los abogados que deben despellejarse en el tribunal uno al otro, y fuera de la secretaría se saludan con toda la fraternidad del mundo, los espías tienden a olvidar sus lealtades para con sus patrones (los Gobiernos, y a las últimas, en teoría al menos, la nación soberana toda), y a crear sus propias atmósferas y nichos de trabajo. Al final, todo se reduce a la defensa de unos intereses más o menos abstractos, para empleadores siempre no muy bien definidos, manejando toneladas de información que quién sabe si cierta o falsa, con métodos no demasiado diferentes a los utilizados por las amenazas que supuestamente deben conjurar. Estamos aquí por tanto en las antípodas de James Bond, con un 007 luchando al lado de valores muy definidos (la libertad, la democracia, el british way of life) y en contra de supervillanos también muy definidos (bueno, algo menos en "Quantum of Solace", pero no mucho, no sea cosa que el público deje de considerar a Bond como "the good guy"). No es casualidad que los pretorianos que debían proteger al Emperador de Roma, terminaban derrocando y entronizando a éstos a su antojo, así como la guardia selyuk del Califa abasida, los strelzi del Zar o los jenízaros del Sultán, y no debe ser casualidad que un director de la CIA consiga no sólo escalar hasta la Presidencia de los Estados Unidos, sino también después entronizar a su propio hijo en el mismo sillón (léase George Bush y su hijo el monguito George W.). Esa atmósfera de agencias de espionaje creciendo como tumores cancerosos y creándose su propio mundo de mentirijillas está bastante bien rescatada en la peli, y al poco rato ya no importa para qué diablos se persigue tal o cual objetivo: hoy día hay que aliarse con unos para apuñalar a otros, y al día siguiente es al revés. Y en una de las tantas, te apuñalan a tí. O no. Porque hay un agente secreto que ha sobrevivido 22 pelis, y dudo que en esta franquicia lleguen a "Red de mentiras 22: Quantum of Islam", ¿no...?

IDEAL PARA: Ver el enésimo cuento sobre los musulmanes terroristas y los chicos del mundo occidental libre, y por una vez en la vida, bien contado.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

domingo, 8 de abril de 2007

"Babel" (2006).


-- "Babel". Francia / Estados Unidos / México. Año 2006.
-- Dirección: Alejandro González Iñárritu.
-- Actuación: Brad Pitt, Cate Blanchett, Mohamed Akhzam, Peter Wight, Harriet Walter, Trevor Martin, Matyelok Gibbs, Georges Bousquet, Claudine Acs, André Oumansky, Michael Maloney, Dermot Crowley, Adriana Barraza, Elle Fanny, Nathan Gamble, Gael García Bernal, Rinko Kikuchi, Kóji Yakusho.
-- Guión: Guillermo Arriaga, basado en una idea de éste y de Alejandro González Iñárritu.
-- Banda Sonora: Gustavo Santaolalla.

-- "Babel" en IMDb.
-- "Babel" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Marruecos, norte de Africa. Un bienpensante padre de familia bereber que ha visto muy pocas películas con la moraleja "las armas matan", compra un rifle para que sus hijos, que pastorean cabras, espanten a los chacales. Como buenos hermanos, los chicos no se soportan, y empieza la pelea por el rifle: que yo soy el hermano mayor y lo debo tener, que yo tengo mejor puntería y por eso pásamelo... Y se ponen a probar el rifle, su alcance, etcétera. Hasta que de pronto, con toda intención, le disparan nada menos que a un bus de turistas. En el bus de turistas va una pareja de americanos muy majos (no podía ser de otra manera, son la Blanchett y el Pitt, ¿vale?), y el disparo le llega a la chica. Desesperación del fulano, porque por supuesto, como el matrimonio estaba en crisis y todo, no alcanzó a decirle a la señora lo mucho que la quería, etcétera. Pero aún hay oportunidad, porque el tiro, si bien la dejó a medio morir muriendo, y aunque termina en un infecto pueblo sin hospital ni médico (salvo un veterinario que, por lo visto, probablemente atiende cabras), no la ha matado, y mientras hay vida hay esperanza. A su vez, el rifle venía desde un cazador japonés que alguna vez estuvo en Africa, y cuya hija sordomuda y voleibolista está entrando a los turbios dieciséis, y lo único que quiere es una afiladita de cuchillo, cosa que no puede porque todo el mundo la mira en menos y sin potencial sexual, pobrecita ella, por ser sordomuda (la incomunicación humana, ¿ves?). Qué tienen que ver los japoneses con Africa, no sé, pero ahí estaban, y estaban conectados por el rifle. Mientras tanto, en Estados Unidos, los hijos de los americanos atacados en Marruecos están al cuidado de una mexicanota sin palpeles, que como tiene que ir a un matrimonio y no sabe con quién dejar a los niños, no se le ocurre nada más estúpido que cruzar la frontera a México con ellos, sin papeles ni autorizaciones de ninguna clase. Total, para qué, si iban allacito por un día y después volvían. Y todo eso no pasa porque la gente tiene toda alma mongoloide (en el sentido de "down, síndrome de"), sino que en el fondo, ¿saben?, estamos todos interconectados, hay seis grados de separación, pero el mundo es Babel, nadie escucha a nadie... O se supone que eso debemos entender, de todo este truño de historias para el bronce de la comedia involuntaria (bronce nada más, que no da para plata ni menos oro).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Lo que es el castigo del paso del tiempo. Hace la friolera de cuarenta siglos, Babilonia era la ciudad más grande e imponente del mundo, con las leyes más progres de su época (el Código de Hamurabi), pero bastó que un escritorzuelo bíblico pergueñara una tendenciosa historia sobre la Torre de Babel, y ya tenemos a los babilonios como modelo de incomunicación y etcétera. La imagen de Babel como el lugar de todas las lenguas ha sido retomada una y otra y otra vez, hasta el cansancio, algunas veces de maneras brillantemente líricas como lo hiciera Jorge Luis Borges en sendos cuentos ("La lotería de Babilonia", "La biblioteca de Babel"), a veces de manera chusca como... bien, como aquí. A partir de los '90s, idos aquellos '80s en donde éramos nosotros los buenos defensores de la democracia conta los tenebrosos musulmanes, comunistas o chinos, se impuso la idea de la tolerancia y el multiculturalismo, una especie de "todo vale" cultural en donde un indio dándole a un monocorde instrumento autóctono hace música tan solemne, vibrante y maravillosa como los Conciertos de Brandenburgo de Johann Sebastian Bach. Después de filmes como "Danza con lobos" o "El último samurai", he aquí que llega la oda definitiva a la multiculturalidad: "Babel". La receta es simple: ponemos cuatro historias ubicadas en varios lugares del planeta (la japonesa caliente, los americanos aburridos, los marroquíes oligofrénicos y los mexicanotes imbéciles), los ponemos en problemas de tipo "si hablaran se entenderían" (¿quién lo dice?), lo regamos con harta mala leche a cargo de los siempre disponibles villanos de la Policía de Inmigración, y hacemos que tanto pobres como ricos sean enormente infelices cada uno en su medio ambiente. Y pensar que para eso yo me pagué la entrada...

¿POR QUÉ VERLA?

-- Algunas actuaciones son buenas. En particular Brad Pitt, que no anda por la peli de chulo héroe ni de prota dramático, algo encomiable en alguien que, teniendo talento actoral, se ha dedicado durante casi veinte años a derrocharlo de la manera más criminal posible ("Inmortality! Take it! It's yours!", en "Troya"). Cate Blanchett también aporta lo suyo en un papel que le significa básicamente poner cara de sufrimiento en todas sus escenas, pero lo hace mejor que las scream queen al uso, y confirma el buen momento que pasa con "Escándalo", y la preparación de la secuela de "Elizabeth". Del resto, no es mucho lo que se puede decir, no tanto porque sus actuaciones sean malas, sino porque sus roles son tan estereotipados, que habría sido una empresa titánica levantar un papel allí donde sólo hay un pegostín de lugares comunes.

-- Las secciones mexicanotas. La historia del matrimonio en México es de una imbecilidad manifiesta, con una nana que se lleva el premio a la estupidez humana (mira que sacar a los nenes que cuida y no son suyos del país, después ponerlos al cuidado de un mocoso de ocho años, y después perderlos de vista para echar un polvete, y después en pleno desierto... mejor no nos acordemos). Pero aquí la cretina banda sonora cede paso a música de rancheras y cosas así, lo que demuestra que el director estaba contando algo personal, en vez de tomar lo que vio en documentales del National Geographic sobre Marruecos o Tokio. Además, es una gozada ver a la mexicanota meter la pata de manera tan crasa, que se piensa que no habrá una nueva muestra de cretinismo, ¡y sí!, siempre se las arregla para sorprendernos con algo más cretino aún. Conste que el director de la peli es mexicano, ¿habrá alguna crítica social de por medio?

-- La japonesa sordomuda. Su historia también es de una cretinez que vuela (mira que tratar de chuparle el dedo al dentista en su consulta para tener sexo), pero al final de su historia aparece en un glorioso desnudo frontal y muestra un cuerazo que ya se lo quisiera Jessica Alba. ¿Y así nunca encontró galán...?

IDEAL PARA: Gentes tan fanáticas de la tolerancia, el multiculturalismo y el respeto por todas las culturas de la Tierra, sin importar lo simplonas o poco desarrolladas que sean, que consideren como un sacrificio necesario el soportar esta película.

Seguidores